Descripción del proyecto “La muerte es nuestra amiga precisamente porque nos lleva a una presencia absoluta y apasionada con todo lo que está aquí, que es natural, que es amor.” Reiner Maria Rilke Haciendo un guiño a la crisis ecológica y rompiendo uno de los tabúes de la cultura contemporánea, propongo una investigación artística sobre la muerte, que entrelaza las plantas y sus saberes, con un proceso transdisciplinar y participativo para un despertar y concienciación colectiva sobre la muerte. La investigación nace en el marco de un proyecto más amplio y en curso titulado Guerrilla Drugstore, una farmacia callejera de plantas medicinales que han sido capitalizadas, olvidadas y deliberadamente invisibilizadas, y que están naciendo desde Barcelona hacia el fuera, a través de una red autogestionada de seres, plantas y seres humanos, y cuidados. Además del cultivo, las plantas inspiran una serie de desbordamientos es decir creaciones artísticas que experimentan con el cuidado y la curación a través de distintos medios como la instalación, la performance, el canto, textos y otros formatos híbridos. Desde hace tiempo imagino un nuevo punto de la farmacia dedicado al morir y a la muerte, con plantas que, al igual que los cuidados paliativos, se revelan nuestras aliadas para enfrentar los procesos de enfermedades terminales. Idealmente me gustaría activar este nuevo punto de la farmacia dentro los confines de un hospital, conjugando los saberes de la medicina ancestral con aquellos de la medicina moderna y rehabilitando una comprensión más holística de la salud. Una modalidad también que rinde homenaje a la gran visión de Lluís Domènech i Montaner y del hospital como una ciudad-jardín para los enfermos. Junto al jardín y en relación con la temática del morir y de la muerte, imagino realizar un desbordamiento del nuevo piunto, dejando todavía abierta la elección del formado en el que podría resultar; performance/ instalación/ experiencia colectiva etc. La residencia me permite aviar este proyecto ambicioso, desarrollando y testando un proceso creativo a la vez funcional y preparatorio para la futura activación del nuevo punto de la farmacia, es decir el jardín de la muerte, y la realización de su desbordamiento. Ya en los meses anteriores a la residencia, empiezo una investigación sobre algunas plantas hipnóticas, sedantes y estimulantes, como la adormidera, el cáñamo, la mandrágora, el mirto, abrazando enfoques de la etnobotánica participativa, es decir conciliando saberes científicos y tradicionales, y entretejiendo entre ellas narrativas ecofeministas, decoloniales, y anticapitalistas. Para el desarrollo de esta investigación, puedo contar con el acompañamiento de Eliana Rodriguez, pesquisidora etnobotánica de la Universidad Federal de Sao Paulo con quien he colaborado anteriormente en el marco de Guerrilla Drugstore. Como escribió Beatriz Preciado durante la pandemia, nuestra vida, y en consecuencia nuestra salud, no dependerá de las nuevas tecnologías, sino de un nuevo entendimiento de comunidad que incluya a todos los seres vivos. La investigación etnobotánica fomenta indirectamente esta nueva comprensión de la comunidad, humana y no humana, y mira a las plantas como poderosas aliadas para despatriarcalizar y descapitalizar nuestra salud, y también como una tecnología ancestral en apoyo de nuestra vida, incluida nuestra muerte. A continuación, durante los meses de residencia y gracias a la complicidad de la comunidad artística de Estruch, imagino entrelazar la investigación sobre las plantas con un proceso creativo aún envuelto en el misterio. Un proceso que conduce de la investigación etnobotánica a una investigación transdisciplinar y performativa abierta a dinámicas colectivas y enfoques participativos, en el que el poder curativo de las plantas se armonice con el poder de la respiración, del sonido, de las palabras, de la comunidad y sus vínculos. El resultado es una microcomunidad temporal: DEATH LAB. Una comunidad abierta para animar un espacio plural y transitable de pensamiento y diálogo entre iguales, experiencias transmisibles y educación tanatológica, transformando la muerte de tabú en movimiento cultural.