LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS OCUPA DE NUEVO, TRAS SU RESTAURACIÓN, SU LUGAR EN SANTA NONIA P2 Coordinador: Xuasús González semanasanta@lanuevacronica.com
NOS ‘RECIBE’ NICANOR MARTÍNEZ, PÁRROCO DE JESÚS DIVINO OBRERO Y CONSILIARIO DE LA HERMANDAD P3 Sábado 06.06.2020 LA NUEVA CRÓNICA
LNC COFRADE
NUM. 46 | AÑO III
El Teatrillo de Vitrina mostrado en su escaparate cada Semana Santa se ha convertido en visita ineludible. :: CARLOS GARCÍA RIOJA
Bájese el telón
El histórico establecimiento de Lesmes cierra en la calle Ancha después de casi un siglo CARLOS GARCÍA RIOJA
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uando el padre de Juan García Antón trasladó su negocio de ropa de hogar a la calle Fernando Merino en 1930, aún faltaban nueve años para que esta céntrica arteria fuese bautizada como Generalísimo, 68 para que recuperase su nombre actual –calle Ancha– y 73 para comenzar a convertirse en el escaparate semanasantero por antonomasia. Noventa años después, Hijo de Lesmes García ha cerrado aquí sus puertas con el mes de mayo, dejando tras de sí una dilatada trayectoria comercial y otra que, aunque no ha sido tan larga, ha de-
jado huella entre los papones leoneses. Así, desde 2003, cada martes anterior al Viernes de Dolores, se ha erigido en cita obligada la inauguración (‘Levantá’ en su propio argot) del Teatrillo de Vitrina: «Apócrifa e independiente representación, que supera los márgenes de la vitrina y se muestra al mundo tal y como su autor la entiende... y escenifica». No en vano, por él han desfilado –pero sin moverse– más de una veintena de personajes nacidos del talento creativo de Juanín, todo un elenco en el que se aprecian hebras del ingenioso Javier Fernández Zardón, ‘Motorines’, maestro de ceremonias del ‘Martes de Vitrina’.
Y es que puede decirse que este escaparate, premiado en distintas ediciones del concurso anual de la Cámara de Comercio, ha trascendido la mera exposición para convertirse en todo un universo paralelo en el que ver reflejada nuestra Pasión a través de personajes reconocibles o desconocidos, pero no por ello menos entrañables. Curas, papones, paponines, manolas, abades, crucíferos, monagos... incluso autoridades civiles y eclesiásticas han pasado por este cubículo de la calle Ancha. En apenas dos décadas, este microcosmos ha crecido tanto que incluso cuenta con un opúsculo publicado en
2019 que recoge las biografías –por supuesto apócrifas– de cada personaje, ‘perpetradas’ por Emilio Pedregal. A él se unen, en inseparable e ‘Iluminada Compañía’, proveedores de viandas como la Hna. Mistelensis y el Hno. Rosquillensis o de versos, como el poeta Sánchez-Cadenas, que dejó escrito: «Si alguien piensa que en León hay ochenta disparates, / que se acerque a la emoción / y descubra la ilusión / de este humilde escaparate...». Esperemos seguir escuchándolos, esta vez en la calle San Francisco, donde Lesmes reabrirá próximamente y a buen seguro levantará, de nuevo, su telón.
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Firma invitada
La Cofradía de San Claudio RAFAEL GIL GONZÁLEZ Papón
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principios de los años noventa, el barrio de San Claudio era uno de los más activos de la ciudad de León. Gran cantidad de gente de mediana edad con hijos jóvenes habitaba entonces en el barrio y hacía que las aulas del Colegio San Claudio y del Instituto Padre Isla estuvieran repletas de alumnos. En esa época, también había dos asociaciones en el barrio, la Asociación Cultural San Claudio, a la que pertenecía gente mayor, y la Asociación Juvenil Papalaguinda, que estaba formada por jóvenes. Ambas, aunque independientes, giraban alrededor del centro neurálgico más importante en aquella época en el barrio, la parroquia de San Claudio. En ella había cabida para todos, decenas de grupos de catequesis, pastoral familiar, colonias para niños – y no tan niños– en Balmori de Llanes, dos coros –uno de mayores y otro de jóvenes–, las Conferencias de San Vicente de Paul para ayudar a los necesitados… Todo ello estaba dirigido de forma magistral por el párroco en aquel momento, don Carmelo Rodríguez del Cueto.
Al finalizar el verano de 1991, un grupo de jóvenes propuso al párroco la creación de una cofradía en San Claudio. Aquella descabellada idea de unos cuantos chavales que rondaban la mayoría de edad le pareció una locura a todo el mundo… excepto a él. Don Carmelo vio en la cofradía la oportunidad de unir en un único grupo a todos los que formaban, no solo la parroquia, sino todo el barrio. En ella habría cabida para todos, desde los más pequeños a los más mayores, hombres y mujeres; y el barrio de San Claudio tendría un nuevo proyecto con el que poder crecer unido desde la parroquia. No tardó mucho tiempo el bueno de don Carmelo en echar a andar aquella idea. Reclutó a varias personas de diferentes edades e inquietudes, y formó un grupo que, encabezado por Javier Sánchez y Manuel Alegre, puso las bases necesarias –no sin dificultad– para que el 8 de junio de 1992 naciera, en la ciudad de León, la Cofradía del Santo Cristo de la Bienaventuranza, la del barrio de San Claudio.
Una misma Pasión
La Semana Santa de... La Robla JOSÉ ANTONIO GUTIÉRREZ COLADO
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n el año 2004, y gracias fundamentalmente a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Victoria de Santa Lucía de Gordón, La Robla recuperó las procesiones de Semana Santa después de varias décadas sin ellas. Fue en la tarde-noche del Miércoles Santo, después del pregón de la Semana Santa, y así se ha seguido realizando desde entonces. Cuatro años más tarde, el Jueves Santo de 2008, la Asociación El Cañuco - La Poza comenzó la representación del Via Crucis viviente que, con el tiempo, se ha ido asentado hasta convertirse en uno de los momentos más importantes en la Semana Santa roblana. Después de la Sagrada Cena, los apóstoles acompañan a Jesús al Huerto de los Olivos, que se desarrolla en un parque muy emblemático, el Rincón del Labrador. Y allí mismo, después de la Oración, se realiza el prendimiento, y se escenifica también la muerte de Judas. A continuación, Jesús es dirigido por distintas calles para ser juzgado, ante el Sanedrín, Herodes y Pilatos. Y después es conducido por la calle principal, azotado y humi-
llado por los soldados, y realizando las correspondientes caídas, apareciendo a su vez personajes como el Cirineo o la Verónica. La última de las caídas tiene lugar en la plaza del Hogar del Pensionista y, allí, frente a las dos cruces donde se encuentran Dimas –el ladrón bueno– y Gestas –el malo–, comienza uno de los pasajes más conmovedores de to el Via Crucis: la Crucifixión; y, posteriormente, se lleva a cabo el Descendimiento, que es como finaliza la representación. Además del Via Crucis viviente, también al impulso de la Asociación El Cañuco - La Poza se deben dos procesiones que recorren las calles de la localidad: la de la Borriquilla el Domingo de Ramos –en la plaza de la Constitución se procede a su bendición– , en la que interviene la Asociación Musical Virgen de Celada de La Robla, que finaliza con la santa misa; y desde el año 2012, el Viernes de Dolores, la de Las Estaciones, recordando lo que antiguamente se realizaba en el valle de Fenar.
:: ARCHIVO DE LA ASOCIACIÓN EL CAÑUCO - LA POZA
La Virgen de las Angustias ya está en Santa Nonia La Virgen de las Angustias, que había sido trasladada el verano pasado al taller sevillano de Juan Manuel Miñarro para su restauración, se encuentra en su camarín –también restaurado, este por la leonesa Raquel López Santos– desde el martes pasado. Había regresado a León el 10 de marzo, pero el estado de alarma propició su ‘confinamiento’ en
la casa de hermandad de la cofradía. La Virgen, pues, se encuentra ya en Santa Nonia que abre estos días sus puertas para la oración y retoma mañana su misa dominical. Precisamente Santa Nonia hubiera acogido el domingo pasado la festividad de la Alegría de Angustias, suspendida por la covid-19, marco en el que su agru-
pación llevó a cabo ‘Música, caridad y cofradía’, una serie de entrevistas accesibles en su canal de YouTube. También el fin de semana pasado fueron suspendidas las celebraciones de Pentecostés de la Redención y de Santa Marta, la ofrenda floral a la Virgen de la Piedad de Jesús Sacramentado, y la misa y besapié a la Virgen de la Luz del Sepulcro. A Ella –y a los fallecidos por la covid19– ha dedicado José Luis Pastrana su nueva marcha, ‘Luz de Vida’, grabada por miembros de la banda de cornetas y tambores de Jesús en sus casas y estrenada en sus redes sociales el 1 de junio. La Cofradía de Jesús, además, ha puesto en marcha una iniciativa de su bolsa
José Antonio Gutiérrez Colado es presidente de la Asociación El Cañuco - La Poza de La Robla
social para los hermanos que lo necesiten, incluida ayuda para encontrar un empleo. Por otra parte, mañana, día de la Santísima Trinidad, debería tomar posesión el nuevo presidente de Santa Marta, pero no será posible al haber impedido la pandemia celebrarse la asamblea correspondiente. La hermandad, a su vez, ha publicado el número 36 de su boletín ‘El Cenánulo’, disponible en su web. Por último, Fabio Jesús Calvo Pérez, párroco de Villamuñío, ha entregado al cabildo catedralicio un ‘poema sinfónico’ de su autoría, titulado ‘Meditando la Pasión’, dedicado a las cofradías leonesas.
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«Las cofradías son como el agua» Conversamos con Nicanor Martínez, párroco de Jesús Divino Obrero y consiliario de la hermandad XUASÚS GONZÁLEZ
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a del 2020 ha sido la Semana Santa más dura que se recuerda. Sin procesiones ni otros actos en la calle. Con los templos cerrados. Viviéndola en casa, en la intimidad familiar, debido a una pandemia de covid-19 que, también antes y después, ha obligado a suspender toda actividad pública; y que, en definitiva, ha trastocado nuestras vidas. Y cuya «sombra va a ser más alargada que la del ciprés de Miguel Delibes», augura Nicanor Martínez García, párroco de Jesús Divino Obrero y consiliario de la hermandad homónima en ella radicada, con quien LNC Cofrade ha tenido ocasión de conversar. Más de dos meses ha permanecido cerrada la parroquia cuando, en toda su historia –fue erigida el 22 de febrero de 1962– no lo había estado ni un solo día, y eso, ni que decir tiene, ha alterado la vida parroquial, apunta Nicanor Martínez. «No ha sido posible celebrar cultos, ni la Semana Santa, ni la fiesta del 1 de mayo, ni las primeras comuniones, ni algunos bautismos programados… Ni, simplemente, estar con la gente o acompañar a las familias en momentos de luto», ni siquiera a la de Carlos Santos –párroco que era de Jesús Divino Obrero desde 1997, fallecido el 28 de marzo–, por quien las campanas tocaron a difunto, y que tendrá su funeral solemne cuando sea posible. Pero, pese a todo, el párroco ha encontrado también un lado positivo: «diversos grupos de la parroquia hemos mantenido una comunicación diaria a través sobre todo de wasap, que ha sido una experiencia de cercanía y comunión muy gratificante; la gente tenía ganas de que le llegara algún mensaje…».
Nicanor Martínez, en procesión con Jesús Divino Obrero. :: L.N.C. Ahora, al volver a abrir la iglesia, parece que «se ha empezado a recuperar la normalidad, aunque sea con muchas limitaciones y tomando muchas precauciones». Y eso es una buena noticia Hemos vivido «una Semana Santa
muy rara, con las calles ‘tristes’ sin las procesiones», sintetiza el párroco. «Pero el ‘quédate en casa’ favoreció la creatividad, y pudimos disponer de muchos medios litúrgicos, oracionales y celebrativos para compartir con los fieles vía
LA CASA DE LOS VALENCIANOS La transformación urbana ha condicionado los recorridos procesionales, obligando a variarlos en no pocas ocasiones. La construcción de los aparcamientos subterráneos de San Marcelo y la Plaza Mayor y las sucesivas remodelaciones del casco antiguo son muestras de ello. Sin embargo, los cambios de itinerario no siempre han sido motivados por las obras en sus calles. El apuntalamiento de la casa de Los Valencianos, en los números 4 y 5 de la Plaza Mayor, es el mayor ejemplo. El edifi-
cio en cuyos bajos existió durante décadas este conocido almacén de ferretería –en el local ocupado antes por el no menos recordado de Pallarés– estuvo sustentado, durante casi dos años, por puntales que ocupaban buena parte de la embocadura de Domínguez Berrueta. De esta forma, en 1989, las procesiones de la Dolorosa, el Dainos y los Pasos se vieron obligadas a transitar por Plegaria, Platerías, Cardiles y Legión Cóndor (hoy Varillas) para continuar por la entonces calle Generalí-
simo. Especial significado cobró la del Viernes Santo, con la recuperación del Encuentro en el ‘Puesto de los Huevos’, únicamente con los pasos de San Juan y de la Dolorosa. No afectó, en cambio, a la del Pregón, que ya llevaba tres años desfilando hacia el Ensanche, a espaldas del que siempre fue su recorrido tradicional. Tampoco al Entierro de Minerva que, coincidiendo con el estreno a hombros del Descendimiento, orilló las rúas más estrechas. Pasado un año, y con idéntica situación, a los cortejos afectados se suma-
telemática. Ha habido grupos de oración y comunicación, y se han retransmitido las misas, por ejemplo». La del Domingo de Resurrección fue la única celebración –y a puerta cerrada, claro– en Jesús Divino Obrero mientras no lo permitió el estado de alarma; una situación extraña para el párroco, celebrando la eucaristía con los bancos vacíos, pero… «¿cómo iban a quedarse los hermanos sin la misa de Pascua?». Nicanor Martínez es, decíamos, el consiliario de la Hermandad de Jesús Divino Obrero, el encargado –indica– de «aconsejar a sus miembros, particularmente al abad-presidente y a su junta directiva, tratando de acompañarles –sin imponer nada–, con una buena dosis de empatía y fraternidad cristiana». Y es que «las cofradías son como el agua: bien encauzada es una verdadera riqueza; desmadrada, una tremenda desgracia. Suponen un gran potencial para la Iglesia, que se debe canalizar y aprovechar… asumiendo que puedan dar ‘problemas’ como, de hecho, en ocasiones, ya ha pasado», afirma el consiliario, que ‘tira’ de adagio escolástico: «de facto ad posse valet illatio». Que si algo ha sucedido es porque era posible, vamos. Y quizá pueda repetirse en el futuro. Pero no es el caso de Jesús Divino Obrero: «La hermandad aporta vida, juventud, movimiento, ayuda…; y su relación con la parroquia es muy buena». Y es que, para Nicanor Martínez, «la piedad popular es muy importante en la vida de la Iglesia, un lugar de fe que es necesario cultivar, cuidando –eso sí– posibles excesos o elementos viciados que, en este campo, son fáciles de contraer». Y concluye: «es la manifestación de la fe de un pueblo».
VERBA VOLANT, SCRIPTA MANENT
por
CARLOS GARCÍA RIOJA
ron el Entierro de Angustias y una recién creada procesión de la Amargura que, saliendo del palacio episcopal, rodeó lo suyo para alcanzar la Plaza Mayor, donde tuvo lugar su acto central: el rezo de la Salve. El Viernes de Dolores de 1991 los pasos regresaron a Berrueta y la normalidad al programa de procesiones. Desaparecía así el tapón de la casa de Los Valencianos y, con él, los temores del abad del Dulce Nombre, Antonio Ardura, a no poder ver ante su homónima ferretería el paso de sus Pasos.
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Con nombre propio
Víctor de los Ríos JAVIER ANTÓN CUÑADO
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Hijo de los madrileños Enrique de los Ríos y Joaquina Campos, el santoñés Víctor de los Ríos (1909-1996) se casa en Madrid en 1939 con la leonesa, natural de Canseco, Catalina Fernández-Llamazares. En 1924 ingresa como aprendiz en el taller madrileño de Enrique Sierra; sigue después su formación en el de Francisco Madurell y, finalmente, crea sus afamados talleres en Madrid (Almagro, Vitrubio y Ríos Rosas). Le tocó vivir en una España convulsa por los sobresaltos políticos que desembocaron en la Guerra Civil, y fue testigo de excepción de momentos decisivos de la historia española del siglo XX. Gozó de gran fama y su taller tuvo que hacer frente a numerosos encargos, creando una prolífica obra (monumental, bustos, obra piadosa y procesional, costumbrista) tanto en España como en el extranjero. Zamora, Palencia, Jaén, Linares, Hellín, Orihuela, Orense, Madrid y un largo etcétera son testigos de su quehacer artístico, pero sería en León donde ensancharía su fisonomía entre maderas, escofinas y gubias. Su obra, que coincidió con el desarrollo religioso de la ciudad de León, constituye un esfuerzo serio y definitivo de la escultura procesional leonesa. La obra imaginera que dejara en León aglutina el grueso de su singular y prolífica producción escultórica, en calidad y cantidad, y uno de sus máximos exponentes. Creó obras ambiciosas y contenidas en un tenso drama-
La otra crónica XUASÚS GONZÁLEZ
¿Cómo lo ‘arreglamos’?
tismo de lectura pasional: La Cena, el Descendimiento, la Casa de Betania, la Oración en el Huerto, Camino del Sepulcro, las Marías, el Cirineo, la Dolorosa, la Resurrección. El arte de Víctor de los Ríos entronca directamente con la sensibilidad leonesa llena de devoción. Las joyas de su genio, las maravillas de su buril, claman por él muy alto; quieren romper con desesperada fuerza las puertas del olvido para hacerle un digno lugar en la historia.
DESESCALADA COFRADE La situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia de la covid-19 ha comenzado una nueva etapa con el ‘plan de desescalada’ aprobado por el gobierno. Y para que este tiempo de
transición –esperemos que no se prolongue demasiado– sea más llevadero, desde LNC Cofrade te proponemos este ‘viaje’ a nuestro pasado semanasantero…
Y
ouTube es un vicio. Los vídeos en general, quiero decir, relacionados –en lo que ahora nos ocupa– con nuestra Semana Santa. Y es que todos, quien más, quien menos, ‘cacharreamos’ de vez en cuando a ver qué encontramos; y más en este año en el que la pandemia de la covid-19 nos ha obligado a pasar muchas horas en casa… Se pueden encontrar grabaciones de lo más diverso: más recientes y más antiguas, de procesiones y de otros actos, de mayor y de menor duración, con mejor y peor calidad –que de todo hay–…; y cada cual, naturalmente, tiene su interés. Que bien puede ser, simplemente, recordar lo vivido recientemente –aunque siempre se descubren nuevos detalles que quizás hayan pasado desapercibidos– o conocer un poco mejor cómo era el León cofrade en un pasado más lejano. Es evidente que la puesta en escena de nuestra Semana Santa ha cambiado considerablemente en estas últimas décadas. Y, entre otras muchas cuestiones, llama la atención que las procesiones de hace unos cuantos años avanzaban mucho más rápido de lo que lo hacen en la actualidad; no voy a decir que, visto con los ojos de hoy, fueran en ordinaria, pero casi…; no hay más que ver los vídeos… ¿Que a qué se debe? Pues diría que puede ser por varios motivos, entre ellos el tamaño más pequeño de los tronos y el menor número de braceros en los pasos, con lo que, quizás, fueran más ‘ágiles’. Pero una de las claves, desde luego, tiene que ver con las bandas y la evolución de la música cofrade, que se ha tratado de explicar de distintas maneras: por los ‘pasos por minuto’, por lo que toca la percusión, por los diferentes estilos de las bandas, por las marchas interpretadas… Lo que ya no está tan claro es que ese cambio –que las procesiones avancen ahora más despacio que antes– haya sido para bien; pero, por otra parte, tampoco hay duda de que la evolución es fundamental: no se puede pretender hoy, ni que decir tiene, regresar a los años ochenta… Entonces, ¿cómo lo ‘arreglamos’?
Croniquillas. La Semana Santa en León (1907) http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=4951 El primer resultado al buscar en la Biblioteca Digital de Castilla y León «Croniquillas» nos lleva a la publicación titulada «La Semana Santa en León (1907)», un documento de 16 páginas que se puede descargar gratuitamente en formato PDF. La publicación más antigua de la que tenemos constancia acerca de la Semana Santa de León, que data del año 1907, es la que conocemos como ‘Croniquillas’, denominación esta que se corresponde, en realidad, con la colección de la que formaría parte –y quizás inaugurara– a tenor de lo indicado en la propia publicación, y cuyo título es ‘La Semana Santa en León’. Firmada por un desconocido H. Marón, ‘Croniquillas’ está concebida a modo de guía de procesiones, en la que, en dieciséis páginas –en formato pequeño, de 15 x 9 cm– de ágil lectura, va desgranando cómo se vivía la celebración pasional en la capital leonesa, entre el Viernes de Dolores, «preludio de lo que se verifica en la Semana», y el Domingo de Resurrección, que «revela alegría en el pueblo fiel». La publicación, que se custodia en la Biblioteca Pública de León, pasó en buena medida desapercibida para el común de los papones hasta que, en el año 2007, con motivo de su centenario, la Asociación La Horqueta la rescató del olvido, reproduciéndola en edición facsimilar y poniéndola en manos de los leoneses.