MIRADAS COMO DISPAROS Cuatro niñas miran desde el interior de una furgoneta destrozada en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina), marzo de 1994 Por JUAN MANUEL CASTRO PRIETO, fotógrafo. "Cuatro niñas dentro de un auto, el parabrisas destrozado por las balas y sujeto con tiritas como si de un herido se tratase, un símbolo de la guerra. Las chiquillas, sin embargo, no parece que estén en guerra. Es difícil que un niño olvide lo que es: un niño. Hace unos años mi querido Gervasio trajo al laboratorio unas fotografías para ampliar; entre ellas había una en la que aparecían unos niños con su madre; uno de los chicos llevaba un juguete. Unos meses más tarde volvió Gerva y con gesto triste. Me mostró una foto de un pequeño al que un francotirador había asesinado: era el niño que unos meses antes posaba en la foto con el juguete en la mano: nunca una foto me había alterado tanto, sentí rabia y ganas de llorar. No sabemos que habrá sido de esas niñas que juegan inocentes en el auto acribillado. Espero que la guerra no haya acabado con sus vidas y con su inocencia como la de tantos pequeños, como el de la foto, y espero que haya fotógrafos que como Gervasio nos conmuevan y nos permitan saber qué ha pasado".
Pasa las páginas para leer los microrrelatos que los alumn@s han escrito sobre esta fotografía.
BALAS PERDIDAS Todo comenzó un 27 de octubre de 1994. Como de costumbre, me dirigía al periódico, a entregar el reportaje de fotos de la guerra que presenciaba en Bosnia. Cuando de camino, me encontré a cuatro chicas metidas en un coche, destrozado por las balas perdidas de los serbios. Esa imagen me impactó tanto, que vi necesario el tener que enseñar al mundo, lo que muchísimas personas estaban dispuestas a hacer, con tal de protegerse.
Ariadna Egea García
CRISTALES ROTOS Vi un coche con cristales rotos y con la pintura destrozada. Y entonces me imaginé cuatro niñas dentro, algo valioso oculto en una armadura rota, tan indefensas dentro de ella como fuera. Y sus ojos reflejando la inocencia perdida en el conflicto ya pasado. Un mal recuerdo que les acompañaría para siempre, por culpa de una sociedad estancada en las diferencias.
Irene Mendoza Cercadillo
DOS BALAS NO QUITAN LA SONRISA Apreté el gatillo y la bala se clavó en la profunda mirada de aquel hombre y entró lentamente en su cabeza. Cayó, sus amigos lo recogían mientras un fotógrafo pasaba con un grupo de adolescentes. Subieron a un coche tiroteado, el fotógrafo iba a realizar una foto. En ese instante uno de esos amigos de aquel hombre vino a por venganza, poco tardó en caer al suelo con un agujero en el pecho delante del coche, aun así las chicas siguieron sonriendo a la cámara, sin sentir pena alguna. Ya estaba muy visto.
Elioth Campos
INFANCIA MARCADA Los disparos, los gritos desesperados, las personas amontonándose en las aceras. Todos los sentimientos que había intentado olvidar durante los últimos quince años irrumpieron de repente en mi cabeza en cuanto volví al escenario de los hechos de aquel lejano 18 de octubre que mi mente ha comenzado a revivir: nuestra escuela arrasada y nosotras dentro de un coche en tierra de nadie, en fuego cruzado, entre los dos bandos, intentando parar desesperadamente esa absurda guerra.
María Moya Aznar
LA PEOR IMAGEN Tras varios años transcurridos de la guerra de Bosnia, las cuatro chicas, ahora ya adultas, se reunieron con personas de su entorno más familiar para compartir con ellos lo que sintieron durante la guerra. Rememoraron algunos momentos trágicos, las muchas muertes que vieron sus ojos, y también, lo mal que lo pasaron ellas cuatro, sin poder hacer nada, indefensas... Y en la fotografía es como mejor se representa lo que pasó en aquella lucha, el gran sufrimiento y dolor, los disparos que tuvieron que escuchar, las heridas que sufrieron tanto físicamente como moralmente.
Rubén Gracia Gómez
LA VIDA DETRÁS DEL CRISTAL Todo a mi alrededor era ruido, silbidos de balas, caos, gritos y tristeza. Busqué la compañía, esbocé una sonrisa, miré de frente con ilusión y abracé a mis amigas. No quería que la sinrazón de las guerras ganara, pues la vida podría ser corta y quería vivirla.
Guillermo Gracia Sanchón
LIBERACIÓN La tarde caía sobre nuestra ciudad después de horas y horas de auténtico horror, la gente corriendo y gritando, el humo de pólvora en la calle, casas destrozadas… Parecía un infierno en medio de la ciudad, se oían ruidos aterradores de pistolas y la gente llorando la pérdida de sus seres queridos. Fueron días duros pero después empezó la tranquilidad y oímos un último disparo dentro del coche, pero este con final feliz, una foto. María Perisé Angosto
RECUERDOS OLVIDADOS DE MI INFANCIA He mantenido estos recuerdos aparte en mi memoria, pero algo así no se puede olvidar. Cuando era apenas una niña tuve que vivir una guerra. Ya terminada, un día que paseaba con mis amigas, nos encontramos un señor, que parecía extranjero, con una cámara de fotos frente a un coche devastado por los disparos, que nos pidió que nos metiéramos dentro, para unas fotos. Nos pusimos, y, al acabar, nos las enseñó y me parecieron hermosas, y, aunque hasta ahora lo había olvidado, me inspiraron para tener un sueño: ser fotógrafa.
Marta Aguilar
TESTIGOS DE GUERRA Cuatro niñas de Sarajevo que estaban escondidas en una furgoneta tuvieron que presenciar la trágica escena de ver a compatriotas suyos disparándose. Estas niñas tuvieron la suerte de que no les alcanzó a ninguna una bala y tras los tiroteos se alegraron de estar sanas y salvas y de que esa escena ya hubiese finalizado. Luego se hicieron una foto para recordar ese momento tan bonito en que las balas se calmaron. Héctor Almazán González
TODO HA TERMINADO Todo ha terminado. Es hora de volver a casa y recuperar todo lo que se tuvo que abandonar un día a costa de la guerra. La calle está destrozada. Todo está destrozado. La ciudad está muerta. En medio de la soledad, 4 niñas avanzaban con un coche hecho ruinas. Se las veía serias, pero contentas, porque sabían que ya estaban a salvo.
Eduardo Mareca Rivero
UN DISPARO QUE NOS HIZO FELICES Un día por la tarde, estuve jugando con mis amigas en el parque, cuando oí a mi padre decir que corriésemos y nos pusiéramos a salvo. Corrimos y nos subimos a un coche con la luna rota debido a disparos. Cuando vimos que había pasado el peligro, miramos por la ventanilla y observamos a un hombre que apuntó y nos disparó, pero aquella vez, fue una foto.
Carlos Ciprés Luesma
VIENTOS DE CAMBIO Estas cuatro chicas son supervivientes de la Guerra de Bosnia. Todas ellas han luchado por su vida y han sufrido muchos contratiempos para sobrevivir. Dos de ellas son hermanas, y han perdido a sus padres en la guerra. Otra se separó de ellos durante la guerra y los está buscando, con esperanza de encontrarles. Y otra es huérfana desde hace mucho tiempo. Desde entonces se ha cuidado por sí misma, por lo que ha conseguido esquivar a la muerte. En la imagen, se ve el dolor y el sufrimiento que han padecido y los horrores que han presenciado para llegar hasta allí.
Miguel Marco