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[30.05.07]

elpoemaseminal

eduardo espina: la aventura del lenguaje

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l poeta uruguayo Eduardo Espina acaba de obtener el Premio Latino de Literatura 2007 por su libro de poemas El cutis patrio, publicado por la Editorial Aldus de México en el año 2006. Este premio es otorgado cada año por el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York, al mejor libro publicado en lengua española. En años anteriores han resultado ganadores escritores como Oscar Hijuelos, Laura Riesco, Ilán Stavans, Eduardo González Viaña, Alma Luz Villanueva, Víctor Manuel Mendiola, Marjorie Agosín, Oscar Hahn y Miguel Angel Zapata. Según la crítica especializada la poesía de Eduardo Espina “ha consolidado una estética (la suya, personal e intransferible) y una corriente de escritura que merecería estudios más sistemáticos: el neobarroco”. Pero Espina “no es un poeta neobarroco (aunque valga la clasificación para fines metodológicos muy generales), sino siempre algo más que eso. En la poesía de Espina destaca su capacidad por constituirse en sí misma a través del lenguaje. Una piedra lingüística sobre otra”. Asimismo, el jurado se hizo eco de las palabras del crítico Enrique Mallén, quien ha señalado que en la obra de Espina, “el poeta tiene el papel del vidente pues apunta a una realidad con/figurativa más profunda que la comúnmente aceptada: la sabiduría de lo oculto”. En El cutis patrio hay un hombre que camina sobre el asfalto del lenguaje y, en un momento determinado, súbitamente, se da cuenta de que él es el lenguaje mismo”. Considerado como uno de los poetas uruguayos y latinoamericanos más importantes de la actualidad, Eduardo Espina nació en Montevideo y desde 1980 radica en los Estados Unidos, donde es editor de Hispanic Poetry Review, única revista en el mundo dedicada exclusivamente a la crítica y reseña de poesía escrita en español. El Instituto de Escritores Latinoamericanos es una entidad sin fines de lucro, perteneciente a la División de Asuntos Académicos del Eugenio María de Hostos Community College de The City University of New York. Uno de sus principales objetivos es difundir la literatura iberoamericana en los Estados Unidos. Tomado de: Latin American Writers Institute, LAWI, abril de 2007.

Identidad Latina, 21 de mayo de 2007, 2007, www.identidadlatina.com/news.php?nid=1399


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ara el poeta Eduardo Espina, el mercado editorial vive un fenómeno extraño que le hace recordar la película "Zelig" de Woody Allen, en la que el personaje adquiere la apariencia física de su interlocutor. "Así es como veo a los nuevos escritores: se quieren convertir en los narradores que andan por los 40 ó 45 años y que reciben la atención del status quo de los diarios latinoamericanos, los cuales mantienen una relación incestuosa con las grandes editoriales, las multinacionales". El uruguayo nacionalizado estadounidense, quien estuvo de visita en la ciudad, hizo una profunda crítica al mercado editorial y al oficio de escritor en la actualidad. Nunca como ahora, dijo, ambos se encuentran corrompidos." Creo que como pocas veces en la historia de la literatura latinoamericana el escritor depende de las expectativas del editor. Lo que publican en Anagrama, Alfaguara o Planeta escriben de una determinada forma porque, si no, no publican", comentó. "Y yo me pregunto: un libro difícil, digamos, de escasa visibilidad narrativa como el Ulises de Joyce, hoy en día seguro no sería publicado, porque la narrativa que publican las mencionadas editoriales está cortada con el mismo molde, mientras que la otra literatura, la que se publica en los márgenes, casi no circula". Espina señaló la complicidad que hay entre los grandes diarios con el poder editorial. "Los libros de editoriales ligadas a El País, como Alfaguara, siempre son elogiados. ¿Por qué? Es obvio, son de la misma empresa. Jamás he visto críticas en estos diarios que les peguen palos a sus editoriales. Es decir, es todo un fenómeno que termina siendo repugnante". Ha apuntado Anagrama, cuando es una editorial que se ha arriesgado con ciertos autores. En Anagrama sucede que pasan libros como delicadezas literarias, cuando no lo son. ¿Es tan grande Paul Auster? ¿Es un Faulkner? No, pero Anagrama lo tiene como modelo de lo que se debe escribir. Otro ejemplo: la literatura de Bolaño. No lo veo tan gran escritor como dice que es. Me parece un escritor correcto, conozco novelas mejores, como las de Roberto Echavarren, donde sí hay riesgo. Con esto no digo que Bolaño no tenga talento, pero no aporta nada para que la literatura, como debe de ser, dé un paso más allá". Ante esto, explica el autor de Las ruinas de lo imaginario, autores como David Toscana, el narrador latinoamericano "más importante", aunque es elogiosamente reseñado por The Washington Post o The New York Times, no figura en el grupo de favorecidos. "Esto, por supuesto, no es exclusivo de alguien como Toscana", añade. "Te doy un ejemplo: todos los libros de Don De Lillo, que no es de Alfaguara, han sido mal criticados en El País. Es más, de uno de sus últimos libros, Submundo, primero dijeron que era incomprensible y luego que le faltaba continuidad narrativa. ¡Precisamente! Le falta la linealidad narrativa del bestseller". A su decir, el faro -que en este caso es el gran mercado editorial- está encandilando al capitán y a los marineros, en lugar de guiarlos. Mientras que la literatura latinoamericana se caracterizaba por novelasruptura: El pozo, Cien años de soledad, Terra nostra, ahora Espina se pregunta cuál es la gran novela del momento. Yo digo que es Duelo por Miguel Pruneda (de Toscana), pero hoy todo el mundo trae en la boca que el mejor es Jorge Volpi, a quien uno lee y sus libros se caen de las manos. Al respecto, siento que hay como una especie de “hollywoodización” de la literatura latinoamericana, donde editoriales y lectores elpoemaseminal 111/ 30 mayo, 2007/2


están buscando únicamente entretenimiento bien realizado. Como las películas de Spielberg. ¿Está bien hecho su cine? Sí. ¿Es un gran cine? No". Al escucharlo percibo como si hubiera un complot internacional. No, lo que pasa es que el mercado se ha transformado. Mira, ¿cuántos editores hay como Sylvia Beach con una Olympia Press publicando un Joyce? No conozco. Y no los conoceremos porque los anaqueles de las librerías están controlados por las grandes editoriales que a su vez editan libros con fórmulas de bestseller, de anacronismo atractivo para ciertos lectores que buscan temas históricos. "El capital está controlando a la literatura, entonces el mercado está rigiendo el mundo del arte. No hay lugar para gente como Fernando Vallejo o un Armando Romero, cuya novela inédita 'La Rueda de Chicago' nadie se la quiere editar. En el cine uno debe condenarse si tiene una buena película a que circule en festivales y, que de pronto, se rompa la lógica del mercado y tenga éxito comercial". Se mantiene en pie, pues, que el reconocimiento le sigue llegando tarde a la literatura compleja. Faulkner no vendía en sus comienzos. Tuvo que irse a Hollywood y ganar el Nóbel para que comenzara a ser leído en Estados Unidos. Lo mismo le pasó a Onetti, a Felisberto Hernández, a Abelardo Arias. Hoy muchas de las novelas que son proclamadas como grandes historias, dentro de 20 años serán tratadas como valor documental para comprobar lo mal que se leía en esta época. ¿Sabes cuál es el problema? Hay libros de Sydney Sheldon que han tenido críticas buenas en el New York Times, pero la diferencia entre el mundo anglosajón y el nuestro es que se conoce la diferencia entre 'a' y 'b': Stephen King o Sydney Sheldon son autores dotados bestsellers, que no cuenta nada trascendente, pero no pasan a ser considerados gran literatura. Esto sí sucede en Latinoamérica: autores como Volpi o Mastretta son considerados gran literatura, mientras que en Estados Unidos nadie confunde a King con Don de Lillo. Esto se debe al extraordinario trabajo de marketing de editoriales como Alfaguara o Planeta y hay que reconocérselos. Aquí los críticos elogian todos los libros de estas editoriales, pero en países como Estados Unidos nadie se quemaría al elogiar una novela que, se sabe, es producto de marketing, como por ejemplo lo fue La piel del cielo, de Elena Poniatowska, una novela horrenda". Esto se debe, agrega Espina, al hecho de que impera hoy más que nunca la improvisación y la trivialidad en los reseñistas jóvenes. Egresan de las carreras de ciencias de la comunicación con un menudo conocimiento del mercado editorial y de la literatura y llevan a las alturas novelas que no lo merecen. ”Creo que las revistas independientes en internet y algunas publicaciones impresas serán las únicas alternativas ante una impresionante crisis de credibilidad que viene en el futuro. Cuando esta crisis haya pasado, nos daremos cuenta cabalmente del agotamiento y el facilismo que hay entre los autores actuales. La cultura del bestseller está instalada y pasando por literatura seria, arriesgada, difícil. Hoy, cualquier Corín Tellado puede pasar fácilmente ante los ojos de cualquier por un Onetti".

El Norte, Monterrey, México, 19 de abril de 2004, www.clubdebrian.com/v3/eduardoespina.htm ⓒ Grupo Reforma

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testimonios LENGUA MATERNA (ESTÁ ESCRITO Y ENTONCES SE ESCUCHA)

LA MIRADA SUEÑA SU SER SIN SER CIERTO. Nada imprescindible es inversamente proporcional: el uso sacia lo silvestre, el empolvado a la par de la apariencia. Hace un rato y en el país aún paisajes. Las palabras preguntan por las plantas en lo que no podrían responder, ¿y si lo son? Abruma un deslumbramiento, y dentro de la casa casi una situación; la casa, ese espejo para pecar después. Todo lo nuevo tendrá redor de urracas, librada membrana adonde despertarse. Corre a sus ansias una visión valiente: el río sagrado en lugar de los hogares, la velocidad del oro en aras del viento. Entre tanto el árbol del tabú osó soltar azores por las montañas nunca únicas, pasó el pulso del papiro a la memoria al morir la hora entre la ausencia y un espesor infinito: algo todavía por ipar y pare al alba el hábitat la sílfide feliz. Raspa por el paisaje lo que no es poca cosa y la costumbre de obrar en breve. Ya el tiempo o regresa la idea a su lid, regla grave para agregar a los agüeros. Detrás del austro otro estruendo atraen distraído por traer a las horas el drama. Entre hoy y ya pasaron varias semanas, quede para el domingo lo interminable, el perfume cuya forma fue la felicidad. Algún rato será mientras el aura ocurra, rápido rasgando la suerte de herraduras cuando a ras la siembra reciente roza al sauce en los cielos pero sin nunca serlo: nada simple es similar a la próxima vez. ¿O ha de ser el infinito, puro fin, de qué y qué ha sido del silencio al asomar ahí? Altura callada, hada del más dócil nido de voz a variar con la voluntad del tala. Tilos, hielo, años de ñandubay como va único el corazón del agua a darles caza, y zarzales al hacer del azur el resultado y razones para las zorras en la cerrazón. Va por tal porvenir el dorado anuro, va

la paja al pico en su pájaro, gira airado, a lo invencible viaja antes de saber esto. Ah del aire a solas como punto de vista. Cimas, alma para no dejar de parecerse al cierzo donde tanto está que ya estaba. Rumbo de madréporas, de mirar encima la misma similitud de sol cerca del lirio. Sea hasta turbar fuera una esfera infinita contra la fronda que en canéfora viajara por ver el verano esperando al pampero, plan inmóvil que la paz puso en peligro. Oh del tiempo para después de los días dados a la penúltima idea que les diera, lingua, gualicho, noche de yutes chatos siempre y cuando en el tranco aprenda. Es por eso de pagarle a la belleza lares. Pero no todo embellecimiento hablará de lo oblicuo en la arboleda: el bosque bañado de vencejos, da el visto bueno; está la luna para que luego la explique. En la gema del ojo grazna lo agrietado. Dentro, lo que no es nada, deja de ser.

ESCRIBE QUE PRONTO VENDRÁ (UNA GRAMÁTICA DE SALÓN)

CAMBIA EL PERFUME EL RETRATO DE la ostra entrando por la ventana. Para ser se entrega a las treguas que al graznar distraen al traidor voluntario, a la vida del verdugo al quitarla aunque nada la calme. Por tal voz la belleza igual habla, el labio se hace abajo el dormido. Lenguaje o consecuencia será del rocío caído como decían los días, agua de un comienzo del cual se habla abandonándolo a viva voz. Se habla de una raza aún reciente, tan bien se habla del ombú veloz, de eso que al rasgo guía al fragor. Enamorada de la índole dormida durante, habla de unas alabanzas en la seda densa que sabe ansiar. Y lo demás, un ciclo acontecido: sorbe del bucle pulcra la verdad, reduce el pezón a la oportunidad. ¡Cuánta estatura atribuída a todo, elpoemaseminal 111/ 30 mayo, 2007/4


cuánto tejado para el inútil latín! Eran días de poner en provincia, la oíble quemadura de crisálidas a solas decidía sin ola sollozable, y a su modo un mundo de humo, el humo que al universo quiso ir. Vio razones, azoros, ríos sordos. Ojo similar y puros pormenores. Quede para tal hora esta oración, aire, oro, candor, ¿y para ahora? Tanto para decir solamente, una anónima alma al lampo maldice, hace de la indecisión un sentido. Está el atardecer para que venga la garúa herida por la porosidad, la piel en el pasado se oye, llega, cuánto rumbo de ambos nimbos. De esto, hasta decir todo aquello. (El idioma es la linterna real por donde el sol anochece: azuzan a su sigilo, las sílabas, el silencio.)

EL NIHILO (LA NADA NO SABE POR QUÉ) La lírica del campo une los indicios, una manera de querencia a querer el apero del cuerpo pero recién su raza. Queda, como corolario haría un año, el principio perteneciente al paisaje. No faltará al final dificultad infinita: la belleza vendrá con dragones, verá antes que venga la garúa a la unidad. Hacia la excesiva inmortalidad de la salamandra rueda natural, en cenizas sale y asola la raya lacia del enigma. Qué podría darse sino nombre antes de melampos, de muestra de afectos con ínfima mano siguiendo de largo. Y duran lo que un lirio aún reunido, lo que el aura oiría para que fuera él. Lleva una vida su duración al jardín, al ojal en las lilas sale seguidamente, salva la voz por el bosque la quietud de quienes mal se atreven a seguirla. Será esa la inmensidad ¿de lo izado, el intervalo de lábaros y la bandera donde tal viento iba también antes? Claro el clima a un costado al cabo alababa la vaca con lado inefable y tú, tema de mater conversa vestida a los misterios que la muerte teme

hasta donde pudo vivir por delante. Un ojo que podría haber sido hace las paces, siente al iris con erizarlo, rozando erraba al Sur nunca sabido. Pero no todo fue tanto ni por estar al atardecer mientras la trilla oyera llegando al país apilado, a la moza que bien se asoma a la invisibilidad. Va la ocarina al castor en esta causa, alcanza el comienzo del cielo donde falte acaso la boda al bosque debida y de ida debía venir la vida dormida. Hace rato que Occidente está quieto, hace más de un sábado hizo un mes. Trayendo edades diferentes, el reloj regaña la blanca arenga por la cama, junto al frijol, juntos, el general y la gema: nadie intrigado para tratarlos. Celajes, comisuras, unos con horas: no decir nada, dejar la lengua vacía. Por aquí el apero pende del empeño. El silencio hace al azar a lo lejos, la inexistencia de todas las otras cosas.

LO MEJOR DE MAGALLANES (UN POEMA ESTRECHO) Las crónicas dan cuenta al encontrar triste trino detrás de sirenas sin ser parecidas, a qué, ¿al cielo, a la luz del mundo en el día, pero cuál? Parecidas a lo que sabría ser la salida del sol a destiempo, a una casa en silencio vacía. Sobre el evo a dar la vuelta en vano veía al viento tibio bailando La Bamba a viva voz como iba y embellece. Bellezas para hacer mejor a la mirada de tal manera entre la marea y el aroma, entre la pleamar y el afán de los perfumes, cada mes. Vino a mirar en el mundo la manera de amar en más de una forma al rey Momo. Bellezas, zas, ¡qué zángano a darse en celos por vencido con la flor aunque no fuera! Así le iba, abatatado en bote. Encima de la mar respiraba elpoemaseminal 111/ 30 mayo, 2007/5


en chancletas por dar en el clavo del desconocimiento: para la cifra con mascarilla, otra orilla querría descifrar. Paisajes de cielos ausentes, paisajes apenas empezando con los zancos del carabón. Una altura para los tesoros, mientras un austro extraño añoraba la bañera invitada en bien de la inmortalidad a medias cada vez menos y amanecida por la mitad. Bajo tales leyes del brillo, el oro parecido al dinero, la era manchada de arena. A su plan el sol se agrega. El azul no falta, el celeste del Sur cambia para sí de cetro que a través ve otro. Tras los días de tranquera en su quimera por la guita guiaba al alba la vaguedad del ojo habitado por abajo, llegaba la lluvia, el báyamo hallaba maneras de tararear para poder decir yo vi, y fui. El mundo entraba al verano mientras ocurría la realidad. Escenas de zen a estar solas, días para quedarse cada uno: salvaban al bien las briznas, la luz al pelo perpendicular. Tal la idea dividida, la vida: corría a ras sin arrepentirse, era pensamiento de repente, y aquel grito, ay, ¡qué grito! Algo había sido descubierto, algo o lugar da ya lo mismo. ¿Y? Claro, luego nada debió decirle a la lluvia del viernes. Las horas se iban no venían, tampoco el viento, la visión de las semanas en ninguna. Y al tiempo, ¿qué, pregunta hacerle para que deje de ser? La luna no lo explica, el plan del cormorán hará murmurar. Sobre sus alas la ola escribe. Era el árido mar la sintaxis, el oro para que alguien ore natural encima del más allá

pero acá -donde estaban- la verdad tuvo ganas de venir en bicicleta al cálido clima. Laberinto de todo detenido en vocablos como charque, chinchulín, chancleta chica por aquí y allí cuanto tirita, bicho, carpincho, piripicho, digo más, chifle, cachimba, palabras que han encausado hasta ser en secreto escritas. Va cansado a conseguirlas. Oh lo inusual del universo a babor del contemplante: había llegado tan lejos, que al mirar para atrás vio el horizonte un día después.

MUJER DE ESPALDAS A SUS MUCHACHAS (LA JUVENTUD OLVIDA CUÁNTO CALZA) Sin agregar a Ingres nada la ingratitud de las tórridas áreas recomienza las caricias, aguarda el agua figurada en que zozobra. A sus alrededores la raza reconoce roces de sierra, errores pertenecientes al arado. Según el reloj: las doce menos las demás. La tarde demanda el tiempo de la cintura, refistulea en lo que culpa al tulipán plano de las nomenclaturas, llamándolas bellas y por ellas agachadas aglomera la mirada los buenos modales que al sudar asoman y los que usan a las musas como modelo. Los blúmeres morían temblando antes de sentirse perdidos por la idea de lo blando. Se había dicho o era esperado, tal cual el cutis al talco agradeciendo aquellas albas de valor vistas con más elementos que la mano llena de maníes a la salida del liceo. Tiempos eran de turbar el buzón soñable, con la garganta atragantando un grano de arena que al oráculo encontrara traducido. Así la belleza sería: llegó con el ojo viejo, tuvo ganas y no más que mensaje sin eso sospechando del pichón por la chimenea. Claro está, tantra belleza iguala pagodas, deja que los engatusados digan gracias, que la blusa usual se sienta responsable. Para olvidarla, la vida y un cabildeo de belvivires aliviaban a quien los deglute elpoemaseminal 111/ 30 mayo, 2007/6


bajo el dejo agridulce de las pulquerías a encaramar (no quedaba más idea) las apariciones del peligro por lo sacro de los criminales cuando caso no hacen a besuqueos salidos de labios en amasíos al ocio que cerca se añade hasta unirse. Ella besa: recuesta y se queda escueta. Con boca a solas ensortijaba un sabor dado a desvanecerse, perdía la piedad cuyo apuro por aparecer era la pasión apaciguando en alguien los guarismos porque así serían al arrasar a solas a la rosa que resulta del nervio radiante y del dedo diciendo adiós al dinosaurio. Afín la Venus desde un nudo a la lid fía las cuitas a la castidad del calzón sollozado, salta y aletea en la marca de las prendas poseídas, del decimal a la cima y encima de un arpa previa. Abatida entre ahora y mejor oír, baja la larva a levitar, no quiere tocar sola. Aguijoneada por las apariencias, con pata de coneja conduce al vello filial, a los acueductos, al pespunte logrado. Cosa curiosa: las sibilas alabadas van y entierran lo desleído, la gama de los apellidos considerados, vale preguntar. Cae rendido el espejo a la hora espesa. Quién sino novedoso, y ese apropiarse de orificios que a la felicidad horripila y ese estrago entrando a trance perdido, y es seguro que la lámpara tenga genio. Sobre el combado bambuco del tálamo, hombre y mujer cambian de ambición: él desnudo de lado ella según el glúteo. Son escenas esenciales: la soledad de los tres convierte a los vestidos, trata de evitarlos, calma la edad de la edad.

Eduardo Espina, nació en Montevideo, Uruguay. Poeta y ensayista. Publicó los libros de poemas: Valores Personales (Buenos Aires: La máquina de escribir, 1982), La caza nupcial (Buenos Aires: Ultimo Reino, 1993; Xalapa: Universidad Veracruzana: 1997, 2a. edición), El oro y la

liviandad del brillo (México DF: Universidad Autónoma Metropolitana, 1994), Coto de casa (Xalapa: Graffiti, 1995), Lee un poco más despacio (Nueva York: Urbis, 1999), Mínimo de mundo visible (Guadalajara: filodecaballos, 2003), y El cutis patrio (México DF: Aldus, 2006). También es autor de los libros de ensayo: El disfraz de la modernidad (México DF: Universidad del Estado de México, 1992), Las ruinas de lo imaginario (Montevideo: Graffiti, 1996), y La condición Milli Vanilli. Ensayos de dos siglos, publicado en 2003 por Editorial Planeta en Buenos Aires. En Uruguay ganó dos veces el Premio Nacional de Ensayo por los libros Las ruinas de lo imaginario, (1996) y Un plan de indicios (2000), este último de próxima aparición. En 1998 obtuvo el Premio Municipal de Poesía por el libro aún inédito Deslenguaje. Sobre su obra poética se han escrito tesis doctorales, y extensos artículos de estudio fueron publicados en prestigiosas revistas académicas como Revista Iberoamericana y Revista de Estudios Hispánicos. En Chile, Red Internacional del Libro publicó en 2001 el libro Con/figuración sintáctica: poesía del deslenguaje, estudio comprensivo de la obra poética de Espina realizado por el lingüista español Enrique Mallén, autor también del libro de próxima publicación: Poesía del lenguaje. De T.S. Eliot a Eduardo Espina. La poesía de Espina se estudia en universidades de Estados Unidos, Europa y América Latina, y sus poemas fueron traducidos parcialmente al inglés, francés, italiano, portugués, alemán y croata. Está incluido en la Enciclopedia Británica y en más de 20 antologías de poesía latinoamericana, entre ellas Medusario, publicada por el Fondo de Cultura Económica. En 1980 fue el primer escritor uruguayo invitado a participar en el prestigioso Internacional Writing Program de la Universidad de Iowa, y desde entonces radica en Estados Unidos, donde es coeditor de Hispanic Poetry Review, única revista en el mundo dedicada exclusivamente a la crítica y reseña de poesía escrita en español.

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zonas MUÑIZ-HUBERMAN DEFIENDE A LAS PALABRAS QUE HAN SIDO ''EXILIADAS DEL LENGUAJE'' EERRIIC OG ÑO ASS AÑ TA AM NT KA ON ARRFFIIA MO GA CK En su nuevo poemario, Angelina Muñiz-Huberman continúa el tema que ha caracterizado a su obra: el exilio, pero ''aquí es el de las palabras, de las pequeñas palabras que han sido exiliadas del lenguaje, pero que van apareciendo y nos dan una oportunidad de escribir algo de ellas". Ganadora, entre otros, de los premios Sor Juana Inés de la Cruz, de la Feria del Libro de Guadalajara, y del Xavier Villaurrutia, MuñizHuberman subrayó que los lectores deben acercarse a La pausa figurada ''con absoluta inocencia en el buen sentido, es decir, leer lo que se les ofrece, sin prejuicios, simplemente abrir el libro aún sin ver el nombre del autor y ver qué provoca", durante una rueda de prensa para presentar este nuevo título publicado por Ediciones Sin Nombre y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. ''En esa necesidad que tenemos de llenar un hueco, ese vacío que tenemos, el lector tiene que acercarse humildemente, inocentemente, con gran humor y leer, y simplemente entender lo que está escrito: si alguien lo pudo escribir, entonces alguien lo puede entender." Panorama optimista para la poesía A lo largo de su trayectoria en la poesía, que fue después de la publicación de cuentos, novelas y ensayos, los temas de los que se ha ocupado Muñiz-Huberman ''han ido variando, pero comencé con uno que, creo, sigue presente y es el del exilio. Mi primer poemario era del amor y del exilio, salió en los años 80, y ahí podía recoger con toda esta tradición del exilio español de 1939 que ya había aparecido como tema en mis novelas, pero necesitaba darle esa dimensión

que proporciona la poesía: verlo desde otro mundo, de un mundo de luz y de oscuridad. ''Sentía esa necesidad de concentrar lo que permite la poesía en un pequeño espacio, toda esa experiencia del exilio que más que nada era de mis padres, pero también mía. ''Seguí bastante con esa idea del exilio a lo largo de los otros poemarios, que se publican con mucho espacio de tiempo entre ellos, porque como muchos sabemos, es difícil publicar un libro de poesía; acudí a editoriales universitarias, a algunas de poesía, que son pocas pero que sí existen." Hoy en México el panorama para la poesía es bueno, indicó la autora de las novelas Tierra adentro y La guerra del unicornio. ''Creo que hay muy buenos nombres y buenas escuelas y propuestas interesantes; la publicación es difícil en nuestro país como en todas partes del mundo, pero aún así se sigue publicando, aunque sea poco a poco y pocas editoriales con pocos ejemplares; pero siempre existirá un público aunque sea reducido. ''A mí no me interesa la cantidad de personas o de ejemplares que existan o que lo lean o que lo tengan en las manos, con que hubiera un solo lector ya es posible. La poesía siempre seguirá existiendo, porque no siempre estuvo en primer lugar, pero si se sigue escribiendo y publicando; hay quien la va a leer y se va a entusiasmar e inclusive va a preferir la poesía sobre otro género."

La Jornada, 14 de abril de 2007

POESÍA COMBATIVA DEL SIRIO ADONIS ACARICIÓ Y GOLPEÓ A NUEVA YORK Con

su

poema

Epitafio para Nueva York, concebido en 1971, el legendario escritor sirio Adonis acarició y golpeó a la gran manzana, durante la segunda jornada del IV Festival Mundial de la Poesía.

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Nacido en Qusabin, una pequeña localidad al norte de Siria, en 1930, Adonis realiza su primera visita al país para asistir a este encuentro de poetas, del cual reveló guardar grandes expectativas. «Todos los festivales tienen su personalidad», comentó. «Debo esperar un poco para ver más del país, no he visto mucho, sólo la montaña del Ávila, que es muy hermosa; algunas calles, que también son hermosas; y las mujeres, que son bellísimas. Pero hace falta esperar un poco para conocer», reveló el poeta al respecto de su recién iniciada visita. En cuanto a la poesía latinoamericana, Adonis confesó conocer muy poco, «apenas algunos poetas traducidos y eso no es suficiente para hacer un buen juicio, pero creo que entre los pueblos de la América Latina y el pueblo árabe hay muchas cosas en común, la realidad, el sentimiento, el sentido de la naturaleza. Así que esas cosas pueden dar una idea de empatía entre el público». A juicio de Adonis, tradicional candidato al premio Nobel de Literatura, «la sensibilidad humana deber ser creativa y no de consumo». En tal sentido, «el mensaje de la poesía en todas las épocas, en todos los pueblos y las culturas, es crear la gran poesía». «La poesía da una nueva imagen del mundo y son los hombres los que deben comprender esa nueva imagen por transformar la realidad», aseveró Adonis. El poeta venezolano y presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, Luis Alberto Crespo, calificó la biografía de Adonis como «una verdadera historia oriental». Adonis, cuyo verdadero nombre es Alí Ahmad Saíd Ester, cuando tenía 12 años se coló en la visita que un alto personero del Gobierno hacía a su pueblo, le recitó algunos versos y el funcionario lo premió con una beca de estudios. Desde entonces no ha parado de escribir y de recitar. «El puente de Brooklyn, donde Whitman y Wall Street se unen, y las hojas de hierba se convierten en hojas de dólares», reza uno de los versos del poema que este martes deleitó a los asistentes al recital que el famoso artista llevó a cabo en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg). En su recital evocó las ciudades de Beirut (Líbano), Damasco (Siria) y El Cairo (Egipto),

condenó la guerra, además mostró su amor y su odio por la ciudad estadounidense de Nueva York, donde escribió parte del extenso poema. «¿Nixon, cuántos niños vas a matar hoy?», fue otro de los versos de Epitafio para Nueva York, poema que leyó en idioma árabe. Adonis, famoso mundialmente por sus versos combativos, fue calificado por Crespo como «uno de los más importantes poetas vivos, un hombre contestatario». «Sus poemas son himnos. Su verdadera patria es la palabra. Es una de las más altas figuras morales de nuestros tiempos. Un verdadero rebelde», enfatizó Crespo. Adonis volverá a encontrarse este miércoles con el público capitalino para participar en la tertulia La palabra del poeta en la supervivencia del hombre de nuestro tiempo, a las 10:00 de la mañana, en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Luego llevará sus versos a otras ciudades del país. El IV Festival Mundial de poesía, que se extenderá hasta el 27 de mayo, donde participan importantes artistas de los cinco continentes, recorrerá toda la extensión nacional, realizando un homenaje a la criolla Ana Enriqueta Terán.

Agencia Bolivariana de Noticias, 22 de mayo de 2007

PERSONAS DEL VERBO W A TEERR C ARRA ALLT WA ASSSSA CA Tamara Kamenszain, La boca del testimonio. Lo que dice la poesía. Bogotá, Norma., 2007. ¿Quién o qué habla a través de la primera persona del poeta? ¿Se trata de una voz que se refiere a un sujeto real, es mera ficción o es, como imaginaba Ossip Mandelstam, nada más que el resultado de una "peculiar organización fisiológica de la garganta"? La vieja y mentada pregunta por el yo lírico se extiende, con toda su potencia, en La boca del testimonio , este tercer libro de crítica en el que la poeta Tamara Kamenszain (Buenos Aires, 1948) afronta ─de elpoemaseminal 111/ 30 mayo, 2007/9


manera más sistemática y exhaustiva─ éstas y otras cuestiones que ya se venían perfilando en ensayos anteriores como El texto silencioso o La edad de la poesía. Partiendo de una hipótesis de Käte Hamburger (la idea de que en poesía quien habla es un sujeto dividido o enajenado, cuya individualidad no puede ser captada "como unidad personal sino como boca, rodillas, manos, partes separadas entre sí"), Kamenszain cala en lo más hondo de la obra de César Vallejo y Alejandra Pizarnik y se aproxima a la actualidad de la mano de tres novísimos escritores argentinos: Martín Gambarotta, Washington Cucurto y Roberta Ianamico. El libro se divide en tres partes ─"Testimoniar en oxímoron", "Testimoniar sin lengua", "Testimoniar sin metáfora"─, títulos que muestran esa vocación por el contrasentido que todo crítica revela al toparse con la poesía. Cada autor es enfocado aquí según categorías tan genéricas como "caso" y "testimonio", a la manera de un sumario jurídico o psicológico. Pero a pesar de la frialdad ecuménica que pueden implicar, a simple vista, dichos conceptos, la crítica de Kamenszain no supone una escritura neutra y académica, sino todo lo contrario: hace un uso intensivo -casi embriagado- de la paradoja y la metáfora, como si el crítico también fuera una "boca" desdoblada que intenta abrirse paso en la aridez y el lenguaje utópico de las ideas. Poco importa entonces en La boca del testimonio la biografía personal, la época o el lugar en que haya escrito el poeta. Las fechas, el presente -dice Kamenszain refiriéndose a "París, octubre de 1936", de Vallejo- son tan sólo la "coartada" para que el poema suceda. El eje del análisis pasa por otro lado: no por lo contextual o particular sino por ese trasfondo de enunciación colectiva que puede advertirse en todo poema, hasta en el más hermético y solipsista. No obstante lo polémico de este pensamiento (que todo poema, en un sentido muy amplio, es político o testimonial), Kamenszain elude con inteligencia cualquier generalidad o motivación de orden sociológico, para adentrarse en una lectura de la posteridad y de la actualidad como dos constantes críticas que pueden verificarse a lo largo del tiempo, aún tomando poéticas tan disímiles y lejanas como las que se analizan en el libro. Posteridad y actualidad se funden en ese

"cadáver lleno de mundo" que Kamenszain inquiere con una mirada tan abarcativa que puede encontrar puntos de contacto, por ejemplo, entre la emotiva poesía social de César Vallejo y el mundo anestesiado y gélido por el que transitan algunos personajes de la poesía de Martín Gambarotta. Contra un plural hueco, de majestad ("Nos los representantes del pueblo ") la poesía esgrime una forma de decir yo que es localizada y precisa, pero que se muestra a la vez, paradójicamente, como un eco impersonal en cuyas resonancias se funden todas las personas del verbo. El poeta, como dijo alguna vez Robert Browning, "habla por cada boca". En lo que le falta, en lo que no tiene, se moldea su voz y se da a leer su testimonio. De ahí que Kamenszain pueda hablar, sorprendentemente, de una "amnesia vallejiana", ya que "el escritor, a diferencia del autor, no sabe, no recuerda, no imagina, no conoce". O rastrear en los últimos textos de Pizarnik el testimonio de una "no lengua", en el sentido de una negación visceral del escribir bien o de lo que eso ha representado en el imaginario de la literatura. De igual forma, ocurre con el vaciamiento de la metáfora y la consecuente pérdida del sentido de lo real que se puede observar en las nuevas generaciones de poetas, bocas "afásicas" que testifican lo incierto y angustioso de una época en la cual "lo único vivo es la pantalla nevada".

La Nación., Buenos Aires, 22 de abril de 2007 *** VersodestierrO y Ediciones El Aduanero presentan

REFLEXIONES SOBRE LA POESÍA (versión última del mamotreto poeticista) de ENRIQUE GONZÁLEZ ROJO Viernes 1 de junio, 19:00 horas Comentarios: Samuel Gordon, Evodio Escalante, Andrés Cisneros de la Cruz y Horacio Romero Modera: Adriana Tafoya Casa Refugio Citlaltépetl Citlaltépetl 25. Col. Hipódromo Condesa, México, DF

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