En la fé y el amor.
Micaela Diaz Veldi
Dedicado a todos los padres que aman a sus hijos de manera condicional. En especial al mío.
Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo... No volveré siquiera la mirada para mirar a la mujer amada... Pero dímelo fuerte, de tal modo que tu voz, como toque de llamada, vibre hasta el más íntimo recodo del ser, levante el alma de su lodo y hiera el corazón como una espada. Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo. Llegaré a tu santuario casi viejo, y al fulgor de la luz crepuscular; mas he de compensarte mi retardo, difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo
Los hijos son un regalo de la vida y una bendición de
Dios. Son los frutos de nuestra existencia y un premio que nos entrega el destino . Como en un espejo, en ellos nos vemos nosotros mismos, por eso tratamos de darles lo que no pudimos tener y siempre luchamos por verlos felices. Son como pedazos de carne, por los que corre nuestra propia sangre y nuestra esencia, aunque no son nuestros. Los hijos son nuestros mientras no puedan valerse, luego serán de su propia familia, así funciona la vida. A ellos dedicamos esta página, en la que confesamos todo lo bello, lo hermoso y tierno, que nuestros hijos nos hacen sentir.