

JUNIO 2026
Nº351 mondosonoro.com

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JUNIO 2026
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Hay un hilo invisible atravesando buena parte de la música andaluza actual. Un movimiento de ida y vuelta donde la raíz deja de entenderse como refugio nostálgico para convertirse en materia viva. Este mes comienza a tomar forma Alma de Rock, el nuevo proyecto de Arcángel, Javier Limón y Frank Maza, que recupera el diálogo histórico entre flamenco y rock andaluz para volver a poner el foco en la identidad, el lenguaje propio y la música hecha desde lo humano.
En los Estudios Gandul de Alcalá de Guadaira todavía flotan conversaciones recuperadas de esos encuentros en la taberna el El Tardón de Sevilla, sobre compases, armonías y maneras distintas de entender el cante mientras Alma de Rock empieza a tomar forma. Allí, entre guitarras, percusiones y programaciones, Arcángel, Javier Limón y Frank Maza trabajan sobre canciones de Triana, Alameda o Medina Azahara desde un lugar que escapa tanto del homenaje nostálgico como de la reinterpretación académica. Aquí no se trata de reproducir el pasado, sino de entender que esas músicas nunca dejaron realmente de tocarse entre sí. “Queremos proteger que siga siendo algo humano. Que sea vivo. Que esté tocado”, resume Javier Limón mientras reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la música actual. Habla de una época donde das a un botón y haces tres discos y donde incluso ha llegado a mantener conversaciones con artistas que no existían realmente. Frente a eso, reivindica músicos compartiendo una habitación, canciones interpre-
tadas desde la imperfección y discos donde todavía pueda escucharse la respiración de quien toca. sa idea atraviesa todo el proyecto. Una cosa clara. No se trata de volver atrás, sino de seguir avanzando dentro de un mismo viaje musical. Las canciones elegidas ya contenían una raíz flamenca profunda y ahora regresan al cante de Arcángel atravesadas por nuevas texturas, programaciones y paisajes sonoros contemporáneos. En “El Lago”, por ejemplo, conviven soleá por bulerías, electrónica y una coda final que desemboca en una especie de convulsión rítmica entre bulería y rumba afro cubana. Mientras, en “Córdoba”, el proyecto juega con patrones irregulares, ecos del fado portugués y guitarras mediterráneas para seguir expandiendo el lenguaje original de aquellas canciones. Cuando la conversación gira hacia la idea de “transgredir con respeto”, Arcángel introduce uno de los conceptos centrales del disco. “Si tú te metes en un jardín para dejar de ser quien eres intentando ser el de enfrente, ya no es una transgresión, ya es una imitación”, reflexiona. Y probablemente
ahí reside el gran equilibrio de Alma de Rock, ael disco nunca intenta disfrazar el flamenco de rock ni convertir el rock andaluz en ortodoxia flamenca. Ambos lenguajes conviven sin perder identidad. El debate se vuelve especialmente interesante cuando Javier Limón intenta delimitar qué convierte realmente algo en flamenco. Para el productor, la cuestión no depende únicamente de quién interpreta una canción ni de ciertos códigos estéticos asociados al género. “Para que un disco sea flamenco tiene que ser un disco de repertorio flamenco”, explica mientras habla de compases, estructuras, falsetas y maneras concretas de construir el cante. Ahí aparece uno de los puntos más complejos de Alma de Rock Porque aunque Arcángel atraviese las canciones con seguiriyas, martinetes o bulerías, el proyecto nunca pretende absorber completamente aquellas obras dentro del lenguaje flamenco. La frontera permanece deliberadamente borrosa. Y quizá precisamente por eso funciona: porque entiende el mestizaje no como una sustitución, sino como una convivencia natural entre códigos musicales que históricamente siempre dialogaron en Andalucía. De hecho, Javier Limón llega a plantear una idea aparentemente contradictoria: “Para mí, este disco no es flamenco. Es un disco de canciones de rock cantadas por un gran intérprete flamenco” Una reflexión que le sirve incluso para comparar el proyecto con el Concierto de Aranjuez interpretado por Paco de Lucía. No todo lo que pasa por manos flamencas termina necesariamente convertido en flamenco. La conversación desemboca inevitablemente en discos como Omega o La leyenda del tiempo, obras que el tiempo terminó colocando en un lugar central dentro de la música española. Javier recuerda incluso haber asistido a sesiones de grabación de Omega y reivindica el equilibrio interno del disco entre ruptura y tradición, entre electricidad y raíz. Y quizá ahí aparezca también el verdadero sentido de Alma de Rock: no modernizar el pasado ni reinterpretarlo desde la nostalgia, sino seguir alimentando una corriente musical que nunca dejó de avanzar. BEATRIZ RODRÍGUEZ RUIZ
Junio parece haber arrancado con una sensación compartida de movimiento, búsqueda y redefinición. En las últimas semanas empiezan a tomar forma proyectos atravesados por la identidad y la mezcla. Desde el diálogo entre flamenco y rock andaluz que plantean Arcángel, Javier Limón y Frank Maza en Alma de Rock, hasta discos como Jazmines de Canastereo, donde la banda expande su raíz impura hacia terrenos más electrónicos y contemporáneos sin perder el pulso orgánico que les define. También aparece esa sensación de ida y vuelta en Peligros, el debut de Lima Negra, atravesado por la distancia entre Granada y Londres.
La sensación también se traslada a los festivales.
Icónica Santalucía Sevilla Fest vuelve a convertir la Plaza de España en un espacio donde conviven grandes nombres y propuestas de identidad propia, mientras Solaris Nerja apuesta por un paisaje sonoro abierto y sin fronteras entre escenas y públicos distintos. Y, en el extremo opuesto de los grandes formatos, Monkey Weekend SON Estrella Galicia continúa funcionando como esa anomalía necesaria capaz de detectar escenas antes de que exploten. Junio abre así la puerta a un verano de contrastes. De raíz y vanguardia. De grandes recintos y distancia corta. Pero, sobre todo, de una escena que vuelve a moverse desde la curiosidad y las ganas de sentirse viva otra vez.o uno de los lugares más vivos de la música.. MS





“Teníamos la inquietud de poner la mirada en otros terrenos y texturas”
Un lustro desde su primer largo, Pasajes de lo impuro (21) y por fin llegó la primavera sonora definitiva para Canastéreo con su sobresaliente segundo álbum, Jazmines (Calaverita, 26), nueve canciones de las que, solo con mucho esfuerzo, se puede salir del bucle en el que te introducen sin que apenas te des cuenta.
Un trayecto largo, de disco a disco, con dos singles ganadores por el camino, en el que la banda ha ido encontrando y perfeccionando su sonido hasta este último florecer sonoro: “La verdad es que ha sido una etapa marcada por algunos cambios, tanto en la propia formación, final de la pandemia, y en la manera de enfocar el nuevo material que queríamos trabajar. Pasajes de lo Impuro supone la base del sonido de la banda, el cual hemos ido asentando en los directos, siendo un elemento que no queríamos perder, sobre todo a nivel de bajo y batería. Aun así, teníamos la inquietud de poner la mirada en otros terrenos y texturas, principalmente dentro del rock alternativo. De esa curiosidad creativa ven la luz dos sencillos en 2023: “Anabalina”, versión de las Grecas, y “Atlántico”, tema original en el que ya se notan matices hacia otros sonidos. A partir de ahí ya fuimos dándole forma más concreta al proyecto. Mayor presencia de los sintetizadores, otras sonoridades de guitarra, nuevas texturas más electrónicas, pero sin perder la identidad a nivel de bases y voces. Así surge “Jazmines”, tras un largo proceso desde las entrañas de nuestro local...” Con la identidad intacta, una búsqueda y redefinición del sonido de la banda en la que
han tenido como destacados compañeros de viaje a Víctor Cabezuelo y Raúl Pérez: “Trabajar con ambos ha sido una suerte inmensa, así como el aprendizaje que hemos ido obteniendo de ellos, son dos personas a las que admiramos mucho y más aún después de haber compartido tiempo juntos en este camino. Han entendido muy bien qué queríamos alcanzar con el proyecto, sacando lo mejor de nosotros de una forma muy natural, pero sobre todo consiguiendo que lo disfrutáramos, algo que nos parece esencial cuando te enfrentas a un trabajo así; tanto la maestría de Raúl durante la grabación, como la guía de Víctor durante todo el proceso, han sido una aportación clave para el álbum, lo que ha permitido este resultado final, con la magia de Manuel Cabezalí y Dany Richter incluida”.
Raíz jonda y lisérgica, una personal esencia impura con diferentes referentes en el proceso creativo de “Jazmines”: “Las canciones, cada una de ellas, han tenido en sí mismas varias referencias, tanto de artistas, discos o canciones concretas, dentro del sonido que estábamos adoptando para el álbum. Podríamos citar a Foals, su “Holy Fire” (13) y “What when Down” (15) en concreto, a Tame Impala y Khruangbin, al igual que Ray Heredia, Rufus T Firefly o Havalina”.
FOTO: ÁLVARO MORILLO
El disco no presenta grietas, desde la intro instrumental hasta el final, brilla canción a canción, como “Esmeraldas”, pura luz rebosante de melodías ultra pegadizas que te van calando poco a poco y ya no hay escapatoria; o piezas como “Flores lejanas”, una de las que mejor definen el sonido del álbum, raíces de mil colores, psicodelia electrónica expansiva y pellizco flamenco: “Ambos temas, singles del disco, tienen un carácter muy especial, tanto a nivel sonoro como conceptual para el álbum, el cual gira en torno al cambio, no solo como proceso en sí mismo, sino también cómo nos relacionamos con él. En Esmeraldas se invita a cuestionar la idea de una sola realidad, recordándonos que cada mirada ofrece un significado distinto. Flores lejanas reflexiona sobre el origen, entendido como el conjunto de experiencias que han ido sembrando lo que somos hoy. Este tema surgió durante un retiro en la playa de Zahara, contiene la única cadencia andaluza de todo el disco y fue el último en sumarse, ya que fue creciendo durante la propia grabación. En cuanto a las letras, teníamos claro que queríamos algo más directo, que hablara de una forma más cercana a como nosotros sentíamos las canciones. En distinta medida, el álbum lleva mucho de cada uno de nosotros y pensamos que es algo que nos conecta de forma especial con él, y quizás también con la gente a la que ha llegado”.
Y por último, tres colaboraciones estelares para que estos “Jazmines” terminen de resplandecer hasta cegarnos. Kike de Vera Fauna en la irresistible y onírica “Arrecifes”; “Templo” con Rufus T Firefly y Víctor sumándose a las voces y el colofón épico final junto a Rocío Márquez. “El desarrollo de las colaboraciones fue de hecho bastante orgánico, de alguna manera cada una de las canciones nos sugirió que le hacía falta algo para estar completa y todos lo vimos claro. Para nosotros ha sido un placer haber podido trabajar con gente tan talentosa y bonita que con su arte han elevado, sin duda, los temas” DAVID PÉREZ MARÍN


“La cumbia para Lima Negra es como para The Gulps la distorsión de Jesus and Mary Chain”

Lima Negra puede ser esa fruta prohibida que Javier Sola y Juan Carlos Ruiz (The Gulps) juraron no probar nunca. Pero se puede decir que el veneno ya iba en la piel y el antídoto era precisamente esa música de ida y vuelta entre Granada y Londres que terminaba sonando con las claras del día tras una noche de sexo, drogas y cintas de Los Chichos o Celso Piña. Peligros es el diario coral de este otro golpe de timón.
Hay algo profundamente errático y romántico en Lima Negra. Como si las canciones de Peligros hubiesen nacido después de varias noches sin dormir, demasiados vuelos de ida y un puñado considerable de decisiones equivocadas tomadas en el momento exacto. Quizá por eso el debut del proyecto formado por Javier Sola y Juan Carlos Ruiz funciona tan bien porque no intenta esconder sus contradicciones. Al contrario. Las exhibe con orgullo entre cumbias nocturnas, rumbas torcidas, rock and roll británico y canciones escritas desde la resaca emocional. Aunque lo suyo comenzó realmente lejos de Granada. Muy lejos. En Londres. Allí llegaron escapando precisamente de todo aquello que ahora vertebra el proyecto. “Nos fuimos a Londres huyendo totalmente de nuestras raíces, obsesionados con el sonido de la música británica”, explica Javier. Durante años, la vida giró alrededor de The Gulps y de cierta escena rock londinense vinculada a Camden. Pero algo terminó resquebrajándose por el camino. “Después de tantos años allí, empezamos a echar de menos, no sólo la comida y el sol, sino que en las fiestas que hacíamos en casa ya de desmadre total a las cinco de la mañana empezamos a poner cumbia, flamenco, rumba, Los Chichos…”. Aquellas madrugadas
acabaron funcionando como una revelación cultural tardía. El reencuentro con unos sonidos que hasta entonces parecían haber permanecido conscientemente apartados de sus vidas. En realidad, Lima Negra nace exactamente ahí, en el choque entre el rock británico y la música popular latina. Entre Pete Doherty y Juan Perro. Entre la guitarra distorsionada y la cumbia. “La cumbia para Lima Negra es como para The Gulps la guitarra distorsionada tipo Jesus and Mary Chain”. Pero Peligros no suena únicamente a mestizaje musical. También funciona como un diario sentimental escrito desde la deriva. Un álbum donde aparecen relaciones rotas, viajes iniciáticos, noches absurdas y personajes que parecen sacados de una novela de realismo sucio tropical. “Vivimos en un caos constante”, admite Javier. “Siempre pasan cosas absurdas o inesperadas en nuestra vida. El barco, el viento, lo lleva donde lo lleva y no hay que poner resistencia”. Ese vértigo atraviesa completamente el disco. También las propias canciones. “Delante de mí”, por ejemplo, funciona casi como una declaración de principios. “El mundo se derrumba y nosotros estamos metidos en nuestras chorradas”. Lima Negra transmite la sensación de banda construida a partir de encuentros fortuitos, supervivencia emocional y una
peligrosa tendencia natural a meter la pata. Algo que también se percibe en la propia grabación del álbum junto a José Sánchez en Producciones Peligrosas. “José escuchó las maquetas y nos propuso hacer un álbum. Y luego empezó a llamar a músicos que nosotros no conocíamos de nada. Cada vez pasaba alguien nuevo por el estudio y nosotros flipábamos” México, Cuba o Granada sobrevuelan constantemente el álbum. Especialmente en canciones como “Día de muertos” o “Barbarie en armonía”, atravesadas por viajes, rupturas y descubrimientos musicales. “Sentí un poco lo mismo que cuando descubrí a los Beatles con catorce años”, cuenta Javier sobre su acercamiento a artistas como Celso Piña o Chavela Vargas.
Todo ese proceso ha coincidido además con otra transformación importante, empezar a escribir en castellano. “De repente descubres que te puedes expresar con palabras que en otro idioma no existen” Peligros tiene algo de colección de postales enviadas desde aeropuertos equivocados, bares cerrados al amanecer y habitaciones donde todavía huele a tabaco frío. Un disco construido desde la intuición y desde la necesidad casi compulsiva de convertir los errores en canciones. “A veces necesitas rupturas para que salgan cosas así”. ARTURO GARCÍA









Convertido ya en una de las últimas revelaciones de la escena murciana, Nico continúa construyendo una voz propia desde la honestidad, las melodías orgánicas y una manera casi diarística de entender la música como reflejo directo de todo lo que le atraviesa por dentro. Perdedor es un EP impregnado por las dudas, la exposición emocional y esa sensación constante de estar buscándose a uno mismo.
Hay algo especialmente compulsivo y cotidiano en la forma que tiene Nico de relacionarse con la música. Lleva años escribiendo canciones casi como quien acumula conversaciones consigo mismo y asegura que muchas veces vuelve a temas antiguos como quien abre un diario. “Llevo cinco o seis años haciendo música y no he parado. Todos esos pensamientos los tengo ahí”. Lo dice alguien que entiende las canciones casi como un archivo emocional de todo lo que le ha ido ocurriendo durante estos años. Nico habla de su música como quien revisa etapas concretas de su vida entre letras, demos y canciones inacabadas. “Todos esos pensamientos los tengo en música, eso es una locura”, admite, consciente de que gran parte de su crecimiento personal ha quedado registrado de alguna forma en sus temas. Quizá por eso le cuesta hablar de géneros cerrados o de influencias abandonadas. Aunque creciese bajo la sombra del trap americano y hoy sus canciones respiren una sensibilidad mucho más orgánica y acústica, él prefiere entenderlo como una evolución natural. “Siento que hay estilos que te dejan de pinchar en la cabeza y no pasa nada porque un día funcionaron y fueron el germen de otro sonido”, explica. Esa transformación también se percibe en PERDEDOR, un trabajo donde las estructuras pop conviven con una producción más cá-
lida y abierta, dejando espacio a canciones que funcionan casi como pensamientos en voz alta. Más que buscar una ruptura radical con el pasado, Nico parece interesado en seguir desplazándose poco a poco hacia un lugar más propio.
Lejos de construir un alter ego o una figura idealizada de sí mismo, insiste en que su objetivo es justo el contrario. Quiere que el Nico que escribe canciones sea exactamente el mismo que se levanta a desayunar o se queda bloqueado pensando demasiado las cosas. “Me gustaría que mi figura fuese la misma que el Nico que se despierta todos los días y se hace un café. Que no necesite ponerme en un personaje”. Aunque también admite que incluso la naturalidad tiene algo de ficción inevitable. “La gente sigue cogiendo lo que quiera coger de mí o sigue poniéndome ciertas etiquetas”. Esa vulnerabilidad atraviesa unas letras donde rara vez hay certezas absolutas. Nico habla más de dudas que de respuestas y entiende la música como una herramienta para procesar la realidad antes que como un refugio escapista. “La música le pone el trocito de papel que equilibra la mesa” Primero ocurre la vida y después llegan las canciones, casi como una necesidad física de desatar todo aquello que se ha quedado dentro demasiado tiempo. También por eso sus temas desprenden una sensación constante de movimiento e incertidumbre, como
si cada canción fuese menos una conclusión que una forma de seguir buscando respuestas.
Desde su incorporación al colectivo Cutemobb, el proyecto ha ganado estructura y visibilidad, aunque él insiste en mantener intacta cierta espontaneidad casi intuitiva. Habla de la industria sin resentimiento ni romanticismo, entendiendo que detrás de todo siguen existiendo personas intentando conectar con otras personas. “Siempre he puesto por delante la espontaneidad como método de vida. Tengo que buscar ese marco perfecto de no perder el hippiness, tampoco la corbata”. Esa dualidad entre crecimiento y naturalidad parece definir bastante bien el momento actual del artista murciano, que poco a poco ha ido encontrando un espacio propio dentro de una escena, cada vez más abierta a mezclar referencias, sensibilidades y sonidos.
Quizá ahí esté precisamente la clave de Nico ahora mismo. En ese equilibrio todavía inestable entre crecer y seguir observando el mundo desde la habitación propia, sin impostar experiencias ni convertir la música en un disfraz. “Cuando empecé a hacer música tenía una máxima: no decir cosas que no sentía o que no vivía”. Y seguramente por eso sus canciones funcionan como pequeños intentos de explicarse a sí mismo antes que como grandes discursos prefabricados. ARTURO GARCÍA


26 y 27 Junio
El Puerto de Santa María (Cádiz)
Junio y Julio 18 al 28 junio
Volvamos a la Plaza. Tiempo y espacio confluyen un año más en Icónica para sugerir una experiencia global. Un lugar emblemático abraza y acoge un cartel colosal. De Aitana a Robbie Willians, de Viva Suecia a La Plazuela pasando por Marco Carola, Marilyn Manson o The Prodigy.

Plaza de España. Sevilla El Playazo. Nerja.
Solaris Nerja entra en la órbita de las citas veraniegas con una propuesta que parece asumir algo evidente pero no siempre practicado: la escena actual ya no se mueve en compartimentos estancos. Diez días de música a orillas del Mediterráneo con nombres como Chambao, La Tremendita, Ginebras, Shego, BRESH o Claptone.
SOLARIS NERJA

Julio a Octubre
Granada.
Con una programación que se extiende de julio a octubre,esta sexta edición llevará a algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad la excelencia musical de artistas como Sting, Johnny Marr, Ryan Adams, Maika Makovski, Valeria Castro, Teenage Fanclub, Loquillo, Zenet o Las Migas...

El Monkey chico sigue funcionando como una anomalía feliz dentro del circuito nacional. Un festival con un radar cultural que nadie quiere perderse.


9, 10 y 11 Julio Torre del Mar. Málaga
El cartel del Weekend Beach siempre propone dejarse llevar por el eclecticismo sonoro. Sin embargo, Dellafuente es un artista cuya presencia nos obliga a poner el foco, porque algo va a pasar este año en Torre del Mar.



10 al 18 de julio Priego de Córdoba



El manierismo expresivo da nombre a esta cita que une música, teatro y danza. Iván Ferreiro y Miss Caffeina romperán la armonía clásica de esta 78ª edición.
17 al 25 Julio
Cartagena.

Ecuador es el país invitado a esta edición. En ese recorrido por su diversidad musical destaca la presencia de Swing Original Monks, máximos embajadores de lo que se ha llamado la folktronica andina. El programa como siempre, para sumergirse.

16 al 19 Julio

A las puertas de su trigésimo aniversario, Etnosur se sitúa en los márgenes donde confluyen folk y vanguardia, panderetas y sintetizadores, el punk de la tierra. Delameseta, Fillas de Cassandra, D’Chipen, Afrosideral, Ácido Pantera o Castora Herz Dj.
31 julio y 1 agosto
Alcalá la Real. Jaén Torre del Mar. Málaga

La llegada a la costa malagueña de la cita electrónica más importante del Sur de España se celebra en cuerpo y alma. Un nuevo recinto, r,eclamos como Eric Prydz, David Guetta o Nico Moreno y referencias nacionales como Paco Osuna o Dub Elements.


Lugar: Recinto La Fica. Murcia Fecha: 01 y 02/05/26
Imposible abarcarlo todo. Casi cincuenta artistas y bandas repartidos en cuatro escenarios, con nombres nacionales, internacionales, propuestas emergentes y talento local. Más de cincuenta mil personas pasaron por la Fica en dos jornadas de Warm Up Estrella Levante, como siempre, desbordantes. El escenario Estrella de Levante arrancó el viernes con Ginebras, una de las bandas más queridas del pop nacional actual, que volvían (tercera vez) al festival con disco nuevo, Donde nada es para tanto. Aun así, no faltaron apuestas seguras como “Alex Turner”, “Cosas moradas” o “La típica canción”, para deleite de sus fanes. Legión, son ya, los seguidores de Sanguijuelas del Guadiana, como vimos a continuación en el Escenario ElPozo King Upp. Uno de los grupos del momento, con esa mezcla perfecta entre Estopa, Extremoduro y La Plazuela. Revolá, su disco de debut, ha sido todo un acontecimiento. Y canciones como “100 amapolas”, “Revolá” o “Septiembre”, funcionan. Sin olvidar “Nada que perder”, la versión de Robe.
Biznaga era el gran grupo del Escenario Ballantine’s. Y no defraudó. Su concierto-manifiesto atravesó grandes temas que nos atañen: la frustración (“Contra mi generación”), la vivienda (“El futuro sobre plano”), la salud mental (“Benzodiazepinas”), la movilización en las calles (“Madrid nos pertenece”), la amistad (“Las afinidades eléctricas”) e incluso el inevitable optimismo (“El entusiasmo”), a pesar de todo. Tan relevantes sus canciones, como el mensaje que emana de ellas. Más Biznaga.
Y Midnight Generation fue el descubrimiento del día. Electrónica y pop bailongo al estilo Parcels o Doobie Brothers, desde México DF. Con tres discos ya en su haber, se presentaron en La Fica por todo lo alto con temas como “Teacher”, “Oh Baby What Comes Around Goes Back Around”, “Energy”, “Tan Cerca” o “Don’t Wait Up”; todos estos, incluidos en Tender Love, del año pasado.
De aquí, directos a ver a James en el escenario principal. Por repetitivo que sea el show de Tim Booth y compañía (vestuario, gesticulación, ahora me quito el gorro, ahora me voy a dar la mano al público en plan mesías…), siempre se disfruta escuchando hits de la altura de “Sometimes”, “Laid” y, sobre todo, “Getting Away With It (All Messed Up)”. Tienen eso, que ya es mucho.
Lo que vino después con Soulwax fue algo completamente diferente. Una puesta en escena brutal: tres baterías arriba y dos torres de sintes abajo, una para cada hermano Dewaele. Lo suyo siempre fue el rock, la electrónica y la experimentación, pero esto fue un disfrute sonoro y visual, que lo convierte en uno de los conciertos inolvidables del Warm Up. Para enmarcar, el solo de batería en “Missing Wires” o los clásicos “Miserable Girl” y “E Talking”.
Ya era tarde cuando llegó la techno-rumba irreverente de Ladilla Rusa. El dúo convirtió aquello en una fiesta colectiva a base de baile, humor y nostalgia pop. Solo por escuchar “Macaulay Culkin” y “KITT y los coches del pasado”, quedarse hasta el final ya había merecido la pena.
El sábado lo empezamos con Repion en el Escenario ElPozo King Upp. Las hermanas Iñesta van sobradas de canciones y actitud. Mala hora, por lo temprano que era, pero un show potente y convincente, con “Columnas” y “Brillante” como cimas.
Otros que repetían en el festival fueron La La Love You, esta vez como uno de los cabezas de cartel. Dieron con la tecla hace tiempo, adaptando su punk pop primigenio hacia fórmulas más mainstream, y ahí siguen. Nunca faltan “El fin del mundo”, “La canción del verano” o “Laponia”, ampliamente coreadas.
Las punkpopers que no han pegado ese salto aun, y se mantienen en el urderground, son Las Petunias. Directas, espontáneas y divertidas, las madrileñas se ganaron al público del Escenario Ballantine’s, entre elogios a Murcia, anécdotas juveniles y buenas canciones como “Audi 4 latas”, “La cena” o “Si se muere tu perro”. Allí también, La Paloma demostró su habilidad para los estri-



billos que se quedan dando vueltas en la cabeza, con ese noise pop que engancha: “Algo ha cambiado”, “La edad que tengo”, “Bravo Murillo” … Y eso que no lo tenían fácil. Si en 2024 coincidieron en horario con Johnny Marr, este año les tocó medirse nada menos que con Bloc Party, que tocaba en el principal. Salieron airosos, una vez más. Eso sí, los londinenses se mostraron muy solventes, salvo ciertos problemas técnicos al inicio del show, presentando el reciente Anatomy of a Brief Romance y tirando de éxitos como “Banquet”, “Helicopter” o “This Modern Love”. Aunque la sorpresa del día fue Deadletter. Desde Yorkshire, este sexteto de art rock/post punk conectó con el público gracias a un directo, tan oscuro como elegante, que recordó a Nick Cave & The Bad Seeds, Morphine o Fontaines DC. A destacar, momentos como “Purity I”, “More Heat!” y “Deus Ex Machina”. Y del cielo, a la tierra: un poco de Lori Meyers bastó para comprobar que los de Granada, aun teniendo excelentes canciones en su historial como “El tiempo pasará” o “Siempre brilla el sol”, están acomodados en directo desde hace tiempo. Sus incondicionales se mantienen fieles, pase lo que pase, sabiendo que al final llegará “Emborracharme”. Luego vimos, probablemente, el mejor directo del festival: Viva Belgrado. Screamo, post hardcore… llámenlo como quieran. Lo importante fue esa mezcla de potencia y precisión. Una descarga controlada de decibelios, que logra emocionar; especialmente en “El Cristo de los faroles” y “Vernissage”. ¿Y el cierre de esta edición con Fatboy Slim? Poco riesgo. Entretiene, pero ese mismo show ya lo hemos visto antes (varias veces). VÍCTOR MARTÍNEZ




MARCAPASOS
Duquesa, 6 Granada
BORA BORA
Plaza Universidad 1 Granada
LOCOLOCO VINTAGE
San Carlos, 15 Murcia
S. TEATRO TRAJANO Muza, 50 Mérida

FAROLES Oviedo, 4
Talarrubias (Badajoz)
BAR MUTANTE
Fresa, 15 Sevilla

Joaquín Ruano, 27 Linares
TEATRO Mª LUISA
Camilo José Cela, 9 Mérida KAVKA LIBROS
C. C.. ALCAZABA
John Lennon, 5 Mérida
MAPA TABERNA
Simón García, 57 Murcia
SALA MARTE Nicolas, 2 Málaga

LA TÉRMICA
Avda de los Guindos, 48 Málaga
LA CAJA BLANCA
Editor Ángel Caffarena, 8 Málaga
SALA CONTACTO
Crta Jarandilla. Navalmoral de la Mata.
FUNCLUB
Alameda de Hércules, 61. Sevilla
SUBTERRÁNEA
Horno de Abad, 8 Granada

BOTÁNICO CAFÉ
Málaga, 3, Granada
ESPACIO
BELLEARTES
Donoso Cortés, 6 Cáceres
PLANTABAJA
Horno de Abad, 11 Granada
JAM
Obispo Hurtado, 11 Granada

DISCOS COMIX
Enrique Villar, 11 Murcia
CÍRCULO PACENSE
Ramón Albarrán, 24 Badajoz
LA GARRAPATA
Mariblanca, 9 Málaga
OFFCULTURA
Ricardo Carapeto Zambrano, 148 Badajoz
GRAN TEATRO
San Antón s/n Cáceres

TEATRO LÓPEZ DE AYALA
Plaza Minayo Badajoz


La Sala X de Sevilla se convirtió, otro jueves más, en ese refugio interdimensional a la altura del lynchiano Bang - Bang. Beat Zeller, conocido como Reverend Beat-Man, oficiaba desde el puesto de merchandising, repartiendo reliquias en forma de vinilos y camisetas de su sello Voodoo Rhythm Records. Ya en el altar escénico, bajo su emblemática lona, que él mismo colocó, estaba acompañado por una criatura endiablada y talentosa, Milan Slick. Beat-Man, sudando el gospel blues trash que predica, se desgañitaba con tal furia que cualquier obispo lo habría excomulgado ipso facto. Pero sus adeptos allí presentes, no. Mientras en la Sevilla golfa de los alrededores —ésa que aún resiste al rodillo del turismo— retumbaba otro concierto de garage en la sala contigua, en el río que estaba a pocos metros se ultimaban los preparativos de la actuación de Rosalía en el Guadalquivir para un macroevento de Netflix. A nosotros, con excelente manejo, nos arrastraban al barro de lo terrenal a base de distorsión. Una crudeza sónica en la que cada acorde de temas como “Come back lord” o “Jesus Christ- Twist” se convertían en algo perturbador y magnético. Casi de inframundo. Armaron tal estruendo que, al salir a cargar los instrumentos para regresar a su cripta, los despedían entre aplausos. Un concierto que fue tan hechizante como fugaz. Y si de salvación hablamos, Kim “Kix” Jeppesen de Powersolo es el sumo pontífice del desmadre. Este danés histriónico produce un efecto incandescente a través de variopintos ruidos, sonidos camprianos, primorosas onomatopeyas al nivel de Michael Winslow y una mezcla explosiva de powerpop, rockabilly, garage y rhythm & blues, demostrable con cartuchos como “Baby, You Ain’t Looking Right” o “Boom Babba Do Ba Dabba”. Se explayaron a gusto con su himno Donkey Party, donde Kim terminó descamisado en una ciclónica traca final de tres bises. Que no nos quedemos huérfanos de noches así en la ciudad. Aunque sea por pura curiosidad por lo excéntrico. BEATRIZ RODRÍGUEZ RUIZ








