Olas Civiles
Lunes, 15 de octubre de 2012.
Año 10, mes 9, semana 37.
Diez años de periodismo cultural independiente
El teatro Ángela Peralta
Por Daniel Madero
LA CRÓNICA
Amarradas por Rebeca Jane Lannon p. 6
EL POEMA
Una boca por Manuel Murrieta Saldívar p. 8
En este número
María Dolores Bolívar La taza que se derretía de amor Miguel Ángel Priego Una puerta David Muñoz Decisiones Rebeca Jane Lannon Amarradas La receta: Pollo frito Manuel Murrieta Una boca Lili Bolívar Convocatoria de Calaveras Mujeres mexicanas en Perú El ojo en el muro Cruces
p. 2 p. 3 p. 4 P. 6 p. 7 p. 8 p. 9 p. 10
La taza que se derretía d
p. 12
Directorio:
Directora: María Dolores Bolívar Subdirectora: Rebeca Jane Lannon
Consejo Editorial Yolanda Luera Ana María Aburto Verónica Márquez
Arte, diseño e ilustración María Dolores Bolívar Lilia García
En nuestra portada: El teatro Ángela Peralta
por María Dolores Bolívar
Sobre su finísimo platito de Sèvr temblequeaba apenas percibía los de Café, oloroso y calientito. Taza n controlarse y se le abrían, sin qu flores repujadas que cambiaban, en rojo subido, ocasionándole tr vergüenza. Café se daba a desear dose lenta pero ruidosamente por ficios del filtro, a cuentagotas. Ta su mejor esfuerzo por contenerse jar ver sus verdaderas intencione tras Café fingía no darse cuenta de cada mañana, a la misma hora, se aquel ritual amoroso que termi una apacible y larga cadenita de
Daniel Madero. Es compositor, egresado del Conservatorio Nacional de México. Oriundo del Distrito Federal, su gran talento con la cámara nos permite llegar y estar en los lugares que él capta en cada toma. Olas Civiles se honra en contar con las composiciones fotográficas de este extraordina rio músico y fotógrafo mexicano.
de amor
r
res, Taza s vapores no podía uerer, las de rosa remenda ar, colánr los oriaza hacía y no dees, miene nada. Y e repetía inaba en e sorbos.
La puerta
por Miguel Ángel Priego Miguel Ángel Priego Gómez. Nació en la ciudad de México. Estudió sociología en la UNAM. Trabajó en el Archivo General de la Nación, organizando centenares de archivos municipales, estatales, parroquiales y particulares. En Zacatecas desde 1989, fundó y organizó el Archivo Histórico, fue Director de Colegios de Bachilleres y es aficionado a la fotografía.
Decisio
Por David Alber
David Alberto Muñoz . Es profesor de filosofía en Chandler-Gilbert College en Arizona. Se autodenomina “cuentero” a quien le gusta reflejar la compleja experiencia humana. Escribe por gusto, placer y para sacar sus propios demonios. Doctorado por Trinity Theological Seminary y posgrados de Arizona State University y Fuller Theological Seminary.
Descubrí en el garaje de mi casa tre llamada Cristina, y otra dirigida a m —Rosalba: No sé si debo escribirte o no pe porta quién es. Lo importante es q últimos años de mi vida. —Cristina: Llego mañana a primera hora. podremos estar juntos. Te amo y ten —Ramoncito: En este momento no puedes ent ni tu madre tampoco, sólo que hay los demás. Te quiero mucho y siem Mi padre nunca se fue, las cartas tien mi madre muriera. Mi padre vivió s Ahora entiendo, a veces tenemos qu destino. —Papá: Espero que estas palabras llegue arriesgarlo todo, que vivir toda una © David Alberto Muñoz
ones
rto Muñoz
es cartas. Una iba dirigida a mi madre, otra dirigida a alguien mí.
ero he decidido irme con otra mujer. No la conoces y no imque no te quiero, nunca te quise y deseo al menos ser feliz los
Por favor recógeme en la estación del autobús. Finalmente ngo ganas de acariciar tu cuerpo.
tenderlo pero me voy de la casa. Tú no tienes la culpa de nada, ocasiones en que tenemos que hacer decisiones que dañan a mpre estaré contigo. nen fecha de hace más de treinta años. Fue el día antes de que siempre con nosotros, con rostro apagado y sin Cristina. ue tomar decisiones, y algunas veces parecen ser decretos del
en a tus oídos. He aprendido que es mejor hacer decisiones y vida imaginando qué pudo haber sido. Ramoncito
Amarradas por Rebeca Jane Lannon
Nunca supe quién fue el de la descabellada idea de “todas para todos”. Supe que la idea les gustó a varios y empezaron a urdir un plan para lograr que los muchachos de la colonia se hicieran novios de las muchachas. El plan se fue desenvolviendo ante los azorados ojos de las que lo ignorábamos. Se organizó una ida al autocinema de Coyoacán. Fueron tres coches. En uno iban puros hombres. En otro iban las mujeres a cargo de un muchacho más grande, hermano de una de las amigas. Este muchacho tenía la plena confianza de todas las mamás por su seriedad. No fue difícil conseguir los permisos comprometiendo a Ignacio a cuidar de las muchachas. Yo iba en el último coche, él de las parejas. Mi mamá me dio permiso de ir acompañando a mi amiga Alicia y a su novio que iba manejando. Lo que no sabía es que iban dos coches más y que a la vuelta de la esquina, Alicia pasó por otras dos parejas. Durante el intermedio las mujeres se bajaron del coche para ir al baño. Los muchachos aprovecharon la oportunidad para ir a buscar a la que se le iban a declarar. Las nuevas parejas regresaron a los coches con la idea de reacomodarse. Pero les falló. Ignacio, muy en su papel, no dejó que ninguna de las mujeres a su cargo se pasara a otro coche. Yo no me bajé porque el muchacho que me gustaba tenía novia y yo no quería pareja. Pero para mi sorpresa, de pronto se abre la puerta y se mete a mi lado Paco. Ni siquiera se me declaró. Dio por hecho que éramos novios y me plantó un beso en la boca. Los otros seis empezaron a presionarnos para que siguiéramos besándonos. Con tal de que no me besara, me pase la segunda película comiendo pollo frito y lamiendo un huesito de pollo. Al día siguiente salí en busca de Paco para terminar. Anduve preguntando por él y al no encontrarlo le mandé el recado con una amiga. Ella me trató de convencer de que no terminara, diciéndome que sería un error, porque me iba a quemar. Según ella, si permití que me besara, me tenía que aguantar. ¡Preferí la quemada a la amarrada!
El pollo frito INGREDIENTES: ½ taza de jocoque (o butter milk); 1 cucharadita de orégano para marinar; 3 dientes de ajo; ½ cebolla picada; 1/4 de taza de aceite de oliva para marinar; 1 taza de harina; pimienta y sal al gusto; 1 taza de pan molido; 1 taza de hojuelas de maíz; orégano al gusto, suficiente aceite para freír; 4 muslos de pollo; 4 piernas de pollo; 2 pechugas partidas por la mitad. PROCEDIMIENTO: En una bolsa de plástico grande, se mezclan el jocoque, el orégano, el ajo, la cebolla picada y el aceite de oliva. Ahí se meten las piezas de pollo a marinar durante unas dos horas. En un tazón se mezclan la harina, el pan molido, las hojuelas de maíz, y sal pimienta al gusto. En otro tazón se pone el huevo batido (si está muy espeso, se rebaja con un chorrito de leche). Se llena una freidora o un sartén con bastante aceite y se deja calentar hasta 350 grados. Cuando el aceite está caliente, se saca el pollo de la marinada y se mete al tazón con el huevo cubriéndolo bien. De ahí se pasa al segundo tazón y se cubre con las hojuelas. EL SECRETO: Hay que freír unas cuantas piezas de pollo a la vez para que la temperatura del aceite no baje. Si la temperatura baja, hay que dejar que la temperatura suba antes de continuar friendo otras piezas. Deben quedar completamente doraditas.
Hija de ballena, su madre regresó a parirla en Morelia, Michoacán. Su acta de nacimiento se extravió por causas inexplicables de la burocracia mexicana en Indaparapeo. Empieza su navegar en San Luis Potosí, Chihuahua, Jalisco, Distrito Federal, Estado de México, Baja California y, finalmente, Alta California, en donde varó su nave. Es psicóloga, historiadora y profesora de letras. Pionera de la educación bilingüe en el estado de California ha dedicado gran parte de su vida profesional al Distrito de Sweetwater, a unos pasos de la frontera que cruzó a diario por años, literalmente, como Jane por su casa.
Una boca
por Manuel Muerrieta Saldívar
Bajo los tumult esperé
ocupado de am
y promesas inc Esperé
y fui una gran p
entregando can
sin pared ni lam
Numerosos día esperé
respirando en j Manuel Murrieta Saldívar. Originario de Sonora, México; doctor en letras hispanas por Arizona State U.-Tempe. Periodista, escritor y editor. Autor de obras de ensayos, narrativa y poesía. Profesor de literatura chicana, mexicana y latinoamericana en Cal. State U-Stanislaus. Fundador y director general de Editorial Orbis Press y de la publicación electrónica Culturadoor.com
mi pelo descuid
bautizando ma
r
tos
Cada fin de jornada esperé la tierra era sequía y quería ser nube
mor
Esperé
cansables
en el campo del azar golpeado por los gritos y rutas clandestinas
plaza
nciones
mentos
as
jadeos
dado
añanas
Fui un mago y esperé con mi vara quebrada la suerte moribunda esperando esperaba una sola boca para no ser silencio para no ser olvido…
Mujeres mexic por Lili
Era el fin del primer gobierno democrático de Alan García, quien dejaba al país sumido en una severa crisis económica y política y a una comunidad de mexicanas cuyos maridos enfrentaban el reto de cómo hacer que sus familias sobreviviesen el caos económico del país.
Los requisit los los ricos a las esposa en México o
El origen de esa comunidad, era un buen número de mexicanas casadas con profesionistas peruanos que habían hecho estudios de especialización en México durante los sesenta y los setenta. La similitud cultural los había unido. Ellas hubieran deseado que fueran sus esposos los que se quedasen en México. Como eso no fue posible por la escasez de posibilidades profesionales en nuestro país para los latinoamericanos, habían tenido que seguirlos.
Víctimas de nas de orige
Al ingresar al Perú, el gobierno militar del General Velasco Alvarado, las había puesto en la disyuntiva que asentaba la nueva Constitución. La norma obligaba a la extranjera que no al extranjero, a adquirir la nacionalidad. La extranjera casada con peruano no obtenía la residencia permanente. O aceptaba la nacionalidad peruana o debía de marcharse del Perú. Al mismo tiempo en México, todavía en los años noventa, a la mujer no se le reconocían las excepciones que invocaban los varones en el sentido de no perder la nacionalidad mexicana por la imposición involuntaria de una nacionalidad extranjera, o por razones de trabajo. Al aceptar el pasaporte peruano y quedarse sin el de su país estas mujeres incurrían en la pérdida irremisible de la nacionalidad. Los pocos mexicanos varones casados con peruana, podían acogerse al beneficio de un permiso migratorio de residente y no se les exigía adoptar la nacionalidad. A las mujeres las discriminaba tanto la constitución de su propio país –o la interpretación que hacía de ella la Cancillería- como la del país extranjero de su residencia. Se percataban de la trascendencia que tal situación jurídica tenía, cuando usaban los servicios consulares de México en el extranjero. Al nacer su primer hijo o hacer cualquier gestión como mexicanas ante el cónsul, éste les negaba a ellas y a sus vástagos, por instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el levantamiento del acta de nacimiento y la expedición del pasaporte. En caso de divorcio, o reasentamiento en México, se les negaba el derecho de importación de sus pertenencias, libre de impuestos. Todo esto se daba en tiempos por demás difíciles. La grave situación económica del Perú era desoladora. Sendero Luminoso y el MRTA azotaban a la población civil inmisericordemente; y el posible regreso a México parecía inalcanzable.
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A pesar de triotas enco parte de la l
canas en Perú Bolívar
tos impuestos por México a los peruanos para la obtención de la visa, solamente podían cumplirs que preferían irse de compras a Miami, Florida. Esos mismos requisitos debía exigir el cónsul as que habían perdido involuntariamente su nacionalidad mexicana. La visita a hijos asentados o a padres y hermanos radicados en nuestro país se hacía prácticamente imposible.
e una situación política ajena a su voluntad, se daba la necesidad absurda de defender a mexicaen, ahora extranjeras, lo que no era aceptable para los programas de Protección consular.
renunció a la nacionalidad peruana y se expuso a la deportación como apátrida. El director Asuntos Jurídicos de la Cancillería de México no tuvo más remedio que dar marcha atrás ante de que se acusara al país de cometer el delito de despojar injustamente de su nacionalidad a una El estado de apátrida, implicaba desprotección internacional absoluta, ya que ninguno de los dos nsideraba su nacional.
ábamos asilo político a peruanos perseguidos por el régimen, ya entonces de Alberto Fujimori, anas les negábamos su nacionalidad. Tras múltiples gestiones del propio embajador se logró resituación de absoluta injusticia.
cho de que la función sustantiva de la representación diplomática es el contacto político con las dades del país anfitrión, y que en las misiones diplomáticas la función del cónsul no es autónoramas terminan por perder de vista el verdadero sentido de la protección del interés nacional del mexicanas son parte sustantiva e indivisible.
que agregar la situación inesperada pero frecuente, de las connacionales víctimas de violencia ar, sin posibilidad de que la misión diplomática pueda convertirse en su hogar temporal. Es culas embajadas de México en América Latina están abiertas y son generosas con el refugiado ero indiferentes con la comunidad mexicana. Cuando se presentó algún caso, ejercimos lo que nciencia nos aconsejaba, ya que había que partir de la premisa que lo no prohibido expresamente, gítimo.
estas circunstancias que parecen haberse superado en Perú, procuramos que aquellas compaontraran en nosotros un ambiente mexicano real, y una defensa no solamente de injusticias por legislación local, sino de la propia ley de su país natal. Lilí Bolívar. Antropóloga, ha aprendido el lenguaje de los gestores internacionales, en árabe, francés, inglés, quechua, aymara, español peruano, español nicaragüense. 11 adscripciones diplomáticas en 34 años equivale a tres años por país. 11 mudanzas, con sus respectivas empacadas y desempacadas y mil transformaciones que implican la adopción de tradiciones tan distintas a la propia como es portar una abaya, guardar la voz tras un tutor masculino o ir a la busca de un salón de belleza clandestino.
El ojo en el muro
Cruces/Crossings by María Dolores Bolívar
“Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla, para el gusano de mi sufrimiento.” Soneto de la dulce queja de Federico García Lorca
No need for words. In Spanish the word cross designates the object made out of wood and the act of crossing. In English we need two words, “crosses” and “crossings”. No está distante la orilla del río de Federico García Lorca de esta orilla árida del casi difunto río Tijuana. Unas aguas ausentes y el fluir de las voces que se apuran por entre las rendijas donde sólo el agua… María Dolores Bolívar. Nació dos veces, en Hermosillo y el D.F. Se ha mudado 33 veces, Octava y Veracruz, Petén, Moc tezuma, Mariano Azuela, Agua, Vergel, Tigre, Aldama, Passy, Regents, Mira del Mar, Camelback, Hayden y Gold Coast… 23 extraviadas, no dudes en devolverlas. ¿Oficios? Escritora, periodista, politóloga, crítica, fotógrafa, diseñadora, museógrafa, intérprete, papelera, orfebre… ¡uf! Doctorada en disciplina difunta: Estudios Culturales y en literatura, que yace agonizante