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De negras noches y de blancos días (Jaque al Rey) (1.997-1.999)

DE NEGRAS NOCHES Y DE BLANCOS DÍAS (JAQUE AL REY)

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En su grave rinc贸n, los jugadores rinden las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo 谩mbito en que se odian dos colores Jorge Luis Borges

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I.

PIEZAS DE AJEDREZ

EL PEÓN

El dedo persuasivo lo señala: serás en estas lides el primero que al final acomete, en todos fiero, el que enviste, detiene y apuñala;

serás el centinela, yunque, escala de almenas enemigas, el guerrero que su destino mueve en el tablero. Y si al fin es la muerte quien te iguala,

no pienses que faltaba en tu figura la perfección debida a su diseño, pues eres pieza clave para el sueño

de ser fingido rey en tu estatura, gacela, águila, halcón, león herido que sojuzga el sudor y su gemido.

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EL CABALLO

Batalla de centauro ofrezco. Sueño con forjar mi destino si se aferra el galope al jinete, y así no yerra con dardos vengativos. Pongo empeño.

Me adelanto en el salto. Soy dueño de mi espacio vital que a golpes cierra la confusa violencia de esta guerra donde el gigante es pieza en desempeño.

Golpeando baldosas desgastadas, mi lengua, voraz, lame las heridas del resto de la lucha y sus despojos.

Soy la breve estela de mis ojos que ofuscan las nacientes madrugadas y no desdeñan rutas prohibidas.

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EL ALFIL

Caballero con alta estirpe, alfil de punta aguda, sĂĄtiro que avanza y, con su color, furia y fuerza lanza al frontal adversario con sutil

galanura. Desde el recinto, mil lances intuye, observa, guĂ­a, danza la vil muerte, inclinando la balanza con gestos duros y abrazo prensil.

Tiene cuerpo de acrĂłbata furtivo sosteniendo la rabia contenida. Su perfil asemeja al faro altivo,

que tensa la fatal acometida si la distancia acorta, pues esquivo se enajena el regreso sin la vida.

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LA TORRE

El viento te aligera, ungida torre, atalaya prendida en el costado del tablero, avizor de lado a lado que, en su recta andadura, as铆 recorre

el rastro de la herida sin que borre abscisas u ordenadas o el sajado armaz贸n que se siente cimentado, la sangre que en tus venas se descorre.

Con paso marcial lanza tu ofensiva a aquel reducto casi inexpugnable, consuma la estrategia victoriosa,

la trama de esta muerte decisiva, defiende a tu monarca vulnerable, armada torre, cumbre poderosa.

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LA REINA

Tú eres la destructora, esquiva dama bruñida con la magia de la alteza, ególatra en los días de aspereza, revulsiva si el juego te reclama.

En tu cintura queda la retama que prende en la batalla con firmeza. Frente a ti, tu enemigo ahora reza, si en la lucha cae y perdón exclama.

Admirable, tenaz, justa doncella, astuta, audaz, la pieza más amada, ágil, escurridiza, altiva y bella.

No ciegues con tus ojos la fortuna, no escondas tu caricia enamorada y espera la señal más oportuna.

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EL REY

Él espera en su espacio invulnerable la mueca de otro rostro enmudecido, el gesto victorioso, el alarido final de la derrota inalcanzable.

Maduro, minucioso, inexpugnable en la angosta espesura del medido cerco de piezas. Amo sometido al lento movimiento, al inestable

rigor de su corona en el tablero. El juego de la vida o de la muerte desnuda con sus garras la costura.

Es el amo, el seĂąor, el gran guerrero, la espada distintiva del mĂĄs fuerte, el centro del ataque en su figura.

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EL TABLERO

Divisas en tu recta geometría el rastro intermitente de la bruma, el resto del combate que consuma el poso de la huella más vacía.

Se abre el telón. Aquí sólo sería reprimir el rencor que tanto abruma, rehusar este duelo, sin que asuma el ansia de la muerte como mía.

Ven a mí; a mi roca endurecida. A mis pies, a horcajadas, quiero verte con tu sombra más corta que la mía.

Nada te acorta. Quedas con la muerte bajo el celaje: blanco o negro, día o noche, la sentencia está cumplida.

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EL JUGADOR

Ante el rival el tiempo se doblega, si dicta el jugador su lucha armada, emprende la victoria deseada con estampa serena a fiera brega.

Primero es el peĂłn, jugada ciega que inicia la apertura y va obstinada al centro del tablero; no hay nada que lo pare y lo libre de la entrega.

El alfil se abalanza hacia el enroque, el caballo las torres amenaza, la reina se destaca en el combate

y enfila la lĂ­nea para el estoque dando el Ăşltimo golpe con la maza. Es el final: el rey en jaque mate.

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II.

JAQUE AL REY

Breslau, 1862 Blancas, Rosanes Negras, Anderssen 1. e4,e5 2. f4,d5 3. exd5, e4 4. Ab5+, c6 5. dxc6, Cxc6 6. Cc3, Cf6 7. De2, Ac5 8. Cxe4, O-O 9. Axc6, bxc6 10. d3, Cxe4 11. dxe4, Af5 12. e5, Te8 13. Ad2, Db6 14. O-O-O, Ad4 15. c3, Tab8 16. b3, Ted8 17. Cf3, Dxb3 18. axb3, Txb3 19. Ae1, Ae3+ 20. Dxe3,Tb1++

Una romántica partida de ajedrez de veinte movimientos, del autor de las universales “La inmortal” y “La siempre viva”(Anderssen), es la fuente de inspiración para luces y sombras –blancas y negras-, tiempo y nostalgia, amor y finitud, vida y muerte –jaque mate-, definitivamente, el hombre, se haga instante único de la revelación poética.

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1. e4, Aunque sepa que la huella me conduce hacia el vértigo homicida del umbral, y la frente firme la mantenga para otear espacios insondables; aunque enarbole emblemas de nostalgia sin ver germinado el paraíso, y sojuzgue con ímpetu torrentes en un tránsito de obtusas cavidades; aunque retorne a un tiempo consumido tras un lento amanecer, y observe los días contados con la armadura abollonada; aunque recorra caminos de rastrojos donde la aliaga y el zarzal dibujan lentamente mis costados y allí las alimañas rastrean mis heridas; aunque la historia se confunda en las garras certeras del contrario y acepte el combate desigual en su más justa medida, sabré guardar la compostura.

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1...., e5 Ahora que todo comienza, y en la lucha ni siquiera los recuerdos se han fijado en la memoria, cuando aún no he vivido la nostalgia ni he marcado los límites de mi reducto, su contorno y su volumen, cuando la amenaza se cierne sobre el ámbito finito de mi estancia. Nada importa. Atisbaré las formas, los colores, detendré a mi adversario, esquivaré su falaz acometida con la esclusa abierta y la certeza de alcanzar un ávido horizonte tras perseguir la muerte artificiosa.

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2. f4, Tras sigiloso ademán mi paso avanzo. Tomo posesión del espacio reducido que el tablero y sus leyes me permiten. Turbadora es mi imagen. Desde aquí rastreo las huellas de mi enemigo, si su gesto enjuto me muestra el torso corrosivo de armazón repujado. Sé que me observa, pero no estoy a la deriva si inmóvil me mantengo y firme quedo, como estatua de sal, ahora que la lluvia cae y el viento, en un grito de dolor, la voz amortaja. Mas no tengo miedo si la vida me persigue sin descanso, me alcanza, me cerca, me devora con sus picos afilados, mientras busco en mi interior una pizca de calma y de sosiego sin temor a la derrota.

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2....,d5 Sumido en la penumbra, dejadme. Quiero hablar antes que el encuentro sea inevitable, antes de que el dedo del más fuerte dicte sentencia y su voluntad madure todas mis cicatrices. Fue el vértigo dueño de mis actos. Fueron aquellos labios ardientes y sedosos, redes de telaraña alumbrando las sombras, deteniendo el aire con la tímida imagen de la duda. Ahora, mi tiempo duerme, gira en torno a un continuo y desigual volumen, los días, las horas, los minutos, espacios son de un espacio abandonado, donde mi origen rastreo en confusos laberintos. He gritado tu nombre. Nadie contestó. Nada soy. Nada quiero de esta muerte anunciada, de estos versos que en soledad escribo. Si volviera a recitar de nuevo este discurso, quizás sería criatura de nácar junto al linde de un desierto fragmentado.

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3. exd5, Amargo es beber en la copa del pasado.

Me quitarás la voz, despojarás mi sólida armadura, dejarás que solo me apague, cuando mi pulso se estremezca y mi rostro se someta a la tiranía del tiempo.

Así, mejor la destrucción, dejar la ciudadela rendida. Así, mejor el fuego, El quebranto en su ascenso imperturbable.

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3....., e4 En algún lugar fui plaza fuerte, bastión inexpugnable en la ciudad caduca; escarpadas fueron mis torres, de dura coraza mi piel, donde el tiempo y su medida eran sombra turbada bajo los muros del sueño.

¿Quién puede así disimular la caída? Todo adiós fue grabado en la memoria a modo de fría mueva obsesiva. Todo lo vi desde lo alto de este otero, que desgrana las alas antes de la partida, bajo esta luna pálida, que gira y gira intensamente, rechazando a la noche en su mágico vuelo.

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4. Ab5+, Tras el primer golpe surge vacilante el ritmo de interiores batallas. En la tardía luz el silencio desvanece la tregua temerosa, y pendiente queda de su irreal trayectoria. Gritos de unísono son acicalan la sien de fugaces miradas, erizan el rostro en la planicie, vislumbrando la presa escogida para el ritual sacrificio. Dura será la caída, frío el tacto de la piel en el instante mismo de la eclosión sin límites. Todavía no ha llegado el perdón a este lívido paisaje. Pero, ¿quién proclamará la inocencia?, ¿quién medirá la fuerza del vencido si en la lucha también él quiere ser vencedor?, ¿quién dirá: esta voz es mía, poseo este espacio, este tiempo, y que nadie profane mi sombra ni mi reino?

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4.....,c6 Truncada está mi vida si mi camino cercenas. ¡Oh tú, el más fuerte, la pieza más erguida que mi lugar amenazas y, con tu mortal trayectoria, pones fin a mi destino, cuando apenas inicio mi andadura.

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5. dxc6, Sólo la voz, el rayo. Sólo el estruendo, la luz difusa, los días de espera tan lejanos, el fin en un túnel concreto, la liturgia del fuego. Sólo caer y caer, batirse en retirada.

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5...., Cxc6 Retrocede. No es el miedo, No es el ala del caballo golpeando tu pies hasta que caigas. EstĂĄs ahĂ­, quieta y serena, observando los ojos de la muerte con el rostro gĂŠlido del verdugo, hostil a mi tiempo imprevisible. Avanzas. Yo proclamo mi inocencia, pero incides con leve gesto en mi torpe trayectoria. Aleja tu lento acoso. De nada sirve pedir tu complacencia si la piedad no es para el vencido.

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6. Cc3, Ignorar no puedes el minucioso galope del caballo, sus pezuñas hollando el simulacro del aire, cuando apenas resistes su embestida.

Cubierto de espejismos indelebles, cada pálpito así reconoce el asedio desde su cuerpo oscuro, cada golpe que esquiva le da el atributo del poder si extraños son los avatares que desvelan la quiebra y el derribo.

Extinta espiral de rabia contenida que aun eleva los quejidos sin buscar la salida que te evada. ¿Qué lógica mueve tu espacio? ¿Qué sonidos anegarás con tus crines desplegadas como materia de alazán surgida en la atmósfera robusta?

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6...., Cf6 Las hojas del calendario resbalan una a una. Las sombras acechan mis ojos, y un manotazo certero despejará mi espacio, y una calma constante velará mi tiempo. Debí rasgar, hollar, rebelar, rastrear mi pasado de abúlicos silencios, beber un sorbo en la niebla espesa, alentar, trasvasar mis estrías cegadoras a los amplios corredores de muros intangibles; debí sopesar la amplitud del horizonte, bogar sin rumbo hacia largas travesías, sesgar en la atalaya el último baluarte, asumir la búsqueda tras el trueno y el relámpago, ahondar más allá del cauce y su latido. Pues de azogue definirán al intruso, y en la escena de figuras imponentes se exaltará el equilibrio del más débil, antes, mucho antes de alcanzar el declive.

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7. De2, Robusta soy. En tu costado golpeo con fuerza mi rabia contenida. Apenas un manotazo, una espiral furiosa alimenta mi lucha si, ya cercano, el hedor de cadáver envuelve de soledad mis muros.

Como alumno aventajado, aprendo la tarea del morir, a pesar de que la vida me somete a examen, a pesar, muy a pesar mío, de que seré un espectáculo y de que la música no viajará conmigo.

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7...., Ac5 Si de esta realidad, - no del sueño o de la ficción-, tú, paisaje inconcluso, de pronto tomas una mínima materia y miras al fondo de ese espíritu perverso, allí donde sólo un punto, un átomo perdido en la inmensidad del océano descubre su terso origen, quedarías limada de asperezas serías blanco corcel, águila bicéfala, garras de león malherido en el alféizar de mi ventana abierta.

Pero si alguien quebrantara los secretos, las leyes, la violencia del orden y sus reglas, - como alacrán blandiendo su veneno con la misma astucia que el peligro aleja-, todo, en su más justa medida, tomará el color que lo define.

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8. Cxe4, Hay que aceptar que nada es inmutable, un transcurrir hacia un punto aproximado, un paso indeciso buscando la salida, un gesto de dura sonrisa en el atardecer de todos los atardeceres, la compulsión de la partida donde se impulsa el reto a ciegas, convertir el signo del poder en visión tiránica o rastrear su relieve en el jardín prohibido, un observar siempre distante la ficción del acróbata hasta alcanzar su objetivo, un renacer de la palabra su discurso y su mensaje como el más diestro orador de la palestra, una sucesión de fábula, de azar, de idea escogida para un fecha concreta, buscar el momento propicio. Espero.

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8....,O-O Decir amor y muerte sería creación de amor y muerte. Rafael Talavera

Decir amor y no muerte, crear amor y no muerte. ¡Qué dual concepción me envuelve y atenaza! ¡Qué valor daré a ésta, mi locura, si indiferente le soy!

El amor corre por extraños laberintos, nos llega por lejanos tragaluces, y en su viaje de sigilos en vuelo toma concepción de nuestro espacio; a veces, nos explica cuál es su cometido, otras, se calla, nos pide ser vasallos, nos muestra sus pómulos de terco granito y la amargura recorta en un jamás imposible; apenas se oculta en el labio callado, crece sobre ruinas en rincones remotos e inmóvil permanece en un tímido sueño; en las vísperas despierta, abre los ojos, mide con astucia las distancias y con certeza su dardo dirige; no retrocede, se aleja unos pasos, a veces vuelve, tienta de nuevo, remueve los rescoldos que olvidados quedaron

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y la llama retorna mรกs fuerte y mรกs viva.

Decir amor, crear amor y no muerte.

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9. Axc6, Por todos los rincones, la encrucijada, la piel huyendo del sueño quebradizo, el pulso del silencio divisando la noche tras otear la atalaya perdida, el hombro esperando el golpe del contrario, salvando en un último instante la fatal acometida, el acoso medido, la luna alumbrando todos los sucesos, la huida hacia un lugar confuso para no mostrar su rostro, quebrar en la coraza las costuras y el rastro de la herida seguir hasta el final, reposar junto a la sombra furtiva allí donde la luz no borra la silueta ni el miedo rasga el temor y la duda, gozar del espectáculo en la estación equinoccial para que esta historia única nunca se repita.

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9...., bxc6 La noche inventa hojas de sueño. Un áspero cáliz sorber te hace néctar de amapolas marchitas, espinas de rosas, sangre escorpión con piel de astracán y ojos de azor bicornes.

Con tu luz sombría la luna te amenaza. Ráfagas de viento helado el norte señalan, y con su melodía de sonido inquieto un círculo describe su arco ante el peso del aire.

A menudo es la sombra, el miedo acechando la garganta, el vaho de la imagen crispada y rota, frutos de muérdago tendidos sobre cúpulas de azogue. Así es el juego.

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10. d3,

De pronto surge el reguero inconfundible de anteriores batallas, edificios dispersos sobre el cuerpo inerte del vencido. Sin reparos, cruzas el laberinto, apartas el gentío y observas la mano alzada de quien oculto te proclama.

A trasluz los pliegues proyectan las horas obstinadas del tiempo. Después, sobre la escena, un segundo espacio ilumina el circuito donde se elevan las ardientes cenizas del fuego y su materia.

Así eres con tus pupilas herméticas: fiel al distante punto de partida si de nada sirven las acciones pasadas, el pensamiento último, el sublime o el patético acto heroico que acorta las distancias en una línea dilatada y crédula.

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10...., Cxe4 Tu presencia me incomoda, cuando en secreto urdo la estrategia para el próximo paso. Del roce en la cintura surge la perspectiva audaz en mi reducto caso inexpugnable. Y es aquí, en mi lugar de privilegio, donde los dioses me dan sus bendiciones, donde el plano no puede quebrar mi estricta disciplina.

Mis párpados se balancean bajo los oscuros cielos nocturnos, mis vestiduras están hechas jirones con motas de polvo ajeno. Me faltó el valor de la locura, el miedo intemporal que regresa a recoger los despojos.

Si honda es la voz, y en sus ondulaciones descubro que amor y muerte se conocen como a dos amantes en disputa, vano será transformar el signo del poder a la continua variación de la palabra.

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11. dxe4, Mi rostro me es extraño, si acaricio el perfil de la noche. Insignificante y voraz mi cuna es la muchedumbre inquieta, donde apenas soy un eslabón perdido, un átomo robado siempre en movimiento. ¿Pues quién soy?

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11....,Af5 Ceñido a mi diseño, a mi anónimo discurso, astillada la base de mi pie, ¿cuál es el fin de tanta lucha, si muerte, otra vez muerte, me llamas?

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12. e5 Con leve gravedad deambulo con paso firme y ademán incierto. Corrientes subterráneas horadan furtivamente mis angostos pasadizos. Huecos de espacios oportunos ocupan la lluvia inofensiva antes de iniciar la tormenta. No busco el refugio. No persigo el gesto del vencedor en la contienda, con su visión tiránica iluminando los senderos consumidos por el barro. No quiero ser la fascinación del espectáculo sin el roce de una atmósfera difusa, encerrada en unos labios carnosos, y el aire, aprisionado en sus costados, expeliendo con cadencia su metódico discurso.

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12....,Te8. Y es entonces cuando llega la alta torre indiferente y tenaz, persuasiva, ajustada sus medidas a los lĂ­mites del campo: un cuadro blanco, y otro negro, y otro material aĂşn intacto que perplejo se encarama a este enĂŠrgico paraje.

Sin pausa ni deriva, con paso horizontal avanza componiendo el rigor de tan robusta mole. Ahora, el celaje se completa, sobrevive, y por ella predice la visiĂłn del silencio al contemplarla.

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13. Ad2, Ya fueras, acróbata furtivo, la impronta más elemental señalando como un gigante tus puntas de lanza al infinito, panel derogado que ilumina la escena con visión vertical apenas perceptible, soledad confusa en la ciudad desierta desgranando la noche, faro altivo que mueve el péndulo sobre el pliegue cegado de la sala, y la simetría recompones, el vértigo reparas y, al fin, urdes la trama que el argumento requiere.

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13...., Db6 Soy la reina que todo lo domina, la gran dama egocéntrica, con el solo impulso del poder que de mi astucia emana.

Soy la efigie que no huye del terreno baldío en actitud amenazante. Pero no soy el yunque ni el martillo que fabrica espolones de acero y el corazón empuja y rasga. Esta no es mi tarea.

La extensión es mi dominio. La materia azul es un manto que protege mi virtual territorio. El tiempo son láminas agudas que pulen mi virtual territorio. Esto es lo que veo y en lo que creo.

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14. O-O-O, La palabra, el tiempo y su medida, la vasta tierra que acostumbra a rastrear la memoria a ras del suelo, la vaga sensación de la nostalgia borrando su huella lentamente en el umbral maldito, la voz engalanada con el canto virginal de los maitines, el cuerpo recobrado de esperanzas con su visión impersonal en el silencio mismo de un instante, la tregua hasta zurcir el entramado que refugie el monarca vulnerable si la partida declina, muestra su codicia, y no sabe empaparse de la sombra y su misterio. Dejadme aquí, en la hora y en el tiempo aproximado, para que el sueño no me alcance. Oh luz, oh sombra en que distancias la noche con la bruma espesa, cómo pisotear la vida, cómo alejar la muerte y la ventana abrir a los ojos claros sin mirar dónde.

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14...., Ad4 Quizás seas tú quien hilas las cuerdas que me atan a una sombra inexcusable, un perro vagabundo lamiendo mis zapatos con saliva espesa, una línea curvada punto a punto dirigida a un final ineludible, un último refugio del enigma dictando agónicas sentencias, un signo de mal agüero tras la ilusión en blanco, allí donde todo cabe (incluso el miedo más atroz a la derrota), un silencio empapado de bruma con el sudor frío recorriendo la piel hasta arañar en manto de la tierra, un fragmento del costado lamiendo sus cicatrices con lánguida acritud, una túnica de agua sobre un manto confuso de pliegues lentamente posesivos. Quizás seas sólo material disperso en el bosque de las ensoñaciones, donde todos los retazos de la vida se confunden. Quizás seas sólo eso.

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15. c3, Para llenar este espacio vacío, he dibujado en la arena mapas con sectores axiales, círculos concéntricos, líneas tangenciales de márgenes estrechos. Mientras el cielo y la tierra me observan, veo las pezuñas voltear el aire con el hastío de animal obstinado. Nada queda hacia delante si el viento oscurece la memoria final, si al orden que construye la cosas precede el caos con absoluta indiferencia.

Queda escrito en la reseña la imagen que se vierte sucesiva, desprendida de una parte de la esfinge que queda amordazada, ignorando el silencio que emana de la intrusa transparencia. Con desesperación miré a mi alrededor, percibí con desazón la luz recobrada mostrándome el lugar propicio para iniciar el desenlace.

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15...., Tab8 No he lanzado antes la conjura. Definitivamente me he reconocido. Ya no hablo de amores pasados ni escarbo en las aceras la metáfora final a mi discurso con la palabra, oculta en la lejanía, dando forma y sentido al rayo de la tarde en un murmullo de júbilo sorbiendo muerte.

Consigna que la mano se levante y haga parar el golpe. Te mostraré el cetro, abriré su contenido, y que la culpa del orgulloso rey caiga sobre tus vestiduras.

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16. b3, Sabed que acorralado me vi sobre tanta ruina de blasones doblegados.

Luché entre los resquicios de puertas semiabiertas. En mi reducto, tomé las formas más extrañas, recorrí los parajes más dispersos, amé la vida y la vida me amó con cabal insistencia, y fue mi talismán de hombre efímero y distante.

Y entonces, sólo entonces, enarbolado quedo en el olvido, mi pulso se estremece y desemboca en un túnel concreto sin salida, donde la noche, en la espera, cobijo me da del acoso inoportuno.

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16...., Ted8 Mientras quede en tu cintura quebrado el pentagrama y el piélago se acerque a esta orilla de obstinado naufragio, y en los días de aspereza el caballo lama con sus pezuñas de acero las heridas del peón o de la torre allí tendida, y el esqueleto disponga su blancura de cal y arena en el umbrío albergue del osario.

Si, apretujada, la muerte no te dio el descarte, y el grito del combate repeles, pues no sabes elegir tu voluntad aunque poseas todos los dones de la vida, y el círculo se cierra con lánguidos suspiros, y no sabes marcar tu territorio con pinturas de guerra de tinte negro, y los falsos materiales desmoronan tus sentidos, y todas las contradicciones son figuras de dicción.

Si el silencio es tu cobardía, y la ignorancia te ciega con sus aguas cenagosas,

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y no sabes encontrar el significado de las cosas más pequeñas: la esperanza, la ternura del niño con su mirada inquieta, la belleza frágil de unos ojos compuestos, el pájaro cansino sobre las ramas del árbol, los almendros en flor espejos del rocío, la fragancia del azahar prendida en la tarde sobre la luz y el ocaso.

Si todo esto recompones sin sorpresa. Si la certeza del umbral cercano te hace más fuerte y audaz, no caerá el telón, y la puerta de tu casa podrás abrir con desmesura.

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17. Cf3, Podría disgregar la herida aún de madrugada bajo esta nube indiferente que amenaza lluvia y relámpagos fugaces, encerrar el sonido de hojalata, si repetido el eco pregona su volumen y el trueno recorre la pared del mausoleo.

Lamiendo las baldosas desgastadas, heme aquí con el pulso suave de mi voz pregonando el fin de mi conquista. De natural soy esquivo y solapado. Soy gacela brevísima con las crines carcomidas y la mirada distante del intruso acechando a mi víctima inocente.

Batalla de centauro ofrezco en esta escaramuza en las esquinas, donde sables raídos, desdentados, blanden el aire con sorpresa. A mi cabalgadura me aferro con firmeza, pues prisionero soy del jinete y su verdugo.

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17...., Dxb3 Aquí estamos, ociosos, compañero de escarnio e infortunio, bajo esta bóveda de óvalos agudos que rezuma el néctar de las flores marchitas, bajo este arco de perfiles confusos, que crece entre el espacio del guerrero y a mis pies tensa su fuerza.

¡Con qué generoso desquite el sonido aún no modulado con su inefable codicia avanza al compás de luz sesgada, avizora el combate cuerpo a cuerpo con desigual compostura!

¡Cómo regresar al punto del ancestral lenguaje de la caricia, a su matiz, a la profundidad del dedo al incrustarse en la carne dolida, al impulso posesivo en la dudosa claridad de la línea divisoria donde la nada se extiende, y las yemas fecundan los frutos recién germinados!

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18. axb, Si me perdonas la vida, ardoroso enemigo, en el recto marco de tu puerta crecerá el espliego y la amapola, tu amplia casa será mi almena, y en los alto del fortín, -la atalaya precisa-, divisarás todos los amaneceres, serán estrellados el cielo de tus noches, y las cometas, con sus colas deslumbrantes, acudirán prestas a mostrarte su comedia.

Detén tu paso de desfile marcial en este espacio carcelero en que recito nombres inconclusos con febril insistencia. Tu furia quede entre esta lucha de titanes retumbando los sonidos de los poros cercanos. ¡Qué visión será la que ahora te ocupa: la de herir mi imagen sin redención posible, la de rasgar la nítida forma de mi emblema!

No busques la espiral tangible de tu aciaga victoria. Si la virtud del perdón es poderosa, ahí está tu gozo y valentía.

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18....., Txb3. Mi libertad no es un páramo disperso cuyos surcos desnivelan los estados, ni unos dedos dibujando los contornos del tablero con recta geometría. Hubo un tiempo en que olvidé el morfema de tan sutil significado. No supe o no quise entrever lo arbitrario de una mano alzada, una voz fuera de tono, un gesto decidido marcando las distancias, la mirada indiferente y fría dirigirse terca a extramuros.

Desde el punto de partida, quiero romper la frágil espiral, si el silencio me somete a sus límites estrictos. ¡Y cómo clamarán los necios escupiendo en mi rostro con sus murmuraciones, cegando las estrías hasta agotar mis fuerzas! Pero he vuelto para vigilar mi feudo entre residuos de blanda y fina ceniza, siguiendo sigiloso tu abrupto rastro.

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19. Ae1, Te confieso cuál es mi desatino: una mano me agarra, me detiene, en soledad aquí me deposita, mi boca lacra (respirar no puedo), mis ojos ciega (todo es confuso). Avanzo, crezco con el desafío, para alcanzar a la pieza más fuerte. Tú, te detienes , te descompones en húmeda arcilla, al aire retornas, te incrustas en el plano y el alero. Tu errar fue vencido. Tu expiación será llama trémula siempre en falso movimiento. Ésta es la razón de mi poder: recomponer en polvo y humo los preceptos, las plegarias, las murallas protectoras que consumen la historia sin argumento. La vida me enseñó que todo es verosímil, sin penitencias ni golpes en el pecho, sin falsas seducciones quemando la precaria juventud (mi plan dio resultado con astucia y estrategia).

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19...., Ae3 Seré tu estela en tu corta travesía, si con tu traje extraño me envuelves a horcajadas e insomne me mantengo al pie de esta roca endurecida y deforme. Mientras, pasa el cadáver con su vieja guadaña, el filo recortado del aire describe círculos de fuego. Clama en mí un único deseo, un anhelo antes de engendrar la consigna del combate y, en las tinieblas, descifrar los pormenores que la ensoñación me confiere. ¿Seré la frente limpia, despojada en plenitud de sus arrugas, el poema delicado sujeta su custodia a la precisión de la escritura, el ariete que socava los encuentros en la tersa expresión de las pupilas, la forma cóncava del verbo y adjetivos, que irracionales ensalzan los emblemas? Sé que, cuando inicio mi historia cotidiana tras el porte distintivo del lacayo, testigo soy de la torpe selección de los proscritos, mas no me importa ser parte de tu séquito, que complete esta ardua ceremonia.

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20. Dxe3, Sobre el tablero hecho ópalo, hiriendo con sus espuelas los restos de la batalla, queda la muerte: alfiles, torres y caballos, entrañas de peones baldíos que otros cuerpos con saña pisotean sin esperar la seña y contraseña.

Nada se detiene en esta lucha. Nadie quiebra los escombros sin el buril y el cincel, sin la danza vertiendo sus rítmicos compases antes de velar las raspaduras.

Del filo de la guadaña tomaré el tono de sus destellos, sabré muy bien cuál es su recorrido y la sintaxis de su lenguaje, sabré buscar sin titubeos su guarida en el lejano país de Tánatos y su roce no me alcanzará.

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20…., Tb1++ JAQUE AL REY No dejó un hueco irremplazable En el mundo. Quebró su muerte la percepción universal José Hierro

Después de tanta espera, de largos días observando el interludio de la muerte a través del ábaco secreto o del rostro enmudecido en la oscuridad del pórtico, el tiempo me mostró su complacencia.

Aquí me sostuve hasta el último aliento, señalé mi territorio de márgenes confusos, y el espacio, en su angosta espesura, me dio su ambigüedad. Pero sabed que me queda la gloria del héroe, antes victorioso, mostrando satisfecho su estandarte.

Aquí, en mi derrota, no finjo la voz del guerrero, si el azar avizora el destino que otros me negaron, si, como Ícaro huyendo con sus alas destempladas, nada cambia; si, en mi espíritu, el equilibrio se guarda inmaculado y la mesura se define en sus límites.

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Cuando el discurso tenga la virtud de todo inicio. Cuando la lucha acapare los lugares más distantes, los rostros ignorados que conforman la memoria recobrada, los actos cotidianos dispuestos uno a uno en el ara infranqueable, evocadora, que excede más allá de todo origen, sabré conciliar el recorrido del telón hasta la escena , y en las rendijas meceré la luz intrusa en su intento de soborno.

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INDICE

I.

PIEZAS DE AJEDREZ

EL PEON EL CABALLO EL ALFIL LA TORRE LA REINA EL REY EL TABLERO EL JUGADOR

II. 1. e4, 1........ , e5 2. f4, 2......., d5 3. exd5, 3.........,e4 4. Ab5+, 4..........,c6 5. dxc6, 5........., Cxc6 6. Cc3, 6..........,Cf6 7. De2, 7.........,Ac5 8. Cxe4, 8..........,O-O 9. Axc6, 9.........., bxc6 10. d3, 10.......,Cxe4 11. dxe4, 11........., Af5 12. e5, 12......,Te8. 13. Ad2, 13........,Db6 14. O-O-O, 14.............,Ad4 15. c3, 15......,Tab8 16. b3, 16......, Ted8 17. Cf3,

JAQUE AL REY Aunque sepa que la huella me conduce Ahora que todo comienza Tras sigiloso ademán mi paso avanzo Sumido en la penumbra, dejadme. Amargo es beber En algún lugar fui plaza fuerte Tras el primer golpe surge vacilante Truncada está mi vida Sólo la voz, el rayo Retrocede. No es el miedo Ignorar no puedes Las hojas del calendario resbalan Robusta soy. En tu costado Si de esta realidad Hay que aceptar que nada es inmutable Decir amor, y no muerte Por todos los rincones, la encrucijada La noche inventa hojas de sueño De pronto surge el reguero inconfundible Tu presencia me incomoda Mi rostro me es extraño Ceñido a mi diseño Con leve gravedad deambulo Y es entonces cuando llega la alta torre Ya fueras, acróbata furtivo Soy la reina que todo lo domina La palabra, el tiempo y su medida, Quizás seas tú quien hilas las cuerdas Para llenar este espacio vacío No he lanzado antes la conjura Sabed que acorralado me vi Mientras queda en tu cintura Podría disgregar la herida aún de madrugada

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17........,Dxb3. 18. axb3, 18......,Txb3. 19. Ae1, 19.........,Ae3. 20. Dxe3, 20...........,Tb1++

Aquí estamos, ociosos Si me perdonas la vida, ardoroso enemigo Mi libertad no es un páramo disperso Te confieso cuál es mi desatino Seré tu estela en tu corta travesía Sobre el tablero hecho ópalo JAQUE AL REY

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DE NEGRAS NOCHES Y DE BLANCOS DIAS(JAQUE AL REY)  

LIBRO DE NEGRAS NOCHES Y DE BLANCOS DIAS(JAQ

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