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Revista Magnífica #15

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No. 15 | PROPÓSITOS

EDITORIAL

¿QUIÉNES SOMOS?

La máquina para mentes inquietas. Tercera Vía busca el análisis de los tiempos modernos y la construcción de un mejor futuro. terceravia.mx (todas las redes) @terceraviamx

Francisco M. Aguirre Arias

La Arquitectura del Propósito: Celebración, Disciplina y el Nuevo

Comienzo

ENewsclub deportivo. Historias para comprender mejor el deporte, en donde la crítica y el verdadero valor lo aportamos todos. tactico.club (todas las redes) @eltacticoclub

Análisis confiable y con rigor sobre seguridad pública y el sector militar en México. guardianes.net (Todas las redes) @guardianesmxn

Es lo de hoy. Noticias y entretenimiento para [comprender a] la generación Z. nucleo.news (todas las redes) @estoesnucleo por

Informamos, analizamos y denunciamos, con la mirada puesta en un futuro más justo y equitativo para todas y todos. lja.mx (todas las redes) @somoslja

DIRECTORIO

DIRECTOR GENERAL Francisco M. Aguirre Arias

DIRECCIÓN EDITORIAL

Aldo García Ávila / Gabriel Ramírez Pasillas

DIRECTOR ADMINISTRATIVO Fernando Aguilera Lesprón

DIRECTOR DE ESTRATEGIA Francisco Trejo Corona

EDITORIAL

DISEÑO EDITORIAL Cristian de Lira Rosales / Gamma Hernández

EDICIÓN

DIRECCIÓN COMERCIAL

E. Gálvez / Valeria García Torres VENTAS Elizabeth García Durán 449.894.31.13 / 449.916.74.10

l final del año es un umbral doble: la culminación de un ciclo y la promesa palpable de otro. En México, este tránsito se vive con una intensidad particular, donde la reflexión se mezcla con el estruendo de la pirotecnia y el calor de las reuniones decembrinas. Las fiestas son la expresión de nuestra gratitud por lo vivido, pero también el punto de partida para la construcción de la persona que deseamos ser. Es en este espacio de dualidad, entre la euforia de la celebración y el silencio de la introspección, donde debemos forjar los cimientos de nuestro próximo capítulo.

La filosofía, desde el estoicismo, nos enseña que el verdadero control reside en la voluntad. Pero, ¿qué sucede con esa voluntad cuando el calendario marca el primero de enero? La tradición de los propósitos de Año Nuevo es un acto de optimismo masivo, un compromiso con el bienestar físico, mental y la disciplina. Sin embargo, las estadísticas son un frío recordatorio de nuestra fragilidad: en México, diversos estudios (como los de la Universidad de Guadalajara y la Universidad de Scranton) indican que solo entre el 5% y el 8% de las personas logran cumplir sus metas a largo plazo.

¿Por qué nos autosaboteamos? La respuesta yace en la brecha entre el deseo y la acción. Nos fijamos metas inalcanzables o fallamos en diseñar el “cómo”. El autosabotaje es a menudo una defensa psicológica, un miedo al fracaso o, irónicamente, un miedo al éxito y a las nuevas responsabilidades que conlleva. Como dijo Epicteto: “No son los acontecimientos los que nos perturban, sino nuestra interpretación de ellos”. Para vencer esta inercia, debemos dejar de lado los propósitos vagos y adoptar la disciplina estoica: fragmentar las grandes metas en acciones diarias, medibles y realistas. El propósito de “leer más” se traduce en “leer 15 minutos antes de dormir”; “cuidar la salud” se convierte en “caminar 30 minutos al día”

Para quienes lidian con la diabetes, por ejemplo, el manejo de los picos de glucosa en la sangre en estas fechas es una prueba de fuego. En un país donde (según reportes de salud) la mitad de los diabéticos no están diagnosticados o viven con niveles descontrolados, la prevención es vital. La clave está en la moderación, la planificación de porciones pequeñas, la preferencia por alimentos bajos en grasa y la hidratación. Es la disciplina la que nos permite disfrutar de la fiesta sin sacrificar nuestra salud.

Más allá del consumo, la forma en que celebramos también debe evolucionar. Las fiestas incluyentes y la creación de espacios seguros para personas LGBTQ+ no son una opción, sino una obligación moral de la hospitalidad. Un nuevo ciclo exige un compromiso con la empatía y el respeto a la diversidad, asegurando que la alegría de las fiestas sea una experiencia compartida y libre de prejuicios para todos.

MAGNÍFICA, Número 15, diciembre de 2025. Revista mensual de Circulación Controlada y Pagada. Editada, Publicada y Distribuida por 3A

MAGNÍFICA, Número 10, junio de 2025. Revista mensual de Circulación Controlada y Pagada. Editada, publicada y distribuida por 3A VIA EDICION PRODUCCION IMPRESION, SA de CV. Ignacio Zaragoza 411. Zona Centro. Aguascalientes, Aguascalientes. C.P. 20000. Editor Responsable: GABRIEL RAMÍREZ PASILLAS. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: En Trámite. Certificado de Licitud de Título y Contenido: En Trámite. Registro en el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación: Pendiente. Impresa por, C Gráfico RGA. Filemón Alonso Muñoz 210, Ciudad Industrial, Aguascalientes, Aguascalientes, C.P. 20290.

Uso Exclusivo: 04-2025-021109312000-102. Certificado de Licitud de Título y Contenido: En Trámite. Registro en el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación: Pendiente. Impresa por, C Gráfico RGA. Filemón Alonso Muñoz 210, Ciudad Industrial, Aguascalientes, Aguascalientes, C.P. 20290.

La temporada decembrina, con su derrama económica y social, intensifica nuestros desafíos. Según encuestas de consumidores, el gasto familiar aumenta considerablemente, llegando a incrementarse hasta un 27% en algunas categorías (como alimentos y bebidas), y el consumo de alcohol se dispara. Este exceso de consumo, además de afectar nuestras finanzas, impacta directamente en nuestra salud, especialmente en personas con condiciones preexistentes.

La era digital añade una capa de complejidad a nuestras resoluciones, especialmente en términos financieros. Necesitamos blindarnos en la era digital contra el gasto impulsivo, que se facilita con un clic. La disciplina financiera es la nueva alfabetización. Es crucial monitorear nuestros gastos diarios y evitar que la derrama festiva (donde el gasto promedio por persona puede superar los $3,700 pesos, según estudios de gasto navideño) se extienda hasta el primer trimestre del año, socavando cualquier intento de ahorro. La verdadera madurez financiera y personal reside en la precaución, un valor filosófico que se traduce en previsión y responsabilidad. La contratación de seguros (ya sean de auto, hogar o negocio, de gastos médicos o de vida) es la manifestación más concreta de esta precaución. Los seguros actúan como un muro protector contra los imprevistos de la vida, garantizando que un revés no destruya años de esfuerzo. Las estadísticas mexicanas sobre este tema son claras y urgentes: según la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), la penetración del seguro en México solo alcanza alrededor del 21% de su potencial total. Esto significa que millones de mexicanos están expuestos a riesgos sin una red de seguridad. La brecha de cobertura del seguro de vida, por ejemplo, fue de 2.7 veces en 2023 (CNSF), siendo notablemente mayor para las mujeres. Contratar un seguro de Gastos Médicos Mayores (un ramo muy dinámico con un crecimiento en pagos de 15.6% en el último año) puede ser la diferencia entre la recuperación rápida y la ruina financiera ante una enfermedad grave.

Alfredo de Jesús Lara Castillo
Adrián Valencia Ledesma
tactico.club

CONTENIDO

¿Cuál es nuestro propósito como jóvenes? Cuando el deseo individual se convierte en compromiso social

La trampa de los propósitos de año nuevo: ¿Por qué fallamos en nuestras metas y cómo evitar el autosabotaje?

Fiestas incluyentes: ¿Cómo promover espacios seguros para personas LGBTQ+?

Trátate bien cuando te equivoques o cómo contemplar los errores desde otro lugar

¿Por qué prevenir los picos de glucosa es primordial para alcanzar los propósitos de salud en año nuevo?

¿Leer es uno de tus propósitos de Año Nuevo? Aquí tienes algunas recomendaciones para lograrlo

Propósitos físicos, mentales y de disciplina: el verdadero inicio del año

Empezar el año protegidos: por qué contratar un seguro debe ser uno de tus propósitos de Año Nuevo 16

El nuevo propósito de 2026: proteger el bolsillo, ordenar el dinero y blindar la vida digital

Verborrea

IA y humanismo: cooperación, empatía y creatividad como claves del futuro laboral

¿CUÁL NUESTROES PROPÓSITO COMO JÓVENES?

CUANDO

DESEO

Muchas veces hemos sido cuestionados sobre lo que queremos hacer con nuestra vida; incluso desde que somos pequeños nos hacen la típica pregunta: ¿Qué te gustaría ser de grande? Aunque en ese momento es más fácil de responder, conforme vas creciendo te das cuenta del poder y la presión que tiene esta pregunta, sobre todo si aún no tienes planeado un proyecto de vida

No tener un propósito o una meta es estar caminando sin rumbo, y sí, quizá esto suene como algo malo, pero la realidad es que no todas las personas en el mundo crecimos bajo las mismas situaciones y mucho menos bajo las mismas oportunidades. Esto hace más difícil saber qué es lo que quieres hacer sin que termines decepcionando a tu familia, amigos o incluso a la sociedad en la que te desarrollas, pero sobre todo sin que termines decepcionándote a ti mismo.

Tener un propósito es el inicio para asegurar una buena calidad de vida, o al menos eso nos enseñaron.

La mayoría de los jóvenes crecimos bajo la idea de que siempre deberíamos tener un propósito o una meta. La palabra “fluir” no tenía espacio en ninguna etapa de nuestras vidas, porque incluso cuando éramos niños fuimos cuestionados por nuestros padres, por el sistema educativo y por la sociedad en general sobre lo que nos gustaría ser de grandes: un astronauta, policía, bombero, doctora o maestro, pero desde entonces teníamos la obligación de responder qué haríamos de nuestra vida.

Para poder ser alguien en la vida, tenemos que crecer con la idea de que debemos esforzarnos por conseguir lo que quisiéramos, y eso está bien. Pero, ¿qué sucede cuando este esfuerzo se distorsiona por otro tipo de decisiones que cada vez tienen menos que ver con lo que nos gusta y apasiona? Ya no se trata de luchar por lo que “nos gusta” o queremos; ahora existen muchos intereses de por medio, como: ¿Cuánto dinero te va a dejar eso? ¿De qué vas a vivir? Y sobre todo, una de las más temidas: ¿Cuánto tiempo te vas a tardar en conseguirlo?

Una generación que creció bajo la fuerte presión de tener que ser “exitosos”, la vida para los que estamos ahí se vuelve mucho más pesada por el simple hecho de que aseguran que tenemos todo: tenemos la tecnología que nuestros padres no tuvieron, más oportunidades de acceso a la educación, pero, sobre todo, expectativas y planes de vida que debemos cumplir al pie de la letra: graduarse, conseguir un buen empleo, casarse y tener hijos. Todo este proceso parece lineal, pero muchas veces ni siquiera existe en todos los propósitos de la generación o, por lo menos, no de la misma forma.

Buscamos algo más que solo dinero y éxito; se trata de conectar con nosotros mismos y aprender a ser felices.

Aunque muchos fuimos criados con el mismo arquetipo de pensamiento, no para todos funciona igual; por las experiencias y vivencias que nos han tocado pasar, aprendimos que ser “exitoso” no solo se trata de tener un buen empleo y ganar grandes sumas de dinero. No es que no lo queramos, porque claro que es una meta, pero para nuestra generación el éxito va mucho más allá de encasillarse en una forma y estilo de vida. Se trata de aprender a vivir y querer hacerlo todos los días.

Esta generación ha redefinido lo que significa la palabra “éxito” y ha puesto por encima muchos factores que generaciones anteriores no contemplaban o ni siquiera volteaban a ver: temas como la salud mental, propósitos basados en nuestros valores y creencias y, sobre todo, un equilibrio entre un buen estilo de vida y el sentimiento de realmente estarla viviendo. Para nuestra generación ya no se trata solo de conseguirlo; se trata de ser constante, autónomo e innovador, pero, sobre todo, de tener paz con nosotros mismos.

Pedro
Desde muy jóvenes buscamos involucrarnos con lo que sucede en la humanidad, haciendo que, para nuestra generación, el activismo no sea un espacio aislado, sino una manifestación que forma parte de nuestra identidad “ ”

Ansiedad, depresión y expectativas que oscurecen el verdadero sentido de una decisión personal.

Aunque nuestra generación habla mucho sobre “encontrar un propósito”, detrás de este concepto inspirador existe una fuerte carga emocional. Para muchos jóvenes, el propósito no solo se trata de llegar a la meta personal; es más bien una exigencia constante en la que debes saber quién eres, qué quieres hacer con lo que eres y, sobre todo, entender a la perfección cuál es la causa por la que luchas y cómo esto te va a ayudar a cambiar al mundo o, por lo menos, tu mundo.

Esta presión, sumada al acelerado ritmo de las redes sociales, genera un efecto contradictorio en el que tienes que vivir bajo un esquema de autenticidad que te distinga de los demás, pero a la par debes demostrar que estás haciendo algo valioso durante la mayor parte del tiempo. De no hacerlo, estarías fracasando ante los ojos de la sociedad, la cual parece no perdonar ni el más mínimo detalle de lo que estás haciendo con tu vida.

Por eso quizá las redes sociales ya no sean lo mismo; dejaron de ser un espacio para compartir vivencias y se transformaron en algo completamente diferente, en donde debes presumir todo lo que estás haciendo y soportar las críticas sobre lo bueno o lo malo que haces. Esto te dará reconocimiento, una fuerte herramienta que puede ser utilizada bajo cualquier contexto, incluso si no estás lo suficientemente preparado para recibir ese tipo de atención. Para muchos, esto también es símbolo de éxito

No solo vemos pasar el mundo; nos incluimos y buscamos la manera de pertenecer a las causas para cambiar lo que otras generaciones no pudieron.

Es cierto que cada generación luchó y vivió de manera diferente, y eso no se puede negar ni desmeritar. Pero si hay algo que nos diferencia de las demás generaciones, es el sentimiento de querer cambiar el mundo en el que vivimos. Ya no se trata de ser solo espectadores; ahora tenemos la intención y la necesidad de cambiar lo que no nos gusta y, sobre todo, lo que sabemos que no está bien ni es justo para lograr ser diferentes.

Una generación que creció bajo un contexto totalmente digital, donde las buenas y malas noticias se esparcen en cuestión de segundos, y existe un nivel de conciencia más temprano. Desde muy jóvenes buscamos involucrarnos con lo que sucede en la humanidad, haciendo que, para nuestra generación, el activismo no sea un espacio aislado, sino una manifestación que forma parte de nuestra identidad.

Somos únicos y reconocemos que la meta es distinta para todxs.

Además de todo esto, hay algo que nos caracteriza fielmente: somos una generación que ha transformado el modelo de negocio de industrias enteras al tener una manera totalmente distinta de consumir las marcas. Ya no compramos sin propósito; buscamos una conexión emocional más fuerte que nos permita construir y visibilizar nuestra identidad como personas que exigen una inclusión real y una esperanza de transparencia, premiando a los que han generado este impacto.

Así que la próxima vez que escuches algo como “los jóvenes de ahora no saben lo que quieren”, ten por seguro que se trata de una afirmación mal sustentada. Somos la generación más fuerte y consciente de lo que se nos podría cuestionar. Somos jóvenes con propósito y, a pesar de toda la presión y expectativas, estamos conscientes de que el éxito no significa lo mismo para todos y que la meta no se alcanza al mismo tiempo ni de la misma manera. Somos auténticos y responsables de nuestros sentimientos y de nuestra manera de ver el mundo.

LA TRAMPA DE LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO: ¿POR QUÉ

FALLAMOS EN NUESTRAS METAS

Y CÓMO EVITAR EL AUTOSABOTAJE?

Sabemos que al llegar el fin de año, preparar las metas para el Año Nuevo puede resultar emocionante y darnos un sentido de propósito, pero hay que ser honestxs, más allá de la intención, ¿realmente estamos dispuestxs a cumplir con todo lo que nos proponemos? Por supuesto que fijarnos metas y querer ser una mejor versión de nosotrxs puede ser inspirador, pero ser pacientes y realistas con nuestras expectativas puede ser aún más beneficioso. Es por eso que preparamos una lista de consejos para facilitar tu proceso de manifestación y preparación para este nuevo año (¡incluye nuevas opciones de rituales!).

> ¿Por qué seguimos fallando en nuestros propósitos?

No eres el único. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Scranton en Pensilvania, el 73% de la población mantiene sus propósitos durante la primera semana. Luego, esa cifra cae a 64% tras finalizar el primer mes. Para el tercer mes, la cifra disminuye al 50% y llegando a mitad de año, resta solo el 46%. Finalmente, a fin de año solamente el 19% de la población logra lo que se propuso y así simultáneamente. No quiere decir que los rituales de año nuevo no funcionen o que debas perder el entusiasmo. De hecho, muchos de estos resultados no tienen nada que ver con nuestra capacidad de lograr lo que nos proponemos, sino de distintos factores que nos rodean: la situación económica, el ritmo de vida que llevamos o simplemente nuestras aspiraciones cambian. Y está bien.

Eso sí, algunos psicólogos y psicólogas han cachado el problema al plantear nuestros propósitos. Y es que, muchas veces los objetivos que fijamos son muy generales y carecen de un por qué, cómo y para qué, provocando que sea más difícil establecer los pasos para lograrlo. Así que, ¿cómo evitamos caer en la trampa de los propósitos de año nuevo?

> Cómo definir tus metas y no fracasar en el intento

1. Hay que ser realistas: Establecer metas, querer cambiar tu vida y ser una mejor versión de ti mismx está bien, pero es importante ser honestxs con nuestra disposición para cumplirlas. Aceptar tus límites, ser realista y paciente con tus metas puede ser un acto de autocuidado y fortaleza.

2. Contempla tu entorno: Antes de establecer propósitos, evalúa tu entorno. ¿Es un ambiente donde prevalecen pensamientos negativos o positivos? ¿Cuento con las herramientas para contrarrestar lo negativo? ¿Mi entorno me motiva a hacer el esfuerzo? Son algunas cuestiones que podrían ayudarte a identificar si puedes partir de ahí.

3. Plantea objetivos pequeños: Asegúrate de que sean tareas accesibles que te ayuden a llegar al objetivo principal. Si lo que deseas es bajar de peso, puedes incorporar pequeños ajustes en tu dieta o actividad física. Solo identifica que sea lo que realmente quieres, no lo que otrxs esperan de ti.

4. Elige un método adecuado: Para este punto, hay un montón de aplicaciones que pueden ayudarte. O si eres una persona más creativa y manual, considera hacer un vision board, que consiste en crear un collage de imágenes, palabras y afirmaciones que representan tus metas. Si eres de lxs que hasta para eso le cuesta comprometerse, puedes simplemente hacer listas, ya sea en una libreta o en la app de notas de celular. Sé flexible y prueba distintas técnicas hasta encontrar lo que te funcione.

5. Detalla cada objetivo: Entre más específicas sean tus metas, más fácil será definir las acciones para lograrlas. No te claves en crear varias, puedes reducirlas para tener menos presión.

6. No tengas miedo a los cambios: Si estamos insegurxs de alcanzar lo que queremos, esto nos limita para continuar. Apóyate de tu red de amistades, diseña rutinas, utiliza calendarios o más herramientas que puedan impulsar tus objetivos.

7. Confía en el proceso: No olvides que alcanzar metas requiere tiempo y esfuerzo. Avanza a tu propio ritmo, disfruta cada paso y recuerda que el progreso es más importante que el resultado.

8. Constancia: Probablemente la parte más difícil, pero siempre hay una forma de lograrlo. No te castigues si la constancia no se ve lineal, permítete equivocarte y empezar de nuevo.

Los propósitos no deben añadir más presión a tu vida, sino surgir como una herramienta para conocerte mejor y explorar nuevas posibilidades. Usa este ritual como una oportunidad para evolucionar y disfrutar el proceso. De igual manera, asegúrate de que tus propósitos reflejen tus necesidades y valores personales. Cada quien tiene procesos diferentes y métodos que le funcionan mejor.

> Mejor, prueba esto: herramientas para crear tus propósitos de año nuevo

O simplemente disfrutar el presente tal como es.

1. No esperes a que termine el año para empezar nuevas metas

2. Enfócate en el camino, no en la meta

3. Deja de comparar tu progreso con el de los demás

4. Contempla el por qué y para qué al realizar una actividad

5. Adapta tus planes, ajusta tus metas y sé flexible con tu progreso

6. Procura incorporar actividades que te hagan feliz

Mixtzin Alejandra Moreno Muñoz / @terceravia

FIESTAS INCLUYENTES

¿CÓMO PROMOVER ESPACIOS SEGUROS

PARA PERSONAS LGBTIQ+?

F¿elices fiestas? Tal vez no lo son tanto para todxs. Durante esta temporada, la familia es el motivo central para las reuniones y las fiestas. Se supone que estos espacios están diseñados para sentirnos segurxs y protegidxs por la gente que más amamos y nos aman de vuelta. Pero, ¿te has preguntado si sucede lo mismo con las personas LGBTQ+? ¿Qué pasa con las personas que aún no salen del clóset con su familia? Y, ¿cómo lidian las personas que sí viven sus identidades y orientación sexual libremente, los comentarios pasivo-agresivos y las microagresiones constantes en el ámbito familiar? Si te identificas con estos últimos puntos, o bien, si te encuentras en la posición que no sabes cómo construir un espacio seguro para lxs demás, te compartimos una lista de recomendaciones para empezar a promover espacios seguros para las personas LGBTQ+ en las celebraciones familiares.

> 10 recomendaciones para promover espacios seguros para la comunidad LGBTQ+ durante las celebraciones familiares

1. Consulta las necesidades de familiares LGBTQ

Antes de organizar una reunión, pregunta si se sienten cómodxs con las personas que van a asistir. En algunos contextos, las primeras experiencias de discriminación y violencia pueden darse en el ámbito familiar. Las personas afectadas pueden vivir con ese secreto por años, pero al momento de reunirse otra vez con toda la familia, temen volver a encontrarse con la persona agresora. En ese sentido, la familia puede ser un espacio de dolor y trauma. Así que, es importante consultar sus necesidades, ofrecer alternativas y procurar un espacio seguro.

2. Alzar la voz en algún caso de discriminación o agresión

Señalar prácticas, actitudes o comentarios discriminatorios hacia integrantes LGBTQ puede marcar una gran diferencia. Ojo, esto no quiere decir decir que debas empezar una confrontación a lo grande. Sencillamente se trata que si somos testigos de alguna ofensa, un trato agresivo o una burla, la mejor forma de promover un espacio seguro es señalar estas acciones como un acto discriminatorio. Por décadas, las ofensas y comentarios lgbtfóbicos han sido normalizados en nuestro vocabulario, pero es hora de que dejemos de aplicarlos.

3. Evita forzar asistencias

Si percibes que el espacio pueda ser inseguro, no obligues a nadie, ni tú mismx te sientas obligadx a asistir en un lugar donde la seguridad emocional pueda estar en riesgo. Lo más importante es preservar el bienestar. Obligarlxs a participar en espacios no seguros solo va a exponerles a un entorno hostil en donde pueden ser sujetos de violencia, microagresiones y la posibilidad de revivir experiencias traumáticas.

4. No minimices experiencias

Si algún familiar menciona un episodio de discriminación, escúchalo sin justificar ni desestimar. Validar esas emociones es crucial para promover un espacio seguro para todxs.

5. Genera visibilidad LGBTQ+ en tu familia

Si los puntos anteriores están cubiertos, es importante trabajar en la visibilización de identidades LGBTQ+. Al compartir tu identidad de manera libre, ayudas a otros familiares que tal vez también pertenecen a la comunidad, pero que aún no saben cómo identificarse, en su proceso de aceptación. Liderar con el ejemplo puede ser transformador.

6. Apoya sin presionar

Eso sí. Tal vez tú ya sabes cómo quieres presentarte ante el mundo, y lo haces sin limitaciones. Pero tal vez tu familiar cercano aún está en ese proceso de descubrimiento. No todxs están listxs para visibilizarse, y está bien. Da tiempo y espacio para que cada persona exprese su identidad y orientación cuando lo desee.

7. Cuidado con el lenguaje

Tal vez pueda parecer difícil, pero la clave para ampliar tu vocabulario sin ofender a nadie y respetar sus identidades es preguntar. Sí, pregunta qué pronombres usan, de qué forma les gusta ser llamadxs, hasta qué nombre usan. Puede parecer tedioso, pero es una herramienta que no toma más de 2 minutos ni esfuerzo extra. Lo agradecerán.

8. Rediseña las tradiciones familiares

Lo increíble de las fiestas es lo adaptables que pueden llegar a ser. No hay reglas para una buena celebración. ¿Por qué no reinventar las actividades, tradiciones y rituales para que todxs la pasen bien? Desde evitar actividades que perpetúan roles de género hasta incluir un pequeño juego que refleje un espacio de apoyo y respeto, basado en sus valores y necesidades.

9. Disfruta de estas celebraciones en tus propios términos

Recuerda: este tipo de celebraciones familiares no tienen reglas que están escritas en un documento. Al igual que cualquier otra celebración, puedes adaptarlo a algo que realmente te haga estar en un mejor lugar, que refleje tus valores y tus necesidades personales. Piensa en ti y prioriza tu bienestar emocional. Crea nuevas costumbres, actividades o, mejor aún, suelta lo que no te funciona.

10. Recuerda que puedes elegir tu familia

Como dice RuPaul: “nosotrxs, como personas LGBTQ+, podemos elegir a nuestra familia”. Y podemos elegir abrazar a las personas que también nos abrazan, con nuestras orientaciones, nuestras identidades y nuestro ser auténtico, sin necesidad de que sea familia de sangre. Rodéate de quienes celebran tu autenticidad y dejan fuera los prejuicios.

Mixtzin Alejandra Moreno Muñoz / @terceraviamx

O CÓMO CONTEMPLAR LOS ERRORES DESDE OTRO LUGAR TRÁTATE BIEN CUANDO TE EQUIVOQUES

Aldo García Ávila / @somoslja

> Hacer camino al andar

Un bebé que recién descubre la fuerza en sus piernas comienza a dar tímidos pasos por aquí y por allá. Poco a poco, gana confianza y esa timidez se transforma en una inusitada seguridad, a pesar de que sus piernas aún no se acostumbran del todo a sostener el peso de su cuerpo. Entonces, luego de uno de esos pasos ágiles que solo el bebé sabe cómo aprendió a dar, las piernas le fallan y termina por caer al piso, no sin golpearse el cuerpo y provocarse algún daño o raspón menor. Tal y como se esperaría, el bebé rompe en llanto, mientras papá o mamá acuden en su auxilio para consolarlo y aliviar el dolor de la caída.

Contrario a lo que pensaríamos, a los pocos minutos, el bebé insiste en desafiar el camino que lo derrumbó, con la diferencia de que ahora no cae: con el mismo paso ágil, logra sostener las piernas para que no flaquearan y alcanza la meta, que, pensémoslo así, representa el sillón de la sala. Con toda certeza, muchos de nosotros hemos dejado de ver este hecho cotidiano en todo su esplendor: además de tratarse de una proeza para el bebé (porque por fin logró ir de un sofá a otro sin ayuda de nadie), es un ejemplo de persistencia ante los embates de la vida o los errores que de cuando en cuando cometemos. Luego de reponerse del dolor de la caída -y a diferencia de muchos adultos-, el bebé en ningún momento criticó de forma injusta su desempeño o se reprochó por no llegar a la meta en el primer intento; tampoco se cuestionó si aprender a caminar valía o no la pena, simplemente se atrevió a hacerlo, sin tomar en cuenta lo que dijeran o hicieran los demás.

México conoce México

En todo caso, quienes pudieran limitar las capacidades del bebé serían la propia madre o el propio padre, al no negarle la posibilidad de caminar una vez más, ante el temor de que cayera nuevamente al piso.

Para ponerlo en palabras más simples: a pesar de los errores cometidos, el bebé se trató bien y persistió en su afán de aprender a caminar por sí solo hasta lograrlo. La pregunta es: ¿cómo recuperar esa persistencia y tenacidad que teníamos en la infancia y que quizá no mantengamos de la misma manera hasta el día de hoy?

>¿En verdad no sabemos cuando estamos equivocados?

Podemos concebir y dimensionar los errores desde diversas perspectivas, pero difícilmente nos preguntamos cómo se siente estar equivocado. Seguramente alguien se apurará a precisar que las sensaciones de estar equivocado, en efecto, son por demás desagradables: tristeza, vergüenza e incluso, en los casos más dramáticos, humillación; sin embargo, estas sensaciones y emociones solo emergen una vez que nos dimos cuenta de que estábamos equivocados, es decir, son posteriores al momento de reconocer que cometimos un error.

En Being wrong: adventures in the margin of error, Kathryn Schulz reflexiona en torno al fenómeno de estar equivocados, con base en una precisión fundamental: la sensación de estar equivocados es idéntica a la que experimentamos cuando tenemos la razón. Dicho de otro modo, somos incapaces de identificar el momento en el que estamos equivocados, precisamente porque dejamos de evaluar la posibilidad de estar equivocados, debido a que no solo sentimos, sino que asumimos que somos poseedores inexorables de la razón.

> Renunciar al placer de tener la razón

Imagina que vives en Estados Unidos de América. Tu vida es muy agradable, con todo lo necesario para vivir cómoda y decorosamente; sin embargo, desde hace algún tiempo tienes un dolorcillo en la pierna derecha, una molestia que no has querido atenderte, porque sabes que exige una cirugía mayor. Finalmente, tomas la decisión, porque tienes la posibilidad de recibir atención en el mejor hospital, con los mejores médicos: el Beth Israel Deaconess, la clínica universitaria de la Universidad de Harvard.

Llega el día de la cirugía, luego de los estudios previos y los procedimientos de rutina. Tú confías en el personal médico, pero cuando despiertas, te percatas de que tu pierna derecha se encuentra intacta y, por el contrario, tu pierna izquierda está totalmente vendada, ¿qué sucedió?

Nada, solo una situación que parece arrancada de la más cruel comedia: el médico se equivocó e intervino quirúrgicamente la pierna equivocada.

Este relato no es imaginario: es una anécdota que Kathryn Schulz relata para mostrar

las implicaciones de dejarnos guiar por la sensación de tener la razón, ¿por qué? Porque cuando el médico fue interrogado sobre la forma en que actuó durante la operación, respondió que “sencillamente sintió que estaba en el lado correcto del paciente”. Y Schulz remata: confiar demasiado en la sensación de estar en el lado correcto de algo puede ser muy peligroso.

Con seguridad, alguien dirá: “¡Eso jamás me sucedería a mí! ¿Cómo es que no se dio cuenta de su error?”, pero ahí está el problema. Schulz afirma que la sensación de tener la razón es sumamente placentera, al grado de que nos impide vislumbrar la sola posibilidad de estar equivocados, ¿de dónde emerge ese placer? Cuando tienes la razón, luces inteligente, responsable, virtuoso y seguro de ti mismo; por el contrario, si constatas que estás equivocado, incluso concluyes que hay algo mal contigo. Por ello, la sensación de estar equivocados nos parece tan aterradora.

Vuelvo a una de las preguntas que formulé antes: ¿qué se siente cuando estás equivocado? Se siente como cuando tienes la razón. Entonces, siguiendo a Kathryn Schulz, nos toca asumir la responsabilidad de renunciar a la hermosa y placentera sensación de tener la razón, porque esa es la única manera de detectar y evitar que los errores, en efecto, tengan lugar, en especial cuando se trata de un edificio que debe mantenerse en pie, la extremidad de una persona o la vida misma, sea la propia o la de alguien -una planta, un perro, un gato, etc.- que está bajo nuestro cuidado.

> El error como posibilidad de crecimiento

Antes señalé la importancia de tratarnos bien cuando nos equivocamos; sin embargo, quisiera precisar que esta actitud en ningún sentido debe conducirnos a actuar de manera negligente. Precisamente, en la medida en que sepamos poner en tela de juicio la posibilidad de estar equivocados y que no seamos presos de la placentera sensación de tener la razón, tendremos más y mejores elementos para no incurrir en negligencias, por ejemplo: si el médico que refiere Schulz no hubiese caído presa del placer de tener la razón, habría consultado el historial clínico correspondiente y no habría operado la pierna equivocada del paciente. Son estos errores los que queremos evitar, no aquellos por los que es necesario transitar, sentir o vivir como parte del ejercicio que supone ser un habitante de este mundo, de experimentar nuevas experiencias, atravesar adversidades o enfrentar situaciones controvertidas. Nada está escrito en el cuaderno de nuestra propia historia y nada es perfecto, pero afortunadamente todo es perfectible; la única manera de lograrlo es a través de la prueba y del error, pero no del error negligente e irresponsable, sino de la equivocación que emerge de haber cuestionado la certeza de tener la razón.

¿POR QUÉ PREVENIR LOS PICOS DE GLUCOSA ES PRIMORDIAL PARA ALCANZAR LOS PROPÓSITOS DE SALUD EN AÑO NUEVO?

Karen Romo / @somoslja

La primera y mayor decepción es la de debilitar la propia palabra. Por eso es importante protocolizar: ordenar por pasos aquello que antecede a cualquier meta e identificar con claridad el objetivo que se quiere alcanzar. Básicamente, “el que mucho abarca, poco aprieta”. Todo esto con el fin de restaurar la confianza en las autopromesas. Este artículo está dirigido a quienes más de una vez se han dicho “Voy a seguir una dieta”, “Voy a ponerme en forma”, “Voy a comer sano”, pero no lo logran. Entonces, ¿qué está antes de las promesas y las metas?

Quizá la respuesta más rápida sea: la fuerza de voluntad; sin embargo, para hablar de ella en términos de salud, primero debemos entender cómo responde el cuerpo ante los alimentos y qué hay detrás de un antojo. Así, podremos constatar que no se trata solo de fuerza de voluntad.

> ¿Qué es un pico de glucosa?

Los niveles de glucosa en sangre en ayunas pueden indicar la posible presencia de diabetes, pero esa cifra no lo es todo. Tanto las personas con diabetes como sin ella pueden experimentar picos de glucosa todos los días, en distintos momentos. Estos picos son aumentos súbitos de glucosa después de comer y, siempre que ocurre un aumento, también viene una caída abrupta que provoca que envejezcas más rápido.

> ¿Por qué evitar los picos de glucosa, aunque no tenga diabetes?

Cuando ocurre un pico, las 30 billones de células que componen tu cuerpo reaccionan. Para visualizarlo, imaginemos una célula como un tren que necesita carbón (energía) para avanzar. La mitocondria sería la persona encargada de alimentar con carbón ese tren.

El tren funciona óptimamente cuando recibe la cantidad justa de carbón, al igual que la célula con su energía, pero ¿qué pasa cuando recibe más del necesario? Digamos que durante todo el día le entregan demasiado carbón y no puede hacer que se queme más rápidamente, porque ni lo necesita ni puede lograrlo. En consecuencia, el carbón comienza a amontonarse alrededor de la locomotora. Algo similar ocurre con la mitocondria cuando hay exceso de glucosa: los problemas se amontonan. Ese “carbón” adicional se almacena en tres lugares: hígado (almacén 1), músculos (almacén 2) y grasa (almacén 3).

Los picos de glucosa desencadenan una cadena de reacciones, debido a que la insulina intentará llevar la glucosa sobrante a algún sitio. Primero al hígado, que funciona como almacén secundario de glucosa; cuando el hígado se satura, pasará a los músculos en función de qué tanto hayan sido estimulados, y si aún sobra glucosa, entonces se convertirá en grasa. De ahí que diversos estudios demuestren que reducir los picos de glucosa es más efectivo para perder peso que seguir dietas estrictas.

> ¿Cómo se siente un pico de glucosa?

Los síntomas de un pico de glucosa varían entre personas: mareo, náuseas, palpitaciones, sudoración, antojos, estrés, agotamiento, mente nublada, cuerpo pesado, mal humor o ansiedad. Estos efectos pueden ser de corto y largo plazo.

> Efectos a corto plazo

• Hambre incontrolable. Ante una misma ingesta calórica, el alimento que genere menor pico de glucosa hará que te sientas saciado durante más tiempo. En cambio, los picos de glucosa elevan los niveles de insulina y, con los años, las hormonas del hambre se confunden: la leptina (que nos dice que estamos llenos) se bloquea, mientras que la grelina (que genera hambre) toma el control. Dicho de otro modo: al haber más picos de glucosa, hay mayores reservas de grasa, lo que provoca una cadena, en la que se registra un aumento en la acción de la grelina que, a su vez, se traduce en incremento del peso corporal y la sensación de estar más hambrientos. Lo que nos lleva al siguiente punto.

• Antojos. Entre más alto sea el pico, más brusca será la caída. Un descenso súbito en la glucosa detona que tengamos antojo de alimentos de gran aporte calórico, por ejemplo, galletas o hamburguesas. En respuesta al estrés al que se somete el cuerpo, tiene lugar la fatiga crónica, mala calidad del sueño, sofocos, sudor nocturno, migrañas, problemas de memoria y dificultad cognitiva.

> Efectos a largo plazo

Todas las células reaccionan a los picos de glucosa. A nivel dermatológico, por ejemplo, puede aparecer o agravarse el acné, además de otras afecciones cutáneas. Bajo esta misma premisa, si el envejecimiento se define como la degradación progresiva de las células, entonces podemos afirmar que los picos de glucosa aceleran el envejecimiento, tanto por dentro como por fuera del cuerpo humano.

El cerebro es el órgano que más energía consume, de ahí que se vuelva especialmente vulnerable ante los picos continuos de glucosa, lo que aumenta el riesgo de Alzheimer y demencia. El cerebro no puede señalar “dónde le duele”; por ello, cuando algo anda mal, suele manifestarlo con episodios de ansiedad o depresión.

El exceso de picos también incrementa el riesgo de cáncer, problemas intestinales, cardiopatías, infertilidad y síndrome de ovario poliquístico (SOP), resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, arrugas y cataratas.

> Deja de asustarme y dime qué hacer

Aunque puede sonar agobiante la cantidad de procesos bioquímicos que ocurren en nuestro cuerpo y, en suma, no ser conscientes del profundo daño que le causamos, tú relájate, porque aquí nunca hablamos de los problemas sin abordar las soluciones. En realidad, evitar picos de glucosa es más sencillo de lo que parece:

1. Come en el orden correcto: fibra → proteína → grasa → carbohidrato

Añade una entrada verde a tus alimentos. Podemos pensar la fibra como los andamios de un edificio, que lo mantienen firme. Cuando la fibra es lo primero que cae al intestino, favorece que se absorban más lentamente los azúcares de

los carbohidratos, lo que contribuye a mantener una curva estable de glucosa. Verduras verdes como el apio son ricas en fibra. Ojo: al licuar o procesar la fibra, esta se rompe y pierde parte de su efecto. No sucede lo mismo cuando la muerdes, porque la potencia que tenemos en los dientes no rompe al nivel en el que rompe una licuadora.

Por otra parte, el carbohidrato es todo lo que no es grasa ni proteína: cereales, frutas, granos, legumbres, verduras con almidón, lácteos, azúcares y harinas.

2. La curva del desayuno es la más importante aplanar durante el día

El primer pico del día determina tu energía y tus antojos. Después de un ayuno largo, el cuerpo absorbe más rápido el primer alimento que comas. Cuida especialmente el orden de los alimentos por la mañana.

3. Todo tipo de azúcar es igual Blanca, morena, de caña o miel: todas se componen de las mismas moléculas de glucosa.

4. Toma vinagre antes de comer El vinagre ralentiza la digestión de carbohidratos, suaviza los picos de glucosa, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la acumulación de grasa, porque favorece que el cuerpo use los ácidos grasos como energía en vez de almacenarlos.

5. Muévete después de comer Activar los músculos reduce la necesidad de insulina porque la glucosa va directo al músculo. Bastan 15 minutos de caminata o unos minutos de abdominales o plancha. Si no puedes moverte, tensar los músculos de las pantorrillas 30 veces es una alternativa.

6. Si vas a picar algo, elige opciones saladas

Cuidar los picos de glucosa no es obsesión ni moda: es un pilar simple y poderoso para sostener cualquier propósito de salud. No se trata de fuerza de voluntad, sino de biología. Es entender que la energía, el ánimo, el hambre, los antojos y la capacidad de cumplir nuestras metas están profundamente condicionados por cómo se comporta la glucosa en el cuerpo.

Cuando mantenemos la glucosa estable, también se estabilizan nuestras emociones, nuestro apetito, el estrés y la claridad mental con la que tomamos decisio nes. Más que prometer “ser disciplinados”, lo que realmente nos acerca a nues tros objetivos es darle al cuer po las condiciones para trabajar a nuestro favor. Y eso empieza por algo tan sencillo como evitar los pi cos de glucosa. Una curva estable no solo mejora la salud: restaura la con fianza en nosotros mismos.

Referencia:

Inchauspé, J. (2022). La revolución de la glucosa. Editorial Diana.

EMPEZAR EL AÑO PROTEGIDOS: POR QUÉ CONTRATAR UN SEGURO DEBE SER UNO DE TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Año Nuevo está a la vuelta de la esquina, un momento perfecto para hacer una pausa, reflexionar y escribir esa lista de propósitos que cada diciembre nos ilusiona: hacer ejercicio, comer mejor, ahorrar… Pero hay un propósito que puede transformar (y proteger) la vida de quienes más queremos: contratar un seguro.

Para entender por qué este inicio de año es un momento ideal para apostar por la prevención, platicamos con Leonor Vásquez Marín, presidenta de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC) en Aguascalientes, quien nos compartió datos, mitos, beneficios y recomendaciones clave para comenzar el 2026 con mayor certeza financiera.

> ¿Por qué en México hay tan poca cultura de prevención?

Aunque todavía falta camino por recorrer, la cultura de la prevención ha comenzado a mejorar. “Fíjate que sí se ha modificado los últimos años un poco, ha incrementado, porque la realidad es que sí ya hay mayor información. Incluso las personas tratan de informarse; no al grado que quisiéramos, pero sí ha habido un incremento en los últimos cinco años”, explicó.

Respecto a qué tan asegurados estamos frente a otros países, Leonor señala que, aunque suele haber la percepción de rezago, en realidad compartimos cifras similares con América Latina: “A nivel Latinoamérica estamos más o menos en los mismos porcentajes”

En México, los números actuales son:

• Seguros de auto: 33%

• Hogar y negocio: entre 8 y 10%

• Gastos médicos: alrededor del 10%

• Seguros de vida: entre 10 y 19%

> Gastos funerarios, enfermedades terminales y coberturas que pocos conocen

Un dato poco conocido es que la mayoría de las pólizas de vida permiten incluir gastos funerarios. Además, incluso si no se contrata esta cobertura, las aseguradoras pueden apoyar económicamente en momentos críticos: “Las compañías aseguradoras anticipan el 30% aproximadamente de la suma asegurada total para que exista liquidez de cubrir esos últimos gastos”

Esto se vuelve fundamental en momentos inesperados donde la familia necesita estabilidad inmediata.

> ¿Por qué pensar en un seguro al iniciar el año?

Leonor lo resume así: “La realidad es que en cualquier momento es un buen momento de hacer la contratación de un seguro, porque ahí es donde puedes transferir el riesgo; sobre todo cuando se tienen dependientes económicos”. Además, contratarlo a temprana edad tiene una ventaja importante: es más accesible. “Es menos costoso el seguro a temprana edad que conforme vaya avanzando”, asegura.

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Cristian de Lira

> Cinco puntos clave para contratar un seguro de vida

Leonor comparte cinco elementos que toda persona debe considerar:

1. Estabilidad económica inmediata para la familia. “Es lo mejor que podemos hacer como un acto de amor hacia ellos”

2. Contratar a temprana edad, cuando las aportaciones son más accesibles.

3. Calcular la suma asegurada pensando en los próximos tres o cuatro años, para cubrir los gastos esenciales de la familia en caso de faltar.

4. Tener una asesoría profesional que explique beneficios como anticipos por enfermedad terminal.

5. Leer las exclusiones, esas “letras chiquitas” que garantizan claridad en el momento de usar el seguro.

> ¿Qué seguros deberíamos considerar primero?

Si recibiste aguinaldo o tienes solvencia extra en diciembre, Leonor recomienda evaluar las prioridades:

1. Seguro de vida: Indispensable si hay dependientes económicos.

2. Seguro de auto: “Es nuestra responsabilidad... independientemente de lo que le ocurra a nuestro vehículo, lo que podemos causar a un tercero”

3. Gastos médicos mayores (o menores): Los seguros menores permiten consultas constantes por un costo anual fijo y ayudan a detectar enfermedades a tiempo.

4. Seguro de hogar: Uno de los más subestimados y más accesibles.

“Es un seguro súper noble, con muchos beneficios tangibles que pueden realmente proteger nuestro patrimonio”

Incluye coberturas como:

• Incendio

• Robo

• Desastres naturales

• Daños a terceros

• Asistencias en el hogar: plomería, cerrajería, pintura Incluso situaciones como que un niño rompa accidentalmente el cristal del vecino o que tu mascota muerda a alguien pueden estar cubiertas.

La realidad es que en cualquier momento es un buen momento de hacer la contratación de un seguro, porque ahí es donde puedes transferir el riesgo; sobre todo cuando se tienen dependientes económicos “ ”

> ¿Cómo perderle el miedo a contratar un seguro?

“Los seguros no son un gasto, son la herramienta que protege lo que ya hemos trabajado”, señala Leonor.

Recomienda:

• Acercarse a expertos

• Revisar campañas de aseguradoras (por ejemplo, promociones del Buen Fin)

• Informarse en la página de AMASFAC

• Elegir un agente de confianza

AMASFAC Aguascalientes tiene disponible el teléfono 449 227 8502 para resolver dudas y brindar asesorías personalizadas.

> Los mitos más comunes… y por qué no son ciertos

Muchos de los miedos vienen de historias contadas “de alguien que le dijo alguien”. “Es bien curioso que muchas veces son mitos… es que me contaron, supe, pero no lo vivimos en carne propia”, menciona.

A nivel nacional, AMASFAC lanzó una campaña para compartir testimonios reales de personas que sí han usado sus seguros y han recibido respuestas satisfactorias: “La invitación es que no se queden con el mensaje negativo de que las aseguradoras no pagan; existen desde hace cientos de años. Si no cumplieran, ya no existirían”

> Un mensaje para iniciar el año protegidos

Leonor concluye con una invitación: “Que se informen, que sí pongan en su listita de Año Nuevo qué es lo que no están actualmente protegidos; que se acerquen a pedir información, que lo presupuesten como un gasto básico. Que no se vea como un gasto, sino como una herramienta de protección que nos va a sacar de una crisis financiera cuando más lo necesitemos”

Porque este Año Nuevo, más que un propósito, contratar un seguro puede convertirse en un acto de amor, de responsabilidad y de tranquilidad para el futuro.

¿LEER ES UNO DE TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO? AQUÍ TIENES ALGUNAS

RECOMENDACIONES PARA LOGRARLO

Uno de los propósitos más comunes para Año Nuevo es adquirir el hábito de la lectura. ¡Y no es para menos! Leer tiene muchos beneficios: aumenta tu vocabulario, mejora tu ortografía, activa tu memoria, estimula tu imaginación, te ayuda a concentrarte y desarrollar pensamiento crítico. Además, la lectura puede ser una herramienta para conocerte más a ti mismo, así como para entender mejor el mundo en el que vivimos. Los libros siempre han sido una fuente de conocimiento, pero también una manera de crear otros universos en donde todo es posible. Cuando alguien me dice que no le gusta leer, mi respuesta suele ser: “No has encontrado el libro adecuado para ti”. Por eso, si tu propósito para Año Nuevo es empezar a leer, aquí tienes algunas recomendaciones para lograrlo.

> Que tu propósito no sea leer más, sino leer mejor

No caigas en el engaño de establecer un número definido de libros, la lectura no es una competencia y cada persona tiene su propio ritmo. Es preferible que te des la oportunidad de leer mejor, darte el tiempo de saborear cada página, de regresar a las partes que no comprendiste, de reflexionar sobre lo que vas leyendo y de darle una interpretación. Eso hará que la lectura sea significativa y tenga un impacto verdadero en tu vida.

> Piensa lo que vas a leer

Hay tantos libros por leer y tan poca vida. Para empezar, pregúntate para qué quieres leer. ¿Para entretenerte? ¿Para informarte? Después, pregúntate qué quieres leer. ¿Narrativa? ¿Poesía? ¿Dramaturgia? ¿Ensayo? ¿Textos académicos o científicos? Luego, pregúntate sobre qué te gustaría leer. ¿Un libro de romance? ¿Uno de terror o misterio? ¿Algo de ciencia ficción? Opciones hay muchas, por eso debes tener una idea de lo que buscas.

> Busca recomendaciones

La vieja confiable es pedirle a alguien que te recomiende un libro. Puede ser un amigo o familiar, quizá un compañero de trabajo, algún conocido de la escuela o, incluso, puedes pedirle ayuda al bibliotecario o librero.

Además, la tecnología puede ser tu aliada. Actualmente, hay comunidades de lectores en redes sociales que te pueden ser de mucha utilidad. En Youtube (BookTube) hay miles de videos con reseñas y opiniones sobre todo tipo de libros. En Facebook hay grupos donde puedes consultar a otros usuarios. En Instagram (Bookstagram) y Tiktok (BookTok) hay contenido de sobra para que encuentres el libro adecuado para ti. Incluso la IA puede darte recomendaciones. Existen chatbots como wosky.org que te sugieren libros tras interactuar contigo e identificar tus preferencias. LibroMatch y Librarian AI son herramientas online que cumplen la misma función.

> Considera el dinero que tienes disponible para leer Una vez que hayas seleccionado tus lecturas, considera cómo vas a leer, teniendo en cuenta el dinero que tienes disponible. Lamentablemente, no todos tienen la posibilidad de comprar un libro nuevo, sin embargo, hay otras opciones. Puedes visitar librerías de viejo, que te ofrecen libros usados a menor precio. También puedes optar por comprar libros electrónicos, que son significativamente más económicos. Además, puedes pedir libros prestados (¡sólo no te olvides de regresarlos!). Incluso, puedes leer en las bibliotecas de tu localidad.

> Adapta la lectura a tus tiempos

Elige los momentos del día en los que podrás leer. Puede ser mientras vas en el camión, después del trabajo o la escuela o antes de dormir. También adapta la lectura a tus tiempos, si no tienes la posibilidad de sentarte a leer, una gran solución son los audiolibros. Puedes escuchar un libro mientras vas manejando, cuando haces el aseo, en el gym, al comer o mientras te alistas para tus actividades. Hay plataformas como Storytel y Podimo que, con una suscripción, te dan acceso a miles de libros. La aplicación ReadEra, con un único pago de por vida, te permite cargar archivos y escucharlos (¡no necesitas internet!). Como tip, te recomiendo escuchar audiolibros con audífonos Bluetooth con cancelación de ruido.

> Personaliza tus lecturas

Los lectores se dividen en los que están a favor de subrayar los libros y los que están en contra. Yo pertenezco al primer grupo, me encanta marcar las citas que me gustaron, escribir notas al margen e incluso hacer algún dibujo. Pero si no te gusta o no puedes (porque el libro no es tuyo), hay otras maneras. Hay post-it de colores o transparentes, que son menos invasivos al marcar los libros. También puedes tener una libreta o hacer una nota en tu teléfono en donde anotes tus frases favoritas. Tener separadores también es genial, hay quienes incluso los coleccionan. Recuerda que un libro tiene múltiples lecturas, cada lector le dará un sentido único.

> Lleva un control de lo que lees

Ten presente las lecturas que vas haciendo. No sólo la cantidad de libros, sino también tu valoración. Puedes hacerlo a la antigua, escribiendo en una libreta. También hay aplicaciones que te ayudan a hacerlo (como The StoryGraph y Fable), la más popular es Goodreads, que te permite llevar un control de los libros que has leído, darles una puntuación y escribir reseñas. Es importante que valores lo que vas leyendo, así formarás un criterio como lector dependiendo de tus gustos y opiniones.

> Disfruta leer

Finalmente, y tal vez lo más importante, disfruta de leer. Estamos acostumbrados a considerar la lectura como una obligación, pero también puede ser placentera. Leer puede hacerte reír, llorar, enojarte, emocionarte, sentir curiosidad o miedo… Leer te hace sentir. Leer te permite vivir más de una vida. Leer es maravilloso

AHORASÍ

Cada cambio de calendario llega con una frase tan repetida como difícil de sostener: “Ahora sí, este año me pongo en forma”. Pero más allá de la camiseta deportiva nueva o la membresía motivada por la euforia de enero, los propósitos relacionados con el cuerpo, la mente y la disciplina requieren algo más profundo que un deseo pasajero. Necesitan una transformación real, emocional y cotidiana. No se trata de un arranque explosivo, sino de un avance constante, silencioso, casi íntimo. Hoy sabemos que los propósitos deportivos y de bienestar no viven en las listas de fin de año: viven -o mueren- en los hábitos. Por ello, más que perseguir metas grandiosas, es mejor preguntarse cómo convertir esos propósitos en acciones sostenibles. Ahí comienza la verdadera historia de cualquier cambio físico, mental o de vida.

PROPÓSITOS FÍSICOS, MENTALES Y DE DISCIPLINA: EL VERDADERO INICIO DEL AÑO

Los deportistas de alto rendimiento lo saben bien. Su progreso no depende de motivaciones intensas, sino de rituales diarios: la misma hora, la misma rutina, el mismo compromiso. En el deporte -y en la vida- la disciplina es lo que transforma un intento en un estilo de vida.

Convertir los propósitos deportivos en hábitos sostenibles requiere tres elementos:

• Acciones mínimas, pero constantes. Una sentadilla diaria puede parecer insignificante, pero es mejor que cero. Lo importante es activar la identidad: “Soy alguien que entrena”.

• Ambientes que faciliten la acción. Desde dejar preparada la ropa deportiva hasta acomodar la bicicleta estática frente a la televisión. El entorno puede ser un aliado silencioso.

• Seguimiento honesto, sin castigo. Anotar avances -y retrocesos- convierte el proceso en algo tangible. Fallar un día no elimina todo el trabajo previo; solo recuerda que esto es una carrera larga.

El hábito es el propósito convertido en costumbre. Ahí aparece la sostenibilidad, que es el verdadero éxito.

> Propósitos deportivos que se vuelven hábitos

Si enero es el mes de los propósitos, febrero suele ser el mes en que se abandonan. La causa no es falta de fuerza de voluntad: es falta de estrategia. Los especialistas en hábitos coinciden en que los objetivos demasiado ambiciosos generan frustración inmediata. No es necesario correr un maratón para comenzar a ser alguien disciplinado. A veces, basta con caminar diez minutos diarios.

> “Año nuevo, cuerpo viejo”: cuidar más allá de la estética

La frase “Año nuevo, cuerpo nuevo” se ha convertido en un cliché publicitario tan famoso como dañino. La idea de que el cuerpo debe renovarse cada doce meses como si fuera un calendario borra la realidad: no hay cuerpo nuevo, solo un cuerpo que envejece, cambia, se adapta y exige cuidado. Por eso la reflexión actual va en sentido contrario: “Año nuevo, cuerpo viejo”. Aceptar que el cuerpo es un aliado con historia -y no un proyecto fallido- puede ser el acto de amor propio más poderoso del año. La estética no debería ser la brújula principal; la salud, la movilidad y la energía lo son.

La ciencia es clara: moverse previene lesiones, mejora la calidad del sueño, estabiliza el estado de ánimo y mantiene la mente más alerta. El ejercicio, bien entendido, es una inversión para las décadas futuras, no para el verano próximo. El cuerpo envejece, sí, pero también puede fortalecerse, aprender nuevas habilidades y ganar resistencia a cualquier edad. Ese es el verdadero propósito: no cambiar quiénes somos, sino acompañar con gratitud al cuerpo que ya tenemos.

> Propósitos para entrenar la mente

Si el cuerpo es un músculo, la mente también. Y, como cualquier músculo, puede entrenarse. El nuevo enfoque del bienestar incluye rutinas mentales que favorecen la concentración, el descanso y el equilibrio emocional. No se trata solo de meditar o respirar profundamente -aunque ambas herramientas ayudan-, sino de construir un estilo de pensamiento.

1. Concentración: volver a lo simple

Vivimos en un mundo saturado de notificaciones, interrupciones y multitareas que solo fragmentan nuestra atención. Entrenar la concentración comienza por elegir una sola tarea, protegerla y permanecer en ella. Bloquear distractores, planear descansos y reducir la necesidad de estímulos inmediatos puede transformar radicalmente la productividad y la calma personal.

2. Descanso: dormir como método de trabajo

Dormir bien no es un lujo: es parte esencial del rendimiento. Las horas de sueño permiten al cuerpo reparar tejidos, consolidar memoria y equilibrar hormonas. Quien hace del descanso un propósito, mejora su capacidad física y mental más que quien entrena horas sin parar.

3. Equilibrio: gestionar emociones como un atleta gestiona su energía

La estabilidad emocional no es ausencia de problemas, sino capacidad de enfrentarlos sin perderse. Esto implica reconocer límites, pedir ayuda cuando es necesario, y permitir que las emociones existan sin definir nuestra identidad.

Entrenar la mente es un proceso paralelo al entrenamiento físico. Son dos caminos que se encuentran en un mismo punto: el bienestar sostenido.

• Novak Djokovic transformó su trayectoria cuando incorporó meditación, respiración y un enfoque casi filosófico sobre el cuerpo y la mente. Su regularidad no nació del talento puro, sino de la disciplina interior.

• Michael Phelps, el atleta olímpico más condecorado de la historia, confesó haber superado su peor crisis personal al adoptar una rutina de equilibrio mental que incluía terapia, descanso integral y una relación más sana con la competencia.

Estos ejemplos muestran que los grandes cambios deportivos, laborales o personales suelen comenzar dentro: en la forma de pensar, interpretar el fracaso y diseñar la propia motivación.

> Atletas que cambiaron su carrera al cambiar su mentalidad

Muchos atletas profesionales han demostrado que el verdadero giro en sus carreras no ocurrió con un nuevo entrenador o un nuevo trofeo, sino con un cambio interno.

• Simone Biles, por ejemplo, decidió priorizar su salud mental sobre la presión mediática, redefiniendo globalmente la conversación sobre equilibrio emocional en el alto rendimiento.

> El espíritu de equipo: empatía y liderazgo que también se entrenan Ningún propósito se sostiene de manera aislada. Las grandes transformaciones -físicas, laborales o emocionales- ocurren con apoyo, complicidad y comunidad. Por eso, el espíritu de equipo es también un entrenamiento.

La empatía, por ejemplo, se practica: escuchar sin resolver, acompañar sin juzgar, reconocer que el otro también lucha con sus propósitos. Y el liderazgo, al contrario de lo que se cree, no es un talento natural: se construye a partir de la constancia, la comunicación y el deseo de impulsar a los demás. Equipos deportivos de élite han demostrado que un ambiente emocional sano puede valer más que una estrategia perfecta. Los jugadores que celebran juntos, se apoyan en cada derrota y se reconocen como personas antes que como atletas desarrollan una fortaleza colectiva que impulsa su rendimiento.

En la vida cotidiana ocurre lo mismo: los propósitos crecen cuando alguien más nos acompaña. Cuando un amigo nos llama para entrenar; cuando la familia comprende que descansar también es productividad; cuando una comunidad promueve hábitos saludables sin burlas ni exigencias irrealistas. La disciplina es personal, pero el espíritu de equipo la hace más amable.

> Reflexión final

Al final, los propósitos de año nuevo siempre regresan a la misma pregunta: ¿qué queremos realmente? No lo que dicta la moda, ni lo que esperamos que admire el resto, sino aquello que alimenta la salud, la calma, la disciplina y la esperanza.

Quizá vale la pena cerrar este texto con una doble invitación a la introspección:

“¿Qué propósitos merecen sobrevivir al paso del año?”

y

“¿Qué deseos siguen siendo posibles cuando todo cambia?”

Las respuestas nunca son perfectas, pero son profundamente personales. Y en esa honestidad comienza el verdadero propósito: el que no dura un mes, sino toda una vida.

EL NUEVO PROPÓSITO DE 2026:

PROTEGER EL BOLSILLO, ORDENAR EL DINERO Y BLINDAR LA VIDA DIGITAL

Sofía

Galaviz y Sofía Esparza / @guardianesmx

Amedida que se acerca el 2026, muchas personas están buscando formas más claras y realistas de proteger y blindar su economía, ya sea para darle estabilidad a una familia o para finalmente independizarse.

Cada vez es más común que las personas quieran dejar atrás la improvisación y empezar a manejar su dinero con más intención. Este es el caso de Alfonso y Erick, dos historias distintas que coinciden en el propósito de poner orden en sus finanzas y construir una base más sólida para el año que comienza.

> Alfonso: un padre de familia que desea más orden y tranquilidad

Alfonso Ramírez, padre de familia y de 44 años, siempre ha salido adelante junto con su esposa, pero reconoce que los últimos meses les hicieron ver que ya no basta con “aguantar la quincena” y esperar que todo salga bien. Querían algo más estable, algo que realmente protegiera a la familia frente a imprevistos.

“Nos cayó el veinte de que no podemos seguir viviendo al día. Estamos aprendiendo a ser más organizados”, cuenta.

Por eso, su prioridad para el 2026 es fortalecer su fondo de emergencia y empezar a invertir de manera simple pero constante.

Además, la pareja está revisando sus gastos, eliminando suscripciones que no usan y ajustando lo que se va en compras impulsivas, y aunque están siendo más cuidadosos, también quieren dejar espacio para disfrutar.

“Queremos ahorrar para unas vacaciones en familia, nada exagerado, pero bien planeada y sin endeudarnos”, explica Alfonso.

Además, comenzaron a explorar alternativas como CETES y cuentas con rendimiento para evitar que el dinero “se quede quieto” y dar pasos hacia una planeación más a largo plazo, especialmente considerando la educación de sus hijos.

> Erick: un joven que busca independencia sin perder el control

Del otro lado está Erick Lozano, de 25 años, que aún vive con sus papás y que reconoce que nunca ha sido muy disciplinado con sus finanzas. Su gran motivación para el 2026 es mudarse y vivir por su cuenta, pero sabe que eso implica cambiar muchos hábitos.

“La quincena se me va sin darme cuenta. En comida, salidas o cosas que ni necesito”, admite.

Está comenzando a revisar cuánto cuesta realmente independizarse, haciendo cuentas más formales y tratando de ahorrar aunque sea un monto pequeño cada quincena. Además, quiere aprender a manejar su dinero sin depender de la tarjeta de crédito y sin que cada mes termine sintiéndose “corto”.

“Quiero llegar a vivir solo sabiendo lo básico, no descubrirlo a la mala”, dice.

> Consejos para empezar y no morir en el intento

La compañía de seguros y servicios financieros, MetLife, recomienda pasos muy concretos para comenzar a blindar tus finanzas:

• Define tus metas: desde un viaje hasta un fondo de emergencia.

• Calcula ingresos y gastos y conoce tu capacidad real para ahorrar.

• Haz un presupuesto (la regla 50/30/20 nunca falla).

• Automatiza tu ahorro para que no dependa de “si te acuerdas”.

• Revisa y ajusta tu plan cada pocos meses.

• Aprovecha herramientas modernas, como cuentas de inversión, fondos, apps y retos de ahorro.

• Protégete con seguros, especialmente de vida y gastos médicos, para evitar que un imprevisto destruya años de esfuerzo.

Además, el propio Gobierno de México recuerda lo esencial, que es evitar comprar por impulso, usar el crédito de forma responsable, pagar tus deudas grandes primero, comparar precios y, muy importante, pensar en tu retiro.

> Otras herramientas y opciones para blindar tus finanzas en 2026

Para familias como la de Alfonso o jóvenes como Erick, existen instrumentos sencillos que ayudan a proteger el dinero y hacerlo crecer sin complicaciones:

• CETES Directo: Ideal para principiantes. Inversión desde 100 pesos, segura y fácil de manejar. Perfecta para fondo de emergencia o metas de corto plazo.

• Bonos M y Udibonos: Los Bonos M funcionan para plazos más largos con rendimientos superiores; los Udibonos, por su parte, protegen contra la inflación y ayudan a mantener el valor real del dinero.

• Fondos de inversión conservadores: Plataformas como GBM, Bursanet o Nu permiten invertir en portafolios de bajo riesgo administrados por expertos, sin necesidad de grandes montos ni conocimientos avanzados.

• Cuentas de ahorro con rendimiento: Opciones como Nu, Mercado Pago o Ualá ofrecen intereses diarios o mensuales. Son útiles para metas inmediatas o dinero que quieres mantener seguro y disponible.

• Pagarés bancarios (PRLV): Rendimiento fijo por un plazo determinado. Ideales para quienes quieren algo seguro y no planean mover ese dinero por un tiempo.

• AFORE con aportaciones voluntarias: Para jóvenes, empezar pronto es clave. Incluso aportaciones pequeñas pueden generar una diferencia enorme a largo plazo.

• Apps de presupuesto y control de gastos: Herramientas como Spendee, Wallet o un Excel sencillo ayudan a visualizar exactamente en qué se va el dinero y a organizar metas reales.

• Método 50/30/20: Una estructura simple para equilibrar ingresos: 50% necesidades, 30% gustos y 20% ahorro o pago de deudas.

> El año nuevo y sus renovaciones digitales: un campo fértil para fraudes

Sin embargo, el inicio de año no solo trae renovaciones financieras, sino que también viene cargado de renovaciones digitales, con plataformas, aplicaciones y servicios que se actualizan diario o cobran automáticamente justo en esta temporada, convirtiéndola en un momento perfecto para los ciberdelincuentes.

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) señala que enero es una de las épocas donde más aumentan los fraudes relacionados con suscripciones y pagos digitales. Entre tantas notificaciones de “tu suscripción está por vencer”, muchas personas bajan la guardia, y esa normalidad es justo lo que los delincuentes aprovechan.

Los engaños más frecuentes incluyen:

• Correos y mensajes falsos que se hacen pasar por plataformas conocidas.

• Sitios clonados que piden actualizar datos de pago.

• Alertas urgentes sobre supuestos rechazos de cobro.

• Enlaces disfrazados como recordatorios de renovación.

• El objetivo siempre es el mismo: obtener datos de tu tarjeta y tu NIP.

Lo preocupante es que los fraudes ya no son obvios, ya que los mensajes tienen buen diseño, logos correctos y un tono convincente. Por eso, la SSPC insiste en hábitos simples pero cruciales:

• No usar enlaces recibidos por SMS, WhatsApp o Telegram. Si llega un aviso de renovación, entra directamente a la app o sitio oficial.

• Activar la verificación en dos pasos. Evita accesos aunque alguien obtenga tu contraseña.

• Revisar métodos de pago con frecuencia. Especialmente en temporada de renovaciones automáticas.

• Cuidar la privacidad en redes. Menos información expuesta, menos oportunidades para suplantaciones.

• Ante un posible fraude, reportar al 089, el número de la Policía Cibernética.

Si vas a comenzar el año con nuevas metas financieras, nuevos cursos, suscripciones o herramientas digitales, considerar un propósito extra puede marcar una gran diferencia: proteger tu información y tu dinero antes de que alguien más intente aprovecharse de ellos.

Blindar tus finanzas y tu vida digital no es solo un deseo de año nuevo; es una necesidad para construir un 2026 más seguro y estable.

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“Nuestras vidas son los ríos que van a dar en el mar” y el calendario da líos, somos sólo azar.

Todas las cartas usadas, doce uvas, brindis, conteo, meses con manos atadas terminan en deseos.

¿Son deseos o propósitos?, miedo al fracaso insertado, entonces, cada año, expósitos de éxito anhelado.

Y así nada queda claro, proponerse es sólo un sueño, y para que quede claro, sueño: nuestro dueño.

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar en el mar” y el calendario da líos somos sólo azar.

(DESEO)

Finalizar lo empezado, (DESEO) pero aprender algo nuevo, (DESEO) por fin dejar el cigarro, (DESEO) sin un vicio nuevo, (DESEO)

¿por salud?, bajar de peso, (DESEO) ¿por salud?, ponerse a dieta, (DESEO) ¿por salud?, deporte intenso, (DESEO) ¿por mí?, salud quieta, (DESEO) cerrar ciclos, renovar, (DESEO) también ahorrar dinero, (DESEO) y quizá poder viajar, (DESEO) familia primero.

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar en el mar” y el calendario da líos somos sólo azar.

Esperar con esperanza, esperamos con paciencia, esperamos con confianza, que haya diferencia.

Usar prendas de colores. Ir debajo de la mesa. Escribir, quemar errores. Fluye y abre las puertas.

Nuestros sueños esperar, y así, seguir esperando, quizá podamos lograr sólo deseando.

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar en el mar” tiempo se vuelve vacío, se va en esperar.

IA Y HUMANISMO:

COOPERACIÓN, EMPATÍA Y CREATIVIDAD COMO CLAVES DEL FUTURO LABORAL

“Para mí, la inteligencia artificial es una manera de reproducir nuestro propio comportamiento”, reflexiona Germán Villalobos. “Algo así como un sistema que decide a partir de patrones similares a los que hemos desarrollado las personas. La ingeniería en robótica y automatización ha avanzado muchísimo mediante programación estructurada para la toma de decisiones. En otras palabras, definimos qué debe hacer un robot de acuerdo con las señales que recibe: qué sensores tiene, qué información le transmite la sensórica y, con base en ello, determina cuál es el siguiente paso. Esos pasos, por supuesto, están previamente definidos mediante una programación desarrollada por una persona, y el robot, de manera artificial, ejecuta esas decisiones”.

Germán Villalobos es Ingeniero en Robótica Industrial por Instituto Politécnico Nacional y cuenta con una Especialidad en Automatización Industrial y Automatización Discreta, así como varios estudios de posgrado en liderazgo, comportamiento organizacional y un MBA de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey. Desde estas áreas, se ha desempeñado en empresas enfocadas a la robótica industrial en proyectos de la industria automotriz, pero en la actualidad ya implementa proyectos para prácticamente cualquier industria.

> De la toma de decisiones a la creación de decisiones

De acuerdo con Germán Villalobos, la programación estructurada para la toma de decisiones se transformó en la creación de decisiones. En robótica, en un primer momento, la toma de decisiones funcionaba así: si se cumplían ciertas condiciones (una combinación específica de percepciones del sensor: mide, detecta, percibe), entonces el sistema concluía algo.

“Imaginemos, por ejemplo, una línea de producción de la industria automotriz”, sugiere Germán, “si el coche que viene es negro, hatchback, con una velocidad en específico, etc., a partir de este modelo, el robot decide usar un programa precargado para pintarlo. Luego aparece otra combinación de condiciones: ahora se detecta que el vehículo es una pick-up blanca, no un coche negro. Entonces el robot ‘decide’ cambiar a otro programa. Por supuesto, esta decisión no la toma el robot de forma natural, como buscamos ahora con la inteligencia generativa. Más bien, son decisiones tomadas por un ser humano y programadas en el robot. Esa era la parte artificial: parecía que el robot pensaba, pero en realidad quien pensó fue el programador”.

Las secuencias surgen a partir de estos métodos: existen combinaciones de percepciones sensoriales que, al cumplirse, empujan al sistema a una actividad y luego a un nuevo estado; si se cumplen nuevas condiciones, el sistema pasa a otro estado, y así se construye una programación combinacional y secuencial que sigue estrictamente lo que dictan esas combinaciones. La inteligencia artificial que existe en la actualidad aún no llega a la creación plena de decisiones: hay quienes dicen que ocurrirá dentro de cinco o diez años, aunque hay quienes afirman que tendrá lugar dentro de cien años. Esa sería la llamada inteligencia artificial general, prácticamente similar a la humana.

“Lo que existe ahora es una inteligencia artificial ‘especial’, que evoluciona hacia sistemas expertos”, reconoce Germán Villalobos, “y creo que alcanzar una IA general será más complejo mientras la inversión siga centrada en el desarrollo de sistemas expertos; sin embargo, ya en este momento podemos ver sistemas con la capacidad de generar opciones que no dependen del programador ni de combinaciones preexistentes, es decir, toman y crean decisiones a partir de datos e información que no es evidente y que está oculta en el big data. En ese mar de información, hay patrones que son prácticamente indetectables para los seres humanos, pero que una computadora -con su enorme capacidad de procesamiento y memoria- puede descubrir corriendo simulaciones en múltiples capas de machine learning y deep learning. En muy poco tiempo, a velocidades altísimas, la computadora encuentra patrones y crea nuevas decisiones”.

Gracias a estas tecnologías, por ejemplo, una computadora, alimentada con la información adecuada, está en condiciones de identificar patrones o esquemas y, por poner un ejemplo del sector salud, llegar a una conclusión como “Con base en los datos y diagnósticos, es probable que esa persona pueda desarrollar cáncer”, sin que nadie haya programado esa computadora para llegar a esa conclusión ni se trate de una simple combinación de reglas: “Ahí es donde ya no está imitando una decisión: está creando una decisión nueva”, afirma Germán Villalobos.

> Cooperación, empatía y sentido humano

“La verdad es que yo soy un optimista”, reconoce Germán Villalobos, “yo soy del team Star Wars, donde los robots son una gran ayuda, incluso héroes, y no comparto mucho esa visión tipo Terminator en la que las máquinas son las villanas. Creo sinceramente que los jóvenes van a vivir una época fascinante, emocionante y muy positiva. La inteligencia artificial va a impactar más que la electricidad y que el internet. Nos va a tocar a todos; me cuesta trabajo imaginar a alguien que no vaya a ser afectado de alguna manera por la inteligencia artificial”.

A diferencia de la electricidad -que requirió ingenieros, técnicos, electricistas y más de cien años para tener impacto masivo-, la IA ha avanzado con notable rapidez y, poco a poco, impregna todas las áreas de la humanidad: “Si ya nos está impactando, entonces ya es un beneficio”, señala Germán Villalobos, “no hace falta hacer un reskilling técnico profundo, ¿dónde deberían prepararse los jóvenes? En todo aquello que la inteligencia artificial no puede hacer y quizá nunca podrá hacer, ni siquiera una inteligencia artificial general: el toque humano. Los factores más importantes que debemos desarrollar hoy son colaboración, cooperación, empatía, sentido humano, sensibilidad, estética, y todo aquello profundamente humano que, al menos en el corto plazo, no veo que la IA pueda replicar”.

> ¿Qué actividades debe hacer la IA?

“Si a alguien le encanta vender pan”, ejemplifica Germán Villalobos, “pero es introvertido y no quiere tener contacto con clientes, la IA puede empacar, enviar y operar todo sin que esa persona vea a nadie. Puede concentrarse en lo que le gusta: hacer un buen producto, marketing, calidad, finanzas y olvidarse del trato directo. En otro caso, si lo que le apasiona es el contacto humano, entonces la IA y la automatización pueden encargarse de la operación, y esa persona puede dedicarse a atender a los clientes, porque eso es lo que disfruta. En pocas palabras, la IA nos va a permitir hacer más de lo que realmente nos gusta. Va a humanizar más la industria manufacturera y de servicios, tanto para quien ofrece como para quien recibe”.

Para Germán Villalobos, todas las áreas del pensamiento humano son importantes, pero al mismo tiempo ninguna en particular. Todas tienen su valor. Valga ejemplificar lo anterior con las matemáticas. En esta disciplina, prácticamente no hay nada que la IA no pueda hacer, excepto el desarrollo de nuevos modelos matemáticos. La IA aún no está en condiciones de generar conocimiento realmente nuevo, es una dimensión que le va a costar mucho trabajo; sin embargo, en este momento, las matemáticas aplicadas, por decirlo de alguna manera, la IA puede hacerla sin ningún problema. “¿Por qué los estudiantes necesitarían aprender matemáticas?”, se pregunta Germán Villalobos, “porque las matemáticas, en términos humanos, desarrollan nuestra capacidad de análisis y de pensamiento abstracto. Nos permiten comprender que el número uno, por ejemplo, no existe en la naturaleza: es una creación de nuestra imaginación. Nunca vamos a encontrar un ‘uno’ real, y mucho menos un cero. Si somos capaces de entender eso, entonces tenemos acceso a un mundo de análisis que va más allá de lo que podemos percibir directamente. Nos enseñan a pensar de manera abstracta. Lo mismo ocurre con el español y con los idiomas en general. La inteligencia artificial va a poder traducir de mandarín a cantonés, a portugués, a cualquier idioma. Pero aprender idiomas nos permite generar conexiones neuronales que nos ayudan a entender otras culturas y otras formas de estructurar el pensamiento. Eso la IA no lo puede reemplazar”. Finalmente, Germán Villalobos afirma que todos los conocimientos seguirán nutriendo al ser humano, ayudándonos, acompañándonos y potenciándonos. Además, desde una perspectiva económica, el conocimiento es lo único cuyo valor no disminuye: el conocimiento siempre genera valor. Mientras más conocimiento tengamos -aunque una computadora también pueda almacenarlo-, mayor será nuestro valor como personas y como profesionales: “¿Y cómo podemos ver hoy el conocimiento? La inteligencia artificial nos da la habilidad de profundizar tanto como queramos o de ampliarnos hacia donde queramos. Eso ya dependerá del gusto de cada persona”, concluye.

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