«La brevedad es el alma del ingenio» William Shakespeare
Año I - Número 1 - Primer semestre de 2016
(1899–1986)
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30 años sin Borges El 14 de junio de 1986, en Suiza, moría el gran maestro Jorge Luis Borges. «De todas las ciudades del mundo que he recorrido, Ginebra me parece la más propicia a la felicidad», había comentado alguna vez. Sus restos descansan allí, en el cementerio de Plainpalais.
«Hay una foto donde se ve a Borges que intenta descifrar las letras de un libro que tiene pegado a la cara. Está en una de las galerías altas de la Biblioteca Nacional de la calle México, en cuclillas, la mirada contra la página abierta. Uno de los lectores más persuasivos que conocemos, del que podemos imaginar que ha perdido la vista leyendo, intenta, a pesar de todo, continuar. Ésta podría ser la primera imagen del último lector, el que ha pasado la vida leyendo, el que ha quemado sus ojos en la luz de la lámpara. “Yo soy ahora un lector de páginas que mis ojos ya no ven”. […]Un lector es también el que lee mal, distorsiona, percibe confusamente. En la clínica del arte de leer, no siempre el que tiene mejor vista lee mejor.» Ricardo Piglia, en «El último lector» (2005)
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«Libros lege. Litteras disce. Virtute utere.» Catón
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SOBRE BORGES El escritor quedó ciego a partir de la segunda mitad de su vida por una enfermedad degenerativa hereditaria. Estoicamente, nunca utilizó la queja como medio de expresión. La ceguera le permitió explorar una nueva dimensión y creó una cosmovisión única en la que se juega con el tiempo, el espacio, la realidad, el destino, lo doble. Pero qué mejor oportunidad de acercarnos a su creación que no sea a través de sus propias palabras. Aquí, un fragmento de «Cómo nace un texto»:
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Poema de los dones Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche. De esta ciudad de libros hizo dueños a unos ojos sin luz, que sólo pueden leer en las bibliotecas de los sueños los insensatos párrafos que ceden las albas a su afán. En vano el día les prodiga sus libros infinitos, arduos como los arduos manuscritos que perecieron en Alejandría. De hambre y de sed (narra una historia griega) muere un rey entre fuentes y jardines; yo fatigo sin rumbo los confines de esta alta y honda biblioteca ciega. Enciclopedias, atlas, el Oriente y el Occidente, siglos, dinastías, símbolos, cosmos y cosmogonías brindan los muros, pero inútilmente. Lento en mi sombra, la penumbra hueca exploro con el báculo indeciso, yo, que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Algo, que ciertamente no se nombra con la palabra azar, rige estas cosas; otro ya recibió en otras borrosas tardes los muchos libros y la sombra. Al errar por las lentas galerías suelo sentir con vago horror sagrado que soy el otro, el muerto, que habrá dado los mismos pasos en los mismos días. ¿Cuál de los dos escribe este poema de un yo plural y de una sola sombra? ¿Qué importa la palabra que me nombra si es indiviso y uno el anatema? Groussac o Borges, miro este querido mundo que se deforma y que se apaga en una pálida ceniza vaga que se parece al sueño y al olvido. (en El hacedor, 1960)
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Su muerte Borges siempre impresionaba con sus frases inesperadas. Cierta vez, un periodista lo halagó diciéndole Borges, usted es un genio, a lo que el maestro respondió: - «No crea, son calumnias». Así solían ser sus respuestas. Sobre la muerte dijo una vez: «No creo temerle a la muerte, más bien le temo a la posibilidad de que exista otra vida (…) Yo no quisiera volver a ser Borges.» El domingo 15 de junio de 1986 amanecía con la triste noticia de su deceso. Y así lo registraba la prensa escrita local e internacional:
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Kodama sin Borges María Kodama Schweizer nació el 10 de marzo de 1937. Para ella, la vida con Borges estaba siempre llena de magia. «Él era la mitad de mi alma. Y por eso cuando murió, murió la mitad de mi alma.»
«Él siempre supo que su destino era escribir. No es que fuera una necesidad, era su destino.»
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«Libros lege. Litteras disce. Virtute utere.» Catón
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«Verba volant, scripta manent»
«Acta est fabula»
Staff martinbanfi@gmail.com San Andrés de Giles 2016 Página | 20
«Libros lege. Litteras disce. Virtute utere.» Catón