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"Comunicación Efectiva" Diseño de Ambientes - Sección Dos

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“Mis vacaciones” Diseño de Ambientes


Comunicación Efectiva


“Mis vacaciones” Diseño de Ambiente


Diseño de ambientes Instituto Técnico Profesional Duoc UC Docente a cargo: German Santibañez Bagnara Producción: Centro de Simulación Gráfica Duoc UC Dirección de Producción: Andrea Margozzini Jefe de producción: Juan Carlos Fuentes Diseño: Malen Pichipil Pinto Fecha: 07 de Diciembre del año 2021 “Comunicación Efectiva”


Hawaii entre lágrimas → Por Paulina Aracena

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ra agosto del año 2019, cuando junto a mi familia decidimos darnos unas merecidas vacaciones familiares. ¿El destino elegido? Hawai.

Comenzamos a planear el viaje para el mes de abril del año 2020. Mi hermana y yo nos encargaríamos de buscar los pasajes y el hotel, mi hermano de buscar las entretenciones y zonas turísticas para poder visitar y mis padres de revisar pasaportes y documentos. Al cabo de unos días, nuestro viaje iba en marcha increíblemente. Todo estaba saliendo según lo planeado, los pasajes estaban listos, el hotel estaba reservado, conversábamos siempre de los panoramas diarios que podíamos tener en tan bellas playas. Ese entusiasmo por viajar en familia nos ponía un poco ansiosos. Tal cual niños esperando una fiesta de cumpleaños o los regalos de navidad. Sin embargo, no todo podía ser perfecto. A tres meses de nuestro tan esperado viaje, se escuchaba en las noticias algo que para el mundo aún era desconocido. El virus Covid-19; a los pocos días, la cifra de muertes por Covid-19 era angustiante en otros países, pero eso no nos sacaba de nuestras ansias por viajar. Pensando confiadamente: “este bicho está demasiado lejos de nosotros como para que nos arruine nuestras vacaciones”.

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A un mes de nuestro viaje, exactamente el 10 de marzo, pasó lo que más temíamos. El virus llegó a Chile. Nos tuvimos que encerrar. Nuestros planes se desmoronaban cada vez más. Nuestros anhelos de estar en la playa, descansando, disfrutando y riendo en familia se caían a pedazos. Hasta que finalmente, tuvimos que tomar la decisión más triste de todo ese año. Postergar las vacaciones hasta nuevo aviso. Cancelamos todo, el hotel, el vuelo, ¡todo! El miedo de contagiarnos se hacía cada vez más latente entre nuestras conversaciones y lo peor era que hasta ese momento, no existían remedios que combatieran al maldito bicho, el enemigo más grande en ese tiempo de pandemia. En el país se generó psicosis, y el caos se hacía presente en todos lados. Estábamos expectantes de que un grupo de científicos o, tal vez, un solo científico lograra dar con un remedio para el virus. SOLO UNA PERSONA que pudiera dar con esa vacuna y sería la esperanza para el mundo. Pasaron 6 meses y la esperanza se asomó, ¡Había vacuna! En ese intertanto de espera, nos cuidamos más que nunca y estábamos invictos. Hasta el momento…Fueron meses intensos, de miedo, de soledad, de extrañar y de llorar por tantas muertes y por la incertidumbre de no saber a qué atenerse en caso de contagio.

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Lo pensamos, sí, lo pensamos… Si uno de nosotros se contagiaba, debería ir a una residencia sanitaria. Lo que era bastante lejano a lo que soñábamos de nuestras vacaciones familiares, pero ahora esta realidad, era nuestra realidad y debíamos afrontarlo en familia, como siempre en familia. El momento de vacunarse se acercaba, primero personas mayores de 80 años y bajando. Llegó la hora de las primeras dosis, mi papá fue el primer valiente en ser vacunado, luego mi mamá, mi hermana, mi hermano y finalmente yo. Y de la misma forma cumplimos con la dosis completa. Llegó la tranquilidad a la casa. ¡Al fin! A un año de esa situación, aquí estoy. Aún sin poder viajar, pero afortunadamente estamos todos sanos, invictos como pocos. Algunos nos dicen exagerados, otros simplemente nos llaman suertudos. Pero estamos con la confianza de que, en un futuro no muy lejano, podamos retomar nuestras tan esperadas vacaciones vacunadas. Aún no cantamos victoria, pero pronto será, pronto será…

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Mis vacaciones de verano → Por Karen Cáceres

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is vacaciones de verano ,este año fueron muy distintas, con la llegada del virus COVID 19, fue imposible salir de nuestras casas, en la comuna donde vivo estuvimos en cuarentena total,como por 3 meses, no podía salir, por ende, comencé a planificar mis vacaciones, pero dentro de mi casa. Pasaban los días y yo aún tenía la ilusión y esperanza de que la vida podría volver a ser como antes, pasaba la gran parte del día jugando en el computador y pasando tiempo con mis perros Sam y Emily, de pronto comencé a jugar un nuevo video juego online ,con mi hermano Sergio, en el juego podíamos crear el mundo que quisiéramos, jugábamos día y noche. Una tarde mi perro Sam entró a la casa y se fué a jugar con su pelota de tenis a la habitación de mi hermano, Sam es un perro bastante juguetón y siempre anda rompiendo cosas por toda la casa. Al día siguiente Sergio se dio cuenta que su computador estaba comenzando a fallar, revisó todo el computador y observó que un cable estaba cortado, intentó arreglar el cable todo el día, pero fue imposible. Estaba muy enojado, enfurecido, porque sin ese cable no iba a poder jugar en su computador, él pensaba como se había cortado ya que era muy grueso y duro. Luego se acordó que Sam había estado toda la tarde jugando con una pelota en su habitación ,Sam fue quien cortó el cable.

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Mi hermano lo retó diciéndole que tenía prohibida la entrada a su habitación, Sergio fue a mi habitación llorando y me contó todo lo que había sucedido con el cable y con Sam, sentía mucha furia, luego me pidió mi computador para poder comprarse el cable que se había cortado, fue muy difícil encontrar el cable por internet, ya que no había stock debido a la pandemia no había tanta cantidad disponible, mi hermano estaba enfurecido, ya que no podría jugar por mucho tiempo, hasta encontrar y poder comprarlo.

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Lluvia → Por Paloma Castro

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ace cinco años, en una noche fría de invierno, por un intento de ignorar la fuerte lluvia que golpeaba el techo de la casa en donde nos estábamos hospedando con mi gran amiga; que más que una amiga es como un reflejo de mi, no por tener muchas cosas en común, para nada, aunque sí las hay, definitivamente las hay; más bien es por los grandes secretos que guardamos una de la otra; yo más secretos guardados de ella que ella de mi, definitivamente. En esa noche fría de hace cinco años, por un intento de ignorar la lluvia, la turbadora lluvia, mi amiga decidió salir a dar una vuelta al bosque, a los alrededores; decía que afuera no se escucharía ese horrible ruido, porque sí, era horrible, el sonido que golpeaba la lata del techo parecía un gigante con una gran pala tirando bloques de tierra constantemente para enterrarnos vivas. Yo en lo personal no quería salir, sentía que algo andaba mal, no afuera, sino con ella, con mi amiga, o tal vez conmigo, no sé; la verdad es que en ese momento era todo muy difuso. La lluvia no dejaba concentrarme en lo que realmente pasaba. Al negarme a salir, mi amiga se empezó a alterar, caminaba de un lado a otro, murmurando cosas que no lograba divisar. Cada vez caminaba de una forma más nerviosa, haciendo notar su perturbación por la situación. Sus pasos se fueron intensificando cada vez más junto con sus murmullos, hasta que se detuvo frente a mí y gritó ‘’¡tú no quieres estar bien!’’

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Me tomó de la cabeza y empezó a tirarme hacia la puerta, mientras decía repetitivamente ‘’tienes que salir de aquí, nos quieren enterrar’’ La escena se volvía más y más intensa y agreciva. Nunca imaginé que mi amiga, la que me había acompañado desde el principio de mis tiempos, me estaba obligando a salir al bosque con esa lluvia, con esa horrible lluvia que me estaba volviendo loca, pero ¿allá afuera sería mejor? allí adentro por lo menos la lluvia no me tocaba... si ella lograba sacarme, ese sonido me envolviera y no podría escapar. Ya no me pude contener, en desesperación y lágrimas grité ‘’¡detente, por favor, detente!’’ En eso, ella se quedó quieta y me soltó lentamente, se volteó a mirarme, su cara había cambiado rotundamente, ahora era una cara suave y comprensiva, dijo ‘’Entiendo tu miedo, yo también lo siento, pero necesito que confíes en mí y salgamos de aquí’’ Ví en sus ojos que no mentía. Tomé su mano con temor pero confiada, abrimos la puerta y salimos juntas. ¡Donde estoy! Encerrada en un espacio pequeño y sin luz, ¿Qué pasó? mi voz no lograba salir de mi boca, ¡El ruido! ¡aún escucho ese horrible ruido! Sentía como golpeaba el muro que estaba justo frente a mi. ¿Dónde estoy? me preguntaba. Es una caja ¡es un ataúd! ¡Me estaban enterrando y yo estaba ahí, viva! Empecé a intentar gritar, primero eran solo arcadas, luego murmullos, hasta que por fin pude alzar la voz, ¡Estoy viva! En ese momento se detuvo por fin ese horrible ruido. Catalepsia, era el estado en el que estaba hace 5 años. Un recuerdo nítido hasta el día de hoy, que me hace salir de mi casa en cada lluvia por miedo a que se esté repitiendo la misma perturbante historia. ¿Mi amiga? Mi inconsciente queriendo salvarme.

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Relato de mis vacaciones → Por Florencia Dumont

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odo comienza en enero estando en casa de una amiga mía de infancia, Marianne Menner y con Karin Lilienfeld en Colina durante este verano 2021. Nos reencontramos, siempre nos abrazamos como si fuera el último día que nos queda de vida y pasamos toda la tarde hablando sin parar, esa fue la parte donde nos pusimos al día. Parecíamos las dos como radios hablando sin detenernos. Compartimos con su familia con cosas simples para disfrutar entre todos, por ejemplo ver series en Netflix, cocinar una lasaña para 7 personas durante toda la mañana, nos bañamos en la piscina jugando Voleibol, descansamos a tomar solcito mientras tomamos nuestros refrescos caseros ,las típicas limonadas mías que tanto les gusta ,nos preparamos para los paseos de la tarde ; sacamos a pasear a las dos mascotas por el condominio “Kiara” y “Luzy .Después preparamos el lugar que más nos gusta de su jardín para unas sesiones fotográficas grupales e individuales, más tarde tomamos once ; la once estilo alemán ; comimos pan con jamón, salame ,queso y cafecito con crema. Acto seguido el padre de mi amiga nos conversa en alemán sobre su experiencia viviendo en Alemania con su esposa Yaneth, ambos se casaron en Alemania, pasaron su luna de miel recorriendo Europa y luego llegan los hermanos de Marianne con su grupo de amigos

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con otra sorpresa. Un asado y buena música de fondo en la terraza para compartir. También paseamos en moto y en auto a toda velocidad por las avenidas y autopistas por la costanera norte. Que libertad se siente ¡Nos gusta la velocidad! La libertad esa sensación como pájaros volando por los cielos. De ellas me encanta es que son muy agradables, descomplicadas, es decir, de “mente abierta”, es decir, no son prejuiciosas, de hecho son muy bondadosas .Porque cada uno tiene muy claro que ser amable no cuesta nada, dar el ejemplo con actitudes motivadora , honestas, con respeto, con iniciativa propia para ayudar a los demás si es bien recibido. Para nosotras dar espacio es necesario y cuando compartimos nos organizamos para estar con la una y la otra. Una buena compañía como un perrito fiel. Recordando experiencias similares de mi infancia con mi amiga Marianne y Karin desde “Kindergarten” o “Jardín Infantil”, siempre nos hemos llevado bien, nos enseñábamos lo que aprendíamos, nos gustaba hacer collares ,pulseras y aros, ver películas de terror y comedia, cortar y teñir el pelo es algo que nos encanta, nos reíamos de las mismas cosas , a veces por apariencia física nos preguntaban si éramos hermanas por lo altas y delgadas que fuimos esos años .Incluso nos hablábamos de nuestros sentimientos sobre acontecimientos que nos sucedía sea bueno o malo. Preferimos analizar la situación del hecho concreto, según contexto .Lo más importante es que nos comunicamos, valoramos por lo que uno obra por la otra, la dignidad de cada una como persona y que la vida es una sola. Nuestra amistad vale más que oro. Nuestras enseñanzas las aplicamos y por eso lo recordamos .Tenemos claro si uno quiere lograr algo por más que sea difícil, se puede lograr con dedicación. La clave es conocerse a uno mismo, potenciar tus habilidades y de los errores corregirlos para no cometerlos de nuevo. La idea es evolucionar y no retroceder.

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Nuestras virtudes son nuestras personalidades, dejar ser, dar lo mejor de cada una, darnos el tiempo para una, que una sonrisa alegra el corazón de la otra por los logros personales y de nuestras risas alocadas cuando nos relajamos. Nuestra amistad lleva más de quince años. Ese es el regalo, nuestro regalo, es decir, nuestra amistad. Nuestra amistad como regalo de vida.

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Una leve y no tan buena historia de mis vacaciones → Por Pía Espinoza

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is últimas vacaciones… las de invierno. Sí… fueron bastante concurridas y llenas de eventos de los cuales uno no está siempre preparado. Llevábamos planeando un viaje a Pichilemu con unos amigos por varios días. Íbamos a celebrar el cumpleaños de dos amigos en aquel viaje, ellos son pareja… ¡Qué rico poder celebrar tu cumpleaños junto a la persona que amas y rodeado de amigos! Apenas terminé las clases online de aquel viernes, última clase del semestre, comencé a ordenar mi bolso y las cosas que iba a llevar a la playa. Me pasaban a buscar apenas yo diga que esté lista. Sí, me estaban esperando a mí para partir, bueno, uno de los autos en los que íbamos, el resto se iba de acuerdo a la organización de ellos. 17:30 de la tarde, aproximadamente, y pasan por mí en el vehículo. Como pudimos nos acomodamos en él, iba lleno, cada uno llevaba, por lo menos, un bolso con su ropa y otro bolso con comida y algún bebestible para las noches que estaríamos allá. Pero lo logramos. Nos fuimos todo el camino cantando con la música que iba saliendo, a veces uno ponía a

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su gusto personal y otras veces salían temas alegres y enfiestados que nos provocan euforia, ganas de llegar pronto a nuestro destino en Pichilemu y tener las noches y días que habíamos imaginado, llenos de felicidad y diversión. En el camino paramos a comprar y comernos unos completos, porque el hambre que se nos fue acumulando durante el camino ya no se toleraría hasta llegar a la cabaña. Llegamos a eso de las 20:30 horas. Por supuesto que lo primero que hicimos fue bajarnos del auto, dejar las pertenencias donde sea (por mientras) e ir a recorrer y conocer el lugar que sería nuestro hogar durante el fin de semana. Luego nos repartimos las piezas y nos acomodamos para, pasados unos minutos, reunirnos todos en el living. La cabaña era preciosa, grande, de dos pisos: las piezas estaban en el piso inferior, con un baño y una pieza en suite; el piso superior estaba destinado al espacio común, un gran living-comedor y cocina juntos en un espacio único pero espacioso, con dos piezas a cada lado. Todo era perfecto y para qué hablar de la vista: desde un espacio privilegiado en la subida de una colina, mirando hacia el mar, se lograba ver con mucha amplitud el roce de las olas en la arena y, se lograba escuchar ese hermoso sonido que provoca el agua en la orilla del mar, que te hace soñar y a la vez, caer en la cuenta de que, efectivamente, estás en la playa, con su aroma, su brisa y el frío. Bueno, esa noche nos dedicamos a conversar y pasárnoslo muy bien entre todos, reírnos hasta llorar, hablar hasta que la lengua ya no puede más y beber entre juegos y locuras. El sábado, sin mayor novedad, nos dedicamos a exactamente lo mismo. Es que entre amigos es imposible pasarlo mal. Jugamos muchos juegos de mesas, nos enojamos entre medio por no entenderlos con exactitud, pero esos enojos terminan en risas y abrazos. Nos fuimos a dormir a eso de las 04:30 de la madrugada.

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A la mañana siguiente debíamos partir de vuelta y abandonar la cabaña a las 13:00 horas. Domingo… Aquí comienza el fin de aquel perfecto fin de semana, perfecto hasta este momento. Limpiamos entre todos, como un buen equipo. No nos daba tiempo para almorzar, así es, comimos con rapidez lo que pudimos, para dejar desocupada la cabaña a la hora que correspondía. Lo logramos, con retraso, pero lo logramos. Agarramos nuestros autos, cada uno en el que vino cuando llegamos, sin antes ponernos de acuerdo que nos reuniremos, nuevamente, a la orilla de la playa, para seguir pasando un tiempo agradable y aprovechar al máximo el fin de semana. Nos pusimos a jugar, queríamos ver el atardecer en el mar para luego devolvernos a nuestras ciudades. Digo queríamos… porque aquel atardecer no logramos verlo en la playa… y aquel atardecer no llegó nunca a los ojos de una persona. Mientras jugábamos, uno de los amigos que estaba ahí recibe una llamada que lo deja nervioso y alterado. No lograba entender la noticia que le estaban dando desde el otro lado del celular. Cuelga…Se acerca a nosotros con cara desorbitada, su rostro había cambiado, sus ojos se oscurecieron y entristecieron más no había lágrimas, simplemente incredulidad. Su pareja se levanta a su encuentro para ver qué sucedía, mientras nosotros nos quedamos preocupados, mirándonos unos a otros, sin entender nada. Otra llamada, esta vez de parte de mi amigo: la peor noticia que puedes recibir. Ahora todo se volvía negro y vacío, nada tenía sentido. Otro amigo, lo habían encontrado muerto en su cama…

“Esto no puede estar pasando…”

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Es que la muerte de un amigo no se espera, menos a los 26 años, ¡esas cosas no deberían pasar! La piel erizada, los pelos de punta que todos sentimos, la pena y las lágrimas amenazando por salir de nuestros ojos, los colores del cielo, la brisa y aroma del mar, la arena bajo nuestros pies… todo estaba a flor de piel. Todo era desgarrador, como si un huracán se hubiese llevado toda la felicidad y alegría de aquellos días para envolver el ambiente en un manto de oscuridad y dolor, inmenso dolor. Mi amigo se desmorona en menos de un segundo en la arena, mirando al mar, aquel mar que su amigo no iba a poder ver nunca más. La paradoja que no puedo sacarme de la mente es haber recibido aquella noticia, aquella horrible y fatal noticia de un amigo, rodeado de muchos otros amigos que te recuerdan la importancia de disfrutar hasta cada mínimo detalle, cada minuto y cada segundo, con cada víscera de tu cuerpo y cada trozo de tu alma. Franquito se había ido al cielo, de forma inesperada, inexplicablemente ahora ya no estaba en este plano con nosotros. Él iba a ir ese fin de semana, pero una semana antes se había tenido que bajar por un compromiso personal. Es imposible no ponerse a pensar qué hubiese ocurrido si hubiese estado con nosotros. Pensamientos y torturas en vano… Como pudimos nos incorporamos para partir. Un viaje de vuelta que nunca se nos hubiese pasado por nuestras cabezas, un viaje de regreso a casa cargado de recuerdos y emociones, de una pena profunda e infinita en nuestros corazones. Dejamos atrás ese gran fin de semana, para dar frente al funeral y a la despedida eterna a uno de nosotros, a un amigo, a Franco…

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Vacaciones 2017 → PorJaviera Ferreiro

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aviera se prepara para ir de vacaciones con sus amigos a las Rocas de Santo Domingo, se dispone a hacer las maletas el día anterior para que no se le olvide nada, a la mañana siguiente se viste y se prepara para salir hacia la casa de su amigo nacho donde se reunirán todos para iniciar el viaje. Al llegar a la casa de Nacho se percata de que su auto está sin motor ya que le está haciendo modificaciones de último minuto, Javiera ya dio a entender que saldrían más tarde de lo esperado. Al pasar el día fueron llegando el resto de sus amigos, Kevin, Toño, Ali, Fran y Danilo. Los cuales se enojaron ya que el auto de Nacho todavía no estaba listo, al llegar la noche el auto finalmente estaba listo para iniciar el viaje, Javiera junto con sus amigos comenzaron a guardar las maletas en los autos para emprender el viaje. Nacho se fue en su auto con Danilo, Kevin con Javiera y Fran, Toño con Ali. Los autos de los amigos de Javiera estaban todos modificados para correr por lo que en el trayecto del viaje Nacho quiso probar las modificaciones que había realizado, corriendo con un auto de una persona extraña, en la mini carrera casi chocan ya que un auto que venía en sentido contrario apareció de la nada. Al llegar a la casa de Nacho en la playa ordenaron todo, cada dos por habitación y se dispusieron a salir para comer. Luego fueron a la playa para pasar el rato, vieron que había caseta de salvavidas cerca por lo que fueron para allá.

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Luego de un rato Nacho empuja a Danilo de la caseta por lo que se cae a la arena, se para inmediatamente y sube a la caseta en donde estaban todos riendo por la broma, Danilo no paraba de decir que lo habían empujado. Al cabo de un rato se fueron a la casa porque hacía mucho frío, prepararon un picoteo y unos tragos, se reían y conversaban hasta que les dio sueño y se fueron a acostar. A la mañana siguiente se levantaron todos tarde por lo que se dispusieron a arreglarse para comer afuera, fueron al mall de San Antonio, cuando llegaron se percataron de que tenían que estacionar en el subterráneo lo cual era un problema ya que al estar los autos modificados eran muy bajos y topaban, al no tener otra opción decidieron bajar igual, lo que produjo que a Kevin se le saliera el parachoques delantero. Kevin no le daba mucha importancia ya que siempre le pasaba y sabía cómo arreglarlo. Al dejar los autos estacionados fueron al puerto que estaba cerca a comer mariscos, después de un rato se fueron a la casa para preparar las cosas para ir a la playa en donde pasaron el resto de la tarde. Llegando la noche se alistaron para ir a una disco a bailar, al llegar a la disco pidieron unos tragos y bailaron hasta que no podían más. Al día siguiente se levantaron temprano para ir a comer empanadas al Quisco, donde tuvieron problemas por los autos ya que los vidrios estaban polarizados y el sonido de los autos eran muy fuertes, los detuvieron para pasarles un parte porque en esa localidad estaba prohibido las modificaciones. Nacho, Kevin y Toño tuvieron que ir a pagar el parte ya que al día siguiente viajarán a Santiago. De regreso a la casa de Nacho realizaron una mini carrera entre los tres conductores para ver quién llegaba más rápido, ganó Nacho gracias a sus nuevas modificaciones. Ya cansados se fueron a dormir para viajar mañana temprano a Santiago.

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En la mañana todos se dispusieron a ordenar para viajar de vuelta a Santiago. En el viaje tuvieron percances ya que a Nacho con la velocidad se le soltó el capo y casi sale volando, casi llegando a Santiago a Kevin se le reventó una rueda y tuvieron que cambiarla, al cabo de medio día llegaron a Santiago sanos y salvos pese a todos los percances fue una aventura inolvidable para Javiera ya que para Javiera el tema de los autos y sus modificaciones le gustan demasiado por que le recuerda cuando su papa corría.

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Cumpleaños Pandémico → PorMarcela Herbozo

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odo comenzó el día 18 de enero del año 2021, camino a Maitencillo. En el auto íbamos 5 integrantes, entre ellos estaban Augusta, Javiera, Fernanda, Antonia y yo, Marcela. El cumpleaños de Augusta se aproximaba y debido a eso todas querían hacerle una fiesta sorpresa en la casa de la playa. La futura cumpleañera, sin idea de nada, fue al litoral para poder relajarse, lo que significó que fue totalmente a ciegas a la playa con nosotras. Al llegar todas nos dimos cuenta que no teníamos una torta para celebrarla, por esto mis amigas y yo salimos a la compra de este postre. Al llegar a la pastelería nos dimos cuenta que esta estaba cerrada por la pandemia y también por la hora (19:00). A pesar de que la pastelería estaba cerrada, el grupo de amigas no se quería dar por vencido y decidieron volver a la casa. Al volver, dos de las amigas que estaban en la playa, llevaron a Augusta a pasear por la playa, mientras que las demás integrantes buscaron en la despensa de la casa algo para poder cocinar y hacer una torta. Solo encontraron harina y vainilla. No todo había acabado, ya que habíamos llevado huevos. Con los ingredientes realizamos un queque de vainilla y poder así cantarle el cumpleaños a las 12:00 de la noche. Finalmente la cumpleañera llegó de vuelta a la casa y pudimos celebrar el cumpleaños y pasándolo muy bien toda la noche entre nosotras.

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Aventuras en Disneyland → Por Valentina Lareu

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ra un día cualquiera de la semana aproximadamente a mediados de junio el frío de invierno se acercaba y mis días seguían siendo igual al anterior, pero este día fue diferente mis padres me llamaron junto a mis hermanas porque tenían algo que decirnos, cosa que nunca pasa jajaja, con mis hermanas como hijas nos imaginamos lo peor pero era extraño porque jamás peleaban como para pensar que se iban a separar en ese momento viendo a mis padres tan serios con unos papeles en las manos una de mis hermanas comenzó a reír de nervios, la otra se le pusieron los ojos brillantes y bueno yo como hermana mayor me tenia que hacer la fuerte por ellas. Después de unos minutos de silencio mi padre alza la voz y comienza a leer los papeles nos tenían una tremenda sorpresa la cual era que en vacaciones de invierno cumpliríamos el gran sueno al fin de poder conocer Disney mi sueño desde que tengo memoria ver los castillos, las hadas y lo más importante al maravilloso príncipe azul. Pasaron los días y la fecha de llevar a las vacaciones se acercaba, en un momento pensé que no podría ir al colegio porque aún no sabía la fecha de término del primer semestre eso me mantuvo muy nerviosa hasta el último día. Llegó el gran día todo fue

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una travesía por era nuestro primer viaje que recordamos con lujo de detalle al llegar aeropuerto era un mundo nuevo inimaginable un canal de culturas y etnias distintas personas e idiomas que jamás había escuchado y esto que aun ni me subía al avión. En el avión estaba muy emocionada por hacer todo desde ir al baño guardar mi bolso la comida no era muy rica como me la imagina y el espacio de los asientos muy pequeño considerando que mido 178 fue algo no tan agradable ya que fueron 10 horas en el mismo lugar, pero ver los ojitos de mis hermanas al despegar el avión creo que impagable para mi y para mis papas. Pero el viaje tiene que continuar al llegar a Orlando todo era único parecía estar en una realidad paralela un sueño ver un McDonald’s por cuadra o un Starbucks bueno no me quejo eran deliciosos al igual que los millones de tiendas que vendían golosinas y la mayoría no la había probado nunca y la locura por la Coca-Cola de sabores en todos los restaurantes la bebida era con refill, pero la bebida Coca-Cola era mil favores posibles distintos. Y ahora los parques al entrar a magic kingdom nos pusimos a llorar de la emoción de ver a las princesas los príncipes y ese maravilloso castillo que siempre sale al principio y al final de las películas fue los mejor del mundo, después viene animal kingdom un parque enfocado en la naturaleza animales en especial al rey de la selva no era de mi gusto pero el árbol de la vida fue maravilloso, al seguir con el recorrido nos topamos con epcot center parque de tecnología y países del mundo el simulado de la Nasa fue por lejos lo mejor junto con unas galletas de nave espacial que me comí y para finalizar nos cambiamos de mundo a island adventure-universal todo lo que es acción realidad virtual y demás el mundo de Harry Potter fue por lejos la mejor experiencia que he vivido en mi vida se la recomendaría a cualquiera que me lo pregunte.

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Y ya al término de las vacaciones luego de una semana recorriendo parques nos fuimos a dar un descanso a Miami mucha playa, rica piscina y mucho shopping lo cual era ridículamente económico comprar en tiendas de lujos mi papá se volvió loco comprándose cosas y esas fueron las mejores vacaciones de mi vida he ido a lugares mejores países maravillosos, pero ninguno como este que era una ilusión que se cumplió y todo gracias a mis padres.

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Mis vacaciones → Por Cindy Pérez

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i vida ha cambiado mucho en los últimos años. Todo está saliendo diferente a lo que esperaba. Y este verano no fue la excepción. Tengo muchas tareas por hacer, pero quiero viajar. Tal vez pueda trabajar mientras viajo, pero eso no es muy divertido. De todos modos, a finales de diciembre termino mis examenes en Duoc y comienzan las vacaciones de verano. El 18 de septiembre fui de vacaciones al Sur de Chile por una semana. Me quedé en casa de mi prima en el centro de Puerto Varas y lo pasé muy bien. Para mí, lo más emocionante fue que mi tía que estaba muy enferma se mejoró y nos preparó pasteles de frambuesa, fue muy reconfortante el verla bien y que nos consintiera con ese postre tan rico. También hicimos unos agradables paseos por los pueblos, conocimos Cochamo, Frutillar y el Lago Tagua Tagua. Me quemé un poco con el sol en el lago, pero de todos modos disfruté del clima fresco, la comida y los hermosos paisajes. Después de una semana en Puerto Varas, estaba de vuelta en Santiago, ¡y de vuelta al estudio! Escribí un libro de notas sobre las cosas que tengo que mejorar, y me propuse estudiar dos horas diarias de inglés, hacer deporte, comer saludable y quizás meditar.

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Por supuesto, el siguiente verano regresare con mas tiempo y menos responsabilidades, por ahora sigo yendo clases presenciales y trabajando desde casa. También pasé mucho tiempo dibujando con mi papá, nos gusta pintar con acuarelas y óleo. Después de unas semanas de estudio y trabajo (y un poco de ansiedad por la carga de actividades) ¡me fui a la montaña! En este caso, me dirigía al Cajón del Maipo solo por el fin de semana a un pueblo de montaña. Nunca antes había estado ahí y estaba emocionada de explorar la cordillera tan colorida. Allí hice un par de caminatas muy bonitas y también escalé un par de montañas. La mejor (y más dura) caminata que hice fue hasta el embalse. Finalmente, volví a Santiago para seguir trabajando y estudiando. Tengo grandes planes para seguir viajando en Enero. Parece que he pasado unas vacaciones cortas con lo de siempre: escribir, leer, comer, hacer deporte y dar largos paseos. En fin... mi vida. Y vacaciones.

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En los sueños → Por Barbara Riveros

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ra un sábado, despertamos de repente, asustados por el sonido repentino de la alarma, era temprano, estábamos bien en la hora, debíamos salir temprano para tomar el bus e irnos a la playa. Teníamos pereza y un tanto de flojera, las ganas de quedarnos en la cama fueron más, así que nos abrazamos y nos quedamos pasando la flojera acurrucados. - ¡Karla, Karlita apúrese en el baño! -escuchamos a la señora Abigail, madre de mi pololo William, apurando a su hija pequeña. - Ya, si ya salgo – se escucha a la niña con voz sollozante. William, y yo, ya nos habíamos alistado, faltaba solo arreglar los últimos detalles, echar algunas cosas en las mochilas, como los shampoo y cosas de aseo. Salimos de la pieza y en el comedor estaban la señora Abigail, Alex (su pareja) y Karla. Ellos estaban con todos los bolsos y una linda gatita, estábamos tratando de llamar a un auto, un Uber para que nos llevara al terminal, pero no había, no respondían, entonces los ánimos empezaron a cambiar. - ¡Por que a última hora todo!¡Lo deberían haber llamado antes! – dijo Alex.

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- ¡Claro, si yo no lo hago a ustedes no se les ocurre tampoco po! - le respondía la señora Abigail. - ¡Karla echa a la gata a la caja altiro! Salimos de la casa con los bolsos y todo, íbamos con chaqueta, para aguantar el hielo que corría, mientras íbamos caminando un auto se nos paró al lado, ¡por fin! había llegado el Uber. Viajamos todos apretados en el auto, ni un alfiler se podía meter ahí. Llegamos al terminal a tiempo, ¡gracias a Dios! Nos subimos al bus y buscamos los asientos. - Nosotros al final- dijo William. - Mmh, ya cuidadito los vamos a estar mirando- Dijo la señora Abigail con cara de risa. - Ts, los asientitos, todo el tufo del baño- reclamó William mientras yo me reía. - Cómpralos tú para la otra entonces po. - le respondió la señora Abigail. Cuando llegamos a nuestro destino, en el Quisco, y nos instalamos en la cabaña, decidimos bajar a la playa e ir a ver el entorno. Comimos en un restaurante todos juntos, pedimos los almuerzos, todos nuestros platos llevaban productos del mar. Cuando todos terminamos de comer, pedimos la cuenta, esta la pago la señora Abigail. Al salir del restaurant William y yo nos separamos del resto, tomando otro camino. Llegó la noche, William y yo paseábamos y decidimos tomar algo camino a la playa. Cuando llegamos a la playa nos empezamos a sentir extraños. -William ¿te sientes bien? Por que yo me siento rara. - Sabes amor, yo igual siento raro, más que yo, es como que cambio el aire, se puso extraño. - Si, sentémonos un rato, que se nos pase un poco, tal vez no cambio el aire y solo somos nosotros. Nos sentamos a ver las olas y se sentían extrañas, se veían como si nos fueran a atrapar, se veían como grandes manos que nos

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querían tomar, a nosotros, nos paramos extrañados y volvimos a casa, pero nos dimos cuenta de que el camino era totalmente diferente al que habíamos venido, se veían figuras extrañas, gente con la cara extraña, algunas parecían de caricatura. Caminábamos alternando todos los caminos que anteriormente habíamos conocido para llegar a la cabaña, pero todos eran extraños, con árboles que se movían como bailando, plantas que bailaban al son de algún ritmo que desconocíamos. Eran los mismos caminos, los caminos correctos, pero parecían de alguna dimensión alterna. De pronto las calles parecían nuevamente normales, pero, ya no había personas caminando, solo pasaban vehículos, uno tras otro, sin parar. Teníamos hambre, así que nos paramos a comprar comida en un local. Seguimos nuestro camino hacia la cabaña. Cuando llegamos a la cabaña, no había nadie, William intentó contactarse con su mamá, la señora Abigail, pero no contestaba, tampoco Alex. Fue ahí cuando, de entre las sombras salió la gata quién nos quedó mirando. -No encontraran a nadie y tampoco les responderá- hablo la gata. Con William nos miramos, él estaba pálido y yo sentía que el corazón, se me iba a arrancar del pecho, sentía la cabeza abombada ¿Cómo podía ser que un gato hablase? William me dijo que me tranquilizara, que el tampoco comprendía pero que alguna explicación lógica debía haber a todo esto, que tampoco cabía en su cabeza que esto fuera real. El gato nos miraba con una sonrisa espeluznante, como disfrutando nuestra conmoción, lo descolocado que estábamos y se paseaba moviendo su cola de un lado a otro, con ondulantes movimientos. -Ja, están totalmente solos en esto, no encontraran ayuda alguna, y no hicieron bien en volver aquí estaban mejor fuera niños

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- volvió a hablar el gato. - ¡¿Que?! - ¿A que te refieres con eso? - pregunto William, tomando mi mano. - Nada niño jajaj, pronto acabara todo, pronto, un gusto-. El gato sin más, desapareció entre las sombras, y nosotros sin entender nada. De repente la cabaña comenzó a sonar, y comenzaron a inflarse las paredes, el espacio interior se achicaba y se agrandaba, comenzó a chorrear un líquido de las paredes, y se escuchaba un sonido ensordecedor. William me abrazaba mientras yo me tapaba los oídos, agachada en el suelo, lloraba por desesperación y no entender, ¿qué era lo que pasaba? De un momento a otro todo paró, las paredes volvieron a la normalidad. - Ya, pasó ¿estás bien? – me pregunta William, mientras me abraza. - No, quiero saber que pasa e irme de aquí- respondo mientras nos parábamos. Nos dirigíamos a la puerta cuando las paredes comenzaron a moverse, se estaban juntando, haciendo cada vez más pequeño el espacio interior, cuando nos estaba aplastando a ambos y sentíamos la presión en los cuerpos... Abrí los ojos, ¡era un sueño! Desperté exaltada, sentía que el corazón se me salía del pecho, asustada, miré a mi alrededor y aún estábamos en el bus. Todos. Al mirar a William, para ver si estaba bien, me di cuenta de que él estaba muy pálido y se veía agitado. - Amor ¿estas bien?, te veo un tanto agitado. - Mas o menos amor – me miró como buscándome alguna cosa – soñé algo muy raro y me hizo un tanto extraño.

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Pepa y el Mar → Por Valeria Roman

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epa vive en un pueblo muy alejado de la playa, nunca ha ido a la playa de vacaciones. Pero siempre que toma el autobús para ir a la escuela, le gusta imaginar que esta en la playa disfrutando del mar, la arena, las gaviotas junto a su familia y sus primos. Pepa tiene 12 años. Es muy creativa y tiene mucha imaginación. La primera vez que vió el mar fue cuando era pequeña, en una película de niños “Lilo y Stich” y siempre recordaba la escena donde disfrutaban con la tabla de surf el mar y el como se encontraban con los peces. Le gustó tanto que les pidió a sus padres que por favor la llevaran a conocer el mar. Pero los padres lamentablemente no tenían el dinero para hacerlo, la playa quedaba a horas en auto y ellos no tenían dinero, auto y menos para pagar un avión. Sus padres trabajan mucho, pero aun así no han podido cumplir el sueño de Pepa, pero se esfuerzan demasiado para llevar a su pequeña hija a disfrutar del mar en su día de cumpleaños. Desde hace 5 años han juntado dinero para comprar un auto y poder ir todos los años a la playa. Pero han tenido que quitar un poco de sus ahorros para ayudar a su abuela, que lamentablemente se enfermó y tuvieron que hospitalizarla.

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Pepa es bastante comprensiva y sabe que algún día irán, pues sus padres están haciendo todo lo posible y sabe que la llevaran cuando tengan la oportunidad. Una semana después al padre lo ascendieron en su trabajo y ganará más dinero, así que afortunadamente esa oportunidad estaba muy cerca. Pasaron 2 meses. Se acercaba el cumpleaños de Pepa y sus padres le tenían una enorme sorpresa. Ya era diciembre y comenzaban las vacaciones. Pepa venia llegando del colegio y al bajar del autobús, se da cuenta de que hay un auto fuera de su casa y los padres esperándola con maletas, un girasol y un cubo con su pala y rastrillo. Ella se dio cuenta de la situación. Al fin iba a poder cumplir su sueño de conocer el mar. Abrazo a sus padres y les agradeció mucho por el esfuerzo. Pepa y sus padres preparan lo último para finalmente tomar rumbo hacia la playa y disfrutar el cumpleaños de ella.

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Unas vacaciones inesperadas → Por Javier Sáez - ¿Todo listo? - Todo listo, pero...prende la tele, están diciendo que llegó. - ¿Llegó? ¿el corona? Así partió el principio del fin de nuestras vacaciones. Un mes antes de la llegada del virus a Chile, nos preparábamos para concretar nuestro viaje juntos a Chiloé, habíamos planeado todo, ahorrado el dinero suficiente, buscamos una cabaña por Airbnb, un Chalet de look contemporáneo con una vista al mar que te deja perplejo, reservamos los tickets de avión hacia Puerto Montt y el arriendo del auto para llegar a Chiloé. La fecha estaba fijada para el 18 de junio de 2020, justo en el día de cumpleaños de Alejandro. El vuelo salía a las 7:00 AM y calculamos que estaríamos llegando a las 14:00 a la cabaña, justo para almorzar y celebrar su cumpleaños. - ¿Todo listo? - Todo listo, pero...prende la tele, están diciendo que llegó. - ¿Llegó? ¿el corona? Cresta, ¿qué vamos a hacer?, ¿nos dejarán cambiar las fechas? pero y si nos dejan cambiarlas, ¿cómo saber a qué día cambiarla

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Pasaban los días y todo era cada vez más incierto, nadie sabía lo que se venía, lo único que sabíamos era que teníamos que cuidarnos y que tarde o temprano iba a llegar el día en que teníamos que tomar la decisión que queríamos evitar. Esperemos unos días más, veamos que pasa. Las predicciones eran claras y lo más probable es que para Junio la pandemia estuviera descontrolada. - Hasta acá llegamos no más, chao, cancelemos todo y vamos el otro año, ¿Te tinca? - Maldito virus, gritó Javier entre lágrimas. - Alejandro abrazó a Javier y dijo: tranquilo, ahora es importante cuidarnos, hay que ver el vaso medio lleno y pensar que incluso vamos a poder ahorrar mas y nos podremos ir más días. Ahí comenzó la odisea, un sin fin de correos, llamadas y peleas con la aerolínea para poder cancelar todo, nadie sabía lo que iba a pasar y con el nerviosismo y susto por las vidas de nuestros seres queridos, cada uno buscaba protegerse como pudiera. La pandemia continuó avanzando, llegando a sus peores momentos, hasta que un rayo de esperanza apareció, la tan anhelada vacuna comenzó a producirse y pronto llegaría a todo el mundo. Durante todo ese tiempo con Alejandro pudimos ahorrar mas dinero, mejorar incluso nuestra relación, salir invictos de la pandemia y finalmente, ya vacunados casi 2 años luego de ese fatídico día, nuestras vacaciones están programadas para Diciembre, sin embargo Chiloé puede esperar. ¡Caribe, allá vamos!

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Mis vacaciones soñadas → Por Amanda Tobar

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omienza el invierno y calles se comienzan a sentir como en el polo norte, guantes y bufandas de lana empiezan a salir, es año 2024, por fin terminó esta terrible pesadilla llamada pandemia. Es hora de disfrutar este mundo, y que mejor que junto a mi madre y mi mascota querida. ¿Por qué no escaparse del frio de esta ciudad y disfrutar el verano en otro lado? Arreglamos maletas, llevamos ropa de verano y estamos listas para esta aventura. Vamos en dirección al aeropuerto, donde nunca habíamos estado. Nos dirigimos a vuelos internacionales, mi perrita va toda nerviosa, pero segura. De un minuto a otro ya estamos sentadas en el avión. Yo voy hacia el lado de la ventana donde, puedo observar que el cielo esta cubierto de blancos algodones. A mi lado va mi mascota, quien se encuentra un poco inquieta por los ruidos y olores, trato de acariciar su pelaje terciopelado que rodea su cuerpo. Por otro lado, se encuentra mi madre, quien pareciera que esta caminando por las paredes, ¿Qué haré para tranquilizarlas a ambas?- Me acuerdo que traje un relajante muscular para dárselo a mi madre, para que la angustia, el nerviosismo y la tensión se le disminuya, a mi mascota, la trato de hacer dormir en mis brazos para que se sienta segura.

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Después que todas mis acompañantes de viaje se relajaran, pude descansar un par de horas, hasta que me despierta la voz del capitán quién me golpea con la noticia de que tendremos que aterrizar en otro país, ya que se está produciendo una tormenta. Aterrizamos en España, mi madre nerviosa, se dirige a una cafetería para comer algo, mientras que yo y mi mascota salimos del aeropuerto para que ella haga sus necesidades. Luego de unas horas volvimos al avión, nerviosas. Tratamos de dormir y cuando ya han pasado un par de horas, llegamos, llegamos ¡POR FIN! Llegue por fin a mi querida y soñada Italia. Estoy cumpliendo mi sueño. Rápidamente bajo del avión para sentir y apreciar la brisa Europea, recogemos nuestro equipaje y nos dirigimos a la salida para esperar a Natalia, quien es amiga de infancia de mi madre, ella reside aquí y nos dará alojamiento.

Luego de esperar más de 30min, mi madre angustiada recibe un mensaje de Natalia, quien no nos podrá ir a recoger, ya que se le hizo tarde y nos pide que nos fuéramos al centro de Roma. Angustiadas tomamos un taxi, y le pedimos que nos dejara en el lugar indicado. Por la ventana vamos viendo las estructuras, los edificios. Totalmente distintos a los de nuestro país, encantadas con la vista que vamos observando, el taxista nos interrumpe para avisarnos que ya hemos llegado al destino; nos bajamos entusiasmadas y emocionadas. Luego de un par de minutos los ojos de mi madre comienzan a brotar ríos de felicidad al ver a su amiga, después de tantos años. Se comienzan a contar la vida entera, desde la última vez que se vieron, mientras que yo hipnotizada con el paisaje que tengo a mi alrededor. Después de ese reencuentro, nos dirigimos a la casa, es grandísima, tiene muchos ventanales donde se puede observar un manto de colores del jardín.

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Hay muchas playas que visitar, hemos tomado sol y sintiendo la brisa europea. Me da gusto estar aquí. Luego de una semana de disfrutar, es hora de volver, con mucha tristeza nos despedimos de este increíble país, de Natalia y de la casa linda donde nos alojamos. Tomamos un taxi y nos dirigimos al aeropuerto, con ganas de quedarnos mucho más tiempo. Fueron un poco cortas estas vacaciones, pero las más disfrutadas de toda nuestras vidas. Nos devolvemos al frio invierno de nuestro país, pero nos vamos con el corazón lleno de buenas energías. Prometemos ir de nuevo.

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Tres Experiencias dos ciudades → Por Iñaki Videla

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ace algunos veranos, unos amigos me invitaron a pasar las vacaciones en una ciudad que me encanto, lo tenía todo, belleza, carisma un montón de cosas por hacer y visitar...además, viví allí una de las experiencias más interesantes de todas las vacaciones. Cuando parecía que la ciudad me había dado todo lo que podía, mis amigos me propusieron un juego el cual realzaba las experiencias ya vividas, además de traer sorpresas de vez en cuando, entre ellas el conocer gente nueva de manera inesperada siempre fue uno de mis favoritos. Fueron unas vacaciones largas, bonitas e inolvidables, aunque muchas veces la nostalgia me jugaba malas pasadas y me hizo juzgar sin objetividad alguna lo que podía venir, por lo que mis compañeros me propusieron extender el viaje a otra ciudad, y yo no dude en acompañarlos por lo que estuve listo para partir en menos de una hora.

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Al llegar a la nueva ciudad, las posibilidades se podían leer con el solo hecho de observar la ciudad, era una lectura de panoramas, que abrían la posibilidad a cualquier cosa que quisiéramos hacer en cualquier momento, pero brevemente nos dimos cuenta que había un problema que nos perseguiría en nuestra estadía. La falta de movilidad nos limitó mucho en lo que queríamos hacer y lo que podíamos hacer, aún así, nos la arreglamos para pasarla bien con lo que teníamos, y cuando la situación lo requería, nos movíamos en el auto en que andábamos, (aunque no era la idea).Esto causo que los primeros días fueran un poco aburridos, pues no sabíamos como hacer las cosas que queríamos, pero, siempre encontrábamos algo para hacer, un día nos colamos al techo de un hotel para imitar una escena de una película divertida que habíamos visto, pero los guardias nos encontraron y nos persiguieron hasta la salida del hotel, y al día siguiente, tuve que traer a mis amigos que estaban borrachos de vuelta a la cabaña en la que nos estábamos quedando, siempre siendo cuidadosos de no dañar a nadie ni a nada. Aun así, en lo personal yo quería explorar más la ciudad, porque sentía que nos estábamos perdiendo de lo más importante de ella, por lo que en uno de los días finales, antes de tener que devolvernos a nuestros hogares, partí solo a visitar los lugares que no conocía de la ciudad, y me di cuenta que a pesar de que estos lugares daban una buena experiencia, me rodeaban grupos de personas que se conocían, y que disfrutaban de mejor manera a la que yo podría hacerlo esos mismos lugares, por lo que decidí devolverme donde estaban mis amigos e insistirles en que fuésemos a visitar los lugares de los que yo venía, pero no cedieron, y seguimos por nuestra ruta predeterminada hasta que se acabaron nuestras vacaciones y volvimos a nuestros hogares.

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Paseo la Villa → Por Williams Arancibia

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omenzó la primavera y hace tres estaciones como esta no veía a mi amiga Nicole. Ese día bipolar, tan soleado, tan frío, decidimos vernos, tomarnos un café y conversar sobre nuestras vidas; nos juntamos y caminamos durante siete minutos desde el metro Tobalaba en dirección al Oeste, yendo por la calle Avenida Providencia encontramos un lugar diferente al resto, con un estilo Europeo de antaño. Increíblemente en otras ocasiones yo había pasado unas decenas de veces cerca de ese lugar tan pintoresco y nunca me percaté de él. El Paseo La Villa llamó nuestra atención y decidimos conocerlo; el lugar era distinto al conocido centro de Santiago, de casonas inglesas con algunas fuentes de agua, este es un paseo peatonal corto pero con gran perso- nalidad. Apesar de estar en un sector de alto tránsito y ruído, el entorno es muy tranquilo, amigable y por un instante se siente que el ruído exterior parece desaparecer. Junto a Nicole optamos por entrar a conocer un poco más el sector, cada casona entregaba un encanto distinto, unas eran peluque- rías, otras cafeterías, en algunas se realizaban tatuajes, en otras vendían anti- güedades, cada una con una experiencia inigualable. Luego de ello, nos sen- tamos en la terraza exterior de una cafetería a comer, platicar y observar, vimos como la gen-

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te que llegaba se sorprendía con este oculto lugar de la Capital, tomaban fotos y se deleitaban con la variedad de productos que ofre- cían las tiendas boutique. Luego de pasar una cálida tarde en ese atractivo lugar llegó la noche y debíamos irnos; decidimos seguir caminando hacia el Oeste por Avenida Providencia hasta llegar al metro Los Leones en donde nos despedimos y nos separamos para irnos a nuestros hogares. Hoy, hablan- do con mi amiga, recordamos esa linda tarde de primavera, donde descubri- mos un nuevo lugar favorito el cual nos hizo olvidar la escencia de Santiago y disfrutar del entorno. Hoy, entendemos que el Paseo La Villa es el mejor secreto guardado de Providencia.

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Índice Hawaii entre lágrimas 5 Mis vacaciones de verano 8 Lluvia 10 Relato de mis vacaciones 12 Una leve y no tan buena historia de mis vacaciones 15 Vacaciones 2017 19 Cumpleaños pandémico 22 Aventuras en Disneyland 23 Mis vacaciones 26 En los sueños 28 Pepa y el Mar 32 Unas vacaciones inesperadas 34 Mis vacaciones soñadas 36 Tres experiencias dos ciudades 39 Paseo la Villa 41


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