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Iván Cancho Merino

Abril-2011 Fotografías de Jesús Castillo


Nuestra aventura comenzó a la salida del IES Universidad Laboral a las 00.00 del día 13 de abril. Cogimos un autobús dirección a Barajas. En el autobús estábamos tan eufóricos que apenas dormimos. Una vez que llegamos a barajas, facturamos y esperamos a nuestro embarque, algunos con una pequeña siesta. Llegó el momento del embarque y los nervios se alteraban, la alegría se notaba en el ambiente y el miedo de algunos de montar en avión también se puso de manifiesto. La mayoría de mis compañeros disfrutaron de unas horas de siesta durante el vuelo, debido al cansancio acumulado. Una vez que aterrizamos en Milán, no hubo ningún inconveniente, no se perdió ninguna maleta ni nada por el estilo. Ese día tomamos un autobús dirección Bolonia, cuyo simpático y divertido conductor, llamado Franchesco, nos acompañó a todos los viajes en Florencia y nos llevó a Roma. Una vez llegados a Bolonia, caminamos para conocerla. Es una ciudad que a mí me impresionó mucho. Tenía una plaza con la fuente de Neptuno, donde toda la gente se reunía. Era una ciudad tranquila y acogedora. Tras abandonar dicha ciudad, tomamos de nuevo el autobús que nos llevaría al hotel. Allí nos instalamos, y por la noche dimos una vuelta por Montecatinni, donde el hotel se encontraba, y más tarde, debido al viaje, fuimos a dormir. Una vez descansados, partimos al día siguiente dirección a la capital, Florencia. En ella vimos una catedral preciosa, hecha de mármol blanco


y verde, lo que me llam贸 la atenci贸n. Tras salir de ella, visitamos una plaza con muchas esculturas, entre las que estaba una copia del David


de Miguel Ángel, muy diferente al de Donatello, que ya habíamos visto. Visitamos un museo en el que estaba el David original, de dimensiones impresionantes. Tras esta bellísima visita, fuimos a ver el maravilloso puente de las casas colgantes, que atravesaba el río Arno. Había mucha gente pintando cuadros con tiza en el asfalto. Florencia es una ciudad impresionante, la gente era amable, la vida allí era tranquila y con mucho que descubrir. Tras la visita, regresamos al hotel, donde decidimos pasarnos parte de la noche hablando y compartiendo intereses entre los alumnos que no nos conocíamos tanto. Al despertarnos, notamos que se acercaba un día curioso, era el día de la visita a Pisa, cuya torre es mundialmente conocida, con el contraste de Luca, un pequeño pueblo medieval del que casi todo el mundo desconoce. Partimos rumbo a Pisa, con el cielo un poco nublado, pero la visita fue aún más interesante, ya que el blanco de la torre y del baptisterio intensificaba un hermoso contraste junto con el negro del cielo. Dentro del Baptisterio había una zona en la que el canto de cualquier persona se extendía por todo el edificio. Pisa era un pueblo pequeño, pero con mucho turismo. Tras abandonar Pisa, pusimos rumbo a Luca, y vimos un montón de Catedrales y monumentos del Medievo, hechos con mármol blanco y verde, típico del gótico del lugar, que nos parecieron muy interesantes. Allí paramos a merendar, y partimos dirección al hotel. Más tarde nos divertimos en una discoteca cercana al hotel, hasta la hora en la que habíamos quedado en llegar. Al día siguiente, tras despertarnos, nos esperaba un día muy cansado, ya que íbamos a trasladarnos desde Florencia a Roma, haciendo descanso en Siena, cuya catedral es muy famosa por su extensión y belleza. Hicimos las maletas y nos pusimos marcha a Siena; en el autobús continuamos con nuestros sueños, debido a las pocas horas de


sueño. Una vez llegados a Siena, despertamos y nos encontramos en una localidad tranquila, con una flora espectacular y cuanto más nos adentrábamos en ella, más perplejos nos quedábamos. Lo que más nos gustó fue la anteriormente nombrada catedral, por su historia y por su belleza. Una vez abandonada la catedral fuimos a una extensa plaza donde comimos. Más tarde abandonamos esta ciudad rumbo a Roma. Al llegar, dejamos las cosas en el hotel y tras cenar y acomodarnos, nos separamos en dos grupos, los primeros irían a ver la fontana di Trevi y los segundos a ver el Clásico F.C Barcelona-Real Madrid en un bar donde lo emitían. Tras el final del partido, quedamos todos en el hotel y descansamos. Al día siguiente, nos esperaba una visita muy famosa. Se trataba del coliseo y el foro romano, además de otras visitas adicionales. Nada más bajar de metro y salir a la calle nos encontramos con el gran coliseo, un monumento histórico, muy visitado y gigantesco. Antes de entrar vimos a un montón de orientales vestidos de novios, algo que me llamo la atención. Entramos en el coliseo y visitamos las dos plantas, cuyas escaleras se me hicieron cansadas e interminables. Tras ver el coliseo desde todas las perspectivas, caminamos hasta el foro, cuyas flora y vistas nos fascinó. En el interior de éste había una zona de descanso muy bonita, podías descansar en un lugar de estilo más antiguo, o en otro de estilo más moderno. Visualizamos un arco del triunfo, con una historia bastante interesante. Tras abandonar este precioso lugar, nos dirigimos hacia una plaza, donde había mucha gente haciendo espectáculos. Más tarde volvimos al hotel, donde estuvimos todos juntos hasta que tocó descansar. Tras despertarnos, nos vestimos cubriendo todas las partes de nuestro cuerpo, ya que íbamos a visitar el Vaticano, desayunamos y nos


dirigimos hacia esta visita, tan larga, interesante, llena de turistas pero a la vez cansada. Una vez llegados allí nos topamos con una cola inmensa, pero que era tan rápida como extensa. Al entrar, visitamos la basílica, cuyos colores e instrumentos allí yacentes nos quedaron impresionados. Tras la visita de la basílica, nos dirigimos a la cripta papal. En ella tumbas como la de la mujer papa (Cristina Alexandra) muy polémica en la actualidad, y la de Juan Pablo II eran las más visitadas. Tras salir nos dirigimos rumbo a la capilla Sixtina, pasando por un montón de museos, entre ellos el de los Borgia, que me gustó mucho. La capilla era inmensa y preciosa, había un montón de turistas y guardias vigilando las obras. Una vez trascurrida la larga y agotadora visita, fuimos a la plaza de España, donde había un montón de españoles. En el tiempo libre fuimos a la vía del corso, donde había un montón de tiendas, algo parecido a la gran vía de Madrid. Cuando anochecía nos dirigimos hacia la fontana di Trevi, donde tiramos monedas y pedimos deseos, que esperamos que se cumplan. Tras ese bonito día nos dirigimos al hotel y disfrutamos de la última noche en el hotel, probando la comodidad de sus camas. El último día (19 de abril) nos despertamos algo tristes, pues la brillante experiencia estaba a punto de llegar a su fin. Hicimos las maletas nos dirigimos al aeropuerto y, como llegamos tarde, facturamos deprisa y tuvimos poco tiempo libre hasta embarcar, a pesar de que el avión llegó con retraso. Todos nos quedamos dormidos en el avión y no nos dimos cuenta de nada, sólo del aterrizaje, en el que más de uno terminó algo acongojado, tanto profesores como alumnos. Montamos en el autobús dirección a Cáceres con signos de tristeza y de sueño en nuestras caras. Paramos a comer en un lugar cercano al aeropuerto, pues aún no habíamos comido. Volvimos al autobús y empezamos a notar que quedaba poco para separarnos y


disfrutamos de nuestros últimos momentos cantando. Al llegar a Cáceres nos despedimos y cada uno cogió su camino, diferente al de los demás. Aquí acaba la historia de nuestro viaje a Italia. Quiero dar las gracias a mis compañeros y a los profesores que nos han acompañado por hacerme pasar esos momentos inolvidables y por hacer posible esta experiencia. Os aconsejo que si tenéis posibilidades, intentéis realizarlo

Crónica de un viaje 2  

Iván Cancho cuenta viaje a Italia

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