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Franquismo: Memórias e Cotidiano

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La vida cotidiana entre los años 1940 y 1975 Relatos de personas que vivieron el período desde el punto de vista de la vida cotidiana

Universidad Politécnica de Catalunha Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona Asignatura: Antropología de la Ciudad Profesora: Marta Llorente Alumna: Marla Feranda dos Santos Rodrigues (São Paulo, Brasil) Barcelona, 08 de junio de 2015


La vida cotidiana entre los años 1940 y 1975 Relatos de personas que vivieron el período desde el punto de vista de la vida cotidiana

La vida cotidiana entre los años 1940 y 1975 Objetivo El trabajo inicialmente tenía como objetivo captar cómo las publicidades, la rádio y principalmente la televisión influenciaban los modos de mirar y describir la realidad por medio de entrevistas. Sin embargo, no ha sido posible establecer este panorama del comportamiento y de la visión influenciados por la mídia, pues a partir de las dos primeras entrevistas me di cuenta de que para esta investigación sería necesario hacer una pesquisa del contenido de los programas de radio y televisión, además de las publicidades. Como la intención de la propuesta es hacer una investigación antropológica, el cambio en la orienntación del trabajo se dió en el sentido de captar la vida cotidiana de las personas influenciadas o no por el régimen político. Como se nota al observar el cuestionário, la intención no ha sido que las personas dicieran sus opiniones políticas respecto al franquismo, el objetivo ha sido percibir de qué manera el contexto en que se inserían influenciaba sus vidas, siendo concientes de ello o no. A partir de los relatos ha sido posible percibir no sólo la visión de aquellos que vivían un sistema político en vigor durante 40 años, sino que las diferentes trayectorias de vida, la realidad económica y social de España en algunos momentos, la vida urbana del período y las diferencias de género en la sociedad.


Motivaciones Al llegar en España viniendo de un país como Brasil en que son deficientes las estructuras más básicas para su población, me impresionó la cantidad de personas mayores caminando en las calles, disfrutando del espacio público y ejerciendo con independéncia y cualidad de vida diversas actividades. Sentía curiosidad en hablar con las personas, saber de ellas, del país, así que en algun aspecto el trabajo ha sido también una excusa para acercarme a la gente de aquí para conocerles un poco más y aprender de la historia y cultura de este país. No ignoro que en España hayan problemas de atendimiento a sus habitantes mayores, sin embargo al compararse con un país de America Latina, es muy fuerte el contraste entre la cualidad de vida de tales personas. Yo por ejemplo, tengo una abuela que tiene Alzheimer y me cuestiono hasta qué punto el hecho de haber pasado mucho tiempo sola en su casa, no salir a la calle y no tener espacios de conviencia y sociabilidad en su barrio, no son posibles causas para el agravamiento de su enfermedad? De este punto me cuestioné también sobre el cambio en las estrcturas familiares, sobre cómo han sido hechas las ciudades en latinoamerica y las raízes de tal hecho, la conformación de las ciudades y etc. A partir de tales cuestiones saqué preguntas que me posibilitaran visualizar los referidos temas en España. Desde 2013 en Brasil han pasado fuertes manifestaciones contra los problemas politicos de corrupción en el país, las cuales tuvieron alcance mediático. En los ultimos meses, ha salido en los periodicos que algunas manifestaciones piden el impeachment de la presidenta e incluso la vuelta de la dictadura militar. Cuando supe de eso empecé a pensar en diversas cosas dentre ellas: Qué conocimiento de una régimen militar tendrían los ciudadanos brasileños, incluso yo, para llegar al punto de pedir la vuelta de una dictadura militar? Cuál es la visión de aquellos que vivieron de hecho el período militar de Brasil? En qué momento historico y político hemos llegado para que explodan las menifestaciones por problemas estructurales del país? Hasta qué punto lo que transmiten los medios de comunicación es verdad o son herramientas de dominio e influyencia sobre la población? A partir de tales cuestionamientos y de las experiencias mencionadas acima decidí elaborar una investigación que buscase en las personas sus experiencias vivenciadas en el período del franquismo, también con e objetivo de resgatar memorias y entender un poco poruqe hoy nos portamos como nos portamos.


Agradecimientos Agradezco a todos los entrevistados por haberen sido tan abiertos y amables al recibirme para contarme una parte de sus bonitas vidas, son ellos: Agustí, Angelez, Antonio, Carmen, José Manuel, Joaquina y Pepita. De igual modo agradezco a las personas amigas que me llevaran a hablar con los que serían los entrevistas, pues buscar personas en la calle no ha sido una tarea bien succedida, son ellas: Roser, Denise, Apen (Carmen) y Lola. Sin estas personas no habría sido posible realizar el trabajo. Agradezco a mis padres por me apoyaren siempre y me contaren sus pasados, a mi hermana por las conversas tan profundas e incentivadoras, a los amigos y compañeros del camino por el cariño. Agradezco también a Andrés por haber sido compañero y amigo y estar conmigo en el complejo proceso que estar en un país diferente, con una cultura diferente, por vos momentos que podrían haber sido difíciles se hicieron suaves. Enfin agradezco a la vida, a cada pequeña experiencia, a cada gentileza encontrada en la calle. Hacer este trabajo no ha sido solamente realizar más un trabajo de la carrera, lo tomé como una experiencia unica y enriquecedora, por la oportunidade de conocer y acercarme a las personas, por el aprendizaje que escapa a los libros, por las ganas de entender mejor qué es Catalunya, qué es España, quiénes son las personas que aquí viven.


Sobre el trabajo Los comentarios ubicados dentro de cada subtema no fueron contestados en el orden en que estan dispuestos en el trabajo, ya que las entrevistas son semi-estructuradas y por eso los entrevistados tenían libertad para hablar de otras cosas que no les fuesen preguntadas y a partir de eso también se construían nuevas preguntas. El modo semiestructurado ha contribuído para que los entrevistados aportasen al trabajo sus recuerdos y visiones más espontaneos, pues además de um panorama del imaginario y de las vivencias de las personas en el período tratado, se buscaba también que los entrevistados pudiesen traer nuevos elementos, nuevas figuras que participasen de sus cotidianos. Apesar de la división en subtemas los asuntos se mezclan, así que pude cuando se hable del castellano también se diga algo de la imigración, por ejemplo. Por medio del relato de cosas que parecen ser pequeños detalles, es posible captar los cambios en el paisaje urbano, la participación de las personas en estos cambios y la influencia de elllos sobre sus vidas. A partir de la diversidad de orígenes, edades y equilibrio en la cantidad de relatos entre personas que se identifican como hombres y mujeres ha sido posible establecer un panorama de las diferencias de percepción de la realidad, oportunidades y experiencias de las personas. Abajo de algunas transcripciones habrá comentarios míos en gris, en los cuales hablo mis impresiones sobre el tema considerando las vozes de los entrevistados y también mi perspectiva como extranjera nacida en un país que ha sido colonia por 300 años, Brasil. Pido a los lectores que estén atentos a las sensibles diferencias entre los relatos, pensando en la origen, en el género, en el espacio que describen como el de sus infancias, en las oportunidades, en las obligaciones de cada persona. Pido que perciban los detalles que permean la vida de cada uno de ellos, que además de representaren informaciones sociales de un período, más que nada son relatos de vidas, de relatos personales.


Entrevistar Inicialmente lo que hice fué intentar entrevistar a las personas en la calle, pero con los que hablé no se han dispuesto a contestar a la entrevista. Entonces pedí ayuda a conocidos a saber si no tenían a alguién que me pudiera contestar, esto sí ha sido bien succedido. También fui a un Casal de Gent Gran a intentar hablar con las personas, pero allí me orientaron a pedir una autorización al ayuntamiento y lo hice, pero no obtuve respuesta. Pasó que justo delante del Casal de Gent Gran estuve hablando con dos señores por dos horas y me hablaron muchas cuestiones que eran aportaciones para el trabajo, pero cuando les hablaba de entrevista, de hacer una grabación de audio ya no tenían interés en seguir hablando, así que en esta ocasión opté por seguir la conversa sin un registro, ya que la situación había sido muy espontanea. De cada charla o entrevista que haces, vas aprendiendo y ganando más contenido para elaborar mejor las preguntados a lo largo de la entrevista.


Protocolo de acción -Hablar con conocidos de personas que conozco e ir al Casal d’Avis. -Explicar sobre el trabajo y decir que se sienta libre para hablar lo que quiera, que no hay que restringirse a la pregunta. -Escuchar diferentes grupos sociales y géneros con el fin de percibir las diferencias entre ellos. -Hacer grabación de audio, registro escrito y fotográfico. -Fotografiar: la persona, detalles, gestos, manos, el espacio de la entrevista. -Preguntar sobre la posibilidad de alguna foto o algún documento que tenga del período. -Pedir contacto u ofrecer el mío para que pueda enviarle el trabajo final. -Recojer imágenes e informaciones respecto a los temas mencionados por las personas.


Cuestionario Datos y relatos del cotidiano 1 )Nombre y edad; 2) Dónde y con quién vivías entre los años 1940 y 1975? De dónde eres; Si cambió de lugar, porqué lo hizo y para dónde fué? 3) Cómo era la casa? Cómo eran los espacios de relación? Cómo era la calle de tu casa? Hacías algo en la calle? Piso o casa Espacios de relación Espacios de las tareas productivas y reproductivas: comer, dormir, hablar, trabajar, etc Algo cambió con la televisión? Se puede dibujar el espacio si quiere. 4) Has podido acceder a la escuela? Hasta cuánto pudistes estudiar? Cómo ibas a la escuela? Cómo era el espacio por que pasabas? 5) En el período, ejercías algún ofício ( trabajo remunerado o en el la casa)? Y las personas con quien vivías? Cómo ha sido para ingresar en este trabajo; 6) Cómo era la rutina própia y de la família (o con quién vivías)? Cómo hacían las compras? Cómo eran los espacios de ócio?


Algo cambió a lo largo del régimen? -Casa -Escuela -Trabajo -Compras/ alimentación

-Relaciones/amigos

-Ócio/ fines de semana y vacaciones

-Deporte

La midia 7) Escuchabas la radio? Qué escuchabas? A qué horas lo hacías? Dónde estaba la radio en la casa? 8) Cuándo fué la primera vez que viste la televisión? Qué programa mirabas? A qué horas lo hacías? Cambió lo que mirabas a lo largo del período? Con quién mirabas los programas? (6 y 7) 9) Te acuerdas de alguna(s) publicidad(s)? Cómo era(n)? De qué fecha era(n)? Cambió algo a lo largo del régimen? Carteles, periódicos, radios, televisión, anúncios de postes. Cómo aparecían hombres y mujeres? Canciones? 10) El fin del régimen representó algo para ti? 11) Hay algo más que quieras decir y no te pregunté?


Entrevistados Agustí Muñoz Martinez, 63 años . Manresa, Catalunya. Agustí nació en Manresa, Catalunya. Sus padres son imigrantes de Valladolid que se desplazaron después de la Guerra Civil para allí. Ha vivido siempre con la familia y luego con Angelez cuando se casa. En Manresa, Agustí ha tenido la oportunidad de estudiar y trabajar y también hizo el Servicio Militar. Llega a iniciar ingeniería industrial pero deja la carrera y sigue trabajando en una empresa familiar de seguros de la cual seguirá haciendo parte hasta hoy.


Angelez Valdero, 62 años. Manresa, Catalunya. Angelez nace en Manresa, su padre es de Llerida y su madre, de Granada. Angelez inicia los estudios en secretariado, pero a partir del cuidado con la madre, desarrolla vocación para la enfermeria. Viene a Barcelona durante dos años para estudiar y termina la carrera de enfermería en Manresa donde seguirá como trabajando en un hospital hasta casarse con Agustí.


Antonio Baena Ordoñez, 79 años. Luque, Córdoba. Antonio nació en Luque en el año 1935, allí seguirá viviendo con la familia hasta 1956, cuando viene a Barcelona, para trabajar. Estuvo viviendo cerca del Arco do Triunfo y en Besós. Trabaja algunos meses en la construcción del Camp Nou y hac el Servicio Militar en Africa. En Barcelona trabajará en el Metro hasta jubilarse y también hará servicios de eletricista . Se casa en 1962 y vive en ‘Hospitalet de Llobregat hasta hoy.


Carmen Rúa, 56 años. Lamás, Galícia. Carmen, nació en la aldea de Lamás, Galícia, en el año 1956. Desde muy pequeña ha sido mayormente creada por sus abuelos, ya que sus padres se marcharon a Suiza y a otros sítios a trabajar. A los 7 años viene con sus padres y hermano a vivir en Barcelona en el Carmel. A los 15 años empieza a trabajar en una tienda de ropas y sastrería en el Passeig de Gràcia. De allí tiene que interrumpir su trabajo para hacer el Servicio Social en la farmácia del Hospital San Rafael, de la cual saldrá a trabajar como auxiliar de dentista hasta hoy.


José Manuel, 63 años. Cerezal, Salamanca. José Manuel nace en el pueblo de Cerezal, Salamanca, donde se quedará hasta los 16 años (1966) cuando viene a Barcelona para trabajar. En Barcelona vive un tiempo como realquilado en un piso en la calle Valéncia y se casa a los 25 años, yendo a vivir en Santa Coloma de Gramanet. Antonio hace el Servicio Militar, trabaja durante 25 años en una empresa de plástico y actualmente lleva 20 años en una empresa de resinas.


Joaquina Aguilar, 88 años. Benabarre, Huesca. Joaquina nace en el pueblo de Benabarre donde vive en la propiedad de la fabrica de aceite que tenía su familia hasta los 16 años cuando fallece su padre. Viene a Barcelona y aquí trabaja durante 20 anõs como peluquera hasta casarse, cuando deja de trabajar. Su fallecido esposo era abogado, desde el matrimonio han vivido en la calle Girona, donde sigue viviendo.


Pepita, aproximadamente 85 años. Aragón. Pepita es una amiga de Pepita que llegó a su casa en el momento de la entrevista, por eso ha participado también. Pepita y Joaquina son amigas porque se conocieron al tener los hijos en la misma escuela. Pepita hace el Servicio Social en un comedor social. Su fallecido esposo ha hecho la Milícia Universitaria, por eso era militar. Pepita vive cerca de la casa de Joaquina en L’Eixample.


Relatos Las casas de la infancia: vivienda, calle, familia Este ‘las casas de la infancia’ seran relatados por los entrevistados los espacios domésticos de sus infancias, cómo la familia se relacionaba en ellos, la calle, los espacios públicos de sus pueblos. La casa en Córdoba En el pueblo de nosotros era... que no tenían las casas ni agua. Nosotros estábamos en una casa de campo. Era un cortijo bueno una casa que tenían los señores para... y éramos cinco nada más. Pero mira usted, una casa grandísima, fabricaba aceite y todo. Y en la fabrica de aceite... y parando allí, mi padre ganaba por cuidar de animales, burros y eso... y entonces mi hermana con las olivas, también las cojía. Allí ya sí hombre, mi madre creaba todas la gallinas. Teníamos todos los huevos aunque para los señoritos... y dijo: “Bueno, trae para los señoritos i cinco para los niños!” *risadas+. La casa era de los dueños, en medio de una finca grande! Lo que pasa es que tenía dependéncias para nosostros, para los señores, los que estaban en el molino (...). Eran vviviendas de dos plantas , como aquellas [apunta hacia afuera, estábamos en el barrio de Torrassa]. Blanquitas todas, porque en todas partes de Andalucía sí, eso ya viene de las calotas. Antonio 79 - Luque, Córdoba. La casa en Lamas Galícia creo que tiene, ella sola tantas aldeas como el resto de toda España junta, en cada pocos quilómetros hay una aldea, yo soy de una de esas aldeas (...), y allí la vida era en la calle totalmente, de hecho sigue siendolo ahora [risadas] (....). Todo el día adas en el campo, la vida es en el campo, desde que te levantas ya bajas para bajo. En Galícia suele haber casas de piedra y de dos plantas y es la costumbre, por lo menos en la zona donde yo soy, y antiguamente y ahora ya no tanto, de hacer escaleras exteriores. Supongo que era un poco para ahorrar espacio interno y tener espacio desde fuera. Si tienes un terreno, un perímetro de terreno con una huerto detrás de la casa, si pones una escalera afuera pues no estropeas una habitación (...). La zona de comer se solía hacer y la zona de dormir se solía poner en la parte de arriba. También siempre se hacía, se acostumbraba hacer un comedor para invitados en la parte de arriba de la casa (...). Pero a


lo largo del tiempo las cosas han cambiado mucho. Yo tenía electricidad en la parte de arriba, abajo tenía ... sabes lo que es un candil? Un candil los había de aceite, teníamos candiles de aceite, porque no había instalación eléctrica tan grande como para... Había Había, también había en algunas zonas de la casa abajo, pero había otras que habías que moverte con candil [risadas]. Había... depende, cuando era pequeña había cocinas con suelo de tierra, ahora ya eso no. Pero en aquella época sí, había la cocina por ejemplo podía tener suelo de tierra, tierra prensada, e... y en la parte de arriba no, era madera, se usaba mucho la madera. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. La casa en Cerezal ... en el pueblo en una casita que hizo mi padre y era... bueno, pequeña pero bien y el espacio no, el espacio no había mucho, quiere decir había una espécie de comedor pequeño, un poco como la mitad que esto o esto, después una habitación grande que era donde dormíamos todos, quiere decir en una lado la habitación de mis padres y en el otro lado lo nuestro, por allí las camas y tal... grande, esta sí era más grande que esto. Y luego la cocina, afuera un huerto y ...nada. No había água en aquel tiempo en el pueblo, luego había que ir a las fuentes por ahí allá... quiere decir no había agua en las casas... para lavarte, para cocinar, para todo ir a las fuentes. Traíamos los cántaros, esos, los subíamos para arriba y así teníamos agua pero... José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca.


La casa en Benabarre Mi padre tenía una pequeña fábrica de harina. Mi padre se murió cuando yo tenía los diesiseis años y fue cuando nos vinimos a Barcelona (...). Había seis habitaciones en la vivienda, había luz en vários sítios... teníamos un piso muy bonito. Vivíamos mis padres y éramos cuatro hermanos, éramos seis personas. Abajo era la pequeña fábrica y arriba la vivienda, que por cierto era muy bonita. Y allí pues, cuando mi padre murió que yo tenía diesiseis años recién cumplidos. Entonces yo me fui a Huesca también en Aragón aprender a ser peluquera y después, a los diesisiete años ya me vine a Barcelona con mi madre y mi hermana la pequeña y nos pusimos todos a vivir con una tía. Joaquina, 88 – Benabarre, Huesca.

Infáncia e imigración Luego ya, una vez ellos (sus padres) se marcharon que tuvieron que irse a Suiza a trabajar. Entonces ya los tres mayores que estábamos entoces, que habíamos nacido entonces, nos quedamos definitivamente con los abuelos. Pero era comun en aquella época, en princípio de los secenta, era comun que los niños estuviéramos creados allí por los abuelos. Practicamente, en la ladea éramos viejos y niños. La gente joven que podía trabajar... se iba [...] En nuestra época se iban a Europa, generalmente a Alemania, Suiza y Francia [...] mis padres estuvieron en Suiza, mis tíos también y otros estuvieron... una de mis tías estaba en Suiza y el tío estuvo en Alemania (...). Mis padres cuando pudieron volvieron, Y como allí no había posibilidades, en Galícia, entonces se vivnieron..había que ir o a..., finalmente a Madrid, Barcelona o Bilbao. Ellos vivnieron a Barcelona, encuanto se situaron, estuvieron trabajando y pudieron, fueron y nos recojieron y nos trajieron para... para aqui para Barcelona. Yo tenía siete años y el último de mis hermanos nació aquí. Carmen, 56 – Lamas, Galicia.


Vida cotidiana en la infancia: familia, consumo, espacio doméstico, actividades y trabajo En este subtema estarán los relatos ubicados en la infancia: las actividades de la familia, los habitos de consumo, los espacios de la casa, la relación con la calle y con los vecinos. El cuartel y la ventana de los calabozos Entonces yo vivía en frente a un cuartel de soldados y sí, hablaban catalán, los catalanes hablaban catalán. Pero depende de quien entraba ya los tenías todos en un calabozo los que hablaban catalán, sabes? Los encerraban en el calabozo y entonces los críos como yo, íbamos a la ventana donde daba el calabozo y como les daban muy poco de comer cuando estaban en el calabozo nos decían:”Vesnos a comprar un bocadillo a la taverna!” y íbamos y les subíamos los bocadillos, los pasábamos por allí... Los críos nos pasábamos muy bien, porque bueno, éramos críos, también jugábamos en la calle (...). Los niños jugábamos en la calle porque eran seis o siete casas y todos habíamos de todas las edades, íbamos por turnos. Y todos jugábamos en la calle... cuando veíamos que había soldados en el calabozo ya íbamos para allá, porque siempre nos caían diez centimos y nos podíamos ir a comprar una bolsita de pipas [sonrisas]. Angelez, 62 - Manresa, Catalunya.

Pienso tambén en el poder sobre el cuerpo y el indivíduo que se hacía tener el gobierno y la policía durante el régimen. Me hace reflexionar también sobre la acción del Estado y de la policía en los países que fueron colonias y que tuvieron escravismo durante muchos años, en el caso de Brasil, más de 300 años de escravismo principalmente de africanos. Pienso en las consecuencias sobre la significação del cuerpo, del cuerpo de un hommbre, de una mujer, de un hombre negro, de una mujer negra, de un hombre mestizo, de una mujer mestiza, de un hombre blanco, de una mujer blanca. Infelizmente, pienso que muchas conquistas que lograran los países europeos inluso pasando por dictaduras, lograron en retraso sus antiguas colonias, por ejemplo, hablando del abuso del poder sobre el cuerpo.


Del que no se habla En casa, si yo intentaba hablar con mis padres sobre Franco, sobre lo que fue la República, esto estaba prohibido. Porque no nos oyese alguien y nos delatase. En la mayoría de familias esto era un tabu. Era un... un hablar prohibido. Quiero decir, si tú decías: “Ah, en la guerra...!” ,”No hablemos de esto, nena. De esto no se habla.” Entonces era, era... por lo menos en mi casa era tabu, no se podía hablar de esto. Sabíamos cosas de la guerra de mi padre, sabíamos cosas de mi madre por la guerra... pero, pinceladas, sabes aquello: “Cuando estuve en la batalla de... pasó esto, pero ya está.” No se hablaba de estos temas. Angelez, 62 - Manresa, Catalunya. La cabra Y yo antes de irme al colegio por las mañanas, pues tenía una cabra y la tenía que sacar, darle de... porque la cabra tenía mucha hambre, daba cuatro litros de leche cada día. Yo por las mañanas, antes de irme al colegio... Aquella cabra la compré con lo que saqué de la Comuñon, cuando hice la Primera Comuñon, porque la cabra daba leche! La compré por 75 pesetas! Eso fué en el año 1943. Me acuerdo que una señora me regaló una peseta y un huevo. Y yo con aquel huevo [hace señales de que lo llevaba con mucho cuidado] (...) iba con mucho cuidado, y se me corta el bolsillo con el huevo... [risadas]? Antonio, 79 - Luque, Córdoba.


Consumo: alimentación en el campo y en la ciudad En ‘consumo’ los entrevistados hablan sobre sus habitos de alimentación en os pueblos de donde vienen y luego cuando cambian para Barcelona. Con eso aparecen comentarios sobre las actividades cotidianas de la familia y sobre el Racionamiento determinado por el régimen. El racionamiento La miseria tuvimos hasta el año 1951, que fue cuando quitaron el racionamiento. El racionamiento? Pues que en vez de haber cartilla de documento identidad era como un salva conducto, una cartilla de racionamiento. Les hacían, por ejemplo, en una família... en casa de nosotros que éramos cuatro y un matrimonio, hacían una cartilla y decían: “Bueno, para las seis personas tanto podeis comprar.” No podías comprar nada más que eso... y para el día lo que había era eso, el pan no se podía comprar todos los días, eh! Pan nos habíamos tirado cinco, seis veces sin pan! Y yo lo sentía mucho porque yo siempre lo había sido un comilon... sí, sí, un comlion de pan! Hoy eso... a veces me pongo yo a pensar de noche y digo: Mira que habrá sido una epoca tonta! Yo he comido melón con jamón! Y hoy es un lujo, como si fuera caviar o algo de eso... por necesidad! Yo dice a mi madre: Mamá, echame... quiero un poquito de jamón (...). Y ya cuando quitaron el racionamiento, entonces ya sí, ahí ya éramos el libre comércio. Antonio, 79 - Luque, Córdoba. El consumo y la panadería y la posición política Bueno, había un huerto grande de verdura allí. Eso sí que teníamos que había un hombre que nos la cuidaba. Pero... y la comida pues teníamos muchos animales, habían gallinas, pollos, conejos, cerdos, de todo teníamos. Era una cuadra muy grande y en cada sitio había sus animalitos y por todo al rededor de la fábrica había... para palomas, teníamos palomas. Además teníamos panadería también eh. Teníamos la fabrica esta de harina y la panadería. Pero cuando la guerra nos hicieron dejarla, pero mi padre contento, porque él no podía hacer el pan que tenía bastante trabajo. Pero teníamos un panadero joven que iba a matar curas, era cuando la guerra... y mi padre no, que era muy de derechas! (...) Pues nos hicieron dejar la panadería, porque es que estas dos cosas no se podían tener. Disieronle los fascistas: “Con lo qué se


quiere quedar?” y dice:”Con la fabrica, porque de eso entiendo yo! La llevo yo, porque el otro lo lleva el chico” y el chico era de izquierdas e iba a matar curas. Cuando le dijo a mi padre: “Voy a matar curas. Señor Luciano he ido a matar tantos curas esta noche” y mi padre le dijo “Vete de casa que no te quiero ni ver!”, porque mi padre era muy, muy... era muy beato. Joaquina – Benabarre, Huesca. En el campo se ponía de todo En el pueblo mercado no, había una tienda, no sé si había dos en mi pueblo, pero una tienda sí me acuerdo yo donde ibas a comprar las cosas básicas, por ejemplo el aceite... las demás cosas salían más que nada del campo. Luego se mataba un cerdo, cada añno o dos, depende de cada família y con esta carne ya tenias pues para el resto del año. Y luego tenías también, por ejemplo las gallinas, para los huevos, tenías siempre los huevos, luego vez en cuando alguna que no ponía huevos, pues [risadas] a la palanca, fuera! Cosas de esta... Quiere decir, yo no me acuerdo de haber pasado hambre (...). Teníamos de todo, como los garbanzos, las lentejas, porque allí en el campo se ponía de todo y en el huerto (...). A lo mejor muchas veces ibas a merendar a casa y en vez de ponerte jamón, pues te ponían pan a lo mejor con aceite y azúcar o pan con unas tabletas de chocolate o alguna cosa pero, no...hombre, yo no me acuerdo de haber tenido hambre nunca. José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca. Tú cosechas para ti En Galícia es un mini fundio, es decir, todo el mundo tenemos un poquito de tierra. No mucho, pero la mayoría de la gente tenemos un poquito, entonces tú cosechas para ti (...). Entonces, por ejemplo, se hace... la cosecha de las patatas parte es para el consumo propio y otra parte era para vender porque se cosechaba por toneladas, que es el consumo principal que hay allí (...). Pero cuando yo era pequeña se cosechaba el centeno. Nosotros comíamos pan de centeno, que se hacían, se hacían en un horno comunitário que había en la aldea y entonces se hacían turnos. No sé si te han hablado nunca, en la aldea sigue habiendo el horno. Era una pieza que toda la comunidad construía con una casa, una pequeña


casa y allí por turnos las famílias se iban cocinando su pan y el pan que consumíamos cuando éramos pequeños era el de centeno. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. Neveras eléctricas y los carritos con hielo Yo me acuerdo que hasta los cincuenta no había neveras eléctricas en las casas. Habían neveras con hielo, con hielo. Mucha gente hasta los 1960 no compró nevera eh [pausa]. Yo cuando me casé me compré, pero en casa no teníamos nevera. Teníamos la pequenita esta de hielo, pero esta no hacía lo que hace la nevera de ahora. Yo me refiero que en pocos años hemos adelantado mucho. De los 1950 a los 1960 la vida cambió mucho! Y después, de los 1970 a los 1980, mejor! Pero ahora hemos cojido una temporada fatal entre los ladrones que hay en el gobierno y una cosa y otra... ya está bien, dejaron España sin dinero eh. Las neveras... había una mujer o un hombre con un carrito por las calles con trozos de hielo así grandes y partían un trozo para cada uno, segundo el trozo que cada uno quisiera y ponías en una neverita esa de hielo las cosas más necesarias (...). Así que cada día ibas a comprar, porque sino se estropeavan las cosas. Despues de lanzar las neveras estas que se conserva que es un primor eh, dá gusto esas neveras, dá gusto. Joaquina, 88 – Benabarre, Huesca. La conservación del alimiento Ahora hay congeladores, antes no había congeladores. Ahora en todas las casas hay congeladores verticales, dos o tres depende de la gente que hay en la familia. Las mujeres conservaban las... lo que cosechan en las judías, en las... antes sólo podías conservar o en aceite o en vinagre o en salazón. Carmen, 56 – Lamas, Galicia.


Escuchar sobre como se organizaban las familias en los pueblos para alimentarse me hizo pensar sobre la manera como pensaban el tiempo y el espacio. El espacio de la casa, de los terrenos, las actividades cotidianas de los parientes ocurrían en función de la alimentación. En la mayor parte de los relatos se escucha que ellos mismos producían lo que comían y lo que no tenían, pues en algunos casos, cambiaban entre las personas de sus pueblos. El preparar el alimento integraba la actividad cotidiana de la familia y podía darse también como un evento social, como mencionó Carmen en la aldea de Lamás. El cambio para la ciudad hace con que las personas establezcan otra relación con el tiempo y con el preparo del alimiento. Uno de los mayores cambios es la necesidad de haber que comprar todo, ya que la vivienda y el trabajo cambian: la ciudad es mucho más densa, las personas pasan a vivir en piso en los cuales no tienen un espacio exterior para cultivar huertos, y el trabajo ahora ya es para una industria, una empresa y no más en el cultivo o produción de algun alimiento.


Escuela: asignaturas, lengua e Iglesia El subtema ‘Escuela’ trae relatos del cotidiano en la escuela y fuera de ella, hablando sobre las experiencias y memorias de situaciones con la lengua materna de algunos entrevistados, las asignaturas relacionadas al régimen vigente y alguna participación de la Iglesia sob a optica de las personas . El catalán y la Formación del Espíritu Nacional Y apesar de todo, yo cuando fui al bachillerato sí que de los profesores uno o dos hablaban en castellano, por suerte el resto era en catalán, apesar de que te obligaban a escribir y todos los libros, en castellano. Pero eran profesores que... bueno, tuve la suerte de tener en ese aspecto (...). Se podía hablar entre los amigos, lo que pasa es que en Catalunya hubo un movimiento imigratório muy fuerte. Entonces claro, esa circunstancia obligaba también de que en ciertas escuelas, pues también se hablase mucho el castellano. Pero en princípio yo me acuerdo perfectamente de cuatro o cinco profesores que hablaban en catalán, entre ellos un cura, un cura. Y teníamos un profesor que digamos era el que te inducía a como tener que pensar, que era el profesor de... falangista. O sea, daba algunas instrucciones... Formación del Espíritu Nacional, se llamaba. Agustí, 63 - Manresa, Catalunya. El Concilio Ecuménico, la iglesia y el catalán Hasta que hubo el Concílio Ecuménico y entonces fue cuando... porque los curas daban la misa de espaldas, así mismo, de espaldas a la gente. Entonces en lo Concilio Ecuménico el Papa Juan XXIII, el Papa Juan XXIII ( habla el nombre con sonido en catalán y luego lo repite con la fonética en castellano) sacó que se tenían que poner al revés, que tenían que dar la cara al público y luego ya lo hacían en castellano. Si había algun cura que era más atrevido y tal y lo hacía en catalán, podía ser que llegases un día y este cura no estaba. Porque se lo había cojido y se lo habían llevado a la prisión (...). Yo tenía un vecino que era republicano y estuvo muchos años en la cárcel y tal, y cuando lo dejaron... cuando Franco salía del Pardo venia la Guardia Civil a buscar este vecino y se lo llevaban hasta que el Franco no volvía al Pardo [pausa]. O


sea, cuando veíamos la policía, hasta los críos porque yo era pequeña eh, veíamos que venían policías o los municipales (...) ya decíamos “Vienen a buscar el Pepe, sale... Franco sale del Pardo!”. Porque tenían miedo de que los republicanos cuando salíase el Franco fueran y le pegaran un tiro. Entonces para evitar estos problemas se los llevaban a la prisión hasta que el Franco no volvia a sua casa, al Pardo. Angelez, 62 - Manresa, Catalunya.


Imigración, trabajo e indutrias en Catalunya: desplazamiento, empleo y la experiéncia de la ciudad En este subtema estarán las experiencias del desplazamiento y de la venida reciente de aquellos que salieron de sus tierras para Barcelona, desde el momento concreto de llegada hasta las experiencias surgidas del proceso de la imigración. Trae también la perspectiva de los que cambiaron de un contexto de campo para el espacio de creciente urbanidad de Barcelona y de los que ya vivian aquí. Relaciones con los padres Me acuerdo perfectamente, porque nada más bajarme del tren quería volverme [...risadas] era muy difícil para mi que me había creado con mis abuelos dejar a mis abuelos y venir con mis padres que sólo los veía de vez en cuando. Es una situación que se dió con más amigos de allí de Galícia [...] una situación un poco complicada. En lo que hacían es porque si los padres tardaban mucho en ir a buscarte las relaciones o volvían o regresaban allí, las relaciones entre un adolescente y los padres a veces eran más difíciles . Tenga en cuenta que crearse con los abuelos no es lo mismo que crearse con los padres. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. La diferencia campo-ciudad La casa de aquí (...) era una casa de alquiler, pero era un piso, un piso normal, [tenía] tiene tres habitaciones, tres dormitórios, un comedor, una cocina, una galería que dá a un patio interior y un pasillo grande y un baño. Dentro de lo que era la época, que eran los años sesenta, princípio de los sesenta, era un piso que estaba muy bien. A parte de que la diferencia entre vivir en un pueblo y vivir en una ciudad es mcuha... sobretodo el anonimato. En la ciudad tú eres la persona que vive arriba o la persona que vive abajo y en el campo el anonimato se pierde mucho. La gente sabe cuando te levantas, cuando te acuestas [risadas], con quien entras, con quien sales. Sí sí, es una de las cosas que luego cuando eres... que te cuesta mucho adaptarte y... saben todo [risadas], cuando entras, con quien sales, con quien vas.


Lo que pasa es que cuando yo vine aquí en el año sesenta y seis, fui a vivir en una zona de la periferia, en el barrio que se llama El Carmel. La gente toda que vivíamos allí era gente de fuera, y entonces la mayoría era de Extremadura, de Andalucía, casi todos de Andalucía, y la relación era mucho más estrecha de lo que es ahora (...). Entonces la gente cuidaba mucho, sobretodo las que teníamos padres trabajadores, como era en nuestro caso que mis padres trabajaban los dos y mi madre pasaba muchas horas fuera, la gente te cuidaba. Si, si tú tenías algún problema podías llamar a la vecina. “- Señora Isabel, que hay un hombre en la puerta que dice que viene de la parte de nuestra madre. -No habráis, no habráis, no habráis.” Pasaban estas cosas, sí y entonces te protegían porque la gente se conocía mucho entre si. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. Imigración en Catalunya y el castellano Antes, en tiempos de la República, había poca imigración aquí... imigración del resto de España aquí en Catalunya. Entonces la lengua que se hablaba mayormente era el catalán. Una vez empezada la guerra, Franco cojió y dijo ‘fuera el catalán’ de las escuelas, de las instituciones, de los grados, de todos los sitios. Entonces, a parte también hubo mucha imigración porque Catalunya era una región de que se trabajaba, tenía una manera de ser... y de negócio que había en Catalunya, necesidad de mano de obra, entonces hubo mucha imigración aquí. Eso provocó de que los imigrantes muchas veces se situaran en guetos, pues ocupaban barrios de las ciudades o bien creaban barrios nuevos en lo cual casi todo el mundo hablaba en castellano. Agustí, 63 - Manresa, Catalunya.


Las indústrias en Barcelona Barcelona era más rica y había más empresas que en el resto de España. Barcelona y en el País Vasco. Bueno, eran los dos países más ricos de España recién terminada la guerra. Donde había más fábricas y donde había más empresas que en el resto de España. La gente imigraba hacia Barcelona, hacia Catalunya o al País Vasco. Porque había más fábricas había más trabajo. Más que nada en Catalunya el textil. Fábricas que se montaban, se montaban aquí en Barcelona. Pepita, (85) – Aragón. La necesidad del carnet para quedarse Para tener el carnet me parece que, en aquel tiempo, decían en algún princípio que tenías que tener diesiseis años y yo tenía algo menos de diesiseis y no me lo había sacado todavía. Y entonces, no es que no lo pidiera nadie, pero una de las veces que estaba yo trabajando aquí y fuí a ver a mi hermano a Girona y me montaba, para ir más rápido, en uno que se llamaba ElestroTren. El ElestroTren, eso... uno que iba más rápido, paraba en más desde aquí hasta Masarel Masana, Girona, Figueres y después se metía a Francia. Y entonces ahí iban pidiendo los pasaportes, los carnets y todo eso. Entonces primero mi pidieron... y yo digo: “-No, no tengo, si no tengo diesiseis años. -Pues, a ver. Cómo te identificamos? -Pues yo me llamo fulanito, soy de tal sitio y tal. -Y él dice, pues sí, sí. Y qué haces aquí? -Trabajo en Barcelona, pero voy a ver ahora a mi hermano, que subo cada fin de semana... para ver a mi hermano que está aquí en Girona. -Pues esto no te sirve, pues ya lo sabrá. Nuestra obligación es cojerte, llevarte, llamar a la pareja de la Guardia Civil y entonces ellos te tienen que llevar hasta Salamanca, hasta tu pueblo, con tus padres... tienes que estar con tus padres.


-Bueno y...” Bueno y al final, hablando y eso y tal , pues uno de ellos era del pueblo al lado del mío. El hombre me dijo: “-Mira, de esta vez te voy a dejar, pero ve si te haces el carnet. -E que me han dicho que hasta los diesiseis años... -No, no, no. Ahora ya no. Ahora ya puedes. Vas el lunes y ya.” Y otra vez, cando ya tenía el carnet... me vió otra vez i dijo: “-Hombre, usted otra vez! -Mira, ya tengo el carnet.” [risadas] José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca. La venida a Barcelona y la policía Te mandaban a Montjuic... ahí los detenían y cuando tenían... mil o dos mil o lo que fuera, los ponían en un tren y...dale! Si era para Andalucía, para Andalucía, si era para Extremadura, para Extremadura, dentro de España! Cuando vine de allí aquí? En tren... tardé tres días! Ahora se hecha cuatro horas. Llegué con los pies así [y abre las manos para demostrar que estaban inchados los pies], la cara parecía un carbonero (...). En el estribo tenías que venir, igual a los que vienen en las pateras hoy. Antonio, 79 - Luque, Córdoba. En la estación Francia, Montjuic y las barracas Allí paraban todos los trenes (Estación Francia). Entonces en la salida... claro, venían de los pueblos con sus maletitas y la policía los echaba. “Venga, dónde vá usted?”. Si no había nadie que te recibiera... “Venga,dale. Vamos para Montjuic!”.


Si había algun familiar, como yo que mi hermana estaba pues cojió mi hermana y mi cuñado la maleta y se la llevaron para casa de su hermano que vivía cerca, y yo, su hermano que era ferroviário me sacó por detrás de la estación. Juanito Camila se fué para Montjuic, amigo... que veníamos cinco, seis. No (fué preso), porque tenía una tarjeta de un comisario de la policía que había aquí, que era de un pueblo (...) Era un contacto y entonces ya lo sacó. Después de eso se lo estudiaban todos. Sabes qué hacían? No se bajaban en la estación de Francia, se bajaban en Castelldefels, en Castelldefels que estaba daqui a veinte quilómetros, otros seguían y se bajaban en Mataró, que no se bajaban aquí en la estación. Es que en aquella fecha yo comprendo que venían famílias y se ponían el padre y lo hijo... y allí en Montjuic hacían una barraca. Por la noche empezaban y por la mañana ya tenían la barraca y pintada y todo. Y todo eso [señala con las manos los edifícios afuera], todo esto que hay aquí en la Florida, eso lo hicieron para quitar todas las barracas de Montjuic. Antonio, 79 - Luque, Córdoba.

En un momento del trabajo me estuve cuestionando respecto a las razones por que España concentraba la ubicación de fábricas en el País Vasco y en Catalunya. Agustí hizo un comentario, mientras hablaba de la obligatoriedad de escribir en castellano en las escuelas en que entendía que tal determinación también se daba porque en Catalunya hubo un movimiento imigratorio muy grande de españoles. Dijo también de la asignatura que enía en el bachillerato llamada Formación del Espitu Nacional, fue cuando empecé a pensar que, además de razones económicas y políticas que tendría el régimen para hacerlo, la formación de una identidad unica y nacional en España tambíen era una bandera del régimen. Así que traer personas de toda España y luego prohibir en las escuelas las demás lenguas que no el castellano, eran modos de intentar crear una hegemonia de lo que se suponía ser una identidad nacional española. Notase por las entrevistas, que las personas que nacieron en Catalunnya no tuvieron la necesidad de marcharse, diferentemente de todos los otros entrevistados que se han marchado de sus tierras hacia Catalunya porque ellos o sus padres venían a trabajar.


El cotidiano y la ciudad: habitar, estar, vivir Este subtema tiene un carácter más abierto, los relatos hablan de experiencias particulares en la ciudad que no están ubicados en los otros subtemas. Aquí los entrevistados traen también recuerdos de personajes que existieron o de situaciones que permeaban sus cotidianos sea a la hora de habitar, estar en el espacio público, trabajar y etc. El realquilado Realquilado en Barcelona Aquí?...Dormíamos en una habitación donde estábamos cuatro, cinco. Era un piso que cojía una persona, por ejemplo, alquilaba un piso y realquilaba... El edifício está todavía, en el barrio de la Estación de Francia. Era una habitación con otros tres o cuatro que trabajaban también y estábamos solteros... Yo me iba a comer en la casa de mi hermana. Mi hermana tenía una habitación también realquilada (...). Y luego cuando ya me casé vení al Besós, en el año 1962 (...). Y de allí nos vinimos en el año 1966, nos vinimos aquí a la Torrassa, ahí en esta calle para arriba. Hombre, aquí hago ya 49 años. Antonio, 79 - Luque, Córdoba. La casa en Barcelona, el realquilado (La casa) era de estar patronado, quiere decir una casa, una casa que alquila habitaciones... Una señora que alquila... Luego había seis camas para nosotros, quiere decir pues había seis personas de todos sítios. Eso había mucho en aquél tiempo, porque la gente emigraba y venían los... los chicos por ejemplo y entonces pues para dormir. Para comer, íbamos a comer al bar quiere decir, siempre sí sí. Yo desde los diesiseis hasta los veinte y cinco que me casé, siempre, siempre. Había que comer porque, hombre eso de la casa de la mujer era solamente para dormir... no era para nada más que dormir, para ducharse, para lavar la ropa y nada más. Quiere decir de comer y eso, nada nada. (...). Era una casa que tenía cinco o seis habitaciones y... de dos en dos, quiere decir yo y otro chico, dos camas, yo y tro chico dos camas... así, o sea de dos en dos. Sólo había una que tenía uno, pero en esta estuvo siempre un hombre allí y no


teníamos mucho contacto con él que no estaba nunca no sé, venía a domir, no sé y tenía su habitación y en esta habitación si tenía cuarto de baño y tenía todo. Pero los demás no , teníamos que ir al baño, pero él sí tenia todo dentro de la habitación, yo poquitas veces lo ví (...). Era en la Calle Valéncia, ahi donde estan los encantes nuevos. José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca. El realquilado El realquilado era gente que venía... conocidos de los que vivían aquí... La família le alquilaba una habitación, eso suponía un ingreso extra para la família. Aunque luego tuvieron que dormir dos hijos en la misma cama y... pero, era una manera de una fuente de ingresos adicional y siempre tenían alguien, que a nosotros nos chocaba mucho, en mi casa no había. “Pero qué te es? Tu tía, tu abuela? Tu no se qué.I” Y nunca sabían explicarte muy bien los amigos, porque no se lo preguntabas a los padres o preguntabas a los... “Y la señora esa Dolores, quien es? Es tu tia, es tu abuela, es tu...” Y era alguién que estaba realquilado, sabes? Esa era la figura del realquilado. Carmen, 56 – Lamas, Galicia.

Barcelona ya de este período era un ciudad que recibía muchas personas de diversos sítios.El hecho de estar alquilando una habitación o una cama en una casa demuestra que la ciudad abrigaba y sigue abrigando pisos donde ya no conviven personas en una estructura tradicional de família, sino que son nuevos modos de convivir y de compartir el espacio. La experiencia de cambiar de ciudad por un año me ha hecho reflexionar sobre estas nuevas maneras de convivir y de pensar la individualidad y el colectivo en el espacio doméstico cuando no se trata de una familia tradicional. Además , al estar en una ciudad en que una grande extensión de ella parte de una plan de urbanización, cuyas viviendas son pisos y han sido dibujadas ya desde este plan, contrapuse tal modo de vivir a los barrios autoconstruídos de São Paulo en uno de los cuales vivo yo. La autoconstrucción permite el cambio de la casa a lo largo del tiempo, ya que poco a poco la vivienda va ganando nuevos espacios y con eso las relaciones en el interior de ella también cambian, siendo una familia tradicional o no.


Hay que llevar el DNI Si tú no llevabas el DNI te llevaban para la Comisaría, claro. Hasta que te identificaran o lo que sea... y a ver, Franco... quiere decir yo cuando era joven que estando aquí tenía que llevar el DNI porque... y a parte de llevar el DNI e... cuidado, que si te paraban y te preguntaban: ”Y dónde trabajas?!” Cuando no trabajabas, cuidado: te llevaban a la cárcel, te aplicaban la ley, cómo se llamaba... de... Vagos y Maleantes y entonces ya está, te metían a la cárcel y no sé, a lo mejor te estabas dos días, dos meses o dos años (...). Yo siempre llevaba el carnet. Y ahora estas cosas se quedan: yo sigo con mi cartera y no salgo a la puerta de la calle si no salgo con mi cartera y con mi DNI. José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca. Reglamentos del régimen Empleo en una empresa, Seguridad Social y Cartilla Médica Luego también hubo cosas buenas. Dentro del régimen dictatorial de Franco hubo cosas buenas, porque el régimen general de la Seguridad Social lo puso él. Todo lo que es la sanidad: medico y todo eso... y eso lo puso en abril del 1946... Puso el régimen porque las empresas... aquí en las capitales pues... y entonces pues cada empresa tenía... el Metro tenía sus médicos y todo. La Telefónica... la Renfe igual. Pero los de la agricultura, los de los pueblos y los campos, esos no tenían (...). La la mayoría, la mayoría de esos no tenían seguro ninguno. Si te ponías malo o te morías o ibas al médico y pagarle lo que fuera, cinco pesetas, diez pesetas o lo que costara el médico en aquella fecha. Y luego el medicamento, pues mira.... Y entonces Franco puso el régimen para todo el mundo, para toda España, la Seguridad Social. Entonces todo el mundo tenía derecho a su cartilla: fuera tuviera un señorito trabajando, o no tuviera, que fuera... o lo que fuera. Antonio, 79 - Luque, Córdoba.


Populismo y leyes laborales en los regímenes dictatoriales. Cuando Antonio comentó sobre los beneficios sociales que hizo Franco a la clase obrera empleada en empresas, pensé en el populismo del gobierno dictatorial de Getulio Vargas en Brasil, el cual también firmó la Consolidação de las Leis do Trabalho (CNT). Espacios de la ciudad Toros y fútbol Aquí en Catalunya está prohibido pero antes era la fiesta nacional los toros y el fútbol. Allí en la Rambla de las Flores, arriba en Canaleta... en la Plaza Catalunya. Es una funte que tiene dos faroles y cuatro ... y se decía que si bebías agua de esta fuente ya no te ibas [sonrisas]. Allí se ponían a jugar fútbol, los de Barcelona, los del Español... y abajo en la Rambla, abajo, al lado, cerca de Colom allí hablaban de toro. En la época de Chamaco, que había aquí un capitán general que le gustaban mucho los toros (...) y todas las semanas toreaban un par de veces aquí. Y entonces el hondo de la rambla era de toros y la parte de arriba, del fútbol. Antonio, 79 - Luque, Córdoba. Personajes urbanos Los chavales de los ‘super’ Lo primero que te veía la policía era la mano, tenías que enseñar la mano. Hombre, porque si trabajabas ya se te veían callitos, ya tenías callos...y “Vale, vale”, pero como hubiera un choriseta de esos, la mano de señorito...”A ver: tú de qué vives? Tú de qué..., dónde trabajas?”. Claro, había mucho trabajo. Los chaveles... Hoy es obligatorio estar hasta los deisiseis años en el colegio, entonces ya a los catorce, si un chaval no quería estudiar por lo que fuera, dice: “No quieres? Pues, venga, de aprendiz!" Y con catorce años estaban los chavales en las carpinterías, en los ‘super’ a llevar las compras. Por allí por donde tú vives, allí por la Plaza Lesseps y todo eso, en los ‘super’había chavalitos que les llevaban la compra, llamaba la señora y le decía... todavía no había internet entonces los llamaba por teléfono: “Mira, tomame nota: esto y esto y esto y esto” y había chavales en los ‘super’: “ Venga! Llevále a la señora tal, en la calle Muntaner, para tal piso y tal


casallevarle la compra” y había chavales que si no querían estudiar, hombre: a trabajar! Y había aprendices de todo, para eletricidad, para carpintero, para todo! Antonio, 79 - Luque, Córdoba.

El pregonero En el campo había el pregonero. “Se hace saber que por orden del señor alcalde...”, tocaba una trompetita y daba las notícias. Cuando había alguna notícia que dar el pregonero era quien las hacía. Eso existía como personaje real y también existía como... en la série esa, como era un personaje real, pues lo metían en la série, el sereno, el pregonero. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. El sereno Un sereno era el... Cuando se hacía de noche había unos señores que levaban o las llaves de los portales o que iban apagando y encendiendo las farolas y ese era el sereno. “Las cinco en punto y sereno!” *risadas+. Había más serenos aquí en la ciudad que en el campo, en el campo casí no había sereno (...). Paseaban por las calles a partir de determinada hora y a lo mejor tenían las llaves de muchos portales. Franco, la seguridad, los serenos Para muchas cosas fue bueno Franco, eh. Hay muchos que le tienen manía pero habia más rectitud entonces, que aquí ahora no sé qué pasa que hay un desmadre. Había cosas que la juventud no podía hacer como ahora. Yo me acuerdo cuando quería salir mcuhas veces a las once de la noche y no tenía miedo eh, porque habían vigilantes serenos y protegían mucho a la calle, que ahora sí me dá miedo. Antes cualquier cosa que te pasase llamabas y te acudían en seguida. Yo nunca llamé porque nunca me pasó nada. Joaquina, 88 – Beabarre, Huesca.


El sereno, los porteros Pero hasta los 1970 estaban las porterías abiertas hasta las diez de la noche, los porteros se sentaban en sillas y se sentaban en las puertas de la casa. Hasta las diez de la noche estaba todo muy animado, porque se podía ir tranquila por la calle... esto hasta los 1960(...). Me acuerdo que en la panadería Cavas se metían allí por la noche, porque estaban toda la noche trabajando (...). Muchos tenían las llaves de las casas, pues si tú venías tarde y no tenías las llaves buscabas el sereno y el sereno estaba allí. Pepita, (85) – Aragón.

El personaje relacionado a la seguridad urbana, el sereno, también llamado de portero, ha sido mencionado por tres de las cuatro mujeres entrevistadas, además ha sido acordado sólo por las mujeres. A partir de estos relatos se observa la importania de la sensación de seguridad en la calle para las mujeres. Además, la percepción de seguridad o inseguridad en la calle cambia con la edad, así que a las señoras mayores entrevistadas les es muy fuerte la mudanza a lo largo del tiempo respecto a la vida en la calle, a los horarios de abertura de los comercios, farmacias, bares, tiendas.


Formación y práctica: estudio, trabajo, Servicio Militar y Servicio Social En ‘Formación y práctica’ los relatos traran experiencias de los períodos de estudios y de trabajos sean ellos productivos o reproductivos, de interrupciones en algunos momentos por los servicios obligatorios o por cuestiones famliares. La escuela y el cuidado con la madre Yo fui a la escuela de monjas hasta los catorce años. Bueno, a los doce mi madre la operaron del corazón, entonces dejé un tiempo la escuela para cuidar a mi madre, porque esto sí lo tenía muy fuerte mi padre y mi hermano y también venía del régimen de... claro, no podemos poner una persona en casa para que cuide a mamá, entonces yo con doce años cuidaba a mi mamá. Entonces claro, ellos iban a ganar el dinero y yo cuidaba a mamá. Como podía? No lo sé. Ahora me lo pregunto y no lo sé, pero yo cuidaba a mamá, porque claro el dinero hacía falta. Aquí no había Seguridad Social. La Seguridad Social, los medicos, no habían, todo era privado. Nosotros... mi padre trabajaba en una fábrica de ruedas, en la Pirelli, luego por las tardes trabajaba descargando sacos de... de azucar, camiones de pintura y por las noches, los sábados y los domingos hacía de comodador en un cine, porque mi madre estaba muy enferma y todos los médicos teníamos que ir pagando. Entonces teníamos una mutua de la Pirelli, pero esta mutua cobría el medico de cabecera y poca cosa más. Entonces mi madre necesitaba mucho cardiólogo, claro mi padre tenía que trabajar mucho (...). Yo recuerdo a los catorce años que yo pues estuve tres meses sin ir a la escuela... y claro a mi madre le salía mal que perdiese todo el curso y tal... Entonces las mismas monjas dijeron que en otra escuela de monjas hacían los exámenes más tarde. Cuando mi madre se encontró un poquitin bien yo me fui a esta escuela que era en Llerida a examinarme *pausa+. Entonces a los catorce años terminé lo que entonces llamaban el ‘comercio’, porque las niñas que no sé qué no sé cuanto, bueno es igual, las monjas decían: “Esta vale para bachillerato! Esta no vale, esta es tonta!” y te ponían a ‘comercio’. El ‘comercio’ es... unos estudios como secretariado, sabes? Administración... las secretarias. A aprender mecanografía, a aprender taquigrafía, a escribir en taquigrafía... bueno, era ahora como le llaman el secretariado o administración o algo así (...). Pero entonces yo, como que había hecho ‘comércio’ representa que era de las tontas... entonces me puse a trabajar de secretaria y por las noches hacía el bachillerato. Angelez, 62 - Manresa, Catalunya.


El cuidado con la madre y el trabajo Bueno, mi trabajo siempre consistió: cuando mamá se pone enferma yo plego de trabajar y luego busco otro trabajo... cuando mi mamá se cura, pues yo busco otro trabajo y así fui haciendo hasta los veinte años. Me saqué el bachillerato y a los veinte años me vine a Barcelona a estudiar enfermeria. Porque el cardiólogo de mi madre siempre le decía a mi madre: “Esta niña sirve para enfermera! Esta niña sirve para enfermera!” Claro, toda la vida cuidando a mi madre... Entonces vine aquí a Barcelona, estuve dos años aquí en Barcelona, no me acostumbré a Barcelona, me volví a Manresa... Porque echaba mucho en falta a mi madre, echaba mucho en falta a todo mi ambiente de Manresa, entonces el ultimo año lo hice subiendo y bajando de Manresa a Barcelona con el tren. Entonces pues ya, estuve de enfermera, trabajé en un hospital, mi madre se puso enferma, pedi una excedencia en el hospital y... conocí a este señor, me casé, me quedé embarazada y ya no he vuelto nunca más al hospital [risadas]! Nada más he ido al hospital a cruzar enfermos! Muchos enfermos, muchos enfermos [risadas]! Angelez, 62 – Manresa, Catalunya.

Se nota en los relatos de las mujeres que en muchos casos el trabajo podía ser interrumpido por custiones de enfermades de parientes y se iban a cuidarles, en un caso por el Servicio Social o porque se casaban. En algunos momentos se escucha que dejaban de trabajar al casarse porque el sueldo del marido era suficiente para sostener a la casa. A partir de esta estructura en la cual los estudios, la formación y el trabajo de la mujer estaban de algun modo vulnerables a los temas mencionados, se reconoce la desigualdad entre hombres y mujeres al inserirse en el mercado laboral.


La peluquería, el trabajo El curso de peluquería empecé en Huesca y aquí fui a la academia y de la academia me puse en un peluquería luego en seguida, a poco tiempo porque en Huesca aprendía bastante. Aquí fui a una academia que yo veía que muchas cosas ya sabía hacer y como veía que perdía el tiempo en la academia, porque en Husca aprendí bastante, entonces pedí peluquería para ir a trabajar. Y allí estuve veinte años. Y después ya me casé y se acabó el trabajar. Mi marido no quiso que trabajara. Joaquina, 88 – Benabarre, Huesca. La rutina de la casa La rutina de la casa eso ya: yo era de trabajar mucho y la mujer en la casa.... ella no trabajaba, mi mujer fuera de casa no trabajó nunca desde que nos casamos, hace ya 53 años, va a hacer en septiembre. Veinte días antes de casarnos ella ya plegó, pero yo sí he trabajado mucho. Pues como entonces había mucho trabajo, podía uno... Yo trabajaba en el Metro a 8 horas, pero luego fuera trabajaba otras 7, 8 horas por mi cuenta. Trabajaba de fontanero, de electricista. Y entonces pues, claro... por eso ahorraba con lo que compré la finca aquella, este piso (...). Yo con lo que trabajaba fuera tenía para los dos. Antonio, 79 - Luque, Córdoba.

No creo que el hecho de que la mujer luego de casarse dejaba de trabajar porque se suponía que estaría encargada de mucha faena. Pienso que las mujeres dejaban el trabajo, porque existía una idea de que a partir de que se casara a la mujer le estaba atribuído el cuidado de la casa y de la familia. Hablo de un imaginário que quizás podria ser inconsciente, pero que estaba consolidado y tiene sus consecuencias hasta hoy en el cotidiano de las mujeres.


El Servicio Militar y la vuelta Luego me fui a hacer la mili en África veinte meses y luego después de hacer el Servicio Militar me vine otra vez para acá. Pero entonces ya venía yo con la lista de parque para que no me cojiera la policía, porque ya venía por el Estado, venía yo ya con mi domicílio y donde iba a parar y ya no me podía cojer la policía., pues venía del ejército! El ejército ya te daba tu pasaje del billete, te lo pagaba y ya no podían... lo enseñabas a cualquier policía (...). Y ya cuando vine aquí me acolegué en el Metro, aquí he estado 33 años. Antonio, 79 – Luque, Córdoba. El trabajo y el Servicio Social El primer trabajo tuve que ir con mi madre, porque era pequeña y lo ideal era que... bueno, tenían que acompañarte los padres, que cojieras una buena empresa donde pudieras progresar y tal y cual, pero las chicas lo teníamos un poco más difícil (...). Y luego había, depende de qué empresas, te exigían si eras mujer que tuvieras hecho una cosa que se llamaba el Servício Social. Si eras hombre a muchos les exigían depende de cual que tuvieras hecho el Servício Militar, para que luego no tuvieras que interrumpir (...). Me dá la impresión, mi impresión personal, es que era como una espécie de prueba de madurez que te hacían hacer. Si estabas soltera y tenías menos de no sé qué edad tenías que hacerlo para entrar a trabajar. Y entonces mi madre dijo: “Ahora es el momento de que vaias a hacer el Servicio Social”. Yo lo hice en el hospital de San Rafael (...) yo lo hice allí en la farmácia de este hospital y de allí vine a trabajar aquí [sonrisas]. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. Servicio Social en los comedores sociales El Servicio Social nos hacían hacerlo sobretodo las que teníamos el bachillerato. El bachillerato duraba siete años, yo empecé en los 1940 y derminaba en los 1947, ibas al bachillerato siete años. Cuando terminabas podías hacer una carrera o colocarte, pero antes de colocarte o hacer una carrera tenías que hacer el Servicio Social. Era ir a los oomedores que había gratis, unos comedores que hacían, eso era la falange que lo organizaba y teníamos que ir a servir en los comedores aquellos a los niños sobretodo. Servíamos comida gratis, iban muchos niños a comer. Para lograr el título del bachillerato


tenías que haber hecho el Servicio Social, eran los falanges, eran los partidos que ganaron la guerra (...). Pero para hacer una carrera tenías que hacer el Servicio Social, seguro! Pepita, (85) – Aragón. Milicia Universitaria Y los hombres cuando hacían una carrera tenía que hacer la Milicia Universitaria por obligación, los hombres. O sea cuando terminaban el primer curso, en los tres meses de vacaciones... el Servicio Militar y los que lo aprobaban salían de sargentos. Si quisieran podían ser militares. Y luego, en el segundo curso en el vernao tenía que hacer otro curso más. Y luego en el tercero hacáin otro más y salían de alférez, alférez de la milicia universitaria que llamaban. Podías hacer la carrera que habías elegido y ser alférez militar en la milicia universitaria. Pepita, (85) – Aragón.

En los discursos de los entrevistados se nota que haber hecho el Servicio Militar para los hombres les otrogaba algún merito y les permitía mayores libertades, incluso en la própia circulación en el espacio público. Mientras tanto para la mujer el Servicio Social, por lo que se escucha en las entrevistas, no le lograba tanto status sino que más le aportaba alguna experiencia relacionada al trabajo social y la posibilidad de acceder al trabajo. Me parece que através del tiempo y principalmente tratandose de un régimen militar la figura atribuída al masculino, de fuerza, rigidez y protección ha sido más valorada en la sociedad, mientras que a la mujer se le ha sido atribuído el trabajo del cuidado sea del lar, del esposo o en práticas sociales, tareas tales que al no participar de la esfera productiva de la vida sino que de la reproductiva, no son valoradas de igual manera.


Los estudios y el trabajo Las escuelas, por ejemplo, éramos obligados a hablar en castellano, te prohibieron el catalán hablando yo de pequeño, eh. A la hora del patio, con cinco añitos, nos hacían salir al patio a cantar himnos falangistas. Se arriaban la bandera, o sea, se alzaba la bandera y todos ahí con la mano en alto con cinco añitos. Cuando llegaban ya a los diez, se suprimió los cantigos estos. A tener luego de esa edad, a los diez, pasé al bachillerato en otra escuela pública, un instituto, hasta los quince años. De los quince años entonces hice una ingeniería industrial. Entonces compaginé, a partir de los quince años, estudio y trabajo. O sea, mi hermano trabajaba en una agencia de seguros y yo entré a trabajar con él allí. Entonces, desde los quince hasta los dieciocho compaginaba estudios y trabajo. Hasta que a los dieciocho, diecinueve, ya cojí y le dije a mi família: “Oye, los estudios no es lo mío, yo no me veo” *sonrisas+. Y entonces, bueno como tenía digamos... encargada la vida, con dieciocho años eh, aprendiz eh, o sea, me metí a trabajar allí como aquél que dice para repartir sobres. Y bueno, pues allí e... una empresa familiar de agente de seguros, construímos todo el proceso. A los veintiuno me fui a la mili, dieciocho meses... obligatoria, porque antes era obligatoria. Y bueno pues, cuando salí de la mili volví a trabajar donde estaba. Y desde entonces hasta ahora, 47 años trabajando en la misma empresa. Agustí, 63 - Manresa, Catalunya. El trabajo en Barcelona Estuve trabajando un año, un año y medio en el montaje. Montajes haciendo fábricas de cemento, maquinária... estuve un año, un ano y medio, sí. Era un empresa de Bilbao que había (...). Después trabajé en una fábrica de plástico y allí me tiré 25 años, ahí sí (...). Bueno en princípio, allí en la fábrica de plástico eran doce horas, quiere decir: había lo turnos de doce horas, o se lo hacía de noche o de día: entrabas de día, trabajabas desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche; entrabas de noche, desde las ocho de la noche hasta las ocho de la mañana. José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca.


Ócio: aquí y allá En este subtema los relatos traen las actividades que hacían los entrevistados en sus tiempos de ócio y en los fines de semana. El cine es una de las actividades más mencionadas. Ócio en Barcelona Oh, los bailes! Cuando vine aquí a Barcelona los jueves, los sábados y los domingos al baile! (...) Trabajaba en el campo, como yo te decía, en el Campo de Barcelona, entonces plegaba sábado al medio día, decían aquí la semana inglesa. Ya el domingo no iba a trabajar pues el domingo siempre iba yo y otros dos o tres (mienntras no estaba casado) a cojer tomate, tomate! Pagaban duro la hora, o sea, si hacíamos cuatro horas era cuatro duros. Con cuatro duros ya teníamos para el baile que eran 7 pesetas, para beber cerveza en la Plaza Real, que valia 2 pesetas, y una ración de calamares, 3,50 y ya echava el domingo. Entre el baile, la cerveza y todo eso ya te gastabas 14 pesetas, sólo con las cuatro horas que había echado domingo por la mañana. Incluso tenía para el tramvía para toda la semana, porque el tramvía valía 60 centimos ida y vuelta. Antonio, 79 – Luque, Córdoba. Cine En los años 1950 íbamos al cine en los domingos como una cosa espcial, íbamos con el novio, pero los padres nos decían: “A las siete y cuarto en casa!” *sonrisas+. Había muchos cines, sí, en toda España había muchos cines! Barcelona, más... Barcelona había muchos, que todavía hay algunos pero han cambiado de estilo, pero antes había muy cerca, por todas las calles había cine. En esta calle en que vivimos nosotras todavía sigue existiendo teatro y había el cine Novedades, pero estas cosas ya no están. En el Novedades había teatro pero también había cine. Pepita, (85) – Aragón. Las notícias en el cine: NO-DO


Antes, cuando ella no trabajaba (la madre) todo el día en el hospital, o cuando ella tenía libre, pues era llevarnos al cine del barrio que se llamaba La Barraca. Nos llevaba a ver las películas que estaban de moda [sonrisas], en aquella época... O a otro cine que se llamaba Rosi que ya no me acuerdo donde estaba (...). En el cine, el NO-DO, era el noticiário. Todas las películas antes de dar la película salía el NO-DO. Tiene una música particular. Puede que si vayas a la Filmoteca lo verás. Además de que la música sólo ... ya sabes, sólo escuchar la música ya sabías que era el NO-DO. En el NO-DO daban las notícias, siempre las notícias versaban sobre algo que inaugubaraba... o el Generalísimo, que era como se llamaba Franco, Sua Exceléncia El Generalísimo Jefe del Estado, algun ministro del régimen que... una escuela, un viaducto, una presa, una inauguración... cualquier evento... No es que nos informaran de lo que decidían los... en política, sólo nos informaban de lo que... Carmen, 56 – Lamas, Galicia.


Mídia: la radio y la televisión en el cotidiano En el subtema ‘Midia’ los entrevistados hablan si y como la radio y la televisión participaban de sus cotidianos, desde la percepción que tenían del contenido de la programación hasta los propios desplazamientos y situaciones por que pasaban para escuchar la radio o mirar la televisión. La radio era el medio que más escuchábamos en casa Nosotros particularmente escuchábamos un programa en la noche que era para gente emigrantes, que se llamaba... De España para los Españoles y lo hacía María Matilde Mendez una locutora famosa de la época ... muy buena voz. Se trataba de que la gente que estaba fuera... ponía en contacto a la gente que estaba fuera con los que estábamos aquí. Lo habitual era que alguién le mandara un mensaje de allá para ..., o tú de aquí para allá. Y era... “para fulanita de tal, de su tío”... aprovechando alguna fiesta, alguna... algún cumpleaños, el santo... o alguna cosa así e... “fulanita, para fulanita de tal. De su tío que está en tal sítio que mucho la quiere y nunca la olvida!” *risadas+. Entonces te ponían una canción (...). Y luego los noticieros. Eran... sí, los de Radio Nacioal de España. Eran muy... daban las notícias y siempre después, por lo que te he dicho que no había teléfono en las casas, siempre había una página de... al final de todo daban las notícias e... de socorro. Por ejemplo: “se ruega que fulanito de tal, que anda viajando por la zona de esto, o de aquí o de allí, por la zona del Levante o por la zona de Castilla. Se ponga en contacto con su familia por asunto familiar grave” o “se ponga en contacto con la Primera Comisaría”. Esas eran las llamadas de socorro, sabes? *risadas+ Carmen, 56 – Lamas, Galicia. Te pasaban las notícias que eligieran “Son las dos y media de la tarde!” Bueno, ya sabías en este momento que tenías que conectar las radios que fueran, todas con Radio Nacional para escuchar las noticias. No es que eligieras: “Esto dá una notícia, este otro..” No, no, todas así, todas lo mismo, quiere decir claro, no había... no había política, era el régimen, entonces te pasaban las notícias que eligieran y ya está. Era ahí eso donde te enterabas de lo que te tuviste que enterar y nada más... es que sí. Eso es la radio de aquel tiempo (...). Era distinto, es un régimen. No es..., yo no digo ni que fuera peor ni que fuera mejor, pero ya cada


uno... porque eso la gente, cada uno segundo le vá. Yo hasta que no fuí mayor no me di cuenta de lo que... como siempre había sido lo mismo , pues yo pensaba que era una cosa, o sea que así siempre... no tenngo ni idea... ya te vas enterando un poco, pero yo me enteré mayor por lo menos hombre, con veinte años. José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca.

Mirar la tele Y yo me acuerdo, me acuerdo una cosa también: era pequeñito y el vecino de al lado, de la entrada de al lado, era técnico en televisores y aquel señor tenía un televisor. En mi casa no teníamos televisor y yo sabía que el ‘Bonanza’ esto lo hacían en los sábados y en los domingos. Los sábados y los domingos yo me acuerdo que estaba en el balcón, porque a veces salía la mujer de este señor y decía: “Quieres venir a ver la película de TinTin?” *sonrisas+. Decía, sí. Y me iba a casa del vecino a verla. Y me acuerdo también de aquel día que se han ido y aquel día no podía ir a ver TinTin. Se habían marchado y yo esperando en el balcón a ver si salían para decirme: “Vente!” *risadas+ Agustí, 63 - Manresa, Catalunya. La Carta de Ajuste Y luego empezamos con la televisión que bueno, eran doce horas apagado con la Carta de Ajuste que decía [risadas+: ‘Por problemas técnicos e... no funciona” (...). Y era una televisión sola y bueno, comparado con la revolución que ha tenido la televisión aquí en España, pues fantástico ahora. Antes era muy controlado todo. Lo que pasa es que como no tenías referencias de otras cosas no las podías comparar. Es igual que politicamente, vivíamos en un angulo de ignorancia, no... no sabíamos nada más de lo que marcaba el régimen en si y a medida que vas pasando los años, pues vas cojiendo consciencia, oyes cosas... Agustí, 63 - Manresa, Catalunya.


Cuando se acabe la Carta de Ajuste La programación era muy corta. Primero salía la Carta de Ajuste que se llamaba... A veces podíamos quedarnos ratos mirando sólo la Carta de Ajuste que no salía nada [risadas]... a ver cuánto rato tardaban a poner lo que iban a poner! Como la frecuencia horária era pequeña, tú conectabas la televisión y en vez de estar la ...al medio estaba la Carta de Ajuste. Primero ponían unas rayas de colores, y después de las rayas de colores aparecía la Carta de Ajuste, salía una redonda con “no sé qué qué Televisíón Española” y entonces sonaba algo, un ruído, no sé qué era... y cuando se acababa eso ya sabías: Cuando se acabe la Carta de Ajuste, darán algo!” [risadas]. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. Irse a mirar la tele En el año 1966, por ahí fue el primer televisor, en blanco y negro porque aquí la televisión española ha estado desde el año 1956. Me acuerdo, me acuerdo, que cuando yo vine aquí a Barcelona en el año 1956, si mirabas un partido de fútbol por la tele en blanco y negro, llegabas en un bar y te valía una cerveza 2,50... bueno, cincuenta de las pesetas del partido. Antonio, 79 – Luque, Córdoba.


El fin del régimen: representación y significación Este subtema busca captar la percepción real, desde la escala del individual y, como se nota en algunos relatos, familiar, de qué significó el término de un régimen vigente desde antes de que muchos de ellos hubiesen nacido. Son percepciones que hablan desde una significación politica hasta la propia sensación al salir a la calle. Conciencia Cojes conciencia de... de todo. Entonces ves actuaciones, quiere decir las clasicas derecha y izquierda, no? Y vas cojiendo posicionamiento. Apesar de que mi padre era militar y bastante autoritario, pues...cojías y te decías: Ostia, yo cómo voy con ese pensamiento?(...) A mi hasta me dá verguenza de... míralo a los 21 años como lo que dice tonto, tonto! Politicamente dices: qué es lo que estaba haciendo? Esa cosa no revolucionaria pero en cuentra de cosas, pues la cojí muy tarde. Pero bueno, vale más tarde que nunca. Agustí, 63 - Manresa, Catalunya. Poder reunirse Hobre, para uno ya... ya habían pasado los años malos. Ya empezó a haber más libertad. Antes de... viviendo Franco, nosotros tres o cuatro más no podían encontrar eh. No podías estar reunido, tenías que ir a sacar permiso en la... tenías que ir a la policía sacar permiso para hacer reunión de vecino o cosa de eso. Antonio, 79 – Luque, Córdoba. Qué representó el final del régimen Para mí no representó en si como persona, no. Pero sí, representó de cara a mi padre, por ejemplo, pues lo veía contento, bueno porque había cambiado todas estas cosas y mucha gente que estaba muy contenta (...).


Poco a poco te vas dando cuenta que es otra forma de... entiendes? Ya tienes otra libertad, ya vas con menos miedo... Si me paran aquí ahora... ya no me va a pasar nada. No sé ya vas con... quiere decir, pero poco a poco, no te das cuenta de la noche a la mañana. Sino que va pasando, medio año, un año... mira, ahora esto, ahora otro... José Manuel, 63 – Cerezal, Salamanca. La reputación La reputación era una cosa muy considerada y entonces, supongo que había algo mucho de miedo, tenías que cuidar mucho. Mi tía cuando éramos pequeños nos usaba como carabinas. Existía este personaje, la carabina, que era álguien que te acompañaba, siempre (...). Por que una mujer no era bueno que anduviera sola o que anduvieras depende de con quien, pero se ibas acompañada ya era otra cosa (...). Y creo que la reputación estaba muy controlada, sobretodo más en la zonas de províncias, que quizás aquí (Barcelona), quí no sé mucho, pero en las zonas de província se estaba muy cuidada. Carmen, 56 – Lamas, Galicia. Seguridad Antiguamente, es lo que dices tú, había muchos porteros que se ponían en la puerta y si te pasaba cualquier cosa ya te socorrían las personas, pero es que ahora está todo cerrado, no puedes llamar a nadie. Las tiendas iban hasta las nueve, por ahi. Ha ccambiado todo mucho, hay menos seguridad por la calle. En los domingos no hay nadie por aquí. A veces me pongo en el balcón y tardo media hora que no veo pasar a nadie. Antes era todo más abierto, las porterías abiertas... ahora no hay porterías, ahora está todo cerrado los sábados, los domingos. Todo cambia, todo cambia. Joaquina, 88 – Benabarre, Huesca.


La experiencia de preguntarles sus impresiones respecto al final de régimen ha sido muy bonita. Muchos de los entrevistados dicen que luego de cara no les ha representado directamente nada el fin de régimen, pero que poco a poco se han dado cuenta de los cambios. Y al percibir los cambios a lo largo del tiempo pasan a tener dimensión de lo que era el período político en que estaban inseridos. Es muy bonito cuando relatan el modo como van percibiendo sus libertades con cosas tan sencillas como por ejemplo, reunirse con grandes grupos de personas en le espacio público o estar en un bar y saber que no serás abordado por la policía a ver qué haces. El discurso de la percepción de libertad en el espacio público lo he notado principalmente en los relatos de los hombres. Me parece que ya que en muchos casos la mujer estaba más inserida en la esfera del doméstico, su percepción y opinión respecto a la realidad y al final del régimen tangencía otros puntos que quizás les sea más fuerte a largo plazo, como el acceso al trabajo y a la educación.


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Franquismo: Memórias e Cotidiano by Marla Rodrigues - Issuu