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Puliendo la Piedra - Junio 2026 - v5

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AMISTAD VERSUS FRATERNIDAD INICIÁTICA

Queridos Hermanos:

Cruzamos las puertas del Templo buscando Luz, pero lo primero que encontramos son manos dispuestas a sostenernos. En el andar profano, el ser humano busca incansablemente la conexión, el refugio de no estar solo. Es ahí donde nace la amistad, ese hermoso y noble sentimiento que surge de la afinidad, los gustos compartidos, la simpatía mutua y el tiempo vivido. La amistad es un regalo de la vida, una elección libre y espontánea entre almas que se complementan.

Sin embargo, al despojarnos de nuestros metales e iniciar nuestro viaje masónico, somos llamados a dar un paso más allá de la simpatía natural. Se

nos invita a habitar una dimensión diferente: la fraternidad.

¿Cuál es, entonces, la verdadera frontera entre ser amigos y ser Hermanos?

LA ELECCIÓN CONTRA EL DEBER INICIÁTICO

La amistad elige; busca lo afín y se nutre de la coincidencia. La fraternidad, en cambio, acepta y abraza la diversidad. En la Logia no nos une necesariamente un pasado común o los mismos gustos profanos. Nos une un juramento, un ideal compartido y el compromiso inquebrantable de pulir la Piedra Bruta.

La amistad es un lazo horizontal de afecto; la fraternidad es una red vertical y tridimensional de corresponsabilidad espiritual.

Podemos no ser amigos íntimos de todos los miembros del Taller, pues la naturaleza humana tiene sus propios magnetismos, pero estamos obligados, por el honor y la Escuadra, a ser sus Hermanos. Esto significa que el bienestar de aquel que se sienta en la columna opuesta es tan sagrado para nosotros como el propio. La fraternidad no depende de que el hermano "nos caiga bien"; depende de que ambos reconozcamos en el otro la misma chispa del Gran Arquitecto del Universo.

EL VÍNCULO QUE NO SE ROMPE

Cuando la amistad pasa por momentos de desencuentro, suele enfriarse o distanciarse. La fraternidad, blindada por la tolerancia y la cordura, posee herramientas diseñadas para la restauración: el diálogo bajo la plomada, el perdón y el recordatorio

constante de que formamos parte de una Cadena no puede romperse sin que todo el Templo se debilite. En esta edición de nuestra revista, los invitamos a reflexionar sobre esta sutil pero vital diferencia. No para restarle valor a la amistad, que dentro de Logia florece con una fuerza insospechada, sino para dimensionar el peso y la gloria de llamarnos Her-

Que sigamos trabajando con el mazo y el cincel, recordando siempre que la amistad alegra el corazón prola fraternidad sostiene el alma iniciática. Fraternalmente, ÓSCAR LAGOS SILVA Venerable Maestro

AÑO DE LA LUZ Y ERA VULGAR

El Año de la Luz (Anno Lucis o A∴L∴) es el calendario simbólico masónico que suma 4000 años a la era vulgar (calendario gregoriano), simbolizando el inicio de la búsqueda de la sabiduría y la creación. La "era vulgar" (e∴v∴) se refiere al tiempo civil ordinario, diferenciando el trabajo masónico del tiempo profano.

• Cálculo (Rito Simbólico/Escocés):

Año Vulgar + 4000 = Año de la Luz (A∴L∴). Por ejemplo, 2026 e∴v∴ equivale a 6026 A∴L∴

• Significado:

Representa el tiempo iniciado o la "Verdadera Luz". (Iniciación/conocimiento) en contraste con el tiempo cotidiano o profano.

Era Vulgar (e∴v∴): Se utiliza en documentos masónicos para indicar la fecha gregoriana actual (por ejemplo, 2026 e∴v∴), permitiendo a los masones diferenciar sus labores simbólicas de la vida civil.

INOSTROZA TOBAR Grado 3° Q∴H∴ MIGUEL BASUALTO BUSTAMANTE Grado 3°

LOS TRES PUNTOS DE ABREVIACIÓN

ORIGEN

Los tres puntos en la escritura masónica son una forma especial de escritura que, en los documentos de la Masonería, representan algunas palabras determinadas por el uso.

Están ligados al uso de las abreviaturas empleadas en las comunicaciones. Es en realidad una forma de abreviatura que consiste en colocar la letra,letras,inicialeso sílabas de las palabras, seguidas de los tres puntos repartidos en forma de triángulo equilátero, con el vértice hacia arriba. Esta forma de escritura lleva el nombre de abreviatura tripuntuada

implantó el Gran Oriente de Francia, en París, por medio de una Circular, el 12 de agostode1774,porloquesesuponeque aparece en la Masonería Especulativa, habiéndose usado muy poco en las publicaciones originarias de la Masonería.

Debemosrecordar que,durantela Masonería Operativa, la transmisión de los conocimientossehacía en forma práctica y verbal, toda vez que eran muy celosos en revelar los secretos de su arte y oficio; de allí que no se han encontrado vestigios de documentación al respecto.

Varios autores masónicos aseguran que,no obstantequeya seconocía el uso de la abreviatura tripuntuada, por primera vez y de una manera oficial la

Debemos resaltar que estos tres puntos deben estar siempre dispuestos en triángulo equilátero, y no en escuadra, como aparece en algunos impresos; debido en gran medida a que en el teclado de la mayoría de las PC no existe un signo de tres puntos

dispuestos en forma de triángulo equilátero.

Podemos resumir en cinco las reglas básicas para lograr una correcta aplicación de la abreviatura tripuntuada:

Primera: Basta usar la letra Inicial de una palabra, siempre que ésta no pueda ser confundida con otras.

Segunda: Para escribir las abreviaturas en plural, se hace necesario duplicar las iniciales.

Tercera: Para expresar las diferentes palabras que principian con la misma inicial, se usará sólo la primera letra mayúscula aislada, pero cuando se trata del plural deben duplicarse dichas letras.

les siguen, como por ejemplo Cuad∴

Log ∴, para expresar“Cuadro Logial”

Para el mundo profano los tres puntos no representan nada significativo. Cuando aparecen en algún escrito de un masón causa cierta curiosidad el saber qué significan las palabras que le anteceden, porque ortográficamente parece ser cualquier carácter.

Cuarta: Cuando en conjunto haya necesidad deabreviar todaslaspalabras de una oración, deben emplearse tan sólo las iniciales de cada una de sus voces, aun cuando se crea que pueden confundirse con otras porque tengan la misma significación, pues debemos tomar en consideración que la idea expresada enla referida oracióntiendea impedir cualquier confusión.

Quinta: Cuando se hace necesario se debe anteponer a las iniciales de las palabras, las letras que

Ahora bien, para los conocedores de la Masonería y de su método de enseñanza sería inconcluso decir que los tres puntos solo cumplen la función de abreviar los escritos. Los tres puntos tienen un sentido anagógico (revela un significado espiritual superior tras el sentido literal de un texto), es decir, que guía y eleva, y es un sentido que se elabora en la intimidad de la conciencia.

Los tres puntos que se colocan junto a las iniciales de las abreviaturas en los escritos masónicos sirven a modo deescritura encriptada,yademássonun elemento del ritual.

En consecuencia, una vez que hemos llegado al convencimiento de que, en realidad, desde época inmemorial, aunque no en nuestra Orden, se ha

venido haciendo uso de esta clase de abreviaturas; ahora nos ocuparemos de investigar el significado y la interpretación del Simbolismo de los Tres Puntos.

SIGNIFICADO

Antes de profundizar sobre el significado simbólico de los tres puntos masónicos debemos recordar que la riqueza del simbolismo masónico radica justamente en las infinitas interpretaciones que cada individuo otorga al símbolo, producto de su propia meditación, y que permite la libertad para ser, pensar y creer de quien los interpreta de acuerdo con su propia conciencia.

dentro de la idea fundamental que transmite la propia entidad del símbolo.

El símbolo tiene un sentido material, que corresponde a la cosa misma simbolizante, y es el básico a partir del cual se elaboran los demás. Ahora bien, en lo queserefiere al sentido Moral y Material,atribuidoa la enseñanza simbólica de los Tres Puntos, procuraremos dar a conocer las más interesantes interpretaciones que se les atribuyen.

Según varias fuentes bibliográficas, los Tres Puntos Masónicos suponen la “perfección absoluta”.

Cadamasóninterpreta lossímbolos a su manera; no existen normas por las cuales se asigne un significado concreto y único a cada símbolo. De todos modos, dentro de la Orden existe una interpretación común de muchos de estos símbolos

Por otro lado, si bien el símbolo carece de interpretación precisa e inequívoca, permite sí varias, dependiendo de la elevación cultural y espiritual de quien lo interpreta, pero siempre

Su forma es de triángulo, curiosa forma geométrica utilizadadesdehace miles de años para simbolizar Trinidad, y precisamente una herramienta interesante para reflejar el proceso hacia la perfección.

Existen muchos elementos ternarios en el simbolismo masónico de los Tres Puntos. Entre ellos: “Salud, Fuerza y Unión” “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Las Tres Luces o personas que dirigen los Trabajos: “el Venerable Maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante”. “Amor, Voluntad e Inteligencia”.“… lo axiológico, lo teosófico y lo gnoseológico” (el ser, Dios

y el conocimiento).“Fuerza,Belleza y Sabiduría”. “Tesis, Antítesis y Síntesis”. Los tres grados de evolución en Masonería: “Aprendiz, Compañero y Maestro”.

Asimismo, los Tres Puntos Masónicos constituyen el más simple y perfecto emblema del ternario, es decir, todo el ser, idea o fuerza divina simbolizados por el número tres o Delta Divino.

Los Tres Puntos muestran aisladamentelostresprincipiosqueconstituyen la Unidad originaria y la Dualidad de la manifestación; y la unión de los tres puntos, por medio de tres líneas, inducen los tres elementos primordiales: el azufre, la sal y el mercurio, que filosóficamente representan los Principios

Constitutivos del Universo o Fuerzas

Creadoras; o el Padre, la Madre y el Hijo, que hacen fecunda y constructiva la actividad de los tres principios.

El Progreso Masónico se halla también aquí indicado sintéticamente, con el progreso de la Inteligencia, que se levanta sobre el dominio de la mente

concreta (Reino de la Dualidad), estableciéndose en el sentimiento y en la conciencia de la Unidad Fundamental de todo y de la identidad esencial de todos los seres, por medio de las facultades superiores de la Inteligencia, que se basan sobrela Unidad,delamisma manera que la mente concreta basa su lógica y sus juicios en el sentido de la dualidad.

LosTresPuntossintetizanadmirablemente la unidad, la dualidad y la trinidad, esto es, el grandioso misterio del origen de todo lo creado. Esos tres puntos están armónicamente juntos como Unidad en Oriente, Dualidad en Occidente y como Trinidad en las Tres Luces Mayores o emblemáticas de la Masonería (la Escuadra, el Compás y el volumen dela Ley Sagrada),y las TresLuces Menores (que representan al sol, a la luna y al V∴M∴), que rigen, gobiernan y dirigen el día, la noche y la Logia, con igual regularidad.

El punto superior que está hacia lo alto representa el primer principio de lo absoluto, de lo único en el cual existen originalmente todas las cosas. Es la suprema realidad invisible que lo produce todo. En aquél están resumidos el pasado, el presente y el futuro.

Los dos puntos inferiores son la imagen de la dualidad; los mismos dos principios representados por las dos columnas situadas a la entrada del Templo, y de cuya conjunción resultan todos los fenómenos del universo. Cada uno de ellos es un aspecto diverso del punto superior, de la unidad primaria y originaria,queessiempreindivisible,aunquese muestre en doble manifestación.

El ternario también debe ser motivo de profundas reflexiones para el iniciado, puesto que representa el nacimiento, la vida y la muerte; el principio, la causa y el efecto que siempre han de inquietar el espíritu del masón, que así normará su vida en el recto cumplimiento de sus deberes. Asimismo, simboliza las tres fases de la vida humana: la infancia, la juventud y la vejez, en las cuales todo hombre tiene diferentes obligaciones que cumplir. Tampoco se puede dejar de mencionar la representación de la familia: Padre, Madre e Hijo, trinidad perfecta cuyo equilibrio o desequilibrio ocasionan el cosmos o el caos en toda sociedad.

El punto superior corresponde al Oriente, es decir, de donde proviene la luz, y los dos inferiores al Occidente, donde se manifiesta todo lo creado; pero los tres forman una sola unidad. Uniendo estos tres puntos obtendremos un triángulo equilátero, símbolo perfecto del equilibrio y la verdad que resultan del conocimiento de la vida, el verbo y la luz.

Estos Tres Puntos también nos recuerdan la flaqueza de la raza humana y los tres grandes vicios producto de la completa inversión de los valores, y que son los que originan todos los males: la ignorancia, el fanatismo y la ambición.

La Masonería adopta la abreviatura tripuntuada, entre otros, por los siguientes motivos:

1. Para velar la escritura a los profanos, de tal manera que solamente los iniciados puedan leer, comprender e interpretar lo escrito.

2. Para recordar permanentemente, a los Hermanos, los tres grandes principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

3. Como una forma de reconocimiento, tal como muchos Hermanos lo practican al colocar los tres puntos en sus rúbricas o firmas.

Ahora comprendemos que efectivamente los Tres Puntos, dentro del Sistema Filosófico y Científico de la Masonería, nos representan a las Triadas, las Trilogías y Trinidades concebidas por el Espiritualismo Masónico, por cuyo motivo han sido muy aplicadas y sustentadas dentro del Simbolismo, el que, en sí, forma ya un método de enseñanzas

metafísicas, pero bajo la influencia de la moral como la base.

Para nosotros, los masones, esas Triadas, Trilogías y Trinidades, de las cuales venimos hablando, nos representan deuna manera elocuente:La manera de sentir, de pensar y de obrar. Es decir, esos tres principios nosdan la idea delo que es la razón, la equidad y la justicia, interpretadas por la Conciencia Humana, como cualidades propias de todo hombre de bien; y como consecuencia lógica invariablemente nos conducen por el camino de la realidad, de la certidumbre y hacia la Verdad Suprema.

Por otra parte, y atendiendo a la forma geométrica en que se colocan los Tres Puntos Masónicos en las abreviaturas, unidos también por medio de tres líneas, nos producen al Triángulo Equilátero, mismo que constituye la base para

la aplicación de la Trigonometría, y por razón natural viene siendo la primera de las superficies geométricas en que se apoyan las Matemáticas, sirviéndole de punto inicial para ejecutar todas las medidas.

No es de extrañar que topemos con el símbolo tres en frecuentes ocasiones, Los tres grados, los tres medios de reconocimiento, p∴ s∴ t∴

Los tres principales Oficiales: V∴ M∴ y los dos VVJJ∴

Las tres baterías de Júbilo 3x3.

Los simbólicos tres golpes, que significan los tres medios de alcanzar la Verdad: Buscad y encontraréis, golpead y os abrirán, pedid y os darán; así como los tres pasos del A∴ están simbolizados en los comentados tres puntos.

Y para terminar la interpretación de los Tres Puntos: Ellos tienden a recordarnos siempre que debemos pensar bien, hablar bien, hacer bien.

Grado 3°

∴H∴ MIGUEL BASUALTO BUSTAMANTE

Grado 3°

USOS Y COSTUMBRES

Los usos y costumbres masónicos son prácticas iniciáticas, simbólicas y ritualesde fraternidad, centradas en el perfeccionamiento moral e intelectual del individuo. Se basan en reuniones cerradas (Logias), donde se utilizan símbolos de construcción (como el mandil, la escuadra y el compás), ritos de iniciación, la jerarquía de grados y la búsqueda de la Verdad.

En la Masonería, los usos y costumbres constituyen un conjunto de normas no escritas, tradiciones y prácticas rituales que regulan el comportamiento de sus miembros y el funcionamiento de las Logias. Estas tradiciones complementan las leyes escritas (como lasConstituciones o Reglamentos), y son fundamentales para

preservar la identidad y la armonía de la fraternidad.

ALGUNOS USOS Y COSTUMBRES

Tradición Ritual y Simbólica

Lenguaje Simbólico: El uso de herramientas de construcción (escuadra, compás, nivel) para transmitir enseñanzas morales y filosóficas.

Ritos de Pasaje: Ceremonias específicas para el ingreso (iniciación), y el ascenso de grado (paso o aumento de salario), que simbolizan el crecimiento personal.

Indumentaria: El uso obligatorio de mandil, bandas y joyas que indican el grado y la función del masón dentro del Taller.

Normas de Convivencia y Protocolo

Fraternidad y Respeto: El trato mutuo como "Hermanos", y la prohibición estricta de discutir temas de política

partidaria o religión dogmática dentro de las sesiones, para evitar divisiones.

Orden de la Palabra: Las intervenciones en las reuniones siguen un protocolo estricto, coordinado por las autoridades de la logia (Venerable Maestro y Vigilantes).

Discreción: El compromiso de no revelar los procesos internos o la identidad de otros miembros a quienes no pertenecen a la Orden.

Puntos de Referencia (Landmarks)

Representan los límites o fronteras de la Institución, que no pueden ser alterados. Entre ellos destacan:

La creencia en un Gran Arquitecto del Universo: Un principio superior no necesariamente religioso.

La organización en tres grados fundamentales: Aprendiz, Compañero y Maestro. La igualdad esencial de todos sus miembros, independientemente de su estatus social externo.

Herencia de la Masonería Operativa

Muchos de estos usos provienen de los antiguos gremios de constructores medievales, como el uso de "toques" (apretones de manos), y palabras de pase para reconocerse entre sí.

El Aprendiz le pregunta al Maestro: “Maestro, he escuchado muchas veces hablar de ética. Lo escucho en la religión, en la filosofía, en la política, y también en la Masonería. Pero ¿qué es realmente la ética?”.

El Maestro le responde al Aprendiz: “A lo largo de la historia y del desarrollo de la humanidad, el hombre ha intentado orientar su conducta hacia lo que cree correcto, aunque sea de formas muy diferentes. Por ejemplo, la ética cristiana busca la salvación del alma, mediante sus mandamientos y sacramentos. La ética aristotélica promueve la virtud como el camino hacia la felicidad y la vida plena. La ética kantiana busca establecer una moral universal, racional y autónoma que no dependa de las circunstancias, la religión o los deseos personales. La ética utilitarista es aquella que sostiene que la acción correcta es la que maximiza el bienestar, el placer o la felicidad del mayor número de personas”, terminó el Maestro.

La Masonería, como institución universal, iniciática y filosófica, no permanece ajena a esta búsqueda. Es, en efecto, también una institución ética. Se nos propone un camino de perfeccionamiento interior sustentado en la libertad de conciencia, la razón, la tolerancia, la fraternidad y el respeto irrestricto a la dignidad humana. Pero la ética masónica no debe permanecer sólo en el ámbito de las ideas ni de los discursos pronunciados dentro del Templo. Ella debe manifestarse concretamente en la conducta cotidiana del masón, y especialmente en la vida profana, pues es allí donde nuestras convicciones son puestas a prueba cuando enfrentamos diferencias, conflictos, dificultades o decisiones complejas.

Como Aprendices debemos comprender que la ética no consiste únicamente en conocer ciertos principios, sino en esforzarse por vivir, realmente, de acuerdo con ellos; siendo una guía interior que busca armonizar pensamiento, palabra y acción.

Desde esta perspectiva, puede apreciarse que la caridad, la tolerancia y la fraternidad no son virtudes aisladas, sino expresiones visibles de una misma raíz moral.

Podríamos imaginar la ética masónica como la raíz de un árbol. La caridad, la tolerancia y la fraternidad serían algunas de sus ramas más visibles. Si la raíz es sólida, las ramas crecen naturalmente. Si la raíz es débil, las virtudes corren el riesgo de transformarse en simples palabras.

El Maestro respondió al Aprendiz: “La ética en nuestra Orden es particularmente diferente, pues no promete la salvación o la vida después de la tierra, no exige ni busca imponer una verdad absoluta, no impone en los hombres dogmas por la fuerza; más bien invita a sus miembros a trabajar sobre sí mismos, sin otro objetivo que desbastar nuestra piedra bruta y acercarnos a la mejor versión de nosotros mismos. Q∴H∴A∴, la ética en nuestra Orden no es meramente un conjunto de deberes o normas, sino una escuela que educa no a través de leyes, sino que a través de símbolos”, dijo el Maestro.

¿Qué valor tiene hablar de caridad, tolerancia y fraternidad, si estas virtudes no nacen

primero de una transformación ética ya del propio Aprendiz?

Al reflexionar sobre este tema, esa fue la primera pregunta que surgió en nuestro interior. No nos preguntamos únicamente qué significan estas virtudes, sino si realmente somos capaces de vivirlas de manera constante y concreta en nuestra vida cotidiana.

LA ÉTICA MASÓNICA COMO TRABAJO DE CONSTRUCCIÓN INTERIOR

El Aprendiz pregunta: “¿Dónde impacta la ética masónica?”. A lo que el Maestro le responde: “En nuestro interior. Y es que es fácil ser paciente cuando nadie nos provoca, ser amable cuando todos son amables, y ser fraterno cuando estamos entre amigos.

Lo difícil es mantener esos principios cuando nuestras emociones son puestas a prueba. La Masonería busca que podamos, en primer término, reconocer nuestros defectos, para luego luchar contra nuestros egos, nuestra soberbia y nuestros prejuicios, puesto que ninguna virtud puede proyectarse hacia afuera si antes no ha sido trabajada hacia adentro. Lo hacemos a través de tres principios: la Caridad, la Tolerancia y la Fraternidad”, concluyó el Maestro.

Una de las primeras enseñanzas que como Aprendices recibimos es que la verdadera obra masónica comienza dentro de nosotros mismos.

La Piedra Bruta simboliza la condición inicial del ser humano: imperfecta, inacabada y llena

de asperezas que requieren trabajo constante. Frente a ella comprendemos que el perfeccionamiento moral no es un estado que se alcanza de una vez y para siempre, sino una tarea constante y permanente.

La ética masónica nace precisamente de esta comprensión. No consiste simplemente en cumplir reglas ni en aparentar una conducta correcta. Consiste en realizar un examen honesto de nosotros mismos, reconocer nuestras limitaciones, y esforzarnos por superarlas.

La Masonería no busca hombres perfectos, busca hombres conscientes de sus imperfecciones y comprometidos, realmente, con mejorarlas.

Por ello la ética masónica no debe entenderse como una condición ya alcanzada, sino como una búsqueda permanente de coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.

LA CARIDAD: RECONOCER AL OTRO EN NUESTRA PROPIA HUMANIDAD

Cuando se escucha la palabra caridad, frecuentemente se piensa en ayuda económica, o beneficencia. Pero la visión masónica de esta virtud es considerablemente más amplia y profunda.

La verdadera caridad nace cuando somos capaces de reconocer nuestra humanidad, en la humanidad del otro. No se trata de ayudar desde una posición de superioridad, sino desde el reconocimiento de una dignidad compartida.

La ética masónica nos enseña que toda acción caritativa debe estar inspirada por la humildad, la discreción y el respeto. Sin ética, la caridad puede transformarse en simple beneficencia, en apariencia o incluso en búsqueda de reconocimiento (en “alimento” para el ego).

Pero existe una caridad silenciosa que rara vez aparece en los registros o en los reconocimientos públicos. Es la caridad de quien escucha. La caridad de quien acompaña. La caridad de quien comprende. La caridad de quien evita juzgar apresuradamente. A nuestro juicio, la verdadera caridad.

Resulta relativamente sencillo entregar algo material cuando lo tenemos disponible. Mucho más complejo es entregar tiempo, paciencia, comprensión y empatía. Escuchar a quien necesita ser escuchado, acompañar a quien atraviesa momentos difíciles, o tender una mano sin esperar recompensa. Todas estas acciones, estimamos, constituyen auténticas expresiones de la caridad masónica.

LA TOLERANCIA: UNA ESCUELA DE HUMILDAD

El Aprendiz vuelve a preguntar: “Maestro, ¿ser tolerante significa aceptar todo?”. El Maestro responde: “Debes entender, Q∴H∴, que la tolerancia masónica no consiste en simplemente aceptar todo porque sí, o renunciar a tus propias convicciones. La tolerancia para nosotros significa reconocer la dignidad de quien piensa diferente. Pero siempre con límites éticos, pues una sociedad que acepta todo, sin discernimiento, toleraría incluso hasta la injusticia y la violencia. La tolerancia no debe verse como indiferencia, sino como respeto por el otro”, dijo el Maestro.

pensar de manera distinta, y en mantener una actitud respetuosa aun cuando existan discrepancias.

Como Aprendices, comprendemos que todavía existen prejuicios, impulsos y juicios apresurados que debemos aprender a dominar. La tolerancia es una virtud en permanente construcción, y representa uno de los trabajos más complejos sobre la Piedra Bruta.

Probablemente la verdadera prueba de la tolerancia no ocurre frente a quienes comparten nuestras ideas, sino frente a quienes las cuestionan.

Es fácil sentirse tolerante cuando existe acuerdo. Lo difícil es mantener el respeto cuando aparecen diferencias profundas.

La Masonería nos enseña que ningún ser humano posee la totalidad de la Verdad. Cada uno observa la realidad desde una perspectiva distinta: Limitada, condicionada por su experiencia, educación y circunstancias. Y comprender esta realidad exige humildad.

Como se ha indicado, la tolerancia no consiste ni en renunciar a nuestras convicciones, ni en aceptar indiscriminadamente cualquier idea. Consiste en reconocer el derecho de los demás a

Y en este sentido, el silencio del Aprendiz adquiere una profunda dimensión ética. El silencio enseña a escuchar, y escuchar constituye una condición indispensable para la tolerancia. No podemos comprender aquello que nos negamos a escuchar. Y no podemos respetar aquello que ni siquiera intentamos comprender.

Quizás la tolerancia comienza precisamente allí: En la capacidad de escuchar antes de juzgar, y comprender antes de responder.

LA FRATERNIDAD: MUCHO MÁS QUE UNA PALABRA RITUAL

Preguntó el Aprendiz: “¿La fraternidad es tratarnos como amigos?”. El Maestro sonríe, y le contesta: “Recuerda, Q∴H∴, que la amistad se establece cuando hay puntos en común entre las personas. Pero la fraternidad auténtica aparece sólo cuando reconocemos humanidad en aquel que es distinto a nosotros. Es muy fácil ser fraterno con los amigos. La Masonería busca que hombres con todas sus diferencias

(políticas, religiosas, étnicas, o de cualquier especie), puedan considerarse hermanos”, respondió el Maestro.

Uno de los rasgos más distintivos de nuestra Orden es que nos llamamos, mutua y recíprocamente, Hermanos.

Pero la verdadera fraternidad no nace automáticamente el día de nuestra Iniciación, sino que se construye, progresivamente, mediante el respeto, la confianza, la lealtad y el apoyo mutuo.

La fraternidad no consiste únicamente en reconocer como Hermanos a quienes comparten nuestros símbolos y tradiciones; implica reconocer la dignidad humana en toda persona. La fraternidad constituye la consecuencia natural de reconocer en el otro a un ser humano igualmente digno, e igualmente imperfecto.

Así como ninguna piedra aislada puede levantar por sí sola un Templo, ninguna persona alcanza plenamente su perfeccionamiento sin la ayuda de otros. La fraternidad nos recuerda que la obra masónica posee una dimensión colectiva. Cada uno trabaja sobre su propia Piedra Bruta, pero lo hace junto a otros hombres que recorren el mismo camino. En este sentido, el progreso de uno beneficia a todos, y las dificultades de uno afectan a toda la Cadena. Reconocemos entonces que el perfeccionamiento individual y el bienestar común no son objetivos contrapuestos, sino partes inseparables de una misma construcción.

La fraternidad también exige una responsabilidad activa frente al destino de nuestros Hermanos. No basta con alegrarnos de sus éxitos ni lamentar sus dificultades desde la distancia. Ser fraterno implica estar disponibles para apoyar,

aconsejar y, cuando sea necesario, corregir con sinceridad y afecto. Del mismo modo que unapiedra mal asentada puede comprometer la estabilidad del conjunto, la indiferencia frente a las necesidades del otro debilita la armonía de la Cadena. La verdadera fraternidad se manifiesta cuando comprendemos que el crecimiento de cada Hermano fortalece la obra común que todos estamos llamados a construir.

UNA SOLA RAÍZ, TRES MANIFESTACIONES

Al reflexionar sobre este tema, resulta posible comprender que la caridad, la tolerancia y la fraternidad no constituyen objetos u objetivos separados: Son distintas manifestaciones de una misma obra interior.

La caridad combate el egoísmo. La tolerancia combate el prejuicio. La fraternidad combate la indiferencia.

Las tres exigen voluntad, humildad y perseverancia. Las tres requieren trabajo constante sobre nuestra Piedra Bruta. Las tres se vacían de contenido si no están sostenidas por una éticaprofunda.

Podría incluso afirmarse que estas virtudes se necesitan mutuamente: La caridad necesita tolerancia para comprender verdaderamente al otro. La tolerancia necesita fraternidad para no transformarse en simple indiferencia. La

fraternidad necesita caridad para manifestarse en acciones concretas. Y las tres necesitan de la ética masónica para tener dirección moral.

La tolerancia y fraternidad sin caridad no son más que el reflejodeun compañero detrabajo: Te respeto, convivo contigo, pero nunca acudiré en tu ayuda.

La caridad y fraternidad sin tolerancia es discriminadora y selectiva, pues ayuda solo a los que son como uno, a los amigos, y a los cercanos, pero deja de lado a quienes piensan diferente, rompiendo aquella hermosa Cadena Universal que nos une.

Y la caridad y tolerancia, pero sin fraternidad, no es más que una ayuda que busca cumplir y satisfacer el ego personal, pues no genera vínculo, ni se compromete con el bienestar del otro.

La ética masónica nos invita a vivir con coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Nos recuerda que la verdadera prueba de nuestros principios no ocurre dentro de un discurso, sino en las decisiones cotidianas que tomamos cuando regresamos al mundo profano.

La caridad nos enseña a reconocer el sufrimiento ajeno, y a responder con solidaridad. La tolerancia nos enseña a respetar la diversidad de pensamiento, y a reconocer los límites de nuestras propias certezas. Y la fraternidad nos enseña a descubrir en cada ser humano a un igual, digno de respeto y consideración.

Al reflexionar sobre la ética masónica como principio orientador de la caridad, la tolerancia y la fraternidad, comprendemos que estas virtudes representan mucho más que nobles ideales. Constituyen expresiones concretas del trabajo iniciático que cada uno de nosotros está llamado a realizar.

Quizás la pregunta más importante no sea cuánto sabemos de Masonería.

Quizás la pregunta más importante sea en qué medida vivimos, realmente, sus principios. Como Aprendices aún nos encontramos lejos de la perfección. Sin embargo, la grandeza de nuestra Orden no radica enafirmar quehemos llegado a la meta, sino en reconocer, con humildad, cuánto nos falta por avanzar.

Seguimos trabajando sobre nuestra Piedra Bruta. Seguimos aprendiendo. Seguimos intentando transformar nuestras debilidades en fortalezas.

Y en ese esfuerzo permanente, la ética masónica continúa iluminando nuestro camino, orientando nuestras acciones y recordándonos que la construcción más difícil y más importante no es la de las obras externas, sino la del Templo

Interior que cada uno de nosotros está llamado a edificar.

El Maestro finalizó diciendo: “Q∴H∴A∴, recuerda, la Masonería no busca formar eruditos, ni políticos, ni empresarios exitosos. Busca formar mejores hombres a través de principios que orientan la conducta del Iniciado en su vida cotidiana. Cada trabajo de desbastar nuestra Piedra Bruta debe hacerse a conciencia. Es un compromiso y un trabajo que nunca termina, pues siempre habrá asperezas que pulir, y egos que intentan revivir. La ética Masónica no es una meta, sino un camino que debe guiar cada acto de caridad, cada gesto de tolerancia y cada expresión de fraternidad”.

CÁMARA DE APRENDICES

(Plancha homónima, presentada en la Primera Cámara de Aprendices “De Mar a Cordillera”)

EL SOLSTICIO DE INVIERNO EN LA SIMBOLOGÍA DE OSWALD WIRTH: UNA MIRADA AL RENACIMIENTO INTERIOR.

El solsticio de invierno constituye uno de los fenómenos astronómicos más significativos observados por la humanidad desde tiempos remotos. Su nombre proviene del latín solstitium, que significa "sol detenido", aludiendo al momento en que el astro parece detener su descenso en el horizonte antes de iniciar su progresivo retorno. Este acontecimiento marca la noche más larga del año y el comienzo del crecimiento de la luz diurna, convirtiéndose en un poderoso símbolo derenovaciónpresente en numerosas culturas.

A lo largo de la historia, distintas civilizaciones interpretaron el solsticio como una manifestación del orden cósmico y de los ciclos de muerte y renacimiento de la naturaleza. Los pueblos celtas celebraban el Yule como el retorno de la luz; en China, la festividad del Dongzhi representaba el equilibrio entre las fuerzas complementarias del yin y el yang; mientras que diversas culturas americanas observaban los movimientos solares como expresión de la armonía entre el ser humano y el universo. Investigadores como James George Frazer y Anthony Aveni han destacado la universalidad de estas interpretaciones simbólicas del cielo. Dentro de la tradición esotérica occidental, una de las interpretaciones más influyentes del solsticio de invierno fue desarrollada por Oswald Wirth (1860-1943),

reconocido estudioso del simbolismo, la Masonería y el hermetismo. Iniciado en la Masonería en 1884, dedicando gran parte de su obra a rescatar el significado iniciático de los símbolos tradicionales, convencido de que estos constituían herramientas de conocimiento y transformación personal más que simples elementos rituales.

Para Wirth, los ciclos celestes reflejan procesos internos de la conciencia humana. En este contexto, el solsticio de invierno simboliza el tránsito desde la oscuridad hacia la luz, una imagen que representa el despertar gradual del conocimiento tras un período de introspección. Asociado al signo zodiacal de Capricornio, este momento marca el ingreso a una etapa de recogimiento, disciplina y trabajo interior.

Uno de los conceptos más interesantes desarrollados por Wirth es el de las antiguas "Puertas Solsticiales". Siguiendo tradiciones heredadas del pensamiento clásico y hermético, distingue dos umbrales simbólicos en el recorrido anual del Sol: la Janua Inferni o Puerta de los Hombres, vinculada al solsticio de verano y al descenso hacia el mundo material, y la Janua Caeli o Puerta de los Dioses, asociada al solsticio de invierno y al ascenso hacia estados superiores de conciencia. Ambas puertas son custodiadas por Jano, la antigua divinidad romana de los comienzos y los finales, representada con dos rostros que observan simultáneamente el pasado y el futuro.

La interpretación alquímica ocupa igualmente un lugar central en el pensamiento de Wirth. El invierno representa la etapa de la Nigredo o "Obra en Negro", fase inicial de la Gran Obra alquímica caracterizada por la disolución de lo viejo y la preparación para una futura transformación. En términos simbólicos, corresponde a la superación de las limitaciones del ego y al descubrimiento de los recursos ocultos del ser humano.

Esta idea se encuentra sintetizada en el célebre acrónimo alquímico V.I.T.R.I.O.L.: Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem ("Visita el interior de la tierra y, rectificando, encontrarás la piedra oculta"). Para Wirth, esta máxima expresa la necesidad de explorar el propio mundo interior para descubrir la fuente de sabiduría y crecimiento personal.

lámpara, imagen de la prudencia, la reflexión y la búsqueda del conocimiento. El recorrido culmina simbólicamente en el Arcano XXI, El Mundo, donde se expresa la integración armónica entre el individuo y el cosmos, resultado final de un proceso de transformación y aprendizaje.

Más allá de su dimensión esotérica, la visión de Oswald Wirth ofrece una reflexión profundamente humana y universal. El solsticio de invierno nos recuerda que los períodos de silencio, incertidumbre o aparente inmovilidad pueden constituir etapas necesarias para el crecimiento.

El simbolismo del solsticio también aparece reflejado en el Tarot diseñado por Wirth. El Arcano IX, El Ermitaño, representa al buscador que avanza en medio de la oscuridad guiado únicamente por la luz de su

Del mismo modo que la naturaleza parece adormecerse antes del regreso de la primavera, el ser humano puede encontrar en la introspección una oportunidad para renovar su conciencia y proyectarse hacia nuevas formas de comprensión y desarrollo personal.

Grado 1°

Q∴H∴ ALFREDO ECHEVERRÍA MESÍAS

EUTANASIA: ¿SUICIDIO ASISTIDO

O MUERTE DIGNA?

Curioso fenómeno es la muerte. Nadie permanece indiferente ante su presencia o tan sólo ante su mención, a pesar de sernos desconocido esa especie de salto al vacío, hasta el último instante en que permanezcamos en este plano de la existencia. ¿Qué hay más allá? ¿Es qué hay algo?

¿Qué nos espera en ese lugar?

Formidable incógnita que sin embargo difícilmente veremos aclarada antes de llegado el momento que a cada cual corresponda.

Todos, salvo muy contadas excepciones, nos aferramos firmemente a la vida y hacemos cuanto está a nuestro alcance para conservarla incluso viviéndola, en ocasiones, en condiciones muy adversas

o precarias. No podría ser de otra manera siendo este esfuerzo representación palmaria del más poderoso de los instintos que nos otorga nuestra animal condición.

¿Qué puede, así las cosas, explicar que alguien quiera, más allá de circunstanciales razones, poner término anticipado a su vida?

Este es el dilema al que hoy nos enfrentamos, el cual intentaremos, de seguro en un infructuoso esfuerzo, aclarar y al mismo tiempo evaluar de qué manera la sociedad responde ante la personal aspiración de alguien en tal sentido.

Eutanasia, del griego εὐθανασία /euthanasía/ que a su vez procede del prefijo εὐ/ef (buena) y de

θάνατος Thánatos (muerte), y que hoy día la ciencia médica entiende como “buena muerte”, es un concepto muy antiguo, a tal punto que en la obra de Poseidippus de Cassandreia (316 a 250 a.C.) podemos encontrar el siguiente texto: “de todo lo que un hombre puede pedir a los dioses, la eutanasia es lo mejor”

Para la Grecia antigua, por tanto, esta palabra significaba una muerte honorable y sin dolor, suave, como la describe Homero en “La Odisea”, canto XI, verso 134: “Y entonces te llegará la muerte fuera del mar, una muerte muy suave que te consuma agotado bajo la suave vejez”.

Para nosotros, hoy en día, eutanasia no es otra cosa que poner fin a una vida que su poseedor (destaco esto último) estima indigna de ser vivida a causa de una enfermedad crónica o terminal y que provoca gran sufrimiento o dolor. El problema es que junto a este deseo y en nuestra cultura occidental, que paradojalmente vio su génesis en el mundo griego, existe una gran carga legal y moral que sanciona a quien y a quienes pretendan conducir a una vida indigna de ser vivida hacia la “suave muerte” a que hacía referencia Homero.

LA EUTANASIA EN EL MUNDO

Parece existir consenso en el ámbito médico que la eutanasia “debe ser entendida como la acción

u omisión por parte del equipo de salud u otra persona, con la intención de anticipar la muerte del paciente terminal o altamente dependiente, por compasión y para eliminarle todo sufrimiento” (Dr. Milton Egaña Darricarrere, “Portal Citerior”). Esto, que podría resultarnos en apariencia tan claro y comprensible, tiene extremadamente complejas implicancias y tiene implícitos riesgos que ninguna sociedad podría soslayar cuando pretenda establecer algún mecanismo regulatorio que permita validar este procedimiento.

Lo primero, y sin duda más importante, es definir el cómo establecemos una suerte de clasificación de las formas de llevar a cabo una eutanasia, de los requisitos previos para validarla y cuáles de ellos serían los que una determinada sociedad haría permisibles en su seno.

Al respecto, tampoco podemos dejar de considerar las fuertes implicancias o consideraciones que rodean la discusión acerca de este tema. En efecto, hemos visto con no poco asombro en ocasiones, toda suerte de consideraciones éticas, jurídicas, religiosas y médicas que, en uno u otro sentido, pretenden comandar los criterios a aplicar con respecto al tema.

Cada una de ellas y con los más variopintos argumentos defienden su postura y, con denodados esfuerzos se empeñan en imponer su posición al conjunto de la sociedad.

Desde quienes argumentan que no somos dueños de tomar decisiones con respecto a nuestra vida ya que al sernos otorgada por designio divino no nos pertenece, hasta aquellos que en nombre de la libertad opinan que forma parte de nuestro inalienable derecho, bajo cualquier circunstancia, decidir qué hacer con ella incluido el ponerle término anticipado en caso de ser esa nuestra soberana decisión.

En el mundo es posible encontrar gran diversidad de criterios legales aplicados con relación al tema y siendo el jurídico uno de los numerosos ámbitos en los cuales me declaro incompetente, intentaré una breve y muy simplificada revisión de la situación actual en el planeta.

siendo, en algunos de ellos, sólo necesaria la opinión de dos profesionales médicos ante la expresa solicitud, voluntaria, reiterada y producto de la reflexión acerca de su significado, de un paciente que lo solicita estando en pleno uso de sus facultades mentales.

Tenemos casos en los cuales la eutanasia activa, en que un acto médico provoca la muerte del paciente, es permitida, siendo Canadá uno de los escasos países en el mundo que lo hace, obviamente bajo ciertas condiciones clara y rigurosamente preestablecidas.

En el resto de los países en que se ha legislado sobre el tema existen no pocas variantes que van desde la opción de la eutanasia pasiva (se deja intencionadamente de lado cuidados o tratamientos que están indicados), hasta países, generalmente repúblicas federales, que sólo permiten la eutanasia en condiciones muy restringidas y solo en algunos de los estados que lo componen.

El caso de Holanda resulta al respecto ser paradigmático pues se trata del primer país en el mundo en permitir la eutanasia activa por allá por el año 2002.

A partir de allí, como se señaló, y con diferentes modalidades, se ha ido abriendo el espectro de países que permiten alguna forma de eutanasia

Nuestro país no ha estado ajeno a esta discusión y es así como el año 2012 aparece lo que podríamos considerar un primer avance en la materia, con la promulgación de la Ley N° 20.584 que “Regula los Derechos y Deberes que tienen las Personas en relación con Acciones Vinculadas a su Atención en Salud”, y que en su artículo 16 declara: “La persona que fuere informada de que su estado de salud es terminal, tiene derecho a otorgar o denegar su voluntad para someterse a cualquier tratamiento que tenga como efecto prolongar artificialmente su vida, sin perjuicio de mantener las medidas de soporte ordinario. En ningún caso, el rechazo de tratamiento podrá implicar como objetivo la aceleración artificial del proceso de muerte”.

A primera vista este párrafo, sin duda un avance, resulta un tanto ambiguo al no quedar claramente especificado, entre otros aspectos, el qué debemos entender por “rechazo de terapia”, ni tampoco aparece lo que debiéramos entender como expresión de una “voluntad anticipada”.

Es así entonces como en términos prácticos las trabas para que alguien pueda ayudar a alguna persona que se encuentra padeciendo su vida a terminar con el sufrimiento, tiene tan insalvables restricciones y las penas a que se expone resultan tan draconianas que el temor a recibirlas supera con creces la compasión que genera el hecho de ver a alguien en esas lamentables condiciones.

Demasiado falta en nuestro país al respecto y el proyecto de ley que se encuentra pendiente de discusión en el Parlamento, de ser aprobado, sin duda sería la favorable respuesta que esperan quienes se encuentran en la situación de padecimientos extremos a los que la eutanasia pretende poner fin.

LA VIDA QUE TENEMOS Y LA VIDA A QUE ASPIRAMOS

¿En qué momento y por qué ese tan preciado bien que nos fue entregado, la vida, pasa a ser la gravosa carga de la que pudiéramos querer deshacernos?

a través de ella y mediante su utilización que tendremos libre acceso a la segunda parte de la analogía del profesor Squella.

Esta última es la que él denomina “vida artificial”, que no es sino toda otra aquella parte de nuestra existencia y que de algún modo vamos construyendo durante el curso de nuestra vida natural. Es esta la que nos permite ir accediendo a todos los otros bienes o acontecimientos que puedan ir surgiendo en el curso de nuestro peregrinar por este plano de la existencia, tales como el amor, afectos, logros personales, incluso desengaños y contrariedades y todo cuanto pueda haber de placentero o valioso en nuestro paso por la Tierra.

¿Somos de verdad dueños de dicho bien y estamos éticamente habilitados para disponer de él cuando así lo estimemos?

Es a estas preguntas a las que necesariamente habría que intentar dar respuesta al momento de considerar la posibilidad de crear una disposición jurídica que validara o, en su defecto, impidiera concretar una decisión en tal sentido.

No obstante, en el personal e inviolable espacio de nuestra conciencia y en el ejercicio de nuestra libertad, a cada cual le cabe la posibilidad de establecer un marco ético, su propio marco ético, dentro del cual configurar nuestra posición respecto al tema.

Es en ese sentido que quisiera utilizar una analogía enunciada por el profesor Agustín Squella quien señala que en este ámbito somos poseedores de dos tipos de vida. La primera, que él denomina “vida natural”, con la que se refiere a la condición que recibimos al momento de nacer, que es jurídicamente certificada y, de ser preciso, sostenida por la ciencia médica y que, en definitiva, permite el adecuado funcionamiento de toda nuestra estructura orgánica. Es

La Vida, así con mayúscula, es por lo tanto el bien de los bienes y es mediante el cual se nos permite acceder a todo cuanto existe, a todo cuanto esté a nuestro alcance y a todo cuanto podamos tener acceso de no sernos impedido por algún inesperado contratiempo en el adecuado funcionamiento de nuestra vida orgánica o “vida natural”.

Y es precisamente aquí donde surge el dilema. Mientras vivamos en un perfecto equilibrio entre ambas vidas, nuestra existencia fluye sin mayores contratiempos (lo cual no quiere decir que no existan). Pero cuando se produce un quiebre profundo en el transcurso de nuestra “vida natural”, cuando un desequilibrio orgánico la altera más allá de lo que la ciencia médica puede resolver, cuando ya este desequilibrio comienza a impedirnos disfrutar de esa “vida artificial” que hemos ido construyendo y que incluso comienza a alterar la de quienes amamos y nos rodean; cuando la disfunción de nuestro cuerpo orgánico comienza a generar sólo el disconfort, el desagrado o el sufrimiento intolerable, debemos necesariamente abrirnos a la posibilidad, agotados todos los recursos de

que dispone la ciencia médica, de poner término al dolor intratable e impedir que el tormento de una vida ya sin sentido continúe hasta su espontáneo fin.

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver una película italiana, que quizás quienes la vieron recuerden, cuyo título era “La Vida es Bella”. Trataba de un prisionero en un campo nazi donde cae con su pequeño hijo y que durante su estadía en él hizo, en complicidad con el resto de los prisioneros, denodados esfuerzos por ocultar al niño los horrores que allí se vivían haciéndole creer que todo era un juego.

Esta película vino a mi memoria mientras escribía estas líneas y precisamente a propósito de “las vidas” a que hice alusión hace algunos instantes.

La vida es bella, incluso con sus altos y bajos, mientras podemos disfrutarla. Pero hay un momento en que puede dejar de serlo. Hay un momento en que el sufrimiento y el dolor pueden llegar a ser tan intolerables, este último incluso refractario a potentes fármacos opiáceos, que nada de lo que la vida nos haya entregado podría llegar a justificar el prolongarla a expensas de una condición tan lamentable y extrema. Es precisamente aquí donde surge, para quienes sus creencias o la falta de ellas se los permite, la opción de renunciar a lo poco o mucho que les quede de ese bien de bienes que alguna vez recibieron y que en mayor o menor medida disfrutaron, en un momento en que el dolor o el sufrimiento es tan extremo que absolutamente con nada consiguen al menos transitorio alivio.

Quienes hemos tenido el infortunio de ser testigos del sufrimiento inclemente de pacientes oncológicos terminales, personas que en esas tan lamentables circunstancias a lo único que aspiran es a no tener que ver de nuevo salir el sol por la ventana de la habitación que tristemente los cobija; que no desean seguir viendo el sufrimiento de sus familiares, los cuales realizan titánicos esfuerzos por aparentar una normalidad y una tranquilidad que están muy lejos de sentir. Es precisamente para ellos para quienes tenemos la obligación ética de dar una respuesta.

Quien sienta que comete una falta en contra de las prescripciones religiosas en las que cree, puede, en el ejercicio de la misma libertad que pedimos para el resto, sostener su martirio y morir en paz con su conciencia y con la esperanza de un más allá que con creces lo compense.

Es para todos los demás, para quienes creemos que es el Estado laico el que debe procurar legislar en beneficio de todos los ciudadanos, que estimamos de imperiosa necesidad la promulgación de una legislación que otorgue la posibilidad de una salida que a todos satisfaga y que permita, a quienes así lo deseen, poner fin al más tortuoso de los caminos recorridos.

Q∴H∴ PATRICIO CAMUS JELVEZ Grado 3°

LA CIVILIZACIÓN

QUE ENTENDIÓ

LA HIGIENE

ANTES QUE EUROPA

Cuandolos conquistadores españoles llegaron a los Andes en el siglo XVI, encontraron una civilización capaz de construircaminos que atravesaban montañas imposibles, ciudades levantadas con una precisión asombrosa y una organización social que gobernaba millones de personas. Pero hubo algo mucho más cotidiano que también llamó la atención de algunos cronistas: lalimpieza.

Mientras en gran parte de Europael baño frecuente erauna costumbre que había desaparecido o incluso era vista con desconfianza por ciertos

sectores de la medicina de la época, los habitantes del Tahuantinsuyo mantenían una estrecha relación con el agua yconelcuidadodelcuerpo.Paralos incas, la higiene no era un lujo ni una cuestión de vanidad; erauna expresión de orden, disciplina y armonía con el mundo natural.

Aunque no conocían la existencia de bacterias ni de virus, habían desarrollado costumbres y sistemas que, desde una perspectiva moderna, resultan sorprendentemente eficaces. Lalimpiezadelasciudades,elusoconstante del agua, las prácticas de aseo

personal y el aprovechamiento inteligente de los recursos naturales revelan una faceta poco conocida de una de las civilizaciones más extraordinarias de América.

EL AGUAERAUNREGALOSAGRADO

Para los incas, el agua poseía un significado mucho más profundoque el de un simple recurso indispensable para la vida. Los manantiales, ríos y lagunas estaban asociados con fuerzas sagradas y con los ancestros. Muchas fuentes naturales eran consideradas huacas, es decir, lugares de carácter espiritualdonde habitaban energíasprotectoras osemanifestaban las divinidades.

Esta visión sagrada influyó profundamente en las costumbres cotidianas.Lavarseelcuerpoopurificarseantes de determinadas ceremonias religiosas formaba parte de una relación de respeto con la naturaleza y con los

dioses.Elagualimpiabaelcuerpo,pero también renovabaelespíritu. No era casualidad que numerosos centros ceremoniales estuvieran construidoscercademanantialesoque las obras hidráulicas recibieran una atenciónextraordinaria.ElImperiodel Sol comprendió que el agua era uno de los pilares sobre los cuales descansaba lavida misma.

UNAINGENIERÍAQUEFAVORECÍALA LIMPIEZA

La capacidad de los incas para controlar el agua continúa maravillando a ingenieros y arqueólogos modernos. En ciudades como Machu Picchu, Ollantaytambo y Pisac, los canales de piedra y las fuentes siguen funcionando después de más de quinientos años. Machu Picchu posee un sistema de fuentes conectadas por canales cuidadosamente diseñados que distribuíanelagualimpiapordiferentessectores de la ciudad. Los drenajes evitabaninundacionesyreducíanlaacumulación de aguaestancada, un factor que favorecía mejores condiciones sanitarias.

Uno de los lugares más fascinantes es Tambomachay, conocido como “los baños del Inca”. Aunque todavía existen debates sobre su función exacta, muchos especialistas consideran que fue un complejo asociado al descansoyaritualesdepurificaciónde

la élite imperial. Sus fuentes continúan fluyendo hasta nuestros días, demostrando el extraordinario conocimiento hidráulico alcanzado por los ingenieros andinos.

UN IMPERIO DONDE LA SUCIEDAD NO ERABIENVENIDA

Los cronistas españoles quedaron sorprendidos por la organización y limpieza que observaron en muchas ciudades del Tahuantinsuyo. El Inca Garcilaso de la Vega y otros autores describieron poblaciones ordenadas, calles cuidadas y una notable disciplinacolectiva.

La limpieza no dependía exclusivamente de la voluntad individual. Cada comunidad estaba organizada en torno al ayllu y existían obligaciones relacionadas con el mantenimiento de caminos, plazas y sistemas de irrigación. El trabajo comunitario garantizaba que los espacios públicos permanecieran en buenas condiciones.

La basura orgánica no se acumulabainútilmente.Muchosresiduoseran aprovechados como fertilizantes para las terrazas agrícolas. Los desperdicios tenían valor yformaban parte de un ciclo natural que evitaba la contaminación excesiva. Incluso se consideraba que una vivienda descuidada era señal de negligencia. El orden y la limpieza eran reflejos delrespetohacialacomunidadyhacialas autoridades.

EL BAÑO ERA UNA COSTUMBRE HABITUAL

A diferencia de ciertas regiones europeas de la época, donde existían prejuicios contra el baño frecuente debido a la creencia de que el agua caliente abría los poros y permitía la entrada de enfermedades, los pueblos andinos mantenían una estrecha relación con ellavadocorporal.

Losríos,lasfuentesylascorrientes de agua eran utilizados regularmente para el aseo diario. Las bajas temperaturas de algunas regiones no impedían estacostumbre, pues muchas comunidades aprovechaban aguas termales naturales conocidas desde tiempos ancestrales.

Antesdedeterminadasfestividades religiosas o acontecimientos importantes,lasprácticasdepurificación adquiríanunaimportanciaespecial.La limpieza del cuerpo estaba vinculada

con la pureza espiritual y con la preparación para entrar en contacto con losagrado. Algunos cronistas españoles quedaron sorprendidos al comprobar quelosindígenasse lavaban con una frecuencia superior a la habitual entre muchos europeos delsiglo XVI.

LOS SECRETOS DE LA HIGIENE SIN JABÓN

Los incas no disponían de jabones industriales, pero la naturaleza les proporcionaba alternativas eficaces. Diversas plantas andinas contienen saponinas, sustancias naturales que producen espuma y poseen propiedades limpiadoras.

Algunas especies vegetales eran utilizadas para lavar tejidos y posiblemente también para la higiene corporal. Las cenizas deciertas plantas se empleaban como agentes alcalinos capaces de eliminar grasaysuciedad.

Las hierbas aromáticas desempeñaban además una función importante. Plantas como la muña y otras especies medicinales eranutilizadaspara preparar baños y proporcionar una agradable fragancia al cuerpo y a las prendas. Estos conocimientos, transmitidos de generación en generación, formaban parte de una medicina tradicional profundamente ligada a la observación de la naturaleza.

EL CUIDADO DEL CABELLO Y DE LA APARIENCIA

La apariencia personal también tenía importancia dentro del Imperio. El cabello era peinado cuidadosamente y, en algunos casos, adornado con cintas, plumas o tejidos que indicaban el origen o la posición social. Las prendas de alpaca y vicuña eran lavadas regularmente y recibían un cuidado especial debido al enorme

valor que poseían. La ropa limpia no solo representaba una cuestión práctica, sino también un símbolo de respetoydignidad.Lasélitesdisponíande textiles extraordinariamente finos, considerados más valiosos que el oro por muchas comunidades andinas. Mantenerlos en buen estado era una responsabilidad importante.

UNA SALUD DENTAL SORPRENDENTE

Los estudios realizados sobre restos humanos encontrados en distintasregionesdelantiguoimperiohanrevelado que muchos individuos presentaban una incidencia relativamente baja de caries. Esto se debía, en gran medida, a una alimentación basada en productos naturales como la quinua, el maíz, las papas, los frijoles y otros

cultivosconescasapresenciadeazúcares refinados.

Algunas comunidades utilizaban ramas vegetales para limpiar los dientes y masticaban determinadas plantas aromáticas que contribuían a mantener elaliento fresco.

Paradójicamente, la llegada de productos europeos y el incremento del consumo de azúcar provocaron cambios importantes en lasaluddental de muchas poblaciones americanas.

LOS BAÑOS RITUALES Y LAS AGUAS SAGRADAS

Lahigiene también estabavinculadaconlareligión.Lossacerdotesyalgunos miembros de la nobleza realizaban rituales de purificación antes de determinadas ceremonias importantes.

Las aguas de ciertos manantiales eran consideradas especialmente sagradas. Los baños podían simbolizar el renacimiento espiritual y la eliminación de influencias negativas.

Las fuentes de Tambomachay probablemente desempeñaron una función relacionada con estas prácticas. Algunos investigadores sugieren que este lugar servía como espacio de descanso y purificación para el Inca y paramiembros de la élite.

Las aguas termales distribuidas por los Andes también eran valoradas por sus propiedades curativas, una

tradición que ha sobrevivido hasta nuestros días.

MÁS LIMPIOS QUE MUCHOS EURO-

PEOS DESU TIEMPO

Unode los aspectos más sorprendentesesquelascostumbreshigiénicas de los incas contrastaban notablemente con las prácticas existentes en muchas regiones europeas durante los siglos XVy XVI.

Después de la peste negra, algunas corrientes médicas europeas comenzaron a considerar que los baños frecuentes podían ser perjudiciales. Se pensaba que el agua caliente abría los poros y permitía que las enfermedades penetraran en el organismo. Como consecuencia, elbañoperdiópopularidaden numerosas ciudades.

Estadiferenciaculturalsorprendió a varios cronistas españoles, quienes dejaron constancia del orden y la limpieza que encontraron en muchos asentamientos delTahuantinsuyo.

UNLEGADO QUEAÚNSOBREVIVE

Cinco siglos después de la caída del Imperio inca, muchos de sus sistemas hidráulicos siguen funcionando. LasfuentesdeMachuPicchucontinúan distribuyendo agua, y numerosas comunidades andinas conservan tradiciones relacionadas con el respeto hacia los manantiales y con el uso medicinal de determinadas plantas.

Mientras tanto, los pueblos andinos continuaban utilizando el agua de manera cotidiana y desarrollando sistemas hidráulicos extraordinarios. Sin conocer la microbiología moderna, habían llegado por experiencia a prácticas que favorecían indirectamente la saludpública.

La visión inca del equilibrio entre la naturaleza y la vida humana también ha despertado el interés de investigadores modernos, especialmente en un mundo que enfrenta problemas relacionados con la contaminación y el manejo sostenible de los recursos.

Quizá uno de los mayores secretos del Imperio del Sol no se encuentre únicamente en sus fortalezas, sus tesoros o sus ciudades perdidas, sino en algo mucho más sencillo y profundo:

una comprensión extraordinaria del valor del agua, del orden y de la limpieza.

Mucho antes de que la ciencia descubrieralaexistenciadebacteriasy microorganismos, una civilización nacida entre las montañas de los Andes había aprendido, mediante la observación y la experiencia, que el bienestar

colectivo dependía también de los pequeños hábitos cotidianos. Y tal vez, en ese aspecto, los incas estaban mucho más adelantados a su tiempo de lo que solemos imaginar.

Artículo proviene de “Orígenes, HistoriayArqueología”.

La obra instrumental titulada La Partida, compuesta por Víctor Jara, y publicada en el año 1971; es una pieza cuya profundidad y sensibilidad parecen dialogar naturalmente con el simbolismo de esta fecha de solsticio de invierno. La interpretación que ofreceremos, que data del año 2013, es la del Coro y Orquesta de la Universidad de Santiago de Chile.

El Solsticio de Invierno marca la noche más larga del año, pero también el momento en que la luz comienza silenciosamente su retorno. Es una enseñanza que la naturaleza nos ofrece año tras año: Aun en medio de la mayor oscuridad, existe siempre la promesa de un nuevo amanecer.

La melodía de La Partida evoca precisamente la idea de un viaje. Un viaje sereno, reflexivo y lleno de significado. Desde una perspectiva iniciática, nos recuerda el camino que cada masón emprende al llamar a las puertas del Templo: Un comienzo desde las tinieblas de la ignorancia, y un destino: La búsqueda permanente de la Luz. Pero no se trata de una meta que se alcanza de una vez y para siempre, sino de una marcha constante de perfeccionamiento interior. Que esta obra nos inspire a continuar avanzando con perseverancia y esperanza, recordando que las transformaciones más profundas suelen comenzar en silencio, tal como la luz que hoy inicia su regreso tras la noche más extensa del año.

https://www.youtube.com/watch?v=j9KoZT1EHs4

Q∴H∴ FABRIZZIO MEDINA ASMAD Grado 1°

EL DRAMA DEL ABORTO. EN BUSCA DE UN CONSENSO.

Publicado por LOM Ediciones.

Es un ensayo fundamental de los médicos chilenos Aníbal Faúndes y José Barzelatto.

El libro aborda el aborto desde la salud pública y los derechos humanos, argumentando que es posible encontrar puntos de acuerdo ("consenso de sobreposición") para evitar que el debate se polarice entre posturas extremas

Principales ejes del libro

La realidad de la mujer: Los autores priorizan la empatía, analizando por qué ocurren los embarazos no deseados y las razones (a menudo de extrema vulnerabilidad) que llevan a una mujer a buscar un aborto.

El aborto inseguro: Detalla las devastadoras consecuencias físicas, sociales y económicas de la ilegalidad y clandestinidad, destacando que es un grave problema de salud pública.

La paradoja ideológica: Crítica cómo aquellos que se declaran en contra del aborto muchas veces se oponen a las políticas públicas de prevención, como la educación sexual y el acceso a anticonceptivo.

Participaron en esta edición…

Q H ÓSCAR LAGOS SILVA (3°)

Q H JAIME INOSTROZA TOBAR (3°)

Q H∴ MIGUEL BASUALTO BUSTAMANTE (3°)

Q H∴ PATRICIO CAMUS JÉLVEZ (3°)

Q H∴ WASHINGTON MENA SILVA (3°)

Q H∴ LUIS CLAUDIO FERNÁNDEZ LEÓN (3°)

Q H∴ FABRIZZIO MEDINA ASMAD (1°)

Q H∴ ALFREDO ECHEVERRÍA MESÍAS (1°)

DIRECCIÓN Y EDICIÓN:

Q H LUIS CLAUDIO FERNÁNDEZ LEÓN

BIBLIOTECARIO Y ARCHIVERO

APORTES: bibliotecarioyarchivero.rl70@gmail.com

QQ HH∴ DE LA CÁMARA DE APRENDICES … a quienes agradecemos su colaboración. ∴ EDUARDO DE LA BARRA N° 70, VALLE DE QUILLOTA.

Las imágenes, fotografías, ilustraciones y diseños utilizados en esta publicación provienen de fuentes de acceso público y/o han sido generados mediante herramientas de inteligencia artificial.

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