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“Manual de geografía” Río de la Plata, el más ancho del mundo, ocupa la mitad de la página ochenta y siete, donde una línea temblorosa como el dibujo de todas las aguas de todos los ríos baja hasta ensancharse y desparecer “en la mar que es el morir”. El dedo que sigue esa línea también tiembla como si bogara sobre las aguas, por encima de los bagres, la mugre, los barcos y el atardecer. El hombre que después de años ha vuelto a abrir este libro, aunque tarde, recuerda la lección para mañana y cierra los ojos un instante para repasar. ¿ya se han sumado a esta línea los cuerpos arrojados desde un avión? ¿cambia mucho el curso de un río cuando un corazón se deposita en el fondo de sus aguas? ¿qué ola de barro se encrespa inútilmente a la altura del codillo del Río de la Plata? El hombre deja correr las páginas y acaricia el libro, se despide, a través de la ventana observa la geografía por donde habrán de venir.

Alberto Szpunberg Argentino – 1940 En: “Antología Poética” Ed. Fondo Nacional de la Artes – 1997

Poeta y licenciado en letras. En 1973 se desempeñó como director de la carrera de Lenguas y Literaturas Clásicas y profesor de la UBA. Como periodista fue redactor del diario La Opinión de Buenos Aires del cual fue director del suplemento cultural de 1975 a 1976. En 1977 se exilia en Barcelona. Desde 2001 ha sido profesor de Literatura y Política en la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo.


Aguas “La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste” Raúl González Tuñón

Dice la lluvia que esta vez pasará de largo que no se llevará los colchones ni las fotos del bebé ni los papeles del renó ni la escritura del terreno que no dejará su marca en las paredes heridas de arroyo abierto bajo un cielo de cartón chapas grasas de la noche en que resbalan las gotas por la frente del barrio dice la lluvia que luego se tenderá mansita sobre el asfalto que viene a cuenta de una promesa o en otras sogas de la ropa o en el escote del veranito que arrima mesas a la vereda Va tan rápido el mundo, la vida, pasan los nombres en el diario y tantas cosas pasan pero el agua no el agua se queda estancada un remolino de basura frunce la banquina y tus labios, negra, que antes del agua fueron de miel ahora son dientes perros en furia mordiendo el barro dice la lluvia que ya basta digo yo, negra, que ya basta que así no se puede construir ningún amor ningún recuerdo para mañana.

Norma Etcheverry Argentina - 1963 De "La ojera de las vanidades y otros poemas" (2009)

Nació en Ranchos, provincia de Buenos Aires. Reside en La Plata. Estudió periodismo en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y cursó en humanidades materias de literatura y filosofía. A fines de los 80 participó con, entre otros, E. Tomaz, Caso Rosendi, Rezzano, Patricia Coto, Carlos Ríos, Susana Dakuyaku y Ralveroni, de la Feria del Autor Inédito, un proyecto que llevó la poesía a la calle mediante la difusión de producciones artesanales en plazas y espacios públicos.


Los ríos Me apoyo en este árbol mutilado abandonado en esta hondonada que tiene la languidez de un circo antes o después del espectáculo y miro el pasaje quieto de las nubes sobre la luna Esta mañana me he tendido en una urna de agua y como una reliquia he reposado El Isonzo fluyendo me pulía como a una de sus piedras He alzado mis cuatro huesos y me fui como un acróbata sobre el agua Me he arrodillado junto a mis ropas sucias de guerra y como un beduino me he inclinado para recibir el sol Este es el Isonzo donde mejor me he reconocido una dócil fibra del universo. Mi suplicio es cuando no me creo en armonía

Pero aquellas ocultas manos que me amasan me regalan la rara felicidad He repasado las épocas de mi vida Estos son mis ríos Este es el Serchio al cual están unidos dos mil años casi de mi gente campesina y mi padre y mi madre. Este es el Nilo que me ha visto nacer y crecer y arder de inconsciencia en las extensas llanuras Este es el Sena y en su turbulencia me he mezclado y me he conocido Estos son mis ríos reunidos en el Isonzo Esta es mi nostalgia que en cada uno me vislumbra ahora que es noche que mi vida me parece una corola de tinieblas


De padres italianos, nació en Alejandría (Egipto), a donde su familia se había trasladado. En 1914 volvió a Italia y al estallar la Primera Guerra Mundial se enroló voluntario por compartir el destino de sus contemporáneos. Junto a Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo es uno de los fundadores y miembro destacado de la escuela hermética italiana. La evolución artística de Ungaretti sigue un itinerario que va del paisaje a la humanidad, a la revelación religiosa, al impacto del contacto con la poderosa naturaleza brasileña, al dolor por la muerte de su hijo y al retorno a Roma en el momento en que estalla la Segunda Guerra Mundial. Murió en Milán el 2 de junio de 1970. Obras: “El puerto sepultado” (1916); Alegría de náufragos (1919); Sentimiento del tiempo (1933); El dolor (1947); La tierra prometida (1939); La vida de un hombre. (1977, donde se recoge toda su poesía).

Giuseppe Ungaretti Italia (1888- 1970) En: “Antología de la Poesía Universal” Ed. CEAL – 1978 Trad. Rodolfo Alonso.

Gioconda Belli Nicaragua – 1948

Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, inició la renovación de la poesía en su país. Ganó numerosos premios internacionales. Entre los libros más reconocidos, se destacan «Sobre la grama» y «Eva».


Viaje al Paraguay con Oliverio Brillan todos los pájaros y estamos viajando al Paraguay. Lejos van quedando las costas del Plata y del Atlántico, Las estaciones de andenes con aliento a zorrino De la Provincia de Buenos Aires, y la laguna del Tordillo. A nuestro costado una franja de todos los colores de la Cuenca del Plata aborda a nuestro barco. Mi padre y un changador alcohólico, de barbas rojizas, nos saludan desde la brillante costa correntina. Una laguna se ha colocado –como sombrero celestesobre el camposanto donde viven. El Río de la Plata se le ha salido del sombrero, Oliverio, y desborda en su camarote. -Pero, che, Madariaga, usted se ha meado todo un estero. -No, es el agua que usted recogió en la Bahía de Samborombón, y la tenía guardada en su sombrero. Derecho, allá, donde el crepúsculo tiene volteada a una palmera, está mi rancho con techo de hojas de palmeras. Al regresar, entraremos en esos palmares, en una volanta celeste y negra: la misma que manejaba Anastasio Jenuario –un negro rengo-, conduciendo a mi abuelo en 1881. Aquel es mi pedazo de recuadro del mundo recibido Antiguamente por las fieras. -Che, camarero. El paquebote se dirige a los esteros paralelos a la costa. Quiere vararse en la parte florecida, colorada, verde y cremosa del estuario. Hemos varado, pero conozco algunos canoeros que, Botando con tacuaras rosadas y amarillas, nos bajarán en una costa firme.


Nos haremos de montados para llegar a algún puertecillo natural. Nuestro barco recuperará la marcha. Ya estamos frente al puerto de Corrientes, y el postre de la tiniebla entera ya ha llegado. Durmamos una medianoche, hasta que los monos nos devuelvan la luna, y no habrá más peligro de vararse en un estero. Asunción baila ya su galopa del encuentro, Arden las mulatas verdes de ojos dorados. ¿Oye el sonido multicolor del canto de ese pájaro, Oliverio? Es el pájaro de una princesa guayaki, que se enjoyaba con los ojos de ese pájaro de infierno. Estamos en la bahía de Asunción y corre el fuego. La chiquilla de las naranjas canta en el alba, descalza y vestida de frutas enarenadas. Estamos entre jazmines y mosquiteros. Vamos a comernos todo el Mercado. Raptemos a: una burrera, una naranjera, una mendiguera, una india con las orejas llenas de frutas, una galopera, una canoera, una tortera, una yuyera, una frutillera, una aguatera, una canera, una payesera, una cigarrera, una vendedora de coronas de agua de ananá, para beber toda la siesta.


Oliverio, nos espían desde sus carpas las hechiceras: serán nuestras amigas, nos ofrecerán las mejores mujeres.

(Antes de morir, Oliverio Girando me invitó a viajar con él a Paraguay. El viaje no se llevó a cabo. Después nació este Sueño, en homenaje al gran poeta y amigo)

Francisco Madariaga Argentino (1927 – 2000) De: “Criollo del universo” Ed. Argonauta – 1998

Algunos de sus poemas han sido publicados en antologías del exterior, traducidos al alemán, sueco, inglés, portugués e italiano. Colaboró desde joven en revistas de su país y del exterior. Libros publicados: “El Pequeño Patíbulo” (Ed. Letra y Línea – 1954); “Las jaulas del sol” (Ed. A partir de Cero1959/60); 1963 “El delito natal” (Ed. Sudamericana- 1963); “Los terrores de la suerte” (Ed. Biblioteca, Rosario - 1967); “El asaltante veraniego” (ED. del Mediodía - 1968); “Tembladerales de oro” (Ed. Interlínea, 1973). Reeditado con introducción de Víctor Redondo por El Buho Ediciones, Rosario, 1985; “Aguatrino” (Ed. Edición del Poeta - 1976); “Llegada de un jaguar a la tranquera” ( Ed. Botella al Mar- 1980); “Poemas” (Autoselección, publicada por Ed. Fundarte- Caracas – Venezuela – 1983); “La balsa mariposa” (Primera Obra Reunida, editada por la Municipalidad de la ciudad de Corrientes 1982); “Una acuarela móvil” (Ed. El imaginero, Buenos Aires - 1985); “Resplandor de mis bárbaras” (Ed. Tierra Firme -1985); “El tren casi fluvial” (Obra Reunida, editada por el Fondo de Cultura Económica de México en Buenos Aires - 1988); “País Garza Real” (Ed. Argonauta – 1997); “Aroma de apariciones”


Cosas de Nemo ¡Profundidad de periscopio! ¡Máquina En reversa!: hay un pedrusco a doscientas Yardas. Por lo demás, el océano Nos trata bien, hoy por hoy, chicos. Trabajo duro, es la salvación. Cuando suene la chicharra, los llevo A caminar por ahí con la escafandra. Lo extraño es que no haya noticias. ¿No saben si contestó el pulidor De cubierta? Hace casi tres años Que lo llamo sin respuesta. Tal vez Estemos un poco solos. Acaso Mucho. No importa, nuestro país Florecía nomás ayer, cuando lo dejamos. Ya llevamos diecinueve mil leguas Y este viaje prontito se termina.

Javier Adúriz Argentino (1948 – 2011) De: “Canción del Samurai” Pertenece a la generación del 70. Publicó: “Palabra sola” (1971); “En sombra de elegía” (1979); “Solos de conciencia” (1985); “Égloga brusca” (1993) y “La forma humana” (1999); “Canción del Samurai” (2004). También publicó la antología “Vámonos con Pancho Villa y otros poemas” en la revista Omero. Es autor de ensayos y traductor de poetas ingleses para la colección Traducciones del Dock. Recibió el premio Iniciación Nacional y dos veces el del Fondo Nacional de la Artes.


Atado al mar (De Mazatlán) Entre la espuma sucia, bajo los desechos de los conglomerados, entre los regalos forzosos del río, de su veloz crueldad, entre las fosforescencias crudas, recién nacidas que otorga la luna, cara a cara con este pedazo de vastedad desde el hierro sonoro del muelle número siete, haciendo ostentación de mi hambre colgada en la caña de pescar veo tu nombre. El agua es como el olvido, siempre presente, y los aromas muertos apenas son agujas tragadas por mi ensimismamiento. Yo, el hambre y tu rostro, el mar lento y lo que sobrenada tal el paisaje. ¿Martes, la medianoche, Octubre? (Cuando niño quería huir del mar al mar en un velero blanco. Pero la orilla no es el mar, la orilla tiene uñas poderosas, garras que atrapan para siempre y que te dan miseria, amor (¡amor!), un pedazo de tela por qué luchar para cubrir los huesos, un escombro de vino, un número de fila para esperar todos los días un pétalo de niebla. En la orilla nace la culpa, se hace sueño la culpa.) ¿Martes, la medianoche, Octubre, año final de mi desesperación -tan prudente la pobrecita hasta ahora-? Tu rostro permanece en mi sueño culpable, derrota las vecindades agudas.

Roque Dalton - El Salvador (1935 – 1975) De: “Atado al Mar y otros poemas”. Estudia derecho y antropología. Por su militancia política, sufre cárceles y destierros.


Visitas La aguas del Salado visitaron mi barrio, fue una lengua enorme , sedimentosa, oscura, no se parecía al río manso de mi infancia, más bien era el mismo demonio que estiraba su lengua sobre nosotros. Todos los vecinos subieron a los techos, y yo juro, y mi perro jura, vimos a Dante y a Virgilio pasar en bote por mi calle rumbo al purgatorio.

Poeta santafecino, ha publicado varios poemarios: “Casa al sur”, 1987; “La prueba de la soledad”, 1991; “Del cuidado de la altura al níspero”, 1992; “Las vacas y otros poemas”, 1994; “Flores bajo la lluvia”, 1998; “No importa el frío”, 2003; “Por encima de los techos” (2003); “Cuaderno del no hacer nada” (2009); “La nada que nos viste” (2010) Roberto Malatesta Argentino – 1961 De: “El silencio iluminado” Ed. Leviatán – 2011


El agua En las manos me cayó una gota de lluvia, una gota de agua de las venas del Ganges y del Nilo, de la escarcha que ascendió a los cielos desde los bigotes de una foca, de los cántaros rotos de las urbes de Iso y de Tiro. En mi índice el Caspio es mar abierto, y el Pacífico dócil en el Rudawa muere, ese riachuelo que hecho nube París sobrevolaba a las tres de la madrugada del siete de mayo del año setecientos setenta y cuatro. No existen bocas suficientes para pronunciar tus fugaces nombres, agua. Debería nombrarte en todas las lenguas y articularte vocal a vocal, y a la vez guardar silencio –por respeto al lago que aún no tiene nombre ni existe sobre la tierra, como tampoco en le cielo existe la estrella que refleja. Alguien se ahogaba, alguien moría pidiéndote a gritos. Fue hace mucho tiempo. Ayer. Casas salvaste del fuego, y casas contigo arrastraste, casas como árboles, y bosques como ciudades. Estuviste en pilas bautismales y en bañeras de cortesanas. En besos y en ataúdes. En el desgaste de las piedras y en el sostén del arcoiris, en el sudor y en el rocío de pirámides y lilas. Qué ligereza encierra una gota de lluvia. Qué delicado el roce del mundo. Cualquier cosa está acontecida en cualquier lugar y tiempo escrita está en el agua de Babel.


Poeta galardonada con el premio Nobel de Literatura en 1996. Su poesía ha sido traducida a más de veinte idiomas y es considerada como una de las máximas exponentes de la literatura europea del Siglo XX Nació el 2 de julio de 1923 y obtuvo, entre otros tantísimos premios el Nobel de Literatura en 1996. Obra publicada: “Busco la palabra” (1945); “Por eso vivimos” (1952); “Preguntas planteadas a una misma” (1954); “Apelación al Yeti” ("Wołanie do Yeti", 1957); “La Sal” ("Sól", 1962); “Mil Consuelos” (1967); “Poemas selectos” ("Wybór wierszy", 1973); “El gran número” (1976), Hiperión, 2008; “Gente en el puente” (1986); “Fin y principio” (1993); “Poesía no completa” (1996), Ed. Fondo de Cultura Económica, México; “En el puente” (1992); “De la muerte sin exagerar” (1996); “No sé qué gente” (1997) Discurso ante la Academia Nobel.; “Lecturas no obligatorias: prosas”, Alfabia, 2009; “Paisaje con grano de arena”. Lumen, 1997; “Dos puntos”, Igitur, 2007.

Wislawa Szymborska Polonia (1923 – 2012) De: “Paisaje con grano de arena” Ed. Lumen – 2005


Un son para niños antillanos Por el Mar de las Antillas anda un barco de papel: Anda y anda el barco barco, sin timonel. De La Habana a Portobelo, de Jamaica a Trinidad, anda y anda el barco barco sin capitán. Una negra va en la popa, va en la proa un español: Anda y anda el barco barco, con ellos dos. Pasan islas, islas, islas, muchas islas, siempre más; anda y anda el barco barco, sin descansar. Un cañón de chocolate contra el barco disparó, y un cañón de azúcar, zúcar, le contestó. ¡Ay, mi barco marinero, con su casco de papel! ¡Ay, mi barco negro y blanco sin timonel! Nicolás Guillén

Allá va la negra negra, junto junto al español; anda y anda el barco barco con ellos dos.

Considerado el máximo representante de la llamada poesía negra centroamericana, y poeta nacional de la isla por su obra ligada a la cultura afrocubana. Desde su condición de mulato expresó con un peculiar sentido rítmico la temática del mestizaje, en un contexto social y

Cuba (1902 – 1989) De: “El son entero” Ed. Losada – 1998


18 La lluvia cambió todo. La uva está rota; se ha vuelto un río de leche, de miel; cerca de ella, giran mariposas raras, llena sde vello, casi vacunas. El maiz mece sus cruces debilitadas, rodeado de una margarita larga y nívea, fuera de lugar. Las nubes aún ciñen todo, dejan caer plumas, abanicos, alguna corona, un sapo de grueso labio anacarado, que ladra en el jardín rítmicamente. Los niños escuchan con asombro. El vendedor de huevos, después de tantas tardes, se para en la puerta. Desde lo alto le preguntan por esa mercancía. Y mi padre avanza hacia el derrotado máiz. de los árboles se separan unos rostros grandes, de colores, entre frutales y humanos, algunos permanecen pintados al tronco, y hablan a mi padre, lo llaman, ríen, lo interrogan. El sigue; hace como que no los ve. Ha llovido mucho, perdimos las siembras.

Marosa di Giorgio Uruguay (1932 – 2004) De: “Los papeles salvajes II” Ed. Adriana Hidalgo – 2000

Poeta que también se aventuró con la prosa erótica y la novela en sus tres penúltimas obras. Comenzó a publicar en los años 50, y en los dos tomos de «Los papeles salvajes» (1989 y 1991) recopiló sus poemas publicados hasta entonces.


Kosice Gyula Quinquela MartĂ­n


Poesía-pasada-por Agua