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2003 elpoemaseminal 01/20 de agosto, 2003 JOAQUÍN GIANUZZI (Argentina, 1927) LA GALLINA M i ventana se abría hacia el jardín como a una fresca prehistoria. Estaba allí gallarda señora, de moteada pluma nerviosa abultando el pecho hacia el sol, como un posible lenguaje orgulloso: una gracia personal en un carácter, paseando la certeza de la especie, picoteando semillas, cáscaras, gusanos, regida por la orientación instantánea de sus ojos. Y de pronto una ráfaga fría paralizó en un rápido pánico su ardiente cabeza: y la noción del cambio fue un oscuro dolor en su aterrado cerebro. Entonces le transferí los deseos de un universo estable lo bastante iluminado para seguir comiendo: un ritmo puntual que desmintiera mi humillada respiración detrás del vidrio, el triste conocimiento de la pérdida. (www.poesia.com) __________________________________________
elpoemaseminal 02/27 de agosto, 2003 GONZALO ROJAS (CHILE, 1917) AL SILENCIO O h voz, única voz: todo el hueco del mar, todo el hueco del mar no bastaría, todo el hueco del cielo, toda la cavidad de la hermosura no bastaría para contenerte, y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera oh majestad, tú nunca, tú nunca cesarías de estar en todas partes, porque te sobra el tiempo y el ser, única voz, porque estás y no estás, y casi eres mi Dios, y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro. Del relámpago. México, FCE, 1981.
el poemaseminal 03/3 de septiembre, 2003 HAROLDO DE CAMPOS (BRASIL, 1929-2003) EZRA POUND DESCIENDE A LOS INFIERNOS n o al limbo de los que nunca vivieron ni al purgatorio de los que aguardan sino al infierno de los que insisten en el error a pesar de alguna tardía contrición y de la silenciosa vejez —directamente, con rectitud— el viejo ez ya fantasma de sí mismo y entre tanta aflicción cuánto fulgor de paraíso Versión de José Javier Villarreal, “El Ángel”, supl. de Reforma, 28 de agosto de 2003. __________________________________________
elpoemaseminal 04/10 de septiembre, 2003 GONZALO MILLÁN (CHILE, 1947) BALANCE M ientras la moderna impresora del ordenador estampa millares de líneas por minuto en columnas regulares de letras y números confeccionando el balance, tú pierdes el triple de ese tiempo en encontrar la tecla de la L y en golpearla una, dos veces, para señalar el 11 en un poema que ojalá sobreviva un poco más que la fecha ya tan mencionada tantas veces en tantos discursos. * L: letra con la que se señalaba al exiliado que no podía volver a entrar a Chile. 11: 11 de septiembre de 1973. Golpe militar en Chile. De Virus (1987), en Trece lunas. Santiago, FCE, 1997, p. 328.
elpoemaseminal 05/ 17 de septiembre, 2003 BELKIS CUZA MALÉ (CUBA, 1949) MUJER BRAVA QUE CASÓ CON DIOS A Sor Juana Inés de la Cruz
M e la imagino toda de blanco, pintando las paredes del convento con malas palabras, abrumada por el calor, por los mosquitos, y el desierto que era su celda. Supongo que mucho antes, había cometido un desliz con un caballero que por aquel tiempo ya era casado, pero que reconstruía su vida de soltero cada vez que la besaba. Estoy segura de que cuando él la abandonó, ella quiso entregar su cuerpo al diablo, hacerse una mujer práctica e indigna, y que compró dos o tres trapos femeninos, lloró un poco y luego se dijo: “toda la maldad del mundo son los hombres”. Creo, es más, que no procuró olvidarlo, que llevó un record de las batallas que ganaba, y que solamente cuando lo mataron en aquel lío de mujeres ella puso sus ojos en otro, y que casó con Dios, el impotente.
elpoemaseminal 06/ 24 de septiembre, 2003 PABLO NERUDA (CHILE, 1904-1973) ARTE POÉTICA E ntre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas, dotado de corazón singular y sueños funestos, precipitadamente pálido, marchito en la frente, y con luto de viudo furioso por cada día de vida, ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente, y de todo sonido que acojo temblando, tengo la misma sed ausente y al misma fiebre fría, un oído que nace, una angustia indirecta, como si llegaran ladrones o fantasmas, y en una cáscara de extensión fija y profunda, como un camarero humillado, como una campana un poco ronca, como un espejo viejo, como un olor de casa sola en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios, y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores, posiblemente de otro modo aún menos melancólico, pero, la verdad, de pronto, el viento que azota mi pecho, las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio, el ruido de un día que arde con sacrificio, me piden lo profético que hay en mí, con melancolía, y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso. Residencia en la tierra. [1935] Ed. de Hernán Loyola. Madrid, Cátedra, 1991 (Letras Hispánicas, 254), pp. 133135.
ARTE MAGNÉTICA D e tanto amar y andar salen los libros. Y si no tienen besos o regiones y si no tienen hombre a manos llenas, si no tienen mujer en cada gota, hambre, deseo, cólera, caminos, no sirven para escudo ni campana: están sin ojos y no podrán abrirlos, tendrán la boca muerta del precepto. Amé las genitales enramadas y entre sangre y amor cavé mis versos, en tierra dura establecí una rosa disputada entre el fuego y el rocío. Por eso pude caminar cantando. Memorial de Isla Negra. [1964] Barcelona, Seix Barral, 1976 (Biblioteca breve, Obras de Pablo Neruda, 412) p. 231.
elpoemaseminal 07/ 1 de octubre, 2003 ÓSCAR WONG (MÉXICO, 1948) LUNA FÉRTIL E l mar, la dentellada oscura donde brama la serpiente, el disco rojo que trasmina. La Luna viene, fértil, ilumina tu mirada de ámbar. Esbelta y tierna me cobijas, gardenia cándida tu pupila resplandece. Bebo tu amor en densos gajos, insaciable bulle el alba en nuestros cuerpos. Razones de la voz. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002, p. 16. __________________________________________
COMENTARIO SOBRE “AL SILENCIO”, DE GONZALO ROJAS MIGUEL JORGE CASTILLO
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odo el hueco, toda cavidad, abismo negro en el centro grávido de la página, hueco que todo lo absorbe —el silencio permea los abismos y los espacios vacíos—. El silencio se levanta como el oxímoron recurrente, “Oh voz, única voz”, el No Ser devorando el universo, al Logos, al Ser, “porque te sobra el tiempo y el ser/ […] y casi eres mi Dios,/ y casi eres mi padre…”. Silencio y voz, el silencio y la palabra, las dos facetas de una sola Presencia, el poeta y el abismo insomne de la página en blanco, el ayuno de imágenes y signos. (8 de septiembre, 2003)
elpoemaseminal 08/ 8 de octubre, 2003 JESÚS GÓMEZ MORÁN (MÉXICO, 1969) ESTANCIAS (fragmento) I C aer aquí, empujado desde alta mar por el silente balanceo del golfo, con la misma serenidad de una rama enjuta en la resaca disuelta a orillas de la playa. Volver aquí por el milagro de una santidad evaporada —pasajero de un río desenvuelto que en su curso esboza el relieve de las casas, elevando su vista a los tejados— inerte ciudad quebrada por las memorias en medio de un claro del bosque, mujer caminante que he dado en perseguir y que al fin ha volteado sólo para desconocerme. Pero la sigo (señora desnuda de sombras) esperando ver en sus ojos algo más que esta lava amarilla con el olor de cenizas mojadas que paraliza las alas de los azores y me impide ver la cara al dragón del cielo, pero al menos puedo llevármela del brazo para atravesar juntos esas praderas de sabor marino donde la mirada de Dios se esconde. Estancias, poemario ganador del IV concurso de poesía Universidad de Monterrey, se presentará el martes 14 de octubre de 2003 en la Universidad del Claustro de Sor Juana, San Jerónimo, Centro Histórico de la Ciudad de México, a las 13 horas. Participarán: Carmen Dolores Carrillo, Raúl Aguilera y Salomón Villaseñor. __________________________________________
COMENTARIO A “EZRA POUND DESCIENDE A LOS INFIERNOS”, DE HAROLDO DE CAMPOS MIGUEL JORGE CASTILLO
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a primera referencia que aparece es la de Dante y Virgilio descendiendo a los infiernos, el primero, autor favorito de Pound junto con todo el acervo cultural italiano, pues Pound buscó y se buscó a sí mismo en la Europa renacentista. Se dice que alguna vez abordó el romancero provenzal guiado por el poeta Calveratti?, en fin, toda su inmersión en aquellas tierras fue para fundamentar una nueva ciudadela donde la usura y la codicia de los banqueros tan odiados por él, de su natal Ohio, no existiesen. En sus Cantares, su inmenso y culterano poema épico, desglosa toda su utopía poética, anclando el corazón en la tierra de nadie del poema y su cabeza en el proyecto político económico para una nación primigenia desasida del interés y de la usura capitalista. Todo este preámbulo para intentar desentrañar el trasfondo lírico del poema. Ezra Pound, de la mano de su mundo poético, emprende lentamente un proceso de implosión devorándose a sí mismo, “— directamente, con rectitud—/ […] el viejo ez/ ya fantasma de sí mismo”, que él entrega a la desolación final
de una vida seca, en el sentido social, tras haber renegado de la cultura contemporánea de su tiempo y aferrarse a sus alucinaciones, como dijera Lezama Lima. En la coda final del poema (“Y entre tanta aflicción cuánto fulgor de paraíso”) el poeta nos retrata un Miserere procesal del auto de fe. Ezra Pound desciende a los infiernos “de los que insisten en el error/ a pesar de alguna tardía/ contrición y de la silenciosa vejez”, en contraste nítido, límpido, con el mundo de afuera, quizá el exuberante Brasil amazónico, pues Pound es demasiado gélido para aquellos hemisferios, o sea, acaso la exuberancia verbal e imaginativa de sus Cantares suspendidos en el tiempo… (10 de septiembre, 2003)
elpoemaseminal 09/ 15 de octubre, 2003 FRANCISCO MENA (COSTA RICA, 1960) MEDITACIÓN DEL INVIERNO COSTARRICENSE M añana gris fríos y sombras nudos pesadillas cantos mudos voz apagada sonidos lejanos memoria liviana pero el corazón volcán rojo y feroz sin piedades ni rencores levanta el cuerpo entumecido y pare acción, sueños, deseos en donde nazca, una vez más, como tantas veces una tierra hospitalaria que abrace a todas las gentes. __________________________________________
COMENTARIO A “ARTE MAGNÉTICA”, DE PABLO NERUDA MIGUEL JORGE CASTILLO
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ecuerdo una escena del film Il Postino, donde el cartero le dice con énfasis nostálgico a su amigo el comunista que Neruda es el poeta del amor y por ello las mujeres lo siguen. “Arte magnética” resume el vitalismo de un poeta que escribe porque está vivo y confiesa que ha vivido a través de su literatura, que no es otra cosa más que el coito eterno de las cosas de este mundo y de sus seres vivos engendrando la realidad poética, una estética que nace del mundo como una metáfora. Nuevamente recuerdo algunas palabras de esa película: en una conversación ligera con Neruda a la orilla del mar, el cartero pregunta: “¿Es acaso este mundo, sus criaturas y sus objetos una metáfora de otra cosa, de algo más?”. Sorprendido, Neruda posterga una respuesta. El mundo como metáfora de otra cosa. Si Platón lo hubiese escuchado no sabría si alabar la perspicacia del poeta pescador o condenarlo al exilio, tanto como odiaba a los poetas fabricantes de mitos. La estética de Neruda es, asimismo, una erótica del mundo, es decir, por lo mismo que los chinos llamaban al imán “piedra que ama”, por obvias razones… Para Neruda el mundo entero es un imán y el acoplamiento de unas cosas con otras, de un hombre y de una mujer, engendra sin cesar la poesía de esta realidad encantada, la metáfora inmensa que es el universo nerudiano. “De tanto amar y andar salen los libros”. Nosotros diríamos: de tanto amar y andar nace la poesía, andamos y nos movemos y somos porque deseamos, somos un imán enamorado: Y si no tienen besos o regiones y si no tienen hombre a manos llenas, si no tienen mujer en cada gota, hambre, deseo, cólera, caminos, no sirven para escudo ni campana
La soledad y el solipsismo son para Neruda los antípodas de la creación poética, cerrar los ojos al mundo, descartar los poderes creativos de la pasión cuya ausencia nos condena a la raidez del precepto: están sin ojos y no podrán abrirlos,
tendrán la boca muerta del precepto
Neruda no está enamorado del deseo como Cernuda, está enamorado del mundo y de su magia que la retrata tiernamente en sus Odas y en Veinte poemas de amor y una canción desesperada, espoleado por el animismo del poeta hindú Tagore. En este universo de metáforas enamoradas se mueve Neruda, a pesar de sus múltiples exilios, llevado por un canto, por una oda, y es en el mismo universo donde nos movemos embriagados de mundo, embriagados de amor, y decimos con Neruda: “Por eso pude caminar cantando”. (25 de septiembre, 2003) __________________________________________ POESÍA EN ACUERDO miércoles 22 de octubre de 2003, 18:00 horas mezzanine de la subsecretaría de educación básica y normal de la sep, avenida cuauhtémoc 1230, colonia santa cruz atoyac, delegación benito juárez, 03310, méxico, d.f. participantes: leopoldo cervantes-ortiz/ alfredo giles-díaz/ josé manuel mateo/ juan joaquín pereztejada moderadora: magdalena gonzález acto promovido por elpoemaseminal y obranegra
elpoemaseminal 10/ 22 de octubre, 2003 MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN (ESPAÑA, 1939-2003) SU PIEL ANCIANA BIEN CUIDADA E l verdugo ha envejecido pasea a sus nietos por el parque da alpiste a las palomas posa frente al flash de incienso su piel anciana bien cuidada sonríe con placidez de obra cumplida
busca la nada fugitiva de los remansos recuerda bien miente incluso olvida y hasta sus víctimas desenlutan el odio sólo a veces el verdugo se pudre en las venecianas aguas de mi espejo roto. A la sombra de las muchachas sin flor. (Poemas del amor y del terror.) [1a. ed. 1973] Barcelona, Laia, 1985, p. 52. _______________________________ INVITACIÓN Carmen Leñero presenta su nuevo disco, La tierra mía, con la participación de Manuel Mejía Armijo y Jorge García Montemayor. Viernes 24 de octubre a las 19:00 horas en la Casa Lamm, Álvaro Obregón 99, colonia Roma, México, D.F. _______________________________ NOVEDADES Ernesto Cardenal, Vida perdida. Memorias 1. México, Fondo de Cultura Económica, 2003 Ernesto Cardenal, Las ínsulas extrañas. Memorias 2. México, Fondo de Cultura Económica, 2003 Fernando Charry Lara, Poesía reunida. México, Fondo de Cultura Económica, 2003 Darío Jaramillo Agudelo, Libros de poemas. México, Fondo de Cultura Económica, 2003 Eliseo Diego, Poesía reunida. México, Fondo de Cultura Económica, 2003 Fina García Marruz, Quevedo. México, Fondo de Cultura Económica, 2003
elpoemaseminal 11/ 29 de octubre, 2003 MARÍA MERCEDES CARRANZA (COLOMBIA, 19-2003) MÉTALE CABEZA C uando me paro a contemplar su estado y miro su cara sucia, pegochenta, pienso, Palabra, que ya es tiempo de que no pierda más la que tanto ha perdido. Si es cierto que alguien dijo hágase la Palabra y usted se hizo mentirosa, puta, terca, es hora de que se quite su maquillaje y empiece a nombrar, no lo que es de Dios ni lo que es del César, sino lo que es nuestro cada día. Hágase mortal cada paso, deje las rimas y solfeos, gorgoritos y gorjeos, melindres, embadurnes y barnices y oiga atenta esta canción: los pollitos dicen píopíopío cuando tienen hambre, cuando tienen frío. De Vainas y otros poemas, 1972, en Poesía joven de Colombia. Sel. y pról. de Gilberto Abril Rojas. México, Siglo XXI, 1975, p. 100. __________________________________________
ESTANCIAS, DE JESÚS GÓMEZ MORÁN MIGUEL JORGE CASTILLO
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l tiempo es un río caudaloso en el cual nunca nos bañamos dos veces. Somos el Instante y la Presencia navegando errantes en el mar del tiempo, asir alguna imagen y detenernos y retener alguna presencia evanescente entre las manos es el sueño del poeta. Gorostiza, Paz y Gómez Morán explotan magistralmente la imagen como líquido, agua translúcida, transparente, que nos muestra su corazón, racimo de espejos ahogados, que se yergue en sólida transparencia sin dejarnos nada entre los dedos. Pasajero de un río desenvuelto que en su curso esboza el relieve de las casas, elevando su vista a los tejados. Gómez Morán es pasajero del tiempo, el río de latidos de su cuerpo anda errante por el mundo. Estancias” es un título irónico para el nómada, el peregrino real o imaginario en busca de su forma poética, el instante congelado que Paz retratara magistralmente en su poema “El río”. Y sea todo como la llama que se esculpe en la roca de entrañas transparentes duro fulgor resuelto ya en cristal y claridad pacífica.
Gómez Morán fluye en busca de una mujer añeja, inerte ciudad quebrada por las memorias que al volver su mirada petrifica al poeta con su indiferencia, como dijera Góngora: “lo asesina con sonoro hielo”.
Mujer caminante que he dado en perseguir Y que al fin ha volteado Sólo para desconocerme
De igual forma Octavio Paz lucha por asir entre su insomne sueño la ciudad que se desgaja entre sus manos: Y la ciudad va y viene y su cuerpo de piedra se hace añicos al llegar a mi sien, toda la noche, una a una, estatua a estatua, fuente a fuente, piedra a piedra, toda la noche sus pedazos se buscan en mi frente, toda la ciudad habla dormida por mi boca. “El río”
La ciudad es la mujer anhelada y siempre fugitiva para el errante, el peregrino voluntario y el exiliado maldito. Estancias y La estación violenta comparten la experiencia de la errancia al estar llegando siempre a algún lugar. Caer aquí, empujado desde alta mar por el silente balanceo del Golfo, con la misma serenidad de una rama enjuta en la resaca disuelta a orillas de la playa. Y no pertenecer nunca a ningún lugar, estacionarse violentamente en el instante fugitivo del tiempo, abrazar al mundo anclado en un punto geográfico pero nunca estar ahí. Qué sonido remoto tiene la palabra vida, no estoy aquí, no hay aquí, este cuarto está en otra parte, aquí es ninguna parte, poco a poco me he ido cerrando y no encuentro salida que no dé a este instante, este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro, yo estoy aquí, echado a mis pies, mirándome, mirándome, mirarme mirado. ¿No hay salida? La estación violenta, Tokio, 1952
Persecución incesante, cacería delirante, de la única presa valiosa, la imagen poética, sólida, tangible, lúbrica forma trascendente que se yergue ante nosotros. En la red de cristal que la estrangula, el agua toma forma, la bebe sí, so, para que éste también se transfigure con el temblor del agua estrangulada que sigue allí, sin voz, marcando el pulso glacial de la corriente. Muerte sin fin
Citamos a Gorostiza por dos razones: por el manejo puro de la imagen lúbrica, acuática, segundo, por la fuerte carga metafísica de este poema que busca la esencia y la forma aristotélica, sí, pero como un Dios estético. En la errancia de La estación violenta, hay poemas escritos alrededor del mundo: Ginebra (“El río”), Tokio (“¿No hay salida?”), París (“Reposo nocturno”), Avignon (“Fuente”), Delhi (“Mutra”), por citar sólo algunos y que giran alrededor de la pesadilla y el goce de la creación poética. En todos ellos yace la cacería por la mujer evanescente, llámese México, la India, París, mujeres de piedra, asideros de marineros y aventureros.
Terminemos ya con este andar interminable con la esperanza de asir al final del camino la mujer de nuestros sueños, robusta metrópoli o etéreo Parnaso. Pero la sigo (señora desnuda de sombras) […] pero al menos puedo llevármela del brazo para atravesar juntos esas praderas del sabor marino donde la mirada de Dios se esconde.
elpoemaseminal 12/ 5 de noviembre, 2003 LÍBER FALCO (URUGUAY, 1906-1955) REGRESO A Mario Arregui
A llí golpea lejos sobre el mar la lluvia. Desde siempre y siempre. Desde quién sabe qué oscuro designio, allí golpea la lluvia sobre el mar. ¡Oh! inmemorial paisaje. Monstruo paciente y solitario, mar amargo, agua última donde un hombre y su miedo huyen, beben y vuelven en secreto y solos. Cuando de allí se vuelve nada alcanza en la Tierra y todo es triste. Sin embargo, con urgencias de ahogado uno pregunta y llama, y otros nos oyen; porque es preciso juntos, enterrar la muerte. Y aunque llueve también sobre la Tierra y sobre los campos y ciudades llueve, lejos quedó lo que no tiene nombre y alguien con visceral memoria se rescata y vive. Entonces, sí, qué alegría, sentir que estamos vivos, ir por las calles con cantos de borracho y sobre tantas cosas inefables y tristes, poder de nuevo y otra vez, recuperar los días. Así de oscuro, de embebido o muerto, un hombre lleva su alegría por la tierra. Líber Falco [Antología]. Sel. y nota de Susana Crelis Secco. México, UNAM, 1991, p.14 (Material de lectura, Poesía moderna, 171). __________________________________________
RESEÑA DE OCTAVIO PAZ Y LA POÉTICA DE LA HISTORIA MEXICANA, DE DAVID BRADING ARMANDO GONZÁLEZ TORRES Brading, David, Octavio Paz y la poética de la historia mexicana, México, Fondo de Cultura Económica, 2002.
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ran parte de la obra y la actividad pública de Octavio Paz se orientaron a desentrañar la naturaleza de la poesía y a revitalizar la función del poeta en la sociedad moderna. Para Paz, la poesía es un arte que conecta con formas arcaicas de conocimiento y percepción, susceptibles de iluminar e integrar diversos
ámbitos de la realidad. Por eso, el poeta y, en general, el artista detentan una visión espontáneamente crítica, capaz de interpretar y curar diversas anomalías sociales. Octavio Paz y la poética de la historia mexicana, del reconocido historiador David Brading ofrece una aproximación al método poético que Paz utilizó en su indagación sobre el ser nacional. Escrito inicialmente con motivo de la celebración de los 50 años de publicación de El laberinto de la soledad, el libro de Brading busca escudriñar el sentimiento y el pensamiento sobre la nación de Paz, desde sus escritos de juventud hasta Posdata. Para Brading, Paz, inspirado en la tradición del romanticismo alemán, aplica a la historia mexicana una perspectiva poética que observa en el mito un instrumento de conocimiento y que concibe al poeta como una especie de profeta. Brading repasa y comenta los escritos y obras de Paz, donde a través del estudio de la historia, las costumbres o los rasgos de carácter, el autor identifica y denuncia algunas de las máscaras mexicanas. Porque, para Paz, lo característico no siempre es lo auténtico y es necesario indagar más allá de las respuestas automáticas y los reflejos condicionados. Por eso, el conocimiento de las diversas máscaras que el individuo utiliza para ocultarse o la identificación de las mitificaciones ideológicas que se han adoptado como proyecto nacional es un camino hacia la liberación. Paz se erige, pues, como un taumaturgo que busca identificar y exorcizar aquellos fantasmas del inconsciente colectivo mexicano que se expresan en diversas patologías y que inciden de manera insospechada en las decisiones individuales y los acontecimientos sociales. Sin embargo, como señala Brading, a diferencia de la perspectiva romántica, Paz no vuelve la vista al pasado para buscar una imagen ideal de la nación o para identificar rasgos singulares, sino al contrario para conminar a vivir el presente y asumir la universalidad. En este sentido, Brading localiza una fructífera contradicción entre su afán romántico y su temperamento liberal. “La vitalidad dialéctica de la prosa de Paz se derivó entonces en buena medida de las contradicciones que acosaron a su imaginación crítica en su perpetua oscilación entre la vívida imaginería concreta y los amargos juicios de su lógica metahistórica”. El libro de Brading resulta útil como introducción a la perspectiva histórica de Paz; no obstante, si la riqueza de una obra radica, en parte, en las ideas de las que proviene y en las respuestas que suscita, este ensayo, por su apego excesivo a la propia bibliografía paciana y por su escasa atención a los antecedentes y, sobre todo, a las réplicas y descendencias del pensamiento de Paz en torno a lo mexicano, parece condescender al ánimo conmemorativo y limitar innecesariamente su lectura del gran autor mexicano a la forma deferente de la glosa. __________________________________________ segunda ronda de poesía en acuerdo con la participación de eduardo langagne y mario bojórquez modera leopoldo cervantes-ortiz miércoles 12 de noviembre, 18:00 horas dirección general de materiales y métodos educativos de la sep av.cuauhtémoc 1230, colonia santa cruz atoyac, benito juárez, 03310, centro de documentación, planta baja
elpoemaseminal 13/ 12 de noviembre, 2003 INGEBORG BACHMANN (AUSTRIA, 1926-1973) UNA ESPECIE DE PÉRDIDA U sados en común: estaciones del año, libros y una música. Las llaves, los botes de té, la panera, sábanas y una cama. Un ajuar de palabras, de gestos, traídos, empleados, gastados. Un reglamento de casa observado. Dicho. Hecho. Y siempre alargada la mano. De inviernos de un septeto vienés y de veranos me he enamorado. De mapas, de un poblacho de montaña, de una playa y de una cama. Con fechas he hecho un culto, promesas he declarado irrevocables, he adorado un algo y he sido devota delante de una nada (—de un periódico doblado, de las cenizas frías, del papel con un apunte), impávida ante la religión, porque la iglesia era esta cama. De la vista de un lago surgió mi pintura inagotable. Desde el balcón había que saludar a los pueblos, mis vecinos. Junto al fuego de la chimenea, en la seguridad, mi cabello tenía su color más intenso. La llamada a la puerta era la alarma para mi alegría. No te he perdido a ti, sino al mundo. Últimos poemas. Trad. y pról. de Cecilia Dreymüller y Concha García. Madrid, Hiperión, 1999 (Poesía Hiperión, 345), pp. 71-72. __________________________________________
COMENTARIO A “MÉTALE CABEZA”, DE MARÍA MERCEDES CARRANZA MIGUEL JORGE CASTILLO
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la palabra emergió del seno ardiente de la tierra, desplegó sus ramas y brotaron sus mil hojas como pájaros cantores, seductores, miel en todos los idiomas. En medio del páramo y la estepa relucía bañado de luces, imágenes métricas y formas, el hombre alucinado y hambriento, seco de palabras, de imágenes despoblado, extendió su mano y comió del fruto maduro. Sus manos de repente de poblaron de luces, espejos de agua, chopos de luz dibujando mundos, palpando con su boca lejanos universos, los ojos del hombre se tornaron fuentes y su mirada arroyo de vocales somnolientas. Nacía el aprendiz de mago, el hechicero, nacía el poeta. De su boca y de su pluma manaron mundos, pero mundos allende la tierra de los hombres, el Parnaso fue su nuevo Edén. El preciosismo parnasiano se miró en los ojos de Quevedo, Góngora, Sor Juana, María Mercedes diría: Cuando me paro a contemplar su estado y miro su cara sucia, pegochenta, pienso, Palabra que ya es tiempo que no pierda mas lo que tanto ha perdido...
Y el pueblo reclamó el fuego para sí, la palabra despojada de oropeles y ornamentos, el pueblo exigió que la palabra nombrara al mundo su mundo de tristezas, sinsabores y espejismos. Rafael Alberti admirable pupilo
de Góngora dijo alguna vez: “A partir de 1931 mi obra y mi vida están al servicio de la revolución española y del Proletariado internacional” (Poesía reunida, 1934). Había nacido el poeta de la calle y el autor de las coplas de Juan Panadero. El decir poético se limpió la cara de preciosismos y se manchó de pueblo. Neruda, Ernesto Cardenal, Mario Benedetti, por citar los más populares, abrazaron la llamada poesía comprometida, en una América Latina turbulenta y sangrienta donde las metáforas vacías de acción ya no curaban las heridas. Hágase mortal cada paso, deje las rimas y solfeos, gorgoritos y gorjeos, melindres, embadurnes y barnices y oiga atenta esta canción....
El aprendiz de mago ha tenido que vérselas con sus creaciones indómitas que en su belleza de ángeles caídos desalojan las conciencias como el canto de las sirenas. El modernismo brasileño en voz de Mário de Andrade y Oswald de Andrade devolvió a la poesía el calor del decir popular: incorporación del verso libre, la sintaxis visual, el coloquialismo, el humor. La Generación del 45 optó por el respecto a las formas, los cuidados de la rima y la métrica, la dicción noble, el concretismo —Haroldo de Campos— trató de conjuntar el preciosismo parnasiano con la cultura del pueblo- antropofagia- abordando la palabra en su todas sus dimensiones: gráfica espacial, acústica, oral y de contenido. El ir y venir de la marea del lenguaje poético entre el academicismo y el arte popular continúa y continuará en todo el mundo y en cada época del devenir literario. La sed del hombre es de agua viva, su hambre es de pan del cielo, metáforas e imágenes poéticas, pero la tierra clama justicia en un mundo despoblado por la ambición y culto al dios dinero. Quizá algún día la Palabra del poeta enmudezca, o sea la síntesis feliz de la onomatopeya: Escucha atenta esta canción Los pollitos dicen píopíopío cuando tienen hambre, cuando tienen frío.
elpoemaseminal 14/ 19 de noviembre, 2003 JOSEPH BRODSKY (Rusia-EU, 1940-1996) FINAL (DE QUINTO ANIVERSARIO, 1977) O igo el balbuceo de la Musa. Con las entrañas siento, cómo la Parca sigue hilando: en los empíreos, aún soportan el carbohidrato de mi suspiro, y la lengua desenvuelta, ávida de sonidos articulados, agradece al destino con un garabato cirílico. Para eso es el destino: para entender cualquier idioma. Ante mí, el espacio en su estado más puro: no hay lugar para una columna, una fuente, una pirámide. Y por lo visto, en él no hace falta un guía. Rechina, pluma mía, mi uña, mi báculo. No apures estas líneas: atascada entre los desperdicios, la época no nos alcanzará sobre ruedas a nosotros, descalzos. Nada tengo que decir a un heleno ni a un normando. De antemano, no sé en qué tierra yaceré. ¡Rechina, oh mi pluma! Consume más papel. Poemas. Trad. de Tatiana Bubnova. Córdoba, Argentina, Alción Editora, 1996, p, 45. __________________________________________
COMENTARIO A “UNA ESPECIE DE PÉRDIDA”, DE INGEBORG BACHMANN MIGUEL JORGE CASTILLO ama una mujer? Me pregunto. ¿cómo miran sus ojos al sujeto amado?, de qué manera se ¿C ómo presenta el mundo ante las miradas incandescentes de una hembra enamorada, pero después del amor, cómo emerge el universo, despoblado de las persona amada ante la mirada atónita de la amante abandonada. Con fechas he hecho un culto, promesas he declarado irrevocables He adorado un algo y he sido devota delante de una nada
Prisionera ha caído la poeta de un Dios tan grande, deslumbrante luz oscura que nadie ve pero a todos nos embriaga, su nombre es Eros. Quevedo ya lo dijo en su célebre poema “Alma a quien todo un Dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, médulas que han gloriosamente ardido. Los griegos creían que de la admiración nacía el amor, este movimiento es doble, el mundo nace cuando dos se besan, diría Paz, los objetos y las cosas cotidianas quedan encantadas por la presencia del amado. De inviernos de un septeto vienés y de veranos me he enamorado. De mapas, de un poblacho de montaña, de un playa y de una cama
El anhelo del otro, de la otra, poseerlos en sus breves ausencias, el deseo inexorable de copular con fantasmas, entonces nace la magia y el encanto convirtiendo al mundo en un fetiche, y pretende apagar el dolor, calmar la fiebre que no se curan... “la dolencia de amor que no se cura sino con la presencia y la figura”, Ingeborg Bachmann lo sabe y lo insinúa: He adorado un algo y he sido devota delante de una nada (—de un periódico doblado, de las cenizas frías, del papel con un apunte)
impávida ante la religión, porque la iglesia era esta cama
El mundo deja de ser si nadie lo mira, las cosas se evaporan si nadie las nombra. La monotonía y el solipsismo nos abrasan cuando el amante se ha ido. Cuántos hemos perdido el mundo diluyéndose en los fulgores de una cabellera que se aleja...
elpoemaseminal 15/ 26 de noviembre, 2003 WISLAWA SZYMBORSKA (POLONIA, 192) AMOR A PRIMERA VISTA A mbos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino. Es hermosa esa seguridad, pero la inseguridad es más hermosa. Imaginan que como antes no se conocían no había sucedido nada entre ellos. Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos en los que hace tiempo podrían haberse cruzado? Me gustaría preguntarles si no recuerdan —quizá un encuentro frente a frente alguna vez en una puerta giratoria, o algún “lo siento” o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono—, pero conozco su respuesta. No recuerdan. Se sorprenderían de saber que ya hace mucho tiempo que la casualidad juega con ellos, una casualidad no del todo preparada para convertirse en su destino que los acercaba y alejaba, que se interponía en su camino y que conteniendo la risa se apartaba a un lado. Hubo signos, señales, pero qué hacer si no eran comprensibles. ¿No habrá revoloteado una hoja de un hombro a otro hace tres años o incluso el último martes? Hubo algo perdido y encontrado. Quién sabe si alguna pelota en los matorrales de la infancia. Hubo picaportes y timbres en los que un tacto se sobrepuso a otro tacto. Maletas, una junto a otra, en una consigna. Quizá una cierta noche el mismo sueño desaparecido inmediatamente después del despertar. Todo principio
no es más que una continuación, y el libro de los acontecimientos se encuentra siempre abierto por la mitad. Traducción de Abel A. Murcia Soriano El gran número, Fin y principio y otros poemas. Ed. de Maria Filipowicz y Juan Carlos Vidal. Madrid, Hiperión, 1997, pp. 176-177. __________________________________________
“LA GENTE ME BUSCA POR EL EROTISMO, PERO LO QUE YO ESCRIBO VA MÁS ALLÁ” Cuba celebró los 80 años de Carilda Oliver Labra con la edición de 7 poemarios BLANCHE PETRICH La Jornada, 10 de enero de 2003, p. 3a.
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o son muchos los poetas que dejan algún verbo como legado al habla de sus pueblos. Carilda Oliver Labra es una de ellas. El cubanismo “desordenarse” alude a una cierta turbación, a la tentación de un beso, a una emoción que no es siquiera enamoramiento pero se parece. Sobre todo, el verbo condimenta la vida cotidiana del cubano, proclive a ese —exactamente a ese y no otro— desorden. Y viene de este poema: Me desordeno amor, me desordeno Cuando voy en tu boca demorada; Y casi sin querer, casi por nada, Te toco con la punta de mi seno.
Carilda Oliver lo escribió cuando tenía 24 años. Eran inicios de los años cuarenta. En la provincial Matanzas, la Atenas de la Cuba de entonces, las damas de sociedad le retiraron la palabra a la madre de la joven atrevida. Fueron a ver al obispo del lugar, y cierto día éste pasó a ver a la novel poetisa a su casa. Le pidió que se retractara del poema. “Yo me salté el dogma. No me retracté porque es un poema muy puro, porque yo no me veo, no me vi nunca, como transgresora”. Aunque dice: Te toco con la punta de mi seno Y con mi soledad desamparada; Y acaso sin estar enamorada Me desordeno, amor, me desordeno.
En México su poesía es poco conocida, pero en Cuba es una institución. Más que eso: es poesía que se recita en la calle, en la guagua, en la tertulia. El 2002, cuando cumplió 80 años, le fue pródigo en ediciones: siete libros en 12 meses. Enumera: Letras Cubanas, en su colección de premios nacionales, publicó Error de magia. Puso a circular 5 mil ejemplares en la Feria del Libro de La Habana. En dos días se agotó la edición. Se reimprimieron 10 mil más. Editorial Matanzas, su ciudad, publicó Prometida del fuego. Antología de versos de amor. Editorial Vigía, una pequeña editorial de libros artesanales, únicos, realizó un hermoso cuaderno: Temblor bajo la piedra. Editorial Hermanos Loynaz de Pinar del Río publicó La luna en el suelo. Fuera de Cuba vieron la luz en la Fundación J. Guillén, de España, Desaparece el polvo; en la Casa Maya de la Poesía Debajo del seno izquierdo; Antología heróica y cómica de Carilda Oliver fue publicada por el Frente de Afirmación Hispanista; en Alemania, en un pequeño tomo bilingüe, se publicó A las siete en mi pecho. En una antología de Hiperión se reprodujo Discurso de Eva. “La gente me busca por el erotismo, pero lo que yo escribo va más allá. Escribo de la exaltación de la mujer antes de que sepa que está enamorada, de una gama de sentimientos, pureza, inocencia, ternura, caridad, desconfianza, deseo, esperanza, cariño”. En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Carilda se multiplicó en lecturas y charlas, coquetería e ingenio, con sus “pequeñas escapatorias de lo que es correcto”. Su Prometida del fuego se vendió como pan caliente. Pero ella, propia y evocadora, advertía a sus seguidores enamorados: “No me desordeno en lo absoluto, mantengo un canon. No hablo del amor, sino de los pasos. Del amor no sé nada, pero a veces la poesía viene y le dice a uno un secreto y, ¡plaf!, al papel”.
Matancera como Pablo Milanés y Celia Cruz, Carilda organiza cada tres meses una tertulia en el museo de la ciudad. En diciembre la invocada fue Dulce María Loynaz. Los invitados: Nancy Morejón, Miguel Barnet, Alexis Díaz Pimienta y Nicolás Hernández Guillén. Sí, el nieto. Ahora que el nombre de Guillén está en la mesa, dice de él Carilda: “No era guapo, era más que guapo. Pero que bonito, como dicen los franceses”. Su amigo. Lo recuerda: “En los tres puentes de Matanzas nos asomábamos a echar centavos. Figúrate tú, él, que era comunista y juraba que no creía en esas cosas, no se dejaba de sorprender cuando se le cumplían los anhelos secretos”. —¿Filósofa del amor? —Puede parecer, pero yo sólo me he enamorado tres veces en mi vida. No he despilfarrado pólvora en cartuchazos. Lo que pasa es que he escrito bastante, cada vez. No me parece mal el deseo separado del amor, pero a mí, así no me interesa. Sé que soy anticuada. —El pueblo cubano parece vivir con el erotismo a flor de piel. Y las mujeres, las nuevas generaciones, no tienen demasiadas barreras. —Sí, pero también en la mujer está poner el dique a tiempo. Aunque la vida parece no confirmarlo, al hombre le corresponde la ofensiva. Y las mujeres, así, nos sentimos mejor. Aunque claro, una mujer puede declararse sin declararse. —Por ejemplo, recitándola a usted: “Y mi suerte de fruta respetada/ arde en tu mano lúbrica y turbada/ como una mal promesa de veneno;/ y aunque quiero besarte arrodillada,/ cuando voy en tu boca demorada/ me desordeno, amor, me desordeno”. Ojos Caribe A los 81 años, la autora de Noche para dejarla en testamento peina su cabello rubio en un moño alto, subraya con una línea tenue sus ojos color Caribe y viste ligero. Pinta sus labios con tonos naranjas. Y habla del amor en la revolución. “Ser verdaderamente independientes nos ha hecho ser consecuentes con la teoría de la libertad en el amor. O sea, a no ser prejuiciosas, a dirigir nuestro destino, a distinguir dónde está lo verdaderamente justo y no gastarnos en relaciones inconvenientes”. La belleza de Carilda aún se refleja a sus 81 años. También habla de lo que es envejecer en Cuba. “Una juventud tan dispuesta a todo lo que sea para defender sus principios nos va dando lecciones a los que nacimos hace tiempo. Nosotros, los de más experiencia y más tiempo de vida, los hemos hecho partícipes de los bienes propios de las generaciones de antes de la revolución. Ellos nos contagian a su vez de rebeldía, de su sentido de solidaridad humana, de su fuerza para el sacrificio”. De su generación, ella reconoce “como la más grande poetisa de Cuba” a Fina García Marruz. Ella era demasiado joven, y de provincia además, para haber girado en torno a la enorme influencia que tuvo Lezama Lima y la revista Orígenes en los escritores de su generación. pero sí tuvo una relación cercana con Virgilio Piñera. “Él era de Cárdenas. Cuando iba rumbo a La Habana pasaba a Matanzas a visitarme. No era un gran conversador; más bien sabía escuchar. Aire frío me lo leyó en mi casa”. Con Heberto Padilla trabó amistad en Nueva York. “Tremendo poeta”. Y a Gastón Baquero lo frecuentó en Madrid. Estos tres últimos fueron escritores vetados en los sesenta, “pero ahora son reconocidos. Todo es cuestión de tiempo”. Y a propósito de vetos… ¿ella tan amiga de aquéllos? “Sí, pero eso ya pasó; no tiene la menor importancia”. Tres hombres Su primer amor fue un abogado alcohólico, turbulento: Hugo Amia. La noche que le pidió matrimonio ella lo rechazó. Él tragó veneno, se dio un tiro y se echó al río. Pero no murió. Fue rescatado e internado en un manicomio. Ahí escribió una obra de teatro: Pensionados en el infierno. Entonces supo que lo amaba. Se casaron, vivieron apasionados y sufriendo. Se divorciaron. Ella ya había ganado el premio nacional de poesía en 1950 con El sur de mi garganta. Después se casó con Félix Pons Cuesta, un matrimonio estable, feliz, largo. Quedó viuda luego de una larga enfermedad de su marido. Durante el duelo abordó versos en muchas rítmicas rigurosas: duosílabos, endecasílabos, alejandrinos, verso libre. Publicó Se me ha perdido un hombre. En los setenta, en México, el Frente de Afirmación Hispanista le otorgó el Premio José Vasconcelos. Pasó sola muchos años. A principios de los noventa un lector enamorado, Raidel Hernández, emprendió un cortejo tenaz, irrenunciable. Ella tenía 69 años y él 21 cuando se casaron. Llevan diez años de matrimonio “y este —dice Carilda— es el último”. Y para finalizar, ofrece su receta para el erotismo: “Hay que renunciar a traducir su misterio. Entre el erotismo y la profanación, entre lo que debe ser y lo que tiene que ser hay una línea divisoria muy fina. Nace, no se aprende”.
elpoemaseminal 16/ 3 de diciembre, 2003 LUIS ALBERTO DE CUENCA (ESPAÑA, 1950) POLITICAL INCORRECTNESS S é buena, dime cosas incorrectas desde el punto de vista político. Un ejemplo: que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente no te parece un monstruo de barbarie dedicado a la sórdida tarea de cargarse el planeta. Otro: que el multiculturalismo es un nuevo fascismo, sólo que más hortera, o que disfrutas pegando a un pedagogo o a un psicólogo, o que el Mediterráneo te horroriza. Dime cosas que lleven a la hoguera directamente, dime atrocidades que cuestionen verdades absolutas como: “No creo en la igualdad”. O dime cosas terribles como que me quieres a pesar de que no soy de tu sexo, que me quieres del todo, con locura, para siempre, como querían antes las hembras de la Tierra. Fiebre alta. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1999, p. 39. __________________________________________ NOVEDADES Luigi Amara, Pasmos. México, Trilce-Casa del Poeta, 2003. Jesús Gómez Morán, Estancias. Monterrey, Universidad de Monterrey, 2003 (Premio). Jen Hofer, sel. y trad., Sin puertas visibles. An anthology of contemporary poetry by mexican women. Universidad de Pittsburgh-Ediciones Sin nombre, 2003. Pura López Colomé, Tragaluz de noche. México, FCE, 2003. Óscar Oliva, Lienzos transparentes. México, Aldus, 2003. Bernard Pozier, sel. y pról., Latinos del Norte. Antología de poesía de Quebec. México, FCE, 2003. Julio Trujillo, El perro de Koudelka. México, Trilce-Casa del Poeta, 2003. Raúl Zurita, INRI. Santiago de Chile, FCE, 2003. __________________________________________ Presencia literaria de Morelos Presentación de las revistas Mala Vida y El Ojo 19:00 horas Lectura de poesía: Poetas de Morelos Participan: Rocío Magallón, Kenia Cano, Ricardo Venegas, Armando Alonso y Ricardo Ariza 20:00 horas Modera: Will Rodríguez Miércoles 3 de diciembre de 2003 Café-Bar Las Hormigas, Casa del Poeta
Álvaro Obregón 73, colonia Roma Ciudad de México ____________________________ tercera ronda de poesía en acuerdo la del estribo participan: Jesús Gómez Morán, Armando Oviedo y Óscar Wong miércoles 10 de diciembre de 2003, 18:00 horas centro de documentación de la dirección general de materiales y métodos educativos, avenida cuauhtémoc 1230, planta baja, colonia santa cruz atoyac, delegación benito juárez, 03310, méxico, d.f. acto promovido por elpoemaseminal y obranegra (agradecemos las facilidades prestadas)
elpoemaseminal 17/ 10 de diciembre, 2003 MARIA VENEZIA (ITALIA, 1962?) VIÁTICO (FRAGMENTOS) A l atardecer deja que las palabras se vayan como barcas sobre la superficie lisa de un mar apacible. Hombre regido por exigencias propias, ¿con qué voz elevarás tu plegaria en la noche? ¿Y qué dios surgido de los abismos compartirá tu voz? No te pertenecen — en el mundo — ni la plegaria ni el canto. Tus hombros imperfectos están hechos para sostener nada más que el peso — grave y perfecto — de un nombre. […] No seguimos a un guía sino a un pato de engañifa que nos hace de madre. Así — quien con su canto ensalce una mentira — no hallará abismo burlón sino una sonrisa. Da lo mismo que su cuerpo esté muerto o vivo: expone su cara a la luz (rocío leve sobre la corola) — no afirma ser otro entre pasado y futuro — pero habla de sí mismo como de otro y — cantando — de la mentira glorifica el nombre. […] Delicia de las delicias — el hombre examina el mar. A lo lejos — en el horizonte — una vela desaparece. Todo se va sin cesar. El canto nace dentro de ti como una plegaria. Si no entiendes las palabras del canto — deja al menos que te lleven consigo. Te espera una playa donde la fragilidad será tu morada. Traducción de Emilio Adolfo Westphalen Viático. México, UAM-Juan Pablos, 1989, pp. 19, 25, 35. __________________________________________
“FINAL”, DE JOSEPH BRODSKY MIGUEL JORGE CASTILLO
E
l poeta, sumergido en un arrebato final, escucha la voz de su compañera constante, el balbuceo de la musa que le llevó a crear toda una ética a partir de la poesía que para es el lenguaje su forma más elevada de existencia. Al unísono otra presencia le ataca las entrañas: es la muerte la parca hilando en los empíreos, la putilla colorada, aquella que para todos tiene una mirada, nos dice Cesare Pavese, abrazó al poeta prematuramente , rompiéndole el corazón el 28 de enero de 1996, a los 55 años de edad. y la lengua desenvuelta, ávida de sonidos articulados, agradece al destino con un garabato cirílico. Para eso es el destino: para entender cualquier idioma.
En sus balbuceos el poeta agradece al destino el don que le ha dado, entender cualquier idioma, cualquier lengua; es sobre ésta que Joseph Brodsky erigió su vida toda, la precoz rebeldía que lo llevó a dejar la escuela, a ser cómplice de agitadores —su amigo el piloto Oleg— y, sobre todo, a oponerse rabiosamente a las voluntades absolutas del Comité Central del partido. Destino que le llevó a Nueva York, destino que le impelió al dominio del idioma inglés. Vida y ética definen al hombre que al contemplar el otro mundo, la hermosa soledad lumínica como yermo campo, en donde sólo se guía con su arte y su pluma: Rechina, pluma mía, mi uña, mi báculo. Ante mí, el espacio en su estado más puro: no hay lugar para una columna, una fuente, una pirámide. Y por lo visto, en él no hace falta un guía. Rechina, pluma mía, mi uña, mi báculo.
La posición estética y ética son una sola entidad para el poeta ruso, su credo lo dictan las formas y las figuras del lenguaje, su santidad es la superioridad lingüística. Brodsky definía la responsabilidad del poeta con estas palabras: si un poeta tiene una obligación respecto a la sociedad, es la de escribir bien, al formar parte de la minoría, no tiene otra opción. Curiosamente el crimen que el poeta cometió ante los ojos de las autoridades fue el de ser un parásito social, esto nos sonará ridículo e incluso indignante, pero no es de lo que se trata cuando alguien pregunta socarronamente: ¿y la poesía para qué sirve?, ¿cuánto cuesta un poema? Nosotros respondemos: la poesía sirve para irse al diablo, como se fueron tantos y tantos haraganes sociales: Baudelaire, Luis Cernuda, Federico García Lorca, Reinaldo Arenas, Jorge Cuesta y el mismísimo maestro de Brodsky, Osip Mandelstam. La literatura configura mundos, construye arquetipos que han sostenido y sostienen la realidad y la fantasía de Occidente, Sherezada evoca mundos infinitos prolongando así el futuro de su propia vida. Julio Verne imaginó un futuro inimaginable años antes de la Revolución Industrial: Literatura y progreso, Literatura y utopía van juntos. La época, la historia son entelequias nefastas ante la experiencia del poeta de Leningrado torturado por el materialismo histórico y el absolutismo utópico de los soviéticos: No apures estas líneas: atascada entre los desperdicios, la época no nos alcanzará sobre ruedas a nosotros, descalzos.
Más allá de exilios, desarraigos y andanzas sin fin de inútiles poetas, por encima de la locura del poder y sus maquinaciones anticulturales, el desprecio tácito contra el ocio insurrecto de una lectura hedonista, estética, de la poesía, se extienden los espacios perfectos, trasmundos de la página en blanco, estepas trasmutadas en fértiles campos por la mágica creación poética. El final se presiente, nos sabemos finitos, terminantes fantasmas en medio de la historia, y aun ahí, nos impulsa el agudo aguijón de una pluma y la belleza inquietante de una página vacía, virgen: De antemano no sé en qué tierra yaceré. ¡Rechina, oh mi pluma! Consume más papel.
elpoemaseminal 18/ 17 de diciembre, 2003 ELIZABETH JENNINGS (INGLATERRA, 1926) ONE FLESH L ying apart now, each in a separate bed, He with a book, keeping the light on late, She like a girl dreaming of childhood, All men elsewhere — it is as if they wait Some new event: the book he holds unread, Her eyes fixed on the shadows overhead. Tossed up like flotsam from a former passion, How cool they lie. They hardly ever touch, Or if they do it is like a confession Of having little feeling — or too much. Chastity faces them, a destination For which their whole lives were a preparation. Strangely apart, yet strangely close together, Silence between them like a thread to hold And not wind in. And time itself’s a feather Touching them gently. Do they know they’re old, These two who are my father and my mother Whose fire from which I came, has now grown cold?
UNA SOLA CARNE Y acen aparte ahora, en camas separadas, él con un libro y la luz encendida hasta tarde, ella como una niña que sueña con la infancia, los hombres todos en otro lado; es como si esperaran algún nuevo acontecimiento: él sostiene el libro sin leerlo, ella fija los ojos en las sombras sobre su cabeza. Arrojados como restos náufragos de una pasión anterior, con qué frialdad yacen. Casi nunca se tocan, o si lo hacen es como una confesión de que les queda muy poco sentimiento… o demasiado. La castidad les espera, un destino para el cual su vida entera fue una preparación. Extrañamente aparte, aunque extrañamente unidos, con el silencio entre ellos como un hilo tensado para que no se enrede. Y el tiempo mismo una pluma que los toca suavemente. ¿Se dan cuenta de que son viejos, esos dos que son mi padre y mi madre, cuyo fuego del que surgí se ha enfriado ya? Trad. de Eva Cruz Yáñez De Hardy a Heaney. Poesía inglesa del siglo XX. Coord. de Eva Cruz Yáñez. México, UNAM, 2003, pp. 312-313. __________________________________________
GIOCONDA BELLI (NICARAGUA, 1948) INVITACIÓN FEMINISTA Y o, mujer de la luna, te convoco a besarme. Te convoco a los cráteres de mi geografía. Ven. Despójate de temores. Apacienta rebaños en mis colinas. Yo, mujer de la tierra te convoco a un amor de signo nuevo, un amor vegetal de mil semillas, alto, sólido, tronco de los árboles. Ven. Despertemos del barro. Te invito al aire de mis nuevas alas. Yo, mujer vientre de sol, te convoco a la luz, a juntarte conmigo al mediodía. Ninguna sombra entre nosotros medie. Ven. Álzate conmigo hasta el cenit. Mírame desde la misma altura. Juntos apaciguemos la muerte. Juntos enterneceremos las piedras. Juntos abriremos el mar. Nos tomaremos la Tierra Prometida. Incendiaremos el rostro de los siglos. Apogeo. Managua, Anamá, 1997, pp. 100-101.
elpoemaseminal 19/ 24 de diciembre, 2003 FERNANDO PESSOA (PORTUGAL, 1888-1935) NATAL N asce um Deus. Outros morrem. A Verdade Nem veio nem se foi: o Erro mudou. Temos agora uma outra Eternidade, E era sempre melhor o que passou. Cega, a Ciência a inútil gleba lavra. Louca, a Fé vive o sonho do seu culto. Um novo deus é só uma palabra. Não procures nem creias: tudo é oculto.
NAVIDAD N ace un Dios. Otros mueren. La Verdad ni vino ni se fue: el Error mudó. Tenemos ahora otra Eternidad, y era siempre mejor lo que pasó. Ciega, la Ciencia la inútil gleba labra. Loca, la Fe vive el sueño de su culto. Un nuevo dios es sólo una palabra. No busques ni creas: todo está oculto. Obra poética. Tomo I. Edición bilingüe. Introd., trad. y notas de Miguel Ángel Viqueira. Barcelona, Ediciones 29, 1981, pp. 92-93.
elpoemaseminal 20/ 31 de diciembre, 2003 FAYAD JAMÍS (México-Cuba, 1930-1988) MEJOR ES LEVANTARSE S i no puedes dormir levántate y navega. Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar. La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas, hospitales, enormes maquinarias que no duermen. Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos el viento de tu ciudad. Levántate y enciende las turbinas de tu alma, no te canses de caminar por todas partes, anota las últimas inmundicias que le quedaron a tu tierra, pues todo se transforma y ya no tendrás ojos para el horror abolido. Levántate y multiplica las ventanas, escupe en el rostro de los incrédulos: para ellos todo verdor no es más que herrumbre. Dispara tu lengua de vencedor, no sólo esperes la mesa tranquila mientras en otros sitios del mundo chillan los asesinos. Si no puede soñar golpea los baúles polvorientos. Si aún no sabes vivir no enseñes a vivir en vano. Tritura la realidad, rómpete los zapatos auscultando las calles, no des limosnas. Levántate y ayuda al mundo a despertar. Abrí la verja de hierro. La Habana, UNEAC, 1973, pp. 12-13.