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CUENTO “Cuentan los viejos una maravillosa leyenda que dice así: Existía en la antigüedad un jardín donde los frutos eran de oro. Las hespérides eran las ninfas, que representando el espíritu femenino de la naturaleza, cuidaban de aquel maravilloso lugar. Dicen, que el jardín estaba situado en las Islas Afortunadas. Islas que hoy conocemos como Archipiélago Canario. El Jardín de las Hespérides fue un capricho de la diosa Hera. En él había plantado los manzanos de oro que Júpiter, su esposo, le había regalado cuando se casaron.

Para tenerlo a salvo de intrusos, Hera, había ordenado que tanto las hespérides como el jardín estuvieran protegidos por un dragón para evitar que nadie pudiera robar los frutos.


Sólo Hércules, con su fuerza y su ingenio, fue capaz de vencer al dragón y coger las manzanas de oro. Pues bien, ocurrió un día, que una de aquellas ninfas, llamada Gloris, era de tal belleza, que Cefiro, dios del viento, se enamoró locamente de ella. La perseguía por todos los rincones de aquel hermoso bosque. No paró de perseguirla hasta lograr casarse con ella. Luego, comprendió que Gloris se había casado con él a la fuerza. Céfiro, arrepentido, la quiso recompensar y la transformó en FLORA, diosa de las flores. Diosa de la eterna primavera.


Para alegrarle la vida hizo que por donde quiera que pasara todo fuera llenándose de flores. Mercurio, dios pacífico y protector, habitaba en aquel fabuloso lugar. Y este hecho tranquilizaba muchísimo a cuantos viajaba o vivían allí. Así Venus, la más bella de las diosas, símbolo de fertilidad y de hermosura, pasaba grandes temporadas en aquel tranquilo lugar. Y lo hacía protegida por tres de sus damas de compañía: la belleza, el amor y la pasión. Estas tres gracias, para hacerle agradable la estancia a Venus en el Jardín dorado, bailaban largar danzas al ritmo de los trinos de las pájaros y de los sones del viento… En aquel lugar también estaba Cupido, lanzando sus flechas de amor. Aquellos


corazones que recibían el flechazo se enamoraban… ¡Y todos eran felices!”. Este bonito cuento que acabamos de contar lo pintó Sandro Botticelli y le dio en nombre de Alegoría de la Primavera. Ahora, al ritmo de la composición musical “ La Primavera” de Antonio Vivaldi y el texto " primavera” de Juan Ramón Jiménez los niños y niñas de 5ºB vamos a representarlo… Esperamos que os guste. FIN Clase d 5º B, Colegio Lope de Vega de Almonte, Abril 2009. Maestro; Manuel López Vega


CUENTO. ALEGORÍA DE LA PRIMAVERA