Hacia la excelencia en talento, servicio y gestión académica. Alumnos exploran el arte contemporáneo en Zona Maco 2026. Viviendo el periodismo real en Grupo Imagen. La UMAD a través del tiempo. Espacios que cuentan historias. Las generaciones del pasado dialogan con las del presente. La evolución de la comunidad maderista. La visión académica a futuro. Vida Estudiantil, un espacio para ti.
Nostalgia y cultura pop: Extrañar una época que no fue tuya.
El éxito y el progreso, ayer y hoy.
Habitando recuerdos... ¿Qué es la memoria construida?
La vida mediada por las pantallas.
Canciones que suenan a recuerdo: La música, almacén de memorias.
La moda del pasado, reinterpretada.
El cine, una máquina del tiempo. Tres libros, tres tiempos.
Este final de semestre marca para algunos de nuestros alumnos el término de sus estudios dentro de nuestra institución, y ya muy pronto estarán completamente inmersos en el mercado laboral, labrándose una carrera profesional que auguramos exitosa. Y muy probablemente, también dentro de poco tiempo, comenzarán a recordar sus años universitarios. Lo sabemos porque ya son muchas las generaciones de egresados de la UMAD, y es por ello que en esta ocasión quisimos dedicarle este número al tema de la nostalgia, de la mirada a los tiempos pasados que dejaron dentro de nosotros una huella imperecedera. ¡Felicidades a todos estos nuevos profesionistas! Los invitamos a guardar en su memoria los años vividos en esta casa de estudios, y esperamos que muy pronto nos visiten para contarnos sus experiencias profesionales. Los Editores
Mtro. Job César Romero Reyes
RECTOR
Dra. Beatriz Cruz Olivares
VICERRECTORA ACADÉMICA
Dra. Lourdes García Minjares
DIRECTORA DE LA FACULTAD DE ARTES Y HUMANIDADES
Mtra. Liliana Cruz Bello
RESPONSABLE ACADÉMICA DE IMAGEN Y RELACIONES PÚBLICAS Y DE DISEÑO Y NEGOCIOS DE LA MODA
Mtro. Carlos Roberto Rodríguez Peregrina
RESPONSABLE ACADÉMICO DE COMUNICACIÓN Y MULTIMEDIA Y DE DISEÑO DIGITAL
Mtro. Enrique Delfín Espinosa
DISEÑO EDITORIAL
Año 28 Número 140
Primavera 2026
Generación es una publicación bimestral elaborada por miembros de la Comunidad UMAD. El tiraje es de 1,000 ejemplares y su distribución es gratuita. El contenido de los artículos es responsabilidad de quienes los escriben y no necesariamente refleja el criterio de la Universidad Madero. correo electrónico: medcom.vinculacion@umad.edu.mx
Hacia la excelencia en talento, servicio y gestión académica
La UMAD continúa consolidando su Plan de Desarrollo Institucional, priorizando ejes estratégicos como la atracción de talento y la optimización administrativa. En un encuentro que reunió a las principales autoridades del Sistema Educativo Madero, se reafirmó que la razón de ser de la institución es el estudiante, cuya experiencia debe estar marcada por un servicio profesional, empático y humano.
Bajo el liderazgo del Mtro. Job César Romero Reyes, Rector de nuestra casa de estudios, y el cuerpo de vicerrectores, se enfatizó la importancia de fortalecer una cultura de servicio que combine eficiencia con calidez. Como parte de esta iniciativa, la Vicerrectoría de Vinculación implementó dinámicas creativas y sketches que representaron situaciones cotidianas de atención al alumno, tanto presenciales como telefónicas. Estas representaciones permitieron reflexionar sobre cómo cada interacción suma al bienestar y a la identidad de la comunidad universitaria.
En el ámbito de la transparencia y el apoyo al estudiante, la Mtra. Sandra Serrano Ruíz, Jefa de Marketing Institucional, presentó nuevas estrategias de costos dise -
ñadas para brindar certidumbre y claridad en el pago de colegiaturas desde el ingreso. Esta planeación financiera busca facilitar el camino de los estudiantes para enfocarse plenamente en su desarrollo profesional.
Con estas acciones, la UMAD refrenda su compromiso de formar una comunidad educativa sólida. Al integrar el talento humano con procesos administrativos de excelencia, la institución asegura que el trato digno y la mejora continua se traduzcan en una experiencia universitaria verdaderamente transformadora.
(Mtro. Carlos r . rodríguez P eregrina)
estudios a la Ciudad de México el pasado 5 de febrero. El destino principal fue el Centro Banamex, sede de Zona Maco
Alumnos exploran el arte contemporáneo en Zona Maco 2026
Como parte de las actividades de formación académica y cultural que distinguen a nuestra institución, un grupo de estudiantes de la UMAD realizó un viaje de
2026, reconocida como la feria internacional de arte contemporáneo más importante de Latinoamérica.
La visita tuvo como objetivo central acercar a los alumnos a las tendencias actuales del mercado del arte global. Durante el recorrido por los diversos pabellones, los estudiantes conocieron de primera mano propuestas de artistas emergentes,
galerías de renombre y proyectos internacionales. La feria no solo sirvió como una vitrina estética, sino como un espacio de reflexión crítica sobre los procesos de montaje, la gráfica contemporánea y el análisis visual, elementos fundamentales para su desarrollo creativo.
Para fortalecer esta visión integral, la experiencia se complementó con visitas estratégicas al Museo Jumex y el Museo Soumaya. Este contraste permitió a los asistentes analizar la transición y el diálogo entre el arte clásico y las vanguardias actuales, enriqueciendo su bagaje cultural en un solo trayecto. El viaje fue coordinado por el Mtro. Carlos Roberto Rodríguez Peregrina y reunió a estudiantes de diversas licenciaturas. Al regresar, los participantes retomarán lo aprendido en sus respectivas clases, traduciendo la experiencia en proyectos que impacten su crecimiento personal y profesional.
Con estas acciones, nuestra casa de estudios reafirma su compromiso con una formación de vanguardia que trasciende las paredes del aula.
(CoM uniCaCión i nstituCional u M ad)
Viviendo el periodismo real en Grupo Imagen
Como parte del compromiso de nuestra casa de estudios por vincular a sus estudiantes con la vida profesional real, alumnos de la licenciatura en Comunicación y Multimedia realizaron una visita académica a Grupo Imagen, uno de los conglomerados de medios más importantes del país.
Con iniciativas como esta, la UMAD reafirma su compromiso de brindar una formación que trasciende el aula, preparando comunicadores capaces de informar la realidad.
La actividad, enmarcada en la materia Géneros Periodísticos impartida por el Mtro. Arturo Manzano Nieto, tuvo como objetivo principal que los estudiantes comprendieran la construc ción de la noticia desde su origen hasta su difusión masiva. Durante el recorrido, los alumnos Valeria Fonseca, Aldo Daniel León y Fátima Gabriela Vega exploraron las áreas de producción, edición y estudios, observando de cerca los procesos técnicos que dan vida a los contenidos informativos.
Una de las experien cias más destacadas fue la de
presenciar la transmisión en vivo del noticiario matutino, donde apreciaron la coordinación, el análisis de información y la toma de decisiones en tiempo real que exige el periodismo televisivo. Además, interactuaron con profesionales del medio, quienes compartieron los retos y las oportunidades que ofrece la industria mediática actual.
Actividades como esta fortalecen el aprendizaje al conectar la teoría con la práctica profesional, despertando un interés crítico por el impacto de los medios en la sociedad.
Con estas iniciativas, la UMAD siguepreparando comunicadores capaces de informer la realidad.
(Mtro. Carlos r . rodríguez P eregrina)
La UMAD a través del tiempo
Nuestra universidad ha cambiado mucho desde su fundación en 1982. Ha crecido, se ha adaptado a nuevas generaciones y ha evolucionado junto con los cambios en la educación. Su historia no solo se refleja en los edificios, sino también en la forma en que entiende la formación y los valores de su comunidad.
En sus primeros años, la UMAD ofrecía principalmente programas relacionados con Administración y Contaduría. En ese momento, las carreras estaban incorporadas a la UNAM, lo que permitía que los estudios tuvieran reconocimiento oficial y una base académica sólida. Con el paso del tiempo, la institución comenzó a crecer. Durante los años 90 se abrieron nuevas licenciaturas y se integraron más áreas de conocimiento para responder a las
necesidades del mundo profesional. Más adelante también se incorporaron programas de posgrado, permitiendo que muchos egresados continuaran su formación aquí mismo.
El crecimiento académico también se reflejó en las instalaciones. En los inicios, las clases se impartían en espacios más pequeños y adaptados para la enseñanza. Un momento importante llegó en diciembre de 1991, cuando comenzó la construcción del campus Zavaleta. Contar con instalaciones propias permitió diseñar espacios pensados para la vida universitaria, con aulas, áreas deportivas y lugares de convivencia que se volvieron parte de la experiencia estudiantil.
Con los años, surgieron nuevos edificios y la universidad amplió su presencia con un campus en Tuxtepec, Oaxaca, lo que permitió acercar su modelo educativo a otras regiones. Hoy, además de los espacios físicos, la educación también se vive a través de plataformas digitales y modalidades en línea.
Más allá de las carreras o de los edificios, algo que ha caracterizado a la UMAD es su
identidad. Desde sus inicios ha estado vinculada con la tradición educativa metodista, que promueve valores como la responsabilidad social, la formación ética y el compromiso con la comunidad. La intención siempre ha sido clara: formar profesionistas preparados que participen activamente en la sociedad.
Después de más de cuatro décadas, la universidad se ha transformado en muchos sentidos, pero algo sigue siendo esencial: la comunidad que le da vida. Cada generación de estudiantes aporta nuevas ideas, experiencias y proyectos que continúan nuestra historia de la UMAD.
(Joe Panday)
Espacios que cuentan historias
El nacimiento de la UMAD, bajo el impulso del Instituto Mexicano Madero y la Iglesia Metodista, reflejó desde sus inicios una vocación de servicio y compromiso social. Los primeros espacios donde se impartieron clases eran modestos, reflejo de una institución en formación, enfocada más en el contenido académico y los valores humanos que en instalaciones extravagantes.
Hoy en día, el campus de la UMAD muestra una cara distinta, pues cuenta con espacios amplios y modernos, dise ñados para responder a las nece sidades de la educación actual. En sus instalaciones hay laboratorios especializados, salas de cómputo y una biblioteca que combina recursos físicos y digitales. Asimismo, destacan las áreas deportivas y la sala lúdica, que funciona como un punto de encuentro donde los estudiantes pueden desconectarse del estrés académico y fortalecer vínculos con sus compañeros en un ambiente relajado. Esto permite que la interacción fluya naturalmente, recordando que la universidad es también un espacio para fortalecer la comunidad.
notiUMAD
deportiva, este complejo simboliza el compromiso institucional con el desarrollo físico y la salud, brindando a los estudiantes un espacio moderno, seguro y funcional tanto para el entrenamiento como para la recreación. Este crecimiento responde a una visión de constante expansión que busca aumentar la calidad de la experiencia estudiantil.
Mirando hacia el futuro, nuestra casa de estudios proyecta espacios que van más allá de lo académico. La planificación contempla áreas que impulsen el trabajo multidisciplinario, permitiendo que estudiantes de distintas carreras integren conocimientos diversos. Se buscan espacios que apoyen ideas emprendedoras y una convivencia que potencie el pensamiento crítico y las habilidades para el crecimiento profesional y personal. Estas proyecciones están alineadas con la misión institucional de formar profesionales competentes y comprometidos con su entorno. El campus del mañana combinará la presencia física con la era digital, respondiendo a las demandas de una educación global y conectada.
(Fáti M a gabriela Vega H ernández)
De igual manera, Aqua Madero representa una de las incorporaciones más significativas, pues más que una instalación
Las generaciones del pasado dialogan con las del presente
Hablar de la vida universitaria del pasado es también hablar de comunidad. Aunque hoy la experiencia estudiantil está caracterizada por la tecnología y la inmediatez, los testimonios de egresados de la UMAD muestran que desde hace años la esencia de la vida académica tenía algo muy claro: la convivencia.
Para nuestros ex alumnos la UMAD no era solamente un lugar para tomar clases. Edgar Ville recuerda que la comunidad universitaria era muy unida y en los descansos convivían amigos de diversas carreras. Sin la presencia de los celulares, las conversaciones cara a cara ocupaban un lugar central, y los fines de semana había reuniones y viajes que fortalecieron amistades que siguen vigentes hasta el día de hoy.
Otros egresados coinciden en que la universidad fue una etapa muy significativa. Para Jessica Cabañas la formación académica se combinaba con el desarrollo personal, aprendiendo a construir conexiones que influirían en su futuro.
Dentro del campus existían espacios clave como La Cueva del Tigre, el punto de encuentro por excelencia. José Jairo Zenteno recuerda esas tardes de dominó, ajedrez y futbolito mientras platicaban entre clases.
Pero la comunidad no se construía solo en espacios informales, pues las actividades académicas generaban vínculos vitales. Maru Arroyo recuerda que los proyectos, exposiciones y viajes permitían trabajar en equipo, y que los eventos deportivos y celebraciones fortalecían la identidad colectiva.
Otro aspecto recurrente es la cercanía con los profesores. A diferencia de la idea de autori-
dades distantes, los egresados recuerdan docentes accesibles y dispuestos a acompañar el aprendizaje.
Si algo define a estas generaciones es el fuerte sentido de compañerismo. Los egresados hablan de confianza, fraternidad y responsabilidad como valores característicos. En palabras de Adolfo Badillo, la universidad representó “un equilibrio entre exigencia y calidez”, donde la formación profesional caminaba junto a la calidad humana.
Recordar estas historias permite entender que la vida universitaria siempre ha sido mucho más que estudiar, pues es un espacio para descubrir vocaciones y construir recuerdos. Agradecemos la generosidad de Edgar Ville, Jessica Cabañas, José Jairo Zenteno, Maru Arroyo y Adolfo Badillo por compartir sus experiencias y permitir que estas historias sigan dialogando con las nuevas generaciones.
(l aura rodríguez)
La evolución de la comunidad maderista
Hablar de la vida universitaria es hablar de etapas que marcan profundamente a las personas. Para comprender cómo ha evolucionado la comunidad estudiantil en nuestra institución, entrevistamos a Natasha Anhaeuser, egresada y colaboradora cercana al área de ex alumnos, quien nos comparte su experiencia como estudiante y su visión sobre los cambios generacionales actuales.
El valor de la autenticidad y el apoyo mutuo
Para Natasha, su etapa universitaria se caracterizó por la autenticidad. Más allá del crecimiento académico, señala que uno de sus mayores aprendizajes fue encontrar amistades genuinas que influyeron en su desarrollo personal. Como muchos estudiantes, ella vivió un ritmo particular al combinar sus estudios con el trabajo para costear su formación; sin embargo, esos momentos de convivencia y las relaciones significativas hicieron que su experiencia adquiriera un valor especial.
Los eventos institucionales jugaron un papel fundamental en la construcción de este sentido de comunidad. Actividades como lo del Día para Dar generaban un ambiente de solidaridad donde estudiantes, docentes y colaboradores coincidían con un propósito común. Incluso los proyectos académicos y el trabajo en equipo funcionaban como espacios de conexión.
Transformación y nuevos retos académicos
En el ámbito académico, Natasha percibe que anteriormente existía un respeto muy marcado hacia las figuras docentes y los tiempos de clase. Aunque reconoce que cada generación tiene sus propias formas
de aprendizaje, identifica cambios notables en la actualidad: el alumnado ya demanda experiencias más personalizadas y significativas, lo que representa un reto constante para las instituciones educativas.
El presente universitario está impulsado por la inmediatez y la búsqueda de autenticidad que conecte con intereses personales. Esto ha llevado a replantear la construcción de comunidad, integrando no solo eventos presenciales, sino también espacios digitales. Las redes sociales, por ejemplo, han dejado de ser canales meramente informativos para convertirse en plataformas de conversación y pertenencia.
Lo que trasciende el tiempo
A pesar de estas diferencias, hay elementos que permanecen intactos. Los valores institucionales continúan siendo el eje que conecta a estudiantes de distintas épocas. La generosidad, el sentido de apoyo y la vocación por transformar vidas siguen presentes, adaptándose a nuevas formas de interacción sin perder su esencia.
Al reflexionar sobre el diálogo entre generaciones, Natasha comparte un consejo que resume el espíritu universitario: conectar de manera genuina, elegir amistades que impulsen el crecimiento, mantenerse en constante aprendizaje y disfrutar el proceso son aspectos que trascienden cualquier época.
(Valeria aCeV edo M artínez)
La visión académica a futuro
Caminar por los pasillos de la UMAD es ser testigo de una evolución constante. Entre el click de las computadoras y el intercambio de ideas en las aulas, surge una pregunta inevitable: ¿Hacia dónde se dirige nuestra casa de estudios en los próximos diez años? Para despejar las dudas, tuvimos la oportunidad de conversar con la Dra. Beatriz A. Cruz Olivares, Vicerrectora Académica, quien nos compartió una visión fascinante sobre el futuro de nuestra comunidad, donde la tecnología no reemplaza al humano, sino que lo fortifica.
Una comunidad más consciente
Para la Vicerrectora, el estudiante del futuro no es un espectador pasivo. Al contrario,
visualiza una generación mucho más consciente y responsable de su propio aprendizaje. Según su perspectiva, los próximos años traerán alumnos comprometidos con mejorar la sociedad, cumpliendo así la misión fundamental de la UMAD, pero necesitarán el acompañamiento constante de sus docentes para alcanzar sus objetivos.
IA: ¿Reto o aliada?
La Dra. Cruz es clara: la IA llegó para quedarse. Lejos de prohibirla, la UMAD ha dado un paso al frente con protocolos de uso ético. “Necesitamos formar a nuestros alumnos para que sepan diferenciar entre la realidad y lo hecho por una IA. Esto solo se logra con pensamiento crítico”, afirma. El reto es que la herramienta nos obligue a ser más creativos y analíticos para detectar sesgos y “alucinaciones” tecnológicas.
Adiós a la educación tradicional
Ante la pérdida de atención generada por la inmedia -
tez de las redes sociales, la propuesta académica de la UMAD apuesta por las metodologías activas. Ya no se trata de recibir contenidos, sino de resolver casos, desarrollar proyectos y generar productos que tengan un impacto real en las empresas. “Esto permite que nuestros egresados tengan un perfil mucho más enfocado a la solución de problemas para dar respuestas a las problemáticas de las empresas”, afirma la Dra. Cruz.
El corazón de la estrategia: el ser humano
Además de la actualización constante de planes de estudio y la inversión en tecnología, la Vicerrectora subraya que la mayor fortaleza de nuestra universidad es el talento humano: docentes que están inmersos en el sector profesional, además de una formación sólida en valores.
El futuro de la UMAD se perfila como un equilibrio perfecto: una mano en la última versión de la tecnología y la otra en los valores que nos definen.
(zabdi Jared garCía M artínez)
Vida Estudiantil, un espacio para tí
Alo largo del último año, la vida dentro del campus ha comenzado a sentirse diferente. Los estudiantes no solo asisten a clases, también participan, conviven y encuentran espacios donde se sienten escuchados. Gran parte de este cambio ha sido impulsado por Vida Estudiantil, un proyecto que este 6 de mayo celebrará su primer aniversario y que se ha convertido en un punto de encuentro para los alumnos.
Antes de su llegada, la percepción era distinta. Lau, estudiante de sexto semestre, comparte: “Antes no se sentía como una universidad; era todo más limitado y no tenías áreas de descanso”. Otro de los mayores retos era la comunicación: muchos no se enteraban de lo que pasaba dentro de la institución; había actividades y eventos, pero la información no siempre le llegaba a todos.
des que buscan generar convivencia, como el festejo en abril del Día del Estudiante.
Por otro lado, se han creado espacios para relajarse, como los clubes de lectura y de tejido o las tardes de café, donde los alumnos pueden platicar y desconectarse un momento del ritmo académico. Uno de los cambios más visibles ha sido la creación del área lúdica, un espacio que permite relajarse entre clases.
Vida Estudiantil también funciona como un puente con la parte académica. Se han organizado viajes académicos, se apoyan procesos de justificación de faltas y se trabaja de la mano con rectoría para atender necesidades de la comunidad. Además, se han fortalecido las becas y otras formas de apoyo para los alumnos.
Más allá de las actividades, el proyecto busca algo claro: que los estudiantes sientan la UMAD como su segunda casa, un lugar donde no solo se viene a estudiar, sino también a convivir y crecer. A casi un año de su creación, el cambio se nota y cada vez más estudiantes se acercan a Vida Estudiantil, en ese lugar donde los alumnos saben que siempre habrá alguien dispuesto a escucharlos y acompañarlos.
(diana Muñoz)
Hoy ese panorama ha cambiado. Uno de los principales objetivos de Vida Estudiantil ha sido lograr una mayor difusión para que los alumnos participen más activamente y se sientan parte de la UMAD.
También se han implementado actividades pensadas para que toda la comunidad encuentre algo que le interese. Se han realizado inducciones para personal y alumnos de nuevo ingreso, ayudando a que desde el primer día puedan conocer mejor su alma mater. Además, se han organizado eventos culturales, deportivos y festivida -
Hay algo curioso en la forma en que muchas personas hablan del pasado. Jóvenes que nacieron en los años 2000 aseguran que les hubiera encantado vivir en los 80 o 90; otros imaginan los años 60 como una época de libertad, música y cambios sociales. En redes sociales abundan videos, canciones y estéticas inspirados en décadas que quienes los consumen nunca conocieron. ¿Por qué sentimos nostalgia por tiempos que, en realidad, no experimentamos?
Este fenómeno se conoce como nostalgia vicaria o mediada: un sentimiento de añoranza por una época construida a partir de relatos, películas, música y cultura popular. En lugar de recuerdos propios, nues-
tra idea del pasado se forma a través de representaciones culturales que seleccionan ciertos aspectos y dejan fuera otros.
La cultura pop juega un papel clave en este proceso. Series como Stranger Things han despertado un enorme interés por la estética de los años 80: bicicletas, sintetizadores, arcades y cine de ciencia ficción. Del mismo modo, artistas como
The Weeknd han recuperado sonidos inspirados en esa década. Estas representaciones suelen mostrar versiones estilizadas del pasado, caracterizadas por colores vibrantes, música memorable y una sensación de aventura o autenticidad.
Fernanda saldaña
En México ocurre algo similar. Muchas personas idealizan los años del llamado Cine de Oro, asociándolos con la elegancia, el romanticismo y grandes estrellas como Pedro Infante o María Félix. Sin embargo, para la mayoría de quienes admiran ese periodo hoy en día, dicha época existe más como un imaginario cultural que como una experiencia vivida.
La psicología ofrece algunas pistas para entender este fenómeno. Una razón es que el pasado suele percibirse como más simple y estable que el presente. Cuando enfrentamos
Nostalgia y cultura pop:
Extrañar una época que no fue tuya
incertidumbre —crisis económicas, cambios tecnológicos o tensiones sociales—, mirar hacia atrás puede brindar la sensación de encontrar un tiempo más auténtico. Aunque no hayamos vivido ese periodo, la cultura popular nos presenta versiones filtradas que destacan lo atractivo y minimizan los conflictos de aquel entonces.
Otra explicación tiene que ver con la identidad, puesto que adoptar la estética o la música de otra década puede con vertirse en una forma de expresión personal. Escuchar discos de vinilo, usar cámaras analógicas o vestir ropa retro permite construir una conexión simbólica con una época que se percibe como más artística y/o significa tiva.
Lla idea de éxito cambia con el tiempo, pues cada generación define este concepto dependiendo de su contexto social, económico y cultural. Para nuestros bisabuelos, abuelos e incluso nuestros padres, significaba conseguir un buen empleo, estabilidad económica, una casa propia y formar una familia.
El progreso era un poco más lineal: estudiar, trabajar duro, ascender y jubilarse, lo que no era posible para todos; sin embargo, con la tecnología y los avances científicos, se ha generado un cambio significativo para millones de personas.
Hoy en día la Generación Z y la Millennial han redefinido la idea del éxito, pues el contexto en el que se desenvuelven ha sido diferente al de décadas pasadas: crisis económicas, avances tecnológicos, redes sociales y una mayor conciencia sobre problemas globales, como el cambio climático. El éxito ya no se mide solo en dinero o estatus profesional; hoy se habla más de: bienestar emocional, equilibrio entre la vida laboral y personal, propósito e impacto social.
Las redes sociales también han amplificado esta tendencia. Plataformas como TikTok o Instagram están llenas de contenidos que recrean estilos visuales de los años 80, 90 o principios de los 2000. Al repetirse constantemente, estas imágenes crean una sensación colectiva de nostalgia, incluso entre quienes nacieron décadas después.
Extrañar una época que no fue nuestra no necesariamente significa vivir anclados en el pasado; más bien, muestra cómo la cultura pop construye puentes imaginarios entre generaciones. A través de la música, el cine, la moda y otras muchas expresiones culturales, cada generación reinterpreta el pasado y lo convierte en parte de su propia historia cultural.
El éxito y el progreso, ayer y hoy
El impacto social con un propósito claro ha hecho que los jóvenes se cuestionen de qué sirve el crecimiento si no hay sostenibilidad, pues no se puede avanzar si se deja atrás el cuidado del planeta y la igualdad.
Para los jóvenes, el progreso implica desarrollo personal, conciencia social y responsabilidad; el punto clave no es tener más, sino vivir mejor. Pero viendo hacia el futuro crece la incertidumbre: el acceso a la vivienda, la automatización del trabajo y la competencia global crean un escenario incierto. A diferencia de generaciones anteriores, muchos jóvenes no esperan una trayectoria profesional lineal; se preparan para cambiar de carrera, reinventarse y adaptarse constantemente. De manera negativa se puede ver como inestabilidad, pero desde otra perspectiva puede ser libertad.
Quizás el verdadero progreso no sea elegir entre los enfoques del pasado o del presente, sino combinar estabilidad con propósito, seguridad con bienestar y ambición con responsabilidad.
(a na l orena Flores l óPez)
Habitando recuerdos
¿Qué es la memoria construida?
El concepto arquitectónico de memoria construida fue explicado por Armando Tello, un profesor relativamente nuevo dentro de nuestra comunidad universitaria. Él nos platicó que dos de sus grandes pasiones son la historia y la arquitectura, lo cual lo convierte en el candidato perfecto para hablar de este tema tan interesante y, hasta cierto punto, polémico. Así que comencemos.
La arquitectura como contenedor de la historia
Uno de los ejes más fuertes a identificar en esta conversación fue entender que los edificios nunca han sido meramente
materiales, sino que inevitablemente son entidades que relatan y evidencian los sucesos y las vidas del pasado.
El profesor Tello explicó que la arquitectura puede entenderse como un organismo con nacimiento, vida y muerte, retomando ideas de pensadores como John Ruskin y Octavio Paz. Desde esta perspectiva, los espacios construidos son capaces de guardar recuerdos de generaciones, convirtiéndose en una auténtica caja de memoria en la que se almacena un sin fin de historias, sensaciones y vivencias colectivas.
La fórmula para crear memoria construida
Para que un espacio pueda desarrollar esta memoria construida, se deben tomar en cuenta varios factores de mucha relevancia. Algunos de ellos pueden ser los elementos tangibles de una comunidad, es decir, qué materiales pueden encontrarse de manera sencilla y natural, puesto que hoy en día es muy egoísta ignorar aquello que el propio territorio ofrece con facilidad.
Otro punto importante es estudiar los posibles desastres naturales a los que el edificio se podría enfrentar a futuro, ya que, a partir de ese análisis, se toman las medidas necesarias para hacer que el lugar se vuelva resistente y seguro. Un último factor, y quizá el más complicado de todos, es comprender el tipo de sociedad que existe en ese espacio, puesto que, dependiendo de la cultura, mentalidad, hábitos y creencias que posea la gente, el edificio logrará integrarse de forma adecuada.
Desafíos de la arquitectura contemporánea
Inevitablemente, la conversación llegó a abordar el punto de vista de cómo la arquitectura pasó de ser un símbolo artístico y creativo a algo mucho más funcional, intencional y, en la mayoría de los escenarios, estandarizado. Esto genera un poco de pérdida de identidad, pero no de memoria construida, ya que incluso cuando los edificios parecieran uniformes, siguen reflejando la época en la que fueron creados y el tipo de sociedad que los habita. En estos tiempos, se refleja una sociedad marcada por el egocentrismo, conflictos y una creciente sensación de aislamiento.
Por lo tanto, la invitación para la nueva generación de arquitectos y ciudadanos es mirar con más consciencia y curiosidad cada espacio a nuestro alrededor. Porque vale la pena invertir nuestro tiempo en descubrir las historias tan profundas que nos rodean. Así entenderemos mejor nuestro pasado, lo que nos llevará a imaginar y aterrizar mejor las memorias del futuro.
La vida mediada por las pantallas
Vivimos en una época en la que nuestro teléfono ya es una extensión de nuestra identidad: a través de él vemos el mundo, lo interpretamos, editamos e incluso vivimos. Las fotos e historias en redes sociales resurgen como un recuerdo inmediato de nuestras vivencias, pero esta memoria está filtrada por lo que decidimos capturar, publicar o eliminar. Muchas veces la realidad no es lo que subimos, sino lo que queda fuera, y la experiencia adquiere valor cuando se puede mostrar.
Por otro lado, el algoritmo analiza búsquedas, reacciones y tiempos de permanencia para ofrecer contenido que despierte nuevas inquietudes: viajar a lugares en tendencia, vestir como ciertos influencers o tener un estilo de vida que parezca exitoso. De este modo, el deseo pierde su espontaneidad y se vuelve algo planeado.
Los entornos digitales también permiten construir una versión editada de nosotros mismos, no necesariamente falsa, pero sí selectiva: mostramos fragmentos que encajan con la narrativa que queremos proyectar. La identidad digital se convierte en una curaduría constante donde cada publicación comunica lo que aspiramos a ser lo que genera una comparación constante puede afectar la autoestima y aumentar la necesidad de validación.
Por el contrario, las pantallas le permiten también le permiten a personas que antes no encontraban representación, construir redes de apoyo y visibilidad. Por ello, la vida mediada por pantallas no es mejor ni peor que la anterior, pero sí distinta. Comprender esto no implica rechazar la tecnología, sino usarla con mayor conciencia.
(natalia Cerda sierra)
Hay canciones que funcionan como pequeñas máquinas del tiempo. No importa cuántos años hayan pasado: basta con que suenen los primeros segundos para que regresen recuerdos, emociones y hasta lugares que creíamos olvidados. La música tiene esa capacidad casi mágica de guardar momentos dentro de una melodía.
A veces ni siquiera recordamos cuándo escuchamos una canción por primera vez, pero sí lo que nos hizo sentir. Tal vez fue en un viaje con amigos, en una fiesta, o en nuestra habitación después de un largo día.
Las canciones terminan convirtiéndose en pequeñas cápsulas de memoria, y cada época tiene su propio sonido:
Años 70
Suelen asociarse con el rock clásico y piezas épicas como Bohemian Rhapsody de Queen.
laura rodríguez
Años 80
Llegaron con sintetizadores y un estilo pop muy marcado; canciones como Billie Jean de Michael Jackson hacen que cualquiera reconozca esa época de inmediato.
Años 90
Se caracterizaron por la mezcla de géneros y letras sobre identidad. Smells Like Teen Spirit, de Nirvana, se volvió un himno generacional, mientras que Wonderwall de Oasis terminó siendo de esas canciones que siempre aparecen cuando alguien saca una guitarra.
Años 2000
Para nuestra generación, las canciones del inicio del siglo ya tienen un peso emocional fuerte. Viva la Vida, de Coldplay, suele aparecer en momentos de crecimiento per-
Canciones que suenan a recuerdo
La música, almacén de memorias
sonal, mientras que Yellow tiene ese tono nostálgico de muchas historias de amor. En años más recientes, Night Changes de One Direction se ha vuelto un referente sobre el hecho de crecer, pues su letra habla de cómo la vida cambia sin que nos demos cuenta.
Lo interesante es que no todas las canciones que nos marcan están ligadas a momentos felices. Algunas se quedan con nosotros porque estuvieron presentes en etapas difíciles: rupturas o despedidas. Aun así, con el tiempo esas canciones dejan de doler y se sienten más como recuerdos que como heridas.
En la universidad esto es muy evidente. Entre clases y entregas, la música acompaña todo: desde las playlists para estudiar hasta lo que suena mientras se arma una presentación. Sin darnos cuenta, esas canciones guardan fragmentos de nuestra vida universitaria. Quizá por eso seguimos buscando música nueva, porque en el fondo sabemos que alguna de esas canciones se quedará con nosotros durante años.
Al final, cuando alguien pregunta cuál es nuestra canción favorita, casi nunca pensamos solo en la música. Pensamos en el momento, en las personas o en la versión de nosotros mismos que existía entonces. Porque hay canciones que no solo se escuchan, también se recuerdan.
La
música tiene la capacidad casi mágica de conservar momentos por mucho tiempo.
La moda del pasado, reinterpretada
Lo que alguna vez se consideró pasado de moda, años después puede regresar con más fuerza y un nuevo significado. Hoy vivimos uno de esos momentos: la estética de los años 90 y principios de los 2000 ha vuelto a aparecer en pasarelas, tiendas y redes sociales, pero no como una simple copia del pasado, sino como una reinterpretación que mezcla nostalgia con una visión contemporánea.
Durante los años 90, la moda se caracterizó por una mezcla de simplicidad y rebeldía. Por un lado, el minimalismo dominaba: jeans rectos, camisetas básicas, slip dresses y colores neutros. Por otro lado, surgió el grunge, que introdujo camisas de franela y ropa holgada; una estética que reflejaba una actitud de autenticidad y rechazo a lo excesivamente pulido.
A finales de los 90 y principios de los 2000, la moda tomó un giro más llamativo. Aparecieron los pantalones de tiro bajo, los tops cortos, los brillos y los logotipos visibles.
La moda se volvió más divertida, experimental y, en muchos casos, exagerada.
Hoy, esa estética ha regresado transformada. Las nuevas generaciones han tomado elementos icónicos y los han adaptado a los valores actuales. Por ejemplo, los pantalones cargo, las chaquetas oversized y los lentes pequeños volvieron a popularizarse, pero ahora se combinan con prendas modernas o con un enfoque más consciente hacia la sostenibilidad. También se observa una reinterpretación de la estética Y2K (estilo del cambio de milenio). Los colores metálicos y las siluetas futuristas reaparecen, pero integrados con nuevas tecnologías textiles y una visión más inclusiva.
El cine siempre ha sido una especie de máquina del tiempo, no solo porque permite regresar a momentos que ya pasaron, sino porque a menudo se atreve a imaginar lo que aún no existe. A lo largo de la historia, numerosas películas han proyectado futuros posibles que, con el paso de los años, han terminado pareciéndose sorprendentemente a nuestro presente. En el cruce entre imaginación y realidad, se construye una relación fascinante entre cultura, memoria y nostalgia. Al ver clásicos como Volver al futuro o Blade Runner, es inevitable compararlos
El cine, una máquina del tiempo
La nostalgia en el séptimo arte
con el mundo actual. Aunque algunas de sus predicciones resultaron exageradas o equivocadas, muchas de sus ideas captaron la esencia del rumbo de la sociedad: ciudades hiperconectadas, avances tecnológicos acelerados y una relación cada vez más compleja entre los humanos y las máquinas. Más que acertar en los detalles técnicos, estas obras lograron imaginar el “spíritu de una época por venir. En el ámbito de la ciencia ficción, el cine ha funcionado como un espacio para proyectar inquietudes colectivas. Películas como Her o The Matrix plantearon pregun -
tas profundas sobre la tecnología, la identidad y nuestra interacción con los sistemas digitales. Con el tiempo, esos dilemas han dejado de parecer lejanos para convertirse en debates reales sobre la inteligencia artificial, la realidad virtual y nuestra dependencia de los dispositivos tecnológicos.
Sin embargo, el interés por estas películas no se debe únicamente a su capacidad de anticipar el futuro: también despiertan una fuerte sensación de nostalgia. Al verlas hoy, no solo observamos cómo se imaginaba anteriormente nuestro presente, sino también cómo el pasado ya proyectaba el mañana. Cada una de ellas refleja los sueños, miedos y expectativas de la época en que fue creada, encapsulando la memoria de una generación.
La nostalgia cinematográfica tiene, además, un componente paradójico: a menudo sentimos melancolía por visiones del futuro que nunca llegaron a existir, como los autos voladores o las ciudades utópicas. Estas promesas incumplidas forman parte de un imaginario colectivo que todavía influye en nuestra manera de entender el progreso.
Hoy en día, el cine sigue explorando futuros posibles, pero alimentándose de esas mismas referencias del pasado. Las nuevas producciones dialogan constantemente con las visiones anteriores, reinterpretándolas o cuestionándolas. Es así como la pantalla se convierte en el espacio donde el pasado, el presente y el futuro se encuentran.
Al final, las películas que imaginaron nuestro presente revelaron la forma en que cada época entiende el mañana. Quizás esa sea la verdadera función del cine en relación con la memoria cultural: recordarnos que cada visión del futuro habla, en realidad, de quiénes somos hoy.
Tres libros, tres tiempos
Hay libros quenos invitan a reflexionar sobre lo que fuimos, lo que estamos viviendo y lo que podríamos llegar a ser. Te recomiendo los siguientes:
La sombra del viento Carlos ruiz zafón
En esta obra, el pasado no aparece como algo lejano, sino como un elemento presente, aunque no siempre lo notemos; es lo que hoy conocemos como dulce nostalgia. Las decisiones de los personajes están marcadas por sus vivencias previas, lo que nos lleva a pensar en cómo nosotros también cargamos historias que influyen en nuestro presente, ya sea de manera positiva o negativa.
Los juegos del hambre suzanne Collins
Una historia de competencia y supervivencia que dice mucho sobre nuestro presente. No se trata únicamente de un juego, sino de una sociedad donde el poder controla lo que la gente ve, cree y siente. Todo se convierte en espectáculo, incluso el sufrimiento. Lo más inquietante es que esta premisa no se siente lejana: actualmente lo importante no es lo que sucede, sino lo que se muestra.
1984 / GeorGe orwell
Describe una sociedad bajo vigilancia total, donde incluso los pensamientos pueden ser castigados y la verdad depende de quien ostenta el poder. Más que generar miedo por la ficción, nos hace reflexionar sobre lo que estamos construyendo. Con el auge tecnológico, el exceso de información y la conexión constante, resulta inevitable cuestionar nuestra la sociedad está perdiendo su esencia.