
Katja Gehrmann
![]()

Katja Gehrmann

Katja Gehrmann (1968) estudió en México y España, y también ilustración en la Escuela Superior Técnica de Diseño de Hamburgo. Trabaja para diferentes revistas infantiles y diversas editoriales. Ha recibido numerosos premios por sus ilustraciones, entre ellos la Manzana de Oro de la Bienal de Bratislava y el Premio al mejor libro ilustrado que concede la ciudad de Troisdorf.
MIXTO
Papel procedente de fuentes responsables FSC® C116691
Título del original alemán: Stadtbär im Wald Texto e ilustraciones Katja Gehrmann © 2021 Moritz Verlag GmbH, Frankfurt am Main
Edición en español por acuerdo con Mundt Agency, Düsseldorf © para España y el español: Lóguez Ediciones 2026 Traducción de Belén Santana
Todos los derechos reservados ISBN: 978-84-129754-6-8 Depósito Legal: S 137-2026 Impreso en España – Grafo, S.A.
Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. (www.conlicencia.com Tfnos. 91 702 19 70 - 93 272 04 47)
Katja Gehrmann




En el río flotaba un tronco.

Zorro, Castor y Tejón habían vivido un tiempo en la ciudad hasta que Oso fue a buscarlos.
Estaba muy contento de que los tres hubiesen decidido volver al bosque con él.
—¡Qué tranquilidad, esto es una maravilla! —exclamó Oso.
—¡Es verdad! –admitió Tejón—. Nada de coches, bocinazos ni olores pestilentes. ¡Esto es vida!
—¡Y por fin podremos ir a coger bayas! —dijo Oso entusiasmado.
—Bueno, la comida que había detrás del kiosco tampoco estaba mal: salchichas, restos de pizza, patatas fritas... delicioso —opinó Zorro—. Claro que a mí también me hace ilusión volver a dormir en una madriguera en condiciones.


—En cuestión de comodidad, mi osera es insuperable —dijo Oso.

—Nada en contra de las oseras, pero para madrigueras, la mía, que tiene un montón de pasillos y de habitaciones. Y además tiene historia, pues la empezó a construir mi bisabuelo —intervino Tejón.
—¿Y tú qué, Castor? —preguntó Zorro—.
¿No te alegras de volver a casa?