Page 1

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA ZONA CENTRO SUR CEAD PALMIRA CONSEJERIA MARTHA ISABEL CABRERA OTALORA

LAS HABILIDADES LECTORAS: UN ACTO MOTIVACIONAL EN LA CONTINUIDAD ESTUDIANTIL DE LA UNAD.

Para contextualizar el tema que nos trae hoy sobre la esencia de lo social comunitario en la UNAD y en ella la pertinencia de hablar sobre el quehacer del consejero de esta alma mater con relación a la creación de estrategias que permitan la continuidad del estudiante en los programas que oferta la Universidad, es preciso mencionar que un gran porcentaje de la población estudiantil ha decidido ingresar a la UNAD movido, por una lado, por su deseo de cualificar su saber ante una comunidad que le exige mostrar la evidencia de aquello que sabe en un documento certificador; y, por otro lado, por la modalidad de educación que ofrece, permitiéndole libertad de horarios que le garantizan una movilidad acorde con la satisfacción total de sus necesidades; es decir, luchar por su autorrealización, en términos de Maslow, sin interrumpir su quehacer laboral, fuente de satisfacción de sus necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales, e incluso, de estima. Sin embargo, estas motivaciones no son lo sufiencientemente sólidas o conscientes como para garantizar una regularidad en su quehacer académico. Sin entrar en detalle a explicar cada una de las necesidades de manera específica y poder adentrarnos al asunto que nos ocupa, la necesidad de implementar estrategias que motiven al estudiante para su permanencia en la UNAD, vale decir que: “las necesidades básicas (comer, dormir) requieren un ciclo motivacional relativamente rápido, en tanto que las más elevadas necesitan de uno mucho más largo.”1. Allende a la pirámide de necesidades humanas de Maslow, es posible inferir que el aspecto a considerar con énfasis es aquel que compromete la satisfacción de la necesidad que requiere un mayor lapso temporal, es decir, la autorrealización. Entendida esta como el desarrollo del potencial de cada uno, caracterizado por la autonomía, la independencia, el autocontrol, etc., que aunado a procesos de formación, se debe construir en un proceso dinámico capaz de originar, orientar y mantener la actividad académica por lo menos, hasta el alcance de la meta más inmediata, en términos de la graduación en tecnología o pregrado; proceso que depende de cómo se ve y se siente uno mismo en el momento de actuar, de ejercer, en este caso, como estudiante activo en la educación a distancia.

1

Módulo Proyecto Pedagógico Unadista. 2008., pág. 54


Concentrándonos un poco más en el quehacer del estudiante, es decir, en su proceso de aprendizaje a través del cual se producen adquisiciones conceptuales y desarrollo de competencias, se observa que: “cuando aprendemos, de alguna manera hacemos nuestro algo, ya sean conocimientos, experiencias, habilidades, destrezas, etc. Por tanto, el aprendizaje le da al hombre algo nuevo; le permite progresar, innovar, vivir de manera dinámica, encontrar nuevos caminos y nuevas soluciones a los problemas que le presenta la realidad.”2

En términos académicos, el aprendizaje, en el que se asume no solo lo teórico, sino también lo práctico, lo técnico y la acción misma, debe ser un proceso conciente en el estudiante, de tal manera que, al tener claros los conceptos previos en su proceso de reconocimiento, al relacionarlos adecuada e incluso críticamente con los contenidos de consulta en libros, Internet, etc, o que escucha en los acompañamientos tutoriales de compañeros y tutores, logra realimente aprehender, es decir, ha captado realmente un conocimiento; y sólo entonces, podrá hacer profundizaciones y transferencias de manera clara, lógica y pertinente. Partiendo de una idea que afirma: sólo se ama aquello que se conoce, bien se podría decir que sólo se ama aquello a lo que el individuo le da sentido significativo, a aquello que ha aprehendido y que le brinda bienestar. Un aprehender que, como proceso permanente de formación integral, no debe desconocer su base motivacional pedagógica referida a los estudiantes: el proceso lector. Resulta frustrante terminar de “leer” una página y no poder sintetizarla, relacionarla con saberes previos, reconocer elementos de base para continuar hasta la transferencia de conocimientos. Mayor frustración existirá cuando la experiencia se multiplica por cada uno de los cursos matriculados y qué decir cuando encontramos estudiantes que, ante el campus virtual, no “leen” las instrucciones a seguir, no porque no identifiquen las proposiciones presentes en la plataforma, sino porque hay habilidades lectoras poco desarrolladas que no les permite comprender las instrucciones y finalmente les impide obrar conforme ellas lo indican. Ante esta dificultad se escucha decir y con frecuencia por parte de tutores que ”para eso han entrado a la universidad… para fortalecerlas”; pero para nadie es un secreto que muchos de los procesos que cimientan el aprendizaje autónomo requieren de habilidades lectoras que le permitan incluso, iniciarlo; hablando de aprendizaje autónomo, modalidad por excelencia de la UNAD, debemos obrar entonces en función de capacitar a nuestros estudiantes para el desarrollo oportuno de estas habilidades antes que se de a considerar la idea: “esto no es para mí…”, decisión tomada no por conocimiento de causa sino por el temor que siente al enfrentarse a textos, carteleras, campus virtual, 2

AVELLA, Martha de, REY Beltrán Germán, MEJÍA Botero William y otros. “Metodología y estrategias de la educación superior abierta y a distancia”. Bogotá: ICFES , 1983, PÁG. 20


y no tener las herramientas para poder “sacarle provecho” a cada didáctica y a cada mediación. No se trata solamente de la identificación de una falencia en el proceso de aprendizaje del individuo, sino que se trata de darle la importancia que realmente requiere a la ausencia de competencia lectora, pues su valor radica en que el lenguaje se enfoca fundamentalmente como la facultad que tiene cada persona para construir un mundo personal, cultural y social, al servicio de la comunicación consigo mismo y con los demás para una adecuada integración a la vida ciudadana; el asunto se centra entonces en reconocer la lectura como un proceso que vive el estudiante en el aprendizaje como base fundamental para su desarrollo humano, porque brinda una mejor capacidad de comprensión y por tanto, de rendimiento cognitivo. Permitiendo además, el desarrollo de otras habilidades mentales como resolver problemas, pensar, conocer y fomentar la autonomía intelectual, manteniendo una visión crítica del mundo. Resulta tan alto el valor de la lectura en el proceso de aprendizaje autónomo, que nos atreveríamos a decir que es precisamente en el nivel de comprensión de cada estudiante donde podemos llegar a medir el ritmo de aprendizaje de cada uno de ellos y su motivación para continuar su proceso formación. Por otro lado, resulta innegable afirmar que la lectura compromete en el estudiante su capacidad de relación entre conceptos nuevos y los aprendizajes previos, con lo que se encuentra una interrelación entre su nivel cognitivo general y su nivel lingüístico. No es un secreto decir que el nivel de comprensión de los estudiantes se gesta desde los primeros años académicos en procesos lectores, pero no por ello debemos dejar de considerar este fenómeno como un factor fundamental en la motivación para la continuidad del estudiante en la UNAD ya que “los estudios especializados demuestran que los alumnos que arrastran problemas de lectura, escritura, dominio de los números y manejo de las operaciones aritméticas al terminar el primer ciclo básico de enseñanza, tienen altas, probabilidades de obtener bajos rendimientos que pueden llevarlos a la repitencia y a la deserción.”3 Resultados que igualmente se presenta en la educación superior. En el intento por entrar a plantear estrategias que permitan el fortalecimiento de competencias lectoras en estudiantes adultos es preciso enunciar las habilidades que se comprometen a la hora de hacer la práctica lectora: la comprensión o habilidad para comprender explícitamente lo dicho en el texto, la inferencia o habilidad para comprender lo que está implícito y la lectura crítica o habilidad para evaluar la calidad de texto, las ideas y el propósito del autor. De acuerdo con lo anterior, es posible inferir que el lector comprende un texto cuando es capaz precisamente de extraer el significado que el mismo texto le ofrece. Esto implica reconocer que el sentido del texto está en las palabras y oraciones que lo componen y que el papel del lector consiste no solo en 3

http://www.rmm.cl/index_sub.php


descubrirlo, sino también en debatirlo y asumir posición argumentada frente al mismo luego de confrontarlo desde un contexto específico que bien puede ser su propia vida cotidiana. En el proceso lector, se dan inicialmente unos pasos de observación básicos que consisten básicamente en el reconocimiento de personajes, comprensión del sentido global del texto, realización de inferencias a partir de la lectura, parafrasear la lectura y, finalmente recordar los sucesos principales de la lectura, para este último aspecto, es importante darle a entender al estudiante las tres estructuras básicas que componen los textos (micro, macro y superestructura) que, a su vez, asumen una habilidad más y es la de la esquematización: entendida como la capacidad de diagramar o representar en gráficos los datos, ideas o reflexiones presentes en el texto. Aspecto este último que aporta una nueva definición a nuestro tema: el esquema; se trata de una exigencia comprensiva en el que se radica, por un lado, la tipología textual, la que determina la intención del autor y, por otro lado, la del lector, la que determina las necesidades de conocimiento específico; así, si está frente a un texto argumentativo, y la intención lectora es diferenciar su macroestructura, entonces se debe diagramar un mentefacto precategorial puesto que en él es posible diferenciar sin temor a equívocos cada una de las partes micro, es decir, la tesis, los argumentos, los contraargumentos, los subargumentos y las derivadas. Si la intención lectora es identificar con claridad y distinción un concepto, entonces es posible emplear el recurso gráfico del mentefacto conceptual o mapa conceptual cada uno de ellos tratados de manera específica conforme la macroestructura textual de la que es extraído. El ideal, es que el estudiante sea conciente de su proceso lector, pues con esta fortaleza, podrá se más competente en la selección de herramientas que requiera para cuestionar, sintetizar, analizar cada una de las experiencias, ya no sólo lectoras sino todas aquellas que comprometan una competencia comunicativa en cualquier contexto, y con ello, tendrá resultados cada vez más significativos que darán como resultado una sensación total pero no acabada de autorrealización. Un estudiante motivado por el proceso conciente que desarrolla en su quehacer académico, al verse con dificultades económicas, sociales laborales o de cualquier otro orden, por el mismo deseo que lo impulsa a continuar seguir mejorando, busca las posibilidades que le permiten salir avante ante cualquier situación, o si no le resulta la solución de manera inmediata, aplaza sus estudios por un tiempo, pero no piensa en renunciar a ellos, hecho evidenciado en la actitud informativa del estudiante: “yo no quiero perder el cupo”. En cambio, un estudiante que no comprende o no es conciente de su quehacer académico en su proceso de formación autónoma, ante cualquier situación, por “suave” que se presente, encuentra una disculpa para decir, “me retiro”. De ahí que la motivación en procesos de aprendizaje, lo liguemos a las habilidades lectoras, pues en ellas el estudiante encuentra los mecanismos que le dan la confianza, cimentada ésta en la conciencia de su quehacer


pedagógico de la universidad para continuar en ella hasta alcanzar las metas propuestas en su proyecto de vida. A lo anterior, se suma como experiencia, el trabajo adelantado durante el desarrollo de diferentes talleres dirigidos desde la Consejería para los estudiantes del CEAD Palmira, con mayor énfasis, aquellos que inician su proceso de formación en educación superior. El estudiante al recibir de manera procedimental la explicación sobre: hábitos de estudio, habilidades lectoras, tipologías textuales, taller de construcción de ideogramas, y la relación que existe entre cada uno de estos temas en el proceso lector y, por ende, en sus vidas, cambia su actitud antes temerosa y desconfiada frente al desarrollo de las actividades, pues observa con mayor claridad no sólo los contenidos de los módulos que lee, sino que identifica las acciones a desarrollar conforme las rúbricas de trabajo propuestas por los tutores; además, asume con mayor seguridad sus propuestas de trabajo colaborativo al transferir lo aprendido y observar el sentido que tiene la posibilidad de evaluar a sus compañeros. Se trata de talleres teórico – prácticos en los que el estudiante empieza a identificar que cada texto corresponde a una intención específica del autor y que desde ella, debe ser tratado, leído de manera específica. Cómo se expresa la identificación de tal especificidad? Cuando el estudiante es capaz de identificar con cuál gráfico puede trabajar para representar la síntesis del texto. Diagramación que evidencia por un lado, la claridad conceptual que se tiene del texto y, por otro lado, la posibilidad de hacer uso del diagrama trabajado en procesos de transferencia. En los estudiantes participantes se ha observado que al tener conciencia de todo cuanto aprende desde sus prácticas de lectura, encuentra sentido a todas y cada una de las actividades que son propuestas en los módulos, las guías e identifica con claridad las directrices definidas en el campus virtual; implícitamente se siente atraído por cada una de ellas, pues se siente satisfecho con los avances que logra: los identifica en tanto se tiene conciencia de ello y, además, da referencias positivas del proceso pues no tiene más que agradecer a la mediación a distancia que le permite aprender al mismo tiempo que se autorregula en el ejercicio de su quehacer académico. Se trata entonces, de todo un proceso planeado en función de motivar a nuestros estudiantes desde la práctica de una lectura caracterizada por el ejercicio consciente de ella misma desde el momento en que se escoge el espacio para desarrollarla. Invitados estamos cada uno de los miembros unadistas y, en especial los consejeros, a que seamos conocedores de didácticas lectoras, con el fin de crear espacios tanto virtuales como tradicionales para el desarrollo de talleres que potencien las habilidades requeridas por los estudiantes a la hora de enfrentarse a los nuevos paradigmas que la educación a distancia exige y así, aportar un grano a la meta de retención estudiantil.

ponencia palmira  

zonz centro sur

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you