Skip to main content

Puliendo la Piedra - Agosto 2026

Page 1

AÑO III · NÚMERO 25

AGOSTO DE 2026


En esta edición… EL CAMINO PERMANENTE DE LA TRANSFORMACIÓN Por el Q∴H∴ Óscar Lagos Silva (3°) SEMBLANZA: Q∴H∴ ÓSCAR AMADO SUBIABRE CÁRDENAS Por el Q∴H∴ Patricio Camus Jelvez (3°) EDUARDO DE LA BARRA Y LA EDUCACIÓN PARA TRABAJADORES Por el Q∴H∴ Eduardo Corvalán Carrasco (1°) EL ABORTO TERAPÉUTICO EN CHILE. CONTROVERSIAS RELIGIOSAS, SOCIALES Y JURÍDICAS. SU DESPENALIZACIÓN Por el Q∴H∴ Patricio Camus Jelvez (3°) NOSOTROS Y EL ABORTO Por el Q∴H∴ Luis Fernández León (3°) LA PALABRA QUE NO ESPERA RESPUESTA Por el Q∴H∴ Fabrizzio Medina Asmad (1°) EL SISTEMA DE ADMISIÓN ESCOLAR: EQUIDAD EDUCATIVA Y LOS PRINCIPIOS QUE NOSOTROS SUSTENTAMOS Por el Q∴H∴ Alfredo Echeverría Mesías (1°) EL GRAN BANQUETE DE KALHU Por el Q∴H∴ Haroldo Godoy Jorquera (1°)

BREVE CONTEXTO DE PLADECO Y PRC. UNA MIRADA LOCAL Por el Q∴H∴ Rolando Arcos Arredondo (2°) ACERCA DE LA RAZÓN POR LA QUE COMETEMOS DE NUEVO LOS MISMOS ERRORES Por el Q∴H∴ Luis Fernández León (3°) DISCURSO. DÍA DEL PADRINO MASÓN (del Q∴H∴ Laureano L. Egaña Argandoña) Aportado por el Q∴H∴ Rodrigo Egaña Montenegro (3°)

COMITÉ DE ACCIÓN MASÓNICA (2024–2025) Por el Q∴H∴ Carlos Altamirano Ramírez (2°) COLUMNA DE LA ARMONÍA: “LA EXILIADA DEL SUR” Por el Q∴H∴ Héctor Cerda Vergara (3°) LIBRO RECOMENDADO: “NOSOTROS”, DE YEVGUENI ZAMIATINE Aportado por el Q∴H∴ Luis Fernández León (3°)


EL CAMINO PERMANENTE DE LA TRANSFORMACIÓN La iniciación masónica no constituye un punto de llegada, sino el comienzo de un camino de transformación que acompaña al hombre durante toda su vida masónica. El simbolismo de la muerte del profano y el nacimiento a una nueva vida adquiere, por ello, un significado que trasciende al Aprendiz: alcanza al Compañero y al Maestro, porque en cada grado se renueva la invitación a trabajar sobre uno mismo. La Masonería propone al ser humano una tarea esencialmente constructiva: conocerse, perfeccionarse y elevar su conducta mediante el estudio, la reflexión filosófica y la práctica de una ética universal. La antigua imagen de la piedra bruta no pertenece

exclusivamente al primer grado. Es una representación permanente de nuestra condición humana. El trabajo masónico consiste en desbastar aquello que sobra, corregir nuestras imperfecciones y pulir progresivamente nuestro carácter. El Aprendiz comienza a conocer la herramienta y a reconocer la necesidad del trabajo interior. El Compañero amplía su horizonte mediante el estudio y la búsqueda del conocimiento. El Maestro, por su parte, no queda liberado de esa tarea; por el contrario, asume una responsabilidad mayor consigo mismo, con sus Hermanos y con la sociedad. Alcanzar un grado no significa haber terminado la obra. Significa adquirir nuevas herramientas y, con ellas, mayores responsabilidades.


Por eso, ningún masón, cualquiera sea su grado, debería considerar que su personalidad, sus ideas o su conducta son realidades inmodificables. Una expresión como “yo soy así y no voy a cambiar” resulta difícilmente compatible con el espíritu de nuestra institución. Si la Masonería pretende hacer mejores hombres, el cambio no es una posibilidad secundaria: es parte esencial de la obra. Cambiar no significa dejar de ser quienes somos, sino tener la honestidad de reconocer nuestras imperfecciones y la voluntad de superarlas. Significa revisar nuestros prejuicios, moderar nuestras pasiones, aprender de nuestros errores y estar dispuestos a escuchar y comprender. La verdadera fortaleza del masón no reside en aferrarse obstinadamente a sus certezas, sino en poseer la humildad necesaria para reconocer que siempre puede aprender y mejorar. El progreso masónico tampoco puede medirse únicamente por los grados alcanzados, los cargos desempeñados o los años de permanencia en la Orden. Su verdadera medida está en la transformación de

nuestra conducta. De poco serviría avanzar simbólicamente si permanecemos iguales en aquello que la Masonería nos invita a corregir. Los grados deben reflejar una evolución interior y traducirse en una vida más consciente, justa, fraterna y responsable. Desde esta perspectiva, la Masonería es una escuela permanente. El trabajo sobre la piedra no concluye con el Aprendiz ni termina con la exaltación a Maestro. Mientras exista conciencia de nuestras imperfecciones, habrá materia sobre la cual trabajar; mientras exista voluntad de superación, habrá camino por recorrer. Ser masón es, en definitiva, aceptar que estamos siempre en construcción. Cada grado nos recuerda una nueva etapa, pero ninguno nos autoriza a detener el trabajo. La obra verdaderamente masónica consiste en hacer de nosotros mismos, día tras día, una piedra más firme, más pulida y más digna de ocupar su lugar en la construcción del Templo universal de la humanidad. Q∴H∴ ÓSCAR LAGOS SILVA Venerable Maestro


SEMBLANZA

Q∴H∴ ÓSCAR AMADO SUBIABRE CÁRDENAS (1941 - 2024)

Para un viejo masón que ha contado con

1941, fue iniciado en nuestra Respetable Logia

el privilegio de haber conocido al Querido

el 14 de mayo de 1977, alcanzando el Grado

Hermano

Óscar

Su-

de Compañero el 8 de

biabre Cárdenas, que

noviembre de 1979 y el

hoy D∴O∴E∴, resulta

de Maestro el 22 de oc-

sencillo hablar de él y

tubre de 1981, lo que

su memoria. Lo difícil

sin dudas da cuenta del

es intentar resumir en

fervor, compromiso y

poco espacio todas las

seriedad con que asu-

virtudes que le adorna-

mió las obligaciones

ron y que supo coro-

contraídas con nuestra

nar, además de sus per-

Logia y con la masone-

sonales

ría universal.

condiciones,

con los más altos hono-

De

profesión

res y reconocimientos

profesor

normalista,

que la Orden puede en-

cosa que señalaba con

tregar a sus más distin-

mucho orgullo, pero

guidos miembros.

más

que

eso,

UN

El Querido Her-

MAESTRO en todo el

mano Óscar, nacido en

sentido de la palabra

la ciudad de Castro un

que supo con su voz cá-

28 de diciembre de

lida y su proverbial


parsimonia entregar generosamente a todos

el segundo semestre del año 2011 y recibió, de

quienes nos acercábamos a él, los conocimien-

parte del Gran Maestro V∴H∴ Sebastián Jans

tos y características que desbordaba en cada

Pérez, la medalla al mérito “Juan de Dios Ar-

una de sus intervenciones.

legui” por su “sobresaliente y desinteresada

Ocupó numerosos cargos en la Oficiali-

labor” el 14 de octubre del año 2021, lo que, a

dad de nuestra Logia, siempre con el sello de

no dudarlo, llenó de orgullo a nuestra Respe-

su personalidad pausada y reflexiva, pero sin

table Logia.

duda donde destacó singularmente fue

Eso y mucho más se podría decir de este

cuando ejerció el cargo de Venerable Maestro,

dilecto hermano, quien pasó a Decorar el

el primero entre sus iguales, en el bienio 2001-

Oriente Eterno el 18 de marzo de 2024 llenán-

2003.

donos de pesar y congoja, pero lo que no está Docente por antonomasia, estuvo en

impreso en estas páginas está guardado en el

más de una oportunidad a cargo de la forma-

recuerdo de quienes, como dije, tuvimos el

ción de Aprendices y Compañeros, muchos

privilegio de conocerlo.

de los cuales hoy ocupan cargos de importancia en ésta y otras logias de la Obediencia, lo que sin duda da cuenta de la calidad de sus métodos y enseñanzas. Fue designado por decisión unánime de la SCM como miembro honorario del Taller en

Q∴H∴ PATRICIO CAMUS JELVEZ Grado 3°


EDUARDO DE LA BARRA Y LA EDUCACIÓN PARA TRABAJADORES

Eduardo de la Barra fue parte de una generación de intelectuales que, durante la segunda mitad del siglo XIX, comenzó a comprender que la educación no podía limitarse a la infancia ni a quienes podían dedicarse exclusivamente al estudio. Su participación en iniciativas de instrucción popular y particularmente en la Escuela de Artesanos Benjamín Franklin lo vincula con uno de los primeros esfuerzos chilenos por llevar educación a trabajadores y adultos. Desde esa experiencia, y a través de su posterior labor docente, científica y cultural, su trayectoria puede entenderse como parte de la construcción temprana de una concepción de educación permanente, en la que el aprendizaje se prolonga durante la vida laboral y se convierte en una herramienta de desarrollo personal, social y laboral. Eduardo de la Barra Lastarria, nacido en Santiago en 1839, fue sin duda una de las figuras intelectuales más polifacéticas del Chile del siglo XIX. Estudió en el Colegio

Británico de Valparaíso y posteriormente ingresó al Instituto Nacional, donde inicialmente estudió leyes, para luego orientarse hacia las matemáticas. Durante toda su vida se desarrolló como ingeniero geógrafo, profesor, escritor, poeta, periodista, filólogo, diplomático, e investigador. Se unió a nuestra augusta orden en 1860, participando activamente en logias de Valparaíso. Defendió posturas liberales y laicistas frente al pensamiento conservador y clerical de finales del siglo XIX en Chile, lo que lo llevó a ser parte del hoy extinto Partido Radical al que se unió en 1864, y del cual escribió en su libro “El radicalismo chileno” de 1875. Desarrollando de esta forma una trayectoria en la que convergieron el conocimiento científico, las humanidades, la educación y el compromiso con la transformación social. Su vida estuvo marcada por una convicción de que el conocimiento constituía una herramienta fundamental para el progreso de las personas y de la sociedad. Y


aunque hoy es reconocido principalmente por su producción literaria o su labor como rector del Liceo de Valparaíso, su preocupación y vinculación con la educación popular y la formación de trabajadores, obreros y artesanos ha sido de particular interés de algunos historiadores, aunque relegada por otros. A través de este trabajo, intentaremos dimensionar el aporte de Eduardo de la Barra en la Educación en Chile de mediados del siglo XIX, específicamente en el contexto antes mencionado. Luego de la independencia, la joven República enfrentaba varios problemas sociales y a nivel de organización política, entre ellos, un dilema fundamental: una parte importante de su población nunca había tenido acceso a la educación elemental. La alfabetización era, por tanto, no sólo el privilegio de algunos, sino también un desafío pedagógico, una condición trascendental para el desarrollo económico, social y político del país. Es así como diversos gobiernos, intelectuales e instituciones comenzaron a desarrollar iniciativas destinadas a combatir el analfabetismo. En este contexto surgió tempranamente una preocupación particularmente significativa: ¿cómo educar a artesanos, obreros o trabajadores agrícolas? La respuesta comenzó a encontrarse en las

primeras escuelas nocturnas del país. En enero de 1848, durante el gobierno de Manuel Bulnes, se decretó la creación de una escuela nocturna destinada a artesanos y a personas cuya educación había sido desatendida. El crecimiento posterior de estas iniciativas fue considerable: para 1858 existían 23 escuelas de adultos, con 991 estudiantes, y en 1862 la matrícula había alcanzado 1.775 personas. A esto se sumaron las mutualidades de artesanos y diversas organizaciones de carácter liberal, laico y religioso. En 1856, un grupo de jóvenes fundó la Sociedad de Instrucción Primaria, que posteriormente impulsó escuelas nocturnas tanto en Santiago como en Valparaíso. Este fenómeno resulta especialmente relevante porque muestra que la educación de adultos chilena nació estrechamente vinculada al mundo del trabajo. No se trataba solamente de enseñar a leer y escribir. Existía una preocupación por entregar a los trabajadores herramientas intelectuales que les permitieran desenvolverse mejor en una sociedad que comenzaba a transformarse económica y políticamente. La relación entre educación y trabajo aparece expresamente en las reflexiones de la época. La ignorancia era entendida como un obstáculo para el desarrollo de las


capacidades laborales y para el progreso del país. La educación popular comenzaba así a ser concebida, desde una mirada laica, como una herramienta para combatir la exclusión, desarrollar las capacidades de los trabajadores y formar ciudadanos. Es precisamente en este escenario donde aparece una de las experiencias más significativas de la educación popular chilena del siglo XIX: la Escuela de Artesanos Benjamín Franklin o Escuela Nocturna Benjamín Franklin. Fundada en Santiago en 1862, por la Unión de Artesanos de Santiago, recordada históricamente por ser la primera escuela completamente laica de Chile, rompiendo con el monopolio eclesiástico en la enseñanza de la época al excluir las asignaturas de religión de su plan de estudio. Su objetivo principal fue entregar educación e instrucción técnica y funcional a artesanos, obreros y a sus familias para mejorar sus condiciones de vida. Este singular proyecto educativo se caracterizó por su: • Enfoque popular: Dirigida exclusivamente a la clase trabajadora y sectores populares urbanos. • Ideario liberal: Impulsada por la juventud liberal y la élite filantrópica ilustrada del siglo XIX. • Innovación curricular: Reemplazando los dogmas religiosos por la

enseñanza de las ciencias, la cultura, el desarrollo colectivo y el civismo. • Vinculación social: a través de conferencias populares, generando espacios de extensión cultural abiertos a toda la comunidad estudiantil y vecinal. • Desarrollo de Prensa propia: Pues contaba con su propio órgano de difusión llamado “La Voz de la Escuela” Su funcionamiento resulta particularmente revelador desde una mirada contemporánea. Las clases se desarrollaban durante la tarde-noche, después de la jornada laboral; contaba no solo con alfabetización, sino también con enseñanza de ciencias, laboratorios de química, física, civismo y tipografía. Pero quizá lo más interesante era la metodología de enseñanza. Se promovía a que el alumno lograra razonar, pensar y discutir, lo que evidencia una concepción de la educación que superaba la mera transmisión mecánica de conocimientos. Muy propio de la docencia masónica. Es dentro de este Chile que comienza a abrir espacios educativos para trabajadores donde debe comprenderse la figura de Eduardo de la Barra. Desde temprano desarrolló una intensa actividad intelectual y docente. En el propio Instituto Nacional ejerció como profesor de literatura, geometría, educación cívica, historia y matemáticas, mientras paralelamente participaba en iniciativas


destinadas a ampliar el acceso al conocimiento. En 1859 fundó el Círculo de Amigos de las Letras y en 1860 fue nombrado secretario de la Sociedad de Instrucción Primaria. Este último antecedente resulta especialmente relevante para comprender su posterior preocupación por la educación de los sectores populares. La Biblioteca del Congreso Nacional confirma su participación como secretario de esta sociedad, además de su temprana actividad docente. La educación no fue para De la Barra una actividad secundaria dentro de una carrera intelectual diversa. Constituyó, más bien, uno de los ejes permanentes de su pensamiento y de su acción. De la Barra sabía que la educación de los sectores populares no se concebía solamente como alfabetización, sino que buscaba, junto con enseñar a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas; entregar conocimientos que permitieran mejorar las condiciones de vida, desarrollar capacidades para el trabajo y formar ciudadanos capaces de participar en la sociedad.

Uno de los antecedentes más significativos de su trayectoria fue su participación en la Escuela de Artesanos Benjamín Franklin,

institución vinculada al movimiento de educación nocturna de los trabajadores, mencionada anteriormente. Es importante mencionar que, en este punto, existen dos visiones sobre el rol de Eduardo de la Barra en la Escuela Benjamín Franklin. Por un lado, la Gran Logia señala directamente que De la Barra "fundó" la Escuela de Artesanos Benjamín Franklin. No obstante, otras fuentes como Memoria Chilena, lo consideran como miembro destacado de su cuerpo docente, junto a Julio Villanueva e Ignacio Palma. De esta forma Eduardo de la Barra al participar como fundador y/o profesor de esta institución, forma parte de uno de los primeros esfuerzos organizados en Chile por llevar la educación hacia personas que ya se encontraban insertas en el mundo laboral. La importancia de esta experiencia radica en que la enseñanza se dirigía directamente hacia personas que ya se encontraban insertas en el mundo del trabajo. La escuela representaba, por tanto, una concepción que hoy resulta extraordinariamente familiar: el trabajador no debía quedar excluido de la educación por haber terminado su etapa escolar o por encontrarse trabajando. La jornada laboral no debía significar el término de su proceso formativo. Y la escuela nocturna abría precisamente esa posibilidad. En ese sentido, la participación de De la Barra permite observar una concepción temprana de lo que hoy llamaríamos educación permanente, formación continua, capacitación para el trabajo o educación para la vida. No se trataba todavía de un sistema nacional de educación de adultos


propiamente tal, pues este se desarrollaría en Chile durante el siglo XX. Pero sí establecía la idea fundamental de que un adulto podía y debía continuar aprendiendo, adquirir nuevos conocimientos y desarrollar capacidades independientemente de su edad o condición social. La educación de los trabajadores no era solamente una herramienta para mejorar su productividad. También podía convertirse en un instrumento de emancipación. Este punto resulta especialmente interesante para comprender la dimensión social de Eduardo de la Barra. La experiencia de las escuelas nocturnas de artesanos estuvo profundamente relacionada con los movimientos mutualistas y liberales de la época. La Escuela Franklin, por ejemplo, nació vinculada a la organización de los propios artesanos y buscaba

proporcionarles conocimientos que les permitieran avanzar tanto en el plano laboral como en el cultural. La documentación histórica de la escuela describe cómo los obreros que accedían a la instrucción experimentaban una mayor libertad y mejores condiciones para desenvolverse en su trabajo. Esta relación entre trabajo, educación y dignidad constituye probablemente uno de los aspectos más interesantes de su legado. Educar al trabajador significaba reconocer que también tenía derecho al conocimiento. Y reconocer ese derecho implicaba romper con una concepción de la educación reservada principalmente para las élites o para quienes podían dedicarse exclusivamente al estudio. No obstante, la concepción educativa de De la Barra no se limitó a la escuela tradicional.


Durante su rectorado del Liceo de Valparaíso, iniciado en 1877, reorganizó el establecimiento, fortaleció sus estudios y contribuyó a convertirlo en uno de los establecimientos educacionales más importantes del país. La Biblioteca del Congreso Nacional destaca precisamente esta transformación del liceo bajo su conducción. Impulsó conferencias populares, gabinetes científicos, laboratorios, bibliotecas y espacios destinados a la difusión del conocimiento a quienes no podían asistir a las salas de las escuelas. Eso permite ampliar el concepto desde "alfabetizar adultos" hacia algo mucho más cercano a lo que hoy llamamos extensión, formación continua y aprendizaje permanente. Estas actividades eran dirigidas por intelectuales y profesores del mismo establecimiento y orientadas principalmente a adultos que trabajaban en el puerto o en los talleres mecánicos de la ciudad. Fundó el Museo de Valparaíso y promovió iniciativas como la Academia Dominical de Letras y Ciencias Naturales y la Sociedad de Estudios Científicos y Literarios. Llegando a docentes, profesionales y ciudadanos interesados en ampliar su formación intelectual. Esto resulta particularmente revelador, pues su propósito no era simplemente conservar objetos: buscaba poner la ciencia y el conocimiento de la naturaleza al alcance de la comunidad. La documentación histórica del actual Museo de Historia Natural de Valparaíso conserva incluso la argumentación de De la Barra respecto de la necesidad de que el pueblo pudiera acercarse al conocimiento científico. De la Barra fue un hombre vinculado al pensamiento liberal y al Partido Radical,

defensor de la educación laica y crítico de la influencia eclesiástica sobre la instrucción pública. Para él, educar no significaba solamente transmitir información. Significaba contribuir a formar personas capaces de pensar, participar y desenvolverse autónomamente en la sociedad. Su actividad como filólogo y su participación en el debate sobre la reforma ortográfica también pueden ser comprendidas desde esta perspectiva. Su defensa de una escritura basada en la pronunciación buscaba simplificar el aprendizaje y facilitar el acceso a la lectura y la escritura. Punto central en sus libros “Tratado de ortografía” y “Ortografía fonética”, los que influyeron directamente en los planes de estudio de lenguaje y gramática de la época. En otras palabras, incluso cuando trabajaba sobre la lengua, aparecía nuevamente la misma preocupación: hacer más accesible el conocimiento. Así, aparece una idea que se repite en distintas etapas de su trayectoria: la educación no debía terminar cuando terminaba la jornada escolar. Podía continuar en una biblioteca, en un museo, en una conferencia, en una escuela nocturna, en una sociedad cultural o en una conversación intelectual. La figura de Eduardo de la Barra adquiere una especial relevancia cuando se observa desde la perspectiva actual de la capacitación laboral. Hoy hablamos de educación permanente, formación continua, desarrollo de competencias, capacitación laboral, reconversión profesional y aprendizaje a lo largo de la vida. Estos conceptos no existían con la formulación actual durante la vida de De la Barra. Sin embargo, algunas de sus


experiencias contienen elementos que permiten reconocer sus antecedentes históricos. La Escuela de Artesanos Benjamín Franklin representa quizás el ejemplo más claro: trabajadores que estudian fuera de su jornada laboral, adquieren conocimientos, desarrollan capacidades y buscan mejorar su condición mediante la educación. Desde esta perspectiva, existe un hilo histórico que permite conectar aquellas experiencias del siglo XIX con la educación de adultos y la capacitación laboral contemporáneas. No porque De la Barra haya creado las instituciones actuales, sino porque participó de una transformación cultural mucho más profunda y que entendió que la educación puede ser una herramienta de transformación social. Pues consideraba la idea de que aprender no es privilegio de la infancia ni de las élites, y que el trabajador también tiene derecho a educarse, perfeccionarse y ampliar sus capacidades. La ejerció en las aulas del Instituto Nacional, la desarrolló desde el rectorado del Liceo de Valparaíso, la llevó hacia la comunidad mediante museos, academias y sociedades culturales y participó directamente en experiencias destinadas a educar a trabajadores y artesanos. Por ello, su legado puede ser leído desde una perspectiva particularmente

actual. Fue uno de los hombres que contribuyeron a construir las condiciones culturales e intelectuales que hicieron posible pensar la educación como un proceso que podía continuar durante toda la vida. Que el conocimiento debía salir de las aulas y ponerse al alcance de quienes trabajaban, de quienes no habían tenido oportunidades educativas y de quienes buscaban mejorar su vida mediante el aprendizaje. Algo que hoy es normal y que está institucionalizado en nuestro país, tanto en la modalidad EPJA del MINEDUC, como otras instituciones como SENCE o Chile Valora, las cuales buscan mejorar la empleabilidad de las personas y potenciar sus trayectorias laborales mediante programas de capacitación gratuita, subsidios al empleo e intermediación laboral. Eduardo de la Barra murió en Valparaíso el 9 de abril de 1900. Su nombre quedó asociado principalmente a la literatura, la educación secundaria, el Liceo de Valparaíso, la cultura y la masonería. Sin embargo, su participación en las experiencias de educación popular y de formación de trabajadores permite recuperar una dimensión menos conocida de su trayectoria. Desde una perspectiva contemporánea, resulta tentador llamar a Eduardo de la Barra un educador de adultos. Sin embargo, históricamente debemos ser cuidadosos.


No fue fundador de un sistema nacional de Educación de Adultos ni desarrolló una política pública de alfabetización de adultos comparable con las que Chile implementaría durante el siglo XX. La propia historia de la educación de adultos muestra que durante el siglo XIX existieron múltiples iniciativas: escuelas nocturnas, sociedades de artesanos, mutualidades y organizaciones destinadas a alfabetizar y formar a trabajadores. La institucionalización sistemática de la educación de adultos ocurriría posteriormente. Pero precisamente por eso resulta interesante ubicar a De la Barra dentro de ese proceso. Pues fue parte de la generación que comenzó a construir los antecedentes de una educación dirigida a personas que trabajaban y que habían quedado fuera de la educación formal. Su participación en la Escuela Franklin, su vinculación con la Sociedad de Instrucción Primaria, su labor docente, sus iniciativas de extensión cultural y científica y su defensa de una educación laica y accesible permiten observar una concepción de la educación que supera los límites de la enseñanza escolar tradicional.

En ese sentido, Eduardo de la Barra puede ser comprendido como un precursor chileno de la educación permanente, de la educación popular y de la formación de trabajadores, anticipando, desde el Chile del siglo XIX, una idea que hoy constituye uno de los principios fundamentales de la educación de adultos y de la capacitación laboral: la educación no termina con la escuela; acompaña a la persona durante toda su vida y puede convertirse en una herramienta para transformar su trabajo, su cultura y su participación en la sociedad.

NOTA: El autor indicó como bibliografía: “Desarrollo histórico de la educación de adultos en Chile” (Tesis para optar al grado de Licenciado en Educación. Universidad Austral, Valdivia, 1990), de Fredy Soto Roa; “La Escuela Franklin”, Valparaíso, 1876, de Benjamín Davila Larrain; “Mutualismo y Educación: Las Escuelas Nocturnas de Artesanos, 1860-1880”, de Milton Godoy, publicado en Revista de la Universidad de Chile, Santiago, 1993; y diversos artículos publicados en los sitios web de Memoria Chilena, Gran Logia de Chile, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (BCN), Senado de la República de Chile, Liceo Eduardo de la Barra, Biblioteca Virtual de la Filología Española, Vida Icónica, Biografías y Vidas y SENCE.

Q∴H∴ EDUARDO CORVALÁN CARRASCO Grado 1°


EL ABORTO TERAPÉUTICO EN CHILE. CONTROVERSIAS RELIGIOSAS, SOCIALES Y JURÍDICAS. SU DESPENALIZACIÓN. (Artículo escrito en el contexto de la discusión pública en torno al tema)

Cuando hablamos o, más concretamente, opinamos y emitimos juicios acerca del aborto, solemos cometer el error de hacerlo mirando casi exclusivamente a través de nuestro personal prisma, llámese ideológico, filosófico,

ético, valórico o religioso, y desde allí y con aire frecuentemente doctoral, pretendemos dictar cátedra acerca de lo que es y de cuáles son las conductas que el hombre o la sociedad en su conjunto deben asumir respecto a él. Resulta, por decir lo menos, sorprendente que el sesgo surgido de la discusión en un tema tan relevante como este, esté comandado por vivencias y formaciones personales, por lo general absolutamente ajenas a los intereses de las partes involucradas. Algunos lo hacen desde la perspectiva del nonato y sus eventuales derechos y otros desde el de la autonomía e independencia que debiese tener la mujer respecto del destino de su propia vida, de su corporalidad y salud integral o bien del producto de su embarazo. Sin embargo, y sin pretender ser novedoso, quisiera partir de una premisa consagrada, sino por todas, al menos por una inmensa mayoría de las legislaciones del orbe. La protección de la vida, del ser humano en nuestra occidental cultura, o de todas las vidas en algunas filosofías orientales, es un principio básico de convivencia y un consenso universal que expone a quien se atreva a amenazarlo a las


penas que los diferentes Códigos establecen para ello. El aborto significa, querámoslo o no, terminar con una forma de vida o al menos con una vida en potencia pues qué duda cabe, si hay vida en el óvulo y en el espermio victorioso que lo fecunda, no podría por tanto no haberla en el cigoto, en la mórula y en todos los estadios posteriores a que dan origen y que se nutren y desarrollan autónomamente en el favorable ambiente que se les ofrece y que idealmente culminarán con el nacimiento de un ser vivo. Cosa diversa es definir en qué punto de la historia posterior de ese óvulo fecundado esa vida torna en un ser humano y ser entonces su eliminación susceptible de las penas que la ley establece para tal delito. Es tal vez en este punto donde surgen las mayores controversias acerca del tema y las pasiones amenazan tomarse el campo de la discusión. Donde surgen la intolerancia y el deseo de imponer incluso por la fuerza, física o jurídica, una determinada posición al respecto. Sin embargo y para enrarecer más el asunto pregunto: ¿Qué es el aborto? La Real Academia dice “abortar: Dicho de la hembra, interrumpir en forma natural o

provocada el desarrollo del feto durante el embarazo” La embriología por otra parte dice que aborto es la interrupción del embarazo en una etapa previa a que el feto sea viable "ex útero". Entonces, vuelvo a preguntar ¿Es aborto interrumpir el embarazo en el estado de embrión? ¿Es aborto interrumpir el embarazo cuando el feto es viable, por ejemplo, a los 6,5 meses? Según la lengua castellana sí, según la embriología no; en este último caso en clínica hablaríamos de un parto prematuro y no de un aborto. Y siendo más incisivo aún ¿Es aborto interrumpir el embarazo cuando el feto no es viable ni "in útero" ni "ex útero"? ¿Es aborto interrumpir el embarazo de un ser en quien no se ha desarrollado el sistema nervioso o cualquier sistema orgánico funcional humano, o no es un ser humano? ¿Qué es, en fin, un ser humano? ¿Y a partir de cuándo ese mal definido “ser humano” se convierte en un individuo humano o en persona? Existe por último una precisión que, aunque algo distinta, es necesario hacer. Las dos definiciones que he empleado (la embriológica y la de la Real Academia) ponen, explícita o implícitamente, la condición de existencia previa de un embarazo para que exista aborto. Y como el embarazo comienza a partir


del implante del huevo en el útero (6º día post concepcional), vuelvo a preguntar ¿Es aborto impedir el implante del cigoto en la matriz? Técnicamente no lo es sin embargo hemos visto la discusión generada a partir del uso de la llamada “píldora del día después” y las dificultades que ha encontrado el Ministerio de Salud para implementar su uso, tema que, si bien escapa al alcance de este trabajo, da cuenta de la intransigente intolerancia de una de las aun poderosas partes en disputa y explica en no menor medida el intransigente rechazo expresado ante el tema en comento por parte de la jerarquía eclesiástica y sus adláteres. Quisiera destacar en esta parte y previo al análisis del tema específico que nos convoca, que ni siquiera he querido entrar en el aspecto religioso del dilema por entender que comanda el aspecto más intransigente de la discusión y porque sus argumentos fundamentan su posición en no pocas de las dudas que la filosofía y la ciencia plantean al respecto que, como se ha señalado, son bastantes. Ya habrá tiempo de mi parte y tal vez paciencia de la de ustedes para entrar en ese escabroso tema. EL ABORTO TERAPÉUTICO El denominado aborto terapéutico genera tal vez las más fuertes diferencias entre las partes en disenso pues tratándose de una interrupción del embarazo, voluntaria en este caso, está inserto en un contexto en el cual la prolongación del mismo condiciona situaciones que colocan en grave riesgo a la madre o bien son capaces de generar situaciones potencialmente agraviantes, en el caso de embarazos cuya génesis haya sido producto de una violación. La condición de inviabilidad del feto, también incorporada en este grupo en algunas legislaciones, genera una discusión diferente y

especial pues el espectro de variables suele ser muy amplio y en ocasiones la frontera entre lo viable y lo que no lo es, resulta ser tan tenue que pronunciarse de manera categórica pudiese ser extremadamente difícil aun para especialistas experimentados.

En la situación de grave riesgo para la madre, una de las tres causas invocadas en el proyecto de ley que busca despenalizar el denominado aborto terapéutico, es donde tal vez más fácilmente sería posible llegar a acuerdo, al menos en apariencia. En efecto, el principio del respeto a la vida y su protección a ultranza, consagrado constitucionalmente, pareciera respaldar una conducta orientada a interrumpir voluntariamente un embarazo cuyas características entrañan riesgo vital para la madre, pero, como nada es fácil en la vida, surge de inmediato la interrogante: ¿No es vida la del feto a punto de nacer? Efectivamente existen no pocos cuadros clínicos asociados al embarazo que colocan en


grave riesgo de morir a la madre y si el feto no es viable “ex útero” la interrupción de aquel, si bien salva a la madre, pone al feto en situación de muerte. Surge entonces la interrogante acerca de si la muerte del producto del embarazo representa un mal menor ante el riesgo potencial de que la madre muera durante el curso de ese embarazo patológico o de alto riesgo obstétrico como se lo denomina en el ámbito médico. Y como si esto ya no fuese lo suficientemente complicado, agrego que existe una condición patológica particular que, sin poner en riesgo inmediato la vida de la madre, condiciona un riesgo mediato al tener el “producto del embarazo” no sólo nula posibilidad de constituir algún día un ser humano sino una alta probabilidad de convertirse en un tumor maligno y con consecuencias fácilmente previsibles para ella. Hasta aquí, con los antecedentes tan someramente enunciados y librándonos de nuestras personales ataduras, no sería raro que las opiniones en este grupo y desde luego en cualquier colectivo humano, sean divergentes. ¿Cómo podrían no serlo entonces en una sociedad cargada de prejuicios de toda índole, con el bombardeo constante de intereses de todo tipo que intentan forzar la opinión en uno u otro sentido?

La Iglesia Católica Apostólica y Romana salta al ruedo La posición que ha asumido la Iglesia Católica en este tema no debiese sorprendernos pues es ni más ni menos la que históricamente ha sustentado desde su nacimiento acerca de temas y situaciones que entran en conflicto, real o aparente, con sus dogmáticas creencias. La Iglesia Católica, en su momento, se opuso a la difusión del uso de las vacunas por estimar que vulneraban la voluntad de Dios, como si alguien supiese lo que Dios quiere acerca de este o de cualquier otro tema. Y, más cerca de nosotros, esta misma Iglesia fue tenaz opositora de avances jurídicos en nuestra joven nación con motivo de importantes iniciativas tales como la creación de cementerios laicos, la ley de enseñanza primaria obligatoria, el matrimonio civil y la creación del dispositivo que registraría los más importantes hechos en la vida de los ciudadanos, el Registro Civil. Las manifestaciones callejeras que hemos visto por parte de sus fieles e instituciones de fachada, ya se vieron en nuestro país con motivo de aquellas discusiones. Las publicaciones de escritores, periodistas, científicos católicos entregando toda clase de fútiles argumentos para oponerse a la iniciativa también forman parte de nuestra historia pasada.


No podemos entonces sorprendernos, como señalé, de que la Iglesia Católica per se o a través de sus más conspicuos y poderosos representantes, esté detrás de toda iniciativa destinada a eliminar la barbarie jurídica que representa la sanción penal del aborto en cualquiera de sus manifestaciones. Es preciso, en este punto, dejar en claro que el proyecto que hoy se discute no es la despenalización total del aborto, cosa que podríamos analizar en otra circunstancia, sino la despenalización del aborto en tres causales muy específicas como ya fuera insinuado al comienzo de este trabajo. 1. Riesgo vital para la madre 2. Feto orgánicamente inviable “ex útero” 3. Violación (siempre que no hayan transcurrido más de doce semanas de gestación o dieciocho en casos de menores de 14 años) En este tema, como en muchos otros, no deja de llamarme la atención y es fuente de muchas interrogantes, el que una institución religiosa, otrora de inmenso poder y riqueza hoy en descrédito, pero aun con mucha raigambre en nuestra sociedad, pretenda dirigir las vidas de todas las personas, aun de aquellas que no profesan su fe, con dictados fundados en dogmas tan alejados del espíritu libertario que anima al hombre. Me resulta inobjetable que aquellas personas que profesan la fe católica dirijan sus destinos en base a los designios que su iglesia les señala.

Es más, me resulta censurable que quienes dicen profesar esa fe, actúen contra esas disposiciones en sus vidas privadas y/o cubiertos por el anonimato. Lo que me resisto a aceptar es que una religión a cuya grey no pertenezco pretenda, a través de la influencia que parte de sus fieles tienen en la administración del estado, regular mi vida y la de todos aquellos que no compartimos sus creencias. Eso es ni más ni menos que una dictadura, una dictadura moral que bajo ningún aspecto calza en nuestros libertarios principios. La ciencia ya ha latamente demostrado que antes de las doce semanas de evolución de un embarazo, cuando aún no se forma el sistema nervioso, el embrión no es una persona. Sólo es un puñado de células, no sabe, no siente, no quiere. En suma, no tiene conciencia de su existir. ¿Con qué argumento podemos entonces pretender que sus derechos primen por sobre los de su madre en cualquiera de las circunstancias que el proyecto en discusión plantea si la madre piensa que ello es crucial para su propia vida? El fondo del dilema que se plantea al intentar responder esta pregunta es que la Iglesia Católica como respuesta a ella cita la opinión de destacados profesionales de la medicina, muchos de ellos activos militantes del “Opus Dei” quienes señalan que


cada ser humano “ha sido directamente engendrado por Dios y por sus padres, en virtud de un acto procreador”. Esta opinión, como si ya no fuera suficiente, fue reforzada por la alegría expresada por otro destacado genetista chileno al leer una carta del papa Juan Pablo II en la que rechazaba toda posibilidad de interrumpir un embarazo en cualquier momento de su evolución porque el embrión desde el primer minuto de la concepción era sujeto de lo que llamó “animación instantánea”, en otras palabras y en lenguaje coloquial “hecho el amor, hecha el alma”.

Dicho esto, el destacado profesional agregó “Después de dos mil años de controversias podemos dar respuesta fundada a la pregunta que Juan Pablo se formulara al iniciar su carta. Ya sabemos”, exclamó alborozado, “que el alma se infunde en el cuerpo humano en forma instantánea a la fecundación”. En este punto es útil recordar que para los católicos el papa es infalible. Creo que no será entonces difícil comprender QQ∴HH∴ que nos encontramos con un interlocutor irreductible ante nosotros. La expresión anterior nos demuestra que, ante cualquier argumento no sólo científico, sino que racionalmente fundado, nos estrellaremos inevitablemente contra el muro dogmático que nos pretende ser impuesto.

El título de este artículo nos habla de controversias religiosas, sociales y jurídicas y me parece que estas están comandadas por el aspecto religioso en los términos en que se ha señalado por lo que me parece inoficioso analizar las dos últimas pues son consecuencia inevitable de la primera. Es casi una certeza asegurar que la lucha parlamentaria en este tema no será menos dura que las sostenidas en la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX en nuestra patria en la que tan destacada participación les cupiera a distinguidos y dilectos masones. Las sanciones a que se expone una mujer que cometa el en este momento delictual acto de abortar me parecen una barbarie y más aún porque la pena de diez años fue impuesta en tiempos del gobierno de facto representa sin


lugar a dudas un doble agravio toda vez que condena a una mujer a ir a la cárcel si osa terminar con un embarazo que o representa un riesgo para su vida o la somete al dolor de llevar a su fin uno que terminará con altísima probabilidad en un mortinato o en un recién nacido que morirá precozmente sin siquiera haber tenido conciencia de su breve existir. Con la misma fuerza que defiendo el derecho de una mujer católica de conservar a ultranza su embarazo, por patológico o indeseado que sea, defiendo el derecho de la mujer laica que no quiere exponer su vida. Que no quiere pasar por la penuria que significa llevar a término un embarazo que no le entregará como premio final un hijo o que se le hace intolerable tener un hijo concebido como producto de la brutalidad de un inhumano acto. El interlocutor, porque es uno y no otro que el dogmatismo religioso intolerante, es irreductible. La Iglesia

Católica ya lo ha expresado: determinó que el alma entra en el ser en el momento mismo de la concepción y a partir de ese momento cualquier interrupción del embarazo es aborto (léase pecado mortal) y por tanto debe ser penado con las sanciones que esa o cualquier otra religión impone. ¿Por qué entonces la ley debe hacerse cargo de aplicar castigo a todos quienes nos encontramos bajo su amparo, aunque no compartamos las creencias que esa religión establece como dogmas de fe? Espero vuestros comentarios al respecto.

Q∴H∴ PATRICIO CAMUS JELVEZ Grado 3°


NOSOTROS Y EL ABORTO

Según el diccionario etimologíadechile.net, etimológicamente la palabra deriva del latín abortus un sustantivo derivado del verbo aboriri. Este término está compuesto por dos partes fundamentales AB que es un prefijo que indica “separación, privación, o alejamiento” y ortus participio del verbo oríris que significa “nacer, surgir o aparecer”. Por lo tanto, el significado etimológico de la palabra aborto es “privación del nacimiento o lo que nace fuera de tiempo”. Según el diccionario de la RAE, en lengua española el término aborto, del latín abortos, expresado antiguamente en la forma abortus, está documentada en el habla vulgar y tiene un significado biológico “acción de abortar” y esto significa la “expulsión del feto antes de que este sea viable”. Otra acepción es “hijo nacido a destiempo o mal parido”, otra es “producto anormal o monstruoso o engendro”. Desde el punto de vista científico seguiremos los conceptos del libro de los doctores Aníbal Faúndez y José Barcelato expresados en su obra “El drama del aborto. En busca de un consenso”. Según este texto el aborto suele definirse como “la interrupción

del embarazo”. Esta interrupción puede ser espontánea o inducida. El aborto espontáneo ocurre sin ninguna intervención externa y puede ser causado por enfermedades de la madre o defectos genéticos del embrión. La expresión aborto inducido se utiliza cuando esta interrupción se debe a una intervención externa deliberada. Por lo tanto, al hablar de aborto, en términos médicos y en el contexto de este trabajo, entenderemos esta expresión como “interrupción deliberada o intencional del embarazo”. La controversia sobre la legalización de la interrupción deliberada del embarazo continúa, aun cuando fue legalmente zanjada en Chile, por el momento, con la aceptación jurídica de tres causales para realizarla, a saber, riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal y violación, con el detalle que citaremos más adelante. Desde el punto de vista social, la interrupción deliberada del embarazo es un tema que está inmerso en la polémica durante la última parte del siglo XX y en lo que va corrido del siglo XXI. En general, dos grandes minorías se enfrentan con opiniones muy radicalizadas. Por un lado, y en un extremo, están


quienes le dan al embrión o al feto la prioridad absoluta sobre las decisiones personales de la mujer; y en el opuesto sentido está aquel sector que privilegia el derecho de la mujer a decidir por sí misma, ya sea la continuación o la interrupción del embarazo, y hace caso omiso y desconoce cualquier tipo de derecho o valor posible del embrión o del feto. En general, estos dos bandos suelen definirse como provida y proelección (o pro derecho de las mujeres). En ambos casos, la decisión del padre no se considera. Desde el punto de vista religioso, y a pesar de lo que uno podría suponer, hay una apertura paulatina en las doctrinas religiosas imperantes hoy en el mundo, con respecto al acto de interrumpir deliberadamente el embarazo. Con respecto a los valores cristianos se suele argumentar en términos filosóficos católicos que existía históricamente una posición de la perversidad y una posición ontológica con respecto al tema. El argumento de la primera es que siendo la reproducción la única finalidad de la relación sexual, y por lo tanto dándole peso moral al coito, porque este propende a la misma, la interrupción de aquella es una perversión, pues se opone a todos los valores cristianos. El argumento de la segunda es que el embrión o el feto ya eran un ser, y por lo tanto no se podía, sin

cometer pecado y delito, anular esa vida. En la actualidad la Iglesia Católica desde el punto de vista jurídico religioso considera dentro del derecho canónico (1983) sólo dos actos que implican la excomunión automática: la interrupción deliberada del embarazo y el ataque violento al cuerpo del Papa. Sin embargo esta postura contra el aborto es una enseñanza solemne de la Iglesia Católica pero no es un dogma, es decir, no consta como un juicio infalible del Papa y por lo tanto que no se puede cambiar, sino como una enseñanza de “gran peso” pero que puede cambiar con el paso del tiempo y de las circunstancias. Como resultado de lo anterior, y a pesar de normativas canónicas vigentes, hoy se sabe que la jerarquía católica se opone a la interrupción intencional de embarazo, pero al mismo tiempo dentro de la propia Iglesia y una gran parte de su grey se ignora lo anterior, y suele aplicarse el probabilismo y el respeto por la conciencia individual. Lo primero implica que ante una duda teológica sobre la aplicación de una ley moral uno puede seguir cualquier opinión probable de un experto en teología. Lo segundo indica que es preciso obedecer la voz de la conciencia aun cuando esta no siempre sea una guía confiable en lo moral.


Algo similar acontece con las iglesias protestantes que en general entienden la vida como algo sagrado y tienen grandes reservas con respecto a la interrupción intencional del embarazo; sin embargo, distinguen entre el valor de la vida de la madre y la del feto. En el caso de los judíos, la interrupción intencional del embarazo siempre ha sido una opción según las antiguas escrituras, pues ante la prevención de la vida de la mujer o de su salud mental estas tienen prioridad sobre la del que está por venir. En el caso de la religión musulmana la interrupción intencional del embarazo siempre ha estado presente antes de los 120 días, sin embargo, si la vida de la futura madre está en peligro o implica un parto con grandes malformaciones, se puede superar ese plazo. Para los hindúes y para los budistas, que creen que el alma es eterna, y se reencarna, la interrupción intencional del embarazo provoca rechazo, sin embargo, ante una emergencia médica se le da más valor a la vida y a la salud de la mujer, que la del que está por venir. El confucionismo, el taoísmo y el budismo chino priorizan la familia y lo social por sobre lo individual. Por lo tanto, se actúa sobre la idea de que, si es buena para la familia y para la sociedad, la interrupción intencional del embarazo es moralmente aceptable.

Desde el punto de vista jurídico, el acto de enfocar la interrupción intencional del embarazo depende de la naturaleza del sistema que se aplique, a saber, el Derecho civil, el derecho consuetudinario y el derecho islámico. El primero está imperando en América Latina, Japón, Turquía, la mayoría de las repúblicas derivadas de la ex Unión Soviética, países africanos que no hablan inglés, y en casi toda Europa. En este también llamado derecho positivo los pormenores de la normativa son abundantes y extensos, porque debe considerar todas las posibles variables del acto y sus circunstancias. En el segundo, el derecho basado en la costumbre o consuetudinario, históricamente se penó como delito la interrupción intencional del embarazo desde cuando la mujer percibía los movimientos fetales. Posteriormente, se aceptó realizarlo para salvar la vida de la mujer y a partir de 1967, por ejemplo, en Gran Bretaña se estableció una ley de aborto que considera amplias justificaciones del mismo, como la salud de la mujer, malformaciones fetales o ciertos indicadores socioeconómicos. Esta ley también se aplicó en la Commonwealth. A diferencia de los anteriores, el derecho islámico clásico castiga la interrupción intencional del embarazo con multas en beneficio de los parientes del feto. Dichos montos de dinero aumentan cuando es más alto el período de gestación. Hoy, en el mundo


islámico la interrupción intencional del embarazo va desde los extremos más liberales, a los más restrictivos. Pero en todos se protege la salud de la mujer sin considerar la edad gestacional. En general, en el mundo las legislaciones no consideraban como un problema legal la interrupción intencional del embarazo y solo se empezó a castigar a partir del siglo XIX, en Europa, y por consiguiente en sus colonias, mismas que, una vez independizadas mantuvieron las restricciones. Sin embargo, en el siglo XX comienza una tendencia a liberalizar las leyes al respecto, partiendo por los países en desarrollo, donde se consideraba un problema demográfico al aumento de la población. Esa tendencia sigue en la actualidad y las restricciones son mayores en los países con menos desarrollo.

En Chile, como dijimos, se acepta la interrupción intencional del embarazo, en tres causales, llamándola interrupción voluntaria del embarazo (IVE), con el siguiente detalle: “Riesgo vital de la madre: Cuando la continuación del embarazo representa un peligro

inminente que amenaza la vida de la mujer. Se puede realizar en cualquier etapa de la gestación. Inviabilidad fetal letal: Cuando el embrión o feto presenta alteraciones genéticas o congénitas de carácter letal, siendo incompatible con la vida extrauterina. Tampoco está sujeta a plazos. Embarazo por violación: Cuando la gestación es el resultado de un delito de violación. El plazo límite es de hasta las 12 semanas de gestación; en el caso de niñas menores de 14 años, el plazo se extiende hasta las 14 semanas. La normativa exige la voluntad expresa de la mujer y el procedimiento debe ser realizado por un médico cirujano. Además, la ley contempla el derecho a la objeción de conciencia por parte de los profesionales de la salud, siempre y cuando no se ponga en riesgo la vida de la paciente.

Con respecto al mundo, un estudio realizado en 2007 nos proporciona una visión global sobre las variadas circunstancias que las normativas consideran para autorizar la interrupción intencional del embarazo que, en general, favorecen salvar la vida de la mujer o preservar su salud física y/o mental. En Chile, el 2 de junio de 2025, en la Cámara Baja, la Ministra de Salud de la época, señaló que a esa fecha, 6.249 mujeres se habían acogido a la Ley IVE, el 85% decidió interrumpir, lo que representa 5.324 interrupciones intencionales del embarazo. El debate sobre la interrupción intencional del embarazo continúa. Es un tema que cuestiona los valores personales y los de la sociedad en la que estamos inmersos. En él se contraponen visiones y realidades diametralmente opuestas; hay sectores de la


sociedad que reclaman el derecho de interrumpir deliberadamente el embarazo de manera libre y sin ninguna limitación, y otros por prohibir todo tipo de contracepción y por sobre todo, penar legalmente la interrupción deliberada del embarazo a todo evento. Estudiar el tema requiere de un examen que involucra los valores que propugnamos, tolerancia y racionalidad, entre otros. Debemos asumir que el comportamiento ético de cada persona está condicionado a su contexto social, económico y cultural, y aprender de la experiencia histórica, pues en estas y otras materias, la humanidad ha cometido errores monumentales y de profundos efectos en la existencia de las personas y de los colectivos a los que se adscriben. Se impone buscar la información y/o testimonios, indispensables para pensar, reflexionar y actuar correctamente. El meliorismo nos plantea que nuestro mundo puede ser mejor para todos. El eclecticismo nos enseña que ninguna idea por sí sola nos entrega la verdad definitiva, pero que debemos elegir la mejor combinación de aquellas. La interrupción deliberada del embarazo es más un problema que una solución. Es un drama personal y social. No solo porque es un tema que divide y provoca conflicto, sino porque también entraña riesgos físicos y mentales para la madre, cuestionamientos personales y sociales sobre el rol del personal médico que participa materialmente en el acto, involucra gastos de recursos propios o fiscales, en los casos que aplica, ignora los derechos del padre sobre ese hijo que viene, y una

seguidilla de problemáticas derivadas de un embarazo no deseado. A esta altura de nuestra historia tal vez sea tiempo de percibir que lo que se está haciendo no soluciona el problema, sino que lo mantiene y lo peor, en algunos países, se convierte en una gran industria de tráfico de órganos y cosas peores. Es tiempo de asumir que hay que prevenir de otros modos. Pues prevenir un embarazo no deseado es moralmente más aceptable que interrumpir un embarazo intencionalmente. ¿Debemos presionar a los que deciden sobre dicha idea y promover otras? ¿Dedicar investigación a métodos reversibles de cirugía contraceptiva? ¿Contracepción y control de la natalidad quirúrgica irreversibles? ¿Ligazón de trompas y vasectomía como un derecho financiado por el fisco? ¿Eugenesia voluntaria en vez de filicidio? Y en los casos en que igual se produzca el embarazo no deseado, ¿entregar en adopción como obligación? NOSOTROS creemos en el respeto al ser humano, el amor a la vida, el ejercicio pleno de la libertad de conciencia, de los derechos humanos y la justicia entre los dos sexos. Muchos de esos principios éticos, en muchas situaciones, se contradicen con la interrupción intencional del embarazo. Sin embargo, lo que plantean los librepensadores es el “Libre Examen” de todas las cosas. Por tanto, de cada uno depende cómo compatibilizarlos en la vida personal. Q∴H∴ LUIS FERNÁNDEZ LEÓN Grado 3°


LA PALABRA QUE NO ESPERA RESPUESTA Notas sobre el diálogo, el silencio y la proeza de comprender al otro

La paradoja de la sobrecomunicación Nunca antes, en la historia de la humanidad, habíamos tenido tantas posibilidades materiales de comunicarnos: podemos conversar instantáneamente, desde hace años, con alguien ubicado literalmente al otro lado del planeta. Podemos, a través de un live stream, imponernos de hechos, y verlos, casi de manera simultánea a su acontecimiento, en cualquier parte del mundo. Podemos acceder, incluso desde nuestro smartphone, a un volumen de información y datos que habría resultado inimaginable, e inconmensurable, para cualquiera de las generaciones que nos precedieron. Publicamos lo que pensamos y sentimos, publicamos fotos y videos de lo que estamos haciendo, de los lugares en que andamos y, algunos, incluso de lo que están comiendo. Comentamos lo que otros piensan; reaccionamos, discutimos, compartimos y respondemos. No hay duda de que estamos permanentemente comunicados. Y, sin embargo, quizás nunca antes nos había resultado tan difícil escucharnos. La paradoja merece atención, porque escuchar no es simplemente oír las palabras pronunciadas por otra persona. Tampoco consiste en permanecer en silencio

mientras esperamos nuestro turno para hablar. Escuchar supone algo bastante más exigente: conceder al otro, aunque sea por algunos minutos, la legítima posibilidad de decir algo que todavía no sabemos. ¿Parece sencillo? No lo es.

La espera de nuestro turno como oportunidad para el abordaje Muchas conversaciones contemporáneas tienen una apariencia engañosa. Dos personas hablan, una expone sus razones mientras la otra permanece aparentemente atenta, y después intercambian posiciones. Desde afuera todo parece una conversación; pero en realidad pueden estar ocurriendo dos monólogos sucesivos (con algunos agregados que, en lo sustancial, en nada alteran el que sigan siendo solo dos monólogos).


Mientras uno habla, el otro prepara mentalmente su respuesta, identifica los puntos débiles del argumento que oye, recuerda antecedentes que servirán para contradecirlo, y espera la oportunidad de intervenir. Esa persona no escucha para comprender, escucha para responder. Ello transforma, completamente, el sentido del diálogo. Cuando escuchamos solamente para contestar, las palabras del otro dejan de ser una posibilidad sincera de aprendizaje, y se convierten en materia prima que eventualmente podría servir para construir, o reforzar, nuestra próxima intervención. El objetivo, entonces, ya no consiste en comprender qué piensa realmente la persona que tenemos al frente, sino en defender aquello que nosotros ya pensábamos antes de comenzar la conversación. Y si entramos a un diálogo ya absolutamente convencidos de que nuestra posición es tan sólida e imbatible que nada de lo que escucharemos podría modificarla, cabría preguntarse: ¿Para qué estamos conversando?

durante años. Algunas de ellas incluso forman parte de nuestra identidad. Hasta ahí, todo bien. El problema, creo, comienza cuando confundimos nuestras ideas con nosotros mismos. Y observándose esa confusión, resulta entonces que cuestionar una opinión puede sentirse como cuestionar a la persona que la sostiene. Y una discusión sobre política, religión, economía o cualquier asunto controversial puede dejar rápidamente de ser un intercambio de argumentos para convertirse en una defensa personal: ya no defendemos una idea porque consideremos que sus fundamentos son sólidos, la defendemos porque es nuestra idea. A partir de ese instante, estimo, aparece una dificultad fundamental: para escuchar verdaderamente al otro debemos aceptar, al menos como posibilidad, que nosotros podríamos estar equivocados, y eso, sin duda, exige humildad; virtud que aparece, entonces, como un ingrediente necesario para una conversación auténtica. Cuando dejamos de hablar con personas

La necesidad de tener razón Probablemente una parte del problema se encuentre en nuestra relación con las ideas propias: nos gusta tener razón. Y no hay nada particularmente extraño en ello. En efecto, nuestras posiciones son el resultado de experiencias, conocimientos, valores y convicciones que hemos construido

Las redes sociales digitales, creo, han amplificado otra tendencia humana: clasificar. Al parecer, por alguna razón (quizás para simplificar y comprender una realidad demasiado compleja), necesitamos categorías: Conservador, progresista, creyente, ateo, empresario, trabajador, joven, viejo, privilegiado, víctima, e infinitas más. Las


categorías pueden ayudarnos de cierta manera a describir el mundo, sí; pero el problema comienza cuando esas categorías reemplazan a las personas. En efecto, se suele considerar que basta conocer una opinión de alguien para, categorización mediante, creer que conocemos todas las demás. Una posición política parece permitirnos anticipar lo que esa persona piensa sobre educación, seguridad, economía, religión, familia o sociedad. Así, antes de que esa persona termine de hablar, en cierto modo ya hemos decidido quién es. De esta forma, cuando dejamos de conversar con personas para comenzar a discutir con, y entre, categorías, escuchar se vuelve innecesario, por infructuoso, pues, ¿para qué escuchar a alguien si creemos saber de antemano todo lo que va a decir? Y así construimos caricaturas, y después discutimos con ellas. Quizás sea porque es mucho más sencillo derrotar “intelectualmente” a una caricatura, que comprender a un ser humano.

Y es que las personas reales son incómodamente complejas. Las personas reales pueden sostener ideas que no encajan perfectamente unas con otras. Las personas reales pueden compartir algunas de nuestras convicciones, y rechazar otras. Las personas reales pueden equivocarse profundamente en algo y, al mismo tiempo, advertir una verdad que nosotros no habíamos visto. Y querer escuchar, de verdad, obliga a reconocer esa complejidad.

El desacuerdo como amenaza Estimo que hay, además, otro componente del problema, y que es la confusión entre comprender y justificar. Darse la tarea de comprender por qué alguien piensa de determinada manera parece, para algunos, equivalente a llegar a aprobar aquello que piensa (o a lo menos que sería una suerte de “principio de aprobación”). Pero, sin lugar a dudas, son cosas muy distintas. Podemos intentar comprender una posición que consideramos profundamente equivocada, sin renunciar, en lo absoluto, a nuestras propias convicciones. Más aún, si realmente queremos cuestionarla, comprenderla debería ser siempre la primera etapa. Resulta imposible refutar seriamente aquello que no hemos hecho el esfuerzo de entender. La tolerancia no tiene como presupuesto la indiferencia, ni una actitud pasiva. Una sociedad tolerante no es aquella donde nadie discrepa, sino precisamente aquella donde las personas pueden discrepar sin dejar de reconocerse mutuamente como interlocutores legítimos. Por supuesto que ese reconocimiento tiene límites, pues evidentemente existen conductas intolerables. Pero incluso cuando no exista posibilidad alguna de acuerdo, escuchar puede permitirnos comprender qué experiencias, temores, esperanzas o razonamientos condujeron al otro hasta una conclusión diferente. Así, entonces, resulta que comprender no siempre nos hará coincidir, pero el trayecto que supone hacerlo puede mantenernos humanos.


El ruido Por lo mismo comentado al inicio de este artículo, quizás nunca hayamos vivido rodeados de tantas voces. Notificaciones, noticias, mensajes, videos, opiniones, publicidad, música, conversaciones y titulares compiten permanentemente por nuestra atención. Y en medio de ese ruido, el silencio, de alguna manera, comienza a parecernos extraño. Extraño, e incluso incómodo. Esperamos un ascensor, y miramos el teléfono. Caminamos algunos minutos, y buscamos algo que escuchar. Nos sentamos solos en algún lugar, y llenamos inmediatamente el espacio con una pantalla. Poco a poco hemos eliminado de nuestra vida casi todos los momentos en que, aparentemente, “no ocurre nada”, respecto de los cuales sentimos un cierto rechazo. Pero algo ocurría en ellos: pensábamos. El silencio no es simplemente ausencia de sonido; puede ser, también, un espacio interior. En lo que veníamos razonando antes, el silencio permite ordenar lo escuchado antes de responder, examinar una reacción antes de convertirla en palabra, y distinguir entre aquello que sabemos, y aquello que simplemente suponemos, o creemos saber. Y quizás esa sea una de las razones por las cuales, entre nosotros, tiene tanta importancia el silencio: no porque “hablar” sea un defecto, sino porque resulta difícil aprender cuando nuestra propia voz ocupa todo o gran parte del espacio disponible. Aprender a callar Debemos tomar conciencia del valor simbólico del silencio, y de que no todo aprendizaje comienza hablando. Se

aprende, fundamentalmente, a través de la observación, de la escucha y de la reflexión.

Así, callar en ese contexto no es someterse al parecer ajeno, ni renunciar al pensamiento propio. Callar es crear las condiciones para pensar. Se ha de tratar de un silencio voluntario, y no de un silencio impuesto. Este último, claro, podría ser una suerte de “herramienta de dominación”. Pero el primero, en cambio, puede pasar a ser uno de los componentes de la disciplina. Si guardamos silencio, por un momento, de manera consciente, nos daremos cuenta de que nos permite observar aquello que normalmente pasa inadvertido (quizás, por estar preocupados de intervenir). El silencio permite escuchar no solamente las palabras, sino también sus pausas, sus dudas, y aquello que quizás el otro intenta expresar sin encontrar todavía la forma adecuada. Pero también permite algo aún más difícil: escucharnos a nosotros mismos; porque sí, también existe el ruido interior. Prejuicios, certezas, egos, temores, orgullos y experiencias pasadas, querámoslo o no, participan silenciosamente en cada una de las conversaciones que sostenemos. Creemos estar reaccionando únicamente a lo que alguien acaba de decir, cuando muchas veces respondemos también a todo aquello que nosotros llevamos, en nuestra mochila, a


esa conversación. Aprender a escuchar exige reconocerlo.

aceptar que la verdad es más importante que nuestro orgullo.

La fortaleza de una convicción

La fraternidad difícil

Podría parecer que esta defensa de la escucha conduce inevitablemente a una especie de relativismo, donde todas las opiniones deben considerarse igualmente válidas. Pero no es así. Escuchar no significa, en lo absoluto, abandonar el juicio crítico. Podemos escuchar atentamente, y concluir que el otro está equivocado. Podemos comprender perfectamente un argumento, y rechazarlo. Podemos respetar a una persona, sin respetar todas sus ideas. Incluso podemos terminar una conversación más convencidos que antes de nuestra propia posición. La diferencia está en el camino recorrido. Una convicción que ha sido capaz de escuchar objeciones, y sobrevivir a ellas, probablemente sea más sólida que aquella que simplemente nunca permitió ser cuestionada. Y, por otra parte, una idea que cambia después de escuchar buenas razones no necesariamente demuestra debilidad. Puede denotar precisamente lo contrario, porque se requiere determinación para

Resulta relativamente sencillo hablar de fraternidad entre quienes se parecen a nosotros. Es fácil sentir cercanía con quien comparte nuestras costumbres, nuestras opiniones y nuestra manera de comprender el mundo. La dificultad comienza con el diferente; allí la fraternidad deja de ser algo que damos por sentado, y se transforma en una exigencia. Pero reconocer al otro como un igual no significa afirmar que tiene razón. Significa reconocer que detrás de aquella opinión que rechazamos existe una persona dotada de la misma dignidad que reclamamos para nosotros: una persona que posee una historia que desconocemos, que probablemente tiene razones que considera legítimas, que ha vivido experiencias distintas, y que puede equivocarse, exactamente igual que nosotros. En este contexto, quizás escuchar sea una de las formas más discretas, y valiosas, de fraternidad. No se requieren grandes declaraciones ni rimbombantes conductas para ser fraterno. Ser fraterno a veces consiste, simplemente, en conceder a alguien el


tiempo suficiente para terminar una idea antes de comenzar a “destruirla”. La reivindicación de la conversación No debemos esmerarnos en construir una sociedad sin desacuerdos. Probablemente sea una tarea difícil de cumplir, y, pensándolo bien, es posible que ni siquiera lo queramos. El desacuerdo, la diferencia de opiniones y la disparidad de criterios pueden ser muy valiosos: obligan a justificar nuestras posiciones, dejan al descubierto nuestros puntos ciegos, y permiten que ideas diferentes “compitan” entre sí. Así avanza la humanidad. Lo que necesitamos es otra cosa, y es anterior al acuerdo: es la posibilidad de conversar. Necesitamos conversar sabiendo (y aceptando) que podemos terminar pensando distinto. Necesitamos preguntar, antes de presumir, y esperar honestamente la respuesta. Necesitamos esforzarnos en comprender, antes de juzgar. Necesitamos aceptar que no conocemos completamente a una persona por una sola de sus opiniones. Necesitamos reconocer que podemos aprender incluso de alguien con quien discrepamos profundamente. Y necesitamos, también, recuperar el silencio; y no el silencio como “ausencia de algo”, sino el silencio como espacio. Un espacio que se extiende entre aquello que escuchamos y aquello que respondemos. Tal vez allí se encuentre una pequeña parte de la solución.

Vivimos rodeados de personas que desean ser escuchadas. Nosotros mismos deseamos serlo. En efecto, todos queremos que nuestras razones sean consideradas. Todos queremos tener ese espacio, para expresarlas. Y también queremos algo más: queremos que quien está al frente no solo nos oiga, sino que también intente comprender aquello que realmente quisimos decir, más allá de las palabras, ¿no es así? Pero no podemos exigir del otro una atención que nosotros no estamos dispuestos a ofrecer. Quizás el desafío de nuestro tiempo no sea aprender a hablar más fuerte, pues, por lo demás, ya existen demasiadas voces compitiendo por hacerlo. Quizás necesitemos algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil: volver a guardar silencio cuando otro habla. No para obedecer, no para conceder, no para renunciar, y ni siquiera para, necesariamente, estar de acuerdo; sino para recuperar una capacidad que, al parecer, estamos perdiendo: la capacidad de escucharnos, honestamente. Después de todo, puede que la próxima gran verdad que necesitemos escuchar no esté escondida en un libro. Puede que no esté esperando ser descubierta: puede que ya haya sido dicha, pero que nosotros hayamos estado demasiado ocupados preparando nuestra próxima respuesta.

Q∴H∴ FABRIZZIO MEDINA ASMAD Grado 1°


El Sistema de Admisión Escolar: equidad educativa y los principios que NOSOTROS sustentamos.

El Sistema de Admisión Escolar (SAE) constituye una de las transformaciones más significativas de la política educativa chilena de las últimas décadas. Implementado progresivamente desde 2016 en el marco de la Ley N° 20.845 de Inclusión Escolar, busca reemplazar mecanismos de selección escolar asociados al rendimiento, la capacidad económica o determinadas características familiares, por un procedimiento que garantice transparencia, igualdad de oportunidades y criterios objetivos de asignación. La legislación establece expresamente que los procesos de admisión deben asegurar “transparencia, equidad e igualdad de oportunidades” (Ministerio de Educación, 2015). La relevancia del SAE se comprende mejor al observar la histórica segregación del sistema escolar chileno. Bellei (2013), en Estudios Pedagógicos, advierte que Chile presenta importantes niveles de segregación socioeconómica y académica, fenómeno relacionado con la configuración de un sistema educativo altamente diferenciado. Asimismo, Hernández y Raczynski (2015) muestran cómo las dinámicas de elección escolar pueden reproducir procesos de distinción y exclusión social. Desde esta perspectiva, el SAE representa algo más profundo que un mecanismo administrativo

de asignación de vacantes: constituye una política orientada a avanzar desde una concepción de la educación como espacio de competencia hacia una comprensión de ella como derecho social y espacio de integración ciudadana. Investigaciones posteriores han reconocido su aporte a la inclusión social y económica, aunque también han identificado desafíos, particularmente respecto de las preferencias familiares y el fortalecimiento de la educación pública (Padilla, Suazo & Rodríguez, 2023). Esta discusión adquiere particular significado desde una perspectiva masónica. La igualdad, la libertad y la fraternidad constituyen principios fundamentales de la tradición masónica. La propia Gran Logia de Chile señala que estos principios deben proyectarse hacia una sociedad en la cual los derechos y el bienestar de las personas se encuentren en permanente realización. En consecuencia, promover un sistema educativo donde el origen social no determine anticipadamente las oportunidades de acceso puede entenderse como una expresión concreta del principio de igualdad ante la dignidad humana. La relación con la Masonería también encuentra fundamento histórico. Salinas Ríos (2022) demuestra la estrecha vinculación existente entre los


ideales masónicos, la educación pública y las políticas de instrucción primaria en Chile, destacando la educación como instrumento de emancipación y progreso social. Por ello, defender mayores niveles de equidad en la admisión escolar no significa negar la libertad de elección de las familias ni desconocer la diversidad de proyectos educativos. Significa, más bien, procurar que esa libertad pueda ejercerse en condiciones menos determinadas por la desigualdad económica y social. Desde una mirada masónica, el desafío consiste en construir una educación que no reproduzca las diferencias de origen, sino que contribuya a superarlas. La igualdad educativa, en definitiva, no es solamente un objetivo de política pública: es una expresión contemporánea de fraternidad, libertad y justicia social.

La Masonería chilena ha otorgado históricamente un lugar central a la educación como instrumento de emancipación, progreso y perfeccionamiento humano. En este sentido, Salinas Ríos (2022) muestra la relación histórica entre los ideales masónicos y la defensa de la instrucción pública en Chile. La educación no debiera convertirse en un

mecanismo que confirme las diferencias sociales existentes, sino en una herramienta para que cada persona pueda superarlas. Por ello, el peligro de debilitar el SAE no reside necesariamente en modificarlo, sino en retroceder hacia un sistema donde los establecimientos vuelvan a seleccionar y las familias sean, en la práctica, seleccionadas por los colegios. La libertad de elección solo es verdaderamente libre cuando las condiciones de partida son razonablemente equitativas. De lo contrario, la libertad de unos puede convertirse en la exclusión de otros. Una reforma responsable debería, por tanto, perfeccionar aquello que funciona, corregir las deficiencias del SAE y aumentar la información y capacidad de elección de las familias, pero sin permitir que el mérito se transforme en una nueva frontera social. El desafío consiste en compatibilizar libertad y equidad, excelencia e inclusión, diversidad y cohesión social. Desde una mirada masónica, defender una educación más equitativa no significa negar el mérito. Significa comprender que el verdadero mérito de una sociedad consiste en garantizar que todos sus hijos tengan la posibilidad de desarrollar sus capacidades. La fraternidad adquiere así una dimensión concreta: impedir que el origen determine el destino educativo.

Q∴H∴ ALFREDO ECHEVERRÍA MESÍAS Grado 1°


EL GRAN BANQUETE DE KALHU Cuando pensamos en una gran celebración, probablemente imaginamos un matrimonio, un aniversario, un festival o quizás un concierto con miles de personas. Pero resulta difícil imaginar una celebración en la que se reunieran casi setenta mil invitados durante diez días, especialmente si pensamos que esto ocurrió hace casi tres mil años. Según una inscripción realizada durante el reinado de Asurnasirpal II, rey del Imperio neoasirio, en el año 879 a.C. se realizó una gran celebración en la ciudad de Kalhu, actual Nimrud, con motivo de las obras realizadas por el monarca en la ciudad y en su nuevo complejo real. La inscripción registra una cifra impresionante: 69.574 personas habrían participado de la celebración. Lo más sorprendente, sin embargo, no es solamente la cantidad de personas. La inscripción

también nos permite conocer parte de lo que se sirvió durante aquellos diez días de celebración. Y cuando observamos las cantidades, comenzamos a comprender que aquel banquete no era solamente una fiesta. Era también una demostración de la riqueza, organización y poder del rey. Asurnasirpal II y la construcción de Kalhu Asurnasirpal II reinó sobre Asiria entre los años 883 y 859 a.C. Durante su gobierno desarrolló una importante actividad militar y constructiva, y uno de sus grandes proyectos fue la transformación de Kalhu en un importante centro político de su reino. La ciudad fue convertida por Asurnasirpal en una nueva capital. Allí levantó palacios, templos

Asurnasirpal II durante una batalla


y otras consPero quizás la trucciones moparte más llanumentales. mativa de la Las paredes de inscripción es la su palacio fuelista de alimenron decoradas tos y bebidas con grandes repreparados para lieves de piedra la ocasión. que mostraban La cantidad al rey en difede comida rerentes situaciosulta difícil de nes: combaimaginar intiendo a sus cluso para Asurnasirpal II cazando leones enemigos, parnuestros estánticipando en ceremonias y realizando actividades dares actuales. Entre los alimentos registrados que reforzaban su imagen como gobernante podeaparecen 1.000 bueyes, 1.000 cabezas de ganado y roso. ovejas, 14.000 ovejas importadas y engordadas, Estas imágenes no estaban allí solamente 1.000 corderos, 500 aves de caza, 500 gacelas, para decorar. El rey aparecía como un hombre po10.000 peces y 10.000 huevos. deroso, capaz de vencer a sus enemigos, dominar A esto se sumaban 10.000 panes, 10.000 la naturaleza y gobernar un extenso territorio. Las medidas de cerveza y 10.000 recipientes de vino. imágenes y las inscripciones formaban parte de Estas cifras corresponden a lo registrado en las una misma idea: mostrar quién era el rey y cuál era fuentes y no necesariamente representan todo lo su poder. que se consumió durante la celebración. Aun así, Por eso, cuando pensamos en la celebrapermiten hacerse una idea de la magnitud del ción de Kalhu, debemos entender que no se estaba acontecimiento. inaugurando solamente una construcción. TamNo era simplemente sentarse a comer. Habién se estaba mostrando al mundo la grandeza bía que reunir los animales, pescados, cereales y del poder asirio. bebidas; prepararlos; transportarlos; distribuirlos y atender durante diez días a una cantidad enorme El banquete de 69.574 invitados de personas. Y todo esto ocurría en una época en la que Y entonces llegó la celebración. no existían supermercados, refrigeradores, camioLa llamada Estela del Banquete, una insnes ni ninguna de las herramientas que hoy damos cripción que conmemora el acontecimiento, regispor conocidas. tra que fueron invitadas 69.574 personas y que las La comida, por lo tanto, se transformaba en celebraciones se extendieron durante diez días. La una demostración de capacidad. cifra incluye distintos grupos de personas vinculadas al reino, entre ellos habitantes de Kalhu, dignatarios, funcionarios y personas provenientes de diferentes territorios.


Una fiesta que quedó escrita en piedra La historia de esta celebración ha llegado hasta nosotros gracias, principalmente, a la inscripción conocida como Estela del Banquete. La estela no solamente habla de la celebración. Forma parte de un conjunto de textos en los que Asurnasirpal II deja registrada la construcción de Kalhu, sus edificios y las obras realizadas durante su reinado. La llamada Estela del Banquete fue colocada cerca de la sala del trono de su palacio. Esto resulta interesante porque nos permite entender que el banquete no fue un acontecimiento aislado. Formaba parte de una imagen mucho mayor que el rey quería transmitir. La inscripción nos cuenta lo que el rey quería que quedara registrado. Y aquí debemos hacer una pequeña consideración como lectores de la historia. La inscripción es una fuente antigua, pero también es una inscripción real. Es decir, fue producida por el propio poder. Por eso, aunque la cifra de 69.574 invitados y las cantidades de alimentos son datos registrados en la estela, debemos tener presente que el texto también tenía una función de exaltación del rey. No estamos leyendo el informe de un organizador de eventos. Estamos leyendo la memoria que un rey quiso dejar de sí mismo. Llegados a este punto, quizás podemos hacernos una pregunta: ¿Era realmente una fiesta o era también una demostración de poder? Probablemente era ambas cosas. Asurnasirpal II no solamente estaba celebrando la terminación de una gran obra. Estaba mostrando lo que era capaz de hacer. Podía construir una nueva capital, levantar un enorme palacio, decorar sus muros con grandes relieves, reunir a personas provenientes de

Estela del Banquete de Asurnasirpal II, con inscripción cuneiforme

diferentes lugares de su reino y, finalmente, podía alimentar a casi setenta mil personas durante diez días. La abundancia era una forma de mostrar riqueza. La cantidad de invitados mostraba la extensión del reino. Los animales, las bebidas y los productos utilizados mostraban la capacidad de reunir recursos. Incluso las imágenes del palacio cumplían una función semejante. En ellas, el rey aparece como guerrero, cazador y gobernante. En las inscripciones se recuerdan sus conquistas y la construcción de sus obras. Todo parece conducir hacia un mismo mensaje:


Asurnasirpal II quería que quienes entraran en Kalhu entendieran quién era el hombre que gobernaba aquel territorio. La ciudad, el palacio, las imágenes, las inscripciones y el banquete eran diferentes formas de comunicar una misma idea.

Inscripción estándar de Asurnasirpal II en escritura cuneiforme

Una antigua forma de comunicar poder Hay algo especialmente interesante en esta historia. Aunque hayan pasado casi tres mil años, la forma en que el poder busca mostrarse no parece tan extraña para nosotros. Hoy no necesitamos levantar un palacio para mostrar nuestra posición. Existen otras formas de hacerlo: grandes edificios, ceremonias, eventos, fotografías, medios de comunicación y redes sociales. Por supuesto, sería incorrecto decir que una publicación actual en una red social es equivalente a una inscripción real asiria. Las sociedades y sus sistemas políticos son completamente diferentes. Pero existe una idea común que vale la pena observar: los seres humanos siempre hemos utilizado símbolos, imágenes y grandes

acontecimientos para comunicar quiénes somos y qué lugar ocupamos frente a los demás. Asurnasirpal II lo hizo en piedra. Y aquella piedra todavía nos permite conocer el mensaje que quiso transmitir. Lo que comenzó como una celebración por la construcción de una nueva ciudad terminó convirtiéndose en uno de los registros más interesantes que conservamos sobre la vida y el poder en la antigua Asiria. La cifra de 69.574 invitados resulta impresionante. También lo son las cantidades de animales, peces, huevos, pan, cerveza y vino registrados en la Estela del Banquete. Pero quizás lo más interesante no sea calcular cuánto comió cada persona, sino entender por qué un rey quiso dejar constancia de semejante abundancia. Asurnasirpal II no solamente estaba celebrando. Estaba mostrando. Mostraba su ciudad, sus construcciones, sus victorias, sus riquezas y su capacidad para reunir y alimentar a miles de personas. La celebración era también una manera de decir que detrás de aquella nueva capital existía un rey poderoso, capaz de controlar los recursos de un extenso territorio. Casi tres mil años después, Kalhu ya no es la gran capital que fue y Asurnasirpal II dejó de ser un gobernante. Sin embargo, una inscripción escrita en piedra consiguió conservar una parte de aquella celebración. Quizás esa sea la parte más curiosa de esta historia: el rey quiso que su pueblo recordara su grandeza y, sin saberlo, terminó dejando un relato que todavía hoy nos permite sentarnos, aunque sea por un momento, en aquella antigua mesa.

Q∴H∴ HAROLDO GODOY JORQUERA Grado 1°


BREVE CONTEXTO DE PLADECO Y PRC. UNA MIRADA LOCAL.

Las primeras formas de expresión local de organización parten en los “CABILDOS” (que a la vez tienen su origen en España), y funcionaban como órgano administrador local de una ciudad. En estos órganos solo participaban vecinos destacados y las élites de las comunidades. En 1854 se promulga la “Ley de Municipalidades” y fue la primera ley orgánica que buscó ordenar las administraciones locales, bajo un sistema más focalizado y con una fuerte subordinación al poder central, a través de los gobernadores y subdelegados. Esto provocó poca gestión de las municipalidades y escaso presupuesto para el desarrollo de los territorios. Esta ley rigió hasta 1891, año en el cual se promulga la “Ley de Comuna Autónoma”, en donde se divide al país en 267 comunas y otorga a los municipios independencia administrativa, presupuesto propio, facultades sobre la policía local y responsabilidad sobre aseo, ornato y educación; de acá se intuye que se inicia el sistema parlamentario. El 31 de marzo de 1988 se promulga la Ley N° 18.695, ley que diseña el marco técnico y administrativo básico de los municipios, donde al principio los alcaldes fueron designados por la Junta de la dictadura militar. Esta ley fija a los municipios como máximas entidades administrativas comunales; define al alcalde

como máxima autoridad, y al concejo municipal como órgano normativo, resolutivo y fiscalizador; y también promueve departamentos obligatorios como la Secretaría Municipal, Secretaría Municipal de Planificación, Obras y Tránsito. De acá desprendemos la Secretaría Municipal de Planificación (SECPLAC o SECPLA) que es “el departamento asesor de la alcaldía y del concejo municipal, encargado de diseñar, coordinar y evaluar los planes de desarrollo, los presupuestos y los proyectos de inversión pública de la comuna”. Este departamento es indispensable en las proyecciones urbanas y de gestión interna, ya que además de la asesoría a las autoridades, también tiene que elaborar el PLADECO (Plan de desarrollo Comunal) y el PRC (Plan Regulador Comunal). PLADECO Es el principal instrumento de gestión y planificación en las municipalidades de Chile. Tiene por objeto “definir las políticas, proyectos, programas y acciones prioritarias para orientar el progreso social, económico y cultural de una comuna durante un periodo determinado.” Su labor es indispensable en la conformación de políticas locales públicas acorde a las necesidades de la comuna en diversas materias que comprenden las


proyecciones más importantes del Municipio. En este sentido guía en la toma de decisiones al concejo y al alcalde en temas de inversiones y tiene la finalidad de anticipar necesidades atribuibles a los cambios demográficos o el crecimiento de la ciudad a mediano y largo plazo. También tiene características de orden participativo, ya que se construye mediante diagnósticos de la realidad comunal y la opinión activa de los vecinos, organizaciones sociales y autoridades; y abarca áreas clave como ordenamiento territorial, medio ambiente, desarrollo social, seguridad, cultura y economía local. PLAN REGULADOR COMUNAL Es un instrumento de planificación territorial que define cómo crece y se organiza el territorio urbano de una comuna. Define qué actividades se pueden hacer; qué y cómo construir; dónde se instalan las áreas verdes; y dónde y cómo se ubican las calles. Mayor importancia posee al definir qué zonas son para sectores residenciales, comercio, industrias o parques; la altura máxima de los edificios (construcciones en altura que superan los 4 pisos); tamaño de los terrenos y cantidad de habitantes de los mismos, en una determinada cota (densidad poblacional); cuáles son las vías estructurantes y por dónde pasarán futuras ampliaciones viales; y los lugares peligrosos, en donde no se debe

construir (por ejemplo, zonas inundables). Actualmente existe una modificación al instrumento mayor (Plan Regulador Metropolitano) que se llama Premval Satélite La Campana e incorpora a las cinco comunas de nuestra provincia (Hijuelas, Nogales, La Calera, La Cruz y Quillota) más las comunas de Limache y Olmué. La principal función de este instrumento mayor hace sentido a “ordenar el crecimiento de las ciudades y frenar la división sin control de terrenos rurales”. Para nadie son novedad los cambios demográficos de nuestro país y creo lo mismo sobre nuestra provincia. Por ejemplo, actualmente la comuna de La Cruz es la única de la provincia que no tiene PRC y sus efectos son evidentes respecto al aumento exponencial de viviendas y condominios sin el debido orden territorial; esto, sumado al aumento del parque automotriz, nos deja en un mal pie dentro de las conexiones viales de nuestra provincia, entendiendo que las vías comunicantes mayores son la Ruta 60-CH, el Camino Troncal y la línea del tren.

Q∴H∴ ROLANDO ARCOS ARREDONDO Grado 2°


ACERCA DE LA RAZÓN POR LA QUE COMETEMOS DE NUEVO LOS MISMOS ERRORES

¿No le ha pasado escucharse dar los mismos consejos que daba su madre, o su padre…? ¿No le ha pasado que los recuerdos de su adolescencia son el deja vu de los intentos que hace por encaminar a los suyos...? ¿No le ha pasado recordar lo que usted pensó o hizo cuando su padre o su madre le dijo cómo debían hacerse las cosas…? ¿No le ha pasado ver cometer a los suyos los mismos errores que usted cometió por no escuchar a sus mayores…? ¿No le ha pasado imaginarse a sus propios padres cometiendo los mismos errores…? ¿No le pasa ahora mismo imaginarse a sus nietos desoyendo los consejos de sus padres? Imagine ahora a la gran familia que es la humanidad y al inmenso coro de los mayores de todo el orbe, aconsejando, encaminando,

tratando de enseñar a través de la experiencia de sus propios errores… Imagine también a la gran masa de los menores, inflamados del mismo egocéntrico orgullo que un día tuvimos, pensando que lo sabíamos y lo podíamos todo, desoyendo, ignorando, anulando el efecto de la experiencia de vida que los mayores les ofrecen… Por eso cometemos una y otra vez los mismos errores. Generación tras generación. La esperanza, como siempre, es fortalecer el vínculo. Ser ejemplo. Contextualizar la palabra con los actos. Demostrar con la historia. Como especie, nuestra misión es seguir intentándolo.

Q∴H∴ LUIS FERNÁNDEZ LEÓN Grado 3°


DISCURSO.

DÍA DEL PADRINO MASÓN. Pronunciado por el Q∴H∴ Laureano L. Egaña Argandoña, Ex Venerable Maestro de la Respetable Logia Orden y Libertad N° 3, del valle de Copiapó.

“Acompañar a alguien es una forma sutil de decirle: tu historia también me importa”

Hoy aquí reunidos celebramos una nueva conmemoración del “Día del Padrino Masón”, oportunidad que no podemos dejar pasar para traer a nuestro recuerdo, que ante este recuerdo, lo inmortaliza en el tiempo, a nuestro Q∴H∴, Tussel Caballero Iglesia, quien fue gestor de hacer vivo este reconocimiento al hermano que tomó el compromiso y la elección consciente de acompañar, de guiar y de ser un punto de apoyo incondicional a lo largo del tiempo con ese hombre que encontró en las canteras de la vida, brindándole la oportunidad de forjar su propio destino, descubriendo, conquistando mediante el uso de sus capacidades innatas y herramientas adecuadas de llegar a ser un hombre libre que transite por los senderos de la vida que lo llevarán a ser un hombre propiamente tal. En aquel hombre visualizó la semilla que dará frutos en la tranquilidad de nuestros Templos, donde forjará los ideales para la convivencia solidaria, tolerante,

fraternal, los estímulos para una existencia justa puesta al servicio de la verdad y la permanente e invariable tarea de desbastar su piedra bruta, que no significa otra cosa que un abnegado proceso de autoformación trocando sus limitaciones, defectos e imperfecciones personales por actitudes de vida que se traduzcan en ejercicios permanentes de altos valores e ideales de justicia, de bondad, de fraternidad, de tolerancia y armonía con los cuales puede reelaborar una nueva filosofía de vida que lo centrará al servicio del progreso, del bienestar y de la justicia entre los hombres y los pueblos. Nos reunimos para celebrar, reconocer y expresar lo mucho que valoramos la presencia en nuestra vida iniciática de la figura del “Padrino Masón”, conmemoración que nos invita a meditar, a reflexionar el rol fundamental que cumple, que va más allá de un simple compromiso. No solo se trata de un hermano que presenta a un hombre a nuestra institución, sino que es


quien ofrece su respaldo emocional, su legado simbólico y principalmente su acompañamiento en el camino iniciático. Si buscamos un símil de este rol en la tradición católica, el padrino es elegido por su cercanía afectiva y por el respeto que inspira para los padres que entregan a su hijo al cristianismo; en nuestra institución es el padrino que busca a un ahijado para entregarlo a una nueva vida, a una vida iniciática, visualizando en esa Piedra Bruta perfectible, características que lo hacen merecedor de ser iniciado. En nuestra Ceremonia de Iniciación nos encontramos con distintos actores, uno de ellos el profano, actor principal con sus vestiduras incompletas, privado de uno de sus sentidos, con un dogal al cuello y sin sus metales, en este estado símbolo de su realidad, de sus defectos de herencia, de sus pasiones profanas, atentamente trata de seguir las instrucciones y asimilar lo entregado. En un segundo plano y siendo parte de esta ceremonia en forma silenciosa, sostiene, apoya, su sola presencia enaltece la ceremonia, es el hermano que, con profundo amor, con elevadas intenciones y esperanzas se atrevió a inducir a ese profano a que llamara desordenadamente a las puertas de nuestro Templo, es el Padrino Masón. En su intimidad ocurre algo que va más allá del protocolo, trae a su memoria su propia iniciación, encierra una carga emocional y espiritual profunda, anidan sus deseos que las futuras acciones de su ahijado brillen como el astro en su meridiano, y sus virtudes se extiendan siempre como rayos de luz que se expanden frente a los demás hermanos, que esas virtudes se vean fortalecidas y prevalezca la sabiduría para que sea un hombre moral y digno que honre al Taller. Es la

manifestación visible de un lazo invisible, lazos profundos que vienen de la vida profana y que se perpetuarán ahora en un plano más fuerte, más puro, honrando el vínculo entre ahijado y padrino. Expectante, se congratulará al verlo investido con el Mandil de Aprendiz símbolo que con trabajo, constancia y fervor irá adquiriendo conocimientos que lo harán un mejor hombre. Ser Padrino Masón es un referente constante, ejemplo de integridad que deja huella en el crecimiento de su ahijado es, en esencia ejercer esa fraternidad que proviene del corazón, del alma. Es aceptar el compromiso voluntario de ser faro en el progreso del iniciado, es el vínculo de elección; es alguien que decide por voluntad propia ser parte de una historia iniciática, comprometiéndose de velar por ese perfeccionamiento tan caro, tan hermoso. En él, siempre de “Pie y al Orden”, encontramos ese puente necesario que nos conducirá a encontrar sabiduría, serenidad y, muchas veces, esa complicidad necesaria para enfrentar los retos de la vida en los momentos de dudas, es quien valida nuestro potencial, observa, cuida y, sobre todo, cree en el camino que estamos trazando, transformándose en un compañero de ruta que nos ayuda a levantar la mirada cuando las circunstancias nos obligan a bajarla, es guía indispensable en este camino de superación, en este camino iniciático. Si bien la figura del Padrino como mentor y guía es relevante, es de igual importancia reflexionar lo que significa ser ahijado, es un compromiso profundo, es un compromiso de vida forjado en la fragua de la fraternidad. Es aceptar, con humildad y honor, con quien tomó la decisión de confiar de invertir su tiempo, su sabiduría y su fe en nuestro perfeccionamiento. Es un


contrato imperecedero silencioso de mutuo respeto donde la mayor gratitud no se expresa sólo con palabras, sino se ve reflejada en la forma que progresamos, en la forma que decidimos vivir nuestra vida iniciática y proyección de ésta en el mundo profano. Es un viaje en el tiempo donde debe permanecer encendida la llama refulgente, abrazadora de esta relación tan especial en donde el ahijado debe ser el testigo y continuador de los valores entregados por su padrino, entregando y buscando su mejor versión, viviendo con rectitud, tomando decisiones valientes, actuando con ética, solo así está validando este lazo de confianza que su padrino depositó en él. QQ∴HH∴, Ahijados hoy presentes, la esperanza que el hombre que hemos seleccionado siempre será perfectible descubriendo el fondo de su Ser más profundo en un lento pero continuo trabajo del desbaste de la Piedra Bruta de quien una vez fuera profano. Irá despertando paulatinamente a la libertad, al bien y a la verdad. Con esfuerzo, con tesón, con plena confianza en sí mismo se levantará por encima de sus debilidades para avanzar por el camino de la luz. Es posible que tropiece, que caiga, que la ráfaga del acontecer extramural se apodere de él, pero una vez y otra vez se debe levantar más fortalecido, más consciente del camino de la realización de sus ideales que lo llevaron a golpear desordenadamente las puertas del Templo, guiado por sus hermanos y principalmente por su Padrino Masón. QQ∴ Ahijados que vuestras conductas, constancia e integridad, os haga merecedores de ese “Dulce Nombre de Hermano”

QQ∴HH∴, sería un peso en mi conciencia dejar pasar esta oportunidad para agradecer y reconocer a mi Padrino Q∴H∴ Lorenzo Sotomayor Torreblanca, por su amistad, cercanía, por las lecciones compartidas, sus consejos silenciosos, por sus palabras de aliento en los momentos precisos, por creer en mis capacidades, pero también por sus correcciones que nunca son fáciles de aceptar. Vivencias compartidas que se transformaron en cimientos intangibles que permanecen intactos, desafiando distancias y tiempo, símbolo de una alianza que valoro inmensamente. Finalizo estas reflexiones trayendo a mi memoria a dos QQ∴HH∴, que Decoran el Oriente Eterno, que sin ser mis Padrinos cumplieron ese rol, tal vez sin darse cuenta, entregándome sus respaldos emocionales, sus legados simbólicos y principalmente sus acompañamientos en este camino iniciático que trasciende épocas, ganándose un lugar especial en mi corazón y en mi vida masónica. Gracias QQ∴HH∴ Juan Latorre Ossa – Herver Traslaviña Aguilar QQ∴HH∴, en esta solemne ocasión de celebración del Padrino Masón, con el corazón lleno de gratitud saludamos a ese hermano que vio en nosotros capacidades que nosotros mismos ignorábamos. ¡Muchas Felicidades en su Día Queridos Hermanos Padrinos Masones!

Aportado por el Q∴H∴ RODRIGO EGAÑA MONTENEGRO Grado 3°


Comité de Acción Masónica (2024-2025)

cual lideró y guio el Ex V∴M∴ en título para dicho periodo, el Q∴H∴ Juan Carlos Gutiérrez Troncoso. Este Comité organizó y ejecutó diversas actividades con el noble propósito de proyectar nuestra filosofía institucional hacia la comunidad. Mediante estas iniciativas, la Logia generó valiosas instancias de acercamiento y brindó un justo reconociEl Comité de Acción Masónica cons-

miento a distintas áreas del quehacer hu-

tituye una agrupación de QQ∴HH∴ de

mano que destacan por su labor funda-

nuestra R∴L∴. Durante el periodo 2024-

mental en la construcción de una mejor so-

2025, representantes de los tres grados

ciedad. En particular, el Comité enalteció la

simbólicos conformaron esta Comisión, la

vocación de servicio de quienes integran


ámbitos de la Salud, Bomberos y la Educa-

de acción, el equipo organizó y materializó

ción. Los Hermanos seleccionaron cuida-

la participación de nuestra R∴L∴ en el Día

dosamente a diversas instituciones que re-

de los Patrimonios. Durante estas jornadas,

presentan estos sectores para rendirles un

abrimos nuestras puertas a la ciudadanía

homenaje solemne y fraternal.

para exhibir nuestro quehacer masónico, se

Del mismo modo, el Comité trascen-

expusieron muestras de paramentos, li-

dió estos tres ejes principales y extendió su

bros, joyas, entre otros artículos; también

labor de difusión hacia otras esferas afines

se exhibió nuestro Templo. Esta apertura

al espíritu de nuestra Orden. En esta línea

persigue un claro objetivo de, en cierto


modo, disipar mitos surgidos desde el des-

expectación y colmó nuestro salón con una

conocimiento, demostrando que nuestra

distinguida concurrencia, brindándonos el

Orden, lejos de operar como una organiza-

honor de recibir a QQ∴HH∴ de otras Res-

ción secreta y sectaria, actúa hoy en día

petables Logias y Valles, a las damas de

como una institución discreta con fines al-

nuestro centro femenino AlfaOmega, así

truistas.

como a diversas agrupaciones y librepen-

Durante este mismo periodo, el Comité impulsó una interesante charla cultu-

sadores dedicados al estudio y la práctica de la espiritualidad.

ral enfocada en una dimensión inmaterial e

En resumidas cuentas, los miembros

invisible que acompaña el transcurso de

del comité llevaron a cabo todas estas

nuestros días: la mediumnidad. Para apar-

obras en estricta observancia de nuestros

tar esta temática

principios.

Su

de las manipula-

labor constante

ciones mediáti-

demostró

cas que la alejan

genuino interés

de sus verdade-

por

ros principios, la

aquellos valores

exposición tomó

que propician el

como

para-

crecimiento in-

digma la figura y

tegral del ser

el ejemplo del

humano,

un

cultivar

con-

Q∴H∴ Jaime Galté Carré. El destacado aca-

solidando su perfeccionamiento como el

démico, investigador y escritor Sergio Sali-

eje central de nuestra institución.

nas Cañas, gran referente en el estudio de la vida y obra del Q∴H∴ Galté, dictó esta

Q∴H∴ CARLOS ALTAMIRANO RAMÍREZ

charla magistral. El evento generó gran

Grado 2°


Se acerca a pasos presurosos el mes de septiembre, por lo que se ha escogido un tema relacionado con nuestra idiosincrasia. Septiembre es el mes en que los volantines pintan el cielo y el olor a empanadas invade las calles y la llegada de la primavera hermosea los paisajes de nuestra patria. “La exiliada del sur” es un poema de la artista chilena Violeta Parra musicalizado por Patricio Manns. El poema trata sobre los lugares del sur de Chile que Violeta recorrió durante su vida y donde a la vez se dejaba una parte de ella. Las dos versiones más conocidas son de Inti-Illimani y Los Bunkers. El poema corresponde a la décima número 58, de las noventa pertenecientes al libro Décimas, autobiografía en verso de 1970. Fue René Largo Farías quien le enseñó el poema a Patricio Manns y le propuso musicalizarlo. Manns le puso el título al tema, originalmente anónimo, y en su versión original musicalizada masculinizó el género de

la letra, modificó unos pocos versos y quitó los cuatro últimos. La canción “La exiliada del sur” es una pieza musical que evoca la nostalgia y el sentimiento de pérdida y fragmentación. La letra, que parece ser un relato de partes del cuerpo y del ser esparcidas por diferentes lugares del sur de Chile, utiliza la metáfora de la disociación física para hablar de la desconexión emocional y la identidad. Cada estrofa menciona distintos lugares de Chile, lo que sugiere un viaje o una serie de experiencias vividas en esos lugares, pero también puede interpretarse como una forma de expresar cómo las experiencias de la vida dejan marcas en diferentes partes de nosotros y en los lugares que visitamos. Recomendamos la canción “La exiliada del sur” por el grupo IntiIllimani en: https://youtu.be/FZXdJb9bBf8?si=f_3 8gZ3MRfJTbyIx

Q∴H∴ HÉCTOR CERDA VERGARA Grado 3°


NOSOTROS, del escritor ruso Yevgueni Zamiatine, es un libro excelente y me parece que está súper subestimado (nunca había oído hablar de él antes de comprarlo por impulso). Sé que en este hilo les encantan cosas como 1984 y créanme, si les gustan los libros que hacen una reflexión sobre la naturaleza de la humanidad y de la sociedad y su organización (especialmente las sociedades totalitarias), seguro que lo van a disfrutar. En lugar de ser un libro más enfocado en lo político, criticando un tipo de régimen totalitario, esta novela se centra en la naturaleza de la libertad (y su ausencia) como un aspecto de la humanidad misma. También trata la oposición entre la racionalidad y las emociones de una manera interesante y un poco aterradora. Además, debo destacar la increíble calidad del estilo de escritura de Zamiatine. Poético y hermoso, con un uso creativo del lenguaje, nos transporta a la mente del narrador. Si lo han leído, siéntanse libres de discutirlo en los comentarios, ¡no daré spoilers porque realmente quiero que la gente que aún no lo ha leído lo haga! (Reseña obtenida desde: https://www.reddit.com/r/books/comments/6qzciw/we_yevgeny_zamyatin_an_excellent_underrated_novel/?tl=es419) Para descargar (PDF): https://ww3.lectulandia.co/book/nosotros/

Q∴H∴ LUIS FERNÁNDEZ LEÓN Grado 3°


Participaron en esta edición… Q∴H∴ ÓSCAR LAGOS SILVA (3°) Q∴H∴ RODRIGO EGAÑA MONTENEGRO (3°) Q∴H∴ PATRICIO CAMUS JELVEZ (3°) Q∴H∴ HÉCTOR CERDA VERGARA (3°) Q∴H∴ LUIS FERNÁNDEZ LEÓN (3°) Q∴H∴ ROLANDO ARCOS ARREDONDO (2°) Q∴H∴ CARLOS ALTAMIRANO RAMÍREZ (2°) Q∴H∴ EDUARDO CORVALÁN CARRASCO (1°) Q∴H∴ FABRIZZIO MEDINA ASMAD (1°) Q∴H∴ HAROLDO GODOY JORQUERA (1°) Q∴H∴ ALFREDO ECHEVERRÍA MESÍAS (1°)

… a quienes agradecemos su colaboración. DIRECCIÓN Y EDICIÓN: Q∴H∴ LUIS FERNÁNDEZ LEÓN (3°) BIBLIOTECARIO Y ARCHIVERO

Q∴H∴ FABRIZZIO MEDINA ASMAD (1°)

APORTES: bibliotecarioyarchivero.rl70@gmail.com

R∴L∴ EDUARDO DE LA BARRA N° 70, VALLE DE QUILLOTA.

Las imágenes, fotografías, ilustraciones y diseños utilizados en esta publicación provienen de fuentes de acceso público y/o han sido generados mediante herramientas de inteligencia artificial.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook