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Revista MAGNÍFICA AGUASCALIENTES 16

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COSTO: $30.00

AGUASCALIENTES ENERO 2026

NÚMERO 16

A LA CONQUISTA DEL CINE GLOBAL LA RUTA DE REVILLA SÁNCHEZ HACIA NUEVAS TIERRAS

LAS NUEVAS PELÍCULAS CLÁSICAS QUE VAN A DEFINIR A UNA GENERACIÓN

EL CINE ES DE LAS MUJERES: 10 CINEASTAS QUE ESTÁN CAMBIANDO LA NARRATIVA EN MÉXICO

CINE, POLICÍAS Y HÉROES: LO QUE APRENDIMOS A CREER VIENDO PELÍCULAS

CONTENIDO NUEVO TODOS LOS DÍAS EN LJA.MX


EDITORIAL

por

¿QUIÉNES SOMOS?

La máquina para mentes inquietas. Tercera Vía busca el análisis de los tiempos modernos y la construcción de un mejor futuro. terceravia.mx (todas las redes) @terceraviamx

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Análisis confiable y con rigor sobre seguridad pública y el sector militar en México. guardianes.net (Todas las redes) @guardianesmxn

Es lo de hoy. Noticias y entretenimiento para [comprender a] la generación Z. nucleo.news (todas las redes) @estoesnucleo

Informamos, analizamos y denunciamos, con la mirada puesta en un futuro más justo y equitativo para todas y todos. lja.mx (todas las redes) @somoslja

DIRECTORIO DIRECTOR GENERAL Francisco M. Aguirre Arias DIRECCIÓN EDITORIAL Aldo García Ávila / Gabriel Ramírez Pasillas DIRECTOR ADMINISTRATIVO Alfredo Fernando de Aguilera Jesús LaraLesprón Castillo DIRECTOR DE ESTRATEGIA Francisco Trejo Corona DISEÑO EDITORIAL Cristian de Lira Rosales / Gamma Hernández EDICIÓN E. Gálvez / Valeria García Torres DIRECCIÓN VENTAS COMERCIAL Adrián Elizabeth Valencia GarcíaLedesma Durán 449.894.31.13 / 449.916.74.10 MAGNÍFICA, Número 16, 10, enero junio de de 2025. 2026. Revista mensual de Circulación Controlada y Pagada. Editada, Publicada publicada y Distribuida distribuida por 3A VIA EDICION PRODUCCION IMPRESION, SA de CV. Ignacio Zaragoza 411. Zona Centro. Aguascalientes, Aguascalientes. C.P. 20000. Editor Responsable: GABRIEL RAMÍREZ PASILLAS. Reserva de Derechos al Uso UsoExclusivo: Exclusivo: En Trámite. 04-2025-021109312000-102. Certificado de Licitud de Título y de Certificado Contenido: Licitud de En Título Trámite. y Contenido: Registro en En el Trámite. Registrode enMedios el Padrón Nacional Medios Padrón Nacional Impresos de lade Secretaría de Gobernación: Pendiente. Impresa por, Pendiente. C Gráfico Impresos de la Secretaría de Gobernación: RGA. Filemón Impresa por, Alonso C Gráfico MuñozRGA. 210, Ciudad FilemónIndustrial, Alonso Muñoz 210, Aguascalientes, Ciudad Industrial, Aguascalientes, Aguascalientes, C.P. 20290. Aguascalientes, C.P. 20290.

Francisco M. Aguirre Arias

> La Ventana Infinita:

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El Cine como Pulso de lo Cotidiano

l cine no es solo una sucesión de imágenes a veinticuatro cuadros por segundo; es, en su esencia más pura, el latido de nuestra cotidianidad amplificado en una pantalla de plata. Como bien sugería Deleuze, el cine no es un lenguaje que habla de la realidad, sino que es la realidad misma adquiriendo movimiento y pensamiento. En este número, celebramos esa relevancia del séptimo arte, una fuerza que no solo documenta la vida, sino que la moldea, la cuestiona y, en ocasiones, la salva. Hacer cine en México hoy es un acto de equilibrismo entre la pasión creativa y las cifras de una industria en constante transformación. Lejos de los mitos del pasado, la realidad actual nos muestra un panorama de contrastes. Según datos recientes del IMCINE, la producción cinematográfica nacional ha alcanzado cifras récord que superan los 250 largometrajes por año, un volumen de creación que habla de una necesidad imperante de contar historias propias. Sin embargo, el consumo presenta un desafío distinto: aunque México es uno de los mercados con mayor asistencia a salas a nivel mundial —superando a menudo los 180 millones de boletos vendidos anualmente—, el cine mexicano lucha por ganar espacio frente a las superproducciones extranjeras. El espectador promedio consume historias locales principalmente a través de plataformas de streaming, donde el cine nacional ha encontrado un segundo aire, permitiendo que narrativas periféricas y experimentales lleguen a hogares que antes les eran esquivos. Uno de los cambios más sísmicos y necesarios en la industria global es la consolidación de la mirada femenina. Ya no se trata solo de que las mujeres estén “frente a la cámara”, sino de quién sostiene el lente. Esta transición está rompiendo estructuras para ofrecernos narrativas más viscerales y honestas. Actualmente, en México, cerca del 30% de las producciones son dirigidas por mujeres, una cifra que, aunque en crecimiento, aún busca la equidad. Un fenómeno fascinante en este cambio es la incursión femenina en el body horror (horror corporal). Directoras contemporáneas están utilizando el género para explorar la autonomía, la maternidad, el envejecimiento y las presiones sociales sobre el cuerpo. A través de la metamorfosis y lo grotesco, el cine hecho por mujeres está personificando el trauma y la liberación física con una crudeza que marca un antes y un después. Es un cine que no pide permiso para incomodar; exige ser sentido como una extensión de la experiencia física femenina.

No. 16 | CINE

El cine y las producciones audiovisuales de culto tienen la capacidad de construir la columna vertebral de un país. Un ejemplo magistral es 31 minutos. Lo que comenzó como un proyecto de nicho en Chile terminó por convertirse en un patrimonio cultural de toda Hispanoamérica. Proyectos como este trascienden su formato original porque entienden la idiosincrasia de su pueblo; mantienen viva una identidad compartida a través de la sátira y una estética artesanal que se resiste a la digitalización absoluta. Mantener estos proyectos vivos es un ejercicio de soberanía cultural. Esta necesidad de vernos reflejados se extiende a géneros que a menudo la crítica subestima, pero que el público abraza con fervor: En México, la comedia es el aire que respiramos. Es el género que históricamente lidera la taquilla nacional, y no es casualidad. Es necesaria porque nos permite reírnos de nuestra propia tragedia, haciendo que la cotidianidad sea menos pesada. Historias de redención que funcionan como espejos de superación personal. El cine deportivo captura la épica del esfuerzo, recordándonos que la derrota es solo el prólogo de una posible victoria. Más allá de los efectos especiales, los superhéroes son nuestra mitología moderna. Representan el ideal de justicia y el sacrificio personal, funcionando como parábolas contemporáneas sobre el poder y la responsabilidad en un mundo caótico. La frase de Jean-Luc Godard resuena hoy más que nunca: “El cine es el único arte que, según la frase de Cocteau, filma a la muerte en el trabajo”. Pero también filma a la vida en su persistencia. La identidad de una nación no se construye solo con monumentos, sino con las imágenes que decide preservar. Cuando apoyamos el cine local, cuando revisitamos las series que marcaron nuestra infancia o cuando nos permitimos conmovernos por una historia de superación deportiva, estamos manteniendo vivo el sentido de lo social. Marcamos nuestras generaciones por las películas que vimos: recordamos quiénes éramos cuando vimos aquella historia que nos rompió el corazón, o cómo cambió nuestra visión de la justicia tras una película de superhéroes. El cine es relevante porque es cotidiano. Está en la frase que citamos con amigos, en la estética de nuestra ciudad y en la forma en que estructuramos nuestros propios recuerdos. Te invitamos a mirar más allá de la superficie. A celebrar a las creadoras que están redefiniendo el horror, a los cómicos que nos dan tregua y a los proyectos que, como los títeres de un noticiero ficticio, nos enseñan que la identidad es algo que se construye y se cuida todos los días. Porque mientras haya una historia que proyectar, el cine seguirá siendo el espejo donde mejor aprendemos a reconocernos.

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CONTENIDO

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Memento Mori: una mirada latinoamericana a la vida y la muerte desde el cine documental

Las nuevas películas clásicas que van a definir a una generación

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El cine es de las mujeres: 10 cineastas que están cambiando la narrativa en México

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El horror de habitar un cuerpo femenino: el resurgimiento del body horror en el cine y el terror feminista

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Gelboys: Una carta de amor a la comunidad queer tailandesa

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Rudo y Cursi: La comedia mexicana que une fútbol, hermandad y excesos

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Reír es resistir: ¿Qué tiene en común 31 minutos con la dictadura chilena?

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La evolución de un creador: Revilla Sánchez y su salto del set mexicano al cine global

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Atlético San Pancho: La inspiradora película mexicana que revive el sueño del fútbol en un pueblo olvidado

25

Cinema Nubo: cuando el cine se convierte en comunidad

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Top 10 mejores películas deportivas de la historia Cine, policías y héroes: lo que aprendimos a creer viendo películas

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M

Spiderman: Into the Spider-Verse (2018)

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LAS NUEVAS PELÍCULAS CLÁSICAS QUE VAN A DEFINIR A UNA GENERACIÓN Pedro Amézquita / @estoesnucleo

uchos de nosotros crecimos con grandes obras audiovisuales que no solo nos regalaron momentos inolvidables, sino que también nos ayudaron a redescubrir y entender al mundo con sus personajes o narrativa. Para nuestra generación, las películas son más que eso: son un medio por el cual podemos expresarnos sobre nuestros sentimientos y creencias, como una generación que busca un cambio. Cada una de las siguientes películas que entra al top 10 de los clásicos de la Gen Z es considerada por diferentes factores, entre los cuales influyen características como su proyección narrativa, la dirección de la película e incluso los actores, que también se han logrado convertir en íconos de nuestra generación, no solo por su talento, sino por lo que representan en la vida real y dentro del cine generacional.

> 1. Parasite (2019)

Aunque en un principio podría parecer la típica película que cuenta la historia de ricos y pobres, su feroz reproche a las devastaciones del neoliberalismo hace que se vuelva una película única. Muchos usuarios de nuestra generación quedaron fascinados por la gran obra del director Bong Joon Ho, no solo por contar una historia de adaptación familiar, sino por lograr convertirla en un relato sin ataduras a las convenciones, que se mueve con fluidez entre la comedia y la sátira social.

> 2. Barbie (2023)

Sabemos perfectamente que una de las cualidades y características más destacadas de nuestra generación es el buen manejo de la ironía, el meme y la resignificación cultural. Déjame decirte que, aunque no lo creas, la película de Barbie entiende todo esto a la perfección. Esta cinta toma uno de los símbolos que históricamente ha sido de los más criticados por reforzar estereotipos y logra convertirlo en un objeto de autocrítica dentro de la cultura pop. La mezcla entre el humor y el cuestionamiento hace que no sea la típica historia de color rosa; al contrario, durante su narración los personajes muestran momentos de crisis que la vuelven mucho más interesante para una generación que busca identificarse a través de problemáticas sociales y movimientos disruptivos.

> 3. Lady Bird (2017)

Muchas veces nos acostumbramos tanto a ver el mismo tipo de historias, con los mismos personajes buenos y malos, que llega un punto en el que la mayoría de nosotros nos cansamos de consumir lo mismo. Debido a esto, Lady Bird llegó para convertirse en un clásico, ya que cuenta la historia de una protagonista imperfecta, contradictoria y, sobre todo, real, que se enfrenta a problemas auténticos relacionados con la salud mental, heridas familiares y vínculos complejos. Esta dinámica hace que la Gen Z conecte desde sus propias vivencias y conflictos generacionales.

> 4. Percy Jackson (2010)

Una de las cosas que nos hace únicos a la Gen Z frente a las demás generaciones es que no solo idolatramos lo técnicamente impecable; también nos gusta abrazar lo caótico, lo fallido y, sobre todo, lo injustamente odiado. Aunque en un principio esta película fue duramente criticada por expertos y fans de los libros, con el paso del tiempo fue vista con ojos de nostalgia, humor y cariño, tres pilares culturales fundamentales para el consumo de la Generación Z. Además, la película visibiliza temas como el TDAH y la dislexia en la construcción de su personaje principal, Percy Jackson.

> 5. Los juegos del hambre (2012)

Aunque esta saga no pertenece totalmente a nuestra generación, sino a una un poco anterior como la de los Millennials, lo que la hace tan especial para la Gen Z es que muchos logramos identificarnos con su historia. Panem representa un sistema en el que los jóvenes pagan por los errores de los adultos. Además, el personaje de Katniss logra atravesar la ficción para convertirse en un símbolo de lucha, valentía y orgullo para muchas jóvenes y niñas, consolidándose como un referente del cine feminista juvenil.


No. 16 | CINE

> 6. Spiderman: Into the Spider-Verse (2018)

Esta película no solo reinventó uno de los universos más populares del cine, también logró que la audiencia conectara profundamente por la manera en que aborda temas clave para la Gen Z como la identidad, diversidad y autoexpresión. Su mundo fragmentado y caótico refleja de forma muy cercana la realidad actual, mientras que Miles Morales se consolida como la representación de un adolescente lleno de dudas, presión familiar y miedo al fracaso.

> 7. Booksmart (2019)

Aunque a simple vista podría parecer una comedia más, el trasfondo de su historia va mucho más allá. Se trata de una obra que busca redefinir el significado de la juventud desde una perspectiva honesta, feminista y profundamente generacional. Bajo la dirección de Olivia Wilde, la película captura lo que significa crecer en una era donde el éxito, la identidad y la presión social conviven al mismo tiempo, rompiendo con estereotipos y consolidándose como cine juvenil contemporáneo.

> 8. Love, Simon (2018)

Lady Bird (2017)

Esta película tenía que estar sí o sí dentro del top, ya que Love, Simon marcó un antes y un después en el cine juvenil al convertirse en la primera comedia romántica adolescente LGBTIQ+ producida por un estudio de Hollywood. Más allá de este logro histórico, conectó profundamente con la Generación Z por su mensaje de identidad, aceptación y vulnerabilidad, sin caer en el estereotipo del sufrimiento extremo o la tragedia constante.

> 9. The Edge of Seventeen (2016) Parasite (2019)

The Edge of Seventeen es una de las pocas películas que retrata de manera fiel, sin filtros ni glamour, la etapa de la adolescencia. Su protagonista, Nadine, encarna el caos emocional, la inseguridad y la sensación de no encajar, uno de los sentimientos más recurrentes dentro de quienes pertenecemos a la Generación Z. La incomodidad de muchas de sus escenas radica en lo realistas que resultan, lo que la hace aún más honesta y natural.

Booksmart (2019)

Love, Simon (2018)

> 10. To All the Boys I’ve Loved Before (2018)

Una historia que parte de la comedia romántica, pero que logra combinar de manera efectiva la nostalgia, la diversidad y las emociones auténticas justo en el momento en que la Generación Z comenzó a dominar el mundo digital. Esta película recupera la esencia de las rom-com clásicas y las adapta a una nueva audiencia, convirtiéndose en un referente del romance juvenil moderno. Además, abrió la puerta a un tipo de romanticismo menos cínico y más honesto para la Gen Z, destacando por su protagonista asiático-estadounidense, cuya identidad no se utiliza como estereotipo ni conflicto, sino como un elemento natural dentro de la historia, sumando puntos por su originalidad y autenticidad. Para una generación que busca el cambio y que está en constante movimiento, estas películas se convertirán sin duda alguna en los clásicos que no pararemos de ver en unos años más. ¿Tienes alguna otra sugerencia? Te leemos en @estoesnucleo.

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EL CINE ES DE

No. 16 | CINE

Mixtzin Alejandra Moreno Muñoz / @terceravia

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or qué no puede haber roles al estilo Taxi Driver para una mujer?”, se preguntaba la directora de cine y guionista Michelle Garza Cervera cuando se encontraba estudiando cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) en la Ciudad de México. Como Michelle Garza, millones de mujeres se enfrentan a una industria masculinizada, en donde las mujeres que hacen cine son una minoría y muy pocas llegan a ocupar la silla de “director”. Basta con ver el Anuario Estadístico de Cine Mexicano del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) para darse cuenta de la poca visibilización del trabajo de mujeres. Del periodo 2010 a 2020, solo el 37% de mujeres representaron el total de personas involucradas en la escritura de guión, dirección, cinematografía y producción. Sin embargo, la variedad de películas dirigidas por mujeres en la última década ha tenido mayor visibilización, han sido aclamadas por la crítica y han sido reconocidas por diferentes festivales nacionales e internacionales, como Cannes, Sundance y los Premios Ariel. Hoy, podríamos nombrar una extensa lista de cineastas activas que están definiendo el futuro del cine mexicano, pero hemos elegido a 10 representantes que nos han cautivado con sus diferentes formas de contar historias y que han demostrado que el cine no tiene género.

> 10 cineastas mexicanas que tienes que conocer (y más importante, ver) Tatiana Huezo

Aunque Tatiana Huezo nació en El Salvador, se mudó a México a sus 4 años. Es egresada del CCC y obtuvo un máster en documental en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Por más de 20 años, Huezo ha logrado retratar la realidad de México y Centroamérica a través de documentales y largometrajes de ficción, tomando como personajes a víctimas que buscan la justicia y sistema que continúa frenando estos procesos. ¿Qué deberías ver? Toda su filmografía es impresionante, pero El eco (2023), Noche de fuego (2021) y Tempestad (2016) destacan entre todas.

Lila Áviles

Lila Áviles se formó en el CCC, luego estudió Artes Escénicas y logró combinar ambas artes para reflejar su versión más genuina, libre y feliz. Su ópera prima La Camarista (2018) le valió el premio Ariel y la nominación a Mejor Dirección. Cinco años después, logró ganar esa categoría con Tótem (2023), junto Mejor Película y Mejor Guion. En ambas ocasiones, fue seleccionada para representar a México en los premios Oscar en la categoría Mejor Película Internacional, sin embargo aún no logra la nominación.

¿Qué deberías ver? Sin duda alguna, Tótem. Pero próximamente tendrá su estreno Músicas, un documental sobre la trayectoria de Mujeres del Viento Florido, ¡nos urge verla!

Eva Villaseñor

Eva Villaseñor tuvo su primer acercamiento al cine cuando estudió Fotografía en la Casa de la Cultura en Aguascalientes, luego tomó talleres en el Centro de la Imagen en Ciudad de México y finalmente egresada del CCC. Su obra explora la intimidad, la memoria y la identidad a través del cine documental y la autoexploración, entre ellos destacan sus documentales Memoria Oculta (2014) y M (2018), por el cual ganó en el Festival Internacional de Cine de Morelia y fue nominada al Ariel por Mejor Cortometraje Documental. ¿Qué deberías ver? Ambas, “M” y “Memoria Oculta” .

Michelle Garza

Su formación consiste en ser egresada del CCC, cursar la maestría en Dirección de Cine en Goldsmiths, de la Universidad de Londres y dirigir episodios para series como Marea Alta y La Hora Marcada, ambos proyectos de suspenso y terror. Sin embargo, su ópera prima Huesera (2022) la convirtió en una referente del cine mexicano de terror y body horror. ¿Qué deberías ver? ¡Huesera sigue dando de qué hablar! Pero si ya la viste, te recomendamos ver su nueva película La mano que mece la cuna, que marca su debut en Hollywood.

Yulene Olaizola

Yulene es una reconocida directora, editora, guionista y productora. También egresada del CCC. Ganadora de más de 30 premios con su ópera prima, Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo. A partir de ahí, el punto de partida de Yulene surge del espacio, lugar y alguna conexión con los lugares que visita. Usualmente mezclando documental y ficción. ¿Qué deberías ver? Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo. No te dejes llevar por el título, es en realidad un documental de suspenso que recopila los testimonios de su propia abuela respecto a Jorge Riosse, un antiguo inquilino que llevaba una vida secreta tenebrosa.

Natalia Beristáin

Hija de los actores Arturo Beristain y Julieta Egurrola, Natalia creció en el ámbito artístico y creativo, decidió especializarse detrás de las cámaras como directora, guionista y directora de casting. Ha sido nominada a Mejor Ópera Prima, Mejor Guion y Mejor Dirección por No quiero dormir sola (2014), Los Adioses (2018) y Ruido (2023). Además destaca su trabajo como directora de algunos episodios de la serie de Luis Miguel e Historia de un crimen: Colosio. Ambas de 2019. ¿Qué deberías ver? Los Adioses, para conocer la historia de Rosario Castellanos. Ruido, para sumergirte en el mundo real, donde retrata la historia de las millones de desapariciones y feminicidios en el país.


LAS MUJERES Ángeles Cruz

Además de trabajar como actriz, Ángeles Cruz es guionista y directora. En sus trabajos, busca trasladar su identidad como mujer indígena y lesbiana, priorizando la denuncia social en su cine. Ha ganado diversos premios tanto como actriz y directora. ¿Qué deberías ver? El largometraje que le valió el premio Ariel como Mejor Ópera Prima, Nudo Mixteco (2021), y el cortometraje La tiricia o de cómo curar la tristeza (2012).

Fernanda Valadez

Directora, guionista y productora egresada del CCC. Junto con otra cineasta mexicana, Astrid Rondero, ha colaborado para darle vida a historias situadas en México, que exploran el narcotráfico y la violencia de género. Como resultado ha estado nominada a premios Ariel y Premios Goya. ¿Qué deberías ver? Sujo (2024) y Los días más oscuros de nosotras (2017), en donde fue productora.

Alejandra Márquez Abella

Guionista y directora mexicana. Se mudó por un tiempo a España, donde estudió dirección de cine en el Centre d’Estudis Cinematogáfics, pero fue cuando regresó a México que hizo su primer cortometraje, escribió para series como Soy tu fan (2010) y finalmente fue reconocida a nivel internacional con Las Niñas Bien (2018). Su proyecto más reciente como guionista, directora y creadora fue la serie La Liberación (2025). ¿Qué deberías ver? Las Niñas Bien, pero dale un vistazo a su nueva serie.

María José Cuevas

Artista visual, directora y productora de cine que trabaja con documental, video experimental, diseño y fotografía. Estudió Diseño Gráfico y es documentalista por autoformación. ¿Qué deberías ver? Probablemente ya lo viste, pero el nuevo documental de Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero es creación suya. También La Dama del Silencio: El caso Mataviejitas. Ambas docuseries te van a poner la piel chinita.

10 CINEASTAS QUE ESTÁN CAMBIANDO LA NARRATIVA EN MÉXICO

María José Cuevas

Alejandra Márquez Abella

Fernanda Valadez

Lila Áviles Tatiana Huezo Ángeles Cruz

Natalia Beristáin

Eva Villaseñor

Michelle Garza

Yulene Olaizola

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EL HORROR DE HABITAR UN CUERPO FEMENINO:

Huesera (2022)

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EL RESURGIMIENTO DEL BODY HORROR EN EL CINE Y EL TERROR FEMINISTA

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Mixtzin Alejandra Moreno Muñoz / @terceravia

ué significa ser mujer en el cine de terror? Probablemente si hubieran hecho esa pregunta hace 50 años, la respuesta se limitaría a dos arquetipos: la mujer inocente que acompaña al protagonista esperando ser rescatada o la mujer monstruosa que debe ser castigada. En ambos casos, la figura femenina funcionaba como un objeto narrativo pasivo sin complejidades, rara vez percibido como un espacio que invitara a la reflexión. Sin embargo, entre esos extremos han surgido narrativas más complejas y perturbadoras para los propios espectadores: el cuerpo femenino que siente, que se transforma y que tiene una experiencia propia. Este fenómeno es conocido como body horror, o bien, horror corporal, y en manos de directoras feministas, el body horror se ha transformado en una herramienta de crítica y denuncia contra los ideales imposibles que viene arrastrando el cuerpo femenino durante décadas.

> Pero antes, ¿qué es

exactamente el body horror?

El body horror es un subgénero de terror que se manifiesta a través de transformaciones corporales grotescas. Cuerpos deformes, mutilados, hasta convertirse en cuerpos irreconocibles, muchas veces como resultado de la ciencia, la tecnología o experimentos fallidos, que en nuestra vida cotidiana resultarían prácticamente imposibles. Desde su origen en la década de los 80, ha servido para explorar el miedo, la repulsión y el control. Sin embargo, las mujeres se han apropiado de este género, encontrando una nueva forma de contar sus propias historias, transformando el miedo en una exploración más profunda y apuntando hacia otro blanco: las normas sociales patriarcales.


> ¿Por qué el cuerpo femenino

como nueva cara del body horror?

Más allá de utilizar recursos visuales extremos, que aseguran que la historia que estamos viendo nos cause asco y repulsión, la forma de hacer body horror en la actualidad hace uso de una estrategia narrativa, logrando materializar las ansiedades que nos rodean a las mujeres y convirtiéndolas en metáforas para retratar nuestros mayores miedos, que no siempre sabemos nombrar. La menstruación, el embarazo, el aborto y la vejez son solo algunos de los temas recurrentes en el cine de terror que engloban la experiencia femenina, pero a través de ellos se busca profundizar en nuestros miedos más profundos: la pérdida de control de nuestros cuerpos, la vulnerabilidad ante una enfermedad, el deterioro de la vejez y la inevitable muerte. En los últimos años, seguramente habrás notado que una parte considerable de las películas de terror han presentado un trasfondo feminista. Y no es coincidencia: el arte, la cultura y el cine por extensión, suelen hacer eco a las ansiedades colectivas de su tiempo, y para sorpresa de nadie, estamos en la era de ozempic, en la era de rutinas de skincare para niñas de 10 años y en la era donde someterse a una cirugía estética a tus 15 años es prácticamente hasta obligatorio si quieres ser la más guapa de tus amigas. Pero volviendo al cine: todxs recordamos la primera vez que vimos Cenicienta. Sí, el cuento clásico de princesas con final feliz en donde apostábamos por la libertad y justicia de nuestra bella protagonista, mientras que las hermanastras feas impedían su destino y se convertían en nuestra peor pesadilla. Pero, ¿qué tal que no estamos recordando bien la historia? En nuevas reinterpretaciones como La hermanastra fea (Emilie Blichfeldt, 2025), la directora no tiene miedo de apuntar al verdadero enemigo de las protagonistas: las normas sociales que dictan cómo una mujer debe verse, comportarse o existir.

Las hermanastras fueron retratadas por mucho tiempo como las villanas de la historia, pero Emilie Blichfeldt vuelve a abrir esta conversación y nos recuerda que todas somos la hermanastra fea, controladas por los deseos masculinos y prisioneras de los ideales de belleza, obligadas a llegar a extremos violentos para alcanzarlos. Algo similar sucede con La Sustancia (Coralie Fargeat, 2024), que antecede La hermanastra fea como si fuera su madre, en donde una estrella de televisión envejecida toma una droga del mercado negro para hacer, literalmente, una versión más joven de sí misma. Por supuesto, esto no sale nada bien, y las transformaciones que sufre el cuerpo femenino de nuestra protagonista se vuelven visiblemente grotescas, también hablando en un nivel psicológico y personal. Y también lo vimos con la película mexicana Huesera (Michelle Garza Cervera, 2022), donde asocia su embarazo con la presencia de un espíritu siniestro, que termina siendo un escalofriante retrato de la maternidad en tiempos modernos. Pero este último año vino con todo: tuvimos estrenos de películas como Dead Lover de Grace Glowicki que narra el intento de una mujer por resucitar a su amante fallecido, Mother’s Baby de Johanna Moder que sigue la historia de Julia, una mujer de 40 años, cuyo sueño de tener una familia propia se convierte en una pesadilla mientras lucha por construir un vínculo con su hijo recién nacido y Honey Bunch de los directores Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli, que utiliza los tropos del body horror para examinar la historia de una relación tóxica.

> El resurgimiento del body horror no responde a una moda, sino a una necesidad colectiva por contar nuestras historias

Cuando hablamos de body horror, hablamos de la capacidad del cine para exponer nuestros miedos, pensamientos y deseos más profundos a través del cuerpo. Estas mujeres están llevando la conversación hacia narrativas más auténticas, personales y políticas. En un contexto donde los derechos reproductivos, la autonomía y la seguridad de las mujeres se enfrentan a amenazas y retrocesos, el terror encuentra en el cuerpo femenino su expresión más honesta, porque, al final, el verdadero horror no está en la ficción, está en los cuerpos que habitamos.

La hermanastra fea (2025)

La Sustancia (2024)

No. 16 | CINE

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No. 16 | CINE

GELBOYS: UNA CARTA DE AMOR A LA COMUNIDAD QUEER TAILANDESA

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Alejandro Cerdán / @estoesnucleo

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asta dónde te puede llevar el amor por ponerte uñas de gel súper aesthetics? Es justamente la premisa en la que se basa la serie tailandesa queer Gelboys, una obra que retrata la vida de cuatro jóvenes que exploran sus complejos sentimientos en la vibrante ciudad de Bangkok. Te preguntarás “¿qué tanto pueden contarnos cuatro chicos que les gusta ponerse uñas de gel?” y la respuesta va más allá de lo que te puedes imaginar. Con cientos de diseños de uñas como protagonistas, los chicos transforman cada manicura en una expresión creativa de sus sentimientos, con confesiones tácitas y declaraciones directas. Fiel a la representación de una nueva generación, utiliza una estética vibrante y maximalista, que a través de un teléfono -sí, fue grabada con un celular- refleja la realidad

de la comunidad queer / LGBTQ+ y distintas subculturas (como los fanboys) que convergen en el Siam Square. Si algo caracteriza a esta producción, es su precisión para exponer las dinámicas sociales e interacciones de los jóvenes de hoy en día. Gelboys no es solo una serie más, sino una exploración profunda de conexiones humanas, identidad y emociones. Por eso mismo, usa como excusa el amor por las uñas de gel y la convierte en una obra digna de ser contada y de ser admirada.

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REÍR ES RESISTIR:

¿QUÉ TIENE EN COMÚN 31 MINUTOS CON LA DICTADURA CHILENA? Karen Romo / @somoslja

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ntre los siglos XIX-XX hubo un efecto “Napoleón Bonaparte” en el que hay un guerrillero con gran poder de mover a las masas e inconformidad ante el sistema político, que derroca al gobierno y después usa su poder contra el pueblo. Un ejemplo de este efecto “Napoleón Bonaparte” es Augusto Pinochet, que inició con un impulso justiciero, y al estar inconforme con los sistemas opresivos decide iniciar un movimiento de liberación en Chile. En 1973, Salvador Allende fue derrocado por las tropas de Pinochet. Ese mismo año se declara a sí mismo presidente e instaura su dictadura hasta 1990: liderando torturas, desapariciones, detenciones y todo esto avalado por una constitución que creó en 1980 en donde había estados de excepción permanentes, es decir, permisos para sí mismo y sus tropas que les permitían llevar a cabo acciones ilegales legalmente. Como se sabe, una de las herramientas de la dictadura en el siglo XX era tener el control de los medios de comunicación. En este caso hablaremos de cómo se instauró la TV en Chile, en donde se entendía como un recurso tan novedoso que era visto como una amenaza. Fue hasta 1970 cuando la televisión fue permitida estrictamente para uso público en Chile (palabras bonitas para decir: puro contenido aprobado por el estado) y estaba regulado por la recién instaurada CNTV (Comisión Nacional de Televisión en Chile). Se intentaba seguir el modelo europeo de la televisión pública que consistía en estar financiado por el estado -con contenido elegido por el estado-, pero rápidamente se vieron en problemas para mantenerlo tras el golpe de estado de Pinochet.

Después del golpe de Estado de 1973, la televisión era “como una caja de resonancia del régimen”, un aparato de control tanto simbólico como político. Las noticias estaban fuertemente intervenidas: se ocultaban violaciones a los derechos humanos, se omitía el conflicto social y se construía una narrativa de “orden”, “normalidad” y “progreso”. La realidad no tenía lugar en los medios, porque así como se cuentan historias de aquello que se dice, también se crean historias de aquello que se omite: entonces la televisión era un instrumento para anestesiar y desactivar la crítica. El régimen termina en 1990, pero el momento en el que se nombra el fin de un suceso histórico no es más que un símbolo, porque en la memoria colectiva los valores de desconfianza no se desactivan fácilmente, ciñen al pueblo y su identidad; por lo tanto, la televisión seguía significando control, y aunque ya no había censura política explícita, seguían existiendo límites implícitos de expresión.


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Como respuesta a esto, existían dos esperanzas ante la televisión: “globalización vs pluralismo”, es decir, modernizar el consumo o reparar la memoria después del silenciamiento vivido durante la dictadura. Como veníamos mencionando, el modelo europeo televisivo no respondía a la realidad chilena, y fue así como se dio inicio a la publicidad masiva, que colocó a la TV como un espacio dominado por intereses del mercado, es decir, el inicio de la globalización en los medios de comunicación. Después de tantos años de información controlada por el régimen, ahora era controlada por el mercado; si bien se consumía, se consumía desde la desconfianza. El factor desconfianza fue lo que abrió la posibilidad a propuestas como 31 minutos, que más tarde lograron instaurarse en la industria desde la ironía, abarcando un nuevo mercado de entretenimiento satírico. 31 minutos surge una década después del fin de la dictadura chilena, en 2003, a cargo de Álvaro Díaz y Pedro Peirano, colegas de la universidad que participan en una convocatoria para la TV pública. Tenían 30 minutos para su piloto... y lo llamaron 31 minutos. La sátira empezó desde el título. Era una parodia directa al noticiero 60 minutos que se transmitía durante la dictadura de Pinochet. El programa de marionetas narra noticias de la mano del conductor Tulio Triviño, un personaje egocéntrico, caótico, incompetente y que ni siquiera entiende lo que lee mientras maneja un noticiero lleno de errores. A la par de un reportero -Bodoque- que es cínico, corruptible y contradictorio: presentando noticias que son absurdas e irrelevantes.

Esta es una clave discursiva: no necesitaron hacer una crítica formal y directa, sino satirizar la imagen de supuesta autoridad moral en los noticieros, así como aquella lógica del “mensaje único” y “la verdad indubitable” de la televisión: 31 minutos no tiene moralejas claras, sólo ambigüedad, ironía y contradicción. Mostrando que los discursos se construyen para ser comprados, creídos y repetidos, pero eso no los convierte en verdaderos. Queriendo abordar temas tan absurdos como trascendentales en un formato para niños, en donde éstos se consideran partícipes de su propia adquisición de información. Por medio de canciones llenas de crítica social disfrazada de humor, en donde todo se logra alrededor de la burla. A pesar de que 31 minutos se emitió en democracia, funcionó como una sátira directa a la televisión heredada del régimen. No se burlaba de Pinochet explícitamente, pero sí del modelo comunicacional que la dictadura consolidó y que siguió operando después. En conclusión, 31 minutos incursiona como un símbolo pionero de cuestionamiento a una televisión impenetrable, hecho desde un lugar de inocencia. Representa el quiebre con la televisión tradicional, moralizante y vertical que estuvo indubitable durante décadas, mientras hace uso de títeres para modelar figuras cotidianamente asociadas con estos valores tradicionales de los medios de comunicación, sumado a la desconfianza que atravesaba el pueblo chileno: el programa logró representar que los discursos de poder también son manipulables, frágiles y ridículos. 31 minutos nos enseñó que reírse es una forma de resistir; un mensaje bien recibido y necesario para todo Latinoamérica. El programa nunca criticó de manera literal, sino que fueron burlas y metáforas indirectas que permitieron que se pudiera empatizar y esparcir el mensaje; que, como se mencionaba atrás, seguían existiendo límites de expresión implícitos en los medios de comunicación, y ojalá pudiera decir que la libertad de expresión ya no está implícitamente limitada, pero para poder hacer esa aseveración se tendría que decir que ya no existe la represión, y Latinoamérica ocupa los primeros lugares en asesinatos a periodistas, México siendo el primero. Finalmente, el programa simboliza la posibilidad de hacer televisión pública inteligente, crítica y popular al mismo tiempo, algo que parecía imposible tras años de censura, mercado y rating.

REFERENCIAS: Cepeda Herrera, G. (2005). Estamos al aire Tulio: 31 minutos, construcción de un hito (Doctoral dissertation, Universidad Academia de Humanismo Cristiano). | El Economista. (2025, 9 de diciembre). RSF: 67 periodistas murieron en el mundo en 2025; México, segundo país más letal para la prensa. El Economista. https://www. eleconomista.com.mx/internacionales/rsf-67-periodistas-murieronmundo-2025-mexico-segundo-pais-letal-prensa-20251209-790341.html

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MEMENTO MORI: UNA MIRADA LATINOAMERICANA A LA VIDA Y LA MUERTE DESDE EL CINE DOCUMENTAL Gabriel Ramírez Pasillas / @somoslja

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l equipo creativo del documental Memento Mori compartió el proceso, las motivaciones y los alcances de esta obra cinematográfica que propone una reflexión profunda sobre la vida, la muerte y la memoria colectiva en América Latina. A partir de una mirada sensible y observacional, el proyecto busca establecer un diálogo cultural entre territorios que, aunque geográficamente distantes, comparten una relación simbólica con sus muertos y con los rituales que los evocan. El documental se construye a partir de la cosmovisión del Día de Muertos en México y su correspondencia con la celebración de Todos los Santos en Bolivia, dos tradiciones que conciben la muerte no como un final absoluto, sino como una presencia constante que dialoga con la vida cotidiana. Desde esta perspectiva, la obra no se limita a registrar celebraciones, sino que invita al espectador a observar cómo la memoria, la espiritualidad y la identidad se entrelazan en contextos comunitarios.

> Construir desde la observación

Sol Seoane, directora del proyecto, explicó que Memento Mori nació de una inquietud personal por comprender la manera en que distintas culturas latinoamericanas se relacionan con la muerte desde el ritual y la convivencia familiar. Señaló que el proceso creativo se fue transformando

conforme el equipo se adentró en los territorios y convivió con las comunidades, con el propósito de lograr que la narrativa se definiera de manera orgánica, sin imponer estructuras rígidas ni discursos cerrados. De acuerdo con la directora, la cámara se concibe como una presencia respetuosa que acompaña los procesos sin intervenirlos. Esta decisión responde a la intención de construir un relato honesto y cercano, donde las imágenes y los silencios tengan el mismo peso narrativo que la palabra. El documental, dijo, se apoya en la observación para permitir que cada espectador genere su propia interpretación.

> La relación con la memoria y el recuerdo

México ocupa un lugar central dentro de la obra. Seoane destacó que el trabajo realizado en distintas comunidades del país aportó una riqueza visual y simbólica que fortaleció el proyecto. La participación de familias completas, así como de niñas, niños y personas mayores, permitió registrar prácticas vivas que revelan cómo el Día de Muertos permanece como una tradición profundamente arraigada en la vida cotidiana. Uno de los elementos narrativos más significativos de Memento Mori es la presencia de las infancias. La directora explicó que parte de la película incorpora escenas de ficción recreadas que protagonizan niñas y niños, cuya mirada aporta una perspectiva distinta sobre la muerte. A través de ellos, el documental muestra cómo la relación con la memoria y el recuerdo se construye desde edades tempranas, de forma natural y sin temor.


Desde esta óptica, la obra propone observar la muerte sin solemnidad excesiva, entendiendo que hablar de ella implica también hablar de la vida. Seoane subrayó que el objetivo del documental no es ofrecer respuestas definitivas, sino abrir preguntas que permitan al espectador reflexionar sobre su propia relación con el tiempo, la ausencia y la memoria.

> Dialogar con lo humano

La directora del proyecto compartió que su experiencia en el cine documental la ha llevado a buscar historias que dialoguen con lo humano desde la profundidad emocional. En el caso de Memento Mori, explicó que el filme adquirió un significado especial debido a su origen y al proceso colectivo que lo fue moldeando a lo largo del tiempo. Seoane relató que la obra se construyó a partir de una sinergia creativa basada en la confianza y el acompañamiento mutuo. Este proceso permitió que el documental se desarrollara como una pieza que trasciende lo cinematográfico para convertirse en un ejercicio de memoria compartida, donde cada integrante del equipo aportó desde su experiencia y sensibilidad. En este sentido, Memento Mori es una coproducción entre Argentina, Bolivia y México, lo que representó un reto logístico y creativo. No obstante, esta colaboración internacional permitió integrar distintas miradas culturales y enriquecer el relato desde una perspectiva latinoamericana, reconociendo similitudes y diferencias en la forma de concebir la muerte y el ritual.

> Recorrer los simbolismos

El documental propone un recorrido que conecta territorios a partir de prácticas simbólicas comunes. A través de imágenes cuidadosamente construidas, la película permite al espectador mexicano aproximarse a la celebración de Todos los Santos en Bolivia y, al mismo tiempo, reconocer elementos compartidos que revelan una raíz cultural profunda. El equipo creativo coincidió en que el cine documental independiente enfrenta múltiples desafíos, especialmente en contextos donde los recursos son limitados. Sin embargo, señalaron que estas dificultades también abren la posibilidad de explorar nuevas formas de producción y colaboración, impulsando proyectos que apuestan por contenidos con un fuerte compromiso social y cultural. La obra busca generar un puente entre generaciones, con el fin de que públicos de distintas edades se acerquen a una reflexión colectiva sobre la memoria. En este sentido, señalaron que el documental está pensado para ser visto en familia, ya que aborda un tema complejo desde una narrativa accesible y respetuosa, capaz de despertar conversaciones íntimas y comunitarias.

> Recordar a los ausentes

En una película documental, se busca plasmar procesos que ya existen dentro de las comunidades y evitar que se imponga una mirada externa. Esta aproximación implica aceptar la incertidumbre y trabajar con factores que no siempre

pueden controlarse, lo que convierte al proceso creativo en un ejercicio constante de adaptación. La obra, explicaron, se apoya en la fuerza de lo cotidiano. Los rituales, los altares, la convivencia familiar y los espacios comunitarios aparecen como elementos centrales que permiten comprender la relación viva que existe con los ausentes. Lejos de idealizar o romantizar las tradiciones, el documental presenta escenas que muestran la naturalidad con la que las personas integran la memoria de quienes ya no están en su vida diaria. Esta forma de narrar responde a una postura ética frente al cine documental. Observar implica escuchar y respetar, reconociendo que cada gesto y cada palabra forman parte de una historia mayor. En este sentido, Memento Mori se construye como una obra que privilegia la sensibilidad por encima del espectáculo, para apostar por una experiencia cinematográfica que invita a la contemplación y la mirada del público.

> La espiritualidad

La cosmovisión andina y la tradición mexicana comparten una relación profunda con la muerte, entendida no como ruptura, sino como continuidad. Esta perspectiva permite resignificar el duelo y transformar la ausencia en un acto de recuerdo activo, donde la memoria se celebra y se comparte. La película, señalaron, también dialoga con el contexto contemporáneo, marcado por la digitalización y la inmediatez. Frente a esta realidad, el documental propone una pausa, un regreso a las raíces y a los rituales que conectan con lo esencial. Esta contracorriente cultural se manifiesta en la necesidad de recuperar prácticas que fortalecen el sentido de comunidad y pertenencia. Actualmente el documental se encuentra en la etapa de montaje inicial. Esta fase implica organizar el material registrado y definir la estructura final del relato. Para ello, el proyecto cuenta con la colaboración de equipos en distintos países, lo que permite integrar diversas perspectivas y enriquecer el resultado final. La intención del equipo es presentar el documental en el mes de octubre del 2026. Sol Seoane destacó que esta pluralidad de miradas resulta fundamental para una obra que busca reflejar la diversidad latinoamericana. El montaje, dijo, se convierte en un espacio de diálogo creativo donde cada decisión narrativa se analiza colectivamente, con el objetivo de preservar la esencia del proyecto desde su concepción original.

> Una suma de voluntades

Además del montaje, la película contempla el desarrollo de una propuesta sonora original. Este elemento busca acompañar la narrativa visual y reforzar la atmósfera del documental, respetando siempre el tono íntimo y reflexivo de la obra. La música, explicaron, se construye como un hilo conductor que acompaña al espectador a lo largo del recorrido. Respecto a la difusión, los realizadores compartieron que el objetivo es que Memento mori pueda circular en distintos espacios culturales y comunitarios. Más allá de los circuitos tradicionales, el proyecto aspira a llegar a públicos diversos, a través del impulso al intercambio cultural y la reflexión colectiva en torno a la memoria y la identidad. Finalmente, el equipo detrás de Memento mori subrayó que el documental es resultado de la suma de voluntades. Reconocieron el apoyo recibido a lo largo del proceso y destacaron la importancia de generar redes de colaboración para hacer posible el cine independiente. En este camino, afirmaron, la obra continúa creciendo y transformándose, impulsada por la convicción de contar una historia que atraviesa territorios y conecta experiencias humanas compartidas.

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LA EVOLUCIÓN DE UN CREADOR: REVILLA SÁNCHEZ Y SU SALTO DEL SET MEXICANO AL CINE GLOBAL Gabriel Ramírez Pasillas / @somoslja

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urante más de dos décadas, la industria audiovisual ha sido escenario del crecimiento profesional de Roberto Revilla Sánchez Mejorada, un creativo que inició su trayectoria “por azar, por destino”, como él mismo relata, y que hoy celebra uno de los momentos más significativos de su carrera: diseñar la producción de una película internacional que se rodará en México y posteriormente en China. Su historia ha estado marcada por la constancia y la capacidad de aprender: desde los niveles más operativos hasta los puestos de dirección. Así, su trabajo también refleja la evolución de los oficios del cine y las series en un contexto de transformaciones aceleradas.

> Los primeros pasos

Revilla recuerda que llegó a la Ciudad de México en el año 2000 sin una intención clara de incorporarse al cine. Su plan original era estudiar ingeniería mecánica, pero circunstancias familiares lo alejaron de esa ruta. En ese momento apareció una oportunidad inesperada: uno de sus primos trabajaba en una empresa dedicada a fabricar props (objetos

físicos que interactúan con los personajes y la ambientación para dar realismo, contexto y profundidad a una historia) para comerciales y películas. Lo invitó a colaborar y él aceptó sin imaginar que aquella decisión definiría el rumbo de su vida profesional. “Yo empecé en el 2000 como peón, prácticamente cargando muebles y demás”, comenta. Con habilidades naturales para las manualidades y las herramientas, ingresó pronto al departamento de arte y comenzó una escalada que, con el tiempo, abarcaría todos los roles posibles dentro de esa área. Su recorrido inició como swing, figura clave en la logística del montaje. Más tarde se convirtió en on-set tracer, responsable de cuidar el set durante la filmación y de apoyar al director y al fotógrafo para garantizar que la composición visual funcionara en pantalla. Posteriormente asumió el puesto de leadman, en la coordianción de los montajes previos, y finalmente transitó al área de decoración, donde se hizo cargo de compras, rentas, entregas y montaje, además de diseñar interiores para los sets. Con esa base, dio otro paso natural hacia la dirección de arte.


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> Una puesta en escena bien ejecutada

Ya con una visión amplia del funcionamiento del departamento, Roberto Revilla terminó por alcanzar uno de los cargos más complejos del proceso creativo: el diseño de producción. Esta responsabilidad implica dirigir arte, props y construcción, así como supervisar la estética global del proyecto, mediante la incorporación de vestuario, maquillaje, peinados y ciertos elementos de fotografía. “Prácticamente tú diseñas toda la estética que va a aparecer en pantalla”, explica. Haber pasado por cada uno de los escalones le ha permitido, asegura, entender las necesidades técnicas y humanas de su equipo, prevenir errores y generar condiciones de trabajo más fluidas. Su formación empírica se consolidó en producciones cada vez más exigentes. Uno de los proyectos que marcó un giro importante fue Get the Gringo, donde trabajó como leadman. La producción se desarrolló en el antiguo penal de Allende, en Veracruz, que había sido desalojado solo quince días antes. “Yo me fui de avanzada prácticamente a cerrar las puertas porque los familiares de los reos estaban saqueando el penal”, recuerda. Durante siete meses se hizo cargo de organizar la decoración del lugar, calificar espacios, separar objetos y preparar el sitio para la llegada del resto del equipo. En ese periodo vivió de cerca los retos logísticos y creativos de un proyecto internacional con un elenco encabezado por Mel Gibson, quien fungía como productor, actor y codirector. Aunque Get the Gringo no fue su primera experiencia en producciones de gran escala, sí reforzó su convicción de que quería dedicarse a ese mundo. Antes había colaborado en Persons Unknown, serie para la que se construyó un backlot completo: un pueblo entero de los años cincuenta, con plaza, hotel, comisaría y otros espacios. Aquella infraestructura monumental le permitió comprender la complejidad del diseño de espacios cinematográficos y el alcance que puede tener una puesta en escena bien ejecutada.

> El ritmo de las series

El siguiente gran cambio en su carrera llegó con la explosión del formato de series. Según explica, antes del auge del streaming, el medio audiovisual estaba dividido en gremios que rara vez se mezclaban: quienes hacían publicidad, quienes hacían televisión y quienes se dedicaban al cine. Cada sector tenía dinámicas, presupuestos y ritmos propios. Él mismo comenzó en publicidad y dio el salto a series por recomendación de colegas, sin pasar por procesos formales de postulación. “Yo nunca he tenido que meter un currículum o un reel… siempre he caído por recomendación”, señala. A diferencia de las películas, las series tienen ritmos más demandantes: menos tiempo de preparación, menos presupuesto, pero una mayor cantidad de escenas diarias. Mientras un largometraje puede filmarse en cinco semanas con cuatro o cinco escenas por día, una serie puede exigir hasta 24 escenas en jornadas más intensas. “El ritmo es una locura y no toda la gente aguantaba esos ritmos”, comenta. Sin embargo, esa exigencia lo fortaleció y lo preparó para asumir proyectos cada vez más complejos.

> Quedarse sin contenidos

La pandemia de 2020 marcó otro punto de inflexión en la industria. Con los cines cerrados y el público consumiendo todo el catálogo disponible en plataformas, las compañías de streaming se quedaron rápidamente sin contenido. Eso generó una inversión masiva y un boom que favoreció la creación de series y proyectos largos. Revilla explica que el cine dejó de ser negocio para muchos inversionistas, mientras que las series se consolidaron como el formato más rentable y estratégico. Este contexto abrió nuevas oportunidades y amplió la demanda de equipos especializados en arte y diseño de producción.

Con ese impulso, su carrera se diversificó de manera significativa. En años recientes ha trabajado para plataformas como Disney, VIX y Sony, lo que le ha permitido perfeccionar su visión creativa y adaptarse a distintos modelos de producción. No obstante, señala que su crecimiento ha sido resultado de la perseverancia, la disciplina y el cuidado obsesivo por los detalles. También subraya que nunca ha tenido que retroceder en su trayectoria: cada paso que da encuentra sostén en su desempeño y en la confianza de sus colegas.

> Rumbo a China

El 2025, asegura, se ha convertido en un año decisivo. Después de aproximadamente ocho años dedicados a dirección de arte en diversos formatos, este ciclo laboral marca su consolidación como diseñador de producción. Actualmente trabaja en una película internacional destinada al mercado chino, filmada en dicho idioma y con un equipo mixto. Inicialmente fue convocado como director de arte, mientras que el diseñador de producción viajaría desde Asia. Sin embargo, al conocerlo y revisar su propuesta creativa, los productores decidieron prescindir del diseñador extranjero y confiarle por completo la creación de la estética del proyecto. “Yo no me veía haciendo un diseño de producción en una película internacional y yéndome a China a hacerlo”, reconoce. Hace unos días, comparte, recibió la invitación formal para continuar en el proyecto y viajar al país asiático para concluir la filmación. Aunque aún no firma contrato, valora profundamente que su trabajo haya sido considerado al nivel de una producción internacional de tal magnitud. Ese logro representa la culminación -al menos por ahora- de un camino construido paso a paso, desde cargar muebles en comerciales hasta supervisar el diseño visual de una película extranjera.

> Yo no sé si soy bueno, pero soy muy trabajador

Para él, el éxito no radica en la suerte, sino en la dedicación. “Yo no sé si soy bueno, pero soy muy trabajador”, expresa entre risas. Destaca que conocer cada puesto del departamento le permite prever problemas y atenderlos con empatía, pues entiende lo que cada persona necesita para desempeñar su función de manera óptima. Esa combinación de experiencia, visión práctica y responsabilidad creativa define su sello profesional. Hoy, tras más de veinte años en la industria, Roberto Revilla Sánchez Mejorada observa su trayectoria con cierta incredulidad, pero también con satisfacción. Afirma que jamás imaginó ocupar el lugar donde está. Sin embargo, reconoce que su crecimiento es consecuencia de una vocación que descubrió casi por accidente y que terminó convirtiéndose en su motor de vida. Entre la humildad del que empezó desde abajo y el orgullo del que ha sabido construir su camino, concluye: está aquí porque le apasiona crear, porque perseveró y porque, como dice, siempre procura hacer las cosas bien.

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CINEMA NUBO: CUANDO EL CINE SE CONVIERTE EN COMUNIDAD

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Karla Lisseth Avalos García / @somoslja

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inema Nubo no es solo una promotora de cine. Es un punto de encuentro, una sala compartida, una conversación que comienza cuando terminan los créditos y continúa mucho después de que la pantalla se apaga. Nacido en 2019, este proyecto de cine cumple siete años apostándole a algo que hoy parece casi revolucionario: ver cine para dialogar, sentir y encontrarse con otros. Desde Aguascalientes, y con presencia también en Zacatecas y plataformas digitales, Cinema Nubo se ha consolidado como una promotora cultural que trabaja en distintas ramas: exhibición de cine, distribución independiente, talleres formativos, clases de cine en modalidad online para toda Latinoamérica, reseñas, recomendaciones y contenidos especializados. Pero si algo define su esencia es que cada función busca ser una experiencia completa. “No es solo ir a ver una película”, explica su fundadora, Ámbar Gabriela Muñoz. En Cinema Nubo, las proyecciones suelen ir acompañadas de charlas con directores, especialistas, dinámicas, juegos y actividades que transforman el lugar en un espacio vivo. El cine, aquí, no se consume: se comparte. El nombre Cinema Nubo no es casual. Nubo significa “nube” en esperanto, un idioma creado con la intención de ser universal. Para su fundadora, el cine y el arte funcionan de la misma manera: como lenguajes universales capaces de conectar a personas distintas, sin importar su origen. La nube también remite a la imaginación. Así como alguien puede ver en el cielo la forma de un caballo y otra persona la de un delfín, cada espectador encuentra una lectura distinta en una película. Ese intercambio de miradas, interpretaciones y emociones es justo el diálogo que Cinema Nubo busca provocar a través del cine.

> Un origen íntimo y una vocación colectiva

El proyecto surge de una inquietud personal. Mientras estudiaba cine, Ámbar se preguntaba si realmente existía un público dispuesto a ver cine mexicano y latinoamericano, más allá de los estereotipos que durante años han marcado su percepción. “Quería demostrar que no todo son las mismas comedias con los mismos actores, que somos muy ricos en narrativas y en cultura”. La semilla se plantó en 2016, cuando organizó una muestra estudiantil dentro del Festival Cultural de la Ciudad. La respuesta del público fue tan poderosa que la conectó con un recuerdo profundo: ver películas acompañada de su papá, su primer cómplice cinéfilo, fallecido cuando ella tenía apenas diez años. Esa sensación de comunidad, de ver cine en compañía, regresó con fuerza. Años después, ya bajo el nombre de Cinema Nubo, ese sentimiento se convirtió en proyecto.

Ámbar Gabriela Muñoz

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>El cine como espacio de diálogo (y de sanación)

En Cinema Nubo, el cine es entendido como una herramienta de transformación. Cada función se piensa a partir del contexto, las necesidades y el público al que va dirigida, con la convicción de que el cine forma parte de la memoria colectiva de un país. El diálogo posterior a las funciones es tan importante como la película misma. Ahí surgen reflexiones, debates, acuerdos y desacuerdos, pero siempre desde un espacio seguro. Historias como la de una mujer que, tras ver una película, logró llorar por primera vez la muerte de su esposo después de cuatro años, confirman algo en lo que Cinema Nubo cree profundamente, el cine también es terapéutico. En un mundo acelerado, hiperproductivo y saturado de pantallas, estos espacios se convierten en una pausa necesaria. “Ya ni siquiera nos permitimos el ocio”, reflexiona Ámbar. Cinema Nubo propone justo lo contrario: detenerse, respirar, sentir y compartir.

> Retos, reconocimiento y lo que viene

Uno de los mayores aprendizajes del proyecto ha sido no subestimar al público. Funciones llenas de películas habladas en lenguas indígenas o propuestas narrativas complejas han demostrado que el problema nunca fue el desinterés, sino la falta de oferta y de espacios adecuados. “El gusto se define por lo que tienes a la mano”, señala. Cuando el público descubre que existen otras formas de cine, responde. Para Cinema Nubo, el acceso al cine nacional y latinoamericano no es un lujo, sino un derecho cultural. Tras la pandemia, esta apertura se amplió aún más. Cafés, centros culturales, escuelas, espacios públicos y funciones alternativas permitieron que la gente se acercara a nuevas experiencias. Muchas personas eligen Cinema Nubo incluso cuando la película está en salas comerciales, porque saben que ahí encontrarán conversación, comunidad y algo más que una butaca. Lo más gratificante para Cinema Nubo no se mide en taquilla. Se mide en vínculos. Personas que se conocen en una función y terminan siendo amigas o parejas. Públicos que siguen el proyecto ciudad por ciudad. Niñas y niños que, en funciones infantiles, enseñan nuevas formas de mirar el cine. Madres que conversan mientras sus hijos juegan. Una red que se teje función tras función. “No es solo mi proyecto”, dice su creadora. “Cinema Nubo también es de la gente que asiste, que dialoga, que vuelve”. En exclusiva para Magnífica, Ámbar adelantó que en enero abrirá un nuevo espacio propio que funcionará como sala de cine, cafetería y centro cultural independiente en la zona de San Marcos. Además, el proyecto continúa creciendo en Zacatecas y busca expandirse a más ciudades. Cinema Nubo sigue demostrando que el cine no solo se ve: se vive, se habla y se comparte.


CORRIDA DE FERIA

EN HONOR AL SEÑOR DE LAS ANGUSTIAS


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LA COMEDIA MEXICANA QUE UNE FÚTBOL, HERMANDAD Y EXCESOS

Luis Aguirre Arias / @eltacticoclub

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magínate a dos hermanos de un ranchito perdido en México, pateando un balón entre plátanos, soñando con la gloria del fútbol profesional. Rudo y Cursi (2008) no es solo una película sobre deporte; es un retrato vibrante, ácido y profundamente mexicano de cómo el balompié une y destruye familias, refleja nuestras contradicciones sociales y celebra esa pasión loca que tenemos los mexicanos por el fútbol. Dirigida por Carlos Cuarón, esta comedia dramática se ha convertido en un ícono del cine nacional contemporáneo, destacando el talento actoral mexicano y criticando con humor el lado oscuro del deporte rey en nuestro país.

> De la pobreza rural

al caos de la fama futbolera

La historia sigue a los medio hermanos Beto “Rudo” (Diego Luna), un portero temperamental adicto a las apuestas, y Tato “Cursi” (Gael García Bernal), un delantero talentoso pero soñador que aspira a ser cantante de música norteña. Ambos trabajan en una plantación de plátanos en un pueblo rural de México, compartiendo el sueño de construir una casa digna para su madre (Dolores Heredia) y escapar de la pobreza. Todo cambia cuando el cazatalentos “Batuta” (Guillermo Francella) los descubre en un partido local. Solo puede

llevarse a uno inicialmente: Tato se convierte en estrella del Deportivo Amaranto, ganándose el apodo “Cursi” por su estilo flamboyante. Pronto, Beto lo sigue a un equipo rival, adoptando “Rudo” por su agresividad en la portería. El éxito trae fama, dinero, mujeres y excesos. Tato graba un disco con una versión ranchera de “I Want You to Want Me” y se enamora de una conductora de TV (Adriana Paz), mientras Beto cae en deudas de juego y se involucra con narcotraficantes. La rivalidad culminó en un partido decisivo donde uno debe tirar el juego para salvar su vida, explorando temas como la corrupción en el fútbol mexicano, el clasismo y cómo el dinero rápido corrompe los sueños simples. Con un tono de comedia dramática, la narración en voz over de Batuta añade ironía y metáforas futboleras que hacen la historia aún más cautivadora.

> Talento, química y un toque de los “Tres Amigos”

Rudo y Cursi es un producto puro del boom del cine mexicano de los 2000, producida por Cha Cha Chá Films, la compañía de los “Tres Amigos”: Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro. Carlos Cuarón, guionista de Y tu mamá también, debuta como director con un script ingenioso que reúne por segunda vez a Gael García Bernal y Diego Luna, cuya química es eléctrica y auténtica ya que son amigos de toda la vida.


I S R U

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Las actuaciones son de campeonato: Gael como el “Cursi” soñador es hilarante y conmovedor, especialmente en sus números musicales que parodian el regional mexicano. Diego como el “Rudo” transmite furia contenida y vulnerabilidad. Francella añade un toque internacional con su cinismo narrativo. La banda sonora, con corridos y rock, y las locaciones rurales contrastando con el glamour citadino, capturan la esencia mexicana al 100%.

> Pasión, corrupción y realidad cruda

Aquí es donde la película da un golazo al destacar el deporte mexicano. El fútbol no es solo juego, es escape social, negocio sucio y obsesión nacional. Critica sutilmente la mafia en los fichajes, las apuestas ilegales y cómo el talento rural se explota en la Liga MX ficticia. En 2008, cuando México vivía euforia por jugadores como Oswaldo Sánchez u Omar Bravo, esta cinta muestra el reverso de cómo la fama destruye a los humildes. Es una sátira que resuena hoy con escándalos reales en el fútbol mexicano, recordándonos que detrás de cada gol hay sueños rotos y excesos. Más allá del deporte, Rudo y Cursi es una sátira sobre el sueño americano-mexicano: el ascenso meteórico y la caída inevitable por vicios como el juego, la fama efímera y la corrupción. Critica el mundo del fútbol profesional en México, con toques de mafia y excesos, mientras explora la hermandad tóxica pero inquebrantable.

Es un retrato agudo de la movilidad social, el machismo y cómo los humildes enfrentan la tentación del éxito rápido.

> ¿Por qué ver Rudo y Cursi en 2025?

En una era donde el fútbol mexicano vive momentos intensos, esta película resuena más que nunca con su mezcla de comedia irreverente y drama humano. Si amas las historias de superación con giro trágico-cómico, o simplemente quieres ver a dos de los mejores actores mexicanos en su prime, Rudo y Cursi te conquistará.

> Un clásico que sigue marcando goles

Estrenada en diciembre de 2008 en México, la película fue un hit en taquilla, convirtiéndose en una de las más recaudadoras de su época, con millones de dólares a nivel mundial, consolidando el cine nacional en el mundo. Participó en festivales internacionales como Sundance y Tribeca y hoy es culto para generaciones que crecieron con Bernal y Luna. Es una celebración del talento mexicano en la cancha y en la pantalla.

Y recuerda: La cancha es de todos. Cuéntanos cual es tu escena favorita de Rudo y Cursi en nuestras redes sociales como @tacticoclub

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ATLÉTICO SAN PANCHO:

LA INSPIRADORA PELÍCULA MEXICANA QUE REVIVE EL SUEÑO DEL FÚTBOL EN UN PUEBLO OLVIDADO

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Luis Aguirre Arias / @eltacticoclub

lguna vez has soñado con ver a un grupo de niños humildes conquistar el mundo del fútbol contra todo pronóstico? Si eres fanático del cine mexicano o de las historias de superación deportiva, Atlético San Pancho es una joya que no puedes pasar por alto. Esta cinta, dirigida por Gustavo Loza en su debut como realizador, captura la esencia del espíritu comunitario y la pasión por el balompié en México. Ambientada en un pueblo minero olvidado, la película nos recuerda que los grandes triunfos nacen de los sueños más simples.

> De un pueblo minero a

la gloria en el Estadio Azteca

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La historia se desarrolla en San Francisco del Monte, un pequeño pueblo minero que alguna vez fue la cuna del fútbol mexicano, pero que ahora languidece en el olvido. Un grupo de niños entusiastas, liderados por su ingenio y determinación, sueñan con formar un equipo de fútbol para participar en un prestigioso torneo infantil, la Copa Coca-Cola. Su mayor aliado es “Don Pepe”, un viejo conserje de la escuela local interpretado magistralmente por Héctor Suárez, quien carga con expectativas no cumplidas para sus propios hijos y decide canalizar su experiencia en entrenar a estos pequeños. Los obstáculos no tardan en aparecer: falta de recursos, clasismo social y la competencia feroz de equipos de escuelas privilegiadas. Sin embargo, con la ayuda de un exfutbolista profesional que regresa al pueblo (Plutarco Haza), los niños del Atlético San Pancho superan pruebas como hackeos informáticos, rivalidades personales y hasta un perro mascota que se convierte en símbolo de su lucha. La culminación es épica, una gran final en el icónico Estadio Azteca, donde el equipo demuestra que el verdadero triunfo está en la unidad y la perseverancia. Esta narrativa, inspirada en clásicos del cine deportivo, pero con un toque mexicano auténtico, mantiene al espectador al borde del asiento con momentos de humor, drama y emoción pura.

> Talentos mexicanos

que brillan en la cancha

Dirigida por Gustavo Loza, quien hace su ópera prima con esta cinta, Atlético San Pancho cuenta con un reparto estelar que mezcla experiencia y frescura juvenil. Héctor Suárez encarna a Don Pepe con una profundidad que roba escenas, mientras que Lumi Cavazos y Rodolfo Arias aportan calidez a los roles adultos. Plutarco Haza, como el futbolista regresado, añade un matiz de redención personal. Los niños protagonistas, aunque no tan conocidos, transmiten una autenticidad que hace creíble su aventura. La película fue escrita por Loza junto a otros colaboradores, y se estrenó en México el 27 de julio de 2001, con lanzamientos posteriores en Colombia y Estados Unidos. Con una duración de aproximadamente 100 minutos, combina géneros como comedia, drama familiar y deportes, convirtiéndola en una opción perfecta para ver en familia. Su producción resalta la identidad mexicana, con locaciones que evocan la vida rural y la pasión por el fútbol, un deporte que une a generaciones en el país.

> Superación, comunidad y el poder de los sueños

Más allá de los goles y las jugadas, Atlético San Pancho aborda temas universales con un enfoque local. El clasismo es un villano sutil ya que los niños de San Pancho se enfrentan a equipos elitistas, simbolizando la brecha social en México. La falta de recursos obliga a la creatividad, como cuando usan un balón caído del cielo como señal divina para empezar su aventura, además de que es puro fútbol de barrio. La película también celebra la niñez como el primer amor, las amistades inquebrantables y la inocencia ante las adversidades. Don Pepe representa la mentoría generacional, reviviendo la pasión por el deporte en una comunidad minera que ha perdido su brillo. Es un recordatorio de que el fútbol no es solo un juego, sino una herramienta para unir pueblos y fomentar valores como el trabajo en equipo y la resiliencia.

> ¿Por qué ver Atlético San Pancho?

En un mundo donde el fútbol domina las conversaciones, Atlético San Pancho es un homenaje vibrante a las raíces mexicanas del deporte. Si buscas una historia que te haga reír, emocionar y reflexionar sobre la superación, esta película es para ti. ¿Estás listo para unirte al grito de “¡San Pancho ganará!”? No te pierdas esta gema del cine nacional y revive el sueño de un pueblo que nunca se rinde. Y recuerda: La cancha es de todos.


TOP 10 MEJORES PELÍCULAS DEPORTIVAS DE LA HISTORIA Luis Aguirre Arias / @eltacticoclub

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l cine deportivo ha sabido capturar algo más que competencias y resultados. En la pantalla, el deporte se convierte en un relato de identidad, esfuerzo y transformación personal. A lo largo de la historia, varias producciones han logrado trascender su disciplina para instalarse en la memoria colectiva como películas inspiradoras que dialogan con su época y con el espectador. Este es un top de las mejores películas deportivas, seleccionado por su calidad cinematográfica, rigor histórico e impacto cultural.

> Rocky (1976)

Dirigida por John G. Avildsen y escrita por Sylvester Stallone, Rocky redefinió las películas deportivas. No es solo la historia de un boxeador, sino el retrato de una clase trabajadora que lucha por ser vista. En plena década de los 70, marcada por la crisis económica en Estados Unidos, Rocky Balboa encarnó la esperanza del “hombre común”. La película cambió la forma de contar historias deportivas, el resultado del combate es secundario frente al crecimiento personal. Su legado incluye múltiples secuelas y una influencia directa en casi todo el cine deportivo posterior.

> Raging Bull (1980)

Martin Scorsese utiliza el boxeo como escenario para narrar la autodestrucción de Jake LaMotta. La película destaca por su fotografía en blanco y negro y su crudeza emocional. A diferencia de otras películas inspiradoras, aquí el deporte no redime al protagonista, sino que expone sus contradicciones. Su realismo y profundidad psicológica la colocan entre las obras más respetadas del cine mundial.

>Duelo de Titanes (2000)

Ambientada en un contexto de segregación racial, la película muestra cómo un equipo escolar se convierte en un laboratorio social. El fútbol americano funciona como un vehículo para hablar de racismo, liderazgo y convivencia. Su éxito radica en equilibrar el drama deportivo con un mensaje social claro, lo que la convirtió en una referencia del cine deportivo para nuevas generaciones.

> Million Dollar Baby (2004)

Esta película rompe con la estructura clásica de las películas deportivas. Inicia como una historia de superación, pero evoluciona hacia un drama profundo sobre la fragilidad humana y las decisiones morales. Clint Eastwood presenta el boxeo como un entorno duro y solitario, donde el triunfo puede ser tan devastador como la derrota. Su impacto crítico y emocional la mantiene vigente.

> Rush (2013)

Rush destaca por su precisión histórica y su enfoque en la rivalidad como motor narrativo. La relación entre Niki Lauda y James Hunt refleja dos visiones opuestas del éxito, la disciplina absoluta contra talento indomable. La película logra que el espectador entienda el riesgo extremo del automovilismo, elevando el género más allá del espectáculo visual.

> Coach Carter (2005)

Basada en hechos reales, la cinta plantea un debate poco común en las mejores películas de deportes. El papel educativo del entrenador, Ken Carter, prioriza el rendimiento académico sobre los resultados deportivos, desafiando a jugadores, padres y autoridades. Su mensaje sobre responsabilidad y futuro la convirtió en una de las películas inspiradoras más influyentes del baloncesto.

> El campo de los sueños (1989)

Aquí el deporte se entrelaza con la memoria y la reconciliación. El béisbol simboliza la conexión entre padres e hijos y la importancia de enfrentar el pasado. Su narrativa poética y su tono reflexivo la diferencian de otras películas deportivas, demostrando que el género también puede ser contemplativo.

> Un sueño posible (2009)

La película aborda el deporte desde una perspectiva social. El crecimiento de Michael Oher no se explica solo por su talento físico, sino por el entorno que lo rodea. Un sueño posible expone las desigualdades estructurales del deporte colegial en Estados Unidos, lo que refuerza su lugar entre las mejores películas de deportes basadas en hechos reales.

> Ford v Ferrari (2019)

Más allá de la velocidad, la película analiza la tensión entre creatividad e industria. La carrera de Le Mans es el clímax de una lucha empresarial y personal. Su detallada reconstrucción histórica y su narrativa humana la posicionan como una de las obras más completas del cine deportivo moderno.

> Invictus (2009)

Invictus demuestra que el deporte puede ser una herramienta política y cultural. El liderazgo de Nelson Mandela utiliza el rugby para sanar un país dividido. La película resalta cómo una selección nacional puede representar mucho más que un resultado, cerrando el top con una visión global del impacto deportivo. Estas películas están entre las mejores porque entendieron que el deporte es un reflejo de la sociedad. Cada una, desde su disciplina y contexto histórico, convirtió la competencia en una historia universal. Por eso siguen siendo pilares del cine deportivo y referencias obligadas cuando se habla de películas inspiradoras que trascienden la pantalla. Y recuerda: La cancha es de todos, cuéntanos si tienes otra película que te gustaría agregar al top.

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No. 16 | CINE

CINE, POLICÍAS Y HÉROES: LO QUE APRENDIMOS A CREER VIENDO PELÍCULAS Fátima Sofía Galaviz / @guardianesmx

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esde hace décadas, el cine ha sido mucho más que entretenimiento, ya que, sin darnos cuenta, también funciona como una guía para entender el mundo: nos dice quién es el bueno, quién es el malo y a quién deberíamos confiarle nuestra seguridad. Tanto en el cine mexicano como en el estadounidense, la forma en la que se retrata a policías, militares y criminales ha moldeado (para bien o para mal) la percepción que tenemos sobre la autoridad. Mientras Hollywood suele construir historias donde el uniforme representa orden, sacrificio y heroísmo, el cine mexicano ha contado historias de desconfianza, corrupción, abuso y abandono institucional. Ninguna de estas narrativas surge de la nada, pues ambas responden a contextos distintos, pero al repetirse una y otra vez terminan influyendo en cómo entendemos la seguridad pública en la vida real.

> Cuando el policía casi siempre es el villano

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En muchas películas mexicanas, el policía no aparece como protector, sino como amenaza o como parte del problema. No es extraño que el espectador se identifique más con el miedo que con la confianza. Estas historias conectan porque dialogan con experiencias que mucha gente reconoce. En La ley de Herodes la policía es un instrumento del poder político, utilizada para extorsionar y reprimir sin consecuencias. En El infierno, esa misma autoridad convive abiertamente con el narco, dejando claro que la corrupción no es una excepción, sino una práctica normalizada. Miss Bala lleva esa idea al extremo al mostrar a una protagonista atrapada entre criminales y policías que actúan de forma prácticamente indistinguible. En Heli, la violencia institucional se da en forma de tortura, abuso y detenciones ilegales que no tienen castigo. Y en Policía judicial, la corrupción cotidiana (fabricar culpables, extorsionar, sembrar pruebas) se muestra como parte del trabajo diario. Con este tipo de relatos repetidos durante años, no sorprende que la figura del policía en el imaginario colectivo esté asociada a desconfianza y temor más que a protección.

> Cuando el narco se vuelve el protagonista

Por otro lado, frente a una autoridad ausente o corrupta, muchas series colocan al crimen organizado en el centro de la historia; no solo como antagonista, sino como protagonista carismático. El narco aparece entonces como alguien inteligente, poderoso y capaz de imponer orden donde el Estado no llega.

Series como El Chapo o Narcos: México construyen figuras que, aunque violentas, resultan admirables por su estrategia y liderazgo. La Reina del Sur presenta el narco como un espacio de empoderamiento y ascenso social, mientras que El Señor de los Cielos lleva la glorificación al límite, mostrando riqueza, poder y respeto como recompensas del crimen. En Rosario Tijeras, la violencia se normaliza y el delito se vuelve identidad aspiracional.

> ¿Y el Estado dónde queda?

Entre policías corruptos, narcos glorificados y héroes individuales, hay un actor que casi siempre queda mal parado en estas historias: el Estado. El gobierno aparece como una figura lejana, inepta o completamente rebasada, porque no dirige, no corrige y, muchas veces, ni siquiera entiende lo que está pasando en su propio territorio. En el cine mexicano, el Estado rara vez es un ente fuerte o confiable, sino todo lo contrario; se presenta como un aparato burocrático incapaz de garantizar seguridad, justicia o bienestar. Cuando aparece, suele hacerlo para encubrir abusos, administrar la corrupción o simplemente mirar hacia otro lado. El mensaje que se repite es que no hay institución que responda, y si la hay, llega tarde o llega mal, lo cual tiene un efecto importante en la percepción social. Si el Estado es mostrado como inútil o ausente, entonces la seguridad deja de verse como una responsabilidad pública y se convierte en algo que cada quien resuelve como puede. En ese vacío narrativo caben el policía corrupto que impone su propia ley, el narco que “pone orden” o el héroe solitario que actúa por encima del sistema. La consecuencia es peligrosa, ya que normalizar la idea de un gobierno incapaz no solo genera desconfianza, sino que también baja las expectativas. Dejamos de exigir instituciones que funcionen y empezamos a conformarnos con soluciones individuales, improvisadas o autoritarias.

> El caso Harfuch y la

necesidad de un héroe real

La comparación de Omar García Harfuch con Batman va más allá de una opinión o de un halago por parte de sus seguidores; tiene mucho que ver con todo lo anterior, ya que en un contexto donde el cine y las series han mostrado durante años a un Estado incapaz de garantizar seguridad, la figura del héroe individual se vuelve especialmente atractiva. Pero también hay que aclarar que Harfuch no está fuera del Estado, es parte central de él. Como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, su figura pertenece al gobierno, a la estructura institucional que, en teoría, debería garantizar la seguridad pública. Y ahí está la paradoja, pues aunque forma parte del Estado, el relato que se ha construido a su alrededor no es el de una institución que funciona, sino el de una persona que destaca a pesar del sistema, no gracias a él. El imaginario colectivo no lo lee como política pública, sino como personaje. Como alguien que “sí jala” dentro de un aparato que muchos perciben como lento, torpe o ineficaz. La comparación con Batman sigue teniendo sentido justamente por eso: Batman no existe porque Gotham tenga instituciones fuertes, existe porque éstas fallaron. La diferencia es que, en este caso, el supuesto héroe no actúa desde fuera del sistema, sino desde adentro, y aún así, la narrativa lo separa simbólicamente del resto del gobierno y lo presenta como una excepción. Medios, discursos políticos y redes sociales refuerzan la idea de Harfuch como el funcionario eficaz en un Estado que no convence.


El “Batman mexicano” no representa a las instituciones, representa la esperanza de que al menos alguien dentro de ellas funcione. El problema no es reconocer resultados individuales, sino lo que normalizamos al hacerlo, ya que cuando personalizamos la seguridad pública, desplazamos la responsabilidad colectiva del Estado hacia figuras concretas. La pregunta deja de ser cómo fortalecemos las instituciones y se convierte en quién es el próximo que aguante el golpe. Esto abre un debate necesario: ¿queremos un Estado que funcione de manera estructural o un gobierno que dependa de perfiles fuertes y carismáticos?, ¿estamos construyendo seguridad pública o solo administrando la percepción de control? Que Harfuch sea firme, mediático y sí, guapo, facilita que encaje en esta narrativa heroica, pero el riesgo está en confundir una figura visible con una solución de fondo. Tal vez el verdadero problema no es si necesitamos un Batman, sino por qué incluso cuando el héroe forma parte del gobierno, seguimos sintiendo que el Estado no alcanza.

> Entonces, ¿con solo proteger basta para confiar?

Cuando se comparan las formas en que el cine representa la seguridad pública en distintos países, una de las diferencias más claras no está en las historias de acción, sino en la manera en que se construye la confianza. El cine estadounidense ha insistido durante años en presentar la protección como algo estable, confiable y, en muchos casos, incuestionable. En sus películas, quien protege casi siempre sabe lo que hace y merece respaldo social. En este tipo de narrativas, la seguridad no se discute, se asume. El conflicto suele venir de amenazas externas y la solución llega a través de figuras fuertes que intervienen para restaurar el orden, como los Avengers, la Liga de la justicia y todos los superhéroes que toman el papel de policías. Así, el cine no solo cuenta historias, también moldea la idea de cómo debería funcionar la autoridad y qué tipo de relación debería existir entre la sociedad y quienes la cuidan.

> La seguridad como promesa narrativa

Hollywood nos muestra a la seguridad como una promesa que puede cumplirse. Policías, agentes, soldados o héroes aparecen como personajes comprometidos, preparados y, sobre todo, necesarios. Incluso cuando enfrentan dilemas o situaciones extremas, la narrativa los coloca del lado correcto, por lo que el espectador es invitado a confiar en ellos desde el inicio. Este enfoque genera una sensación de certeza, ya que siempre alguien está a cargo. El orden puede llegar a tambalearse, pero nunca desaparece por completo, y esa idea, repetida una y otra vez, termina por normalizar una relación positiva con la autoridad.

> El héroe como símbolo del orden ideal

Dentro de este imaginario, los superhéroes funcionan como una versión exagerada, pero muy clara, de lo que se espera de las fuerzas de seguridad. No representan instituciones reales, pero concentran valores como fuerza, justicia y protección. Superman es un buen ejemplo de ello, pues más allá de sus poderes, él encarna al protector ideal, ya que no duda de su misión, su mera presencia les transmite calma y la gente confía en él, lo observan como una figura superior y obviamente esperan que resuelva el problema. Esa confianza automática no surge de la nada; es parte de una narrativa donde proteger equivale a hacer lo correcto.

> Idolatría y confianza sin cuestionamientos

La relación entre Superman y la sociedad ficticia refleja un patrón de idolatría hacia quien protege. Esta lógica también se aplica a policías y fuerzas de seguridad, que suelen ser representados como personajes sacrificados, valientes y profundamente comprometidos con el bien común. Cuando estas figuras cometen errores, la historia suele justificarlos como parte del costo de proteger a una sociedad entera; rara vez se cuestiona el sistema en sí. Por otro lado, el problema siempre es externo: el villano, el crimen, la amenaza. Así, la crítica estructural queda en segundo plano y la autoridad se refuerza como una figura necesaria y confiable.

> La seguridad como acto de fe

En estas narrativas, se cree en quien protege porque la ficción lo presenta como digno de confianza. No hay espacio para la sospecha constante ni para el cuestionamiento profundo. El héroe actúa y la sociedad agradece. Este tipo de representaciones tienen un impacto cultural importante, ya que al consumir estas historias de forma constante, se refuerza la idea de que las instituciones funcionan y de que quienes ejercen el poder merecen respaldo. El cine no ve a la seguridad como un tema problemático, sino como algo que, con personas correctas, simplemente funciona.

> Dos formas distintas de mirar a quien cuida

Es en este punto donde el contraste se vuelve inevitable. Mientras el cine estadounidense construye la seguridad desde la confianza y la idolatría, otras cinematografías como la mexicana han optado por mostrarla desde la crítica, la desconfianza o el desencanto. En esos relatos, la figura del protector no se idealiza, sino que se cuestiona. A diferencia de las historias donde proteger basta para confiar, en otros contextos la relación entre ciudadanía y seguridad está marcada por la exigencia y el reclamo. El cine, lejos de ser neutral, amplifica estas diferencias y ayuda a explicar por qué la percepción social de la autoridad varía tanto de un lugar a otro. Al final, Superman no es solo un personaje de ficción, funciona como un símbolo de cómo una sociedad imagina la seguridad que desea: clara, fuerte y confiable. Una seguridad que no necesita ser cuestionada para ser aceptada. Y es justamente en esa forma de creer en quien cuida donde se hace evidente el contraste con otras realidades, donde la confianza no se da por sentada, sino que se pone a prueba todos los días.

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