PERLAS DE UTOPÍA Y REVOLUCIÓN (Imágenes y reflexiones para la V Olimpiada de Filosofía)
Imagen de BEATRIZ ESCOBAR ARDOY
Por lo tanto escribo revolución y pronuncio existencia, lo mismo que respiración o parpadeo. La revolución es la tendencia innata que el ser humano erige para hacer de un mundo cercenador un medio en el que trascender. ANDREA TÍO CEBOLLERO
Quiero creer que la revolución es una llamada del pueblo al pueblo, que tiene que surgir de nuestras propias carnes, de nuestras propias metas, nadie puede decirnos a qué debemos aspirar, nadie puede imponernos la meta que hemos de ansiar.
Quien dice buscar la libertad para su pueblo, no puede quitarle la vida a quien, siendo su mismo pueblo, no comparte “su revolución”, no ansía “su utopía”. CÉSAR ARRANZ CONTE
Fotografía de MARÍA LAGUNA LABORDA
La revolución nos permite soñar en un mundo mejor aun sabiendo que a veces no es posible porque no solo se encuentra en nuestras manos. Sin embargo, nos permite crear nuestra propia utopía donde ahí sí que somos necesarios y suficientes para algo, para alguien
La revolución es necesaria porque incluso el esclavo, el que menos tiene consigue alcanzarla aunque sea en un efímero sueño que espera que algún día alguien lo llegue a cumplir. MARÍA ALLER PENA
Fotografía de BEATRIZ ESCOBAR ARDOY
Utopía y revolución son conceptos cuasi bíblicos. Todo creyente alberga en el fondo de su alma la vida eterna, todo humano necesita creer en algo. SERGIO BADULES RODRÍGUEZ
Superar los límites de lo establecido, pensar más allá de lo que conocemos y reflexionar sobre los que podemos lograr. ADRIÁN TORRALBA
Como bien decía Platón en su mito de la caverna, un pueblo atado que sólo ve sombras en la pared de la cueva no va a poder imaginarse un mundo mejor. MARTA AGUILAR .
Fotografía de BEATRIZ ESCOBAR ARDOY
Pero sin odio, desprecio ni lucha, sino cuerpo a cuerpo, el único vehículo que puede tomarse hacia la revolución es la rebeldía, la cual extirpa al hombre de la embestida de la soledad. Así salva a su destino del eterno anonimato, se dirige hacia la pretensión de vigencia exclusiva, se desprende del yugo del pasado, condensándose en su memoria, acaparando el tiempo en el que flota también el ahora; se descuelga de la intermitencia, del acecho del presente: es todo futuro. ANDREA TÍO CEBOLLERO