Skip to main content

13

Page 1

Puliendo La Piedra


Puliendo La Piedra Año: 2 Edición numero: 13 Agradecemos la colaboración de nuestros QQ:. HH:. Rodrigo Egaña Montenegro Washingthon Mena Silva Luis Fernández León

Miguel Segura Vera Julio Contreras Garrido Eduardo Corvalán Carrasco Rodrigo Espoz Gómez


Editorial MODERNISMO-POSTMODERNISMO Y MASONERIA.

Vivimos una vida sumergidos en un mundo ya anunciado por Heráclito. Todo es cambio. Todo deviene. El cambio es inherente a la vida. Es una realidad irreversible. Pero el cambio en si es un proceso dinámico, sin ninguna connotación axiológica. El cambio por el cambio es la característica de la civilización actual. Pero no olvidemos que civilización no implica necesariamente cultura. Actualmente se habla mucho de modernismo y posmodernismo .Pero ¿Que caracteriza al modernismo y al posmodernismo? Lo primero es una reacción violenta contra la actitud cultural y espiritual, cerrada y dogmática que primo en la edad media. Confianza ilimitada en la razón y en el logro de una verdad objetiva. Somos herederos de la tradición proveniente de la ilustración. Más, el modernismo empieza a declinar con el cuestionamiento de principios de siglo de los valores y la razón. Desarrollo desmesurado de la tecnología, se puede considerar como un logro, pero también un germen de decadencia del modernismo. La tecnología exagerada conduce al consumismo; como escape al vacío existencial del individuo actual y como actitud anormal a la adquisición de bienes. Deviene la crisis existencial del modernismo. Crisis que comprende toda la cultura humana con excepción de las ciencias. Situación que es denunciada por H. Hesse, En “El Lobo Estepario” (situación individual) y en “El juego de Abalorios” (crisis cultural y moral de la sociedad). Característica de la época actual es el desconocimiento de una verdad objetiva y una racionalidad moral como norma universal de conducta. Asimismo, la razón considerada como operativa; funcional o eficaz. Se niega en la modernidad una verdad objetiva, solo se le reconoce como subjetiva; Cultural; histórica; práctica o existencial. Sumado al derrumbe de los valores, el modernismo generaba su propio derrumbe. Consecuencia natural de esta realidad, aparece el pos- modernismo; que no es nada más que la exageración del modernismo. Su fundamento es; “la ausencia de toda unidad de sentido. La crisis como modelo articulador del futuro”. Modelo para el arte, psicología, economía, política y sociología; y ¿Cuál es su producto? Un exacerbado consumismo y arribismo en lo económico –social. El hombre del pos-modernismo, es el hombre de la crisis permanente. Pero ¿cuál es el rol de la masonería en una modernidad amplia? Aparentemente es una institución anacrónica, esotérica, ritualista, simbólica, etc. Son rasgos que en un análisis superficial aparecen incongruentes y superados, pero estas características obedecen a una realidad inherente del hombre. Sus formas pueden variar, pero no así su sustrato. El hombre además de consumista, es ritualista y vive inmerso en el símbolo y en el mito. Pero ¿Cuál es la postura de la institución ante el cambio? Lo reconoce y lo acepta; siempre que sea positivo y no evasión y desarraigo existencial. La masonería no acepta el cambio por el cambio, como pose del modernismo. Todo cambia en la vida; salvo que este cambio sucede en torno a un eje, y este debe incluir lo espiritual. La masonería ofrece al hombre y a la sociedad lo permanentemente valido. Valores objetivos y atemporales. Todo puede cambiar, pero no así tríptico de nuestra institución, Libertad, Igualdad y Fraternidad. Lo contrario sería dudar del hombre mismo y de su progreso moral.


ACERCA DE LA GRAN CADENA Y SUS ESLABONES O DE LA GRAN HOGUERA Y SUS LLAMARADAS Cuando los pre científicos de fin de siglo XVIII teorizaban, observaban y demostraban empíricamente que la vida se originaba espontáneamente, no solo cometían un error en la aplicación del método científico, sino que además soslayaban la aún más apasionante pregunta sobre la dispersión de la vida biológica.

Hoy podemos asegurar que ni las moscas ni las ranas brotan en forma espontánea de la pudrición, sino que sus huevos (semillas de vida) crecen y se desarrollan en dichos elementos, desde allí brotan en forma independiente y reconocibles como uno más, parte de su especie. Pero la afirmación que es definitivamente más apasionante es que suponer que no hay vida nueva. Sino que la vida que existe es fruto de la reproducción, sexuada o no, multiplicada matemática o exponencialmente, de una misma semilla de vida inicial. Si hoy podemos asegurar que la raza humana deriva , de una evolución dendrítica y azarosa desde los primeros homínidos hasta hoy, en un proceso que comenzó hace más de 8 millones de años, también podemos asegurar que esos primeros homínidos, descendían de formas de vida anteriores hasta, retrotraer nuestros orígenes a ese “caldo original” donde la creación comenzó a evolucionar. Hace miles de millones de años.

Y aún está aquí. A través de nosotros. Es la misma cadena que comenzó con el primer eslabón. Si el lector pone la suficiente atención en este argumento caerá en la cuenta de que su presencia en este escenario común, se debe a un largo proceso donde sus padres y sus abuelos y los suyos a la vez, reprodujeron la semilla de vida, la simiente divina, hasta hoy. Tal vez nuestra única y esencial misión en la tierra es mantener encendida esta hoguera.

La misma que el soplo divino encendió en el génesis de todo lo que existe, en un trazado infinito.


El equilibrio es la danza entre los contrarios. Esta frase resume de forma poética una de las enseñanzas más esenciales del pensamiento taoísta: el universo está compuesto por dualidades (luz y oscuridad, frío y calor, acción y descanso, vida y muerte), pero estas no son enemigas entre sí. Son complementarias. No luchan, danzan. En el Tao, no se busca suprimir un polo, sino armonizar ambos. La idea viene de la comprensión del Yin y el Yang, el símbolo clásico del Tao. No existe el día sin la noche, ni el sonido sin el silencio que lo rodea. Los opuestos se transforman constantemente uno en otro: ese es el Tao, el flujo natural de la existencia. La moraleja es clara: La vida no se trata de elegir entre extremos, sino de aprender a moverse con gracia entre ellos. Intentar forzar la permanencia en uno solo de los polos (por ejemplo, querer solo felicidad, solo actividad, solo éxito) rompe el equilibrio y genera sufrimiento. Comprender y aceptar los ciclos es la clave de una vida más armónica. Aplicación al día a día Evita los extremos: Si trabajas en exceso, terminarás agotado. Si descansas en exceso, caerás en la apatía. Alterna y equilibra. Acepta los momentos difíciles: El sufrimiento y la frustración tienen su lugar. No son errores, son parte del ritmo natural de la existencia. Encuentra el balance emocional: No se trata de reprimir emociones, sino de no dejarte dominar por ellas. Ni negar la tristeza, ni aferrarte a la euforia. Escucha tu cuerpo: ¿Te pide movimiento o quietud? ¿Acción o contemplación? El equilibrio no es estático, es flexible y dinámico. Relaciones personales: Toda relación sana es una danza entre dar y recibir, hablar y escuchar, estar y dejar estar. Conclusión La sentencia taoísta de hoy nos recuerda que la armonía no es rigidez, sino fluidez consciente. Como en una coreografía, aprender cuándo moverse y cuándo detenerse, cuándo actuar y cuándo ceder, cuándo avanzar y cuándo observar... es vivir en el Tao. No hay paz verdadera sin integración de los opuestos. Solo cuando dejamos de luchar contra las dualidades y comenzamos a danzar con ellas, descubrimos el verdadero equilibrio.


Aporte al tema “El Secreto” Quiero compartir con ustedes, producto de un trabajo en cámara llamado “El Secreto”, un breve, pero a mi criterio interesante aporte. Y es que muchos de los símbolos fundamentales de nuestro grado, como “el secreto”, no son exclusivos de nuestra orden, sino que ya estaban presentes en ritos iniciáticos antiguos, extintos hoy en día, pero que en su momento tuvieron importancia y longevidad. Los Misterios Eleusinos (Antigua Grecia) Estos ritos se desarrollaron en la Grecia Clásica entre el Siglo VIII a.C y el Siglo V d.C, es decir duró aproximadamente 1.200 años. Y se practicó en las cercanías de Atenas, específicamente en el Santuario de Eleusis, en honor al dios Deméter y su hija Perséfone. Quien como todos sabemos cada año realiza un viaje al inframundo para que inicie el otoño, y regresa al mundo de los vivos para dar vida a la primavera. Y es precisamente este tema simbólico, que representa la muerte y el renacimiento, la agricultura y la vida humana lo que le da vida a este rito. Los Misterios Eleusinos enseñan que la muerte no es el fin, pues se puede alcanzar la inmortalidad del alma. El objetivo de este rito era transformar al iniciado en: 1° En un alma despierta y purificada, 2° Un hombre capaz de comprender y aceptar la muerte en serenidad y 3° Una persona capaz de vivir como un ser sabio y espiritual en armonía con lo divino.

Cabe mencionar que entre las principales características de este rito estaban: 1° Una Iniciación Simbólica compuesta de tres momentos: la preparación del postulante; los “Misterios Menores”, donde se purificaba al candidato; y los “Misterios Mayores” donde se relavaban los primeros secretos. 2° Una Estructura Secreta y Jerarquizada: donde cada iniciaba realizaba un estricto juramento de guardar silencio sobre todo lo visto y vivido. Y aceptaba la muerte como castigo al traicionar estos misterios. Así mismo, existían diferentes grados al interior del grupo, a los que se podía acceder de forma gradual con el tiempo, siendo los más alto el Sacerdote Hierofante y el Arconte Basileus. Los Ritos de Mitra (Imperio Romano) Estos ritos formaron parte de una religión mistérica que se desarrollo en Roma entre los Siglos I y IV d.C. Sus adeptos eran principalmente soldados y comerciantes. Se centró en el culto a Mitra, deidad de origen Persa, que se incorporó al panteón romano, se estima que a inicios del Siglo I. este dios estaba asociado al sol, la luz, y simbólicamente verdad sobre la oscuridad y la victoria del alma sobre el caos. Los principales objetivos de este rito eran: 1° Convertir al hombre en un guerrero espiritual; 2° Alcanzar la iluminación y autoconocimiento; y 3° Vivir con honor y coraje a través del dominio de sí mismo.


Entre las principales características de este rito estaban: 1° Un culto Secreto y Jerarquizado: donde solo iniciados podían participar. Además, existían 7 grados de ascenso progresivo, cada uno con sus rituales, símbolos y pruebas espirituales. El camino del iniciado exigía valentía, disciplina y fortaleza, pues se promovía el desarrollo de un carácter fuerte y autocontrolado. 2° Se establecían Espacios Sagrados: donde se realizabas las ceremonias, usualmente templos subterráneos o cuevas que simbolizaban el útero materno y el paso a otra vida. Como conclusión, podemos decir que estas dos tradiciones de la antigüedad poseen aspectos fundamentales comunes con nuestra augusta orden, como por ejemplo: 1° La idea del Secreto Iniciático, el cual no una acción de egoísmo, sino de protección, pues la luz necesita de maduración espiritual para poder ser comprendida. 2° Los símbolos y ritos progresivos, pues a medida que el iniciado avanza y demuestra crecimiento, va a prendiendo nuevos elementos y reflexionando sobre ellos de una forma diferente. 3° Se valora el silencio y discreción como elemento fundamental para que la luz sea revelada. 4° Búsqueda permanente para convertir a hombre en un ser elevado, consciente, fuerte y conectado con el universo.

Tabla Comparativa entre estas tradiciones de la antigüedad y la Francmasonería.

Misterios Eleusinos

Ritos de Mitra

Masonería

Tipo de

Renacimiento

Superación

Autoconocimiento

Transformación

Espiritual

personal y

y

disciplina

perfeccionamiento moral

Símbolo central

Virtud Clave

Mito de Perséfone

Mito de Mitra

La Piedra Bruta,

Ciclo de la vida y

Luz sobre la

El Templo Interior,

la muerte

oscuridad

la Luz del conocimiento

Sabiduría interior

Fortaleza, lealtad

Silencio, reflexión,

y valentía

fraternidad, labor

constante Meta Final

Paz frente a la

Iluminación y

muerte

fuerza interior

Transformación del individuo en un ser libre, justo y virtuoso, constructor de sí Mismo


Simbolismo y Templo Masónico El símbolo es la figura emblemática o imagen representativa que da a conocer mediante su amplia posibilidad un mensaje mucho más extenso de lo que las palabras pueden explicar. El símbolo, además, mecanismo común de los hombres para lograr una transmisión del conocimiento antes incluso de la palabra hablada o escrita, permite al hombre (o a veces no), asociarse de manera íntima con el conocimiento en él expresado y requiere de su interlocutor una especial sutileza emocional, imaginativa, comprensiva y racional de éste, para lograr la recepción e interpretación adecuada de toda la carga de conocimiento del cual viene provisto.

El método francmasónico es claro en que la investigación del significado y la percepción del significante son fundamentales en la formación de un masón. La aplicación de su interpretación a la moral, a la instrucción filosófica y al pulimento constante del masón de su piedra bruta, está fundamentado en lo que se puede llamar la ciencia del simbolismo. De todos los objetos que constituyen la ciencia masónica del simbolismo, quizá el más importante y el que tiene mayor significación sea el Templo Masónico. Estas razones llevan a pensar que el análisis del simbolismo presente en el Templo Masónico, en la Logia y en el universo masónico sea una ardua y compleja tarea. Sin duda entonces, uno de los símbolos más importantes y que constituye un permanente tema de meditación en la Masonería es el Templo o Logia. Recinto donde se trabaja A:. L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:. en que la Logia, es un espacio sagrado que establece una línea de demarcación y separación con el mundo profano. El Templo masónico, como el Templo de Salomón, es la cristalización de una Idea arquetípica, y su estructura es análoga a la estructura cósmica. Él es el resultado de las correspondencias y leyes simbólicas que permanentemente tejen la realidad universal; es decir del orden, equilibrio y belleza con que dicha realidad se expresa. Siendo así, en la Logia nada es superfluo ni puesto al azar, sino que cada símbolo allí presente, así como cada gesto ritual, es significativo y está manifestando un tono, una nota, un color y un matiz particular de la Armonía del Mundo. En ese contexto y como parte fundamental de la vía iniciática, el Templo de Primer Grado, representa la matriz o el útero: la llegada a la vida y la angustiosa demanda de luz. Su decoración es azul, porque la fuerza que lo inspira viene de arriba, del cielo.


El Templo es, en definitiva, un microcosmos que permite en su limitación de oriente a occidente, de sur a norte, del cenit al nadir, concentrar las energías de sabiduría, de vivencia, de luz, sin dejar que entren falsas luces. Tampoco permite que el bullicio y las distracciones profanas flanqueen las puertas para confundir a aquellos que se encuentran en acción de progreso. La elevación, gradual y jerarquizada, fruto del proceso recurrente de pulimento en el trabajo del taller y de la vida diaria, nos permite elevar la densidad del ser humano común a otros planos o niveles superiores de realidad.

Sin embargo, no debemos olvidar la antiquísima alegoría, que nos señala que el Templo no es simplemente una imagen del universo, sino también una representación del Templo de la Vida Individual, que cada uno de nosotros, por sus esfuerzos, levanta en sí mismo para la gloria o expresión del Supremo Principio o Gran Arquitecto. Esta Gloria del Gran Arquitecto que cada masón debe esforzarse en encarnar y entender que somos al mismo tiempo constructores, sacerdotes y devotos.


La Influencia de la Masonería en la Música Clásica Compositores como Mozart, Haydn y Beethoven eran masones. Sus obras contienen estructuras y símbolos que reflejan enseñanzas masónicas, como en "La flauta mágica". La relación entre la masonería y la música clásica es uno de esos hilos secretos de la historia que muy pocos han seguido, pero que revelan una riqueza simbólica y emocional extraordinaria. En el siglo XVIII, cuando la masonería especulativa vivía una expansión vibrante en Europa, muchos artistas, intelectuales y compositores encontraron en sus logias un refugio espiritual y un espacio de libertad donde podían cultivar ideales de fraternidad, razón y elevación del alma. Entre ellos, destacan figuras monumentales como Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn y Ludwig van Beethoven, quienes no solo fueron influenciados por los valores masónicos, sino que los incorporaron sutilmente en sus obras, como si la música se convirtiera en un canal ritual más para transmitir la luz. Mozart es quizás el caso más emblemático. Iniciado en la logia vienesa "Zur Wohltätigkeit" en 1784, compuso varias piezas dedicadas explícitamente a ceremonias masónicas, como La Música Fúnebre Masónica (K. 477), impregnada de solemnidad y recogimiento, pensada para acompañar las despedidas rituales a los hermanos fallecidos. Pero su obra más masónica, sin duda, es La flauta mágica (Die Zauberflöte), una ópera que en apariencia parece un cuento fantástico, pero que es en realidad un viaje iniciático lleno de símbolos y enseñanzas esotéricas. El protagonista, Tamino, atraviesa pruebas de fuego, agua y silencio; la logia está representada por el templo de la sabiduría; y personajes como Sarastro encarnan al Maestro Masón ideal, sabio y justo. Incluso los tres acordes iniciales de la obertura tres golpes lentos y solemnes aluden al llamado ritual que marca el inicio de una tenida masónica. Haydn, aunque más reservado en cuanto a su vinculación con la masonería, también compartía afinidades con sus ideales. Su música refleja un orden estructural, una armonía entre las partes, que encarna el espíritu masónico de construcción, equilibrio y belleza. Por su parte, Beethoven, aunque no hay pruebas concluyentes de su iniciación formal, estaba rodeado de círculos masónicos y compartía su pensamiento ilustrado, humanista y rebelde ante las cadenas del dogma. Su Himno a la Alegría, más tarde adoptado como símbolo universal de fraternidad, es una expresión sonora del ideal masónico de unión entre los pueblos bajo el signo de la libertad y la razón. Estas conexiones no son meros detalles históricos: nos muestran cómo el arte puede convertirse en una forma de ritual. En sus obras, estos compositores tradujeron los símbolos, valores y aspiraciones de la masonería en notas, armonías y silencios. Para quien sabe escuchar, cada sinfonía puede ser un templo, cada melodía una enseñanza, y cada acorde una invocación a la luz. Así, la música clásica y la masonería se abrazan en un mismo gesto: el de elevar el espíritu humano hacia lo sublime.


Libro Recomendado Nombre: El juego de Abalorios Autor: Herman Hesse Sinopsis: La novela representa en el fondo todas nuestras dudas y temores cuando se reflexiona en profundidad, sobre muestras virtudes y defectos, es simbólica, Y es asi como el autor intenta reflejar la vida misma entre las líneas que nos invitan a quitar la división de nuestros pensamiento segregándolo en base a nuestra meditación consciente y liberación del conflicto interno.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
13 by LUIS CLAUDIO FERNANDEZ LEON - Issuu