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Revista Almas,abril 2011

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Abril 2011 Año LXII • Núm. 736 Ejemplar gratuito

Publicación de Misioneros de Guadalupe

Jóvenes que anhelan ser misioneros

La familia: espacio de formación cristiana


PapaBenedict o xvi El papel de la familia en la fe

Foto: L´Osservatore Romano

L

as familias cristianas constituyen un recurso decisivo para la educación en la fe, para la edificación de la Iglesia como comunión y su capacidad de presencia misionera en las situaciones más diversas de la vida, así como para ser levadura, en sentido cristiano, en la cultura generalizada y en las estructuras sociales. Benedicto xvi Discurso para la ceremonia de apertura de la asamblea eclesial de la Diócesis de Roma 6 de junio de 2005


Intenciones

del Santo Padre Benedicto

xvi

para 2011

P. Sergio César Espinosa González, mg

General: Evangelizar a las nuevas generaciones Para que, por medio del anuncio creíble del Evangelio, la Iglesia sepa ofrecer a las nuevas generaciones razones siempre nuevas de vida y esperanza. ¿Qué padre o madre de familia no desea lo mejor para sus hijos? Siempre se busca ofrecerles lo mejor posible en alimento, salud, vestido, vivienda, educación, etcétera. Sin embargo, hay un bien intangible que no debemos olvidar: el sentido de la vida. Es en la fe en donde encontramos las razones más poderosas para vivir. Por ello la Iglesia, a través de sus ministros y de los fieles que generan nueva vida, tiene que hallar la forma de ofrecer su tesoro más preciado: el Evangelio, y recordar que, más que las palabras, será nuestra vida lo que hará creíble la Buena Nueva que anunciamos.

Misionera: La expansión misionera Para que los misioneros, mediante la proclamación del Evangelio y el testimonio de vida, sepan llevar a Cristo a los que aún no lo conocen. En este mes de abril revivimos el acontecimiento central de nuestra fe: la Pascua de Jesús. Sabemos que el amor fiel de Jesús por el Reino de su Padre fue lo que motivó el odio de quienes tenían otros intereses. Sin embargo, el crucificado ha resucitado: la palabra definitiva no la tiene la muerte, sino la vida; no la tiene el odio, sino el amor; no la tiene la violencia, sino la paz. Esa es nuestra fe, esa es la fe que nos esforzamos en vivir y esa es la fe que los misioneros queremos llevar a todos los rincones del mundo, tanto con la Palabra como con el testimonio de nuestras vidas.

Abril 2011

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Portada El P. Juan José Á. Luna E., mg, bendice las sotanas de los alumnos del Curso Introductorio al Seminario de Misiones, en México

Publicación de Misioneros de Guadalupe Ejemplar gratuito Prohibida su venta Año LXII • Núm. 736 Abril 2011

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Ahora entiendo a la Virgen María P. Héctor Díaz Fernández, mg

Una gracia de Dios

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Quinceañeras

P. Eduardo Castellanos Hernández, mg

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Mi experiencia en Japón

Seminarista Fernando Salazar Casango

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Rosario Camacho Ayala

Papa Benedicto xvi

Vida mg

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Intenciones

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Noticias breves

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Editorial

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Bienhechores

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Página del lector

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Sólo para niños. Club de Niños mg

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Misioneros Laicos Asociados

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Centro de Orientación Vocacional

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Pastoral de la salud DIRECTORIO

Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, 06700, México, df. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar , Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999-050317152800-102. Impresa en Transcontinental-Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Democracias 116, Col. San Miguel Amantla, Del. Azcapotzalco, cp 02700, México, df. Tel. 5354 0100. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. cp

Editor responsable P. Juan José Márquez Echeverría Director P. Víctor Manuel Zavala Contreras Auxiliar editorial Juan José Ramírez Escarza Diseño gráfico Lourdes Reyes Esquivel Webmaster Jorge Hugo Guerrero Luna

El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío XII aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.

Línea Misionera: 01 800 00 58 100

www.mg.org.mx www.revistaalmas.com.mx


Edit orial

La familia: espacio para promover la paz

E

l comportamiento violento se aprende y desarrolla en el contexto en el que crecen las personas. El episcopado mexicano, en su carta pastoral “Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna”, nos dice que las relaciones familiares también explican la disposición a la violencia y la actual crisis de valores. El resentimiento y el rechazo a las relaciones humanas pueden originarse en familias con una comunicación deficiente y con relaciones de convivencia conflictivas. La violencia intrafamiliar suele manifestarse en el maltrato hacia sus miembros más vulnerables, por lo general las mujeres y los niños, y se reproduce cuando los hijos imitan las conductas violentas que viven como algo normal. Para modificar este ambiente es fundamental la adhesión de las familias a los principios y valores que los cristianos debemos incorporar a la vida social (fraternidad, justicia, libertad, amor, verdad, etcétera). La familia es el primer espacio de formación. Nuestros obispos proponen apoyarla, fortalecerla y poner especial cuidado en la experiencia de la iniciación cristiana, de manera que trascienda en la vida de los niños. También invitan a los fieles laicos a participar activamente en la vida social, política, económica y cultural de nuestras comunidades, a fin de promover el bienestar de todas las familias. Este mes el seminarista Fernando Salazar nos cuenta la historia de una mujer que logró reencontrar a su familia después de muchos años. El P. Héctor Díaz narra la experiencia familiar de una mujer en relación a la Virgen María. El P. Eduardo Castellanos comparte una de las tradiciones familiares del pueblo turkana. Y Rosario Camacho, joven lectora, nos convida su visita a la Misión de Japón. Esperamos que la luz de estos testimonios inspire a nuestros lectores para fortalecer sus propios vínculos familiares. Abril 2011

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Página del lect or Queridos hermanos en Cristo, para mí es un gran honor dirigirme a ustedes con la firme convicción de comulgar en la misma inquietud: la predicación del Evangelio. Admiro su vocación, tan desprendidos de sí mismos en aras de los más necesitados del amor de Cristo, y estoy plenamente convencido de que para realizar esa tarea fueron tocados por Dios, pues para llevar la Buena Nueva a tierras lejanas

sólo Él, por mediación del Espíritu Santo, puede encauzarlos por el verdadero camino y darles la fortaleza necesaria para no desmayar en su empeño.

Hermanos en Cristo, agradezco mucho la felicitación que año tras año envía con motivo de mi cumpleaños. Me enorgullece apoyar con un granito de arena la labor tan grande que tienen todos los sacerdotes, seminaristas y laicos de su Instituto, quienes llevan el amor y la Palabra de Dios a los lugares más necesitados. Aunque llevo varios meses radicando en Cancún, qr, mi mamá, en Mérida, Yuc., aporta el donativo en mi

nombre cada vez que recibimos la revista Almas. Mientras Dios me preste vida y salud apoyaré la Misión que Él les ha encomendado: ir por el mundo anunciando el amor, mensajeros de la vida, la paz y el perdón.

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Revista Almas

Les envío mi cariño y mi solidaridad, además de mi bendición y oraciones a Dios por las vocaciones sacerdotales. ¡El Señor los proteja y los bendiga! Carlos G. C.

Les agradezco sus oraciones por nosotros, y le pido a nuestro Padre y a la siempre Virgen Santa María de Guadalupe que los llenen de bendiciones y los ilumnen, y con su labor logren que cada día aumente el amor a Dios y a su santísima Madre. Lic. J. Antonio G. D.


miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y, ya en el ocaso de su vida, adorador nocturno. De manera personal, lo recuerdo sobre todo como un hombre de oración. Desde que yo era pequeño, al llegar a su casa siempre encontraba la revista Almas, a la que también me suscribió en algún momento a manera de regalo. Queridos Misioneros de Guadalupe, les escribo desde Tamaulipas, estado que en los últimos años se ha hecho notar por los lamentables y tristes acontecimientos de inseguridad ocasionados por el crimen organizado. Sin embargo, aún en sociedades como la nuestra, hay personas que brillan con el testimonio de su fe y de su amor por Dios, expresándolo de forma generosa y solidaria. Tal es el caso de mi abuelito, el señor José F. N., quien fuera, durante más o menos cuarenta años, Padrino de los Misioneros de Guadalupe. Él retornó a la casa del Padre el 1 de marzo del año pasado. Contaba con 93 años de edad, y nos ha dejado el testimonio de un hombre de Dios: fue catequista,

Un día del año pasado, mi papá, su único hijo, trajo del buzón de la casa que habitaba mi abuelito una carta fechada el día de su cumpleaños, firmada por el P. Gabriel Casillas H., mg, donde con palabras amabilísimas le felicitaba por su onomástico. Quiero agradecerles por haber sido parte de la vida de mi abuelito durante tanto tiempo y pedirles que por favor lo tengan presente en sus oraciones. En la medida de mis posibilidades continuaré apoyando la obra evangelizadora de la Iglesia, tal como él lo hizo, para hacer que a todos llegue el anuncio de salvación de Jesucristo. ¡Dios les bendiga! Con afecto, Raúl F. B. Abril 2011

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Misión

de

Corea

Ahora entiendo a la Virgen María P. Héctor Díaz Fernández, mg

El sufrimiento de un hijo ayuda a una mujer a comprender la fe de la Virgen María y la absoluta confianza que ella tenía en Dios.

U

n día me llamó una feligresa para pedirme que fuera a visitar a su hijo, quien acababa de salir del hospital. Le respondí que iría a las dos de la tarde para que tuviéramos tiempo de comer. Durante la comida le comenté al oficinista de la parroquia acerca del enfermo que visitaría, y me dijo: “Lo conozco, Padre, estaba en el ejército haciendo su servicio militar. Tuvo un accidente y, después de mandarlo al hospital y ver que no se aliviaba, lo dieron de baja sin ninguna pensión”.

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Ya en casa del enfermo, éste se confesó y yo le aseguré que le llevaría la Comunión al día siguiente. Lo invité a que pusiera en manos de Dios, Nuestro Padre, a toda su familia y a su vida misma. Le pedí que se alimentara bien, que tomara sus medicamentos y descansara, confiando en que Dios estaba a su lado. Respondió que seguiría mis consejos y me confió algo que le preocupaba: tenía una hermana casada, con dos niños, a quien recientemente diagnosticaron una enfermedad mental y se encontraba en un hospital psiquiátrico; él quería llevarla a su casa. “Tienes razón en preocuparte –le dije–, pero ahora está en buenas manos. Pide a Dios por su salud y quédate tranquilo para que, una vez que te alivies, tengas salud y fuerza para atenderla, de lo contrario te cansarás y enfermarás aún más, y, finalmente, quien va a sufrir todo es tu mamá, pues tendrá que trabajar y atenderlos sola”. Su mamá, a la usanza coreana, en ese momento se acercó con algunos alimentos para que yo comiera antes de irme. Le comenté lo que acababa de decirle a su hijo. Ella exclamó: “Ya ves, hijo, el Padre te explicó lo mismo que te he repetido varias veces, tenemos que vivir conforme a lo que decimos en el Padre Nuestro: ‘Hágase tu voluntad así en

la Tierra como en el cielo’. Confiémosle todo a Él. Si nosotros ponemos nuestra parte y trabajamos, Él añadirá lo que nos falte”. El joven se apartó por unos momentos y la mujer aprovechó para decirme, con una fe que se reflejaba en su voz y en la expresión de su cara: “Ahora entiendo a la Virgen y sé lo que sintió cuando vio a su hijo cargando con la cruz, y después clavado en ella. ¡Qué dolor tan terrible en el alma!, y a la vez ¡qué tranquilidad tan grande al entrever, como a mí me pasa ahora, que todo lo que Él permite es para nuestro bien, aunque no lo entendamos en el momento!”. Sin lugar a dudas la señora había entendido a la Virgen. Al mismo tiempo, yo veía en ella el rostro y la fe de María, quien dijo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su Palabra”, y desde entonces vivió de acuerdo con sus palabras, guardando fe en su corazón, aun cuando no entendía todos los acontecimientos. Queridos Padrinos y Madrinas, gracias por permitirnos a los Misioneros de Guadalupe traer la fe y el consuelo a la gente de todas nuestras Misiones. Dios, quien no se deja ganar en generosidad, les recompense con creces todo su apoyo. Abril 2011

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Misioneros Laicos Asociados (mla) Misioneros de Guadalupe pone a disposición de la Iglesia su experiencia misionera y los recursos necesarios para asociar a los laicos en la tarea de la evangelización de los no cristianos. Cualquier profesionista, entre 23 y 40 años de edad, que cuente con experiencia laboral y pastoral de por lo menos un año, podrá emplear sus habilidades para el servicio de la Misión y asociarse a nuestro Instituto para vivir la experiencia misionera en América latina o en África, por un tiempo determinado y conforme a un destino asignado. Durante su colaboración con nosotros se busca que el laico no sólo ejerza su profesión, sino que, movido por su espíritu misionero, tenga alguna expresión y acción evangelizadora directa. Te invitamos a pedir mayores informes: P. Filiberto Serrano Cancino, mg Laura Leticia Marrufo Fang, mla Tel. (01 55) 5655 2691 Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: milaasmg@hotmail.com

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Misión

de

Kenia

Quinceañeras P. Eduardo Castellanos Hernández, mg

El Padre Eduardo Castellanos comparte brevemente uno de los eventos relevantes en la vida de las familias turkanas, en Kenia.

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no de los roles que juega la mujer en la comunidad turkana es atraer riqueza a la familia a través de la dote. Por ello, cuando las muchachas han llegado a la pubertad y se pueden casar, las posibilidades y expectativas de hacer riqueza se plantan en el corazón de sus padres. Antes de que un matrimonio se realice, a la joven se le debe realizar el rito de preparación llamado akiger, cuya finalidad es decorar el cuerpo de la joven para que luzca hermosa frente a los hombres interesados en desposarla. Los padres deben buscar una persona que arregle a la joven para que luzca lo más bella posible; debe ser una persona experta, que también conozca de embrujos

y de marcas o incrustaciones en el cuerpo. Debido a su labor, las ritualistas son muy respetadas por la comunidad turkana. Una vez arreglada, la joven sólo será tomada por quien sea capaz de pagar en ese momento un adelanto de la dote establecida por la familia, de lo contrario ni siquiera le es permitido dirigir unas palabras a la joven. Después, cuando los padres hayan recibido parte de la dote, pagarán a la ritualista por su trabajo bien realizado. Cada mujer en la comunidad turkana trae felicidad y fortuna a su familia a través de la dote que se recibe del marido al celebrarse el matrimonio. Abril 2011

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de la xvi salud PPastoral apa Benedicto

Las lágrimas de una verdadera hija P. José Sandoval Íñiguez, mg

En Corea es una tradición que las mujeres, al formar un matrimonio, llamen “mamá” y “papá” a sus suegros. También se da el caso de personas que quieren y cuidan a sus suegros cuando enferman, de la misma manera en la cual lo haría algún hijo verdadero, con parentesco consanguíneo. 10

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A

nastasia, una enferma con cáncer avanzado, me pidió que le llevara la Comunión todos los días. He notado que quienes expresan ese deseo son personas piadosas, con una fe muy grande, y a quienes la Eucaristía les da fuerza para soportar los dolores de la enfermedad y afrontar con serenidad la muerte. Desde hace dos meses le llevo la Comunión después de la Misa


diaria. La enfermedad sigue avanzando de manera inexorable. Unas veces la encuentro animada y sonriente, otras la veo decaída y sin fuerza. Además, quizá por el efecto de la medicina, tiene dificultad para hablar, está con la vista perdida y como si no tuviera conciencia de sí misma. No podemos conversar como antes y simplemente con la mirada o un apretón de manos trato de darle ánimo, al mismo tiempo que le recomiendo que se entregue al Señor con confianza. A su lado está siempre su “hija” Rafaela, que junto a otra señora la atiende con esmero. Ella es callada y hemos intercambiado pocas palabras, pero la semana pasada me dijo que la familia pensaba llevar a su mamá a un hospital más tranquilo, para enfermos terminales, pues los médicos opinaban que no tenía objeto seguir el tratamiento. Sin embargo, temían que Anastasia se sobresaltara al darse cuenta de la cercanía de la muerte. Le pregunté si su mamá daba muestras de estar consciente de su condición. Dijo que sí, que muchas veces ha sentido que ya va a morir. Le comenté que, siendo así, podían hablarle abiertamente, y agregué que yo mismo había notado que estaba preparada para

irse con el Señor y daba muestras de no tener miedo. Rafaela empezó a llorar mientras hablábamos. Después la conversación se enfocó en otros miembros de la familia, me dijo: “Mi suegro murió de la misma enfermedad y mi esposo es el hijo mayor”. Le pregunté: “¿Me estás diciendo que eres casada y que la señora Anastasia es tu suegra?”. “Así es”, me contestó. En Corea, tradicionalmente, el hijo mayor vive con sus padres después de casarse, y su esposa realiza el trabajo doméstico. Si el hijo fallece, la nuera vive con sus suegros hasta que éstos mueren. En la actualidad esta costumbre se va perdiendo y los hijos casados ya no viven con sus papás. Sin embargo, las mujeres llaman “mamá” y “papá” a sus suegros. Cuando una mujer casada habla de su mamá, generalmente se refiere a la suegra, pero si uno tiene duda es válido preguntar. Me sentí impresionado y conmovido al ver a la joven llorar con pesar y sinceridad por la futura muerte de su suegra, tal como lo haría una hija verdadera. No sé cuánta vida le quede a Anastasia, pero estoy seguro de que morirá bien atendida, con el amor, el respeto y el cariño de Rafaela. Abril 2011

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Vida mg

Una respuesta pendiente Seminarista Francisco Javier Mondragón Reyes “¿Y a ti, hijo, no te gustaría ser misionero?” fue la pregunta que una mujer anciana hizo a un chiquillo que acostumbraba leer la revista Almas. En esa ocasión el niño se quedó callado, pero con el paso del tiempo aquella pregunta sería respondida.

S

u nombre era Juana y, aunque era de Michoacán, casi toda su vida la había pasado en Valle de Bravo, Estado de México. Mujer de tradición y devoción cristianas, recordaba las actividades en las que participaba en la parroquia del pueblo: las faenas para limpiar el templo, las peregrinaciones y rezos, cualquier servicio a favor de Dios. Era Madrina de los Misioneros de Guadalupe y su nieto leía Almas, pues mes con mes llegaba a su casa. No podía recordar desde cuándo era bienhechora, pero sí recodaba que, a pesar de su avanzada edad –tenía poco más de 70 años cuando comenzó a apoyar al Instituto– y de no saber leer, quiso apoyar a los Padres que, en palabras de ella, “se van lejos para hablarles de nuestro Señor a aquellos que todavía no le conocen”.


Nada fue impedimento para ayudar, incluso con el tiempo aprendió a leer sólo con la intención de saber qué decían los Padres en la revista Almas. De esa manera conoció la vida de muchos sacerdotes que estaban en alguna Misión y transmitían la Buena Nueva de Dios. Al mismo tiempo, eso le animaba a seguir leyendo más historias y a compartir lo que en ellas leía. Y a pesar de su vejez y de no tener casi fuerzas siempre seguía ayudando, siempre tenía algo para dar a los misioneros. Ahora recuerdo con gran aprecio y emoción a aquella anciana, mi abuela, y su pregunta resuena hoy en lo más profundo de mi ser: “¿Y a ti, hijo, no te gustaría ser misionero?”. La abuela tuvo que dejarnos hace algún tiempo y ya no está entre nosotros, pero igual nos ve y ayuda a los misioneros desde donde se encuentra. Quizá ya no lee Almas, pues ahora puede ver y acompañar a los Padres desde el cielo. Ya no desgrana las cuentas de colores de aquel rosario que le enviaron los Padres para pedir por las Misiones, pues pide por su ahijados directamente a Dios.

Aquella ocasión en la que, siendo un chiquillo, me preguntó si quería ser misionero no contesté, me quedé callado, quizá por no comprender del todo la cuestión. Seguí entreteniéndome con la lectura de las aventuras de los sacerdotes, aprendiendo del desprendimiento de los seminaristas y de la generosidad de otros que, como mi abuela, también ayudaban a la Misión. Pero el tiempo pasaría factura y aquella pregunta tenía que ser contestada. Ahora soy seminarista en el Seminario de Misiones Extranjeras, respondiendo no sólo a la pregunta de mi abuela, sino a la voluntad de Dios. Ahora puedo contestar a la pregunta: “Sí, sí quiero ser misionero y compartir la fe en nuestro Señor con aquellos que aún no tienen la dicha de conocerle”. De aquel niño que leía Almas permanece el espíritu aventurero en el joven que hoy comparte una parte de la historia de su vocación con ustedes, queridos Padrinos y Madrinas, a quienes agradezco el apoyo que brindan a las Misiones.

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Misión

de

Hong Kong

Una gracia de Dios Seminarista Fernando Salazar Casango

Un seminarista comparte la historia de la señora Hilda Lau, quien después de vivir durante décadas en Hong Kong ha logrado encontrar a su familia en Perú.

E

n mi primera experiencia pastoral como seminarista fui enviado a la Parroquia San Pedro, en Aberdeen, Hong Kong. Esta experiencia fue muy enriquecedora y retadora, y la anécdota que ahora comparto con ustedes, queridos Padrinos y Madrinas, es una gracia y bendición de Dios. La señora Hilda Lau, de padre chino y madre peruana, siendo niña fue llevada desde dicho país andino hasta China, con su hermano mayor –tenían cuatro y cinco años respectivamente–; su hermano murió dos años después. Ella continuó 14

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hablando español porque su tío abuelo, con quien vivía, aunque era chino, hablaba bien el español debido a que vivió muchos años en Perú. Años más tarde también murió su tío abuelo y ella tuvo que aprender a hablar cantonés para comunicarse con los demás familiares. Con el paso del tiempo Hilda perdió contacto con sus padres en Perú. Creció y se casó, pero mantuvo su deseo de contactar a su familia, era un anhelo inmenso. Las oportunidades de comunicarse con su familia se fueron agotando pues ella olvidó el español. Además, sólo en pocas ocasiones logró tener noticias de sus padres y sus hermanos en Perú. No obstante, gracias a una miembro voluntaria de la Cruz Roja que viajó a Perú, la señora Hilda recibió algunas cartas, fotos y documentos de sus familiares, los cuales no podía leer ni entender debido a que estaban escritos en español. A mí llegada a la Parroquia de San Pedro, Estela, nieta de la señora Hilda, se acercó para pedirme ayuda. Al principio no entendí de qué se trataba, me enseñaron cartas, fotos y documentos en español; las cartas tenían diversas fechas, algunas eran de 1953, 1957, etcétera. Después de que me explicaron el

origen de las cartas y la ayuda que ellas requerían me esforcé en cumplir la petición de la familia. La señora Hilda se llenó de alegría al conocer el contenido de las cartas y saber quiénes eran las personas de las fotos. Un año antes, su nieta había escrito y enviado una carta por medio de la embajada a los familiares en Perú, y gracias a Dios obtuvieron respuesta, aunque escrita en español. Sin embargo, ellas no perdieron la esperanza de lograr comunicarse con su familia y después de ayudarlas en la traducción de las cartas, me pidieron que llamara a sus familiares a un número de teléfono que habían recibido en la carta más reciente. La conexión fue toda una aventura, en un comienzo yo no sabía cuál era la diferencia entre el horario de Perú y el de Hong Kong. Después, Isabel Lau, sobrina de la señora Hilda que contestó la llamada, creyó que era una broma y no daba crédito, pero cuando le dije que hablaba desde Hong Kong en busca del señor Mario Lau (hermano de Hilda) su voz cambió y se llenó de alegría. Los hermanos pudieron escucharse, aunque sin entenderse debido a que uno hablaba en chino y el otro en español. Al notar la alegría de la señora Hilda, agradecí a Dios por hacerme partícipe y, Abril 2011

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sobre todo, su instrumento para alegrar con esta bendición a la familia Lau. Creo que este regalo para la señora Hilda es fruto de su entrega y amor a Dios, ya que en la vigilia pascual del año pasado recibió el bautizo. Ahora ella conoce su edad (87 años), sabe de sus hermanos, y es su deseo visitarlos en Perú. Su hija y su nieta están muy felices, pero a la vez les preocupa el posible viaje, debido a la edad de la señora, a las horas de viaje y al desconocimiento del idioma. Sin embargo, creo que Dios hasta de eso se ocupa, pues en Perú la sobrina

Isabel conoce a un sacerdote canadiense, quien probablemente pueda colaborar en el reencuentro de esta familia, y yo aún las apoyo en la comunicación con su familia de Perú. Padrinos y Madrinas, les invito a orar por la señora Hilda Lau y agradezco todo su apoyo, sus oraciones y sacrificios para con sus ahijados en tierras de Misión. A los jóvenes los invito a ser misioneros y atestiguar las bendiciones que Dios derrama en las familias. Dios también los colme a todos de bendiciones y recuerden que Él está atento a nuestras oraciones y súplicas.


Noticias breves

Concierto de navidad Ciudad de México, 4 dic 2010. Con la participación del Grupo Coral Cáritas, dirigido por el Mtro. Carlos A. Vázquez F., se llevó a cabo el tercer Concierto de Navidad en la Capilla Central del Seminario Mayor de Misiones. Los fondos recaudados en dicho evento se destinarán a la construcción de una guardería para los niños de la comunidad de Lenkisem, en Kenia, África.

Imposición de sotana

Congreso de Promotores Misioneros

Ciudad de México, 5 dic 2010. Este domingo, en una Celebración Eucarística realizada en la Capilla Central del Seminario Mayor de Misiones, presidida por el P. Juan José Á. Luna E., mg, Superior General, y concelebrada por varios Misioneros de Guadalupe, se llevó a cabo la imposición de la sotana a los 11 alumnos del Curso Introductorio al Seminario de Misiones, quienes además estuvieron acompañados por sus familiares.

Monterrey, 12 dic 2010. Del 10 al 12 de diciembre de este año se celebró el ix Congreso para los Promotores Misioneros que colaboran con el Instituto en la zona norte del país. Además de conferencias sobre distintos temas, se realizaron diversas actividades recreativas y de integración. Destacaron también las participaciones de Mons. José Raúl Vera López, op, Obispo de Saltillo, y de Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Campeche.

ix

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Misión

de

Japón

Mi experiencia en Japón Rosario Camacho Ayala

En el año 2008, un grupo de jóvenes mexicanos viajó a Sydney, Australia, para participar en la Jornada Mundial de la Juventud. Una joven nos comparte su experiencia en la Misión de Japón, la cual visitaron durante su trayecto.

D

esde hace mucho tiempo mis papás han sido Padrinos de los Misioneros de Guadalupe. Vivimos cerca de la casa de formación del Cespa, en Tilapa, y cada año un par de misioneros ofrece ayuda a la parroquia a la que pertenecemos. Por ello, desde que era adolescente me enteré de la labor que hacen los misioneros en otros países, al llevar la Buena Nueva del Señor a lugares donde ni siquiera me hubiera imaginado. Sin embargo, no fue sino hasta el mes de julio de 2008 cuan-

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Revista Almas


do todo esto cobró un verdadero significado para mí. Como respuesta a la convocatoria de Su Santidad Benedicto xvi, un grupo de jóvenes mexicanos de la Arquidiócesis de Tlalnepantla decidimos asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney, Australia. En nuestro camino pasaríamos por Japón y nos interesaba conocer acerca de la Iglesia de ese país, por lo que solicitamos y afortunadamente recibimos apoyo de Misioneros de Guadalupe para ser recibidos en la Parroquia de Chibadera. El Padre Marco Antonio Martínez F., mg, junto con algunos de los feligreses, nos recibió en la parroquia. Para mí fue un gran comienzo llegar a un lugar totalmente diferente y que después de tantas horas de vuelo hubiera gente que nos esperaba con una sonrisa. Estuvimos dos breves periodos en Japón (uno de ida y otro de vuelta de Australia) y los feligreses latinoamericanos, filipinos y, por supuesto, japoneses que integran la parroquia fueron anfitriones excelentes. Pudimos observar a una comunidad cristiana que tiene como centro a Jesús y a María. También pude ser consciente de cuánto trabajo cuesta levantar y sostener una comunidad en un

país no cristiano. Reconozco el valor del trabajo pastoral del Padre Marco, a quien, con caridad y paciencia, Dios le ha permitido guiar esa parroquia. Por otra parte, me sorprendió que en Japón no hubiera jóvenes que quisieran comprometerse con Dios y que para los mismos adultos fuera difícil asistir a la iglesia. Al mismo tiempo, esto me hizo reflexionar que en México hay muchos horarios para ir a Misa y se nos presentan muchas oportunidades para servir a Dios, pero no lo hacemos. Creo que no valoramos nuestra cultura católica y muchas veces no somos capaces de defender sus principios y valores, como el respeto a la vida, la importancia de la familia, etcétera. Si estuviéramos en un país con una cultura distinta, donde los católicos son minoría, nuestra fe se pondría a prueba . El amor de los fieles de la Parroquia de Chibadera me inspiró a ser mejor cristiana y a valorar a la Iglesia mexicana, que al amparo de la Virgen de Guadalupe se debe esforzar en ser, como dice el Papa, “luz en el mundo”. Que Dios bendiga a los Misioneros de Guadalupe. Por mi parte, ahora entiendo el verdadero valor del apoyo que mis padres han brindado a las Misiones. Abril 2011

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Becas misioneras El trabajo de la evangelización entre los no cristianos no ha terminado y continúa realizándose en muchos lugares. Los misioneros ancianos necesitan que los jóvenes apoyen y prosigan su labor de proclamar la Buena Nueva. Usted puede apoyar a quienes han decidido consagrar su vida a la Misión ad gentes, al fundar una beca con la cual un seminarista completará su formación sacerdotal. Beca completa $12 000.00 Media beca $6 000.00 Ayuda anual $1 000.00 “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15)

¡Ayudemos a la evangelización del mundo! Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinos@mg.org.mx


Día del Niño en África En algunos países, como en México, el Día del Niño se celebra el mes de abril. Sin embargo, esta celebración ocurre en fechas distintas en otros lugares del mundo. En África el Día del Niño es celebrado el 16 de junio, pues en esa fecha, en el año de 1976, miles de estudiantes desfilaron por las calles de Soweto, en Sudáfrica, con la petición de ser educados en su lengua, en lugar del idioma afrikáans, el cual les había sido impuesto. La marcha, de casi un kilómetro de largo, fue reprimida por la policía, que comenzó a disparar contra los manifestantes, en su mayoría niños; muchos perdieron la vida y otros resultaron heridos. Como un homenaje a aquellos niños y jóvenes, desde 1991 se celebra en esa fecha el Día del Niño Africano, lo cual representa un llamado al mundo para proteger los derechos y la vida de los niños en dicho continente, y nos invita a reflexionar y a unir nuestras oraciones por los niños del mundo que son desprotegidos, víctimas de la violencia. En este Día del Niño oremos por los niños de África y por los niños necesitados del mundo.

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Daniel Comboni, generoso de corazón Nacido en Italia, san Daniel Comboni, hijo de campesinos pobres, llegó a ser el segundo Vicario Apostólico de Jartum, Sudán (antes África Central), y uno de los más grandes misioneros en la historia de la Iglesia. Después de leer sobre la vida de los mártires japoneses, Daniel sintió el llamado a ser misionero y decidió entregarse de por vida a la Misión, siendo aún estudiante. Comenzó con alegría y amor la enseñanza de la Palabra de Dios entre los africanos. Fue nombrado Vicario Apostólico de África Central y consagrado obispo en 1877. Luego de más de 20 años de intenso trabajo, enfermó y murió a los 50 años de edad, en la ciudad de Jartum, Sudán. La vida de san Daniel Comboni nos muestra que, cuando Dios interviene y encuentra una persona generosa y disponible, se realizan grandes cosas. “Yo muero, pero mi obra no morirá” San Daniel Comboni

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Mensajeros de paz, para construir un mundo mejor Daniel Comboni fue un santo que promovió la paz en África, buscando el amor y el perdón entre los hombres. Nuestro mundo y también nuestro país necesitan mensajeros de paz. Este mes te invitamos a vivir el primer paso que nos ayudará a encontrar la paz con nosotros mismos y los que nos rodean: Sentirte amado por Dios, dejar que Él entre en tu corazón. En algún momento del día invoca su presencia por medio de la oración. Sigue las líneas y encuentra las palabras secretas, tomadas del texto anterior.

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¡Tú puedes ser misionero! Joven mexicano, ¿has sentido el llamado de Jesús y quieres llevar su mensaje de salvación a las personas que no lo conocen? Misioneros de Guadalupe te invita a descubrir tu vocación. Participa en las actividades que organiza su Centro de Orientación Vocacional (cov). Comparte experiencias recreativas y formativas con otros jóvenes que también buscan tomar decisiones acertadas que darán sentido a sus propias vidas.

cov México Tel. (01 55) 5573 3000 vocacionesmg@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 cov Guadalajara Tel. (01 33) 3601 0815 vocgdlmg@hotmail.com cov Monterrey Tel. (01 81) 8358 2101 covmty@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350 cov Villahermosa Tel. (01 993) 315 2934 covtabasco@hotmail.com


¡Feliz Día de las Madres! Queridas Madrinas: Con mucho cariño felicitamos a todas las mamás en este día. Pedimos a Dios que las bendiga y las proteja, a ustedes y a sus familias. Gracias, mamá, por amarme como soy y por ser la amiga y la maestra que siempre me ha ayudado a salir adelante en la vida Estimados bienhechores, los invitamos a enviar los nombres de las mamás a quienes deseen que tengamos presentes durante las Eucaristías que ofreceremos el mes de mayo. Pueden hacerlo por diversos medios: Correo postal: A cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de la revista Almas. Correo electrónico: oracionesmamas@mg.org.mx Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Mediante su Promotor Misionero. Con nuestra gratitud y respeto, Sus ahijados

Les pedimos, por favor, en caso necesario, indicar con una † si la persona es difunta, o con una E si está enferma. Estimados ahijados, les pido que nos unamos en oración por las siguientes mamás:

Nombre y Núm. de Padrino:


Únete

a la Misión

Padre Salvador Sánchez Durán Misionero de Guadalupe en Hong Kong

Nació en Guadalajara, Jal. Ingresó al Seminario Menor de Misiones en 1973 y concluyó su formación en Hong Kong. Fue ordenado sacerdote el 6 de agosto de 1988, por Mons. Ramón Godínez Flores, entonces Obispo Auxiliar de Guadalajara. Después de colaborar en la promoción vocacional fue enviado, en 1990, a la Misión de Hong Kong, donde atendió diversas parroquias y desempeñó el cargo de Superior. Ha trabajado en la atención a bienhechores en Guadalajara y, en años recientes, en Villahermosa, Tab. En la actualidad el Padre Salvador colabora de nuevo en la tarea misionera de la Iglesia entre el pueblo chino. Tú también puedes dar a conocer el Evangelio a los pueblos que lo necesitan. ¡Responde al llamado de tu vocación!

Ciudad de México Tlalpan Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Tel. (01 55) 5655 2691

Ciudad de México Roma Córdoba 17, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df. Tel. (01 55) 5525 6989

Línea Misionera: 01 800 00 58 100

Guadalajara

Monterrey

Villahermosa

Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jalisco. Tel. (01 33) 3825 2315

Habana 105, Col. Altavista, cp 64840, Monterrey, Nuevo León. Tel. (01 81) 8358 2101

Ejército Mexicano 167, Col. Atasta de Serra, cp 86100, Villahermosa, Tabasco. Tel. (01 993) 315 2934

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Revista Almas,abril 2011 by Misioneros de Guadalupe AR - Issuu