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6 ESCUELA Núm. 3.894 (246)

España

17 de febrero de 2011

Europa denuncia segregación en las escuelas españolas • Un informe de la ECRI advierte sobre la distribución desigual de niños inmigrantes en los colegios y “las prácticas discriminatorias en la admisión” JUAN ANTONIO OJEDA Secretario General de EC

Mirar al futuro

U

na y otra vez las evaluaciones y los índices alcanzados nos sitúan en los primeros puestos de Europa en fracaso escolar. Hace unos meses el Informe PISA y ahora recientemente, la comisaria Europea de Educación, Androulla Vassiliou, lo cifraban en el 31,2%, es decir, casi uno de cada tres alumnos españoles fracasan. No creo que necesitemos más evaluaciones, sino soluciones. Los que pierden realmente son los alumnos, sus familias y la sociedad en general, dado que el sistema educativo no sabe cómo retenerles, siendo expulsados de la escuela o haciéndoles repetir, como si ellos fueran los culpables, convirtiéndoles en víctimas inocentes. Muchos evocan lo que se ha hecho en el pasado, las decisiones tomadas, los resultados alcanzados. Vemos que todos los niños/as españoles están escolarizados. Pero debemos mirar con urgencia al futuro. Las soluciones del ayer no logran el éxito, y debemos afrontar ese futuro con humildad. Solo así nos capacitaremos para aprender de otros, para incorporar a nuestro sistema educativo aquellos conocimientos y buenas prácticas que posibiliten una mejora significativa, continuada y de calado, que logre mayor éxito. No perdamos el tiempo en buscar culpables, es una responsabilidad compartida. En muchos países han descubierto que “la educación es cosa de todos” y todos los sectores, organismos y agentes de la sociedad se han puesto a trabajar para mejorar la educación, para que los profesores enseñen mejor y tengan los recursos adecuados para ello y para tutorizar, apoyar y atender los diferentes niveles y ritmos de aprendizaje; para que los alumnos estén motivados y participen más activamente en su proceso de aprendizaje y realicen el esfuerzo que requiere; para que el sistema educativo sea más atractivo, competitivo, flexible, orientativo y con los apoyos adecuados, capaces de encauzar a los alumnos en función de sus competencias e intereses y capaces de recuperar a los que fracasan o quieren abandonar. Todos, profesores, alumnos, familias, administraciones, patronales, servicios sociales, medios de comunicación, etc. han de trabajar conjuntamente y asumir la responsabilidad y compromiso que corresponde a cada uno para rebajar esas cifras.

LOLA GARCÍA-AJOFRÍN “Respetar, aceptar y apreciar la diversidad”. La UNESCO, en su Declaración de Principios sobre la Tolerancia, de 16 de noviembre de 1995, utilizaba esas tres palabras para definir un término imprescindible para la convivencia en las sociedades contemporáneas: la tolerancia. Una década y media después, el IV informe sobre España de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) revela que eso no se está cumpliendo en todas las escuelas españolas. No se respeta, porque según este estudio, las manifestaciones xenófobas entre adolescentes están proliferando; no se acepta, porque esta comisión revela que han recibido informes constantes de la existencia de lo que denominan “escuelas gueto” de niños inmigrantes o gitanos en algunas partes del país y de “prácticas discriminatorias en el proceso de admisión, que permiten a los colegios concertados seleccionar a sus alumnos”; y no se aprecia, porque el plan de estudios obligatorio no incluye la historia, la cultura y las tradiciones de las minorías que contribuyeron a la construcción de la historia del país. La ECRI, en concreto, se refiere al pueblo gitano, aunque otros grupos como los afrodescendientes españoles también reclaman su espacio en los libros de texto. El estudio, una radiografía reciente sobre el racismo en España en todos sus ámbitos: mecanismos legales, plan de derechos humanos, discriminación, opinión y discurso público, violencia racista, grupos vulnerables, conducta de los agentes del orden, vigilancia del racismo y sensibilización; en materia de enseñanza, hace recomendaciones a España, en concreto, sobre estas tres cuestiones: proceso de admisión, apoyo lingüístico y visibilidad de las minorías.

“No hacen falta criterios de admisión perversos para segregar; las elevadas cuotas de comedor, actividades extraescolares o el precio del uniforme se encargan de discriminar por sí solos”, asegura Ibarra Sobre la distribución desigual de los niños inmigrantes, la ECRI echa mano de la LOE, que recoge casi palabra por palabra esta recomendación: “La escolarización en centros públicos y privados concertados debe garantizar una adecuada y equilibrada distribución entre los centros escolares de los alumnos con necesidad de apoyo educativo”. “Eso no se está haciendo”, asegura al teléfono Abdel Hamid Beyuki, representante de España en el Comité contra el Racismo y la Intolerancia. “En el ámbito educativo, la ECRI reitera que es el proceso de admisión el que está fallando en España”, asegura, “y sobre esto insistimos en llamar la atención a los gobiernos”. Marroquí de cuna, español de adopción, Beyuki conoce bien la reali-

dad española, con la perspectiva del local y el inmigrante. Reside en el país desde 1984, cuando escapó de Marruecos al ser condenado a 30 años de cárcel por sus ideas políticas, durante la dictadura del régimen de Hassan II. “Son muchos los avances que se han hecho en este país en el ámbito de la tolerancia en los últimos años”, afirma. El representante español de la ECRI se refiere, en concreto, a lo que concierne al campo legislativo, “y así lo celebra este cuarto informe”. De hecho, él es el primer inmigrante en España nombrado en un puesto oficial para representar al Gobierno de Madrid en el seno de la Unión Europea, antes lo había ocupado el filósofo Fernando Savater; pero, también reconoce que “hay mu-

El contexto pesa más que el origen Asociar inmigración con bajos resultados en una práctica además de perversa, errónea. Así lo reconoce el informe del Ministerio de Educación de 2010, El rendimiento educativo del alumnado inmigrante analizado a través de PISA 2006, dirigido por Jorge Calero y en el que han participado Álvaro Choi de Mendizábal y Sebastián Waigrais, en el que se evidencian “elementos relevantes, que no necesariamente están relacionados con la presencia de inmigrantes”. El estudio llama la atención sobre el contexto sociocultural de la familia, que constituye el conjunto de variables fundamentales que inciden de forma más intensa en el rendimiento educativo de los jóvenes. Esto “muestra que la desigualdad en los resultados está en buena medida basadas en

desigualdades previas”. Así, por ejemplo, se constata que mientras prácticamente la mitad de los alumnos nacionales de 15 años dispone en sus hogares de una biblioteca superior a 100 libros, dicha proporción es tan solo del 18,5% para sus homólogos de origen inmigrante. El estudio también informa del escaso número de niños inmigrantes que asisten a centros privados y asegura que “si todos los centros escolarizaran a estudiantes idénticos, no diferenciados, los centros privados obtendrían peores resultados que los públicos”. En PISA 2006, en Ciencias, los alumnos de origen inmigrante se situaron casi 60 puntos por debajo de la media de los españoles (493,6 frente a 434).

cho que pulir todavía”. El objetivo de este informe es denunciar las irregularidades para que se tomen medidas. “Nuestra principal preocupación es que se conozca la realidad, para que se pueda pasar a la acción”, reconoce. Por ello, se ha encargado personalmente de enviar el documento a cada ONG, Administración e, incluso, diputado español, uno por uno. “Nadie puede darse por no enterado”, ironiza; aunque, de momento, reconoce que desde el Ejecutivo, nadie se ha pronunciado. Mónica Chamorro, directora del departamento de Educación de la Fundación Secretariado Gitano, asegura que los centros que la ECRI califica como ‘escuelas gueto’ responden muchas veces a una segregación residencial que se da en algunos barrios, pero también a la agrupación por niveles educativos que realizan algunos colegios, donde quedan relegados muchos alumnos gitanos, que tienen un desfase curricular importante con respecto a otros grupos. “Esto limita a estos alumnos, porque primero, dejan de relacionarse con los compañeros de otros grupos culturales, y segundo, pueden verse afectados con la consiguiente falta de oportunidades”, asegura Chamorro. En la asociación Movimiento contra la Intolerancia, para su presidente, Esteban Ibarra “lo más importante del informe de la ECRI es que está señalando deficiencias” y califica el estudio como “demoledor”. El paso a la acción lo deben dar otros. Ibarra apunta una serie de medidas que podrían solventar


Europa denuncia segregacion en las aulas