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30 años de historia en rostros Magallánicos - Methanex Chile

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30 aĂąos de historia en rostros magallĂĄnicos


Joya que la engarzan nieve, viento y mar

Este 2018 conmemoramos un hito histórico para Methanex: 30 años desde que produjimos y vendimos la primera gota de metanol en Magallanes. En estas tres décadas hemos tenido el privilegio de construir un estrecho vínculo con la comunidad de Punta Arenas, que va más allá de nuestra actividad productiva. Hemos trabajado en diferentes áreas del ámbito social, como la inclusión y la educación, necesarias para el desarrollo de una sociedad integradora y capacitada. También nos enfocamos en la eficiencia energética y el cuidado del medio ambiente, indispensables para el crecimiento de ciudadanos responsables y comprometidos con el entorno. La fuerza y compromiso de los habitantes de la región es un ejemplo a seguir, porque la identidad magallánica es algo especial que se vive intensamente en Punta Arenas. Como versa su himno, escrito por el compositor José Bohr, es una "joya que la engarzan nieve, viento y mar, y que brilla con fulgores en el cielo austral". Como una forma de agradecer a Punta Arenas y a su gente, hemos querido dejar un testimonio que pretende expresar el carácter de la ciudad. Quisimos capturar historias que reflejaran el temple y el espíritu de quienes han escrito el pasado, viven el presente y forjan el futuro de Punta Arenas; quienes forman la identidad de la región más austral de Chile. 30 Años de historia en rostros Magallánicos es el título de este libro que recoge la historia de 30 personajes –tantas personas como años llevamos en la Región– que han dado vida a Punta Arenas. El reconocido fotógrafo nacional Cristóbal Olivares captura a través de su lente la esencia de sus vidas. Son muchas más las personas que merecen estar en este libro, pero a través de sus retratos hemos querido homenajear a todos los Magallánicos. Nos llena de orgullo y satisfacción ser parte de esta fascinante comunidad. Lo disfrutamos día a día con nuestros compañeros de trabajo y con todas las personas con que hacemos el esfuerzo de aportar al desarrollo de la Región. Esperamos compartir muchos años más con todos los habitantes de la región y seguir trabajando, como lo hacen todos en esta zona extrema, para engrandecer su futuro.

Alejandro Larrive Gerente General de Methanex Chile


Nuestro viaje por Magallanes comenzó con una primera fotografía desde la ventana de un avión hacia la inmensidad de su territorio. En secreto, cada uno de nosotros pretende, en algún momento de la vida, retirarse en la Patagonia, pero mientras tanto, aprovechamos cada oportunidad de visitarla de manera intensa. Magallanes no solo atrae por la vastedad de su tierra y su paisaje, sino que principalmente por las historias que cuentan sus habitantes, todos migrantes provenientes de múltiples territorios: el último lustrabotas, un boxeador de 95 años y su aprendiz, uno de los últimos kawéskar, la última cooperativa de ovejeros, una joven nadadora, un buscador de tesoros, los actuales responsables de administrar el cementerio más hermoso de Latinoamérica, mujeres y hombres representantes de las artes, la cultura y las ciencias, entre muchos otros. Todos con vibrantes relatos de vida que han ido construyendo la identidad del territorio austral de Chile, de esta “isla rodeada de tierra”, como metafóricamente la llama el escritor Óscar Barrientos. Durante varias semanas recorrimos caminos resbalosos y congelados por el frío del invierno, pasamos días despejados, nublados, lluviosos, y nevados, y nos empapamos de ese espíritu tan bien relatado por Fernando Ferrer en el Canto a Magallanes. “¿Cómo imaginas tú que el pionero enfrentó el desafío de construir la región?”, se pregunta en el inicio de este himno. Aunque este libro no busca responder esa interrogante, estamos seguros que las 30 historias y fotografías que siguen a continuación dan testimonio sobre cómo se construyó esta identidad. Agradecemos a todas las personas que nos abrieron sus puertas y nos contaron sus relatos más íntimos. Sabemos que hay infinitas historias dando vueltas por alguna parte de la región, tan merecedoras de estar acá como las que a continuación les compartimos. Esperamos, algún día, ir por ellas. Equipo editorial


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La reina del Chapuzรณn del Estrecho

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MARร A HIRMA PAYAHUALA


Nací en 1928 en Maullín, en la costa de la Región de Los Lagos, y actualmente tengo 90 años. Llegué a Punta Arenas hace más de seis décadas, cuando nos vinimos con mi difunto marido, que era marino. Era pleno invierno y había casi un metro de nieve. Ese fue mi primer encuentro con la ciudad. Acá tuve cuatro hijos y todos juntos nos bañábamos en el Estrecho de Magallanes, sin importar el frío. En ese tiempo, nadie se tiraba al agua y cuando la gente me veía, se asustaba. Punta Arenas es la ciudad que más me ha gustado. Trabajé en el Hogar Miraflores cuidando niños durante 20 años, hasta que me jubilé. Desde entonces hago deporte constantemente: nado en la piscina, corro maratones de hasta 10 kilómetros, participo en concursos de baile, y hace cinco años que me tiro al Estrecho de Magallanes durante la semana del carnaval y participo en la murga. Me gusta Punta Arenas porque es tranquilo. Acá me voy a seguir bañando hasta que me muera.

María Hirma se tiraba al Estrecho de Magallanes con sus hijos y nietos.

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Dueña del kiosko Roca

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SILVIA HARAMBOUR


En medio de la preparación de los tradicionales sándwiches del kiosko Roca.

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Atendí este local por más de 30 años. Primero junto a mi padre y luego sola. En este lugar ha transcurrido gran parte de mi vida. Han trabajado mis hijas y casi todos mis nietos. Aunque en este negocio la tradición es súper importante, a mí me tocó administrar una época de innovaciones. Uno de los cambios más significativos fue atender en horario continuado, sin cerrar al medio día. El resto prácticamente sigue igual: trabajamos solo mujeres, los clientes entran y las chicas los saludan sonriendo, y el sándwich y la leche con plátano siguen siendo los mismos. Al día preparamos cuatro mil panes. Nuestro éxito está asociado a tres factores: la rapidez con que se atiende, lo rico del producto y su bajo precio. Por esas cualidades, en 2012 salimos electos como la mejor picada de Chile, en un concurso organizado por el Ministerio de Cultura. Recibimos más de 15 mil votos, incluso del extranjero, como de Nueva Zelanda y Australia, porque el magallánico que se va es muy aferrado a su tierra. Tanto así, que en 2013 fui a una feria en Santiago, en el parque Padre Hurtado, y llegó una señora como de 50 años que se comió un pan y se puso a llorar. “Usted no sabe los recuerdos que esto me trae”, me dijo. Fue muy emocionante porque ese sándwich le llegó al alma y le trajo a la memoria a su abuelo muerto, al que acompañaba a hacer trámites a Punta Arenas y que de premio la invitaba a comer al kiosko Roca. Esas son nuestras grandes satisfacciones. Por eso, en los últimos años hemos decidido llevarles el kiosko a los magallánicos que están en Santiago, y actualmente tenemos cinco franquicias.


El primer chileno en llegar al Polo Sur

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ALEJO CONTRERAS STAEDING


Página 26: Alejo Contreras en la cima del monte Vinson, la montaña más alta del continente antártico. Fue el primer sudamericano en alcanzar su cumbre.

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“Me considero un eterno nómade. La única vez que he estado sin moverme fue en el instituto traumatológico, cuando me quebré el pie y estuve tres meses en reposo”.

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Nací en Santiago y soy hijo de agricultores. En 1965, cuando aún estaba en el colegio, vine por primera vez a Punta Arenas. Me gustó el viento y la escarcha, porque me hacían sentir vivo. Recuerdo que estaba todo nevado y pensé: “Qué suerte tienen de vivir en esta ciudad”. Años más tarde, en 1979, me vine a vivir acá, entre otras cosas porque la Antártica siempre ha sido un sueño para cualquier montañista, y Punta Arenas es la puerta de entrada para llegar a ellas. Mi afición por ese continente nació en la época escolar, cuando en una clase de ciencias sociales analizamos su formación. Lo que más me llamó la atención fue que el hombre que la descubrió sabía leer y escribir, es decir, nosotros mismo somos los aborígenes de ese lugar. Comencé a ir a la Antártica en el año 80, y en 1983 llegué a la cima del monte Vinson, el más alto del continente, con casi cinco mil metros. Luego de eso pensé: “Hay que irse esquiando al Polo Sur”. Y en 1989 llegué allí caminando, en una travesía de 1.380 kilómetros que duró 90 días, de ida y vuelta. Fue una caminata larga y aburrida. Era todo blanco y sin cerros, y daba la sensación de no estar avanzando nada. Después de eso, para mí no existe ninguna incomodidad más en la vida. Desde entonces, he ido tantas veces a la Antártica que he perdido la cuenta. Voy todos los años como parte del equipo de aerovías DAP, principalmente con científicos. La Antártica sirve a la ciencia y es un buen ejemplo para el resto del planeta: no hay fronteras, todos cooperan, cuidan el continente y son solidarios. Aunque he tenido muchos viajes inolvidables, el más memorable de todos ocurrió en el año 2012, cuando la Armada de Chile me invitó a viajar en el buque Escuela Esmeralda. Primero partimos a Isla de Pascua y después a Nueva Zelanda. Me considero un eterno nómade. La única vez que he estado sin moverme fue en el instituto traumatológico, cuando me quebré el pie y estuve tres meses en reposo.


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Arquitecto y ciudadano ilustre

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DANTE BAERISWYL


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“Yo me he dedicado a estudiar este territorio durante toda mi carrera profesional, que son más de 40 años, y he llegado a la conclusión de que Magallanes tiene una identidad arquitectónica propia”.

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Nací en Punta Arenas y me titulé de arquitecto en la Universidad Católica de Chile. He trabajado toda mi vida en el área privada, pero al mismo tiempo me he dedicado con toda pasión a explorar la conservación del patrimonio de la ciudad. Esta vocación la tengo desde que comencé a estudiar arquitectura, cuando salí de Punta Arenas y me di cuenta de que mi ciudad era muy distinta a Valparaíso o Santiago. Nosotros tenemos una arquitectura condicionada por factores climáticos y comunicacionales, porque estamos en el punto más aislado del continente, por lo tanto aquí todo ha surgido de la nada. La primera arquitectura que llegó a Punta Arenas es una copia de la arquitectura chilota, porque acá migraron muchos carpinteros de ribera que provenían de la isla. De hecho, muchas de las casas aún conservan sus techos de tejuelas. Luego comenzaron a llegar otros materiales e ideas de construcción, y se generó una simbiosis. Antes de que el Canal de Panamá uniera el Océano Pacífico con el Atlántico, todas las cosas llegaban primero a Punta Arenas y después al resto de Chile, como por ejemplo el fierro. Por eso, a partir de 1890 el estilo neoclásico se tomó las calles de la ciudad, principalmente en su casco histórico, donde se construyeron edificios muy similares a los que había en Buenos Aires. A partir del año 1950, la arquitectura vivió otro gran cambio. Y esta vez el responsable fue el gas. La aparición de este combustible hizo que la calefacción de los hogares ya no se concentrara en la cocina y eso alteró la estructura que tenían hasta entonces las casas magallánicas. Así, la cocina comenzó a perder esa función aglutinadora. Hoy Punta Arenas tiene una arquitectura muy rica y variada, principalmente por la conservación de todos los estilos que dieron forma a la ciudad. Yo me he dedicado a estudiar este territorio durante toda mi carrera profesional, que son más de 40 años, y he llegado a la conclusión de que Magallanes tiene una identidad arquitectónica propia. Y como arquitectos estamos llamados a evitar que esa historia patrimonial se pierda.


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El boxeador mรกs longevo de Punta Arenas

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MANUEL GALLEGOS ร LVAREZ


En su academia, Manuel Gallegos ha sacado 80 campeones chilenos.

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Tengo 95 años y hace 75 que boxeo. Empecé en 1944, cuando hice el Servicio Militar. Un día llegó mi superior, nos trajo un saco con guantes y pidió voluntarios para pelear. La idea era seleccionar a los mejores conscriptos que luego se enfrentarían a los civiles, pero nadie quería ofrecerse. El teniente, al final, me eligió a mí para que empezara y la primera pelea la gané. Después triunfé en tres más y quedé seleccionado para la final. Ahí me tocó pelear con un cabo que era muy bueno. Al principio me iba ganando, y un compañero me dijo que tenía que pegarle no más, que no importaba que fuera superior. Terminé ganándole por puntos. Cuando peleé con los civiles les gané a todos y ahí me descubrí. Después de recibirme del ejército, seguí peleando en Puerto Natales, que es donde crecí, y a los pocos años me vine a competir a Punta Arenas. Hice 55 peleas y me retiré en 1955. Llegué a ser campeón de Magallanes y luego me dediqué a entrenar a boxeadores más jóvenes. En ese tiempo, trabajaba durante el día como personal de servicio en el hospital, y en la tarde enseñaba en mi academia, que abrí en 1992. En todo este tiempo, he sacado más de 80 campeones chilenos. El boxeo es mi vida y, aunque no gano nada de dinero con esto, enseñar me da muchas satisfacciones.


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CLAUDIO GARCÍA

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Presidente del Consejo Comunal de la Discapacidad y ciudadano ilustre

Claudio trabaja como estafeta en la Intendencia de Magallanes. Se inició como dirigente en 1992, en el Instituto de la Juventud, y luego formó la primera agrupación de discapacitados de Punta Arenas. Antes de ingresar a la intendencia, vendía huevos en la calle y en agosto del año 2014 fue elegido Ciudadano Ilustre.


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Encargado de servicios del cementerio de Punta Arenas

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EDDIE CHAURA CHACÓN


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Soy chilote. Siempre fui un aventurero, por eso me vine a Punta Arenas en septiembre de 1990. Llegué a trabajar a una hacienda, luego en la construcción, y más tarde en el cementerio. Acá todos somos multifacéticos: hacemos sepulturas, funerales, mantenemos el orden, y podamos los 663 cipreses que existen en este lugar, una vez al año.


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Representante de Magallanes en la segunda Teletรณn

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EMA BARRIENTOS


Ema Barrientos fue la participante más austral de la Teletón de 1979.

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Nací con una malformación congénita y tenía ocho años cuando me invitaron a participar de la segunda Teletón. Llegaron unos periodistas a Punta Arenas buscando historias para el día del evento televisivo y una vecina les habló de mi historia. Yo no tenía brazos y ocupaba mis pies como manos. En ese tiempo no sabía caminar. Quedé seleccionada como la participante más austral de Chile, pero no la niña símbolo como algunos creen. Conocí a Don Francisco y todo Chile se enteró de mi caso. Al año siguiente, volví al centro de rehabilitación y estuve ocho meses internada. Eso me cambió la vida por completo. Me operaron y me colocaron unas prótesis, lo que me permitió no ser discriminada en el colegio, tal como había ocurrido cuando intenté entrar a primero básico, y no me dejaron porque, según decían, iba a ser la atracción de mis compañeros. Después de la Teletón, nunca nadie me discriminó. Ingresé a la Escuela Arturo Prat y estudié en el Liceo de Niñas. Años más tarde, me titulé de contador auditor y encontré trabajo en la municipalidad de Punta Arenas, donde llevo 18 años. Punta Arenas es una ciudad a la que quiero mucho. Acá hago mi vida normal, ando sola, y la gente es amable.


FRANCISCO AYARZA

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Explorador submarino


Francisco Ayarza ha encontrado seis naufragios en las costas del Estrecho de Magallanes.

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Soy explorador submarino y llevo muchos años viviendo en Punta Arenas. Tengo una empresa privada de servicios marítimos y también me he dedicado a buscar naufragios. Solo en el Estrecho de Magallanes he encontrado seis barcos hundidos. El más importante fue el hallazgo de la corbeta inglesa HMS Doterel, que en 1881 explotó en las costas de Punta Arenas y murieron 124 tripulantes. La historia cuenta que se produjo un incendio en un extremo del navío y que la combustión rápidamente llegó hasta una bodega llena de explosivos que la hizo saltar por los aires. El capitán, que justo se estaba dando un baño de tina, fue el único sobreviviente. Cuando conocí la historia de la Doterel, hice varias inmersiones en la bahía esperando encontrarla, pero no tuve éxito. Hasta que un día, navegando desde Tierra del Fuego a Punta Arenas, la señal del video-sonda, un aparato que ocupaba para perfilar el fondo marino, pegó un salto. Estuvimos dando vueltas en círculo mucho rato hasta que encontramos la señal. Como andaba con mi equipo de buceo bajé a una profundidad de 15 metros, y efectivamente había restos de un barco. La Doterel era un buque de madera, con calderas de vapor, y aparejo de velas. Y lo que nosotros encontramos fue la mitad del barco, la parte que no había explotado. Habían claraboyas, tablones, pernos, y el escudo de bronce del Reino Unido. La noticia salió en el diario a nivel nacional y los objetos que se recuperaron los doné a un centro de conservación de la Universidad de Magallanes. El hallazgo fue presentado como el primer intento de arqueología submarina. Encontrar los restos de un buque que naufragó hace 130 años es volver a bucear en la historia de esa época. Actualmente, en el cementerio hay una tumba recordatoria con el nombre de los 124 tripulantes que murieron ese día.


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Presidente de la Cooperativa Cacique Mulato

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CARLOS FAJARDO


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“No me gustaría que esta cooperativa se vendiera, porque el amor que le tengo a esta tierra es inmenso. Amo Punta Arenas, su lluvia, el viento, el frío, la nieve”.

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La cooperativa se formó el 2 de julio de 1966 gracias a la Reforma Agraria. Es la última cooperativa ganadera de esos años que sigue vigente. Desde el comienzo han sido 20 los socios fundadores, todos de la estancia Laguna Blanca, a quienes les entregaron casi 24 mil hectáreas de tierra. En estos campos, actualmente tenemos 26 mil lanares. Todos los años, sacamos más de 120 mil kilos de lana y nos repartimos las utilidades entre los socios, y luego ellos reparten a las sucesiones: hijos, nietos, y bisnietos que forman parte de la cooperativa. Nuestro trabajo se realiza principalmente en villa Tehuelche, donde están los galpones de almacenamiento y de esquila. Yo soy hijo de socios fundadores, pero ellos fallecieron. Actualmente son muy pocos los que siguen con vida, y somos sus descendientes los que mantenemos este legado patrimonial en pie. Vamos a cumplir 52 años de existencia y nunca hemos tenido deudas con el banco. Nosotros financiamos todo. De las ganancias anuales, separamos una parte para la esquila del año siguiente, y así esto se vuelve viable. Muchas veces dijeron que los hijos no íbamos a ser capaces de administrar la cooperativa, pero lo hemos hecho bien. Somos los únicos que sobreviven. No me gustaría que esta cooperativa se vendiera, porque el amor que le tengo a esta tierra es inmenso. Amo Punta Arenas, su lluvia, el viento, el frío, la nieve. Amo lo que hago, la cooperativa y la ciudad.


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JOSÉ TACUL TACUL

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Carpintero de ribera


José Tacul ha construido 99 lanchas para pescadores de Punta Arenas.

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Aprendí este oficio de mi abuelo José Baudilio Tacul, que fabricaba embarcaciones y navegaba por las islas de Chiloé. A los nueve años me vine con él a vivir a Punta Arenas y comencé a ayudarlo. Después de salir del colegio, me dijo que me atreviera a hacer una lancha solo, para que fuera independiente, y le hice caso. Tenía como 21 años cuando construí mi primer barco. Desde entonces, no he parado. Estas lanchas las ocupan para la pesca artesanal y tienen una vida útil de aproximadamente 25 años. Me demoro alrededor de tres meses en construirlas y generalmente hago tres al año. Todas de madera de lenga. Las más pequeñas son de 12 metros, pero también hice una de 18 metros. En mis 38 años de oficio, he construido 99 embarcaciones. Mi abuelo trabajó en esto hasta que tuvo 81 años, y yo espero hacer lo mismo.


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Uno de los últimos kawéskar

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CARLOS LÓPEZ MOLINARES


Soy nacido en Puerto Natales y crecí en Puerto Edén. Soy uno de los últimos kawéskar que quedan. Los otros se murieron casi todos, por las enfermedades, y porque Puerto Edén queda muy lejos y no hay ni médicos. Tengo 78 años y siempre he trabajado haciendo canastos de junquillo. Este oficio lo aprendí de mi mami, que también era artesana.

Carlos López confecciona tres canastos de junquillo al día.

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Dueño del kiosko Don Bosco

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RUBÉN PRELLER HERNÁNDEZ


“Para mí, Punta Arenas lo es todo. A veces uno despotrica en contra de la ciudad, porque hace frío y hay viento, pero cuando lo piensas bien, te das cuenta que no hay otro lugar mejor que Magallanes”.

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Todo el mundo me conoce como el ‘Oso’, pero no sé por qué. Tengo 61 años y nací en Puerto Montt. Llegué a Punta Arenas cuando tenía un año. En esa época, la ciudad era muy tranquila, con las estaciones muy marcadas, mucha nieve, y con fábricas que hacían todo lo que se necesitaba para la vida. Este kiosko lo inauguró mi padre en 1962, y yo comencé a trabajar con él a los 16 años. Lo atendía, vendía diarios en la calle, y me paseaba por los bancos y tiendas del centro con mi maleta llena de golosinas, juegos de azar y diarios. Para mí, Punta Arenas lo es todo. A veces uno despotrica en contra de la ciudad, porque hace frío y hay viento, pero cuando lo piensas bien, te das cuenta que no hay otro lugar mejor que Magallanes. Somos muy distintos al resto de Chile.


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Audiovisualista y ciudadano ilustre

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FERNANDO CALCUTTA VIOLIC


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“Todos somos migrantes, tanto de Chile como del extranjero. Convivíamos entre suizos, españoles, franceses, alemanes, croatas, e ingleses. Todos juntos. Al punto que uno pasaba por los almacenes y escuchaba muchos idiomas al mismo tiempo”.

Estoy a punto de cumplir 69 años. Mis abuelos llegaron de Italia y Croacia. Siempre tengo recuerdos de Punta Arenas como una ciudad muy independiente del resto del país. Se traía la carne desde la estancia y las casas tenían patios grandes para sembrar. Teníamos fábricas de todo lo que se necesitaba para vivir: licores, velas, cigarros, jabones, entre otros productos. Por supuesto que nadie es de acá de Punta Arenas. Todos somos migrantes, tanto de Chile como del extranjero. Convivíamos entre suizos, españoles, franceses, alemanes, croatas, e ingleses. Todos juntos. Al punto que uno pasaba por los almacenes y escuchaba muchos idiomas al mismo tiempo. Partí en la fotografía a los 12 años, mirando al fotógrafo minutero de la Plaza de Armas. Más tarde me interesé por los videos. En la década del 80 puse una productora y me tomé la cosa en serio. Hice una infinidad de documentales de la región, siempre rescatando el patrimonio de nuestro territorio. De gran ayuda para eso fueron mis 20 años como corresponsal de prensa en Canal 13, tiempo en el que recorrí Magallanes de extremo a extremo, apreciando los paisajes más extraordinarios. Posteriormente, hice una recuperación patrimonial fotográfica y fílmica de las familias de la ciudad, material que hoy está agrupado en una página de Facebook llamada Mi antigua Punta Arenas. Por este y otros trabajos en favor de la comunidad, fui elegido en el 2016 como ciudadano ilustre. Para mí, Punta Arenas es una ciudad muy cómoda para vivir. No me iría nunca. Creo que cumpliré a cabalidad con una frase determinante de la Oración por Magallanes: “No nos dejes señor que en tentación caigamos de abandonar la tierra que los viejos nos legaron”.


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MIGUEL PALMA

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Compositor del Canto a Magallanes y director del Taller Alturas

Nosotros siempre le hemos cantado a nuestra tierra. La temรกtica que cruza toda la obra del Taller Altura es nuestra regiรณn: Magallanes es una maravilla.


Extracto del “Canto a Magallanes” de Fernando Ferrer

Comprendemos muy bien nuestra presencia entre hielo y coirón es nuestra lucha. No nos dejes, Señor, que en tentación caigamos de abandonar la tierra que nuestros viejos nos legaron. Haznos firmes que así te lo pedimos en memoria de aquellos que forjaron al patrimonio grande que heredamos.

Yo te rezo, Señor, por Magallanes yo te pido, mi Dios, por su futuro esa orgullosa tierra conquistada por caminos que tú mismo trazaste. Entendemos que el pan nuestro, generoso, es el frío que sentimos cada día. Coronada con la nieve y con el viento.

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Extracto del “Canto a Magallanes” de Fernando Ferrer

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Al recordar los días idos de la sagrada pampa, todo parece increíble, el permanente desafío del paisaje se equilibra en un todo melodioso, darle calor al frío y sequedad a la lluvia, tranquilidad al viento y templanza al temporal. Qué lejos están los días en que el estrecho nació y entre sus manos la tierra Watawuineiwa forjaba.


Presidenta de la Liga Popular de Fútbol

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ALICIA VALDERRAMA


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“Llevo diez años en la presidencia de la Liga. El fútbol es mi vida. Amo esta ciudad y el frío”.

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Soy nacida y criada en Punta Arenas. Nunca he salido de la región. Mi padre era mecánico en la ENAP y mi madre, que era de Santiago, llegó a la ciudad como empleada doméstica. Se conocieron, se casaron y nací yo, en septiembre de 1964. Estudié toda mi enseñanza básica y media en Punta Arenas. Era buena alumna y entré a la Universidad de Magallanes, que en ese tiempo se llamaba Universidad Técnica del Estado, a estudiar contabilidad. Pero cuando iba en tercer año, en 1985, tuve que abandonar. Mi padre se quemó todo el cuerpo con un antisárnico, mientras arreglaba un motor de una esquiladora, y estuvo casi un año agonizando, hasta que se recuperó. Después de eso, los estudios se postergaron y nunca regresé. Encontré empleo en una pesquera y allí conocí a mi marido en 1991. Gracias a él llegué al fútbol. Él era jugador y presidente del club General del Canto, en la Liga Deportiva Popular, y en una ocasión en que tuvo que emplearse en la pesca, yo lo reemplacé en las reuniones. Me gustó tanto que cuando él regresó yo seguí siendo la secretaria de la Liga durante muchos años, hasta que en 2007 me propusieron que lanzara mi candidatura a la presidencia. Habían muchos hombres que no estaban de acuerdo, para ellos era muy agresivo que una mujer fuera presidenta, pero igual gané. Al año siguiente, postulamos un proyecto para construir una cancha sintética en un espacio que era un botadero, en la población Santos Mardones, y lo obtuvimos. Así, en enero de 2011 inauguramos el estadio Atilio Cremaschi, en honor a un gran futbolista de la ciudad, y lo hicimos jugando contra el equipo de Magallanes. Las graderías estaban llenas. Ya han pasado siete años y la cancha sigue en muy buenas condiciones y eso es súper meritorio, porque nadie daba una chaucha por nosotros, y aquí estamos. Llevo diez años en la presidencia de la Liga. El fútbol es mi vida. Amo esta ciudad y el frío, y como dice la Oración por Magallanes, “yo creo en Magallanes”.


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El último lustrabotas de la Patagonia

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GASTÓN NAVARRO MILLACURA


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Soy oriundo de Chiloé, pero llevo casi 40 años trabajando en Punta Arenas. Soy el último lustrabotas de esta zona. Le he lustrado los zapatos a Ricardo Lagos, a Eduardo Frei, al Kike Morandé, a Carlos Bianchi, a Carolina Goic, y a muchos otros personajes importantes. Aprendí este oficio de cabro chico, cuando vivía en Castro. Gracias a Dios, acá en Punta Arenas me va bien, porque la gente se lustra mucho, les gusta andar con los zapatos impecables. Antes trabajaba sin carrito, cuando había mucha escarcha y frío, y llegué a lustrar a 10 grados bajo cero. Los chilotes que hicimos patria acá somos muchos. Yo me siento uno más de este territorio. Orgulloso de ser chilote y magallánico.


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Vicepresidente de la Cooperativa Cacique Mulato

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CRISTIÁN MÁRQUEZ


Cada oveja da un peak de 3,5 kilos de lana al año. Las más longevas viven cerca de una década.

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Soy técnico agropecuario. Comencé a los 13 años en la esquila: he sido peón, ovejero, vellonero, escobero, y mesero. Me crié en un puesto a 20 kilómetros de villa Tehuelche. Acá ha transcurrido mi vida completa. Esto que crearon nuestros padres es un orgullo para todos nosotros. Mis viejos trabajaban en el campo y luego de la Reforma Agraria pasaron a ser dueños de algo, y eso es hoy esta herencia, que no solo es monetaria, sino que también contiene las tradiciones del campo.


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Representante femenina del boxeo austral

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CAMILA PIZARRO NAVARRO


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Tengo 20 años y boxeo hace ocho meses, de lunes a viernes. Llegué a la escuela del profesor Manuel Gallegos siendo la única mujer y nadie me tenía fe, pero me quedé por el orgullo de demostrar que también puedo. Nunca fui de hacer deportes. De hecho, fui bulímica y anoréxica por casi 10 años, hasta que el boxeo me salvó. Desde que estoy entrenando, como bien y subí mi autoestima. En este deporte encontré la confianza en mí misma, porque esto no solamente consiste en subirse a un ring y dar golpes, sino que es una filosofía de vida. Mi meta es llegar hasta el nacional y ser campeona, y quiero seguir entrenando hasta que pueda ir a los Juegos Olímpicos. Quiero que sepan que las mujeres también tenemos nuestro lugar en el boxeo. Yo, por mi parte, voy a seguir practicándolo toda la vida hasta que no pueda moverme.


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Joyera al rescate de la memoria

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MARCELA ALCAĂ?NO


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Soy la quinta generación de mi familia en nacer en Punta Arenas. Mi tatarabuela llegó acá hace muchos años. Viví toda mi infancia y parte de mi juventud aquí, hasta que me fui a estudiar pedagogía en castellano a Temuco. Tres años más tarde abandoné la carrera para viajar por Sudamérica. Estuve cinco años recorriendo diversos países y fue en Colombia donde aprendí a hacer artesanía. Soy autodidacta, pero no de formarme sola, sino que en el sentido de haber aprendido un poco de cada uno de los maestros que tuve. Me dedico a diseñar joyas en plata desde 1988 y, desde entonces, nunca en mi vida he vivido de otra cosa que no sea la artesanía. Regresé a Punta Arenas en 1992, cuando ser mujer y hacer joyas era muy raro. La gente estaba acostumbrada a que este oficio lo realizaran los hombres. Pese a los prejuicios, seguí adelante y comencé una investigación sobre el territorio de Magallanes, en búsqueda de la identidad de mi tierra. Y partí por lo étnico, porque acá en ese tiempo nadie hablaba de los pueblos originarios. Empecé a mirar las fotos que Martín Gusinde le tomó a los selk’nam y en 1994 hice los primeros espíritus de la ceremonia del Hain como joyería. Simultáneamente, al poner estos productos en el mercado, comencé a contar su historia, y se generó un movimiento de recuperación de la cultura selk’nam. Un rescate de la memoria que produjo un cambio cultural en el pueblo, porque hasta entonces Punta Arenas no tenía imágenes que rescataran su identidad, que nos cohesionaran y nos hicieran sentir más magallánicos. Y si bien no tenemos ninguna relación genética con los selk’nam, nosotros somos sus hermanos territoriales. Años más tarde, de ese aprendizaje salieron otras colecciones, inspiradas esta vez en la flora de la región y en el territorio antártico. Todo siempre vinculado a Magallanes, que está presente en toda mi obra.


Todos los días, Marcela Alcaíno realiza clases de orfebrería en su taller.

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Extracto del “Canto a Magallanes” de Fernando Ferrer

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Es la historia que el viento contó entre matas y coihues, sobre halcones y nieves, la que escuchó la pampa y el guanaco, el cóndor y el carancho, el ñire y el calafate. Esta es historia verdadera, escrita en las rojas auroras de la estepa, para que el ventisquero la guardara en sus paredes transparentes, esperando el día en que la conozcan todos.


Autora del libro Luciana, la ovejita magallรกnica

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MARร A ANTONIETA BARRIENTOS


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Nací en Punta Arenas y a los tres meses me llevaron a vivir a la estancia Oazy Harbour, de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego. Primero, en un puesto ovejero hasta que cumplí seis años, y en la estancia misma para que yo pudiera ir al colegio. En Oazy Harbour estuvimos con mi familia hasta el año 1980, cuando nos vinimos a Punta Arenas para que pudiera continuar con mis estudios. Del año 1980 a 1998, la familia itineró entre la ciudad y una parcela que mis padres obtuvieron de la Reforma Agraria. Criamos ovejas y cosechamos lana hasta que mi papá vendió el terreno. Nos establecimos en Punta Arenas y saqué mi título de contador general. El último trabajo que tuve fue en Puerto Williams, en 2003, justo antes de enfermarme. En los años siguientes, la pasé muy mal. Me dieron tres accidentes cerebro-vasculares y me diagnosticaron una enfermedad genética llamada trombofilia. En 2006 quedé ciega. Al principio, me dio rabia y estuve tres meses llorando, hasta que unos vecinos me contactaron con la agrupación de ciegos de Punta Arenas, y ellos me enseñaron algunas técnicas para aprender a vivir. Tuve cursos de orientación, movilidad y de actividades de la vida diaria. Un día, una profesora vio unos cuadernos que yo había escrito cuando chica y encontró que lo hacía muy bien, y me motivó para que fuera a un taller de literatura. Me instalaron un sistema de escritura en el computador y me lancé a escribir. Para mí esto era como una terapia, y me fue gustando cada vez más. Hoy me dedico casi exclusivamente a esto. Mi obra está inspirada en el campo de Magallanes, porque me siento una hija de la pampa. Gracias al apoyo de la compañía Methanex publiqué un libro que se llama ‘Luciana, la ovejita magallánica’, y estoy en camino de editar otro. La escritura se ha convertido en mi máxima pasión.


SKARLET MUÑOZ MILLAPÁN

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Campeona nacional de natación

Tengo 14 años y desde los seis que nado. Compito en la categoría cadetes y mi prueba son los 100 y 200 metros estilo libre. Tengo más de cien medallas y he competido en Punta Arenas, Santiago, Argentina y Colombia. La natación es para mí una manera de desahogarme. Admiro a Kristel Köbrich y en el futuro me gustaría ser nadadora profesional.


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El estudiante que mezcló ciencia, música y frutas

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CÉSAR LEMUS GUTIÉRREZ


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“Aunque no nací acá, la ciencia me ha vinculado con Punta Arenas y hoy siento mucho cariño por la ciudad y la bandera magallánica”.

Tengo 16 años y estudio en la escuela Pedro Pablo Lemaitre. Nací en Carelmapu, una localidad que queda a dos horas de Puerto Montt, y llegué a Punta Arenas en el año 2010. Al principio, esta ciudad me daba un poco de lata por el frío, pero me terminé acostumbrando y hoy día me siento un magallánico más. Desde séptimo básico que vengo haciendo ciencia. Comencé gracias a la invitación de mi compañero Tomás Vásquez, que entonces estaba preparando un invento para una feria de ciencia. La idea era analizar el comportamiento de las plantas frente a estilos musicales, pero ese objetivo mutó cuando la Fundación Telefónica nos ofreció hacer un curso de programación electrónica básica. De allí salió el proyecto que yo considero más revolucionario de todos los que hemos hecho: la acidez de las frutas expresada en notas musicales. Puede parecer difícil de entenderlo, pero en realidad es muy simple. Asociamos la acidez de las frutas a notas musicales a través de una placa, y construimos un piano con limones, naranjas, pomelos y otras frutas, donde cada una funcionaba como una tecla. La primera feria en la que expusimos se realizó en Puerto Natales, en mayo de 2015. Allí llevamos nuestra propuesta solo en hipótesis y fuimos elegidos como uno de los proyectos destacados. Más tarde, nos presentamos en una feria en Lanco, donde ya teníamos el piano armado y se podía tocar. Sacamos tres temas musicales: Mira niñita, el Himno de la alegría, y una canción de Dragon Ball Z. Por último, fuimos a una feria realizada en la Universidad de Santiago y allí nuestro invento se hizo nacionalmente conocido. Al año siguiente, nos invitaron a mostrar el proyecto en Sevilla, España. Estuvimos una semana y media allá y tuvimos muy buenos comentarios. Más de 23 mil personas pudieron conocer nuestro piano de frutas. Era la primera vez que yo salía de Chile, y la primera vez, también, que representaba a mi región. Aunque no nací acá, la ciencia me ha vinculado con Punta Arenas y hoy siento mucho cariño por la ciudad y la bandera magallánica.


Escultura inspirada en el fin del mundo

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PAOLA VEZZANI


Obra que forma parte de la colección Estrecho de Magallanes expuesta el año 2018 en la galería Patricia Ready en Santiago de Chile.

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Soy de Punta Arenas y mi inspiración siempre ha estado en la región. La fuerza de mi trabajo proviene de mi pasión por esta tierra. Al principio no tenía tanta conciencia de lo particular y especial que es este lugar, y a medida que ha ido pasando el tiempo me he dado cuenta de que Magallanes es un territorio único a nivel global. Casi todas mis obras están conectadas con su geografía. Magallanes es una fuente inagotable de inspiración, sobre todo para desarrollar otra mirada sobre el mundo. Acá están las aguas más puras del planeta y nuestra relación con la Antártica no solo es de cercanía, sino que también es ecológica. De todo eso me nutro para plantearme, como artista, preguntas donde el tema de la vida es fundamental.


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La joven promesa del piano

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PILAR DELGADO


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Toco piano desde que tenía tres años, cuando mis padres me regalaron un teclado de juguete. Comencé a sacar canciones infantiles y melodías que escuchaba en la radio. Como vieron que me gustaba, me compraron un teclado más grande y a los cuatro años intentaron meterme al Conservatorio de Música de la Universidad de Magallanes, pero no me dejaron entrar porque era muy chica. A esa edad ya sabía leer partituras y cuando cumplí cinco volvimos a intentarlo. El profesor me escuchó y quedé. Desde entonces no he parado de tocar. Esto es lo que me complementa, lo que me hace feliz. Es una forma de desahogarme, de reflejar todo lo que siento, y de conectarme con la gente. Mi primer concierto lo di a los diez años. He tocado en muchas partes: Polonia, Argentina y en la Antártica. Este último fue una experiencia increíble, porque mi tata trabaja en la aerolínea DAP y en 2016 el dueño le ofreció llevarme a la Antártica para dar un concierto. Yo accedí inmediatamente y toqué en la base chilena y en la rusa. Mi día consiste en ir al colegio hasta las cinco de la tarde y luego tocar piano hasta las once de la noche. Hace dos años y medio que estoy reforzando mis estudios con un pianista de la Universidad Fryderyka Chopina, de Polonia. Él vive en Santiago y viene una vez al mes a Punta Arenas y yo viajo también una vez al mes a Santiago. La idea es poder nivelarme con los pianistas de Polonia, para que en dos años más –cuando salga del colegio- me pueda ir a continuar mi carrera allá. Desde que tengo memoria, tocar piano es lo que quiero hacer hasta que me muera.


Pintor magallรกnico de exportaciรณn

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MAURICIO VALENCIA Cร RDENAS


La obra "Tulio" está en el Museo Europeo de Arte Moderno desde 2016.

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Desde niño tuve la inquietud por pintar. No era tan bueno para hablar, pero sí me gustaba dibujar. Mis padres siempre me incentivaban, porque veían que tenía condiciones. Así me fui enganchando con las artes. Participé en concursos escolares y después empecé a trabajar con otros materiales, como la madera y el metal. Con la pintura me sentía pleno. Lo primero que comencé a pintar fueron paisajes. Cuando era niño salía de la casa y un poco más allá estaba el campo, el río, y los amaneceres violetas y anaranjados. Mi pintura siempre ha estado vinculada a Magallanes y a los pueblos originarios en su entorno agreste. Me alucina la bastedad de esta tierra. Acá está mi materia prima, la conexión con el territorio que necesito para inspirarme. Mi máximo logro profesional ha sido quedar finalista en el concurso ModPortrait 2015, con un retrato de mi papá que se llama Tulio. El cuadro lo había hecho luego de su muerte y estaba colgado en el living de mi casa, así que lo envié para probar suerte y obtuve una mención de honor. El cuadro tiene una carga súper emotiva. Lo trabajé en varias etapas y estados, y le fui dando un aspecto más nostálgico, hasta darle una atmósfera en la expresión que va más allá de lo figurativo. Esta obra tiene mucha importancia para mí, no solo porque es mi padre, sino porque luego del premio, el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona me ofreció comprarla para exhibirla en su muestra permanente. Eso me abrió la posibilidad de darme a conocer en Europa como retratista, una vitrina mundial única para un magallánico. El año pasado fui a España a verlo y fue súper emocionante.


Escritor territorial

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ÓSCAR BARRIENTOS


“Punta Arenas, desde lo metafórico, es una isla rodeada de tierra, por el alejamiento y la geografía, elementos que se tatúan en los habitantes de forma muy radical. Aquí convive el pasado, el presente y el futuro”.

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Trabajo la literatura desde muy niño, leyendo y escribiendo. Soy de los escritores que creen que es mejor confiar en los libros que uno se ha leído, que en los que ha escrito. Publico desde bien temprana edad y he practicado casi todos los géneros: poesía, novela, cuentos e incluso el guión de cómic. Creo en la noción de un escritor territorial, que se hace cargo de la ocupación de su espacio. Las cuatro novelas que he escrito están basadas en una ciudad ficticia llamada Puerto Peregrino, que en verdad es Punta Arenas. Un territorio cosmopolita con todos los defectos de las grandes ciudades latinoamericanas y también con cosas que parecen de ciencia ficción, como los semáforos de radiación solar. Punta Arenas, desde lo metafórico, es una isla rodeada de tierra, por el alejamiento y la geografía, elementos que se tatúan en los habitantes de forma muy radical. Aquí convive el pasado, el presente y el futuro. Un lugar que ha sido muy atractivo para gente de todos los tiempos. Para las colonias de croatas, suizos, alemanes, y chilotes, que llegaron en el pasado, y para la gente del Caribe que vemos hoy. Para los nuevos caribeños magallánicos.


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PERLA GÓMEZ

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Cantante de rancheras

Tengo 74 años y soy nacida y criada en Punta Arenas. Mis padres eran de Chiloé y cuando me estaban esperando, se mudaron para acá. Mi papá había conseguido trabajo en una estancia. Canto desde los siete años. Comencé en la escuela y después la abandoné para dedicarme a la música. Cantaba en los festivales costumbristas lo que me pidieran: boleros, folclor, cueca y rancheras. Siempre he dicho que a mí la gente me volvió profesional. Donde iba me pedían que cantara y yo, que me alimento del aplauso del público, siempre aceptaba. Gracias a la música he tenido la posibilidad de viajar mucho. He estado en Osorno, Puerto Montt, Chiloé, Cerro Sombrero, Río Gallegos, Río Grande, Calafate, y Ushuaia, entre otros muchos lugares, pero el público de Punta Arenas es lo más lindo que hay. Me gusta también la ciudad y su clima. No me iría nunca de acá, porque la gente me aprecia. Yo quiero morir cantando en Punta Arenas, porque para mí el canto es alegría.


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Director del cementerio de Punta Arenas

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CLAUDIO CARRERA


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Este cementerio tiene 124 años de historia y según un ranking de CNN es el sexto más hermoso del mundo. Nuestro eslogan es que acá la gente no está muerta, sino que está descansando. Acá no vive la muerte, vive la historia. Por eso nosotros hacemos muchos eventos al año: conmemoramos el día de la mujer, el día del padre, el día de la madre, las fiestas patrias, el día de muertos, y el año nuevo. Siempre contando historias de personajes que están enterrados acá. Este es un cementerio que se resiste a morir, porque la única muerte es el olvido.


JUAN MIRANDA

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Ovejero de tierras patagรณnicas


Tres perros acompañan a Juan Miranda: puntal, lateral y culatero son sus posiciones durante el acarreo de ovejas.

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Soy nieto de un socio de la Cooperativa Cacique Mulato. A los diez años aprendí este oficio. Entré trabajando en la esquila, pero ahora soy ovejero: arreo piños, recorro los campos y trabajo con mis tres perros. Los entrené yo mismo, con mis silbidos, y ayudado por un perro guía, que les enseñaba cómo se hacía el trabajo. Al tercer año de práctica, ya tenía un perro hecho y derecho. Yo recorro los campos todos los días con ellos, les pego un silbido y mueven las ovejas a donde yo quiero. Sé que nunca me van a dejar solo.


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Agradecemos de manera muy especial a Magallanes por acogernos y hacernos parte de esta comunidad durante los últimos 30 años.

Agradecemos a los 30 participantes que nos contaron sus historias e hicieron este libro posible, como también, a todos aquellos que se nos cruzaron en nuestro camino y permitieron realizar este proyecto.

Edición y producción Buen Lugar ediciones Fotografías Cristóbal Olivares y Alejandro Olivares Diseño Aribel González Textos Jorge Rojas Corrección de estilo Emilia Duclos Créditos fotografías Páginas 26-27 cortesía de Alejo Contreras. Página 57 cortesía de Francisco Ayarza. Página 149 cortesía de Paola Vezzani. Página 158 cortesía de Mauricio Valencia. Este libro se imprimió en los talleres de A Impresores durante agosto de 2018, en Santiago de Chile.


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30 años de historia en rostros Magallánicos - Methanex Chile by methanexenchile - Issuu