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Proyecto piloto de destrucci贸n
Fotos: ThinkStock
de SAO
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Colombia iniciará en 2015 la reducción gradual de las importaciones de hidroclorofluorocarbonos (HCFC), con esto pretende sustituirlo a largo plazo. Buscar la eficiencia energética de los proyectos y un buen desempeño bioclimático se hace ahora más necesario, pues se extingue la posibilidad de usar ciertos sistemas de refrigeración.
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ara cumplir con lo pactado en el Protocolo de Montreal, un instrumento medioambiental que busca evitar la destrucción de la capa de ozono, Colombia ha diseñado una serie de estrategias para la eliminación de Sustancias Agotadoras de Ozono (SAO). El país se adhirió a este tratado en 1992 y desde entonces estructuró un programa para conocer los niveles de consumo de SAO en los sectores industriales. Los resultados arrojados al estudiar el consumo permitieron, posteriormente, establecer las políticas y los planes de acción para lograr su eliminación. El cronograma establecido inició con el cálculo de la línea base de consumo de estas sustancias. Dicha línea representa el promedio de consumo del país entre los años 2009 y 2010, y se calcula al sumar su producción con las importaciones y restando las exportaciones: Línea base = Producción + Importación – Exportaciones
Como en Colombia no se producen las SAO y en consecuencia no se realizan exportaciones, la línea base calculada representa la cantidad importada de estas sustancias.
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El siguiente paso en el proyecto de destrucción de SAO fue crear el Plan Nacional de Eliminación, que se encargó de reducir a cero las importaciones de los clorofluorocarburos, también conocidos como CFC. Aunque estos ya no se importen, en el país todavía quedan existencias de estas sustancias, razón por lo cual desde la Unidad Técnica de Ozono del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (UTO) se está promoviendo un programa para su recuperación, reciclaje y regeneración, de tal manera que los remanentes sean reutilizados con responsabilidad en el mantenimiento de los equipos en óptimas condiciones o sean destruidos cuando no se encuentren aptos para su uso. Los sustitutos de los CFC ampliamente preferidos fueron los hidroclorofluorocarbonos, o HCFC, cuyas sustancias derivadas son utilizadas en los sectores industriales de manufactura de espumas de poliuretano, solventes, aerosoles comerciales, extinción de incendios y sectores de fabricación y mantenimiento de equipos de refrigeración y aire acondicionado. Aunque los HCFC cuentan con un Potencial de Agotamiento de la capa de Ozono (PAO) igual a cero, es decir que no deterioran la capa de ozono, poseen un
alto Potencial de Calentamiento Global (PCG), por lo cual su eliminación se convirtió en el siguiente paso para cumplir con el Protocolo de Montreal. A partir de la XIX Reunión de las Partes del Protocolo de Montreal, se decidió acelerar el calendario de eliminación de los HCFC. Por esta razón, en Colombia se avanzó en la elaboración de un proyecto piloto de destrucción de SAO, también conocido como el Plan de Manejo para la Eliminación del Consumo de Hidroclorofluorocarbonos (HPMP, por sus siglas en inglés). Este tiene como objetivo crear una estrategia a mediano plazo que defina las acciones necesarias
Los hidroclorofluorocarbonos son utilizados en los sistemas de refrigeración y aires acondicionados que funcionan con el HCFC – 22; de allí que el sector constructor también deba apropiarse de este plan de eliminación.
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Foto: cortesía Jhonson Controls
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para que el consumo de los HCFC no supere unos límites establecidos y así habilitar al país al cumplimiento de la eliminación de la mayor parte del consumo en 2030. Este nuevo proyecto se encargaría de diseñar estrategias para las dos primeras etapas de la eliminación de los HCFC: la congelación de su consumo y el inicio de la reducción de sus importaciones. La fecha escogida para la congelación del consumo fue el año 2013, es decir que a partir de entonces la línea base de consumo de estas sustancias no podrá ser incrementada, como tampoco lo serán sus importaciones al país. Por su parte, el control de la eliminación del consumo iniciará en 2015, cuando la línea base deberá ser reducida en un 10 %. En los siguientes años su reducción deberá continuar paulatinamente, pasando por un 67,5 % en 2025 hasta el 97,5 % en 2030. Para el periodo comprendido entre los años 2030 y 2040 se permitirá el uso del 2,5 % del consumo de la línea base para actividades de mantenimiento.
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Finalmente, el HPMP busca el fortalecimiento de las capacidades nacionales necesarias para alcanzar las metas de reducción del consumo de HCFC para las dos primeras etapas del cronograma, comprendidas entre 2011 y 2015, por medio de una estrategia que consta de cinco programas y 12 proyectos específicos, enfocados en los diferentes sectores consumidores de HCFC. Los cinco programas definidos por la Unidad Técnica Ozono son: 1. A través de una asistencia técnica y financiera directa a la industria consumidora de HCFC se busca controlar el suministro de bienes y servicios que utilizan HCFC, con el propósito de facilitar su cambio tecnológico. 2. Por medio de campañas de divulgación al público general y a los usuarios finales de HCFC se controlará la demanda de bienes y servicios que usan HCFC, para promover cambios en los patrones de consumo de estas sustancias. 3. A través del fortalecimiento del marco legal se regulará la importación, dis-
tribución, comercialización y uso de HCFC, con el ánimo de mantener el cambio tecnológico. 4. Se promoverá un mercado de equipos con sustancias alternativas y la recuperación, reciclaje y regeneración de refrigerantes enfocado en el HCFC – 22. 5. Se realizará un monitoreo permanente y se controlarán las actividades propuestas bajo la estrategia, esto para asegurar los resultados deseados.
Impacto en el sector de la construcción Los hidroclorofluorocarbonos son utilizados en los sistemas de refrigeración y aires acondicionados que funcionan con el HCFC – 22; de allí que el sector constructor también deba apropiarse de este plan de eliminación. Desde la UTO se está promoviendo su cambio, en la medida de lo posible, por sustancias naturales que resultan más amigables con el medioambiente. Agua, amoníaco, CO2 e hidrocarburos, entre otros, se presentan como las alternativas o sustitutos naturales, pero su uso todavía tiene muchos obstáculos. Por ejemplo, el amoníaco es altamente tóxico, el CO2 maneja altas presiones y los equipos para su uso son muy costosos; mientras, los hidrocarburos son inflamables, por lo cual necesitan unos sistemas de refrigeración y ventilación claros y específicos. A esto se suma que en la actualidad los fabricantes de aires acondicionados no tienen la capacidad de trabajar con sistemas con base en sustancias naturales, ya sea por sus altos costos o por la falta de tecnologías. Con esta situación como antecedente, la UTO prefiere “recomendar” que sean conservados los sistemas que funcionan con CFC y HCFC, siempre y cuando se encuentren en óptimas condiciones y sean sometidos a un riguroso mantenimiento por parte de técnicos certificados en el manejo de estas sustancias –claro está, mientras la tecnología se va ajustando al manejo de alternativas naturales–. Como la reducción de las importaciones comienza en 2015, cualquiera podría pre-
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guntarse si para ese año las empresas deben haber cambiado sus sistemas. La respuesta es no. El plan establece que en 2015 comienza la reducción de las importaciones, determinando que para ese año la línea base será de 10 %. Los países en vía de desarrollo cuentan con un margen de tiempo para el uso de los HCFC hasta 2030. Con el paso de las distintas etapas del cronograma, estas sustancias escasearán y su precio incrementará, lo cual –a largo plazo– motivará a los empresarios a cambiar de tecnologías de refrigeración y ventilación. No obstante, aquellas empresas que por políticas internas decidan adelantar la sustitución de los equipos que funcionan con los HCFC, deben contactar a compañías con técnicos certificados para el manejo ambiental de refrigerantes. Cuando el HCFC cuenta con las condiciones de calidad necesarias para su reutilización puede ser donado o comercializado a nivel nacional o internacional, teniendo en
cuenta y respetando los requerimientos del Convenio de Basilea para el movimiento transfronterizo de residuos peligrosos. En los casos donde el HCFC esté contaminado y no pueda ser utilizado, o cuando las políticas internas de las empresas así lo exijan, debe ser destruido mediante tecnologías aprobadas por el Protocolo de Montreal. Bajo ninguna circunstancia los refrigerantes halogenados (CFC, HCFC, HFC) pueden emitirse a la atmósfera. La UTO también asesora y acompaña el cambio de los sistemas de aires acondicionados. Es el caso de Seguros Bolívar, que en su búsqueda de alternativas para sustituir los sistemas de aire acondicionado contactó a la UTO. Después del estudio previo, se determinó que solo sería necesario sustituir el HCFC anteriormente empleado por hidrocarburos, sin necesidad de reemplazar los equipos –ya que el lugar donde estos se encuentran tiene una buena ven-
tilación, por lo cual el cambio de sustancia no representaría problemas de seguridad–. Como resultado, el consumo de energía bajó y el rendimiento térmico aumentó sin necesidad de grandes inversiones.
FUENTES 1. Cristina Mariaca Orozco, consultora de la Unidad Técnica de Ozono del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia. 2. http://www.minambiente. gov.co/contenido/contenido. aspx?catID=1284&conID=8008
Recomendaciones Una solución para los nuevos proyectos es enfocar su diseño y su construcción para alcanzar la mayor eficiencia energética posible. Con esto, el uso de energía por parte de los sistemas de refrigeración y calefacción será menor y disminuirá el consumo de Sustancias Agotadoras de la capa de Ozono. Por su parte, la Unidad Técnica Ozono del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (UTO) está disponible para realizar asesorías técnicas y el acompañamiento a los usuarios finales que quieran estudiar y tomar la decisión de cambiar los sistemas de aire acondicionado que funcionan con refrigerantes halogenados por otros con sustancias naturales. Las direcciones de correo electrónico para contactar la UTO son: uto@minambiente.gov. co, hmariaca@minambiente.gov. co; lsuarez@minambiente.gov.co y aantolinez@minambiente.gov.co. Finalmente, es muy importante que al seleccionar el refrigerante sean tenidos en cuenta criterios ambientales, como los bajos niveles de Potencial de Agotamiento de Ozono (PAO) y el de Potencial de Calentamiento Global (PCG), criterios de seguridad, termodinámicos, el costo y la disponibilidad en el mercado.
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