Paul Klee. Luz de luna
EL UNIVERSO Y YO
El universo me pone a pensar en todo lo que no he pensado desde que empecé a pensar. El universo me hace olvidar todo lo que no he olvidado desde que empecé a olvidar. El universo me hace creer en todo lo que no he creído desde que empecé a creer. En fin, el universo me hace sentir un sinfín de sentimientos incapaces de nombrar. Mariamu Cham
El universo me necesita lo mismo que requiero yo de la muerte. La muerte busca amantes con los que nutre al universo. Hacia esta redención del tiempo me veo irremisiblemente arrastrada. No conoceré la vida si nunca me falta. ¿Acaso si no muero mataré a la muerte? En el universo no cabe el tiempo. En la eternidad no hay más que presente. Andrea Tío
El universo me reveló lo sospechado. Desconocemos todo y creemos conocerlo todo, y acomplejados por la insignificante levedad del ser, nos dignamos a mostrar una mueca de desdén a todo aquello que nunca sabremos. El universo me desubica con un deje pegajoso y melancólico, recordándome todo aquello que nunca seré. El universo me embriaga y me empuja a una búsqueda sin objetivo ni mérito. El universo se torna en una prisión con vistas a lo abandonado, a lo desconocido, y nos obliga a gritar una y otra vez que no estamos solos. El universo, un páramo desolador en el que todo está escrito. Sergio Badules
El universo me domina a través del tiempo, que hace que todo se transforme, especialmente las personas, que son continuos borradores de sí mismos. Marta Aguilar
El universo me conecta con la idea de infinito, de que hay algo más allá de mi realidad, tal vez lejos, muy lejos, pero que te permite soñar que en ese un infinito hay un espacio para mí. Dicen que tenía que ser mi hora. Que la energía ni se crea ni se destruye, sino que solo se transforma, en ese punto encontramos el otro lado del infinito, o tal vez otra vida. David Aller
El universo me ignora. Soy parte de él pero le da igual. Él simplemente está ahí y yo vivo. Soy finita y él no tiene fin, no acaba, ni hacia adelante ni hacia atrás, ni hacia arriba ni hacia abajo, ni mañana ni nunca. Me ignora y yo lo soporto, no hay más remedio pero tampoco es triste. Soy producto del azar, y por azar tengo conciencia, y por necesidad el universo me importa. Necesito conocer pero estoy atrapada en un trozo de universo. Mis acciones, al igual que las de los demás, no repercuten más que en una porción mínima de mi sociedad. Lo que digo y pienso se olvidará entre la multitud, en la infinitud del tiempo y el espacio. Dentro de la enormidad no soy nadie y, sin embargo, existo. Y el universo me ignora. Irene Mendoza