III OLIMPIADA ARAGONESA DE FILOSOFÍA Modalidad DILEMA MORAL:
Einar Kling Odercrants_Mikael Kristiansen
¿CUÁL ES NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE LOS ANIMALES? Ana Legarre Serena
Juan es diseñador de moda, lleva gran cantidad de años en el mundillo, pero nunca se le ha reconocido su trabajo, puesto que se ha mantenido en lo más ‘mediocre’ por decirlo de alguna forma, y debido a ello, no se encuentra muy bien económicamente. Un día una gran empresa mundialmente conocida, le ofrece comercializar su propia firma, con la condición de que todas las prendas deben ser fabricadas con pieles animales, por lo que morirá gran cantidad de ellos y lo que es peor, algunas pieles son de animales que habría que preservar. Esto último le causa una gran preocupación a Juan, puesto que siempre ha tenido mascotas, conoce bien lo que aportan a los seres humano el trato con animales y, a raíz de ello, se ha ido convirtiendo en un amante de los animales, por lo que no soporta la idea de que sufran o reciban cualquier maltrato. ¿Debe Juan aceptar la posibilidad de lanzarse al estrellato, darse a conocer y ganar dinero; o por el contrario debe rechazar la propuesta y respetar la vida animal?
Estamos ante una situación que podemos considerar un dilema moral. La decisión que Juan debe tomar tiene consecuencias a corto plazo sobre los animales, pero puede llegar a afectar a Juan y a terceras personas. Estamos ante un dilema moral porque en las opciones que tiene que barajar están en juego
valores morales importantes como son la responsabilidad, el respeto y la empatía. En caso de que Juan acepte el trabajo, el valor moral fundamental será la laboriosidad, la constancia, la ambición personal, pero también contravalores como la irresponsabilidad ante la muerte de los animales, el sacrificio, etc. Así como la impotencia de haberse mantenido tantos años en el mundo de la moda sin destacar, en un mundo en el que frecuentemente destacan la competitividad y el egoísmo. Incluso podríamos hablar de la dependencia económica, puesto que no tiene la oportunidad de hacerse conocido de no ser por una empresa a la que le interesa. Aunque podría pensarse la responsabilidad desde otro punto de vista, ya que el hecho de no pensar en los animales y preocuparse solo en su futuro, sería preocuparse por su propio porvenir, algo a lo que toda persona tiene derecho. Por el contrario, Juan puede decidir no aceptar la oferta de la empresa. Esta decisión implica también valores morales como la responsabilidad, que en este caso actúa al contrario, en el sentido de ser coherente con sus principios que defienden la dignidad de los animales. También intervienen otros valores como la consideración, la caridad, la empatía, el amor por la naturaleza y la justicia; puesto que los animales no merecen el daño que se les haría si Juan aceptase. En cuanto a la primera opción, aceptar el trabajo, ayudará a Juan económicamente ya que no le sobra el dinero, sino todo lo contrario, por lo que sería un alivio. También le ayudaría a promocionar sus diseños y le daría la posibilidad de que le conociesen otras empresas, Juan podría utilizar parte de los beneficios en causas a favor de los animales. Hacer la línea de ropa animal afectaría a Juan moralmente, puesto que se sentiría culpable y cómplice de la muerte de esos animales para algo tan inútil como hacer ropa de piel, ya que no hay que olvidar que la piel es un lujo no
necesario, y que hay pieles sintéticas que harían la misma función si la empresa no se empeñase en hacerlo con pieles naturales.
Por otra parte, la segunda opción tendría como consecuencias la permanencia en esa situación tanto de agobio económico como de frustración laboral, pero tendrá la satisfacción de no haberles causado daños a otros seres vivos, aunque posiblemente mueran igual cuando otro diseñador acepte la oferta al no pensar así y dejarse guiar por el egoísmo.
Evidentemente las dos opciones cuentan con argumentos importantes y manejan valores relevantes; es posible que haya olvidado concretar datos en el planteamiento que nos harían cambiar de opinión respecto a la actual. Pero yo me decantaría por la segunda opción, rechazar el trabajo. Principalmente por justicia, puesto que torturar a los animales para nuestro beneficio es una barbaridad, porque si hubiese una raza superior a nosotros no nos gustaría que hiciesen una masacre de humanos solo por el capricho de vestirse con nuestras pieles. Lo expreso así porque nos pensamos que somos superiores a otras especies por el hecho de hablar, pensar, crear, etc... y por ello nos creemos que merecemos más respeto, aun sabiendo que algunos animales pueden llegar a ser más inteligentes que las personas en algunas ocasiones sin necesidad de expresarse con palabras. También debería rechazarlo porque al aceptar no solo dañará a los animales sino que ofenderá a las personas que luchan por los derechos de estos, a las que admira y respeta. Además en este caso, estas personas tendrían argumentos para criticar su trabajo y sus creaciones y le harían sentir mal, como ya ha sucedido en numerosas situaciones reales; y todo eso, únicamente para beneficiar a los dueños de la empresa.
Excepcionalmente aprobaría que Juan aceptase el trabajo, si propusiese a la empresa una nueva línea de prendas de moda, absolutamente rompedoras pero realizadas con pieles sintéticas que además podrían contar como clientes como todas las personas que están en contra del sufrimiento animal. Lo que supondría, probablemente, mayores beneficios. En todo caso, Juan debería plantearse todas estas posibilidades antes de asumir que no ha enfocado bien su carrera.