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Ot o単o 2012


Staff Idea y dirección: Marcela Predieri (marcela.predieri@gmail.com) Realización: “DELAPALABRA” Grupos de Estudio y Creación Literaria Página WEB: www.delapalabra.com.ar Vicedirección: Gustavo Olaiz (gsolaiz@gmail.com) Secretaría de Producción: Alejandro Gómez Editor responsable: Ricardo Marcelo Martín Catamarca 3002 - 7600 Mar del Plata - Buenos Aires - Argentina e-mail: editor@editorialmartin.com Diagramación y armado: Gustavo Olaiz Diseño y Foto de Tapa: Javiera Miraglia (javieramiraglia.blogspot.com) Colaboradores permanentes: Aldo Novelli (Neuquén) - Gabriel Cabrejas Gustavo Ciancio (Punta Alta) - Javiera Miraglia Daniel Conn (Chile) - Graciela Barbero Luis Benítez (Buenos Aires) - Gustavo Araujo Roberto Di Vita (Gran Buenos Aires) - Daniela Riccioni Cristina Mendiry (Buenos Aires) - Ricardo Martín Horacio G. Solari (Neuquén) - Daniel Battiston Ana Hernáez - Víctor Clementi Gustavo Fogel - Gastón Sequeira Ilustradores: Agostina Mariel Lunghi (Mar del Plata) agoslunghi@hotmail.com Javiera Miraglia (Mar del Plata) baulvirtual@gmail.com Maximiliano Costa Martínez (Mar del Plata) Fotos LA AVISPA (Versión digital): www.delapalabra.com.ar/revistaLA.htm Colaboraciones a: delapalabra@hotmail.com Libros y/o revistas a: Pellegrini 3637 - 7600 - Mar del Plata La dirección no se hace responsable de los conceptos vertidos por los autores. Permitida su reproducción por cualquier medio (es más se agradece) siempre y cuando se respete el nombre del autor y se cite la fuente.

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Edit orial

APOSTAR AL LIBRO

Para quienes pretendemos escribir, la epidemia 2012 es la globalización tecnológica. Es tanta la información recibida, la comunicación en tiempo real, notas apretujadas una tras otra que no nos dan tiempo para tomar conciencia de las infinitas historias que se cruzan a cada instante, ante nuestros ojos pero no dentro de nuestro cerebro, y con ello la enorme responsabilidad de contar desde lo humano lo que acontece en nuestra narrativa. Es difícil ser un creativo cuando a cada momento nos explican que “todo” está escrito, que ya no hace falta escribir más, ya que nadie va a leer aquello que nosotros queremos contar. Pero tampoco se preocupan en explicar que nosotros podemos hacerlo desde nuestra propia mirada… ¡Si tuviéramos el tiempo para poder “ver” en vez de sólo “mirar”! Por supuesto, siempre nos queda la posibilidad de aislarnos de este mundo real-irreal o sumarnos en este embudo enloquecedor de información transformada según quién la trasmite. Lo más viable sería a mi criterio, continuar la lucha como componentes activos de un cambio posible para encontrar nuevas alternativas de resistencia. Pienso que dos palabras históricamente unidas; jóvenes y libros que con el tiempo se han ido distanciando. A la distancia, creo deducir que es efecto de las nuevas tecnologías. La mayoría escribe en blogs, e-books e infinitos portales que suben material de manera constante. Esto trae aparejado 3

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que los escritores pierdan la posibilidad de poder tomar contacto con sus lectores y los lectores con los libros. En cambio, en una biblioteca, uno tiene la posibilidad de mirar y elegir con tiempo, consultar con una persona especializada sobre el contenido de un libro, incluso hasta en las librerías modernas tomar un café, escuchar música y darle una pasada como para no equivocarse. Existe la diferencia de entrar al libro por muchos otros lados. Entre decenas de epítetos similares, se repite con cierta porfía que lo impreso ha sucumbido a la pantalla y que entonces ese objeto rectangular, de peso variable, de olor a cierto pasado fresco, rayado o anotado o doblado, ese objeto esencialmente bello, ese objeto romántico, va a desaparecer. Sin embargo, aquí y en tantas otras latitudes, se siguen abriendo librerías: librerías de viejo, especializadas, masivas; librerías de todo pelaje, tamaño y naturaleza. ¡Qué hubiera sido de William Shakespeare y tantos otros escritores si sus obras no hubieran sido conservadas durante casi quinientos años en textos escritos en invalorables libros! Es verdad han variado mucho las condiciones del acercamiento del lector a la lectura y los hábitos en torno del libro; todo ha mutado de una forma extraordinaria. Pero no necesariamente ello se traduce en términos de crisis del libro. El libro como bien cultural, también ha tenido un proceso particular: se ha hecho más caro −es cierto− pero aun hoy podemos gozar de él. Por otro lado no conozco escritor que no quiera ver su libro impreso. Todo me lleva a pensar que si un día por un accidente impredecible toda esta información “virtual” encerrada en esta segunda caja boba desapareciera por falta de un componente físico, un equívoco humano o una catástrofe natural, obviamente deberíamos volver a la palabra escrita sobre papel o al menos sobre una piedra como manera de contar la historia. ALEJANDRO GÓMEZ halegomez2003@yahoo.com.ar La Avispa 54

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Ent revist a

Entrevista: a Gustavo Tisocco por Gast贸n Sequeira 5

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Entrevista ENTREVISTA AL POETA ARGENTINO GUSTAVO TISOCCO Allá en mi pueblo habita la infancia, aquí, lastima el tiempo. Gustavo Tisocco Gustavo Tisocco nació en Mocoretá - Corrientes en 1969. Tiene publicados siete libros: “Sutil”, “Entre soles y sombras”, “Paisaje de adentro”, “Desde todos los costados”, “Pintapoemas”, “Cicatriz” y “Rostro ajeno” y tres CDs “Huellas”, “Intersecciones” y “Corazón de níspero”. Recibió varios premios entre los que se destacan Primer Premio del Congreso de Médicos Escritores en 2004 y 2006, Premio Revelación a la Calidad Literaria en el encuentro “Buenos Aires Poesía - Reunión de voces 2007”, “Revelación del 3º Encuentro de Poetas Latinoamericanos” – Villa María, Córdoba en 2007; Segundo premio de EROS AIRES en 2009 y 2011 y Segundo premio del Concurso “María Elvira Juárez” en LETRARTE – Tucumán, 2010. Actualmente dirige www.mispoetascontemporaneos.blogspot.com

1-¿Por qué la poesía y no la narrativa? Supongo que por capacidad. Escribir un poema que implica contar una historia, denunciar, gritar, para mí es más sencillo. Igual estoy indagando de a poco en la narrativa, pero me siento más cómodo en la Poesía, al menos por ahora. 2-¿Qué es la poesía para vos? Es como siempre digo la poesía es como la savia que mantiene vivo a los árboles. Siento que soy un árbol y que la palabra poética hace que me mantenga vivo, aún más, me obsequia el milagro de la eternidad. Sin poesía me secaría y con ella tengo la certeza de que sobreviviré más allá de los tiempos. 3-¿Qué esperás de ella? Que sirva, que aporte un grano de arena a esta humanidad bastante castigada. Si un verso mío sirve para abrir al menos algunos ojos me sentiría realizado al final del sendero. La Avispa 54

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Entrevista

4-¿Qué debe tener un buen poeta? Compromiso con lo que escribe. Saber que su palabra es testimonio. Deberá el poeta interrelacionarse con otros que como él escriben, tener el sentido de comunidad. Respetar la PALABRA de uno mismo y de otros. Deberá ser amable y afectuoso aunque crítico pues si tenemos el don de la expresión debemos compartirlo como se hace con el pan, con una copa de vino. Jamás dejar de ser humilde. No escribir para tener premios, aplausos o status hacerlo desde el más puro y simple amor con lo que se hace sabiendo que se es glorificado con el obsequio recibido.

5-¿Qué seres, cosas o situaciones intervienen en tu obra? Escribo mucho sobre mi infancia, tiempo feliz en que he vivido entre calles de tierra, mandarinas y siestas hechizadas allá en mi pueblo natal Mocoretá. Escribiendo retorno al niño que perdí. También mi poesía es alarido, denuncia, sobre lo que nos pasa, nos duele y flagela. Está el amor también, a veces desolado, pero amor al fin pues somos seres amororosos y está la muerte que es parte de la vida y no tragedia. 7

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Entrevista

6-¿Hacia dónde querés orientar al lector, o qué esperás de él? Ojalá que el pensamiento poético influya para que no habite la ceguera en el mundo. Hablo de la ceguera interior que es la que nos torna egocéntricos e inhumanos. 7-¿Cómo pensás que podría darse mayor difusión a la poesía? Partiendo de uno mismo. Aportando a la difusión de nuestros poemas y de los demás. Ensimismarse solamente en lo que uno escribe es quedarse encerrado y a mí me gustan las puertas abiertas. Por ello creé el sitio http://mispoetascontemporaneos. blogspot.com con lo que aporto un pequeño rayo de sol al mundo literario. 8-Contanos sobre Mis poetas contemporáneos Sitio creado hace 6 años que pretende difundir a poetas contemporáneos de habla hispánica. Se han publicado desde su creación a casi 700 poetas, 10000 poemas y tiene, contando todos los segmentos del blog casi 1000000 de visitas. Hay segmentos como homenaje a poetas ausentes, traducciones de poetas al catalán, al inglés, entrevistas, biografía de los autores, video-poemas realizados por mí donde figuran poemas recitados por sus mismos autores. Representando al ciclo MIS POETAS CONTEMPORANEOS también he organizado encuentros literarios aquí en mi ciudad, donde priorizo La Avispa 54

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Entrevista

invitar a poetas del interior, poetas que por ahí no tienen mucha posibilidad de leer en Buenos Aires y que son voces valiosas de nuestro medio. 9-¿Qué le dirías a la nueva generación de poetas? Que lea, que lea, que lea y que el escribir sea un gozo donde se anteponga la responsabilidad con lo que se dice antes de todo. Que para publicar se trabaje cada poema al máximo hasta que logremos que cada poema del libro editado llegue al lector lo más genuino y bello posible. Sentirse orgulloso con lo que hace.

10-¿A qué nuevos poetas recomendarías leer? Hay muchos y podría olvidar a algunos. Los que me identifico mucho con ellos son Edna Pozzi, Jorge Boccanera, Ester De Izaguirre, Jorge Paolantonio, Enrique Solinas, María Teresa Andruetto, Jorge Ariel Madrazo, Alejandro Schmidt, Hugo Mujica entre muchos otros. Todos ya tienen su trayectoria, pero son contemporáneos.

GASTÓN SEQUEIRA gasbhitour@hotmail.com (Mar del Plata)

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Entrevista

El niño no quiere dormir la siesta y se escapa al río pese al Pombero, al dueño del sol, se escapa al río. El niño zambulle y se transforma en pez y baila en el fondo azul y mineral de su dicha. El niño olvida su casa, de cómo retornar olvida y ya no le importa. La madre cada tarde todavía llora cuando mira al pescador cada tarde llora.

Para comunicarse con el autor: poetaypoesia@hotmail.com http://poemasdegustavotisocco.blogspot.com http://videopoemasdegustavotisocco.blogspot.com La Avispa 54

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Poesía GRACIELA BARBERO HORACIO GARCÍA SOLARI GLORIA EUGENIA LEMUS DANIEL BATTISTON ULISES VARSOVIA FEDERICO POLASTRI VERÓNICA MONTERROSO ANA MARÍA HERNÁEZ HERNÁN CISTERNAS MARTA STELLA DE GASPARINI ANA PATRICIA SANTAELLA PAHLÉN VÍCTOR CLEMENTI MIGUEL FERREIRA JAVIER ARGUINDEGUI JUAN IDIAZABAL PABLO MILANI

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Poesía INSTANTE BREVE El horizonte bosteza la salida de la luna El filo del recuerdo hiere la sombra que gotea nostalgia Una boca humea un rencor adormecido.

GRACIELA BARBERO

Agostina Lunghi

(Mar del Plata) gracielabarbero@hotmail.com

LA SAL Y LA SED Hoy encontré mi rostro en tu lágrima. Un universo salado rodando mejilla abajo; luego el escondite entre tus labios. Cuando quise conocer tu mundo, sólo encontré la sed.

HORACIO GARCÍA SOLARI (Neuquén) juntoalrio@yahoo.com.ar La Avispa 54

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Poesía

TU BOCA En el iris de tus ojos me dibujo y afanada allí mi alma se hipnotiza; tu cadencia y mi aliento se matizan asilada de por vida a dulce embrujo.   Complacencia de tu boca, hay en mi espera de esa boca que me lleva a la agonía, la añoranza y el anhelo en lejanía sola mi alma en dulce arrullo, te venera.   Como elixir, cual brebaje paladeo los deleites que en tu boca se pronuncian; Opalina va la dicha que se anuncia y afanosa de tu abrazo me rodeo.   Esa boca... que en tus labios definidos contraría y me aturde dócilmente, hacia el beso que me tacha de imprudente para vernos de pasiones encendidos.   Quema el aire que se cuela tras tu aliento y derroca la exigencia de mis ansias, señorío da antesala a las fragancias si en tu boca, se resume el sentimiento.   

Agostina Lunghi

GLORIA EUGENIA LEMUS (GUATEMALA)

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Poesía PIEL 1-

Coloco las manos sobre la mesa, los dedos extendidos y aprieto. Quiero atravesar la madera, o que ella invada, bajo la piel, hasta transformarse en carne y devore los huesos. Las manos permanecen allí, atrapadas por los ojos, los dedos extendidos, las uñas brillando en la media luz del cuarto, crecen. Se extienden, trazan líneas, bajan al piso poblado de tierra y pulgas, se arrastran por entre las patas de una silla que extravió el color del tapizado y llegan a la cama. Reptan por las patas y se hunden entre las sábanas. Buscan el cuerpo tibio que espera. Se aferran a los pies, trazan círculos en los pulgares y dibujan un sendero por las piernas. Trepan, se hunden en ellas, tan blancas, tan lívidas; dibujan círculos morados. Besan el pubis tan lejano, invaden ese cuerpo que ya no será puro. Secarán los senos cargados de promesas y anidarán entre los labios abiertos. Dormirán acunando un beso sobre esa boca tan húmeda, tan roja. 2No podrías saber, aunque te lo cuente, sobre el camino que mis dedos se ven obligados a transitar. ¿Digo dedos? Digo dedos y manos y uñas. Me digo a mí mismo transitando una diagonal secreta cruza al cuarto hasta la cama, esa cama donde duerme un cuerpo pálido y desnudo. Digo manos, mis manos, y también digo piel errante. Digo un abrazo, y también digo un enlazarnos de manos, un saborearse a gritos, un hincarse las uñas mugrosas y tatuarnos la noche en los ojos. Y digo que nos enfermaremos durante el tiempo que dure esta vigilia, y mis uñas abrirán el camino a vos. Y no me vas a creer. Pero no importa. Ya no interesa tu mirar extraviado, sólo la piel abriéndose en diez tajos, diez bocas a las que besar hasta el hastío, hasta que los huesos se sequen. Me vas a decir que no es cierto, que las uñas son sólo uñas. Pero estás ciega, no podés verlo, y no me creerías aunque te lo dijera. 3Todo consiste en dejarse crecer las uñas. Es simple. O al menos lo parece. Uno coloca las manos sobre una mesa con los dedos extendidos y observa. Es preferible concentrarse en uno de los dedos, no hace falta más, el resto hará las cosas por sí solo. La Avispa 54

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Poesía

Hay que observar un dedo, o mejor dicho una uña. Olvidarse de la mano, de la mesa, del cuarto. Desde ahora para tus ojos sólo existe ese dedo, esa uña. Al principio parece no ocurrir nada, pero a los pocos minutos algo cosquillea allí, justo abajo. Es una sensación nueva, como de gusanos retorciéndose bajo la piel. Después, en realidad no podría asegurar cuánto es ese después, algo tira o empuja. Los primeros minutos no se logra ver nada en especial, nada más se sabe de eso que está naciendo de entre la carne y los tendones. Luego, parecen crujir y se estiran. Crecen, se extienden hasta cruzar la mesa, se retuercen semejantes a zarcillos blancos, rasgan, invaden.

5Invado al desierto pálido de tu piel. Las venas trazan el mapa de un recorrido que sólo a mí me está permitido, persigo senderos rojos, me extravío en las pendientes suaves de tu cuerpo, lo devoro con mis ojos. Bajo la piel se esconde el paraíso, cuerpo rasgado, bocas como tajos gritando en la hora que mueren los relojes. Nos callamos. En las cavernas de tu cuerpo se acuna el silencio. Busco un rincón donde reposen mis manos cansadas de buscar, hartas de la noche tan extensa que nos toma por el cuello. Embriaguez de axilas, grito, abrirte desde los muslos hasta la garganta, buscar bajo la cárcel de tu piel el secreto prometido. No hay noche tan larga que no me permita acabar la tarea, desnudarte de vos hasta descubrir los huesos mudos. El paraíso escondido tras la carne, más allá de vos misma, a través del absurdo de palabras, fragmentos de piel tatuada en rojo. Paisajes borrachos de tanto blanco, de tanta vigilia ciega. Busco más allá de vos, de vos acurrucada entre las sábanas revueltas.

DANIEL BATTISTON

Agostina Lunghi

(Mar del Plata) danielbattiston@gmail.com http://unextrano.wordpress.com 15

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Agostina Lunghi

4Bajo tu piel las uñas buscan el paraíso.


Agostina Lunghi

Poesía RENEGADO Todos nosotros los tuyos, y los no-tuyos, los otros que contigo en el corazón, y sin ti en la nómina de los empadronados. Tarde sea, o vacile la barca sobre las aguas, cuando río abajo el barquero encapuchado con su carga de misivas, ¿y quién, sino, renegado, el que con tus rasgos y tu perfil furtivo, el que leyendo a hurtadillas, y huyendo entre las líneas de los mencionados? Ni temprano ni tarde para ya no volver, o dejarles entrar en tu tibio aposento de madera ajena. Tampoco ella lúmina, descalza sobre guijarros por esas mismas calles que ya no recordar, sacudido el polvo. Pero tú con tus rasgos ocultos huyendo, y al otro lado del humo, todos nosotros, los tuyos y no-tuyos, hermano, tan tarde ya y tan temprano para ya no regresar. La Avispa 54

ULISES VARSOVIA

(Chileno en SUIZA) ulises.varsovia@bluewin.ch 16


Poesía

Agostina Lunghi

PENUMBRA Es la memoria fallida que con el tiempo se ablanda los dioses exhaustos de una ciudad olvidada que no existe en los mapas es la inocencia del día vencida ante los crímenes de los hombres son los barcos encallados que se fueron quedando sin aliento. Nadie vino a rescatarnos de aquel país inventado. No quisimos escuchar que los desencuentros y soledades se alimentan de las velas que ardieron de las horas deslucidas y gastadas. Que los pájaros hambrientos y solitarios durante años pueden agonizar en la inexistencia del aire y la tierra. Nos vamos perdiendo en el rostro desfigurado de América el cuerpo de un caracol hecho pedazos que ha dejado de cantar una ola sin fuerza que nos da un falsa señal y nos conduce hacia el silencio prolongado de una palabra. Nos vamos perdiendo en el hartazgo de un domingo de invierno que no muere lloramos los nombres de nuestros hijos que se ahogaron en el fondo de los mares. Nos vamos perdiendo con la gloria y la sombra de una vida sin tiempos que creímos haber vencido y abrazado.

FEDERICO POLASTRI

fedeponce2003@yahoo.com.ar 17

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Agostina Lunghi

Poesía

NO PUEDO No puedo, no concibo, no acepto, no deduzco, no resisto, por dios, no encontrarte. Si aquella vez, placentera vez, paradisíaca, estallantemente verde y tenue vez, aquella cuando me encontraba enroscado sobre aquel árbol de verano, aquella inolvidable vez me prometiste que volverías. A vos, diosa de los sauces, hermafrodita, loca locura de cotidiana lejanía, brazo nocturno, desbocada transeúnte de mi letargo, adónde te escondes enredadera de pelos amarillos como los girasoles de Van Gogh, como la harina de maíz, como tu alma de soles amarillos, tan vos, tan amarilla, tan vos y eso que me lo habías prometido cuando de arriba te vi con todos tus colores en tantas pieles en tantos pestañeos toda vestida de negro, del mismo negro, el mismo exacto negro que el de mi corazón cuando te fuiste y te ibas y te miré como una sombra, como un quejido, como un vuelco del alma, como un re sostenido te miré y supe que la mitad de mí no había subido al árbol todavía, árbol que me salvó de no caer sobre tu falda o entre tus pechos o a tus pies o erguida ante vos con disimulados delirios de tímida dignidad desconcertada, ante vos, perfecta esfinge entre las hembras, ante vos, andrógino pecado, ante vos exceso de placer entre todos los sexos y todos los sexos abrazándote como me abrazo ahora y me abrazo y me gozo y me lloro y me desgarro por no poder encontrarte.

VERÓNICA MONTERROSO

(Mar del Plata) - veromonty@gmail.com La Avispa 54

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Poesía LA GEOGRAFÍA DE MIS HUELLAS Me veo destapando recuerdos y viviéndome en cada piedra, rama o nube que saludaba mi paso. Germán Gorraiz López

Fuegos de historias adormecidas en el sonido del antiguo violín. En los umbrales del amanecer enredé mi vida en lo cotidiano abrí la cerradura de mi ser de olvidos a nuevas claridades. Dejé columpiar secuelas de dolor y rumbeé a borrar las cenizas del pasado que cubrieron de opacidad mis ojos en proféticos días sin luna. Dejé asomar los fantasmas para que no atormentaran más mis insomnios y rasgaran mi piel con su memoria. Del quicio de las puertas colgaban desvelos fugaces huellas borradas con el andar quemadas a fuego lento. La senda quedó sin rastros ya no caminan sobre mis cicatrices nutriendo al árbol de la espera. En donde nacen los celos nos reencontraremos un conjuro eterno sellará nuestros besos seremos almas incandescentes en auroras de niebla.

ANA MARÍA HERNÁEZ Pisadas de Laetoli

anabelle32@hotmail.com

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Poesía DE BOSQUES PARDOS Y DE AMORES CARDOS Como sereno, como arena sin borrascas, sin temor a levitar entre rocas Como el guardián de estopas, soy playa en retirada, de tus pisadas El agua fresca borró su marcha. Emergí nuevamente del hilo y sus trinos en caja oculta por siglos Y corregí mi marcha por los senderos de las migajas que dejaste al pasar Y del trino del amanecer, bosquejé tus cosas Y dejaste húmedos mis sentimientos Al pasar por este varado encuentro con arenas en tu playa de acacios y sarmientos

HERNÁN CISTERNAS

(Santiago - CHILE) cisternas.hernan@gmail.com Agostina Lunghi

EN FUGA

Libres en la carretera se inyectan paz arrojan pesares. Amanecen de a dos devoran soles. Manta celestial los cubre, sueñan, se enredan. Asesinaron la urbanidad intentan escapar de la condena.

MARTA STELLA DE GASPARINI (Colón – Pcia. de Entre Ríos) martadegasparini@yahoo.com.ar La Avispa 54

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Poesía

LIBERACIÓN No estás sola. Frente al acantilado atroz de incomprensiones estalla la tormenta. No le conoces, te dije. Cierto fue, como la insoslayable certidumbre que llega, como el peso insufrible del cerco ineludible. Sendas irreconciliables os separan, en este tumulto de cautiverios, promesas y recelos. Dos Abismos con dos motivaciones aletean destruyendo el cielo radiante de lo escrito, La abierta rosaleda. Inaplazable es su Salida, inconcebible es lo que trama, umbrales, puertas y cerezos. ¡Óyelo bien!, ni una palabra suya será Sombra, ni un paso detenido. Murciélago martirizador, funesto tramposo, cretino avinagrado, malabarista de martingalas, Alimaña innoble. No estás sola. Mujer, de por ahora fugaces estrellas usurpadas. ¡Resiste! afiánzate a tu desaforado pie, Frente al acantilado atroz de incomprensiones.

ANA PATRICIA SANTAELLA PAHLÉN

(Córdoba – ESPAÑA) santaellaana@hotmail.com

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Poesía

CUBOS CAEN AÚN AGUJERO ESPEJO arañas mixtas en la sinrazón del ser inverso rebanan la perspectiva, láminas de realidad acuden a esculpirme pude ser un álgebra bendita, tanto devenir etéreo empujó a este charco de obviedades que empantana hasta crujirme destellos en la copa de la asfixia caigo, hundo la telaraña deformo su contorno encajo, dibujo un agujero donde dormir eternidad eclosiono al vórtice inverso una vagina expulsa simetría idea cúbica donde esconderme.

VÍCTOR CLEMENTI

(Mar del Plata) victormarceloclementinasif@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com

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Poesía

A OCTAVIO PAZ Como el poeta de ojos amarillos Quisiera deletrear esta tarde Que se escapa delgadamente Hacia el nacimiento de la noche Elucubrar memorias de otras tierras Nombrar a Sócrates milenario Desandar la montaña en busca del gigante Que duerme su sueño de néctares ambarinos Atrapar entre la pálida tela del papel La palabra y hacerla música Delicada suave armoniosa Dulce, elevada, de terciopelo Con arabescos en sus bordes Almibaradamente armoniosa Cáscara de limón o palta verde Naranja amarilla o roja frutilla Palabra elegante que me cuente de los días más allá de esta ventana al mar De estas paredes con cuadros Más allá del último mirto Que despereza ramas verdes Aletear el símbolo grafico De las vocales y consonantes Para cantar a la mujer que se despierta en cama solitaria Al albañil que elabora las paredes del museo lejano Al indio de mirada oscura en el monte al punto de arrase A mí mismo que deambulo entre pasillos con máscaras Puertas de antepasados ilustres Y lustrosas baldosas y no me encuentro Y miro al poeta de ojos amarillos Y ojeo un texto sin letras Las que aun no escribí

MIGUEL FERREIRA

(Misiones) - melpoema@yahoo.com.ar GRUPO DELAPALABRA 23


Poesía Un hombre rasga una libreta Con fertilidades de medianoche a la luz de una breve llama lacia. No hay muebles: Camastro, silla, no lo son, están vivos. Y el ropero por tener espejo, no existe.   Sobre la mesa, encendedor y cenicero, en el cenicero el pincel gris que dibuja en el aire. Y en el encendedor se ha sentado un gnomo En actitud pensativa. (Escolta: termo, mate y sombras que bailan a espaldas de la luz, derramándose del plato…)   En la pared, un cuadro de tintas en fuga, el clavo que pesca ha pescado una percha y todo el revoque demás, es un abismo.   En el marco de la ventana flamean dos banderas Hojas abiertas, hojas cerradas: la saluda el limonero. Se cuela en la cubierta una de las tantas lunas filibusteras, y como ringleteando todo ángulo recto, en el esmerilado telón chisporrotean estrellas, se ahúma el cielo.   La orquestita de la radio del vecino toca y toca como un peñón de roca que enfrenta al mar…   El hombre recuerda. Escribe pasado. La Avispa 54

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Javiera Miraglia

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Poesía

JAVIER ARGUINDEGUI

javierarguindegui@hotmail.com - (Misiones)

Piensa que escribe, no en voz alta, sino con la mirada alta. Escribe entonces que piensa; mira, calla, escribe.   Pero pasan luna y chisperío, nadie dibuja, ni baila, se apagó la vela.   Primero escolta, Después clavo y percha,  Después hombre y gnomo, se adentran en el ropero por el espejo, el encendedor lee esta página y la vela semidormida escucha lo que pueden uno y otro.   Como en una inundación flotan camastro, mesa y silla. En un torbellino, con las primeras luces, se derrumba la pieza y los traga el piso...

CONCEPTUAL E INCOMPRENSIBLE Nº1 Caen sandías del cielo y un ornitorrinco jipié presenta por cadena nacional un político honestamente leal a él mismo.

JUAN IDIAZABAL

chaselon@hotmail.com

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Poesía Dos poemas de “LABIOS LIBRES” PABLO MILANI

A la hora del miedo un encuentro causal desvanece en resonancias un león de hielo recupera su relación bajo custodia imita un bostezo dentro de un orfanato hecho realidad resucita a la intemperie a punto de corregir su mente esbozo de un hambre

CONTACTO CON EL AUTOR:

finalmente verdadero

pablo_99am@yahoo.com.ar

*** Antes de tiempo empujados por la tibia marea quedará en silencio el quieto pasado tu sonrisa no volverá a ser cierta Agostina Lunghi

las tarde gozadas las cubrirá el olvido el recuerdo de tu antigua voz inventará suavemente atravesar el diluvio por el que huimos

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Cuent os y relat os CRISTINA NAGY EVA MARÍA MEDINA MORENO GUSTAVO FOGEL SERGIO R. AZNAR MARISA NÚÑEZ

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Cuentos y relatos VER MÁS ALLÁ Había llegado tarde al reparto. Al reparto de cuerpos, se entiende. Nadie lo podía ver y eso, en cierta medida, era una ventaja. Así fue que la pasaba recorriendo el mundo siendo sólo una voluntad, una conciencia, un soplo de energía indefinida que, soñadora, vagaba entre cuerpos sin siquiera rozarlos. Le gustaba mucho observar a la gente que no se sabía observada y que, por lo tanto, dejaba de lado poses, gestos, miradas naturalmente teatrales que los humanos acostumbran a desplegar al sentirse protagonistas, cada uno, de sus vidas tan importantes. Todo iba bien hasta el día en que la vio y entonces nada volvió a ser igual. Las emociones brotaron desbocadas, tuvo que interrumpir su acostumbrado deambular entre los hombres y quedarse cerca de ella para verla, oírla, olerla todo el tiempo. Poco a poco empezó a notar que ella percibía su presencia. Señas menudas lo fueron convenciendo; eso potenció su entusiasmo y su necesidad de sentirla más y más, de permanecer siempre cerca para disfrutar de esas pequeñas pero evidentes manifestaciones, tan estremecedoras en tanto repetidas una y otra vez. Hasta que se enteró de un nuevo reparto de cuerpos y se presentó, ansioso como nunca antes. No supo qué le había tocado en suerte hasta que corrió hacia ella y, plantándose confiado a su lado, le tocó suavemente el hombro. Ella giró la cabeza, lo vio y su expresión se torció en una mueca de rechazo. Como ahora podía hablar, le habló pero ella se volvió con disgusto, alejándose decidida. Confundido y perplejo por no entender qué había pasado, empezó a caminar sin rumbo hasta que sus pasos lo cruzaron con un espejo. Se detuvo, se miró por primera vez para ver un cuerpo desgarbado y sin gracia con una cara de facciones toscas. Observó durante largos minutos su reflejo y primero le dolió que en el reparto hubiesen sido tan poco generosos con él. Después se dio cuenta que así debería redoblar sus artes para que ella aprendiera a ver más allá. Tiempo le sobraba para encontrarla y energía para conquistarla también. Allá fue.

CRISTINA NAGY

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(Mar del Sud – Pcia. Buenos Aires) nagysud@hotmail.com 28


LA FEROCIDAD DE UNA GOTA

Cuentos y relatos

Era una gota rápida, prematura. El ritmo, sofocado. Gota enfurecida que, tomando el papel de líder, se quejaba por la fugacidad de su vida. Pensó que si hubiera sido gota pausada, de ritmo lento, nadie la habría escuchado. Sin embargo, nadie parecía hacerle caso, nadie se acercaba allí y cerraba el grifo, aunque eso significase acabar con ella. Sólo yo había captado algo, al menos la había escuchado. Aunque no me acercase al grifo, vivía con intensidad el desarrollo de esa gota. Hubo un momento de exterminio. Luego, el espacio se ensanchó, para que no olvidase que ella seguía allí esperándome, cansada de repetirse, una y otra vez.

ABURRIMIENTO Acaban de comer. Él pasea su mirada por la habitación. Su fláccida y pálida barriga asoma por los botones mal abrochados del pijama. Ella mira por la ventana. Entre ellos, una mesa camilla con restos de comida. Al fondo, la televisión encendida. Ella sigue mirando a la calle. Su melena es bicolor; castaño oscuro y rubio platino. Su cara, sin lavar, muestra la opacidad de un maquillaje mal aplicado. Unos labios extremadamente rojos, pintados con un carmín barato. Colillas impregnadas de bermellón saliéndose de un cenicero de cristal. Él se levanta de la silla, y, antes de sentarse en el sofá, aparta unas revistas viejas. Gotas de sudor resbalan en su calva, deslizándose por pelos grasientos de la nuca. Con la manga del pijama se quita el sudor y coge el mando de la tele, pasando de un canal a otro. Mira hacia la pared, donde un reloj redondo, de fondo blanco, cuyas manillas y números son del color del metal, está parado a las cuatro. Le divierte imaginar que funciona. Todos los días se pone frente a él antes de la hora, y siente el minuto que transcurre desde las cuatro como el único real en su vida. Ráfagas de un aire cálido mueven las cortinas. Ella retira platos y cubiertos con el antebrazo, y saca del bolsillo de la bata unas cartas desgastadas. Empieza su solitario. Él fija la vista en un ventilador que está en el suelo; las aspas metálicas giran lentamente. El hombre le pregunta a la mujer por la llave. La mujer le contesta, con desgana, que la busque. GRUPO DELAPALABRA 29


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El hombre se levanta con pereza del sofá y se acerca a la mujer. Le vuelve a preguntar por la llave. Ella le dice que busque, y le canta: «¿Dónde está la llave matarile, rile, rile?». Él, «Si no me dices dónde está…». «¡Qué! ¡Qué vas a hacer! ¡Qué coño vas a hacer tú!». «Dime dónde está», dice él. Ella se ríe, lo insulta. Él vuelve a preguntar. «Busca, busca», se oye. Las manos de él sobre sus hombros. «¿Qué pasa? ¿Acaso me vas a estrangular? ¡Anda aprieta! ¡Aprieta cobarde!». Unos dedos gordos agarran su cuello. «¿Me lo vas a decir?». Las manos presionan con fuerza. «¿Dónde está?». «Adivina», dice ella con voz apagada. El hombre aprieta más fuerte. «¡Me lo vas a decir, hija de puta, me lo vas a decir!». El cuerpo de la mujer cae al suelo, inerte. Él se sienta en el sofá. Imágenes en la pantalla. Mira el reloj. Espera a que sean las cuatro.

EVA MARÍA MEDINA MORENO

evamedina_moreno@yahoo.es - (ESPAÑA) EVA MARÍA MEDINA MORENO. Nació y vive en España. Licenciada en Filología Inglesa y Diplomada en Profesorado de E.G.B. Investigadora de la Literatura Inglesa del siglo XX y Contemporánea.

LA MONEDA Con un tintineo liviano, moviendo de un lado a otro las caderas como una gata flaca y remilgosa, la moneda rebotó por los escalones del hotel, bajó un par de metros por la acera y anduvo dando vueltas, indecisa, alrededor de un perro salchicha que casi se hace un nudo tratando de alcanzarla, hasta que vio la sombra de un hombre descomunal, redondo y pesado como un empacho de buñuelos, y se echó a descansar a escasos centímetros de sus pies —la cara contra el asfalto—, dejando a la vista de todo el mundo el escaso valor de sus partes más pudendas: $5ctvos de puro níquel brillante, bajo el sol frágil de julio, a las ocho y diez de la mañana El hombre clavó la vista en la moneda. Era un hombre obeso —pesaba más de 200 kilos— y no había desayunado todavía. Estaba, mal afeitado y con una carpeta de Seguros “El Pájaro Loco S. A.” debajo de la axila. Pensó: “cinco centavos podrían significar que empiece el día con buena suerte”, y después de dudarlo unos instantes, decidió agacharse y tomar la moneda del suelo. Mala idea. El primer intento fue medir qué tan lejos estaba la moneda. La Avispa 54 30


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Javiera Miraglia

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Flexionó las rodillas hasta escuchar que crujían y estiró los brazos todo lo que se lo permitió la costura del saco, pero lo único que logró fue dejar caer la carpeta del Seguro. El segundo intento fue más arriesgado: pretendía recoger la carpeta, además de la moneda. Se secó las manos contra el pantalón de sarga y trabó las rodillas, inclinándose hacia delante como un luchador de SUMO. Dobló peligrosamente la cintura, se le cayeron los lentes de leer, una tarjeta para viajar en colectivo y una lapicera fuente del bolsillo de la camisa. Después se fue de bruces, como quién dice. Seis metros más adelante lo detuvo el guardabarros de un Peugeot 504 blanco que por desgracia no tenía puesto el freno de mano. El Peugeot chocó contra un Palio gris que empujó al carro de un cartonero que casi no esquiva un colectivo de la 25 de Mayo que asustó al perro salchicha y arrolló a un ciclista que se llevó puesta a una señora en chancletas que llevaba un cuarto de vainillas sueltas, un cartón de leche y media docena de huevos en una bolsa de papel marrón y sin manijas que volaron por el aire como si se tratase de una despedida de solteros. En el tercer intento, y con bastante mal humor, el hombre regresó a buscar los lentes para leer, la lapicera fuente, la tarjeta del colectivo y su carpeta del seguro, y a levantar también la moneda de cinco centavos y arrojarla bien lejos, una vez que la tuviera entre sus manos. La posición que eligió para lograrlo esta vez, fue sencillamente una locura: decidió directamente sentarse en el suelo. El hombre sabía que quedaría totalmente indefenso, sin poder incorporarse por sus propios medios y a merced de cualquier bandido que quisiera reírse de él, pero confiaba que un grupo de personas de buen corazón se apiadaría al verlo —un equipo de rugby femenino, una congregación de menonitas, un circo con elefantes y payasos, quizás—, alguien lo ayudaría a levantarse, seguramente. En todo caso, podría pedir ayuda al 911, a gordos anónimos, a los bomberos o llamar a una grúa. Ya se vería cómo, pero el hombre estaba decidido a no rendirse. Respiró bien hondo y extendió los brazos hacia atrás, puso las manos abiertas a la altura de su cintura,


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y comenzó a agacharse. Notó que hacía calor esa mañana, tenía las manos húmedas y la camisa le ajustaba demasiado. Los autos pasaban lentamente y en silencio, algo extraño de ver, y a lo lejos un vendedor de diarios voceaba su mercadería sin emitir ningún sonido. Un gorrión de pocas plumas voló sin hacer ruido desde un cable de teléfono hasta una rama seca. La única hoja rezagada del otoño, se desprendió de la rama y cayó. Lentamente la hoja, lentamente el hombre. La hoja en espiral, el hombre en línea recta, hasta tocar el suelo. La hoja se detuvo: el hombre no. El hombre cayó de espaldas y comenzó a rodar por la vereda —como era de esperar, según las leyes de la inercia—, con sus 200 kilos de horror vereda abajo. La vieja en chancletas que recogía las vainillas del suelo, lo vio venir al hombre, intentó esquivarlo, hasta quiso gritar algo: pero no alcanzó a quitarse del camino. El perro salchicha dijo ¡Ketchup!, por único discurso, y las seis personas que esperaban el colectivo fueron parte de un siniestro juego de bolos. Por suerte, un kiosco de revistas, de gruesa chapa anaranjada frenó al hombre rodante, salvando así la vida de un viejo vendedor de diarios —Don Quique—, demasiado lento para poder huir. Cuando llegó la policía, al gordo lo levantaron entre cuatro y lo esposaron a un poste de luz, más por seguridad que por miedo a que se escape. Una grúa quitó el kiosco del medio de la calle y los bomberos ayudaron a las personas que esperaban el colectivo, a bajarse de los árboles. Al finalizar, la policía dispersó a los curiosos, metió al perro salchicha en una bolsa de nylon y a la señora de las vainillas en una ambulancia acolchonada y sin ventanas. Mientras luchaban entre cuatro para meter de alguna forma al hombre dentro del auto de policía, un chico que pasaba por ahí silbando un tema de Premiata Fornería Marconi —“La carroza de Hans”, para ser exactos—, le alcanzó al tipo la carpeta del seguro, estropeada y con la mitad de los papeles adentro, un par de lentes para leer con los vidrios rotos, y una lapicera fuente totalmente aplastada y chorreando tinta. La moneda de cinco centavos que brillaba tumbada en la vereda —y una tarjeta de colectivo en apariencia sin uso—, decidió que se las quedaría para él. Pensó que cincos centavos son una buena manera de empezar el día.    

GUSTAVO FOGEL

Vinilo Lado A, 5º surco. El lado Oscuro de la Luna fogelgustavo@hotmail.com - (Mar del Plata) La Avispa 54 32


EL LARGAVISTAS DE CACHO

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Precisaba de aquel momento sucio, chancho, indigno, Se sentía sola, también… Él mirando su partido de fútbol vía tv. Boquita, siempre boquita… Entonces recordó que ella misma le había comprado la camiseta, que, incluso había soportado ir a la cancha el día que se jugó aquel partido —¿Con Unión de Santa Fe?— cuando la policía los corrió cuadras y cuadras y las piedras saltaban por encima de sus cabezas. ¡Ay! ¡Cómo dolían en el cuero aquellas balas de goma! Dolían como duelen hoy, en el centro de su alma. Decidió: era mejor fumarse un cigarrillo a solas. Hacía rato que no pitaba un faso. Tal vez ésta era la noche para volver a empezar. Con el cilindro humeante en su boca salió a la terraza. Desde allí se veía toda la ciudad, o al menos una buena parte de ella. Fumando recorrió las ventanas iluminadas. Las otras no importaban. Quería saber que sucedía en aquellas casas. Los más cenaban en familia; una mujer lavaba los platos en la cocina. Mas allá (aquello parecía una oficina) un grupo de gente charlaba con alguien que acababa de escribir palabras y dibujos sobre un gran pizarrón verde. Mejor meterme más de lleno —se dijo— y fue por los prismáticos. Los mismos que usaba él para ver las carreras de caballos cada vez que sentía deseos de apostar los pocos pesos que entraban a casa. Entonces escuchó aquel comentario: —Nati: mirá. Va dos a uno y este puto de Riquelme esta noche no emboca ni una… Y sí, seguía jugando boquita. ¡Siempre boquita! —Bueno, Cacho, tal vez en el segundo tiempo… —¿No ves, boluda? ¡Estamos en el segundo tiempo! Boquita no merece eso… Los largavistas colgando, ella sale a la terraza. Comienza a recorrer escenas de otras casas, desea ser parte de ellas. La mirada pasea cuadro por cuadro hasta llegar a una ventana poco iluminada. —Hay algo en aquella cama, parece ser un tipo. Mmmm… —piensa. Afina la vista, ajusta el lente lo observa semidesnudo. Mmm… Tal vez bien dotado… Se queda mirando. El tipo ni se mueve, pareciera estar mirando la TV, tal vez una película. Acerca el foco a su rostro. —¡Qué bonito que es! 33

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Enloquecida siente que su cuerpo se va transformando, que cada parte de su organismo clama a ritos. El tipo ni siquiera la ve. Pero ¿cómo enfrentarlo? ¿cómo decirle que quiere estar recostada esta noche a su lado? —¡Estamos solos, estúpido! (Parece guapo el hombretón). Ella sigue allí, a la luz de la luna manoseándose, pensando en una noche a solas con él y él… Él ni lo imagina. La mañana siguiente lo ve en el supermercado (¿Es él?¡Dios mío!), a media cuadra de su propia casa. Y sí: es lógico que lo cruce. —¿Pero hoy? Justo hoy… ¡Debe ser el destino! —Hola —dice con simpleza y voz de sótano y el mundo de Nati se estremece, o al menos su entrepierna. —¿Te conozco? —No puedo ser tan idiota como para preguntarle eso. —Me parece que si…¿Vos no vivís sobre Balandes al 1500? —Si —responde ella, anudada la garganta. —Alguna vez te he visto colgando la ropa, ¿sabés? Mi ventana da hacia tu terraza. —No digas… Te dedicás a espiar mujeres —Nati ahora se sonroja. —No, para nada… ¿Casada? Ella quiere mentirle, pero no puede… —Si, aunque… —Dale, decilo. Esas cosas de siempre, ¿no? Por eso no he formado pareja, porque luego de un tiempo… —…todo se transforma en monótono —termina ella. —Así es. ¿Querés un café? —Sos muy lanzado para ser un simple vecino. —Dale, venite a casa. Te invito un café, no hay de que asustarse. —¿Y las vecinas? —Olvidá las vecinas. Ella mira la hora. Tiene tiempo, pues Cacho no llegará hasta después de las 19. —Dale —responde Nati luego de juntar suficientes fuerzas y ambos salen caminando hacia un nuevo destino. El departamento de Julián es grande (porque así él se llama, o al menos así le dijo mientras llegaban). De todos modos, su nombre de nada importa… —¿Café o algo más fuerte? —pregunta él. —Algo más fuerte, obvio. Es la primera vez que hago algo así… —ella tartamudea un poco, presa del nerviosismo. La Avispa 54

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—Bueno, ponete cómoda. Entonces él quita su remera del cuerpo. Los músculos de su estómago recrean una tabla de lavar la ropa. Quiere acariciarlos, ver su poder, entonces se juega. —¿Practicás en algún gimnasio? —pregunta Nati mientras, decidida toca aquella sinfonía de formas. Él la toma de la cintura, la arrastra hacia su cuerpo y decididamente la besa. —No, esperá. No quiero que pienses que soy una cualquiera. —No sos una cualquiera ni yo tampoco. Simplemente estamos necesitando un poco de esto. Ella se afloja. Siente como, con extrema delicadeza quita su ropa. Lentamente, hasta llegar a sus bragas. Cacho no le hace esas cosas. —¿Te bañaste hoy? Entonces vení, negra, desnudate, que estoy “hot”…—recuerda Natalia con cierto asco. Las prendas, entonces se desprenden con mayor violencia. Son dos y sólo dos unidos en uno sólo. Se aman con fruición, entrelazándose. Corren a la cama. Pasaron un par de horas. Ella, recostada su faz sobre aquel vientre duro, sobre aquellos magníficos músculos mira hacia la terraza. Sus dedos juguetean aún mas abajo, buscando la fruta madura. Sus ojos miran al cielo buscando luego posarse sobre la tierra. En medio, dentro del marco de la ventana, color azul y oro, una remera horrible se desplaza por su azotea. —¿Por mi azotea? —¡Cacho! ¡Es Cacho! ¡Está en la terraza! —Nati se lanza bajo la cama. Cacho, largavistas sobre sus ojos se halla mirando en aquella dirección. Hacia aquella ventana. Hacia la misma jodida ventana que anoche miraba ella. Asustada, levanta al fin su cabeza. Quiere verlo irse, pero en el afán de lograrlo, sus ojos dan con los de él. Justo en medio de aquel insensible largavistas. Allí se unen —quizá por última vez— las miradas de ambos.

SERGIO R. AZNAR

alasvidasalvaje@hotmail.com (Mar del Plata) 35

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Cuentos y relatos UN CUENTO NO TAN CUENTO No ha transcurrido demasiado tiempo, desde aquella época en que la bruja siguió buscando a Blanca de las Nieves. Quería darle la manzana envenenada; esa que la va a dejar dura y en un espacio de sueño sin regreso. Todo porque una siniestra tarde, el espejo le ha dicho que ella no es la más bella, le dijo que hay otra más bella y joven. Ridículamente más joven. La buscó entre todas las cabañas de todos los bosques de todos los cuentos. Infinidad de veces se ha topado con Vladimir y con Igor. De tanto golpear puertas, esos dos personajes le resultaron simpáticos. Se entiende claro está, que eran bastante bobos. El día en que Igor le cerró la puerta en la cara y se quedó con la manzana arrugada, la bruja, reina por cierto de un feudo desaparecido bajo el reinado de JULIUS XX, se puso como loca y entró al castillo, manoteó los pocos pelos que le quedaban en la cabeza deforme, y le zampó un beso en la boca torcida, porque Igor yacía bajo un profundo ensueño. Ni bien abrió los ojos, el pobre, falleció de un infarto; entiéndase por el espanto. Fue cuando me convocaron, querían arreglar los papeles de la sucesión. Llegué en el carruaje prestado por cenicienta. La bruja, que estaba de duelo, me confundió con el hada madrina, y me lanzó un hechizo del que hasta ahora no he logrado librarme: —“Seréis como un falso oráculo y nadie te creerá”. Tan, tan así no es. Hasta he sido presidenta. La ridícula no contó que en esta época, los discursos todavía se creen, hasta creen, que después voy a cumplir con todas las promesas.

MARISA NÚÑEZ La Avispa 54

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Not as y ensayos

CRISTINA MENDIRY MARINA MURANA ROBERTO ROMEO DI VITA GRACIELA BARBERO

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Notas y ensayos CONTRALUZ: VANGUARDIA y LOCURA o El origen de la creación Por CRISTINA LEONIDAS MENDIRY

Chispas de genialidad, sombras de demencia Romper las reglas del juego o no intentar ningún juego. El juego de la locura es un intento de volver a introducir lo que fue rechazado o lo que nunca pudo ser aceptado, dando lugar a la verdad. ¿Cómo se juega con la locura? La relación entre locura y creación es básicamente que la creación necesita del juego. Platón, en una apología de la locura dice que no es tan simple afirmar que la locura es un mal. Considera que la demencia es un don que otorgan los dioses y en Hélade las cosas importantes que ocurrieron fueron en pleno delirio y muy pocas en momentos de sensatez. Que es por la locura de las musas como se accede a ser un verdadero poeta. Erasmo considera que hay un ser de la locura y afirma: no es posible decir que sea deplorable aquello que se deriva de la propia naturaleza del ser. La necedad forma parte de la naturaleza del hombre. Una investigación de la Universidad La Avispa 54

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de Toronto (Canadá) ha comprobado que la gente creativa posee poca o ninguna “inhibición latente”, es decir la capacidad inconsciente para rechazar los estímulos sin importancia o irrelevantes. La locura es siempre una forma del exilio, aunque más no sea del exilio de la cultura. El juego de la locura sería denunciar el malestar en la cultura al jugar con un juego que aún no podemos precisar. Michel Foucault ofrece una genealogía de la locura. En la edad media es algo que fascina, fascinación que reina en todo lo que hay de malo y lo vincula con el saber. “Cuando el hombre despliega la arbitrariedad de su locura, encuentra la oscura necesidad del mundo”, dice Foucault. Cuando el hombre despliega la arbitrariedad del mundo, encuentra la vanguardia. De la edad media al renacimiento la locura pasa de un sitio modesto en la jerarquía de los vicios al primer lugar: “Ahora es la locura la que conduce al alegre coro de las debilidades humanas”. En la literatura aparece como un exceso, una pasión desenfrenada. En la concepción renacentista y humanista, no hay locura, sino locuras. No hay vanguardia, sino vanguardias. Desplegaría todo su potencial en los siglos XIX y XX. Para la ética capitalista, el loco es un ser marginal, un inútil social improductivo. Esta exclusión, esta segregación, se da en su relación con la nada, la razón y la verdad. El encuentro con la nada es la tierra de la vanguardia. Con la verdad que esa misma razón intenta no dejar ver. Para Goya “los sueños de la razón engendran monstruos”. ¿Los sueños de la locura engendran vanguardias? En Foucault, al loco se lo reconoce como “extranjero en su propia patria” y se le asigna una culpabilidad moral. Pasa a ser el Otro, el excluido. Experiencia de la alienación. ¿Qué ocurre si alguien vulnera una regla aunque esa transgresión no sobrepase los límites de la ley o de la norma? Quién va más allá de la regla, queda fuera del juego, a menos que produzca obra. Y aquí se bifurca el camino de la locura del de la vanguardia, la vanguardia produce obra. Desde el romanticismo, las vanguardias son modelos de ruptura que surgen en un campo cultural constituido y que transforman sus convenciones. El cambio se manifiesta como tensión entre formas artísticas nuevas y formas caducas. Las llamadas “vanguardias históricas” de los años veinte plantean una relación problemática entre la función del arte y el sistema de valores de la sociedad moderna. Cuando Buñuel y Dalí escribieron el guión de “Un perro andaluz” (1928) en menos de una semana, siguieron una regla muy 39

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simple: “no aceptar idea ni imagen alguna que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. Abrir todas las puertas a lo irracional”. El movimiento Dadá, surgido en Zürich durante la guerra, pretendía elevar el escándalo a la categoría de forma artística. Promovía la espontaneidad, la provocación, el encuentro de todas las contradicciones. Su único dogma fue la abolición de todo dogma. El arte sería un acto creador libre, caótico, fugaz y subversivo. Frente a la anárquica revuelta de Tristán Tzara, André Breton propone una disciplinada subversión de todos los valores estéticos, políticos y morales. El surrealismo intentó sistematizar el caos dadá para proponer un orden alternativo a las convenciones burguesas. El azar, el humor, el erotismo, lo onírico, las imágenes insólitas y la lógica del inconsciente fueron los instrumentos de esa transgresión. Artaud escribe: “Lo inmediatamente accesible es la simple apariencia de la vida. Si el cine no está hecho para traducir los sueños o todo aquello que en la vida despierta se emparienta con los sueños, no existe.” El Surrealismo es el dictado de la mente, en ausencia de la razón y ajeno a toda preocupación estética o moral. Utiliza varios recursos: sugestión, sueño, delirio, estados alucinatorios y psíquicos anormales. La meta del surrealismo es derribar las barreras psíquicas y materiales que se interponen entre el mundo interior y el exterior, para crear una suprarrealidad en la que lo real y lo irreal se mezclen dominando la vida entera. La cultura a la cual pertenecemos no ha estado “a distancia de la locura, sino en la distancia de la locura” como los griegos respecto de la hybris que estaban “en el alejamiento de esa desmesura, en el núcleo de esa lejanía en que la mantenían”. No hay cultura en el mundo en que esté permitido hacerlo todo, el hombre comienza con el límite, con lo infranqueable. Foucault destaca sólo un parentesco moral de la locura con los actos prohibidos. Junto a la locura se ubican el libertinaje de pensamiento y de habla, la obstinación en la iniquidad o la heterodoxia, la blasfemia, la brujería, la alquimia; es decir, todo lo que caracteriza el mundo hablado y prohibido de la sinrazón; la locura es el lenguaje excluido, el que, contra el código del idioma, pronuncia palabras sin significado (los insensatos, los imbéciles, los dementes) o el que pronuncia palabras desacralizadas (los violentos, los furiosos) o aquellos otros que hacen pasar significados prohibidos (los libertinos, los obcecados). Freud descubrió “un significado que no es como los otros”, “las lenguas que se implican La Avispa 54

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a sí mismas”. Es por esto que la locura puede considerarse como una “prodigiosa reserva de sentido” y no “significación oculta”. La imposibilidad de un vacío se abre a una posibilidad que da lugar al acontecimiento, una contingencia que generaría necesariamente un nuevo código: y aquí entonces la vanguardia. La locura abre entonces una reserva lacunaria que designa y hace ver ese vacío. No es el vacío, lo nombra y lo muestra. En él se implican lenguaje y habla. La obra vanguardista viene de ese lugar que la locura designa, pero la locura no está allí. Foucault plantea la incompatibilidad gemela, su posibilidad y su exclusión: tienen el mismo origen, difíciles de diferenciar. La autoimplicación, el doble, el vacío que se abre en él. Esta región es el “allí”, “región pálida”, “escondite esencial”, “vacío”. El lugar donde no deja de estar ausente, donde jamás se la encontrará, porque nunca se ha encontrado allí. Parentesco extraño entre lo que durante largo tiempo fue “temido como un grito” y “esperado como un canto”. Locura y creación refieren al mismo vacío. No es que lo comparten, un vacío no puede compartirse, sino que la obra emerge del vacío. “De ese lugar vano y vacío que era la tierra va a surgir la creación” (Génesis) pero es también el lugar de la emergencia de la locura. Por algo más la locura va a implicarse con la obra: es que designa ese vacío. La locura queda muy cerca de la sublimación, aunque la excluya. La locura es, como la sublimación, una operación que tiene que ver con la pulsión. La obra está estrechamente vinculada a la sublimación y tiene que ver con ese vacío. Tal vez la vanguardia sea la sublimación de ese vacío. Bibliografía: Foucault, Michel; “La locura, la ausencia de obra”, 1979. Izaguirre, Guillermo; “Segregación, locura y obra. Crisanto Domínguez, testigo de la marginalidad”, Rev. Mal estar n° 10, edulp, 2010.

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Notas y ensayos LA ESCRITURA, LA SOLEDAD Y LA MUERTE Escribir es una actividad solitaria. Se apodera de tu vida. En algún sentido, un escritor no tiene vida propia. Incluso cuando está allí, no está realmente allí. Paul Auster

Escribir es tarea difícil. Más difícil que escribir es aceptar que se escribe. Y esto es porque el acto mismo de sentarse frente a un papel con una birome en la mano es una de las cosas más solitarias a la que puede aspirar un ser humano. Escribir por elección es algo así como disfrutar la morbosidad de la muerte. Porque hay mucha muerte en la soledad, y dedicar horas a estar solo no hace más que entregar una sensación devastadora de final. Cuando el que escribe se descubre fuertemente atado a una necesidad imperiosa de abandonarse al ejercicio de la soledad, por más que recree mundos y personajes, y logre ver partes de su todo en ellos, y así, caiga en una casi placentera ilusión de contingencia, no hay forma de que sea capaz de escapar a una especie de vacío expansivo, el cual, a la vez que alimenta posibles dinámicas en su imaginación, pincela una honda sensación mortuoria. No sé muy bien por qué se produce ese vacío. Tampoco entiendo el matiz casi final de esa soledad. Una vez que nace el compromiso con el papel, el universo solitario se amplía. Mundos nacen y renacen, múltiples personajes toman su forma corpórea dentro de esos mundos y a veces resulta no sólo incomprensible sino también inconcebible que de esa soledad tan vasta, de ese vacío de muerte que se saborea en ella, se desprenda vida. Porque la vida de los personajes y de sus mundos es tan real como cualquier otra más allá del papel. El escritor escribe sus mundos y a la vez que forma parte de ellos, también está por fuera. El vacío que siente quizá nazca en esa hendidura etérea en la que se halla la suerte del escribiente: no es enteramente parte de ese mundo que confecciona, pero tampoco accede plenamente a ese otro que lo espera en el mundo físico. Su soledad y vacío (o acaso su íntima muerte solitaria) se producen cuando queda balanceándose en la nada, en el lugar preciso desde el cual se genera vida y en el cual también se muere. Además de esta relación masoquista con los mundos que crea, se tropieza con obstáculos que su herramienta —el lenguaje— le impone. Octavio Paz dijo el escritor debe amar al lenguaje pero La Avispa 54 42


Notas y ensayos

debe tener el valor de transgredirlo. La transgresión del mismo implica jugar desde ese espacio de nacimiento y renacimiento de sus mundos. El lugar que da vida y muerte también deja la puerta abierta a las transgresiones, al pincelado original y personal de cada uno. El lenguaje (sobre todo en los comienzos, cuando se es demasiado barroco) le plantea un problema al escritor: ¿cómo conjugar un medio tan intelectual, tan pautado estructuralmente, con ese lugar casi onírico y final de la soledad y la muerte? El que escribe se encuentra solo, vacío, y, además, obedeciendo inevitablemente a los límites impuestos por la arbitrariedad de la lengua. Sufre porque la herramienta misma que utiliza para expandirse en su arte, lo aleja de la espontaneidad y el ánimo lúdico de su espíritu. Lo único que le queda, en esa pesadilla artística, es transgredir y crear. El amor que siente hacia el lenguaje (ese del que habla Octavio Paz) nace de los pocos momentos en los que las palabras operan de una manera extraña y nos regalan, sin imaginarlo posible, una precisión fotográfica, casi la inminencia de una revelación. Aún así, incluso si el lenguaje es algo posible de ser transgredido, o —aún más— capaz de conceder precisión, la cuestión de la soledad y la muerte es lo que construye y destruye el arte del escritor. Y quizá también su vida. Como dijo Paul Auster, la escritura se apodera de ella porque el escritor no puede escapar del acto de soledad al que se somete. Y en él es un muerto vivo, alguien que está allí pero a su vez no está. Suena irrisorio a veces pensar lo que se dice por ahí cuando se afirma, con total seguridad, que el escritor busca ser eterno. Nada más extraño que alguien que busque la inmortalidad en la misma muerte.

MARINA BURANA

marinaburana@yahoo.com.ar 43

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Notas y ensayos EL COMPROMISO DEL ESCRITOR

Por ROBERTO ROMEO DI VITA

(Leído en la Marathónica de Narrativa y Poesía, en Bahía Blanca)

  Compromiso o no compromiso. “Esa es la cuestión”… En un mundo globalizado, donde las corporaciones supranacionales tienden a fagocitar las decisiones soberanas de los pueblos, de los países y de regiones enteras del planeta. ¿Cuál debe ser la posición de los escritores? Tomando al escritor como  a un ser intelectual y que alguna responsabilidad social le cabe. Ya en la segunda guerra mundial ante el avance arrollador, de la maquinaria nazi-fascista, asolando la dignidad humana, con sus matanzas y campos de concentraciones y la muerte en las cámaras de gas. Un reconocido escritor* no quería tomar partido alejado de todo lo mundanal; cuando las tropas nazis estaban a las puertas de París y sometían a los franceses ya era tarde… Meses antes otros colegas le habían pedido su firma para un petitorio antifascista, y no lo firmó, esta actitud se la reprochó toda su vida, (ésa su falta de compromiso), remordimiento que luego lo llevó al suicidio a él y a su esposa. El matrimonio estaba convencido del triunfo en todo el planeta de la maquinaria nazi-fascista. Con respeto a los poetas y la poesía opinaba Héctor P. Agosti: …“Mientras los escritores no se decidan a ponerse en contacto directo con el público, corren el riesgo de que sus excelentes intenciones permanezcan poco menos que sepultadas en el reposo de algunos cenáculos restringidos”… “No sería demasiado reclamar que saliera a la calle. La expresión es vulgar, pero es la única adecuada para definir el acto necesario.” Y aconsejaba llevar sus trabajos en lecturas colectivas, mostrar los escritos y someterlos a la crítica, en círculos de reuniones con trabajadores, jóvenes y artistas en el interior del país y en los barrios. “Por duros que sean los combates de la historia, el deber de los hombres de bien, es afrontar estos combates”. Escribía Albert Camus. En su libro “La peste”. Y creo que ante la discriminación racial y de género, la explotación de los seres humanos por otros seres humanos, los bombardeos indiscriminados a poblaciones indefensas, la desigualdad y las injusticias, el escritor debe comprometerse son su pluma, su corazón, su mente y su cuerpo. La Avispa 54 44


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Y además como dice Gabriel García Márquez: “Escribir bien”.   *Stefan Zweig. **(Derechos Reservados, se puede publicar con sólo mencionar la fuente).

               

POEMA A LOS DESAPARECIDOS Un socavón de ruinas atenaza Buenos Aires. Somos los hijos de la desesperación los hijos de los hijos que desaparecieron los hermanos de los secuestrados.   Los padres anónimos de las simientes que hoy caminan por las calles.   Será por siempre y a cada instante que debamos dar cuenta de dónde se paró cada uno.     Los descendientes de la flor Si le puso alas al asombro los militantes de las hojas coraza al terror de los terrores los ilusionistas, malabares una cascada de hiel equilibristas y titiriteros. a la indiferencia   una gota de amor a la ternura Buenos Aires nos golpea nuevamente, una pesada luz de parto con otras ruinas y recodos al sendero del Nunca Más. en el precio de estar vivos   en la razón de la existencia. Hoy estamos parados y maltrechos   con viejas cicatrices Mordiéndonos los miedos arrugas en los párpados. para tratar de matar la angustia,   uniendo las ganas y la bronca. Podemos conocernos y tocarnos en la vuelta global de las heridas en las diminutas poses cotidianas. ROBERTO ANTONIO   DI VITA Como largas caravanas de espectros (Buenos Aires) aquí estamos y estaremos. antonio@heniax.com.ar 45

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Notas y ensayos EL OFICIO DE ESCRIBIR Escribir resulta, siempre y en más de un modo, trasgredir. En primer lugar, en silencio —“el abismo de la página en blanco es la barrera inicial”—, ya que sin enfrentarlo no hay voz posible. Escribir, también es de alguna manera, pactar, hasta transar. Pactar con el lenguaje que nos precede, nos protege y nos envuelve, dejarse llevar por él y por lo que él arrastra, los muertos nuestros y de otros, voces perdidas y lugares comunes. (Rodolfo Alonso, Revista Ñ, N` 121). “… ¿Qué es escribir? Entiendo por escritura la actividad concreta que consiste en construir, sobre un espacio propio, la página, un texto que tiene poder sobre la exterioridad de la cual, previamente, ha quedado aislado…” (Michel de Certeau, La invención de lo cotidiano, México, Universidad Iberoamericana, 1996). ¿Pero qué ocurre cuando no existe la posibilidad de escribir, cuando no se puede o no se sabe leer? Tal es el conflicto por el que atraviesan los personajes del cuento De carta en carta de la escritora brasileña Ana María Machado: José, jardinero, y el nieto, un niño que lo ayuda, se pelean, pero ninguno de los dos sabe ni leer ni escribir; deciden, entonces, comunicarse por carta. “Escribir es producir un texto en una determinada situación y con propósito específico” según Cassany. El tiempo de escritura de una carta representa un espacio absoluto, privado, solitario y personal. Es un alto en el ritmo de trabajo, un espacio íntimo, y a la vez, dedicado a otro que está ausente. Para este trabajo, los personajes recurren al escribidor, quien pondrá por escrito las palabras de cada uno, y leerá lo que él mismo escribió, pero con palabras de otro. El pago impuesto al niño es cumplir la promesa de ir a la escuela, y al abuelo, llevar flores para vender. La función del escriba, el señor Miguel, es desde el principio, la de modificar las cartas con la intención de mejorar la relación entre abuelo y nieto hasta que finalmente llegan a un acuerdo. La escritora pone de manifiesto el valor que conllevan lectura y escritura como hechos sociales y delinea la figura del escriba como el encargado de “abrir el diccionario a cada palabra” debido a que el relato está plagado de “elementos no dichos” en la superficie del texto. Umberto Eco dice que “el texto está incompleto y que tal como aparece en su superficie lingüística, representa una cadena de artificios expresivos que el destinatario debe actualizar”. La Avispa 54

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Notas y ensayos

El señor Miguel es el puente entre el abuelo y el niño, el encargado de actualizar lo dicho por cada uno en beneficio del mutuo entendimiento. Se logra la comunicación con una proyección ejemplificadora: el niño concurre a la escuela, y cuando es adulto se emplea para ayudar a los ancianos a tramitar la jubilación; el cuento finaliza invitando a lectores que sean ellos mismos escritores. Un porvenir para la lectura, entendida como una actividad cultural o de deleite para el hombre alfabetizado, está asegurado en la medida en que es cierto que en el futuro próximo continuará la otra actividad comunicativa: la de escritura. (Armando Petrucci, Leer por leer, un porvenir por la lectura). El problema del analfabetismo está presente aún en gran parte de países latinoamericanos, especialmente en las áreas urbanas. No sólo hombres se dedican a la actividad de escribas, mujeres, generalmente maestras o profesoras jubiladas, escriben, corrigen, sugieren, los textos que la gente les dicta en las plazas o en las estaciones del ferrocarril como se muestra en la película “Estación Central”, Central do Brasil, en el título original, dirigida por el brasileño Walter Salles. La trama similar a la del cuento: Dora, la escriba, lee, escribe y juzga arbitrariamente, si enviará o no la correspondencia, desde un disimulado sentimiento de revancha que le otorga ser la poseedora de un tesoro: el de la escritura y la lectura. A ella recurre Josué cuando su madre muere atropellada por un colectivo para buscar a su padre quien no recibió la carta que hubiese facilitado el encuentro. La historia narra el viaje de la mujer y el niño al norte del país para buscar al padre, Jesús. Provoca una suerte de sorpresa cuando descubren que Dora sabe leer y escribir, actividad que aún a fines del siglo XX es un bien escaso, y esa actividad los ayudará económicamente pues habían perdido una valija con dinero. Josué se reencuentra con sus hermanos, mientras su padre está de viaje, le muestran una carta en la que le pedían a la madre que regresara, pero ella nunca lo supo. Dora se marcha y es ella quien le envía una carta a Josué para que no la olvide. La lengua se vincula directamente con la posibilidad de ser sujeto, 47

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Notas y ensayos

de expresar la voz propia, y Dora, como una “médium”, es quien, gracias a su oficio de escribir, posibilita que los otros digan de manera perdurable “la maravillosa permanencia que otorgan las palabras” al decir de Walter Ong, en Oralidad y escritura (FCE, Bs. As. 1997). De esta manera mantiene viva, como el Sr. Miguel del cuento, la herencia de los escribidores. En los orígenes de la escritura, cuando irrumpió por primera vez en la sociedad, lo hizo necesariamente en sectores restringidos y se constituyó en un elemento de poder secreto y mágico. Para las culturas orales, lo impreso, puede transmitir “una enunciación de una fuente”. La expresión popular el libro lo dice es equivalente a es cierto, de allí que Ong sostenga que “los escritos son inherentemente irrefutables”. Aún cuando lo escrito no tenga valor de verdad, lo fijo en la página seguirá expresando la falsedad eternamente. Desde que la escritura se instala como artificio, reestructura la conciencia, puesto que no se escribe naturalmente, sino que el proceso escriturario está regido por reglas ideadas y definidas concientemente. En ese sentido, la escritura como tecnología de la palabra, implicó una transformación interior de la conciencia: para comprender plenamente no basta con la proximidad, también es necesaria la distancia, algo que la escritura aportó junto con las nociones de secuenciación y espacialidad en el papel. Desde ese entonces, la lengua escrita ha influido en la configuración mental del mundo, y en la actualidad, es posible encontrar sus marcas en las prácticas sociales y culturales, al punto de que la lengua oral llega a ser pensada desde las categorías de la escritura: es frecuente escuchar poner los puntos sobre la íes, o punto final a la discusión o entre comillas en el uso oral de la lengua. La posibilidad de concebir un sistema codificado de signos visibles, por medio de la cual, el que escribe puede determinar las palabras exactas, que luego el lector generará a partir del texto, ha sido la invención más transcendental de la humanidad, un salto más profundo que el que hoy experimentamos, de la cultura letrada a la cultura electrónica, ya que la escritura significó trasladar el habla del mundo oral y auditivo a otro mundo sensorio, el de la vista.

GRACIELA BARBERO

(Mar del Plata) gracielabarbero@homail.com La Avispa 54

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Irene Melillo por Ana Hernรกez

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ENTREVISTA A IRENE MELILLO

Irene Melillo nació el 27 de julio de 1950 en Capital Federal. Actualmente vive en Mar del Plata. Muestras y premios: 2000: “El taller del artista”, muestra interactiva. Museo Castagnino, Mar del Plata.“Unzué Arte 2000”, Pintura, Mar del Plata. “1° Salón de Pintura”, Mención Especial de Pintura, Museo del Mar, Mar del Plata. 2001: “Mar del Plata entelada 01” Casa Museo Bruzzone, Mar del Plata. Salón Nacional “La Mujer y su protagonismo cultural”. La Plata. “Jornadas por la Memoria”. C. C. Victoria Ocampo. Mar del Plata. “El Mar y el Cine”. C. C. Victoria Ocampo. Mar del Plata. Muestra Colectiva, C. C. Auditorium. Mar del Plata. 2002: “Los Cuencos, espacio de arte” Mar del Plata, Pinturas “Taller del Artista” muestra interactiva Museo Castagnino Maestros por el arte I. A. E. Muestra homenaje. C. C. Villa Victoria X Salón Nacional de Pintura AVON. 2003: “Taller del artista” Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino. MDP Muestra Multidisciplinaria “Abuelas de plaza de mayo” Auditorium. MDP Maestros por el Arte. I. A. E. Mar del Plata. Atalaya. Mar del Plata. Artistas sobre Papel. Muestra Itinerante. Salón Arte Ingenuo. EDEA 2003. 2004: Primer Concurso de Pintura Histórica “Salón Nacional Juan Manuel de Rosas” Museo Casa Bruzzone “El viento”. La Avispa 54

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1) ¿Cuáles son tus expectativas respecto a este reportaje? ¿Te sorprendió mi mail? Que algo de lo que diga sea de utilidad para, al menos, un lector… No me sorprendió, me inquietó, es más fácil pintar que explicar…

2) ¿Qué es para vos la pintura o el dibujo? De niña, un juego, luego una expresión elegida... ¿hoy? A pesar del tiempo transcurrido… Y con la conciencia de saber que ya está, qué no hay más que esto; igual, sigue siendo lo que más me gusta e interesa hacer... 3) ¿Tenés un eje temático en tu obra o tus creaciones surgen como algo libre? Los temas surgen… infinitamente. Hablando, escuchando, leyendo... También están las invitaciones a muestras con temas elegidos por 51

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otros y se resuelve con la propia imagen. Un símbolo que me identifica es la silla. 4) ¿Algunos artistas influyeron en tus cuadros o tu temática? ¿Si es sí, cuáles? Todos y ninguno. Uno mira arte todo el tiempo, ni hablar de aquellos que admira ¡Entonces, influyen… aún sin saberlo! 5) Como marplatense, ¿te parece que la ciudad trata bien a los artistas plásticos y pintores? ¿Les da posibilidades? Pienso, que no. Pienso, que gastan toda la energía y los medios a lo que consideran más convocante, la música… los cantantes… 6) ¿Querés agregar algo más como reflexión final? Sí, publicaciones como La Avispa, cumplen con la tarea de que la ciudad conozca más de las diferentes disciplinas del Arte, ¡es la mejor manera de llegar! DIEZ PREGUNTAS SIMPLES: 1- ¿Una pintura? Cualquiera de Edward Hopper. 2- ¿Un artista? Pina Bausch. 3- ¿Un docente que te haya incentivado a seguir? Néstor Villar Errecart. 4- ¿Un pintor marplatense? Pablo Menicucci. 5- ¿Un libro? Megafón o la guerra de Leopoldo Marechal. 6- ¿Un amigo/a? María Mercedes. 7- ¿Un color? Azul. 8- ¿Un animal? Mi perro Blenders. 9- ¿Una fecha? 24 de Enero. 10- ¿Un sueño? Conocer algún Museo de Arte de Europa.

ANA HERNÁEZ

anabelle32@hotmail.com La Avispa 54

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Report aje Local

Osvaldo Picardo por Ricardo MartĂ­n 53

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Entrevista ENTREVISTA A OSVALDO PICARDO Por RICARDO M. MARTÍN “No te creas que tengo tantas respuestas” fue lo primero que me dijo cuando amagué a hacerle la primera pregunta para esta nota.

¿Te considerás un poeta? Es difícil presentarse como un poeta, primero y fundamental. Prefiero siempre hablar de alguien que escribe y que de vez en cuando tiene la posibilidad de tener la gracia de la poesía. A mí personalmente, me es un poco incómodo que se me defina como poeta. ¿Por qué? Porque soy una persona que escribe muchas cosas, y como dije antes, a veces tiene la suerte que la gracia de la poesía se le dé. En esos momentos sí, podría aproximarme a lo que concibo que es un poeta, pero sólo en esos momentos, por eso definirme como poeta me queda grande. Soy, al igual que cualquier ser humano, un conjunto de cosas mientras vivimos. La literatura nos tiene acostumbrados a hacernos una imagen de los autores que leemos que a veces no son tales y como los imaginamos. Por ejemplo, Cervantes y su Quijote, es muy difícil hoy en día, si no sos un profesional de la lectura, deshilvanar lo que es esa obra, lo que se ha dicho sobre Cervantes, el genio sobre el que se asienta el día del lenguaje, etc. Pero qué sucedió, Cervantes, al igual que cualquier otro escritor, vivió necesidades y no solamente fue escritor: El Quijote lo escribió cuando tenía una cierta edad, luego de varios fracasos que él supuso como tales porque no le dieron el dinero que necesitaba para pagar sus deudas. Quiero decir con esto que todo ser humano, escriba o no escriba versos, es un conjunto de cosas y sobre todo, es un proyecto, es alguien que aspira a hacer algo a lo largo de toda su vida, y eso es lo mejor que le puede pasar a un ser humano, y conlleva el derecho a cambiar, a equivocarse, rectificarse, a escribir malos versos cuando comienza, tratar de ir mejorando poco a poco, no creerse en un momento determinado que ya alcanzó la gloria y que ya es Cervantes. Por eso siempre es mejor no poner esas etiquetas, sino estar en el lugar correcto de la dimensión humana que es el proyecto, tener oportunidad de visitar a las “musas” (no que las musas te visiten). ¿Para qué sirve la poesía? La Avispa 54

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Entrevista

La poesía no sirve para nada, y esa es su particularidad. Hay una poeta norteamericana llamada Marian Moore, que tiene un poema precioso que comienza con un verso que te descoloca: “A mí tampoco me gusta la poesía”, y es cierto porque muchas veces el tema que ella señala, es un tema que nos acucia a todos: exigirle al arte que sirva para algo, es cosificarlo, entonces ahí ya tenemos un grave problema, al cosificarlo se lo considera un medio para llegar a otra cosa, como por ejemplo para ganar un premio, una posición en el arco socio-político, o testimonial, para reformar la sociedad. A mi entender, esto no sirve en la poesía y esa inutilidad de la poesía, sin llegar a lo que son las poéticas esteticistas del arte por el arte de fines del siglo XIX, no quiero llegar a eso ni a las torres de marfil, no quiero hablar de estar en una torre de marfil, no es mi concepción tampoco. El compromiso se da por la vida, no se da por la poesía ni por lo que uno escribe, sino es algo que tiene la dimensión humana. Una de las funciones del arte es sacarte del lugar, es decir, luego de ver una película, leer un libro, una poesía, ver una obra de arte, no podés seguir igual, o no podés estar igual que cuando comenzaste, si estás igual, leíste una poesía más, o viste una película más, y si no estás igual, leíste o viste una obra de arte. Entonces podría uno pensar que sirve para eso, pero no es así. Te sirvió a vos para eso. Hay algo muy bonito que decía Borges: La poesía es como una manzana, que no tiene sabor por sí misma, sino que al darle el primer bocado el sabor lo adquiere cada uno con su boca. El sabor está en uno, entonces el gusto o la utilidad está en quien lee un poema, o ve un cuadro, o una obra de teatro: Te sirve o no te sirve. Toda esto es una cuestión un poco teórica. ¿Qué podés decir de las épocas y la poesía? Siempre se recuerda aquello de Heidegger (Martín) que es “La poesía en tiempos de miseria” y antes de él podemos citar a muchísimos otros que hablaron de lo mismo y se quejaron, que tal vez es una queja de “viejos” y de “viejas”, eso escuchaba decir a mi abuela, y no solo a ella sino a gente más joven que yo: “…cómo viene la juventud hoy” o “ah no, los chicos de antes hacían tal cosa” etc. A mí me suena a eso la crítica que se convierte en nostalgia de “todo tiempo pasado fue mejor”. Esa nostalgia es inmovilizadora. La época por supuesto, sí condiciona masivamente, pero volvemos a la dimensión humana. En esta intimidad que se da en la dimensión humana, cada uno debe ir encontrando en la época, un lugar determinado y, cuando hace eso, 55

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está haciendo lo mismo que hizo el hombre de Neandertal cuando se puso a pintar en una cueva, aún cuando en esas cuevas hubiera una sacralidad que ignoramos, que podemos intuir hoy en día. Hay un excelente documental de Herzog (Werner), filmada dentro de las cuevas de Chauvet, en Francia. Esas cuevas permanecieron tapadas durante siglos y allí se descubrieron pinturas y dibujos sofisticados que te hacen recordar a Picasso (Pablo), por lo cual volvemos otra vez a este tema, es decir que el arte, en tantos siglos, no ha cambiado y que Picasso lo que hizo fue imitar a esos hombres de la cueva de Chauvet. Es decir, ahí tenemos paradojas, porque la dimensión humana implica eso, en la dimensión humana está toda esa intimidad. Cuando el hombre —tenga la edad que tenga— encuentra su lugar en la época en que vive, vuelve a comunicarse con aquéllos, son los gusanos del tiempo: se mete por esos gusanos y viaja en el tiempo en el que hay una eternidad que nos comunica, nos hermana a todos nosotros. Esos misterios, esas cosas medias locas, son las que uno comienza a percibir, son las cosas que nos conmueven cuando uno lee un buen poema, una buena novela, cuando escucha una buena música, sea Pink Floyd o Beethoven. El afirmar que “todo tiempo pasado fue mejor” o “¡Qué va a pasar, esto es una barbaridad!” (referido a la cultura) es apocalíptico, no es nuevo tampoco y es prejuicioso totalmente. Ahora bien, también hay que hacer una salvedad: El arte no es cualquier cosa, ya sea el arte de escribir como el arte musical o la plástica, el arte en sí, no es cualquier cosa. No me puedo levantar un buen día y decir “voy a componer la novena sinfonía”, no. Necesitás estudios, necesitás técnicas. Picasso, para realizar lo que hizo, primero fue un excelente dibujante. Todo arte tiene su oficio entonces volvemos otra vez a una categorización que tiene que existir. Entonces si uno lee un poema, puede gustarle o no gustarle, puede conmoverlo o no, pero lo que uno tiene que buscar en ese poema es, si hay oficio o no hay oficio. Si hay oficio, merece el respeto de todos. Es cierto que en esta época el oficio fue desvalorizado. Ahí vamos, un poco con la respuesta a tu pregunta. Entonces, salvando estas cuestiones que dije antes, hay que darse cuenta que sí es cierto, hoy en día el oficio fue despreciado, empobrecido y por lo tanto hay una carencia en lo que uno puede ver en el contexto. Ahora, todo empobrecimiento lo que hace es revalorizar ciertas cuestiones por contraste, hay que esperar que la turbulencia del mar revuelto amaine y empiece a sedimentar y ahí vamos a ver con claridad qué es lo que queda de todo eso, pero La Avispa 54

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no es cuestión de prejuzgar, y decir apocalípticamente que todo lo pasado fue mejor.

¿Subsistirá el valor de la poesía en tiempos futuros? La dimensión humana no se agota; cuando se agote la dimensión humana, se agota el hombre. Los que creemos todavía en el hombre, y eso lo he discutido con algunos darwinistas y escépticos a ultranza, rayanos con una especie de fanatismo, o un utopismo al revés, quienes afirman que es mejor que desaparezca el hombre porque los animales son mejores o que la naturaleza es sabia… yo amo a los animales, me gusta la naturaleza pero cuando me dicen “no, porque en la naturaleza humana está la maldad encarnada y el hombre es malo por naturaleza, es una mala madera…” yo digo, bueno, si no creés en el hombre, empezá por eliminar al hombre pero comenzá por casa: el suicidio es lo mejor, claro. Sin llegar a la idealización del hombre, pero sí viendo al hombre como un proyecto, uno se da cuenta de que esto no es una cuestión de fatalismos, sino que el hombre tiene que conquistar su verdadera dimensión humana para llegar a ser mejor. Si no lo consigue, bueno, esa es la gran prueba de toda la historia de la humanidad, pero mientras esté en esa prueba, el arte va a subsistir y el valor de la poesía también. ¿Qué significa para vos la poesía? Yo, particularmente, no me imagino sin escribir. Es más, cuando me bloqueo o tengo problemas para escribir, no me siento del todo bien. Tampoco creo que necesite de eso como necesito de alimentarme día a día. Ya sería una exageración. Si me preguntan ¿podrías vivir sin poesía? Respondería que sí, que puedo vivir, no bien, pero puedo vivir, pero no podría vivir sin agua, por ejemplo. Ahora, para vivir plenamente las cosas, uno no solamente vive de un sueldo, de comprar alimentos, sino que también plenamente se vive a partir de algo que agregamos que se llama Cultura, que nos hace vivir mejor la vida y aprovechar más ciertas cosas. En ese sentido la poesía me ha servido para eso, para mí, y creo que sería una persona distinta si no hubiera conocido la poesía: No me hubiera llegado a conocer, hubiera necesitado más psicoanálisis, estar con más amigos, muchísimas cosas que hoy las necesito pero sin la explotación del tiempo de los amigos. Creo que la poesía me ha brindado esa posibilidad y no hablo de mi poesía, estoy hablando como lector. 57

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Cada vez que encuentro un lector de poesías, que no escribe poesías, como vos, por ejemplo, lo felicito y le digo que necesitamos mil más como vos… ¿Cómo ves la poesía actual argentina? Hay un cierto desgaste de poéticas anteriores que se ha ido notando con la mal llamada generación del 90`. Hay como una especie de defecto de querer llamar generaciones a cada una de las décadas y no son eso. Primero que la clasificación de generación es bastante vieja y anacrónica, donde se amuchan personalidades para poder sobrevivir y en el arte no hay cooperativismo, no hay corporaciones, éstas fracasan rápidamente entonces no es cuestión de hacer sociedades para tener cierto talento. El talento está o no está. El oficio se adquiere en la soledad de un cuarto, no leyéndose entre amigos ni tampoco creyéndose que un taller te va a dar el título de músico, concertista, filósofo o escritor. Eso es una creencia y un engreimiento que hoy día se ve, ayudado también por una cierta demagogia de la gente vieja que para no quedarse afuera le hace el caldo gordo al pseudotalento de la gente joven. Eso ha ido pasando en las últimas décadas y yo lo veo intuitivamente, pero por las lecturas que he hecho, porque me ha preocupado mucho el panorama de la poesía argentina, lo veo realizado por nuestro contexto histórico y si bien no es la causa directa, sí hay una carga muy importante en el proceso histórico, desde la dictadura militar hasta ahora. La dictadura actuó como un “barrido” y un “borrado”. Barrió con mucha gente, que se exilió y borró una memoria histórica que necesitábamos y cuando pasa esto se producen vacíos que se rellenan con cosas. Entonces el Rock fue algo que llenó ese espacio. En su momento las canciones del Rock argentino y todo lo que fuera la letra de la canción necesitaba siempre parecer poesía para la música. Pero el poema en sí mismo, es otra cosa; no es la letra de canciones. Esto sin desmerecer al Rock y sus letras. Es un ejemplo. Las letras necesitan de la música para conmover. Porque las letras solas, aún las de Spinetta a quien quiero y respeto como uno de los grandes músicos que tuvimos, (a no ser sus poemas) me parece que les falta algo siempre, en cambio vos lees un poema de Mallarmé (Stéphane) y ya tiene música por sí mismo. Son cuestiones que a veces no son equivalentes pero que sí se hicieron, es decir, que ese vacío que se produjo durante la dictadura militar se fue llenando con lo que se tenía a mano. Luego vino la mal llamada generación del 80’ que trató de recuperar La Avispa 54

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puentes y vinculaciones con el pasado, con lo que era la poesía argentina, si es que podemos hablar de poesía argentina, y allí comenzaron a leerse a autores que estaban exiliados, que no se conocían, como por ejemplo el caso de Gelman (Juan) o el de Gianuzzi (Joaquín) o el caso de Leónidas Escudero, que apareció en los noventa. Tu editorial le publicó un libro ¿no es cierto? Es cierto, creo que se llamaba “Sendereando”. ( A Jorge “Chiquito” Leónidas Escudero lo conocí en San Juan en un bodegón de piso de cemento y mesas de madera sin mantel a donde solía almorzar y al que yo iba a comer, de vez en cuando, un delicioso guiso de mondongo. En esa época de fines de los 80’ le publicamos algunas hojas en forma casera que repartíamos en los encuentros de poesía). Hablo de toda una gama de poesía que no se leía o que se había borrado del mapa. Recién ahora se está hablando de Bignozzi (Juana), Mangieri (José Luis) con sus editoriales La Rosa Blindada, Ediciones Caldén y Libros de Tierra Firme, que publicó poesía durante mucho tiempo, tratando de vincular el panorama poético. Hoy en día la poesía en Argentina es una poesía que todavía no ha sido del todo explorada, se habla mucho de los que comenzaron a escribir en los 90’, y de lo que está escribiendo lo que se llamaría la generación cero, del dos mil en adelante. No puedo dar una opinión todavía, sobre ellos. Puedo opinar de algunos escritores que me gustan, que están escribiendo hoy día, por ejemplo, Evangelina Aguilera, Franchini (Gastón) de aquí, de Mar del Plata, ahora, el tema es que aún no han desarrollado una poética. No han desarrollado obra, la están haciendo; son proyectos. Después hay otros escritores que están sobresaliendo, en estos momentos están teniendo mucho nombre, pero que considero que hay que esperar un tiempo para verlos bien. Podríamos hablar de lo que quedó del 80’, como recuerdo, como resabio, como por ejemplo Diana Bellessi que recientemente recibió el Premio Nacional de Poesía. Fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud. También fue redactora del Diario de Poesía que juntamente con la “Danza del ratón”, o la revista XUL, difundieron poesía y fueron muy importantes. Estos artículos los fuimos publicando en la revista La Pecera. Veo que hay chicos muy serios que están escribiendo muy bien y que están haciendo su oficio así que hay que esperarlos. Está Walter Cassara en Buenos Aires… te puedo mencionar un montón, más allá de los que “suenan”. “Suena” mucho Washington Cucurto (Santiago Vega), Fabián Casas, pero son dos escritores que están imitando 59

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modelos antiguos, sin saber que están imitando, porque les falta el oficio, entonces, no es que sea mala la poesía, al contrario, agregan a esta época, a este contexto, algo que faltaba, pero que es viejo, que ya estaba. Si no hubiera pasado lo de la dictadura militar, estos no hubieran sido necesarios. Pero al producirse el “vaciamiento” causado por la dictadura, estos son necesarios. Pero si algún día se hace la historia de la poesía, se verá que ellos están escribiendo igual que como escribió de Lellis (Mario Jorge 1922-1966) en su momento, o Fabián Casas que está escribiendo igual que como escribió Gianuzzi, en su momento, entonces vos decís, pucha, ¿cuál es la novedad? ¿Cómo?, ¿es una burda imitación?, son epígonos. Es decir ¿quién era el más original de todos estos? Va a ser de Lellis o Gianuzzi, no estos. Pero, en cambio, hoy en día la balanza los pone aquí, por ese vaciamiento. Por eso la dictadura y luego los suplementos literarios y todos el sistema literario que se armó a partir de la UBA, Bahía Blanca, etc. potenciaron estas cuestiones y postergaron a otros escritores. Me parece que hablar de todas estas cosas no les importa a muchas personas, nos importa a nosotros nomás, a un grupito de cien o doscientas personas en todo el país y que por lo general se quejan porque no están ellos. Son viejos, no figuran, los critican a estos y a mí no me gusta ese juego, porque es un juego muy psicópata. Tuviste la suerte que tuviste. ¿No tuviste la suerte de estar en Buenos Aires y no tuviste la suerte que te publiquen ahí?, bueno, cagaste, qué vas a hacer, pero ponete contento, vos encontraste a Ricardo Martín (….), tuviste la oportunidad de publicar La Pecera y otros trabajos, yo estoy feliz con eso, aún cuando yo no pueda publicar en Buenos Aires. Pero hay gente que no entiende que en la dimensión humana que estábamos hablando, las cosas pasan por otro lado, pasan por la vida de uno, no por la fama que alcanzás, es por eso que muchas veces trato de evitar este tipo de charlas, que les interesa solamente a cien personas, que no están todas juntas, que están todos peleados, envidiosos, y siempre critican lo mismo. Es cierto que algunos chicos no escriben bien y son soberbios, pero hay que pensar que uno, a la edad de ellos, tampoco escribía bien. Meterse en estas discusiones es “psicopatearse”. ¿Cuándo entraste al mundo de las letras? En realidad yo escribía antes de saber escribir… Le dictaba versos a mi viejo, que eran versos para mi mamá. La Avispa 54

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Mi abuelo recitaba poesías y me gustó eso. Yo era el “raro” de la familia que no siguió una carrera tradicional (su hermano es médico). Que tuvo una orientación hacia Bellas Artes primero y luego a Filosofía y Letras. La magia de la escritura la sentí gracias a mi abuelo, en esa edad de todavía pre-escritura. Mi abuelo materno leía y recitaba poesías. Era Maestro Mayor de Obras, era amigo de Betinotti (José Luis), el letrista de tangos, eran anarco-socialistas que leían, les gustaba la poesía, etc. Pero lo que me señaló a mí era algo que me reveló él cuando dijo “Este chico va a salir poeta”, y me llamó la atención y realmente fue creciendo en mí esa tendencia. ¿Qué escritor te marcó en la vida? En la poesía, una de las personas que me crucé y que me cambió totalmente fue Joaquín Gianuzzi. El primer poeta que leí fue Lope de Vega, en una antología que todavía conservo, y La Dorotea, que me gustó muchísimo. Era mi etapa más castiza, más fea. No quedó nada de eso, por suerte, pero Lope de Vega era para mí una maravilla y mis primeros intentos fueron imitarlos. O sea que comencé con poesía española. Luego seguí con poetas norteamericanos como Walt Whitman, hasta los cuentos de Edgard Alan Poe. De los argentinos me gustaba mucho Leopoldo Lugones, Borges, pero Joaquín Gianuzzi me golpeó fuerte el haberlo conocido, el estar con él, no obstante haber publicado ya mi primer libro, o más bien dicho, el primer libro que a mí me gusta, Quis quid ubi. Poemas de Quintiliano, ya lo habíamos publicado con vos. (Ed. Martin, 1997). ¿Qué libro nunca pudiste terminar de leer? Ahora, hace muy poco, el de Omar Pamuk “El museo de la memoria”, y el de Sergio Chejfec “La experiencia dramática”. No los pude terminar de leer porque me parecieron pesadísimos. ¿Qué le dirías a quien comienza a escribir? Que lean mucho. Que lean mucha poesía ¿A quiénes recomendás que lean? A mí me encanta la poesía francesa. Entonces hay poetas franceses que son insustituibles como Charles Baudelaire hasta los últimos poetas como Henri Michaux, que no tienen mucho que ver con mi poesía, sino que es por una cuestión de gustos. Hay otro que es Phi61

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lippe Jaccottet, que es muy interesante. Hay una antología de poesía francesa que tradujo Fondebrider (Jorge), que está bastante bien. También hay que leer los clásicos. Hay que animarse a leer los clásicos grecolatinos. No es cuestión de leerse todo pero sí sistemáticamente. No tiene que faltar Walt Whitman, ni Leopoldo Lugones, ni Gianuzzi, ni Borges (Borges poeta, al que todavía no se lo ha leído correctamente y se lo descalifica como poeta pero están equivocados). Hay un prejuicio que dice que leer a estos autores que te estoy mencionando es cohibir las facultades creativas de los poetas, entonces es preferible quemar las naves y salir a intentar solos, ¡y con esto se ha hecho cada bodrio! Con esto no se adquiere oficio. Hay que leer algunas cosas por gusto y otras para poder aprender. A Borges le he criticado por sus opiniones públicas, pero su poesía me conmueve. Cuando leo El Golem, me río, por ejemplo. Me divierte. Después, Williams Carlos Williams, un poeta norteamericano que tiene cosas hermosas, muy lindas. Wallace Stevens, traducidos por Alberto Girri, otro de los poetas argentinos que tradujo todas estas obras. ¿En qué estás trabajando ahora? Estoy trabajando en dos libros: uno de epigramas que se llamará “Epigramas de Quintiliano” que ya está listo, y el otro en el que estoy trabajando hace un par de años y creo que se va a llamar “El peso del picaflor” o “21 gramos” no sé todavía. Es de poesía y narrativa. Toco el tema del caso Pesic, aquel maquinero yugoslavo en un contexto marplatense, y se sigue la trama entre prosa y poesía. (Ver fragmento gentilmente cedido por Osvaldo para La Avispa). No es un policial, no tiene una trama cerrada ni suspenso. Van apareciendo distintos personajes. Se va reflexionando a partir de la violencia. Lo que a mí me llama la atención en este libro es cómo irrumpe la violencia en la vida cotidiana. A partir de eso, cómo la violencia no puede interrumpir la vida cotidiana, entonces el libro trabaja sobre eso, sobre lo que queda de la vida y cómo la violencia interrumpe este “quedar”. 21 gramos son los que pierde un ser humano en el instante de morir. También es el peso de un colibrí. La revista La Pecera fue una interesante experiencia ¿verdad? Muy interesante y me produjo mucho placer hacerla. Ahora veo que estás apoyando a La Avispa. Te felicito a vos, a Marcela y a todo La Avispa 54

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su equipo. Si hubiéramos tenido semejante equipo que me contás, podríamos haber seguido con La Pecera pero, como sabés, llevaba mucho tiempo hacerla, seleccionar los trabajos, corregir, armar, etc. Y luego enviarla al país y al exterior, con sus costos, molestar a Héctor Freire en Buenos Aires para “revisar” las ventas en las librerías, etc. Todo ese tiempo hoy no lo dispongo. Pero realmente fue maravilloso. Como te conté, vamos a seleccionar lo mejor de los 14 números que salieron y vamos, si vos querés, a publicar una última, con esa “antología”. Por supuesto que quiero. Dale pata nomás. ¿Pero igual hay un blog, no es cierto? Lo que sale no es la revista, sino un blog con una asociación o vinculación con Facebook, abierto a todo el mundo, se van publicando algunos artículos que aparecieron en las revistas, se puede descargar algunas peceras en PDF, también algunos libros gratuitamente y algunas traducciones y notas sobre algún tipo de actualidad. Ese blog está asociado con otros blogs similares y tiene una página asociada que se va a llamar Página de Poesía de La Pecera. Recibo muchas colaboraciones aún que si querés te las paso para La Avispa. Ok. Osvaldo, muchas gracias y muchas gracias por tu tiempo.

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Entrevista Especialmente para la revista La Avispa, Osvaldo nos obsequió los siguientes inéditos: fin del verano y la noche.

fin del verano

Se termina el verano. Todavía se desparraman hacia el patio las voces de las ventanas altas y abiertas.   Mantengo el libro en mis manos, de una lectura tranquila a la sombra y la gata un lugar exige sobre el libro, ahí, entre los poemas.   No sé qué hacer con ella, su religión la ha convencido de que soy yo quien le trae la noche más temprano y también el viento cuando el sol deja de cobijar su eterna siesta.   La he levantado contra mi pecho, y somos sólo dos, ahora, en el patio, en una tarde prehistórica y algo más fría que las otras. APARECE un olor. Se desata del mar. En relieve contra el cielo, distingo la antigua fábrica de alfajores. En el aire aún siento el olor a chocolate con que las chimeneas nos despedían de una larga noche de sábado.   Aparecen más olores: el de los broncedores sobre los cuerpos enarenados y el de las frituras de pescado en las playas del norte; también, el de la tierra impregnada antes de la lluvia y el alucinante, único, aroma de la lobería del puerto.     Puedo imaginarme cada olor construyendo otra ciudad, con su gente y los edificios todavía iluminados. La Avispa 54

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La vista no la alcanza, la mano no la toca. Pero está ahí, detrás de las puertas. La  ciudad, como la gorda del bar, cocina todos los días.

Entrevista

la noche Cada producto viene con algún defecto de fábrica de modo tal que no sea difícil el abandono y el reemplazo.   Así cada día anudo la bolsa de la basura como una abreviatura del mundo. Me doy cuenta de que la poesía también fabrica esta clase de cosas. De hecho, dan testimonio, varias hojas escritas entre los restos, muchos intentos que ni siquiera glosaban el “adiós” de Calvetti ni “la madrugada” de Giannuzzi.   Aprendo el duro oficio del abandono, y otros, el del reemplazo. Algo así como una higiénica costumbre que aparece de vez en cuando, sin la carcoma de la industria y la escritura.   Apenas con esa diferencia irrepetible entre la simpleza de un principio y la perfección imposible de otro final. GRUPO DELAPALABRA 65


Entrevista Y un fragmento del libro en que está trabajando: PESIJ HABLA ARGENTINO

I pass, like night, from land to land;  I have strange power of speech;  That moment that his face I see,  I know the man that must hear me:  To him my tale I teach. Rime of the Ancient Mariner Coleridge

“La puta se me acercó esa noche, apenas bajé del barco. Me estaba buscando aunque no me conocía, lo vi en su cara”… El marinero conserva todavía un antiguo brillo en sus ojos y parece salido de una película de Kusturica, donde sólo falta la música de trompetas exaltadas y frenéticas. Está en Trebinje, en los Balcanes, donde nació y aún viven sus padres y hermanos. Un barco del puerto viejo de Dubrovnik lo llevó por el mundo, lo dejó atrapado en una cárcel de la Argentina y, en el límite de lo verosímil, lo devolvió a la guerra de Bosnia. No se ha casado ni tiene hijos. “Dios no me ha dado hijos, pero el diablo me dio sobrinos”, dice de repente y con una sonrisa cariada y gris, mira hacia donde una fornida joven sale a la calle con unas bolsas del mercado. Se llama Ivanka y es la hija menor de su hermana Ljubija. Está por casarse dentro de un par de meses, con un médico del pueblo, y toda la familia está con la cabeza en los preparativos y regalos de la boda. Cuando Milivoje estuvo en la cárcel de Azul, apenas podía decir dos o tres palabras en castellano, y repetía insistentemente el nombre de su pueblo, más que para responder a preguntas que no entendía, para indicar el distante mundo en que se hallaban los que podían ayudarlo. Para salir de Sarajevo, con destino a la costa Croata, hay que pasar por allí. Sólo hay un ómnibus al día, que te lleva en un recorrido lento y con infinitas paradas en la ruta, mientras se cruzan vacas y curvas de montaña.  Fue probablemente construida por los eslavos en un asentamiento romano, y abandonado por los sarracenos en 840. Por eso hasta la luz es vieja en este pueblo donde hay un río en medio, un monasterio en un monte, una mezquita cerrada, con su minarete La Avispa 54 66


Entrevista

silencioso y varios puentes de mitad del siglo XVI. No se puede creer que el marinero de los ojos brillantes esté aquí sentado, esperando la boda de su sobrina. El mar ha dejado encerrado en él, la balanza inestable donde se pesaron los sueños y las desgracias. Ahora, desde la orilla del río, ve la silueta de un cormorán en vuelo. Tiene forma de aspa como las de los molinos. Y recuerda a los pescadores chinos que, con una crueldad inhumana, los capturan y llevan en sus barcos. Le anudan cintas de cuero alrededor del delgado cuello. Los cormoranes se elevan hacia lo alto y se arrojan desde allá, se zambullen y atrapan  a los peces. Con retorcidos movimientos intentan zafar de la horca china, inician un vuelo pesado y caen fatalmente sobre la cubierta atragantados. Ha visto esta escena. No la olvida desde que estuvo preso. Esa tortura –me dice– la sufrí en carne propia como un negro cormorán. “Los hijos de puta sabían que no hablaba su lengua, y la tortura era como el esperanto, un idioma que todos pueden entender y te juro que sus bocas escupían ruidos del infierno. Vos, ahí, no sabés si quieren escuchar un bell canto de tenor o si te atragantaban a propósito, para que te volvieras mudo y no se destapara la olla.”. El marinero guarda recortes de diarios y revistas en un bibliorato, en uno de los anaqueles de su pequeña biblioteca. Algunos recortes se los han enviado los pocos amigos argentinos que lo acompañaron en su desgracia; los más antiguos aún los conserva de sus oscuros días del juicio. Me los muestra, mientras vierte con torpeza el agua caliente en el mate. “Así no se hace” le comento sublevado ante la herejía. “El agua debe caer donde se hunde la bombilla, y nunca se usa como cuchara para revolver”. Milivoje sonríe entre los pelos de su barba gris y me deja la pava y el mate bajo mi autoridad criolla. Uno de los biblioratos abiertos deja desparramado un par de recortes sobre la mesa. Elijo uno.  

        “Acusado de asesinar a Marta Godoy, una prostituta de Necochea, en 1979, este marinero yugoslavo fue condenado a 16 años de prisión. Pero resultó ser inocente. En un juicio donde declararon 29 personas, la única que no tenía antecedentes penales ni judiciales era Pessic. Fue condenado. En el calabozo, Pessic, sin hablar más de unas pocas palabras en castellano, hace un dibujo con los rostros de Carlos F. y de Juan H., que luego se comprobaría que eran los verdaderos asesinos de la chica. Son apresados en Sevilla, donde confiesan 67

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Entrevista

el crimen. Pessic se comió cinco años y medio de cárcel... siendo inocente. Fue torturado y castigado. Me di el gusto de despedirlo en Ezeiza, en 1985. Y en su pobre castellano, me dijo: Adiós, mi hermano argentino.” Enrique Sdrech

El marinero de los ojos claros se resguarda en silencio contra el filo de la ventana que recorta el minarete musulmán y la lejanía blanca de un cementerio. A su espalda, queda una puerta y un sillón sobre el que hay un diccionario de inglés junto a una nueva edición de Rime of the Ancient Mariner de Coleridge. Después de la guerra, dedicó su tiempo a aprender idiomas, con una habilidad extraordinaria que le permitió prescindir de profesores. Al igual que en los ciegos, la necesidad fue maestra y consejera para oír y entender lo que nadie oye.  Ante él, no puedo dejar de pensar en la madeja enmarañada de su historia y en el extraño y poderoso instinto por sobrevivir y sobreponerse. Podría tratarse de ignorancia y aletargado olvido, que hubiera logrado finalmente imponerle la guerra; pero Milivoje, ha bebido su propia sangre, y navega aún por un océano de muertos y de serpientes que se hunden en el barro. “El tiempo no te descubre nada gratis; te lo cobra a un precio que no podemos pagar”. Milivoje me sorprende con esta reflexión. Está todavía de espaldas, con los ojos transparentes puestos en la tardecita que se anuncia por la ventana. Hace un buen rato que está ahí, en silencio, mientras leo los recortes y cebo mate. Se da vuelta, ahora, y me pide uno amargo. “Está helado” protesta y se sienta en el sillón, apartando los libros a un lado. Parece como que quiere empezar a desovillar ese pensamiento y aclararlo, Está incómodo. Se vuelve a parar y camina hacia la biblioteca, escoge un libro y lo abre en donde una cinta roja marca las páginas. Lee:   “Siento arder saltar en llamas el río y mi corazón es un pájaro herido por un mar sin límites. Mis manos en cruz mi alma con su boca de mil siglos profecía acostada a mi lado ojos húmedos cuerpo niño, oye la selva romperse. Quiero que el alba última sea un ojo abierto por mis uñas para que se alce dulcísima de pechos salvajes la luz del sueño sin tiempo.”            

Pessic deja flotando el eco de la última palabra. Cierra el libro

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Entrevista

y me explica que se lo trajo de la cárcel de Azul, donde trabajó en la biblioteca encuadernando libros destartalados. Era una manera de estar cerca del idioma desconocido y, de a poco, dejar entrar las palabras como una lluvia disolviendo la soledad. Pegó las tapas y cosió las páginas de este librito que no sabía leer. Luego, le fueron haciendo entender que eran libros que, por desidia o descuido, los milicos habían secuestrado en las casas allanadas y, de una manera increíble, habían ido a parar a la cárcel, como si fueran parte del martirizado cuerpo de sus dueños. Por fonética aprendió la música del nombre del poeta que escribió esos versos en prosa: Miguel Ángel Bustos. Me explica que fue después de la guerra, cuando supo leerlo, con un entusiasmo que le nace de una especial alegría por encontrar, de pronto, en el laberinto de su historia, una salida. Y habla de pájaros heridos de muerte y mares que no tienen puerto, habla del último amanecer que vemos, ante el que la mente se vuelve transparente como el sueño. Habla también, de la confusión y de los hechos de los hombres que se hacen salvajes y se rebelan contra sus evidencias y esconden sus causas. No es difícil creer que hay muchas naturalezas ocultas en el universo de los hechos. Pero ¿quién puede contarlas? Y si alguien pudiera ¿cuál sería el idioma capaz de decirlas?       Mi sorpresa es cada vez mayor y admito que la escena se vuelve de película. El marinero de la mirada brillante se ha vuelto tan oscuro como su caso; no sólo dice cosas difíciles sino que encima cita poesía que nadie entiende; navega en tierra por océanos revueltos y, en tierra, peligrosamente está a punto de naufragar. Le doy un mate aguado para sosegarlo y arrastrarlo hasta la orilla de la mesa. No quiere. La verdad que yo tampoco.   EL MAR TRAE, ahora, maderas, gomas y desechos de la noche. A varios metros, un diario vuela como una gaviota manchada de yerba y de policiales. He visto fotos de una isla hecha por bolsas y botellas de plástico, flotando en el Atlántico junto a cadáveres de tortugas y delfines intoxicados. El polietileno, con ayuda del viento sur, se arruga, canturrea y baila en redondeles que van y vienen entre las carpas deshabitadas. Vivirá una eternidad de más de medio siglo. Más que muchos de los que, noche a noche, como a escondidas, sacamos una bolsa a la calle con la seguridad de que pasarán por ella y desaparecerá de 69

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Entrevista

nuestra conciencia y olfato.

Ésta es mi caminata por la orilla. Grabaría el sonido húmedo de mis pasos en la playa, el graznido de mis ojos siguiendo una bandada en vuelo. Lo volvería a oir sólo para sentir la desolación primera y única de mi niñez junto al mar.         Ahí donde está, desencontrada, esperando la alegría de la orilla desierta.  Irrealidad que busca la realidad. Resaca, también, que queda de una época que no existe.

Osvaldo Picardo nació en Mar del Plata, Pcia. de Buenos Aires, en 1955 Osvaldo Picardo es poeta, ensayista y traductor. Nació en Mar del Plata el 22 de noviembre de 1955, donde actualmente reside y trabaja como docente y director de EUDEM, la editorial universitaria de la UNMdP. En 1995 Picardo fue becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid, España, como investigador de poesía contemporánea. Dirige desde 1997 la Colección La Pecera de la Editorial Martin de Mar del Plata. Publicó: Apenas en el mundo (1988), Dejar sin ventanas la verdad (1993), Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano (1997. Ed. Martin) y Una complicidad que sobrevive (2001. Ed. Martin), libro que le valió el Premio de Poesía del Fondo Nacional de Las Artes. En 2005 publicó la plaqueta Mar del Plata (Ed. Martin) con un poema dividido en 12 partes y dedicado a su ciudad natal. Entre sus otras publicaciones se destacan: Primer mapa de poesía argentina. Solicitudes y urgencias. El noroeste: La Carpa y Tarja (Ed. Martin, 2000). Tradujo junto a F. Scelzo y E. Moore The love poems, de James Laughlin.(Ed. Martin, 2001) , Pasiones de la línea (Poemas de Nicolás de Cusa) (2008. Ediciones en Danza). La Avispa 54

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Fot ografía

Gustavo Ciancio

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Fotografía LA BELLEZA EN LA FOTOGRAFÍA

Por GUSTAVO CIANCIO

(Punta Alta)

Este año, finalmente, pude establecer mi Escuela en la ciudad de Bahía Blanca, donde resido. A partir de las redes sociales (puntualmente el adictivo y odiado por partes iguales Facebook) armé un sitio dentro del espacio de mi escuela llamado “Sólo fotografías”, donde alumnos y público en general están invitados a subir sus fotos, compartirlas y comentarlas (y aquí mención muy especial para vuestra Javiera Miraglia, fotógrafa marplatense que fue la primera en poner una foto a consideración del resto. ¡Gracias Javiera!). Bien, en ese espacio, se han subido fotos de la más variada índole, desde tomas muy sencillas y cotidianas, hasta búsquedas personales, pasando por el documentalismo y la foto testimonial, el fotoperiodismo y las imágenes más disímiles, en blanco y negro y en color. A partir de los comentarios suscitados por las diferentes fotos, puedo, desde la sospechosa posición de “Gran Hermano” en que estoy, observar la tendencia estética dominante, o mejor aún, cuáles imágenes despiertan más comentarios elogiosos, y cuáles pasan poco menos que desapercibidas. Hay, en líneas generales, una marcada inclinación hacia la foto original, ingeniosa, con una cuidada estética, y donde el contenido o mensaje subyacente no es necesariamente lo más importante, sino que se comentan cuestiones relacionadas con la técnica utilizada, en desmedro a veces de las razones escondidas detrás de la imagen, si las hay. En general, a la gente le resulta mucho más sencillo explicar cómo hizo una foto que contar por qué la hizo, y del otro lado, parece importar más el lente utilizado o la velocidad de obturación que aquello que impulsó a la persona a generar dicha imagen. Por supuesto, no se trata aquí de hacer terapia grupal, por lo tanto, desde ya que cada quien está en su derecho de hacer o no comentarios sobre sus propias fotos. De todas maneras, no deja de llamarme la atención la dominante en los gustos fotográficos en general (el sitio de la Escuela es sólo una pequeña muestra, y no sé si realmente representativa, aunque La Avispa 54 72


Fotografía

sospecho que si). Hablo, pues, del gusto por la foto “linda”, que se manifiesta bastante más que el demostrado por imágenes compuestas desde otra óptica menos convencional, o con una estética tal vez más relacionada con otros tiempos (no tan lejanos, por cierto). La foto, hoy, es en sí misma. Se esquiva, pareciera, la búsqueda de un sentido que trascienda la imagen, un sentido exterior a la misma. La foto está ahí, y es lo que muestra. Y pareciera que son pocos (aunque los hay) los que reclaman que la imagen, llegado el caso, sea la que los interrogue, la que genere un diálogo de ida y vuelta y no sólo la sencilla llegada, unilateral, de la imagen al sentido del observador, y allí se agote, con el mero acto de “consumir” esa imagen.

Desde ya, que la discusión sobre la estética y la belleza en general, y aplicadas a la fotografía en particular, no es nueva. Desde sus orígenes, tironeada por esa imposición (falsa) de ser testigo irrefutable de la realidad por un lado, y la necesidad de los fotógrafos de entonces de que su obra sea aceptada como arte (que diera origen a movimientos como el Pictorialismo), la fotografía se debate en la duda acerca de la idea de belleza. Walter Benjamín decía en su “Pequeña historia de la fotografía”, publicada en Die Literarische Welt en 1931: …“Y, sin embargo, lo que decide siempre sobre la fotografía es la relación del fotógrafo para con su técnica. Camille Recht la ha caracterizado en una bonita imagen: “El violinista debe por de pronto 73

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Fotografía

producir el sonido, tiene que buscarlo, encontrarlo con la rapidez del rayo; el pianista pulsa una tecla: el sonido resulta. El instrumento está a disposición tanto del pintor como del fotógrafo. El dibujo y la coloración del pintor corresponden a la producción del sonido del violinista; como el pianista, el fotógrafo tiene delante una maquinaria sometida a leyes limitadoras que ni con mucho se imponen con la misma coacción al violinista. Ningún Paderewski cosechará jamás la fama, ejercerá nunca el hechizo casi fabuloso, que cosechó y ejerció un Paganini”. Pero hay, para seguir en la misma imagen, un Busoni de la fotografía que es Atget. Ambos eran virtuosos a la par que precursores…” Ahora bien, yo creo que, así como el violinista se enfrenta a una partitura y la interpreta con más o menos talento y sensibilidad, el fotógrafo también enfrenta un referente, un “real” y, aunque con otros medios, también lo “interpreta” de acuerdo a su saber y parecer. Habría que ver, para ir encontrándole la vuelta a la necesidad de definir la foto “buena” que parece haber, si no hay un par de elementos más a considerar, a saber: 1) el intérprete es bueno, o malo y 2) la “partitura” que intenta interpretar es bella, o es horrible… En este sentido, a la hora de evaluar los criterios que hacen “bella” a una fotografía, las respuestas operan en dos planos, a saber, las características propias del objeto por un lado y la circulación, producción y recepción por el otro. Según Paola Cortés Rocca, (Fotografía, de la colección Cuadernos de Lectura) entre las primeras se pueden ubicar la noción de imagen no trivial como criterio distintivo de la imagen artística, donde lo estético de la imagen reside en su capacidad de quebrar la visión codificada socialmente, sin perder de vista que estas categorías estéticas son históricas, así como los parámetros que juzgan bella a una imagen. A través de las coincidencias y disputas entre las distintas posturas que conforman la historia de la fotografía, es posible ver una progresiva democratización del concepto de belleza, donde lo bello se encuentra no sólo en los valores clásicos como perfección, armonía, etc. sino también en los objetos más cotidianos, donde se patentiza la confusión entre belleza y verdad subyacente en las fotografías. Así ingresamos en el segundo plano propuesto, donde el discurso artístico es aquel capaz de absorber cualquier imagen; aquel que puede modificar la recepción primera de ciertas imágenes para ofrecer lo estético que hay en ellas. La Avispa 54

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Fotografía

En este sentido, no hay significados estables en lo visual: la fotografía es siempre un objeto en contexto, y es este contexto el que impone el modo en que serán leídas las imágenes. Según Cortés Rocca, “la función verdaderamente política de la praxis fotográfica consiste en evitar la función documental; reconocer la confusión entre verdad y belleza que la constituye. La fotografía debe por lo tanto abandonar el supuesto espontaneísmo, la mirada testimonial, para reconocer y utilizar su carácter de objeto construido y fabricado.” Sin embargo, según Susan Sontag, de acuerdo con la versión usual, lo que hizo la fotografía fue usurpar al pintor la tarea de suministrar imágenes que transcriban la realidad con precisión. Al apropiarse de la tarea de retratar de manera realista, hasta entonces monopolizada por la pintura, la fotografía dejó a la pintura en libertad para su vocación modernista: La abstracción. En el arte de lo fotográfico, ocurrió algo similar. Daguerre nunca concibió la idea de ir más allá del marco del pintor naturalista, mientras que Fox Talbot advirtió de inmediato la capacidad de la cámara para aislar formas normalmente imperceptibles para el ojo desnudo y jamás registradas por la pintura, imponiendo así una nueva concepción de lo bello: la visión fracturada, desconcertante, que sólo brinda la cámara. No obstante, con el tiempo, esta visión se fue extendiendo y adecuándose a estas fotografías. Lo que antes veía sólo un ojo inteligente, ahora lo puede ver cualquiera. El criterio de Paul Strand y Edward Weston —las fotografías tendrían que ser ante todo bellas (es decir, bellamente compuestas)— hoy parece estrecho, demasiado obtuso ante la verdad del desorden; han perdido interés para mucha gente, mientras que los fotógrafos franceses e ingleses del siglo XIX como Atget, cautivan más que nunca. Los modernistas ambiciosos como Weston y Cartier-Bresson, que entienden la fotografía como una manera genuinamente nueva de ver (precisa, inteligente, hasta científica), han sido desafiados 75

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por fotógrafos de una generación posterior, como Robert Frank, que quieren una cámara no penetrante sino democrática, que no se proclaman como adalides de una nueva visión. En la presente modalidad histórica de desencanto, la noción formalista de belleza atemporal resulta cada vez menos convincente. Las generaciones recientes de fotógrafos prefieren mostrar desorden, pero a pesar de las manifiestas pretensiones de una fotografía indiscreta, improvisada, con frecuencia cruda, de revelar la verdad y no la belleza, la fotografía todavía embellece. Contrariamente a lo que sugieren las declaraciones del humanismo a favor de la fotografía, la capacidad de la cámara para transformar la realidad en algo bello deriva de su relativa incapacidad como medio para comunicar la verdad. Si el humanismo se ha transformado en la ideología reinante entre los fotógrafos profesionales ambiciosos —desplazando las justificaciones formalistas de su busca de la belleza— es porque enmascara las confusiones sobre verdad y belleza que subyacen a la empresa fotográfica.

GUSTAVO CIANCIO

https://sites.google.com/site/ojomineral http://ojomineral.blogspot.com

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Museo de Arte Contemporรกneo en Mar del Plata 77

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Notiavispa MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO EN MAR DEL PLATA Para los del mundo literario tal vez no sea de mayor relevancia, pero en ese lugar en donde cada quien es marplatense a su modo, con sus paseos y su manera de vivir la ciudad, la noticia de que habrá un museo de arte contemporáneo, probablemente les habrá sorprendido en su momento, tal vez se está enterando ahora, en todo caso implica siempre una cuota de comentarios, criticas, dudas y demás yerbas. Yo no tengo grandes novedades al respecto, tal vez pueda ponerlos al día de un par de datos de público conocimiento para aquéllos que no los tengan. El proyecto es de la provincia, está a cargo de un grupo de arquitectos que ganó por concurso con su proyecto y se llaman Monoblock. Hay más datos pero seguramente el Sr. Google será más preciso que yo. Convocados por Alejandro Fangi, y ahora por cada uno de los que estamos, se generó un colectivo de artistas al que inmediatamente se incorporaron personas de todas las áreas (gestores culturales, arquitectos, periodistas y cualquiera que esté interesado en participar), ya que es un colectivo abierto y en crecimiento. Si le interesa, usted está invitado, los lunes a las 19:30 en La Gringa. Surgen ideas en torno a esta nueva situación: un museo de arte contemporáneo llega a la ciudad. En forma particular cada artista tendrá su impresión personal, no sólo en relación al museo por venir sino a los museos en general, la convocatoria a reunirnos dio lugar a reflexiones más específicas, concretas, si se quiere más profundas. . Como colectivo artístico se nos ocurren acciones para darle un marco de bienvenida al museo, desde lo personal haremos el recorrido que nos sugiera incluido el sentido y finalidad de nuestra La Avispa 54 78


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propia obra. Qué hacer con lo hecho, el sentido de lo escrito, pintado, fotografiado, esculpido, es algo que cada artista pasa mucho tiempo elaborando, consciente o inconscientemente. Desde lo urbano, vemos el museo y la primera impresión es estética, me gusta, no me gusta, los arquitectos y los conocedores del tema tendrán una mirada mas profunda sobre lo edilicio.

Cada persona podrá reflexionar frente a este lugar nuevo, en todo sentido con la profundidad y desde los ángulos que le permitan su experiencia previa, pero es indudable que no nos es indiferente, al menos a la gran mayoría. Desde la vereda, mientras nos comemos un “chori con fritas”, podemos ver cómo crece la mole detrás, a paso lento pero seguro y apurando el bocado con alguna cosa, seguimos pensando: ¿qué habrá adentro, quiénes organizarán, qué tan contemporáneo será; qué es contemporáneo, cuándo estará abierto al público, será de acceso libre y gratuito? ¿O tendremos que disponer de sendos morlacos para ver arte? ¿Habrá un espacio de interacción? Talleres, becas, ¿vendrá Maman como prometía la fotito?*…el sinfín de dudas que puedan aparecer, de allí, lo bueno. Desde el comienzo el proyecto tuvo una carga política y social muy fuerte, no pasó desapercibido y de a poco la ciudad va incorporándolo, cuando deje de ser un lugar de dudas y a medida que se van estableciendo sus certezas… el cartel con el proyecto terminando, los cimientos, las paredes, el final de obra, la gestión… Para esa época ya será nuestro museo, con lo que traiga, nos guste o no nos guste, nos parezca o no nos parezca, cómo se hizo, dónde o quiénes. Es nuestro, como pasó con la fuente de la peatonal, que a fuerza de ser criticada por fea, la terminamos queriendo y cuando la sacaron 79

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más de uno extraña la vieja fuente celeste de la catedral. Porque uno quiere lo que conoce. Y el museo será en la medida que nosotros lo hagamos, porque visitarlo es hacerlo propio, y de ahí en más cada acción en relación al museo será incorporarlo, así sea que decidamos no pasar por su vereda, porque las acciones generan los vínculos. Mar del Plata tiene un Museo de Arte Contemporáneo, a modo de las grandes ciudades, algunas décadas más tarde que en algunos países, más temprano que en otros ya está aquí. Yo tengo mis opiniones, mis esperanzas, mis dudas, mis ganas, eso no es importante en sí mismo, pero imagínese la energía de todos aquellos a los que el museo les moviliza al menos una duda, al menos una opinión, definitivamente, seremos los marplatenses el motor de muchas cosas en torno a ese lugar. Ya generó tanta reflexión a su alrededor que a mí no me queda otra que decir, bienvenido Museo… suerte en lo tuyo, yo sigo trabajando en lo mío que ya suma buena carga reflexiva a partir de tu aparición.

* “Maman” Escultura de Louise Bourgeois que representa una araña de diez metros de alto y ancho. Generalmente debido a su tamaño los Museos y las galerías la montan en el exterior, en argentina estuvo en PROA en 2010.

JAVIERA MIRAGLIA

esquelense67@yahoo.com.ar (Mar del Plata) La Avispa 54

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CARLOS RIGEL

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Dar la cara REFLEXIONES DE AUTOR Por CARLOS RIGEL rig58@hotmail.com

GENERACIÓN Y CLIVAJE Al sentarme en un café de San Justo con Paula Pimentel, luego de una crónica periodística que brindó al aire en la noche helada del oeste, lo advierto de inmediato: Ella tiene 26 años, la doblo en edad; pertenece a la generación del ‘20 distante todavía a casi diez años en el futuro. Así como Nielsen, Forn, Martínez, Litvak y otros, entre quienes me cuento, pertenecemos a la generación del ‘90, bien, ella pertenece a la generación que nos sucede. En otras palabras, en 2020 habitará la cima de la ola.

Hace poco se especulaba en Facebook si la vida es un círculo o una espiral. Rápidamente se definió un bando defensor de la circularidad personalizada. Único protector de la espiral y el resorte, quedé muy pronto aislado. No importa: mi vehemencia me dice que nada en esos sitios puede ser muy serio. Pero persisto en mi defensa del resorte, porque describe un círculo visto de frente, pero que es sólo aparente. Cumple un ciclo, es verdad, pero la virtud del emblema matemático es que no cierra. En efecto, está condenado o a descender o a ascender. La variedad de la espiral es que expande su radio en cada revolución. De combinar ambos fenómenos de la lógica, resorte y círculo, es que quizás Moebius tomó una cinta, la cortó, giró el plano de uno de sus extremos y luego de conectar ambas puntas de nuevo creó esa figura retorcida que despierta la imaginación, muy semejante a un «8» y que simboliza el infinito. En otras palabras, hay que alterar una premisa para quedar encerrado y sin solución. Por suerte la sociedad humana parece estar protegida de ese fenómeno. Pienso en Paula, ¿dará que hablar?, ¿apostará al premio-trampa del ascenso rápido, o al trabajo digno de escribir sin esperar nada?, ¿renunciará o permanecerá? Recuerdo las palabras de Orwell: «Ella es el futuro». Ella y otros artistas de su edad heredarán la tierra en pocos años. Cuando llegue el ‘20 tendrá alrededor de treinta años, su narrativa La Avispa 54 82


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habrá alcanzado la madurez y comenzará la secuencia principal, que en las estrellas del cielo, como nuestro sol, constituye esa edad estable en sus brillos, distante del comienzo pero lejos todavía del convulsivo colapso último, región productiva que en Paula durará quizás treinta o cuarenta años, o tal vez más, no lo sabemos. Ahora bien, ¿se refugiará en el periodismo o saldrá a los espacios infinitos e inestables de las ficciones? ¿Indagará las tragedias sociales o explorará la condición humana? ¿Elegirá la palabra ética o la estética? Demasiadas dudas para recibirla en mi puerta generacional. Bioy

«Pasá, abrí tu carpeta y empezá a leer. Ya veremos qué pasa». Así le dijo un profesor de Lengua y Literatura a Abelardo Castillo en los parajes provincianos de San Pedro cuando él comenzaba, con sus cuentos bajo el brazo, a transitar como narrador esa avenida amplia que es la escritura. Él nos contaba en 1989 esta anécdota de sus comienzos mientras un grupo de jóvenes recién triunfantes escuchábamos en él nada menos que al jurado elegido por los organizadores de la Bienal de Arte. Él y Adolfo Bioy Casares habían recibido un aluvión de tres mil carpetas para evaluar. De allí salimos nueve ganadores en igualdad de condiciones. Esos muchachos vigorosos, refunfuñones o perplejos, éramos la generación del ’90. Pasaron los años, lineales o erráticos, previsibles o convulsivos de la sociedad nacional. Algunos cayeron, otros desaparecimos, otros permanecieron y hubo incluso quienes crecieron y son dignos representantes de aquella tormenta creativa. Inevitable detener el escrito en la figura de Gustavo Nielsen, quizás el más representativo de aquellos jóvenes hoy en la cima legítimamente ganada. Recuerdo que en esa oportunidad Juan Forn fue descalificado 83

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Dar la cara

de entre los ganadores de la Bienal por ser el corrector de EMECÉ Editores. Mala pasada. Supe hace pocos años que de nuevo quedó afuera del circuito por denunciar un premio literario con trampa. Distinto a ellos fue Guillermo Martínez, quien aceptó la porquería de Editorial Planeta y ahora anda por ahí, escabulléndose entre los matorrales urbanos del éxito a cualquier precio. Pero qué poco dimos, carajo, si esperaba tanto de esa generación olímpica como si no fuera yo parte de ella, como si fuera un turista. No entendí que la realidad también me pasaba. Ahora no importa si crecimos y nos multiplicamos, si fuimos prolíficos o mezquinos, si terminamos ahogados por los ‘90 o si partimos en balsa rumbo a la soledad del náufrago, si fuimos éticos o títeres editoriales, anfitriones o evasivos, si terminamos en el Cervantes para recibir el premio del rey o la limosna de un avaro en la puerta del teatro. Ya nada de eso importa, otra generación termina de aparecer. Lo que sigue está aquí, sentado frente a mí al otro lado de la mesa en la figura de una muchacha pequeña de apariencia frágil. Cuesta integrar tanta potencia narrativa en su imagen débil, pero Sábato prueba que prosa y fisonomía no se dan la mano. Consistentes con el ritual del café en Doménica de San Justo (ella pide un té) cruzamos ejemplares autografiados, así recibo de ella Entrelunas de editorial Auenk, 2008. Devuelvo el gesto con el título de mi autoría REM de editorial POL, también del 2008. Y luego de mancharlos de pensamientos dubitativos y firmas, abrimos ese espacio de eternidad habitual en quienes enfrentan a menudo la página en blanco. Paula Pimentel, pero también Christian Malattia, Víctor Orellana, Kassan, Lorena Fernández, y otros miembros —anónimos al mercado en muchos casos—, son de nuevo el ciclo de la ilusión, la revolución del resorte, otra vuelta del espiral expansivo. Ascenderán lo bastante alto como para alcanzar la generación del 2050. ¿Serán buenos anfitriones generacionales? Ése es el ciclo. Así debe ser. Las preguntas siguen abiertas, el círculo no debe cerrar jamás. Los pulsos sociales funcionan de esa manera: El estado del mundo se lo puedo reclamar a mi padre hasta que mi hijo me lo reclame a mí.

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Talleres ALFOMBRAS DE TERCIOPELO Ya habían pasado tres malditos días y se encontraba sin pegar un ojo, bebiendo desaforadamente coñac y café a la vez. Pensando en nada, escuchando jazz, pensando solamente en el ritmo lento de las cuerdas de la guitarra, en el sonido imaginario de las manos al tocar rápidamente el piano, en los pulmones fuertes del saxofonista. Con un tazón de café espumante en la mano y un cigarrillo que se consumía lentamente agazapado entre los dedos. Escritos mezclados con periódicos y libros que empezaban a ocupar toda la casa y no sólo el escritorio desordenado; discos apilados al costado del tocadiscos color madera. El reloj de pared con las pilas secas y gastadas. Gardel canario prisionero sin culpa alguna entre rejas de alambre y metal. Caminaba de un lado al otro contando las baldosas gastadas y sin limpiar, abriendo y cerrando el inútil encendedor de metal que prácticamente ya ni funcionaba. Silbando y tarareando mientras que el disco giraba lentamente y el sonido retumbaba despacio sobre la biblioteca llegando hasta sus oídos, creando en su cuerpo una sensación de tranquilidad y alivio exquisitos, pocos placeres igualables consideraba él que existía en esta vida como la buena música y los buenos libros. A duras penas prendió otro pucho con el estúpido encendedor. Largó una bocanada de humo. El disco por momentos se tornaba positivamente interminable aunque eso no le molestaba en absoluto. Paseando por el estrecho y largo pasillo, mirando las habitaciones vacías, buscando con la mirada algo, admirando las alfombra que había colocado Laura unos días antes de morir, tuvo de repente la insoportable certeza de que no estaba solo en la casa, o en su sueño de la casa, porque de pronto el pasillo era más estrecho y más interminable y la luz de la antigua lámpara que pendía de un cable y que nunca había funcionado del todo bien ahora parecía iluminar intencionalmente la silueta de una sombra que se movía en una de las habitaciones. Pero no era un sueño, porque todo seguía en el mismo sitio, el café seguía tibio y el cigarrillo aún no se extinguía. Sin embargo el disco había dejado de sonar y un extraño ruido de radio ininteligible se escuchaba en su lugar. Lentamente y sin llamar la atención en absoluto el reloj de pared comenzó a dar sus campanadas. Eran las tres de la mañana pero las campanadas continuaron lánguidas e insistentes. Laura salió de la habitación cargando una pila de libros en un La Avispa 54 86


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brazo y una bolsa con periódicos en el otro. Él la miró con tristeza y aunque creyó imposible pronunciar palabra alguna dijo: —No quise matarte… yo sólo… —Lo sé —respondió ella sonriendo con comprensión infinita—. No te preocupes, sólo vine a ordenar un poco... El cigarrillo comenzó a quemarle los dedos pero él no logró moverse de su sitio, parado en el pasillo sin principio ni fin, no podía dejar de mirar cómo Laura iba y venía por la casa revolviéndolo todo, la sonrisa ya desaparecida de sus labios, amontonando papeles, libros, ropa sucia, trastos viejos, recogiendo restos de comida y envases de bebida… —¿Qué me mirás?, vamos ayudame —le dijo ella mientras sostenía con una mano una caja de cartón repleta de diarios y con la otra unas latas de cerveza vacías. Él no pronunciaba ni una sola palabra. Estaba atónito por lo que estaba ocurriendo, tan ilógico, irreal, hermoso y a la vez tan horrible y apasionante. Por momentos, cuando ella pasaba por al lado suyo con su vestido blanco, el aroma a perfume francés le traía tantos recuerdos que parecían estar sepultados. Las lágrimas corrían por sus arrugas; sentía la necesidad de tirarse a sus pies, pedirle perdón, abrazarla, hacerle el amor, tantas sensaciones. Pero no podía mover ni siquiera un músculo, se sentía tan frágil, tan estúpido. Ella se volvió a acercar hacia él lentamente, tocó su pelo sucio y desprolijo, pasó sus manos suaves y finas por su cara barbuda y desganada. —Te perdoné hace tiempo, no llores —dijo ella mientras acariciaba su rostro con dulzura. —El arma se disparó… yo nunca quise… —tartamudeaba él mientras gran parte de su cuerpo temblaba mucho más aún que sus labios. —Shh, no temas, pasó tanto tiempo que ya forma parte del olvido, animate, servime un trago y poné buena música, no ese horrible jazz que escuchás siempre. Se miraron fijamente, largamente y ambos quedaron inmóviles uno frente al otro, las campanadas se acallaron, el canario parecía dormido o en éxtasis. Ella retrocedió unos pasos sin dejar de mirarlo y abrió los ventanales de par en par dejando que el sol alumbrara todos los rincones de la casa. La luz arrasó encegueciendo todo a su alrededor. Inmediatamente él cayó de rodillas, no soportó el ardor. Las 87

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llaman tomaron la casa en cuestión de segundos. Ella se desvanecía lentamente al igual que todo lo que la rodeaba. Tirado desde el suelo pudo observar su perfecta silueta ahora en descomposición al igual que su propio cuerpo.

SETTEMBRINO YONATHAN 17 años - (Punta Alta) asterion2012@hotmail.com.ar

SEDUCCIÓN Sumergido en el cántaro                  de tu embrujo atesoro el oropel              de tu mirada En tardes pasivas                   bañas la calma    de tu indiferencia donde roza fugaz el amor  Allí en el ángulo mismo                   de la vida atrapado en la piel                    de tus latidos me envuelve tu seducción

ELENA NÚÑEZ

(Mar del Plata) elenanoes@live.com.ar La Avispa 54

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VIOLEN A LA NORMA Agradezco a los exagerados quienes están más allá de los límites y matan al patrón. Su vistazo cae tras la frontera de los desmoldados por esa realidad que confina. Perseguidos y chivados de bizarros o de locos, protestan fuera de chalecos convenientes. A ellos aplaudo. Mentiras empujadas por corbatas y ratis (para ahogar de miedo a lo otro, lo prohibido) son enterradas como balas en mil sienes. La revolución de los sujetados cuestiona: ¿Qué hay de innegable en esta ciudad enferma?

Que sus espinas corten alambre y anden donde quiera su estilo sin que sus púas se paren por nada. Locos sin cobardías, a su éxito sumo mis pliegos

Javiera Miraglia

Son miradas frecuentes, echadas en las esquinas chicas-trans y borrachos que a nivel o desde el suelo piden permiso para ser, pero el vientre amputado vomita su rostro asqueado de tanto veneno. Su lucha remendará la justicia hasta que este mundo deje de ser.

MAXIMILIANO COSTA MARTÍNEZ

(Mar del Plata) - maxcosta333@gmail.com

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Talleres MANTAS NO MANTRAS En rebanada la carne tsunami de chapas en vuelo Mary Poppins hacia donde se estanca el olvido. Ojos delivery en la nada, tu nada. Te apuntan índices Burguers que gritan vibratos oscuros, melodía escatológica echando viento en tu cara. Pearcings esvásticos encastrados en los ombligos rollizos y vos ni identidad. Susurros mesiánicos empujándote al paredón del misti-cinismo. Ahí quedás fetal porción maniatada.

ALICIA CORRADO MELIN

(Mar Del Plata) alycorradomelin@gmail.com

EMBARAZO El pequeño ser humano tapa sus sentidos con el tibio y palpitante líquido. No quería responder al llamado de la Tierra, pero se vio obligado a penetrar en las entrañas de esa mujer que lo esperaba con cariño. Evoca con nostalgia la nada negra y muda de la que proviene. Su descanso breve terminó. Dueño de una conciencia que olvidará todos los secretos de la naturaleza, deberá buscar el sendero que le ayude a recordar quién es. Ya es hora de parir un nuevo Yo.

ADELA V. CASTRO

adelamdp@gmail.com Taller literario “El tintero azul”, (Mar del Plata) La Avispa 54

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LITTLE SQUARE LAMENT

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Todavía escupimos garras en la noche; todavía besamos con la ingenuidad de ser queridos; todavía agolpamos en el trastero un manojo de principios irreductibles; todavía nos ahogamos y huimos a los espacios de aire a charlar con nosotros. Todavía somos nuestro mayor enemigo, el más íntimo, todavía nos cubrimos de sed para que nos moje a gusto la vida. Pero al fragor de las alas en pura batida le sale artrosis por sus hijos, los soñados. La mueca del destino nos ha torcido. Pero sabemos que pereceremos luego de vivir, ni un minuto antes. Jamás nos creímos el cuento de la buena pipa esa, que se los fuma a todos, sin piedad. Nos soñamos en una patria libre y acabamos conviviendo con los vagabundos que sostenían esa patria a cuestas. Nos poblamos de vacío para que lo llene algo grande, conmovedor. Nos cansamos de criticar al oro que nos perdía y nos pierde. Y hoy de pie o en cuclillas lloramos sobre el frío pavimento; mientras urdimos, ansiosamente, la próxima pirueta.

IÑAKI RUBIO

Taller DELAPALABRA (Mar Del Plata) ignetworker@gmail.com

Javiera Miraglia

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ha de vomitarse la escritura lanzarla de a cruentos espasmos con fuerza sentir el primer repliegue en el plexo subiendo el placebo de cada sílaba detenerlo entre las pieles del esófago concibiendo el fuego de lo que crece irascible en las fauces de la caverna tibia sentir los trozos de cada letra raspar la envergadura semántica en furiosa cadencia presionarla contra las rocas de la cueva aunarla con la savia sabia de la saliva y en un chirriado ronco dilatado himno lírico de parto reventarla contra el papel hasta dejarla forastera huérfana de útero sola

CARLA YANINA FRANCAVILLA Taller DELAPALABRA (Mar Del Plata) yafrancavilla@yahoo.com.ar

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2 DE ABRIL - 2012 no llenen la herida de ojos tómenla en sus regazos liberen la paz esa mariposa colmada de perdigones                                                 y caricias emoción llena de balas mi mente se suicida en las islas descanso en el olvido de un pueblo pido y como apenas ruego al Dios que escupió plomo enemigo tengo sueños infuturos podrido el corazón frío de gatillos

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y la vida llena de muertos vivos

SIN AIRE Ayer dormía y en sueños te vi, estabas boca arriba sobre rieles; de la nada, una sombra gigantesca, como una locomotora, se detuvo sutilmente sobre nuestros cuerpos, ahora tu espalda entera estaba sobre mí. Me faltó el aire, fue clara la tridimensionalidad, entre la mole de hierro y yo, vos. Si no, la hubiese dejado seguir, quieta, así como soy, intacta entre sus ruedas, sin alarmarme y segura de que todo pasa porque las dificultades no son eternas. Pero la opresión de tu cuerpo sobre el mío me quitó ese aire. 93

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Desperté en una bocanada profunda y mientras razonaba que era un sueño te vi entrar a la habitación, apurado, buscando un abrigo, te estabas yendo y leí en tus gestos una preocupación que te distanciaba. Te dejé ir sin preguntar, sin darle demasiada importancia a tu apuro porque sabía de tus actividades de esa mañana, soleada y refrescante para mi, con mi mente a doscientos metros de tus preocupaciones. Una dualidad en la que intentaba vivir. ¿En ese preciso instante, ni uno antes ni uno después yo, tenía algún problema? Planteado así, no. Pasaron unas horas y en un lapsus de contradicción recordé el sueño, al hacerlo lo convertí en un posible presagio o una visión: ¿Estaría por pasarte algo? ¿Y si ese instante no era nuestro? ¿Habría ocurrido un accidente ferroviario? Pero sí fue que desperté sin aire, con una opresión en mi pecho. Llegaste al mediodía tranquilo, te había ido mejor de lo esperado por lo visto. Almorzamos entre comentarios sin fondo y caricias sin compromiso. Luego, mientras servía el café, comencé a balbucear el relato de mi sueño al mismo tiempo que pensaba si sería conveniente hacerlo. Mi pensamiento debe haber sido como un rayo negativo, predispuso tus ideas para arruinar una siesta que se perfilaba amorosa. Surgió justo ahí la interrupción, una pregunta tuya, inesperada, tan inesperada que el sueño casi se diplomó de presagio. Si me habrán dicho miles de veces, los pensamientos mueven las energías que crean nuestra propia realidad. Te di una respuesta y no te gustó, y la pretendida por tu intención, a mí tampoco. La tarde cambió, y la noche se convirtió en soledad. Sólo a una de las personas de esa fiesta a la que íbamos a ir juntos la habías declarado tu enemigo. Fui igual porque aunque en su momento también fue para mí una decepción, pude permitirme suspender el rencor y disfrutar del resto. Pero vos no. El día hubiese sido perfecto, mañana soleada, siesta vertiginosa y noche de cena y buena música. Decidí entonces estar a cuatrocientos metros de tus preocupaciones. Llegué a la fiesta, las luces de mi auto alumbraron en la calle la transparencia de una lluvia fina y persistente que abrillantaba unos rieles abandonados. Los ignoré, no quise recordar el sueño. Entré y saludé inventando una excusa por tu ausencia. Sentada sin hombre me pregunté por ése mi instante dual. Pensé que en realidad no sabía del apuro por irte a la mañana ni de tu serenidad al volver. De La Avispa 54

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la excusa de tu repentina pregunta para arruinar una siesta, de la oportunidad de mi respuesta para no terminar juntos el día. No fue la culposa energía de mis pensamientos la que creó mi soledad de esta noche. Bailé con cualquiera y me faltó el aire otra vez. ¿En este preciso instante estaremos siéndonos fieles? Yo sí. Son las tres de la mañana y vuelvo vencida bajo el ritmo acompasado del limpiaparabrisas con tu desánimo en mi cuerpo. Sin darme cuenta cómo, llego a nuestra casa y encuentro una silla hacia el sillón que está frente al televisor, sobre ella una caja vacía con una última porción de pizza, las pantuflas desparramadas junto a la botella de cerveza y el vaso tumbado. Y allí mismo me convenzo de mi dramatismo, yo en la fiesta y mañana podrías haber despertado como nuevo. Tomé tanta distancia. La escena es sólo un cuadro mudo de tu necesidad de estar con vos y pensar. Subo a nuestro cuarto y comienzo a palpitar miedo. Me acerco a escuchar tu respiración y te traspaso. Sos aire que no puedo tomar. Suena el teléfono, saltás, lo atendés y veo tus gritos, ya no te escucho. Tirada en el asfalto te puedo acompañar igual en el trayecto hasta esa curva en la que algún borracho en contramano se habrá estampado contra nuestra soledad.

NORMA CORRAL

corral_n@hotmail.com

LA CUESTIÓN DEL HUMO La ciudad se llena de voces. Las voces son despiadadas con otras voces. Dejan palabras de propina en cualquier mesa, sin necesidad, sin propósito —o sí—, como si nada. Disparan a diestra y siniestra con una liviandad temeraria y quedan en el aire, ondulando como el humo, expandiéndose hasta amontonarse en algún rincón, como mierda, como la mierda que congénitamente encarnan y de la que GRUPO DELAPALABRA 95


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no nos liberamos. Porque salvo algunos, unos pocos, que hacen de su silencio una patria solitaria, los demás —nosotros, los de las voces— rebalsamos de hipocresía si tiramos la primera piedra. Y las palabras de ella, vecinos, parientes y compañeros de trabajo, que de la forma más tangencial me encontraron esa tarde, quedaron ondulando en mi cabeza, amontonándose en sus rincones. Apuré el cigarrillo, por cuestiones de ordenanza, para entrar al café de la diagonal. Poca gente. Lule se acercó y nos saludamos, se hizo algún comentario cualquiera, algo sobre el tiempo y le pedí un café que vi bajar hasta la mitad, sin sorprenderme por la demora de Lucho. El silencio contribuía al ruido —a las voces— en mi cabeza. Entonces optaba por entrar al ciclo del movimiento en la diagonal, los rostros desconocidos, los cuadros de las paredes; probaba con todos los elementos de distracción, el culo de Lule que cada tanto era eclipsado por las mesas, danzando al tiempo que marcaban los tacos contra el parquet. Pero al final, las voces siempre estaban ahí. Lucho entró sin mirar hacia los costados, para dirigirse a la mesa del fondo, donde yo lo esperaba. No había terminado de acomodarse cuando Lule se acercó a indagar sobre su apetito. Él quería una gaseosa y un sánguche de miga. —¿Tostado? —preguntó la camarera. —No. Un sánguche de miga, simple, de jamón y queso. Lucho no tardó en comentar la forma en que la naturaleza había agraciado a Lule. Yo hubiera querido fumar. A esa altura del jarrito, el cielo raso me resultaba nostálgico con sus manchas amarillentas por el humo de otras épocas, antes del apartheid al fumador. Incontables veces había visto el humo expandirse hacia aquel cielo raso, sentado a mitad de la silla, con el estómago lleno y la espalda contra el respaldo. Las sobremesas jamás volverán a ser lo mismo. Ahora toca el oprobio de retirarse, de salir a fumar entre el frío o la lluvia o la soledad, por incordiante, insano, por oler mal —lo mismo que se argumentaba sobre los negros, en el otro apartheid. Lule, con gran destreza, trasladó la gaseosa y el plato desde su bandeja a nuestra mesa. Le di el bajón final a mi café y pedí el segundo. Permanecimos un momento en silencio, pensativos. —No entiendo por qué los sánguches de migas se llaman simples y dobles —dijo Lucho—. Éste sánguche es simple, tiene jamón y queso entre dos panes. Los triples tienen tres panes y doble relleno. Entonces, si nos basamos en el pan, deberían llamarse dobles y triples. Y si no, basándonos en el relleno, deberían llamarse simples La Avispa 54

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y dobles. Pero ¿simples y triples? ¡No tiene sentido! ¿Entendés? ¡No lo tiene! Interrumpí a Lucho y le di a entender que la nomenclatura de los sánguches de miga me tenía totalmente sin cuidado y que, en ese momento en particular, había otras cosas que me quitaban el sueño. Entonces le conté lo de ella, sus sucias jugadas para mancharme, le conté lo de las palabras y las voces, las insoportables voces. —Te tiene que chupar un huevo —sugirió Lucho—. Si tenés la conciencia limpia, dejalos que cacareen. Traté de convencerme de que Lucho tenía razón; que el tema no ameritaba la preocupación; que las palabras y las voces no ameritaban mi preocupación; que mejor pensar en otras cosas: en la nomenclatura de los sánguches de miga o algo así. —Sí… no me importa —dije, convencido de que me importaba. El hecho en sí, lo de ella, no me producía insomnio ni desengaño, eso estaba garantizado. Pero la voz, las voces y las palabras y su flexible esparcimiento, llegaban a exasperarme. Después hablamos de fútbol, música y minas. Mientras tanto, afuera, la ciudad se llenaba de voces. Porque siempre están ahí las palabras y las voces, aunque no se les preste atención. Para conocerlas de verdad, es necesario cruzarlas de cerca, lo suficiente como para que se le rían a uno en la cara. Suelen esconderse en cuerpos insospechados, aparentemente inofensivos y capaces de hacer las actividades más absurdas e innecesarias que alguien puede realizar, cosas como baldear la vereda, mientras destilan su último material, a menudo distorsionado, viciado y lleno de prejuicios. Esas voces siempre existieron, tuvieron su lugar en cada momento de la historia e incluso jugaron papeles relevantes. Difamaron a grandes personas, tergiversaron discursos y revelaron secretos. Provocaron desenlaces trágicos. Llevaron a algunos a prisión, a la muerte a otros. Suscitaron la locura; hicieron que un Otelo asesine a una Desdémona. Esas voces dispararon palabras que luego ondulaban por ahí, en los momentos más oscuros. Mientras otras voces eran perseguidas y silenciadas, ellas, en alguna esquina intercambiaban sus palabras: “y algo habrán hecho…”. Las voces son despiadadas con otras voces. Siempre aparecen como personajes de reparto, secundarios, pero al final su influencia no puede subestimarse. Son tan anónimas como peligrosas. Cuidarse de ellas resulta aún más difícil que cuidarse de los villanos clásicos. Lule nos dejó la cuenta y despejó la mesa. 97

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—Creo que me estoy enamorando —dijo Lucho, entre risas. —A ésta le gusta la guita más que la pija —le informé—. El novio es gerente de un Santander y la otra vez la vi en La Equis, apretando con otra mina. Dejé un billete sobre la mesa y, con un pucho sin encender entre los labios, encaré para la puerta. Lucho pagó y dejó propina. Cuando salimos prendí el pucho y sentí, complacido, el humo recorriéndome otra vez.

GONZALO COLANTONIO

http://pulsosalvaje.wordpress.com Taller DELAPALABRA (Mar del Plata)

CORRIENTES Y MONTEVIDEO La esquina de nuestra cita está salvajemente tomada, confitería “La Paz”, qué ironía, pero no nos asustamos, terminamos juntos en el medio de ese cruce de calles sin tránsito. Me pregunto si se puede estar y no estar en un mismo tiempo y lugar fuera del cuadro que impone la realidad, contesto que sí. En estos momentos únicos en que abrazados nos trasmitimos el amor, como hoy, en plena esquina conflictiva, estoy convencido que no somos parte de una realidad parcial, que nos trae mala sangre provocada, máxime hoy día, cuando entre los dos existe esa paz, esas ganas de vivir y compartir deseos y sueños que sólo llevan a la felicidad. Porque, mi vida, participar de lo que no generamos, ni queremos incitar, es traicionarnos. Con tristeza veo que en la sociedad se provoca y destaca la agresión, como si hombres y mujeres buscaran excusas para descargar sus conflictos, mal resolver crisis individuales, todo sin recurrir y agotar la palabra, el diálogo, esencial en la comunicación de los hombres. Es la violencia que pretenden contagiarnos, pero tú y yo, aquí y ahora, en cuerpo y alma, abstraídos de los enfrentamientos callejeros, en medio de ellos, en Corrientes y Montevideo amándonos a su vista para contagiar, vivimos lo esencial, nuestro sólido amor, besémonos sólo por hoy para ellos.

DANIEL LERENA

Taller “El Tintero”- Bar METRO (Mar del Plata) vgmfaa@yahoo.com.ar La Avispa 54

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Ciney

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Gabriel Cabrejas

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Un Oscar al cine Películas eran las de antes

Cuando estas letrillas satíricas lleguen a vosotros, habrá pasado el MARFICI o festival de cine independiente de Mar del Plata, donde habréis gozado de lo que no podréis en circunstancias normales. Entretanto, he de hablaros sobre algunos premiados del cine yanqui que a la par de homenajear a los pioneros, demuestran palmariamente la crisis de sus sucesores el Tercer Milenio. Más nostalgia que futurismo.

De eso no se habla. Seguramente el ignoto canadiense de papás lituanos cuyo nombre parece un acróstico, Michel Hazanavicius, no imaginó que por su módico opus silent movie estaría de frac y cuello palomita en el atril del Kodak Theater —¿será una playa de estacionamiento pronto?— agradeciendo la estatuilla del tío Oscar. Disfrutable de palmo a palmo, colmado de citas cinéfilas pero enderezado a cualquier espectador, The artist no pretendía tanto, sino enhebrar lugares comunes para el historiador del séptimo arte, notablemente bien narrados y de estupendas actuaciones, y no mucho más. Ni hace falta. Un intérprete parecido a Douglas Fairbanks (Jean Dujardin, inesperado ganador del premio al mejor protagónico), incluso en los roles de ficción que le tocan, una starlet morruda y de sonrisa fácil (Bèrènice Bejo, argentina hija de exiliados) y como contexto el instante crucial en el cual el celuloide empieza a hablar arramblando al desván a sus callados cultores, forman el cuerpo de El artista, igual que los típicos ritornelos del pianista delante de la pantalla, misturados a la orquesta de los tiempos del talkie, banda de sonido adjunta que tampoco busca originalidad, sino el reciclaje de viejos temas ad hoc (autor Ludovic Bource). Se equivocan los críticos al descalificar su obviedad, de la que Hazanavicius, también libretista, se jacta sin otro propósito. Su film es pedagógico, un álbum de citas que enseña cómo fue el abuelo a fin de que lo conozcan in absentia sus nietos, y traten de no juzgarlo a través de sus propios ojos de hoy, cuando la cultura cinematográfica de cada púber se limita a la saga Crepúsculo y, encima, sólo ven pelis dobladas porque no saben leer subtítulos. Por lo demás, el argumento recuerda la tragedia de John Gilbert, sospechosamente parecido a Dujardin, quien tuvo la mala fortuna La Avispa 54 100


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de vivir en la transición y tener una voz meliflua, incompatible con su aspecto recio; su esposa, una tal Greta Garbo, sobrevivió de milagro gracias a su inflexión nórdica, que le cupo en gracia para representar a la sueca reina Cristina, la francesa Margarita Gautier, la alemana Mata Hari o la rusa Ninotchka. Gilbert murió de insuficiencia cardíaca en 1936 y la Garbo se retiró, ascendiendo temprano y sin morirse a la mitología de Hollywood. No pidáis peras al olmo.

El espía de mirada torva; el expedicionario que se ahoga en arenas movedizas, símbolo no por evidente menos ilustrativo de su propio naufragio personal-profesional; los musicales de entonces y sus brillitos de cartón piedra y bailes sincronizados prontos a emular a Ginger Rogers/Fred Astaire que harían carcajear a Chicago; el productor gordo (John Goodman, de seudónimo judío como la mayoría de los grandes dueños de compañías), que fuma puros y sabe transigir al final; el chofer fiel hasta las últimas consecuencias (James Cromwell); el terrier simpático y compañero que recuerda la perrita Asta de la serie The thin man; la caída colosal del ídolo desde la mansión al cuarto de pensión que se asimila a las buhardillas bohemias del melodrama mudo y el happy end complaciente (la realidad resultó mucho peor para no pocos). Todo un compendio emocionado de fantasías, autorreferencial, de ficción en un mundo de ficción que, el director apenas lo soslaya, condenó a sus anfitriones pero salvó a sus huéspedes, las masas de nuevos pobres que barrió la recesión y encontraron un consuelo en sus héroes y heroínas de 101

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dos dimensiones. The artist, en ese sentido, se emparienta con La rosa púrpura de El Cairo y los tributos al cine del mejor Woody Allen. Los planos generales, la falta casi absoluta de primeros planos, la tendencia a ver el marco real como un gran decorado, ciñen la estética de Hazanavicius, que, insisto, no se molesta en una propia: la toma prestada pero la maneja exquisitamente. ¿El cine como parodia de sí mismo? ¿Demagogia destinada a exaltar los cánones de producción que los amantes del cinéma d´auteur detestan? Pues acaso sin desearlo, se expresa aquí por elevación y exclusión lo que ya sabíamos, el agotamiento del cine comercial, solamente puesto a repetir viejas películas con nuevos efectos. Ya se verá si nació un artista o un chapucero y sus quince minutos de famoso. Scor-dina o Scorsese en topadora de hielo. De nuevo, un director que no pretendió un peliculón, apenas, según confesó, regalarle algo a su nieta. Claro, hay regalos y regalos, y un cineasta, ¿qué podría regalar? Cadeau carísimo, mon ami: el primer largometraje del Gran Martin de New York en 3D, y tan hueca como suelen serlo los facturados en ese formato, y sin New York sino el París fin du siècle. Peor, plúmbea e infructuosa como topadora de hielo, y si algo no se perdona a un gigante en tercera dimensión es que carezca de rumbo y en vez de progresar se vaya derritiendo. Convengamos algo, el juguete de los anteojitos bicolor se ha hecho conforme al género de aventuras y no se le debe pedir más, y tampoco menos. Lo que se extraña en Hugo (o La invención de Hugo Cabred para el estreno comercial aquí), dice su cartel a film by Martin Scorsese, es precisamente eso: Martin Scorsese. Y aún, si no fuera suya, sería perdonable. Ya se lo veía en falsa escuadra al veterano maestro desde La isla siniestra (Shutter island, 2010), que de policial duro en los años macartistas se transformaba en mero delirio de un loco, truco bastante deshonesto pero bien empaquetado por un director habilísimo. Hugo ratifica su plano inclinado, default de inspiración maridado al pecado de lesa impersonalidad, dicho de una, tentarse con el parque japonés del efectismo y olvidar la historia, siendo desde siempre un vigoroso contador. Veamos. A un acontecimiento verídico, la ignominia del creador del cine Georges Meliès (el gran Ben Kingsley, casi un clon del original) vendiendo chucherías en la estación Montparnasse, le pega un episodio robado de las novelas de Dickens: el pequeño La Avispa 54

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Hugo, huérfano de padres y a cargo de un tío borrachín, deámbulo del andén y guardián del reloj que pende sobre los pasajeros, escabullido de la vigilancia de un policía avieso que sueña mandar niños al orfanato (Sacha Borat Baron Cohen). Una pizca de Mark Twain cambia el diagnóstico: así de pobretón y melancólico, al nene (Asa Butterfield) se le cruza la hija del cambalachero Meliés (Chloë Grace Moretz), buen puente para torcerle el mal humor y el resentimiento al viejo. Oliver Twist, Tom Sawyer y Cuento de Navidad. La base, una novela ilustrada de Brian Selznick, tiene más ilustración que relato.

Como el autómata articulado que Hugo hereda del padre (breve aparición de Jude Law) y guarda un secreto supuestamente fascinante y cuando se revela no lo es tanto, Scorsese plantea varias líneas argumentales y no se queda con ninguna, excepto la muy demorada reivindicación del profeta Meliès de su ostracismo interior. Todo el desarrollo, una larga excusa para eso, que lógicamente sucede en la última parte, desdibujando la figura del niño del título —quien, además, no inventa nada. Nuestro director nos hace saber tarde que su aparatoso y tridimensional film no cuenta lo que cuenta. ¿Se estará despidiendo, y en vez de apelar a sus obsesiones vitales se despojó de ellas y perpetró la más estandar de sus criaturas? Entonces, el reloj referencia a Harold Lloyd, el policía al Malo del cine mudo (vuelto Bueno y galán correspondido) y su novia a la violetera de Chaplin, un león junto al cementerio a Eisenstein, la inclusión de Christopher Lee a los personajes terroríficos de éste para la Ham103

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mer, el especialista que reconoce a Meliés se apellida Tabard como el revoltoso chiquilín de Zéro en conduite de Jean Vigo. Cuando se acaban las ideas, empieza el arte de la citación. Cada símbolo conduce al siguiente, y vale en cuanto homenajea, no en cuanto dice. De tan optimista y desembarazada de contexto, da la sensación de que la realizó otro, que ni siquiera citó a Scorsese. Los méritos de Hugo no son los de éste, sino de Meliès, la reproducción de sus puestas en escena filmadas entre 1896 y 1912, los precarios e ingenuos aparejos de magia y montaje, o de magia mediante el montaje, que, al haberse fundido los rollos para confeccionar tacos aguja, un coleccionista amoroso como Scorsese ha reconstruido de manera verosímil. Qué bella época en que se experimentaba sin antecedentes, y los FX surgían del ingenio a pedal o manivela. Apocalípticos e intrigados. George Timothy Clooney es un sujeto díscolo en la Meca del cine, el carilindo inconformista y maduro que entronca en la hilera del mejor Robert Redford. Y en The ides of March, traidoramente designada Secretos de Estado cuando en puridad no los hay, empuña otra vez la crítica antisistema, no para liquidarlo (difícil que se le ocurra algo así a un intelectual progre americano) sino en pos de denunciarlo. Sin sentencia firme, eso sí, porque no se le impone impartir soluciones, enseñanzas ni juicios, sólo lecturas de lo que permanecía en discreto e hipócrita silencio. Confesiones de una mente peligrosa (Confessions of a dangerous mind, 2002) proponía cómo un showman podía ocultar a un asesino de la CIA; Buenas noches y buena suerte (Good night and good luck, 2005) concebida en blanco y negro, injertaba al conductor televisivo Edward Murrow y su lucha tenaz y casi solitaria contra McCarthy. La mescolanza de mass media y política interesa particularmente a Clooney, ambos mensajeros del poder real y obsedidos por crear la verdad que mejor conviene, y sabotear las otras posibles. Nieto de un intendente de Cincinatti e hijo del animador de TV Nick Clooney, devenido candidato demócrata al Capitolio —los dos negocios del espectáculo, cómo llamar, si no, a la política—, George tiene la ubicación óptima frente al escenario, aunque rehúsa paralelos con su vida y sí adopta una novela-base, Farragut North, de Beau Willimon, coguionista además junto a Grant Heslov y el propio director. Dije escenarios y de eso se trata. Secretos empieza y termina igual. El asesor de campaña Meyers (Ryan Gosling) que mira a cámara en La Avispa 54

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un teatro vacío, donde habrá de efectuarse la convención demócrata, cuyo postulante en la interna, Mike Morris (Clooney) él representa. Aquello que sucederá, promesas preelectorales, debates, discursos, son spots aparentes, otras tantas ficciones que Meyers y su jefe, el veterano publicista político Paul Zara (Philip Seymour Hoffman) ayudan a armar y desarmar detrás del decorado humano que ofrece Morris, como ventrílocuos de brazos largos de los que mejor no saber nada. Pero el protagonista no es el gobernador de Pennsylvania y su ambición de Salón Oval, salvo tangencialmente. La intriga entre bambalinas de los asesores, sus zancadillas mutuas, la ciencia del rumor circulante y el peso específico de quién conoce el talón de Aquiles capaz de desmoronar toda imagen, constituyen las escenas, los gambitos ajedrecísticos de la retórica y la acción que nadie sospecha dentro, y debajo, de la carrera presidencial norteamericana.

La cita informal del asesor del candidato contrario en la interna, Tom Duffy (Paul Giamatti) a la que Meyers, renuente a ir al principio, finalmente acepta —qué tendría de malo una cervecita entre colegas— desencadena la ilación de idas y venidas. Una periodista de primicias y entretelones (Marisa Tomei) y la revelación indecible de una becaria (Evan Rachel Woods) complican su posición. ¿O será también una oportunidad? El que no lleva ya las manos sucias habrá de enchastrárselas, y el tema de fondo consiste no en lavarlas 105

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sino en utilizarlas en beneficio propio y de la causa de modo que no trasciendan. Las secuencias de diálogos, que progresivamente mutan del día nublado y pluvioso o las habitaciones de hotel, a la nocturnidad de los despachos privados y la puerta cerrada, y de las oficinas cubiertas de afiches y teléfonos a una cocina en penumbras donde Meyers y Morris acuerdan luego de un chantaje, se mueven a un ritmo y una riqueza de libreto hablado que, pese a su profusión o gracias a ella, determinan un texto fílmico infrecuente, y excepcional en el pelotón del Oscar. La cara de pescado apto a flotar en cualquier agua de Gosling, la panza y el pucho omnipresentes de Hoffman que envuelven a un tipo siniestro, el cinismo profesional de Giamatti y la ambigüedad principista de Clooney encajan casting y roles como anillo al dedo. Sutil: los carteles de los fans dicen I vote for Morris y el de un homeless en la calle I vote for food (voto por comida). El bus de campaña lleva el suyo I like Mike, y reenvía al slogan del republicano Ike Eisenhauer. No es menor jugada la de Clooney hincarle el colmillo a los demócratas, que demuestran la misma chapucería íntima que sus tradicionales adversarios. El título, de suyo, otro hallazgo: la efemérides romana de la traición que consuma el asesinato de Julio César. “La lealtad es la única moneda posible en la política”, filosofa sin sonrojarse el personaje de Hoffman… El candidato (Michael Ritchie, 1972), enfocaba las peripecias de un aspirante (Redford, justamente) casi sin palabras y semidocumental, dejando entrever alguna mácula para quien sepa ver. Todos los hombres del presidente (Alan Pakula, 1976) invierte el prisma y son dos periodistas los encargados de levantar lentamente la alfombra ya de la Casa Blanca, y con presidente en ejercicio. Tim Robbins (Bob Roberts, 1992) emprende un docudrama, campaña incluida, sobre un cantante country reaccionario y presidenciable y las maniobras de asesores, la prensa comprometida a favor y en contra, la falsa historia urdida para fingirlo víctima. GC, quizás el más pesimista, viene treinta años de cine y política después a des-ilusionar. Todas las marionetas caen, el titiritero no sale a saludar o es títere de otro y el teatro sigue en función eterna.

Gabriel Cabrejas

gabcab2003@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com La Avispa 54 106


Humor

Escultura en arena.

Dr. Mauricio Moday Daniel de Culla Gustavo Olaiz VĂ­ctor Clementi 107

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Humor RECOPILACIÓN DE MÁXIMAS Y MÍNIMAS ARGENTINAS • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

A caballo regalado, no se le cobra el IVA. A mal tiempo, salí con paraguas. A palabras necias, compra un audífono sin pila. Quien madruga, seguro que lee el diario más temprano. A rey muerto, exequias monumentales. Al perro flaco, dale de comer guacho. Al que nace barrigón, no le entran los vaqueros. Cuando el río suena, es señal de que se está ahogando algún músico. Cuando hay hambre, comprate galletitas. Cuatro ojos ven todo doble. El ojo del amo, tenía conjuntivitis. El que juega con fuego, es bombero. El que ríe último, es porque no entendió el chiste. El que roba a un ladrón, es igualmente chorro. El que se quema con leche, es adicto a las bebidas blancas. En boca cerrada, no podés comer nada. En casa de herrero, fragua hay. Más vale pájaro en mano, para orinar en la pelela. Me hicieron de lado, como a la Torre de Pisa. Mucho ruido, señal que hay un parlante cerca. No dejes para mañana ningún entierro. Ojos que no ven, mandarse urgente al oculista. Perro que ladra, dice guau. Pez que lucha contra la corriente, muere electrocutado. Quien mal anda, generalmente se cae. Quien mucho abarca, tiene los brazos muy largos. Sarna con gusto, a pimienta no es comestible Si la montaña viene hacia ti, corre boludo es una avalancha. Unos nacen con estrella y otros se estrellan cuando nacen.

OBSERVACIONES ARGENTINÍSIMAS

Parafraseando a César Bruto podemos hacer estas observaciones filosóficas de nombres de nuestra tierra para que resulten más concluyentes. En cuatro palabras: Habría que rever varias denominaciones con el ojo de Kirchner. Por ejemplo, podríamos: La Avispa 54

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Humor 1. 2. 3. 4.

Enyesar la quebrada de Humahuaca. Ponerle el ojo a Venado Tuerto. Avivar a San Andrés de Giles. Cambiarle el nombre a la calle Guardia Vieja y denominarla “Cuidado Mamá”. 5. Cambiar la agresiva “Mina Clavero” por la de “Señorita Clavero”. 6. Cambiar la denominación de “La Plata” por “El Dinero”. 7. Cambiar la calle 25 de Mayo por “Día Patrio” y la avenida “9 De Julio” por “Día De La Independencia”. 8. Agregar pintura a la casa del gobernador de la provincia, ya que se le fue la mano en el agua. 9. Amansar a Lobos. Regalar Flores y encerrar al Tigre. 10. Cortar la Mano de Dios. 11. Dilatar el Estrecho de Magallanes. 12. Entornar la Sierra de la Ventana y abrir la reja. 13. Llevar los huevos a Pilar o juntar y apilar los huevos… ¿Cómo era? 14. Recortar a Punta Alta y achicar a Playa Grande. 15. Curar las anginas de la Garganta del Diablo. 16. Darle agua a las Islas Sandwich que están atoradas. Más Revisiones, Ahora Universales: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

Conseguir la cinturita de avispa con las zapatillas de Sprayet. Partir la cabeza de alcornoque para navidad. Usar la vista de lince después de los cuarenta. Quedarse ano-nadado sentado en un bidet en Japón. Matar el pájaro de mal agüero. Ponerle lentes de contacto al ojo de buen cubero. Iluminar la boca de lobo.

MAURICIO MODAY

mmoday@netverk.com.ar 109

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Humor

LA ALMEJA ABURRIDA ANTE EL CULEBRON DE LAS CUATRO DE LA TARDE O Alarde de Amor este 8 de marzo de 2011 Marido: Mujer, tienes la almeja aburrida

Mujer: Das asco La Avispa 54

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DANIEL DE CULLA

Marido: Veo Y sueño tu almeja aburrida Que tomó bombo De vernos uncidos en la Lujuria De este mi cangrejo contrabandista En licores Sin saber a qué carta de Amor fullero Quedarse Sobre esa ola peregrina Que habla la misma lengua de “dale amor” Ola grande causada En los estuarios Por la marea televisiva La más bribona virtual Y alimento biológico Para cualquier insecto que roe Su propio aburrimiento Que te está majando ahora Y continuamente Con la historia del hombre del saco La historia del putero más famoso Con dos penes y tres güevos O la Manceba de sacristía A quien se le cae la matriz Y se quedó preñada Por montar en el caballo Del Maligno.

gallotricolor@yahoo.com

Mujer: Das asco


Humor EL MÉTODO MÁS SEGURO PARA SUICIDARSE Ciencia y ¡Salud!

Suicidarse con Homeopatía es muy seguro y no tiene complicaciones físicas. Plan de los farmacéuticos suecos.

Estocolmo: Algunos farmacéuticos tienen la orden de aconsejar a sus clientes cuando sospechan un suicidio detrás de una venta masiva de un medicamento. Al ver que les encargan varias cajas de pastillas entra la duda, el semáforo pasa a rojo y el trabajador de la salud comienza a actuar. Con mucha sutileza pero con firmeza debe preguntar al cliente-paciente si se trata de un próximo suicidio. Ante la respuesta dubitativa o poco convincente debe aconsejar que lo mejor que hay para suicidarse es la homeopatía, sin riesgos, sin efectos secundarios. Sin problema físico alguno. Le vende cajas y cajas de pastillas homeopáticas o bien goteros. Le dice que el suicidio más seguro es consumir de golpe toda esa medicación pensada para varios días o meses. El cuerpo del paciente no sufrirá trastorno alguno. Quedará intacto. Otros suicidas presentan un horrible aspecto. Envenenados, ahorcados, estrellados contra el piso. Muy desagradable. Eso para nada sucede con la medicación homeopática. El aspecto del suicidado es indistinguible con respecto al momento anterior al suicidio. No ha cambiado para nada. Es el método más aséptico, discreto, que pasa desapercibido ante los testigos más cercanos. Indetectable en la sangre, en la orina, en cualquier órgano interno. La única pequeña desventaja del método ―bueno algún inconveniente siempre puede esperarse―, es que el paciente sigue vivo. Más vivo que nunca. Pero de eso se trata la medicina, de prolongar la vida del paciente. 111

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Humor

Esto lo logra con notable éxito la Homeopatía cuando uno quiere suicidarse. Uno puede contar luego su suicidio como historia divertida para alegría de sus parientes y amigos. No es aconsejable el suicidio con medicamentos que sí funcionan, es muy peligroso. Informó Abelardo Festivo para la Ci En Eñe

GUSTAVO OLAIZ

gsolaiz@gmail.com www.lacocuzza.blogspot.com

HUMOR CLEMENCIAL La gente solvente explota ante los chistosos, porque tienen chispa. Para hablar con propiedad hace falta al menos un departamento. Agente Encubierto: Policía con piloto.

Barbi - Valeria Lukyanova

BARBI TÚRICA: LA MUÑECA DROGONA en tres versiones. PINCHETTA: viene con tres jeringuillas de regalo FUMONA: con un divertidísimo tukero rosa DIVINA FRULA: con dos potecitos llenos de polvo mágico de obsequio. CLEMÉNTOCLES

VÍCTOR CLEMENTI

victormarceloclementinasif@yahoo.com.ar www.lacocuzza.blogspot.com - (Mar Del Plata) La Avispa 54

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HACKER MATE

Humor

Cansado de orarle al Espíritu Supremo durante insomnios para que le arroje una chirola a mi destino, sin recibir un austero guiño de compasión, decidí hacer un Curso Intensivo de Hacker Místico. Allí residía el enclave del momento, ¿por qué resistirme? Todas las cláusulas de la existencia resumidas en tres meses de retiro, la síntesis del misterio en la Nueva Era. Siempre adicto al atajo, opté por el camino breve para lamer el maná esotérico que vierten los cántaros de la Eternidad. Una trampita no puede deslucir la mejor intención. Una vez diplomado comencé a darle manija al yeite para hallar la veta que me condujera hasta el mismísimo Barba. Exploré cuanta página Web mencionara la palabra “mística” para ir acercando el hocico. Tuve que coimear a un par de maestros para que me tirasen datos, salir de ronda con elementales asexuados y otras cuestiones pecaminosas que sonrojarían a la superstición, pero valió la pena. Por fin conseguí lo que todo cholulo aspira, conseguí el celular del Viejo. Es difícil que Jehová te atienda, anda todo machacado, desde un par de agujeros negros en los intestinos hasta unos planetoides renales que le hacen orinar lava. Ni hablar de unas bacterias humanas que ya le lastraron medio hígado. Pensé que los patovicas exageraban el cuadro para filtrar, ya están empachados de giles y buscas. Como sea, la cosa que de tanto perseverar el Capo me concedió una cita; a míiiii, a este vulgar desposeído. Yoooo, que venía de correrle rutinas a los santos, iba a estar face to face con el Trampa, apenas GRUPO DELAPALABRA 113


Humor

creíble para un mortal. Aunque siempre predomina el caos de la desilusión. Fue decepcionante. Confieso que esperaba encontrar a una estampa lúcida, un viejito simpático a pesar de los achaques, en cambio hallé a un anciano postrado lleno de sondas que conectan al infinito, bebiendo el jugo de la vida de sus propias criaturas, vampiro eterno. ¡Qué hallazgo...! Dios chupa energía creyente para sobrevivir. Pero a causa de tanto Discovery, Animal Planet, Nat Geo y otros concubinatos con la ciencia, el ateísmo saltó la banca. Ya nadie chamuyaba con el Viejo, siquiera hacia adentro, sólo resta alimentarse con antiguas oraciones que vagan por el Cosmos, las que nunca fueron escuchadas debido a tanto trabajo. Dios se autoconsume. Pobre Vié, no tiene un pé... Y me fui chiflando bajito. “el karma fue y será una porquería, ahora lo sé...”

VÍCTOR CLEMENTI El chiste que uno hubiera querido dibujar pero que al fin lo termina robando de internet.

EVOLUCIÒN ii

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Música

HORACIO GARCÍA SOLARI

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Música

Elefantes En Europa Intérprete: Divididos Álbum: Narigón del siglo Año: 2000 Catriel Ciavarella: batería Diego Arnedo: bajo Ricardo Mollo: guitarra y voz Ex integrantes Gustavo Collado: batería Federico Gil Solá: bateria Jorge Araujo: batería Con la muerte de Luca Prodan (en diciembre de 1987), Sumo quedó sin su líder natural, por lo que la separación resultó inevitable. Divididos es, junto a Las Pelotas, uno de sus herederos que comenzó tras seis meses de inactividad de sus integrantes. El debut se produjo en junio de 1988 en un pub de Flores, casi sin repercusión. Tras un año y medio de tocar, lograron editar “40 dibujos ahí en el piso” (1989), que incluye 11 temas propios, un cover de The Doors y una adaptación de un poema de Thomas Elliot. Para fines de 1991 ya estaba en la calle el segundo trabajo discográfico, “Acariciando lo áspero”, que acentuaba el perfil de funk-rock esbozado en la primera placa. Para “La era de la boludez” (1993) lograron mezclar el material en Estados Unidos, con Gustavo Santaolalla como director artístico. Ya para entonces las versiones aggiornadas de canciones folklóricas se habían convertido en clásicos de la banda, como “El arriero”. En setiembre del 1995 viajaron a Nueva York para grabar y mezclar el cuarto LP,  “Otro Le Travaladna”, que incluye títulos como el corte “Tomando mate en La Paz”, “Volver ni a palos” y “Basta fuerte”. Luego de firmar contrato con la multinacional BMG, graban “Gol de mujer” (1998) en Los Ángeles, con temas como “Nene de antes” y “Sobrio a las piñas”. El material fue presentado en el Parque Sarmiento y luego en el Estadio Obras Sanitarias. “Narigón del siglo” fue grabado y mezclado íntegramente en los Estudios Abbey Road de Londres, con producción de Afo Verde. El disco tiene como subtítulo “Yo te dejo perfumado en la esquina para siempre”. Editado el 15 de marzo del 2000, tiene en “Par mil” a su primer corte difusión. Este disco queda marcado por la inclusión de nuevos sonidos, como arreglos de cuerdas y guitarras acústicas. La Avispa 54

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Música

Fue elegido el Mejor Disco del Año en varias publicaciones. “Viveza criolla” (2000) es un disco en vivo, editado por Polygram. Previamente lanzaron “10” (1999), un disco doble recopilación. “Cajita musical”  es el primer single de  “Vengo del placard de otro” (2002), el siguiente disco, integrado por 14 temas compuestos por Ricardo Mollo y Diego Arnedo. “Vivo acá” (2003) es un disco doble grabado en vivo en formato electroacústico, con motivo de los festejos por los 15 años de la banda.

Luego de muchas postergaciones, finalmente se anunció el lanzamiento del nuevo material para marzo de 2010, bajo el nombre “Amapola del ‘66”. Este disco es el primero de la banda luego de ocho años. Acompañado por un DVD con imágenes documentales de la grabación en el estudio propio La Calandria, incluye doce temas propios y una chacarera de Mario Arnedo Gallo, padre del bajista.

Después de un poco de data, nos metemos con el análisis propiamente dicho. Sale un bolso y entra otro mundo de un amor curioso sentada está la pasión juega el ñoqui de hoy dónde está el bondi de la humanidad. “Bolso” sea quizás, la personificación de todas aquellas cosas que entran y salen de nuestras vidas, y que por diversas razones, no les prestamos atención. Parafraseando a John Lennon: “La vida es eso que nos pasa por delante, mientras nosotros pensamos qué es la vida”. 117

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Música

Puede entrarnos un bolso lleno de promesas o de afecto, pero como es sólo un bolso, lo dejamos pasar. A veces, las cosas no se presentan como uno quiere y simplemente las ignoramos. Sin embargo, algo superior se las ingenia para encajarnos otro “bolso”, mientras nosotros nos encargamos de despreciar el anterior. Y se me hace que el segundo y el tercer verso, se refieren justamente a esto. Es curioso el amor, en este mundo y en cualquiera, porque siempre, siempre se nos aparecerá como un “bolso”, como algo con lo cual, tenemos el trabajo de “abrir” y descubrir de a poco, porque de lo contrario la ansiedad nos consume, nos desilusionamos, descartamos el bolso y finalmente, nuestra pasión se sienta en un banco a leer algo de Corín Tellado. Y ahí está cuando le damos lugar al “ñoqui de hoy”, es decir al irresponsable que siempre cobra. Su juego es desalmado, porque de manera indirecta nos está diciendo continuamente que no vale la pena tomarse el trabajo de descular el contenido de un bolso, sino lo que realmente vale es “quién” te lo da y “quién” te lo saca. ¿Laburar con lo que nos dan? ¡Ni en pedo…! El verdadero juego consiste en hacer contactos, relacionarse con la gente que tiene los bolsos en su poder y, por supuesto, venderlos al mejor postor. ¡Por Dios! ¿Dónde puedo tomar el bondi de la humanidad? Almas bailan en la luz ríen lágrimas de piel ¿dónde está tu canción?, ¿dónde muere el dolor?, ¿dónde está la chapa del amor? Los dos primeros versos se me hacen metáforas que contribuyen a armar la alegoría que refiere a aquellas personas que esperan colgados de la soga que se tiende entre la esperanza y la desesperación. Porque, digo, si “un alma baila en la luz” es para que la vean, es decir, para mostrarse al mundo tal cual es; pero este juego suicida, en una humanidad tan desalmada, tan egoísta, tan inmoral, logra que esta alma “ría lágrimas de piel”, es decir se desuella en un oxímoron desesperante, pero esperanzador, porque el alma sigue bailando… Esperanza y desesperación, dije bien. Porque es justamente esta paradoja, la que lleva al autor a formularse las preguntas siguientes, que no por ser personales, a todo el mundo, alguna vez, les estallaron en las manos. Preguntas paradójicas. Preguntas sin respuesta. No obstante, creo que si nos tomamos la molestia de revisar cada bolso y trabajar con ello, las preguntas se responderían automáticamente. La Avispa 54

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Música

Por otro lado, y a modo de generalización, estas preguntas son ya un tópico en la historia de la poesía rockera, desde años remotos.

Tratando de abrazar los vientos que enfrían tu alma en la tormentosa soledad de estos elefantes en Europa. Resulta más que obvia la intención del autor en pos de proteger a la persona que ama. Su alma está fría, intuyo que por culpa de este despropósito humano de que nadie se hace cargo de nada. Y creo que éste es el fin poético de la canción; el objeto final de análisis. Con la pasión en huelga y de capa caída; con los demás que nos incitan continuamente a vivir la vida frenéticamente, sin permitirnos un minuto a reflexionar sobre lo que recibimos y lo que perdimos; sentados en medio de una paradoja que nos obliga a realizarnos preguntas sin sentido, mientras la vida pasa por nuestro costado; bailando, pero llorando; de pie en un mundo curioso; me inclino a pensar que es por demás lógico que nuestra alma se enfríe con estos vientos de podredumbre. Es cierto, siempre habrá alguien que nos abrace para cobijarnos de los vientos, pero estamos solos, estamos 119

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Música

abrazados y solos danzando eternamente sobre un punto del vacío. Solos, tan solos como los elefantes en Europa. Cómo gritar jamás autista del amor. Cómo gritar amor autista del jamás. Con el eufemismo “autista del amor”, el autor se refiere a toda persona incapacitada de expresar su amor; personas que han preferido encerrarse en sí mismas, por una cuestión de autoprotección, auto-conservación, instinto, para que no la sigan lastimando, para evitar el contacto con el otro y que ese otro no le provoque heridas en el alma. Muchos vivimos así, es un estado de auto-encierro que con el tiempo se transforma en costumbre letárgica; a mí me gusta llamarlo instinto de conservación, y por supuesto, es una posición muy cómoda, no le doy bola a nadie, nadie me da bola, y al no haber relación de ningún tipo, se minimiza el riesgo de salir lastimado. No creo que sea decisión de un día, los “autistas del amor” arrastramos en el bolso, años de desilusión, de confrontaciones inútiles, de desengaños, de frustraciones; y eso cansa, te vuelve escéptico, desconfiado, resignado, nihilista… Y dentro de nuestro forzado egoísmo, lo que no llegamos a comprender es que inevitablemente terminamos lastimando, y mucho a aquellas personas que nos quieren bien. Pero tenemos un atenuante, no sabemos quiénes son los que nos quieren bien… Vamos descartando los bolsos sin mirar para que no nos duela, para evitar el contacto; nos buscamos una rutina que nos salve de tomar cualquier tipo de decisión, y si la tomamos será siempre en beneficio de nuestra conservación como animales humanos. El “autista del amor” no rechaza únicamente el amor de pareja (platónico o carnal), sino el amor a todas las cosas… Nada le importa, nada le interesa, porque sabe que nada es lo que queda después de todo… ¿“Cómo gritar amor, autista del jamás”? ¿Cómo se sale de esto? Puede que como dice la canción: “tomando el bondi de la humanidad”, es decir, animarnos a bajar las corazas para que entre algo de luz y sacuda las telarañas del corazón, empezando a confiar de a poco en el hecho de que puede llegar a haber gente que sienta, a pesar de todo, algo de afecto por nosotros. Porque, en definitiva, los que La Avispa 54

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Música

llevamos algún tiempo en esto, vamos viendo cómo todo a nuestro alrededor se corrompe, se degrada, hasta que llega un momento en que decimos basta, es preferible que sufra uno solo, es decir mi yo, a cargar sobre nuestra conciencia la devastación provocada por nuestro exagerado egoísmo. Tenemos que animarnos, nuevamente, a revisar los bolsos y vivir con lo que nos toca, y no simplemente dejarlos pasar esperando el mejor de todos los bolsos, porque ese bolso seguro que nunca te toca.

Penas viven de su vals marcas de un pasar por oso ¿dónde está tu canción?, ¿dónde muere el dolor?, ¿dónde está la chapa del amor? Las “penas que viven de su vals”, es una metáfora para referirse a aquellos que viven prendidos de su glorioso (a veces no tanto) pasado. Y, como todo el mundo sabe, vivir del pasado, no ayuda. No podemos dejarnos eternamente el mismo bolso en el ropero, hay que tomar de él aquello que pueda ayudarnos a continuar nuestro camino, hacernos cargo de las deudas personales que nos trae cada uno, y después soltarlo, dejar que siga circulando, porque ese mismo bolso puede ayudar a otras personas que lo esperan ansiosamente. 121

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Música

Ni dejarlo pasar sin tomarnos el tiempo para revisarlo, ni guardarlo en el ropero eternamente. Y, obviamente, para que suceda una de las dos cosas (o ambas), hay que tener muchos huevos. Finalmente, ser “autistas del amor” y no poder gritarlo, es más de lo que una persona en sus cabales puede afrontar por sí misma. Cargarnos el yo al hombro y andar por la vida con el alma a carne viva, es, por definición, empresa de titanes. Y hablando de titanes, si no me creen, pregúntenle a Prometeo cómo se la jugó por los humanos y cómo se parte en alaridos cada vez que le picotean el hígado; pero él, firme en su roca, en el Cáucaso de su alma.

Con las manos tanteando hacia adelante, como los ciegos, tratamos de hacer inteligible esta trabada e inteligente letra de Divididos. Cada cual en lo suyo, nadie puede hacerse cargo del bolso del otro. Pero, a la vez, cada bolso que nos llega nos crea una duda y una deuda; un ser humano despierto intuitivamente sabe cuándo es el momento de cambiar de bolso, para beneficio propio y por el bien de los demás. De lo contrario, el alma se enfría, no salimos de la paradoja y terminamos refugiándonos en el ostracismo del “autista del amor”. Por HORACIO GARCÍA SOLARI juntoalrio@yahoo.com.ar La Avispa 54

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El report aje poĂŠt icamente absurdo

Gustavo Araujo

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El reportaje poéticamente absurdo MANUEL “CHIQUITO” ROVELLI, UN POETA LEJOS DE SU CASA Por GUSTAVO JAVIER ARAUJO

gustavojaraujo40@yahoo.com.ar Transcurrido el último verano, las ilustres cabezas que dirigen nuestro pasquín literario nos convocaron a la consabida reunión del staff editorial para definir allí, los lineamientos del número de otoño, el 54 para ser más precisos. Dentro del clima de fraterna cordialidad que los distingue, ambos, Marcela y Alejandro se cuidaron de felicitar a los responsables de aquellas secciones que habían logrado la calidad que la dirección busca para su publicación. Por ello no puedo dejar de explicitar para mis consecuentes lectores, el enorme respaldo que le dieron a la producción de esta sección y la consiguiente vanidad que se apoderó de mi antes pequeño ego. No puedo más que dar las gracias por los cientos de mails recibidos apoyando este proyecto, agradeciendo el rescate de nuestros ignorados poetas, compartiendo el humor. Vuelvo a darles las gracias a todos mis lectores, de mi parte y de mi ignoto productor, el gran Gusta Vogel, quien desde su búsqueda incansable consigue abrir las puertas que nos llevan hasta nuestros entrañables personajes. A pesar de sus innúmeras ocupaciones y de tener codo de tenista de tanto sostener el trípode de la cámara de su esposa, Gusta no cesa de moverse para que un servidor consiga continuar con esta hermosa saga. Gracias también a él. Es esta ocasión y para abrir un poco el abanico de nuestros reporteados, el personaje que nos ocupa no es un marplatense nativo, ni por opción. Es alguien que como tantos, viene a nuestra querida y generosa ciudad a hacer la temporada de verano con su arte, que trae sus sueños con la ilusión de trabajar, mostrarse y porqué no, llevarse unos buenos pesos. El personaje de hoy es un músico de alma, que ha llevado su música por festivales de todo el país, que ha transitado peñas, escenarios, pubs, casamientos, cumpleaños y todo evento donde pudiera mostrar su arte. Desde hace varios años ausente en Mardel, este verano volvió contratado por el conocido establecimiento de Colón y la Costa, como showman a cargo del horario central del restaurante. Para aquellos que no lo conocen, les presento Manuel “Chiquito” Rovelli, sanjuanino de pura cepa y La Avispa 54 124


El reportaje poéticamente absurdo

gran amigo de nuestro querido editor, Ricardo “El Dicky” Martín.

Concertamos la reunión con Manuel en el café del hotel de Luro y la costa. Es la noche tarde y están haciendo una sesión de jazz, los músicos son tres profesores del conservatorio Gianneo. Los tres también integrantes de orquesta sinfónica local. Mientras me relajo con el jazz, y con un gin-tonic con dos cubitos y media rodaja de limón, veo llegar a mi entrevistado, viene con una sonrisa grande, le gusta la buena música. Saluda y le pide al mozo una botella de buen vino tinto de sus pagos, obvio sin hielo ni soda ni nada. Lo noto dispuesto a la charla, y arranco con la pregunta de rigor: Decime, querido Manuel, para vos ¿qué es la poesía? Se acomoda con parsimonia provinciana y luego de un largo trago de tinto me responde… Me imagino que algo sabés de mí, tu productor, ese muchacho Vogel, habrá hecho su trabajo. Alguna canción he escrito, alguna poesía. La poesía es una parte linda de mi vida. Aunque con los años los conceptos cambien. Cuando pendejo, era una forma de decir cosas románticas, asociaba poesía con romance, y la verdad con mi altura y esta carita, si no me las rebuscaba con las poesías, moría virgen. Pero Chiquito, no te hagás el modesto, los músicos, siempre ganan, con las chichis… ¡Jeeee! es cierto, pero los que ganan son los violeros. Están adelante, cantan, les sonríen a las minitas. Yo tocaba la batería al fondo y escondido detrás de los tachos, ¿quién me iba a mirar? Por eso te digo que la poesía me salvó del celibato… Me decías que de pendejo poesía era igual a romance, ¿y ahora? Ahora la verdad, luego de leer a Neruda, a Leónidas Escudero, a Charly, al Flaco Spinetta, a don Atahualpa, a Alejandra Pizarnik, uno aprende que la poesía es una forma de decir el mundo, una forma bella y diferente de nombrar lo que todos nombramos de manera común con un lenguaje y una sensibilidad distinta. El asunto es que uno cree que puede, y hace cada bodrio… Hay algunos a los que deberían prohibirles agarrar una birome, un teclado. Yo les quemaría el módem… A todos les pregunto algo que me interesa ¿creés que la poesía tiene alguna utilidad, que sirve para algo utilitario? ¡Niñito1!, ¿qué pregunta me hacés? Si la poesía sirve para algo… ¿qué te digo? Tuve una profesora de literatura en el Nacional que decía que la poesía servía para ver el mundo con otros ojos. Aunque 125

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pasaron algunos años, diría que coincido con la señora de Gargiulo. Terrible la profe, nos hacía leer a Borges, a Bécquer, a Alfonsina. Un parto… no solo leer, analizarlos, sacar imágenes, metáforas, métrica, rimas, y otras tantas huevadas. Casi imposible enamorarse de la poesía. Pero nunca me olvido de la pasión que ponía al leer algo que le gustaba, cómo cambiaba la voz… Hoy pienso que tenía razón, en aquel mundo lleno de militares, la poesía le servía a la señora de Gargiulo para ver al mundo con otros ojos, para escaparse de tanta mierda verde que había en todos lados. Utilidad material no tiene, salvo que metas una en un trabajo de alguien que facture mucho, pero en serio, la poesía no sirve para nada útil, solo para ver la vida con otros ojos, nada más… parece poco, pero no tanto. Dicho esto, Manuel se me queda pensativo con los ojos vidriosos, sabe Dios por dónde viaja, le vuelvo a llenar el vaso y me agradece con una sonrisa menuda. Ya que lo veo profundo le largo la más compleja. Para vos ¿qué es ser poeta? ¿es una misión? ¿un apostolado? ¿un pasatiempo? Escucha un último acorde del bajista, Juan Pablo, levanta la vista del vaso y me mira pensativo… Varias veces me hice pasar por poeta, usé poesías de canciones para ganarme alguna dama un tanto esquiva, canciones de Fito, poemas míos, pero la verdad, poeta no soy. Puedo bolacearte un poco, pero no me las puedo dar de erudito en el tema. Ok, dale, escucho tus bolazos… Si insistís… A ver, podría decir que ser poeta es ser audaz, es tener la creencia de que mi forma de ver el mundo puede mejorarlo, puede darle luz. ¡Jeeee!... pienso que es eso, el poeta ilumina al mundo con sus palabras, le pone color, vida. Ser poeta es algo superior, porque no sirve para nada útil y sin embargo no pueden dejar de hacerlo. Es eso, ser audaz y valiente, muy valiente. Hay una sensación recurrente de la que hablan muchos poetas y es la incomprensión, la sensación de soledad frente a un mundo que no los comprende. ¿Alguna vez sentiste algo así? ¿Incomprensión? ¿soledad?... un millón de veces, ¿sabés lo que es andar buscando un lugar donde te dejen mostrar tus canciones? ¿Pagar para tocar? ¿Sabés lo que es tocar cualquier cosa para juntar unos mangos para pagar los gastos? Andar con los instrumentos a cuestas, molestar a los viejos de algunos para que nos los lleven al pub donde tocábamos, subir y cantar para quince personas y que diez sean tus amigos y los otros borrachos que no te escuchan. Si los poetas hablan de incomprensión y soledad, yo tengo un manual La Avispa 54

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para mostrarles. Tiene lo suyo el hombre, cuando se acelera la voz se le pone finita. Según me dicen, en tu juventud tuviste éxito con una banda. Me imagino que las cosas no fueron como soñabas. Hoy te encuentro tocando en un boliche, haciendo covers, pero me gustaría saber qué es lo que te mueve, qué es lo que hace sentarte con la viola a sacar una melodía, una letra… Tenés razón, las cosas no nos salieron como soñábamos. La peleamos, intentamos, cantamos en tugurios inmundos solo para mostrarnos, y no se pudo, así es la vida. Hice canciones con las cosas que me pasaron en su momento, pero ahora, así como me ves, tranquilo y pancho, tengo un costado contestatario bastante acentuado, me cabreo con facilidad y por donde logro sacar al monstruo es con las canciones. Hago canciones de protesta, me enojo con lo que todos, las injusticias, la corrupción, la violencia, las mentiras, la hipocresía, los periodistas molestos, los cantantes malos… ¿Hacés canciones con esos temas? ¿Las mostrás? ¡Jeeee! No, eso lo dejo para las reuniones con los amigos. Ahí nos divertimos tirando mierda para todos lados, embarramos a todo el mundo. Somos un grupete de vejestorios rencorosos que no dejamos a nadie sano. Le damos hasta a Belgrano, el Papa y la presidenta, le buscamos la vuelta para indignarnos con algo que hicieron o suponemos que hicieron y metemos cuchillo. Y te cuento una infidencia… Dele no más… La última vez nos metimos con Mar del Plata. Le sacamos el cuero a la ciudad, a los turistas, al agua fría, a los inviernos de mierda que tienen, a los aires de porteños devaluados, a las playas mugrientas, a la peatonal pedorra, a la fuente espantosa que tenían, al puerto oloroso, al bostero que tienen al norte… ¡Ah bueno! Lo tuyo no es la diplomacia. Ya que estamos en valientes, ¿tenés algunas letras para ponerlas aquí? Nooooo, olvídate, seré molesto pero no huevón, no te voy a pasar nada, ni curao2, ni dormido. Tengo que seguir trabajando, la temporada recién va por la mitad. Tenés una lista larga de contras. Con las mujeres ¿no te metés? Claro, por supuesto, me sacan las histéricas, las que te miran, te tiran onda y a la hora de los bifes arrugan. Si me habrán amargado la vida, mirá hasta alguna me hizo la jugarreta aquí en Mardel. Éramos chicos y me largó por un aburrido, eso fue una traición al arte, cambiar a un músico por un huevón desabrido y gris. Volvió a San Juan de la mano del otro. Pero bueno eso pasó hace siglos, ahora 127

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y desde hace años tengo mi familia, mis hijos y mi señora, que me dan todo lo que me hace falta. Lo entiendo Chiquito, igual no calienta, esta revista no llega por tus pagos. Tengo entendido que tenés mucho éxito en sus presentaciones, que la gente te aplaude a rabiar. No diría que para tanto, aplaude, se engancha, cantan conmigo. Luego de tantos shows, escenarios, algo he aprendido, niñito. En San Juan me conocen más y vienen a verme sabiendo cómo es la rutina, aquí me los tengo que ganar, están comiendo y yo les saco el tenedor de la boca, mejor que haga algo divertido o me lo clavan en la nuca. ¿Cuesta encontrarle gusto a la rutina de cantar mientras la gente se ocupa de otras cosas? Mirá, cena-shows hace hasta Tony Bennett, si es por eso no me voy a martirizar. Es un trabajo más, y si me pongo en quisquilloso tengo que dejar de cantar que es lo que mas me gusta hacer. Ya que algo de poeta tenés, ¿conocés algo del ambiente literario de la ciudad? ¿Tuviste oportunidad de relacionarte con alguien del palo poético? No, para nada, me imagino que tanto en San Juan como en Mar del Plata, los poetas son más bien herméticos, ocultos, cada uno con su librito. Allá no conozco casi a nadie, acá menos ¿Poesía? no, ni en pedo… Tengo que verlo al Dicky Martín, a lo mejor como él está cercano a los poetas, por su laburo de editor, se da que conozca a alguno copado, pero no me lo propuse. Me imagino que una ciudad como ésta, con tanta gente que viene y va debe tener buena cantidad de poetas, de artistas, de gente rara, de boludos, en fin, que eso es lo que somos. Bichos extraños con ganas de que nos escuchen, nos lean, nos den algo de bola. Tipo raro el sanjuanino, me lo creía jodón y terminó siendo complejo. Me hizo pelota la ciudad y sin embargo no pude retrucarle. Además tuve que pagarle tres botellas de Ampakama, una pequeña fortuna. Ni hablar de mi continua indagación sobre el arte de la seducción, no me tiró ni una soga… En fin, parece que el que va a morir virgen voy a ser yo. Él al menos se defendió con la música y las poesías, yo tengo menos oído que una puerta y mis poesías, no las puedo publicar ni en la página de los clasificados.

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Niñito: es una expresión muy común en San Juan. Curao: regionalismo por ebrio, borracho.

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Alejandro G贸mez entrevista a Carlos Torreiro 129

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Teatro CARLOS TORREIRO Actor – Director - Dramaturgo Existen artistas que muestran su obra a través de sus propias acciones. A lo largo de su vida, son seres blancos, casi transparentes; su utopía de un mundo ideal está enraizada en ellos y luchan durante el tiempo de permanencia en esta dimensión con todo su talento y también con mucha perseverancia. Carlos Torreiro es uno de ellos y esto que escribo sobre su perseverancia lo indico porque desde el año 1972 —cuando comienza su labor teatral hasta nuestros días— no ha dejado ni por un momento de mostrar su identidad y pensamiento en cada una las obras que escribió, en las que actuó y dirigió. Hablo de un profundo talento ya que no cualquiera permanece sobre un escenario 40 años. Toda su labor tiene lugar en Mar del Plata. Inicia sus estudios en 1971, en el Teatro Laboratorio; en 1974 debuta como actor en el espectáculo infantil “La familia Polvorín”, a los que les siguen “Médico a palos”, de Moliere, “Vueltas, canciones y vueltas”, “La alegre banda”, “Alfileres”, “Clementina, la pingüina”, “Chirimbolos y cositas”, “El Tapalunas”, “Las orejas de Bartolo”, “Miguel Viento del Pueblo”, sobre la vida y obra del poeta Miguel Hernández, obra en la que actúa y dirige. En 1992 dirige “El canto del cisne”, de Chejov, “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”. En 1996 crea el Taller de Teatro “Loco-Mún” cuya actividad se desarrolla en dependencias del Complejo Universitario de la Universidad Nacional de Mar del Plata; con dicho Taller recorre diversos lugares con obras de su autoría como: “Pan de Sal”, que obtiene dos menciones en el Concurso Regional de la Comedia de la Provincia de Bs. As.: “Marejada” relatos de los pescadores de los buques de altura que obtiene tres menciones en el Concurso Regional de la Comedia de la Provincia de Bs. As. Obtiene además una Mención en el Premio Municipal “José María Vilches” por sus valores éticos y estéticos. “Si se me ocurre”, espectáculo para niños, es elegida para participar en el ciclo “A desaburrir el invierno” del Teatro Auditorium. “La camiseta”, “El encuentro”, “Ícaro con alas de acero”, “Alcen las barreras”, “Insomnio de una noche de verano”, “Divino Tesoro”, estas últimas presentadas en diversos ciclos de Teatro x la Identidad. “Páginas arrancadas”, estrenada en Teatro x la Identidad Mar del Plata 2007, sobre Manuela Pedraza, heroína de la Reconquista. “Jaime Botón y el ladrón de La Avispa 54

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nombres”, comedia sobre un hecho ocurrido en Tierra del Fuego en 1830, cuando un bergantín inglés secuestró a cuatro niños yámanas. En diciembre de 2006, alumnos de la Escuela que funciona en la cárcel de Batán ponen en escena su obra “Piratas en la cocina”, Otras obras de su autoría representadas por otros grupos: “Marilyn cantando bajo el sol”, “La guerra de los espejos”, “Cuentas”, “Donde sobra corazón” y “Cajitas chinas”. Actualmente integra el grupo de Teatro para Niños “Naranja Lima”, cuyo primer trabajo, “El Príncipe Feliz”, estrena en Abril de 2009. En enero 2010, estrena “Muñequitas lindas”, “El brindis de las musas”, “El tango de las geishas”. Tres obras que reúnen tres monólogos cada una, interpretados por nueve actrices y cuya temática gira en torno al tema de la Mujer. “Piratas en la cocina”. Una obra teatral para niños, también es estrenada en Diciembre de 2010 “Homenaje al poeta Miguel Hernández a 100 años de su nacimiento”. Es interesante también destacar que “Rosalba y el hada de la higuera”, obra para niños estrenada en setiembre de 2011 en el ciclo de Teatro x la Identidad es la primera obra destinada al público infantil que forma parte del Teatro x la Identidad en Mar del Plata. Ha participado de diversos seminarios para actores entre los que se destacan Alejandra Boero, Rubén Benítez, Jorge Lauretti y otros y participado junto a directores de la talla de Horacio Montanelli, Tito Piñeyro, Jorge Maestro y Sergio Vaiman, Martín Casalongue, Olgui Ortiz y otros. También es creador y parte de diversos grupos teatrales como “El cornetín” “Ser” Teatro “Loco-Mún”. Actualmente integra además el grupo de Teatro para Niños “Naranja Lima”. Carlos Torreiro es un hombre simple, de perfil muy bajo, de trato agradable y de convicciones muy firmes como demuestra su participación en 10 ciclos de Teatro X la Identidad, es sumamente respetado por sus pares dentro del ambiente teatral por su dramaturgia y por la energía que desarrolla sobre un escenario. Estos son sus comentarios ante mis preguntas. ¿Cómo llega usted al teatro? Gracias a los actores ambulantes en la España donde nací, el circo criollo, ya en la Argentina; los actos escolares, El león de Francia, el bravo Zorro que aparece en su corcel cuando sale la luna, Niní Marshall, Sandrini, los Cinco Grandes del Buen Humor… antecedentes comunes a los de tantos teatristas de mi generación. ¿Puede en forma breve contar algunos de los logros en este ám131

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Teatro

bito? La creación de Teatro “Loco-Mún” y nuestra participación en 15 Encuentros Nacionales de Mujeres y en 10 ciclos de Teatro x la Identidad. La realización, entre muchas otras, de cuatro obras en particular: “Marejada”, “Pan de Sal”, “Miguel Viento del Pueblo” y “Páginas arrancadas”. De los fracasos... ¿cuál es el que más te ha afectado? Hasta ahora, he realizado todo lo que me he propuesto. Mis obras suelen gustar a la mayoría y disgustar a una minoría. Ambas posturas me permiten saber por dónde voy. En una oportunidad le comenté a un artista plástico amigo en una exposición de sus obras “Hay algo que anda mal esta vez, porque tus cuadros les gustan a todos”. De las tantas obras que compuso ¿alguna frase quedó adherida a usted para siempre? “No tengo dos, tengo tres. Tres hijos desaparecidos”, del personaje de la madre en “Insomnio de una noche de verano” en referencia a su hijo menor, desaparecido no física sino emocionalmente, por el horror vivido en su infancia bajo la dictadura y la desaparición de sus dos hermanos. Otra, de uno de los pescadores de “Marejada”: “Los héroes son seres comunes y silvestres que un día se atreven a decir ¡basta!”. Existen personas del medio y público que considera que el teatro actual es en su mayoría falto de sentido por ser experimentales… ¿Qué me puede decir? Más que experimentar, considero que nuestros esfuerzos deben dirigirse a atraer al público. Sin él no existe el teatro y muchas de las llamadas obras experimentales ahuyentan a ese público y se convierten únicamente en regodeo, un auto placer para quienes las ponen en escena. Si la búsqueda supone una ruptura con lo anterior, como forma de rebelión, acuerdo con ella. Pero no cuando se trata de llamar la atención a toda costa y de manera rebuscada. Y mucho menos si aburre al público. Existe la comunión Teatro-Política ¿Piensa que al público le interesa esa propuesta? Sí. Se juega con la idea que el teatro no comercial o under siempre lleva adherido a su espalda un tinte político o una idea muy hacia a la izquierda ¿Por qué se piensa eso y si es verdad a qué se debe? Será porque el teatro comercial no se compromete con la realidad y busca rédito económico por sobre todas las cosas. El teatro independiente se puede dar el lujo de decir lo que piensa. ¿Cómo inserta en lo cotidiano su labor teatral? El teatro es parte de mi cotidianeidad y se integra naturalmente. Comer, amar, dormir, soñar, jugar al teatro. La Avispa 54

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¿Actuar o dirigir? Dirigir no me interesaba en un comienzo. Fue por la necesidad de poner en escena una de mis obras que me vi casi obligado a asumir la dirección. Hoy, me divierte bastante. Actuar, todavía más. ¿Qué tipo de teatro le provoca admiración? El que dice y conmueve con lo que dice. El teatro de Luisa Calcumil es todo un ejemplo para mí en ese sentido. Teniendo en cuenta la inagotable cantera de actores que crecen sin el apoyo que merecen a través de la EMAD y los diversos talleres que existen en la ciudad ¿qué opinión le merece la orfandad en que quedan luego de la toma de tantos conocimientos? Sucede en todas las disciplinas artísticas. No existe un proyecto genuino cultural desde el Estado que incluya a los Trabajadores de la Cultura, a sus verdaderos protagonistas. Ese proyecto resulta imprescindible y urgente. Hoy predomina en los hechos la cultura para unos pocos y, como supuesta contrapartida, la masificación de la cultura, los mega-shows. Dos caras de una misma forma de entender las cosas. Industrias culturales ligadas al negocio del turismo y espectáculos destinados a la mera propaganda política. ¿Qué lugar le dejan a la producción espiritual de nuestro pueblo, a nuestra cultura propiamente dicha? Diversas crisis en nuestro país han elevado la calidad de nuestra dramaturgia ¿Qué piensa usted de eso? Es lo que viene sucediendo habitualmente a lo largo de la Historia. A fines de la dictadura tuvimos “Teatro Abierto”, que se fue generando como respuesta al terror de Estado desde el teatro. Es en realidad la respuesta de los seres humanos frente a la adversidad, el no claudicar, la creatividad. Hay un empuje y una fuerza en el teatro independiente local que provoca que constantemente se estén estrenando obras a pesar de los pocos elementos con los que cuentan ¿Cuál es tu pensamiento al respecto? Ya decía Lorca que un pueblo sin teatro es un pueblo muerto. De ahí la insistencia, nuestra manera de decir que estamos 133

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vivos. Y en Mar del Plata, lo estamos. Saquean nuestro mar y nos proponen una ciudad, tal como decíamos en “Marejada”: de timba, prostitución, droga y, ahora, de “grandes eventos” y congresos de todo tipo. No son los tiempos de la dictadura desde ya, pero nos enfrentamos a nuevos desafíos. Y el teatro insiste para no sucumbir en la desesperanza. Es una forma de lucha. ¿Qué nos puede decir como reflexión final? Que esto no termina, que la vida y el teatro marchan juntos, que en medio de esta crisis la esperanza se abre paso y que la esperanza fue, es y será siempre la lucha de los hombres por avanzar hacia lo nuevo derribando todo lo viejo, lo caduco, lo perimido, lo que ya no cabe en el mundo. DIEZ PREGUNTAS SIMPLES ¿Una obra? La casa de Bernarda Alba. ¿Un autor? Federico, claro. ¿Un docente? Fuentealba para nombrarlos a todos. ¿Un escritor/ra marplatense? Salvo en el caso de algunos dramaturgos, conozco muy poco acerca de los demás. No son difundidos o muy escasamente. ¿Un actor o actriz marplatense? Ángel Balestrini. ¿Un libro? Diez días que conmovieron al mundo. ¿Un amigo? Son pocos, pero los quiero mucho como para nombrar a uno solo. ¿Un color? Azul, el del mar y el de la poesía. ¿Una fecha? 20 de diciembre de 2001, la que muchos quisieran desterrar de su memoria. ¿Un sueño? Que nuevos días conmuevan el mundo una vez más (ya está sucediendo). Alejandro Gómez halegomez2003@yahoo. La Avispa 54 134


Reseñas

Ana María Labandal Gustavo J. Araujo Daniela Riccioni Gustavo Olaiz Iñaki Rubio Graciela Barbero 135

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Reseñas

LETRA MARGINAL LEONARDO GASTÓN HERMANN Editorial Dunken, Buenos Aires, 2011. La presente novela, de hondo contenido social, cuenta la lucha de un grupo de gente que busca asentarse y subsistir. Ante la carencia total y absoluta, toman un predio y construyen el caserío que luego bautizarán “Juanito Laguna”. El autor nos introduce en la piel de hombres y mujeres que buscan su lugar en el mundo enfrentándose a la violencia y al poder político, a la injusticia y la corrupción. Hermann relata la historia de Roberto desde el presente. De su mano, el lector transita los senderos de la lealtad, la resistencia y la solidaridad, en contraposición al delito, los negocios turbios, la traición y la muerte. Los valores y sus opuestos conviven en la cotidianeidad de la villa como botón de muestra de una sociedad en ruinas. El autor embellece la tristeza y la miseria con el espíritu poético de sus imágenes literarias. Construye una alegoría que nos deja plantados ante la idea irrevocable de la capacidad del individuo para sobreponerse a las adversidades y renacer de las cenizas. Para terminar, el autor evidencia su “yo lírico” cuando concluye en primera persona: “Estas manos mías, con su letra marginal, escribieron memorias de la gente que pronto dejará de vivir en la ribera y abrazará el sol”. ANA MARÍA LABANDAL anamarial_1@hotmail.com

LA NOCHE MÁS POLAR DANIEL TEVINI Ediciones Del Dragón, 2003 Novela ganadora del segundo premio del fondo nacional de las artes en el año 2002, este trabajo de Daniel Tevini es como dice Juan Martini, una indagación sobre el conocimiento de lo verdadero a través de las percepciones y pensamientos de un hombre que se ha quedado ciego y permanece confinado en la cama de un oscuro hospital, donde su contacto con el mundo se limita a la presencia de dos enfermeras y los ruidos que percibe en su limitada posibilidad. En su enfermedad va quedando cada vez más imposibilitado y el diálogo interno se acentúa poniendo énfasis en las sensaciones que su prisión le impone. La novela pretende ser una representación de los años setenta de la argentina y la oscuridad y represión reinantes, mediante el uso de metáforas y analogías. La Avispa 54

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Reseñas

Escrita con una maestría técnica asombrosa, nos ingresa en la mente atormentada del protagonista mediante el uso de recursos muy bien fundamentados. Es indudable que Tevini maneja con destreza y sensibilidad extrema los resortes de la arquitectura literaria. De la mano de la complejidad viene también la limitación que ésta le impone pues es una obra que, sin saber si ésa fue la intención del autor, está destinada a ser leída sólo por aquellos ya iniciados en el arte de la lectura profunda y casi hasta inescrutable. GUSTAVO J. ARAUJO gustavojaraujo40@yahoo.com.ar

HORAS DE ARENA (Poemas) RAQUEL PIÑEIRO MONGIELLO UNR Editora - Editorial de la Universidad de Rosario (2008) Este poemario recorre huellas, almanaques, latidos, umbrales. La Palabra, que unas veces demora, otras sube escalones y se lanza con sensaciones nuevas, toma vuelo, desnuda sueños. Otras, se escuda en la incógnita del crepúsculo o se apoya tímidamente “en las venas/ de un papel en blanco”. Otras veces brota de un relámpago o se acuna “en los charcos del alma”. Dice Raquel: El poeta es el artesano que sabe perderse entre migas y en otros tramos, es autor de “fuegos imposibles de apagar”. El amor se perpetúa en “sudarios de epidermis”, “en la mirada de tus ojos” en la “ausencia”. Hubo restos de una carcajada que dejaron cicatrices. Después, de esa costura sólo quedaron las hilachas, último desperdicio desechable. Todo se reescribe “en la cortina de los días” cuando la soledad obliga a inventar la cita oculta en la nostalgia de iniciar cada nuevo amanecer. Las estaciones se van desplegando en abanico: el otoño con hojas que juegan y se deshilan, la primavera trayendo lo ancestral desde ecos milenarios para echar al vuelo los secretos, el verano que deshuesa las sombras o se pone alas de viento. Todo desliza en este reloj sin agujas que, cansado de silencios, sólo se atreve a soñar con “las horas de arena´. Esta arena que la poeta deja al viento para que desparrame, lleve, acumule, despeine y moldee, a los distintos rincones de cada criatura en las que Raquel se desdobla: “llena de campanarios” o “todas las que soy” y en otras ocasiones, atrapada en esas horas de arena sin dilucidar sus secretos.Todo sirve para anotar “una muerte menos”. Contacto: Raquel Piñeiro Mongiello raquelmongiello@hotmail.com DANIELA RICCIONI leonital307@yahoo.com.ar

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PROTAGONISTAS MUDOS DANIEL SPATARO El escriba editorial, 2011 Spataro narra hechos reales de su vida, como cuando le tocó como marinero tripulante de un destructor argentino ser atacado por un submarino chileno en 1978. Tres años después, ya marino mercante, se ofrece como voluntario para el Río Carcarañá que lleva pertrechos y víveres a las tropas en Malvinas. Este barco es atacado, y fue hundido luego el Isla de los Estados al que estuvo a punto de embarcar Daniel pero no lo hizo por estar cargado de marinos y soldados. Sufre luego un terrible bombardeo naval. Además realiza una peligrosa misión para rescatar bienes personales y víveres del Río Carcarañá deteriorado en zona dominada por los ingleses. Spataro estudió letras y es buen narrador. Tardó tres décadas en contar su historia. Sin pertenecer a fuerza alguna ni estar armado fue uno de nuestros héroes de Malvinas junto con sus compañeros de la marina mercante. Luego de la novela histórica el libro finaliza con cuatro poemas sobre el tema. Debería leerse en los colegios. Reivindica a los héroes olvidados, los de la marina mercante argentina. Contacto con el autor: protagonistasmudos@yahoo.com.ar GUSTAVO OLAIZ gsolaiz@gmail.com

POSTALES FRANK BÁEZ Ed. CARA DE CUIS, 2011 Ruido suburbano; eso hay y mucho en la poesía de Báez: como un primate herido entre la urbana multitud se repregunta su propia existencia incierta; interrogante, desde donde en reiteradas ocasiones despunta inmediatamente una paradoja gris al final de algunos poemas que, como gran respuesta, acontece en el transcurrir de sus páginas, donde intuímos –como consecuencia– cierta desventuranza personal en el autor. También el dolor, los desengaños amorosos y el desamor conforman el paisaje estético de estas Postales: “...¿dónde está? le preguntaba a las meseras que pasaban sin hacerme caso ¿dónde estás? le preguntaba contándome las manos y dejándolas caer desde un puente en Chicago” (“Doce estrofas para Giselle”, pág.19) Existe un desconsuelo gracioso y una desesperanza que el autor amargamente se encarga de pasear, entre broma y broma, a través de toda la La Avispa 54

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Reseñas

obra. “...Lucian Blaga escribió que las palabras son las lágrimas de los que quisieron llorar y no pudieron y esto es todo lo que tengo que decir”. (“Variaciones acerca de un poema de Amor”, pág.17). Por momentos su estilo poético pareciera recordarnos a esas revistas de humor folletinescas de tirada quincenal que satirizan melodramáticamente la realidad, no obstante en ocasiones, en contadas ocasiones por cierto, surge algún eficaz destello poético de “pura sangre” que justifica el resto de lo leído, como por ejemplo: “Robero Bolaño en un pozo, en el ladrido de un perro, en un bosque que se va incendiando y consumiéndose a sí mismo bajo el firmamento ceniciento.”(“Las cenizas de Roberto Bolaño”, pág.60). Cabe destacar, no obstante, la locuacidad, el dinamismo que exhudan sus textos, donde por momentos, su particular fonética nos hace creer que estamos asistiendo a un auténtico recital de hip hop debido a la cadencia de sus rimas. En conclusión en estas Postales el paisaje sólo lo constituye ciertos árboles que han sabido acertar el bosque. IÑAKI RUBIO ignetworker@gmail.com EN MEDIO DE LA VIDA EDUARDO POCZTARUK Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011 Eduardo Pocztaruk es Contador Público, poeta y murguero nacido en Carmen de Patagones, actualmente reside en Buenos Aires. En medio de la vida poema que da título al libro, frase de la canción de Serú Giran que figura en epígrafe “estoy parado en el medio de la vida y aquí yo me siento muy, muy bien”. Su poesía recorre la intimidad más profunda, se abre a la calle, es canción y candombe. Sueños que desaparecen y vuelven cuando ya no sueña; recuerdos permanentes de “llamas que calcinan los legados de mi historia”; un dolor agudo de ausencia, el dolor de los desaparecidos, los olores de “El cuarto del Fondo”; la rutina que aplasta y el pánico aprieta el pecho. Parado “En medio de la vida” sobre la cama mi sombra escupe decepciones y reclamos…………un resto/ que por alguna razón/ no me atreví a apurar Un pasado de nostalgia, la infancia, el amor y el presente que “busca de los sueños de mi yo dormido, cuando la soledad me bate a duelo”. GRACIELA BARBERO gracielabarbero@hotmail.com

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Reseñas

AL FILO DEL OCASO OSCAR RENÉ BENITEZ LA MANCHA PUBLISHING GROUP, INC., USA - 2011 Poemas de protesta que desnudan la marginalidad del ser humano. El problema del hambre: “ojos hondos por el hambre…”, la falta de trabajo origina el desarraigo, el riesgo de los indocumentados; la crueldad e injusticias de la guerra sinónimo de muerte. Como dice Benítez “…un siglo de protestas/ por este planeta que a diario aniquilamos”. Pero la nota que resuena en este poemario está dada por el tema del amor y el desamor, ingredientes que forman parte de la vida, la llenan y moldean. Sentimientos que acunan, empujan, sostienen, o deshojan la mirada, obligan a rever rumbos, encierran alegría y tristeza, lo dulce y lo áspero, lo que vivifica y lo que presiona. SUSPIROS es la palabra que simboliza todas las instancias del amor: “emociones que acaban en suspiros”, “socavé en su vientre los suspiros”, “la cadencia de un suspiro”, “eres el suspiro que persigo”. Pasa lo contrario cuando se instala el “abandono interminable”, la distancia que separa: “me arranqué el corazón para olvidarte”, o la rutina que destroza. Poemas que conmueven hasta que “al filo del ocaso, ese instante mágico” deja sólo “reflejos de sombras”. Contacto con el autor: lamanchapublishing@yahoo.com DANIELA RICCIONI leonital307@yahoo.com.ar

Ilustró: Agostina Mariel Lunghi e-mail: agoslunghi@hotmail.com

Lanzamiento Concurso: Por primera vez en Mar del Plata del Premio Mundial de Poesía NÓSSIDE, único concurso global, plurilingüístico y multimedial, abierto a todas las lenguas del mundo y a toda forma de expresión del imaginario poético: poesía escrita, en video (video-clip de una poema) y en música (canción de autor). Visitar www.nosside.org o bien enviar un email a nossidemondiale@gmail.com

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Rinc贸n de

los bajit os SERGIO SOLER CECILIA CAVADINI

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El rincón de los bajitos EL PENAL Sonó el silbato. Pablito empezó a tomar carrera. Si convertía el penal él y sus compañeros iban a ser los campeones. Miraba reconcentrado a Ricardo, su mejor amigo. Ahora, su enemigo. Quería hacer el gol. No quería hacer el gol. El silbido del silbato se estiraba. Ricardo se agazapó e intentó concentrarse en la pelota. Si atajaba el penal él y sus compañeros iban a ser los campeones. Miraba reconcentrado a Pablito, su mejor amigo. Ahora, su enemigo. Quería atajar el penal. No quería atajar el penal. De pronto, del silbato del árbitro comenzaron a salir flores, mariposas, unicornios, hadas y duendes. El césped del área dejó de ser verde y se transformó en un colchón multicolor, lleno de caramelos. Se formó un camino entre la pelota y el arco. En esa extensa carretera con ríos y montañas a la derecha y una selva a la izquierda circulaban autos, bicicletas, y gentes transportadas en lomos de elefantes, pegasos, burros y dromedarios. El cielo surcado por helicópteros celestes y anaranjados y astronautas con alas se dejaba ver azul con nubes blancas y violetas. Desde ambos extremos de la carretera los contrincantes comenzaron a avanzar en sentido opuesto. Los transeúntes, los paseantes, los que volaban, todos, absolutamente todos los aclamaban. Paso a paso fueron avanzando entre medio de la multitud hasta encontrarse finalmente a mitad de camino. El árbitro dejó de hacer sonar al silbato. No podía explicarse cómo pateador y arquero reían juntos en el medio de la cancha. Uno de ellos se negaba a patear. El otro no quería atajar. Cuando estuvieron frente a frente Pablito y Ricardo se abrazaron y, sin decirse palabras, salieron volando y se llevaron la pelota.

SERGIO SOLER

solermeil@gmail.com (Punta Alta) La Avispa 54

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INFANCIA

El rincón de los bajitos

Hoy quiero invitarte a jugar conmigo; ¡Juguemos, juguemos hasta que se termine el día! ¡Qué pronto, se pasa la Vida! ¡Jugá, jugá conmigo! Que tus pantaloncitos largos, ya te quedan cortos, y mis cabellos, ya no tienen moñitos con hebillas. ¡Jugá, le, jugá conmigo! Qué ya me tienta pintar mis ojos y mis labios y a vos, chocar las manos cómplices con alguna chica. ¡Jugá, por favor, jugá conmigo! Que tu pelota de fútbol se quedó atascada en un árbol, y ya no volverán a hablar mis muñequitas. ¡Dale, jugá conmigo, te lo pido! Que mis libros de cuentos infantiles pronto se llenarán de polvo, y tus autitos se detendrán en la repisa. ¡Juguemos, juguemos, porque la noche se aproxima! Y no vendrá más papá y mamá a darnos el beso de las buenas noches, ni nos dejarán la luz del velador encendida. ¡Dale, no permitas que éste día se termine! ¡Juguemos, todo lo que la energía nos permita! Que mis polleras se acortan, y tus remeras de dibujitos, has hecho trizas. ¡Jugá, juguemos, te lo ruego! ¡No nos permitamos que la infancia se termine! ¡Qué me da ganas de llorar, y el rimel se me corre! ¡Juguemos otra vez más, dale juguemos! Que desde que mi hermana mayor se fue de casa. la habitación parece tan grande y vacía. ¡Jugá, jugá, NO TE RINDAS! Ya sé, que la compu te atrapa, y que las penitencias de papá, te dan risa. ¡Dale, juguemos, que el cielo se volvió azul, y las estrellas brillan! ...El día termina. Ya pronto, no jugaremos más, CECILIA CAVADINI porque ésta etapa finaliza. ceciliajulieta17@hotmail.com Papá, no te columpiará. (Mar de Ajó) Y mamá, ya no me mima. GRUPO DELAPALABRA 143


Índice Editorial ....................................................................... pág 3 Entrevista ................................................................... pág 5 Gustavo Tisocco por Gastón Sequeira Poesía .......................................................................... pág 11 Barbero / García Solari / Lemus / Battiston / Varsovia / Polastri / Monterroso / Hernáez / Cisternas / Clementi / De Gasparini / Santaella Pahlén / Ferreira / Idiazabal / Milani / Cuentos y relatos ........................................................ pág 27 Nagy / Medina Moreno / Fogel / Aznar / Núñez / Notas y ensayos CONTRALUZ: VANGUARDIA y LOCURA o El origen de la creación por Cristina Mendiry ............................... pág 38 LA ESCRITURA, LA SOLEDAD Y LA MUERTE por Marina Burana ..................................................... pág 42 EL COMPROMISO DEL ESCRITOR por Roberto Romeo Di Vita ............................................. pág 44 EL OFICIO DE ESCRIBIR por Graciela Barbero .......... pág 46 Plástica con Irene Melillo ............................................ pág 49 Reportaje local .......................................................... pág 53 Osvaldo Picardo por Ricardo Martín Fotografía por Gustavo Ciancio .................................... pág 71 Notiavispa ............................................................... pág 77 Dar la cara con Carlos Rigel ....................................... pág 81 Talleres ................................................................. pág 85 Cine y TV por Gabriel Cabrejas ................................... pág 99 Humor ................................................................... pág 107 Moday / De Culla / Olaiz / Clementi / Música por Horacio Solari .......................................... pág 115 El reportaje poéticamente absurdo ........................ pág 123 por Gustavo Araujo Teatro ..................................................................... pág 129 Alejandro Gómez entrevista a Carlos Torreiro Reseñas .................................................................... pág 135 Rincón de los bajitos ............................................... pág 141 Sergio Soler / Cecilia Cavadini La Avispa 54

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Revista La Avispa 54  

Revista cultural literaria de Mar del Plata - Argentina

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