Nยบ 22 MAYO 2020
Clara Berraz POR NICOLAS VERA
A l ver verรกs
COF F EE TA BLE
Detrás de la ventana El pintor inglés David Hockney comparte en My Window sus visiones digitales más intimistas. P o r S O P H I E R OS E M O N T
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l objeto que lo define es un libro de lujo. Mil ejemplares, 250 páginas, 35.5 por 50 centímetros, 9.5 kilos. El recién nacido de la colección Sumo de Taschen está numerado y firmado por el artista. La obra se llama My Window y es un compendio de su talento prodigioso y de su espíritu renovador. En la primavera de 2009, David Hockney hizo su primer proyecto digital en su casa de Yorkshire, a la que volvió después de muchos años en Los Angeles. “No tenía ganas de salir de la cama. Todo lo que quería era estar con mi iPhone”, escribe en su prólogo. La motivación ya no eran ni piscinas californianas ni pinturas acrílicas. La obra nos sumerge en uno de los ángulos de su visión, una ventana, un florero, las flores que van cambiando… ¿Paisajismo? No. ¿Naturaleza muerta? Tampoco. Hockney con su iPad (evolución de teléfono a tableta)
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inmortaliza el universo de las mañanas desde lo íntimo. Lo más impactante del libro quizá sea la fuerza de los colores. Desde el malva al amarillo pasando por el azul y el rosa. Las nubes, las gotas de lluvia fresca, la luz cambiante. Ningún detalle es deliberado en lo que se presenta como una falsa simplicidad. Es Hockney y su cuerpo, sus trazos y su contundencia. Las 120 obras fueron realizadas entre 2009 y 2012. El orden cronológico lo establecen las estaciones. La primavera es suave, el verano brillante, el otoño vaporoso y el invierno sorprende. No es algo acerca del paisaje, son las variaciones del artista lo que se hace presente. La melancolía, los recuerdos, la felicidad y sus percepciones compartidas. La sucesión de poemas visuales constituye el punto de partida y lo digital la esencia. La impresión fue crucial como soporte. Una pieza memorable para coleccionar y para atesorar. n My Window, David Hockney, Taschen.
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FOTOS: TASCHEN.
CA PACI TACION
Los estudiantes que consultan para formarse en alguna de las grandes capitales de la moda y el arte, ¿suelen tener expectativas de quedarse allí?
En general no lo piensan a priori. Lo van evaluando según se den las cosas en la nueva ciudad. El que elige Istituto Marangoni, Central Saint Martins, Nuova Accademia di Belle Arti), Domus Academy o New York Film Academy se preocupa sobre todo por su desarrollo como profesional, por encontrar su identidad y poder mostrarla. Para mí es tan importante realizar una experiencia internacional como volver al país y desplegar todo ese conocimiento. ¿Cuáles son las fortalezas de los diseñadores y las empresas locales y cuánto les suma una formación en el exterior?
Federica Levrero conoce las mejores instituciones para estudiar moda, arte o diseño en Europa y Estados Unidos. Sus recomendaciones para quienes planean ampliar su formación.
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ecién termino de leer un informe de la Universidad de Harvard que habla de la importancia del conocimiento multicultural. Menciona las soft skills, esas habilidades blandas que se consiguen al viajar y vivir experiencias fuera del ámbito local”, dice Federica Levrero en relación con uno de los atractivos de capacitarse en el exterior. Como representante de varias universidades y escuelas de moda, diseño y arte de Europa y Estados Uni-
dos, asesora a estudiantes y profesionales de América Latina sobre dónde realizar desde una carrera de grado y posgrado hasta un curso corto de especialización. ¿Cuál te parece el mayor aporte de estudiar en otro país?
Las experiencias educativas y laborales siempre sirven para obtener más conocimientos y contactos. Ya lo decía Balzac en 1843: “El número de relaciones aumenta las probabilidades de éxito de todo tipo”.
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¿En qué se destaca cada una de las instituciones que representás?
Cada una es fuerte en diferentes áreas y no siempre hay que mirar la universidad aislada de la ciudad a la cual pertenece. Hay estudiantes con personalidades o afinidades que van mejor con una ciudad que con otra. A la hora de evaluar un centro educativo, el entorno que nos rodea es tan importante como el nivel académico. n federicalevrero.com
TEXTO: DORA BECHER.
Experiencias a medida
Admiro a los argentinos por su capacidad para sobrellevar las crisis con creatividad, su adaptabilidad a los cambios y el buen gusto en el arte y el diseño. De todas maneras, en profesiones como la moda y el arte es necesario tener contacto con otras culturas para incorporarlas a nuestra vida. Hay viajes de estudio que posibilitan ver cómo es el sistema en Milán, París, Londres y me parece invaluable que los mismos protagonistas sean tus tutores.
DESAY UNO
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Una feminista en la embajada
“Nunca hubo una mujer acá. Los hombres querían quedarse con este lugar tan hermoso”, dice Claudia Scherer -Effosse, la máxima representante de Francia en Argentina. P o r I R E N E A M U C H A S T EG U I Fotos E V E G RY N B E R G
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ntre la oficina que Claudia Scherer -Effosse tuvo hasta 2012 en el Palacio Ortiz Basualdo de Retiro y el despacho principal de la mansión, que ocupa ahora como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de Francia en Argentina, hay solo un pasillo. Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para el feminismo. “Quiero ser franca, nunca imaginé cuando me fui de Argentina en 2012 que iba a regresar como embajadora. Nunca hubo una mujer embajadora acá. ¡Los hombres querían quedarse con este lugar tan hermoso!”. Su nombramiento, explica, no respondió a las normativas de cupo femenino que rigen otras designaciones en el servicio exterior francés, pero sí expresa “la voluntad política del presidente Emmanuel Macron no solo de poner a mujeres embajadoras, sino en particular de hacerlo en países
del G20 y así decir que nos tiene confianza para dirigir embajadas en países con peso en la política internacional”. Para Claudia, que había vivido en Buenos Aires entre 2008 y 2012 como ministra consejera de la sede diplomática, esta nueva designación en 2019 tuvo mucho de reencuentro, después de cuatro años como embajadora en Tallin, Estonia. De orillas del Báltico a orillas del Riachuelo…
Todo es muy diferente, pero eso es parte de lo fantástico de trabajar como diplomática: vivir a fondo cada país donde uno está. En Estonia casi se me había olvidado lo que era Argentina: el sol, el clima de Buenos Aires, que yo adoraba ¡y mi hija más…! La vida en esta ciudad es padrísima, la energía, los restaurantes, la oferta cultural, la calidez de la gente… Los argentinos están siempre sonriendo, por difícil que sea la situación. Me impresiona que la gente se vea tan contenta ¡cada vez que se encuentra! Esta última observación iba a
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resonar de un modo muy distinto al escucharla en la grabación poco tiempo después de la entrevista, ya con la amenaza del Covid-19 imponiendo el aislamiento social. En otro mundo, con otra diplomacia, en el que el cierre de fronteras surgiría, paradójicamente, como una forma de unión internacional contra el coronavirus, enemigo común, y en el que la odisea de las repatriaciones movilizaría a esta y a todas las embajadas. En una pared del despacho de la embajadora, un hombrecito de sombrero y corbata, de esos que andan por los cuadros del cordobés Antonio Seguí, camina en el aire, entre un Obelisco y una Torre Eiffel de trazos inconfundibles. Es uno de los cambios que introdujo la actual ocupante. “Esta obra estaba en la entrada de la residencia cuando llegué y pensé que luciría mejor aquí en la embajada. Un muy buen ejemplo de los vínculos entre Francia y Argentina, este artista que es un puente”.
PORTFOLIO
Ortodoxo el que mira Cuánto de curiosidad y cuánto de prejuicio hay detrás del éxito de Poco ortodoxa, la serie que se estrenó en cuarentena. P o r FAC U N D O A BA L Fotos KOV I KO N OW I EC K I
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uizá el rutilante éxito de Poco ortodoxa, la miniserie que estrenó Netflix sobre la lucha de una joven de una comunidad judía de Brooklyn para lograr su independencia, reconfirme algo que siempre queremos barrer bajo la alfombra: lo verdaderamente ortodoxo es nuestra mirada sobre el diferente. Ese otro presentado como exótico, lejano y peligroso va cambiando de forma según se acomode el prejuicio. Puede ser oriental (y origen de pandemias), joven (apático o descarriado), o ¿por qué no? mujer (que pone en jaque los privilegios de una sociedad patriarcal). Lo curioso es que esos mismos espectadores que celebran en clave de emancipación femenina no pueden advertir la doble vara para medir las costumbres de una cultura que no es la propia. Pero está claro que el mundo de los humanos es extremadamente complejo para abarcar en una serie. La televisión siempre tiende a la igualación de lo desigual, a invisibilizar los contrastes, a prescindir de las diferencias y a un mundo polarizado. Esta vez la fórmula maniquea cayó sobre una estrictísima comunidad judía que parece reunir todos los elementos para la construcción estereotipada y el morbo de nuestra nunca inocente curiosidad. Su vestimenta va por un andarivel alternativo al de la moda, hablan en un idioma que no circula en las grandes capitales del consumo y se casan entre ellos para no cambiar. En la serie, los “otros” son malísimos frente a un “nosotros” edulcorado y sin tensiones. La familia judía es asfixian-
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IDEA DE
MUNDO Foto s N I CO L A S V ER A E s tili s m o D EL FI N A T U L L I
Trench, Tommy Hilfiger. Camisa cuello de tortuga, Lacoste. PaĂąuelo de chachemira, Ferragamo. Pendientes, Mishka. Cartera, Rossi & Caruso.
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ARTE
“1884”.
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Sociedad anónima En época de barbijos, entrevistamos a la artista noruega Damselfrau, famosa por realizar máscaras escultóricas con desechos reciclados. De su trabajo con estrellas de la música a su colaboración con Louis Vuitton. Ecos de invisibilidad. P o r FAC U N D O A BA L Fotos S AYA K A M A R U YA M A
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