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Teatro Ensayo, 57 años de actividad ininterrumpida

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Teatro Ensayo

57 años de actividad ininterrumpida


Fabio Paccioni Fundador del Teatro Ensayo 2 | Teatro Ensayo, 57 años de actividad ininterrumpida


Teatro Ensayo 57 años de actividad ininterrumpida

—Año 2021—


Casa de la Cultura Ecuatoriana Camilo Restrepo Guzmán Presidente Nacional

Patricio Herrera Crespo Director de Publicaciones

Antonio Ordóñez

Director del Teatro Ensayo

Teatro Ensayo 57 años de actividad ininterrumpida Edición: Dirección de Publicaciones Diseño gráfico: Santiago Ávila S. Foto portada: Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión Dirección de Publicaciones Avs. Seis de Diciembre N16-224 y Patria Telfs.: 2 527440 Ext.:138/213 gestion.publicaciones@casadelacultura.gob.ec www.casadelacultura.gob.ec Quito-Ecuador


El mes de agosto se cumplen 57 años de la Fundación del Teatro Ensayo, latió y generó su trabajo en la vena popular de nuestro país. Allí surgieron sus ficciones para que la vida se vuelva pública, objeto y sujeto del teatro, allí busca y reconoce sus signos, crea la metáfora del teatro.


Una libra de carne, enero 1968. Foto: Luis Santacruz

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Teatro Ensayo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, más de medio siglo de creación y difusión Víctor Hugo Gallegos

C

incuenta y cinco años es toda una vida, y eso es el Teatro Ensayo: una vida que se multiplica en la de todos cuantos hemos transitado en él y generado el arte del teatro, ejerciéndolo artísticamente como parte del pueblo ecuatoriano, para indagar los misterios de la existencia, para rastrear en la historia y no dejar que el cotidiano nos disuelva, narrando desde la ficción teatral el avatar político, la épica de la lucha popular, investigando su lenguaje, desarrollando el teatro en pos de entablar el diálogo en el marco de una cultura propia, promoviendo su compresión y su crítica; ser, en suma, un aporte para el desarrollo de la relaciones artístico-sociales de nuestra cultura y constituir los elementos de la condición humana. Trayectoria siempre fructífera la del Teatro Ensayo, para todas las promociones

de actores y actrices que hemos trabajado en él. Podríamos decir, con un poquito de exageración, que venimos desde el fondo de los tiempos, desde cuando el reóstato (que guiaba la intensidad de las luces) era un tanque con agua sal y las resistencias, pernos amarrados a los extremos de los alambres eléctricos manejados por un técnico malabarista con los dedos de pies y manos; los reflectores, de 100-200 watts, tacos de latón pintados de negro, con papel celofán de colores para los filtros, hasta llegar al tiempo de LED, el tablero de control electrónico y eficientes instrumentos de iluminación. La anécdota y los sujetos de la anécdota somos parte de esta muestra. Todos fuimos aprendices de los maestros de la tramoya: martillo en mano, clavos sostenidos en las comisuras de los labios y martiCasa de la Cultura Ecuatoriana | 5


llazo en los dedos para aforar escenarios, levantar tinglados, armar escenografías; estibadores para cargar y descargar la madera, los telones, las cuerdas, los rollos de alambre eléctrico, los de amarre, y nuestros propios rollos, en las parrillas de carga de los buses, de las volquetas, en los aviones de la segunda guerra; maquilladores para dar con el rostro imaginado, con el personaje, o para, cosa imposible, mejorar la cara propia. Viajamos por la geografía y por el tiempo cargando baúles de ficciones, seres imaginarios, dramas cómicos y trágicos, listos y dispuestos a teatrizar la vida sobre un escenario, para que nazca la teatralidad cuando el espectador se reúna, por designio propio, alrededor o al frente del dispositivo escénico: el escenario de plaza, de calle, de parque, de colina paramera punzada por el silbido del viento y el batir de ponchos rojos, en las salas; lugares todos para agitar conciencias, encender ánimos, encarar dictaduras, sufrir su retaliación, o provocar la exaltación de la vida, apresurar la comunicación, recocer su urgencia. Entonces, se trató siempre de descubrir y asumir diariamente la verdad cambiante del teatro, las transformaciones 6 | Teatro Ensayo, 57 años de actividad ininterrumpida

que produce el camino; lo que en ciertos procesos fue válido, en otros no. Ahí, entonces, a crear nuevas herramientas; ahí, herreros de los dioses, todos, actrices y actores estuvimos en la fragua y en el yunque, elaborando, cambiando, destruyendo, bruñendo herramientas, descubriendo aleaciones, triunfando perentoria o fugazmente para volver enseguida al taller a profundizar en un teatro con el que pueda contar la gente. Esto fue prioritario en cada etapa. En el Teatro Ensayo, donde siempre tuvimos una muy saludable vida, muchos hombres y mujeres hemos llegado a abuelos, otros frisan los años de su madurez —algunos abuelos nos saltamos esa etapa— y otros, finalmente, viven una gloriosa juventud. Son los que ahora guían la carreta y llegan, con cierta condescendencia, a dos pasajeros señeros: José Ignacio Donoso y Antonio Ordóñez, que no quieren saber nada de años dorados ni hacer fila en los programas de las Manuelitas. Dos hombres de teatro: José Ignacio Donoso, gran actor y director cuya huella está en el corazón de todos cuantos trabajamos con él; huella de palabra sabia, de oficio de hermano. Antonio Ordóñez,


El éxodo de Yangana, 2017

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El Popol Vuh, 2016

el gran director, el carpintero, el pionero, el maestro, el poeta; siempre listo a oír, a debatir, a colaborar con sus actores y actrices en cada momento creativo. «Tengo la fortaleza de un roble», decía y mostraba sus bíceps. Siempre acatamos de buen agrado sus sugerencias. Y hay una actriz insigne, maravillosa, cuya vida en el Teatro Ensayo constituye una cornucopia: es 8 | Teatro Ensayo, 57 años de actividad ininterrumpida

dramaturga, actriz, la de las ideas iluminadas para resolver cuanta situación difícil pueda presentarse en la creación de situaciones y personajes, en el vestuario, en la escenografía, en la iluminación o en la vida de cada uno de sus compañeros; mujer del arte, Isabel Casanova, que ahora plasma la memoria del Teatro Ensayo en unas preciosas cerámicas.


Todos aprendimos a desbordar el alma cuando las sequías de la realizad querían imponerse. Si una dictadura nos echaba de la CCE y de un viserazo abolía en la institución el presupuesto de teatro, enseguida continuábamos los ensayos al frente, en el parque El Ejido o en la casa del director, en salas prestadas. Vivimos por algún tiempo en el teatro de la Escuela Municipal Espejo, gracias a que Antonio fue alumno destacado de ella, en galpones de algunas facultades de la Universidad Central, y cuando la persecución política cundió por América Latina y los atentados criminales de las dictaduras contra sus pueblos obligaron al destierro, aquí nos juntamos con actores y actrices de Chile, Argentina, Colombia e iniciamos trabajos de gran calidad, solidarios, fraternos, americanos, combativos. Estuvimos en festivales internacionales con destacado éxito; fuimos a enseñar y a aprender, dimos y recibimos talleres, intercambiamos experiencias y bagajes teatrales. Creemos siempre en la libertad del teatro para contribuir a la libertad social. Grandes obras del repertorio universal, de América Latina y del Ecuador,

fueron realizadas por el Teatro Ensayo, obras que nos movilizaron y nos pusieron a prueba: Shakespeare, Molière, García Lorca, Brecht, Beckett, Lope de Vega, Cervantes, Strindberg, Dürrematt, Ceuzzani, Ionesco, Díaz, Lizárraga, Roa, Martínez Queirolo, Adoum, Dávila Andrade, Icaza, Marco Ordóñez, Isabel Casanova. En los últimos tiempos, el Teatro Ensayo genera su propia dramaturgia textual, obras todas que han sido llevadas a escena con la misma dedicación que exige el laboratorio y la experimentación. Se ha incorporado la danza en busca de enriquecer los medios teatrales expresivos y en ello juega un papel muy importante la maestra Marisa Créténier. Por otro lado, durante toda su trayectoria, el Teatro Ensayo ha mantenido talleres de formación y producción teatral. Ahora mismo tiene una escuela permanente de teatro en la cual los actores y actrices son sus maestros, es decir, sostiene y enriquece los vínculos reales con la sociedad como fue su propósito desde que arrancó, allá por los años sesenta, mediante el concurso motivador y creador de dos grandes ecuatorianos: Benjamín Carrión y Edmundo RibadeCasa de la Cultura Ecuatoriana | 9


Los cuadernos de la Tierra, 2017

neira, y el acompañamiento y dirección artística de Fabio Paccioni, además de la participación de jóvenes poetas e intelectuales que se entregaron a descubrir y hacer teatro. El Teatro Ensayo latió y generó su trabajo en la vena popular de nuestro país. Allí surgieron sus ficciones para que

la vida se vuelva pública, objeto y sujeto del teatro, allí busca y reconoce sus signos, crea la metáfora del teatro. El teatro no es un misterio, no es un privilegio, es de todos, y diríamos que en este propósito del Teatro Ensayo estamos todos, porque como manifiesta Lautréamont: «La poesía debe ser hecha por todos, no por uno».

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El éxodo de Yangana Fausto Zanafria

Identidad y lucha social; como resultado estético en el montaje realizado por el Teatro Ensayo, en la adaptación de la novela El éxodo de Yangana. ...Feliz el pueblo que no tiene héroes (Galileo Galilei)

E

stá obra teatral se estrenó el 1 de diciembre de 2017, una adaptación libre de la novela El éxodo de Yangana, de Ángel Felicísimo Rojas (1909), haciendo varias presentaciones alrededor del país con énfasis en los sectores donde menos llegan las actividades artísticas. Al finalizar cada función se abre un conversatorio y después de casi tres años de giras y presentaciones, se fue

haciendo una recopilación de las preguntas más frecuentes, muchas de ellas dichas por estudiantes, trabajadores, pobladores rurales urbanos, campesinos, actores culturales, etc. Tenemos lo siguiente: ¿Por qué se escoge este tipo de temas para realizar estas presentaciones? ¿En qué se inspiraron? ¿Cuál es el factor a seguir dentro del proceso de montaje? ¿De dónde salen los elementos tanto de utilería como de vestuario? Frente a todas estas interrogantes se subraya la idea de destacar en primera instancia a la novela El éxodo de Yangana, tanto en estilo y contenido; esta será la base fundamental para dotar de identidad a un teatro ecuatoriano que aportará a la línea estética, fundamentalmente en el montaje de esta obra. Casa de la Cultura Ecuatoriana | 11


Éxodo de Yangana

El realismo-social de A. Rojas propone en su narrativa épica procesos reales radicados en 1945 en la provincia de Loja. La novela que se publicó 1949 significa una narración mágica detallada, de amplio aliento. Aquí, se remarca la historia del héroe colectivo que responde a una aventura que es el lenguaje que maneja el escritor. La creación de personajes compone una gran galería de ellos, el habla sabro-

sa, rica en voces castizas y giros locales, excelencias de una elegante construcción y lengua de ancestro popular, se amalgaman en el discurso narrativo, obligan a gustarlo, a leer y releer la magnífica prosa del novelista. La problemática social será el enfoque a tratar, correspondiendo al contexto histórico enunciado en la novela como hechos sucedidos en el país. La propuesta

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buscará la relación del espectador y a la vez lo plasmado en el escenario, estableciendo un distanciamiento crítico de los actores y el público, un análisis actual de la problemática en cuestión; Brecht dice: «El distanciamiento es una percepción política de la realidad». Las costumbres, personajes, acontecimientos que determinaron a esta población, esbozarán un retrato de una cultura de raíces étnicas persistentes en una mixtura barroca, un lenguaje plástico de la puesta en escena. Sobre el arte barroco Bolívar Echeverría explica que es una «decoración absoluta», una escena absoluta, esto es, una puesta en escena que ha dejado de sólo servir a la representación de la vida, su autonomía; una puesta en escena que sustituye a la vida dentro de la vida y que hace de la obra de arte algo de un orden diferente al de la simple apropiación estética de lo real. Luego, la alusión migratoria es el tema transversal en la novela, provoca considerar las afinidades de la obra de Ángel Felicísimo Rojas. El autor hace una incursión denunciante a un sistema impuesto, como el gamonalismo, en contraposición a una

economía autónoma primitiva, que dicho sea de paso es la identidad de un pueblo, que decide dejar su tierra como solución a la imposición. En Ecuador viven casi 400 mil inmigrantes: un 2,4% de la población. La cifra nos ubica en el séptimo lugar de la región. En parte, esto se explica por la dolarización: en el 2000 Ecuador contaba con apenas 151 mil inmigrantes. En los diecisiete años en que tenemos el dólar como moneda oficial, llegaron casi 250 mil personas. Estos datos generan otras interrogantes respecto a la adaptación de la novela al montaje ¿Acaso lo que estaríamos haciendo es sólo teatro? ¿Qué es el teatro más allá del espectáculo? ¿Qué pasa con el teatro en la actualidad?... El teatro podría ser un accionar de la realidad crítica, que responde a la historia porque esta no varía, estos temas son de utilidad y de actualidad, ya que pueden variar los personajes, pero la crisis social sigue al igual como lo publicado por Rojas en 1949, el colonialismo, la expropiación y acumulación son un pan de cada día para el explotado y el colonizado. Donde el pueblo se agrupa para defender y reclamar por sus derechos. El mar mediterráCasa de la Cultura Ecuatoriana | 13


Mariátegui ve «el problema del indio no como un asunto racial, administrativo, jurídico, educativo o eclesiástico, sino como un problema sustancialmente económico cuyo origen estaba en el injusto sistema de propiedad de la tierra concentrado en pocas manos (gamonalismo o latifundismo); mientras subsista esta forma de propiedad todo intento por solucionar el problema del indio será estéril». José Carlos Mariátegui

neo, el desierto de Oklahoma y el puente de Rumichaca, sitios fronterizos de mayor tráfico han sido testigos de ver gran cantidad de gente saliendo de su tierra por el anhelo de una vida mejor. Grandes masas de gente, grandes éxodos. Este podría ser el resultado estético mostrado al público, un deleite que socialice y tenga un compromiso con la cultura e historia de este país, que desde la ancestralidad y amalgama de un pueblo milenario, muestre sus costumbres, escomía comunitaria y solidaria que persiste pese a la conquista, Colonia y República, y ahora frente al neoliberalismo. Señala Antonio Ordóñez, director del Teatro Ensayo: «Si nadie cuenta la historia verdadera del país, que el teatro lo haga». Una estética social En la historia del país han sucedido hechos desastrosos que han perdurado por varias épocas y ante la privatización de la información, mutamos. Los medios de comunicación y la cyber-información nos silencia dispersándonos con shows faranduleros que, en algunos casos, se los ha

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El Decamerón

denominado ‘arte de libre expresión’, lo cual es un golpe bajo para el arte que se expresa libre. Pero qué pasó con esa historia tapiñada que el arte pretende rescatar, aquella que es contada por las gentes, por los pueblos, esa historia que migró en los pies de la gente que en beneficio del progreso y el crecimiento de la producción abandonó sus tierras, su familia,

para recibir limosna y hacer más grande su miseria. Qué pasó con la historia del pueblo aguerrido, triunfante, organizado, en comparación con la del héroe titánico, del conquistador, del libertador. Eso es la concepción de arte para Bertolt Brecth «una vanguardia estética dialéctico-materialista que está conscientemente vinculada a la transformación de la sociedad, a la lucha de clases y a las Casa de la Cultura Ecuatoriana | 15


desmitificaciones del héroe, expresada por el ‘gesto social’». Gesto social que Ángel F. Rojas, el agremiado social, deja apreciar en su lectura, donde detalla a un pueblo por su ‘belleza’ estética, por su geografía y costumbres. Un eje de esta población es la identidad, su diversidad intercultural, pueblos aglutinantes migrantes, de descendencia ancestral, la ocupación tanto individual como colectiva que al establecerse en una tierra y conyugarse, los convierte en lugareños de diversa etnia. Bolívar Echeverría en sus relatos sobre el barroco mestizo explica «que nuestro reconocimiento es una teatralización…». Según el estatus social nos corresponderá ser lo que nos han designado en la jerarquía racial. Por encima de nuestros pueblos originarios. Con estos antecedentes, abrimos el telón: Entra una procesión. Es la celebración del Señor del Buen Suceso. Tradicional fiesta de la parroquia de Yangana. Movimientos y vestuario destacan el perfil de una población ancestral, diversa migrante y sobre todo humilde y organizada, que disfruta de sus tradiciones.

Se interrumpe el festejo por la llegada de Ignacio Gurumendi y su hija, que delante del señor cura hace gala de su presencia. Esto molesta a los pobladores, por su permanencia en el lugar y, más aún, por los antecedentes de hostilidad al querer imponer nuevas leyes que determinan la parcelación de la tierra a cargo de los gamonales.

Se establece un escenario adverso: Un modo productivo de origen colonial, sostenido por la evolución caudillista y de clase dominante que se convierte en un espacio de diferencias donde la acumulación de la producción queda en pocas manos. «Y es entonces cuando el comunero asume un papel dentro de la servidumbre, es un trabajador con referencias étnicas que reflejan sus tradiciones incaicas y andinas, pero marcadas por procesos de subyugación frente a los patronos. Estas formas de relacionamiento conllevan a la pérdida de tierras como la principal fuente de unidad y relación social de los antepasados» (Yovany Salazar Estrada).

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Ante esto, Yangana libre Responde… ¡Cuídate del agua mansa!


Cruces sobre el agua

En la adaptación se exponen los siguientes relatos: Payaso: Y, ¿qué será de una vaca que un día vino por agua y en sangre llegó bañada? Juana Villalba: Nos quitaron nuestras tierras nuestras moliendo, nos quitaron todo. Gurumendi: No, vecina, no se trata de eso, solo de aplicar unas leyes que nos beneficien a todos. Juana Villalva:Yangana fuera de la ley, Yan-

gana pararía. Vecino, vecinas, castiguemos a los culpables, afuera la corrupción. Pueblo: ¡Abajo los gamonales!

El relato habla además de cómo el pueblo se levanta frente a la opresión de los gamonales, por todas las injusticias y la ilegalidad que sufre el terreno comunal, cercado, privatizado el acceso libre al agua y a los pajonales. Casa de la Cultura Ecuatoriana | 17


Sobre el gamonalismo como administración regional, José Carlos Mariátegui, en sus escritos expuestos en los 7 ensayos de la realidad peruana, dice que «está asignación es una tarea que sólo aumentaría el poder sobre las comunidades indígenas, cuanto más autónomo esté poder, más sabotaje». Esta autoridad relega cualquier derecho, se opone directamente; el hacendado, latifundista o gamonal era prácticamente un señor feudal. La República había prohibido el trabajo gratuito, pero aun así, el trabajo gratuito, y aún el trabajo forzado, sobrevivían en el latifundio. El gamonalismo en el Ecuador se instaura a finales del siglo XIX principios del siglo XX, como prolongación del poder de la propiedad rural y ligada al capital comercial. De este modo, un gamonal podía ser un mediano propietario, con suficiente influencia. El gamonal era entonces el poderoso que gozaba de la política parroquial, producto del ascenso social; es decir, era alguien que representaba la falta de separación entre lo privado y lo público existente en el agro. Aquí, en la pieza teatral se establece el conflicto, de acuerdo al montaje dialéctico

que sería de esta manera; antecediendo el naturalista. Naturalista (antagonista - protagonista) Montaje dialéctico-Lucha de contrarios (Clase dominante - clase dominada) Materialismo histórico… Esclavista - Esclavos Feudal - Siervo Burgués - obrero Éxodo de Yangana Pueblo - Terratenientes Pueblo - Gamonales Estaríamos aplicando a la tesis planteada por Carlos Marx, la lucha de clases, que establece la polarización entre los dueños de los medios de producción y los relegados sin propiedad. Una cultura persistente Cuando Yangana era pura: Pero cómo era Yangana antes de los gamonales.

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Éxodo de Yangana

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En la población de Yangana existían espacios comunes, la sequía, los pastizales, y así las formas productivas, por lo tanto, no había leyes que avalen los dueños de la tierra. Según el análisis sobre la novela El éxodo de Yangana, Raúl Bueno coincide en que «con el capitalismo instaurado y rasgos feudalitas en las haciendas, el pueblo de Yangana participaba del trueque, intercambio de actividades y comercio, quedando de lado el uso del dinero. Pese a la existencia del dinero, su forma de economía era la autarquía primitiva». Así mismo, la minka, solidaridad y participación de los terrenos mancomunados, hace de esta población una fortaleza en el aspecto político y social. Aquí se destaca la cosmovisión andina, pues la minka es destinada a acciones de la vida comunitaria (el ayni)1, cuyo reflejo es el universo y la coexistencia del todo. Y dentro de su sistema de creencias se relacionaban con las plantas y prácticas ancestrales, como las tomas de aguakolla2. Esta es la particula1 Principio de reciprocidad en el entendimiento andino. 2 Medicina ancestral también conocida como wachuma.

ridad del pueblo de Yangana que legítima ancestralmente la pertenencia de territorialidad, de lo que es suyo, de su memoria colectiva que no necesita saber de leyes, y menos aún si éstas son infiltradas. A los personajes de la obra, Rojas los describe uno a uno bajo la mirada de una realidad social, como un pueblo natal desde su cotidianidad; se desprende la simbología que determina su clase social: gustan trabajar de la tierra y son capaces de compartir e intercambiar pese a sus diferencias, definiendo en sus perfiles la búsqueda de la aceptación. Así mismo, estas descripciones afirman las particularidades de su gente, que bajo una tradición migratoria —desde sus orígenes palta-saraguros— llevan una forma de vida nómada y de sobrevivencia con prácticas de caza y recolección de frutos. En este contexto, se señalan las diversas crisis socioeconómicas de aquella época, como la Reforma Agraria, donde el productor campesino pasó a ser dependiente de crédito y de sistemas técnicos no compatibles a su entorno. «Los yanganeses no son abatidos por las circunstancias adversas; por el contrario, la enfrentan y, por el esfuerzo comu-

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Réquiem por la lluvia

nitario, se ponen en camino de hacer una nueva historia» (Fausto F. Aguirre). Continuando con la puesta en escena: La gente, indignada en contra de las nuevas imposiciones, lo acorrala hasta que Ignacio Gurumendi (elGamonal) saca un revólver y mata a alguno de ellos, a una niña. Acontecimiento que marca y determina las acciones radicales de la gente que, como reacción

ante brutal hecho, en tumulto enfurece (el pueblo). En esta parte del montaje se logra una coreografía, usando objetos como palos para expresar que Gurumendi muere en manos del pueblo. No de uno, sino de todos. (¿Quién mato al Comendador...? Fuente ovejuna señor. ¡Y quién es Fuente Ovejuna...! Todas a una...) texto de la obra Fuente Ovejuna de Lope de Vega, también en-

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contrado en la publicación de Ángel Felicísimo Rojas.

Aquí se fortalece y se afirma el personaje colectivo, cuya identidad se refleja en la organización comunal, piedra angular del montaje de la obra teatral, dando así una visión épica en la obra. En la introducción al estudio de Brecht se dice: «¿Acaso una obra no requiere un héroe? No si el pedestal en que se eleva el héroe aplasta a centenares de héroes». Para Brecht, lo importante es el personaje colectivo, el pueblo, porque es quien hace la historia mas no los grandes hombres. «El pueblo se ve envuelto en esta convulsión, ante tal hecho priman su voluntad y su unidad de que su pertenencia sea respetada, deciden provocar el incendio para acabar con las haciendas, reduciéndolo todo a cenizas. Así se inicia el camino hacia lo nuevo: Palanda, donde antes ya escapó Rosa Elvira y Joaquín Reinoso, al adentro del monte». Pueblo: Se están quemando las haciendas, Villaviciosa está ardiendo, se están quemando los pajonales, los ejidos... Fosforito: Vamos a quemarlo todo...

Churón: Ocampo: deberíamos irnos donde el Joaquín Reinoso para el lado de Palanda, nadie nos encontrará ahí, vamos, recojan todo, para quemarlo todo. Antorchas de tela aparecen en medio de una luz roja, elementos coreográficos expresan el júbilo y la unión de un pueblo es una envestida que representa el incendio de la ciudad de Yangana su propia tierra.

Quedan develados los rasgos históricos que determinan la esencia de la simbología de los Andes, relacionada con la conexión a la tierra. Hecho decisivo que incentivó a la gente a marcharse de su lugar natal, a no ser parte de esta dominación, a mantenerse unidos y vivir una vida libre fuera de la propiedad privada, a llevarse consigo su pueblo, sus estampas, sus economías y sus creencias, y a no tener que estar supeditados a la servidumbre. El pueblo ha decido migrar a un nuevo destino: Dentro de la estética social «también la coreografía puede encontrar su carácter realista. Es un error bastante frecuente el creer que la coreografía no sirva para representar «los hombres como son en realidad».

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Boletín y elegía de las mitas

Pueblos migrantes nativos Marta Gómez: Tierra tan sólo tierra, para las heridas recientes. Tierra tan sólo tierra, para el húmedo pensamiento. Tierra tan sólo tierra para el que huye de la tierra... Rosita: ¡Una vez cometido lo irreparable!, vamos tras los pasos de Reinoso.

De esta manera empieza la migración, el gran éxodo colectivo: «La migración constituye el desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas, sociales, políticas o religiosas». Por su lado, el éxodo marca el objetivo transversal, donde se especifica de manera geográfica como destino final Palanda, en la provincia de Zamora Chinchipe; y el Casa de la Cultura Ecuatoriana | 23


inicio de esta travesía en la parroquia de Yangana, provincia de Loja. Lo que querían llevar consigo era su distinción, un puñado de tierra en su corazón; en su memoria quedarán sus rasgos, cada uno con su ocupación e identidad tanto individual como colectiva, y al acoyuntarse se vuelven lugareños defendiendo su etnia, su diversidad. Por medio del telón aparece una larga fila que simula un sendero son personas con bultos costalillos, cajas, ornamentos que expresan la aglutinación de costumbres y tradiciones detalladas en la utilería que cría y convive con un pueblo. Los más valiosos recuerdos llevan consigo, sus añoranzas. Con rumbo a Palanda abriendo camino hacia la selva.

En El éxodo de Yangana incorpora hechos sobre el proceso migratorio de su provincia (Loja), señalando los actos impunes que, en la tercera década del siglo XX, ocurrieron a cientos de poblaciones del Ecuador. Como lo sucedido en Malacatos, en 1937, con el sometimiento de los campesinos por parte de los terratenientes, hecho que catapulta al escritor como punto de partida para escribir su novela.

Los éxodos son variantes migratorias de grandes masas de gente, que van de un lugar a otro para huir o buscar mejores condiciones. «Incluso estos traslados masivos se convierten en un ícono bíblico cuando toda Judea huye de la esclavitud» (Raúl Bueno). En la actualidad, bajo el sistema capitalista, los conglomerados atraviesan fronteras, cruzan mares y arriesgan sus vidas en busca de un porvenir más próspero. En este camino, llevan consigo la memoria colectiva y oral que conforman el entramado de sus tradiciones identitarias. Y continuando con el éxodo en las tablas, el gesto corporal realiza acciones para expresar situaciones geográficas, convenciones para mostrar animales, la danza cuenta los días, las noches, la magia de estos senderos: Miguel:Será que pronto volveremos a ver ese valle. Ya largo hemos caminado Rosa: Será lo que tiene que ser compadre, caminó se hace caminando, hombre.

Así ha sucedido en Ecuador. Uno de los acontecimientos más importantes en cuanto a este tipo de desplaza-

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Pluma de Ángel

mientos fue la Conquista de América, en 1492. Miles de aborígenes huyeron al interior del país a la selva, al igual que la novela nos queda la herencia, así surgieron varios traslados de tribus nativas. Luego en la Colonia, varios indígenas huyeron por la explotación descontrolada y el asecho a su libertad por parte de los conquistadores. Esta intervención constituyó el despojo y la apropiación de la tierra comunal,

que por milenios había pertenecido a los nativos (Cisneros César 1988). Estas formas de conquista pretendían exterminar las formas culturales de un pueblo que, a través de sus expresiones sociales, políticas y económicas, construían su historia particular. Una forma de impedirlo fue que dichos desplazamientos se dieron hacia sitios inaccesibles como una estrategia de defensa de las tradiciones y principios comunales Casa de la Cultura Ecuatoriana | 25


con los que sobrellevaban sus relaciones, confiriéndose así a sitios aislados. Otra de las migraciones colectivas se dio a raíz de la instauración del modelo capitalista y la industrialización de la primera parte del siglo XX en el país. Este hecho marcó la historia una vez más ya que los campesinos se trasladaron a las ciudades de forma abrupta, mano de obra barata obreros al servicio de la nueva industria, lo cual desencadenó una alteración en los modos de vida tanto de la ruralidad como de la urbanidad. Hoy por hoy lo único que le importa a los gobiernos es el progreso, progresó que mide el prestigio según las obras realizadas o concesionadas, sin saber que una familia, comunidad o población está siendo desalojada por una minera, petrolera, ciudadela o monocultivo. Estás son solo otras de las consecuencia de las migraciones «Huir de la propia tierra, pero si aquí nacimos por qué debemos irnos», crónica coloquial de los sin tierra. Así también lo explica «el materialismo histórico que consiste en aplicar las bases fundamentales del materialismo dialéctico al estudio de la historia y la vida social. La condición fundamental

para el desarrollo de las condiciones y propiedades elementales del hombre son, en última instancia, el modo para obtener los medios fundamentales para vivir y las formas aplicadas para conseguir los bienes materiales de toda sociedad, es decir, el modo de producción». Cuando la producción es adversa a las formas originarias de sustento, se establece los desplazamientos, se reemplaza por otras generando así las migraciones. Don Vicente: Un pueblo altivo, que prefierió el destierro colectivo al despojo de lo suyo.

En la revisión del montaje se observa todas las situaciones desfavorables por las que las familias de migrantes atraviesan. Después de nueve días de caminata, 150 familias avanzan a las riberas del río, (12 actores expresan la cantidad) sobrepasando todas las peripecias del viaje, ríos, empalizadas, matorrales con animales y bultos. Peñas y precipicios. Toma que te doy, toma que yo aprendo recogiendo el fruto que ha de venir. Las migraciones internas a finales del XIX principios del siglo XX fueron un im-

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Cinco centavitos de felicidad

pacto social que a más de a Rojas sirvió de inspiración a varios autores que en virtud del realismo social sembraron un ícono de procedencia socialista por el auge de ese entonces 1920-1930. De vez en cuando y en la noche descansan, prenden fogatas y la comunidad reunida alrededor contando historias y sucesos memorables que dentro de la adaptación teatral toman

vida realizando escenas como la semilla, la campana, la niña del higuerón, en fin, postales de lo que es Yangana. De esta manera intervalos de recuerdos y uno en especial donde se hace una reflexión «del por qué es que están huyendo, de qué es que se les acusaba». Juana Villalva: Oye Juanito, por qué es que nos dicen... Juan: Comunistas.

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Esperanza colectiva Futuro destino comunitario de todo un Pueblo Haciendo un paréntesis en esta parte de la escena donde la utopía toma fuerza como argumento en la obra, subrayamos el lenguaje épico…Brecht finalmente terminará por hablar de dialéctica en el teatro para exponer la contradicción entre representar mostrar y vivir identificarse. Con todos esos experimentos se prefiere narrar el acontecimiento, la diégesis que sustituye a la mimesis, los personajes exponen los derechos en vez de dramatizar la problemática. La actuación de los actores en la obra adaptada ha aumentado conforme ha trascurrido en el método crítico pese al dramatismo que significa la migración de 150 familias, su distancia al relato y neutralidad narrativa. «El teatro épico surge como reacción contra la soltura de la obra bien hecha y dramática contra la fascinación catártica del público, propone recuperar y enfatizar la intervención de un narrador esto es un punto de vista acerca de la fábula puesta en escena».3

Llegando a las última escena de la obra en la perspectiva coreográfica que avizora la llegada. Juan cruzando la palizada: Me asomo a la querencia como gustando de esta tierra que empieza a ser nuestra.

Nace un niño en mitad del éxodo que significará la nueva semilla que ahora germinara en Palanda. Para Flores Galindo, las utopías andinas «son básicamente una respuesta a un conjunto de problemas que confrontaron las sociedades andinas desde la Conquista española y que se podrían gruesamente resumirse en dos pesadas herencias: la dominación colonial y la fragmentación social». Lo que quiere decir que los pueblos desde sus inicios ya sostenían un principio social que lo fueron defendiendo conforme eran desplazados por la imposición y la dominación, por lo tanto, la ‘esperanza’ viene a resaltar y a reafirmar un hecho concreto ya vivido pero que ahora en el presente se vuelve un imaginario de revivir lo que somos y queremos seguir siendo.

3 Diccionario teatral.

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La lluvia y sol en medio de la palizada. El último sendero se aproxima, Palanda está cerca. Aquí daremos una pausa para analizar un hecho importante de la propia novela escrita por Ángel Feísimo Rojas, en su último párrafo, a la que domina ‘El horizonte de una mañana distinta’. Entre copas, donde el líder del éxodo designado por la gente avizora la construcción de la nueva ciudad en sus manos, como líder indiscutible pide a su amigo intratable, Joaquín Reinoso, que lo apoye en esta autocandidatura, cada vez subiendo de tono y elevando su futura autoridad a lo máximo, ya que él antes había sido un don nadie… «O me eligen o me hago elegir». Su amigo, casi ya en la ebriedad pero con la conciencia clara, bromea sobre su discurso y las pretensiones cuando Palanda todavía es monte virgen y estos vienen hasta con animales donde no hay ni pasto, y en ese instante lo invita al mirador, el amanecer, la aurora. Cómo evitando que corra más sangre entre las personas, deslumbrados por el hermoso paisaje. ...la aurora ser mucho más blanca aquí, y la aurora ser también como el pueblo nuevo

que tú venir trayendo, debe ser como este amanecer... blanco... mucho blanco. ...sin sangre. A lo que el churón Ocampo responde después de extasiarse con lo observado: ya no más sangre... volveré a ser lo que fui. Declina su postura inicial para dar paso. ¡Viva pueblo Nuevo! Aquí se reafirma y declina el heroísmo individual de esa historia gastada, para resaltar al pueblo como el único protagonista de Yangana libre. La importancia de derogar su roll para dar paso a muchos más héroes en un diálogo exhaustivo. Con la obra por finalizar gestos y movimientos forman un espiral que desciende del monte. Ya en la entrada del destino final aparece Joaquín Reinoso y Rosa Elvira, quienes permanecían en el sitio ya dos años al huir de los gendarmes, y que vivieron ahí sin sal haciendo una pequeña cabaña en medio de la ‘nada’ acompañados de su hijo. Así se encuentran con la demás población entre alegrías y advertencias por el logro cumplido. Churón: Es el Joaquín. Joaquín: Que cómo están, por qué todo Yangana está aquí.

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Canto esperpéntico

Joaquín: ... Churón: Así es Joaquín, aquí podemos fundar nuestra nueva Yangana pero en Palanda.

Llegamos al desenlace abierto de la obra para esbozar la utopía con sentido crítico, ya que en la narrativa la esperanza se simboliza en un pueblo único sin importar el lugar. Además, todos ellos defienden su memoria, mostrando el deseo colectivo de ser un pueblo vivo, renovado, que funda su nueva Yangana en otro sitio

y que no escatima en empezar desde cero lo que sea por mantener su identidad. Churón Ocampo: Deber nuestro será recuperar en la memoria lo que fuimos, lo que hicimos y mantenernos libres y disciplinados.

Conclusión Es por eso en que ese sentido hemos subrayado la identidad en este relato, para lo cual se han nombrado cuatro parámetros Casa de la Cultura Ecuatoriana | 31


importantes que determinaron la construcción de la obra, a más de los manifiestos constituidos en la agrupación teatral y su persistente idea de llegar a los sectores que viven al margen de la cultura con lenguajes de interés y cercanos que persisten en la oralidad milenaria de nuestra historia que ha sido relegada por la autoría colonial de apenas 500 años. Por ello es destacable el concepto social de una estética a alcanzar, transcribiendo en la plástica los ornamentos de una cultura persistente, que así como Bolívar Echeverría anotó sobre la teatralidad de nuestra identidad, hemos vestido el escenario de resistencia sin adornos. Tanto la utilería, vestuario coreografía y textos no han pretendido disfrazar los hechos sucedidos en nuestra tradición, al contrario se ha destacado el heroísmo de un pueblo en favor de sus derechos frente a la imposición y arbitrariedad que sufrieron los territorios descentralizados (como si fuera tierra de nadie). Estos hechos siempre se han repetidoa lo largo de nuestra leyenda, para lo cual se ha recurrido a las ciencias sociales al materialismo histórico, para no disipar la evolución de lo argumentado con escena-

rios asilados de las pretensiones económicas que han vivido nuestros pueblos desde los sabotajes de la Colonia. Abya Yala, pueblos milenarios de bienes mancomunados, sin dueños; el estudio, las ciencias de la economía realizado por José Carlos Mariátegui han permitido dar un claro panorama de lo que fue la situación de América Latina, y decir que Yangana como sociedad y forma productiva no fue la excepción, y haciendo apertura a las raíces, etnia, y procedencia, se devela que nuestras formas de desarrollo persisten pese todas las formas productivas impuestas. Por lo tanto, nuestra identidad no estará sujeta al tema racial étnico o regional, sino también corresponderá a nuestra clase social. Es así como se pretende cumplir con develar los acontecimientos sociales de los pueblos, incurrir de forma estética en un discurso accesible a la gente, entonces determinamos que la virtud de los Andes se refleja en la organización colectiva frente a una crisis, se manifiesta la solidaridad en defensa de mejores intereses. El Teatro Ensayo propone re-contar los acontecimientos del Ecuador, y a la vez

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Cuadernos de la Tierra

reconocerse en esa historia que ha sido escondida o anulada, aquella a la que le atraviesa tradiciones y una cosmovisión única. Si bien el teatro es universal, se pretende trabajar una propuesta propia, un teatro ecuatorial que particularice sus

lenguajes y expresiones, donde el público se sienta parte de esta narrativa. Es por ello que también se develan sucesos sociales de los pueblos, todos estos con una propuesta estética propia de discursos devenidos de las personas, Casa de la Cultura Ecuatoriana | 33


donde como poética, la esperanza y unión que hace frente a las condiciones servibles que impone el capital. Con El éxodo de Yangana, el Teatro Ensayo viajó a este punto geográfico mencionado. Al ser parte del realismo social e imaginario, las personas de la actual Yangana viven esta experiencia a través de varias expresiones artísticas. Existen

allí algunos murales de los personajes de la obra expuestos en sus paredes. Incluso se pueden encontrar los senderos del camino a Palanada convertidos en atractivos turísticos. Cuando se presentó la obra, la población la vivió como su fiesta. El montaje fue la expresión de que el pueblo de Yangana se mantiene fiel a su origen y diversidad heterogenia.

Integrantes: Teatro Ensayo Antonio Ordóñez Andrade – Director Maryse Michele Cretenier - Coreógrafa Valeria Brito Solís Roberto Chucuma Lara José Ignacio Donoso Andrea Estrella Aragón Carlos Guamán Cujilema Geovanna López Segovia Sandra Muñóz Garzón Sebastián Muñóz Zurita Edgar Oña Balseca Nina Oña Laiquez Karen Riera Izurieta Fredy Taipe Pumasunta Alexander Zanafria Piedra Kevín Viteri Escobar 34 | Teatro Ensayo, 57 años de actividad ininterrumpida


Teatro Ensayo 57 años de actividad ininterrumpida

se terminó de imprimir en el mes de julio de 2021 en la Editorial Pedro Jorge Vera de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.


...cuando la persecución política cundió por América Latina y los atentados criminales de las dictaduras contra sus pueblos obligaron al destierro, aquí nos juntamos con actores y actrices de Chile, Argentina, Colombia e iniciamos trabajos de gran calidad, solidarios, fraternos, americanos, combativos.

Teatro Ensayo


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