Publicación de Misioneros de Guadalupe
La preparación de catecúmenos en Corea Dos nuevos diáconos mg en Kenia
Marzo 2013 Año LXIV • Núm. 759 • Ejemplar gratuito
Papa Benedicto XVI
El Bautismo ilumina con la luz de Cristo
E
n la Vigilia Pascual, la noche de la nueva creación, la Iglesia presenta el misterio de la luz con un símbolo del todo particular y muy humilde: el cirio pascual. Esta es una luz que vive en virtud del sacrificio. La luz de la vela ilumina consumiéndose a sí misma. Da luz dándose a sí misma. Así, representa de manera maravillosa el misterio pascual de Cristo que se entrega a sí mismo, y de este modo da mucha luz. Benedicto xvi Homilía por la Vigilia Pascual 7 de abril de 2012
Intenciones P. Juan Antonio Muñoz Hernández, mg
General: Por el respeto a la naturaleza. Que crezca el respeto hacia la naturaleza, obra de Dios confiada a nuestra responsabilidad.
Una tras otra se acumulan las amenazas sobre el medio ambiente. Las reuniones internacionales —en Durban, Sudáfrica; en Kioto, Japón, y Río de Janeiro, Brasil— han ofrecido una perspectiva para preservar la vida de las personas y el ambiente. Las propuestas, sin embargo, no se siguen de forma decidida en muchos países. La Iglesia toma en serio la responsabilidad del hombre como custodio de la creación y se muestra resuelta a ejercer una importante labor de salvaguardia de las comunidades que se ven amenazadas por un desarrollo insostenible. Estamos llamados a ser quienes contribuyen y continúan la obra del Creador. Proteger la naturaleza es una cuestión ética.
Misionera: Por el clero. Que obispos, sacerdotes y diáconos sean incansables anunciadores del Evangelio hasta los confines de la tierra.
En la actualidad el compromiso misionero del clero es un desafío y una tarea cuya finalidad es renovar la vida y el ministerio de todos sus miembros. La magnitud del reto se evidencia en el contexto de las profundas transformaciones culturales en todo el mundo, las cuales amalgaman elementos de una sociedad tradicional, rural, marginada y excluida, con rasgos de la cultura moderna, de grandes urbes, con contrastes y desigualdades. Siguiendo y configurándose con el Maestro, el clero debe internarse a fondo en estos espacios y sembrar la semilla del Evangelio, pues su presencia en lugares no cristianos edifica a la Iglesia, que es misionera por naturaleza. Marzo 2013
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Índice
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La preparación para el bautizo en Corea P. Gerardo Ernesto Cabral Parra, mg
Publicación de Misioneros de Guadalupe
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXIV • Núm. 759 • Marzo 2013
DIRECTORIO Director: P. Víctor Manuel Zavala Contreras
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Inicio de la Misión de Brasil P. Antonio Hernández Rodríguez, mg
Coeditor: Juan José Ramírez Escarza Diseño editorial: Lourdes Reyes Esquivel Ilustración: Daniel Baltazar Sarabia Enlace administrativo: Mariana Valeria Córdova Sosa
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Volver a la Misión P. Francisco Sanabria Enciso, mg
Papa Benedicto xvi Intenciones Editorial Página del lector Pastoral de la salud Vida mg Ad Gentes Pastoral vocacional Noticias breves Sólo para niños. Club de Niños mg Centro de Orientación Vocacional Bienhechores
Línea Misionera: 01 800 00 58 100
Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Sitio web: www.revistaalmas.com.mx Portada El P. Roberto Figueroa G., mg, convive con niños de una comunidad de la Parroquia de Guro, Diócesis de Chimoio, Mozambique.
www.mg.org.mx
Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. Juan José Márquez Echeverría. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar, Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título Núm. 555 (Época SEP), y Certificado de Licitud de Contenido Núm. 4414. Certificado de Reserva de Derechos al uso exclusivo del Título Núm. 04-1999-050317152800-102. Impresa en QuadGraphics Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
Verdadero Dios y verdadero hombre Al hablar sobre Jesucristo, los católicos confesamos en el Credo que Él: “Por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”. Lo que conocemos como “encarnación” es el suceso por el cual el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana para realizar nuestra salvación. Creer en la encarnación es parte de lo que distingue a nuestra fe. La Encarnación de Jesucristo no significa que una parte de Él sea divina y otra parte humana; ni que el Señor sea resultado de una mezcla. La Encarnación significa que Jesucristo se hizo hombre en verdad sin dejar de ser Dios en verdad. La diferencia entre ambas naturalezas permanece en su unión, pues en Jesucristo confluyen tanto las propiedades divinas como las humanas. Por ello, nuestro Señor se debe reconocer como uno solo, con dos naturalezas que no se confunden, ni se alteran, ni se separan. Él es verdadero Dios y verdadero hombre: es el Hijo de Dios que se ha hecho uno de nosotros, sin dejar de ser Dios. Lo anterior se aclara al recordar que Jesucristo se encarnó para salvarnos y reconciliarnos con Dios. El ser humano se había corrompido, por lo que era necesario que el bien, dado por Dios a los hombres originalmente, se restableciera en nuestra naturaleza; es decir, que desde ella se realizara la salvación. Jesucristo se encarnó para salvarnos, mostrarnos el amor de Dios, hacernos partícipes de la naturaleza divina y ser nuestro modelo de santidad. Este mes el Padre Gerardo Cabral narra el proceso en que nuestros sacerdotes colaboran para la iniciación cristiana de los nuevos fieles en Corea. El Padre Antonio Hernández recuerda su experiencia durante los primeros años de la Misión de Brasil. Y el Padre Francisco Sanabria comparte su alegría al volver a la Misión de Kenia. Esperamos que las vivencias de estos Misioneros de Guadalupe renueven el compromiso de nuestros lectores con la obra de salvación iniciada por Jesucristo, nuestro hermano y nuestro Señor. Marzo 2013
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Página del lector
Mis queridos ahijados: Primero que nada quisiera enviarles mis más cariñosos saludos. Mi nombre es Margarita C. C., y no saben cuánto gusto me da escribirles. Hace tiempo que tenía muchos deseos de hacerlo, pues tengo el honor de ser Madrina de ustedes desde hace aproximadamente 22 años. A lo largo de todo este tiempo ustedes han estado presentes en mis oraciones, pues día a día reflexiono acerca de lo difícil que debe resultar alejarse físicamente de la familia y de los seres queridos, con el fin de iniciar una difícil travesía hacia distintos y lejanos lugares del planeta, la mayoría de los cuales han de resultarles del todo desconocidos. Al mismo tiempo rezo en señal de agradecimiento a nuestro Señor, por permitir la existencia de personas como ustedes, que comparten el amor de Dios con nuestros hermanos, tanto cristianos como no cristianos, para darles fuerza e infundirles valor y, sobre todo, fe y esperanza. No me cansaré nunca de pedir que el Señor les permita continuar con su labor de evangelización y que se incrementen las vocaciones, solicitando sobre todo la intercesión de la Santísima Virgen María de Guadalupe y del beato Juan Pablo ii, quienes ya han intercedido y atendido mis oraciones en numerosas veces que les he compartido mis necesidades.
No me cansaré nunca de pedir que el Señor les permita continuar con su labor de evangelización y que se incrementen las vocaciones... Queridos ahijados, quiero que ustedes y los lectores de Almas sepan que, mientras Dios me conceda vida, pueden tener la seguridad de que contarán conmigo, pues reitero mi compromiso de colaborar, dentro de mis posibilidades, con la Misión. Mis oraciones por los misioneros nunca faltarán. ¡Sigan siempre adelante! Les envío todo mi cariño y admiración por su noble labor. Sinceramente, C.P. Margarita C. C. 4
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Página del lector
Queridos Misioneros de Guadalupe: Quiero platicarles un poco de la señora Gregoria F. B., Goyita, quien fue mi madre y Madrina de ustedes. Ella era una mujer incansable, perteneció por muchos años, con mucho gusto y entusiasmo, a uno de los grupos que trabajaron para la construcción de la Parroquia del Espíritu Santo, en Poza Rica, Ver. En enero de 2008 se cayó y se fracturó la cadera; tenía mucho dolor, pero lo aceptó con mucha paciencia. El 8 de marzo de 2011, a los 85 años de edad, acudió al llamado de Dios, nuestro Señor. Mi madre hacía oración, tenía muy buen humor y siempre estaba muy lúcida. Fue padre y madre para mí y mis dos hermanos, uno de los cuales, Arturo Santiago, falleció hace años. Esa muerte fue un golpe muy duro para mi mamá, pero lo aceptó con mucha fortaleza y amor. Tenía carácter fuerte y era estricta, pero muy consentidora, caritativa, simpática y agradable. Ella y yo fuimos muy unidas. La extraño mucho, pero agradezco a Dios que ya no sufra. Una de las cosas que me pedía era que, cuando ella ya no estuviera con nosotros, yo continuara la labor de ser Madrina de ustedes, y lo hago con mucho gusto. Dos semanas antes de fallecer, mi mamá me despertó en la madrugada para decirme que su mamá y su hermana (fallecidas) estaban a su lado y le decían que ya no iba a sufrir. A la siguiente semana me dijo que el ángel de cerámica que estaba frente a su cama había tenido un hermoso resplandor en la noche. Mi hermano también vio esa luz tres días antes de su partida. Ahora entiendo que estaban recibiendo el llamado de nuestro Padre y hoy están en un mejor lugar, desde donde nos cuidan. Queridos misioneros, gracias por permitirme compartir estos recuerdos con ustedes. Les pido que tengan presentes en sus oraciones a mi mamá y a mi hermano. Dios los bendiga y los guíe en su labor. Juana P. F. Marzo 2013
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La preparación para el bautizo en Corea Padre Gerardo Ernesto Cabral Parra, mg
El Padre Gerardo Cabral comparte el proceso de iniciación cristiana que realizan las personas que se acercan a la Iglesia católica en una parroquia de la Misión de Corea. Para los sacerdotes mg que laboramos en Corea, administrar el Sacramento del Bautismo es motivo de alegría, pues simboliza el fruto espiritual del proceso de evangelización a los no cristianos. Si se les prepara de la mejor forma, los nuevos fieles pueden ser excelentes católicos. En la parroquia de Chayang Dong, en la Arquidiócesis de Seúl, la preparación de los candidatos dura alrededor de seis meses y cada año tenemos tres momentos en los que se bautiza un promedio de 30 personas. El proceso se divide en varias etapas. La primera consiste en un mes de motivación a los fieles, para que lleven a cabo un apostolado entre sus conocidos del área de la parroquia y los inviten a la ceremonia de bienvenida. La comunidad parroquial ora por esta intención y, por mi parte, doy una pequeña plática al respecto en las Misas dominicales y asesoro a los legionarios de María para que realicen esta actividad de la manera más organizada, fervorosa y eficaz posible. La primera etapa culmina con la ceremonia de bienvenida. Algunas de las personas que acuden por primera vez a la parroquia llegan acompañados por quien los invitó, otros llegan por su cuenta. Todos ellos son recibidos en el atrio del templo por un
grupo de señoras que registran sus nombres, les entregan un gafete, les colocan una flor en el pecho y los guían a sus asientos para que participen en la primera parte de la Misa. Durante la homilía me dirijo en especial a los nuevos catecúmenos, para motivarlos a responder con generosidad y alegría al llamado de Dios, y la asamblea les da un caluroso aplauso de bienvenida. Enseguida pasan a un salón donde los catequistas les explican el programa de catecismo mientras ellos llenan su hoja de registro y comparten sus motivos para acercarse a la Iglesia. La reunión termina con una oración y se procura que coincida con el final de la Misa en el templo. La segunda etapa es el periodo catecumenal, dividido en varios pasos. El primero dura dos meses, durante los cuales asisten a
clases de catecismo una vez por semana; allí se dedica una hora a la instrucción y media hora a compartir, reflexionar y orar, en pequeños grupos, con un asesor. Este periodo termina con el rito de aceptación a la Iglesia, con el que quedan formalmente inscritos como catecúmenos aspirantes a recibir el Bautismo. Después continúan el estudio del catecismo, acuden a Misa dominical y se les invita a memorizar las oraciones básicas y orar en casa. Un domingo se realiza una peregrinación a dos santuarios de mártires que hay en la ciudad, y se organiza un encuentro con quienes serán sus padrinos y madrinas de bautizo; se da tiempo para que platiquen, se conozcan y programen sus visitas para hacer oración juntos. Este paso culmina con el rito de elección, en el cual se unge por primera vez a los catecúmenos, se formaliza el
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compromiso de los padrinos y se realiza la oración de elección. Posteriormente, además de continuar sus clases, ir a Misa y orar en casa, asisten a comunidades de barrio para conocer a otros fieles y fortalecer la vivencia de la fe en comunidad. Tienen un retiro de un día en la parroquia y una entrevista con la religiosa que enseña catecismo, para evaluar su preparación y afinar algunos puntos de su vida de fe. Después el sacerdote realiza una entrevista en la que se puede autorizar el bautizo. Reciben el sacramento en una de las festividades más importantes del año: Domingo de Pascua, Asunción de la Santísima Virgen María o Navidad. La tercera etapa del proceso consta de dos pasos. El primero dura un mes, en el que el recién bautizado debe integrarse a la comunidad parroquial y participar
en algún grupo, para perseverar en la oración y aprender a hacer apostolado. Al final se recibe el Sacramento de la Confesión por primera vez. Antes de pasar al confesionario se repasan los cinco pasos para hacer una buena confesión y se les ayuda a hacer su examen de conciencia. En el segundo paso se procura que los nuevos bautizados crezcan y lleguen a ser adultos en la fe. Se realiza una peregrinación a un santuario de mártires, un retiro de un día en la parroquia y una reunión en donde se les explica la importancia del Sacramento de la Confirmación y se les pide que se inscriban al programa de preparación, el cual consiste en ocho clases sobre el sacramento y temas básicos de vida cristiana. Esta etapa culmina con la recepción de la Confirmación.
Inicio de la Misión de Brasil P. Antonio Hernández Rodríguez, mg
El Padre Antonio Hernández ofrece una breve semblanza de los inicios de la Misión mg en Brasil. El 23 de abril de 1987 fui nombrado para formar parte del grupo que inició la presencia de Misioneros de Guadalupe en Brasil. El destino era Itacoatiara, una prelatura que en ese tiempo tenía nueve seminaristas allí mismo, quienes trabajaban en la casa y estudiaban, para después ser enviados a completar sus estudios en Manaos. Después de estudiar portugués en Brasilia, capital del país, fui nombrado párroco de la Catedral de Itacoatiara. Al tomar en cuenta la expresión: “Evangelizar evangelizándome”, caigo en la cuenta de que así aconteció conmigo. Cuando llegué a Itacoatiara vi una Iglesia sencilla y bien organizada. Me causó admiración que concedieran un campo de acción mayúsculo a los seglares, con todas sus responsabilidades, ya que yo llegaba de Los Ángeles, Cal., eua, donde la Iglesia era muy diferente. En Itacoatiara aprendí por primera vez a reconocer la valiosa
cooperación de los seglares en la Iglesia. Tanto que me dio la impresión de que yo nunca había dejado a los seglares actuar de manera que echaran a andar el compromiso que adoptaron en el bautizo. Así mismo, aunque había diferentes tipos de seglares, aprendí a darles cursos para que actuaran en la celebración de la Palabra y procuré alimentar su confianza para que dieran pláticas acerca del Bautismo y participaran en la pastoral de la parroquia. Con respecto a Mons. Jorge Eduardo Marskell, sfm, Obispo de Itacoatiara, recuerdo que yo nunca había tratado con un obispo tan sencillo y tan comprensivo. La suya era una de esas personalidades en las que de verdad se refleja Jesús. Estos recuerdos son algunas pinceladas de mis primeros días en Brasil.
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Pastoral de la salud
“El descendimiento”, de Rogier van der Weyden
En el límite del dolor Desde su expulsión del paraíso el hombre ha sido presa del dolor, ya sea físico o mental, como una secuela del pecado, que fue un acto de desobediencia al Creador y Señor del universo. Desde siempre el ser humano ha entablado en vano una lucha denodada para extirpar este mal que le quita calidad a su vida y a veces lo humilla y lo doblega hasta la postración. Las causas segundas del dolor físico son las enfermedades, los accidentes y todo aquello que hiere o lastima nuestro frágil cuerpo. Por otra parte, sería imposible enumerar en su totalidad las causas del dolor mental o psicológico, también llamado “sufrimiento”. Ante un dolor intenso y persistente el hombre se pregunta: ¿por qué yo?, ¿por qué a mí?, ¿hasta cuándo?, pues en general el dolor se aprecia como una injusticia. 10
Mientras no se le encuentre un sentido al dolor, esas preguntas permanecerán sin respuesta y el dolor será un misterio conocido sólo por Dios. Quisiera presentar el caso de un hombre de 42 años de edad, a quien llamaremos Fortino, con una familia de cuatro: él, su esposa, un hijo y una hija.
Fortino era un hombre muy fuerte y de voluntad férrea. En su enfermedad se unió profundamente a Dios y le ofreció su indecible sufrimiento. Fortino enfermó de cáncer en el esternón y de ahí se extendió a todos los huesos. El dolor era intensísimo, al grado que él, señalando su propio pecho, le decía a su mujer: “Échame aquí una olla de agua hirviendo y estoy seguro que me va doler menos que lo que estoy sintiendo”. Los
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El Padre José Sandoval comparte la historia de Fortino, un enfermo de cáncer que tenía grandes dolencias, pero fue capaz de sobrellevarlas pues le encontró un sentido a su sufrimiento. P. José Sandoval Íñiguez, mg
medicamentos que le daban para calmar el dolor ya no surtían ningún efecto, y a eso se agregaba el hecho de que llevaba meses sin probar bocado, porque, según decía, si tomaba una gota de agua, era la misma que vomitaba. Fortino era un hombre muy fuerte y de voluntad férrea. En su enfermedad se unió profundamente a Dios y le ofreció su indecible sufrimiento. Cuando yo hacía alguna oración por él y pedía que disminuyeran sus dolores, Fortino me decía: “No, Padre, no le pida a Dios que me rebaje este dolor, que me de todo el que Él quiera”. Dicen que Dios permite que una persona sufra según su capacidad de soportar el dolor, y parece que eso se cumplió con Fortino. Narra la Bilbia que cuando Job recibió la visita de sus tres amigos,
al ver su inenarrable sufrimiento, ellos pasaron siete días con sus noches sentados frente a él sin poder decir ni una sola palabra (cfr. Jb 2, 11-13). Cuando yo visitaba a Fortino nos tomábamos de la mano y pasábamos largos momentos sin decir palabra, pues hablar hubiera sobrado ante aquel mar de dolor. El sentido que Fortino le encontró al dolor que padecía día y noche fue vivirlo como una ofrenda a Dios, junto con el dolor de Jesucristo crucificado. Él fue fuerte hasta el último momento, como fuertes fueron de manera ejemplar su esposa, sus hijos y sus papás. La muerte vino a liberarlo y sin duda ahora está gozando en la gloria junto con Jesús.
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Vida MG
Ordenación de dos diáconos mg en la Misión de Kenia En agosto del año pasado, dos seminaristas mg comprometidos con la Misión ad gentes recibieron el diaconado y hoy continúan su camino hacia el sacerdocio.
El pasado 4 de agosto de 2011, los seminaristas mg José Roberto Cruz Pérez y Santiago Rodríguez Serrano realizaron el Juramento de incorporación perpetua a Misioneros de Guadalupe en la Misión de Kenia. Al día siguiente, en compañía de los feligreses de la Parroquia de Cristo Rey, en el barrio de Kibera, fueron ordenados diáconos, durante una Celebración Eucarística presidida por Mons. David Kamau Ng’ang’a, Obispo Auxiliar de Nairobi. José Roberto Cruz P., mg, nació en Puebla, Pue. Ingresó al Curso Intro12
ductorio al Seminario de Misiones (Cisemi) en 2004. Estudió Filosofía en la Universidad Intercontinental (uic) y fue enviado a concluir su preparación al sacerdocio en el Centro de Formación en África (cfa), ubicado en Kenia, donde estudió Teología entre los años 2009 y 2012. El diácono José Roberto se ha distinguido por su alegría, su serenidad y su dedicación como discípulo y misionero de Jesucristo. Santiago Rodríguez S., mg, nació en San Salvador el Seco, Pue. Ingresó al Seminario de Misiones a los 17
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años de edad. Estudió Filosofía en la uic y continuó sus estudios en el cfa. El 10 de octubre de 2008, junto con José Roberto, realizó su Promesa de incorporación temporal al Instituto. El diácono Santiago se ha distinguido por su carácter tenaz y perseverante, así como por los dones de la amistad y la generosidad de quien es discípulo y misionero de Jesucristo.
La celebración en la cual recibieron el diaconado fue muy emotiva y contó con la participación de feligreses africanos, quienes realizaron cantos y algunos de los ritos propios de su cultura, como la preparación de una choza a la entrada de la iglesia, donde los seminaristas esperaron a ser llamados, de forma similar a como acontece con la tradición de la tribu luhya para el rito de la circuncisión. Otros símbolos de la cultura africana también estuvieron presentes, como la olla —alrededor de la cual se reúne la familia para alimentarse—, que se utilizó durante la procesión
de la Palabra. Al finalizar la Misa, los líderes de la parroquia bendijeron a los nuevos diáconos según la tradición de los kisii. Este evento significó un paso más en el camino hacia el sacerdocio de estos seminaristas mg, quienes han sido acompañados por familiares, amigos, formadores y fieles africa-
nos. José Roberto ha sido nombrado para desempeñar su experiencia diaconal en la Misión de Mozambique, y Santiago lo hará en la Misión de Kenia. Esperamos que la labor vocacional de nuestro Instituto continúe dando frutos a favor de la Misión ad gentes.
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Ad Gentes
El testimonio cristiano La población mundial a mediados de los años 60 era de poco más de tres mil millones de habitantes, y una tercera parte se confesaba cristiana. El decreto Ad Gentes, promulgado a fines de 1965, manifiesta la preocupación de la Iglesia por los que, sin seguir alguna religión, desconocen o niegan la existencia de Dios, y afirma el deber de los cristianos de manifestar con su vida y su palabra el testimonio de la vida nueva recibida en el Bautismo, con la fortaleza del Espíritu Santo recibida en la Confirmación. Al referirse al testimonio cristiano, el documento se dirige tanto a los fieles que viven en ambientes no cristianos, como a los misioneros que son enviados a esos lugares, y los invita a que, con aprecio y caridad, se integren a los demás grupos humanos, descubran las semillas de la Palabra latentes en las tradiciones nacionales y religiosas, y entablen un diálogo sincero y paciente para descubrir las riquezas que Dios les ha otorgado, con el fin de orientarlas con la luz del Evangelio a la causa del Señor.
La motivación para esta labor se encuentra en la caridad cristiana, que se extiende a todos sin distinción de raza, condición social o religión. Con los mismos sentimientos de Cristo, que curó males y enfermedades en prueba de la llegada del Reino de Dios, la Iglesia se une a los hombres de cualquier condición, especialmente pobres y afligidos, y participa de sus gozos, dolores, anhelos e incertidumbres; busca servir con amor y fidelidad a Dios. Por ello, sin buscar el progreso y la prosperidad meramente materiales, sino al promover la dignidad humana y la unión fraterna enseñadas por Jesucristo, el decreto Ad Gentes pide que se trabaje en la educación de niños y adolescentes, y se colabore en los esfuerzos contra el hambre, la ignorancia y las enfermedades, a fin de mejorar las condiciones de vida y afirmar la paz en el mundo.
Si bien el trabajo misionero está lejos de considerarse concluido, Ad Gentes y los posteriores documentos misioneros de la Iglesia han orientado esta actividad de forma acertada. Los cristianos buscamos ofrecer un verdadero testimonio de Cristo y trabajar por la salvación de todos los hombres, incluso donde no es posible anunciar a Cristo abiertamente; ayudar a las personas a que, por el
amor a Dios y al prójimo, se revistan del hombre nuevo manifestado en Cristo, y alcancen la salvación. En 50 años la población mundial se ha duplicado y se estima que los cristianos aún constituyen una tercera parte. La fe ha disminuido en países de tradición cristiana, pero se ha incrementado en tierras de Misión; es decir, el cristianismo ha mantenido su primer puesto entre las religiones del mundo gracias al trabajo misionero. No hay que olvidar, sin embargo, que muchos misioneros y gran parte del apoyo material a su trabajo han procedido de lugares tradicionalmente cristianos. Si bien el trabajo misionero está lejos de considerarse concluido, Ad Gentes y los posteriores documentos misioneros de la Iglesia han orientado esta actividad de forma acertada, tocando las fibras más íntimas de la experiencia de compartir nuestra fe con quienes no conocen a Dios.
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Pastoral vocacional
Compartiendo la cruz misionera P. Ignacio Flores García, mg
¿Alguna vez se han preguntado cómo se comparten la bendición y el amor de Dios en otros rincones del mundo? Para mí ha sido a través de la cruz: estando en Misiones reflexioné en mi oración sobre la manera en que Dios primero se fijó en un hombre, Abraham, para bendecirlo y mostrarle su amor (Gn 12, 1-9), y me admiré al entender que esa bendición se extendería posteriormente a otros pueblos de la tierra mediante el sacrificio de Jesucristo en la cruz. Una vez, en África, al mirar al P. Víctor Piñón S., mg, me pregunté cómo fue que Dios se fijó en él y en mí, ambos provenientes de barrios sencillos de la ciudad de México, para llevar su mensaje de amor y su bendición a tierras africanas. Sencillamente no lo comprendía, pero ahí estábamos los dos, misioneros mexicanos, cargando también una cruz, signo del amor de Dios por todos los hombres. Nos encontrábamos en Semana Santa y era la oportunidad perfecta para transmitir a los maasai un mensaje de perdón, esperanza y amor. Como era un tiempo especial dentro de la Iglesia, mis preguntas se acrecentaron al mirar una actitud muy desinteresada por parte de la gente. Recuerdo que precisamente en Viernes Santo 16
la participación de la gente fue muy poca y que el clima también contribuyó en el desánimo. Se puede pensar que había razones para irnos, pero nuestra Misión era muy clara: compartir la fe y el amor de un Dios compasivo que nos ama y nos bendice desde tiempos muy antiguos. Esa jornada nos esperaba una larga caminata con una cruz de palo de peso considerable, la cual era la magnífica representación de los problemas, tristezas y dificultades que todos, en forma diversa, tenemos muchas veces que soportar. Al mismo tiempo, esa cruz representaba la solidaridad, la esperanza de Cristo, quien comprende todo lo que vivimos. Por eso había que continuar el plan, pese a cualquier circunstancia de aquel momento, y algo significativo se presentó de forma valiosa: una señora, al ver al P. Víctor un poco incómodo y cansado por su carga, pidió en una de las estaciones llevar la cruz por sí misma, y más adelante otros tuvieron la misma iniciativa. Ese gesto no podía llegar
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de otra parte sino del mismo Dios, que siempre nos toca el corazón y nos alienta para comunicar su amor a nuestro prójimo.
donde exteriorizar a Cristo lleva tiempo, pero todos somos llamados a recibir la bendición y transmitir el amor de Cristo.
Durante esta experiencia, Dios me permitió descubrir que seguirlo es unirnos a Él, que nuestra vida es una continua peregrinación en la que nunca vamos solos. En estos tiempos de Semana Santa somos invitados a seguir a nuestro Señor, cargando nuestra propia cruz; algunos en nuestra patria, otros en las Misiones,
Padrinos y Madrinas, que este tiempo de conversión y esperanza nos ayude a encontrar el valor de nuestro ser cristiano y a ser los cirineos de nuestros hermanos en todas partes del mundo. Gracias por su apoyo y su oración para el aumento de vocaciones sacerdotales y misioneras en todas las naciones de la tierra.
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Volver a la Misión Padre Francisco Sanabria Enciso, mg
El Padre Francisco Sanabria comparte su alegría por volver a la Misión de Kenia e invita a los lectores a unirse y colaborar con la Misión de la Iglesia católica en el mundo. “Irás adondequiera que yo te envíe” (cfr. Jr 1, 7)
Desde el día de mi ordenación sacerdotal, hace ya 45 años, le dije al Señor: “Envíame a donde tú quieras y me necesites”, y tuve la suerte de que los Superiores del Instituto me enviaran, en nombre de la Iglesia, a la Misión de Kenia, donde compartí el Evangelio durante tres periodos, que en total suman 18 años. Además de Kenia, también fui nombrado para colaborar en la iniciación de los trabajos de Misioneros de Guadalupe en la Misión de Cuba, donde compartí la fe a lo largo de doce años. Posteriormente me pidieron que regresara a México para colaborar en la formación de seminaristas como Director Espiritual del Seminario Mayor, cargo que ocupé hasta finales del año pasado. 18
Recientemente los Superiores me preguntaron si estaba dispuesto a regresar a la Misión de mi primer amor, y con mucho gusto he aceptado la oportunidad de colaborar en la formación de seminaristas mg en África y compartir mi fe en Kenia, pues en este Año de la Fe recordamos que la fe, al ser compartida, se fortalece y profundiza.
Al partir a la Misión no quiero irme solo, quiero invitarlos a todos ustedes a que vayan conmigo... ¡sigamos cooperando en la construcción del Reino del Señor! Le doy gracias al Señor por darme esta nueva oportunidad para compartir un poco de mi vida como misionero con mis hermanos más necesitados, pues como dice el Evangelio: “La mies es mucha y los operarios pocos” (cfr. Mt 9, 37).
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Al partir a la Misión no quiero irme solo, quiero invitarlos a todos ustedes a que vayan conmigo. Todos nuestros Padrinos y Madrinas están invitados a acompañarme en el trabajo misionero con su gran apoyo, tanto espiritual como moral, que es muy valioso. Invito también a familiares y amigos. Es doloroso separarnos, pero el Evangelio dice: “Aquel que no renuncie a su padre, madre y hermanos no es digno de mí” (cfr. Mt 10, 37). Por ello, mi hermana decía: “No cabe duda de que ustedes ya no nos pertenecen, son del Señor”, al referirse a mí y a mi hermano José de Jesús, también sacerdote mg. E invito en especial a los jóvenes, siempre llenos de ilusión y de vida; particularmente a los atrevidos, que gustan de retos y buscan
nuevos horizontes. Para ellos está el Seminario de Misiones, donde se podrán preparar para ser misioneros y llevar junto con nosotros el Evangelio y la fe a muchos hermanos que nos esperan. Así pues, ¡sigamos cooperando en la construcción del Reino del Señor! De mi parte cuenten siempre con mi pobre oración y, unidos en la Eucaristía, realizaremos el mandato del Señor: “Vayan por todo el mundo a predicar el Evangelio” (cfr. Mt 28, 19). ¡Nos vemos en Kenia o en la casa del Padre!
Noticias breves Fuentes: Redacción de Almas
P. Alejandro Ríos Zalapa, mg, 60 años de sacerdocio Ciudad de México, 15 nov 2012. Hoy, en compañía de diversos sacerdotes y seminaristas Misioneros de Guadalupe, así como de familiares y amigos, el P. Alejandro Ríos Z., mg, festejó 60 años de sacerdocio con una Misa que él mismo presidió en la Capilla Central del Seminario Mayor de Misiones. Al finalizar la Celebración Eucarística se ofreció una cena en honor del P. Ríos y se proyectó un video acerca de su vida sacerdotal.
Conclusión del año jubilar de la Misión de Corea Corea, 26 nov 2012. Este lunes se cumplieron 50 años de trabajo evangelizador de Misioneros de Guadalupe en Corea. La comunidad mg en aquel país dio por concluidos los festejos por el año jubilar de la Misión con una reunión y una Eucaristía en la que se agradeció a Dios por la bendición de cinco décadas de labores. Este mismo día dos seminaristas que estudian en Corea renovaron su Promesa de pertenencia al Instituto.
Entrega y bendición de sotanas de seminaristas mg Ciudad de México, 2 dic 2012. Este día seminaristas del Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi) y uno de primer año de Filosofía, en presencia de sus familiares, recibieron la sotana en una Celebración Eucarística realizada en la Capilla Central del Seminario Mayor de Misiones, la cual fue presidida por el P. Raúl Ibarra H., mg, Vicario General, y concelebrada por varios sacerdotes mg. 20
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El milano y el cuervo Cuenta una fábula japonesa que hace mucho tiempo todas las aves eran blancas y muy parecidas. Un día un milano decidió colorear sus plumas. Hizo pintura con unas plantas, se pintó de marrón y le pareció haber quedado muy bonito. Al día siguiente propuso hacer lo mismo a las demás aves. “Yo seré el pintor”, dijo. Al mirar el bonito color del milano, las demás aves quisieron tener plumas de colores. Al final del día las aves estaban muy contentas y el milano dijo: “He trabajado mucho. Voy a descansar”. En ese momento el cuervo llamó a la puerta y pidió al milano que pintara sus plumas blancas con el color más bonito del mundo. “Esta noche estoy muy cansado. Mañana”, dijo el milano. Pero el cuervo insistió, y como era muy terco el milano no tuvo más remedio que colorearlo. El cuervo pidió muchos colores al milano, pero antes de terminar, a causa del cansancio, el milano volcó un vaso de pintura negra sobre el cuervo, que en un instante quedó pintado y muy enojado. Por eso en la actualidad el cuervo aún persigue al milano.
La Cuaresma En la Iglesia católica tenemos una preparación previa a cada una de nuestras fiestas. Mientras más importante es la fiesta más minuciosa será la preparación. Las dos fiestas más grandes que celebramos son la Navidad y la Pascua. Antes de Navidad tenemos el tiempo de Adviento y antes de Pascua tenemos el tiempo de Cuaresma. La palabra “Cuaresma” tiene su origen en los 40 días que dura este tiempo, durante el cual debemos realizar buenas obras y confesarnos, con el fin de tener un corazón limpio. Entre las buenas obras podemos ayudar en quehaceres de la casa, cuidar a niños más pequeños, no pelear, no decir malas palabras, hacer oración, etcétera. De esa forma preparamos nuestro corazón para celebrar la Pascua. ¿Ya decidiste qué obra buena vas a hacer durante esta Cuaresma?
Haz tu propio casco de samurai Akira nos invita a jugar con él y a elaborar un casco de samurai en origami. Sólo necesitas una hoja de papel con los cuatro lados iguales y seguir las instrucciones. Si lo quieres hacer más grande puedes utilizar una hoja de periódico.
1. Dobla a la mitad.
2. Dobla en las líneas punteadas.
3. Dobla en las líneas punteadas.
4. Dobla en las líneas punteadas.
5. Dobla la pestaña superior.
6. Dobla la parte inferior de la pestaña.
7. Dobla la pestaña posterior hacia atrás.
8. ¡Ya terminamos!
¡Tú puedes ser misionero! Joven mexicano, ¿has sentido el llamado de Jesús y quieres llevar su mensaje de salvación a las personas que no lo conocen?
Misioneros de Guadalupe te invita a descubrir tu vocación. Participa en las actividades que organiza su Centro de Orientación Vocacional (cov). Comparte experiencias recreativas y formativas con otros jóvenes que también buscan tomar decisiones acertadas que darán sentido a sus propias vidas.
Informes: • cov México Tel. (01 55) 5573 3000 vocacionesmg@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 • cov Guadalajara Tel. (01 33) 3601 0815 vocgdlmg@hotmail.com
• cov Monterrey Tel. (01 81) 8358 2101 covmty@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350 • cov Villahermosa Tel. (01 993) 315 2934 covtabasco@hotmail.com
Becas misioneras “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15) El trabajo de la evangelización entre los no cristianos no ha terminado y continúa realizándose en muchos lugares. Los misioneros ancianos necesitan que los jóvenes apoyen y prosigan su labor de proclamar la Buena Nueva. Ustedes pueden apoyar a quienes han decidido consagrar su vida a la Misión ad gentes, al fundar una beca con la cual un seminarista completará su formación sacerdotal.
Beca completa Media beca Ayuda anual
$12 000.00 $ 6 000.00 $ 1 000.00
¡Ayudemos a la evangelización del mundo! Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinos@mg.org.mx
Únete a la Misión Padre Roberto Figueroa Gómez Misionero de Guadalupe en Perú Originario de Loreto, Zac., nació en 1957 e ingresó al Seminario de Misiones en 1970. Estudió Filosofía en la Universidad Intercontinental (uic) y concluyó su formación sacerdotal en Nairobi, Kenia. Recibió el presbiterado el 23 de julio de 1988, de manos de Mons. Juan Sandoval Íñiguez, entonces Obispo Coadjutor de Ciudad Juárez. Ha colaborado en la promoción vocacional en Guadalajara y la ciudad de México, y en la atención a bienhechores en Monterrey. También ha predicado la Buena Nueva en las Misiones de Kenia y Mozambique, y recientemente ha sido nombrado para llevar el Evangelio a Perú. La vocación del Padre Roberto nació desde que era pequeño, gracias al ambiente familiar católico y la lectura de Almas. Tú también puedes dar a conocer a Cristo a quienes más lo necesitan.
¡Responde al llamado de tu vocación!
Ciudad de México Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Tel. (01 55) 5655 2691
Guadalajara Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jalisco. Tel. (01 33) 3825 2315
Línea Misionera: 01 800 00 58 100
Monterrey Habana 105, Col. Altavista, cp 64840, Monterrey, Nuevo León. Tel. (01 81) 8358 2101
Villahermosa Ejército Mexicano 167, Col. Atasta de Serra, cp 86100, Villahermosa, Tabasco. Tel. (01 993) 315 2934
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