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Lasciatemi. Copyright Š 2012 Manne Van Necker.

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All rights reserved. Todos los derechos reservados.


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Capítulo 6

Luces. Vittoria jamás había visto a Mía de aquella manera, estuvo cuidándola toda la noche mientras se ahogaba en llanto, a pesar de no conocer bien la historia de ambos, sabía que Mía jamás sentía a medias, era todo o nada y cuando se entregaba a algo o a alguien sería para siempre y con todo lo que ello conlleva, sabía que muchas veces podía ser una virtud tener esa capacidad de entrega, pero de Mía había aprendido que no siempre era bueno, en su caso, hoy más que nunca, no tenía nada de positivo. Acarició su cabello una y otra vez, mientras Mía estallaba en llanto, de vez en cuando, apoyada en su regazo. Dos o tres veces se quedó dormida para despertar asustada y volviendo a recobrar el llanto que la había dejado exhausta al punto de quedarse dormida llorando. Sabía que, de cierta manera, estaba bien que soltase todo ese dolor, pero también tenía claro que si no se recobraba pronto esto le afectaría en todo ámbito, y con tanta responsabilidad que Mía tenía, probablemente se generase una catástrofe sin ella. —Mía —susurró Vittoria la mañana del domingo —. Te he traído chocolate caliente.

—Gracias —susurró Mía con la voz ronca por el exceso de llanto y se incorporó en la cama para recibir la taza caliente —. ¿Cuánto he dormido?

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Cuando Vittoria había caído en un transe similar al que ahora sufría Mía, ella bebía litros de chocolate caliente, consumía chocolate en barra y siempre, todo lo que consumiera tenía que contener chocolate. Sabía que luego sus caderas sufrirían en consecuencia de sus actos, pero no le importaba subir dos o tres tallas más, sabía que en los momentos de sufrimiento había que consumir chocolate como si el mundo se fuese a acabar, era eso o beber alcohol hasta quedar botada y sabía que para una mujer y más una señorita no se vería bonito, en absoluto, dar semejante espectáculo. Por eso para Vittoria existían dos lemas y uno de ellos era no enamorarse ligeramente del primer hombre que le preste atención.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Diría que unas nueve horas, no te quise despertar a pesar que tu alarma sonó dos veces —sonrió Vittoria. —¡¿Mi alarma?! —chilló saltando de la cama y quemándose con el chocolate —. ¡Demonios! —¡Ten cuidado, Mía! —le dijo Vittoria quitándole la taza de las manos —. ¿En qué estás pensando, mujer? —¡Tengo que irme!, debía estar hace… ¿Qué hora es?, bueno no importa, tengo que estar en la Iglesia hoy los chicos saldrán de paseo a los grandes museos y luego se irán a la nieve y si no estoy allí no podrán partir —dijo mirándose al espejo y contemplando las oscuras ojeras que marcaban notoriamente su rostro. Mía se sentía sin ánimos de nada, en realidad le importaba el paseo, pero no lo suficiente como para quitarla de la cama, en un acto altruista se levantó para no ser carga de Vittoria que de seguro tendría mucho más qué hacer que estar allí consolándola, además los chicos la estarían esperando. Últimamente había dedicado tan poco a la Iglesia y a sus paseos que se sentía terriblemente arrepentida de no haberlo hecho como correspondía, de haber estado allí en cada etapa de los pequeños, pero sabía que ellos entenderían, aunque no le perdonarían si los abandonaba ahora. —Iré contigo —dijo Vittoria cuando Mía estaba en la puerta. —No es necesario —murmuró Mía mientras se ataba el cabello —, no me voy a tirar de un puente o algo así, Vittoria. —Pues de todas maneras iré igual —dijo firmemente poniéndose su chaqueta y saliendo junto a ella.

Matt había estado pendiente si Luca aún aparecía por algún lado y dejaba la estúpida idea de huir de Mía, odiaba la simple idea de pensar en que ambos, estúpidamente, estarían sufriendo por el otro. Él nunca había sido un romántico y la verdad era porque no había conocido a nadie que mereciese la pena, pero ahora

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Al bajar las escaleras el único sonido de ambas fueron sus pasos, ninguna dijo nada ni quiso interrumpir el silencio, ambas sabían que Vittoria no era de las que se le daba el trato con niños ni tampoco que los buscase a menos que fuese estrictamente necesario, así que en realidad venía con el afán de cuidarla y protegerla, más que todo de sí misma.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. todo parecía ser perfecto para Luca que necesitarían un apoyo sentimental en los momentos más difíciles de su enfermedad y a pesar que Mía no sabía qué era exactamente lo que tenía, sabía que ella podría ayudarle, a pesar de su apariencia delicada y frágil, sabía que detrás de ella había una mujer firme y fuerte capaz de soportar viento y marea con tal de conseguir lo que quería, era cosa de mirarla cuando enfrentaba a Luca, nunca nadie le había enfrentado de esa manera en el orfanato, principalmente porque le temían, pero ella, a pesar de ser mucho más baja que él y de no conocerle lo suficiente, le había encarado más de una vez y eso, claramente merecía su asombro y reconocimiento. —¿Qué pasa con Luca? —preguntó Luz mirando hacia la puerta —. Se ha tardado mucho hoy, la señora Mimí le dará un tirón de orejas. —¿No lo sabes? Luca no vendrá a trabajar más —los ojos de Luz se abrieron de par en par —, renunció y se marchó a vivir a Roma. Luz no podía creerlo, su amigo Luca jamás se habría marchado sin decirle, sobre todo porque habían quedado en que ambos irían a conocer Roma ya que ella no podría viajar con la Iglesia porque estaba trabajando. —Luca no me dejaría sola, él me prometió… —Lo que él te haya prometido—bajó la voz cuando se dio cuenta que estaba gritando —. Lo que te haya prometido ya no será más, Luz, pero si quieres yo podría prometer acompañarte en lo que hayas planeado con él. Matt intentó sonreír a Luz, pero esta no le miró, estaba agradecida con Matt por ser tan bueno con ella, pero él no era Luca y para ella Luca era muy especial, tan especial que cuando no le veía el día era terriblemente aburrido y lo peor de todo era que no le vería en un buen tiempo y no era capaz de imaginarse lejos de él, su pecho le dolía tanto como la primera vez que se murió Minina, su primera gatita de la calle que había vivido con ella desde que tenía semanas de nacida.

—¡No camines tan rápido! —chilló Vittoria cuando ya estaban llegando a la Iglesia —. Das unos pasos imposibles de seguir.

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Matt se sorprendió al ver a la pequeña entrar a la cafetería y no hablarle al respecto, la miró por el vidrio y vio como se sentaba en una de las mesas vacías y dejó caer su cabeza sobre sus brazos, por un momento creyó que lloraría, pero luego se dio cuenta que sólo estaba pensando.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Camina más rápido, no me perdonaría si los niños se marcharon sin mí —gritó entrando a la Iglesia. No había señales del bus o de alguno de los niños de la Iglesia, todo parecía cerrado y desocupado, fue hasta los comedores parroquiales y no había nadie. Vittoria, que andaba con unos tacos de diez centímetros por lo menos daba pequeños pasos intentando seguir el ritmo de Mía. —Se fueron —murmuró Mía dándose por vencida. —¡Mía! —dijo el párroco cuando la vio—. ¿Qué haces aquí? —Me quedé dormida y no alcancé a llegar —dijo dándose vuelta para saludar al padre. —Los chicos te estuvieron esperando, pero se dieron cuenta que no llegarías y el Padre Gaetano se fue con ellos —sonrió el cura. —Yo quería estar ahí, me sentí tan mal, me siento mal… —No te preocupes, Mía —le interrumpió —. Ellos comprendieron que no hubieses llegado y dijeron que te traerían muchos recuerdos desde allá. El consuelo no sirvió de nada, quería estar allí y de paso intentar olvidar todo lo que había ocurrido y estaba ocurriendo, así que se fue al único lugar donde sabía podría sentarse y estar amargamente en paz, si es que eso podría ser en la cafetería donde Luca había trabajado. Hablar en pasado se le hacía tan difícil como doloroso, pero se armó de todo el valor suficiente y caminó junto a Vittoria hasta llegar a la cafetería de la señora Mimí. Cuando llegaron al lugar, Mía recordó lo que había hablado con la señora Mimí y al saludarla esta le sonrió ampliamente, pidió, por primera vez, dos mocas y se sentó a esperar por su pedido.

Vittoria se quedó sentada esperando por Mía mientras comenzó a leer un artículo que había en el diario de hoy sobre la nueva juventud y el tipo de relaciones que llevaba, algo muy interesante que, obviamente, no podría comentar con Mía, por lo menos en ese momento.

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—Mía —dijo la señora Mimí desde la barra—, ¿te molestaría si te quito unos minutos?


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Quería comentarte que inicié los papeles —sonrió la señora Mimí cuando cerró la puerta de su despacho. —¿De verdad? —dijo Mía gratamente sorprendida. —Sí, pero aún no se lo he querido decir a Luz, no quiero ilusionarla y que finalmente no consiga la adopción. —¡Pero eso es una gran noticia! —abrazó a la señora Mimí. —Todo gracias a ti, querida, abriste mis ojos y me diste la oportunidad de sentir una familia —sonrió. Estaban en el despacho de la señora Mimí cuando la puerta se abrió de par en par, era Matt que estaba agitado por la carrera que había tenido que correr buscando a su jefa. Jadeó notoriamente y se aclaró la garganta para hablar. —Es Luz —respiró fuertemente —. Ha escapado. —¿Cómo? —dijeron ambas mujeres sorprendidas. —Estábamos conversando cuando dijo que tenía que irse, le pregunté donde y salió corriendo, cuando estaba por salir del portón me gritó que iría a buscar a Luca y luego la busqué por las calles, pero Dios sabe bien como corre y conoce los laberintos esta niña, porque la perdí en menos de dos cuadras —jadeó. Mía y la señora Mimí se miraron por unos segundos y luego ambas salieron disparadas del despacho en busca de la niña. Cuando la señora Mimí y Mía salieron corriendo, Vittoria las vio y se levantó rápidamente para saber qué ocurría. —¿Dónde van? —gritó Vittoria. —Van en busca de Luz —murmuró Matt que tuvo que quedarse a cargo de la cafetería.

—¿Qué demonios pasa? —dijo Vittoria.

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Vittoria sabía quién era Luz, pero no comprendía nada de lo qué ocurría, por lo que, a pesar que sus pies sufrían en esos zapatos, corrió detrás de Mía que se había detenido a respirar en una esquina luego de la búsqueda fallida, como bien había dicho Matt, Luz conocía muy bien las calles como para escapar de ellos.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Luz se ha escapado, fue a buscar a Luca y no debería marcharse porque la señora Mimí la adoptará y todo esto atrasará el papeleo y…—respiró profundamente —, una cosa es vivir en las calles de Milán o en la Iglesia y otra muy distinta es andar sola por las calles de quizá qué ciudad, ni siquiera se sabe donde fue a parar Luca y no tardarían en llevarse Luz quizá donde y con qué intenciones. —¡Tengo que ir a buscar a Luz! ¡Tengo que ir a Roma! —dijo Mimí devolviéndose a la cafetería. —¿Roma? —le siguió Mía y a esta la siguió Vittoria —. ¿Cómo sabe que está allí? —Porque allí está Luca —sentenció. Mía no fue capaz de esclarecer sus pensamientos, pero tenía una cosa clara, sentía la misma desesperación de la señora Mimí y deseaba ayudar en todo lo que fuese posible. La mujer estaba tan agitada que su respiración sonaba notoriamente, al entrar Matt intentó calmarla y convencerla que no fuese, que él podría ir, pero ella se negó rotundamente, sabía que un hombre no podría hacer nada útil en busca de una niña tan inteligente y escurridiza como Luz. —Prefiero ir yo —dijo la señora Mimí con su mano en el pecho —. La buscaré aunque tarde semanas en hacerlo. —Quizá por estas horas estará sola y caminado quizá por dónde diablos —dijo Vittoria. Todos la miraron reprochando su desatinado comentario, pero todos pensaron que tenía razón, probablemente la niña caminaría por la orilla del camino, quizá algún buen hombre o mujer le preguntarían dónde iría y por qué andaba sola, quizá le ofrecerían transporte y cobijo, pero habían muchas más posibilidades que no fuese un buen hombre o mujer, sino uno que buscaría aprovecharse de la niña quizá de qué horrenda manera.

—No le venderían a una niña un boleto de tren ni de bus, no una niña tan pequeña —dijo Mimí. —Luz es demasiado inteligente como para que eso le impida hacer lo que quiere — agregó Matt —. Debemos ir a la estación.

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—No —interrumpió los pensamientos de todos Mía —. Luz estaba ahorrando hace mucho tiempo para el viaje de la Iglesia, quería comprar muchos recuerdos en Roma. Luz no es tonta, de seguro irá a comprar un boleto de tren o bus para viajar.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Te quedas aquí —dijo aún agitada la señora Mimí. —No —dijo secamente Mía —. Usted, por su salud debe quedarse aquí, Matt la ayudará en todo lo necesario, si hay alguien que de cierta manera es responsable en todo esto soy yo, yo iré a buscar a Luz. Todos se quedaron mirando entre sí al ver que Mía hablaba con tanta autoridad que les dejaba en silencio, ninguno se atrevió a negarle el derecho a viajar, quizá por respeto a su decisión o miedo de contradecir a una persona tan buena y amorosa como Mía, miedo de que dañasen sus sentimientos mucho más de lo que ya estaban dañados. —No irás sola, Mía —insistió Vittoria cuando esta estaba haciendo una improvisada maleta. —Pues si iré, aunque te pongas en la puerta y me impidas salir. —Pues si tú vas, yo voy contigo. Al llegar a la estación Vittoria pidió los boletos para el tren, mientras que Mía, entre el caos de personas, intentó buscar a Luz, la niña de larga cabellera rubia, podía pasar desapercibida entre el tumulto de personas. Probablemente no llevase ningún bolso o maleta y tan sólo estuviese con su chaqueta y botas que había adquirido hace poco tiempo, cuando preguntó a los guardias por una niña de aproximadamente nueve años, con el cabello largo y rubio, con una chaqueta y botas, además que el color de ojos era verde o celeste, los guardias no supieron que responder, el perfil de la niña era común. —¿Ha venido una niña a comprar boletos de tren? —dijo Mía en una de las ventanillas de atención. —No, sola por lo menos no —dijo la mujer frunciendo el ceño.

—Tranquila, la encontraremos —susurró Vittoria antes de quedarse dormida en el hombro de Mía.

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Mía tenía el corazón en la mano, no literalmente, pero sentía que Luz era demasiado arriesgada para su edad, que algún día la vida le daría un golpe lo suficientemente fuerte como para sentarla y darle la lección de su vida, sólo esperaba que no fuese en este viaje a Roma, sólo rogaba porque pudiese ser adoptada por Mimí, sabía que era una buena mujer que cuidaría de Luz.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. Lo primero que hicieron fue registrarse en un edificio que poseía un hostal, tomaron una habitación doble, a pesar que la mirada de la recepcionista fue un gran reproche, probablemente porque pensó que eran pareja. Dejaron sus maletas y se fueron a la calle de inmediato, Matt consiguió una foto de Luz que había en la Iglesia y se la mandó por mensaje a Mía, al instante en que la recibió comenzó a preguntar por ella con la fotografía de apoyo. —¿Ha visto a esta niña? —dijo Mía a cada transeúnte que encontraba —. Tiene aproximadamente nueve años, no es muy alta, tiene el cabello largo… La mayoría de las personas no se detuvo a escuchar a Mía, les negaban con la cabeza y se marchaban, las pocas personas que se interesaron en escucharla le recomendaron que fuese a la Policía a dejar constancia de la perdida de la menor, pero Mía sabía que si eso ocurría probablemente estudiarían el caso y la única afectada sería Mimí y eso no sería bueno para el proceso que tendrían que enfrentar más adelante. —¿Dónde demonios estará el famoso Luca cuando se le necesita? —murmuró Vittoria cuando se sentó en la plaza cansada de buscar a Luz. Mía no respondió, el sólo hecho de pensar que Luca estaba en la misma ciudad que ella, a pesar de ser una gran ciudad y que las probabilidades de encontrarse serían remotas, la hizo suspirar y volver a sentir ese dolor en el pecho que le oprimía fuertemente y le impedía respirar. Caminaron por horas buscando a Luz, recorrieron las calles más céntricas de Roma, estuvieron en la plaza, incluso fueron hasta los hostales más baratos y sus cercanías buscándola, pero nada parecía ser una señal del paradero de Luz, no hasta que Vittoria preguntó a una anciana sobre el paradero de la niña y fue la primera que asintió. —La vi hace dos cuadras atrás —susurró la abuelita —. Estaba cantando para pedir limosna en el parquecito, al lado de la pileta, pero salió arrancando cuando llegaron los policías. —¿Se la llevaron? —dijo Mía agitada.

Corrieron como si el mundo se fuese a acabar, Mía y Vittoria no dieron descanso a sus pies, cuando entraron al mercadillo, pedían permiso a las personas e

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—No, al parecer arrancó por el mercadillo que está en esa calle —dijo la anciana.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. intentaban no golpearlas, pero parecía imposible, había tanta gente comprando que difícilmente podrían atravesar la cuadra rápidamente. —¿Ha visto a esta niña? —preguntó Mía, pero nadie le respondió. Al final del día habían recorrido más de la mitad de Roma y sólo habían obtenido información de una anciana que quizá estaba mintiendo. Mía no quiso pensar mal de la pobre señora, pero Vittoria que no tenía buenas relaciones ni con los niños ni con los ancianos dijo que probablemente la mujer estuviese mintiendo para castigarlas por perder a la niña o simplemente por el placer de dar esperanzas a quién ya las había perdido. —Volvamos al edificio, comeremos y luego continuaremos la búsqueda, quiero sacarme estos zapatos —dijo Vittoria. No comieron, tragaron tan rápidamente que ambas estaban seguras que su estómago reclamaría más tarde por comer tan velozmente. Vittoria se fue al baño a lavarse los pies cansados y ponerse unas zapatillas cuando Mía se sentó frente a la cama y vio su apariencia en el espejo.

Estaba tan agotada que no quiso seguir mirando su reflejo, segura que si continuaba haciéndolo, sólo conseguiría sentirse aún más derrotada, por lo que comenzó a masajearse el cráneo e intentar relajarse antes de continuar la búsqueda, pero las imágenes en su mente no tardaron de aparecer, imágenes que Luz sonriendo, de Luz hablándole de Luca, luego las imágenes eran solo de Luca, la primera vez que le vio, aquel beso, aquellas caricias y esa promesa no cumplida de verse. Fue entonces cuando las lágrimas que brotaron de sus ojos llenaron su rostro y no tardó en sentirse aún peor por todo lo que había ocurrido, se reprochó por llorar en ese momento en vez de prepararse para buscar a la pequeña Luz, se reprochó por no ser más valiente y también por no callar cuando se lo decían, quizá si no hubiese presionado a Luca este jamás se hubiese marchado y Luz jamás hubiese ido a perseguirlo, pero ya nada de eso importaba. Se sentó en la cama decidida a ser una mujer fuerte, a demostrar que era más fuerte de lo que muchos creían, se sentó decidida a dejar de llorar y hacer algo por ella y luego por los demás. Tomó la tijera que acompañaba a un set de costura que estaba en el cajón y

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—¡Dios! —murmuró al ver sus ojeras y la expresión sin vida de sus ojos. Tocó su cabello que estaba atado y se lo soltó, por lo que se veía, pronto estaría sin vida y quebradizo, le solía ocurrir cuando estaba con tristeza y preocupación, la última vez fue cuando murió su abuela.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. decidió comenzar en ese momento a ser una mujer diferente, iniciando por cortar aquel cabello infantil que tenía, porque si quería ser una mujer fuerte, primero que todo debería parecer una y no una niña. —¿Qué estás haciendo? —dijo Vittoria a Mía. —Necesito hacer algo nuevo, necesito cambiarme, quiero cortarme el cabello tan corto que parezca un hombre —dijo Mía con las tijeras en la mano. —Deja de decir tonteras, deja esa tijera y vamos por Luz, eso es lo que ahora importa, será mejor que te enfoques, Mía, luego harás catarsis cuando lleguemos a Milán —sentenció Vittoria tomándole la muñeca y levantándola de allí. Caminaron por el pasillo de habitaciones mientras Mía le reclamaba a Vittoria por no haberle dejado cortarse el cabello, de cierta manera Mía sabía que era una distracción para olvidar todo aquel dolor y angustia que tenía acumulados, pero no quiso decírselo a su amiga por miedo a preocuparla aún más. —Si quieres hacer una locura así, deberás ir a la peluquería, es una mala idea que lo hagas tu sola —insistió Vittoria con la esperanza que en el camino se arrepintiese. Mientras ambas bajaban el edificio Vittoria intentó convencerla que cortarse su hermosa cabellera era una pésima opción que lo mejor que podía hacer era teñirse el cabello o comprarse ropa nueva, pero un corte tan radical como ella deseaba era demasiado. —Lo haré —dijo Mía mirando decidida a Vittoria —, me cortaré el cabello aunque luego la gente me odie por parecer un hombre. —No, no lo harás, te dejarás el cabello tal cual como lo tienes ahora, siempre me ha gustado así.

—¿Qué demonios…?—dijo Vittoria al comprender qué ocurría. —¿Me están siguiendo? —sonrió Luca intentando mantener la cordura.

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La voz que detuvo su andar pareció sacada de su cabeza, estaba segura que la había oído porque la había inventado, era una jugarreta en su cerebro, estaba tan segura que cuando levantó su rostro y se encontró con él de Luca creyó que ahora eran sus ojos que estaban jugándole una pésima pasada.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. La verdad es que en su cabeza había demasiadas preguntas, pero sólo de una tenía la respuesta, estaba seguro que había algo divino que estaba juntándolos, y aunque él decidiese huir, ese algo volvería a reencontrarlos. Era eso o que alguno de los que sabían dónde venía, le habían traicionado. —No, idiota —dijo Vittoria que a pesar de no conocerle sentía aversión hacía él por todo lo que había hecho sufrir a su amiga —. Luz está desaparecida, ha venido a buscarte y nadie sabe de ella. Mía estaba ensimismada, no sabía qué pensar, sólo sentía en su pecho a su corazón latiendo desbocado, tanto así que fue capaz de olvidar por un segundo la preocupación de la búsqueda de Luz y se sintió feliz de ver a Luca, pero pronto todo volvió a su normalidad, ocultó la alegría de verle y fingió estar ignorándole por completo y además, olvidó cualquier interés amoroso por él porque recordó todo lo que la había hecho sufrir. —Luca, Luz está desaparecida y hemos venido a buscarla, está buscándote así que sería mucho más simple para todos si nos ayudas a buscarla para poder volver a Milán —dijo secamente mirando a Luca a los ojos. Fue la primera vez que Luca vio esos ojos y estos no brillaron ni le entregaron esa sensación alegre que siempre le habían dado, fue la primera vez que vio a Mía tan vacía, incluso más vacía de lo que él había estado esos días sin ella.

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—Habrá que buscarla —sentenció mirando a Vittoria, sólo porque no era capaz de mirar a Mía y verla en esas condiciones.


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Adelanto del próximo capítulo. —¿Por qué huiste Luz? —dijo Mía asustada una vez que se sentaron juntas en la cama. —No huía, estaba buscando a Luca —murmuró la niña luego de beber un sorbo de leche. —¿No pensaste en pedirme ayuda? Podría haberte ayudado, es muy peligroso que… —No quería molestar a nadie, además hay algo que debo hablar con Luca — susurró la niña. —¿Puedo saber qué es? —dijo Mía mirándola. —Quiero vivir con él —sentenció. Mía miró a Luz quién estaba muy decidida, sus pequeñas manos estaban presionadas en forma de puño y sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero no parecían ser de tristeza. Lentamente sus mejillas se tornaron rosadas y su ceño se mantuvo fruncido.

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—Quiero que me espere —volvió a decir —. Quiero que espere a que yo sea grande y me quiera, porque yo le quiero y no quiero que se vaya lejos de mí, nunca más.


Luces