

ÍNDICE
El impacto de nuestro rol
El poder invisible de MAB: gobernar los datos para decidir mejor
Madres que renacen por sus sueños
Ingeniería de Valor en el Eje Cafetero
¿Qué te quita el sueño?
EDITORIAL
Gerencia General
Miguel Ángel Botero G.
Coordinadora de Comunicaciones
Vivi Maite Ruiz Duque
Diseño y Diagramación
Miguel Ángel Pimentel Hernández

El impacto de nuestro rol
En MAB, cada labor, decisión y proyecto en el que participamos tiene un impacto directo en nuestras familias, en miles de personas, en el desarrollo de una ciudad e incluso de un país.
En esa línea, supervisar un proyecto no es solo verificar especificaciones técnicas, es garantizar que una infraestructura funcione, que sea segura y cumpla su propósito para las generaciones de hoy y sobre todo las futuras.
Hacer la interventoría de un sistema de transporte masivo como Transmilenio o metro implica mucho más que hacer seguimiento a los avances de obra, significa aportar a una ciudad más eficiente, con mejor movilidad y mayor calidad de vida. Hoy, por ejemplo, hacemos parte del Consorcio Supervisor de la Primera Línea del Metro de Bogotá, un sistema de transporte que cuando entre en operación podrá movilizar hasta 72.000 usuarios por hora en cada sentido.
Pero más allá de la cifra hay un cambio significativo en la vida de cada uno de los usuarios porque se reducen los tiempos de desplazamiento lo que representa mayor productividad en sus actividades. Algo que la ciudadanía ha pedido desde hace años y que, ahora, comienza a verse proyectado en acciones y realidades.

Miguel Ángel Botero G. Gerente General
Los proyectos viales que supervisamos fortalecen la conectividad y dinamizan la economía. La infraestructura educativa abre oportunidades para niños y jóvenes. Los proyectos hospitalarios mejoran el acceso a servicios de salud de calidad. Y los proyectos de agua potable y saneamiento mejoran las condiciones de vida y bienestar de las comunidades.
Pero es importante recordar que ese impacto no es solo externo, también empieza en casa. Gracias al trabajo, nuestras familias, crecen, avanzan y acceden a diferentes oportunidades. Nuestro esfuerzo diario permite cumplir metas, apoyar sueños y brindar mejores condiciones de vida.
También es de gran relevancia tener presente que, cada actividad que desarrollamos día a día, exige criterio y responsabilidad y no solo con las personas que usarán las vías, colegios, puentes, hospitales u otras obras que supervisemos, también con nuestras familias porque son ellos los primeros beneficiados de cada una de las labores que hacemos, porque hacer las cosas con excelencia, transparencia e integridad garantiza nuestra estabilidad laboral.
Nuestros logros personales y profesionales están conectados con la labor que desempeñamos en MAB, por eso ningún día podemos perder el foco de hacer las cosas bien y con la excelencia que nos caracteriza a todos.
El poder invisible de MAB: gobernar los datos para decidir mejor

En febrero de este año, en MAB dimos un paso que, aunque no siempre es visible en la operación diaria, marca un antes y un después en la forma en que entendemos nuestra organización. Lanzamos oficialmente la Declaración del inicio del Gobierno de Datos.
Más que un documento, este hito representa una decisión estratégica, reconocer que los datos no son un subproducto de la operación, sino uno de los activos más importantes que tenemos como compañía.
Y con ese reconocimiento, viene un reto mayor. Aprender a gobernarlos.

Durante los últimos años, MAB ha construido un ecosistema robusto de herramientas y soluciones digitales que soportan su operación: desde la gestión técnica en campo hasta la estructuración de informes, pasando por sistemas de documentación, plataformas colaborativas y herramientas de análisis.
Este crecimiento ha sido clave para fortalecer nuestra capacidad operativa.

Pero también ha hecho evidente algo que hoy enfrentan muchas organizaciones: Tener datos no garantiza tener claridad y digitalizar procesos no necesariamente mejora las decisiones.
El verdadero valor de la información no está en su volumen, sino en su calidad, coherencia y oportunidad.
Un dato nace cuando:

Registras una actividad en campo.
Documentas un avance.
Consolidas una medición.
Validas un formato de calidad.
Construyes un modelo o un informe.
Es decir, el dato no aparece al final del proceso, se construye desde el inicio.


Y en ese proceso de construcción, intervienen múltiples personas, áreas y herramientas. Por eso, gobernar los datos no es una tarea técnica aislada. Es una responsabilidad compartida.
El lanzamiento de la Declaración y el trabajo realizado en el taller de febrero nos permitió poner en común una realidad que, aunque conocida, no siempre había sido estructurada: en MAB ya generamos una gran cantidad de información. El desafío no es producir más datos es darles sentido.
A través de la encuesta de usabilidad de herramientas digitales, identificamos un panorama que refleja la madurez y, al mismo tiempo, la complejidad de nuestra operación, contamos con múltiples plataformas y soluciones que cumplen funciones específicas —desde herramientas core de operación técnica, hasta sistemas de gestión documental, aplicaciones de captura en campo, entornos colaborativos como Google Workspace, intranet, repositorios y dashboards en Looker Studio—.
Este ecosistema no es un problema. Es, de hecho, una fortaleza.
Pero también nos mostró un punto crítico: Los datos existen… pero no siempre están conectados.
La fragmentación no está en las herramientas, sino en la forma en que los datos transitan entre ellas. En algunos casos:
Un mismo dato se registra más de una vez.
La información se captura en momentos distintos del proceso. Existen diferencias entre lo que se registra y lo que se reporta. Hay datos disponibles que no se convierten en decisiones.
Esto no habla de errores individuales, sino de la necesidad de evolucionar hacia una lógica distinta.
Una lógica donde el dato no sea solo un requisito operativo, sino un elemento estratégico.
El Gobierno de Datos no se trata de imponer controles, se trata de construir claridad. Implica definir, de manera consciente:
Qué datos son críticos para la organización.
Quién es responsable de su calidad.
Dónde y cuándo deben capturarse.
Cómo se integran a lo largo de los procesos.
Pero, sobre todo, implica algo más profundo, reconocer que cada dato que registramos tiene un impacto. En la operación, en el cliente y en las decisiones que tomamos.
En una empresa como MAB, donde convergen múltiples disciplinas —ingeniería, supervisión, geomática, BIM, gestión administrativa—, la información no puede quedarse aislada. Debe fluir y cuando se hace correctamente, los efectos son visibles:
La operación se vuelve más ágil.
Los reprocesos disminuyen.
La trazabilidad mejora.
Los reportes ganan confiabilidad.

Pero, sobre todo, la organización gana algo invaluable: capacidad de anticiparse y decidir mejor.
El paso que dimos en febrero no fue el cierre de un proceso, fue el inicio.


A partir de la Declaración, comenzamos un trabajo progresivo que busca aterrizar este concepto en la realidad de cada área. Esto implica:

Entender cómo nacen los datos en la operación.
Identificar dónde se transforman, duplican o se pierden.
Definir responsabilidades claras.
Alinear nuestras herramientas para que respondan a una misma lógica.
No se trata de cambiar lo que hacemos, se trata de hacerlo con mayor conciencia.
Durante mucho tiempo, los datos han sido vistos como un requisito. Hoy, el enfoque es distinto, los datos son un activo y requieren gestión, dirección y cuidado.
El Gobierno de Datos no busca complejizar la operación, sino hacerla más inteligente.
En un entorno donde cada vez generamos más información, la diferencia no estará en quién tiene más datos, sino en quién es capaz de interpretarlos y usarlos con criterio. MAB ya dio el paso hacia la digitalización. Hoy estamos dando un paso aún más importante: aprender a gobernar nuestros datos para construir mejores decisiones.



Madres que renacen por sus sueños
Este mes conmemoramos el amor incondicional y la fuerza imparable de mujeres que, día a día, luchan por salir adelante y trabajan por brindar mejores oportunidades a sus hijos a quienes protegen con amor y seguridad.
La maternidad representa un reto que transforma la vida de maneras profundas: cambian las prioridades, los sueños y la rutina. Se reconfiguran muchas dimensiones del ser, pero también surge una fuerza indescriptible, llena de fortaleza, resiliencia y empoderamiento que nace desde el amor más genuino.

Líder de RSE
Liliana Sedano


Nuestra relación con la Fundación Hogar Betania, donde apoyamos a madres adolescentes en la construcción de su proyecto de vida, nos ha enseñado a mirar más allá de las dificultades y enfocarnos en su potencial.
Cada madre adolescente trae detrás una historia que no comienza con la maternidad, sino con una niñez llena sueños y aspiraciones. Ese deseo de crecer, lejos de desaparecer, se transforma y se fortalece, incluso en medio del miedo, la frustración o el silencio.

Hoy acompañamos a cada una de ellas para que reconozcan sus talentos, fortalecemos sus habilidades blandas y técnicas, y generamos oportunidades reales de educación, desarrollo personal y laboral. Además, trabajamos para sembrar en ellas la confianza en sí mismas. Esta experiencia nos ha permitido creer en su voz, en su talento y en su capacidad para transformar su historia y la de sus familias.
Cuando una de estas madres tiene algún logro educativo o económico, no solo construye un mejor futuro para sí misma, sino que abre camino para sus hijos y para las futuras generaciones.

Ellas nos recuerdan que, con valentía y determinación, los sueños sí se pueden alcanzar. Como compañía, reafirmamos nuestro compromiso de seguir impulsando su crecimiento y creyendo en su potencial.

Ver a una mujer que vuelve a confiar en sí misma, que retoma sus estudios, que construye su proyecto de vida y se atreve a avanzar a pesar de los miedos, es la mayor gratificación para MAB. Es la confirmación de que estamos impulsando las personas correctas, madres que aprovechan las oportunidades y convierten estos procesos en un verdadero motor de transformación.

Ingeniería de Valor en el Eje Cafetero

Director de interventoría

Desde diciembre de 2022, MAB Ingeniería de Valor inició el contrato de interventoría para la atención de vías regionales en los departamentos de Caldas y Risaralda, en el marco del programa de obra pública “Vías para la conexión de territorios, el crecimiento sostenible y la reactivación 2.0”, suscrito con el Instituto Nacional de Vías (INVIAS), entidad encargada de la supervisión y liquidación de los contratos de obra.
La infraestructura es un eje crucial para el desarrollo sostenible del Eje Cafetero, ya que impacta directamente sus dimensiones económica, social y ambiental.
Conectividad y comercio

El Eje Cafetero es un importante centro logístico por donde circula gran cantidad de carga entre el occidente y el centro del país. Contar con una infraestructura vial robusta es fundamental para:
Mónica García Quiñones
Mejorar la competitividad y productividad regional.

Potenciar el comercio nacional e internacional, facilitando la exportación de café y otros productos.
Reducir costos y tiempos de transporte.
Turismo sostenible
La infraestructura de alojamiento, servicios básicos y accesos (vías y aeropuertos) ha sido clave para posicionar el turismo rural y el paisaje cultural cafetero como uno de los principales destinos turísticos del país. Una infraestructura sostenible permite diversificar la economía y fortalecer el turismo de naturaleza y el agroturismo de manera organizada.
Sostenibilidad ambiental
La infraestructura en el Eje Cafetero contribuye a:
Reducir la huella de carbono mediante el uso de energías renovables y combustibles limpios.
Modernizar las ciudades con sistemas de transporte eficientes y de bajo impacto ambiental.
Sin embargo, persisten retos como la limitada implementación de transporte con energías limpias.

En materia de saneamiento, una infraestructura adecuada permite:
Fortalecer el tratamiento de vertimientos y proteger las cuencas hidrográficas.
Mejorar el manejo de aguas residuales, especialmente en departamentos como Risaralda.
Proteger y recuperar zonas de nacimiento de agua y humedales.
Desarrollo social y equidad
La infraestructura vial es clave para la equidad, ya que las deficiencias en el transporte rural limitan la productividad y la conexión de las comunidades. Por ello, el mejoramiento de la red vial rural es esencial para:
Reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida.
Garantizar el acceso a servicios como salud y educación.
Fortalecer la conectividad tecnológica y la competitividad regional.
Asimismo, la infraestructura social (salud, educación y vivienda) es fundamental para el bienestar colectivo y la equidad de oportunidades.
En resumen, la infraestructura en el Eje Cafetero no solo impulsa el crecimiento económico, sino que también permite la movilidad sostenible, la protección de los recursos naturales y la integración social del territorio.
Principales obras viales
Vías del Renacimiento



La denominada Ruta del Renacimiento atraviesa los municipios de La Dorada, Norcasia, Samaná, Nariño y Sonsón. Es una vía estratégica que conecta las cuencas de los ríos Cauca y Magdalena, facilitando la comunicación entre Antioquia y los puertos del río Magdalena.
Su objetivo es el mejoramiento del tramo La Dorada – Sonsón, lo que permitirá:
Impulsar el turismo y el comercio regional.
Reducir costos logísticos y tiempos de viaje.


Generar empleo y mejorar la seguridad vial.
Garantizar condiciones homogéneas de la vía.

También contribuye a la reactivación económica y beneficia a aproximadamente 161.791 habitantes.
Manizales – Mariquita



Este proyecto contempla la rehabilitación y estabilización del tramo vial Manizales – Mariquita, con el fin de mejorar la red de transporte nacional y reducir brechas regionales.
Incluye:

Intervención de puntos críticos.
Rehabilitación de la vía mediante fresado, parcheo y señalización.
Construcción de obras de drenaje y estabilización de taludes.


Su impacto es de alcance nacional, al facilitar el tránsito de carga pesada, mejorar la conectividad y generar empleo. Beneficia a cerca de 526.185 personas en municipios como Manizales, Herveo, Fresno y Mariquita.

Barbas Bremen



Este proyecto contempla la ampliación y rehabilitación del circuito ecoturístico de la Reserva Barbas Bremen, en zona rural de Pereira.
La vía, de aproximadamente 12,6 km, conecta el corregimiento de Arabia con la vía Pereira – Armenia, fortaleciendo el acceso a zonas de alto valor ambiental y turístico.
Sus principales beneficios son:
Reducción en tiempos de desplazamiento.
Fortalecimiento del turismo ecológico.
Mejora en la conectividad entre centros poblados.
El proyecto impacta directamente a cerca de 9.000 habitantes.
Impacto de las obras


Las intervenciones en el Eje Cafetero generan beneficios en múltiples dimensiones:
Mayor competitividad y dinamización económica.

Reducción de tiempos de viaje y costos operativos.
Mejora en la calidad de vida de las comunidades. Generación de empleo local.
Sostenibilidad en las obras
Las obras recientes incorporan criterios de sostenibilidad orientados a equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental y el bienestar social. Entre estos se destacan:
Mejoras en seguridad vial mediante señalización y elementos reflectivos.
Obras de estabilidad y drenaje que prolongan la vida útil de las vías.
Reducción de tiempos de desplazamiento y emisiones.
Impulso al turismo sostenible y a la economía local.

Equipo de Interventoría

Manizales


Norcasia
Pereira

¿Qué te quita el sueño?

Cindy Jaramillo
Directora de HSE

Yuly Campos
Profesional en gestión del riesgo
Dormir no es un lujo, es una función vital. Sin embargo, en un mundo hiperconectado y acelerado, el descanso suele ser lo primero que sacrificamos. La higiene del sueño es el conjunto de hábitos y conductas que nos permiten obtener un descanso reparador y mantener una alerta durante el día.
¿Cómo saber si tu descanso está fallando?
A veces normalizamos el cansancio, pero el cuerpo envía señales claras cuando la calidad del sueño es deficiente. Se debe prestar atención a los siguientes síntomas

Fatiga persistente: sentir que no has descansado al despertar (sueño no reparador).
Irritabilidad y cambios de humor: menor tolerancia al estrés y mayor ansiedad.
Dificultad de concentración: “neblina mental”, problemas de memoria a corto plazo o errores constantes en tareas simples.
Micro-sueños: episodios de sueño involuntario durante reuniones, clases o, lo más peligroso, al conducir.
Dependencia de estimulantes: necesidad de dosis elevadas de cafeína para funcionar durante el día.
¿Cuáles son los beneficios de un buen sueño?
Beneficios para la mente
El descanso nocturno es el “mantenimiento” del cerebro, permitiendo:
Claridad cognitiva: optimiza el razonamiento, la resolución de problemas y la atención.
Rendimiento: aumenta la productividad y mejora los reflejos (reduciendo el riesgo de accidentes).
Salud emocional: regula el estado de ánimo y disminuye el riesgo de padecer depresión y/o ansiedad.
Impacto en la salud física
Mientras dormimos, el cuerpo trabaja para mantener el equilibrio de casi todos los tejidos:
Sistema Cardiovascular: regula la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
Metabolismo: controla las hormonas del hambre; la falta de sueño se asocia con el riesgo de obesidad y diabetes.
Sistema Inmunitario: fortalece las defensas y potencia la eficacia de las vacunas.
Reparación Celular: se liberan hormonas de crecimiento que restauran los tejidos musculares y óseos.
¿Cuánto necesitamos dormir?
Las necesidades varían según la edad:
Adultos: 6 a nueve 9 horas mínimo 6 horas.
Niños pequeños: aproximadamente 10 horas.
Adolescentes: al menos nueve 9 horas.
Bebés: cerca de 16 horas.
10 reglas de oro
Para transformar tu descanso, sigue estas recomendaciones prácticas:
1 5 3 7 2 6 4 8
Regularidad: establece un horario fijo para acostarte y despertarte, incluso los fines de semana.
Siestas controladas: si acostumbras a dormir de día, no excedas los 45 minutos.
Hábitos nocivos: evita el consumo de alcohol y tabaco al menos cuatro (4) horas antes de acostarte.
Bebidas estimulantes: limita el café, té o chocolate hasta seis (6) horas antes de dormir.
Cenas ligeras: evita alimentos pesados, picantes o muy azucarados antes de ir a dormir. Un refrigerio ligero es aceptable.
Siestas controladas: si acostumbras a dormir de día, no excedas los 45 minutos.
Comodidad: utiliza ropa de cama confortable y adecuada para el clima.
Ambiente ideal: mantén una temperatura agradable y asegúrate que la habitación esté bien ventilada.
Aislamiento: bloquea ruidos molestos y elimina cualquier fuente de luz (usa antifaz o cortinas opacas si es necesario).
Zona de descanso: reserva la cama exclusivamente para dormir; evita usarla para realizar labores o ver televisión.
Si, a pesar de mejorar tus hábitos, persisten el insomnio, los ronquidos excesivos o la sensación de falta de aire al dormir, es fundamental consultar con un especialista en medicina del sueño. Podrías estar frente a apnea del sueño o un trastorno que requiere intervención médica.
Dormir bien es la base de una vida saludable. La próxima vez que te preguntes qué te quita el sueño, revisa tu rutina

