Asignatura: Ética. Grupo: 4º C
Alumnos: Josué Poma
Rubén Vela Carlos Jiménez Víctor Lacruz
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Al principio de la era Kantoki, nos adentramos en el corazón de Japón, con sus montañas llenas de una diversa
vegetación y animales increíbles, que en muy pocas ocasiones se les ve cruzar en los largos y estrechos caminos de estas grandes cumbres, escondidas en la legendaria provincia de Echigo. Al inicio de esta era comenzó a gobernar Go-Reizei, un gobernador diferente a sus antecesores, porque mientras gobernó, lo hizo con sabiduría, no dejándose llevar por la avaricia, el odio, el rencor, cosas semejantes a
éstas, sino que fue de un noble corazón, valores y sentimientos que atrajeron a una joven muy hermosa, Konoa, hija única de Amagi, a quien le dio todo el territorio de Kasake, un pueblo limítrofe a Echigo al otro lado del valle, atravesado por el gran río Kenyo.
Cuando estos dos jóvenes se casaron, unieron también sus provincias, formando el más grande territorio
conocido hasta entonces. Construyeron también en la frontera de ambos, en la cima de la alta cumbre de Nigata , un gran palacio, estableciéndose allí la capital del territorio donde años más tarde nacerían sus dos hijos, Itsuki y Kazuma. Ambos fueron criados desde pequeños por los mejores maestros en el arte de la guerra, pues el país
sufría grandes conflictos bélicos, por la avaricia de unos y sus grandes ambiciones de poseer grandes territorios. Itsuki, su hijo mayor, era el más inteligente, pues nadie planeaba mejores tácticas de guerra que él, mientras que Kazuma, su hermano, era el más fuerte y hábil en el manejo de la katana, y al contrario que su hermano era más intuitivo, más emocional. Ambos formaban el grupo más temido pues sus victorias sobre otros clanes y pueblos se
extendía cada vez más por todo el país. Para algunos eran símbolo de esperanza, pero otros los querían matar, pues aunque eran muy fuertes habían heredado la bondad de sus padres, valores que los ambiciosos y asesinos detestaban. Poco después se produjeron unas revueltas separatistas en la provincia de Kasake, dirigidos por el hombre más despiadado, Kazu, que había pisado estas tierras, pues provenía de Chin, desterrado por varios asesinatos. Se infiltró en la ciudad con una nueva identidad, llamándose Takeshi, que aunque significaba
honestidad, no era nada honesto ni en su identidad ni en lo que había de hacer. Su gran elocuencia hizo que mucha
gente lo siguiera y cada vez , más todos sus seguidores provocaban incendios quemando así las casas de los fieles a Go-Reizei. Muchos de ellos perdieron la vida pues fueron asesinados y otros calcinados. Go-Reizei ya era mayor, y casi no tenía fuerzas así que encargó a sus hijos que fuesen a sofocar las revueltas; Go-Reizei presentía que algo malo iba a pasar pues nunca antes parte del territorio quería dividirse... Itsuki y Kazuma al escuchar el mandato, rápidamente se armaron y reunieron las tropas de su padre y partieron hacia Kasake durante el mediodía. Ambos hermanos portaban las mejores katanas forjadas en todo el territorio, además eran sus objetos más sagrados, pues éstos eran símbolo de poder. También llevaban consigo armas de defensa como las wakizashi, semejantes a las katanas pero más pequeñas; normalmente las utilizaba el Samurai cuando no disponía de la katana. Además poseían el mejor atuendo Samurai de la época, pues era
forjado en el material más resistente a las embestidas, y aunque pesaba más de diez kilos, no les impedía atacar con rapidez , pues durante sus entrenamientos siempre llevaban sobre sus pies, sus brazos.., atados unas piedras que
sumaban alrededor de quince kilos, y las llevaban en todo momento solo descansando durante la noche. También llevaban unas capas bordadas con el símbolo del nuevo territorio unificado.
El camino era largo y lleno de peligros, pero eso no los detuvo, aunque sufrieron una emboscada de ninjas
aliados contra Go-Reizei; sin embargo, la astucia de Itsuki permitió avanzar a todas las tropas, pues alrededor de éstas iban los ninjas de Go- Reizei formando una especie círculo, lo más lejano posible, pero sin perder de vista a los guerreros. De esa forma cuando aparecieron los enemigos, toda la tropa soltó sus armas y al cabo de un
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segundo empezaron a salir del bosque que los rodeaba, shurikens dirigidos hacia el enemigo, y unos cayeron inconscientes pues llevaban veneno mientras otros habían muerto.
Más adelante acamparon en Takay, un pueblo que distaba a un día de camino a Kasake. Al día siguiente emprendieron el viaje con la mayor rapidez posible pues las noticias que se oían en Takay eran espantosas; muchos aliados a Go- Reizei habían muerto, otros estaban siendo torturados y las mujeres estaban siendo acosadas.
Durante el viaje no tuvieron ningún contratiempo. Al llegar a Katakio, un barrio a las afueras de Kasake,
donde se habían producido las revueltas, Kazuma sintió un grande dolor en su corazón al ver que algunas de las
casas leales a la unión de ambos territorios estaban calcinadas y las cabezas de sus dueños clavadas en estacas.
Las estacas estaban a la entrada del poblado y en todo el camino que llevaba a la tarima donde los partidarios de la unificación del gobierno estaban siendo torturados; pues los castigaban con látigos que en sus puntas llevaban una especie de shuriken dejando grandes heridas, otros recibían una marca en su frente y en el pecho con un hierro ardiendo inscribiendo así en ellos un símbolo de separación al gobierno. Sin embargo, Itsuki no sentía lo mismo, sino que estaba disfrutando de la escena espantosa para otros, aunque no lo expresó a su hermano ni a ningún otro sino que avanzó junto a su hermano liderando las tropas hacia aquella tarima que estaba en la plaza mayor. El camino era corto aunque espantoso y cuando llegaron por fin a aquel estrado siniestro se encontraron con Takeshi, el líder de esta revolución separatista. Era un hombre alto, fuerte e inteligente, lo resguardan dos
guardias muy bien armados, los dos eran Samurais, uno de ellos conocido como el Santo de la katana, el otro era Shin, un samurai caracterizado por su rapidez en el ataque. Tras una larga conversación, Takeshi veía que no iban a estar de acuerdo, pues Takeshi pretendía quedarse con la provincia de Kasake , lo que no agradó nada a Itsuki y Kazuma , quienes se miraron y se leyeron el pensamiento. Había que matar al líder y empezar la lucha contra los separatistas.
Entonces Kazuma desenvainó su katana y de un golpe rápido mató a uno de los guardias atravesando su
corazón. Su hermano también hizo lo mismo con otro de los guardias. Acto seguido Takeshi intentó escapar y dio la orden de atacar a las tropas del gobierno. De pronto, Itsuki lo alcanzó, lo agarró y lo presentó ante todos los separatistas, diciéndoles:
-¡Si no os detenéis, mato a vuestro líder!-con una voz maléfica, que extrañó a Kazuma. Todos los separatistas se detuvieron e iban a subir al estrado en el que se encontraban. Rápidamente Itsuki lo soltó, sacó su katana y la atravesó por completo en el cuello de Takeshi, todos se quedaron paralizados; llegó el fin de la revolución pues su líder había muerto y sus seguidores eran gente de pueblo que apenas tenía
conocimiento en la guerra. En cambio, las tropas de Go-Reizei se sorprendieron al ver la nueva actitud e incluso su hermano se asombró al ver la crueldad con la que mató a Takeshi, en fin, los suyos no lo reconocían.
Todo el pueblo se rindió y juró lealtad a Go- Reizei. Acto seguido Itsuki llamó a Kazuma para que
reuniera a todas las tropas para emprender el viaje de vuelta, pues todo se había solucionado, aunque de una manera diferente a la que solían trabajar, pues Itsuki mandó encarcelar a varios separatistas aunque habían jurado lealtad. Él los quería llevar al palacio juntamente con la cabeza de Takeshi, pues la había guardado.
Cuando emprendieron el viaje de vuelta Kazuma le preguntó a su hermano: -¿Por qué has matado de esa
forma a Takeshi?
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- ¿No te das cuenta que matando al líder de esa forma infundes temor en todo el pueblo rebelde? No importa la
forma sino lo que hemos conseguido y la alegría que le daremos a nuestro padre.-le contestó Itsuki con un poco de desprecio. - Pero esa no es la manera que nos enseñó nuestro padre y nuestro antiguo maestro.-le dijo Kazuma Itsuki no le respondió nada, era irreconocible, parecía otro , ya no era su hermano. Durante el viaje tuvo un
extraño presentimiento: que algo malo estaba a punto de suceder.
Al llegar al palacio aquel mal presentimiento, que no lo dejó ni si quiera dormir durante la acampada, se
cumplió, pues él esperaba que su padre los saliera a recibir como lo había hecho en otras ocasiones, pero no había salido; quizás estabas muy cansado, pues ya era de avanzada edad, pensó Kazuma. Al atravesar el umbral todo estaba en silencio. Entonces corrió rápidamente hacia la habitación de su padre; no se dio cuenta ni siquiera que su hermano no estaba con él. Cuando abrió la puerta vio un cuerpo tendido sobre el suelo que yacía inerte, era su padre Go-Reizei. El gobernador de Kasake y Echigo había muerto y junto a él estaba su madre, Konoa, a quien le preguntó: - ¿Qué ha pasado, madre? ¿Quién mató a mi padre? Dímelo porque ahora mismo iré a por él- le dijo con tristeza pero a la vez con ganas de venganza. Tras un rato de silencio su madre le contestó: - Tu padre ha sido envenenado, desde el día que os fuisteis tú e Itsuki, vuestro padre empezó a sentirse mal. Al
principio creí que era una gripe, pues tuvo un poco de fiebre durante dos días, pero al día siguiente amaneció muy pálido y su temperatura corporal había bajado grandemente , por lo que llamé a los médicos que nos dijeron que
había ingerido una sustancia venenosa y que ya era muy tarde para darle el antídoto. Tu padre me dio este abanico para que te lo diera a tí. Además dijo que el territorio se dividiría en dos, Kasake para Itsuki y Echigo para ti. La respuesta había sido clara, alguien tenía intención de dividir el territorio pero, ¿quién será?, pensaba Kazuma. Estaba desconcertado por la muerte de su padre y por la desaparición de su hermano, pues desde que habían llegado no lo había vuelto a ver. Pensó que habría ido a tomar unas copas. Y en cuanto al abanico, no le prestó mucho la atención, pues quería vengar la muerte de su padre.
Al día siguiente Go- Reizei fue preparado para el entierro por su mujer, según la tradición japonesa. Primero le rapó la cabeza, luego lo lavó un monje al cual no conocían: decía que era Kent y que no había venido Nihon, el
monje de la familia, porque estaba enfermo. Fue vestido con su mejor kimono, una estola, y tres monedas de oro.
Todos estuvieron presentes durante el entierro, pues fue muy querido por todo el pueblo porque trataba a todos por igual; pero Itsuki seguía sin aparecer, lo que le empezó a preocupar a Kazuma, pues empezó a sospechar de él , pero al mismo tiempo recordaba el tiempo que habían pasado juntos y las aventura que habían pasado y su cariño que mostraba a su padre que acababa de ser enterrado. Aquel día fue un día muy triste para todos, especialmente para su familia a excepción de Itsuki que no apareció en todo el día. Mientras estaba a punto de anochecer, Kazuma estaba llorando cerca de la tumba, la muerte de su padre y observando el abanico de su padre, que le traía muchos recuerdos. Descubrió una extraña mancha en el centro
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del círculo rojizo, para verlo mejor encendió una fogata y acercándola descubrió una inscripción que ponía: “祈る毒 死 夜明け” (muerte veneno reza amanecer). Kazuma se extrañó de la inscripción, su cara se volvió pálida. Había sido escrita con sangre, aunque su
madre ya le había dicho que su padre había sido envenenado, lo que realmente le llamaba la atención y le extrañó fueron las palabras “ 祈る夜明け” (reza amanecer). No sabía lo que significaban y le daba vueltas a la cabeza. De repente vio en la fogata a dos personas
que iban al Templo del Sol, Era él y su padre! Hace unos años, juntos iban a rezar al Templo del Sol y que ese círculo rojizo podía representar el sol. Al día siguiente emprendió el viaje hacia el Templo que estaba a una hora desde palacio. Al llegar se encontró otro cuerpo que yacía tendido en el suelo, era Nihon, el monje más cercano a la
familia, había muerto, pero ¿Quién lo había matado? ¿Qué estaba pasando?, pensó Kazuma.
Se puso el sol, que se reflejaba sobre el rosetón del templo. Kazuma subió rápidamente a la parte alta del
templo y descubrió que detrás del rosetón había un sobre. En él se encontraba un documento marcado con el
anillo de su padre que decía: “Mi hijo Itsuki me ha envenenado” La letra del documento no era de su padre por lo
que dedujo que era el monje de la familia quien lo había escrito justo antes de que su padre muriera y por ese motivo lo habían matado. Entonces comprendió la razón por la que no había asistido al entierro de su padre, pues eran muy amigos. Lo que llama la atención es que el cuerpo tenía varios días, quizás era porque los demás monjes habían bajado a
pedir comida en los pueblos que estaban al Norte en Fukoa según un documento que estaba a la puerta, entonces ¿quién era el monje que se presentó en el entierro? ¿Es acaso un aliado del traidor de mi hermano? se preguntaba. Kazuma cogió el documento y rápidamente se dirigió al palacio de su padre y reuniendo a su madre y a su guardia personal le explicó lo sucedido a su madre. Ambos reunieron al ejército de Echigo y a los leales de su
madre y su padre. Cuando estuvieron a punto de salir en busca de Itsuki que seguía sin aparecer, es él quien llega con un ejército desde el camino que iba a Kasake. Todo este tiempo había ido a Kasake donde reunió a todo el
pueblo, temeroso por lo que había hecho a Takeshi. Todo aquel que se oponía o se resistía moría irremisiblemente a manos de Itsuki, por lo que no había otra opción, todos se unieron a él. Una vez que tuvo su ejército se dirigía al palacio para matar a su hermano y a su madre a fin de obtener todo el territorio.
Aunque Itsuki consiguió reclutar un ejército, éste era muy pequeño en comparación al de su hermano y su
madre; sin embargo, Kazuma se acercó a Itsuki y le dijo: “ Vengaré la muerte de mi padre”.
Ambos se batieron en un duelo a muerte. Todas las tropas se quedaron quietas por órdenes de sus
diferentes dirigentes. Los dos hermanos que desde pequeños se habían apoyado en todo y lo compartían todo, se encontraban ahora en una lucha a muerte: uno luchaba por vengar la muerte de su padre, el otro, esclavo de su avaricia, por conquistar todo el territorio.
Tras unos cuantos golpes ambos tenían sus kimonos llenos de sangre y ninguno parecía rendirse, pues los
dos eran muy fuertes. Habían sido instruidos por el mejor maestro, sin embargo, alguien tenía que ganar.
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De repente, un descuido de Itsuki en la retaguardia, hace que le cueste la vida, pues el golpe definitivo lo
dio Kazuma que desde la parte de atrás de Itsuki logra cortarle la cabeza. Todos se quedaron asombrados pues había sido un duelo largo y nunca antes visto.
Todas las tropas se habían unificaron, pues al enterarse que Itsuki había matado a Go-Reizei, todos eran partidarios de Kazuma y se alegraron por la victoria obtenida por Kazuma y corrieron rápidamente hacia él, pero
de repente cae al suelo. Está muy malherido en el campo, se está desangrando, y su mejor amigo y además capitán del ejército de su madre, se acerca a ayudarle. Kazuma le entrega un abanico diciéndole que cuando nazca su hijo se lo entregue y le cuente la hazaña conseguida por su padre. Los médicos intentaron curarlo pero tenía varias hemorragias y no pudieron hacer nada, murió bañado en sangre allí, frente al palacio de sus padres.
Nueve meses después, Emi la mujer de Kazuma dio a luz un varón, que se convirtió en el descendiente
heredero de Echigo y Kasake.
Este niño recibió el nombre de Sansho Kazuma, más conocido como el Intendente Sansho.
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