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@maxwelljalisco Revista Maxwell Jalisco - Riviera Nayarit
Directora Editorial
Laura Durán
direccioneditorialmaxwell@gmail.com @launiceduran
Arte y Diseño
Grupo Editorial Maxwell
Colaboradores
Fotografía: Disney México, Turismo de Jalisco, Eden Buffet, Noé Peña, Fundación Health 4 All, Abraham Mojica, Monserrat Tejada, Scarlett Gutiérrez, Jacob Vélez G., Laura Durán, Fashion Week, Pomellato y Alviso Studio
Fotografía
Rina Romaña, Arturo Pasos, Noé Peña, Scarlet Gutiérrez, Alexa Vargas, Abraham Mojica, Warner Bros, Valeria Goyri y Mariana Jauregui.
Ilustración @WillyCartoon
Finanzas
Luis Gerardo Díaz López
Presidente del Consejo
Mario Alberto Martínez Muñoz direccion@grupomaxwell.com.mx
MAXWELL publicación bimestral editada por Grupo Editorial Maxwell, S.A de C.V. Con domicilio en Milán 285, Col. Versalles, C.P.48310. Puerto Vallarta, Jalisco. Tel. 33 1767 1732. Contacto: carmen@maxwellgroup.mx
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CARTA EDITORIAL
Cada edición es una oportunidad para mirar con más intención aquello que define nuestro presente. Esta, en particular, se construye como un recorrido que conecta creatividad, identidad y visión contemporánea desde distintos ángulos.
Comenzamos en Arte y Cultura, estrenando la sección Legado con Guillermo del Toro, un creador que ha convertido la imaginación en lenguaje universal. De ahí transitamos al cine con El diablo viste a la moda 2, donde la moda y el poder evolucionan hacia una nueva narrativa, para cerrar este bloque con la historia del mariachi, una expresión que sigue consolidando la identidad mexicana con fuerza y elegancia.
En Entorno, reunimos perfiles que construyen desde la acción y la profundidad. Mario Alonso Puig, quien explora la transformación desde la conciencia; Health 4 All, llevando salud y esperanza a comunidades que lo necesitan; Viridiana Espinoza, con una visión donde el patrimonio se convierte en experiencia; Juan José Frangie, liderando proyectos de impacto internacional con visión urbana; y Rita Sánchez, una mexicana que, desde Madrid, ha logrado proyectar la esencia de nuestra gastronomía con autenticidad y elegancia.
El Especial de Artistas Plásticos abre una conversación profunda desde la materia y la emoción. Agustín Castro construye narrativas simbólicas desde la fragmentación; Dulce Luna explora la infancia y la sensibilidad figurativa; Jennifer Beltrán Castillo proyecta fuerza y espiritualidad a través del color; Joaquín Piñeiro convierte la materia en memoria viva; Lorenzo
Lugo trabaja desde la honestidad emocional; y Rogelio Guerrero Ramírez dialoga entre lo orgánico y lo escultórico con una precisión contemporánea.
En portada, dos figuras que han marcado generaciones: Meryl Streep y Anne Hathaway. Dos trayectorias que representan permanencia, evolución y carácter. A partir de ahí, Moda se expande con un especial dedicado a la Volvo Fashion Week México en Guadalajara, donde diseñadores jaliscienses consolidan una narrativa que proyecta identidad y vanguardia a nivel global.
En Joyas, celebramos 25 años de color con Pomellato, mientras que en Autos descubrimos el nuevo Porsche Cayenne Electric, una expresión de innovación y sofisticación.
En Home, la arquitectura y el interiorismo toman protagonismo con el Estadio Akron, un símbolo contemporáneo listo para recibir al mundo, y con propuestas que entienden el hogar como un espacio que se construye desde el detalle.
Cerramos con Experiencias, donde pasarelas, exposiciones y encuentros —como el desayuno especial de Madisa— consolidan el estilo de vida como una extensión de lo que somos.
Esta edición es una invitación a detenerse, observar y conectar con cada historia. A seguir explorando aquello que nos define hoy.
Nos leemos en la próxima edición, con nuevas propuestas y sorpresas que nos acompañarán en la antesala del verano.
Laura Durán Directora Editorial @launiceduran lauraduran@maxwell.com.mx
LEGADO ARTE&CULTURA
MENTE AMOR FOSIS A LA INVERSA DEL REY (TRÍPTICO)
Obra ganadora del primer lugar en la II Bienal nacional de pintura Federico Kampf
Autor: Israel Zzepda
@zzepdaisrael
GUILLERMO DEL TORO
La imaginación como destino, el cine como acto de permanencia
Nació el 9 de octubre de 1964 en Guadalajara. Desde ahí, entre símbolos, relatos y una sensibilidad profundamente visual, Guillermo del Toro entendió pronto que su lugar estaba en la creación de mundos. No en la superficie, sino en la profundidad: donde la belleza y lo inquietante conviven.
Su estilo es inconfundible. Del Toro no filma, construye. Cada proyecto es una arquitectura emocional donde la fantasía dialoga con la historia y lo humano se revela a través de lo extraordinario. Su fascinación por los monstruos no es estética, es filosófica: en ellos encuentra verdad, vulnerabilidad y, sobre todo, identidad.
Desde Cronos, su primera película, dejó clara una constante: el tiempo, la transformación y la fragilidad humana como ejes narrativos. Con El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, consolidó una de las miradas más sensibles del cine contemporáneo, donde la infancia y la guerra se entrelazan con una poética visual única.
Su incursión en el cine internacional amplió su escala sin diluir su esencia. Blade II y Hellboy redefinieron el cine de género desde una perspectiva autoral, mientras que Pacific Rim llevó el espectáculo a una dimensión épica sin perder humanidad.
El reconocimiento global alcanzó su punto más alto con The Shape of Water, una obra que no sólo conquistó la industria —incluyendo el Óscar a Mejor Director y Mejor Película—, sino que reafirmó su capacidad de convertir lo improbable en profundamente emocional.
En animación, Pinocchio sintetiza su visión: más de una década de desarrollo y una ejecución meticulosa en stop motion que reivindica el valor del detalle y del tiempo.
Ese mismo impulso lo llevó a realizar Frankenstein, un proyecto largamente esperado. Fiel a su universo, la historia del ser creado se convierte en una reflexión sobre identidad y humanidad, desde una estética tangible y profundamente emocional.
Parte de una generación que elevó el cine mexicano al mundo junto a Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, su trayectoria es testimonio de una convicción inquebrantable: crear desde la autenticidad.
Guillermo del Toro ha hecho de la imaginación un lenguaje universal. Un cineasta que no sigue tendencias, las trasciende. Y que ha demostrado que el verdadero lujo creativo es permanecer fiel a una visión propia.
Por: Laura Durán (@launiceduran) Ilustración: Willy Cartoon
EL DIABLO VISTE A LA MODA 2
El lujo, la vigencia y el peso del tiempo en la nueva era de Runway
Nueva York vuelve a latir al ritmo de los tacones, las decisiones implacables y las miradas que dictan tendencia. Dos décadas después de haber redefinido la conversación entre moda y cultura pop, El diablo viste a la moda regresa con una secuela que no sólo apela a la nostalgia, sino que se instala con inteligencia en el presente.
Bajo la dirección de David Frankel y con guion de Aline Brosh McKenna, la película retoma el pulso de Runway en un contexto radicalmente distinto: uno donde el mundo editorial enfrenta su transformación más profunda. La moda ya no se define únicamente en papel, y el poder, ese que alguna vez pareció inamovible, hoy se reconfigura frente a nuevas audiencias, plataformas y narrativas.
En el centro, una figura que no necesita presentación: Miranda Priestly. Meryl Streep vuelve a encarnar a uno de los personajes más icónicos del cine contemporáneo, ahora en un momento donde la excelencia ya no es suficiente si no logra sostener relevancia. A su alrededor, el regreso de Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci aporta continuidad emocional a una historia que evoluciona sin perder su esencia.
Lejos de repetir fórmulas, esta nueva entrega construye su propio discurso. Si la primera película capturaba el vértigo de llegar, esta se adentra en la complejidad de permanecer. El relato se mueve entre decisiones, legado y el inevitable paso del tiempo, explorando cómo se sostiene una identidad cuando el entorno cambia —y lo hace a gran velocidad.
La estética, como era de esperarse, vuelve a ser protagonista. Sin embargo, hay una intención más depurada: el vestuario ya no responde a la inmediatez de la tendencia, sino a la idea de permanencia. Cada look parece dialogar con la historia personal de quien lo porta, reforzando una narrativa donde la moda deja de ser superficie para convertirse en lenguaje.
Pero más allá del despliegue visual, hay algo que permanece intacto: el carácter emocional de la historia. La película encuentra su fuerza en los vínculos, en las tensiones no dichas y en la familiaridad que se ha construido con el espectador a lo largo de los años.
En tiempos donde la inmediatez domina, El diablo viste a la moda 2 propone una pausa elegante: una mirada que reconoce el pasado, entiende el presente y se proyecta con inteligencia hacia lo que sigue.
No se trata sólo de volver a Runway. Se trata de descubrir qué queda cuando el brillo evoluciona.
Desde el 30 de abril, El diablo viste a la moda 2 llegó a todas las salas de cine para recordarnos por qué este universo sigue siendo tan irresistible como vigente. Una cita obligada con la moda, el carácter y las historias que dejan huella.
¡No te la puedes perder!
Por: Laura Durán (@launiceduran)
EL ALMA DEL MARIACHI
Tradición que se vuelve eternidad
Un símbolo sonoro que convierte la identidad mexicana en arte vivo, elegante y universal.
Hablar del mariachi es adentrarse en una de las expresiones más refinadas de la identidad mexicana, donde la tradición no permanece estática, sino que evoluciona con una elegancia que trasciende el tiempo. Reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es una manifestación estética que fusiona historia, emoción y carácter.
Su origen no responde a un momento único, sino a un proceso cultural profundamente mestizo. Antes de la llegada de los españoles, las culturas originarias ya contaban con instrumentos, cantos y danzas que sentaron las bases de una expresión musical comunitaria. Con la conquista, se incorporaron instrumentos de cuerda europeos —como la guitarra y el violín— y elementos rítmicos de influencia africana, dando lugar a una riqueza sonora única.
Hacia finales del siglo XVIII, en la región occidental de Jalisco, comenzaron a consolidarse los primeros conjuntos. Aquellas agrupaciones iniciales, compuestas principalmente por cuerdas, interpretaban sones regionales en celebraciones populares. Con el tiempo, el repertorio creció y se diversificó hacia géneros como la ranchera, el bolero y el corrido, mientras la incorporación de trompetas en el siglo XX transformó su potencia y presencia escénica.
La estética también evolucionó. De atuendos campesinos, se transitó hacia el traje de charro, una reinterpretación elegante que consolidó su identidad visual. Popularizado en el cine mexicano, este vestuario elevó la figura del intérprete a un símbolo nacional:
bordados meticulosos, botonaduras de plata y sombreros de ala ancha que hoy son parte esencial de su lenguaje visual.
Musicalmente, su riqueza radica en la armonía de sus elementos: violines que narran, trompetas que irrumpen con carácter, y una base rítmica donde la vihuela y el guitarrón construyen profundidad. La voz, intensa y expresiva, oscila entre el falsete y la fuerza emocional, convirtiendo cada interpretación en una experiencia íntima y colectiva al mismo tiempo.
En este universo, Guadalajara se erige como epicentro contemporáneo. Más que preservar la tradición, la proyecta con natural sofisticación. Desde Cocula —considerado uno de sus puntos de origen— hasta los escenarios internacionales, esta ciudad ha sido clave en su consolidación como símbolo cultural.
Aquí convergen agrupaciones que han marcado la historia, como el Mariachi Vargas de Tecalitlán, referente indiscutible del género; el Mariachi Los Camperos, embajador global de esta tradición; y el Mariachi Nuevo Tecalitlán, que representa su evolución contemporánea.
Cada año, la ciudad reafirma su papel como capital cultural con el Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, donde tradición e innovación dialogan frente al mundo.
Porque en cada acorde habita una historia compartida, una memoria que no se desvanece, sino que se transforma en presencia: un latido cultural que sigue encontrando nuevas formas de resonar.
ENTORNO
HISTORIA DE ÉXITO • CREADORES • EMPRESARIOS • LA ENTREVISTA • PERSONALIDAD
MARIO ALONSO PUIG
Ciencia, conciencia y el arte de transformar desde dentro
En un mundo que avanza sin pausa, donde la inmediatez se ha vuelto norma, su voz aparece como un espacio de claridad. No se define por sus logros, sino por su búsqueda: comprender al ser humano en toda su profundidad. Más que un experto, se reconoce como un explorador de la conciencia, alguien que ha hecho del autoconocimiento un camino de vida y una forma de contribuir a otros. Su historia no es la de un giro radical, sino la de una evolución natural: entender que el cuerpo, la mente y las emociones no pueden separarse. “El verdadero viaje no es hacia fuera, sino hacia dentro”, comparte.
Todo comenzó con una pregunta. O con muchas. Como médico, fue testigo de algo que no lograba explicarse: pacientes con diagnósticos similares evolucionaban de formas completamente distintas. Esa inquietud lo llevó más allá de la medicina tradicional, hacia un terreno donde la ciencia se encuentra con la conciencia. Ahí descubrió que la transformación no empieza en el cuerpo, sino en la manera en que interpretamos lo que vivimos.
Su manera de comunicar refleja esa misma profundidad. No busca informar, sino provocar algo en quien escucha. Porque ha entendido que el conocimiento, por sí sólo, no transforma; lo que transforma es la
experiencia. Desde la autenticidad, su mensaje logra conectar con ese espacio íntimo donde algo se mueve y comienza a cambiar. “Las personas no recuerdan tanto lo que dices, sino cómo las haces sentir”, afirma.
En libros como Madera de líder, Reinventarse y El cociente agallas, su pensamiento se traduce en una invitación constante: mirar hacia dentro para descubrir lo que ya está ahí. En ellos, el mensaje es claro: el potencial humano no se construye, se revela. El miedo deja de ser un límite y se convierte en una puerta. Y el liderazgo deja de ser control para convertirse en conciencia: una expresión de la claridad interior proyectada hacia el exterior.
En un entorno saturado de estímulos, la atención se vuelve un recurso invaluable. Por eso, el mindfulness no se plantea como una tendencia, sino como una práctica esencial. Aprender a enfocar la atención, cuidar el diálogo interno y sostener la calma en medio del caos no solo reduce el estrés, transforma la forma de vivir. Porque una mente entrenada no elimina la incertidumbre, pero sí evita que nos detenga.
Reinventarse, desde su mirada, no es cambiar lo que hacemos, sino cuestionar quiénes creemos ser. El cambio superficial ajusta conductas; la transformación real redefine la identidad. No es hacer diferente, es ser diferente. “La valentía no es la ausencia
de miedo, es avanzar a pesar de él”, comparte, recordando que todo proceso de crecimiento implica atravesar lo incómodo.
En ese camino, la pausa deja de ser un lujo y se convierte en una decisión estratégica. Detenerse no es perder tiempo, es ganar claridad. Es elegir en lugar de reaccionar. Es crear espacio para actuar con intención y no desde la inercia.
Mirar hacia dentro también implica reconocer las propias sombras. A lo largo de su vida, uno de los mayores desafíos ha sido enfrentarse a sus miedos e inseguridades. De ahí nace una de sus certezas más profundas: el crecimiento no ocurre evitando la incomodidad, sino atravesándola con conciencia.
Hoy, su trabajo se orienta a crear experiencias que no sólo informen, sino que transformen. Espacios donde el conocimiento se vuelve vivencia y donde cada persona puede iniciar su propio proceso. Porque, al final, no se trata de encontrar respuestas afuera, sino de redescubrir lo que ya habita dentro.
Y es ahí donde todo comienza. En un paso; pequeño, quizás. Pero suficiente para cambiarlo todo.
www.marioalonsopuig.com
CHEF RITA SÁNCHEZ
México servido con memoria y elegancia
Más que una trayectoria, una misión: llevar la esencia de la cocina mexicana al mundo desde la raíz, el detalle y la emoción.
En Madrid, donde las tradiciones se reinterpretan a diario, una historia comenzó como un acto íntimo de nostalgia y terminó por convertirse en un puente cultural entre continentes. Con más de tres décadas de vida en España, y un origen profundamente arraigado en Guadalajara, su cocina no sólo alimenta: conecta, recuerda y transforma.
Lo que inició como la búsqueda personal de sabores imposibles de encontrar lejos de casa —antojitos, moles, pozole— pronto tomó forma en un proyecto que cambiaría la percepción de la gastronomía mexicana en Europa. Primero, con un restaurante que se volvió punto de encuentro para quienes añoraban México; después, con una tienda pionera que introdujo cientos de ingredientes desconocidos en el continente. Todo impulsado por una convicción clara: la autenticidad no se negocia.
“Cada bocado me llevaba de vuelta a las celebraciones familiares”, recuerda. Esa memoria emocional se convirtió en el eje de una propuesta que reivindica el valor de lo esencial. En una época donde el lujo suele confundirse con exceso, su visión es contundente: “El verdadero lujo está en la calidad de los ingredientes y en permitir que su esencia brille”.
A lo largo de los años, ha sido testigo —y protagonista— de una transformación cultural. La cocina mexicana pasó de ser exótica a ser respetada, comprendida y celebrada. Y en ese proceso, el detalle ha sido clave: desde la selección de productos hasta la narrativa detrás de cada platillo.
Al dejar su restaurante y su tienda, decidió recorrer con mayor profundidad distintos rincones de México. Ese camino la llevó a reencontrarse con cocineras tradicionales y con recetas que no sólo se enseñan, sino que se confían. Fue ahí donde comprendió que preservar la tradición no significa replicarla, sino honrarla. “La cocina es un puente entre generaciones”, afirma.
Hoy, su historia no se mide en aperturas o cierres, sino en legado. En la capacidad de emocionar a través de un plato, de convertir una cena en experiencia y de hacer que, incluso lejos, México se sienta cerca. Porque al final, como bien lo define, el hogar no es un lugar fijo, sino ese instante compartido alrededor de la mesa donde todo cobra sentido.
Por: Laura Durán (@launiceduran)
Fotografía: Cortesía
VIRIDIANA ESPINOZA
Inmuebles Vallarta: sensibilidad, estrategia y vocación en
el arte de vender patrimonio.
Hay perfiles que hablan desde la experiencia, y otros que lo hacen desde la convicción. Viridiana Espinoza pertenece a ambos. En conversación, su tono es cálido, directo y profundamente humano; una combinación poco común en un sector donde los números suelen imponerse sobre las emociones.
“Cada cliente llega con una historia distinta, y mi trabajo es honrarla”, comparte; dejando claro que su aproximación al negocio inmobiliario va mucho más allá de la operación. Desde Inmuebles Vallarta, se ha consolidado un modelo donde la confianza no se promete: se demuestra en cada detalle.
rial: montaje de propiedades, ambientación cuidada y hospitalidad pensada para generar conexión inmediata.
Hay también una constante en su discurso: la gratitud. “Estoy profundamente agradecida con cada persona que confía en nosotros, porque nos permite ser parte de momentos muy importantes”, señala. Y esa cercanía se percibe en la manera en que describe su trabajo: con pasión, pero también con responsabilidad.
Durante el intercambio, enfatiza algo que define su filosofía: “No vendemos propiedades, acompañamos decisiones de vida”. Esa frase, más que un eslogan, se traduce en procesos que cuidan cada etapa, desde la preparación emocional del cliente hasta la ejecución técnica de la venta. Su enfoque 360° integra asesoría fiscal y legal especializada, análisis de mercado con datos actualizados, estrategias de pricing, así como producción fotográfica y audiovisual de alto nivel que posiciona cada propiedad en estándares internacionales.
A esto se suma una estructura tecnológica robusta con gestión avanzada de prospectos, difusión en plataformas globales y una red profesional que amplifica el alcance hacia compradores calificados. La experiencia también se construye desde lo senso -
Habla del home staging como “el arte de hacer que alguien se vea viviendo ahí antes de decidir”, y del marketing como “una ventana al mundo, pero bien dirigida”. Su lenguaje es claro, sin tecnicismos innecesarios, pero con una precisión que revela dominio absoluto del sector.
Más allá de la estrategia, lo que destaca es su atención al detalle. “Todo comunica: desde el aroma de una propiedad hasta la forma en que recibes a un cliente”, comenta; evidenciando que su visión del lujo está profundamente ligada a la experiencia.
En un mercado competitivo, donde la diferenciación suele ser discursiva, la propuesta apuesta por la coherencia. El liderazgo no se impone, se percibe. Y en cada palabra, en cada proceso, en cada cierre, queda claro que el mayor activo no es el portafolio de propiedades, sino la confianza que se construye.
Porque, como bien resume: “Al final, lo más valioso no es la venta… es la relación que queda después”.
Una voz cercana y estratégica que transforma cada propiedad en una historia que merece ser contada.
@soyviridianaespinoza
www.inmueblesvallarta.mx
HEALTH 4 ALL SALUD PARA TODOS
Puerto Vallarta & Riviera Nayarit Foundation, A.C.
Atención médica cercana, alianzas que trascienden y un compromiso humano que transforma realidades donde el acceso a la salud ha sido, durante décadas, limitado.
Health 4 All – Salud para Todos, nace del encuentro directo con una realidad que no admite indiferencia: comunidades rezagadas que viven sin acceso a atención médica básica, aun cuando, a pocos kilómetros, se concentran polos de desarrollo y turismo de alto nivel. Frente a esa desigualdad evidente, el proyecto tomó forma como una respuesta organizada, ética y profundamente humana, con una convicción clara: la solidaridad, cuando se articula con profesionalismo y visión, puede traducirse en acciones médicas reales, constantes y medibles.
Su labor se sostiene en una red comprometida de especialistas, médicos, voluntarios y líderes comunitarios, así como en el respaldo esencial de hospitales aliados que permiten convertir la intención en atención médica concreta. La colaboración con Vallarta Medical Center, en Puerto Vallarta, y Ribera Medical Center, en Ajijic, ha sido decisiva para hacer posibles las brigadas y campañas médicas, acercando consultas, diagnósticos, cirugías y tratamientos a distintas localidades de la Ribera de Chapala, Puerto Vallarta y la Riviera de Nayarit; bajo estándares de calidad, seguimiento responsable y un profundo respeto por cada paciente y su entorno familiar.
Bajo un liderazgo cercano y sensible, la planeación de cada brigada se realiza con precisión y cuidado. Desde 2023, más de 150 cirugías de cataratas han permitido que personas mayores recuperen la vista y, con ella, la independencia en su vida cotidiana. De forma paralela, más de 70 cirugías de labio leporino y paladar hendido han abierto nuevas posibilidades de integración social y bienestar emocional para niñas, niños y adultos.
Aquí, la salud y la atención van más allá del acto clínico: implica escuchar, explicar con claridad, acompañar de cerca y ofrecer un trato respetuoso que reconstruye la confianza en contextos donde el sistema de salud ha sido distante o insuficiente.
El trabajo conjunto con organizaciones internacionales, doctores especialistas y voluntarios ha ampliado el alcance de los programas y fortalecido su impacto, propiciando un intercambio valioso de conocimiento técnico y aprendizaje humano. Cada brigada confirma que los cambios más duraderos surgen cuando la comunidad, el sector privado y la sociedad civil actúan con una visión compartida.
Mirar hacia el futuro implica continuar sumando voluntades: ampliar las brigadas y campañas consolidando una red médica regional con impacto sostenible. Porque garantizar el acceso a la salud no es un gesto asistencial, sino una responsabilidad compartida capaz de transformar vidas y territorios completos.
A través de donativos, alianzas institucionales, voluntariado profesional o difusión, cada aportación se traduce en alivio, cuidado y nuevas oportunidades para quienes más lo necesitan.
Juntos transformamos la salud en esperanza y oportunidades. www.fundacionhealth4all.org
JUAN JOSÉ FRANGIE SAADE
El Mundial como punto de transformación
Juan José, se define como un hombre de servicio, cercano y con una convicción clara: trabajar en equipo y poner a las personas al centro. Sin embargo, hoy su gestión se mide también en la capacidad de liderar uno de los proyectos más importantes a nivel internacional: la organización del Mundial de Fútbol 2026.
Con una trayectoria que inició en el ámbito empresarial —marcada por la disciplina, el trabajo desde joven y una sólida formación en organismos como Coparmex—, su llegada al servicio público fue, como él mismo lo describe, un proceso natural. “No lo busqué, se dio”, ha señalado. Pero es precisamente esa experiencia la que hoy le permite enfrentar un reto de escala global con una visión ejecutiva y resolutiva.
La Copa del Mundo representa mucho más que partidos. Es un ejercicio de planeación que comenzó años atrás y que hoy se traduce en una operación compleja: movilidad, seguridad, turismo, salud, derechos humanos e infraestructura, todo funcionando de manera coordinada. Más de una decena de mesas de trabajo articulan esfuerzos entre gobierno, iniciativa privada y sociedad.
El objetivo es claro: garantizar una experiencia de primer nivel para los visitantes y, al mismo tiempo, transformar la ciudad. La conectividad es uno de los ejes clave, con proyectos que fortalecen accesos desde el aeropuerto, transporte público eficiente y sistemas de traslado diseñados bajo lineamientos internacionales. A esto se suma la adecuación del estadio, la creación de espacios para fanáticos y la planeación de zonas que permitan vivir el evento más allá del partido.
Se espera la llegada de millones de visitantes, con una ocupación hotelera cercana a su máxima capacidad y una derrama económica significativa. Pero el impacto va más allá de lo inmediato. “Es un privilegio, pero también una gran responsabilidad”, ha dicho, consciente de que el verdadero reto es lo que permanece después.
El Mundial acelera obras, detona inversión y obliga a elevar estándares urbanos. La ciudad se prepara no sólo para recibir, sino para mostrarse: más ordenada, más conectada y más competitiva. Desde la imagen urbana hasta la infraestructura, todo forma parte de un proceso que busca posicionar a la región en el mapa global.
Zapopan se prepara para recibir al mundo con infraestructura, coordinación y una visión que busca dejar huella más allá de la cancha.
Sin embargo, el enfoque no es únicamente económico o logístico. Hay una intención clara de dejar un legado social. El impulso al deporte, especialmente entre niñas y niños, es una de las apuestas más importantes. “No hay mejor antídoto para que una niña o un niño no vaya por el camino equivocado que el deporte”, afirma, convencido de que el impacto del Mundial puede trascender generaciones.
Así, el evento se convierte en una plataforma de transformación: una oportunidad para fortalecer el tejido social, impulsar el talento local y generar nuevas oportunidades. No se trata solo de recibir al mundo, sino de construir una ciudad que evolucione a partir de ello.
Al final, más allá de la organización del evento, la visión es clara: que este momento marque un antes y un después. Y que, cuando las luces del Mundial se apaguen, quede una ciudad más fuerte, más preparada y con un rumbo definido.
Para los jóvenes, el mensaje también es parte de ese legado: los sueños sí se cumplen, pero requieren acción, disciplina y constancia. “Tenacidad, tenacidad y tenacidad”, resume, como una forma de entender no sólo el éxito personal, sino también el desarrollo de una ciudad que en este momento se prepara para estar en los ojos del mundo.
ESPECIAL ARTISTAS PLÁSTICOS
JENNIFER BELTRÁN CASTILLO
4. JOAQUÍN PIÑEIRO
5. LORENZO LUGO MCKELVAIN
6. ROGELIO GUERRERO RAMÍREZ
AGUSTÍN CASTRO
Pintura, fragmento y construcción simbólica
Una propuesta visual construida a partir de la fragmentación y el ensamblaje de imágenes, articulando escenas alegóricas que activan la percepción y el cuestionamiento del espectador.
Originario de la Ciudad de México, Agustín Castro entiende la pintura como un medio para organizar ideas visuales y conceptuales dentro de estructuras narrativas complejas. Su trabajo surge del cruce de referencias que convergen en composiciones donde cada elemento cumple una función precisa dentro del conjunto.
Su formación artística comenzó desde la infancia, influida por su padre, quien estudió en la Academia de San Carlos. Más adelante ingresó a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, y en la década de los 80 fue fundador del Taller de Pintura de Azcapotzalco, consolidando así un espacio de formación y producción artística.
Entre los logros que han marcado su trayectoria destaca el Premio de Adquisición del Salón Nacional de Artes
Plásticas en 1987, en la sección de pintura. A este reconocimiento le siguió, en 1991, la beca de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. En 1992 obtuvo la Mención Honorífica de la VI Bienal Rufino Tamayo, además de un reconocimiento a su labor artística por parte del Consejo Consultivo de la Ciudad de México. Además, ha sido distinguido participante de todas las edición del Premio MARCO, reafirmando su lugar dentro de la escena artística nacional.
En términos formales, su pintura se distingue por el uso de imágenes fragmentadas, veladuras, barridos y escurrimientos gestuales que construyen atmósferas densas, orientadas a generar una experiencia visual cargada de reflexión. La obra se organiza en series temáticas, concebidas como pantallas sincréticas donde confluyen múltiples referencias y estilos. Trabaja con técnicas mixtas y diversos soportes, incorporando en ocasiones pintura
expandida, mientras que su interés por el “vibrato” pictórico dialoga con formatos como dípticos, trípticos y polípticos.
Su práctica se nutre de una mirada ecléctica: observa, estudia y reinterpreta distintas manifestaciones culturales —del Renacimiento, el barroco y el expresionismo, hasta la neofiguración contemporánea— integrando estos lenguajes dentro de un mismo campo pictórico. Le interesan especialmente las alegorías de tono distópico o sutilmente apocalíptico, donde conviven realidad y ficción.
Esta línea se refleja en exposiciones como En tiempos de la Postmodernidad (1989), Post Modern–Post Mortem (1992), Autorretrato en México: años 90 (1996), Ingesta Nature Morte (2015), así como en proyectos recientes como Versus (2025) e Infancia Interruptus (2024–2025).
Su proceso creativo parte de la conceptualización del tema, continúa con el análisis de los elementos visuales y formales, y avanza hacia la construcción de atmósferas y diagramas compositivos que ordenan la imagen. En la fase final, todo se articula en función de una narrativa visual. Bajo esta lógica, su pintura no busca respuestas cerradas, sino activar una lectura crítica en el espectador a través de imágenes abiertas y en tensión
Con una trayectoria amplia y consistente, Castro mantiene vigencia en proyectos de gran escala, como “La Génesis como Memoria Histórica del Derecho”, realizado en la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde su obra dialoga con la historia y el espacio público. En esta misma línea, ha desarrollado la documentación pictórica del Viacrucis celebrado en la alcaldía Iztapalapa, proyecto realizado con el estímulo del Sistema Nacional de Creadores.
Actualmente colabora con el curador e investigador Erik Castillo, al tiempo que realizó el proyecto “Demarcaciones territoriales de la Ciudad de México”, producción apoyada por el Sistema Nacional de Creadores de Arte (FONCA) 2021–2023, reafirmando la continuidad y relevancia de su práctica dentro del panorama contemporáneo.
Por: Giovanni García / Redacción: Revista Maxwell Fotografías: Abraham Mojica @abrahamojica
DULCE LUNA
Figuración íntima entre técnica y emoción
Una narrativa pictórica donde la infancia, el simbolismo y la precisión técnica convergen para generar conexiones profundas con el espectador.
Desde la Ciudad de México, Dulce Luna ha construido una trayectoria que se sostiene en la disciplina, la sensibilidad y una búsqueda constante de evolución. Su trabajo, profundamente figurativo, parte de una premisa clara: el arte no es un acto aislado, sino una extensión de la vida misma.
Su acercamiento a la pintura comenzó desde muy temprana edad, cuando los materiales, los colores y los lienzos se convirtieron en un territorio natural para expresar ideas y emociones. Sin embargo, fue hace aproximadamente quince años cuando su carrera tomó un rumbo profesional al comenzar a exponer y comercializar su obra, consolidando así un lenguaje visual propio.
A lo largo de su trayectoria, ha transitado de la representación de la figura femenina hacia una exploración más amplia que encuentra en la niñez un eje narrativo recurrente. En sus composiciones, personajes infantiles conviven con elementos como conejos, colibríes, globos metálicos y ju-
guetes hiperrealistas, generando atmósferas cargadas de simbolismo y evocación. Estas imágenes no sólo apelan a la nostalgia, sino que abren una puerta hacia lecturas más profundas sobre la identidad, la memoria y la emoción.
Su obra destaca por un meticuloso dominio técnico, donde la luz y la sombra juegan un papel esencial en la construcción de volumen y realismo. Cada trazo responde a una intención clara, reflejo de un proceso creativo que, más que depender de bocetos, surge de una visualización precisa y una ejecución casi intuitiva. La pintura, en este sentido, se convierte en un acto de honestidad: una traducción directa del estado emocional que atraviesa en cada momento.
Lejos de buscar inspiración en un solo lugar, su universo creativo se nutre de todo aquello que la rodea: la música, la literatura, el cine y las experiencias personales. Bajo esta lógica, cada obra funciona como un registro íntimo, una especie de bitácora emocional donde convergen lo vivido y lo imaginado.
Momentos clave han marcado su crecimiento, como su primera exposición individual en 2019, que abrió nuevas puertas a nivel internacional. A partir de entonces, su obra ha llegado a escenarios como Florencia, Barcelona y Nueva York, consolidando una presencia que trasciende fronteras y le permite dialogar con distintas audiencias.
Más allá de los logros, el arte sigue siendo, ante todo, un modo de vida. No sólo representa una profesión, sino una herramienta para conectar con los demás desde un lugar genuino. Cada pieza implica un desprendimiento personal: dejar en el lienzo fragmentos de historia, emoción y esencia que, al ser compartidos, adquieren nuevos significados en la mirada del espectador.
Actualmente, su práctica se expande hacia proyectos de mayor alcance, colaboraciones y nuevas plataformas que buscan acercar el arte a públicos diversos. Entre ellos, iniciativas vinculadas a la Copa del Mundo 2026, exposiciones colectivas y el lanzamiento del podcast *Diálogos del Arte*, un espacio que propone nuevas formas de entender el quehacer artístico desde la voz de sus protagonistas.
En esta constante evolución, la búsqueda permanece intacta: seguir creando desde la honestidad, perfeccionando la técnica y fortaleciendo ese vínculo invisible que ocurre cuando una obra logra tocar a quien la observa.
Por: Laura Durán (@launiceduran) / Fotografías: Montserrat Tejeda / Cortesía
JENNIFER BELTRÁN CASTILLO
Color, fuerza y espiritualidad en expansión
Una obra que convierte la emoción en materia y el origen en un lenguaje visual que trasciende fronteras.
Orgullosamente colombomexicana, su historia personal y artística se construye entre dos territorios que no sólo habita, sino que fusiona con naturalidad en cada trazo. Colombia representa la raíz, el pulso inicial de su sensibilidad; México, en cambio, es el espacio donde esa esencia ha madurado, encontrando proyección, solidez y una plataforma para expandirse. En esa dualidad se gesta una propuesta vibrante que encuentra en el contraste su mayor fortaleza.
Desde muy temprana edad, el arte se manifestó como un lenguaje inevitable. A los cinco años, el dibujo ya era parte de su cotidianidad, y a los diez realizó su primera pintura al óleo: un caballo que anticipaba uno de los símbolos más recurrentes y potentes dentro de su obra. Con el paso del tiempo, lo que inició como una inquietud se transformó en una necesidad vital de expresión, consolidándose profesionalmente al compartir su visión en espacios que la conectaron con coleccionistas y críticos.
Su trabajo se caracteriza por una constante exploración entre lo figurativo y lo abstracto, donde el color, la textura y los acentos metálicos construyen piezas de gran formato que apelan a lo sensorial. Más allá de lo estético, cada obra se concibe como una experiencia: capas, gestos y movimientos que invitan al espectador a sentir antes que interpretar. En ese proceso, el caballo emerge no sólo como figura, sino como símbolo de fuerza, elegancia y transformación.
La inspiración encuentra su origen en lo espiritual, en la contemplación de la naturaleza y en la capacidad humana de reinventarse. Bajo esta mirada, el acto creativo se convierte en un diálogo íntimo entre emoción y materia. Cada pieza inicia desde una sensación, evolucionando a través de capas de acrílico u óleo hasta alcanzar una profundidad que no solo se observa, sino que se percibe.
A lo largo de su trayectoria, ha llevado su obra a distintas plataformas nacionales e internacionales, formando parte
de exposiciones en recintos clave como el Teatro de la Paz en San Luis Potosí, la Alianza Francesa en colaboración con Grupo Abacco y el Ex Convento del Carmen en Guadalajara. También ha participado en ferias, galerías y proyectos colectivos que celebran el arte contemporáneo, consolidando un puente cultural entre México y Colombia.
Uno de los momentos más significativos en su carrera ha sido el reconocimiento otorgado por el Consulado de Humanidades y Cultura de Chania, Grecia, distinción que reafirma el alcance internacional de su propuesta. A la par, su participación en iniciativas actuales, como intervenciones artísticas vinculadas al Mundial de Fútbol en México, refleja su interés por llevar el arte a nuevos formatos y audiencias.
Su proceso creativo es, ante todo, un acto de entrega. En él, el tiempo se disuelve y todo lo externo desaparece, dando paso a un estado de flujo donde únicamente existen el lienzo y la emoción. Cada obra, en este sentido, se vuelve profundamente personal: piezas que resguardan energía, memoria y una parte de sí misma que, al integrarse a otros espacios, continúa su propio recorrido.
Más que contemplación, su trabajo busca provocar. Hay en cada composición una invitación directa al empoderamiento, a reconocerse en la fuerza y la resiliencia que habitan en lo representado. La intención no es únicamente estética, sino emocional: generar un espejo donde el espectador pueda encontrarse.
Actualmente, su práctica se expande hacia proyectos que integran arte en vivo, intervenciones y experiencias sensoriales, desdibujando los límites tradicionales de la exhibición. Con la mirada puesta en escenarios internacionales, su camino apunta hacia la consolidación de una voz que, desde Jalisco, dialoga con el mundo.
En esa tensión entre estructura y libertad, entre vida personal y creación, encuentra su equilibrio. Si en lo cotidiano prevalece el orden, en el lienzo habita el caos necesario para reinventarse. Así, cada obra no sólo narra una historia, sino que deja un rastro: un testimonio visual de intensidad, transformación y permanencia.
JOAQUÍN PIÑEIRO
Materia, fuego y memoria en transformación
Entre encáustica, collage y elementos cargados de simbolismo, su obra convierte lo cotidiano en superficies vivas donde el azar también crea.
Desde hace más de dos décadas, Joaquín Piñeiro ha consolidado una voz propia dentro de la plástica contemporánea mexicana, construyendo una propuesta en la que la materia adquiere profundidad física y emocional.
Originario de la Ciudad de México y radicado en San Miguel de Allende, su trayectoria ha estado marcada por una constante exploración técnica y conceptual
que lo ha llevado a desarrollar piezas tridimensionales donde la pintura deja de ser superficie para convertirse en experiencia sensorial.
Formado en instituciones de México y Estados Unidos —como la Pennsylvania School of Art, la Samuel Fleisher Art Memorial, Los Angeles City College, la Academia de San Carlos y el Taller de Producción Artística de Jordi Boldó—, su lenguaje
visual encuentra en la encáustica una de sus herramientas más poderosas. La cera y el fuego, materiales esenciales en su proceso creativo, introducen una dimensión impredecible que transforma cada obra en un diálogo entre intención y accidente.
Su trabajo parte de una idea inicial que nunca permanece intacta: el calor modifica, derrite, altera; el tiempo interviene. Esa transformación constante conecta con temas como la memoria, los vestigios y la permanencia de los objetos cuando dejan de ser útiles para convertirse en recuerdo.
En muchas de sus piezas aparecen bolsitas de té incrustadas, jaulas, fragmentos y elementos ensamblados que evocan historias silenciosas. Cada objeto encierra una dualidad: refugio y límite, belleza y melancolía, libertad y contención.
Para él, el arte no busca explicar ni imponer mensajes; surge como una experiencia que invade los sentidos y nace de impulsos íntimos: la frustración, la paz, la necesidad de expresión y el asombro. Esa espontaneidad caracteriza una obra libre de rigidez, donde el gesto creativo se mantiene abierto a la sorpresa.
Su producción ha formado parte de exposiciones colectivas e individuales en México y Estados Unidos, en sedes como el Museo de la Ciudad de Querétaro, la Galería de Arte Contemporáneo de San Miguel de Allende y diversos espacios culturales en Guanajuato, Los Ángeles y Filadelfia. Además de su labor artística, comparte su universo creativo desde su estudio y espacios expositivos en San Miguel de Allende, donde continúa desarrollando una obra honesta, intuitiva y profundamente viva.
@joaquin_pineiro
LORENZO LUGO MCKELVAIN
La honestidad como lenguaje creativo
Una trayectoria construida desde la introspección, donde el arte no busca agradar, sino resonar profundamente en quien lo observa.
Nacido en Torreón, Coahuila, su historia no comienza con una declaración formal de intenciones, sino con una necesidad silenciosa: la de entender lo que no podía decirse en voz alta. En un entorno donde la sensibilidad existía, aunque no se nombrara como arte, encontró desde joven un canal para procesar emociones, dudas y contradicciones. Así, lo que inició como impulso se transformó en disciplina, y con el tiempo, en una carrera que hoy suma más de dos décadas.
Su obra no pretende encajar en lo decorativo ni en lo complaciente. Al contrario, se construye desde la honestidad emocional. “No se trata de hacer algo bonito, sino algo verdadero”, afirma, dejando claro que cada pieza es
una traducción de lo intangible: pensamientos, estados internos y momentos de transformación convertidos en materia visible.
Cada creación funciona como un registro personal, casi como una bitácora emocional. Hay obras que emergen desde la calma, otras desde el conflicto, pero todas comparten un mismo propósito: ser necesarias. En ese sentido, el proceso creativo adquiere un carácter íntimo, donde la intuición y la disciplina conviven en equilibrio. No espera a que llegue la inspiración; genera las condiciones para que aparezca.
Más que imponer una narrativa, su trabajo abre un espacio de conexión. Busca que quien observa pueda verse
reflejado, que algo se active incluso sin una explicación racional. Esa posibilidad de resonancia es el verdadero objetivo: provocar una emoción, una pausa, una pregunta.
A lo largo de su trayectoria ha participado en múltiples exposiciones en galerías, centros culturales y museos. Entre ellas, destaca Refugio, su primer Solo Show en un museo en Estados Unidos, un momento clave que marcó una expansión en su práctica hacia formatos más libres, como la instalación y la experiencia inmersiva.
Lejos de definirse por logros puntuales, reconoce que su mayor conquista ha sido sostenerse en el tiempo, evolucionar sin repetirse y construir una vida a partir de su obra. Vivir del arte, conectar con otros y transformar lo personal en algo compartido es, en esencia, el verdadero reconocimiento.
Actualmente trabaja en nuevas piezas y en la preparación de futuras exposiciones, incluyendo un próximo Solo Show en museo. Su búsqueda continúa, guiada por una convicción clara: el arte no solo se crea, también se habita.
Por: Laura Durán (@launiceduran)
Fotografías: Jacob Vélez G. @jacov_photo
@lorenzolorenzzo
ROGELIO GUERRERO
RAMÍREZ
Escultura contemporánea que dialoga entre lo orgánico y lo simbólico
Entre esmaltes, metales y una visión precisa, su obra transforma la fragilidad en permanencia y el objeto en discurso.
Desde Zapopan, Jalisco, emerge una práctica escultórica que encuentra en la cerámica un territorio de exploración tan complejo como profundamente expresivo. La obra de Rogelio Guerrero Ramírez no sólo se construye desde la destreza técnica, sino desde una sensibilidad que entiende el material como un vehículo de pensamiento. En cada pieza, lo figurativo se disuelve sutilmente hacia lo surrealista, generando un lenguaje visual que oscila entre lo lúdico y lo crítico.
Su acercamiento al arte no fue inmediato ni premeditado. Aunque desde la infancia el dibujo formaba parte de su vida, fue un encargo inesperado —la creación de maniquíes escultóricos— lo que detonó una revelación. Sin formación académica formal en escultura, investigó,
experimentó y resolvió. El resultado no sólo cumplió con el objetivo inicial, sino que marcó el inicio de una vocación irreversible.
Desde entonces, el proceso creativo se ha convertido en un ejercicio de visualización constante. Cada obra nace primero en la mente: proporción, brillo, textura y presencia son elementos que se resuelven antes de tocar la materia. Esa claridad le permite enfrentar uno de los materiales más desafiantes: la cerámica, cuya dualidad —resistente al tiempo y vulnerable al instante— se convierte en parte esencial de su discurso.
Influenciado por la escultura clásica grecorromana y la riqueza estética de las culturas asiáticas, particularmente japonesa y china, su trabajo integra tradición y con-
temporaneidad. Los acabados, muchas veces intervenidos con metales preciosos, elevan la pieza hacia un terreno donde lo ornamental se encuentra con lo conceptual. El resultado: esculturas que no sólo se contemplan, sino que interpelan.
Lejos de limitarse a una intención decorativa, cada obra busca provocar. El contraste entre lo sólido y lo aparentemente fluido, entre lo clásico y lo disruptivo, genera una tensión visual que invita a la reflexión. La cerámica, en sus manos, deja de ser únicamente soporte para convertirse en argumento.
Actualmente, su producción se expande a nuevas exploraciones dentro de su colección Melted, además de colaboraciones y proyectos de diseño en cerámica aplicada, como botellas de tequila. Paralelamente, incursiona en la pintura en técnica mixta, ampliando así su lenguaje plástico.
Más allá de exposiciones y reconocimientos, el mayor logro ha sido sostener una vida dedicada a la creación. Porque en su universo, crear no es sólo un acto artístico: es una forma de existir.
@roger.guerrero.art
TENDENCIAS
PORTADA
• MODA • JOYAS • AUTOS
Por: Laura Durán (@launiceduran)
Fotografías: Cortesía Disney México
DOBLE ÍCONO, MISMA GRANDEZA H
Talento, legado y presencia escénica que han marcado generaciones.
No sólo comparten escena: representan dos generaciones de mujeres que han convertido el cine en territorio de poder, elegancia y permanencia.
ay encuentros que trascienden la pantalla y se convierten en símbolos. El de Meryl Streep y Anne Hathaway pertenece a esa categoría excepcional: dos mujeres, dos generaciones, dos trayectorias impecables que convergen en un mismo punto de grandeza. No se trata únicamente de estrellas; se trata de referentes que han moldeado el imaginario cinematográfico contemporáneo con inteligencia, disciplina y una fuerza escénica imposible de ignorar.
Meryl Streep es, sencillamente, una institución viva del cine. Nacida en Summit, Nueva Jersey, ha construido una carrera que rebasa los límites de la actuación para instalarse en el terreno del legado. Con 21 nominaciones al Premio Óscar y tres estatuillas ganadas, su nombre es sinónimo de excelencia. Cada personaje suyo —desde Sophie’s Choice hasta The Iron Lady , pasando por The Bridges of Madison County y Out of Africa — lleva consigo una profundidad emocional que transforma cualquier guion en una experiencia inolvidable. Su presencia no necesita estridencias: domina desde la sutileza, desde el silencio, desde esa precisión interpretativa que sólo poseen los grandes maestros. Más allá de los premios, ha abierto camino para generaciones enteras de actrices, demostrando que la madurez femenina en pantalla puede ser poderosa, compleja y magnética.
Anne Hathaway, nacida en Brooklyn, Nueva York, encarna otra forma de grandeza: la reinvención constante. Su carrera comenzó bajo la luz encantadora de The Princess Diaries , pero rápidamente dejó claro que su ambición artística iba mucho más allá del encanto juvenil. Con una sensibilidad contemporánea y una elegancia natural, ha transitado del cine comercial al drama de autor con una soltura admirable.
Su interpretación en Les Misérables le valió el Óscar, Globo de Oro, BAFTA y SAG Award, consolidándola como una actriz capaz de conmover desde la vulnerabilidad más pura. En títulos como Rachel Getting Married, Interstellar o The Intern , ha demostrado una rara cualidad: la de hacer que cada personaje parezca íntimo, cercano, profundamente humano. Su legado se construye desde esa dualidad perfecta entre glamour clásico y emocionalidad moderna.
Cuando ambas coincidieron en The Devil Wears Prada , en 2006, el resultado fue mucho más que una película exitosa: fue un fenómeno cultural. Una dio vida a Miranda Priestly, figura imponente, glacial y sofisticada; la otra encarnó a Andy Sachs, joven profesionista que descubre el precio de la ambición. La tensión entre ambas creó uno de los dúos femeninos más memorables del cine reciente. No competían: se potenciaban. La autoridad frente a la transformación; la experiencia frente al descubrimiento. Esa alquimia convirtió la cinta en un clásico instantáneo. Ahora, casi dos décadas después, el regreso con The Devil Wears Prada 2, revive esa complicidad cinematográfica con una nueva dimensión. La secuela, que se estrena en México el próximo 30 de abril, eligió nuestro país como escenario de una de sus presentaciones más espectaculares.
La Ciudad de México recibió a ambas actrices con un lanzamiento concebido como una experiencia sensorial y estética: un evento exclusivo entre la Casa Azul y el Museo Anahuacalli, donde moda, cine y arte dialogaron en una puesta en escena tan sofisticada como simbólica. No fue una simple premiere; fue una declaración de estilo, un homenaje al universo visual que ambas ayudaron a convertir en ícono global.
Fuera del set, su influencia también deja huella. Streep ha sido una voz firme en temas de equidad de género, educación artística y causas humanitarias. Hathaway, por su parte, ha impulsado agendas relacionadas con los derechos de las mujeres, la maternidad equitativa y el bienestar infantil. Ambas entienden que la verdadera relevancia no termina cuando se apagan las cámaras.
Juntas representan una conversación entre pasado, presente y futuro del cine. Una simboliza la cima consagrada del oficio; la otra, la evolución luminosa de una estrella que no deja de crecer. En tiempos donde lo efímero domina, ellas encarnan lo opuesto: permanencia, autenticidad, legado. Porque hay talentos que brillan una temporada… y hay íconos que, como Meryl Streep y Anne Hathaway, simplemente permanecen.
El Gesto Inicial
En el majestuoso Teatro Degollado, la apertura de Volvo Fashion Week México Guadalajara marcó más que un inicio: estableció el tono. Calderoni presentó una colección inspirada en los uniformes de la Selección Nacional de México, reinterpretando la sastrería desde el deporte con una visión contemporánea.
El cierre del día se sintió casi íntimo. Julia y Renata, junto a Ely Guerra, llevaron a la pasarela una propuesta donde el acto de “Nombrar” se transforma en materia, en un diálogo sutil entre voz, cuerpo y textil.
Volvo Fashion Week Guadalajara
Cuatro días que redefinen el pulso creativo del país
Identidad, emoción y vanguardia convergen en una escena que proyecta la moda mexicana hacia una dimensión global.
La Forma y la Raíz
La narrativa se volvió más densa, más táctil. En el Antiguo Colegio de San Diego, Olmos y Flores presentó “Barro”, una colección que entiende la moda como proceso vivo: moldear, romper y reconstruir desde la memoria.
La jornada se trasladó al Edificio Arroniz, donde Abel López presentó Autumn/Winter 26, inspirado en “La Minerva”, con una propuesta de carácter escultórico y volúmenes firmes.
En el mismo escenario, Alfredo Martínez mostró “Tapatía”, un homenaje contemporáneo al imaginario del mariachi que traduce identidad en sofisticación.
El cierre del día llegó con ARRRE by AF, la marca de Alejandro Fernández, quien presentó “Hijo del Rey” SS26. Diseñada bajo la dirección creativa de Karla Laveaga, la colección parte de un linaje cultural y musical que ha definido más de tres décadas de carrera, traducido en una propuesta contemporánea que proyecta la identidad mexicana como un lenguaje global.
La emoción en escena
En la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, Benito Santos presentó “12 Sones” Otoño/ Invierno 2026, una oda a la riqueza musical de Jalisco. Con mariachi en vivo y el cierre de Ximena Sariñana, la colección tradujo los sones jaliscienses en siluetas fluidas, encajes, bordados y textiles satinados. La paleta —rosa viejo, malva, terracota, azul acero, gris humo y verde petróleo con acentos champagne— construyó un equilibrio entre tradición y modernidad.
Por la tarde, en Hackett London Midtown Guadalajara, Hackett London presentó “The Journey of a Man” SS26, una visión de sastrería relajada con blazers ligeros, lino y tonos tierra y azules. El evento marcó la llegada de Erik Hayser como embajador y cerró con una cena en Estiatorio Nostos.
Nuevas voces, nuevos códigos
El cierre apostó por una narrativa más libre, donde la moda se entiende como discurso. Liberal Youth Ministry, de Antonio Zaragoza, presentó una colección que funciona como manifiesto visual: sedas intervenidas, hoodies, piel y piezas híbridas que tensionan lo religioso, lo juvenil y lo contracultural.
NoName, presentado por Tajín, mostró “Archivo”, una curaduría que revisita dos décadas de trayectoria de Jonathan Morales, reafirmando su lugar dentro de la cultura pop.
Entre esta presentación y la siguiente, un performance de New Balance irrumpió como un puente entre disciplinas, integrando movimiento y moda en una experiencia que expandió el lenguaje de la pasarela.
En contraste, Vanebon presentó “Primadonna”, una propuesta que explora la adolescencia como territorio estético: una pijamada surrealista donde conviven arquetipos femeninos en una narrativa cargada de fantasía e identidad.
Finalmente, María Isas, con SENTIMIENTO, presentó “TRAUMNOVELLE” FW26, una colección profundamente emocional donde lo doméstico se convierte en lenguaje, revelando la tensión entre lo íntimo y lo no dicho.
Más que una sucesión de desfiles, esta edición se construyó como una serie de narrativas en movimiento: propuestas que dialogan entre la tradición y la experimentación. Desde la reinterpretación de raíces culturales hasta visiones más conceptuales donde el streetwear, el arte y la performance se entrelazan, la pasarela se afirmó como un espacio de identidad en constante evolución.
Nudo, 25 años de color
El ícono de Pomellato evoluciona en una celebración vibrante
Nuevas Piezas Que Exploran La Armonía Entre Gemas, Volumen Y Movimiento, Reafirmando El Espíritu Contemporáneo De Pomellato.
A un cuarto de siglo de su creación, Nudo reafirma su lugar como emblema de la joyería moderna. Pomellato conmemora este aniversario con una colección que eleva su esencia: el color como lenguaje emocional y la versatilidad como sello.
Las nuevas piezas revelan una conversación armónica entre gemas. Topacios en tonos London blue y sky blue, amatistas profundas y peridotos luminosos se encuentran en composiciones asimétricas que fluyen con naturalidad sobre la piel. El distintivo corte Clessidra potencia la luz en cada piedra, mientras los tamaños Maxi, Classic, Petit y Mini crean un ritmo sofisticado en collares y pendientes.
En una exploración cromática más sutil, la prasiolita y el ágata verde se superponen para crear matices únicos, enriquecidos con delicados acentos de diamantes. Por su parte, el anillo Toi et Moi introduce un juego de contrastes entre volumen y brillo, definiendo una estética audaz y elegante.
Fiel a su filosofía Free Gems, la maison italiana celebra la individualidad de cada gema, permitiendo que cada creación exprese una identidad única. Nudo no sólo evoluciona: se libera, se mezcla y se lleva sin reglas, confirmando que el color —cuando se vive— es la forma más íntima de lujo.
Por: Laura Durán (@launiceduran) / Información y Fotografías: Cortesía Pomellato
PORSCHE CAYENNE ELECTRIC
La nueva expresión del poder silencioso
Hay una sofisticación particular en aquello que no necesita imponerse para ser contundente. El Porsche Cayenne Electric encarna esa idea con una precisión casi impecable: un vehículo que no renuncia a su legado, pero que decide avanzar con una claridad absoluta hacia el porvenir.
Su presencia es firme, elegante, inevitablemente Porsche. Las proporciones han crecido hasta rozar los cinco metros de longitud, mientras la silueta mantiene ese equilibrio entre tensión y fluidez que define a la marca. No hay excesos, sólo intención. Cada línea responde a una lógica estética y aerodinámica que dialoga con una nueva era, más
limpia, más silenciosa, pero igualmente poderosa.
Bajo esta nueva arquitectura eléctrica de 800 voltios, el Cayenne despliega una ingeniería que no busca impresionar desde lo evidente, sino desde la experiencia. La carga ultrarrápida, la gestión precisa de la energía y la respuesta inmediata de sus motores configuran un lenguaje distinto: uno donde la eficiencia y el rendimiento conviven sin fricción.
En movimiento, el concepto de peso parece diluirse. La tecnología Porsche Active Ride redefine la relación entre cuerpo y camino, eliminando prácticamente cualquier inercia.
El vehículo se mantiene plano, estable, casi
Por: Laura Durán (@launiceduran) / Fotografías: Cortesía
Tecnología que no desplaza la emoción, la traduce.
suspendido en una coreografía perfectamente controlada. No es sólo conducción, es una sensación de dominio absoluto.
El interior continúa esa narrativa con una visión contemporánea del lujo: pantallas integradas con naturalidad, materiales de alta calidad y un espacio generoso que prioriza el confort sin perder sofisticación. Todo fluye con una lógica intuitiva, donde la tecnología acompaña sin invadir.
Incluso, la emoción encuentra su lugar. Un sonido cuidadosamente diseñado acompaña la aceleración, evocando memorias sin caer en la nostalgia. Es un guiño sutil, casi íntimo, que recuerda que la esencia no desaparece, simplemente evoluciona.
El Porsche Cayenne Electric no busca redefinir lo que ya era exitoso; propone una nueva forma de entenderlo. Una en la que el lujo, la innovación y el carácter convergen con una naturalidad que sólo las grandes marcas logran alcanzar.
ARQUITECTURA E INTERIORISMO HOME
ESTADIO AKRON
Arquitectura
Infraestructura que trasciende el evento: el estadio como catalizador de una nueva narrativa urbana.
Guadalajara atraviesa hoy una de esas transiciones donde la infraestructura deja de ser fondo para convertirse en discurso. Con la mirada puesta en la Copa Mundial de la FIFA 2026, la ciudad no sólo se prepara: se redefine.
En ese relato, el Estadio Akron aparece como una pieza que anticipó el presente. Diseñado por el despacho de Jean-Marie Massaud en colaboración con Daniel Pouzet, el estadio se concibe como una topografía artificial más que como un objeto arquitectónico. Su gesto más distintivo —una cubierta ondulada recubierta de vegetación— remite a un volcán domesticado, una forma orgánica que diluye los límites entre construcción y territorio.
La decisión no es menor. En un contexto donde los recintos deportivos suelen imponerse con monumentalidad, el Akron opta por la integración. Su envolvente verde no sólo responde a una intención estética, sino también climática: contribuye a la regulación térmica y reduce el impacto visual desde la distancia. La estructura, parcialmente enterrada, refuerza esta idea de pertenencia al suelo, como si el edificio hubiera emergido en lugar de haber sido colocado.
En el interior, la arquitectura se vuelve precisión. Con capacidad superior a los 45 mil espectadores, el diseño privilegia la cercanía al terreno de juego mediante una geometría que optimiza ángulos de visión. Las gradas, cuidadosamente inclinadas, generan una experiencia envolvente sin caer en la escala abrumadora. Aquí, la monumentalidad se domestica en favor de la experiencia.
De cara al Mundial, el estadio entra en una nueva fase. Las intervenciones actuales no alteran su esencia, pero sí la actualizan: sistemas de iluminación de última generación, mejoras en accesibilidad universal, infraestructura tecnológica para transmisión global y ajustes en logística que responden a estándares internacionales. Más que transformarse, el Akron se afina.
Sin embargo, el verdadero impacto ocurre fuera de sus límites. La ciudad reorganiza sus flujos: nuevas conexiones viales, ajustes
en transporte público y una relectura del espacio urbano como experiencia compartida. El estadio deja de ser destino para convertirse en nodo.
Y ahí surge la pregunta inevitable: ¿Qué permanece cuando el evento termina? La arquitectura, en su mejor versión, no responde al instante, sino al tiempo. El Estadio Akron parece entenderlo. No busca dominar el paisaje, sino pertenecerle. Y en esa decisión, silenciosa pero contundente, se construye su relevancia.
Porque más allá del espectáculo, lo que queda es la ciudad, y la forma en que decide habitar su propio futuro.
Fotografías: Turismo Jalisco
EL ARTE DE TEJER HOGAR
Cuando los textiles cuentan historia
Entre técnica, memoria y diseño, el textil redefine el interiorismo como una experiencia sensorial y cultural.
Los textiles han acompañado a la humanidad desde sus orígenes, mucho antes de que el diseño de interiores existiera como disciplina. Más que objetos utilitarios, han sido herramientas de identidad, jerarquía y expresión cultural, capaces de narrar historias a través de fibras, colores y técnicas. Hoy, en el lenguaje del interiorismo contemporáneo, recuperan ese peso simbólico y lo traducen en espacios que no sólo se habitan, sino que se sienten.
Por: Arq. Juan José de Jesús González Torres (@blendershopvallarta)
En la actualidad, el interiorismo ha dejado de entenderse únicamente como una solución estética o funcional para convertirse en una práctica narrativa. Cada elemento dentro de un espacio comunica, y en ese discurso, los textiles ocupan un lugar privilegiado: aportan profundidad, suavizan la arquitectura y establecen una conexión inmediata con lo emocional. No es casualidad que diseñadores y arquitectos los integren como piezas clave para construir atmósferas más complejas y envolventes.
En México, esta dimensión adquiere una relevancia particular. El arte textil forma parte de una tradición que supera los cuatro mil años, donde técnica y cosmovisión se entrelazan en cada pieza. Lejos de ser únicamente decorativos, los tejidos tradicionales condensan memoria colectiva, identidad regional y conocimiento ancestral. Incorporarlos en interiores contemporáneos no es un gesto nostálgico, sino una forma de continuidad: un diálogo entre pasado y presente que enriquece cualquier espacio.
Esa convivencia es, precisamente, lo que define las propuestas actuales. Un tapiz artesanal puede coexistir con mobiliario de líneas depuradas, generando un equilibrio entre lo cálido y lo sofisticado. Las fibras naturales, los bordados y los telares aportan una dimensión táctil que contrasta con materiales industriales, logrando interiores más humanos y sensoriales. En paralelo, el diseño contemporáneo reinterpreta estas raíces mediante composiciones abstractas, escalas monumentales o combinaciones inesperadas que expanden el lenguaje textil hacia nuevas posibilidades. Más allá de su valor estético, los textiles transforman la percepción del espacio. Modulan la luz, absorben el sonido y redefinen
la manera en que se experimenta una habitación. Una alfombra puede anclar visualmente un entorno; un tapiz puede convertir un muro en punto focal. Son intervenciones precisas, capaces de modificar la atmósfera sin recurrir a cambios estructurales.
También existe una dimensión ética en su elección. En un contexto donde el diseño tiende hacia la conciencia material, optar por piezas hechas a mano o de producción local implica reconocer el tiempo, el oficio y la historia detrás de cada creación. Cada textil es, en esencia, irrepetible: una síntesis de técnica y experiencia que trasciende lo decorativo para convertirse en patrimonio vivo.
Así, el textil deja de ser un complemento para asumir un rol central dentro del interiorismo. No sólo viste el espacio: lo construye. Entre hilos, nudos y tramas, lo que emerge es una nueva forma de habitar, donde diseño, cultura y emoción se entrelazan con naturalidad.
EVENTOS
Joyascon historia
Un legado que trasciende generaciones
En Guadalajara, la firma de joyería Gabriela Sánchez celebró 25 años de trayectoria con una pasarela que reunió pasado y presente en una misma narrativa. La colección “25 Aniversario” marcó un momento clave tras su histórica participación en Paris Fashion Week, consolidando su proyección internacional.
El desfile presentó 60 piezas maximalistas que revelan la evolución estética de la marca, donde la plata mexicana cobra protagonismo como símbolo de identidad. Cada joya, resguardada a lo largo de los años, forma parte del archivo histórico de la casa, convirtiéndose en testimonio tangible de su legado creativo.
La experiencia se enriqueció con el vestuario y diseño sonoro original del venezolano Luis Enrique Bolívar, quien aportó una dimensión sensorial que elevó la pasarela. Sobre el runway, figuras como Sally Rangel, Lorenza Luquín y Óscar Lupercio dieron vida a las piezas, sumando trayectoria y presencia.
Más que una celebración, el encuentro reflejó la fuerza de un legado familiar que continúa evolucionando. Entre colecciones icónicas y nuevas lecturas, la firma reafirma su esencia: contar la historia de México a través de la joyería.
El nombre de Israel Zzepda marca hoy un momento clave en el arte contemporáneo tras obtener el primer lugar en la II Bienal de Arte Federico Kampf. Su obra Mente Amor Fosis a la inversa del rey, sintetiza una búsqueda espiritual que ha definido su trayectoria: del autodidactismo en Guadalajara a una pintura figurativa de raíz simbólica, influida por Caravaggio y Salvador Dalí.
La bienal, impulsada por Federico Kampf, reunió más de 160 propuestas, y seleccionó 30 para una muestra itinerante hasta 2028. En ese contexto, Zzepda no sólo gana: confirma una voz que transforma el arte en experiencia interior.
Brindis imperdible
Vino, sabor y experiencia
De la Viña a la Copa celebra su edición 16 en Guadalajara como una de las citas vinícolas más relevantes del país. Con más de 600 etiquetas, catas guiadas, propuesta gastronómica y música en vivo, el festival invita a descubrir el vino desde una experiencia sensorial completa, donde expertos, sabores y ambiente se encuentran en cada copa.
La academia Patrick Mouratoglou en Guadalajara, impulsa a nuevas generaciones con una clínica para niños, fomentando disciplina y pasión. Bajo la dirección de Luis Enrique Herrera, el proyecto consolida al Centro Panamericano de Tenis como cuna de futuros campeones.
Por: Laura Durán (@launiceduran) / Forografias:
Por: Laura Durán (@launiceduran) / Forografias: Cortesía
LatidoTapatío
Moda que se vive
Guadalajara no sólo se observó: se sintió. Durante cuatro días, Volvo Fashion Week México transformó la ciudad en un escenario donde la moda dejó de ser contemplación para convertirse en experiencia. Cada espacio —del Teatro Degollado a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres— se activó como un punto de encuentro entre emoción, identidad y movimiento.
La pasarela se expandió más allá de las prendas. Hubo música en vivo, intervenciones performáticas y atmósferas que envolvían al espectador, invitándolo a habitar cada colección. La moda, aquí, no se limita a vestir el cuerpo: construye narrativas que se escuchan, se recorren y se interpretan desde lo sensorial.
Entre texturas, luces y sonidos, surgieron momentos donde el tiempo pareció suspenderse. Diseñadores, artistas y público compartieron un mismo pulso, diluyendo las fronteras entre creador y espectador. La experiencia dejó de ser lineal para convertirse en un recorrido íntimo y colectivo al mismo tiempo.
En esta edición, Guadalajara reafirmó su lugar como epicentro creativo. No por lo que muestra, sino por lo que provoca: una conexión profunda donde la moda trasciende la forma y se instala en la memoria. Aquí, cada instante se transforma en huella, y cada propuesta en una forma de sentir el presente.
Formasdelalma
Una mirada íntima a lo esencial
En el Hotel Grand Fiesta Americana Guadalajara, el fotógrafo Uriel Santana celebró 25 años de trayectoria con la inauguración de Las Formas del Alma, una exposición que explora la esencia humana desde la sensibilidad y la luz. La muestra reunió a figuras como Anette Michel, Shanik Berman y Gonzalo Vivanco, quienes formaron parte del proyecto. La convocatoria fue impulsada por Sandro Cruz y Jorge Lupercio, quien además fungió como conductor del evento. A través del desnudo físico y simbólico, cada imagen revela emociones profundas y miradas que narran sin palabras, consolidando una propuesta íntima que invita a descubrir la belleza auténtica del ser.
MADISABreakfast Gathering
Prestigio y conexión empresarial
En un ambiente elegante en el JW Marriott Guadalajara, MADISA reunió a clientes, aliados y amigos para compartir una mañana de diálogo y cercanía. El encuentro, encabezado por Ana Rosalía Hernández, propició conexiones valiosas dentro de la comunidad empresarial.
Durante el desayuno, el Dr. Humberto Romano impartió la charla “Prestigio empresarial: cómo se construye y cómo se pierde”, ofreciendo una mirada precisa sobre reputación, confianza y visión estratégica. La experiencia, acompañada de sabores mexicanos, reforzó vínculos y abrió nuevas perspectivas de crecimiento compartido.
Por: Laura Durán (@launiceduran) Fotografías: Alviso Studio