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October 2026 · Issue 60

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-Entrevistas -Arte -Música -Consejos -Tips -Recetas -Sras. Bellezas.

-Oxtankah-Novela Inédita. -LA HISTORIA DE MÉXICO A TRAVÉS DEL CABALLO.


October 2026 Edition 60 Angie Clement-Cromwell: Fundadora y CEO. Luis M. Clement: Corrector de estilo.

Indice

Un mundo conectado que se ha quedado solo 8 Por Angélica Palmerin

12 Por Becky Krinsky

Por qué restringir la educación de las mujeres nos limita a todos

Un mundo feliz: la utopía que se convirtió en advertencia. Por Arturo Arriaga

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Por Jackie De la Torre

por Luz Maria Villanueva

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LA DIFERENCIA ENTRE AUTOESTIMA Y AMOR PROPIO

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Por Elsa O’Farrill

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Por Francisco Núñez Tapia

Por Jessica Medina

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Neurodivergencia, Transición y Proceso Clínico

Tu pasado no es tu condena

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El precio invisible de ser una mujer latina poderosa en Estados Unidos

Por Isabel Pelayo

Pedir Respeto no es Exigir Amor

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Octubre nos invita a abrazar los cambios y reconocer la fuerza que llevamos dentro. En Latinas con Poder celebramos las historias de mujeres que inspiran, construyen y dejan huella. Que esta edición te acompañe, te motive y te recuerde que nunca es tarde para comenzar de nuevo. Gracias por ser parte de esta comunidad que crece contigo cada nuevo día. Angie Clement Fundadora LCP

Indice Los hombres que realmente cambian tu vida casi nunca se parecen a tus expectativas Por Marlene Salas

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30 DÍAS PARA AVANZAR MÁS QUE EN 12 MESES Por Rocelia Ramos

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Por Miriam Landin

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Violencia Doméstica 92

64 Viajera de Corazón

Violentómetro VAIM, VAWA Círculo de Violencia Por Beba Zarate

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Un mundo conectado que se ha quedado solo

Hemos aprendido a nombrar la ansiedad, el trauma y los límites. La pregunta pendiente es si también aprenderemos a permanecer junto a quien sufre. Por Angélica Palmerin

A las dos de la mañana, millones de ventanas continúan encendidas y en una de ellas, una mujer desliza el dedo sobre fotografías de personas con rostros felices y que parecen vivir mejor que ella. En otra, un joven escribe «estoy bien», borra el mensaje tres veces y finalmente lo envía. Más allá, un hombre calcula cuánto falta para que suene la alarma mientras negocia, en silencio, con una ansiedad que nadie conocerá al verlo llegar puntualmente a la oficina. El mundo duerme a medias. Las pantallas permanecen despiertas y en medio de una comunicación incesante, una multitud ha aprendido a sufrir sin testigos. Ésa es una de las contradicciones más crueles de nuestro tiempo. Podemos localizar a casi cualquier persona en segundos, pero no siempre tenemos a quién acudir cuando la soledad nos apuñala. Nunca habíamos contado con tantas palabras para describir la vida interior: ansiedad, depresión, trauma, apego, agotamiento, límites, autocuidado. El diccionario emocional se amplió con una rapidez extraordinaria, sin embargo nuestra capacidad de sostener al otro no creció al mismo ritmo.

petimos en campañas, empresas, escuelas y redes sociales. Sin embargo, lo decimos desde sociedades que muchas veces no ofrecen una cita oportuna, un profesional cercano, una licencia laboral suficiente ni una comunidad dispuesta a permanecer cuando el dolor deja de ser comprensible, breve y decoroso. Hemos aprendido a nombrar las heridas; tristemente todavía estamos aprendiendo a no abandonar a quien las lleva. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental. No se trata de una minoría distante. Si todas ellas formaran un país, sería una de las naciones más pobladas del planeta: una nación invisible, repartida entre todas las edades, clases sociales, lenguas y fronteras. A esa realidad se suma otra que solemos tratar como una delicadeza del carácter. Una de cada seis personas experimenta soledad, y la Comisión de la OMS sobre Conexión Social la asocia con más de 871,000 muertes al año, alrededor de cien cada hora.

La soledad no figura siempre en un expediente Aprendimos a decir «cuida tu salud mental». Lo re- clínico, pero deja huellas en el cuerpo. Altera el


sueño, debilita la salud física, agrava la depresión y puede reducir la esperanza hasta convertir los días en habitaciones sin puerta. Conviene distinguirla del silencio escogido. Estar a solas puede ser un acto fértil: permite pensar, escribir, rezar, crear y poner orden en el alma. La herida comienza cuando la distancia deja de ser refugio y se vuelve condena. Una persona puede vivir rodeada de gente y sentirse expulsada del mundo. Puede recibir cien mensajes y no encontrar una sola conversación en la que se atreva a decir la verdad. Puede ser admirada, productiva, indispensable y profundamente infeliz. La conexión verdadera no se mide por el número de contactos, sino por la posibilidad de ser visto sin tener que representar un personaje. También necesitamos recuperar una distinción esencial: no todo sufrimiento es enfermedad. El duelo duele porque hubo amor, el miedo puede ser una respuesta sensata frente al peligro, la tristeza que sigue a una pérdida no es necesariamente un trastorno que deba silenciarse con prisa. Hay dolores que necesitan tratamiento y otros que necesitan tiempo, significado y compañía. Convertir toda emoción incómoda en patología empobrece la experiencia humana; convertir una enfermedad en falta de carácter puede destruir una vida.

explicación. “Proteger mi paz” sirve para evitar la responsabilidad de reparar el daño causado. Cuando el vocabulario del cuidado se utiliza como sentencia, la salud mental deja de acercarnos y se convierte en una coartada elegante para no mirar nuestras propias faltas. Un límite sano protege la dignidad; no concede permiso para deshumanizar. El autocuidado no puede convertirse en una religión donde el yo sea el único altar. Cuidarse también implica reconocer cuándo hemos herido, pedir perdón, tolerar una conversación difícil y entender que ninguna relación profunda está libre de incomodidad. Si cada desacuerdo se interpreta como violencia y toda frustración como trauma, terminamos construyendo vidas muy protegidas y terriblemente solas.

Mientras el lenguaje se multiplica, los sistemas siguen rezagados. El Atlas de Salud Mental 2024 señala que los gobiernos destinan una mediana de apenas dos por ciento de sus presupuestos sanitarios a la salud mental, la misma proporción registrada en 2017. La desigualdad resulta casi obscena: el gasto estimado alcanza 65 dólares por persona en los países de ingresos altos y cuatro centavos en los de ingresos bajos. En términos presupuestarios, una vida puede recibir más de mil seiscientas veces la inversión de otra por el simple accidente La sabiduría consiste en distinguir, y para distinguir geográfico de haber nacido en un lugar distinto. hacen falta profesionales, información y tiempo. No diagnósticos dictados durante una sobreme- En las naciones con mayores recursos, la insufisa. No etiquetas recogidas en un video de treinta ciencia suele tomar la forma de listas de espera, segundos. No esa nueva afición de explicar a los costos prohibitivos, atención fragmentada y serdemás con palabras clínicas que apenas acabamos vicios de urgencias que reciben a las personas de aprender. cuando la crisis ya estalló. En los países pobres o La divulgación psicológica ha hecho un bien in- golpeados por emergencias, puede no existir simenso. Ha permitido que muchas personas dejen quiera la puerta ante la cual esperar. Allí el dolor de culparse por aquello que requería atención. se atiende en la familia, en la iglesia, en la escuela Mujeres y hombres encontraron palabras para ha- o no se atiende. Un mismo padecimiento recibe blar del abuso, los ataques de pánico, la adicción, nombres distintos: enfermedad, castigo, posesión, la depresión y el trauma. Se rompieron silencios debilidad, mala educación o secreto familiar. La que durante generaciones se confundieron con mente es universal; la posibilidad de cuidarla todecencia. Eso merece celebrarse. davía tiene código postal. Pero el lenguaje terapéutico también ha sufrido una extraña inflación. “Narcisista” sustituye a veces a egoísta. “Tóxico” designa a cualquiera que incomoda o contradice. “Poner límites” llega a significar desaparecer sin

Las cifras se vuelven más duras allí donde la historia ya llega herida. La OMS estima que una de cada cinco personas que ha vivido una guerra o un conflicto durante la década anterior padece depresión, ansiedad, estrés postraumático, trastorno


bipolar o esquizofrenia. Una persona puede cruzar la frontera y, sin embargo, continuar oyendo el peligro dentro del cuerpo. El desplazamiento no concluye cuando se consigue techo. Persisten el duelo por la casa, el idioma, los muertos, la rutina y aquella versión de uno mismo que existía antes de aprender a sobrevivir. También las expectativas sociales distribuyen el sufrimiento de manera desigual. La depresión es aproximadamente una vez y media más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. La biología puede influir, pero la cifra obliga a mirar además la violencia, la precariedad, la maternidad sin apoyo, las jornadas dobles y el trabajo invisible de sostener emocionalmente a otros. Muchos hombres, por su parte, llegan tarde a pedir ayuda porque fueron educados para confundir silencio con fortaleza. A ellas se les permite llorar, aunque no siempre descansar. A ellos se les permite enojarse, aunque no admitir miedo. Ambos pagan el precio de una cultura que repartió las emociones como si también tuvieran género. Los jóvenes habitan otra paradoja. Son la generación con más medios para comunicarse y figuran entre quienes padecen mayor soledad. No les falta sensibilidad. Les falta descanso de una plaza pública que nunca cierra. Antes del desayuno ya han comparado su cuerpo, su éxito, sus amistades y hasta su manera de sanar. Reciben noticias de guerras, incendios, violencia y crisis económicas antes de que su conciencia tenga tiempo de ordenar el día. La pantalla no inventó todas sus angustias; les quitó el alivio ocasional de no saber.

den alrededor de doce mil millones de jornadas laborales debido a la depresión y la ansiedad, con un costo estimado de un billón de dólares para la economía mundial. La cifra impresiona, aunque revela una ironía: con demasiada frecuencia, el sistema económico reconoce el sufrimiento cuando éste deja de producir. Antes de la ausencia hubo insomnio, miedo, irritabilidad, errores y personas cumpliendo horarios mientras se desmoronaban por dentro. La productividad no debería ser la medida de la dignidad humana. Pero quizá la pérdida económica sirva para persuadir a quienes todavía consideran la salud mental un lujo. Debemos mirar con cuidado otra palabra que se ha vuelto omnipresente: resiliencia. En su sentido más noble, describe la capacidad de reconstruirnos después del golpe. En su versión más cínica, se convierte en la orden de soportar aquello que otros se niegan a corregir. No se puede pedir respiración consciente a quien trabaja tres turnos y llamar a eso política de bienestar. Una aplicación para meditar no compensa el acoso laboral. Tampoco es justo admirar eternamente la fortaleza de una madre que cuida sola de todos cuando lo que necesita es ingreso, descanso, atención médica y alguien que cuide de ella. Vengo de una generación que escuchó con frecuencia “no llores”, “no exageres”, “échale ganas” y “los problemas de la casa se quedan en la casa”.

Muchas de esas frases no nacieron de la crueldad, sino de personas que sobrevivieron sin lenguaje, servicios ni permiso para detenerse. Fueron la armadura que encontraron. Pero una armadura heSería cómodo convertir al teléfono en villano y redada puede convertirse en prisión. Honrar la formarcharnos moralmente satisfechos. También taleza de quienes vinieron antes no nos obliga a sería falso. Las redes han acercado comunidad a repetir la soledad en la que tuvieron que ejercerla. personas aisladas por enfermedad, discapacidad, distancia, identidad o vergüenza. Han llevado in- La familia suele ser la primera sala de urgencias formación a lugares sin especialistas y abrieron emocionales. Algunas veces es también el lugar conversaciones antes prohibidas. El problema donde el dolor aprende a esconderse. Amar a aparece cuando el instrumento creado para acer- una persona no significa saber ayudarla. El amor carnos reemplaza el contacto que nos forma: la sin educación puede minimizar, vigilar, controlar mirada sostenida, la presencia sin prisa, el silencio o confundir acompañar con resolver. Una familia compartido y la incómoda tarea de reparar una re- que cuida la salud mental no es aquella donde lación en vez de borrarla con un dedo. nadie se entristece, sino aquella donde se puede decir la verdad sin que la verdad se convierta en El trabajo ofrece otro espejo. Cada año se pier- vergüenza.


Esa familia pregunta y escucha. Reconoce lo que no sabe. Busca ayuda antes de que el sufrimiento tenga que volverse espectáculo para resultar creíble. No abandona un tratamiento ante la primera mejoría ni convierte el diagnóstico en apellido. Recuerda que delante de la enfermedad continúa existiendo una persona con humor, talento, deseos, contradicciones y derecho a participar en las decisiones sobre su propia vida. ¿Qué necesitamos cambiar? Primero, dejar de tratar la salud mental como un cuarto separado del resto de la existencia. Debe formar parte de la atención primaria, las escuelas, los centros de trabajo y la respuesta a desastres. Hacen falta más profesionales, desde luego, y también equipos comunitarios, maestros capaces de reconocer señales de alarma, líneas de crisis responsables y políticas laborales que no premien el agotamiento. La atención digital puede ampliar el acceso si cuenta con supervisión clínica, protección de datos y rutas claras hacia la atención presencial cuando sea necesaria.

sea que durante demasiado tiempo nadie pudo decirlo. La conversación actual revela una deuda antigua. Nuestra responsabilidad consiste en impedir que esa apertura termine en otra forma de abandono: pedir a las personas que hablen y retirarnos cuando lo que cuentan resulta incómodo, repetitivo o difícil de resolver. Una sociedad mentalmente sana no es aquella donde nadie sufre. Esa sociedad no ha existido. Es aquella donde el sufrimiento no cancela la dignidad; donde pedir ayuda no conduce a la ruina, la burla o la exclusión; donde una persona no necesita demostrar que está completamente rota para merecer cuidado. Es, también, una sociedad capaz de distinguir entre una herida pasajera y una enfermedad, y de atender ambas con humanidad.

Quizá no necesitamos otra consigna sobre bienestar. Necesitamos presupuesto, profesionales, leyes, tiempo y lugares de encuentro. Necesitamos familias que escuchen sin invadir, escuelas que enseñen a reconocer las emociones sin convertirlas en etiquetas y empresas que dejen de llamar Después viene lo aparentemente sencillo y, qui- pasión al desgaste. Necesitamos tecnología al serzá por eso, lo más difícil: reconstruir la conexión. vicio de la conciencia y no conciencias entregadas Diseñar barrios donde las personas puedan en- a la tecnología. contrarse. Proteger parques, bibliotecas y centros culturales. Crear actividades donde jóvenes y ma- Sobre todo, necesitamos recuperar una antigua yores vuelvan a reconocerse. Enseñar a los niños a forma de inteligencia: permanecer. conversar, discrepar y reparar. Recuperar la mesa, Permanecer junto a alguien no significa tener la no como escenario de una familia perfecta, sino frase correcta. Significa no apresurarse a cambiar como el lugar donde alguien pueda decir «no es- de tema. No apropiarse del dolor ajeno para contoy bien» sin provocar un juicio, una conferencia tar una historia propia. No prometer que todo esni un escándalo. tará bien cuando no podemos saberlo. Significa acompañar la búsqueda de ayuda y comprender No conviene romantizar la comunidad. Una con- que la recuperación rara vez avanza en línea recta. versación afectuosa no cura por sí sola un tras- A veces, lo más humano que podemos ofrecer no torno bipolar, una psicosis, una depresión grave o es una solución, sino una presencia capaz de decir, una adicción. La amistad no reemplaza la medici- sin grandilocuencia: “No puedo vivir esto por ti, na y la voluntad no sustituye el tratamiento. Pero pero no tendrás que vivirlo completamente solo”. todo tratamiento ocurre dentro de una vida. Una receta puede estabilizar a una persona; alguien Porque detrás de los mil millones de personas, debe ayudarla a recuperar vínculos, propósito y de los presupuestos insuficientes y de las jornapertenencia. La ciencia atiende la enfermedad. La das perdidas, hay alguien sentado a las dos de la comunidad ayuda a devolverle mundo a quien lo mañana frente a una ventana encendida. Tal vez perdió. no necesite que el mundo entero lo comprenda. Necesita que alguien advierta que sigue despierto Tal vez el signo más inquietante de nuestra época y, en lugar de enviarle una frase aprendida sobre no sea que tantas personas estén diciendo que se autocuidado, se quede un momento al otro lado sienten mal. Quizá lo verdaderamente alarmante de la noche.


Por Isabel Pelayo Una historia de fuerza, valentía y determinación Hay mujeres que enfrentan las adversidades. Y hay mujeres que, además, convierten cada adversidad en una oportunidad para volver a empezar. Marilu Rodríguez pertenece, sin duda, a este segundo grupo. Nacida en la hermosa Ciudad de México, Marilu creció al lado de sus padres y sus hermanos en un hogar donde el espíritu emprendedor formaba parte de la vida cotidiana. Hija de comerciantes, desde muy pequeña desarrolló una extraordinaria habilidad para los negocios, acompañada de una visión que con los años se convertiría en una de sus mayores fortalezas. Después de concluir sus estudios, obtuvo el título de Secretaria Ejecutiva y comenzó a trabajar en una empresa dedicada a los materiales textiles y la moda. Allí, una inesperada oportunidad cambiaría el rumbo de su vida. Cuando una de las modelos de la empresa no pudo presentarse, le pidieron a Marilu que modelara las prendas. Su desenvoltura y presencia llamaron la atención, y aquella oportunidad terminó convirtiéndola también en modelo de la compañía. Con dos ingresos, Marilu comenzó a construir su patrimonio desde muy joven. Con inteligencia y disciplina, invirtió sus ganancias hasta lograr comprar su propia casa y algunos bienes raíces. Era apenas el comienzo de una vida marcada por el esfuerzo y la visión.

Photo by Angie Clement

UNA MADRE QUE NUNCA SE RINDIÓ La llegada de sus cuatro hijos trajo nuevas responsabilidades y, con ellos, nuevos retos. Cuando los ingresos familiares dejaron de ser suficientes, Marilu decidió apoyar a su esposo y puso un negocio para la familia. Sin embargo, las circunstancias de inseguridad que se vivían en México los llevaron a tomar una de las decisiones más difíciles de su vida: emigrar a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades para sus hijos. Llegaron con cuatro niños, unas cuantas maletas y un sueño enorme: construir una vida mejor.


Los primeros años no fueron fáciles. Marilu trabajo de niñera y entrenadora personal, mientras toda la familia colaboraba para salir adelante. Vivieron en un pequeño departamento, pero ella sabía que necesitaba darle algo mejor a sus hijos. Lejos de conformarse, comenzó a investigar cómo adquirir una propiedad. Finalmente encontró a una persona que confió en ella y le otorgó un préstamo para comprar su primera casa en Estados Unidos. Una vez más, Marilu había transformado un sueño en realidad.

DE LOS DESAFÍOS A LOS SUEÑOS CUMPLIDOS El siguiente gran capítulo llegó con una oportunidad inesperada: adquirir, junto con su familia, una pastelería tradicional en San Diego, California, conservando sus recetas originales. Con experiencia previa en negocios relacionados con la elaboración de pan, Marilú reconoció inmediatamente el potencial de aquel proyecto. La familia se involucró por completo y cada integrante asumió diferentes responsabilidades. Además, el negocio contó desde sus inicios con la experiencia de un reconocido repostero especializado en repostería fina, cuya trayectoria y conocimiento del oficio fueron fundamentales para fortalecer esta nueva etapa empresarial.

ENTONCES LLEGO EL AÑO 2020.

Y NUEVAMENTE, MARILU ELIGIÓ RESISTIR Con esfuerzo, fe y perseverancia, la familia logró superar uno de los momentos más difíciles de su historia.

UNA MUJER DE MÚLTIPLES FACETAS Como si su historia empresarial y familiar no fuera suficiente, Marilu también incursionó en el mundo de los certámenes de belleza, donde obtuvo la corona de Reina Petite.

Photo by Angie Clement

La pandemia puso a prueba todo lo que habían construido. Las ventas disminuyeron, los gastos continuaron y la posibilidad de cerrar el negocio se convirtió en una realidad. Para mantenerlo a flote tuvieron que recurrir a préstamos y aceptar el apoyo de personas generosas de la comunidad que creían en ellos y no querían ver desaparecer aquella pastelería.


Su triunfo le abrió las puertas para representar a su comunidad en un concurso internacional en Brasil, donde volvió a conquistar la corona de Miss Classic Turismo Celebrity Universe International. Pero detrás de las coronas, los negocios y los triunfos existe una mujer con una pasión muy especial: el ejercicio. Marilu ha desarrollado también una trayectoria como entrenadora personal, convirtiendo la disciplina y el cuidado físico en otra expresión de su filosofía de vida.

EL VERDADERO SIGNIFICADO DE SER GUERRERA La historia de Marilu Rodríguez no se mide únicamente por lo que ella a logrado adquirir, los negocios que construyó, las coronas que conquistó o las dificultades que consiguió superar. Su verdadero legado está en algo mucho más profundo: la capacidad de levantarse una y otra vez. De México a Estados Unidos. De comenzar con poco a construir un patrimonio. De enfrentar momentos de incertidumbre a levantar un negocio familiar. De superar una pandemia a continuar soñando. Marilu Rodríguez representa a esas mujeres que no esperan a que la vida sea fácil para avanzar. Sonríen, trabajan, caen, se levantan y vuelven a intentarlo. Porque para una mujer guerrera e incansable, cada desafío no es el final de la historia.

Photo by Angie Clement

Es simplemente el comienzo de un nuevo capítulo.

Entrevista hecha por ISABEL PELAYO


Con gratitud Primeramente, quiero darle las gracias a nuestro Dios, Jehová, por haberme cuidado y acompañado en mi camino, por darme fuerzas en los momentos difíciles y por permitirme llegar hasta aquí. También quiero agradecer de todo corazón a mi familia y al papá de mis hijos, por creer en mí, por apoyarme y por estar a mi lado. Y, sobre todo, quiero agradecer a mis hijos, quienes han sido una parte fundamental de mi vida y de la persona que soy. A mi hijo Jorge, por haberme regalado mi primer “mamá” y por enseñarme una de las formas más especiales del amor. A pesar de la adversidad y de lo difícil de la vida, sigue luchando, demostrando una gran resiliencia. A mi hija Linda, por ser mi orgullo y una inspiración constante. A mi hija Marilú, por su alegría, su simpatía y esa manera tan especial de iluminar los momentos con su presencia. A mi hija Laura, por ser una mujer fuerte y valiente, y por demostrarme que siempre se puede seguir adelante, aun cuando el camino no sea fácil. A mi pequeño Ethan, por enseñarme nuevamente la felicidad de tener entre mis manos un pedacito de mi hija y experimentar ese amor tan puro y especial que solo un hijo puede despertar. A mi Franklin, por ser tan amoroso, tierno y dulce, y por llenarme de palabras hermosas cada vez que me mira. A Nathaniel, por su fuerza, su energía y esa alegría que lo caracteriza. Y a la pequeñita Zoe, por recordarme tanto a su papá y por traer consigo recuerdos y sentimientos que llevo profundamente en mi corazón.

Photo by Angie Clement

También doy las gracias a los queridos esposos de mis hijas, Frank, Chad y Bradley, y a Kenia, la querida esposa de mi hijo. Les agradezco haber llegado a nuestras vidas. Finalmente, quiero agradecer a todas aquellas personas que han estado a mi lado a lo largo de mi vida. No puedo mencionar sus nombres uno por uno, no por falta de agradecimiento, sino por miedo a dejar involuntariamente a alguien fuera. Cada una de esas personas ha dejado una huella importante en mi vida. Algunas estuvieron en momentos de alegría, otras en momentos difíciles, pero todas, de una manera u otra, contribuyeron a formar la persona que soy hoy. A todos ustedes, gracias. Gracias por creer en mí, por acompañarme, por quererme y por formar parte de mi historia. Porque sin ustedes, sin su cariño, su apoyo y su presencia, mi vida simplemente no sería la misma.


Pedir Respeto no es Exigir Amor:

La clave para la dignidad emocional en tus vínculos. Cuando cambias la acusación por una pregunta que propone soluciones, no resentimientos. Becky Krinsky - Life Coach, fundadora de recetasparalavida.com, autora y conferensista

Pedir respeto no es exigir amor. Y decir lo que te molesta no es crear un problema. Muchas personas crecieron en ambientes donde hablar tenía consecuencias emocionales: críticas, rechazo, burlas, enojo, indiferencia o abandono. Y cuando alguien vive eso constantemente aprende algo muy peligroso: callarse para sobrevivir. Callarse para no incomodar. Callarse para no discutir. Callarse para no ser criticado. Callarse para no perder el cariño, la atención o la aceptación de los demás. Pero el silencio emocional tiene un precio muy alto. Porque lo que no se habla no desaparece. Se acumula. Y con el tiempo ese silencio se transforma en resentimiento, enojo, agresión pasiva y una profunda sensación de soledad. La persona deja de expresar lo que siente y empieza a vivir en modo supervivencia: cuidando cada palabra, evitando conflictos y tratando de no ser rechazado. El problema es que callarse demasiado no trae paz. Trae desgaste emocional. Y lo que es peor, confunde el valor propio con la aprobación ajena. Muchas personas creen que son “pacientes” o “tranquilas”, cuando en realidad viven llenas de miedo al conflicto. Y ese miedo termina apagando la voz, debilitando la autoestima y dañando las relaciones más importantes. La gente que más calla muchas veces no es la más fuerte. Es la que más miedo tiene de perder el vínculo, de ser rechazada o de sentirse sola.


Hablar no es pelear. Poner límites no es agredir. Y pedir respeto no es exigir que alguien te quiera. Uno de los errores más comunes es hablar desde la acusación en lugar de hablar desde el dolor. No es lo mismo decir: “¿Por qué me haces esto?” que preguntar: “¿Qué podemos hacer para mejorar esto?” La acusación genera defensa. La honestidad genera posibilidad de diálogo. También cambia por completo una conversación pasar de: “Eres un cobarde” a: “Me duele sentir que estamos perdiendo nuestra relación.”

dad de aprobación. Cuando empieza a desarrollarla, deja de reaccionar impulsivamente y aprende a expresar lo que siente sin destruirse ni destruir al otro. La distancia emocional ayuda a entender algo muy importante: que el valor personal no puede depender completamente de cómo reaccionen los demás. Aplicación Práctica Se ve cuando decides esperar 5 minutos antes de responder un mensaje hiriente, o cuando cambias el “No puedo creer que me hiciste esto” por “Necesito tiempo para procesar lo que siento”. Afirmación personal

Hablar desde el sentimiento no garantiza que la otra persona cambie, pero sí evita que uno siga Hoy entiendo que callar no me libera del dolor. Para acumulando resentimiento y traicionándose a sí tener una relación sana conmigo y con el mundo mismo por miedo a incomodar. necesito decir lo que siento. Reconozco que hablar no es crear conflictos ni vivir haciendo acusacioCariño, aprobación, atención y respeto no son lo nes. Tengo el valor de preguntar, aclarar y expremismo. Muchas personas mezclan todas sus ne- sarme sin reprochar ni guardar rencores. cesidades emocionales y sienten que si alguien no las aprueba entonces no valen nada. Aunque me cueste trabajo, aunque me incomode y Pero una persona puede no darte amor... y aun así aunque tenga miedo al rechazo, hoy elijo no seguir debe tratarte con dignidad. guardándome todo por dentro. Mi voz también imLa verdadera dignidad emocional aparece cuando porta. Lo que siento merece ser escuchado. Mi paz uno deja de callarse para ser aceptado y empieza a emocional empieza cuando me doy mi lugar y dejo expresarse con claridad, respeto y honestidad. de tener miedo de hablar. Porque callarte para no perder a otros muchas veces termina por hacer que uno se pierda a sí Hoy me libero del silencio y entiendo que tener dignidad no implica mendigar amor ni permitir que mismo. me lastimen. Ingrediente del mes: Frase del mes: Distancia emocional La distancia emocional no significa frialdad ni in- El silencio no te hace fuerte; te convierte en alguien que carga un dolor que lo enferma y lo lasdiferencia. tima por dentro. Prohibida su reproducción total o Significa aprender a separar el miedo de la reali- parcial sin autorización escrita del editor y sin citar dad. la fuente. Es la capacidad de detener la reacción automática que nace del miedo al rechazo, al conflicto o al Copyright 2005-2026 Recetasparalavida.com abandono, para poder responder desde la claridad Todos los derechos reservados. y el respeto propio. Reserva tu sesión gratuita hoy mismo Agendar cita gratuita Cuando una persona no tiene distancia emocional, habla desde la desesperación, el enojo o la necesi-


Por qué restringir la educación de las mujeres nos limita a todos *Por el Dr. Francisco Núñez Tapia, Profesor-Investigador, Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades, CETYS Universidad, Campus Mexicali*

He dedicado mi carrera a estudiar cómo las sociedades avanzan o retroceden a partir de una sola pregunta: ¿quién tiene la oportunidad de aprender?

mundo. Casi dos terceras partes de las personas adultas que carecen de competencias básicas de alfabetización son mujeres. Detrás de cada una de esas cifras hay una persona a quien, de una forma u otra, se le dijo que un salón de clases no era para ella.

Es una pregunta que puede parecer abstracta hasta que uno observa las cifras. Hoy en día, se estima Quiero ser directo sobre algo: la historia no resque 273 millones de niñas, niños y jóvenes per- palda la idea de que limitar el acceso de las mumanecen fuera del sistema educativo en todo el jeres a la educación haya beneficiado alguna


vez al bien colectivo. Cuando reviso los momentos en que ese acceso fue restringido, encuentro motivos políticos. Motivos culturales. Motivos religiosos. Intentos de control social. Lo que no encuentro es evidencia de que alguna comunidad haya salido beneficiada por ello. Esto importa porque la educación no es solamente un camino hacia un título. Es la forma en que aprendemos a cuestionar, a dialogar, a participar en la construcción de algo mejor de lo que heredamos. Entre mayor sea el acceso de una persona al conocimiento, mayor será su capacidad para leer con claridad su propio entorno, exigir soluciones reales y contribuir al lugar que llama hogar. Quitarle ese acceso a la mitad de una población no solo limita las oportunidades de ese grupo: opaca la capacidad de pensar de toda la sociedad. He visto esto manifestarse en varias dimensiones, y creo que vale la pena nombrarlas con claridad. En lo económico, perdemos terreno. Que menos mujeres se capaciten significa menos personas ocupando roles esenciales en la salud y la educación, campos sin los cuales, no por coincidencia, ninguna sociedad puede funcionar. En lo social, las brechas se amplían. La desigualdad no se queda contenida; se acumula y estrecha el camino hacia la movilidad social para la generación que viene.

algo esencial: el progreso nunca es permanente por default. La igualdad de oportunidades debe defenderse, de manera activa y continua, o se erosiona. Aquí en México, todavía sentimos el peso de nuestras propias brechas educativas: en la desigualdad salarial, en la desigualdad laboral, en lo pocos que son los espacios que ocupan las mujeres en las mesas donde se toman decisiones reales. Por eso creo que fortalecer el acceso equitativo a la educación no es una meta de política deseable, sino un elemento fundamental para construir una sociedad más justa, más incluyente y más competitiva en el escenario mundial. Los derechos que ya hemos conquistado merecen protección, sí, pero también merecen fortalecerse mediante políticas públicas, un diálogo honesto y la participación activa de toda la sociedad, no solo de quienes se ven directamente afectados. Pienso con frecuencia en la generación que viene detrás de nosotros. Tienen acceso a más información que cualquier generación en la historia humana, una ventaja genuina y sin precedentes.

Pero la información por sí sola no equivale a la comprensión. El verdadero reto, tal como lo veo, es construir espacios donde las y los jóvenes puedan sentarse realmente con perspectivas distinPero el efecto que más me preocupa es el que tas, procesar el contexto y desarrollar el tipo de trasciende una sola generación. Cuando las muje- pensamiento crítico que convierte la información res quedan excluidas de las oportunidades educa- en criterio. tivas, también disminuye su capacidad de impulsar el desarrollo académico y profesional de sus pro- Porque de eso se ha tratado siempre la educapios hijos e hijas. Pienso en esto como una especie ción. No solo de acumular datos, sino de aprende techo heredado, uno que puede limitar silen- der a dialogar, a escuchar, a reflexionar y a consciosamente las posibilidades de una familia duran- truir soluciones de manera colectiva. Eso, más te décadas, mucho después de que se impuso la que cualquier otra cosa, es lo que impulsa a una restricción original. sociedad hacia adelante. No hay que ir muy lejos para ver hacia dónde conduce esto. Lo que ha ocurrido en Afganistán en años recientes debería hacer reflexionar a toda la comunidad internacional, no como una tragedia El Dr. Francisco Núñez Tapia es Profesor-Investilejana, sino como una advertencia. Cada país tiegador del Colegio de Ciencias Sociales y Humanine su propia historia, su propia cultura, su propio dades de CETYS Universidad, Campus Mexicali. tejido social, y no sugiero que un contexto se traslade sin más a otro. Pero observar lo que sucede cuando los derechos son arrebatados nos enseña


Tu pasado no es tu condena

“Soy una mala persona”. “Estoy dañada”. “Arruiné mi vida”. “No merezco algo mejor”. “Si alguien supiera quién fui, dejaría de quererme”.

Deja de avergonzarte de la mujer que tuvo que sobrevivir para convertirte en quien eres hoy Ahí comienza la prisión. Porque cuando convertimos un acontePor Jessica Medina, psicoterapeuta corporal y coach en desarrollo humano

Hay mujeres que llevan años intentando esconder capítulos de su vida como si fueran pruebas de que algo está mal con ellas. Se avergüenzan de la relación que permitieron, de las veces que regresaron, del matrimonio que fracasó, del negocio que perdieron, de la persona equivocada que eligieron, de las decisiones que tomaron, de las veces que callaron, de lo que soportaron e incluso de lo que hicieron intentando ser amadas. Y algunas cargan incluso con vergüenza por cosas que jamás eligieron: el abandono que sufrieron, la violencia que vivieron, la familia en la que crecieron o las circunstancias a las que tuvieron que sobrevivir. Pero quiero decirte algo que quizá incomode profundamente la historia que llevas años contándote: Tu pasado puede explicar muchas cosas de ti, pero no tiene derecho a convertirse en tu identidad. Tú no eres lo peor que te sucedió. Tampoco eres el peor error que cometiste. Eres la persona que hoy puede mirar todo aquello con una conciencia que probablemente no tenía cuando ocurrió. Y esa es la diferencia que puede cambiarlo todo. Es imposible borrar tu historia. Sin embargo, es necesario dejar de condenarte por ella. Hay una enorme diferencia entre asumir responsabilidad y vivir castigándote. Responsabilidad significa poder mirar atrás y decir: “Esto hice”. “Esto permití”. “Esto no supe ver”. “Esto me hicieron”. “Esto me lastimó”. “Esto lastimó a otros”. “Y hoy puedo hacerlo diferente”. La culpa tóxica, en cambio, dice:

cimiento en una definición de identidad, dejamos de decir “viví algo doloroso” y comenzamos a decir “yo soy eso doloroso”. Y no es lo mismo. Sanar implica aprender a separar nuestra identidad de nuestra experiencia.

La vergüenza necesita silencio para sobrevivir La vergüenza tiene una característica devastadora: nos convence de que debemos escondernos. Nos dice: “No lo cuentes”. “No permitas que nadie lo sepa”. “¿Qué van a pensar de ti?”. “¿Cómo lo pudiste permitir?”. “Deberías haber sabido”, etc. Y lentamente comenzamos a construir una vida alrededor de aquello que estamos intentando ocultar. Sonreímos, trabajamos, cuidamos a otros, publicamos fotografías, decimos que estamos bien; pero una parte de nosotras continúa viviendo emocionalmente encerrada en una habitación del pasado. Y entonces ocurre algo paradójico: El acontecimiento terminó hace años, pero seguimos castigándonos en el presente. Ya nadie necesita encerrarnos; nosotras mismas aprendimos a hacerlo. No todo lo que hiciste fue realizado desde la mujer que eres hoy


Esta verdad necesita mucha madurez para comprenderse. No puedes juzgar permanentemente a la mujer que fuiste utilizando exclusivamente la conciencia que tienes ahora. Aquella mujer tomó decisiones con los recursos emocionales, conocimientos, heridas, necesidades, circunstancias y el nivel de conciencia que tenía entonces. Eso no significa justificar todo. No significa negar responsabilidades. No significa convertirnos en víctimas eternas. Significa introducir algo indispensable para sanar: contexto, responsabilidad y compasión. Quizá aquella mujer tenía terror al abandono. Quizá confundía control con amor. Quizá nunca había aprendido a poner límites. Quizá buscaba desesperadamente aprobación. Quizá permaneció donde hoy jamás permanecería. Quizá hizo cosas que actualmente no representan sus valores. Y precisamente por eso has cambiado. La conciencia que hoy te permite reconocer un error es también evidencia de que ya no eres exactamente la persona que lo cometió. Tu cuerpo también recuerda El pasado no existe únicamente como relato. Las experiencias intensamente estresantes pueden dejar huellas en nuestros patrones emocionales y fisiológicos. Por eso algunas personas reaccionan en el presente ante situaciones que, consciente o inconscientemente, recuerdan experiencias anteriores. El corazón se acelera, el pecho se cierra, la respiración cambia, aparece tensión. El cuerpo entra en alerta. No porque literalmente “almacene” cada trauma dentro de un músculo, como a veces se afirma de manera simplificada, sino porque el cerebro y el sistema nervioso aprenden asociaciones, respuestas defensivas y patrones de regulación. Por eso sanar no consiste simplemente en repetirte: “Eso ya pasó”. Tu parte racional puede saber perfectamente que terminó, mientras tu sistema emocional continúa respondiendo como si todavía necesitara protegerte. Sanar requiere volver al presente, reconocer, sentir de manera tolerable, regular, integrar. Y enseñarle gradualmente al organismo que aquello que alguna vez necesitó para sobrevivir quizá ya no necesita dirigir su vida. Aceptar no significa aprobar Existe una enorme confusión alrededor de la palabra aceptación. Aceptar no significa decir que estuvo bien. No significa perdonar obligatoriamente. No significa reconciliarte con quien te lastimó. No significa minimizar una injusticia. Aceptar significa dejar de pelear contra el hecho de que ocurrió, porque hay batallas que jamás podremos ganar. No puedes regresar y cambiar la infancia que tuviste. No puedes retirar palabras que dijiste hace quince años.

No puedes impedir una decisión que ya tomaste. No puedes transformar retroactivamente a quien te hirió. Pero puedes decidir qué lugar ocupará aquello en tu vida actual, y esa es una forma extraordinaria de libertad. Cuidado con convertir tu trauma en tu personalidad Existe otra prisión mucho más sofisticada: construir toda nuestra identidad alrededor de nuestras heridas. “Soy la abandonada”. “Soy la traicionada”. “Soy la que sufrió”. “Soy la divorciada”. “Soy la que fracasó”. “Soy la que fue abusada”. Una experiencia puede formar parte de tu biografía sin convertirse en la totalidad de tu identidad. Reconocer lo ocurrido es necesario, pero vivir eternamente definida por ello puede mantenerte psicológicamente fusionada con aquello que deseas superar. Tu historia merece ser reconocida, pero tú eres mucho más grande que el capítulo más doloroso de esa historia. ¿Puede el dolor convertirse en crecimiento? Sí. Pero no automáticamente. Y esta diferencia importa. La psicología estudia un fenómeno conocido como crecimiento postraumático: cambios positivos que algunas personas reportan después de atravesar adversidades importantes. Pueden aparecer nuevas prioridades, mayor apreciación por la vida, relaciones más profundas, reconocimiento de capacidades personales, nuevas posibilidades, cambios existenciales. Pero no necesitamos romantizar el sufrimiento. El trauma no es un regalo. El abuso no era necesario. La pérdida no necesitaba suceder para enseñarte, y nadie debería decirle a una persona traumatizada: “Todo pasa por algo”. A veces ocurrieron cosas profundamente injustas. El poder no está en fingir que fueron buenas. El poder aparece cuando puedes decir: “No elegí todo lo que me sucedió, pero sí puedo participar en la construcción de la persona que seré después de ello”. Ahí cambia la historia. De víctima de la historia a autora de la siguiente página Quizá aquí comienza el verdadero resurgimiento. No cuando niegas el pasado. Cuando recuperas la autoría del presente, tu historia deja entonces de ser únicamente: “Me abandonaron”. Y puede convertirse en: “Aprendí a dejar de abandonarme”. Deja de ser: “No me eligieron”. Y comienza a ser: “Aprendí a elegirme”. Deja de ser: “Fracasé”. Y puede convertirse en: “Descubrí qué necesitaba aprender antes de intentarlo nuevamente”. Esto no cambia los hechos; cambia la relación que tienes con ellos, y esa diferencia psicológica es enorme. Los seres humanos construimos identidad, en parte, mediante las historias que contamos acerca de nuestras experiencias.


Cuando podemos integrar acontecimientos difíciles dentro de una narrativa más amplia, sin negarlos, pero tampoco permitiendo que monopolicen nuestra identidad, podemos comenzar a construir significado.

ble, construiste algo diferente.

Tu historia deja de ser únicamente una explicación de por qué estás herida y puede convertirse en evidencia de cuánto has aprendido.

Y un día alguien te pregunta: “¿Cómo lograste convertirte en esta mujer?”. Entonces comprenderás que ya no necesitas esconder a la mujer que fuiste. Puedes honrarla, porque sobrevivió suficiente tiempo para entregarte la posibilidad de convertirte en quien eres ahora.

Sanar no significa olvidar. Significa liberar.

No eres tu pasado

Tal vez nunca olvides, y no necesitas hacerlo. Sanar no consiste en desarrollar amnesia emocional. Consiste en poder recordar sin regresar psicológicamente a vivir allí cada vez, poder hablar sin destruirte, poder reconocer sin avergonzarte, poder sentir sin quedar atrapada, poder mirar atrás y distinguir entre quién eras, qué te ocurrió y quién has decidido ser. La psicología contemporánea habla de flexibilidad psicológica: la capacidad de permanecer en contacto con nuestra experiencia interna —incluso cuando resulta incómoda—, sin permitir que pensamientos y emociones dolorosas dicten automáticamente nuestra conducta.

Así que quiero terminar confrontándote con una pregunta: ¿Cuántos años más vas a pagar por una historia que ya terminó? ¿Cuántas oportunidades más perderás por vergüenza? ¿Cuánto amor rechazarás porque todavía crees que no lo mereces? ¿Cuántas veces seguirás escondiéndote para evitar que alguien descubra una versión de ti que ya ni siquiera existe? Tu pasado contiene información, no una sentencia. Contiene heridas, pero también aprendizaje. Contiene pérdidas, pero también decisiones. Contiene versiones de ti que quizá ya no reconoces. Y contiene pruebas de algo extraordinariamente importante: Sigues aquí.

Eso es libertad emocional. No eliminar el pasado, sino dejar de obedecerlo. La autocompasión no te hace débil Algunas mujeres son capaces de perdonar a todo el mundo excepto a ellas mismas. Comprenden los errores de sus hijos, justifican a sus padres, perdonan a sus parejas, entienden a sus amigos. Pero cuando se miran al espejo utilizan una crueldad que jamás utilizarían con alguien a quien aman. La investigación psicológica sobre autocompasión y trauma ha encontrado consistentemente una asociación entre mayor autocompasión y menor sintomatología postraumática. Autocompasión no significa victimismo. Tampoco significa irresponsabilidad. Significa poder decir: “Sí, cometí errores y asumiré sus consecuencias, pero no necesito odiarme para aprender”. Puedes responsabilizarte sin humillarte, puedes arrepentirte sin destruirte, puedes reparar sin condenarte de por vida y puedes aprender sin convertir la culpa en identidad. ¿Y si aquello que escondes algún día se convierte en la historia que inspire a otra mujer? Tal vez aquí está una de las transformaciones más hermosas. Un día puedes mirar aquello que tanto intentaste esconder y descubrir que precisamente ahí comenzó una parte importante de tu propósito. No porque el sufrimiento haya sido necesario, sino porque decidiste no desperdiciarlo. Lo estudiaste, lo comprendiste, pediste ayuda, cambiaste patrones, pusiste límites, reparaste lo repara-

No necesitas convertir cada cicatriz en una medalla. No tienes que agradecer cada herida, pero tampoco tienes que pasar el resto de tu vida avergonzándote porque alguna vez sangraste. Mírala, reconócela, llórala si todavía necesitas llorarla, repara lo que esté en tus manos reparar, busca ayuda cuando la necesites, perdónate y después sigue caminando. Porque llegará un momento en el que tendrás que decidir: ¿Vas a seguir utilizando tu pasado como la razón por la que no puedes avanzar, o vas a convertir todo lo aprendido en una razón poderosa para no volver atrás? Tu historia no termina donde te rompiste; puede comenzar precisamente donde decidiste reconstruirte. Y quizá el verdadero éxito no consista en lograr que nadie conozca tu pasado. Quizá consista en poder mirarlo de frente y decir: “Sí. Esa también fui yo. Esa también es parte de mi historia. Pero ya no me avergüenzo de ella. Porque mi pasado explica de dónde vengo; jamás decidirá hasta dónde puedo llegar”. Con amor, Jessica Medina Terapeuta psicocorporal y coach en desarrollo humano. Instagram: jesssi medina Web: www.jessica-medina.com Contacto: atrevetealcambioiwc@outlook.com Ayudo a mujeres a sanar traumas, liberarse de creencias limitantes y reconectar con su cuerpo, mente y espíritu para atraer el amor, la plenitud y la paz interior. Recuerda: atrévete al cambio.


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SUSTENTO PARA EL ALMA. ESCUCHANDO TU INTUICIÓN. La intuición es esa voz de sabiduría innata que puede hablarnos en cualquier momento. Es la esencia de nuestro ser, de nuestra consciencia, una piedra de toque siempre verdadera y confiable, siempre que no se distraiga ni perturbe con las múltiples voces de nuestro ego, o de los egos de otros, que permitimos que residan como fantasmas en nuestra consciencia. Aprender a escuchar y confiar en nuestra intuición implica reconocer estas voces e ignorar con firmeza sus desviaciones y tentaciones. Por eso necesitamos dedicar un tiempo cada día a algún tipo de proceso contemplativo, ya sea meditación, reflexión o simplemente escucharnos a nosotros mismos. Soy independiente o egoísta? Una idea común sobre la independencia es que significa poder hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera. En términos espirituales, la verdadera independencia consiste en liberarse de la influencia de todo aquello que no sea mi esencia pura. Esto significa que no me dejo influenciar por las opiniones o ideas de los demás. Tampoco por los acontecimientos externos. Mi estado de ánimo y mi mente permanecen pacíficos y amorosos en todas las situaciones, incluso en aquellas que no salen como yo quiero. Esta es la verdadera independencia. Hoy, permíteme alcanzar la verdadera independencia estabilizándome en mi energía esencial de paz.

Foto: Tom Wilson


Un mundo feliz: la utopía que se convirtió en advertencia. Por Arturo Arriaga A. De las páginas de Aldous Huxley a la pantalla grande, una reflexión sobre el precio de la felicidad y la libertad. Cuando era estudiante de bachillerato, leí Un mundo feliz, la célebre novela de Aldous Huxley, una obra que me hizo reflexionar sobre esa gran utopía en la que la humanidad parecía haber alcanzado la felicidad perfecta. Sin embargo, detrás de aquella aparente armonía se escondía una inquietante realidad: una sociedad que había sacrificado la libertad individual, el pensamiento crítico y la autenticidad de los sentimientos a cambio de una existencia sin conflictos. Publicada en 1932, Un mundo feliz nos presenta una civilización futurista en la que los seres humanos son concebidos, condicionados y clasificados desde antes de nacer. Cada individuo tiene asignado un lugar en la sociedad y aprende a aceptar su destino sin cuestionarlo. El sufrimiento, la incertidumbre y la insatisfacción han sido prácticamente eliminados, mientras que el placer y el consumo se convierten en los pilares de la vida cotidiana. En ese mundo, la estabilidad social es considerada el bien supremo. Para conservarla, se ha renunciado a la libertad de elegir, a los vínculos afectivos profundos y a la posibilidad de pensar de manera independiente. La felicidad deja de ser una búsqueda personal para convertirse en una obligación colectiva. Uno de los elementos más inquietantes de la novela es el soma, una sustancia que permite a las personas escapar de cualquier sentimiento desagradable. En lugar de enfrentar la tristeza, la frustración o la angustia, los habitantes de ese mundo recurren a una solución química que les devuelve una sensación inmediata de bienestar. Huxley plantea así una pregunta que sigue siendo profundamente actual: ¿qué valor tiene la felicidad cuando no somos libres para elegir nuestra propia vida?

Años después de aquella lectura, la inquietante visión de Huxley encontró una curiosa prolongación en el cine con El demoledor (Demolition Man, 1993), protagonizada por Sylvester Stallone y Sandra Bullock. Aunque no es una adaptación de la novela, la película presenta una sociedad futurista obsesionada con la seguridad, la tranquilidad y el control de la conducta humana. En ese mundo aparentemente perfecto, la violencia ha sido erradicada, pero también se han restringido numerosas libertades individuales. La vida cotidiana está sometida a normas estrictas y cualquier comportamiento considerado inconveniente es objeto de sanciones. Bajo una apariencia de civilización avanzada, la película muestra una sociedad que ha convertido el control en una forma de gobierno. La relación entre ambas obras resulta particularmente interesante: tanto Huxley como la película imaginan sociedades que prometen proteger a sus habitantes de los males del mundo, pero que terminan limitando aquello que hace verdaderamente humana a la existencia. Al recordar aquella lectura de mis años de bachillerato, comprendo que Un mundo feliz no es simplemente una novela de ciencia ficción, sino una advertencia sobre los riesgos de confundir el bienestar con la ausencia de libertad. Quizá la mayor enseñanza de Huxley sea que una sociedad no puede considerarse verdaderamente feliz si sus integrantes han perdido la capacidad de cuestionar, elegir y construir su propio destino. Porque la felicidad impuesta deja de ser felicidad y se convierte en una forma de sometimiento. Arturo Arriaga A. Ingeniero Aeroespacial y ex catedrático de la UABC


El precio invisible de ser una mujer latina poderosa en Estados Unidos Por Jackie De la Torre

Querida Lectora quieres decirte que me complace mucho escribir esta edición porque algunas veces me he sentido sola en el camino y con una carga pesada sobre mis hombros mientras construyo la vida que quiero y por ello te digo que no estamos solas y aquí estoy para ti. Te dicen que admires a la mujer que llegó lejos. Pocas veces preguntan qué tuvo que cargar para llegar. Para muchas latinas en Estados Unidos, crecer profesionalmente implica aprender un sistema nuevo mientras sostienen expectativas de dos mundos. Se espera que hablen con seguridad, pero que no parezcan «demasiado intensas». Que sean ambiciosas, pero que sigan disponibles para todos. Que demuestren su capacidad una y otra vez, incluso después de haber obtenido resultados. Ese esfuerzo tiene un precio. A veces se paga con cansancio, culpa por estar lejos de la familia o la sensación de tener que representar a toda una comunidad cada vez que se entra a una sala de juntas. También puede aparecer una pregunta silenciosa: «¿Hasta dónde puedo crecer sin dejar de ser yo?». La respuesta no debería exigir renunciar a la identidad. Una mujer latina puede dirigir, negociar, poner límites y ocupar espacios de poder con su acento, su historia y su propia manera de liderar. Pero reconocer su fortaleza no significa romantizar el sacrificio. El éxito también merece descanso, apoyo, oportunidades justas y la libertad de no tener que probar su valor todos los días. Quizá el verdadero poder comienza ahí: cuando dejamos de medir a una mujer por todo lo que soporta y empezamos a reconocer lo que construye, en sus propios términos. Recuerda seguirme en todas mis redes sociales, encuéntrame como: @jackiedlatorre Jackie De la Torre


Neurodivergencia, Transición y Proceso Clínico por Luz Maria Villanueva

Neurodivergencia, Transición y Proceso Clínico: Una Mirada Humana para un Momento Sagrado de Decisión En el silencio donde nace la identidad, existe un territorio que pocas veces se nombra con la profundidad que merece. Allí viven las preguntas de quienes exploran su género, su cuerpo y su sentido de pertenencia. Pero también habita otro elemento esencial: la forma en que el cerebro percibe, procesa y siente el mundo. Y cuando una persona es neurodivergente o autista, este territorio interior se experimenta de manera distinta —no menos válida, no menos real, simplemente distinta. En las conversaciones públicas sobre transición de género, a menudo falta este matiz. Se habla del cuerpo, de hormonas, de apariencia, pero pocas veces se habla del cerebro. Pocas veces se contempla cómo la neurodivergencia influye en la toma de decisiones, la experiencia emocional, la percepción sensorial y la capacidad de anticipar cambios profundos. Sin embargo, para quienes trabajan en salud mental, este ángulo es indispens

• TDAH • Alta sensibilidad • Particularidades sensoriales • Estilos cognitivos no lineales Estas diferencias influyen en cómo se procesa la información, cómo se experimentan las emociones y cómo se toma una decisión de largo alcance. Una persona neurodivergente puede: • Necesitar más tiempo para integrar cambios. • Experimentar placer, identidad o conexión corporal de manera atípica. • Tener dificultades para leer señales emocionales internas (interocepción). • Sentir confusión entre lo que desean y lo que desean evitar. • Requerir procesos más pausados, graduales y estructurados para sentirse segura. Esto no niega su identidad. Al contrario: invita a honrarla con más presencia, más cuidado y más precisión clínica.

El riesgo de decisiones aceleradas La transición médica —cuando es el camino auténtico de la persona— puede ser profundamente liberadora. Pero cualquier decisión con efectos permanentes requiere: • Autoconciencia • Regulación emocional • Contexto • Evaluación multidimensional Cuando un profesional ofrece la transición sin explorar la neurodivergencia, corre el riesgo de ¿Qué es la neurodivergencia y por qué importa en confundir: un proceso de transición? • Una crisis sensorial con una crisis de géLa neurodivergencia es un término que engloba nero. formas de funcionamiento cerebral diferentes al • Un rechazo corporal ligado al trauma con promedio, incluyendo: disforia de género. • Autismo • Una dificultad para entender el placer con


una orientación equivocada. • Un modo rígido de pensamiento propio del autismo con una decisión absoluta e inamovible. Esto no significa que la identidad de la persona sea errónea. Significa que merece un proceso más completo, que contemple mente, cuerpo, trauma, neurobiología, historia personal y sistema de apoyo. El cuerpo habla distinto cuando es neurodivergente En clínica observamos que muchas personas neurodivergentes: • Experimentan el placer de manera diferente. • Tienen rangos sensoriales más estrechos o más intensos. • Pueden sentir desconexión corporal sin saber explicar por qué. • Se abruman fácilmente ante expectativas sociales respecto al género. Cuando un médico evalúa únicamente desde el protocolo estándar, podría pasar por alto señales importantes. La transición es un camino íntimo. No se trata de “sí” o “no”; se trata de cómo, cuándo, para qué y con qué apoyo. El proceso clínico ideal: lento, profundo, revelador Los profesionales de la salud mental tenemos la responsabilidad de: 1. Explorar la neurodivergencia y su impacto en la identidad corporal. 2. Entender cómo la persona experimenta placer, conexión, relaciones y emociones. 3. Diferenciar trauma, disforia, presión social, confusión sensorial y verdadera identidad de género. 4. Acompañar en un proceso reflexivo de varias sesiones, no solo unas cuantas entrevistas breves. 5. Crear un espacio libre de juicio donde la persona pueda descubrir lo que es real sin prisa y sin presión. La transición puede ser un acto de autenticidad profunda, pero también puede convertirse en una respuesta impulsada por dolor, desconexión o trauma no atendido. El rol del terapeuta es acompañar a distinguir estas capas con sabiduría.

La identidad merece tiempo. El cuerpo merece seguridad. La mente merece claridad. Cuando una persona neurodivergente decide transitar, necesita un puente: un acompañamiento que no acelere ni detenga, sino que ilumine. La prisa nunca es un acto terapéutico. La claridad, sí. La presencia, sí. La exploración respetuosa, siempre. Conclusión: El futuro de la salud mental exige más matices, no menos El mundo avanza. Las conversaciones sobre género se expanden. Pero para elevar la calidad del acompañamiento clínico, es imprescindible incluir la neurodivergencia como parte de la evaluación, la comprensión y la intervención. Porque nadie debería tomar decisiones irreversibles desde la confusión, la desregulación emocional o la falta de exploración interna. Y porque la identidad de cada ser humano — neurodivergente o no— es un territorio sagrado que merece ser honrado con ciencia, con paciencia y con amor. Sobre la autora Luz Maria Villanueva, PhD, es psicóloga clínica, coach en relaciones e intimidad, escritora y conferencista internacional. Su trabajo integra psicología, cuerpo y sistema nervioso para acompañar a mujeres y parejas a reconectar con su poder interno, su placer y su capacidad de crear relaciones auténticas y conscientes. A través de sesiones individuales y espacios educativos, Luz crea entornos seguros donde el cuerpo vuelve a ser escuchado y la historia personal puede transformarse con profundidad y dignidad. Si este artículo resonó contigo y sientes el llamado a iniciar o profundizar tu propio proceso, puedes conectar directamente con ella y agendar una cita privada. www.discoverpassionwithdrluz.com drluzv1@gmail.com Instagram: @discoverpassionwithdrluz Sesiones disponibles en español e inglés.


LA HISTORIA DE MÉXICO A TRAVÉS DEL CABALLO PARTE 53 Por Jorge Torres

En la edición pasada amables lectores hablé de la danza y sastrería charra, dando pie a las diferencias de ropa que se usa en la danza folclórica y en la Charrería. En ésta edición amables lectores hablaré de la importancia de la sombrerería charra, la orfebrería y platería charra, así como los herrajes charros. En ediciones anteriores mencioné que el sombrero charro no es un adorno ni complemento como generalmente se piensa erróneamente. EL sombrero es un casco protector para la cabeza del charro. A su servidor en lo personal ya son tres veces que gracias al sombrero charro no me he golpeado la cabeza y que no ha pasado a mayores consecuencias dichas caídas.

FOTO: Galería charra. Sombrero de palma estilo pachuca con adornos en greca tanto en la copa como en el ala.

El sombrero debe de estar hecho a medida de la cabeza del charro, ya que por dentro de la copa del mismo se forma una bolsa de aire que amortigua los impactos directo al cráneo, las cuatro abolladuras en la copa se llaman pedradas y dan una mayor firmeza a la copa evitando que la copa se hunda por un golpe en seco. El ala del sombrero protege la cara del charro, además la parte trasera llamada arrisque protege las cervicales del charro fungiendo como un amortiguador. Existen varios estilos de sombrero charro, como el jarano, tipo San Luis, San Luis moderado, semi pachuca, pachuca o pachuqueño y estilo Cocula. Los materiales que se usan para fabricar un sombrero charro son la palma de sollate o trigo, lana de borrego, pelo de conejo, de liebre, o de castor principalmente hablando. Entre más exótico sea el tipo de pelo, es más costoso el sombrero.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. El autor portando un sombrero en lana de borrego color gris, con adornos de greca en gamuza.

Los adornos varían desde un simple pero elegante calabrote (hilo metálico trenzado), pasando por un adorno en greca de gamuza, baqueta pirograbada, calada, pintada, hasta llegar a lo más costoso que es el bordado en hilos de canutillo o el famoso piteado.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. El autor portando un sombrero en pelo de conejo color castor con adornos bordados con hilo de canutillo en galón francés.


Tocando el tema de la orfebrería y platería, también es muy extenso hablar de ello por lo que mencionaré ejemplos típicos por ejemplo las botonaduras de los trajes de charro que están hechas normalmente de plata, por obvia razón pesan, llegando a pesar un traje charro entre 8 y 12 kilos (16 a 24 libras). Los más pesados pueden ser los trajes de gran gala y de etiqueta que normalmente son los más adornados. A diferencia del charro, el músico de mariachi usa botonaduras de alpaca, una aleación metálica muy ligera.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. EL autor portando un sombrero en pelo de conejo color gris con adornos en galón francés.

FOTO CORTESIA: Orfebrería Hernández. Botonadura de plata en forma de coronas. FOTO CORTESIA: Galería charra. Foto de un sombrero de mariachi estilo Cocula, hecho con materiales de cartón muy ligeros.

FOTO CORTESIA: Orfebrería Hernández. Botonadura de oro en forma de águilas imperiales.

FOTO CORTESIA: Galería charra. Sombrero en pelo de conejo color blanco con toquilla en galón Con respecto a los herrajes charros se pueden cifrancés color oro, cordones y alamares de canutillo tar como ejemplos los herrajes en monturas, fredel mismo color. nos, espuelas o empuñaduras de sables, hechos en acero monel, acero inoxidable, acero dulce, plaEl promedio en el peso de un sombrero charro es ta y oro. de aproximadamente 2 kilos ( 4 libras), y dependiendo del adorno, también es el peso más o menos del mismo hasta llegar a pesar unos 4 kilos ( 8 libras).


FOTO CORTESIA: Talabartería EL Arte Mx. Freno en acero monel con incrustaciones de plata.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. Hebilla para cinturón y chapetas para sombrero con forma de víboras personalizados con el hierro del autor en acero monel con incrustaciones de plata.

FOTO CORTESIA: Aquiles artes. Herraje de acero calado para montura.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. Chapeta derecha colocada en sombrero del autor. FOTO CORTESIA: Galería charra. Ejemplo de herraje en una montura.

FOTO CORTESIA: Galería charra. Espuelas de acero inoxidable.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. Chapeta izquierda colocada en sombrero del autor.


Como ya es hábito, agradezco profundamente a Latinas Con Poder Magazine la oportunidad de expresarme para poder difundir por éste medio nuestro Deporte Nacional Mexicano La Charrería, enviándoles a todos nuestros amables lectores y seguidores un fuerte abrazo lleno de bendiciones para éste mes de Octubre. Saludos cordiales de su siempre amigo Jorge Torres...El Charro Cantor.

FOTO CORTESIA: Jorge Torres. EL autor portando traje de gran gala con botonadura en monedas antiguas de plata.

Las manos de nuestros artesanos mexicanos hacen alarde de su destreza elaborando verdaderas obras de arte para que nosotros los charros las demos a conocer por México y por todo el mundo. Es responsabilidad de nosotros como charros el promover en todo momento nuestra cultura, historia, tradición y arte de la charrería., manteniendo vivo nuestro estilo de vida, no es una moda pasajera, es un estilo de vida.


Comparto un bocadillo saludable. Pan de trigo, avena, yogurt griego, fresas, arándanos y piña. El pan de trigo y avena aportan carbohidratos complejos,fibra , proteínas vegetales y vitaminas del complejo B. El yogurt griego natural destaca por tener el doble de proteína y menos azúcar. Es un alimento muy nutritivo que destaca por su alto contenido de proteínas y su menor cantidad lactosa. Las fresas son una fruta baja en calorías y rica en vitaminas, minerales y potentes antioxidantes. Los arándanos contienen una alta densidad de nutrientes, destacado por ser muy bajo en calorías y ricos en fibra, vitaminas,minerales y antioxidantes. La piña es una fruta tropical baja en calorías que destaca por su alto contenido de agua y vitamina C.

Gracias a la revista Latinas Con Poder Magazine por inspirarme a compartir y escribir sobre bocadillo saludables y nutritivos.


THE PAVLOVAS OF BUTTERBROOKE BREEZE A Most Curious Correspondence by Adderly Harp

Dear Auntie, It is ironic how father would cast doubts upon your prized shrubbery, with the unsung assistance of Giancarlo, when the Admirable insists on sporting that enormous follicle growth above his lip and down his jowls. As luck would have it, I can thank my dear Mother, God rest her soul, for instilling in me the appreciation for The Arts and the esthetic values. I hope father doesn’t challenge me to a game of croquet. I don’t like to work up a sweat. I am curious to see what Giancarlo has growing in the shed. Pavlovas at 5 then? Yours in adoration, S

Dearest Seb, P lease do not forget as your most faithful distant relation, I have always appreciated your artistic abilities. Your dear Mama, may heaven bless her soul, was not alone on that account. You are quite right about your Papa’s facial shrubbery. It is in need of a vigorous pruning so to speak. A tidier hirsute would suit him well. Perhaps Giancarlo, good Giancarlo, should render his services? The Admiral has yet to refuse my Giancarlo. I look forward to our tea! Affectionately, Auntie


El Reloj De La Vida Ray Navarrete Copyrigh 2026

A nadie le importa lo que hagas aunque todos ven lo que haces, así es el algoritmo de la vida moderna te muestra todo pero no todo te interesa. Todos quieren saber quien eres sin embargo, no todos van en el mismo viaje el tren de aquél difiere del tuyo y el tuyo pareciera que no encaja muy bien la vía es la misma pero el destino es distinto. Las ruedas del ferrocarril son distintas… ¡si! es decir los carros van enganchados entre sí, pero cada vagón parece ir tras otro horizonte en busca de lo diferente aunque todo es lo mismo te plamean la espalda com a un amigo pero en el corazón reina la envidia y el egoísmo. Nada es nuevo, todo es repetitivo y viral así funciona el algoritmo, así funciona la vida es un péndulo que no deja de balancear todo es hacia un lado y al otro, arriba y abajo aunque el tiempo humano se vea de forma lineal la realidad es que en el infinito siempre será circular.

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Hoy estás aquí y mañana dirás: “esto ya lo viví” Por eso a nadie le importa lo que hagas pero no permitas que deje de importarte a ti esa es tu conección con Dios, tenlo presente tu destino es ir y venir, llevar y traer cada vuelta es un nuevo encargo, nueva misión cada misión te garantiza un nuevo don y cada don debe ser cultivado por ti pues al final de los tiempos te serán contados, y si hoy sientes que a nadie importa lo que hagas recuerda que detrás del reloj de la vida existe alguien que ha puesto los ojos en ti y él sí espera que tu hagas lo mejor cada día de tu vida.


ENSALADA GRIEGA DE GARBANZOS Fresca, colorida y rica en proteínas vegetales, esta ensalada de garbanzos al estilo griego es perfecta para un almuerzo ligero, una cena saludable o como guarnición. La combinación de verduras crujientes, queso feta, aceitunas y un sencillo aderezo de limón y orégano le aporta el característico sabor del Mediterráneo. Tiempo de preparación: 10 minutos Porciones: 2 a 3 Dificultad: Fácil Ingredientes 1 taza de garbanzos cocidos, escurridos y enjuagados 1 pepino, picado 1 taza de tomates cherry, cortados por la mitad 1/4 de cebolla morada, cortada en láminas finas 100 g de queso feta, desmenuzado 1/2 taza de aceitunas negras o Kalamata 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen Jugo de 1/2 limón 1 cucharadita de orégano seco Sal y pimienta negra al gusto Preparación 1. Coloca los garbanzos, el pepino, los tomates, la cebolla y las aceitunas en un recipiente grande. 2. En un recipiente pequeño, mezcla el aceite de oliva, el jugo de limón, el orégano, la sal y la pimienta. 3. Vierte el aderezo sobre la ensalada y mezcla suavemente hasta integrar todos los ingredientes. 4. Agrega el queso feta y mezcla ligeramente para evitar que se desmorone demasiado. 5. Sirve de inmediato o refrigera durante unos minutos antes de servir para disfrutarla más fresca.


CROQUETAS DE PAPA RELLENAS DE JAMÓN Y QUESO Crujientes por fuera y suaves por dentro, estas croquetas de papa rellenas de jamón y queso son una opción sencilla y deliciosa para compartir en familia. Ingredientes 5 papas medianas 150 g de jamón, picado 150 g de queso rallado 2 cucharadas de perejil o cilantro, picado 1 huevo 1/2 taza de harina o fécula de maíz 1 taza de pan molido Sal y pimienta al gusto Aceite para freír Preparación 1. Cuece las papas en agua con sal hasta que estén suaves. Escúrrelas, pélalas y prepara un puré. Deja enfriar ligeramente. 2. Sazona el puré con sal, pimienta y el perejil o cilantro. Mezcla bien. 3. Toma una porción de puré y aplánala ligeramente con las manos. Coloca en el centro un poco de jamón y queso. Cierra cuidadosamente y forma una croqueta alargada, procurando que el relleno quede completamente cubierto. 4. Pasa cada croqueta primero por la harina o fécula de maíz, después por el huevo batido y finalmente por el pan molido. 5. Calienta suficiente aceite a fuego medio y

fríe las croquetas hasta que estén doradas y crujientes por todos lados. 6. Retira las croquetas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. 7. Sirve calientes. Puedes acompañarlas con ensalada, verduras, salsa de tomate, cátsup o el aderezo de tu preferencia.


ROLLO DE CARNE RELLENO DE JAMÓN Y QUESO

Ingredientes Para la carne 1 kg de carne molida de res 2 huevos 1/2 taza de pan molido 1/4 de cebolla, finamente picada 2 dientes de ajo, picados 2 cucharadas de perejil fresco, picado 1 cucharadita de mostaza 1 cucharadita de pimentón (paprika) 1/2 cucharadita de pimienta negra Sal al gusto Para el relleno 200 g de jamón en rebanadas 250 g de queso manchego, mozzarella u Oaxaca 1 zanahoria pequeña, rallada (opcional) 1/2 taza de espinacas (opcional) Para la cubierta 4 cucharadas de salsa de tomate o kétchup 1 cucharada de mostaza 1 cucharada de miel (opcional) Preparación 1. Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). 2. Coloca en un recipiente grande la carne molida, los huevos, el pan molido, la cebolla, el ajo, el perejil, la mostaza, el pimentón, la pimienta y sal al gusto. Mezcla hasta integrar bien todos los ingredientes. 3. Coloca papel para hornear sobre una superficie plana y extiende la carne formando un rectángulo de aproximadamente 1 cm de grosor.

4. Distribuye las rebanadas de jamón sobre la carne, dejando unos centímetros libres alrededor de los bordes. Agrega el queso y, si lo deseas, incorpora la zanahoria rallada o las espinacas. 5. Con ayuda del papel, enrolla la carne desde uno de los extremos, presionando suavemente para mantener el relleno en su lugar. Sella los extremos y coloca el rollo en una bandeja para horno con la unión hacia abajo. 6. En un recipiente pequeño, mezcla la salsa de tomate o kétchup con la mostaza y la miel. Unta la mezcla sobre la superficie del rollo. 7. Hornea de 45 a 55 minutos, o hasta que la carne esté completamente cocida y la superficie se encuentre dorada. 8. Retira del horno y deja reposar durante 10 minutos antes de cortar. Esto ayudará a conservar los jugos y a que las rebanadas mantengan su forma. 9. Corta en rebanadas y sirve caliente.


PAN DE ELOTE CASERO Ingredientes 2 tazas de granos de elote, frescos o enlatados 1 lata de leche condensada 4 huevos 90 g de mantequilla 1 cucharada de polvo para hornear Preparación 1. Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). 2. Coloca en la licuadora los granos de elote, la leche condensada, los huevos y la mantequilla. Licúa hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea. 3. Agrega el polvo para hornear y licúa durante unos segundos más, solo hasta integrarlo. 4. Vierte la mezcla en un molde previamente engrasado y enharinado. 5. Hornea de 45 a 50 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. 6. Retira del horno y deja enfriar antes de desmoldar y servir.


GELATINA DE MOSAICO CREMOSA Ingredientes Para las gelatinas de colores 4 paquetes de gelatina de diferentes sabores y colores 4 tazas de agua caliente 4 tazas de agua fría Para la gelatina cremosa 1 lata de leche evaporada 1 lata de leche condensada 190 g de queso crema 1 cucharadita de esencia de vainilla 2 sobres de grenetina sin sabor 1/2 taza de agua fría Preparación 1. Prepara cada paquete de gelatina de sabor por separado. Disuelve cada uno en 1 taza de agua caliente y después agrega 1 taza de agua fría. Mezcla bien y vierte en recipientes o moldes ligeramente engrasados. Refrigera durante unas horas, hasta que las gelatinas estén completamente firmes. 2. Una vez cuajadas, desmolda las gelatinas y córtalas en cubos de aproximadamente el mismo tamaño. Reserva en el refrigerador mientras preparas la mezcla cremosa. 3. Hidrata la grenetina sin sabor en 1/2 taza de agua fría y deja reposar durante unos minutos. Después, derrítela a baño María o en el microondas en intervalos cortos, sin dejar que hierva. 4. Coloca en la licuadora la leche evaporada, la leche condensada, el queso crema y la esencia

de vainilla. Licúa hasta obtener una mezcla suave y cremosa. Agrega la grenetina disuelta y licúa durante unos segundos más para integrarla. 5. Coloca los cubos de gelatina de colores en un molde grande y vierte poco a poco la mezcla cremosa, procurando que se distribuya uniformemente entre todos los cubos. Mueve ligeramente el molde para que la mezcla llegue a todos los espacios. 6. Refrigera de 4 a 6 horas, o preferentemente durante toda la noche, hasta que la gelatina esté completamente firme. 7. Desmolda con cuidado y sirve fría. Si lo deseas, puedes decorar con cubos de gelatina de colores, crema batida o fruta fresca.


HORCHATA DE COCO Ingredientes • 2 tazas de arroz • 2 tazas de agua caliente • 1 taza de leche de vaca • 1/2 taza de leche evaporada • 1/2 taza de leche condensada • 4 tazas de agua • 2 cucharaditas de esencia de vainilla • 1 cucharada de canela en polvo • 1 taza de crema de coco • Hielo al gusto • Coco rallado, cantidad suficiente para escarchar • Leche condensada, cantidad suficiente para escarchar • Rajas de canela al gusto, para decorar

Preparación 1. Coloca el arroz en un recipiente y agrega las 2 tazas de agua caliente. Déjalo remojar durante un mínimo de 2 horas. 2. Licúa el arroz junto con el agua de remojo, la leche de vaca, la leche evaporada, la leche condensada, las 4 tazas de agua, la esencia de vainilla, la canela en polvo y la crema de coco, hasta obtener una mezcla homogénea. 3. Cuela la horchata y viértela en una jarra con hielo. 4. Para servir, coloca un poco de leche condensada en el borde de los vasos y pásalos por coco rallado para escarcharlos. 5. Sirve la horchata bien fría y decora con una raja de canela.


30 DÍAS PARA AVANZAR MÁS QUE EN 12 MESES

Lidera tu tiempo, tus hábitos y tus decisiones con equilibrio y foco Por Rocelia Ramos

Por eso, antes de decir “otra vez lo dejé para después”, vale la pena detenernos y preguntarnos: ¿qué estoy sintiendo frente a esta tarea y qué estoy tratando de evitar? Reconocer la emoción nos ayuda a entender nuestra resistencia y a tomar una decisión diferente. A veces no necesitamos esperar a sentir motivación; necesitamos hacer la tarea más sencilla, dividirla en pequeños pasos o relacionarla con algo agradable. Cuando aprendemos a gestionar nuestras emociones, también aprendemos a liderar mejor nuestras acciones, nuestros hábitos y nuestro tiempo. Hazlo durante 30 días. Hace tiempo conocí a una mujer que terminaba sus días agotada. Trabajaba, atendía mensajes, contestaba correos, resolvía pendientes y cuidaba de su familia. Siempre estaba ocupada, pero una pregunta la hizo detenerse: “De todo lo que hiciste hoy, ¿qué realmente te acercó a lo que quieres lograr?” Su silencio fue la respuesta. A veces no necesitamos más tiempo, sino aprender a liderarlo. Podemos pasar el día reaccionando a lo urgente mientras seguimos postergando lo importante: nuestra salud, un proyecto, una decisión, la familia o nuestro propio crecimiento.

Porque administrar el tiempo es organizar actividades; liderar tu tiempo es decidir conscientemente dónde colocas tu atención, tu energía y tu vida. Quizá todavía no terminó el año. Quizá todavía estás a tiempo de cambiar cómo lo vas a terminar. “No necesitas más tiempo, necesitas liderarlo.”

Cuando faltan pocos meses para terminar el año, vale la pena preguntarnos: ¿qué sigo posponiendo desde enero? Empieza con algo sencillo. Cada mañana clasifica tus actividades en tres grupos: lo importante que debo avanzar, lo urgente que Escanea este QR para ver el video. debo resolver y lo que puedo eliminar, delegar o programar. Después elige una sola acción importante y protégela en tu agenda. Te invito a seguirme en Instagram como @martharocelia Y si hay algo que sabes que necesitas hacer, pero te cuesta, hazlo más atractivo. ¿No te gusta caminar? Elige un podcast que disfrutes y escúchalo únicamente mientras caminas. Así relacionas una actividad que postergas con otra que deseas realizar. Muchas veces procrastinamos no porque seamos flojos o nos falte disciplina, sino porque detrás de aquello que estamos evitando existe una emoción. Puede ser miedo a equivocarnos, inseguridad, aburrimiento, frustración, cansancio o incluso sentirnos abrumados porque no sabemos por dónde comenzar.


Viajera de Corazón Por Miriam Landin

En medio de las montañas de California, rodeado de bosques de pinos y aire puro, existe un lugar que parece sacado de una postal: Big Bear Lake. Este destino se ha convertido en uno de los refugios favoritos para quienes desean escapar del ruido de la ciudad y reconectar con la naturaleza. Cada vez que visito Big Bear siento que el tiempo se detiene. El paisaje, el lago y la tranquilidad del lugar crean una experiencia única que invita a respirar profundo, caminar sin prisa y disfrutar de los pequeños momentos.

Bear, California: Una Experiencia que Conecta Un paraíso en cualquier temporada con la Naturaleza

Lo maravilloso de Big Bear es que se puede disfrutar durante todo el año. En invierno, las montañas se cubren de nieve y el lugar se transforma en un destino ideal para practicar ski, snowboard y disfrutar de cabañas acogedoras frente a la chimenea. Durante la primavera y el verano, el lago se llena de vida. Muchas personas llegan para practicar kayak, paddleboarding, pesca o simplemente caminar por los senderos rodeados de naturaleza. En otoño, el paisaje cambia de colores y se convierte en un escenario perfecto para tomar fotografías y disfrutar de caminatas tranquilas. Un lugar para descansar y renovar el espíritu Más allá de las actividades, Big Bear ofrece algo que muchas personas están buscando hoy en día: paz y conexión con la naturaleza. Despertar por la mañana con vista al bosque, escuchar el canto de los pájaros y sentir el aire fresco de la montaña es una experiencia que renueva el cuerpo y el alma. Para mí, viajar no es solo visitar lugares; es también crear momentos que se quedan en el corazón. Big Bear es uno de esos destinos que te recuerdan la belleza de la naturaleza y la importancia de detenernos un momento para disfrutar la vida.


Una invitación a vivir la experiencia Si estás buscando un destino especial para una escapada de fin de semana, una aventura en familia o un retiro de descanso, Big Bear puede ser el lugar perfecto. Te invito a descubrir este maravilloso destino y vivir tu propia experiencia entre montañas, lago y naturaleza. En esta edición de Latinas con Poder Magazine Internacional, comparto algunas fotos de mis viajes a Big Bear para que puedas sentir un poco de la magia de este lugar. Porque a veces, el mejor regalo que podemos darnos es un momento para respirar, viajar y disfrutar la vida.


Los hombres que realmente cambian tu vida casi nunca se parecen a tus expectativas Por Marlene Salas “Hay personas que llegan para rescatarte. Y luego están esas otras, mucho más incómodas, que llegan para enseñarte que nunca necesitaron rescatarte, solo quedarse el tiempo suficiente para que aprendieras a sostenerte”. Siempre me han dado risa las primeras impresiones. Les tenemos una fe desmedida, como si una sola mirada pudiera resumir a una persona completa. Nos pasa con las ciudades, con los libros, con los restaurantes y, por supuesto, con la gente. Decimos “me cayó bien” o “no me dio buena espina” con una seguridad admirable, sin sospechar que, a veces, la vida tiene un sentido del humor exquisito y disfruta demostrarnos que estábamos completamente equivocadas. Eso fue exactamente lo que me pasó con Luis. La primera vez que subí las escaleras de su consultorio no iba buscando un psicólogo. Aunque en ese momento todavía no lo sabía, iba buscando una explicación que me permitiera salvar un matrimonio que llevaba demasiado tiempo rompiéndose. Entré convencida de que el problema estaba afuera de mí y de que, con un poco de ayuda profesional, alguien terminaría dándome la razón. Qué curioso resulta mirar hacia atrás. Hoy entiendo que, cuando una solo quiere tener la razón, todavía no está lista para encontrarse. Recuerdo aquella oficina con una precisión que me sorprende. Hay lugares que la memoria decide conservar intactos, quizá porque sabe que algún día necesitaremos regresar a ellos para entender quiénes fuimos. El escritorio estaba colocado en un sitio que nunca terminó de tener sentido para mí. Había un sillón azul donde nos sentamos el esposo y yo, algunos cojines que iban cambiando con las estaciones, libros por todas partes, velas, aromatizantes y una alfombra de un color imposible de describir. No era bonita. Tampoco era fea. Simplemente estaba ahí, como si llevara años acompañando historias ajenas sin hacer demasiado ruido. Y luego estaba Luis.


Confieso que mi primera impresión fue profundamente superficial. No tenía la imagen que yo esperaba de un psicólogo. Era relajado, demasiado relajado para mi gusto. Hacía bromas cuando yo sentía que mi mundo se estaba cayendo a pedazos. Sonreía demasiado. Se acariciaba la barba mientras hablaba y siempre tenía una taza de café cerca, aunque, curiosamente, el consultorio nunca oliera a café. Salí de aquellas primeras sesiones convencida de que no quería volver. Recuerdo perfectamente haber pensado que la terapia de pareja no tenía sentido y que ese hombre, con toda su calma, no podía entender el tamaño del desastre que yo llevaba por dentro. La vida, otra vez, decidió escribir una historia distinta. Pocos días después descubrí la infidelidad. Lo que hasta entonces habían sido sospechas se convirtió en una realidad imposible de ignorar. De pronto, la terapia dejó de ser un intento por salvar una relación y se transformó en algo mucho más urgente: entender qué iba a hacer conmigo cuando todo aquello terminara de romperse. Volví. Y, sin darme cuenta, ese día empezó una historia completamente distinta. No porque Luis dijera algo extraordinario. De hecho, si soy honesta, no recuerdo una frase brillante que marcara un antes y un después. Lo que cambió fue otra cosa. Por primera vez en mucho tiempo dejé de entrar a una conversación intentando convencer a alguien de que yo tenía razón. Bajé la guardia. Dejé de defender cada decisión, cada emoción, cada reacción. Me senté en ese sillón azul con una sola intención: entender. Qué palabra tan pequeña. Y qué difícil resulta vivirla. Con el tiempo descubrí que la terapia nunca consistió en que alguien acomodara mi vida. Consistió en dejar de pelearme con las preguntas. Luis tenía una costumbre que durante meses me desesperó. Casi al final de cada sesión hacía una pausa y preguntaba cómo me sentía con todo lo que acabábamos de hablar. Yo salía pensando exactamente lo contrario de lo que se supone que una espera después de ir a terapia. No me sentía mejor. Me sentía revuelta. Como si alguien hubiera abierto cajones que llevaban años cerrados y ahora pretendiera que yo supiera dónde volver a guardar cada cosa. Hoy le agradezco profundamente haber resistido la tentación de darme respuestas fáciles. Vivimos rodeadas de personas que opinan sin haber preguntado, que aconsejan sin haber escuchado y que quieren resolvernos la vida para sentirse útiles.

Luis hizo exactamente lo contrario. Nunca intentó rescatarme. Nunca alimentó mis justificaciones. Nunca me dijo lo que yo quería escuchar para que saliera tranquila. Su forma de acompañar siempre fue mucho más silenciosa y, precisamente por eso, mucho más valiosa. Hay una enorme diferencia entre salvar a alguien y sostenerlo. Salvar implica que el otro no puede. Sostener significa creer que sí podrá, aunque todavía no lo vea. Creo que esa ha sido una de las lecciones más importantes de mi vida. Todavía sigo intentando sanar la relación con mi familia. Hay heridas que no desaparecen porque una las entienda. Hay ausencias que siguen doliendo, conversaciones que todavía pesan y preguntas que continúan buscando un lugar donde descansar. No puedo decir que llegué al otro lado porque estaría mintiendo. Todavía hay días en los que el miedo regresa sin pedir permiso y otros en los que mi cabeza vuelve a llenarse de ruido. La diferencia es que ahora ya no camino sola. No porque alguien venga a resolver mi vida, sino porque aprendí el inmenso valor de quienes permanecen. Luis nunca quiso convertirse en mi amigo. Dejó muy claro, desde el principio, cuál era el lugar que ocupaba en mi historia, y creo que esa honestidad terminó siendo uno de los regalos más grandes que pudo hacerme. Hay vínculos que no necesitan llamarse amistad para convertirse en refugio. Hay personas que llegan a nuestra vida con la única misión de sostener un extremo de la cuerda mientras recuperamos el equilibrio. No caminan por nosotros. No evitan la caída. Solo permanecen ahí, recordándonos, incluso en los días más oscuros, que todavía somos capaces de dar el siguiente paso. Curiosamente, mientras escribo estas líneas, me doy cuenta de que eso mismo intento construir todos los días con Las Equilibristas. No una comunidad que rescate mujeres. Eso sería profundamente arrogante. Quiero construir un lugar donde ninguna tenga que caminar sola mientras encuentra su propia forma de volver a ponerse de pie. Porque, al final, quizá de eso se trata pertenecer. De descubrir que hay manos que no vienen a cargarte, sino a recordarte que todavía puedes sostenerte. Y quién sabe… quizá la verdadera fortaleza nunca estuvo en aprender a no caer. Quizá siempre estuvo en reconocer, con absoluta humildad, quiénes decidieron quedarse cerca mientras aprendíamos a levantarnos. Marlene Salas Fundadora de Las Equilibristas.mx


Queridos lectores, hemos llegado al mes de octubre. Estamos en pleno otoño, disfrutando del clima que nos brinda la naturaleza. Este mes es muy especial para el gremio artístico guatemalteco. Un poco de historia: en el año 1981 se declaró en Guatemala el 27 de octubre como Día del Artista Nacional. Desde entonces, las celebraciones se llevan a cabo en los diferentes gremios de artistas del país. En el año 2005, un grupo de artistas guatemaltecos en Los Ángeles, California, me sugirió que continuara con la tradición de celebrar el Día del Artista, en vista de que en Los Ángeles y en otros estados de los Estados Unidos hay bastantes talentos chapines. Así fue como decidí empezar la celebración. En los primeros años se tuvo el apoyo del Consulado de Guatemala, que brindaba certificados para reconocer el talento de los artistas. En el año 2008 ya no se pudo realizar de esa manera; entonces nació realmente el GVII AWARDS, celebrando el Día del Artista Guatemalteco. Por lo regular, siempre se ha procurado realizarlo el 27 de octubre de cada año. En muy pocas oportunidades se han cambiado las fechas por cuestiones de horarios o disponibilidad de espacios en el teatro. Durante muchos años lo hemos realizado en el teatro PAVILION GARDEN HOLLYWOOD, que hasta el día de hoy ha sido nuestra sede. Este año 2026 será la entrega número 22; también podemos decir la vigésima segunda entrega. Sugiero que continúen informándose en mis plataformas porque, hasta el día de hoy, estamos buscando la manera de hacer algo diferente y posiblemente cambiemos de lugar. El premio siempre ha sido un incentivo para los artistas guatemaltecos en los Estados Unidos. También han llegado a Hollywood a recibirlo artistas que viven en Guatemala, México y otros países. Prácticamente son 22 años de historia en los que se ha lanzado a nuevos talentos y se ha reconocido a personas de gran trayectoria. Esto es completamente gratis para el público y los artistas; jamás han pagado un centavo por recibir el premio.


En los últimos años se cambió la temática: los premios siguen siendo un regalo para los artistas, pero ahora la entrega se realiza en una cena de gala, siempre con alfombra roja, prensa e invitados especiales de otros países. Incluso personas de otros países que apoyan el talento guatemalteco en sus actividades también han sido reconocidas con este prestigioso premio o reconocimiento. El asunto aquí es que la cultura no debe morir. La cultura debe conservarse y seguirse apoyando, y esa es una de mis metas como artista con más de 52 años de carrera ininterrumpida y con un amor muy grande por el arte en general. Por lo mismo, siempre me doy a la tarea de reconocer a mis compañeros artistas en todas las ramas. Agradezco, a través de esta publicación, a todas las personas que durante estos años han sido parte del apoyo para realizar esta entrega de premios. Prácticamente, esto es una institución personal en la que tengo el apoyo de muy buenos amigos para que continúe como un legado de un guatemalteco para el mundo. A raíz del gran auge que tuvieron las primeras entregas de los premios, artistas y promotores de otros países me preguntaban por qué no reconocía también a los artistas de otras nacionalidades. Así fue como nació el GVII AWARDS INTERNACIONAL, el cual se lleva a cabo siempre en la segunda semana del mes de diciembre. Esa es otra gran fiesta, una gran reunión de artistas de todas las nacionalidades. También estaré informando de lo que se va a llevar a cabo este año. Comparto fotografías de varias entregas, aunque no de todas porque son miles de fotos. Son momentos especiales con personas que ya no están con nosotros, pero que fueron parte de esta gran celebración. Octubre, mes del artista guatemalteco desde Hollywood. Muchas bendiciones a todos quienes siempre nos apoyan. Hasta la próxima edición.


What a spectacular evening at LATINOS UNIDOS 2026 – United We Can! An unforgettable celebration filled with great energy, fun, music, and meaningful connections that brought our community together. Hosted by Jamul Casino Resort and the San Diego County Hispanic Chamber of Commerce, in collaboration with the South County Economic Development Council (SCEDC), San Diego Regional Chamber of Commerce, National Latina Business Women Association – San Diego (NLBWA), and The Chamber – San Diego East County. The evening was made even more special with fantastic live entertainment by Manny Zepeda and his group, keeping the celebration alive and the crowd enjoying every moment. Photos Angie Clement.


ONE SAFE PLACE: APOYO Y ESPERANZA PARA LA COMUNIDAD One Safe Place, el Centro de Justicia Familiar del Norte del Condado, ubicado en San Marcos, California, brinda servicios gratuitos a personas afectadas por violencia doméstica, abuso y otras formas de violencia. En un ambiente seguro y sin juicios, ofrece apoyo psicológico, asistencia legal y acceso a recursos comunitarios. Su labor acompaña a las personas y a sus familias en el camino hacia la seguridad, la recuperación y una vida libre de violencia. Desde Latinas con Poder International Magazine, agradecemos a Jose M. Garcia, vicealcalde (Deputy Mayor) y concejal del Distrito 2 de Escondido, California, y a su esposa, la escritora Isela Roque, por su cordial invitación a conocer este importante espacio de apoyo para nuestra comunidad. Agradecemos tambié a Claudia Grasso Executive director, por abrirnos las puertas. Photos Angie Clement.


CONEXIÓN Y APRENDIZAJE PARA LA COMUNIDAD San Ysidro Community Collaborative, organización sin fines de lucro fundada por Erika Roque, une a organizaciones no lucrativas para trabajar juntas por el bienestar de la comunidad. A través de encuentros mensuales de networking, fortalece vínculos y fomenta la colaboración entre sus participantes. Estos encuentros también incluyen capacitaciones prácticas, como el curso de primeros auxilios impartido en esta ocasión, que brindó herramientas útiles para responder ante situaciones de emergencia. Photos Angei Clement.


GRAN REAPERTURA DEL CITY HEIGHTS PERFORMANCE ANNEX La gran reapertura del teatro City Heights Performance Annex se celebró con presentaciones de danza y actuaciones especiales a cargo de organizaciones sin fines de lucro que anteriormente han utilizado este espacio. La celebración destacó el talento comunitario y el valor del teatro como punto de encuentro para el arte y la cultura. Desde Latinas con Poder International Magazine, agradecemos a Mike Rodriguez por su amable invitación a ser parte de esta celebración. Photos Angie Clement.


UNA GRAN FINAL MUY ESPERADA Llegó el momento de la esperada gran final organizada por J N Top Modelsl, cuyos fundadores son Neddy and the Habibi Belly Dancers y Jorge Ram . Conductora del evento Carmen Antillon Zumba. Desde Latinas con Poder International Magazine, agradecemos su atenta invitación a formar parte de esta especial celebración. Photos Angeii Clement.


Violencia Doméstica El otro lado de la moneda Por Beba Zarate

El otro lado de la moneda “...Cuando el tiempo ya no es suficiente, cuando el amor es tan extraño como yo, cuando ya no queda nada... ni promesas, ni motivos, ni compromiso alguno; la alegría es tan vacía que se convierte en dulce agonía... Solo queda el dolor de haberlo dado todo y un gran vacío lleno de desilusión.” — BAZ

Todo comenzó con un simple intercambio de mensajes, cuando el tiempo parecía haberlos dejado en el rincón de lo olvidado, entre rejas y la cárcel emocional de la que creías haberte librado. Escudriñados en un perfecto abandono, donde solo el polvo


permanece impregnado con esa fetidez del pasado. Todo aquello que se creía olvidado regresó buscando lo que duele, lo que nunca se habló. La vida reclama sin tregua aquello que se dejó pendiente. Lejos de ser considerados como parte de un diálogo amistoso, aquellos mensajes se transformaron en algo más que reproches: eran la dulce melodía de un grito desesperado. Gritos de ayuda. La voz que se ahoga en cada falso perdón, en cada intención frívola que acusa sin razón. No queda voluntad cuando las creencias asfixian y ahogan, escudándose en el dolor y en el chantaje emocional para olvidar y comenzar de nuevo, pretendiendo que nada pasó. ¿Cómo olvidar, si lo recuerdas en cada instante, cuando el pensamiento crítico te traiciona con golpes certeros? Por mucho tiempo pensé que éramos la pareja perfecta. Y vaya que lo creí con los ojos cerrados. Si alguien me hubiera dicho lo contrario, o me hubiera advertido con el clásico “te lo dije”, jamás lo habría creído. En ese momento vivía mi propio cuento de hadas: aquel donde las princesas encuentran a su príncipe azul, se casan y viven felices para siempre en un reino sin pleitos, humillaciones, abandono emocional ni abuso. Todo parecía color de rosa. ¡Qué gran falacia! Mientras más me envolvía en aquella fantasía, más cruda era la realidad que vivía... y que sigo viviendo. Un infierno construido tratando de cambiar un comportamiento que nunca fue mi responsabilidad y mucho menos algo que me perteneciera. Ah, las expectativas de los enamorados, de los recién casados... Todo aquello que nosotros mismos habíamos establecido para encajar en el ideal de perfección de un matrimonio tradicional.

Pero, de la noche a la mañana, todo lo que estaba torcido en la relación salió a flote. Humillaciones disfrazadas que, con el tiempo, fueron aumentando. Abuso verbal que dejó de ser un accidente para convertirse en castigo. Diferencias educativas. Creencias religiosas. Hábitos insanos, como el alcohol. Una familia disfuncional. Diferencias culturales. Manipulación de terceras personas. El grito que salió de lo más profundo de mi ser retumbó con años de dolor reprimido y con el deseo desesperado de que nada de eso hubiera ocurrido... pero ocurrió. “¡YA NO AGUANTO MÁS...YA ME CANSÉ!” grité. Acto seguido, lo golpeé y no permití que dijera una palabra más. Ya estábamos al tú por tú. Ya no era únicamente víctima; ahora también me había convertido en victimaria. Me cansé de callar. De soportar insultos, comparaciones y abandono. Con la misma intensidad con la que alguna vez amé, con la furia, el coraje y el odio acumulado... lo abofeteé. No sé si me arrepiento de lo que hice. Pero sí sé que callar el abuso es una bomba de tiempo. Es una guerra sin tregua y sin ganadores. Es el otro lado de la moneda, donde se pierde el valor de ser, la esencia y la paz, hasta convertir a la víctima en victimaria. ¡Recuerda: no estás sola en este proceso!

Números para recordar 911 número de emergencia & 213 número de recursos, 619 531 2000 o 1 858 484 3154 SD Police 619 336 4411 National City Police

Línea Nacional Directa de Violencia Doméstica 1 800 799 7233 o TYY 1 800 787 3224 Servicios de Protección para Adultos (Condado SD) 1 800 339 4661


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October 2026 · Issue 60 by latinas con poder - Issuu