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Niels Hav (Lemvig, noviembre 7 de 1949) se crió en una granja al oeste de Dinamarca, y en la actualidad reside en Copenhague. Es uno de los poetas más importantes en Dinamarca, y una de las voces nórdicas contemporáneas más destacadas. Algunos de sus libros son: en inglés We are here (2006), y en danés De gifte koner i København [Las mujeres casadas de Copenhague] (2009), y Når jeg bliver blind [Cuando me volví ciego] (1995). Estos libros y otros han sido traducidos al inglés, español, árabe, turco, italiano, alemán y chino. También ha sido galardonado con varios premios, entre ellos el The Danish Arts Council.

16 poemas de Niels Hav Niels Hav es un poeta con dedicación. Su más reciente colección de poemas We Are Here ha sido publicada por la editorial Book Thug, de Toronto. Su poesía y sus relatos de ficción, han sido publicados en varias revistas y antologías; habiendo sido traducido al Inglés, Arabe, Español, Italiano, Turco, Alemán y Chino. Viajero en plenitud y amplitud, ha recorrido Europa, Asia y Norte y Sur de America.


Epigrama Sobre su ceguera Cuando quede ciego Muéstrame tus pechos Confidencias Las mujeres de Copenhague La visita de mi padre El poema En defensa de los poetas Mi pluma fantástica El desafío No contribuyamos al olor a miedo Encontrar una lagartija en la oscuridad Eso El alma baila en su cuna Amor

Epigrama Te puedes pasar la vida entera acompañado de palabras sin encontrar la justa Igual que un pobre pez envuelto en un diario húngaro: primero, está muerto, segundo, no entiende húngaro! © Niels Hav - Traducido por Ricardo Labarca


Sobre su ceguera 1 ¿Es más barato ahora, me pregunto, escribir con tinta que cuando Borges dictaba sus cuentos laberínticos en Buenos Aires? El Homero argentino consideraba las palabras símbolos que compartimos con los demás. “Creo que la estética abstracta es una ilusión vana,” escribió en un prefacio en el que renunciaba a la originalidad, casi sin jactancia. Después de ciego tuvo contacto visual con John Milton en El paraíso perdido. 2 El amor es ciego. ¡Pero pasaron cuarenta años! Cuarenta años con estudios, imitaciones o ataques de ira al escapar el tigre de sus sueños. A veces visitaba al oculista, siempre con desilusión: Estudió a Joyce que debe haber amado a Nora, pero tan ciego nunca fue. Alonso Quijano sólo después de perder la razón y creerse Don Quijote, dejó la biblioteca paterna; y cuarenta años después de encontrar el amor en Ginebra, Borges quedó ciego – ¡Tan ciego como Beethoven sordo! 3 Trabajaba en la oscuridad y pulía mentalmente sus frases, hasta centellear de pura metafísica “Si uno es poeta, lo es siempre y se ve todo invadido de poesía.” Borges se alimentaba de su desgracia y reemplazó el mundo visible con sagas y versos en inglés antiguo. Su ceguera se volvió un don: sólo en aquel momento se puso al nivel de Homero, y pudo ver en la profundidad del oscuro y vasto mundo en ese instante vertiginoso de la eternidad. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


Cuando quede ciego El amor es ciego – y cada día cuando el ciego pasa a topetones con su bastón, el tráfico se detiene en menos de un segundo, mientras divinos ángeles suben y bajan – y el oculista cierra la clínica. El amor es ciego, pero el sexo inofensivo: Mi vista no tiene nada, puedo ver todo. Por eso mis poemas de amor son un fracaso. Con los ojos cerrados susurro en el teléfono, en la estación está el ciego como un santo evangelista tarareando bajo la lluvia - paralizado de amor. Los enamorados se besan la punta de los dedos, lo sé. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


Muéstrame tus pechos Cuando tengo hambre, pienso en tus pechos, que nunca vi, y en tu mirada rusa al pasar, mientras pasiva e inquieta miras por el local como una de las melancólicas hermanas de Chéjov, tomando té mientras hablan de viajar a Moscú. Oh, bailemos esta noche en un café de Moscú. Es tan complicada la vida. E incluso tocas el piano y vives con vista a un cementerio donde por las tardes el sol invernal medita entre las tumbas. Oh, bailemos esta noche en un café de Moscú. Cuando tengo hambre, pienso en tus pechos, tu boca rusa, la luz amarilla de tu cocina, que tampoco vi, y en tu pudorosa muñeca cuando cortas el pan y comes lentamente mientras observas el cementerio y escuchas distraída una sinfonía desenfrenada de Rachmaninov . Oh, bailemos esta noche en un café de Moscú. Mas, él que duda pierde su tiempo: ¡quiero ver tus pechos! Chéjov bebió champán en su lecho de muerte, y Rachmaninov murió en América: el agujero negro nos espera a todos. Ven como estés, ¡vamos a Moscú! Oh, bailemos esta noche en un café de Moscú. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


Confidencias El invierno es feroz, por eso es preferible a las histéricas puestas de sol, de la que nadie puede protegerse. Como las mujeres que el sábado por la tarde prefieren a un hijo de puta cruel, desgarrado por la existencia, en lugar de un tipo amable que escuche sus quejumbrosas confidencias. Las entiendo bien: sólo las madres y los idiotas pueden tolerar el lloriqueo – como cualquier normal, detesto los domingos de verano; especialmente al atardecer. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


Las mujeres de Copenhague Me he vuelto a enamorar de cinco mujeres distintas durante un viaje en el autobús de la ruta 40 de Njalsgade a Osterbro. ¿Cómo va uno a controlar su vida en esa condiciones? Una de ellas llevaba un abrigo de piel; otra, botas rojas. Una leía el periodico; la otra, a Heidegger y las calles estaban inundadas de lluvia. En el bulevar Amager subió una princesa empapada, eufórica y furiosa, y me cautivó totalmente. Pero se bajó frente a la estación de policía y su lugar lo tomaron dos reinas con pañoletas fulgurantes que hablaban con voces estridentes en pakistaní durante el trayecto al Hospital Municipal mientras el autobús bullia de poesía. Eran hermanas e igualmente bellas, por lo que les entregué mi corazón a las dos y empecé a hacer planes de una nueva vida en una aldea cerca de Rawalpindi, donde los niños crecen en medio del olor a hibisco mientras sus madres cantan canciones desgarradoras cuando la tarde cae sobre las llanuras pakistaníes. ¡Pero ellas no me vieron! Y la que llevaba el abrigo de piel lloraba con disimulo, cubriéndose con el guante, cuando se bajó en Farimagsgade. La que leía a Heidegger cerró el libro de súbito y me miró fijamente con sonrisa burlona, como si acabase de vislumbrar a un Don Nadie en su mismísima insignificancia. Así se me partió el corazón por quinta vez cuando se levantó y se fue con las otras. ¡Qué brutal es la vida! Seguí otras dos paradas antes de darme por vencido. Siempre termina así: Uno, de pie en la acera, fumando un cigarrillo, tenso y levemente desdichado. Traducido al español por Orlando Alomá. © Niels Hav


La visita de mi padre Mi difunto padre me visita, vuelve a sentarse en la silla que me dejó. ¡Bueno, Niels! me dice. Bronceado y fuerte, su cabello brilla como charol. Antes, arreglaba las lápidas con pala y carretilla, yo le ayudaba. Ahora él mueve la suya. ¿Cómo te va? me pregunta. Le cuento todo, mis planes mis intentos fallidos. En el tablero cuelgan varias cuentas. Tíralas, me dice ¡ya volverán! Se ríe. Por años estuve resentido conmigo mismo, dice, me desvelé pensando cómo ser un buen hombre. ¡Es importante! Le invito un cigarrillo, pero ha dejado de fumar. Afuera el sol le prende fuego al techo y a la chimenea. En la calle, los basureros gritan bulliciosos. Mi padre se pone de pie los mira por la ventana. Tienen prisa, dice, así debe ser. ¡Haz algo! © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


El poema No ataque al poema: ¡Está arrestado! El poema se niega a obedecer órdenes. El poema no se da en confinamiento solitario. El poema deambula en la intemperie, hurga en los residuos ajenos, lleva pistola. El poema desconfía de la ley y los tribunales, mas confía firmemente en una ética superior. El poema discute con azarosos transeúntes, se mete a la oficina ejecutiva con acusaciones infames; no tiene ningún respeto. Huele mal (a mierda & rosas) El poema espera gustoso la tormenta. El poema pasa la noche en soledad y desenfrenado éxtasis. El poema se encuentra en los aeropuertos a bordo de transbordadores hacinados. El poema es en gran medida político, pero odia la política. El poema es quisquilloso, y abre la boca en raras ocasiones. El poema estropea la fiesta. El poema se saca la chaqueta y sale a tu encuentro. El nerviosismo es parte del poema. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


En defensa de los poetas ¿Qué hacer con los poetas? La vida los maltrata se ven tan lastimeros vestidos de negro con la piel azulosa de sus borrascas interiores. La poesía es una horrible enfermedad los infectados deambulan quejándose sus gritos contaminan la atmósfera como escapes de estaciones atómicas de la mente. Es algo tan sicótico. La poesía es un tirano desvela por las noche y deshace matrimonios arrastra a la gente en mitad del invierno a desoladas cabañas donde permanecen ateridos, con sus orejeras y gruesas bufandas. ¡Imagínense qué tortura! La poesía es una plaga peor que la gonorrea, una abonimación terrible. Pero consideren a los poetas, no es fácil para ellos. Trátenlos con paciencia. Son histéricos como si estuvieran embarazados de gemelos crujen los dientes cuando duermen, comen tierra y hierba. Se pasan horas en medio del viento ululante atormentados por asombrosas metáforas. Todos los días son sagrados para ellos. Oh, por favor, apiádense de los poetas son sordos y ciegos ayúdenlos a cruzar las calles por donde van dando tumbos con su invisible impedimento: recordando toda suerte de cosas. De vez en cuando uno se detiene a escuchar una sirena distante. Sean considerados con ellos. Los poetas son como niños locos expulsados de su casa por toda la familia. Rueguen por ellos; han nacido tristes -sus madres lloraron por ellos acudieron a médicos y abogados- hasta tuvieron que darse por vencidas por temor a perder la cabeza. ¡Oh, lloren por los poetas! No tienen salvación.


Infectados de poesía como leprosos secretos están presos en su mundo fantasioso. Un asqueroso barrió lleno de demonios y fantasmas vengativos Cuando un claro día de verano, de sol radiante, vean a un pobre poeta salir tambaleante de su edificio pálido, como un cadáver y desfigurado por las especulaciones ¡Acérquense a auxiliarlo! Amárrenle los cordones de los zapatos llévenlo hasta el parque y ayúdenlo a sentarse en un banco al sol. Cántenle un poquito cómprenle un helado y háganle un cuento para que no se sienta tan triste. ¡Está completamente arruinado por la poesía! Traducido al español por Orlando Alomá. © Niels Hav


Mi pluma fantástica Prefiero escribir con una pluma usada encontrada en la calle o con una de publicidad, feliz de que promueva al electricista, la gasolinera o el banco. No sólo porque son gratuitas sino imagino que esos implementos de escribir fusionarán mi escritura con la industria el sudor de los obreros calificados, las oficinas y la mística de toda existencia. Una vez escribía minuciosos poemas con pluma de fuente poesía pura sobre la pura nada pero ahora me gusta que en el papel haya mierda, lágrimas y mocos. ¡La poesía no es para los apocados! Un poema deba ser tan honesto como las cotizaciones de la bolsa una mezcla de realidad y fanfarronería. ¿Qué queda aún que hiera nuestra sensibilidad? No mucho. Por eso no pierdo de vista el mercado de valores y los documentos importantes. La bolsa forma parte de la realida como la poesía. Y por eso estoy tan contento con este bolígrafo de un banco que me encontré una negra noche frente a una tienda cerrada. Huele vagamente a meado de perro y escribe de maravilla. © Niels Hav

- Traducción: Orlando Alomá


El desafío Despertar por la noche con el cerebro lleno de locas especulaciones no es tan raro, la mayoría se encontrará con un monstruo. Unos alivian con analgésicos el dolor, sobrevivir a la pérdida o salvarse de una depresión. Se sienten totalmente abandonados y solos con los monstruos – así es. El diablo anda como león rugiente. Otros se conforman con la droga que hay en el libre mercado; el tabaco, el café, el alcohol, orgías de comida o ascetismo. Otros consiguen desaparecer en el trabajo o en alguna gran pasión. Construimos pequeños imperios con la esperanza de que sirvan de ancla al espíritu sin hogar, ese día abandonamos el cuerpo y entramos a la eternidad. Todos quieren dejar su huella –como agradecimiento, porque se nos permitió poner los pies en la Tierra y regocijarnos de su belleza; se nos permitió amar y odiar en el ámbito normal de un cuerpo con domicilio habitual. El desafío es descifrar las experiencias comunes; el horror y la miseria que nos rodea pegados en la ropa penetrando en el cuerpo. Observar lo que pasa y si es posible decir las cosas como son. © Niels Hav

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Traducción: Gloria Galindo


No contribuyamos al olor a miedo ¿Por qué se empujan en el autobús? el invierno es aterrador de por sí ¿Qué sabemos de la bondad y la maldad? No contribuyamos al olor a miedo. La mayoría de la gente hace un esfuerzo por vivir, y él que todas las mañanas decide levantarse, merece respeto. © Niels Hav

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Traducción: Gloria Galindo


Encontrar una lagartija en la oscuridad Ajenos a la matanza, dimos un paseo por los lagos. Hablabas de Villalobos. Yo observaba a un cuervo picotear la mierda de un perro. Cada uno en lo suyo envuelto en una coraza de ignorancia que protege nuestros prejuicios. Los holistas creen que el aleteo de una mariposa en el Himalaya, afecta el clima en la Antártica, quizás sea cierto. Pero allí por donde pasan los tanques, y gotea carne y sangre de los árboles, no hay consuelo. Buscar la verdad es como encontrar una lagartija en la oscuridad. Las uvas son de Sudáfrica, el arroz de Pakistán, los dátiles de Irán. Apoyamos la idea de las fronteras abiertas para frutas y hortalizas, pero a dondequiera que nos volvemos, el culo sigue en la espalda. Los muertos son enterrados en el periódico, para que nos sentemos impasibles en un banco al borde del paraíso y soñemos con mariposas. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


Eso Sucede que me da eso cuando vemos las noticias, y hay niños en la sala, Su grave preocupación ante las matanzas, el sonido del llanto se condensa en una gran interrogante que se cierne sobre mi cabeza como un hacha o una nube turbia. Apago. Trato de borrar todo, cambiar el estado de ánimo. En vano. Destrozar el televisor no es suficiente. La verdad del estado del mundo se filtra por las paredes; los niños lo saben, por supuesto, es su mundo – el único que tengo para ellos. Lo puedes ver en sus ojos; no nos absolverán ¡Nunca! Nuestras bromas son ineficaces, el cinismo nos resta puntos. Cada día se acumula más de eso. © Niels Hav

- Traducción: Gloria Galindo


El alma baila en la cuna Si es verdad que el alma nace vieja y durante la vida rejuvenece, entonces tú y yo juntos somos más viejos y más jóvenes. Una fusión así es peligrosa. Seamos honestos: cada día vivimos con el Destino, como la gente que vive en un delta recorrido por mareas e inundaciones. La luna le es familiar; nosotros vivimos en ella. El corazón late libremente, el alma baila en la cuna. © Niels Hav

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Traducción: Gloria Galindo


Amor Es una gran palabra ¿O me atragantó? ¿qué es amar, al fin y al cabo? Muchos cambian con el tiempo el gran amor por unos centavos. Te amo, y desconectas el enchufe. Te amo, y me tiras el libro por la cabeza. Te amo ¡Y el mundo estalla! Nos consolamos en la ignorancia, como los elefantes. Sin hijos no hay felicidad, decía Schumann. Clara le dio siete hijos como antídoto contra la melancolía. ¡No fue suficiente! Enloqueció, trató de suicidarse y murió en un sanatorio. Ella tocaba el piano, esto es lo que llaman amor. © Niels Hav

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Traducción: Gloria Galindo


Poemas Niels Hav