MARZO-ABRIL 2021
ZUZU COUDEU A mi manera
Anita Alvarez de Toledo Vanesa González Papry Suásquita
HISTORIAS COMPARTIDAS MUJERES Debe y haber POR CLAUDIA PASQUINI
EDUCACION
Ni tan lejos, ni tan cerca POR FERNANDA SANDEZ
Nº 29 $390 INTERIOR $5
L’EDITO De lejos se ve más claro. Enfocamos, nos concentramos y con perspectiva hacemos un trazado entre aquello que pasó y lo que nos convoca. El 2021 trae certezas y nuevos proyectos. Aprendimos que estar cerca no es pegados y que lo virtual no es distancia, es estrategia para vivir mientras la pandemia se pone a sosiego. L’Officiel Argentina cumple tres años y los celebra con redes renovadas renovadas,, en frecuencia editorial bimestral. Todos los días estaremos abocados a honrar el compromiso que tenemos para con los lectores. Nuestro contacto será en los kioscos del país, en las descargas online de la publicación y a través de todas las plataformas digitales. En Francia, la revista brinda por sus 100 años. Un hito histórico en el que un medio de nicho se constituye en testimonio de décadas, espacios de transformación, historias y leyendas que hacen a la trama de la moda. Acá y allá el devenir tiene sentido porque existen ustedes, las razones del encuentro. Gracias por recibirnos un año más y por hacer de una revista un buen motivo para tener esperanza. ANA TORREJON
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En la
CIUDAD
del futuro
Flamante ganadora de un premio de los International Property Awards, Carla Bechelli busca imprimirle a sus obras sustentabilidad,, historia y mucho vínculo con la naturaleza. sustentabilidad Por ANDREA LAZARO
Para la arquitecta Carla Bechelli la naturaleza es una aliada del diseño, de eso hablan las obras en las que interviene el estudio que lidera y lleva su nombre. Algunas dialogan con el paisaje, como el Edificio Acqua en Punta del Este y el Aeropuerto Internacional de Carrasco en Montevideo, o con la biodiversidad del Delta, como la premiada Casa Boating. Indagar en lo que describe como el genius loci (el espíritu del lugar) es el primer paso para Bechelli, que sostiene que la identidad cultural y el entorno natural mejoran el hábitat de las personas. ¿Algo que destaques de tu formación como arquitecta? Tuve grandes maestros que me incentivaron a sentir la pasión que hoy tengo. Cuando me gradué recibí el título de manos de Carmen Córdoba, la primera decana de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Eso fue muy significativo para mí. Hacia el final de la carrera quise devolver parte de lo que había recibido. Me dediqué a la docencia e integré un grupo de puesta en valor y rescate de la arquitectura argentina dirigido por Alberto Petrina.
L’OFFICIEL:
CARLA BECHELLI:
¿Admirás alguna época en particular en la historia de la arquitectura? Varias, una de ellas es el movimiento Moderno, la escuela Bauhaus. Lo que le cuestiono es la invisibilidad y la falta de reconocimiento a las mujeres que se dedicaron a la arquitectura. También admiro la segunda etapa de Mies van der Rohe, en especial su obra en Estados Unidos.
L’O: CB:
L’O: ¿Creés que la disciplina está transitando una apertura hacia la diversidad? CB: Cuando participé en la 15ª Bienal de Venecia de 2016 una periodista me hizo reparar en la poquísima cantidad de mujeres expositoras. Ese fue un año bisagra para mí. Lo que me convenció de responder a la convocatoria fue que la exposición tendría un curador latinoamericano por primera vez en su historia, el arquitecto chileno Alejandro Aravena. El privilegió las pequeñas batallas diarias que libramos los arquitectos para mejorar el entorno construido.
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L’ESPACE
L’O: Cuando tu estudio fue invitado a exponer en el evento Time Space Existence realizado en el marco de la Bienal de Arquitectura de Venecia, hablaste de las emociones que modelan cada espacio. CB: Me inspira un concepto de Nelson Mandela, que dice que si le hablás a alguien en un idioma que comprende, llegás a su cabeza, pero si le hablás en su propio lenguaje, llegás al corazón. Cuando la arquitectura se funde con el ambiente, dialoga con su historia y responde a los deseos y necesidades de las personas, realmente llega al corazón. En el estudio buscamos generar proyectos que conmuevan, que dejen huella, y que mejoren el entorno y la calidad de vida de quienes los habiten. L’O: Por Casa Boating, en diciembre de 2020, el estudio recibió el premio Mejor Arquitectura en la categoría Residencia Individual de América de los International Property Awards, ¿qué significó para vos? CB: Fue algo muy especial que el premio haya sido en la categoría residencial, en un año en el que todos habitamos tanto nuestras casas. Queríamos mostrar que nos encanta la variedad de escala, pensar en esa persona que se levanta, mira el amanecer y se siente a gusto en los distintos ambientes. Esos lugares potencian al individuo, y el contacto con la naturaleza trae bienestar. La naturaleza es arquitectura viva, que muta con el tiempo, con el paso de las estaciones y de las horas del día, generando todo un juego de luces y sombras.
¿Cómo fue tu experiencia fuera de Argentina? Después de la etapa académica me desempeñé en grandes proyectos en Chile, México, Brasil y otros países de la región. No era lo que tenía pensado originalmente, pero hoy me doy
L’O: CB:
cuenta de que esas experiencias fueron esenciales para aprender a coordinar equipos grandes y diversos. En el año 2004 conocí al arquitecto uruguayo Rafael Viñoly con quien trabajé estos quince años. En su estudio neoyorkino he integrado grupos interdisciplinarios y multiculturales. El trabajo en equipo es una de las claves de mi actual estudio. En cuanto a nuestro vínculo con las ciudades, ¿creés que la arquitectura está siendo interpelada? CB: Sin duda. Se espera que los edificios sean más sustentables. Existen muchas formas de abordar el tema, por medio de nuevas tecnologías y desde lo que llamamos arquitectura pasiva. Si una casa tiene los oscuros bien aislados y ventilación cruzada, por ejemplo, se logra bajar la temperatura en cuatro o cinco grados sin necesidad de consumo energético. Por otro lado, podemos aportar a la biodiversidad mediante el paisajismo ecosistémico, que promueve la flora autóctona. L’O:
¿Cómo imaginás las ciudades del futuro? La presencia del verde será un factor determinante, debemos impulsarlo. Ese es el mensaje que tratamos de transmitir en todos nuestros proyectos. También apelamos a la historia del lugar para no olvidar nuestras raíces. Actualmente estamos trabajando en un complejo en Barracas. La gente del barrio valora muchísimo que recuperemos su identidad. Conservar pequeñas huellas de su pasado fabril y rendir tributo a las familias fundacionales promueve el recuerdo y eso da sentido de pertenencia. Si bien estamos proyectando a futuro, no olvidamos el pasado. n
L’O: CB:
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ANATOMIA DE UN ANTEOJO
bella VISTA
Con o sin cristales de aumento, la nueva línea Loop Screen Pasteles de B+D bloquea la luz azul. Ojos protegidos.
HISTORIA
B+D nació en Dinamarca en 1972 como una línea de pulseras de plástico inspiradas en las argollas que soportan las amarras de los barcos de pesca. Con el tiempo se convirtió en una marca internacional de accesorios. El plástico y la gran variedad de colores son dos rasgos inconfundibles en sus diseños.
INNOVACION
Los celulares, computadoras o tablets son una necesidad constante en el mundo moderno, pero las pantallas pueden ser una carga para los ojos. La luz azul que emiten genera fatiga visual, visión borrosa, irritación o sequedad ocular y dolores de cabeza. Por eso, B+D desarrolló el cristal Screen Light Blocker que reduce la transmisión de la luz azul y protege la vista. Loop Screen Pasteles es el nuevo modelo de B+D. Parte de un diseño característico de la marca e incorpora protección para la luz azul y nuevos tonos pastel: gris, nude y celeste. Viene con dioptrías de +0 hasta +3, para que puedan usarlos hasta quienes no requieren aumento, pero pasan muchas horas frente a las pantallas.
Por CATALINA DEL PINO 28
Foto: derechos reservados.
TENDENCIA
CON RABIA
y amor
Invisibilizadas, borradas, olvidadas. Las heroínas musicales de Barbi Recanati cobran vida en Mostras del Rock, Rock, su novela gráfica ilustrada por Power Paola. Por ANDREA LAZARO
La grabación del primer blues, la incorporación de cantantes afrodescendientes a las listas radiales, la invención de los sintetizadores, los sellos autogestivos y los primeros movimientos políticos en la música son algunos de los aportes esenciales de las mujeres que Mostras del Rock pone bajo el foco. La música y productora argentina Barbi Recanati revisa la historia del género “con rabia y amor” para alentarnos a descubrir y volver a escuchar bajo una nueva mirada. El interés de Recanati por la música viene desde chica. “A los siete años vi en la tele la película American Pop. En un momento aparece fugazmente Grace Slick –la cantante de Jefferson Airplane– haciendo Somebody to love. Fue la primera rockstar que vi. Automáticamente me di cuenta de que eso era lo que quería hacer”. L’OFFICIEL: ¿Y cuándo descubriste la falta de reconocimiento al aporte de las mujeres en la historia del rock? BARBI RECANATI: Pasé una parte importante de mi recorrido musical, como consumidora y como artista, creyendo que a los hombres les interesaba hacer rock más que a las mujeres. Cuando detecté que ahí había algo más no tuve que escarbar mucho para encontrar otra verdad. Pensaba que PJ Harvey o Patti Smith eran una en un millón, pero lo cierto es que había muchísimas más. Algunas habían decidido no seguir por el camino mainstream dado que la industria musical capitalista se basa en la figura del hombre cis-hétero hegemónico. Cuando te alejás de ese modelo –mujer, lesbiana, afrodescendiente, trans– aumentan los obstáculos y la invisibilidad.
Mostras del Rock se asemeja a una historieta. ¿Cómo decidiste darle ese formato? BR: Comenzó siendo una serie de pódcasts en Futurock FM, un año después se transformaron en escritos. Cuando me ofrecieron hacer un libro imaginé una novela gráfica. Tenía que ser un cómic o un fanzine, ese es el tipo de publicación que me hubiese gustado tener en mis manos a los catorce años. Con la ilustradora Power Paola coincidimos en los aspectos más punk, fue muy lindo hacerlo juntas. L’O:
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Varias de las músicas reseñadas demuestran un profundo compromiso con la comunidad. ¿Creés que en la actualidad el rock sigue aportando a las causas sociales? BR: Para mí siempre cumplió un rol superimportante en la conquista de derechos. Me causa gracia escuchar que el rock murió. Cuando aparecieron las Kumbia Queer, en la época pos Cromañón, recuerdo haberme preguntado: ¿Existe algo más rock que esto? Eran unas chicas punk versionando en cumbia a Madonna en los antros donde eran menos aceptadas. El rock dice cosas que no escuchás en otro lado. Se lo da por muerto cuando se aleja de lo comercial. L’O:
L’O: Al incluir la historia de mujeres que inspiran y acompañan a otras, el relato desarticula viejos conceptos acerca de los vínculos femeninos BR: En la música está muy instalado esto de que si ya tenés una mujer tocando no necesitás más. Eso genera fantasías de competencia. En las entrevistas siempre te preguntaban por “aquella otra” que sonaba al mismo tiempo que vos. Era una obsesión crear rivalidad. En lo personal, cada vez que necesito contención, ayuda o compañía, lo encuentro en mis amigas y pares. L’O: Le dedicás el libro a tu mamá y a la música argentina Patricia Pietrafesa. ¿Por qué las elegiste? BR: Mi vieja y Pat influyeron de maneras muy distintas en mi identidad. Mi mamá me hizo sentir que no había diferencias entre mi persona y cualquier otra. Eso me generó algunos conflictos porque si bien me hizo fuerte, segura y auténtica, en el fondo esa equidad no era cierta. Patricia fue quien me hizo ver que existían infinitas realidades, me ayudó a entender el mundo de la música y me enseñó la importancia de la autogestión y lo cooperativo. No hubiese podido escribir Mostras de no ser por lo atrevida que me volvió mi mamá y lo consciente que me hizo Pat.
Qué te llevó a crear tu propio sello discográfico? Goza Records nació de las ganas de aportar espacios nuevos a la escena musical. Es una respuesta a la desigualdad y también a la
L’O: ¿ BR:
L’AUTEUR
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COMUNIDAD
Pensar con
OTROS
Jorgelina Albano, creadora de Alabadas Alabadas,, va por más: con Humanin Haus propone un espacio para interactuar e informarse sobre género y diversidad. Por DOLORES CAVIGLIA No es fácil desandar un camino de años. Revisar la historia, la propia, la del otro, la de un país, la mundial, y ver cuáles fueron las certezas que se instalaron y cuán ciertas son hoy requiere esfuerzo y trabajo. Personal y colectivo. Siempre emocional. Lleva tiempo. Incluso años de charlas, de lecturas, de entrevistas. Jorgelina Albano lo sabe y es ejemplo porque para encontrarse donde está, para mirar como mira, debió hacer esto y más. Licenciada en Marketing y especialista en cultura organizacional, tiene 51 años y cree que nació feminista pero que debieron pasar 35 más para que pudiera tomar conciencia del problema que representaba la desigualdad entre mujeres y hombres. El movimiento Ni una menos fue un sacudón para ella e hizo que se preguntara por qué las mujeres no podían salir de situaciones incluso aunque estas las llevaran a la muerte. Así entendió la necesidad de moverse para que la sociedad desafiara –más bien se deshiciera de– los mandatos arraigados. Con esta convicción, Jorgelina fundó hace cinco años Alabadas, una organización que actúa como acelerador cultural en equidad de género. Y ahora da un paso más y presenta Humanin Haus, un espacio que busca convertirse en la comunidad digital en español y portugués más grande sobre género y diversidad. Tiene el bagaje correcto. Conoce la forma en que piensan muchos intelectuales y líderes del mundo. A lo largo de su carrera entrevistó a más de 130 personalidades de la cultura, la política y los negocios, entre las que se encuentran la Alta Comisionada por los DD.HH. de la ONU Michelle Bachelet y el exembajador de Francia en Argentina Pierre Guignard; escribió Los zapatos rojos son de puta, un libro que invita a desafiar las creencias patriarcales; y realizó una investigación sobre meritocracia e igualdad de género que saldrá publicada en el Reino Unido.
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Pero también tiene un historial de discriminación. “Como todas las mujeres de este mundo”, dice en diálogo con L’Officiel y explica que fue ignorada por ser mujer, sufrió acoso por ser mujer y sobre todo recibió respuestas sesgadas por ser mujer. Una hipótesis la empuja en la dirección que quiere: si la cultura no cambia, nada cambia. Por eso crea Humanin Haus, que toma las últimas transformaciones sociales para entenderlas y acelerar, a partir de artículos, foros, webinars, seminarios, artistas y encuentros, la incorporación de la perspectiva de género y diversidad en los negocios, el arte, la ciencia, la sostenibilidad, el emprendedurismo, la tecnología y la educación. Si bien en el último tiempo ha habido avances en materia de género, Jorgelina menciona lo que aún falta conseguir. “Todos estamos aprendiendo, aunque cuando se habla de la problemática la mayor parte de las participantes somos mujeres. Y aunque se muestran datos espeluznantes, al año siguiente nada cambia. Mejoramos mucho con respecto a la adquisición de derechos, pero eso no se traduce en un cambio social. Seguimos teniendo muchos líderes hombres y muchas mujeres en el rol de cuidadoras. Sí me encuentro cada vez con más varones que quieren hacer algo. Pero hay mucha tela por cortar”. En abril Humanin Haus organizará su primer evento internacional. Las expositoras serán en su mayoría mujeres cuyas investigaciones desmitifican cuestiones claves. Como la profesora de Etica Social de la Universidad de Harvard Mahzarin Banaji, quien acuñó el término “sesgo implícito” a mediados de la década de 1990, para referirse al comportamiento discriminatorio que ocurre sin conciencia. O Jessica Bennett, la primera editora de género del diario The New York Times. Jorgelina entiende que la consigna es amplia, pero una: cambiar la percepción para conseguir una transformación real. Esa es su pulsión, reducir la brecha y alcanzar la igualdad real antes de perder el impulso. “Si no profundizamos y no ayudamos a que los líderes aprendan esta nueva mirada, el cambio llevará años y hay olas peligrosas que pueden tapar todo lo que se logró hasta ahora”. n
“UNA CIUDAD feminista DEBE SER UNA CIUDAD DONDE todos los cuerpos SEAN BIENVENIDOS Y TENGAN LUGAR”. Leslie Kern, autora de Ciudad feminista.
dos por el ser humano alcanzó y superó, en 2020, el de toda la biomasa (animales, árboles, plantas, etc.) del planeta. Dato, no opinión. Fuera de cualquier concepción binaria, el XF propone hacer alianzas con lo distinto y lo extraño, aliens y cyborgs incluidos, para adoptar la mayor diversidad sexual posible. En otras palabras, apuntar a la abolición de géneros. El suyo es un feminismo interseccional; consideran que características asociadas a raza, clase, capacidad física, también están cargadas de estigmas sociales y contribuyen a sostener culturas de la desigualdad. Se impone, entonces, un trabajo de largo aliento: apropiarse de la tecnología para lograr un cambio social a gran escala. “La tarea principal consiste en diseñar tecnologías para combatir el acceso desigual a las herramientas reproductivas y farmacológicas, el cataclismo medioambiental, la inestabilidad económica, o las peligrosas formas de empleo no remunerado o mal pagado. La desigualdad de género aún caracteriza los campos en los que nuestras tecnologías son concebidas, construidas y legisladas (…). Tal injusticia exige una reforma estructural, maquínica e ideológica”. Leído desde la Argentina, el XF puede sonar a ciencia ficción pero, con una mano en el corazón, pregúntense qué hubieran pensado en 2019 si alguien les decía que el capitalismo quedaría patas arriba por un virus y estaríamos aislados en casa viendo por TV el envío al cosmos del satélite argentino Saocom 1B en uno de los transbordadores de Elon Musk, el multimillonario que planea su futura mudanza a Marte. 50
La inglesa Helen Hester, profesora de Medios y Comunicación en la Universidad de West London, desarrolló el programa inicial de Laboria Cuboniks en su interesantísimo libro Xenofeminismo. Tecnologías de género y políticas de reproducción (Caja Negra Editora). El futuro llegó y será “un futuro extraño” –dice–: es hora de imaginar cómo reconfigurarlo. Los tiempos son vertiginosos. 2020 fue el año de la mopa, las reuniones por Zoom y el home-office; de buenas a primeras pasamos a depender de plataformas, programas y aplicaciones que están en manos de corporaciones más poderosas que gobiernos y Estados. Pero ninguna tecnología es neutral. No son neutros los sesgos cognitivos de los diseños logarítmicos que manejan, cada vez más, nuestra vida cotidiana: lo que consumimos, producimos y reproducimos, votamos… Para Laboria Cuboniks, hay que aprovechar los recursos digitales desde una perspectiva feminista: todo debe ser refuncionalizado, de lo micro a lo macro, desde el espéculo ginecológico (inalterado desde 1892) hasta la ciberseguridad. Retomando la tradición de “autoayuda” feminista, proponen alfabetizar digitalmente a través de protocolos que, como los antiguos manuales, permitan utilizar la tecnología sin depender de compañías ni autoridades. ¿Se podría organizar, por ejemplo, un sistema de producción farmacéutica comunitaria? El concepto es interesante en la coyuntura actual, en la que nuestra salud están en poder de grandes laboratorios privados, que se disputan el mercado global de tratamientos y vacunas contra la COVID-19. En la era de la crisis climática, Helen Hester llama a retomar la consigna de la ciberfeminista Donna Haraway: “¡Hagan parientes, no bebés!” En lugar de enfocarse en el niño por nacer y el “futurismo reproductivo”, sugiere pensar en los que ya nacieron y merecen condiciones dignas de crianza, sea cual sea su origen y condición. El cambio de paradigma sería radical: abandonar la idea de familia biológica y la maternidad femenina obligatoria para adoptar la “xenohospitalidad”, parentescos organizados por lazos afectivos y de cuidados. ¿Por qué no empezar a diseñar espacios más adecuados a otras formas de sociabilidad?, pregunta, por su parte, la geógrafa canadiense Leslie Kern en su libro Ciudad Feminista. La lucha por el espacio en un mundo diseñado por hombres (Ediciones Godot, 2020). Por ejemplo, hábitats para grupos de amigas, que podrían compartir las tareas del cuidado y la crianza. “Es junto a nuestras amigas que construimos nuestras identidades, nuestros sueños y nuestras ambiciones, incluso más que por las vías tradicionales del matrimonio y la familia. ¿No sería hora de que las ciudades facilitaran la infraestructura para la gestión conjunta de nuestras necesidades?” “Una ciudad feminista debe ser una ciudad en la que se desmantelen las barreras –físicas y sociales–, donde todos los cuerpos sean bienvenidos y tengan lugar”, augura Kern. Se trata, en definitiva, de soñar espacios tan verdes como la Plaza del Congreso el 30 de diciembre último. Empezar a imaginar otros futuros posibles, por más extraños que parezcan, también es cuestión de supervivencia. n
próxima edición
MAYO 2021