UCENE IONESCO Las sillas Los saludos Elnuevo inquilino Amadeo o C贸mo salir del paso La improvisaci贸n del Alma
gaacda
EL NUEVO INQUILINO Comedia en tres actos Traducción de Lurs rcHÁvRRRl
Título original francés: Le nouueau locataire
O Librairie Gallimard, París, 1958 O Edirorial Losada, S. A,, Buenos Aires,
1961
PERSONAIES
:
r
I I
t
Er.sEñoR
L¡ ronrgnn S¡cu¡roo pnóN DE MUDANzAs Pnluen peó¡l oE MUDANzAs
i.:
Paul Chevalier Maryse PaiIIet Greame Allright Claude Mantsard
I t.
i ', I
i
DECORADOS Una habitación desnuda, sin muebles. Una ventana abierta, en el c€ntro, en la pared del fondo. Puerta de dos batientes a der€cha e izquierda. Paredes claras, La acrción debe ser al comien-
zo muy realists, así cemo los decorados, y luego lc muebles que se saquen. Más t¿rde el ritmo, apenas ma¡cado, dará i¡¡se¡siblemente a la acrción cierto carácter de c=remonla, El realismo se
lmpondrá de nuevo en la última esoena.
Presentada en Francia el l0 de septiembre de 195?, en el Théátre d'Atrjour<l'hrri. cort prrt'stir en escen¿l tle Rolx'rt Posttc v t,sct'nogr:rfil de Siné. Esta pieza fire representudir iutterit¡nnente en Finla¡rdi¿r, cr)n plt(,stil ('t) escerra de Vivic¿ B¿trcller (1955). en sueco. En Inglaterra, en el Arts-The.rtre. en lerrguir inglesir. Prrestt en escqlil
tle P. Hrxxl.
crrr¡ Rolrrt Eddisr¡n en el pu¡rl prirrci¡rrrl (nr¡r.itmlrrt' de 1956). Traducci<in <le l)<nrald \l'¡tsrnr.
Al levantatre el telón hay una batahola bastante gyende; e oyen entne bastidora ¡uid6 de vrc, de martillm, trozos de frurrr., grita de niñu, paltort en las *aletzs, un organillo, úéEra. Durante un momento pennanae el wne¡io vacfo entrc tdo e ruidot luego abriendo la puerta an eshépito, entru pot Ia de¡aha LA PonrnnA, eton un manojo de llava en Ia mano y cantando @n voz fuefte,
- ll-a, la, la tralola, tralall, tralalalÁl (Agita el manojo de llava. ) ¡La, la, la, lal (Deja de cantar, re dirige a la ventana abierta y re aeoma a ella.) ¡Gustavol ¡Gr.rstavol ¡)/
LA IoRTERA.
t
lcustaVol ¡Eh, torge, vé a deci¡le a Gwtavo que vaya a ver al señor Clérencel.,. glorgel (Silencro./ ¡Jorgel (Silencio.) ¡Tampoco er;táéll (Se inclina mucho por la ventana mient¡as canta a grito plado.) ¡La, la, la, la, la, la, lal (MienEas mnünúa Ia batahola yLspoRTER¡- er;tá asomada a
la ventana, éntra Iror la izquierda, silenclosatnente, EL SEñon, de dad mdiana, bigoüto negro, vatido nmpletantente de ucuro: sombrero hongo en la cabaa, chaquta y pantalón
negrcs, guantes, zapatx acharolados, sob¡etodo en el brazo y una valtJita de cuero negro, Cie¡¡a suavemente la puerta y, caminando muy silenciuamente, re ürige hacia L,l rontuM, que no lo ve, se deüene muy ceÍca de ella, es;¡rlta, sin mover*, un sinüendo una praenóia extraña, interrumpe de pronto su canto, aunque du¡ante unos r'r¡s-
qundo, mient¡w LA PoRTEnA,
tanta sigue en Ia nisma pcición, hasta que EL
sEñon
pregunta): EL sEñoR. LA poRTEn,t
¿La señora portera?
(* vuelve, se pone Ia mano sobre el orazón y exclama). - ¡Aaahl ¡Aahl ¡Aahl (Hipa,) ¡Perdón, señor, me da el hipol (El sEñoR permsnece inmóvil.) usted
hecla la limpieza y ella tenla a alguien para los recados, peró cuando no venla los tenía que hacer también yo. (I* da eI hi po.) lLa sorpresal ¡Me ha asustado ustedl Es que no lo espraba hasta mañana. O hasta pasado mañans. Ellos tenlan un perrito, detestaban a loe gatos, y ante tdo no se permiten gatos en la casa, lNo sy yo, es el administrador, a ml me da lo mismol Eran personas ordenadas, no tenlan hijos; Ios domlngos iban d campo, a casa de sus primos, y pasaban las vacaciones en Borgoña. El señor nació alll y ahora se han retirado a esa región, pero no les gustaba el borgoña, pues les subía a la cabeza, y preferían el burdeos, pero no demasiado, pues, tuted sabe, son viejos, aunque tampoca cuando eran jóvenes. ¿Qué quiere usted? Todos no tenemoo los rnismos gustos. A ml no me sucrcde eso. En fin, eran muy amables, ¿Y usted? ¿En el comercio? ¿Empleado? ¿Rentista? ¿lubilado? ¡Oh, jubilado todavla no, usted es aún demasiado ioven, aunque nunca se sabe, pues hay quienes se retiran más pronto, cuando se sienten cansados, ¿no es asl?, y se tienen los mediosl Todos no pueden hacerlo, ¡Tanto meior para los que puedenl ¿Tiene usted familia? ttj:::l (deiando su valiia y iu sobretodo en eI piso). No,
-
¿Acaba
de entrar? EL sEñoR.
LA PoRTEM.
Sl, señora.
- Querla ver si Gustavo¡ o bien forge, o bien otro, estaba en el patio, Es para que vaya a casa del 3éñor Clérence. ¡En finl... En una palabra, r¡sted ha llegado, ¿no? Ya lo ve usted, señora.
EL sEñoR,
-
LA noRTERA. - No le esperaba hoy... Creía que debla venir mañana. Sea bienvenido. ¿Ha üalado bien? ¿No está cansado? ¡Qué susto me ha dado ustedl Sin duda ha terminedo antes de lo que crela. Es eso, Es porque yo no lo esperaba. (Ifipa./ Es el hipo, la sorpresa. Todo está en orden. Por suerte sus predecrsores, sl, los inquilinos que üvían aquí anteriormente, Io han sacado todo a tiempo. El señor anciano se ha jubilado. No sé muy bien qué hacla. Han dicho que me enviarón tarietas postales. El era funcionarlo. Nada nervioso. ¿Usted tampoc!, quizá? ¿Sí? ¿No? No sé a qué ministerio pertenecla, Lo he olvidado. Me lo dijo, ¡pero para mí los ministerios, usted sabel Sin embargo, mi primer marido era también orde nanza, Eran personas muy buenas. Me lo cn4taban todo. ¡Oh, yo estoy acastumbrada a las confidenciasl Soy discreta. La vieja no trabajaba. No ha hecho nada en su üda. Yo les 58
r. - Deje usted su valija, señor. El cuero es bueno. No se fatigue. Póngda donde quiera. ¡Vaya, ya no me da el hipo, pasó la sorpresal Qultese el sombrero.
L,r ponTnn
(EL sEñoR re hunde ligerarnente el sombre¡o en Ia L,r
ponr¡nr.
-
cafua.)
No merece Ia pena de que se quite el sombre-
ro, señor. Está usted en su casa. La semana pasada ésta rro era todavla su casa, era la casa de ellos. Pero qué quiere usted, todo cambia, se envejece, es la edad, y ahora está usted en su iasa y no seré yo quien dirá Io contrario, eso no me incumbe. Aquí se está muy bien, es una buena casa, desde hace veinte años, o sea desde hace ya mucho tiempo. ¡El snñon, sin deir palabra, da muchos pasos pr Ia habitación vacía, que examina on Ia mirada, asf como las puertas, las pareda y el armario; tiene las mano.s a Ia espalda, EIIa antinúa.) ¡Oh, señor, lo han dejado todo en buen estadol Son gente deoente, personas distinguidas, aunque, en fin, tenían sus defuctos, como usted y yo. No eran amables, ni charlatanes, nunca me han dicho nada importante, sólo tontelas. El, el üejo, podla pasar, ella de ningún modo; arrojó a su gato por 59
la ven suerte Puede
or y por si eso se suyo, yo
no me
taba:'
n¡ ¡íe erca el atado de las pareda, Ias puertas, Ias a;nadu_ las l@a con la mano, menea la cafuza, etc., mient¡as
más de
ns,
!!ál;"'t,?#,"*:f y no hay que hablar
,'ff^r,if.:ffii mil
de ellos; es co_
snñon. - No, señora J.l ponrrn¡. - No demasiado,
Et,
EL sEñoR. L,r ponrgR
EL sEñoR (reñalando an el ddo). . (Su voz a monótona y apagada.)-
¡Señora... la ventanal
L,r ponrrnr. loh, sí, señorl Estoy dispuesta a hacprle Ia limpieza. No- le cpbraré mucho, señor. Nos entenderemos y
es
cierto, no demasiado' ¿No
tlene dónde acústarse esta noche? Puedo prestarle una cama. (Dcsde hacr- unos I'r¡stantes E¡. seÑon, mientr&r exatnina la habitación, calcula Ios luga¡edonüva aaloca¡ lu muebla que atán pr llega4 an el dedo re *ñala a sl mismo lc émplazamientu; saca del bolsillo una cinta métrica y nide.) Voy a ayudarle a colocar sus muebles, no se p¡eocuPe por ello; le daré ideas, pues no me faltan, y no es la primera vez, y puesto que voy a hacprle la limpieza'. , No será hoy cuando traigan sus muebles, no van a t¡aerlos tan pronto, yo oonozclo a esa gent€; todos los comercientes son iguales, iguales.
-'. Sí, señora.usted que van a traer hoy sus muebles? - ¿C¡ee
Tanto meior para usted, y eso mo ctonüene, pues no tengo c8ma pcra prestarle, pero me sorprendería, porque los conozco, no son los primeros que ve<) y estoy segura de que no vendrán, no vendrán, porque es sábado.'. ¡ah, no, miérctolesl. , . pero tengo una cama Para usted, y pu€sto que le hago la limpieza... (Va a abrir la ventana.) ELsEñon. ¡Por favor, señoral
pontsR -.
¡La ven-
pasa? (Vuelve a haer omo que abre la - ¿Qué ventana.) Quiero llamsr a torge para que le diga e Gustavo que vaya a ver al señor Clérence.,. la ventana, señora' EL sEñoR, - Deie Es porque el señor Clérence desearí¿ saber si LA IoRTERA, el seño¡ Eustaquio, que es amigo del señor Gustavo y también de Jorge, porque s<ln un F)co parientes, no del todo, sino
una palabra trae sus amprobaciones.) Como usted ve, ya he cerrado su ventana, tal como usted quería. Se cierra fácilmente. (EL sEñoR examina la erradu¡a de Ia ventana y Ia ventanamtisma.) Esto da al patio, y, no obstante, hay claridad, porque estamos
señora. EL sEñoR. - Deje la ventana, bueno, buenol He c'omprendido, usLA poRTEM. ¡Bueno, ted no quiere que la abra. No habrla hecho mal alguno, pero su derecho, es su ventana y no la mla, no le en ustd está
usted no tendrá que pagar los segpros. ELsEñoR (an el mismo gato y Ia misma calma), tana, señoral
-
Le ronrrn,r. ¡A Ia ventana y eI ru
-
L,r
un poco,.,
en el sexto piso. E¡.
snñon.
Ll ponrnn.r.-
No habla habitación libre en la planta baja. subir al sextó piso,
- Le comprendo. No es fácil pues la casa no tiene ascensor.
EL sEñoR
(mis bien para sí mismo).
cansado, señore.
L,rponrrnrr.
¡Ahl,
ta el sol? Es-cierto, h puede prescindir de
60
-
No es por eso. No estoy
¿Nolegusrta edaá se
mente, pero yo te obedezco, y hasta estoy contenta, le haré la limpieza y seré como quien dice su criada, ¿no es asf, señor,
6l
como quda convenido? EL sEñoR. - No, señora,señor? LA PoRTEM. -No¿Cómo, EL SEñoR, necesito sus servicios, señora, L,r pontrnr. pasa de castaño oscurol Sin embargo, es ¡Eso usted quien me había rogado. ¡Qué desgracial, no tengo testigo, he creído su palabra, he acrcedido.., soy demasiado buena. EL sEñoR. No, señora, no. No me guarde renoor por eso,
ponrene.
Ll
-
¿Pero entonces?
do también, no quiso saber nada y se fue y después se asombran. En fin, yo no soy mala, le ha¡é la limpieza, estoy
(Llaman a la puerta de Ia izquierda.l) EL sEñon,
ll,os mueblesl - Voy a abrir. No se moleste, curresponde abrir, pues soy su criada.
-
L,rponrrn,r.
es a
mi a quien me
(Va a abrtr Ia puerta, pero Et- sEñoR se interpone detiene.) EL sEñoR (con mucha ruego,
cdma).
-
No haga nada, señora,
(Se ürige a la puerta de Ia izquierda, y la abre IoRTERA, con las manor en las caderas, exalarna):
y
Ia
se
lo
mient¡asLs
L^tponrnnt.
- ¡Ah, esto, por ejemplol ¡Os engatusan, os prometen todo y luego no mantienen su palabral
(El srñon abre la puerta y enha
e,l
Pnrunn pEóN DE MUDANZAS.
¡Señoras y señoresl
-
Pnlvnn rnóN
DE MUDANZAS.)
EL sEñon. - ¿Han llegado los muebles? Pnrtrnn pEóN DE MUDANzAs. - ¿Se los puede subir? Er señon.' Hógame el favor, señor. - DE MUDANZAS. Está bien, señor. (Sa/e./ Pn¡lr¡n pEóN
-
L,r
ponttn¡,.
s€nor.
-
Usted solo no va a poder colocar sus muebles,
EL sEñoR. ayudarán los peones de mudanzas, señora. - Me¡No L.r ponr¡nl. vale la pena hacer que vengan desconocidosl Yo no lo conozeo, no lo he visto nunca. ¡No es prudentel 62
Usted habría podido pedírselo a mi marido. Yo no habría debido dejarle entrar, pues no hay que fiarse, nunca se sat¡é, así es oomo suceden las cosas, si no se es idiota, está mi maiido; es el segundo, del primero no se qué ha sido, él está abajot ño tlene nada que hacer, está desocupado, es robusto; usted sabe, y eso le hará ganar unas monedas, por qué dárselas a otros, eso no sirve para nada, él podrá muy bien subirlos; ü3ted sabe, es tuberculoso, pero de todos modos tiene que ganarse el pan, tienen razón los huelguistas, y mi primer mari-
dlspuesta a s€r su criada. EL sEñoR. - No necrsito sus servicios, señora. Discúlpeme, pero Io haré yo solo.
L,r ponrrnr (grita, enojada). - ¡Se disculpal, ¡se disculpal, ¡se burla del mundo enterol ¡Oh, no me gusta eso, no me gusta que se burlen de mll Echo de menos a mis üeios, que no eran asl, ¡Parecrn de lo más amables y serviciales y son todos lgualesl Os hacen perder el tiempo, como si una no tuviera otras cosas que hacer, me piden que suba y luego.. . (Los marüllazas se intensifican, a.sí como lu otros ruidos enEe basüdo¡es. E¡,.snñoR áace una mueca y Ln eonrEnagrita): ¡No hagan ruidoi ¡Ya no se puede oírl (Al Se*on) No voy aabrii
la ventana, no quiero romper
sus vidrios, soy honrada,
nunca me Io han ieprochado, entonces era para nada y he perdido el tiempo, habría hecho mejor no escuchándolel
(La puerta de la izquierda se abre y por ella reaparrc elPntMER PEóN DE MUDANZAS, con mucho ruido, llevando dos pequeños taburetq, mienrasL¡ PoRTERA anünúa su diatriba.) Pnlunn pEóN DE MUDANzAS (aI Srñon). - ¡Aquí está todol No LAIoRTERA (a/PnóUDEMUDANZAS, quenola escucáa). hay que creerle, mozo. que hay Pnluun pEóN DE MUDANzAs lal SEñoR). - ¿Dónde ponerlos? . . ,es un mentiroso, no les pagará, L¡. ponrnu (1o mismo).
-
lo compran todo con ünero. EL sEñoR (tranquilo, al P¡ó¡.¡ DE MUDANZAS), - Ponga uno allí, señor, por favor, y el otro úll. (Indíca un lado y otro junto a Ia puerta de la izquierda.) Le ponrnnl (lo mismo),
-
...Una
se
revienta para nada, así es 63
F
la vida para n()sotros. (E/ Pnlrvnn pnrit r¡¡: l,tuDlruzes sa/e; L,t pontsRA re vuelve haciaBt- sEñoR) Yo no sé quién es usteo, pero yo soy alguien señor, y le conozco ya... La señore Matilde (a d*ir: yo soy la señora Matilde.) EL sEñon (siempre con ealma, saee dine¡o del ür,lsillo). - Tome, señora, por su trabajo. (Le entrcga dinero.)
Ll p(xrnn,r, - No, ¿por quién me toma usted?,.. No soy una mendiga, habría podido tener hijos, la culpa no es mía sino de mi marido, ahora serían grandes, ¡no quiero su dinerol (Toma el dinero y lo guarda en el bolsillo de su delantal.) Muchas gracias, señor.. . entonces es que no, puede usted gritar todo lo que quiera, yo no quiero haccrle la limpieza, no quiero saber nada con señores como usted, no neccsita de nadie, quiere hacer eso solo, es lástima, a su edad,., [-e nonrEnr srgue hablando mient¡as EL sEñoR, tranquilamente, va a Ia puerta de la izquierda, cambia de lugar Ios tabureta y * aleja pan juzgar el efecto.)...un vicioso, un vicioso en la casa, no necrsita de nadie, ni siquiera de un perro, los viciosos así cdlejean, qué época, yo no habría querido ter.er, qué desgracia, en nuest¡a casa más que gente honrada... (Con voz más alta.)...eso asusta a la gente cuando mira por la ventana, yo habría podido caer, para eso no se necesita nada, un pequeño placer inofensivo, no tengo otra cosa oon qué entretenerme, el cine de vez en cuando y eso es todo, ni siquiera saben lo que quieren.. . (EL sEñon, Íinalmente, ha vuelto a alocar Ia pqueños tabureta rcmo staban anteriormente, re aleja y los contempla,) , . . no oonoc:e muy bien la vida y no hace más que refunfuñar... EL sEñoR (mitando los taburets con aire de satisfaeión, aunque apenes, pues es de naturaleza ÍIemática). ¡fuí queda
-
meiorl (E1
Pntvnn
PE()N DD MUDANzAs
entra ruidosamente nor la
puerta de la izquierda, con un jarrón en la mano.) LAIoRTERA (o misno). - Y eso se cree, se croe, Dios sabe por qué, y es que los bandidos, los granujas, los holgazanes... Puede dejarlo EL sEñoR (a/ PnIunn pE(iN DE MUDANzAs).
-
allí, señor. (ndica el rincón del scenario en el fondo a la izquierda,) señor. Pnrunn PEóN DE MUDANz^s. - ¿Allí abajo? Está bien, (Se dirige al lugar indicado.) 84
clase de cosas l.,r ponrEn,r (to.mismo), - Os proponen toda vergonzuias por dinero. EL señon (aI Pnruen PEÓN DE MUDANZAs, que no ha pueto el objeto completamente en eI rincón). - No, en el rincón, completamente en el rincón. L,t ponrrnt (lo mismo). ¡Pero conmigo eso no marchal
-
PRTMERPEóNDE MUDANZAS. ¿Aquí? Sl, ahí; asl estÁ bien. EL sEñoR.
-
L,r ponr¡nr (Io mimo), - ¡Pues todo no se comPra' dinero no lo puede todol..' ¡Yo no lo aceptol
Pn¡urn pEóN DE MUD^Nz^s (al SEÑon). poner lo demás?
señor, el
¿Pero dónde
va
a
No tema, señor; he pen(a/ PnÓN DE MUDANzAs). sado en todo, Verá usted cómo hay lugar.
Efsp¡on
-
(E/ Pnlraen PEóN DE MUDANZAs sale por la izquierda.) LA poRTEM.
guardia, co- Es que yo lo veía venir, estaba en nozco a esos tipos, a todos esos buenos señores, eso circula y he tomado informes, no he aceptado, ¡a mí no me ¡rescaránl Sé qué quiere hacer usted, conozco sus intenciones, ha queri' do usted prostituirme, a mí, una madre de familia, una madre de familia, no tan tonta, no loca, por suerte está el ins-
T,"ilüifr' ff,l¡T'';Í nadiel, ¿eh? Lo veremos. EL sEñoR (quien, sin embargo, nada üene de inquietante, re vuelve hacia L,r ronrnn,r; atá completamente tranquilo, no eleva la voz, @rrserva su ügnidad, perc se murtra bastante se lo acorueio y le ruego autoritario), - No se irrite, señora, que me disculpe. Eso le hará daño, señora. L,r pontnnr (un pocrl intimidada). - ¿Cómo se atreve usted a decirme eso a mí, una madre de familia? ¡No me ¡rescará, no sucpderá esol Usted acaba de llegar, ¿qué quiere? Me hace subir, me contrata y sin motivo alguno me pone en la puerta' Cuando estaban los viejos, aquí mismo, donde está usted.'. EL sEñoR (sin gcs,tcs, an las manos ent¡elazadzs a Ia epalSeñora, vuelva a su portería. Quizá haya da)..
-
correspondenóía.
)
¡Le ronrnn,t deia de hablar, como atemorizada, y El snÑon Luego re vuelve hacia eI iarrón y Io cr,ntempla. Aprov*hándre de queEt'sEÑoR ,e da Ia apalda, Lt'
la mi¡a sin movetre.
65
noRTERA
huye hacia la deteha ücténdrc
a
sf miwta):
ELsEñoR (Io mismo).
-
Una... do!...
htl., ñfi)rr H,,,
afuezo.) Pnruen pEóN DE MUDANZAs.
pescaránl
Sniu¡too para la
PEÓN DE MUDANZAs.
-
Buenos dlas, señor' Vengo
¡¡cias' Su comprñelo es!á. eI ddo, Pr eneima ful
- t.sEñoR. ¡l¡. EL
hombro.)
sEcuNDo piÓ¡¡ on MUD Nz
s.
Está bien' Voy a ayudarle'
-
(Ahaviaa eI quierda; velos que &b tenet EL sEñoR.
S"cul.¡po legó?
-
EL sEñoR.
GCuNoo
Sf, señor, ya ha comenzado a subirlos' oe MUDANZAs. ¿Hace mucho tlempo que
pnÓ¡¡
r¡ól
ni oÑo*. la escdera'
-
No, aPenas un instante'
oe uÚoelz,rs' - ¿Quedan muchos? Todavla bastante' (Ruido a Ia izquieda')Subc
Pntunn PEÓN DE MUDANZAs (entre bastidora)' Ven a ayudarme.
-
¿Estás ahí?
S¡cuNpo pEóN Dn MUDANZAs.
¡Vamos, un tirón
-
mf¡l
¡Sostente bienl
ELsEñoR (lomismo). - Una... dos... tres... Pn¡unn p¡ó¡¡ o¡ MUDANzas (aI Sr:ñ<x). - Y esto, ¿dónde hry que ponerlo? EL sEñoR (volüéndw hacia ellos). alll... por - Pónganlo... fwor. (Inüca mn el Mo a la izquierda & Ia puerta & Ia lzquierda, muy ae¡ca de las eanüIeias.) ¡Eso esl (L6 funoNEs llevan el jarrón al lugar inüeado.) Asl. Perfecto.
(Lx da ho¡rs DE MrrD NzAs han @itaoo' el janón; * enüt cn, re f¡otan Iu brazs y Ix lomx, * quitan las gonas y re srerc'an la'hente, Ent¡etanto * oye a LA PoRTERA, en Ia w;aIera, que mecla su voz an Ia & ohas petsonas ü va en cuando, ha¡ta que W a pxrlo csan todos los ¡uifu.) SncuNoo pEóN DE MUDANZAs.
ELsEñoR.
-
¿Se
- ¡Si todo es asíl ¡Entoncesl han ca¡rsado usted€s, señores?
PnIMER pEóN DE MtDANzAs. loh... no es nadal Estamos acostumbrados. (A su olega.) No pierdas el tiempo. ¡Vamosl
(La dc horlus
-
DE MUD/rNzAs salen
pr la pue.rta &
Ia iz-
quieda, en tanto que): Uno... dos... tres... cuatro... uno... ELsEñon (ontando). dc,.. tres... (Canbía- de lugaq exemlne Ia enplazamientc y uüliza de vq en cuando la clnta méflrica que üene en la nano.) Ahl quedará bien... eso lo, pondremos alll... y eso ELsEñoR.
-
Un¿.'. dos.'. tres.'. cuatro"' una"' de epaldzs, ha rcaParecido
Io que ttae
on
tentoesfue¡'
ot¡o aquí... ya estrí. (El hruen PEóN DE MrrD Nz s qtta pr la tzquierda llevando oúo jarrón'an üficultad, pro nlo, EL sEñoR Ie indica, aI otro ext¡emo del qcena¡io, eI rincón &I Íonú, a la &reha. EL rR¡MER pEóÑ DE MuD Nz s re ürige ge a éI y depoita el objeto, m¡'enfras'El snñon midg dlbien-
do): Una.,, dos.., tres... cinco... una... dos... PRTMER PEóN DE MUDANZAS
66
(¡nnosamente).
-
¡Epe"' epal
siete,..
Bueno... ya está... quedará bien...
ot
IhIMER pEoN DE MUDANZAs.
¿Está bien
-
dlí'
señor?
E¡, ssñon, - De acuerdo, SsctlNoo pEóN DE MUDANZAS. lnúülmentel EL ssñon, - ¡Comprendol PnlMsn pBóN
sriñ()tt.
Er.
Sí, señor, está bien.. (Luego, eI Pnlur:H pnÓN r¡n
-
pr la izquierda,
en tanto gue el SncuNoo entn por la misma puerta llevando otro iarrón muy pareido.) lülí, por favorl Srr;uNNl PDóN DE MUDANZAS, - ¡Ah, síl MUDANZAs sale
pr
ent¡a
ndo ot¡os
Pnrunn pEÓN DE MUDANZAs. ponemos?
¿Y éstc, señor, dónde
-
otros.
y - Nlí dll,
PnIMER pnÓN oE MUDANZAs'
(Va
a
llevar
Ia
la
puetta de Ia de por suPuesto, harán juego con lc
E¡, s¡ñon (inücando los dos lados de
reha).
lc
obietos
Debla habérseme ocurrido.-. -a Ia lugetts indícadx.) 1UÍ1...
¿Queda lugar?
sEñon.
-
mdio
de
Ya nos arreglaremos, Por supu€sto. Yo pienso en
unavalija.).
-
-
an
¿Alll, señor...?
Perdón,
dlí
*
ürige
SEcuNDo pEóN DE MUD^NZAS. que sea más preciso.
MUDANZAs (mlentuas eJ
vuelve
(Va
SpcuNoo
sale
por la iz-
a enü'ar por Ia izqui*da an un vela-
-
fácil encpntrarle un lugarcitol ¿Quizás aqul, señor?
es
-
an el velador hacia le ventana
de Ia tzquierda,)
EL sEñoR. - Es el lugar soñado. (Todu Íormas y c'¡o,lores üferenta.) Sl.
Iq
veladotts
(El Pruuen pEóN DE MUD NZAS cr,lor;a eI velador
sn
de
y nle.)
SEcttNDo pEóN DE MUDANZAS (entra por la izquierda aon un veIador). ¿Y esto?
sEñoR. (indicando a Ia izquierda rior). Aqql, por favor.
EL
del velador
SEcuNDo pEóN DE MUD^NZAs
(aloca eI velador). lugar para sus platosl Está prwisto, está prwisto.
tonc€s ya no habrá
Srcwoo
-
pEóN DE MUD
Nz s (mirando en el
-
SEGUNDo pEóN DE MUDANz^S. (Se va
pr
-
-
ante-
¡Pero en-
*nario). -
Yo
Por mí, c.omo usted quiera.
la izqulerda mlent¡as elPnlunn pEóN DE MUDANZAS
an oúo
velador.)
EL sEñon (d Pnuen pEóN DE MUDANZAS).
-
funto al otro.
(Mienaas eIPnIMER PEóN DE Mt DANzAs lleva eI velador y sale e,l Snc;uNotl, siem¡tre por la izt¡uierda, cvn otro valacktr, EL sEñoR ifaza en eI suelo on tiza un cí¡culo; Iuego particularmente un cÍrculo más grande en eI enúo; e interrump y e endereza para indicar alSn<;uND() p¡;(')N Dr.r MUDANZAs el emplazatniento del nuevo velador,)
y entra
no.
(EL sEñoR in¿'ca el lado izquierdo & Ia ventana; eI S¡ctxoo pEóN va a depitar aIIf su obieto mienhas dice):
68
-
llega
(Señala el lado de¡eho de Ia ventana del fondo y allÁ, pero EL sEñon Io deüene')
o¡
¡Para que uno no se canse
no lo veo muy bien, EL sEñon. Sí.
ello. Sncu¡¡no pEóN DE MUDANzAs (entrgndo por la izquierda
EL sEñoB.
la
y
do¡). ¿Y esto, dónde? EL sEñoR, ¡Ah, sf , sí. .., no Pnl¡uen peó¡¡ pe MUDANZAs.
EL sEñoR.
(Se detiene un ínstante, an las manos vaclas, en habitación y luego sale por Ia izquietda') EL
quierda
-
-
Está bien, señor' Le ruego
EL 6EñoR.
pared, junto al otro. - Alll, a lo largo de la 69
SD(;uNDo pr:óN Dr: MUDANZAs.
-
De acuerdo.
(LosPnonrs alrcan, cruzándrc, a de¡eha e izquierda, Ias ascale¡as
veladot.) ¡Al lado del otrol DE MUDANZAS coloca
x,
eI vela'
que gueda un inrtante so-
(Entra, Por la
E
tro velador.) A Sncu¡too DE Mt
PnÓN
D Nz s.) . ' .A todo al¡ededor...
E¡,
antra
snñon,
-
las pareder..)
Dejen las escaleras. pueden traer los cuadros.
(¿os PEoNES DE MUDANZAs dqcienden de las scaleras y salen por Ia derecha y la izquierda. AI dirigitre a Ia salida e/ Sscuxno t@a uno de los círculos de üza del centro del aenario.) EL sEñoR. ¡Cuidado, no me echen a perder el círculol Secur.¡oo pEóN DE MUDANzAS, tAh, sf procuraremosl EL sEñoR. ¡Cuidadol (El SEculoo nEóN DE rr,ruolr.lzAs sa/e, mienhas por eI lado opuato ent¡a eI PnluERo ¿!n una gran
-
-
-
tela que rcpttsrunta un rost¡o monstrumo de
anciano,)
¡Cuidado, cuidado con mis clrculosl (Lo dice con yoz t¡anquila y neulra.)
PnlN{en próN p¡ MUDANZAS. do se está atareado.
Ér señon.
-
Por todos
ladc...
por todos lados
"'
(Lu4o,
una
-
Procuraré, No
es
cómodo cuan-
ELsEñoR. - Cuelgueel cuad¡o.Sí, señor, Pn¡unn pEóN DE MTJDANzAs.
-
(Sube a la *aler-a de mano y cuelga cuidadqamente el cuadro en Ia pared, Po¡ eI lado opuesto aI que ha utilizado para ent¡ar eI Pn¡u¡no entra e) S¡cuNoo pEóN DE MUDANZAs con una te]a que ¡ept*enta otro rutro monst¡uoso de anciano,) EL sEñoR.
(Elsrcunoo
rEóN DE MUDANzTs sr,le pot
Ia puerta pot la que
ha entrado.) EL sEñoR (mirando a lo largo de las patedla re -frcta les manos.), Bueno, esto toma forma. Será muy habitable' No quedará mal. lados oPues,too
a E dereha
DE MUDANZAS'
y vievena,
la Pard de la sin hablan)
PntMen PEóN DE MUDANzAS.
70
-
De acuerdo'
- ¡Mis antepasadosl (A,lSrcuNoo eróu Qr MUDANz,rs.) Suba a la escalera y cuelgue el cuadro. SEcwoo pnóu DE MUDÁNZAS (an eI cuadro en la mano, sube a la *alera de Ia pard opuata). - No es fácil con sus clrculos. Sobre todo cuando se traen objetos pesados. No se puede ver todo, (Se dedica a algar el cuadrc.) E¡,
snñon,
-
Sí, con buena voluntad.
Iu objetu inhoducidos un libro, una y ohos obJetu menore que lleva d cent¡o del arr;nario y vuelve a porrer en su lugar dapu& de nntempla¡Ic Ie ¡EL sEñoR tgma entte
caja
vantándols por errcima de su cafua, mienhzs lc ob¡e¡q re ocupan de algar bien Iq cuad¡a en las paltdes,. EL sEñoR también pude empujar un p@ uno o du muebls o rchaer
7l
Iu cí¡culu de tiza, lodo ello sin habla¡. Se oyen lu ruidu, débilq, de Iq martillq, y Ios de afuera, ya transformados y
EL sEñon antempla Iw cuedrr y la habitación on aire satisfecho. Los dos obtáros han terminado, asl ¿vmo EL snñoa; eI ttebeio ha debido durar algún tiempo en silencio. LqPnoNES DE MUDANZAs bajan de las waleras y van a dejarlas en alguna parte, Íror ejemplo en un lugar Io bastante libre cerca de las pueftas de la ízquierda y Ia dereeha; luego re acercan ¿/ Spñon, que contempla uno de los cuadros y dapues
mnvertidq en música,
eI otro,)
Pnrunn pEóN DE Mt DANzAs (mrcEando los cuaüor algados, aI SEñoe). ¿Está bien? - Está bien. EL sEñoR. S¡cuxoo pEóN DE MUDANZAS. j' Me parece que gueda bien. ELsEñon (contemplando lu cuadru). - Están bien colgados. (Pawa.) Traigan los muebles pesados.
SscuNDo pEóN DE MUDANZAS.
hente.)
-
Tengo
r.d.
lSe
wa
la
Entonces, el aparador. (Los Pnolns DE MUDAN-
EL sEñoR.
zt$ van -juntas hacie la puerta de Ia dereha; E¡, s¡ñon vuelve hacia Ia ventana,) Una... sí... aquí...
se
(Anta que la peona lleguen a Ia puerta de Ia dereha ésta se abre a dos baüente y penetra en el cr;cr;na¡io un aparador empujado por una fue¡za invisible. Mientras vuelven a aertaÍse
Iu
baüentes de
Ia puerta,
Jos dos
hox¡s
DE MLTDANZAs se
apu
deran del aparador y vuelven lzs cabeas haciaE,l- sEñoR, gur'en con eI geto señala el nuevo emplazatniento,) Los Dos pEoNEs DE MUDANZAS (que han avanzado un pxo hacia el centro del *enario). - ¿Dónde? EL sEñoR (dando Ia apalda al público y on la mano tenüda
hacia Ia ventana).
-
¡Allfl
-
(ElPnIurn
pEóN DE MUDANZAS
empuja el aparadot
ventana a Ia que tapa inompletanente, pua no
a
anta
la
bastante al-
tó. El S¡cwpo pEóN DE MUDANZAs va a una de las puertas, aprieta eI botón y se enciende la lámpara del t@ho, Toma un cuad¡o que rcprer;enta un paisaje de inviemo; ae cuadro se ha dalizado rcIo por Ia puerta; va a olu*lo sbre eI ap*ador y esta vez Ie ventana queda ampletamente cubietta. El htvrn 72
b
un trago
ont¡ega en EL
ssñon.
y
e! apatador,
saca de
la brl&,lIa d SncuNoo, *guida al SEñoR.)
-
pasa
que
él una btella,
bb
b-
tanbién y la
No. famás.
(Los dos hoNEs DE MLID NzAs, mientas siguen bbiendo, re vuelven también hacia Ia ventane cubierta pr el aparador y el óuadro que rcprexr;nta un paisaje de inviemo, lo que hae- que Ios t¡es queden de apaldas al públia.) Pn¡unn pEóN DE MT.JDANzAS (aprobando). - ¡Ajál SscuNDopEóN DE MUDANzAS (aprobando). - ¡Ajál EL sEñoR, No exactamente. (Señala el cuad¡o a lu peona.) No me gusta... ¡Dénle vueltal (Van a dar vuelta aI cuadro, m¡'ent¡as E¡, snñon Jes mr'¡a l¡ac:relr. fu ve el dotrc del cuadto, su marert (Ncuto, Ia b:ana. Luqo los dos hor.¡ns DE MIID NzAs * alejan un p@, toman de nuevo Ia botella, de Ia que siguen bebiendo, y van a cr:,lwa¡se a uno y otro lado deJ Snñon, siempre de apaldas al público; se quedan mi¡ando aI aparador con el cuad¡o encima, y en silencio, durante unos instanta más,)
- Lo prefiero asl. Es mfu lindo. Pn¡u¡n pEóN DE MUDANZAS. Más lindo y mfu sobrio. EL sEñoR.
EL sEñoR.
Securoo pEóN DE MUDANZAS. - Es más linflo y más sobrio. EL sEñoR. Sí, m¡is lindo y más sobrio. -
Pnrlr¡n pEóN DE MUDANZAS. -- ¡Oh, síl S¡cuHoo PEóN DE MUDANZAS. - ¡Oh, síl
EL sEñoR.
ful
ya no se verá nada.
Pnrurn pEóN DE MUDANz^S.
-
fuí
es, efectivamente.
(Silencio.)
- Le va a quitar la luz, Hay electricidad,
PRTMER pEóN DE MUDANZAs.
EL sEñoR,
t¡f:óN DE MUDAÑZAs abre
SncuNpo pEóN DE MUDANzAS (al cabo de un rato, dando vuelta a la btella, un eI cuello hacia abajo). - Ya no queda nada. Pnrunn pEóN DE MUDÁNzAs. - Ni una gota. S¡cuxoo pEóN DE MUDANzAS (con la futella en la misma posición, al SEñoR/. - No queda nada. EL sEñoR. A mí tampoco. (E/ Pnrurn psóN o¡ MUDANZAS toma la botella de manos del Sncu,¡oo y la mete en el apata-
/.t
do4 que cierra,) Los vrcinos no
PRTMER pEóN DE MUDANZAS.
s
molstarán.
Será más agradable para todos,
- -- Todos esián cont"ntos. SEcuNno pEóN DE MUDANZAs. EL sEñóR. * Todos contentos. (Iln momento de silencio,) A trabajar. Continuemos. Mi sillón.
PRIMER pEóN DE MUDANzAS. Srcuxno PnóN on MUDANzAs.
¿Dónde lo pondremos? - ¿Dónde lo pondremos? EL sEñon. En el círculo. (Inüca el clreulo del medio. ) llstedes no echa¡án a perder mi círculo. PnIuEn pEóN DE MUDANZAS. Ahí se lo verá mejor. - MUDANzAS). EL sEñoR (a/ Pnlunn pEóN DE a traerlo. - Vaya (El Pnrunn pEóN DE MUDANzAs va a la puerta de Ia dereha. AlSEcuNoo pnót.)Ahora, los muebles pesados, los de made-
-
ra rosada.
(ElPnrurn ruóN DE MUDANzAS llega a Ia puerta de la dereha y apar*e en ella el sillón, empujado dade adentro; Io toma. EI SrcuNpo va a la puerta de Ia izquierda, en Ia que aparrce Ia mitad de un a¡ma¡io que ase y del que ün hacia eI ent¡o del es,cenaÍio, Los movimientos se han
lante todos
heho muy lentos, En ade-
muebla aparrcn, po,r tuÍno, en las dos puertas, pero sólo a medias; lu pnes tiran de ellos. Cuindo lu muebla qudan por completo dent¡o de la habitación aparelÉn inmediatamente, hasta Ia mitad, otros muebla, y asl iurcivamente. El PnrNren pEóN DE MUDANZAs ha tomado, pua, el sillón, en tanto que eI S¡cu¡¡oo, en Ia ot¡a puerta, ti¡a de un los
enorme armario oculto, .EJPnlvnno pone el sillón en eI círculo.)
Er s¡ñon
(viendo
el a¡mario rosado).
rosado.
-
Es bello el oolor
Pnllr¡n pEóN DE MUDANzAS (de*;pués de colrcar eI sillón dent¡o del círculo). - Buen sillón. EI, sEñoR (palpando el ¡elleno del sillón). Es blando. Está
Pnlunn pEóN DE MUDANZAS,) Traiga más cosas, señor, por favor. bien acolchado.
EL sEñoR. cuat:¡o74
(,4,1
Allí. (Lu armarios - nlocados, -podrán se¡ en total de acuerdo nn las indicacionq con_
son
tlnuas del S¡ñon, a lo largo de las tres pareda, paralelamente a las otras hileras de mueblq. O¡¿ e/ Pnlurno or¿ eJ SEcuNDo pEóN DE MUDANZAS interrogan d Snñon an la mirada cada va que sacan por ampleto un mueble de las puertas, y EL sEñoR üú, señalando on el dedo.) ¡Allll ¡Allll ¡Allll
¡Allfl
(A cada'¡NlIl" luPnoNEs DE MUDANZAS moverÁn Ia cabeza efirmaüvatnente y llevarán lu muebla al lugar inücado. Des,pu& de Iu cuaüo a¡marios serán mueblq más pequeñu: veladora, cana¡É, canastas de mimbre, muebls der;cr,nocidos, atcéte¡a, Lq nlrca¡án delante de Iq otros muebla alineadu a lo largo de las pareda y rodeando cada vez más de erca aISnñon ¿vJocado e¡ el entro del wnario. Toda es;to se ha converüdo en una es,palie de ballet pado, de movimientos lentos.) EL sEñoB (mientras Jos Pno¡ss DE MUD^NZAs siguen tayendo muebla, le hacen la ptegunta sileneiua, se ven ent¡a¡ Iq muebla empujadc dsde adent¡o, etcétera, er;tá en eI cent¡o, aon una mano en el rapaldo del sillón e indicando
an la
otra).
¡Allí1... allí... allí... alll... alll..,. allf...
- allí... alll,., ailf... allí...
(Hágas de modo que es;ta acsión du¡e largo üempo; pude rer de una lentitud desr,oripuata y luego volver a un rihrro natu¡al En un momento dado eI Pntunn pEóN DE MUDANzAS lntrcduce por Ia de¡*ha un nüorreeptor; cuando Ia mfuada interrogadora del PnIunn PEóN se ¡rosa en El sEñoR, $te dice en un tono apenas más alto):
- Ah, no, eso no. No funciona. Pn¡ven pnóN DE MUDANZAs. junto aI EL sEñoR. - En ese caso, sl. Aquí (Inüca un lugar síllón. (El PnlMsn pEóN oMe¿? y vuelve a nlir pr la dereha en bu*a de otros muebla, mientras por la izquierda, nn la misma mi¡ada interrogadora, Il"g^, Ilevando un balde, eI S¡cuNoo PEóN DE MUDANzAS.) Sí, por supuesto, aquí. ELSEñoR.
(nüca eI otro lado del sillón; eI S¡cutloo pnóN alrca eI balde; luego, Ios dos pBo¡'ss DE MLrDAñzAs salen cada uno por su Iado y vuelven an m& muebla que er;tra,han cada vez más el cí¡eulo al¡aledio¡ del S¡ñon. La aceión se ¡ealiza ahora sin paIabras, en un silencio absoluto, Los ¡uidu y la voz deLttonranr., afuera, han ido disminuyendo hasta dejar de ofuse
pr
75
completo. Los Pnotns DE MUDANZAs caminan silenciuamente; lu muebla, igualmente, enttan sin hacer ruido alguno,.LaspnoNns, cada vá que haen entra¡ un nuevo mueble, lanzan una mirada d S¡ñon, quien sigue inücando, sin pronunciar una palabra, un el gato de la mano, los lugara donde hay que coIocar Ios objetu, cuyo círculo sigue ae¡cándw cada ve más a é1. Esta xena muda, de gestos y movimientos cada ve más descumpuestos, también debe du¡ar largo üempo, quizás mk que la de lu'¡AJIí... aIIí.,, allf...l" deJ Snñon. Finelmenu, eI
Srcuxno
PEóN DE MUDANZAS
int¡odue por la izquierda un
enorme reloj de chimenea, mientras eJ ot¡o Psóx sigue su accr'ón. E¡- señon , al ver el reloj, hade un g6to de sorpwe y de indeisión y luego una *ñal negaüva. Luego, raient¡¡s el SscuNDo PEóN DE MUDAI¡zAS sale con el rcIoj y va en burca de ot¡o mueble, elPnlusno llega nn otto reloj idéntio al primero;Et sEñoR
,e dapide cnn uD gato, y
El srñon.
-
S1... en
stméEias, mi¡ando cada uno a su puerta, Ios du hoxns on
lue,go
*
arrepiente.)
Pnlu¡n
pEóN DE MUDANzAs.
¿eué vamos a hacer?
SucuNoo pEóN DE MUDANZAS.-
¿eu¿ vamos a hacer? EL sEñon- (sin moverse). -- ¿eueda mucho? ¿No terminado?
rígor, ¿por qué no?
(Llevan el reloj junto aJ sillón, al Iugar gue el Suñon Índba ElSecuxoo p¡óx iñt¡odue ahore un gran biomb muy alto. Llega junto aI sillón en eI momento en gue el Pnlvnn rnól llqga tanzbién, por su lado, @n oÚo biomb del mismo tamaño.)
,
han
sin raponder al Snñon, ñace un g*odeprplejidad, que
con eI dedo,
Srcuuno
PEóNDE MUDANZAS.
-
ustedl
EL sEñon.
tuí.
-
¡Ya-
no le va a quedar lúgar a
Sí. (Se sientaen un sillón, denho del círculo.)
(Un egundo y luego un tetce¡ biombo llegan, Il*edos pr Iu PEoNES DE MUDANZAS, y lo rcdean ftor trcs Jados d Spñon, ence¡¡ado,en su clrculo. Queda abierto un lado, frente al públicr.; a cada lado los doe PsoN¡s DE Mt DANzAs, on el cuetp &|lás de Ic biomba, adelantan Ia cafua áaoa E¡. srñon y Ie miran du¡ante un instante.)
Pntuen pEóN DE MUDANzAS. bien? 1El snñon üce que sl casa de uno.
la cosa? ¿Está usted -on¿Marcha Ia cafua.) Se está bien en la
SscuNoo pEÓN DE MUDANZAS.
un F)co.
EL sEñoR. 76
-
-
E*á
usted c¡nsado. Descanse
Continrlen. ¿Queda mucho?
EL sEñoR (sin movav, los muebles?
muy tranquilo),
(Aeión muda durante
dde Iu
-
¿Han traldo todos
u¿os ¡'¡rsta¿tes. Los dos
hot.lEs
DE MU-
lugara donde atán, re vuelven hacia sus pueftas rapaltivzs y luego, sin cambia¡ de lugar,l¡¿cÍa el SB_
DANzAs,
ñon, gue no pude verlos.)
SacuNoo pEóN DE MUDANzAs. EL sEñoR.
-
¿Qué?
-
Señor, es muy fastidioso...
s,
muebles que quedan son - Los puertas no lo bastante altas. No pueden pasar.
-
Pn¡urn pEóN DE MUDANzAs. EL sEñoR.
-
Armarios.
¿El verde, el violeta?
- on MUDANZAs. Secutoo peó¡l PntuAn PEÓN DÉ MUDANZAS.
- ySí.eso no es todo. -
Hay
mrls
todavla. S¡cuNoo pEóN DE MUDANZAs. La escalera está llena, ya no se puede circular por ellá. EL sEñoR. - También el patio está lleno. i la calle.
lt
a Ix oioa del púhlí¿v dS¡ÑoR cereedo. Tam' pueden hacr;lrr- dwnder uno o du ende Iq ot¡os mueüa; o granda tonela por eiemplo. EI ruqo inquilino quda ampletamente e¡cedo. Saltando sobrc Ios rur:uebler., é, Pnrr'.rnn pEóN DE MUDANZAS, der;pués de golpear tt€s vd€s, sin obtene¡ ¡cr;pucrita en una de las caras late¡alq del encierro, re üige on su &alera de mano hacia las tablas que cubren eI cr;rcr4 tiene en la mano un ramillete de flora que Eatará de ocultar a Ia vista del público' En silencio, apoya la cscalera en la de¡eha y sube; cuando llega a Io alto del tablón late¡al mira dade a¡riba aI inbrto¡ del cera e inter'
ampletanente
Pnlunn próN or MUDANZAs. Los vehlculos no circulan ya i; por la ciudad. Está llena de- muebles. Sncu,¡no PEóN DE MTJDANZAS (d Snnon). - Por lo menos us-
btéi
ted no puede queiarse, señor, üene un asiento, pnó¡r¡ oE MUDANZAS. el subter¡áneo; - Quizó funcione Sncrnr¡no pEóN DE MUDANZAS. nol ¡Oh, - los subterráneos están comple ELsEñoR (sin moverre). No,
PnIurn
tarnente bloqueados.
-
Sncuuoo prór.l DE MUDANZAS (d Snlon). - ¡Cuántos muebles tiene ustedl Llena cpn ellos todo el pafs. EL sEñoR. - El Sena no oorre ya. Está también bloqueado: No tiene agua. Pnlu¡n pEóN DE MuDANzAs. - Entonces, ¿qué hacemos, si todo eso no cabe? EL sEñoR. No se los puede dejar afuera.
(f,os
hours
DE MITDANZAs hablan sin
movel de sus
Iugates,.)
Pntunn ppóN oE MUDANZAS. - Se los puede hacer egtrar por el desván. Pero... habrla que abrir el techo. Sncu¡¡no pnóN os MUDANZAS. - No mérece la pena. Es una casa moderna, con techo giratorio. ú{, SEñoR.) ¿Lo sabía usted?
ELSEñoR.
No,
Sncuroo pEóN DE
- Sí. Es sencillo. Se aplaude. una mano a Ia otra.) Y el techo se abre. MUDANZAs.
(Aproxima EL sEñoR (dade su sillón).. - No... Temo que llueva rcbre mis muebles, Son nuevos y delicados. S¡curoo pEóN DE MUDANZAs. - No hay peligro, señor. Co, nozco el sistema, El techo se abre, se cierra, se abre y se cierra a voluntad. Pnlunn pEóN DE MUDANZAs. Entonces, quiá se pueda,
-
ELsEñoR (M su sillón). - Con la cpndición de cerrrarloen seguida. Nada de negligencias. PnIvnn peót oE MUDANZAs. olvidaremos. Yo meen- No nosdispuesto? cargo de eso. (Al Sncuxoo.) ¿Estás S¡cur.loo pnór.¡ or uuprtzrs. Sl. Pmuen pnó¡¡ nn MUDANZAs (al -Srnon). - ¿De acuerdo? ELsEñoR. Conve4ido.
Pnru¡n pEóN DE MUDANZAs (al Sncuroo).
¡Vamosl (El Sn- teho cuNDo pEóN DE MUDANZAS aplaude. DeI d*ienden rcbre Ia parte delantera de Ia erlr;na tablona que ocultan
78
pl" d SEñoR.)
todo, señor' ¿Se - Ya está aqul siente usted bien? ¿Le agrada la pequeña ir¡stalación? Voz on¡, sEñoR (i¿ud a la de ant6, Fro un poco amottiguada). El techo. Cierren el techo, por favor'
Pniu¡n pEóN DE MUDANZAS.
-
Io alto de Ia ecale¡a a su Te piden que cierres el techo, Te has
PRIMER FEóN DE MUDANZAs (desde
compañero). olvidado.
-
.-
SEcuNDo PEóN DE MUDANzAs (desde su lugar) pdmas pzra que el teho re ciene.) Ya está.
¡Ah, síl (Bate
-
Voz on¡, sEñoR.
- Gracias. Pn¡uen PEóN DE MUDANZAS (en Ia escalera.). - Ahora estará usted bien al abrigo. No tendró frlo.'. ¿Va bien? VozDELsnñon (tras unsilencio).
Vabien'
Pnlupn pEóN DE MUDANZAS (tomando eI sombrero y anoiando Ias ÍIo¡es dentro del cerco). - Bueno, ahora estará más cómodo. Tome estas flores. (ÁJ SecuNDo.) ¿Ya está todo? SEcuNDo pEóN DE MUDANZAS (a,l SEñoR.). - Bueno. Ya han traído todo, señor. Estó usted en su casa' (Baia de Ia err,ale-
'
ra.) Nos vamolt.
(Va a dejar Ia acalera contta Ia pared, o Ia deia, al azar, pero suavemente, sin ats:épito, ent¡e ios otros obietos que dean aI encier¡o del Snñon.) PnrunnpEóN DEMUDANzAS (aI SrcuNoo).
-
Ven.
(f,os dos PeolEs DE MUDANZAs se dirigen aI azar, no re sabe a dónde, hacia el fondo del ecenario, cada uno por su lado, vagamente, en dirreión a salidas invisibla y problemáücas, pues Ia ventana cstá obstruida, así como las puertas abiertas de par 79
o&tuyen, En
*
lq
ven tablone de crr,lotes uiolentu que las un momento dado elPwuER pEóN DE MUDANzAs,
en par, en las que
egun utrerno del wnario, nn
el sombrero del Snñon en la mano, * detiene, re da vuelta y prcgunta en Ia ü¡mión delSnñoR oculto, .PnrunnpsóN DE.MUDANZAS. ¿No necesita usted nada?
-
(Silencto.) Secrn¡Do pEóN DE MUDANZAs.
¿No necesita r¡sted nada?
Voz onr. sEñoR ltras un silencio:' inmovilldad e¿ esce. (Orcuridad ampleta en el xenado.) na).. -.Apaguen. Gracias.
París, 14-16 de septiembre de 1953,
80