INDICE
PrĂłlogo
........................................................... 1
1. Nostalgia
........................................................... 3
2. Paz artificial
........................................................... 5
3. Asalariado
........................................................... 9
4. Ambulante
........................................................... 14
5. Insurrecto
...........................................................18
6. Madre
........................................................... 23
7. Soldado del apocalipsis ........................................... 26 8. Internamiento ........................................................... 28 9. Inocencia perdida ..................................................... 32 10. Escape
........................................................... 35
CrĂŠditos
........................................................... 38
Prólogo Las historias siempre tienen una estructura y un final que todos podemos esperar, eso es normal, eso es lo correcto según las reglas.
Se supone que todos tenemos la oportunidad de crear y escribir lo que nosotros queremos, pero siempre hay limitaciones por un sin fin de cosas que yo sigo sin comprender.
Aventuras en la Jungla de Cemento nos da una perspectiva totalmente diferente, una perspectiva que muchas veces no se quiere mostrar tal cual es, es una obra que no trata de romantizar o de normalizar lo que ocurre en distintas esferas de nuestra realidad.
La realidad no son los cuentos con el final feliz, la realidad no es lo que a veces muestran los noticieros y muchas veces la realidad es manipulada para hacer creer en una utopía, en una felicidad que el contrato social ha establecido.
Un ejemplo es el imperialismo o bien la edad posmoderna que muchas personas pueden afirmar, pero solo llegó la tecnología y con ello una globalización, pero realmente pasa lo mismo solo con diferente nombre y muchas veces se tendrá que recurrir al pasado para entender algunas cosas, pero nadie se detiene a ver el presente y las realidades de cada una de las personas, obvio sería imposible pero la historia de cada uno de nosotros no tendría porqué dejarse de lado, puedo asegurar que con cada uno de los textos podrías sentirte identificado por que de alguna manera hemos sentido esa cosa llamada amor, también algunos o la mayoría hemos trabajado y sabemos lo que implica, o bien sabemos lo que implica el trabajo el cual absorbe nuestra vida más rápido de lo que pensamos.
También a quién no le gustaría recordar los sueños y las propias utopías que se crean a lo largo del tiempo y que cuando creces te das cuenta que ese sueño no se puede cumplir y que solo se quedarán en eso, en un sueño. 1
Asimismo pone en reflexión temas que nos son tocados en la cotidianidad como es el de la discapacidad y la ecología, dejando a luz que la sociedad entera es una barrera vislumbrando así muchas observaciones e interpretaciones de la vida de cada uno de nosotros, sin censura y sin romanticismos, aquí no hay finales felices pero, si mucho que discutir.
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Obviamente quiero que lo lea todo el mundo, pero muchas veces el momento no es el adecuado, dejalo a tu consideración, sin más los invito a leer estos relatos.
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Nostalgia Aún recuerdo el día en que te ví por primera vez, estabas justo del lado contrario del salón, con esos lentes que, aunque los necesitabas, no te gustaba usarlos por el modelo. Ambos permanecimos callados durante toda la sesión, nuestra participación se limitó a levantar la mano cuando pidieron que lo hiciéramos quienes tenemos problemas para la comunicación de nuestras ideas de manera verbal. Desde entonces ya me parecías hermosa.
Me sentí afortunado de que nos tocara el mismo turno y los mismos casos (los únicos que había). Sin darme cuenta me convertí en tu mejor amigo. He sabido que la mayoría de los hombres ven esto como algo malo, pero no para mí. Ser tu mejor amigo significó poder estar contigo la mayor parte del tiempo, saber todo de ti incluyendo cosas que ni tu novio sabía, calmar tu llanto y, lo más importante, hacerte saber que pase lo que pase estaré allí para ti.
Conforme iba sabiendo más de ti, más me gustabas. Tuve la dicha de conocer tus gustos, lo que odias, tu pasión por ser libre, tu deseo de siempre ayudar a los demás, esa admirable aspiración a siempre aprender algo nuevo. Nunca me juzgaste al conocer mi ideología política sino todo lo contrario, quisiste saber más, me hiciste sentir importante.
Me daba algo de esperanza el que nuestros amigos de manera constante nos preguntaran si éramos novios porque en nuestra interacción ellos percibían atracción de uno por el otro y, aunque siempre respondieras que entre tú y yo no había nada, en la forma en que me mirabas y el cómo me sonreías era suficiente para hacerme considerar la mínima posibilidad de ser atractivo para ti.
Llegó el momento en que decidí dejar de lado lo que sentía por ti, en ese entonces no creí tener de otra, desde antes que nos conociéramos tú ya tenías alguien especial en tu vida. Así pasaron los días, mi rutina se convirtió en escuchar como él te hacía daño y solía ima3
ginarme una vida diferente para ambos estando juntos pero eso se desvanecía cuando me pedía un consejo de mejor amigo y tenía que hacer a un lado mis sueños de que tu compañero de vida fuera yo.
“¿Qué podría tener yo de bueno en comparación con él?” me solía preguntar a mi mismo y mi inseguridad se traducía en comentarios respecto a su apariencia o bromas pesadas, fui un idiota. Pensé que no tenía futuro contigo hasta que me confesaste por mensaje después de una reunión que tenías ganas de besarme.
Apenas supe que tenías interés en mí, mi mundo se puso de cabeza. El día en que nuestros labios se encontraron en medio del caos de la ciudad me regresó a sentimientos que creí olvidados, entonces decidí decirte todo lo que sentía (y aún siento) por ti.
Con frecuencia pienso que la cagué y fui demasiado intenso, de una manera en la que te asusté y volviste a considerar el quedar con él. Sólo una semana duró aquel acontecimiento con el que durante mucho tiempo soñé. A veces me pregunto si aún piensas en mí, dadas las circunstancias me parecería maravilloso que al menos te acordaras lo que vivimos en ese corto periodo, porque yo lo hago cada anochecer. Fue la mejor semana que he tenido en muchos años pero al parecer fue demasiado intenso decir que te amo. Aún, antes de dormir, suelo crear en mi mente historias en las que tú y yo estamos juntos.
Mientras tanto sólo la luna y las botellas vacías de cerveza acompañan tu recuerdo y el sueño frustrado de algo que pudo haber sido. Te extraño.
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Paz Artificial Esta gente está llenando mi inicio de Facebook de pura basura. Que si en Estados Unidos volvieron a matar a un negro, que si en Chiapas mataron a un defensor de la vida o que si en Neza mataron a una morra; sinceramente creo que si es los pasó fue por algo o simplemente ellos se lo buscaron. En fin, esta gente no me deja ver mis memes a gusto.
Me dan risa los chairos de mi prepa, hablando de su revolución social, que el capitalismo esto, que el patriarcado lo otro; se inventan sus conceptos para tratar de justificar algo que no existe y sólo lo toman como pretexto para hacer sus desmanes y cerrar la escuela. Acepto que suelo no entrar a clases o llego tarde, pero esos mugrosos me impiden ver a mis amigos y mis papás no me dejan salir cuando escuchan en el radio que de nuevo hay bloqueo.
No entiendo por qué hablan de acabar con el Capitalismo ¿Ya olvidaron ese fracaso llamado Unión Soviética? Y eso sumado a los anarquistas que se dedican a hacer destrozos y provocar pérdidas millonarias a los empresarios. Personalmente no le veo nada malo a ese sistema, permite que aquellos que le echan ganas puedan tener más ingresos y los que no, que se chinguen. No hay que mantener huevones. Yo estudiaré Derecho,, ganaré mucho dinero y le demostraré a la gente que cuando se quiere, se puede.
Y luego, esta nueva modita de morras marchando encueradas diciendo que hablan en nombre de la mujeres y contra una cosa que ellas llaman “feminicidio”. Sinceramente yo creo que si las matan es porque en algo andaban o ellas lo provocaron. Y para nada me representan estas alborotadoras que vandalizan monumentos, a mí me representan la mujeres astronautas, las licenciadas y las ingenieras; ellas demuestran que no necesitan enseñar las chichis para exigir respeto.
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Pero ya he hablado demasiado, no me he dado el tiempo de disfrutar en el bar con mis amigos. Si ya decidimos no entrar a la escuela y venir acá debería dejar por un momento el teléfono aparte, hace tiempo que ese chico rubio y alto me está viendo. Me acerco a él coqueteamos un poco, bailamos y después de besarme me pide mi número, yo creí que no pasaría de ese día, pero !me invitó al cine la siguiente semana! Mi emoción por tener una remota oportunidad con él es interrumpida por mi teléfono. Mi mamá me está marcando, no me di cuenta y se supone a esta hora ya debería estar en mi casa, le invento que me tuve que quedar para ver algo de un trabajo en equipo y que no tardo en irme para allá. Mi príncipe azul me ayuda y me pide un taxi a mi casa, es divino.
Subo al taxi e inicia el camino a casa, o eso creía. Desde el momento en el que subo, veo que el conductor mueve su espejo retrovisor apuntando hacia debajo de mi falda, no digo nada, tan sólo cierro las piernas tratando de que no le sea posible verme nada. Me empieza a decir que soy muy bonita, me pregunta si tengo novio, que si yo fuera su novia no saldríamos de la cama, tan sólo muevo la cabeza para responder, estoy asustada. No sé por dónde me lleva, él me dice que es un atajo, que no me espante.
El chófer orilla el vehículo, se baja y abre mi puerta, me grita que me baje, le digo que no y entonces me obliga a bajar jalándome del cabello. Al estar tirada en la banqueta me empieza a patear, grito lo más fuerte que puedo, pero la poca gente que hay sobre la calle decide pasar haciendo caso omiso a mi señal de auxilio. Estoy muy aturdida por las constantes patadas en la cabeza, siento que me arrastra a un suelo más blando, sube mi falda y siento como su pene empieza a mutilarme con cada penetración, trato de dar respuesta pero no puedo, siento mi cuerpo pero no lo puedo mover. Entre mi ya deteriorada vista distingo una piedra en su mano, sólo un golpe bastó para terminar con las pocas fuerzas que tenía.
Al día siguiente en las noticias dicen que mi cuerpo fue encontrado en un terreno baldío de la ciudad. Encontraron semen no sólo en mi vagina sino también en mi boca y en mis pechos además de el cráneo destrozado dejando mi cerebro expuesto. En la escuela no 6
tardaron en decir que eso me pasaba por no estar en la escuela, que de seguro estaba ebria y me le insinué al chofer o que lo provoqué con lo corta que estaba mi falda. Pero no es así, salir a divertirme con mis amigos no es justificación para violarme y asesinarme. Ni siquiera en la escuela se está segura con el acoso recibido por parte de profesores y alumnos, pero eso no lo contemplaba hasta que me encontré en una situación que creí no pasaba.
Ahora, hay multitudes marchando con mi foto junto a otras mujeres que vivieron situaciones similares a la mía. Mi nombre se encuentra en las paredes y en los monumentos, se exige justicia pues aunque dieron con mi agresor quedó libre pues el juez asegura que el chofer fue víctima de sus instintos masculinos y que me tocó ser la ofrenda para satisfacer sus deseos.
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Asalariado Aquella revolución que no permita al individuo ser dueño de su cotidiano, será entonces una contrarrevolución...
5:00 hrs. Maldición! una vez más no escuché la alarma ya se me hizo tarde para ir a trabajar. Me levanto rápidamente de la cama, ya no hay tiempo para desayunar. Sólo me visto con la misma ropa de ayer, una camisa azul que cada día me aprieta más, un pantalón que ya he tenido que parchar tres veces porque se rompe siempre de la entrepierna y unos zapatos que a medio día ya no soporto porque mis pies se hinchan demasiado. Pero no tengo de otra, si no voy vestido como lo ordena el patrón no me permiten entrar a trabajar.
Es en estos momentos cuando empiezo a dudar de seguir asistiendo todos los días a sentarme ocho horas frente a una computadora recibiendo llamadas de estúpidos burgueses que consideran el peor problema del mundo que se les ponche una llanta o no encienda el carro que sus papás les compraron con el dinero que obtienen de la explotación de sus esclavos modernos.
Pero después de pensar todo esto, lo único que hago es suspirar y decir al espejo: hay que hacer lo que hay que hacer. ¿Qué más me queda? No pude entrar a la universidad y en mi casa tienen la regla de que o se estudia o se trabaja y ahora se me exige dar un gasto para sustentar las necesidades de la familia. Pero ya perdí demasiado tiempo pensando. Sólo me aseo los dientes, me despido de mi madre y salgo para tomar el transporte público.
5:45 hrs. Después de una aburrida y atormentadora espera, logré subir a una vagoneta. Es una escena muy deprimente. Muchos rostros cansados, con la mirada perdida, casi parecen 9
zombies. Hay algunos que van viendo sus celulares moviendo sus ojos entre los memes de sus redes sociales, sonríen por algunos segundos pero, inmediatamente vuelve la cara cansada y triste. Entre las conversaciones que logro percibir, hay personas hablando por teléfono con sus parejas sobre cómo llegar a la quincena, sus hijos necesitan libros para la escuela y el dinero no alcanza, claro que, no creo que eso le importe a los profesores. También hay compañeras de trabajo que se comparten ideas de lo mal que les va, lo más común es escuchar sus historias de hostigamiento recibido por parte de sus patrones, es duro ver que mientras tanto, tienen que cuidarse en el transporte de los tipos que quieren tocarlas o mostrarles sus genitales.
Las conversaciones que me divierten son las de señoras que hablan de la marcha estudiantil de ayer, es sorprendente la facilidad con la que se aprenden el discurso de los medios de comunicación y lo repiten como si fuera propio. Como es de esperarse, criminalizan a quienes responden de manera directa a las agresiones de los cuerpos represivos de esta maldita ciudad. El peor enemigo del esclavo es otro esclavo que defiende al gobierno que lo tiene en esa condición y no creo que eso cambie si desde que nacemos nos enseñan a ser sumisos.
Trataré de dormir un poco, va iniciando el día y ya siento los ojos cansados.
6:45 hrs. Tuve que apresurarme pero llegué justo a tiempo para salvar mi bono de puntualidad que tan condicionado me tienen. Tengo algo de tiempo para salir del edificio por un café y un pan pero tengo que darme prisa porque a los jefes no les gusta ver a sus empleado comiendo en la oficina.
Van llegando algunos amigos, claro todos veinte años mayores que yo. Hablamos un poco sobre la vida y contamos algunos chistes que nos hagan ameno el momento. todos 10
sabemos que en uno minutos inicia el tormento diario. ¿Por qué tormento? Sabemos que en cuanto nos pongamos la diadema y activemos el canal para recibir llamadas, estas no van a detenerse. Principalmente a las siete de la mañana es complicado pues los usuarios (así nos hacen decirle a los privilegiados que pagan el servicio) olvidan revisar sus vehículos antes de salir de sus lujosas casas y se convierte en una plaga de llamadas que nos exigen terminemos máximo en tres minutos. Es aquí donde vienen los problemas de salud, algunos tienen tics nerviosos, otros tienen migraña, hay a quienes se les baja la presión y a mí… me dan contracciones en el pecho.
Sería más fácil si el patrón sólo contratara más personas para reducir la carga de trabajo pero prefieren que hagamos cada vez más llamadas más rápidas para reducir su costo pero claro, el sueldo de los que ya tienen complicaciones de salud se mantiene igual.
9:00 hrs. Como si mi día no pudiera estar peor. El supervisor me ha dado la orden de irme a mi mísera media hora de comida. Su justificación es que necesita que a medio día ya todos hayan comido para poder recibir la siguiente ola de llamadas. ¿A dónde podría ir a esta hora? El mercado de enfrente aún no abre y tampoco ha llegado el de los tacos de canasta. Sólo me queda comprar frituras en la tienda y esperar que eso me dure todo el día. Estos hábitos alimenticios impuestos no me ayudan en nada, ya he subido bastante de peso.
12:00 hrs. Ya me siento bastante cansado, aún me faltan tres horas más para salir. Tomo los únicos 15 minutos de tiempo personal para salir a fumar. No calculo bien el tiempo y al volver el supervisor me regaña por pasarme dos minutos y me los descontará de mi tiempo de comida de mañana.
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Como si no fuera suficiente, me mandan llamar del departamento de calidad. Aparentemente no le gustó como tomé una llamada hace dos meses. Pregunto cuál es el maldito problema ahora. El idiota me dice que no dije completo el eslogan de la empresa. Ahora tengo que firmar mi tercer amonestación de la semana, se supone, de acuerdo al reglamento, que los trabajadores podemos elegir no firmar. Desafortunadamente las cosas no son así, el cerdo, con ayuda del supervisor me obligan a firmar. Adiós al bono de calidad que tanto prometen en la semana de capacitación.
15:00 hrs. Por fin terminó la jornada! camino al transporte público en compañía de mis amigos, platicamos un poco del día y nos reímos de los usuarios. Una ventaja de que todos sean mayores que yo es que me dan muchos consejos y aprendo de sus experiencias. Por un momento me siento relajado pero todos tomamos un rumbo distinto y de nuevo estoy solo.
15:45 hrs De nuevo en la vagoneta hacia mi casa. Me pongo mis audífonos y escucho esas canciones que solía escuchar en la prepa cuando creía que podía cambiar el mundo. En ese entonces me sentía un alma libre. Ahora, lo más libertario que hago es agitar la cabeza un poco al ritmo de la música. También he dejado de leer, a estas alturas del día sólo quiero dormir. Pensar todo esto me deprime pues ya no soy el mismo de antes, extrañe ese joven entusiasta que soñaba con la libertad.
Mi estado de ánimo va en decadencia pero de repente, ella entra. La razón de que mis días no estén del todo mal. No sé cómo se llama si quiera pero todos los días al volver del trabajo me la encuentro en el transporte público. Luce tan hermosa con su complexión delgada, esa piel blanca con hermosos lunares, su cabello lacio y castaño. Me fascina todo de ella principalmente su forma de vestir. No es una tipa básica es más entre rocker y skater. Luce tan relajada, como si lo que pasara a su alrededor no importara. 12
Claro que no tendría ni la más remota oportunidad de que me voltee a ver, soy sólo un godínez más. Sin embargo diario muero por hablarle y simplemente no puedo.
17:00 hrs. La unidad ha llegado hasta la base. Tanto la hermosa desconocida como yo descendemos de la unidad. Me emociona que caminemos por el mismo rumbo, vamos casi uno a un lado del otro. Me pongo nervioso, tengo que hablarle, sólo tengo que decir algo y todo podrá fluir.
Llevamos ya tres calles y no le he podido decir nada. Sólo veo cómo el atardecer ilumina su rostro tan bello. Vamos, dile algo!
Hemos llegado a donde nuestros caminos se separan, ella sigue derecho y yo tengo que dar vuelta a la izquierda. Fui un cobarde. Tal vez mañana si lo logre (eso digo todos los días que fracaso).
20:00 hrs. Me encuentro ya tirado en mi cama. Me dedico sólo a ver la publicaciones de mis contactos, al parecer todos los demás si lograron entrar a la universidad. Se ven tan felices. Ya no pertenezco a ese grupo.
Pero no tengo tiempo de lamentarme más, ya va a empezar el partido y tengo cerveza que tomar mientras apoyo a mi equipo de fútbol. En otros tiempos estaría haciendo ejercicio pero ya sólo quiero distraerme un rato de esta rutina que me consume a cada instante. Esta es mi vida ahora. Ya no hay futuro para mí.
Pero somos libres… ¿no?
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Ambulante -¡Rápido, recoge el changarro! -¿Por qué? ¿Qué pasa? -¡Ya viene la tira! Tenemos ya unas barricadas levantadas para tratar de ganar un poco de tiempo que nos permita escapar. Mejor corre, estos malditos cada vez se ponen más violentos y aumentan nuestros muertos. -Tienes razón… Mejor me voy, por favor ten mucho cuidado. Ya es la tercera vez en la semana que el gobierno nos echa a sus sicarios uniformados, empezaron sólo deteniendo a cuantos podían y se llevaban nuestra mercancía, después quemaron nuestros productos frente a nosotros; ahora llegan soltando tiros, no les importa a quien le den, sólo nos quieren fuera de las calles al considerarnos una escoria, sus amos los ricos dicen que damos mala imagen a la ciudad.
Un tiempo consideré regresar a mi pueblo pero ya ha sido tomado por la Guardia Nacional, el gobierno está cazando a los pueblos originarios que se oponen a la destrucción de los bosques para construir sus bases espaciales. Una vez más la destrucción de la vida en nombre del progreso.
En la tele dicen que el modelo económico impuesto es bueno, que el famoso “libre mercado” no traerá más que cosas buenas y acabará con los monopolios estatales. Claramente toda esa vida de rosa no era para los pobres, si antes creíamos que estábamos mal, ahora estamos peor. En el libre mercado sólo son libres los ricos, mientras a nosotros nos aumentan los impuestos, a ellos les permiten abstenerse de pagar. Ya mejor no hago corajes que ya casi llego a ver a mi hijo.
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¡Lo que faltaba! Otra vez vinieron esos güeros de “visita”, tan sólo se acercan con su teléfono en la mano, nos dan en una caja comida que les sobra de su alacena, nos toman una foto y se van en sus lujosas camionetas. Ni modo, tengo que tragarme el orgullo y poner mi mejor sonrisa para poder poner algo de comida sobre la mesa. Se creen nuestros salvadores por darnos sus sobras, tan fácil que sería dejarnos trabajar pero hasta para eso nos quieren cobrar los llamados permisos para vender, mismos que nos niegan, entonces nos vemos obligados a trabajar de manera clandestina.
Pude rescatar algo entre toda la comida podrida y caducada. Mi pequeño Miguel me cuenta que hoy se volvieron a burlar de él por los parches en su pantalón y en su suéter. Ya estaba juntando unas monedas para comprarle más ropa pero ahora tengo que usar eso para poder comer en la semana. Se me llenan los ojos de lágrimas al ver que nada desmotiva a mi niño a estudiar con lo que tiene, celebra cuando se encuentra una pluma o un lápiz en la calle y la señora de la papelería de la cuadernos a cambio de que le haga mandados. El es mi razón de querer seguir viva.
Después de comer llevo a mi niño a su cama, tiene algunos resortes salidos pero él sabe cómo acomodarse para que no le lastimen. Una vez que le cuento una historia y se duerme, llega la hora de revisar la correspondencia. Otro mes más que no me llega la pensión del papá de Miguel, se le hizo muy fácil hablarme bonito hasta que accedí a tener relaciones y me abandonó sin cargo alguno de conciencia. Y lo peor, ya llegó el ultimátum que tanto temía, o pago la hipoteca la siguiente semana o me quitan mi casa.
Escondo los sobres de las cuentas para que Miguel no los encuentre, acomodo las cuatro sillas para armar mi cama, hoy hace mucho frío, prefiero pasar una mala noche a que el niño de mis ojos despierte enfermo y no pueda ir mañana a la escuela. Quiero que él tenga la vida que yo jamás tuve.
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El insomnio me empieza a atormentar, me mata la incertidumbre de no saber cómo alimentar a mi hijo mañana. La Guardia Nacional acabó con la poca mercancía que me quedaba y no tendré más hasta el siguiente mes, no tengo ni ropa decente para ir a pedir trabajo a esos call center que es re fácil entrar. Recuerdo que una vez mi amiga Rosalía me dijo que su patrón siempre acepta empleadas nuevas y él las viste, alimenta y da asilo; aún con todo y el embarazo tengo un cuerpo que los hombres consideran deseable, mis pechos están algo caídos pero nada que un brasier no pueda solucionar.
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Insurrecto Salí de casa a las cinco de la mañana rumbo a la escuela, pues tenía que llegar a las siete de la mañana a bloquear la entrada en respuesta al asesinato de compañeros estudiantes por parte del Estado. Me resulta irónico que, mientras nos venden el discurso de que vivimos en lo que ellos llaman “democracia”, nos persigan, nos desaparezcan y nos asesinen sólo por querer un mundo nuevo en el que nuestra autonomía, incluyendo nuestra libertad individual y colectiva, sea respetada. Gracias a la propaganda que día a día se difunde en los medios de comunicación soy visto como un criminal en mi propia casa, no hacen más que repetir discursos como “son pagados por partidos políticos”, “se cambia el mundo yendo a clases”, “ni estudiantes son” o, lo más estúpido, “violencia genera más violencia” donde consideran violento aventar una piedra a un camión blindado, pero no consideran violento el asqueroso cotidiano que vivimos donde los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, vaya “orden” que defienden.
Logré llegar a tiempo para reunirme con mis camaradas. Ya dan las siete de la mañana y hay que desayunar. No venimos de clases privilegiadas como otros compañeros de la escuela entonces, como cualquier persona de nuestros barrios, tenemos que buscar la manera de comer ese día. Afortunadamente cerca de la escuela hay un Soriana, tenemos que ser rápidos, ya tenemos nuestra estrategia tomada del manual del robo hormiga que nos recomendó uno de los compañeros más radicales del grupo. Obtuvimos un buen motín hoy, chocolates, papas, algunos refrescos y plumones para nuestros carteles.
Mientras emprendí ese pequeño saqueo con mis compañeros más allegados, miembros del colectivo y estudiantes voluntarios pudieron conseguir dinero de conductores que se solidarizaron con nuestra causa pudiendo así imprimir más panfletos para difundir nuestra idea revolucionaria. Al mismo tiempo hubo quienes se lanzaron a los metros a liberar torniquetes, es de lo que más me gusta pues me parece estúpido que todavía de que 18
con su mamada de la plusvalía le roben al trabajador, le cobren por ir a su lugar diario de explotación patronal, el trabajador se ahorró unos cinco devaluados pesos, pero al gobierno se le ha impedido cientos (dependiendo del tiempo que se libere el torniquete). Y, paralelamente, estuvieron quienes se rifaron bloqueando calles para exponer nuestras demandas. Es hermoso ver semejante organización espontánea, sin partidos, sin Estado, sin esos traidores reformistas que tantas revoluciones han ahogado en cambios insignificantes al sistema jurídico de este maldito país.
Las emociones cambiaron cuando llegó el momento de formar el contingente que se dirigirá a la marcha. Al mismo tiempo se tiene que elegir quiénes se quedarán en la escuela manteniendo el bloqueo, son estas personas a quienes aplaudo porque nunca se sabe cuándo puedan llegar porros o policías (si es que hay alguna diferencia entre gente tan detestable) y, sin embargo, toman el riesgo con valentía. Una vez acordado quién se iba a dedicar a qué, nos ponemos en camino a encontrarnos con los otros contingentes en el sitio habitual.
Desde ese entonces se comienzan a distinguir los diferentes matices de nuestro contingente. Siempre me da gusto ver caras nuevas que, sin importar el miedo o los nervios, toman la decisión de unirse a la lucha y hacerla suya, todos ellos generalmente dentro de un “cordón de seguridad” (yo me río llamándole corral) donde se tratan de mantener un control para evitar infiltrados; también hay quienes, con sus recursos, se armaron un botiquín de primeros auxilios por si alguno de los nuestros resulta herido; también podemos encontrar entusiastas al frente del contingente con las banderas de la escuela o con pancartas, lo único que me desagrada de estos últimos es que suelen tomarse fotos ya sea solos o con sus acompañantes donde se ve claramente su rostro o el de algún otro asistente de la marcha, esto no lo recomiendo porque al subir esas fotos a redes sociales sólo se facilita el que les identifiquen. Por supuesto que se tenía que cerrar con broche de oro, mis compañeros más allegados y yo formamos parte del hermoso bloque negro que está siempre listo a responder a las agresiones de los mercenarios del Estado e identificar infiltrados. 19
Dan ya las tres de la tarde, el sol calienta con intensidad el negro de nuestras capuchas, el aire caliente nos sofoca. Nos encontramos ya con otros contingentes y es donde empiezo a tener problemas con los otros, principalmente con aquellos que se definen a sí mismos como líderes o dirigentes queriendo imponer a los demás qué hacer y qué no hacer, hasta nos criminalizaron a mí a mi banda sólo por las capuchas tratando de quitárnoslas, malditos rojos de mierda. Así que hemos decidido desprendernos de los contingentes.
Al final de todos los contingentes “pacifistas” que se contradicen hablando de revolución y la mamada, encontramos al bloque, ese contingente sin banderas institucionales artificiales, sin dirigentes arbitrarios, sin esos “cordones de seguridad”, sin consignas con imbécil orgullo universitario explícito o implícito. Tan sólo la belleza de organización espontánea, banderas negras, no tenemos que ver el rostro del otro para confiar en él y canciones revolucionarias entonadas por personas listas a defender sus ideales fuera de redes sociales o reuniones de salones.
Claro que hay sus desventajas. Primero, el bloque está sujeto a tener infiltrados, por eso es importante ir sólo y poner atención a tu alrededor, principalmente a tus espaldas que es por donde te suelen agarrar esos desgraciados. Segundo, un acoso constante por parte de periodistas que buscan sacar la nota amarillista para su periódico y, en el proceso, tratar de arrancarnos las capuchas para revelar nuestras identidades. Tercero, en todo momento los policías no siguen el paso desde calles paralelas y es difícil controlar el miedo de desaparecer o ser asesinado ese día. Pero estas desventajas contrastan con voces viejas y jóvenes escupiendo su odio contra el sistema actual.
Mientras se van acercando a nosotros los policías, vamos preparando nuestras siempre efectivas armas caseras alternativas a sus bastones y sus balas, esos malditos no tienen idea de todo lo que podemos crear para defendernos. Siento como mi corazón se acelera conforme pasan los minutos, la fiesta no tarda en empezar. Estamos a sólo unas calles de llegar a la gran plaza. Vemos como frente al bloque se ha formado una muralla de 20
policías, tratamos de evadirlos por otras calles, pero sin darnos cuenta nos encontramos rodeados, esto a partir de quienes estaban en la retaguardia huyeron.
Nunca había visto a tantos policías. Durante un minuto que parece eterno predomina el silencio por ambos lados hasta que detrás de una de cada una de las murallas policiales vemos volar decenas de bombas de gas lacrimógeno, no hay de otra, tenemos que responder, de nuevo la organización espontánea sale a intentar defender nuestra supervivencia. Hubo quienes murieron por intoxicación casi al instante. Mientras con mis compañeros trato de auxiliar a los heridos por los petardos de la policía, hay quienes regresan las bombas de gas lacrimógeno y otros responden con las legendarias molochas, es impresionante si las combinas lanzando globos llenos de gasolina o thiner. Por un momento se abre un hueco entre los policías incinerados por donde podemos pasar, hay quienes no dudan en salir lo más pronto posible de ahí.
En medio del humo comenzamos a escuchar gritos y disparos provenientes de donde creímos era nuestra salida, apenas unos segundos después vemos entrar a la Guardia Nacional disparando a diestra y siniestra sin importar que haya de los suyos en la dirección de sus proyectiles, tenían órdenes de no dejar una sola persona viva. Tenemos que abrirnos camino en medio de los cadáveres de nuestros compañeros para poder escapar de esa masacre. Recuerdo que había acordado con mis amigos un punto de encuentro por si nos separábamos en medio de la represión. En cuanto llego, veo que menos de la mitad sobrevivimos y no se pudo rescatar un sólo cuerpo. En ese momento no tuvimos de otra más que dar aviso a los colectivos de búsqueda sobre nuestros compañeros perdidos y tomar el transporte de regreso a la escuela.
No decimos nada, tan sólo vamos cabizbajos con nuestros cuerpos manchados por la sangre de nuestros compañeros. Al llegar a nuestro destino, eso ya no parece una escuela, sino más bien una zona de guerra. A los compañeros que aún encontramos con vida nos contaron que policías y Guardia Nacional entraron por la fuerza tomando detenidos y 21
asesinando a quien se resistiera, pudieron causarles algunas bajas a esos bastardos, pero claro que no fue suficiente, eso también les costó la propia vida, quienes sobrevivieron fue porque se escondieron en los túneles ocultos debajo de las instalaciones.
Recogemos los cuerpos de los compañeros caídos en la escuela, tomamos sus identificaciones y llamamos a sus hogares para que vayan a recoger a sus muertos. Nos culpan por sus pérdidas aun sabiendo quiénes fueron los que los mataron, nos dicen que nosotros llevamos a sus hijos por mal camino.
No hay nada para comer entonces de nuevo tenemos que emprender un saqueo con los pocos que nos quedan. Cenamos refugiados en los túneles que salvaron la vida de pocos, mismo lugar que será nuestra cama. Estoy exhausto. Apenas pude llamar a mi casa para avisar que aún sigo vivo, en cuento mi mamá escucha mi voz, rompe en llanto; me pregunta cuándo volveré, le respondo que si por mi fuera estaría en estos momentos abrazándola, pero la situación no lo permite. Se despide de mí pidiéndome que me cuide y siempre esté bien alimentado. Una vez que todos nos hemos comunicado, apagamos nuestros celulares y nos disponemos a dormir amontonados para tratar de disminuir el frío de esta melancólica noche.
Ojalá esto acabara aquí, pero eso no le haría justicia a todos los que perdimos en manos del Estado, maña hay que levantarse temprano convocar a más compañeros, volver a saquear, cerrar calles, repartir más panfletos esperando que civiles se nos unan y alistar nuestras armas para combatir hasta la muerte a esos fascistas que se disfrazan de protectores del pueblo. No nos rendiremos hasta acabar con esta falsa democracia, con este orden que nos está matando. Su orden es nuestro caos.
Dedicado a mis compañeros de lucha: Castor, Mapache, Comadreja y toda la bandita subversiva del kubo y del bloque negro. Hasta que la dignidad se haga justicia.
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Madre No soporto verte cada día más herida, el humo de cada ciudad y de cada zona industrializada está destruyendo tus pulmones, los mismos pulmones que me dieron la vida.
Hace ya bastantes años que dejé de encontrar refugio en tus verdes praderas, el empresario ha empezado a reclamar por la fuerza tus tierras.
Algunos me llaman terrorista por hacerle frente a quienes te dañan, pero no importa, te he defendido con rabia del monstruo capitalista que está acabando con la vida de mis hermanos.
Sé que no soy fuerte, que no puedo hacer esto sólo, he encontrado a otros que piensan como yo, que están dispuestos a defenderte del adinerado.
No lo voy a negar, son demasiados, y tienen el brazo armado del Estado de su lado, nos espían, nos siguen y esperan a que estemos sólos para atacarnos.
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Ante tal impotencia he optado por entregarte mi cuerpo y dar espacio a formas de vida que realmente necesitan los ecosistemas, te entrego mi existencia decadente.
SĂłlo basta un pequeĂąo roce de la delicada hoja de este cuchillo para poder encontrarme contigo en el mundo espiritual el mundo donde todos tus hijos se encuentran en armonĂa.
Este es mi regalo, permite que tus bosques abracen mi cuerpo putrefacto y lo conviertan en alimento para sus habitantes, mis hermanos que han sufrido tanto.
Es mi regalo para mi Madre Naturaleza.
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Soldado del apocalipsis — ¿ Por qué te han enviado?
— Tengo la misión de informar a mi país sobre sus defensas militares y posibles factores que pongan en riesgo la misión.
— ¿Qué misión? Más te vale que estés diciendo la verdad.
— ¡Claro que es verdad! La misión consiste en destruir las principales bases militares tanto las públicas como las secretas.
— Jamás podrán encontrar nuestras bases secretas!
— ¿De verdad crees eso? No por nada nos dicen “el gran hermano”, tenemos la capacidad hasta de fabricar y controlar a nuestros “opositores” a nuestro gusto, no hay secreto del mundo que no pase por nosotros. Con los avances que tenemos en Neurociencias podemos interceptar cualquier orden de sus dirigentes incluso desde antes que las expresen a sus subordinados.
— Si es que pueden hacer todo eso… ¿Cómo es que no pudiste anticipar que te descubrieramos y te tomáramos preso?
— Claro que sabía lo que harían, pero he venido a advertirles, la destrucción de sus bases militares es sólo el comienzo…
—¡Espera un momento! ¿Cómo es que podemos confiar en lo que nos estás diciendo? ¿Cómo estar seguros de que no es una trampa? 26
— He desconectado mi chip intracraneal. Ya les he contado cuál es mi misión pero no soy el único al que enviarán, en cuanto esté garantizada la destrucción de sus defensas, enviarán infiltrados a sus principales ciudades a instalar armas sónicas en cada dispositivo electrónico, armas que serán activadas todas al mismo tiempo matando a todos los ciudadanos en torturadores segundos. Entonces desplegarán militares en los poblados pequeños para que los soldados se diviertan con las mujeres mientras decapitan a cada hombre que encuentren. Planean hacer eso con cada país que se ha resistido a su imperialismo. Les importa más garantizar obediencia de otras naciones que el impacto ecológico que esto tendrá porque, una vez que el trabajo termine, van a bombardear el país con el fin de mostrar su capacidad bélica superior.
— ¿Cómo es que con su tecnología no pudieron anticipar que los traicionarías?
— Porque no los traicioné, en estos momentos ya tienen todos los datos de su estructura militar. En cuanto envié la información de mi misión me dí cuenta de el crimen al que he contribuído, aproveché que se distrajeron para desconectarme y venir a ustedes.
— ¿Qué hacemos ahora?
— A estas alturas deben estar por enviar los infiltrados a sus ciudades, es cuestión de horas para que instalen las armas, lo mejor será desalojar a cuantos puedan y prepararse porque la guerra está por empezar. Esto estaba planeado para llevarse a cabo en dos semanas pero, en cuanto detecten que dé la orden de avisar al presidente, acelerarán el proceso. El gran hermano siempre consigue lo que quiere.
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Internamiento La locura sólo existe a partir de nuestros parámetros artificiales de lo que consideramos, debe ser normal. Pero no existe en los lugares donde se respeta el derecho a la igualdad en la diferencia. Si ponemos atención a los manuales psiquiátricos todos estamos locos, sólo que habemos quienes corremos con la suerte de no ser diagnosticados, por ahora. He perdido la noción de hace cuánto tiempo estoy en este agujero, ni siquiera termino de entender el por qué estoy encerrado aquí. Todo cambió el día que fui diagnosticado por un psiquiatra, me dijo que estaba para ayudarme, que me tranquilizara, pero me empezó a tratar como si hubiera algo malo en mí y a cualquier cosa que yo hiciera, si no le gustaba, decía que era debido a mi “condición”. La gente espera que me comporte como todos, no entiendo el por qué, si yo no intento obligar a nadie a que se comporte como yo, sólo quiero vivir mi vida.
El primer cambio en mi vida, después del diagnóstico, fue en mi familia nuclear. Cambió la forma de referirse a mí y comencé a ser “el malito”. A partir de ahí fui infantilizado, mis hermanos dejaron de tratarme como a un igual y me convertí en el niño del que todos debían cuidar. No soy un niño, sólo percibo el mundo de una forma diferente a sus conceptos cuadrados.
No pasó mucho tiempo para que toda la familia se enterara de mi “condición”, pensé que se repetiría el patrón de infantilizarme, pero me empezaron a considerar peligroso. Antes tenía la dicha de que una vez al mes disfrutaba en el bosque de una pijamada con todos mis primos. Pero ahora no me invitan por miedo a que tenga un “episodio” en medio de la noche y que las voces que creen que escucho me ordenen matarlos. Entonces, ya tampoco nos invitan a fiestas familiares ni eventos de algún tipo por el miedo de que mi familia esté “contagiada”.
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No fue tan diferente en relación con mis vecinos. La única distinción es que, cada que acompañaba a mi mamá a comprar la despensa diaria, era inevitable escuchar entre susurros comentarios despectivos hacia mi persona. Para el barrio comencé a ser “el loquito”.
No tuve que hacerle daño a nadie, bastó con entrar al radar del sistema para que, por no entrar dentro de lo que llaman “normal”, cosa que dudo exista, ahora soy sufro discriminación por infantilización y prejuicio de peligrosidad, todo a partir de un diagnóstico. Fue cuando pensé: ¿Qué más podría salir mal? No debí decir eso. Había un abogado en la familia.
Mi tío abogado le recomendó a mi madre algo llamado interdicción. No se me explicó que era, sólo un día me llevaron frente a alguien que parecía ser un juez. Me pidieron que firmara unos papeles y después le dijeron a mi madre que a partir de ese momento se convirtió mi tutora.
Más o menos van unos cinco años de la muerte de mi madre, si es que calculé bien. Ella fue buena conmigo, aunque para cosas como abrir una cuenta bancaria o pedir trabajo me hicieran a un lado para hablar directamente con ella, no dejó de tomar en cuenta mi opinión pues estaba convencida de que tengo la capacidad de decidir por mí mismo y así era antes de que en este lugar me atascaran de pastillas.
En el lecho de muerte de mi madre, mi hermano mayor y su esposa le prometieron que ellos se encargarían de mí y se podía ir en paz. Apenas terminó el entierro de mi madre, mi hermano me llevó rápido a mi casa, me dijo que empacara rápido todo lo que pudiera y salimos hacia la carretera. Él sólo se quedaba callado mientras yo preguntaba con insistencia hacia dónde íbamos.
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Después de varias casetas atravesadas se desvió hacia un camino de terracería. Resulta que en medio del bosque hay un hospital psiquiátrico. Unos tipos musculosos ya nos esperaban, me sacaron a la fuerza y me sujetaron mientras el traidor firmaba unos papeles para dejarme aquí de por vida. Antes de irse sólo se acercó para decirme “Por fin dejarás de ser una carga para la familia”.
Por lo caro que le cobraron se esperaría que al menos el trato fuera humanitario, pero las golpizas son el pan de cada día en este lugar. Al principio era capaz de defenderme y llegué a matar a uno mordiéndole el cuello y arrancándole la carne cual hueso de pollo. Pero ahora estoy tan drogado que no puedo ni levantar las manos.
Hoy ha sido un día muy peculiar, los médicos andan de un lado a otro sin tomarnos en cuenta, hasta olvidaron medicarnos. También hay personas que nunca había visto antes llevándose muchas cajas con documentos y todas las computadoras del edificio. Todos hablan al mismo tiempo pero entre todas las conversaciones logro escuchar que hablan de una vida en un lugar fuera de aquí. Cuando se dan cuenta que los estoy escuchando, me llevan a un cuarto y me amarran.
Ha caído la noche y no han venido ni a golpearme ni a medicarme ni nada. Ya tampoco escucho ruido afuera del cuarto desde que escuché la hélices de los helicópteros hace más o menos dos horas. Entra un psiquiatra sólo para decirme “al fin ustedes los loquitos dejarán de ser una carga”, sale y no tarda en verse por debajo de la puerta una intensa luz entre roja y naranja.
Rápidamente entra humo por la rendija de la puerta, las ventanas están cerradas. El momento de encontrarme con mi madre finalmente está aquí.
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Inocencia perdida Mi mamá se quedó dormida otra vez, afortunadamente el sol entró por mi ventana despertándome a tiempo para que comiéramos algo y partamos al trabajo. Esto a lo que los adultos le llaman hora pico es muy interesante y al mismo tiempo algo que no puedo comparar más que con el infierno. Interesante porque me impresiona la diversidad de la gente desde su forma de vestir hasta su manera de caminar si hay quienes dicen que todos somos iguales espero que se refieran a la igualdad en la diferencia; la razón por la que me parece el infierno es porque me asusta cómo se amontonan unos sobre otros poniendo en riesgo la vida de propios y extraños para tratar de llegar temprano a sus trabajos.
Ya van varias veces que señores que no conozco tratan de jalarme y llevarme lejos de mi mamá, afortunadamente ella siempre está preparada con puñal en mano para evitar que nos separen. Donde no siempre nos va bien es para entrar al metro porque mientras hay señores tratando de manosear a mi mamá entre los empujones, a mí me pisotean y me patean y justo hoy está peor porque hay retraso en el servicio de transporte. Lo bueno es que una vez que logramos abordar es rápido la llegada a nuestra estación de destino.
El día está mejorando un poco, el guardia de la entrada me regaló un libro que habla sobre el espacio. Para algunas persona esto puede significar poco pero, para mí, es el único acceso que tengo a una educación pues, para ayudar a mi mamá en los gastos, tengo que venir a limpiar casas de ricos. Espero algún día poder ir a la escuela porque mi sueño es ser astronauta para llevar a mi mamá a vivir en Marte y no tenga que trabajar.
Apenas entramos a la casa escuchamos bastantes gritos provenientes de la sala, estaban acusando a la trabajadora de planta de haber robado relojes finos sin tener prueba alguna. Incluso llamaron a la policía y, por los moretones de la trabajadora sumados a la sangre en el piso y en las botas de los policías, no creo que la hayan tratado muy bien. 32
En cuanto nos ven entrar tan sólo nos dicen que vayamos a nuestras respectivas tareas y nos quedemos callados. Mientras subimos las escaleras escuchamos que gritan cosas como “india ratera”, “naca”, “prieta muerta de hambre” y “verás lo que hacemos con los de tu clase”; después de esto último se escucha un disparo. Mi mamá y yo bajamos rápido a ver qué pasaba, tan sólo estaba el señor de la casa y rastro de sangre que iba de la sala a la salida. Se me asigna la tarea de limpiar toda la sangre y el señor sube con mi mamá a los cuartos para enseñarle lo extra que limpiará hoy.
Mientras limpio es que me gusta pensar en mundos alternativos, últimamente pienso en una vida diferente donde no haya ricos ni pobres, es más, una vida donde no exista el dinero. Una vida donde nos apoyemos uno a otros y no haya carencias. Cuando le cuento esto a los adultos se burlan de mí diciéndome que estoy loco, que lo que pido es imposible porque el sistema actual ha existido desde siempre y existirá por siempre. Por eso he decidido guardarme mis pensamientos.
El ruido de la puerta me devuelve los pies a la tierra. Es el hijo del señor de la casa, viene hablando por teléfono con algún amigo, supongo. Hoy lo veo más felíz de lo habitual, no puedo evitar escuchar su conversación, lo bueno de que soy invisible para la gente de dinero es que he descubierto al verdadero ladrón. Al parecer robó los relojes sólo porque sus papás no le pagarán este año su viaje al extranjero. Por un berrinche una inocente perdió la vida hoy.
No resisto la rabia. Me escabullo a la cocina tomo el cuchillo más afilado que me encuentro, para cuando nota mi existencia ya está mi cuchillo en su garganta. Sé que esto no le devolverá la vida a nadie pero pondrá las cosas más parejas.
Mi euforia es interrumpida por los gritos de mi madre en el piso de arriba, mismos que se intensifican mientras más avanzo en las escaleras. Al subir, veo al señor parado desnudo viendo hacia mi mamá en el piso también desnuda. Él se ve 33
feliz mientras a mi mamá apenas se le ve con fuerzas para respirar, pero esto no impide que el señor la golpee mientras se pone entre sus piernas que poco a poco dejan de pelear al mismo tiempo que sus gritos se ahogan en intentos de suspiros. Mi mamá apenas tuvo fuerzas suficientes para gritar que escape en cuanto nota mi presencia, después de eso dejó de respirar. Entre lágrimas corro hacia él para regresarle lo que le hizo a mi mamá.
No contaba con que, en cuanto volteara hacia mí, traería una pistola en mano.
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Escape Nunca creímos que esto sería posible, al menos no tan pronto, la Tierra no resistió más nuestra presencia y sus ecosistemas empezaron a colapsar, el planeta rápidamente dejó de ser habitable para nuestra especie. Toda mi familia ha muerto intoxicada, mi madre, la única que sobrevivió tanto tiempo como yo, prefirió suicidarse para dejarme a mí el último tanque de oxígeno que quedaba, ella me dió la vida y entregó la suya para tratar de garantizar que viva al menos un poco más.
Los más adinerados han gastado todo su dinero en vehículos espaciales que los lleven a la base en Marte. Sus prioridades en salvar están recién nacidos, mujeres fértiles, sus amigos ricos y los más destacados de la Academia, claro que, incluso en los peores momentos, la Ciencia estará al servicio de las clases dominantes. Llama la atención que no tomen en cuenta a gobernantes y partidos políticos, pero al mismo tiempo me resulta obvio pues el modelo neoliberal expiró con la destrucción de la tierra que nos dió la vida, los capitalistas ya habían obtenido todo lo que querían a través del gobierno. He escuchado que en Marte ya no gobiernan los ricos a través del Estado sino que los ricos son el Estado mismo, no quiero imaginar las atrocidades que harán si alguien se atreve a contradecirles.
Yo no pertenezco a ninguna de las categorías que consideran prioritarias. Tan sólo soy un carpintero, no entré a la universidad para ayudar a mi mamá con los gastos de la casa ¿De qué serviría un carpintero en un lugar donde ni siquiera hay árboles? No necesitan inventar sus fórmulas para que los haya en el planeta rojo, sus máquinas ya producen el oxígeno suficiente.
Esperaba poder ayudar a quienes corrieron la misma suerte que yo y no fueron seleccionados para ser salvados, pero ya no hay a quién ayudar, cada despegue de cada nave deterioraba aún más el aire, matando con más velocidad a la gente. Entonces ya no veo 35
a mis vecinos a través de la ventana sino tan sólo cuerpos apilados en las calles, cuerpos donde antes solían estar las personas a las que saludaba cada mañana. Tan sólo me queda sentarme en la azotea a ver el despegue de la última nave con destino a Marte y recordar con nostalgia a todos los muertos. El tanque de oxígeno que mi madre me obsequió está por acabarse, lo último que me queda de ella está por desaparecer. Me empiezo a sentir cansado, ya no tengo más oxígeno, empiezo a perder el conocimiento y, lo peor, ni siquiera pude ver el despegue.
Abro los ojos y estoy en un cuarto blanco con ropa muy extraña no sé qué pasa hasta que te veo entrar, mi gran amor de la juventud, obvio que con todos tus aportes a la psicología te iban a seleccionar como prioridad. Después de un largo abrazo me explicas que ir a Marte, con todos los nuevos cambios que implica, te asusta y es algo que no puedes hacer sin tu compañero de aventuras.
(La nave despega mientras nuestro protagonista se convulsiona en su azotea, en los últimos segundos antes de su muerte entra en un estado de paz al comenzar a presentar delirios, de su último aliento se le escucha decir: “Fay”)
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Créditos Portada Zianya Mariana de Santiago Instagram: @zian_cian Prólogo Bianca Pérez Espinoza Instagram: @biancaabiancoo Estudié Psicología, algunos temas de interés son: cultura, género y la coyuntura me llevó a la discapacidad, tengo la idea que todo se acopla en algún momento y que somos seres cambiantes y totalmente simbólicos. Así que dentro de unos meses o años esta breve descripción no será la misma. Edición Teresa Suhail Alonso Pérez Facebook: Tere Dubu Estudiante de Derecho, buscando que el Derecho sea feminista al tener una perspectiva de género. Opto por la protección, promoción y la garantía de cumplimiento de los derechos de las mujeres, niños y personas con discapacidad. Cuentos y dibujos Luis Enrique Cisneros Carrillo Instagram: @luis_tlacuache Estudiante de Psicología, anarquista individualista y relativista convencido de que el constante conflicto es el medio y el fin en sí mismo hacia el mundo nuevo, si es que acaso existe.
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