Relatos de antaño
10-06-2022
Sumario
6-9
16-19
12-15
Leyendas mas conocidas
6-9
Leyendas menos conocidas
12-15
Líricas y cuentos
16-19
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Portada.
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Sumario.
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Indice.
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Directorio.
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Editorial.
Leyendas mas conocidas- La descarnada. El Duende.
Índice
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La Siguanaba
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Leyenda de El Cipitío.
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Descanso visual- Verdad o mito?
Descanso visual- Cuando cae la noche...
Leyendas menos conocidas-La señora de los anillos. La tamalera de la laguna de Cuzcachapa. Los arbolarios.
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15 16
La Cuyancúa.
Líricas y cuentos-La vaquita de Conchagua. La coyota Teodora.
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La mica de la quebrada.
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La Chilica.
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Contraportada
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Directorio Editores
-Judith de los Ángeles Sánchez Pérez -Adriana Carolina López Quezada -Armando Alexander Martínez Cárcamo -Marcia Valeria Zepeda Castillo
Editores grafitos
-Judith de los Ángeles Sánchez Pérez -Adriana Carolina López Quezada -Armando Alexander Martínez Cárcamo
Maquetadores
-Judith de los Ángeles Sánchez Pérez -Adriana Carolina López Quezada -Armando Alexander Martínez Cárcamo -Marcia Valeria Zepeda Castillo
Equipo comercial
-Judith de los Ángeles Sánchez Pérez -Adriana Carolina López Quezada
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Editorial
Relatos de antaño
La tradición oral de El Salvador como lo son las leyendas, cuentos o inclusorelatos contados desde la experiencia del narrador son muy importantes debidoa que a través de dichos relatos se describe la cotidianidad de muchossalvadoreños décadas atrás, lo cual enriquece nuestra cultura y las nuevasgeneraciones pueden conocer y compartir para mantener vivo este patrimonio. Los cuales se trasmite de generación en generación, de padre a hijoodeabuelos a nietos, y su peculiaridad es que; al ser contadas de esta forma, el relato es modificado y cada vez se le van integrando más elementos, ya seanfantásticos, trágicos o cómicos. Como estrategia de la educación cultural “Relatos de media noche” nos compartede manera creativa una recopilación de todas estas y en la cual resaltan yenalgunos casos crea conocimiento sobre la tradición oral de El Salvador. -Adriana López .
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LA DESCARNADA Cuenta la leyenda que en los desolados caminos aparecía una mujer de gran belleza; sola, con ropa provocativa y una actitud sensual, haciendo autostop al borde de la carretera, esperando que los incautos la recojan. Una vez que el hombre detuviera su auto ante la oportunidad de tener un romance con la mujer y le preguntara a dónde se dirigía, la misteriosa mujer siempre respondía: a un lugar no muy lejano, ubicado a pocos kilómetros de distancia. Por lo tanto, los hombres nunca dudaban en llevarla; pero, ya dentro del vehículo, la mujer empezaba a mirarlos provocativamente, a hacer movimientos tentadores y seducirlos.
Fotografía tomada de ‘relatos cortos’ San Salvador 2000
Finalmente, los inocentes detenían el vehículo y comenzaban a acariciarla y besarla, pero allí el deseo se convertía en asco y el placer en terror. De hecho, la bella dama se transformaba en una especie de asqueroso muerto viviente cuya piel se fue desprendiendo poco a poco, dejando entre las manos del hombre restos de piel y músculo. Incluso una vez que el hombre quedaba paralizado por el miedo y detenía sus caricias, el proceso de descomposición y degradación continuaba hasta que la mujer quedaba como un esqueleto viviente. Todos los que la veían quedaban en estado de shock: confundidos,
incapaces de pronunciar palabras que pudieran explicar lo sucedido; con miedo absoluto, como si acabaran de despertar de la peor pesadilla vívida. Algunas personas han logrado sobrevivir a estas fiebres, y tormentos a causa del tremendo susto de querer tener una oportunidad con la bella mujer; pero algunos solamente tuvieron el peor y último susto de sus vidas. El origen de la mujer extraña no se conoce bien, pero muchos afirman que es el espíritu de una hechicera perversa.
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EL DUENDE
El Duende es un espíritu enamorado que siempre busca a las mujeres jóvenes y bonitas, a las cuales no deja en paz hasta que hacen algo desagradable para él, como no bañarse o hacer cosas antihigiénicas. No deja tranquila a la muchacha que escoge, por medio de ruidos por las noches, brisas y aromas, hasta causar que se quede solterona. La forma más afectiva de librarse del duende es comer en el baño, pues las jóvenes sucias le desagradan y por eso se va. Pero, hay algo aún más terrible, que el duende nunca se vaya por más que trates de hacer todo lo que dicen las historias, pues existe un relato de una joven muy hermosa que creía tener a un duende enamorado de ella y que no la dejaba en paz. Dicen que una noche la joven no estaba en su cama y fue encontrada en la costuraría del colegio donde estudiaba, ella tenía incrustados más de 50 alfileres en todo su cuerpo, y la joven solo lloraba,
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1993)
le decían, “dile que se vaya”, le echaban agua bendita, pero el duende nunca se fue, y un día la muchacha desapareció. También cuentan otras historias que estos extraños seres son hombrecitos muy pequeños y de orejas puntiagudas, les gusta vestir ropas muy lujosas y de colores brillantes; y son guardianes de enormes ollas llenas de monedas de
oro, y hablan un idioma que solo ellos entienden. En nuestro medio se cree que son espíritus en pena y llegan a la casa donde los niños tienen un comportamiento incorregible, para llévaselos; es por eso que nuestros abuelos nos cantaban a la hora de dormir “Si no te duermes va a venir el duende y te va a llevar”. Muchos nacimos con esas historias.
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LA SIGUANABA Era una mujer que se llamaba Sihuehuet (mujer bella) y todos la querían. Su marido era hijo del dios Tlaloc y ellos tenían un hijo, pero era una mala madre porqué dejaba solo a su hijo el cipitío, para estar con su amante. El niño comía ceniza y estaba muy barrigón de tan descuidado que estaba por su madre.
El dios Tlaloc muy enojado, le dio en castigo su aspecto feo y demencia. La convirtió en Sihuanaba (mujer horrible) condenada a errar por las márgenes de los ríos. Vive eternamente golpeando sus «chiches» largas contra las piedras, en castigo de su crueldad. Se aparece en la noche en los caminos y veredas a los hombres solteros o a los hombres que viven con una mujer en una relación libre (sin matrimonio), a jóvenes y viejos.
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1993)
Las creencias y los supersticiosos dicen que, para prevenir la aparición de este espíritu, es recomendado llevar en el bolso izquierdo una pieza de tela color rojo. Otros supersticiosos aún más audaces aseguran que al ver esta aparición hay que decirle: «María, patas de gallina»
Engaña a los hombres: cubierta la cara, se presenta como una muchacha extraviada: «lléveme en ancas», y les da direcciones falsas de su vivienda, hasta perderlos en los montes. Entonces se presenta tal cual es y deja partir al engañado, carcajeándose de lo lindo, con sus risas estridentes y agudas. Sobre las piedras de los ríos golpea sus «chiches», largas hasta las rodillas, produciendo un ruido como de aplausos.
Es la visitante nocturna de los riachuelos y de las pozas hondas, donde a medianoche se le puede ver, moviendo sus ojos rojos, columpiada en los mecates gruesos. Disfruta de trenzar los pelos de los caballos; y es capaz ocasionar la locura y hasta la muerte a sus víctimas.
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EL CIPITÍO
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1993)
Según la mitología salvadoreña, el Cipitío era el hijo de la Siguanaba. Cuenta la leyenda que esta mujer tenía una relación con el dios Sol, de la cual nació el Cipitío. Sin embargo, la mujer traicionó de forma infiel al dios Sol, por lo que el dios Tlaloc (el dios de dioses) condenó tanto a la madre como al hijo: A la madre la condenó a ser una mujer errante y al niño a nunca crecer y conservarse por siempre en la edad de diez años. Hace algunos años, cuando nuestros abuelos eran jóvenes era más común encontrar las huellas de un niño en las cenizas de la leña de la cocina, cualquiera pudiera pensar que es una travesura, pero… quizá no lo era, a el Cipitío le encanta comer mucha ceniza y revolcarse en ella. El Cipitío que a veces es conocido como Cipitín, se caracteriza por ser pequeño y también barrigón, tiene un enorme sombrero en su cabeza y se cuentan que sus pies los tiene al revés, por eso cuando las personas intentan seguirlo se pierden en sus huellas, dicen también que tiene poderes mágicos para transportarse de un lugar a otro. Su espíritu es burlón, se esconde en los matorrales a las orillas de los ríos y quebradas para esperar a las muchachas bonitas que llegan a lavar o bañarse ahí, cuando las ve, les dice unos piropos y les tira florcitas y piedritas Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1993)
Cuentan también que el duende era uno de los ángeles preferidos por dios. Como se portó mal, entonces lo mandó al infierno.
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LEYENDAS MENOS POPULARES
Esto sucedió en San Salvador: Hace ya varios años estaban desapareciendo muchos niños, esto se le atribuía a una mujer de vestimenta blanca, con un rostro indescriptible, que en sus manos llevaba muchos anillos.
La señora de los anillos
La historia se centra específicamente en una pareja y su bebé que vivían en un apartamento. Una noche el señor estaba trabajando y su esposa leyendo en el cuarto; hacía mucho calor y pusieron al niño a la orilla de la ventana a quien el señor cuidaba de reojo. Al poco rato, ya con una pesadez de sueño el señor empezó a cabecear y miró hacia la ventana... en la cual vio una mano detenida con muchos anillos... pero se sacudió frotándose los ojos y volviendo a ver de nuevo, cuál fue su sorpresa, que ya no había nada. Se queda dormido y luego de unos minutos se despierta dando un sobresalto. Ve una mujer parada a lado de su hijo el cual solo tenía unos cuantos meses de nacido. En ese momento se quedó paralizado sin poder hablar, pero reaccionando corrió y tomó el niño y se fue al cuarto donde estaba la esposa. Quien le dijo que lo que veía, se debía a que no había podido dormir bien por varios días. Al siguiente día se va a trabajar el señor y cuál fue su sorpresa que la mujer estaba en la entrada del edificio y la identificó por los anillos, luego tomó el bus dejándola sentada como una estatua. En el bus oyendo que alguien que se reía a carcajadas miró hacia adelante y vio a la misma mujer parada frente a él, con el niño en manos, y desde ese día el hombre no coordino ideas, quedó directo y sin su bebé.
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Tradición oral de El Salvador, Santa Ana (2022)
La tamalera de la laguna de Cuzcachapa En esta laguna Cuzcachapa y sus al rededor se cuenta una vieja leyenda que describe a un ser misterioso que es el espíritu de una tamalera o mujer que vende tamales. Cuentan los vecinos de la laguna de Cuzcachapa, en Chalchuapa, que en tiempos antiguos en este lugar aparecía la tamalera, que tenía una cueva en la laguna y salía a las doce de la noche a vender tamales.
Las personas que pasaban por ahí decían que en la noche se veía un fuego dentro de una cueva, probablemente para cocinar algo o para calentarse del frío; sin embargo, quienes se acercaban un poco más podían percibir un olor irresistible a tamales.
Cuentan algunos que vencían el miedo que al fondo de la cueva se lograba ver a una señora, con su espalda encorvada y que al salir de ella llevaba a cuestas una pesada olla, al ver que la señora se iba como vendiendo tamales, había personas que comenzaban a gritarle que querían comprarle tamales, pero esta no los escuchaba, y solo seguía su camino a través de la noche con la olla apoyada en su cabeza, caminando e ignorando los gritos de quienes le hablaban.
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1983)
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Ella en un tono muy agudo decía: ¡Tamales de pescado! Siempre tenía un sitio específico de donde salía: del lado de la cueva. Con el tiempo la leyenda de la vieja tamalera se hizo muy comentada debido a que eran muchos lugareños y pescadores los que la veían por las noches, siempre saliendo de la misma cueva, caminando entre los árboles y los matorrales, pero que nunca les había querido vender, siempre los ignoraba.
Los arbolarios En esta leyenda se habla de seres sobrenaturales que estaban relacionados con la naturaleza específicamente y que tenían la capacidad de interferir con los lagos y lagunas, así como también con fenómenos naturales como la lluvia y las tormentas.
Los arbolarios eran los genios de las tempestades. Ladrones de los lagos, hace poco tiempo que aún cometían sus fechorías. Una vez traían robada una laguna en un cascarón de huevo, de quién sabe dónde, y al pasar por el volcán de Tecapa se les cayó, de lado, motivo por el cual esa laguna está inclinada.
Tradición oral de El Salvador, Santa Ana (2022)
Otra vez intentaron, con mal éxito, robarse el lago de Guija. Era de verlos, cuando la tormenta venía bramando, despedir chispas con sus ojos barcinos. Eran mujeres malas y dejaban la destrucción por donde pasaban. Si en las tardes borrascosas se oía un ruido sordo, era que venían montados sobre palos secos, chiquitos y terribles. Caían sobre las milpas y las tronchaban. Se hacían lagartijas o culebras y mordían a los curiosos que los veían.
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La Cuyancúa La leyenda de la Cuyancúa o Cuyancuat, es una historia bastante relatada en el municipio de Izalco, en Sonsonate; lugar donde aseguran que se aparece por las noches como una especie de animal mitológico de un gran tamaño.
Su apariencia es extraña, la mitad del cuerpo de abajo tiene forma de culebra y la mitad de arriba tiene forma de cerdo. Es un ser de la mitología Maya que anuncia la lluvia, especialmente cuando habrá un temporal.
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1983)
Cuentan que, cayendo el anochecer, al norte de Izalco, se escuchaba un graznido o chillido muy tenebroso que era seguido de fuertes turbulencias bajo la tierra, que sumía en pánico a las familias de los barrios de ladinos e indígenas.
Debido a esto, los lugareños se encerraban en sus casas desde muy temprano. Este sonido se escucha principalmente en los alrededores de los ríos y quebradas. Este ser se arrastra para buscar alimento y suele esconderse en las acequias de Izalco, Caluco, Nahuilingo y San Ramón
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Cuentos Y líricas La vaquita de Conchagua
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1983)
Según historias contadas y que han venido evolucionando desde finales del siglo XVI, las personas de esa época narraban a sus hijos y a los hijos de sus hijos, la terrible y sangrienta batalla contra una vaca bruja.
Dícese que era una vaca que bajaba del cerro y que en la oscuridad de la noche intimidaba a los hombres de esa época. Pero no faltó el valor, y un día ... hombres de buen coraje y fuerza, se mejoraron y decidieron luchar contra la vaca bruja que salía por las noches. Arriesgando sus vidas, y armados de palos y maracas, una noche salió a pelear contra la vaca, ya que en ese entonces no existían armas como machetes, lanzas y otros utensilios. creían que con las maracas ellos lograrían distraer a la vaca a la que luego golpearían con los palos hasta darle muerte, pero no sucedió así.
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Llegada la hora de la pelea, se lanzaron contra el animal, decididos a matarla o a morir, pero esta, con su gran fuerza y brujería, los iba destruyendo uno a uno, hasta con terminar todos... y así hizo con todos los que se le enfrentaron. Al ver esto, nadie más se atrevió a enfrentársela nuevamente porque sabían que era difícil acabar con ella. Es por eso que ignoraron su existencia y, con el transcurso del tiempo, unos decían que el cerro se la había tragado; otros, que se había marchado a otra parte... Y, desde entonces, consiguieron vivir en paz los habitantes de Conchagua.
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1983)
La coyota Teodora
Cuentan que hace ya mucho tiempo tuvieron en la comunidad de Jocoro, departamento de Morazán, una señora que sabía hacer brujerías. Se llamaba Teodora, en la noche se levantaba y echaba el espíritu en una taza de agua y se hacía coyota, y salía a robar gallinas. Esto era de todas las noches. Pues dicen que el marido se puso a la expectativa de que de dónde conseguía tantas gallinas y le siguió los pasos y con todo cuidado la vigió, sin que ella lo percibiera. Vio todo lo que ella hacia cuando cogía la taza de agua y se la acercaba a la botella, luego cuando echaba el espíritu en la taza y se convertía en coyota.
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Entonces el marido cogió la taza y le botó el agua. Cuando volvió la niña Teodora no encontró el espíritu, buscándolo como loca por todas partes y no encontrándolo se quedó convertida en coyota para toda su vida. Contaban algunos de los habitantes de esta comunidad que la miraban pasar de noche y que aullaban, pero como ya la conocían, le dejaban comida en los patios de las casas por donde ella pasaba, ya que era una coyota mansa. Por fin, dicen que se fue por el lado de Honduras o a Corinto, a donde murió en manos de hombres que, protegiendo sus gallinas, le dieron muerte. Asi termino la vida de la coyota Teodora.
La mica de la quebrada
La última vez que salió esta mica fue en el año de 1914. Sucedió ese año que un señor llamado Candelario López, que en paz descanse, dueño de la casa donde hoy vive don Timoteo Castillo, tenía su casa de habitación en el cantón Los Menjívar, la vivienda era donde hoy residía don Emilio Figueroa .. Cierta noche , el mencionado señor se dirigía de esta población al cantón donde vivía ; al cruzar el paso de la quebrada Raspanalgas, se le subió una mica y se le posó en las ancas de su mula; acariciándolo, llegó hasta la casa de don Juan Arteaga, ahora del señor Pedro López.
Don Candelario echó mano a su daga y sacudió de azotes bajó a la mica, dejándola tirada en el suelo. Siguió su camino, llegó a su casa y tranquilo se durmió. Al siguiente día, como de costumbre, vino a San Francisco Lempa, llego a la casa que allí tenía y amarro su mula en un horcón del corredor. Dispuso visitar a una amiga que tenía y que vivía en un pequeño cuarto, Tradición oral de El donde hoy es la casa de Adrián Aguilar, y para su sorpresa, la encontró en cama; él, sorprendido, ya que el día anterior estaba bien, le preguntó qué le pasaba, ella le respondió: -Son las gracias que vos podés hacer, vos me tenés así. A lo que don Candelario respondió: -Eso te
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La Chilica
Cuentan nuestros abuelos que antiguamente, en esta comunidad de San Simón, en el departamento de Morazán, era frecuente encontrarse con la Chilica, ya que nadie le tenía miedo y era considerada como una amiga más. Siempre que la gente madrugaba a cortar café, era ella la que se encargaba de irles a hablar en la madrugada, para que se levantaran e hicieran el café, y posteriormente emprendieran su camino hacia las fincas. La gente estaba muy acostumbrada a ella, tanto así que ya esperaban su silbido para levantarse en la madrugada.
Sucede que esta mujer siempre andaba llevando una maleta, de la cual todos ignoraban su contenido, lo cierto es que siempre pedía ayuda a los cortadores para andarla llevando, pues no había día que no los acompañara a las fincas. En cierta ocasión se adelantó un grupo de trabajadores, por cierto los más jóvenes, quienes iban a ayudar con su maleta a la Chilica. Ella se quedó con el resto de los trabajadores, cantando y platicando, mientras los otros preparaban una sorpresa para la dueña de la maleta. Resulta que el grupo de trabajadores jóvenes prepararon una fogata y echaron a quemar la maleta. En ese mismo instante se inició un fuerte huracán, y se escuchó un lamento y el lloriqueo de una mujer, la que se fue cojeando por entre los cerros y matorrales de aquel lugar. Desde ese entonces aquella mujer dejó de ser buena con la gente de este lugar y, como venganza, optó por convertirse en un mal espíritu que sirve sólo para asustar a los hombres, y para desquiciar mentalmente a los niños, cuando estos no han sido bautizados en sus primeros tres o seis meses de vida. Este fue el pago que la Chilica les dio por haberles quemado la maleta, la que contuvo su pie. Nos cuentan que a partir de este suceso, el saludo de las personas fue: “ Buenos días le dé Dios “; y cuando los niños saludaban a sus mayores decían: “Bendito Alabado“. Cuando un niño nacía, si era varón, su primer nombre era José, y si la que nacía era una hembra entonces su primer nombre era María, ya que, según sus padres, con esto se evitaba que la Chilica llegará a los hogares cuando los niños se encontraran solos, pues al jugar con ellos los niños se volvieron retrasados mentales.
Tradición oral de El Salvador, San Salvador (1983)
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