O C T U B R E 2018
Año LXIX, Núm. 826 | Ejemplar gratuito
Papa Francisco
Exhortación apostólica Gaudete et Exsultate (núms. 130-131) 19 de marzo de 2018
El beato Pablo vi mencionaba, entre los obstáculos de la evangelización, precisamente la carencia de parresía: “La falta de fervor, tanto más grave cuanto que viene de dentro”. ¡Cuántas veces nos sentimos tironeados a quedarnos en la comodidad de la orilla! Pero el Señor nos llama para navegar mar adentro y arrojar las redes en aguas más profundas (cfr. Lc 5, 4). Nos invita a gastar nuestra vida en su servicio. Aferrados a Él nos animamos a poner todos nuestros carismas al servicio de los otros [...] Miremos a Jesús: su compasión entrañable no era algo que lo ensimismara, no era una compasión paralizante, tímida o avergonzada como muchas veces nos sucede a nosotros, sino todo lo contrario. Era una compasión que lo movía a salir de sí con fuerza para anunciar, para enviar en Misión, para enviar a sanar y a liberar. Reconozcamos nuestra fragilidad pero dejemos que Jesús la tome con sus manos y nos lance a la Misión. Somos frágiles, pero portadores de un tesoro que nos hace grandes y que puede hacer más buenos y felices a quienes lo reciban. La audacia y el coraje apostólico son constitutivos de la Misión.
Intenciones P. Ignacio Flores G., mg
Por la
Evangelización: La Misión de los consagrados. Para que los consagrados y consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre pobres, marginados y quienes no tienen voz.
Donde la mirada del hombre ya no puede ver futuro o esperanza, todos los consagrados estamos llamados a anunciar con fuerza la Buena Nueva, principalmente entre los marginados, los rechazados y los olvidados del mundo. En la vida de los religiosos, la oración es un eje fundamental, pero no sólo somos invitados a vivir la experiencia de la plegaria. “Ora y labora” nos enseñó san Benito, de ahí que en la vida del consagrado también el trabajo sea una parte importante. Este mes el Papa nos invita a orar para que las plegarias de los consagrados vayan acompañadas de la labor que todo cristiano debe realizar a través de los sacramentos y las obras de misericordia. Los consagrados somos invitados a ser misioneros, mensajeros de la Palabra y las obras de Dios, que en Jesucristo mira a los pobres, las viudas y los viudos, las madres y los padres solteros, los huérfanos, los rechazados por la sociedad, etc., con una mirada desde la cual les dona su misericordia.
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXVIII • Núm. 826 • Octubre 2018
Portada P. Juan José Cortés C., mg, durante la Celebración Eucarística del Día del Padrino 2017 en Tlaquepaque, Jal.
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector La fe hace milagros Mes de las Misiones La fuerza del amor Pastoral vocacional Sólo para niños
DIRECTORIO Director: Sergio Augusto Martínez Sánchez Codirector: Juan José Ramírez Escarza* Diseño editorial: Enrique Ascencio Salgado* Ilustración: Ana Patricia García Sagrero Enlace administrativo: Antonia Hidalgo López* Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Edición web
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Sitio web: www.revistaalmas.com.mx www.mg.org.mx f/misionerosdeguadalupe t@misionerosmg Línea Misionera: 01 800 00 58 100 Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, cdmx; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar, Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, cdmx. Certificado de Licitud de Título y Contenido Núm. 16831. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, cdmx. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
La Misión hoy, en Japón
P. Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, mg
Misionero en Japón
Estimados Padrinos y Madrinas, tengo 32 años de vivir en Japón y ejercer mi ministerio en la Diócesis de Sendai. Mi trabajo parroquial ha sido en colaboración con el equipo formado por sacerdotes diocesanos japoneses y misioneros de diferentes nacionalidades, algunas veces mexicanos mg. El trabajo en Japón es muy demandante, exige mucha preparación no sólo en el japonés sino en otros idiomas, pues cada vez se nota más la presencia de extranjeros en nuestras parroquias; en tiempo reciente ha aumentado la presencia de fieles filipinos y vietnamitas. En la actualidad vivo cerca de la base militar norteamericana de la ciudad de Misawa, en la prefectura de Aomori, por lo que atiendo en inglés a los fieles de la base, aunque tengan su propio capellán. También apoyo en lo religioso a cuatro jardines de niños de la Diócesis de Sendai. El reto de anunciar el Evangelio en Japón implica mucha paciencia en el seguimiento de los procesos de las personas. Hay facilidad para el trabajo ecuménico y el diálogo interreligioso, aunque esto implica mucha preparación teológica y pastoral para estar al día y responder a un primer mundo que exige lo mejor del misionero, pero en especial demanda atención a los débiles o “descartados” de una sociedad donde impera el reino del dinero y la eficacia laboral. Para mejorar mi nivel de inglés fui a estudiar algunos cursos a Estados Unidos, para la pastoral tomé un curso en el Instituto de Pastoral del Este de Asia (eapi, por sus siglas en inglés), de la Universidad Ateneo de Manila, en Filipinas, y para el diálogo interreligioso cursé un máster en Mística y Ciencias Humanas en la Universidad de la Mística, en Ávila, España. Mis planes son continuar el trabajo en el equipo sacerdotal internacional, el diálogo con los sacerdotes budistas de los templos vecinos, desde la oración profunda y en la lucha por la conservación de la casa común, como nos indica el Papa Francisco en su carta Laudato Si. Además de seguir atendiendo a las personas con problemas, a los extranjeros y a las personas que quieren conocer a Cristo y a su Iglesia. Les pido su oración, pues sin la ayuda del Espíritu Santo nuestra labor sería casi inútil en un mundo donde Dios y la religión no interesan.
Quiero compartir con ustedes una pequeña remembranza de mi mamá, la señora Raquel M. R., quien fue Madrina de ustedes por mucho tiempo. Ella nació el 4 de julio de 1942 en la ranchería La Obra, localizada en el municipio de san Felipe, Guanajuato. El Señor la llamó a su presencia el 12 de mayo de 2017. Mis padres se conocieron dando catecismo en la Parroquia de san Juan Bautista, en la delegación Coyoacán, Ciudad de México. Ambos pertenecían a la tercera orden franciscana y la vida de san Francisco de Asís era su modelo que seguir. Ellos hicieron del Señor su guía y por la Iglesia se formaron y crecieron como matrimonio. Mi mamá siempre nos educó a mí y a mis hermanos en el amor a Dios, no solamente en la formación doctrinal, sino con obras. Colaboró en la construcción y mantenimiento de la Iglesia de Nuestra Señora del Tepeyac y de la Santa Cruz con su tiempo, al vender ropa y boletos de rifas, realizar labores de limpieza y quehaceres necesarios, y tuvo una participación importante en el establecimiento del centro de salud de la colonia. Ella sonreía y saludaba a todas las personas en su camino; eran pequeños gestos que generaban empatía, por lo que mucha gente le confiaba sus alegrías y preocupaciones, y ella se mostró siempre dispuesta a ayudar. Recibió muchas muestras de cariño. En los últimos días de su vida, aun muy enferma y con sufrimiento, confió siempre en el Señor y la Sagrada Comunión era su fortaleza y consuelo. La recordamos por su caridad, su ejemplo y su alegría, además de que siempre estuvo cuando la necesitamos. Nuestro consuelo es que Key, como le decíamos de cariño, goza ya de la presencia de Dios y su infinita misericordia. Pedro G. M.
Estimados lectores: Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir a cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de nuestra revista o al correo electrónico: lectores@revistaalmas.com.mx.
Aviso de privacidad
Misioneros de Guadalupe, Asociación Religiosa (“A.R.”) (“Misioneros de Guadalupe”), con domicilio en Cantera 29, Col. Tlalpan, Del.Tlalpan, C. P. 14000, México, D. F., es responsable del tratamiento de sus datos personales y de la protección de los mismos. Sus datos personales serán tratados para las finalidades necesarias de identificarlo y hacer uso de ellos en las publicaciones periódicas del responsable, así como promover y difundir nuestras actividades. El responsable podrá asimismo dar tratamiento a sus datos personales para finalidades análogas y compatibles con las anteriores. También se podrá dar tratamiento a sus datos personales con la finalidad secundaria de proporcionarle información sobre nuestras actividades vocacionales. Usted podrá consultar nuestro Aviso de Privacidad Integral en www.mg.org.mx/privacidad
La fe hace milagros P. Gerardo Guajardo Núñez, mg
Padrinos y MadriQueridos nas, quiero compartir con
nes mes con mes nos comparten sus bendiciones. La fiesta da inicio con una peregrinación en la que el tono festivo está marcado por cascabeles y danzantes, aromas y colores de flores, notas armónicas de los músicos y fe viva de los devotos a nuestra Señora de Guadalupe. Ese primer encuentro nos da la oportunidad de saludar y conocer personalmente a muchos de ustedes, es una experiencia de fe ver los rostros iluminados por una sonrisa y la gratitud a Dios, estrechar sus manos cálidas, amigas y be-
ustedes una experiencia que tuve al participar en el Día del Padrino que Misioneros de Guadalupe organizó en la ciudad de Monterrey. Se trata de una vivencia de fe en la que sus ahijados partimos del don de la gratitud, pues Dios se da gratuitamente y frente a eso toda criatura se vuelca agradecida hacia nuestro Padre providente. La Celebración Eucarística que realizamos en cada Día del Padrino es para agradecer a Dios y a nuestros bienhechores, quie6
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”Cuando tenía 6 años de edad le diagnosticaron quistes en el hueso ubicado debajo y detrás de la oreja. Al ingresar al hospital para que le quitaran los quistes me dijeron que era una cirugía muy complicada, pero gracias Dios salió muy bien y a las 20 horas la dieron de alta.
nefactoras, para compartirles alguna anécdota que recordemos de las Misiones o de la vida misma. Así fue como conocí a la señora Yolanda Roset G. L. y a su hija Lesly, quien tiene varios años participando en una de las danzas del Día del Padrino. Entre alegría y sonrisas, después de habernos saludado, me dijo: “Mi hija es un milagro de Dios y de la Virgen de Guadalupe, por eso cada año peregrinamos con espíritu de gratitud hacia el Todopoderoso, hacia la Sierva del Señor y hacia los Misioneros de Guadalupe, nuestros ahijados, que siempre oran por nosotras, sus Madrinas”. Después me pidió permiso para compartirme la historia de su querida Lesly, incluidos los momentos difíciles que toda la familia ha pasado:
”También en ese tiempo manifestó por primera vez su deseo de danzarle a la Virgen de Guadalupe, advocación por la que siempre se inclinó, aunque en casa yo tenía la imagen de la Rosa Mística y algunas estampas de la Milagrosa. Cuando me dijo su intención pensé que llevaría tiempo de preparación y me preocupé porque no conocía a nadie que pudiera ayudarnos. Sin embargo, al comentarlo con una compañera de trabajo, descubrí que ella bailaba y me sugirió invitar a Lesly a acompañar a su grupo, que se presentaría en la clausura de un congreso donde participaron los Misioneros de Guadalupe. Mi hija no tenía traje ni había ensayado, pero mi compañera quedó de prestarle un traje y acepté. Lesly se puso contentísima y asistió con mi compañera; aunque nunca había ensayado, no se equivocó en los pasos, y el traje le quedó a la medida.
“Lesly Roset nació el 22 de agosto de 2001. El embarazo fue de alto riesgo y al nacer estuvo internada en terapia intensiva por una semana. Desde pequeña tuvo problemas de piel (dermatitis atópica) y de oídos, los cuales se fueron complicando, ya que continuamente se le 'reventaban' los oídos sin que hubiera algún síntoma previo y su piel presentaba crisis cada vez más fuertes. 7
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transcurrían con largas visitas al hospital. Finalmente, más de un año después, un médico solicitó nuevos estudios de laboratorio, con los cuales se detectaron nuevos males que le hicieron someterse a un tratamiento con quimioterapia y a un trasplante de médula.
”Nosotros acudíamos a la Parroquia de san Judas Tadeo, en Guadalupe, y tiempo después ella se metió al coro de la iglesia y me manifestó su deseo de ser acólito; desde que hizo su Primera Comunión ha colaborado de esa manera. Luego sirvió en la Parroquia de la Santa Cruz, también en Guadalupe, con los frailes franciscanos, y actualmente coopera en la Parroquia de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, donde además participa en la formación de los demás niños.
”En esos meses, la mayor parte del tiempo la pasaba a su lado. Le permitían pocas visitas pues tenía que estar aislada, y además su papá no estaba con nosotras. Aunque por momentos se deprimía, gracias a Dios nunca faltó la visita de algún sacerdote o seminarista, quienes iban especialmente a hacer oración con los enfermos y a platicar durante mucho tiempo con ellos. También, cuando era posible, la visitaban sus compañeras de danza.
”Sus problemas de piel y oídos continuaban, y en abril de 2014 tuvo una nueva crisis. Tras cuatro meses con molestias, por fin empezó a responder muy lentamente al tratamiento. Sin embargo, su situación no mejoraba del todo y los meses
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Después de eso, la señora me comentó que Lesly no había bailado en dos años debido a su enfermedad, y que un médico incluso le había dicho que ese año tampoco podría hacerlo. Sin embargo, el tiempo de espera fue más corto. La misma persona que años atrás les ayudó, nuevamente les prestó un traje y ese Día del Padrino Lesly pudo participar en la danza a la santísima Virgen de Guadalupe.
”Un día le dije: ‘Hija, tengo que ir a la farmacia, no tardo. Háblale a la Virgen para que venga a cuidarte’. La niña no parecía escucharme, pero horas más tarde, cuando regresé, me dijo: ‘¡¿Qué crees?! Cuando te fuiste le hablé a la Virgen para que me cuidara, y me tomó de las dos manos y me puso su manto encima. ¡Estuvo aquí!’. Durante su estancia en el hospital, mi hija pudo sentir la presencia de la Virgen María en varias ocasiones más.
Queridos Padrinos y Madrinas, como siempre, les agradecemos mucho por el apoyo que nos dan, por participar en nuestras actividades y dejarnos conocer experiencias de fe como esta que acabo de compartirles. ¡Sus ahijados seguimos orando por todas sus necesidades espirituales y materiales!
”Creo que fue por obra suya que, finalmente, el papá de Lesly aceptó hacerle una donación de médula ósea. Además de eso, mi hija recibió 22 trasfusiones de plaquetas y 20 de sangre. Considero un milagro que pudiera recibir todo lo necesario para sanar, y a tiempo”.
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Mes de las Misiones P. Ezequiel Reyes Alejandro, mg
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stimados Padrinos y Madrinas, al iniciar octubre, a través de la intercesión de san Francisco Xavier y santa Teresita del Niño Jesús, patronos de las Misiones, pido a Dios que sus vidas sean un reflejo vivo de las enseñanzas de nuestro Señor, Jesucristo. De este modo, cada gesto suyo, por más sencillo que parezca, pueden ofrecerlo para la salvación de las almas y la conversión de todos los que se niegan hacer la voluntad de Dios. La Iglesia ha elegido este hermoso mes para dar énfasis al trabajo que Jesús encomendó en una ocasión a 72 de sus discípulos. Ese momento misionero se nos muestra en el Evangelio de san Lucas, capítulo 10, donde
se cuenta que esos discípulos son enviados por Jesús a una Misión, para ir delante de Él y preparar a las comunidades a donde tendrá que llegar, para que en todas ellas ejerza su ministerio salvador. La Iglesia católica, a lo largo del año, siempre tiene momentos de reflexión, fiesta y alegría, pero de los doce meses octubre es el elegido para reforzar su Misión: “la alegría de evangelizar”, y para recordarnos que todos debemos apoyar en esa tarea. Nosotros, como bautizados, tenemos la encomienda de ir, anunciar y extender el Reino de Dios hasta los últimos rincones de la Tierra, recordando que Él estará con
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nosotros todos los días hasta el fin del mundo (cfr. Mt 28, 20). Es por eso que ser misionero implica entregar la vida y ofrecer el esfuerzo de cargar nuestra cruz, con todas las dificultades que eso implica. En nuestro país hoy se ha vuelto cada vez más difícil ser testigos de Cristo, pues los sacerdotes no solamente sufren persecución, sino que son asesinados; hay obispos que ponen su libertad en riesgo con el deseo de dejar en claro que los discípulos de Cristo tienen la encomienda de entregar hasta su vida si es necesario; y las religiosas y los laicos se exponen a ser golpeados y humillados por llevar el nombre de católicos, entre otros peligros más. Sin embargo, no debemos tener miedo a otra cosa más que a acobardarnos y dejar tirado el proyecto de Cristo sin producir frutos, desentendernos de nuestro llamado a misionar de la misma manera en que lo hicieron el Señor, los apóstoles, los santos y tantas personas que no escatiman con tal de no dejar morir la fe que recibieron el día de su Bautismo –cuando fueron llamados junto con Jesús: “tú eres mi hijo amado, en quien me complazco”
(Mc 1, 11)– y de entregar la misma vida con el fin de implantar el Reino de Dios. Esta es la hora de ir y evangelizar, sabiendo que como soldados de Cristo una batalla nos espera allá afuera. Esta es la hora en la que Dios, por medio del apóstol Pablo, nos anima a usar las armas de la luz, porque no es contra la carne ni contra la sangre que luchamos, sino contra los espíritus del mal que habitan en el mundo de las tinieblas (Ef 6, 11-12): la codicia, el rencor, la envidia, la avaricia, la venganza, la tristeza, el desánimo, la lujuria, la vanidad, etc. Son tantos los crímenes que cometemos por pensar que, como no derramamos la sangre de nadie, no tenemos que confesarnos ni arrepentirnos; pero el mismo acto de confesarse también es hacer Misión, significa realizar una pausa para saber si la lucha ha valido la pena. Queridos bienhechores, salgamos a hacer de este mundo un mejor lugar, donde Dios sea el primero en todo, para que de esta manera sea Él quien dirija nuestras vidas. Les ofrezco una vez más mis sencillas oraciones y les envío un fuerte abrazo. ¡Que Dios les bendiga y les guarde en su paz!
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La fuerza del amor P. Juan José Cortés Casillas, mg
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ún recuerdo los cantos que diariamente llegaban hasta la casa de mi abuelo, provenientes de la adyacente capillita consagrada a san Antonio Abad, patrono de los animales domésticos, en mi natal pueblito de Jamay. Largo se me hacía que llegara la fiesta de san Antonio Abad para llevar mis becerras, chivos, gallos, palomas y perros a bendecir, y para disfrutar de la música de banda, la quema de juegos pirotécnicos como toritos o castillos, en honor a este singular santo ermitaño, originario de Egipto, en la lejana África.
Sin duda alguna, mi vocación surgió por el contacto directo que tuve desde mi niñez con esta modesta capillita, donde mi santa tía abuela, llamada Pachita, fue catequista y responsable del mantenimiento hasta que la muerte la visitó a sus 84 años de edad. Fue ella quien me motivó vocacionalmente con tantas y tantas historias de santos misioneros que a diario me contaba, lo que fue despertando en mí el deseo de servir a Dios como sacerdote, en beneficio de mis hermanos, de los más alejados, de los no cristianos.
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Sí, fue ahí donde aprendí mis primeras oraciones, donde recibí por primera vez a Jesucristo Eucaristía, donde escuché el llamado vocacional de Jesús. También fue ahí donde despedí a gran parte de mis seres queridos cuando fueron llamados a la Casa del Padre; por ejemplo, a mi papá, a mi tía y a mis abuelos. San Antonio Abad ha jugado un rol sobresaliente en mi vida familiar, espiritual y vocacional. No por nada mi deseo fue siempre ir a África a evangelizar como lo hizo san Antonio Abad, desde su humilde cueva. Él es el padre de la vida monástica, o sea, la que llevan aquellas personas que se sintieron atraídas por Dios para llevar una existencia de silencio, oración y soledad en armonía con la naturaleza, pero a las cuales muchas personas acudían para ser bendecidas e iluminadas por su sabiduría espiritual; una sabiduría que sólo proviene de Dios después de mucho ejercicio espiritual, oración y mortificación corporal. En signo de gratitud a este célebre santo africano, un día me hice una promesa antes de salir de mi pueblo natal: “Si Dios me concede ser sacerdote
San Rafael Guízar y Valencia
Festividad: 24 de octubre San Rafael Guízar y Valencia nació en Cotija, Mich., el 26 de abril de 1878. Desde joven atendió el llamado de su vocación y en 1901 fue ordenado sacerdote. Vivió los años de la Revolución mexicana y la persecución contra la Iglesia lo obligó a vivir sin domicilio fijo; incluso tuvo que emigrar a otros países. Estando en Cuba fue nombrado Obispo de Veracruz, y los siguientes dos años predicó en parroquias de la diócesis, enseñó la doctrina, legitimó matrimonios y pasó horas en el confesionario. Fue bienhechor de los pobres y desamparados. Además, le preocupaba la formación de nuevos sacerdotes, por lo que, de manera clandestina, dirigió el Seminario
de Xalapa durante los años de persecución cristera; fue el único seminario que se mantuvo abierto y llegó a tener 300 seminaristas. En diciembre de 1937 comenzó a sufrir males que lo postraron en cama, pero desde ahí dirigió la diócesis y el seminario hasta su muerte en junio de 1938. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo ii el 29 de enero de 1995, y canonizado por Benedicto xvi el 15 de octubre de 2006. Su sepulcro, en la catedral de Xalapa, es meta de peregrinación de miles de fieles que piden su intercesión. Oración a san Rafael Guízar y Valencia Oh, Dios, que en san Rafael Guízar y Valencia nos ofreces un modelo de fidelidad al Evangelio y de pastor según el corazón de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, vivir gozosos nuestra vida cristiana y obtener las gracias que te pedimos y tú bien sabes que necesitamos: (hacer la petición), para que así podamos servirte en nuestros hermanos, mediante la entrega generosa en la vida de la Iglesia. Te lo pedimos por nuestro Señor, Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
misionero, lo primero que haré será construir una capillita a san Antonio Abad, allá en el continente africano”. Más pronto que tarde Dios me concedió ser sacerdote Misionero de Guadalupe. Mi ordenación fue el 22 de diciembre de 2000, en el santuario guadalupano de Jamay, e inmediatamente después fui enviado a Kenia como evangelizador entre el pueblo maasai. Mi primer destino fue la Parroquia del Buen Pastor, en el poblado de Lenkisem, donde recibí la Misión de hacer presente el Reino de Dios, en espíritu y en verdad; o sea, en palabra y obra. Esto significa que la Buena Nueva del Reino tiene que hacerse tangible en la comunidad con signos palpables de vida. Por ello, el misionero tiene la tarea de organizar a las personas para que formen ecclesia (Iglesia); para que trabajen como equipo en pro del bien común, en aquellas obras que van a beneficiar a todos los miembros y no sólo a mi núcleo familiar o a los miembros de mi Iglesia. Estos signos de vida se concretizan en capillas para celebrar y orar en comunidad, hospitales para atender la salud, escuelas para la educación de la niñez y la juven-
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tud, centros de promoción humana, especialmente dedicados a la protección y la promoción de la mujer. Y fue así como llegó la oportunidad de hacer realidad mi promesa a san Antonio Abad. Fue en la pequeña comunidad llamada Enchakita, una comunidad de maasai semi-nómadas que se dedica al pastoreo de vacas, chivos y borregos, sin dejar de lado el vehículo de las mujeres maasai, o sea, los burritos (es en los burros donde diariamente las mujeres van en busca de leña y agua para satisfacer las necesidades del hogar). En Enchakita no tenían ningún lugar donde reunirse para celebrar la Eucaristía.
Tampoco tenían ningún techo donde protegerse de las inclemencias de la naturaleza para impartir charlas de catecismo a los niños y adultos, ni tenían un techo que fungiera como escuela. Por ello, en Enchakita comenzamos a construir, con la ayuda decidida de las señoras, la que iba a ser la capillita de san Antonio Abad, el centro de catequesis para niños y adultos, y el kínder para que los niños pequeños aprendieran las primeras letras. No fue tarea fácil convencer a los ancianos y jefes de la aldea sobre la importancia de aquella obra noble, pero ayudó el liderazgo de Olenchasi (el catequista maasai de aquella comu-
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nidad) y del mwenyekiti (líder de la comunidad católica). Ellos y el amor de la comunidad de señoras por sus hijos fue lo que me movió a apoyarlos para realizar esa modesta pero significativa construcción para el bien común de Enchakita. Recuerdo que un domingo me visitó en la parroquia Mons. Gerardo de Jesús Rojas López (ahora Obispo de Villahermosa) y lo invité a celebrar la Eucaristía a Enchakita. En la Misión teníamos una camioneta pick-up 4x4, y estaba repleta de material para la construcción de la capillita, ya que celebrábamos debajo de unos oltopesis (árboles de acacia africanos). Al ver la necesidad económica de la comunidad, el
mismo obispo hizo una significativa donación para comprar algunas láminas para la capillita. Además, todos los señores de la comunidad que eran cabeza de familia donaron un terreno, y cada uno donó un chivo para apoyar en la construcción. Las señoras, por su parte, se comprometieron a realizar el trabajo manual, como cavar para los cimientos, acarrear agua, piedras y arena. Por mi parte, gracias a la colaboración que todos ustedes, queridos Padrinos y Madrinas, generosamente realizan mes con mes, me comprometí a comprar todas las láminas, la madera, el fierro, el cemento y a pagar la mano de obra para construir nuestra pequeña capillita-escuelita.
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Gracias a Dios, al amor de madre de las señoras de Enchakita y a la generosidad y oración de todos ustedes, los bienhechores de Misioneros de Guadalupe, hoy día la comunidad ya cuenta con un sencillo pero muy útil techo donde celebrar la Eucaristía dominical, inculcar los valores cristianos en el corazón de nuestros hermanos y hermanas maasai, para mayor gloria de Dios y servicio a los hermanos, y donde puedan aprender las primeras letras los niños y niñas más desfavorecidos de esa región de África. En lo particular, le doy infinitas gracias a Dios por haberme permitido compartir mi fe con la gente de Enchakita,
donde aprendí la importancia del trabajo en comunidad y descubrí la fuerza que tiene el amor de las mamás por sus hijos; un amor que se traduce en fe capaz de mover montañas y de mover la indiferencia de los wazee (los ancianos sabios y líderes de las comunidades). También doy gracias a san Antonio Abad, quien, a través de mi tía Pachita, fue desarrollando en mí la vocación sacerdotal misionera que me llevó a servir a mis hermanos y hermanas africanas de Kenia. A él consagramos esa sencilla capillita, para que bendiga y proteja la fuente de vida de nuestros hermanos y hermanas maasai de Enchakita.
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Pastoral vocacional
Los papás misioneros P. Ignacio Flores García, mg
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stimados Padrinos y Madrinas, deseando que la bendición de Dios se derrame en todos y cada uno de ustedes, les saludo con mucho cariño y afecto. El artículo que hoy les comparto me gustaría iniciarlo con una pregunta: ¿Cómo creen que se sentirían los padres de un sacerdote misionero después de dejar de verlo por espacio de seis años? Imaginemos que dejamos de ver a un ser querido por algunos meses, o incluso años, ya que ha tenido que alejarse por cuestiones de trabajo, salud, aventura, etc. Pues más o menos es el sentimiento que
experimentaron los papás del P. Juan Carlos, Misionero de Guadalupe. Una vez que lo nombraron para continuar sus estudios en el extranjero y comenzar ahí su Misión, fueron seis años en los que papás e hijo dejaron de verse. Ahora tenemos diversos medios de comunicación, los mensajes por redes sociales e incluso las aplicaciones de losteléfonos, todo lo cual permite tener una comunicación más efectiva y acortar significativamente las grandes distancias. Sin embargo, antes sólo existían las cartas escritas a mano y enviadas por correo postal, o una
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Pastoral lanoicacovocacional v larotsaP llamada telefónica de muy mala calidad, que además únicamente podía realizarse una o dos veces al año, por las circunstancias de la tecnología en África. Como promotor vocacional, cuando los jóvenes quieren ingresar y ya fueron aceptados en el Seminario de Misiones, algunas familias me preguntan: “¿Y ya no veremos más a nuestro hijo?”. Sin duda esta es una pregunta difícil de responder, pero siempre contesto con la verdad y les digo que al ser misioneros dejamos de ver a nuestras familias por mucho tiempo, especialmente cuando salimos al extranjero, aunque también les aclaro que pueden hablar y encontrarse con sus hijos durante su formación. Además, les digo lo más importante: que el tiempo pasa rápido y siempre hay oportunidad para volver a reunirse. Con el ejemplo de los papás del P. Juan Carlos recuerdo la emoción de nuestro hermano al ver después de tanto tiempo a sus padres, que con sacrificio y amor fueron a encontrarse con su hijo en Kenia, para acompañarlo en su ordenación diaconal. Luego de algunos años, ver detrás de las
puertas de vidrio del aeropuerto de Nairobi a los papás mexicanos, que a tan sólo metros de distancia mostraban emociones contenidas a lo largo del tiempo, con lágrimas de felicidad y sonrisas por el reencuentro, era una gran retribución de amor que Dios hacía a esa familia y a quienes los acompañamos. El P. Juan Carlos esperaba con un ramo de flores a su madre. Al mismo tiempo, sus padres brindaron abrazos y caricias compartidos incluso con los demás misioneros que dejamos familias en la patria. Ellos eran claramente la representación de todos nuestros papás y de muchos Padrinos y Madrinas que desde México nos apoyan con sus oraciones y bendiciones. Ellos nos traían saludos, noticias y cosas de México que de tiempo atrás añorábamos escuchar y sentir, incluso comer, pues también nos llevaron algunas golosinas. Tarde se nos hacía para invitarlos a comer los alimentos africanos, la comida etíope que por las especies nos recordaba los moles mexicanos, o algo picosito. Los llevamos con el paso de los días a las
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Pastoral vocacional diferentes Misiones de Nairobi y poco a poco se iban aclimatando a las tierras maasai. Tanto para ellos como para nosotros fue una experiencia misionera grande y especial, en un ambiente de familia. Descubrí en los papás del P. Juan Carlos a dos católicos entregados y desprendidos, que dieron un hijo a la obra misionera. Dios lo pidió, pero definitivamente, como a las familias de todos los misioneros, no para arrancárselo y separarlo de ellos, sino para devolvérselo después en bendiciones como estas: un hijo sacerdote misionero en otras tierras, donde comparte la fe recibida en su casa y su familia. Un encuentro de alegría, lágrimas de felicidad, experiencias nuevas y la confianza de que, en este sen-
tido, todos vamos participando de una misma Misión, la Misión de Cristo. Actualmente el P. Juan Carlos regresó a trabajar a tierras africanas y sus papás misioneros, desde la patria, lo acompañan con el corazón, bendiciones y toda la oración posible para que pueda compartir el amor de Dios con nuestros hermanos en ese continente. Gracias, Padrinos y Madrinas, por ser nuestros acompañantes en la Misión, por apoyarnos en todo sentido y brindarnos su oración, que tanto nos sostiene. Ojalá que muy pronto se animen también a ser papás misioneros y alienten a sus hijos a conocer y experimentar la vida misionera en otros lugares del mundo.
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Mes de las Misiones En todos los países del mundo este mes se hace oración por las Misiones y por los sacerdotes misioneros que son enviados a compartir la Palabra de Dios con los pueblos que no la conocen y con católicos que se han alejado de la Iglesia. El penúltimo domingo del mes se dedica especialmente a la evangelización y se conoce como Domund (Domingo mundial de las Misiones). Se habla acerca de la importancia de las Misiones para que todos podamos acercarnos a Dios y alcanzar el Cielo. También se recuerda el gran papel de los misioneros, cuya labor es mostrar el Evangelio a cada cultura para alcanzar la vida eterna. Los misioneros son personas que dejan sus hogares para hablar a los hermanos no católicos acerca de la vida de Jesús, para enseñarles a orar y comunicarles la Buena Nueva: que Dios nos ama y desea que todos los hombres se salven.
En el mundo existen muchos lugares que no conocen a Cristo o se han alejado de Él y son llamados territorios de Misión. En ellos trabajan muchos sacerdotes, religiosas y catequistas que dedican su tiempo a dar un mensaje de esperanza. Las personas que aún no conocen el Evangelio suman casi dos terceras partes de la humanidad. Por ello, los misioneros transmiten la Palabra de Dios, al tiempo que ayudan al cuidado y el desarrollo de las comunidades: comparten su vida en leprosorios, hospitales, hogares para huérfanos y ancianos, dispensarios, colegios, universidades. Su labor no es fácil y en ocasiones encuentran además muchas dificultades para hacer su obra, por lo que requieren de nuestro apoyo espiritual, humano y material. La labor de evangelización es muy valiosa y es un compromiso de todos los católicos, por eso los invitamos a conocerla y a pedir este mes por las Misiones y los misioneros. Pidamos a la Virgen María que nos ayude a anunciar y dar testimonio de Jesús y del Evangelio en el lugar donde nos encontremos.
Respuestas: Nereida-Oceanía-Canguro, Malaika-África-León, Yupanki-América-Llama, Vera-Europa-Caballo, Akira-Asia-Panda
Relaciona las columnas (niño, continente y animal).
Actividad
¡Tú puedes salvar
muchas almas!
El Centro de Orientación Vocacional (cov) de los Misioneros de Guadalupe invita a todos los jóvenes católicos de México que sientan interés por el sacerdocio misionero a participar en las actividades que se realizan en diversas partes de nuestro país.
¡Anímense y pidan informes! ¡Vengan y decidan consagrar sus vidas en algo que durará hasta la eternidad! cov Occidente
Tel. (01 33) 3601 0815 Correo electrónico: vocgdlmg@hotmail.com
cov Centro
Tel. (01 55) 5573 3000 Correo electrónico: vocacionesmg@hotmail.com
cov Sureste
Tel. (01 999) 290 8741 Correo electrónico: covregionsureste@hotmail.com
Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350
AYUDE A LOS JÓVENES SEMINARISTAS
Beca completa $12 000.00
Media beca $6 000.00
Beca parcial $1 000.00
Día con día el Señor sigue llamando a más jóvenes a que den testimonio de su fe en países no cristianos, pero algunos aspirantes al sacerdocio misionero no tienen los medios económicos para iniciar y continuar su formación. Los Misioneros de Guadalupe invitamos al pueblo católico de México a apoyar las vocaciones mediante el apadrinamiento de uno de los alumnos del Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras.
¡ Gra c i a s p o r c o m pro m et er s e c o n l as M i si o n es !
Puede depositar una beca en la siguiente cuenta bancaria: Banamex
Misioneros de Guadalupe AR Sucursal 870 Cuenta: 5474-9 Referencia: 22222222-92 CLABE: 002180087000547491
Para hacernos llegar su ficha de depósito o transferencia electrónica, o para pedir informes sobre otros medios para dar su donativo, por favor comuníquese a: Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinosmg@gmail.com
El P. Gilberto Escobedo Salinas, mg, nació en 1982, en Sauces de Abajo, Jiménez de Teul, Zac. Cursó su educación básica en Tlahualilo, Dgo. De 2000 a 2003 estudió en la Universidad Tecnológica de Torreón y obtuvo el título de Técnico Superior Universitario en el área de Mantenimiento Industrial. En 2007 ingresó el Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi). Después estudió Filosofía y realizó el Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa), donde recibió los ministerios de Lectorado y Acolitado; al terminar, realizó su primer Juramento al Instituto. Durante su preparación en Teología fue enviado a la Misión de Perú. El 20 de agosto de 2016 recibió el diaconado en el Seminario Mayor y fue nombrado para realizar su servicio en la Misión de Cuba. El 15 de junio de 2018 recibió la ordenación sacerdotal en Tlahualilo, Dgo., de manos de Mons. Hilario González García, Obispo de Linares. El P. Gilberto ahora colabora en el Departamento de Pastoral Vocacional de nuestro Instituto, donde busca inspirar a otros jóvenes a escuchar el llamado de Cristo a la vida sacerdotal misionera ¡Responde al llamado de tu vocación!
Puede realizar donativos en la siguiente cuenta: Banamex | Sucursal 870, Cuenta 54749, Referencia 12345678-68, CLABE 002180087000547491. Si desea ser Padrino y recibir esta publicación, póngase en contacto con nosotros a la Línea Misionera para proporcionarle mayor información. Oficinas de atención a bienhechores Ciudad de México Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, cdmx. Tel.: (01 55) 5655 2691 padrinosmg@gmail.com
Guadalajara Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jal. Tel.:(01 33) 3825 2315
Monterrey Habana 105, Col. Altavista, cp 64840, Monterrey , nl. Tel.:(01 81) 8358 2101
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