A medida que comenzamos esta temporada de celebraciones navideñas, llegamos al final de otro año. Normalmente, este es un momento para celebrar lo que ha sucedido antes y esperar lo que viene después. Es tradicional para nosotros hacer
una pausa y hacer un balance de dónde estamos, para evaluar el progreso que hemos logrado durante los últimos 12 meses y prometernos, por medio de las resoluciones de Año Nuevo, que los próximos 12 meses estarán llenos de cosas positivas, acciones que impulsarán la superación personal mientras nos esforzamos por alcanzar nuestro sillar perfecto.
Mientras miramos hacia el infinito cielo nocturno estrellado y confiamos en nuestro Gran Arquitecto, hay motivos para una gran esperanza al pensar en 2025.
Nuestra
fraternidad continúa siendo pilar para nuestra Logia, haciendo que cada miembro sea parte de su historia de ya 96 años y que este sea prometedor y esperanzador. Hoy, al casi finalizar este año, podemos decir que hicimos masonería dentro del templo puliendo nuestros defectos, buscando conocimiento, cultivando el rito y viviendo los juramentos que hicimos junto al ara, y fuera del templo pudimos hacer también masonería llevando reconocimiento a distintos sectores cultivando la fraternidad de la misma forma con el mundo profano.
QQHH estamos cerrando un fructífero años 2024, solo quiero agradecer a cada uno de los miembros de nuestra Logia por el esfuerzo, compromiso, asistencia y que el próximo años les traiga la armonía, la convivencia y las virtudes no solo para vosotros sino a todos vuestros seres queridos y que los abrazos de fin de año, los recarguen para volver el 2025 para hacer aún más masonería.
Rodrigo Egaña M.
La Sabiduría
Un valor fundamental en la historia humana es la sabiduría, un principio que trasciende la mera acumulación de conocimiento y se enfoca en la aplicación prudente y ética del mismo para el bienestar de la sociedad y el individuo .En las primeras civilizaciones, la sabiduría se veía como un don divino.
En Mesopotamia, los dioses como Enki eran considerados portadores de sabiduría, otorgándoles a los reyes para gobernar con justicia. Los proverbios y escritos sumerios, como las máximas del sabio Shuruppak, recopilaban enseñanzas prácticas y morales, transmitiendo cómo vivir en armonía con el entorno y la comunidad.
En Egipto, la sabiduría se expresaba en textos como las Instrucciones de Ptahhotep, que contenían consejos para llevar una vida virtuosa y equilibrada. Estos textos enfatizaban la importancia de la humildad, el autocontrol y el respeto hacia los demás, cualidades que se consideraban esenciales para la estabilidad social y espiritual.
En la filosofía griega, la sabiduría fue elevada al más alto pedestal como la clave para comprender el cosmos y la naturaleza humana. Sócrates enseñaba que “la verdadera sabiduría es saber que no sabes nada”, destacando la humildad intelectual como un principio esencial .Platón, por su parte, consideraba que los filósofos debían ser los gobernantes ideales, pues su búsqueda de la sabiduría los hacía más aptos para tomar decisiones justas y equilibradas .Aristóteles amplió esta idea, definiendo la sabiduría (phronesis) como la virtud práctica de tomar decisiones correctas en la vida cotidiana.
En la tradición china, la sabiduría era una virtud central tanto en el confucianismo como en el taoísmo. Confucio destacaba la importancia de aprender de los ancestros y las tradiciones para guiar el presente, mientras que Lao-Tsé enseñaba que la verdadera sabiduría radica en fluir con el Tao, el camino natural del universo, evitando la resistencia y el exceso de control.
En la India antigua, la sabiduría alcanzó un nivel espiritual profundo a través de los Vedas y los Upanishads. Se veía como un medio para trascender el ciclo de nacimiento y muerte, alcanzando el moksha (liberación). El Bhagavad Gita, por ejemplo, describe la sabiduría como el discernimiento entre lo eterno y lo efímero, guiando al individuo hacia la iluminación. La sabiduría, más que cualquier otro valor, ha sido la brújula que guía a la humanidad en su búsqueda de significado y propósito. En cada civilización, se reconoce como la fuerza que ilumina el camino hacia una vida plena y en armonía con el universo. Washington Mena S.
Migración, emigración e inmigración (Extracto)
Los tres términos del título provienen del latín migro, que significa marcharse, migrar. La inmigración y la emigración se producen cuando una persona o un grupo se muda de su país hacia otro.
El término inmigración se usa para nombrar la entrada de personas a un país del que no son nacionales, con la finalidad de quedarse a vivir en este. Del latín inmigro que significa pasar o introducirse. Emigración se refiere a la salida de la persona de su país de origen para residir en otro. Del latín emigro, que significa migrar, cambiar de residencia
El término migración se diferencia de los otros dos en que el fenómeno de migrar no sólo se refiere a personas, sino también a animales que se desplazan de un lugar a otro
Otras diferencias que presenta el término con los anteriores es que se puede aplicar al desplazamiento entre países o regiones y el traslado puede ser permanente o transitorio. Por ejemplo, en la expresión “Gran cantidad de personas migraron del campo a la ciudad durante los primeros decenios del siglo XX”, no sería correcto decir emigraron. Emigrar e inmigrar son fenómenos permanentes y se producen entre países.
En el año 2020 había en el mundo aproximadamente doscientos ochenta y un millones de migrantes internacionales, cifra equivalente al 3,6% de la población mundial. Entre las nacionalidades de las personas que solicitan asilo por primera vez se encuentran Siria, Afganistán y Venezuela, según datos del año 2022.
Los países latinoamericanos que más migrantes internacionales reciben, según registros del año 2020, están Argentina (2,3 millones), Colombia (1,9 millones) y Chile (1,6 millones). El siglo XX se caracterizó por un impresionante crecimiento demográfico; el siglo XXI, por la migración como uno de los grandes temas poblacionales.
La historia ha demostrado que los procesos de migración no han sido negativos, por el contrario, han sido factores de integración, de enriquecimiento cultural y muestras de fraternidad internacional.
En el caso de Chile, para que este proceso sea fructífero es necesaria una estrategia para ordenar la inmigración y, fundamentalmente, que la ley se haga cumplir, sobre todo en el caso de las expulsiones, situación que claramente no sucede. Hace poco tiempo nuestro presidente expresaba “quienes estén en situación irregular, o se regularizan o se van, y quienes hayan cometido delitos derechamente se tiene que ir”.
La realidad dice otra cosa, veinte mil órdenes de expulsión no han podido concretarse, debido a la lentitud del proceso administrativo de la ley de extranjería. Actualmente, miles de indocumentados extranjeros se encuentran varados y en míseras condiciones en el territorio chileno limítrofe con Perú, tratando de pasar para retornar a sus países.
Esta situación es producto de no regular a tiempo la inmigración. Ya es hora de no seguir demorando las soluciones a este problema. Es necesario que el valor de la tolerancia ilumine a todos los actores involucrados para “avanzar hacia un mundo donde reine mayor entendimiento entre los pueblos y culturas”.
(Rev. Occidente N° 541)
Julio Contreras G.
COLUMNA DE LA ARMONÍA
Cuando se acerca el fin de año, es inevitable realizar evaluaciones de lo realizado, pero también dar las gracias por lo vivido en el presente periodo, gracias por existir, gracias por compartir con personas que, en un estado permanente de mejoramiento personal, hacen que los momentos difíciles de esta vida sean más llevaderos, gracias por las amistades verdaderas y gracias por la familia, núcleo medular de nuestro quehacer; en fin; gracias a la vida.
Violeta Parra escribió e interpretó “Gracias a la vida” en mayo de 1966 en Bolivia, cuando residía en La Paz con Gilbert Fabre, con quien habría tenido una relación sentimental y a quien estaría dedicada la canción.
El tema “Gracias a la vida” aparece en el álbum “Las últimas composiciones” de 1966, álbum en el que colaboraron sus hijos Isabel y Ángel Parra y el músico uruguayo Alberto Zapicán.
Este álbum ha sido considerado como lo mejor de su obra, ya que contiene canciones como “Volver a los diecisiete”, “Run Run se fue pa”l Norte”, “El Albertío” y “Maldigo del alto cielo”.
La canción aparece como una de las contradicciones más grandes de nuestra Violeta, ya que resulta del todo paradójico que la autora de uno de los himnos de amor por la existencia, se suicidara un año después.
Algunos críticos han notado en el álbum un estado de ánimo depresivo y la canción referida como una despedida. Algunos, incluso, han calificado a “Gracias a la vida” como una canción irónica y de cierto sarcasmo.
“Gracias a la vida” es una de las canciones chilenas más conocidas e interpretadas en el mundo.
La versión interpretada en 1971 por la cantante argentina Mercedes Sosa en el disco “Homenaje a Violeta Parra” difundió la canción a nivel internacional dentro del mundo hispanohablante.
También la legendaria cantante Joan Baez popularizó la canción en Estados Unidos en 1974 al incluir una versión de la canción en su álbum del mismo nombre, con canciones en español.
La cantante finlandesa Aria Saijonmaa grabó esta canción en finlandés (Miten voin kyllin kiittää) y en sueco (Jag vill tacka livet) junto con Inti- Illimani, siendo esta última una de las interpretaciones más populares en ese idioma.
Recomendamos la versión de Joan Baez y Mercedes Sosa en: https://www.youtube.com/watch?v=rMuTXcf3-6A
Héctor Cerda V., G 3
El Compás y La Escuadra
El compás y la escuadra son los símbolos más icónicos de la masonería, y su significado va mucho más allá de su apariencia. A menudo representados juntos, estos dos elementos simbolizan el equilibrio y la moralidad que deben guiar la vida de todo masón.
La escuadra representa la rectitud, la honestidad y la justicia. En términos prácticos, es una herramienta de medición, utilizada para asegurar que las construcciones sean perfectamente alineadas y que las piezas de un proyecto encajen con precisión.
En la masonería, su simbolismo se extiende a la necesidad de que un masón ajuste su vida a los principios de la moralidad, la rectitud en sus actos y la justicia hacia los demás.
La escuadra también simboliza la conexión entre lo físico y lo espiritual, recordando que la moral debe estar alineada con la conducta exterior y las acciones que tomamos en la vida diaria.
El compás, por su parte, simboliza la moderación, la autodisciplina y el equilibrio. Es una herramienta que se utiliza para dibujar círculos y establecer límites, lo que se
interpreta como la necesidad de que cada masón trace límites en su vida para evitar excesos, controlar sus pasiones y actuar con responsabilidad.
El compás también simboliza la libertad personal, ya que, al igual que el masón tiene libertad para trazar su propio camino, también debe tener la sabiduría de no sobrepasar los límites que él mismo ha establecido en su búsqueda de la perfección.
Cuando ambos símbolos se combinan, el compás y la escuadra se convierten en un recordatorio poderoso de que el camino hacia el conocimiento y la mejora personal no debe desviarse de la virtud.
La escuadra nos enseña la rectitud de nuestras acciones, mientras que el compás nos llama a mantener nuestra vida en equilibrio, no dejando que nuestras pasiones o deseos se desborden. En muchas representaciones masónicas, el compás y la escuadra están acompañados por la letra “G”, que generalmente se interpreta como “God” (Dios) o “Geometry” (Geometría). Este añadido subraya la idea de que la masonería se basa en principios espirituales y científicos, con la geometría como una disciplina universal que se considera sagrada y fundamental para comprender el orden del universo.
Así, el compás y la escuadra no son solo herramientas físicas de construcción, sino también símbolos que guían a los masones en su viaje hacia la perfección personal, recordándoles siempre la importancia de la moralidad, la moderación y la justicia en cada aspecto de su vida
Patricio Camus G3
Agradecemos los trabajos y la colaboración de nuestros QQ:. HH:.
Rodrigo Egaña G3, Washington Mena G3, Julio Contreras G3, Patricio Camus G3, Héctor Cerda G3, Luis Fernández G3.