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Morada

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inter iores mariano aguilar maluenda


Durante años he paseado a la hora del atardecer y me distrae mirar los edificios y en aquellos que se alquilan, siempre me he preguntado lo mismo como sería mi vida si viviera ahí, ¿quépodría hacer si tuviera una habitación como esa con techos altos, un espacio para pintar para ser yo y no sólo un refugio donde guarecerse, igual siendo asì podría poner orden al fin a tanto dibujo a tanto boceto, a tantos intentos desparramados y poder así reflexionar sobre lo que he sido y sobre lo que me espera. Como estoy a punto de jubilarme miro los portales de las inmobiliarias de internet buscando un lugar donde vivir mis últimos años y donde sobre el espacio. Es entonces cuando miro casas de otras regiones donde la vivienda es mucho más barata y visito sin querer, debido a la limitación de mi presupesto las casas más humildes y me sorprendo viendo en sus fotos de interiores grandes verdades, que sobrepasan la finalidad informativa, para la que se realizaron. Son casas donde no hay decoración están y son sin mas razón que sobreviviendo. Sus moradores ya no están pero han dejado en su uso, sus vivencias y su espíritu adheridos a las paredes sus objetos hablan por si solos, ya sea por su colocación por la forma de agruparlos, objetos que muchas veces han dejado de forma precipitada. ¡Ay cuanto sé de estas casas sin siquiera haberlas habitado! que llenos de señales están sus rincones, sus pasillos, dormitorios, cocinas, sótanos, buhardillas llenos de significados verdadero, que van mas allá de su mera contemplación convirtiendose en un universo de experiéncias atrapadas que me devuelve a otros espacios, lugares, épocas, edad, personas, amigos y familiares, muchos de ellos ya desaparecidos. Este poder evocador se debe en gran medida a que las habitaciones eran parecidas a algunas vividas, quiero decir demasiado vividas para poder pintarlas sin dolor, otras en cambio sin concerlas parecía como las hubiese vivido, entrar en ellas osea pintarlas era volverlas a vivir y así conocer a sus moradores, y pintar una colección de retratos, junto al mío propio.


Las 2 hermanas


Mi nuevo estudio


Decisiรณn


La celda en el polvorĂ­n


la habitacion de Whistler


cepillo y cazuela


DespuĂŠs de una larga convaleciencia


el despacho al fondo


vendrĂŠ tarde


en el desvรกn se pudren los espejos y los mapas


maĂąana empiezo a trabajar,


cafe con leche, que viene Papa


SinfonĂ­a kreutzer


se han ido a pescar


cuando se despierte entras


yo me largo de aquĂ­


los jugadores de cartas


y una buena novela


precariedad una excusa para estar solo


Dolors en lacalle del Carmen leyendo a Antonin artaud


después del baño


el dormitorio del ito


despuĂŠs de ....


la sala de tĂŠ


esperando al doctor


lavadero


me quedo yo


cocina


antes del aperitivo


el banquete


escuchando jazz


la llave estรก detrรกs del jarrito


la hora de descanso


misterioso


se ha ido


el estudio de Dolors


domingo por la tarde


Ă fri se va


la habitaciรณn de papรก


no puedo con mi alma


que vienen los niĂąos


Sesiรณn de manicura


Esplendor y ocaso


el sueño del viaje a París


el corredor del huerto


atardeciendo


Bon jour


buscando papeles


mamรก


los juguetes encima del armario


recoge la muĂąeca


el abuelo mariano


en la galerĂ­a


recibidor


las Meninas


Santa Bรกrbara


Naufragio


No me dejes,


la sala de la manicura, la jaula de Francis Bacon


exterior e interior


Cuando escucho ruido en el sotano voy a ver que pasa en la buhardilla


la trastienda


la dama de la perla


el lavabo al fondo


la hora de la seĂąora francis


vรกmonos


esposos


la hora de la siesta


el vaso azul


habitacion sin espejo


mimos


los galanes de noche


se van de fiesta


solo


resol


El naufragio y la copa ambar


otro día más


tentaciรณn


sacrifĂ­cio


las labores


que solas se quedan las sillas


burka


el cubo azul o la alegrĂ­a de vivir


juzgado


resignaciรณn


no quiero salir de casa


la cocina y el salรณn


la mesilla en el desvan


encrucijada


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Morada by mariano aguilar - Issuu