J U L I O 2018
Año LXIX, Núm. 823 | Ejemplar gratuito
Papa Francisco
Exhortación apostólica Gaudete et Exsultate (núms. 6-8) 19 de marzo de 2018
El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo Pueblo fiel de Dios, porque “fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente”. El Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo [...] Me gusta ver la santidad en el Pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad “de la puerta de al lado”, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, “la clase media de la santidad”. Dejémonos estimular por los signos de santidad que el Señor nos presenta a través de los más humildes miembros de ese pueblo que “participa también de la función profética de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad”.
Intenciones P. Ignacio Flores G., mg
Por la
evangelización: Los sacerdotes en su Misión pastoral. Para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad el trabajo pastoral se sientan confortados con la ayuda de la amistad del Señor y los hermanos.
Jesucristo se sacrificó para hacer la voluntad del Padre, y con este sacrificio aprendemos el grado de renuncia, esfuerzo y dedicación con el que muchos sacerdotes siguen perpetuando en el mundo esa ofrenda del amor de Cristo por nuestra salvación. ¿Cuántos de nosotros conocemos a un sacerdote que, siendo hijo único, ha tenido que renunciar a su familia? ¿Cuántos sacerdotes nos han dado muestras de desprendimiento y amor al quedarse sin comer por atender nuestros problemas o algún asunto que nos preocupa en particular? ¿Qué hay de aquellos que acuden desvelados a visitar a un enfermo? ¿Y de los misioneros, que dejan todo por llevar el mensaje de Salvación a cada uno de los lugares a donde Él los envía? Fatigados y pocas veces reconocidos, los sacerdotes necesitan recuperar energía física y espiritual, y por ello este mes el Papa nos invita a orar por ellos y a meditar el sentido de entrega que hacen en sus vidas por el anuncio del Reino.
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta. Año LXVIII • Núm. 823 • Julio 2018
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Portada El P. Ezequiel Reyes A., mg, acompañado por sus padres el día de su ordenación sacerdotal, en Coatzacoalcos, Ver.
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Papa Francisco Intenciones Editorial Página del lector Visita a mis hermanos mg en la Misión de Perú Tú irás adonde yo te envíe Vida mg Los santos también fueron jóvenes Pastoral vocacional Sólo para niños DIRECTORIO
Director: Sergio Augusto Martínez Sánchez Codirector: Juan José Ramírez Escarza* Diseño editorial: Enrique Ascencio Salgado* Ilustración: Ana Patricia García Sagrero Enlace administrativo: Antonia Hidalgo López* Webmaster: Jorge Hugo Guerrero Luna Edición web
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Sitio web: www.revistaalmas.com.mx www.mg.org.mx f/misionerosdeguadalupe t@misionerosmg Línea Misionera: 01 800 00 58 100 Almas es editada por Editora Escalante, sa de cv, Córdoba 17, pb, local 1, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, cp 06700, México, df; editor responsable: P. José Alberto Contreras Téllez, mg. Distribuida por Misioneros de Guadalupe, ar, Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, México, df. Certificado de Licitud de Título y Contenido Núm. 16831. Impresa en Reproducciones Fotomecánicas, sa de cv, Duraznos 1, esquina Ejido, Col. Las Peritas Tepepan, Del. Xochimilco, cp 16010, México, df. Tel. 5334 1750. Registro Postal Publicaciones Núm. PP09-0298 autorizado por Sepomex. El Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras fue fundado en 1949 por el Episcopado Mexicano y la Pontificia Unión Misional del Clero para formar y enviar misioneros a los países no cristianos que le señale el Santo Padre. El Papa Pío xii aprobó sus Constituciones. El Primer Superior General fue Mons. Alonso M. Escalante. El Instituto es sostenido por los católicos mexicanos.
Editorial
La misión hoy
D. Ezequiel Reyes Alejandro, mg
Asesor del Seminario Menor y Coordinador de la Pastoral camee
Estimados Padrinos y Madrinas, quiero compartir con ustedes mi punto de vista acerca de “la Misión hoy”. Es verdad que referirse a ella es meterse en profundidades que nadie puede llegar a medir, incluso podríamos perdernos en las innumerables definiciones que nos dicen qué es la Misión. Sin embargo, como discípulos de Cristo no debemos perder de vista que la base es conocer al mensajero y remitente: Dios. “Que te conozcan a ti, el único Dios Verdadero” (Jn 17, 3b). Esta cita nos da a conocer la oración sacerdotal de Jesús y tiene como base la relación de amor entre Él y su Padre. Es la oración que surge de la confianza y la comunión: “nadie conoce al Padre sino el Hijo” (Mt 11, 27) y no de la suposición o la casualidad. Conocer a Dios es poseer la vida eterna; nada ni nadie puede tener mayor relevancia. Por eso la Misión no puede ser otra cosa que dar a conocer a Dios. Pero aquellos que no lo conocen ¿qué harán?, ¿cómo van a conocerlo si no lo damos a conocer? A nosotros, que hemos sido evangelizados por personas a su vez evangelizadas, nos toca continuar esa labor que en su momento puede ser cansada aunque infinitamente gratificante, y que no necesariamente se realiza a miles de kilómetros de nuestra casa. Haber conocido a Dios implica vivir alegres por estar sometidos a cualquier clase de pruebas y tentaciones, llámese poder, vanidad, autosuficiencia, dominio sobre el prójimo, etc.; no hacer diferencias entre los distintos tipos de personas, sean ricos o pobres, con capacidades diferentes, jóvenes o ancianos; mostrar siempre nuestra fe acompañada de obras, porque una fe sin obras es una fe muerta y nadie creerá en un mensaje vacío de sentido y contenido. Si lo conseguimos estaremos realizando la Misión que Dios quiere: enamorarnos de Él y enamorar a los demás para Él, experimentar la misma relación que tuvo Jesús con su Padre. No puede haber división entre quienes conocemos a Cristo, no podemos dar un testimonio contrario al que hemos recibido porque sería retroceder de lo que ya hemos ganado. Para mí la Misión hoy es que todos consigan la vida eterna al conocer a Dios en Jesús a través de nosotros, pobres cooperadores del Reino.
Queridos Misioneros de Guadalupe: Quiero compartir con ustedes el breve testimonio de vida de mi hijo, Enrique R. T., quien siempre compartió con amigos y familiares su alegría y su sabiduría, consoló nuestras penas y nos dio buen ejemplo frente a su enfermedad. Confío en que ahora goza de la presencia de Dios, pues siempre fue buen hijo y un católico comprometido que participaba de la Adoración Nocturna. Siempre le recordaremos con su bandera de adorador. Sra. T.
Aviso de privacidad
Estimados lectores: Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir a cualquiera de las direcciones que aparecen en la contraportada de nuestra revista o al correo electrónico: lectores@revistaalmas.com.mx.
Misioneros de Guadalupe, Asociación Religiosa (“A.R.”) (“Misioneros de Guadalupe”), con domicilio en Cantera 29, Col. Tlalpan, Del.Tlalpan, C. P. 14000, México, D. F., es responsable del tratamiento de sus datos personales y de la protección de los mismos. Sus datos personales serán tratados para las finalidades necesarias de identificarlo y hacer uso de ellos en las publicaciones periódicas del responsable, así como promover y difundir nuestras actividades. El responsable podrá asimismo dar tratamiento a sus datos personales para finalidades análogas y compatibles con las anteriores. También se podrá dar tratamiento a sus datos personales con la finalidad secundaria de proporcionarle información sobre nuestras actividades vocacionales. Usted podrá consultar nuestro Aviso de Privacidad Integral en
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AYUDE a los jóvenes SEMINARISTAS Día con día el Señor sigue llamando a más jóvenes a que den testimonio de su fe en países no cristianos, pero algunos aspirantes al sacerdocio misionero no tienen los medios económicos para iniciar y continuar su formación. Los Misioneros de Guadalupe invitamos al pueblo católico de México a apoyar las vocaciones mediante el apadrinamiento de uno de los alumnos del Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras.
Beca completa $12 000.00
Media beca $6 000.00
Beca parcial $1 000.00
Puede depositar una beca en la siguiente cuenta bancaria: Banamex
de depósito o transferencia electrónica, o para pedir informes sobre otros medios para dar su donativo, por favor comuníquese a:
Misioneros de Guadalupe AR Sucursal 870 Cuenta: 5474-9 Referencia: 22222222-92 CLABE: 002180087000547491
Línea Misionera (sin costo): 01 800 00 58 100 Correo electrónico: padrinosmg@gmail.com
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¡Gra c i a s por compro meters e con l as M i si o n es !
Visita a mis hermanos mg en la Misión de Perú P. Ricardo Gómez Fregoso, mg
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volver a esas tierras, por lo que acepté con gusto la invitación.
n octubre del 2015 la comunidad de la Misión de Perú (Padres mg y Misioneras Laicas Asociadas) me invitaron a visitarlos y dirigir una semana de ejercicios espirituales. Tenía muchas ganas de volver al Perú, pues cuando era seminarista y estudiaba Teología, hace ya muchos años, me tocó hacer un año de experiencia pastoral en ese país, en la región norte de la selva del Amazonas. Desde hace más o menos 25 años no tenía oportunidad de
Al llegar a Perú planeamos una visita por cada una de las zonas pastorales que Misioneros de Guadalupe atiende en ese país. La primera de ellas es Cusco, una región de montaña alta y llena de la riqueza de la cultura inca. La parroquia que se atiende en esa zona es la Parroquia de la Sagrada Familia, así como una capilla llamada La Santa Cruz. La zona de la 6
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en esas regiones de Perú. El P. Juan Manuel Guerrero, Misionero Asociado, proveniente de la Diócesis de Tehuantepec, al trabajar en la Capellanía de la Santa Cruz, además de la visita a las casas y la formación de grupos parroquiales, tenía como reto evangelizador acompañar a la gente en las reuniones de barrios, donde se hablaba de las problemáticas en cuestión de servicios, como agua, electricidad, seguridad, transporte público, etc.; al ser reuniones de carácter civil, la gente apreciaba la presencia del sacerdote y de las Hermanas religiosas, y casi siempre le pedían comenzar o terminar la reunión con una oración y la bendición para que Dios les ayudara a solucionar los problemas del barrio. Esa comunidad está formada por gente con una religiosidad popular muy profunda, pero con poca educación en la fe para participar de grupos parroquiales, por lo que la presencia en las reuniones populares ganaron el cariño y la aceptación para nuestro equipo evangelizador.
parroquia está a la orilla de la ciudad, en medio de los cerros, donde hay nuevos asentamientos de gente que llega de todo el país en busca de trabajo y una nueva oportunidad de vida. La otra zona pastoral es Pucallpa, una región de selva donde se atienden tres comunidades a lo largo de la carretera de ingreso a la ciudad: Nuestra Señora del Carmen, Sagrada Familia y San Francisco Javier. La primera es una parroquia ya constituida, con buena participación de grupos parroquiales y movimientos eclesiales. La segunda es una comunidad que va comenzando su organización, con un templo muy bonito construido por el P. Lucas Cheong Gyu Whan (sacerdote coreano que colabora como Misionero Asociado a mg) y formada por gente que ha llegado de distintas partes de Perú y comienza a establecerse en la ciudad. La tercera parroquia inició de cero en medio de asentamientos humanos irregulares, con gente que pelea por un terreno donde vivir; hay mucha inseguridad, pero las personas tienen el ideal de comenzar una nueva vida.
Por su parte, el P. Lucas Cheong enfrentó en Pucallpa el reto de iniciar desde cero la formación de su comunidad parroquial, comenzando por la regularización
Nuestros sacerdotes enfrentaban diversos retos misioneros 7
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crear grupos parroquiales que vayan auxiliando a la comunidad. Su cariño y su presencia entre esas personas que quieren comenzar una nueva vida han generado más confianza para que más gente se acerque poco a poco a la Iglesia.
de los terrenos, tanto para las familias como para el templo, ya que se trataba de una zona de terrenos invadidos a las afueras de la ciudad. Existen grupos que controlan la compra-venta de terrenos, ofrecen espacios que no son suyos o que no están regularizados por el gobierno, y eso conlleva muchos dolores de cabeza para las familias y la comunidad, que no puede tener un terreno para su iglesia. El P. Lucas ha trabajado con una de las misioneras seglares para apoyar con clases en las escuelas del barrio, visitar a las familias y
Estimados bienhechores, estos son sólo algunos de los retos que sus ahijados han vivido en la Misión de Perú. Por favor sigan pidiendo que Dios los ilumine y les dé fuerzas para evangelizar y ayudar a la gente a vivir unidos como comunidad de hijos de Dios. 8
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¡Tú puedes dar a conocer a Cristo!
El Centro de Orientación Vocacional (COV) te invita a ti, joven católico que vives tu fe y que has sentido inquietud vocacional, al
Campamento Juvenil Misionero Vocacional
cov Occidente
Requisitos: De 16 a 25 años y ser estudiante Fecha: Del 3 al 5 de agosto de 2018 Lugar: Seminario Menor de Misioneros de Guadalupe, en Guadalajara, Jal. Si estás interesado, contáctanos: Facebook: Cov Guadalajara Cupo limitado
cov Centro
Tel. (01 55) 5573 3000 Correo electrónico: vocacionesmg@hotmail.com
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Tel. (01 33) 3601 0815 Correo electrónico: vocgdlmg@hotmail.com
cov Norte
Tel. (01 81) 8358 2101 Correo electrónico: covmty@hotmail.com
cov Sureste
Tel. (01 999) 290 8741 Correo electrónico: covregionsureste@hotmail.com Línea Misionera (sin costo): 01 800 83 15 350
Tú irás adonde yo te envíe P. Ezequiel Reyes Alejandro, mg
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stimados Padrinos y Madrinas, para escribir las siguientes líneas escogí como título una frase del pasaje en el que Dios le habla a Jeremías y le dice que, por muchos planes que tenga en su mente, al final se realizará: “Mi voluntad, la cual será para tu bien y el de la humanidad” (Jr 1, 7). Dios le dice: “Yo te establezco sobre las naciones y sobre los reinos para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar” (Jr 1, 10). Creo que algo similar me sucedió, porque hace algunos meses recibí de Dios, a través de mis Superiores, la Misión de formar a futuros sacerdotes en el Seminario Menor de los Misioneros de Guadalupe. Debo reconocer que esta encomienda me tomó por sorpresa, pues en mis años de formación no fui el mejor seminarista. Sin embargo, desde el inicio de mi ministerio como diácono puse toda mi confianza en Dios, me enfrentase a lo que me enfrentase. Es verdad que este servicio en el seminario requiere oración, disposición, alegría, fe, entre otras capacidades, además de ciertas virtu-
des, pero sé que, auxiliado por Dios y apoyado por ustedes, este proyecto que el Señor me encomienda será exitoso. Retomando las palabras de Jeremías, ir adonde Dios nos envía es una frase fuerte, que requiere que uno “prepare sus maletas” con dos cosas: el boleto de ida y el sueño de que el servicio será una total aventura. Claro está que uno nunca sabe la fecha de regreso y a veces no se requiere de otro equipaje que no sea la voluntad de Dios, pues sólo Dios basta para realizar lo que Él mismo te pide. Ir adonde Dios te envía es estar consciente de que al servir estarás imitando la obra que Jesús realizó: “Yo no vine a ser servido sino a servir” (Mt 20, 28). Ya lo dice el Papa Francisco en su encíclica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio): “En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de ‘salida’ que Dios quiere provocar en los creyentes” (núm. 1). Por ello comprendo que es necesario que en el servicio que
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Dios me ha asignado no confíe en mis pequeños planes, sino que me lance a alcanzar los planes que quiere Dios, esos planes donde todos están incluidos, pues nada ni nadie queda fuera; son planes que no excluyen, sino que buscan que el Mensaje de Salvación llegue a toda la creación.
ria y para santificación nuestra. De antemano les agradezco el apoyo y las bendiciones que nos brindan a sus ahijados para realizar la obra misionera de la Iglesia. Deseo que Dios les devuelva cien veces más de lo que hacen por nosotros; cuenten con mis oraciones para que así sea.
Por eso sigo pidiendo de ustedes, queridos bienhechores, sus valiosas oraciones. Espero que el Buen Dios me ayude a ser un buen cooperador en su obra, ya sea que se realice aquí en México o en el extranjero, y todo suceda para su mayor glo-
No me despido, confío en seguir comunicándome con ustedes a través de la revista Almas. Les envío mi bendición por todo lo que hacen por mi persona y por Misioneros de Guadalupe, familia de la que forman parte.
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Vida MG 25º aniversario sacerdotal P. Fernando Valente Ruvalcaba, mg
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l P. Fernando Valente Ruvalcaba, mg, nació en Guadalajara, Jal., el 2 de enero de 1964, en el hogar formado por el señor Eduardo Valente y la señora Clemencia Ruvalcaba. Cursó sus estudios de educación básica en Guadalajara y en agosto de 1980 ingresó al Seminario de Misiones. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad Intercontinental, en la Ciudad de México. Cuando todavía era seminarista tuvo la oportunidad de vivir
una experiencia de servicio pastoral con nuestros hermanos de la Misión de Perú. Acerca de su vocación sacerdotal misionera, el P. Fernando ha comentado: “Desde muy niño he querido compartir con todos la alegría de vivir. Mi deseo nació al lado de los Padres de mi parroquia, que en su apostolado reflejaban la alegría de portar un mensaje. Este deseo fue tomando forma en los diferentes campos Misión y se reafirmó en el Perú, con su gente y su experiencia de Dios”.
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Recibió el Sacramento del Orden de los presbíteros el 24 de julio de 1993, en la Parroquia de san Juan Bosco, en Guadalajara, Jal., por imposición de manos de Mons. Ramón Godínez Flores, entonces Obispo Auxiliar de Guadalajara.
Posteriormente, realizó estudios de Catequesis en Roma, y en el año 2011 fue nombrado para colaborar en los trabajos realizados por nuestros sacerdotes en el Centro de Formación en África (cfa), ubicado en Kenia.
Colaboró como formador de jóvenes aspirantes al sacerdocio misionero tanto en el Seminario Menor como en el Seminario Mayor y en el Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi).
Durante los últimos años, el P. Fernando ha vuelto a colaborar en la formación de seminaristas en nuestra patria.
En el año 2002 fue enviado a compartir el Evangelio con los no cristianos de la Misión de Angola. Ahí, además, desempeñó el cargo de Superior de la Misión entre 2005 y 2009.
En este mes cumple 25 años de sacerdocio, y en la revista Almas celebramos su ministerio sacerdotal entregado a la proclamación del Mensaje de Salvación de nuestro Señor, Jesucristo, entre quienes más lo necesitan. ¡Muchas felicidades, P. Fernando!
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Los santos también fueron jóvenes P. Alberto Puente Colunga, mg
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n la actualidad son diversos los países en los que se habla de las nuevas generaciones, los nuevos avances cibernéticos, las nuevas tecnologías digitales y de comunicación, las nuevas maneras de hacer política y, sobre todo, los jóvenes, que son vistos como “la esperanza del futuro”. La Iglesia, por su parte, nos habla de un cambio de época que vive la humanidad, y esto la ha llevado a repensar las estrategias y métodos para evangelizar y proclamar la Buena Nueva. Así mismo, principalmente en este siglo, ha puesto su mirada en la juventud, calificándola también como “la esperanza del mañana”; san Juan Pablo ii decía que los jóvenes son la esperanza de la Iglesia, donde se ve
a sí misma y ve su Misión en el mundo (cfr. Juan Pablo ii, Carta con motivo del Seminario de estudio sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud, 8 de mayo de 1996). Esto quiere decir que en el tiempo actual que vivimos, con tantas cosas que distraen y captan nuestra atención, la Iglesia invita a quien es joven y tiene el deseo de vivir en plenitud, buscando dar un sentido a su vida, a que no decaiga y se anime a vivir la experiencia con Jesús; la puerta está abierta y Él espera para que los jóvenes sean discípulos misioneros, como constantemente nos menciona el Papa Francisco. Quizás ahora, como muchos más, cada joven tiene interrogantes y preguntas que desea
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responder, pero le resulta complicado. A ellos les digo: No tengan miedo a enfrentar esas interrogantes y a darse la oportunidad de buscar la respuesta en Jesús, de conocerlo y dialogar con Él, que los espera, que los llama con constancia; únicamente tienen que ser observadores y ver a su alrededor para descubrirlo en aquel amigo, persona o familiar cercano, en alguna experiencia o suceso de la vida cotidiana, ya sea vivida en la escuela, la parroquia, su colonia o con su familia. Hoy la Iglesia, inclusive la sociedad, espera mucho de los jóvenes, pues son sinónimo de esperanza. Por eso quiere participar de su optimismo y sus ganas de salir adelante. Nuestro mundo requiere personas fuertes y decididas para enfrentar esta época de cam-
bio que vivimos, y la Iglesia los invita a que sean parte de la hermandad y la alegría, ser signo de esperanza, amor y paz en el mundo. Por ello, es momento de abrir nuestro corazón y dejar nuestro ego a un lado, para construir puentes –y no muros– que nos unan para seguir adelante en nuestro caminar de la vida. Este año 2018 es vital para la juventud del mundo, la atención de la Iglesia se dirige a los jóvenes en el sínodo que se realizará en octubre; de antemano sabemos que la juventud no es la misma en todos los países del mundo, son tantas las cosas que marcan esta diferencia, tales como: la diversidad de razas, culturas, creencias, tradiciones, naciones, lengua, etc. Sin embargo, la Iglesia piensa en
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los jóvenes en general y los invita a seguir y caminar sobre las huellas de Jesús; es decir, “La llamada de Jesús” es para todos por igual, seas rico o pobre, católico practicante o no practicante, creyente o no creyente, lo importante es que te des el permiso de conocer el mensaje que ofrece la Palabra de Dios. Hoy día parece que vivimos con tantas dudas, miedos e interrogantes que se nos dificulta captar que todos somos llamados sin prejuicios, sin importar nuestros defectos y virtudes. Esto me hace pensar que en esta época de cambio debemos retomar la vida de los santos, en especial conocer, leer e indagar la vida de juventud de aquellos que son de nuestra devoción, para comprender
que también ellos fueron humanos como nosotros, vivieron su vida juvenil, pero les llegó el momento y se dieron la oportunidad de indagar un poco más allá de sus creencias, aclarando sus dudas y dando respuestas a sus interrogantes. Como ejemplos podemos mencionar a Edith Stein, filósofa que se decía atea hasta los 20 años de edad, pero después de un profundo discernimiento acerca de sus creencias recibió el Bautismo, se hizo religiosa y hoy es santa. También san Francisco de Asís, que siendo un joven rico decidió dejar todo para hacer vida el Evangelio y seguir las huellas de Jesús entre los pobres, lo que significó su santidad. O san Agustín, que vivía alejado de la Iglesia, pero gracias a la oración de su ma-
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dre, santa Mónica, se convirtió tras discernir y escuchar la llamada de Dios; cambió su estilo de vida y llegó a ser santo. Hay muchos ejemplos que pueden iluminar nuestro camino y ambiente cotidiano, ¡pero darse la oportunidad de escuchar la llamada de Dios y descubrir nuestra Misión en la vida depende de ti! Estimados bienhechores, sé que entre ustedes hay muchos jóvenes y a ellos les digo que si ya han terminado los estudios de universidad y ejercen su profesión, o si aún son estudiantes y tienen la inquietud de discernir y descubrir la Misión/vocación que Dios les ha encomendado, no crean que es demasiado tarde, la Iglesia los espera y desea recibirlos con los brazos abiertos para formar puentes que nos ayuden a unir manos en este camino de Misión. Ciertamente es complicado cuando se trata de discernir, escuchar y dialogar nuestro ser, pero recuerden que la Iglesia en este tiempo ha puesto sus ojos en los jóvenes y los invita a ayudarla a identificar las modalidades y estrategias más eficaces para anunciar la Buena Nueva a las generaciones de hoy. No se nieguen esta oportunidad, la puerta está
abierta, sólo recuerden: dar un “Sí” depende de uno mismo. Para terminar los invito a rezar por la juventud del mundo, ya que también necesitamos de padres que acompañen a sus hijos con la oración en este camino de discernimiento en la vida. De igual manera, recordemos en nuestras plegarias al Sínodo de los Obispos, que se reunirá el próximo octubre para tratar el tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Y tú, joven lector, si tienes sueños, interrogantes, dudas… ¡No tengas miedo de enfrentar la vida! Recuerda que los santos también fueron jóvenes y humanos, pero un día decidieron seguir las huellas de Jesús, por lo tanto, es tiempo de discernir, encontrar y proyectar nuestro futuro con la creación de puentes que unan nuestras manos en esta familia que llamamos Iglesia. Me encomiendo a sus oraciones y de antemano saben que son bien correspondidas. Recuerdo y les comparto estas bellas palabras de Mons. Escalante, primer Superior General de Misioneros de Guadalupe: “Tenemos que dejar las bellas flores, para ir en busca de los jardines misteriosos”. Jóvenes, ¡la Misión los espera!
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Pastoral vocacional
Por todos ustedes P. Ignacio Flores García, mg
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lla se llama Ignacia, es mi tocaya, Madrina de los Misioneros de Guadalupe y una gran misionera por los motivos que les compartiré a continuación. La conocí en el Estado de México, en la ordenación del P. Marcos Leonel Martínez Sañudo, mg, quien ahora es misionero en Perú. Después de la celebración de la Misa, en el momento de compartir los alimentos durante la fiesta por la ordenación, se acercó a mí y me preguntó: “¿Es usted el P. Ignacio que escribe en la revista Almas?”. Respondí que sí e inmediatamente se hizo la presentación mutua. Ella me dijo: “Me llamo Ignacia y soy Madrina de los Misioneros de Guadalupe. Leo la revista todos los meses y estoy al pendiente de los artículos que usted escribe, Padre”. Al finalizar su presentación le reiteré que efectivamente era yo quien escribe en esta sección de la revista, y le agradecí de todo corazón su apoyo y la lectura de los artículos que, con mucho gusto, los Misioneros de Guadalupe, desde nuestras diferentes Misiones, redacta-
mos para todos ustedes, queridos bienhechores. Después sonreímos mutuamente y estrechamos las manos. Ese fue nuestro primer encuentro y desde aquel entonces comenzamos una bonita amistad. Acordamos orar uno por el otro, con mayor razón al ser devotos de san Ignacio. Cierto día, mientras escribía un artículo para compartirlo con ustedes, sonó el teléfono de la oficina del Centro de Orientación Vocacional en la Ciudad de México. Era muy temprano y por suerte me encontraba ahí, pues, por el trabajo, algunas veces me tengo que ausentar para visitar a algunos muchachos con inquietud vocacional en otros estados de la república. Al contestar me dijo la señorita operadora que se trataba de la Madrina Ignacia, quien deseaba conversar conmigo. Tomé la llamada y saludé a mi tocayita, a quien no había vuelto a ver ni escuchar después de la ordenación del P. Marcos. Fue un gusto saludarnos, platicar brevemente y recordar nuestro compromiso de mantenernos unidos en ora-
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P laastoral noicacovocacional v larotsaP ción. Me dio mucho gusto escuchar su saludo y saber de su deseo de bienestar para todos los mg, pues me aseguró que siempre reza por nosotros. En los meses siguientes salí mucho de la ciudad y ella optó por dejarme recados y recordarme su gesto de oración. Pero recientemente volvimos a coincidir en una llamada telefónica. ¡Doy gracias a Dios porque su llamada fue providencial! En los momentos en que uno imagina que el Señor no lo escucha, es reconfortante recibir nuevamente palabras de ánimo. En esta ocasión la Madrina me dijo, casi en forma de letanía: “...y pido por el Papa,
por los Cardenales, por los obispos, por los sacerdotes encargados de los seminarios, por las religiosas y por ustedes, los promotores vocacionales, para que el Señor los fortalezca en su pesca de vocaciones…”. En ese momento me quedé absorto, pensando en lo confortante que es saber que nuestra Madrina pide por los sacerdotes promotores y por los jóvenes que quieren dar el paso para conocer e integrarse a las filas de la vida religiosa, ya que de verdad en este trabajo nunca estamos solos y siempre hay alguien que nos brinda su apoyo. “Por todos ustedes, Padre, por todos ustedes...”, esas fueron
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Pastoral vocacional las palabras con las que volví a la conciencia. Después le agradecí infinitamente su gesto y le recordé lo que ella y ustedes, queridos bienhechores, saben muy bien de corazón: al igual que nosotros, sus ahijados, ustedes también caminan en la Misión, y así como piden por nosotros, sus ahijados elevamos nuestras plegarias por todos ustedes. A nuestra Madrina Ignacia le pedí permiso para escribir este artículo (que seguramente leerá), en una ocasión que me invitó a su casa para comer un guiso muy delicioso de pescado y sopa de lentejas que ella misma preparó. Le agradezco que me haya permitido compartir con todos ustedes el bonito altar donde todos los días
eleva una oración al Creador para pedir por sus misioneros. Sé que muchos de ustedes así lo hacen también y no queda sino darles las gracias por su apoyo material y espiritual, pues por eso seguimos realizando nuestra Misión todos los días. Sigo invitándolos para que recen en favor de los jóvenes que tienen el deseo e inquietud para ser sacerdotes, religiosas y religiosos misioneros. ¡Que el Señor llene de abundantes bendiciones a sus familias y a cada uno de ustedes! ¡Que Dios siempre tome en cuenta su gran generosidad por las Misiones, los proteja y que nunca les falte nada! Este es mi deseo para todos y cada uno de ustedes.
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San Ignacio de Loyola Hola, amiguitos. La Iglesia sabe que todo discípulo y misionero de Jesús está llamado a la santidad y propone tomar a los santos como modelos para nuestras vidas. Por eso, compartimos con ustedes la historia de san Ignacio de Loyola, sacerdote español y misionero que fundó la Compañía de Jesús, cuyos miembros son conocidos como jesuitas. San Ignacio nació el 24 de octubre de 1491. Pertenecía a una familia noble y creció en un ambiente de opulencia. Audaz y aventurero, se enroló en el ejército y combatió en diversas batallas, hasta que una bala de cañón le rompió la pierna. Con angustia y enojo vivió la pérdida de su carrera militar y lo que consideraba que era su futuro. Durante su convalecencia reflexionó la trayectoria de su vida, y para mantener la cabeza ocupada leyó la Biblia de principio a fin, además de libros sobre vidas de santos. Todo eso lo llevó a consagrarse a la vida religiosa.
Entonces buscó guía en el monasterio de Montserrat y luego llevó vida de ermitaño en una cueva cerca de Manresa. En ese tiempo formuló sus ejercicios espirituales, una guía para la meditación sobre el sentido de la vida y el perfeccionamiento de una forma de vivir, la cual hasta la fecha constituye el modelo para la mayoría de las Misiones y retiros católicos. Estudió en Barcelona, Alcalá de Henares, Salamanca y París, y en 1534 le surgió la idea de fundar una fraternidad piadosa. En 1537 los miembros de la fraternidad se dirigieron a Roma, donde san Ignacio fue ordenado el año siguiente. También se obtuvo el permiso oral del Papa Pablo III para la constitución de la nueva orden, lo cual se oficializó en 1540. Fue elegido primer Superior General de los jesuitas y murió el 31 de julio de 1556. Fue enterrado donde actualmente está la Iglesia del Gesú, en Roma, y canonizado por el Papa Gregorio XV en 1622. Su festividad se conmemora el 31 de julio. Como pueden ver, Dios actúa de muchas maneras y ustedes también están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesús. Por eso, hay que buscarlo asiduamente en los sacramentos, la catequesis, la Palabra y la Misa dominical.
Actividad Ayuda a Akira a llegar al templo de la Compañía de Jesús.
Los Misioneros de Guadalupe organizamos una Semana de Animación Misionera en las parroquias que así nos lo solicitan, con el fin de informar y formar al Pueblo de Dios respecto a la Misión universal de la Iglesia. Próximas animaciones Parroquia San Francisco de Asís Ecatepec, Estado de México Del 15 al 22 de julio
Parroquia San Felipe Apóstol Cuquio, Jal. Del 29 de julio al 5 de agosto
Parroquia Nuestra Señora de Xalpa Ciudad de México Del 2 al 9 de septiembre
Parroquia Nuestra Señora de Lourdes Ciudad Victoria, Tamps. Del 14 al 21 de octubre
Los párrocos interesados en tener una Semana de Animación Misionera pueden pedir informes a: Ciudad de México: Cantera 29, Col. Tlalpan, Del. Tlalpan, cp 14000, cdmx, Tel.: (01 55) 5655 2691 Guadalajara: Madero 837, esq. Escorza, Centro, sj, cp 44100, Guadalajara, Jal. Tel.: (01 33) 3825 2315 Mérida: Calle 47 No. 455-A, entre 50 y 52, Col. Centro, cp 97000, Mérida, Yuc. Tel.: (01 999) 290 8471
“El cuidado de la creación es parte de nuestra Misión”
Lo invitamos a celebrar, con toda su familia, nuestra gran fiesta de fe y reconciliación: el Día del Padrino 2018. Este año daremos gracias a Dios y a la Santísima Virgen de Guadalupe por los 30 años de presencia misionera en Brasil y por el LXIX aniversario del Instituto. ¡Los esperamos!
Monterrey Ciudad de México Guadalajara
Sábado 6 de octubre Domingo 7 de octubre Domingo 2 de diciembre
El P. José Arturo de la Torre Guerrero, mg, nació en 1962, en Pocitlán, Jal. Ingresó al Seminario de Misiones en 1976. Estudió Filosofía en la Universidad Intercontinental (uic), en la Ciudad de México, y Teología en el Holy Spirit Seminary College, en Hong Kong. El 15 de agosto de 1992 fue ordenado sacerdote por el Card. Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo de México, en la Basílica de Guadalupe. Ha compartido el Evangelio en la Misión de Hong Kong, ha colaborado en la formación de seminaristas, tanto del Seminario Menor como del Mayor, y se ha desempeñado como asistente de Rectoría y Encargado de pastoral universitaria en la uic. El P. José Arturo ha comentado que desde niño tuvo inquietud por ser sacerdote, pero hasta que estudiaba secundaria, gracias al contacto con un sacerdote mg del Centro de Orientación Vocacional (cov) comenzó a llamarle la atención la idea de compartir la fe en África o Asia. Tú también puedes llevar la Palabra de Cristo a quienes más lo necesitan. ¡Responde al llamado de tu vocación!
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Guadalajara Monterrey Madero 837, Habana 105, esq. Escorza, Centro, sj, Col. Altavista, cp 44100, Guadalajara, Jal. cp 64840, Monterrey , nl. Tel.:(01 33) 3825 2315 Tel.:(01 81) 8358 2101 padrinosgdl@mg.org.mx
Mérida Calle 47 No. 455-A, entre 50 y 52, Centro, cp 97000, Mérida, Yuc. Tel. (01 999) 290 8471
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