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24 de febrero de 2011 OFICINA DE JUSTIFICACIÓN DE LA DIFUSIÓN

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

IGNACIO FERNÁNDEZ TOXO “Nosotros no hemos elegido el momento. Esto era reforma sí o sí” Dentro de ese sector crítico de CCOO dicen que no era el momento. ¿Por qué ahora? No es el momento que ha elegido el sindicato. Sí teníamos la provisión de que en 2012 se negociara, de hecho estaban culminando los trabajos de la Comisión parlamentaria del Pacto de Toledo. Pero no estaba en la agenda de 2010. Lo precipita el Gobierno, que comete el error de mezclar crisis y futuro de la Seguridad Social, transmitiendo la sensación de que esta puede entrar en quiebra. Una vez que no hemos elegido el momento, esto era reforma sí o sí y en esa situación, ¿qué tenía que hacer el candidato? ¿Mirar para otro lado?

Decía el sociólogo francés Gustave Le Bon, que “gobernar es pactar; pero pactar no es ceder”. Hoy muchos se preguntan si el Acuerdo Social y Económico firmado entre patronal, sindicatos y Ejecutivo cumple ambas afirmaciones. Posiblemente haya sido una de las decisiones más difíciles para el actual secretario General de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo (Ferrol, La Coruña, 1952) en los dos años que lleva al frente de la Confederación Sindical de CCOO, aunque en su larga trayectoria sindical ya haya pasado por otros momentos complicados. Con solo 19 años participó en la organización de la huelga general de Ferrol del 10 de marzo de 1972, en la que la policía hirió a 40 personas y dos trabajadores perdieron la vida; y desde 1987 está involucrado en actividades de la directiva del sindicato. Sereno, camisa azul rayada y calma aparente en su despacho. ‘Pactar o no pactar’ era la cuestión; días después de la firma parece que lo peor haya pasado. ¿Había otras alternativas? En esta entrevista, Toxo asegura que se trata del “pacto que era posible”. ¿Cómo definiría el Acuerdo Social y Económico? ¿como un éxito, un fracaso o lo menos malo? Ni una cosa ni la otra. En materia de pensiones me hubiera gustado otra cosa, porque había formas distintas de hacerlo, desde luego diferentes a la que planteaba el Gobierno. Creo que se trata del acuerdo posible. Al menos, con el impulso de la movilización del 29 de septiembre se ha conseguido, no solo limitar los daños de la reforma que tenía diseñada el Gobierno, sino dar rentabilidad al sistema público de pensiones para un período prolongado de tiempo.

FOTO: TERESA RODRÍGUEZ

LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

establece un nuevo derecho que es el de la jubilación anticipada. ¿Qué fue lo que más costó negociar? Lo que quedó para el final, que fue lo que determinó el acuerdo: cuántos años de cotización eran necesarios para alcanzar derechos máximos. Finalmente salieron esos 38 años y medio que no son ni los 41 que planteaba el gobierno ni los 35 que proponíamos nosotros. Pero aún así conviene decir que hoy el 53% de las personas del régimen general de la Seguridad Social salen con carreras de cotización por encima de los 35 años, con lo cual creo que al final ha habido un encaje que permite salvar los derechos de la inmensa mayoría de la gente.

¿Qué otras alternativas había? Sigo sosteniendo que en España no era imprescindible retrasar la edad de jubilación. Me habría gustado que se hubiesen contemplado más elementos relacionados con el capítulo de ingresos, pero esto era incompatible con la forma de aproximación que había hecho el Gobierno al futuro de la Seguridad Social.

¿Durmió mejor el día de la huelga o el día del pacto? Tengo buen dormir y creo que los dos días dormí más o menos igual. Fueron cosas distintas. El día de la huelga comprobamos que la gente no estaba dispuesta a tirar por la borda los derechos sin pelearlos y el día del pacto, consolidamos, al menos en parte, ese trabajo.

Se habla de jubilación flexible ¿en qué aspectos lo es? En España habrá dos edades extraordinarias de jubilación: 65 y 67 años, pero existirá la posibilidad de permanecer más allá de esos años aún con la pensión completa. También se

¿Cómo se ha recibido en CCOO el acuerdo? En las organizaciones territoriales y federales, bien. Es normal que haya un cierto nivel de contestación. En CCOO, en materia de pensiones, venimos de una historia en la que se han manifestado tradicionalmente dos posiciones distintas.

Según una reciente encuesta, el 70% de los españoles rechaza el acuerdo Claro, porque la encuesta tiene elementos contradictorios. Si preguntan si cree que es necesaria la reforma de las pensiones, la mayoría dice que sí; pero si preguntan por el pacto, entonces, la inmensa mayoría dice que no. Aquí el factor clave es el desconocimiento, porque se ha estado machacando con los 67 y los 38,5. Nos gustan las cifras. Claro, y esto es muy reduccionista. La gente tiene que saber que la aplicación va a ser gradual; que habrá un período de 15 años para ir adaptándose a las nuevas disposiciones cuando entren en vigor el 1 de enero del año 2013, que es la previsión; que hay contrapartidas muy importantes como el reconocimiento de períodos de cotización por nacimiento de hijos hasta un límite de 24 meses o el reconocimiento a efectos de Seguridad Social de los becarios. ¿Es calcada esta reforma a la que se ha llevado a cabo en Alemania? El sistema español incorpora cosas que hemos aprovechado de otros, por ejemplo, cuando hablamos de jubilación flexible hemos mirado hacia el modelo sueco, pero sí es cierto que hay una tendencia en toda Europa, impuesta por la propia dinámica de la Comisión, a retrasar la edad de jubilación a los 67 años. Bebe de esa fuente y de las reformas que se han hecho en Alemania y en Francia, y en algún otro país. ¿Qué opina de la recomendación de Angela Merkel de vincular productividad y salario? Lo primero que tendrá que hacer es convencer a sus socios en el Consejo de Europa. El objetivo no deja de ser un objetivo político de in-

flación, si no va acompañado de una cláusula de garantía salarial. Creo que sería un error inducir un cambio que nos llevase a volver a referenciar los crecimientos salariales con la inflación pasada, eso sí es inflacionista y eso sí generaría problemas, sobre todo, a las empresas que están en los mercados exteriores. Se ha hecho una reforma pero todavía hay un 20% de paro que continúa ahí. ¿Qué le dirían al Gobierno? Ya sabía el Gobierno cuando la puso en marcha que la reforma no iba a crear empleo, que no hay ninguna ley que cree empleo, cualquier reforma del Estatuto de los Trabajadores que se diseñe con ese fin está abocada al fracaso. El empleo lo crea el crecimiento del desarrollo de la actividad económica y la situación no invita precisamente al optimismo. Los profesores exigen que se adapte este régimen general a sus exigencias. ¿Cree que habrá posibilidad de jubilación LOE? De momento, se tiene que abrir un proceso de negociación en el ámbito del diálogo social en la función pública. La pretensión del Gobierno es la de extender a las pasivas el sentido de las reformas que se ha hecho en el régimen general. Yo creo que si el Gobierno fuese con una especie de piloto automático a la Mesa de negociación, podría abocarla al fracaso. Creo que lo que hay que hacer es movilizar la situación a partir de la realidad de este sistema y acomodar lo que haya que hacer a las necesidades. ¿Podemos enviarle un mensaje tranquilizador a los docentes o se jubilarán todos a los 67? No creo que en este país la mayoría de la gente se vaya a jubilar a los 67 si no quiere hacerlo. Dicen en su web que el acuerdo “garantiza un sistema de pensiones público, contributivo y sostenible aunque no sea el final de la lucha”. ¿Cuál es el final? El final de la lucha está por escribir, vivimos un período de profundas transformaciones. Estamos casi prácticamente al principio y lo que estamos es en puertas de una gran involución política y social, si no se para. Parece que los neoliberales se han convertido al maoismo y pretenden que el esquema económico se traslade con el conjunto del paquete de ausencia de libertades, sobre todo, aquellas que tienen su expresión en el mundo del trabajo.


"Esto era pactar si o si"