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Las Crónicas Del Joaquín Rodrigo - Número 12

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MAYO 2020 | AÑO II | NÚMERO 12 | EDICIÓN MADRID

LA CASA POR LA VENTANA ABRIMOS VENTANAS A LOS HOGARES DE DOCE ESTUDIANTES DE 2º DE BACHILLERATO A LOS QUE QUIZÁS ESTA CRISIS LES HAYA ROBADO VIVIR SU ÚLTIMO DÍA EN EL CENTRO.

ALEMANIA

EN PRIMERA FILA

El instituto Silverberg Gymnasium reabre sus puertas con estrictas medidas de protección e higiénicas.

Conversamos con padres y madres de alumnos de nuestro centro que, de la noche a la mañana, han enfrentado una nueva realidad en sus profesiones.

VUELVE A LAS AULAS


EDITORIAL >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

¿Sueñan los alumnos con dispositivos eléctricos? ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En

la

novela

(Philip K. Dick, 1968) se planteaba el dilema de si una conciencia robótica era capaz de simular o reproducir los mismos comportamientos que un ser humano. Con tan brillante título se trazaban las líneas entre lo artificial y lo natural, cuestionando por el camino la realidad de ambos, así como los códigos éticos que se presuponen a una inteligencia artificial. Estos últimos días de confinamiento, cuarentena, encierro y aislamiento social, palabras todas ellas que no dejamos de oír en las noticias y que ya han pasado a formar parte de nuestro vocabulario, se ha puesto de relieve en la educación la necesidad imperativa y obligada de sustituir las clases presenciales por la enseñanza a distancia, por medio de plataformas, correos y aparatos electrónicos. A la consabida reestructuración de la práctica docente se sumaba por tanto el despertar digital de

alumnos cuya calificación de nativos en este campo no pasaba de las apps, las stories o los memes, y que se han visto de repente colocados frente a una pantalla en la que sólo el uso de los pulgares ya no era suficiente. El despertar no ha sido solamente el digital. Nuestros alumnos han seguido abriendo los ojos, claro, cada mañana de cada día, ya fuera entre semana o fines de semana. En inglés, cuando llega la hora para un niño de irse a la cama, la madre o el padre aluden a que It’s a school night, nuestro español: ‘Que mañana hay clase.’ Para los más de ocho millones de estudiantes de nuestro país, todas las noches del mes y medio que dura ya el cierre de los centros educativos han perdido la validez del juego de palabras anglosajón. Porque si bien las clases se mantienen y se sigue por supuesto garantizando la enseñanza y el avance en contenidos, los despertares de un día cualquiera de la semana para estos alumnos ya no conllevan el

guardar los materiales en el estuche, preparar la mochila, o salir de casa con el tiempo justo para llegar a primera. Ahora la casa es la clase y la clase es la casa, el horario se lo hace cada uno y el pase de pasillos ha sido sustituido por paseos del cuarto al baño o la cocina. Y vuelta. El estar siempre en el mismo sitio, el no tener estímulos exteriores o distintos a la rutina de ningún tipo, ocasiona que al llegar la noche, nuestro cerebro se vea obligado a (re)crearlos para nosotros. Por la noche se sueña lo que no se puede pensar, sentir o vivir durante el día: las experiencias, las emociones, las sensaciones, el aliento y el nervio, los símbolos y las metáforas, los recuerdos, el porvenir. Hay tantísimas cosas que no estamos viviendo, y tantísimas que estamos planeando vivir cuando todo esto acabe, que los sueños se han convertido, estos días, en el último refugio de la memoria. A despertarse. Hora de soñar.

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EDITORIAL INVITADO >

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¡¡A la escucha!! Hace unos días un compañero de otro centro me preguntaba qué pensaba acerca de lo que puede aportar la ESCUELA para que nuestra sociedad salga fortalecida y unida de una crisis como la que estamos viviendo. Tardé un tiempo en contestar, no me parecía sencilla la respuesta. Pero la experiencia de estas semanas compartida con el alumnado, familias y compañeros y compañeras del claustro me dio alguna pista. Lo que como escuela y, más en concreto, como comunidad educativa del IES Joaquín Rodrigo podemos aportar y estamos aportando es un entrenamiento en la capacidad de escucha. Un entrenamiento en una doble vía: la capacidad de escucha hacia los demás y hacia uno mismo. Está claro que nuestro escuchar a los otros se ha amplificado y modulado por la necesidad de utilizar la tecnología como soporte fundamental para comunicarnos. Algo tan sencillo como tener que respetar el turno de palabra en las videoconferencias y que así la conversación sea inteligible, seguro nos entrena para cuando

en grupo hablemos o discutamos sobre algún tema de forma presencial. Ser de lo más cuidadosos al elegir palabras cuando escribimos vía mail o WhatsApp para que no sucedan malos entendidos, nos entrena en la calidad de nuestras comunicaciones para sentirnos menos juzgados, heridos, confundidos… Detectar las palabras que no se pronuncian o escriben en WhatsApp, las cámaras que no se conectan, los correos que no se responden… y preocuparse por quién está al otro lado de ese no-mensaje nos complica, pero también nos hace sensibles a empatizar con la situación que se pueda dar y nos compromete a no dejar sin respuestas para no generar esa preocupación en los demás. Escucharse a uno mismo es la otra faceta de este entrenamiento. Quedarse en casa nos está ofreciendo, querámoslo o no, más horas de estar con uno mismo. Esto en ocasiones no es sencillo. Detectarse los malestares físicos, los agobios, las saturaciones de pantalla, los embotamientos, los enfados contra nadie o contra todos, las trampas que nos hacemos a

nosotros mismos…convivir con la responsabilidad propia por hacer las tareas honestamente, reconocer que necesito ayuda, que no me gusta estar solo, que quiero estar solo, que me organizo o no, que hoy estoy especialmente contento, que me sienta bien el ejercicio…son muchas las emociones e ideas con las que convivimos estos días. Aprender a escucharlas es todo un arte en el que seguro nos estamos entrenando y estamos ayudando a practicar. Cuanto más lo dominemos, mejor nos sentiremos para convivir en positivo con nosotros y por lo tanto con los demás. Aún nos quedan días y horas de confinamiento e incertidumbre sobre cómo se desarrollarán nuestras actividades concretas en las próximas semanas e incluso meses, pero estoy convencido de que seguir entrenando esta escucha desde el papel que cada uno desempeñamos en esta comunidad educativa y comunicativa nos permitirá, en el formato que sea, salir de esta crisis más unidos y fortalecidos.

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MANCHETA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Redacción Este mes nos vemos obligados a cambiar los encuentros en los recreos en nuestra Redacción por las videollamadas desde el sofá. Lo que no cambia son las ganas y la entrega de nuestros cronistas.

Directores

Redactores jefe

Redactores

Ilustradoras

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Colaboración especial Calle De Casalarreina 28 28032 Madrid lascronicasjr@gmail.com 3


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LALAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

PORTADA

Este mes, en La Portada… Hace tan sólo veinte días que publicábamos nuestro número de abril, el once, y el primero de nuestra historia que debido al confinamiento no lanzábamos en papel. Aquel venía ya de un trabajo previo de semanas que nos permitieron combinar contenidos ya planeados y artículos que empezamos a desarrollar nada más desatarse la crisis del coronavirus, y sobre los que nos habéis hecho llegar vuestras felicitaciones, que no son sino el mayor cumplido al que podemos aspirar. Hoy, 5 de mayo, no sólo rompemos record de menor periodo de tiempo entre publicaciones de dos números sino que también alcanzamos el mayor número de páginas hasta la fecha, tirando la casa por la ventana. Ese es precisamente el título de nuestro reportaje central, que siempre (desde inicios del presente curso) sabíamos que iba a estar dedicado a los alumnos de 2º de Bachillerato, que en el mes de mayo se despiden (o así debería haber sido) de nuestro centro. Ante la suspensión de clases hemos hecho de la necesidad virtud y les hemos pedido que nos dejasen asomarnos a sus ventanas: las de la pantalla y las de su vida. Y por razones de logística, pero que han acabado dando resultado a un reportaje volcado desde lo más profundo de la memoria, es la primera vez también que el reportaje central lo firma un profesor. En el número que tienes en tu pantalla (volveremos al papel) nos trasladamos a Alemania para informar de las medidas de apertura del instituto con que trabajamos en nuestro proyecto Erasmus+, acompañamos a una de nuestras cronistas en su primer día de libertad tras mes y medio de encierro, firmamos un homenaje que creemos absolutamente necesario a los padres y madres de nuestros alumnos que estos días se han sentado en primera fila, y nos salimos de todos los márgenes con la viñeta de contraportada. Como siempre, todo esto y mucho más en el interior. Y, de nuevo, este mes os lo llevamos a casa.

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Nuestra redactora jefa Alba Ruiz nos ofrece desde casa su visión como alumna de 3º de ESO de lo que estamos pasando. Y es que desde el día que suspendieron las clases, pareciera que…

El instituto nunca se acaba Ahora ya sabemos que este curso

además, no estaría mal que al

ya

lo vamos a tener que pasar en

entrar

horarios de muchos padres y

nuestras casas, por lo que este

desinfectar

tercer trimestre lo seguiremos

Obviamente,

dando a través de las clases

suficiente; y lo más lógico sería

virtuales. Pero ¿y qué pasa con el

reducir el número de alumnos

curso que viene? ¿Volveremos a

por

dar clases presenciales?

distancia entre cada mesa, al

Para entonces, espero que la situación haya mejorado y que en septiembre volvamos a pisar las aulas del instituto. Está claro que esta pandemia va a tardar en desaparecer, y si el curso que viene volvemos al centro, tendremos que seguir algunas precauciones para que el IES Joaquín Rodrigo no sea un foco de contagio. Creo que todos deberíamos llevar mascarilla, y

nos

clase y

tuviésemos las

manos.

esto

crear

que

no

será

una gran

que

descuadraríamos

los

estudiantes. En cuanto a los recreos, cada curso podría salir a una hora distinta para evitar que el patio estuviese repleto de alumnos.

igual que ha hecho Alemania,

Creo que estas serían algunas de

donde los alumnos ya han vuelto

las precauciones que deberíamos

a las aulas.

tomar al volver en septiembre.

Pero si nos paramos a pensarlo, esto

es

muchísimos

inviable. alumnos

Somos en

el

instituto, y el curso que viene entrarán aún más. Para que esta opción sea posible, cada curso debería entrar y salir a una hora distinta del centro; cosa que también me parece complicada

Todavía quedan unos cuantos meses por lo que no sabemos en qué

situación

nos

iremos

a

encontrar. Por eso, es mejor pensar en el presente y seguir las precauciones ahora para poder acabar con el virus cuanto antes y

poder

dar

clase

como

hacíamos antes.

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lo


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Mi primer día fuera Desde que el jueves me enteré de que íbamos a poder salir estuve pensando cómo sería todo fuera, qué habría cambiado, qué seguiría igual… Cuál fue mi sorpresa al ver que todo era distinto, pero todo parecía lo mismo. Hoy os hablo de… ¡mi primer día fuera!

“Todo cambia para que las cosas sigan como estaban”. En esto pensaba cuando salí fuera el primer día: todo cambia porque se puede salir, pero en realidad antes salir era lo normal. Todo cambia porque hay gente que no hace caso de las nuevas normas, pero siempre hubo gente así. Todo cambia porque salgo a la calle y se me hace extraño el aire en los brazos y los tobillos, pero antes me pasaba a diario e incluso me quejaba de ello. Todo cambia porque ahora es habitual salir con mascarilla, aunque ¿a alguien le extrañaba en el día a día una persona con mascarilla? Todo cambia porque hay muchos

menos coches, aunque hace años casi no había. Todo cambia porque hay medusas en Venecia, delfines en Italia y muy poca contaminación, algo con lo que todos hemos soñado. Todo cambia porque llevo unos dos meses sin usar mi abrigo, cuando todos los veranos lo guardo en el armario. Todo cambia porque echo de menos a mis amigos, aunque antes había veces que llegaban a parecerme pesados. Todo cambia, pero en realidad es igual que hace tiempo, lo mismo que todos quisimos alguna vez. Pero seguro que nadie se ha parado a pensar en que también vamos a tener muchos más

primeros días. Un primer día de visitar a los abuelos, a los tíos y a la familia, para darles un beso y un abrazo muy fuerte y para disfrutar de ellos, o un primer día para ir a comprar las cosas que ahora no podemos. Volverá a haber un primer día de salir con los amigos o de recuperar esa quedada que al final no pudimos hacer; habrá un primer día de celebrar todos esos cumples que no hemos celebrado y se han quedado en el tintero; un primer día de volver al instituto o al colegio, de volver a trabajar igual que siempre. Un primer día en el que todo vuelva a la normalidad y recuperemos nuestra vida. 6


COMUNICACIÓN

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

EL REVELADO DE LA FOTOGRAFÍA Desde que se anunció la suspensión de clases presenciales el pasado 10 de marzo debido a la crisis sanitaria del coronavirus, habéis estado viendo en redes comunicados como este en que os hemos ido anunciando noticias o informaciones sobre la toma de decisiones relevantes a la educación que como alumnos y familiares de alumnos os conciernen y/o interesan: desde el cambio de fechas y formato de la EvAU, pasando por actualizaciones respecto al viaje fin de curso de 4º de ESO hasta, el más reciente, la gestión y ordenación de los elementos del final de curso. Muchas veces, viendo en televisión, en Twitter o en los periódicos informaciones que nosotros todavía no habíamos avanzado, nos habéis preguntado que por qué no lo hacíamos. Es el Ministerio de Educación y son los gobiernos regionales de cada Comunidad Autónoma los que dictan las leyes y decretos que nos regulan a nosotros como centro educativo. Este dictamen no se hace oficial hasta su publicación en el BOE (el Boletín Oficial del Estado), momento en que a nosotros se nos está permitido el comunicar la información. Es por ello por lo que no podemos confiar de pleno en la instantánea que deja un tweet, provenga de quien provenga, sino que debemos esperar al revelado del carrete, que permitirá ver la fotografía completa. Con este comunicado excepcional, que sólo encontraréis publicado aquí, queríamos agradeceros vuestra confianza y vuestra paciencia, y no ahora, sino siempre.

El equipo directivo del IES Joaquín Rodrigo

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AL SALIR DE CLASE >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Este mes, también te lo llevamos a casa.

#LasCrónicasEnCasa

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AL SALIR DE CLASE >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Alemania prepara la vuelta a las aulas Desde el pasado lunes 4 de mayo, estudiantes de último año del Silverberg Gymnasium en Bedburg, iniciaron el regreso gradual al instituto, entre nuevos hábitos y medidas de protección.

Estudiantes de último curso del Silverberg Gymnasium manteniendo la separación en el aula y respetando las normativas de higiene.

Alemania quiere volver a la normalidad cuanto antes. Así lo anunció la canciller alemana Angela Merkel el pasado 15 de abril cuando comunicó al país germano su decisión de comenzar la apertura gradual de comercios y la rebaja de las medidas de restricción. Uno de los aspectos de esta desescalada progresiva es la vuelta a la normalidad en los centros educativos. Una normalidad que, si bien no es completa, empieza a adivinarse en el horizonte. Eso sí, con importantes cambios en la organización y en los hábitos y rutinas sociales y de comportamiento de los alumnos.

En Bedburg, un municipio del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, se encuentra el Silverberg Gymnasium, instituto con el que desde el IES Joaquín Rodrigo llevamos más de cinco años colaborando en proyectos europeos Erasmus+, y que han supuesto multitud de viajes e intercambios escolares. Allí, y al igual que en nuestro país, los alumnos se enteraron de la noche a la mañana de que sus clases se iban a ver interrumpidas por la crisis del coronavirus. “Salíamos de un examen de seis horas de Matemáticas, el último además antes del Abitur [la EvAU

alemana], cuando de repente oímos la voz de la directora por los altavoces diciendo que se cancelaban las clases hasta nuevo aviso. Mis compañeros y yo nos hicimos una foto porque no sabíamos si íbamos a volver.” Son palabras de Fe Eisemann, estudiante de 17 años del último curso en Silverberg Gymnasium. “Pensándolo ahora, puede que fuera la última foto que vayamos a tener de toda la clase.” Los profesores alemanes comenzaron entonces a contactar por correo electrónico con los alumnos, a mandar explicaciones y tareas, y a repensar las últimas semanas de curso, todo 9


AL SALIR DE CLASE > trabajando desde casa. “Sobre todo nos mandan los profesores que enseñan las asignaturas que van a ser más importantes para nuestros exámenes de acceso a la Universidad, y nosotros hacemos las tareas y las enviamos de vuelta. Lo bueno es que, aunque con restricciones, en Alemania sí podemos salir a la calle, no estamos encerrados.”, dice Fe. Casi desde el principio de la crisis, desde la cancillería del país se anunció que los alumnos volverían en algún momento, antes del fin del presente curso, a retomar las clases. La fecha elegida, finalmente, fue el pasado lunes 4 de mayo, sólo para los alumnos de la clase 12 (nuestro 2º de Bachillerato) y con carácter voluntario. “Es muy raro, porque parece otro sitio, todo es mucho más estricto. Antes de entrar al aula, tenemos que hacer una fila, esperar que entre primero el profesor, aplicarnos gel desinfectante en las manos lavadas, y ya entrar al aula. Y cuando entramos nos sentamos pero con cuidado de no tocar nada.”, continúa Fe. De los pasillos del instituto Silverberg Gymnasium cuelgan ahora carteles informativos relativos a los dos metros de distanciamiento social, a la correcta desinfección de manos y hasta el ya distintivo arcoíris que

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO asegura que ‘Alles wird gut’. Es decir, que todo saldrá bien.

demasiado miedo. Confío en mi sistema inmunitario.”

Las aulas también lucen muy diferentes a como nuestros alumnos que han tenido la posibilidad de conocerlas en los viajes Erasmus+ las recordarán.

Con todas estas medidas en acción, queda ver cómo se dan ahora las clases: “Estamos diez en una clase y diez en la de al lado, y es el profesor el que va cambiando de una a otra: nos explica algo a la mitad de los alumnos, y mientras hacemos los ejercicios va al otro aula y hace lo mismo. Es un poco raro, pero no está mal.”, nos cuenta Fe.

“No puede haber más de diez pupitres por aula, y se recomienda que se lleven mascarillas. Además, las aulas se usan sólo una vez al día y al acabar se desinfectan. De los dos edificios que conforman el instituto, el principal lo tenemos cerrado, y damos clase en el más pequeño. Y hemos abierto todas las entradas y accesos a las diferentes plantas para evitar aglomeraciones. Y eso que son sólo unos pocos alumnos los que están ahora mismo de vuelta.” Quien habla es Thomas Thiel, miembro del equipo directivo del centro y profesor de Física y Química, participante también de los por ahora dos proyectos Erasmus+ que se han llevado a cabo. Al preguntarle sobre cómo se siente ante esta vuelta a las aulas y a una nueva posible normalidad, añade: “La situación es rara, claro. En Alemania ya estábamos medio acostumbrados a seguir protocolos bastante estrictos de higiene de manos por ejemplo, pero esto nos supera. Y personalmente no me da

De igual modo que en España, Fe y el resto de alumnos alemanes de último curso se enfrentarán muy pronto a los exámenes de acceso a la Universidad. “Tenemos el primero el 12 de mayo, y luego dos la siguiente semana y uno oral en junio. Y en principio, si todo sigue bien que parece que sí, se mantienen las fechas. Así que ahora hay que apretar para recuperar por nuestra cuenta todo el tiempo que hemos estado sin clases.” El próximo curso, antes de iniciar la Universidad, Fe quiere tomarse un año sabático (una práctica muy extendida entre los alumnos alemanes) y viajar a Estados Unidos para trabajar de au pair. “Espero que las cosas mejoren, para poder vivir la experiencia y mejorar mi inglés. Eso y que mi familia y los míos estén sanos.”, concluye.

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ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

La crisis del coronavirus no sólo afecta a nuestros alumnos, también a sus familias. Padres y madres que, de la noche a la mañana, han enfrentado una nueva realidad no sólo en lo concerniente a la educación de sus hijos sino en sus propias profesiones. 11 aula se Hablamos con algunos de ellos que, como si de un cambio de pupitres en el tratara, fueron desde antes de que empezara el confinamiento llamados a colocarse...


ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

EN

PRIMERA FILA 12


ENTREVISTA >

Rafael Robles Gerente del supermercado AhorraMas del CC Vicálvaro Padre de Diego Robles (1º ESO) y Marta Robles (antigua alumna)

¿Qué cambios en el día a día ha tenido tu profesión? A raíz de la crisis el volumen, sobre todo las primeras semanas, fue bestial. Había mucha incertidumbre y los primeros días fueron horribles. No daba tiempo material a colocar las cosas. Llegaban los camiones y antes de colocar la mercancía en los palés la gente ya se lo había llevado todo. No sabías contra qué luchabas, ni teníamos medios.

¿Qué era lo que se acababa antes? Sobre todo productos de droguería, de limpieza: lejía, guantes, alcohol, desinfectante… Llegó un momento en que estaban agotados. También se llevaban legumbres, comida que dura, por si no podían salir. El arroz fue uno de los productos que se agotó enseguida. En Vicálvaro hay mucha población sudamericana y las primeras semanas había familias que se llevaban 25/30 kilos de arroz porque se creían que nos iban a cerrar.

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO ¿Has tenido miedo al contagio? He estado contagiado. He pasado el virus. Sabía que no estaba bien, me notaba cansado. Mi trabajo es de gestión, no es muy exigente físicamente aunque con esta locura me ponía a reponer y ayudar en todo lo que podía. Mi objetivo diario era ir a trabajar, llegar a casa, descansar y volver al día siguiente. Apuré demasiado, y cuando fui al médico iba tocado. Y di positivo y estuve ingresado ocho días, en los que no paras de darle vueltas a la cabeza. Tuvimos los móviles de toda mi familia colapsados, todo el mundo preocupado. Pero gracias a Dios ya estoy recuperado.

¿Hubieras preferido estar confinado o prefieres trabajar? Yo soy una persona que disfruta haciendo lo que hace. En el trabajo soy muy dinámico, hablo con todo el mundo, pongo música por los altavoces, estoy siempre de buen humor. Y esto ha sido una situación de alarma que nunca habíamos vivido, el ver que no llegábamos a reponer a tiempo, colas como en Navidad, carros hasta arriba, desabastecimiento de productos. Pero por supuesto que había que estar ahí, cumpliendo con nuestro trabajo.

¿Se ha necesitado más personal?

¿Con qué medidas de protección habéis estado trabajando?

Se ha contratado a gente para reforzar turnos y horarios, para reponer el género antes de que se acabara. La reacción de todos mis compañeros ha sido increíble: personal que ha renunciado a sus vacaciones, que dobla turnos, que hace horas extra… El trabajo que estamos haciendo es bestial.

A partir del estado de alarma hubo uno o dos días en los que no tuvimos medios. La desinformación que hubo de tratar el virus como una gripe hizo mucho daño. Luego nos fueron dotando de mascarillas, geles, guantes… Luego las mascarillas

que teníamos para nosotros se las llevaron a los hospitales, así que no quedamos sin. Ahora nos han puesto mamparas, se ha establecido el aforo máximo, se han colocado los carteles de separación…

¿Crees que se generalizarán estas medidas, por ejemplo el uso de mascarillas en sitios públicos? Estoy convencido de que va a haber un antes y un después. Los EPIs (equipos de protección individual) que tenemos están a la última, así como el servicio de prevención de riesgos laborales. Y se van a poner a la venta mascarillas en supermercados y grandes superficies.

¿Sientes que ahora se valora más tu trabajo? Sí, sin duda. Hemos recibido muchas muestras de cariño, dibujos, llamadas, te aplaudían al entrar… Esta crisis ha demostrado que, del primero al último, no hay que desechar ningún trabajo. Sin ir más lejos, esto que estáis haciendo vosotros me parece una labor fantástica de reconocimiento.

¿Cómo ves el futuro de tus hijos? Saldremos y saldrán adelante, pero habrá cambios. Esto nos tiene que abrir los ojos. El futuro depende de nosotros, es nuestra responsabilidad. La investigación, la sanidad y la educación son pilares que deberían ser intocables. Necesitamos educarnos, nuestros hijos pero también nosotros, la población. Para gestionar, para decidir y para ser responsables. Y ahí la educación es fundamental.

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ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

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ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Emilio Fuentes

podido realizar su trabajo desde casa.

¿Has percibido solidaridad en el comportamiento de la sociedad?

Policía local en un municipio de Guadalajara

¿Con qué medidas de protección habéis estado trabajando?

Padre de Víctor Fuentes (1º ESO) y Jorge Fuentes (4º ESO)

Guantes de látex, gafas protectoras y mascarilla, y en los coches patrullas llevamos dos EPIs, formados por un mono de protección, mascarilla FFP3, gafas estancas, guantes de protección, calzas y precinto para las calzas y los guantes. Estos equipos de protección individual sólo los utilizamos cuando tenemos que entrar por alguna urgencia en domicilios o lugares donde se presume que pueda haber unos riesgos añadidos, como afectados o fallecidos por COVID.

Sí, con muchas manifestaciones espontáneas de agradecimiento. En situaciones así, somos capaces de sacar lo mejor de cada uno, viendo cada día gente que en la medida de sus posibilidades se vuelca en ayudar a los demás.

¿Qué cambios en el día a día ha tenido tu profesión? Con el Estado de alarma decretado, hemos pasado a disposición del Ministerio de Interior y todas nuestras funciones se han basado en atender los requerimientos de emergencias (112) y las llamadas de los ciudadanos, así como la vigilancia del cumplimiento de las normas.

¿Hubieras preferido estar confinado o prefieres trabajar? Elegí esta profesión por vocación y me gusta ejercerla, y conlleva una especial obligación en caso de emergencias en el cumplimiento de nuestras funciones.

¿Has tenido miedo al contagio? ¿Cómo lo has superado? Lo que realmente me preocupaba era llevar el virus a mi casa y contagiar a mi familia, pero lo he llevado lo mejor que he podido, cumpliendo de manera casi obsesiva con las recomendaciones que las autoridades sanitarias dictaban al respecto: lavando la ropa por separado, limpiando los zapatos con líquido desinfectante, aplicando solución alcohólica a tiradores de puertas, llaves, todo lo que hubiera tocado.

¿Cuántos trabajadores han estado yendo a trabajar en tu comisaría? Presencialmente sólo los policías, el personal administrativo ha

¿Sientes que ahora se valora más tu trabajo? Siento que la gente que está en sus casas valora y agradece a todos los profesionales que han continuado trabajando al ser designados como trabajadores esenciales. Pero los grandes HÉROES para mí han sido los profesionales de los centros sanitarios, que han luchado contra algo para lo que no estaban preparados por el volumen de afectados, haciendo todo lo que podían para salvar a la gente y viendo con impotencia cómo todo el esfuerzo no era suficiente para salvar la vida de muchas de estas personas.

¿Cómo lleva tu familia el que estés más expuesto? Con nerviosismo, pero intento tranquilizarles demostrándoles cómo minimizo los riesgos. E intentamos no hablar de las situaciones que veo en mi trabajo.

¿Siguen los ciudadanos las normas? Sí, la sociedad en general ha colaborado y cumplido con lo que nos han exigido en cada momento, realizando grandes esfuerzos, como cerrar negocios y dejar de obtener ingresos. Solamente una minoría ha incumplido las órdenes de confinamiento y a estos, cuando se les ha localizado incumpliendo la norma y poniendo en riesgo al resto de los ciudadanos, se les ha propuesto para sanción o se ha procedido si ha sido necesario incluso a su detención para su puesta a disposición judicial.

¿Crees que todo esto afectará al futuro de tus hijos? Académicamente, el sistema se ha tenido que reinventar, no hay duda. Se han hecho grandes esfuerzos por parte de todos (padres, alumnos y profesores) para que se haya alcanzado un ritmo bueno de trabajo. Otra cosa es el futuro en lo que respecta a hábitos sociales. Les va a afectar, como a todos, pero tendremos que adaptarnos a lo que vienen llamando una nueva normalidad. Mis hijos sabrán adaptarse a ello, aunque requiera tiempo. La capacidad de adaptación de los adolescentes a situaciones desconocidas creo que ha quedado más que demostrada. 15


ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

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ENTREVISTA >

Alejandro Manrique Cirujano del aparato digestivo en el Hospital 12 de Octubre

Marisa Ruiz Enfermera de hospitalización en el Hospital 12 de Octubre Padres de Pablo Manrique (3ºESO) y Jorge Manrique (2º Bachillerato)

¿Qué cambios en el día a día ha tenido vuestra profesión? A.: Los días después del estado de alarma fueron una sobrecarga tremenda en el hospital, con enfermos respiratorios con una enfermedad que no habíamos conocido. La afluencia se disparó tantísimo que llegó un momento en que el hospital no era capaz de absorber toda la demanda que se precisaba. En el hospital tuvimos que desarrollar un cambio, fundamentalmente consistió en que las tareas asistenciales se vieron totalmente modificadas a otro tipo de trabajo que antes no hacíamos. Yo soy cirujano, y lo primero que pasó fue que el trabajo de quirófanos se suspendió porque hacía falta el espacio para camas con respiradores. No se podía operar. Y esto fue de la noche a la mañana. No se pudo responder en tiempo ni forma. M.: Al haber tantísima afluencia de enfermos por COVID se tuvieron que adecuar las plantas de hospitalización de cada especialidad a espacios de enfermos COVID. A los enfermos con otras patologías se les derivó a las plantas del edificio de maternidad. Se llevaron a niños enfermos de esas plantas a otros

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO hospitales. Y nosotros nos trasladamos también con nuestros enfermos, claro, y con más que llegaban y que había que atender. Por un lado, yo tuve la suerte de no tratar directamente con enfermos de COVID pero al mismo tiempo, y como el virus estaba en todos lados, de repente testabas a algún paciente y daba positivo, y enseguida había que trasladarlo. Y no estábamos acostumbrados a esta patología. Fue un cambio a nivel físico y sobre todo a nivel psicológico.

La profesión sanitaria se ha visto empujada a primerísima línea. Los primeros días, un negocio decidía si abría o no, pero en vuestro caso esa decisión ya estaba tomada. A.: Nosotros nos sentimos con la obligación de ir a trabajar. Mi trabajo del día a día no se estaba haciendo, más allá de consultas telefónicas, pero como te he dicho antes no estábamos operando, el volumen había caído (y así sigue) y ahora estamos ayudando en el manejo de enfermos en cuidados intensivos. En nuestro hospital se planteó la posibilidad de alternar turnos, pero no hemos querido faltar a nuestro deber y hemos ido todos los días. Más cuando estaban llamando a estudiantes de medicina y jubilados. M.: Yo algún finde que alguna compañera ha caído enferma he ido a suplirla. Quedarte en casa con esta situación y sabiendo cómo están tus compañeros, no nos parecía. Estamos para eso y se tenía que demostrar aquí, por todo el personal sanitario. Éramos los que teníamos que sacar esto adelante y creo que así lo hemos

hecho. Al final es obligación pero en nuestro caso y muy especialmente también vocación.

¿Habéis tenido miedo al contagio? A.: Miedo relativo. Ni siquiera sabemos si estamos contagiados. Hemos trabajado a 20 cm. de compañeros que han dado positivo. Hemos estado con enfermos positivos. No nos han hecho un test. ¿Miedo? Sí, pero pesa más la responsabilidad. Y se resume en esto: llevamos sin dar un beso a nuestros hijos desde que empezó esto. Es lo que tenemos todos los días. M.: Más que miedo por nosotros es por nuestra familia. En la planta donde yo estoy, y donde se suponía que estábamos limpios, en menos de un mes han salido diez pacientes más dos familiares infectados por COVID. A esos pacientes yo entraba a verlos con una bata y una mascarilla, y a veces ni eso. Fundamentalmente, como dice Alejandro, el miedo era traerlo a casa. Y puede que lo hayamos pasado: de repente llevas unos días que estás cansada, te preguntas si a lo mejor lo has pillado, pero al final como no tienes todos los síntomas sigues adelante. Si tuviéramos miedo no podríamos hacer nuestro trabajo.

¿Con que medidas de protección habéis estado trabajando? A.: En general han sido deficientes. Al principio había batas, en el mejor de los casos impermeables. Las mascarillas quirúrgicas escaseaban, y el sistema de protección facial eran unas gafas que se ajustan a la cara. Luego trajeron los famosos EPIs, 17


ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

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ENTREVISTA > los monos cerrados, que son muy incómodos de llevar. Me explico: es muy difícil estar con un EPI unas determinadas horas, porque acabas sin ver, te aprieta todo, tienes movilidad reducida, es muy complicado. Lo que hacemos es tratar de minimizar las visitas a los pacientes, apurar lo más posible. Los medios han sido y siguen siendo escasos: han faltado guantes, a veces hemos estado hasta una semana con la misma mascarilla, cuando todo el mundo sabe que deberían ser de un solo uso, pero es que no había. Decían que habían traído millones de mascarillas, pero fíjate: en nuestro hospital, en un turno de trabajo diario hay ente 800 y 1.000 personas; multiplica eso por tres turnos al día, y te sale que hacen falta cada día 2.000 o 3.000 mascarillas como mínimo; y ahora multiplícalo por todos los hospitales de Madrid. Resulta que esos millones de mascarillas, que suena muy bien, al final dan para pocos días. Eso no es nada en comparación a lo que se necesita.

¿Creéis que mejorarán los medios? A.: Todo indica a que la dispersión del virus se reducirá con el uso de mascarillas, disminuyendo la posibilidad de contagio. El uso de éstas en supermercados por ejemplo va a ser necesario. Yo veo difícil que nos doten con más medidas. Sí que se potencian cuando ves a pacientes con COVID, pero es que no sabes si a quien estás viendo está infectado.

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO pero no una radiografía real del número de infectados, porque ni han hecho pruebas ni las que han hecho son fiables.

¿Sentís que ahora se valora más vuestro trabajo? A.: Sinceramente, no. Yo creo que todo esto es circunstancial, lo he hablado con compañeros. Pienso que todo esto responde a una sensación de inseguridad, en la que se nos ha visto como la salvaguarda de esta enfermedad. Sí es verdad que estamos inmensamente agradecidos a la sociedad. Ha sido alucinante cómo se movilizaba la gente para hacer equipos de protección 3D, para llevarte material… Toda la ayuda desinteresada de electricistas, fontaneros, técnicos, para montar IFEMA, que es gente que a lo mejor no tenía que haberlo hecho. Para mí si hay que aplicar la palabra héroes a alguien es a ellos. Nosotros estamos obligados por nuestra profesión a hacer nuestro trabajo, y conocemos los riesgos, pero todas estas personas podían haber dicho que no y les faltó tiempo para arrimar el hombro. M.: Gente que nos ha traído desde cafés hasta botes de crema, para hidratar las manos después de tanto lavado, que son tonterías pero que te llegan. A.: Pero va a haber un repunte de casos, tratamientos, operaciones, etc., que se han dejado de hacer. Cuando esto pase la gente volverá a la carga, queriendo que se solucione lo suyo y ya está, y esto se olvidará. Pero también es normal. No queremos que se nos valore ni más ni menos.

M.: Queremos hacer el trabajo bien, con todos los medios. Cuando esto se calme, habrá gente que seguirá admirándonos, otros que digan que para eso nos pagan. Nos quedamos con lo bueno. Vamos a seguir siendo los mismos en los hospitales, pasando con vosotros las noches y los días.

¿Cómo veis el futuro para vuestros hijos? A.: A Jorge y Pablo no les va a influir esta crisis demasiado. Jorge cumple ahora 18 y estamos convencidos de que continuará sus estudios. Y Pablo igual, tienen los dos una muy buena trayectoria y siempre han trabajado muy bien. M.: Nos preocupa el futuro más inmediato. Pero por cómo se van a reestructurar o repensar las clases, ellos son responsables. También es importante señalar que no todos los alumnos tienen apoyo de medios, incluso parental. A.: Es increíble cómo los profesores estáis tan encima, tan pendientes para que no pierdan el ritmo y sigan trabajando en estas circunstancias. Claro que hubiera sido mejor haber podido seguir como siempre, pero ante la imposibilidad habéis sabido reaccionar muy bien y muy rápido. Al final, en esta crisis, todos hemos estado donde teníamos que estar, haciendo nuestro trabajo.

_____ EN PRIMERA FILA _______________ M.: Yo creo que más del 60% de la población ha podido pasar la enfermedad. En los hospitales hemos visto el pico del contagio,

Esta entrevista finalizó cinco minutos antes de los aplausos de las 20:00 a sanitarios, policías, empleados de supermercados y otros trabajadores que ponen en riesgo su salud para garantizar la nuestra. A todos, gracias.

un reportaje de:

con ilustraciones* de: 19

*Basadas en una idea original del New York Times


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Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 21/03/2020

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando anunciaron la suspensión de clases? Imaginé lo peor, porque este es un curso muy medido y no nos sobran tiempo ni clases. Fue un golpe muy duro. En mi caso y el de mis amigas, que llevamos muy bien el curso, nos alteró muchísimo no saber qué iba a pasar con el temario y las clases.

¿Cómo te organizas el estudio? Me he hecho un planning por semana y he elegido las asignaturas y ejercicios para llevarlos al día. Lo que no me he puesto han sido horas específicas, eso soy incapaz. En el primer horario sí que lo hice, pero no funcionó. Así que ahora funciono dividiéndome el día en asignaturas, para ser consciente de lo que tengo que hacer. Todos los días hago mínimo seis asignaturas. Y si no lo consigo al final del día me vengo abajo.

y no levantarme tan temprano. Y por la tarde seguir estudiando.

Cuéntanos cómo transcurre un día de la semana para ti.

¿Cómo es el contacto con los profesores?

Levantarme, desayunar y enseguida ponerme a hacer cosas, sin descanso, hasta la hora de comer. También voy mirando lo que van mandando los profesores. Por la mañana hago todo actividades. Y no me echo siesta, pero prefiero sacrificarla

Tenemos contacto a través de plataformas como Edmodo, Google Classroom, Educamadrid, el correo y páginas propias suyas. Aunque no es lo mismo, agradecemos que han dedicado tiempo a mandar vídeos, audios

y apuntes explicándonos los temas. Se puede estudiar de manera independiente pero siempre es mejor tener la figura del profesor que te lo explica. Sí que es verdad que mandan mucho, y no cunde lo mismo que en el aula, no damos abasto. En Historia de España nos mandan comentarios de texto y resúmenes de apuntes: en Matemáticas, hojas con operaciones para resolver; en 23


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Inglés sobre todo redacciones y ejercicios de gramática; Lengua, sintaxis y comentarios; y Geografía y Arte son todo actividades.

Ayer se anunció el aplazamiento de la EvAU a finales de junio o principios de julio. ¿Te preocupa este tema? Sí. Porque el hecho de que no tengan claro todavía qué va a pasar es agobiante. Como he dicho antes, está todo tan medido que en el momento en que algo se sale de lo normal, te rompe todos los esquemas. Para nosotros es horrible, porque nos va a cortar el verano, el viaje fin de curso… Y el viaje es que es la ilusión del año, es lo primero que piensas cuando llegas el primer día de curso: Mallorca, Mallorca, Mallorca. Y claro que sabemos y entendemos que es mala, pero es una situación que no nos favorece para nada.

Como alumna, ¿cuál sería tu propuesta? Reducir temario no me parecería lo correcto, porque creo que tenemos que salir con el mismo nivel de conocimiento que todos los alumnos que se han enfrentado a esta prueba. Pero es que ya de partida no estamos en las mismas condiciones que promociones anteriores, ni para la EvAU ni para el tercer trimestre. La situación nos está fastidiando el curso.

¿Has establecido una rutina de ocio aparte de la de trabajo? No, si es que no tengo tiempo (risas). No damos abasto. Sólo salir a aplaudir cinco minutos a

las 20:00 y ocasionalmente comprar algo.

cuando sales al super a

En todos los cursos, pero quizás más en 2º de Bachillerato, es importantísimo el contacto con los compañeros y amigos… ¿Cómo estás llevando el no verlos a diario? Muy mal. Porque entre nosotros nos apoyamos, y el estado que te provoca cursar 2º de Bachillerato ya es lo suficientemente duro. Pero al menos tienes a tus compañeros, que ves a diario y están pasando por lo mismo, y los ves igual que tú y te sientes comprendido y apoyado. El no verlos te choca mucho. Lo único que nos queda es hacer videollamadas, para sentirnos fuertes, sentirnos apoyados, y pensar que estamos viviendo la misma situación y que se va a salir de esta.

Existe la posibilidad de que, con vuestro calendario, que finaliza como a mediados de mayo, terminéis el curso en esta situación de confinamiento. Eso supondría, no sé si habías caído en ello, que ya habéis vivido, sin daros cuenta, vuestro último día en el instituto en que habéis crecido. ¿Cómo se lleva esto?

Lo pensé el otro día… (pausa). Fatal. Es nuestro último año. Yo este año lo quería aprovechar al máximo: los recreos, las clases, el tiempo con los compañeros, las experiencias…. Y lo estaba haciendo, valoraba todo muchísimo, el que después de tantos años éste iba a ser mi último… Como no volvamos en mayo, el último día habrá sido el que nos comunicaron que se cancelaban las clases. Y no fue un día muy agradable…

Acabemos con una nota alegre, de esperanza. ¿Qué es lo bueno que sacas de toda esta situación? Yo creo que nos va a ayudar a aprender y sacar fuerza. Es un reto, no ya por el curso que es, sino por las circunstancias. Esto nos está enseñando a valorar las cosas y los pequeños detalles: saludar a mis vecinos, sacar la basura, ver a todo el barrio saliendo a los balcones para el aplauso sanitario… Con eso yo ya soy feliz, es una experiencia que nos une a todos. Y valorar y apreciar la gente que tenemos a nuestro alrededor, sentir que están ahí. Y aunque sólo sea por un tiempo, porque luego nos olvidaremos otra vez, tomar conciencia de lo que tenemos. 24


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 08/04/2020

¿Cómo estás encierro?

llevando

el

Lo llevo bien pero me agobia por los estudios, por cómo se están planteando. Al no tener a los profes delante es más difícil todo. Y en el ámbito familiar echo de menos a la gente de mi familia con la que no convivo, como mis tíos y mis abuelos.

En general todos sois bastante deportistas, y tú no eres menos. ¿Qué deporte practicas habitualmente? Habitualmente entreno y juego fútbol y pádel, cuatro veces a la semana el fútbol y el pádel depende, pero siempre al menos una o dos. Todos los veranos hacemos torneos de padel, y jugamos mi padre y un vecino, y yo y Mario. Y siempre me gana mi padre. Espero que de aquí a unos años le gane yo (risas).

¿Y cómo llevas ahora no poder entrenar? ¿Cómo lo has suplido? Es bastante duro, lo echo de menos, aunque así cuando volvamos a poder entrenar y jugar lo pillaremos con más ganas. En casa tenemos una bici estática, y es lo que hago ahora mucho. Y luego más o menos una hora de ejercicio al día: abdominales, pesas... ¡A sacar músculo! Es muy importante

mantenerse activo, porque ahora estamos encerrados y no nos estamos moviendo mucho, y si no lo hacemos se va a notar cuando salgamos.

¿Qué ideas nos das para hacer deporte en casa? Yo por ejemplo me poniendo rollos de higiénico y cada vez que una flexión me agacho 25

estoy papel hago hasta


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tocarlo. O hago una torre de rollos y voy cambiando. No sé, así se hace más ameno. Ah y también he usado garrafas de agua para simular las pesas. Al final es todo mental.

Siempre se dice, y es verdad, que tener una rutina de deporte ayuda al estudio. ¿Se te hace más difícil concentrarte ahora que ese rato de desconexión también es en casa? Claro, al no ser la rutina de deporte ahora mismo igual que la de antes, es más difícil que te despeje. Porque al final estás en casa, y salvo que estás sudando, no cambia mucho más, ni estás a cielo abierto, ni estás con más gente. Pero me pongo la música y me relajo y me distraigo. Me gusta ponerme una playlist de Tomorrowland, que es un festival de música electrónica.

Parece que pronto se podrá salir a la calle a pasear y practicar algo de deporte. ¿Cómo ves esto?

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Yo lo vería bien porque a nivel profesional hay gente que lo necesita. A nivel nuestro, si se toman precauciones para que no haya mucha gente y se respeten las distancias, lo vería bien. Pero eso, siempre cuidando que la gente salga de una en una o se respeten los espacios, siguiendo unas pautas.

Desde que te conozco, desde aquella tutoría de 3º de ESO, siempre habéis formado un grupo muy compacto, estabais siempre juntos para un montón de cosas. Esa amistad la habéis ido manteniendo, incluido claro el veros todos los días. Hasta ahora. Ya. Es duro porque les echas de menos. Tenemos las videollamadas, y aunque no es lo mismo hay que tirar con eso para adelante. Con Estrella ya me he visto alguna peli incluso, por videollamada digo, y la vamos comentando.

La pregunta que os vamos a hacer a todos. ¿Qué pasa si no volvemos y resulta que ya habéis vivido, sin daros cuenta, vuestro último día en el instituto? ¡Es dura eh! Me daría mucha pena, porque no es un último día de un curso cualquiera, es el último día del curso en que cierras etapa y estancia en el IES. No quiero pensarlo, quiero volver. Hay gente que sé que no voy a volver a ver cuando me vaya de aquí. Pero confiemos en que volvamos.

Cuando podamos salir, ¿qué es lo que no se te va a olvidar hacer? Sobre todo ir a ver a mis abuelos. Y luego ya pasarlo bien con mis amigos. Y en deporte, dar todo en el campo y aprovechar cada momento, no poner mala cara. Y cuando falle un mate no cabrearme y decir que a la siguiente la saco de la pista. Y ganarle a mi padre al pádel.

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 08/04/2020

A todo el mundo le empezamos preguntando que cómo están llevando la cuarentena. La verdad que la llevo bien, estoy empleando mucho tiempo en cosas que antes no podía hacer y me llenan mucho y me hacen feliz. ¡Hasta he compuesto una canción! Hace poco me pasó algo y lo quería exteriorizar de algún modo. Y el componerla me ha ayudado a superar ese momento. No sabía que pudiese hacerlo pero he visto que puedo y me siento muy orgullosa.

En el encuentro Erasmus en Madrid de hace un par de años cantaste en las galas de apertura y cierre. Siempre me acordaré, porque fue increíble, ese Sweet Child of Mine Ya sabíamos que cantabas, pero ¿es la primera vez que compones? Había compuesto otras canciones antes, pero no me gustaban mucho. Y las solía componer en inglés, y esta es en español, que me pareció que podía llegar a más gente. No sólo por el idioma, sino por lo que cuenta.

mucho con ese concepto de estar yendo y viniendo en la vida.

¿Por qué venidas?

No sabría decírtelo ni yo. Llámalo pop con algún toque de trap más hablado y animado.

el

título:

Idas

y

Esa canción va por una persona con la que yo estaba, y fue una relación de muchas ideas y venidas. También me identifico

¿En qué estilo se encuadra la canción?

¿Cómo se compone una canción? Cada canción parte de un lugar diferente. En mi caso primero

me pongo una base, creo el ritmo que quiera y saco la letra. Las bases no las hago ya entonces me amoldo a las que hay y a veces las modifico. Muchas veces y a medida que lo vas cantando te das cuenta de que hay cosas que no cuadran. Personalmente es un poco movida porque te tienes que poner a cambiar cosas. Y luego la grabación es lo más largo, no controlo mucho aún los 27


ENTREVISTA > programas de edición. A veces empiezo a grabar sin tener la letra entera para pillar el ritmo y así sale todo más fluido.

“Tardes de domingo sentada conmigo. Siempre es lo mismo, caigo en un abismo.” ¿Esto lo has escrito estando ya en el confinamiento? Sí, la letra la escribí en el confinamiento, y hace referencia a que todos los días son iguales y es fácil perderse en esa rutina si no haces cosas. Si no hubiese estado en esta situación sola, ni siquiera la hubiera escrito, no hubiera grabado tampoco.

Háblanos un poco del videoclip. Me llevó días hacerlo porque aparte de que estás sola estás encerrada, y tienes que buscar recursos. Me hice un trípode con una caja de zapatos y empecé a grabarme escenas y momentos que creía que quedaban guays. Recopilé también videos de viaje. Y luego para ese estilo vintage que le quería dar usé una aplicación de edición del móvil. Está todo editado con el teléfono. Lo intenté primero con el ordenador, pero me desenvuelvo mejor con el móvil.

¿Recibes educación musical? Llevo yendo a clases de canto desde hace dos años y medio, una hora todas las semanas. Era algo que había tenido siempre en mi cabeza, desde hacía mucho tiempo, hasta que me atreví a dar el paso. Al principio estuve buscando y vi muchos profes y muchas academias. Y un día di con Raul Baglietto, un cantante

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO lírico con más de 20 años de experiencia, y que además es profesor: da clases en España y fuera, en EE.UU., por ejemplo tiene alumnos.

¿Otras rutinas de ocio que estés haciendo estas semanas? Hago deporte de vez en cuando, cuando me apetece. Pinto bocetos de paisajes, rostros, ojos… ¡Me encanta pintar ojos! Y el otro día pinté unas zapatillas: las miré desde la cama y pensé: ¡qué feas! Llevaba sin ponérmelas años y dije las voy a pintar. Y quedaron guay.

A vuestra edad no ver a los amigos en varios días ya es muchísimo tiempo, porque estáis acostumbrados a veros siempre. ¿Cómo llevas ahora lo contrario? La verdad que mal, nuestra clase está muy unida, es un apoyo que echas en falta. Compartir el agobio, la frustración de este curso…

¿Y qué pasa si no volvemos y resulta que ya has vivido tu último día en el instituto? ¡Joer, suena duro! Sería cerrar una etapa muy bonita de una forma rara. He conocido a profes

que personalmente me han ayudado mucho, a los amigos que tengo ahora, que son los mejores. Me quedaré con el pensamiento de que es el mejor centro en que he estado en mi vida.

¿Cómo sería la canción de confinamiento compuesta por Yamile? ¡De hecho está medio escribiéndose! Es un mensaje esperanzador, que la gente aproveche este parón del mundo para sacar lo que saben que llevan dentro y a lo mejor nunca han sacado. Gente que baila, que pinta, que canta, que quiere ser Youtuber… y que nunca encuentran cuándo hacerlo, ¡pues ahora es el momento!

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 08/04/2020

¿Cómo estás cuarentena?

llevando

la

Duermo mucho. El día pasa normal, combinando ejercicio, ver la tele, estudiar y hacer tareas. Estoy aprendiendo a hacer malabares, me he hecho pelotas de papel con celo. También estoy aprendiendo a cocinar arroz. También jugando al baloncesto con una minicanasta que me he puesto en mi cuarto. Y a veces dibujo personajes de anime. Y hago pajaritas y flores de origami. Ahora estoy haciendo un loro.

¿Y cómo van los estudios? Yo creo que lo llevo bastante bien, porque hemos parado cuando habíamos visto casi todo el temario. Soy bastante autodidacta. Las explicaciones de los profesores siempre vienen bien claro, pero lo llevo bien. Excepto Historia, que requiere más tiempo, lo demás lo llevo al día. Me preocupo por los estudios pero no demasiado. Hay gente muy estresada pero yo estoy bastante relajado.

¿Dónde estarás el curso que viene? Iré a la universidad. El campo seguramente sea la Ingeniería, a lo mejor Informática o de Estructuras. La Ingeniería Civil

también me llama. Tampoco descarto Matemáticas o Física. En torno a eso.

Sé que aún no hemos acabado este, pero ¿cómo crees que será empezar un curso nuevo después de lo que hemos vivido como sociedad? Yo creo que lo tomaremos con más tranquilidad. Con el confinamiento y todo lo que está pasando espero que los profes vayan más relajados.

Tus abuelos ¿verdad?

eran de

China,

¿Cómo están viviendo la situación allí? ¿Qué te cuentan? No hablamos muy frecuentemente, porque no saben usar Internet. La situación ahí parece que está mejorando ahora. Mis abuelos viven en un pueblo donde no hay muchos casos. Al principio lo pasaron mal porque mi abuela es una persona que sale mucho a la calle, y claro, con esto pues no podía, pero se acabó acostumbrando. Y ahora están mucho mejor ellos que nosotros.

¿Vas mucho a verlos?

Sí, ellos sí, yo ya nací aquí.

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Estos tres últimos años he ido dos veces en total, y suelo ir en verano.

¿Cómo es el pueblo de tus abuelos? Pues no es muy diferente a cualquier pueblo de España. Se llama Qingtian. Allí hay muchas montañas, casitas pequeñas, cielo azul, poca contaminación… En mi pueblo hay de gente como en Vicálvaro. Pero en ciudades grandes como Pekín está todo a rebosar de gente, hay mucha contaminación y mucha humedad. Y la gente lleva mascarillas desde antes de esto. Los conductores no respetan los pasos de cebra ni los semáforos. A mí de pequeño me daba mucho miedo.

Parece que se va a imponer que en España ahora la gente lleve mascarillas. Ya. Me parece raro aunque no he salido mucho. No salgo ni a comprar. Pero habrá que acostumbrarse. En China es más normal llevarlas en el transporte público o por la calle. Creo que fue una de las razones por las que los países asiáticos fueron más rápidos en tomar medidas al principio, están más acostumbrados. También pienso que quizás fueron más precavidos.

Todos tus compañeros por ahora me responden esta pregunta aludiendo a la tecnología como sustituto de las relaciones sociales. ¿Cómo llevas no poder tener contacto físico con tus amigos?

Un poco raro. Y al igual que mis compañeros, hablo con ellos a través del ordenador, jugamos a juegos o lo que sea y de fondo hablamos. Llevamos un mes y de momento vamos bien.

risa porque de un día para otro cancelaron todo y no nos lo creíamos. Nos abrazamos como diciendo que iba a ser el último día. Pero si ahora se cumple me daría mucha pena.

Te di clase en 3º de ESO, el año pasado volvimos a coincidir en 1º de Bachillerato, y este curso formas parte del proyecto #7Meets12. En todos los cursos de verdad que ha sido un placer tenerte de alumno. ¿Crees que tu etapa como estudiante del Joaquín Rodrigo ya ha acabado?

Cuando dentro de un año eches la vista atrás a este momento, ¿qué te gustaría ver? ¿Dentro de un año? Ver que he aprovechado la cuarentena para hacer cosas productivas. Ver que no he hecho el vago, porque es mucho tiempo. Y que todo ha pasado, claro.

Espero que no. ¡Todavía no! El último día lo pasamos con mucha 30


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 08/04/2020

He hablado ya con algunos de tus compañeros, siempre como os conté intentando enfocar la entrevista desde diferentes puntos de vista. En tu caso, tengo dos. Y uno muy evidente y que te diferencia del resto, que es que al tener perro puedes salir de casa. ¿Cómo es salir a diario en esta situación? Para mí es muy complicado salir a la calle porque estamos muy concienciados con la gravedad de la situación. Me calzo en el rellano, para no meter los zapatos en casa, me pongo mascarilla y guantes. Y luego no hay mucha diferencia con salir el resto de los días porque normalmente lo suelo sacar por las mañanas. Pero alguna vez por la tarde sí que da impresión. Ves los parques sellados con cintas policiales, la hierba alta de no haberla cortado nadie en todo este tiempo… A veces ves a alguien pero no es lo normal.

Yo muchas mañanas te veía a las 8:00 paseando cerca del IES, antes de que empezaran las clases. ¿Sigues yendo por ahí? Sí, ese es el paseo que doy siempre con Pappy, mi perro. Y ahora claro veo el instituto y está cerrado. Es verdad que cuando paseo en verano por ejemplo, o en vacaciones, es lo mismo, pero

es que estamos en abril, y verlo cerrado es muy raro. El no poder entrar me da tristeza.

¿Qué raza es tu perro por cierto? American Stanford.

Cierto. Me acuerdo que un sábado no hace mucho te vi paseándolo justamente también al lado del IES, que estaba yo despidiendo a los búlgaros del Erasmus, otro proyecto en que hemos coincidido estos años. ¿Sales ahora para algo más aparte de para pasear a tu perro?

No. La única que sale a la compra es mi madre, una vez cada diez días. Va al LIDL y carga el coche para así evitar salir cada poco tiempo.

Hablemos de Mallorca. En la videollamada grupal del otro día nos enseñaste los tickets para recaudar dinero. El viaje a Mallorca lo tenemos en la cabeza desde que empezamos 1º de Bachillerato. Y el verano pasado hablamos para que nada más entrase septiembre ir organizando todo, viendo quién iba, quién no, cómo mejor 31


ENTREVISTA > recaudar dinero… Y en octubre ya teníamos casi todo organizado.

¿Y ahora qué va a pasar?

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO Lo pensé el otro día, y sinceramente creo que no vamos a volver. Es una sensación agridulce porque era lo que llevábamos esperando mucho

otros, y es el final de nuestra etapa en el instituto.

tiempo, acabar la etapa del instituto para emprender nuestros caminos. Es triste. Y el no tener la graduación también es algo que nos da muchísima pena, porque aunque tuvimos la de 4º de ESO estos dos años han cambiado muchas cosas, ha venido gente nueva, se han ido

¡Divertido, como todos los que hemos hecho! Pero a la vez sabiendo que iba a ser el último iba a tener un poco de nostalgia, como ha habido a lo largo de todo el año, acabando ya con toda la rutina a la que hemos estado acostumbrados durante estos seis años.

Y para terminar, ¿cómo te imaginabas el viaje fin de curso?

Ahora la agencia nos ofrece otra fecha. Al cambiar las fechas de la EvAU, nos iríamos el 12 de julio. Se supone, claro, porque no tenemos la certeza de que esto se vaya a acabar, ni vamos a tener la misma vida de ocio. Es muy extraño todo. Yo creo que lo van a cancelar, porque allí no creo que haya nada abierto, ni bares, ni discotecas.

¿Y cómo te sientes ante la posibilidad de que no se realice? Me fastidiaría, pero soy consciente de las circunstancias. Hemos hablado de hacerlo en un futuro, pero no tenemos la seguridad de que estemos todos. Nuestros caminos se separarán. Con las chicas (Yamile, Sara, y el resto) intentaremos hacer algo cuando se pueda. No se pueden hacer planes ahora.

Todo esto que cuentas es que es importantísimo, el aprovechar al máximo el último año en el instituto, disfrutarlo con la gente con la que llevas seis años. ¿Cómo llevas no verlos a diario? Lo que llevamos de cuarentena la verdad que se me ha pasado rápido, deberes, estudios, etc. Pensaba que se me iba a pasar lento. Los echas de menos, pero no lo llevo mal.

Estamos a 8 de abril. ¿Qué pasa si se decide que no se vuelven a reabrir los colegios y os quitan por decirlo así vuestro último día en el Joaquín Rodrigo?

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 22/04/2020

Para el alumnado en general el estar sin poder ir al instituto supone estar sin profesores. En tu caso, tienes a la profesora en casa. ¿Cómo es que tu madre no sólo se dedique a esto sino que dé clases en tu mismo instituto? Pues es raro pero está bien. Mi madre me da una asignatura en el IES, Geología, pero también es profesora de Biología, sólo que a mí no me la da, pero ahora me echa una mano con las dos asignaturas. Es una ventaja.

A ti no te conozco tanto como al resto. Sólo de vista, de hecho nunca antes habíamos hablado. Sí, es verdad.

Sí sé que llegaste al IES un poco más tarde que el resto. Cuenta un poco de dónde venías. Llegué a mitad de 3º de ESO. Venía del IES Valdebernardo, y sobre todo el cambio fue porque necesitaba un cambio de aires, porque tenía presión respecto a las notas. Y fue mi madre, siendo profesora del Joaquín Rodrigo, la que me sugirió matricularme en su centro. Pensó que me iba a venir bien y yo dije que sí. Y así ha sido. Aunque al principio no quería que me sacaran del Valdebernardo, también porque era como mi mundo, pero luego

me di cuenta de que fue un cambio a mejor.

Y llegaste con el curso empezado. Sí, eso también fue raro, cambiar de un día para otro, no tener un verano o un periodo de desconexión de uno antes de empezar en el nuevo. Era como: no sé qué voy a hacer, cómo voy a reaccionar… Pero pensé que cuanto antes lo hiciera mejor.

Mi madre es maestra, y en 1º de primaria creo me dio clases. Y claro era rarísimo, y eso que yo era pequeño. ¿Cómo es llegar a un centro donde tu madre trabaja de profesora? Sí, pues igual (risas). Me acuerdo que la primera clase que tuve en el Joaquín Rodrigo fue con una profe además que es vecina mía, Juani, de Lengua, y la segunda ya

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ENTREVISTA > con mi madre. Y me dio tanta vergüenza el de repente verla entrar… Me puse nervioso, no sabía si llamarla profe, o Pilar, madre, mamá… Me dio tanta cosa que nunca más he vuelto a tener vergüenza.

¿Estás a gusto ahora? Sí, mucho. Al principio como te he dicho me sentía como que no pintaba mucho, y en el segundo recreo ya conocí a Mario, Dani, Marcos… Me acuerdo que fue porque necesitaban un jugador para el equipo de fútbol del Rodrigón, y a partir de ese día empezamos a juntarnos todos los recreos. Y hasta hoy.

¿Cómo llevas la cuarentena? Todo lo bien que se puede, estudiando y pasando los días.

Cuando no estudias, ¿a qué dedicas ahora tus ratos libres? Sobre todo hago ejercicio para mantener la mente ocupada, o juego a la Play con mi hermano. También hago videollamadas con mis amigos. Más o menos todos estamos haciendo lo mismo.

Volviendo a lo de que tienes a la profe en casa. ¿Facilita eso las cosas, o te mete de algún modo más presión? Es verdad que un poco de presión sí que hay porque sabe más o menos qué están mandado los profes, o está más encima de mí con los estudios y los trabajos, haciendo de madre pero también de profe. Pero sobre todo me facilita mucho las cosas.

En la mayoría de hogares españoles las familias con hijos en edad escolar se preguntan si

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO volveremos. ¿Se habla sobre eso en tu casa? Mi madre y yo pensamos que no vamos a volver ya este curso, ni profes ni alumnos. No hay vacunas, ni siquiera un prototipo, y arriesgarse a tener una concentración tan grande de personas en un mismo sitio… Hace poco lo estuvimos hablando y no creemos que volvamos hasta el curso que viene.

¿Cómo te afecta todo esto estando en 2º de Bachillerato, y cómo crees que afecta a tu madre como docente? A mí me pilla un poco descolocado por ser el curso que es. Además está ahí el paso a la universidad o a lo que sea que cada uno quiera hacer. Es un paso en nuestras vidas que siempre es delicado, y en estos momentos mucho más, porque es difícil empezar algo a distancia, ya sea un trabajo o una carrera. Y mi madre igual, pasar de toda una vida dando clases presenciales a ahora tener que adaptarse en muy poco tiempo a un entorno online de clases a distancia. Aunque mi hermano y yo estamos ahí para ayudarla con todo lo que podemos.

¿Qué quieres hacer acabes este curso?

cuando

Tengo varias opciones: una es hacer INEF, otra presentarme a las oposiciones para policía y otra meterme en el ejército.

¿Cómo es no ver a los amigos? Me resulta difícil porque aunque nos veamos a través de una pantalla no es lo mismo. Lo único que pienso es que esto acabará y habrá merecido la pena el quedarse en casa.

¿Qué pasa si no volvemos y resulta que ya tu último día en el instituto ya ha pasado? (Silencio) No me lo había planteado. Un poco chocante. Me sentiría feliz porque se acaba el instituto pero también triste por no tener un último día con mis compañeros. Y la graduación quedaría en el aire. Sería raro.

Te voy a pedir un mensaje de apoyo para los alumnos. Sobre todo que tengan paciencia, y que si se bloquean o hay cosas que no entienden que hay muchas maneras de intentar resolver dudas. Desde los profesores del instituto, que al menos los que yo tengo responden a todo y muy rápido, hasta vídeos en Youtube, o la familia, los amigos… Pero sobre todo que tengan paciencia. 34


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 07/04/2020

¿Cómo estás llevando cuarentena, Anna?

la

Se echa de menos a la gente y me gustaría salir de casa pero no lo llevo mal. Es lo que toca. No me agobio mucho. Estar fuera de casa nos puede perjudicar a todos, así que me parece adecuado el confinamiento. Es una buena medida y nos ayuda a damos cuenta de las cosas que hacíamos a diario, y que a lo mejor no valorábamos. Aunque se podría acabar ya, la verdad. Espero que se acabe pronto. Y que todo salga bien.

Como ya os conté cuando hablamos, cada entrevista va a tener un enfoque diferente al resto. Contigo voy a hablar de los proyectos del centro en que estabas involucrada. Empecemos por #7Meets12. Jo. Me da mucha pena, porque es un proyecto increíble, y además es el único que tenemos en 2º de Bachillerato. Y hace más divertido el paso por el año. También da pena por la gente, porque conoces a tu pareja de 1º de ESO en el primer encuentro y te haces muy amiga. Y yo por ejemplo he hecho muy buenas migas con todos y todas. Después del último encuentro que tuvimos, que fue poco antes de que todo esto pasara, me acuerdo

de que estábamos hablando y riendo. Esto hay que continuarlo porque si no se queda inacabado.

¿Qué le dirías a Celia, tu pareja correspondiente de 1º de ESO? Que la echo mucho de menos, y que echo mucho de menos los encuentros que hemos tenido, el adivinar cosas una de la otra aunque falláramos mucho. Y que quiero seguir haciendo cosas con ella, y cosas que molen.

También eras (hasta este curso, por todo lo que impide hacer 2º de Bachillerato) una fija del Erasmus. Me acuerdo perfectamente del día que fui a

buscaros a ti y a Rosmery en 4º de ESO para ver si os apuntabais. ¡Sí, yo también! Me parece muy mal que lo que me impida estar en el Erasmus sea este curso. No nos deberían de poner tanto para hacer en casa, que nos dejen respirar un poco. ¡Necesitamos hacer otras cosas aparte de estudiar! Yo iba al Erasmus con mis amigos, me olvidaba de la rutina del día a día y al volver a casa seguía estudiando. Pero era una pausa, un descanso. Cuando veo que hay algunos que se quitan del proyecto, aunque son pocos, pienso: ¿pero qué hacéis?

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

¡Ya tendréis tiempo de agobiaros con los estudios! Y luego estaban los viajes, claro, a Alemania y Bulgaria, que eran una oportunidad única de salir de tu ciudad, de tu país, y de conocer gente y hacer amigos que te quedan para toda la vida.

El otro día hablamos con Alemania y nos confirmaron que de momento el encuentro final de WE! World of Emotions en Alemania se pospone. Jo, pues me da mucha pena Yo esperaría al máximo para ver si se puede hacer. Aunque si lo prolongan está bien también. Porque si no queda inacabado, y la obra de teatro sin realizarse.

Tu familia es de Polonia. ¿Qué te cuentan de cómo están allí las cosas? En Polonia están igual. Hay menos fallecidos y menos infectados, pero más o menos igual.

Y tu hermana estaba de Erasmus universitario en Alemania pero ya había vuelto, ¿no? Sí, volvió ya, y ahora está aquí con nosotros en casa.

Otro de los proyectos, o actividades en este caso, a la que has sido fiel en los últimos años, es Inteligencia Emocional. Me gusta mucho también. El profe es psicólogo, y hablamos de nuestras cosas y el resto aporta con opiniones. A veces hablan de cosas que a mí nunca me han afectado o que nunca me han pasado. Pero ayuda para un futuro, por si acaso me ocurren. Cuando hablamos de algo te

preguntan cómo te sientes. Y normalmente uno no se pegunta cómo está a sí mismo. Y aquí lo aprendes. Ahora eso se ha visto interrumpido. Ayer hicimos una videollamada y aunque no es lo mismo al menos nos vimos. Nos preguntó que cómo estábamos, que si estábamos agobiados, e intentó calmarnos.

Antes hablábamos de que ahora ya no puedes ver a Celia por ejemplo por los pasillos y saludarla. Pero es que no es sólo Celia, son todos tus amigos. ¿Cómo se gestiona que de repente vayáis a vivir el mayor tiempo que habéis estado nunca sin veros? No lo había pensado. No me quiero repetir, pero se gestiona mal. Porque somos amigos desde 1º de ESO y hemos compartido muchas cosas: excursiones, proyectos, risas… Y pensar que nos vamos a ver menos es cómo: ¿pero que está pasando aquí? ¡No quiero este cambio! Porque aunque conoceremos a más

gente, ellos siempre serán los amigos de tu adolescencia.

La pregunta que os vamos a hacer a todos. ¿Qué pasa si no volvemos y resulta que ya habéis vivido, sin daros cuenta, vuestro último día en el instituto? Eso sería el último día como alumna, porque pienso volver para visitar. Ahora que me lo has dicho me ha chocado mucho. Significaría no más exámenes, no más ratos en los pasillos… Lo mejor sería que pusieran un día de vuelta para vernos todos una última vez.

¿Y en qué proyectos anda Anna ahora? Ordenar el cuarto (risas). También he hecho manualidades con mi hermana pequeña: letras recortadas con papel de goma EVA y decoradas. Y huevos de Pascua. Y uno lo decoré con el logo de #7Meets12, y así enlazamos todo.

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 07/04/2020

¿Cómo estás llevando cuarentena Iván?

la

Dentro de lo que cabe bien, porque yo y los míos estamos bien de salud. Pero es verdad que acostumbrado a salir todos los días y de un día para otro estar encerrado te agobia un poco. Pero yo soy un chaval que se adapta. Hay un lema que es o te adaptas o te lamentas. Yo me adapto.

Como ya os conté cuando hablamos, cada entrevista va a tener un enfoque diferente al resto. En tu caso he elegido el ocio, porque sé que te gusta mucho bailar, por ejemplo, y lo he enfocado por ahí. ¡Ah sí, genial! (risas). Sí que me gusta. Empecé a bailar en septiembre de 2019, e iba a dos clases por semana. Se baila de todo, pero sobre todo bailes latinos: merengue, bachata, salsa y kizomba. El que más me gusta es la bachata.

¿Y ahora cómo haces para seguir bailando? ¿O lo has dejado aparcado? Estoy siguiendo, aunque no es lo mismo claro. Yo había empezado como te he dicho hace poco, pero como me gustaba mucho sí que tenía el compromiso de bailar todas las semanas al menos un

par de veces. Aquí me pongo una canción y bailo a mi rollo, individualmente, claro, no tienes una pareja en la que apoyarte. Pero me sirve para hacer pasos libres, y refresco la técnica, y paso un buen rato, que al fin y al cabo, y más en estos momentos, es lo que importa.

¿Qué otras rutinas de ocio has incorporado en estas semanas de encierro que llevamos? Pues estoy haciendo mucho deporte, sobre todo abdominales, barra. También corría mucho antes, ahora no puedo, porque aquí no tengo cinta ni nada. También estoy aprendiendo a tocar el piano.

¡El piano! ¿Cómo te ha dado por aprender? Siempre me había gustado y me llamaba la atención. En mi casa tenemos un teclado, y ahora que estoy en cuarentena y tengo más tiempo me he propuesto aprender. De momento va bien aunque a veces me desespero. Pero con calma y si le pones esfuerzo las cosas acaban saliendo.

Baile, piano… ¿En qué otros campos diversificas tu ocio? Pues también estoy empezando a cocinar. Antes cocinaba algunos platos, aunque poco. Y ahora me ha dado por ponerme. Desde siempre me ha gustado 39


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Masterchef, y ahora me lo pongo y me pongo a cocinar en los ratos libres que tengo. ¡Vaya, Iván, toda una caja de sorpresas! ¿Algún plato que hayas preparado estos días? (risas). De momento he hecho una tarta de queso con arándanos. Me la hacía mi madre de pequeño, y ahora me ha enseñado la receta y la he hecho yo. Al final es una forma más de compartir momentos con los tuyos.

¿Y qué hay de lo típico: pelis, juegos, series…? Sí, también, claro. En mi casa jugamos mucho a juegos de mesa: Trivial y Party, sobre todo. El trivial está guay porque aprendes muchas cosas. También todas las noches vemos una serie en familia. Y comiendo alguna peli, aunque comemos sólo los hermanos, porque nuestra madre trabaja.

¿Alguna serie que estés viendo? Me faltan cuatro capítulos de la última temporada de La casa de que está muy papel, emocionante. Yo esta serie la conocí antes de que se hiciese famosa, la vi un día por ahí y la sinopsis me resultó curiosa. Cuando se estrenó empecé a verla y me encantaba, y la veía con mi padre. Y me sigue gustando mucho. Ahora también estoy viendo pelis con mi hermana pequeña. Y otra serie de la que me han hablado bien y que quiero ver es Prison Break.

¿Y el ocio con amigos?

Ese ocio de quedar con amigos ahora es lo que más echo en falta. Lo suplo con videollamadas y jugamos al Call of Duty y compartimos un buen rato con los amigos.

Buenos ratos sin duda pero que como bien dices ahora hay que tenerlos con una pantalla delante. Cuando acabas una partida y te despides de tus amigos hasta el día siguiente, ¿cómo es el momento en que se queda la pantalla en negro y ves que estás tú solo? Da mucha pena. Es una lástima. Alguna noche la he pasado peor. Pero cuando acabe todo esto volveremos a quedar y pasarlo genial. No hay que encerrarse tanto en ese pensamiento, aunque yo hay días que lo he hecho y he estado desganado, pero hay que mirar hacia adelante. ¡Yo ya estoy haciendo planes de playa!

¿Qué se te pasaría por la cabeza si entre ahora y esos planes de playa resulta que ya no vuelves al instituto donde has vivido tantos buenos momentos? Me fastidiaría, porque ha durado muchos años, y que se acabe sin poder despedirnos de compañeros y profes sería como una sensación de no haber finalizado. De no poder despedirse bien. A mí el último día me gustaría que fuese de llorar, de emocionarnos.

Y por último, ¿tenías algún plan para Semana Santa? A lo mejor íbamos con amigos a Port Aventura, pero no estaba planeado. Era más la idea de que estaría guay. En principio no iba a hacer nada. Y ahora, no sé, aprovechar que hay menos tarea para hacer algo distinto.

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 22/04/2020

¿Se ha convertido el pijama en tu prenda favorita? ¡Sí! (risas) Pocas veces me cambio a menos que quiera hacer un video cantando, o cuando voy a comprar, aunque sólo he ido por ahora dos veces al super y una a la farmacia. Es todo muy inquietante, todo el mundo con mascarillas, alejados, nadie habla...

¿Cómo es tu rutina del día a día ahora en casa? A las 12:00 o así me levanto, desayuno y me pongo directamente a estudiar y hacer deberes, todo lo que me hayan mandado, así hasta la hora de comer. Después descanso y me vuelvo a poner.

¿La compartes con alguien? Con mis amigas y con César, mi novio. Antes íbamos los dos a la biblioteca a estudiar y luego al gimnasio, y ahora como no se puede nos llamamos. Y hablamos y todo, estudiamos juntos, el otro día hicimos una videollamada y entrenamos a la vez. Y con mis amigas también hablo, claro.

Te voy a dar algunas palabras de la jerga adolescente que te he oído usar desde que te conozco, para que las uses en una frase. ¡Vale, qué gracioso!

Real. No salimos de aquí hasta finales de mayo: real.

Fantasía. Que suspendiesen la EvAU: fantasía.

Me mofo. Que los profes van a dejar de mandar deberes: me mofo.

¡Muy buenas! ¿Te acuerdas de tu primer día en el Joaquín Rodrigo? Sí, claro. El día de la presentación, cuando te enseñan el instituto, tu clase… Yo venía con Lucía Garro, las dos de El Cid, que la mayoría vienen de otros. Y estaba nerviosa. Y los primeros días me hice amiga de Nicole y de Geuris. Y no me parecía tan difícil, aunque no sacaba tan buenas notas como ahora.

Yo te conocí en 3º de ESO. Me acuerdo que al principio, aparte de ver lo buena que eras (y sigues siendo) en inglés, eras muy creativa. ¿Te acuerdas de la peli que hicisteis para mi asignatura?

¡Sí! ¡Pretty Little Liars! Fue muy gracioso porque tuvimos que quedar como tres veces y teníamos que llevar la misma ropa, y teníamos que hacer un montón de tomas. ¡Era un lío! Había que simular una fiesta, y llenamos vasos de chupitos de agua. Al final acabamos con un montón de tomas falsas. Y todas aportamos ideas, yo lo recuerdo muy bonito.

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ENTREVISTA > Y luego en 4º de ESO te rescaté para el Erasmus. Y lo mismo, es que no me imagino ese proyecto sin ti. Uno de los momentos que recordaré siempre fue cuando cantasteis Sweet Child of Mine, Yamile, Rebeca y tú. Para mí fue genial porque conocimos un montón de gente nueva, y esa era la primera vez que venían los alemanes y los búlgaros a España. Me acuerdo que tuviste la idea de que cantáramos, y estuvimos días y días ensayando. Hicimos tres canciones, me acuerdo. Y estuvo muy guay porque a mí no se me hubiese ocurrido ofrecerme para cantar, por vergüenza.

En Alemania hablamos un día de paranoias mentales, y me acuerdo que tú hablaste de una que yo no había oído, que era que cuando nacemos lloramos porque recordamos una vida pasada. Ahora que tienes más tiempo para pensar, ¿alguna nueva? (risas) Me gusta pensar que experimentamos un ciclo, y vivimos la misma vida todo el rato y por eso tenemos los deja vu. ¿Sabes qué me está pasando últimamente? Estoy pillando la hora justa, tipo 11:11, 12:12, así todo el rato te lo juro. Y el otro día escuché los ruidos esos del cielo. Yo sigo pensando que son los OVNIs.

Alemania, Miami, República Dominicana… para tu edad has estado ya en un montón de destinos. Estos meses se va a limitar un poco la capacidad de viajar. ¿Qué va a pasar ahora? Pues justo queríamos ir un grupo de amigas a Malta, y ahora está

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO difícil. Pero es que ni siquiera en España vamos a poder ir a festivales. Uno me pilla justo antes de la EvAU. También teníamos otro en Valencia. Y no sabemos si lo van a cancelar o qué. Justo es el verano de nuestra vida, habiendo acabado 2º de Bachillerato, y nos va a durar nada.

Siguiendo con este recorrido por tu paso por el Joaquín Rodrigo, hablemos de Carnaval. Vuestro grupo fue ganador varios años seguidos. ¿Cómo recuerdas todo aquello? Empezamos en 3º de ESO, y dijimos de participar para animar el ambiente. Y empezamos a preguntar a chicos, porque mis amigas y yo estábamos convencidas porque nos encanta el baile. Ese año quedamos segundas. Y ya se convirtió en tradición. El año siguiente volvimos, con gente diferente, pero volvimos. Y ganamos, y de premio fuimos a las tirolinas. Y el año pasado como sabíamos que era nuestro último año de carnaval dijimos de terminar ya el ciclo. Y me acuerdo que Sebas se lesionó, pero salimos adelante. El carnaval ha sido una experiencia que me ha gustado un montón.

¿Ha pasado Rosmery por el IES Joaquín Rodrigo, o ha pasado el Joaquín Rodrigo por ti?

Un poco de las dos. A mí el Joaquín Rodrigo me parece un instituto donde todo el mundo se tiene mucho cariño: desde la directora, los profes, los compañeros… Y toda la gente que se convierte en tu amigo.

¿Echas de menos a los amigos? Hasta ahora iba más o menos bien, pero con cada nueva extensión de la cuarentena lo llevo un poco peor.

Y, ¿qué pasa si no volvemos y resulta que la niña que entraba hace seis años por la puerta del Joaquín Rodrigo ya no la cruza más como alumna? Yo estoy segura de que volveremos para graduarnos. No nos veo no volviendo. Estoy segura de que vamos a volver.

Si todavía fueras esa niña si volvieras a empezar, ¿cambiarías algo? Haría cosas diferentes, pero yo seguiría igual. Aunque tomase decisiones diferentes, al final llegaría al mismo destino que he llegado ahora. 42


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 09/04/2020

A nivel de estudios, tanto tú como tu hermano sois brillantes. ¿Cómo llevan los hermanos Manrique el no ir a clase? Pues tenemos los dos un poco de preocupación por no saber cuándo vamos a volver, y sobre todo al principio sobre cómo nos íbamos a organizar en casa. Ahora un poco más relajados porque nos vamos haciendo nuestra rutina.

¿Cómo es esa rutina?

¿Cómo estás cuarentena?

llevando

la

Bien, no muy mal. Estudiando para el día a día, los exámenes y la EvAU, claro.

Tus padres se dedican a la sanidad. Imagino que estos días están siendo para ellos especialmente duros. ¿Cómo lo están llevando? Con normalidad porque en su ámbito siempre se trabaja con estrés y en circunstancias de riesgo así que ya están acostumbrados. Es verdad que con esta crisis es un poco peor todo, además ellos trabajan en el Hospital 12 de Octubre. Mi madre dentro de lo malo está con

pacientes que no tienen el COVID, pero aun así tiene más trabajo. Ella es enfermera de tórax. Es un poco de agobio porque hay mucha gente y ve más enfermedades de las que está acostumbrada a tratar. Mi padre es cirujano del aparato digestivo y ahora ve a pacientes de la UCI, y ayuda con todo.

¿Cómo es cuando llegan a casa después de la jornada de trabajo? Más o menos como siempre, mi hermano Pablo y yo les tenemos preparada la comida para cuando llegan. Y mientras comemos no hablamos mucho del tema, intentamos hablar de otras cosas.

Estudiamos los dos juntos en el salón, y nos resolvemos dudas. Yo le ayudo más con problemas de Matemáticas y él me echa una mano con Inglés. Tenemos dos mesas en el salón, yo estoy en la que es un poco más espaciosa.

Cuando has dicho que os resolvéis dudas he pensado que si había algo en lo que quizás tu hermano te podía ayudar a ti un poco más que tú a él era en Inglés (risas). Sí, a él se le da un poco mejor el inglés. Yo soy más de ciencias (risas).

Aun así, habiéndoos dado clase a los dos, es que sois de verdad impresionantes. Tal para cual. Cuando el otro día le hice la entrevista a Aomin me dijo que

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

te preguntara por el experimento de Efecto Mariposa. ¿Qué es eso? ¡Ah sí! Los Efecto Mariposa son los típicos experimentos de fichas de dominó, circuitos con obstáculos… Desde siempre me han gustado. Y en el encierro, los primeros días mientras esperaba a ver si los profes mandaban cosas, empecé a preparar uno. La preparación me llevó 15 minutos. Que saliera bien dos horas.

¿Y en qué consistía? Pues los materiales eran una pelota de ping pong, fichas de jenga [el juego de ladrillos] y folios de papel. Empezaba en una estantería del salón. Monté un circuito con folios, y la pelota iba bajando por ahí, rebotando en los folios hasta llegar a la base de la estantería. Ahí empujaba fichas de dominó y volvía a meterse en un túnel de folios. De ahí caía sobre una raqueta, llegaba al suelo, hacía un nuevo efecto dominó y se metía en una caja. en total medía unos dos o tres metros de ancho y como 1.80 de altura, porque era como yo. Y eso, dos horas probando hasta que salió, ensayo y error.

Ensayo y error, como buen matemático en ciernes. Sí (risas). Si tengo tiempo haré alguno más. El siguiente que ocupe toda la casa. Aunque a mayor superficie más posibilidad de error.

Te he dicho lo de matemático por decir, pero veo que te manejas bien con los términos de ese

campo. ¿Quieres dedicarte a las Matemáticas? Todavía no lo tengo claro, pero sí, algo de Ciencias seguro. Matemáticas o Física.

Aparte de estos Efectos Mariposa, ¿a qué dedicas tu tiempo de ocio? Pues el otro día nos pusimos mi hermano y yo a jugar al tenis con zapatillas como raquetas y el tendedero de la ropa como red. Y normalmente estamos con el ordenador o el móvil, o jugamos a las cartas y a juegos de mesa. También a veces jugamos todos en familia.

Los echas de menos pero hablamos entre nosotros. No es un problema muy grande. La rutina de ir a clase sí se echa de menos.

Y la segunda: ¿qué pasa si no volvemos y resulta que Jorge Manrique ya ha vivido, sin darse cuenta, su último día en el instituto?

¿Te preocupa la EvAU?

Sería curioso porque ese último día era una mezcla de preocupación y de tomárselo a broma. Me acuerdo que íbamos por los pasillos buscando a los profes para ver si era verdad que se interrumpían las clases. Ese día cuando salí por la puerta no pensaba que no fuera a volver.

No mucho porque me organizo bien. Antes me preocupaba más. Ahora viendo la elección de temas se ve más fácil.

Y por último, ¿qué Efecto Mariposa te gustaría que se produjera ahora mismo en tu vida?

La primera de las dos preguntas que os estoy haciendo a todos: en el contacto con los compañeros y amigos, en todos los cursos importantísimo y más si cabe en un año plagado de exámenes y agobios… ¿Cómo es no verlos todos los días?

Que ahora que estamos encerrados, que cuando volvamos a salir pensemos en las cosas que nos hacían felices, como ir al instituto, ver a los amigos… Que valoremos más lo que podíamos hacer antes.

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 09/04/2020

¿Qué tal va todo, Carlota? Mal. No me gusta la cuarentena. La odio. Nunca he pasado tanto tiempo en casa. Siempre he estado en extraescolares, luego academia, ¡siempre llegaba tarde a casa! Ahora no sé qué hacer, no me concentro, me aburro, veo series…

¡No todo será tan malo! Yo lo único que veía bueno de la cuarentena era que estrenaban la cuarta temporada de SKAM. Era mi motivación, tener más tiempo para verla. Era como, aguanto hasta aquí, era el premio. Y ahora por el coronavirus no han podido terminar de grabarla.

¿A qué dedicas los días? Me estoy viciando a youtubers que hacen tonterías, como tirar la Tablet de los padres a la piscina y cosas así. Estuve mala, con dolor de cabeza y tripa, y no toqué un libro durante dos semanas. A ver, los he tocado para hacer deberes, pero no para estudiar. El otro día ya me puse con Historia. Ya me pondré.

¿Cómo afrontas ahora el curso? Hay asignaturas que me dan mucho miedo, como Inglés y Latín. Siempre me han costado los idiomas, ya lo sabes tú bien, y ahora que no tengo a un

profesor que me guíe y me explique las cosas, y que yo le pueda preguntar y ver cómo me resuelve las dudas en la pizarra, pues todo es más difícil. He cambiado totalmente mi horario. Me despierto como a las 15:00 o 16:00 y aguanto despierta hasta las 5:00 o 6:00 de la mañana. Hago lo mismo de siempre pero sin salir de casa y con el horario cambiado. Y me paso la vida viendo stories de Instagram.

Es algo muy común entre adolescentes y no adolescentes, estamos todos enganchados a las redes. Para mí ser adolescente es un trastorno que podría perfectamente ser psicológico. Nadie te toma en serio, te crees

madura pero no lo eres, pero al mismo tiempo sí. Y luego está el miedo a crecer y encontrarte con la vida laboral. Y encima ahora nos va a venir una crisis que no veas.

A mí la adolescencia es una fase de la vida que me fascina, por todo eso de que es un periodo de iniciación y maduración, y que te formas como persona y vives muchas cosas por primera vez. A mí la adolescencia se me ha pasado muy rápido. En realidad estoy convencida de que es una etapa que no existe.

¿Cómo es eso? Es como lo de que el presente no existe. Yo creo que mi adolescencia ha evolucionado a 45


ENTREVISTA > la par que los estudios. Como que eso era el foco principal (los estudios) y no me dejaban ver más allá. Es que hasta pensamos académicamente cuando hablamos de la adolescencia. Y ojo, que el instituto es fundamental. De ahí sacas los amigos, las experiencias, los recuerdos… Y es una preparación para la vida. Y para marcar tu identidad. Y no sé si tiene algo que ver, pero de los profesores del colegio casi ni me acuerdo y de los del instituto me acordaré toda la vida. Bueno, de algunos.

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO por supuesto el racismo. Porque existe y está ahí. Yo soy inmigrante de cuarta o quinta generación ya, y enciendes la tele y no ves representación excepto en papeles estereotipados. Soy negra, tengo un pelo distinto. Los champús que usa la gente no limpian mi pelo, porque es muy fuerte, y los que tengo que usar

Vives con tus hermanas, y ahora claro las ves todos los días. ¿Qué hay de los amigos?

Has hablado antes de la serie SKAM. Me la recomendaste un día y me puse a verla, y esto lo hemos hablado antes, me gusta porque os reconozco en lo que veo. Normalmente en series de adolescentes pasan cosas irreales, o transcurren en un instituto que no se parece en nada a como es uno de verdad, pero aquí los personajes hablan como habláis vosotros, y les pasan cosas con que os podéis identificar. Sí, es que es eso. ¡Viva SKAM!

Como te gusta tanto, te voy a preguntar cómo sería la temporada de Carlota en SKAM. ¡Oh, qué chulo! Pues saldría la gente de mi entorno. Como mi vida ahora mismo está muy enfocada en acabar 2º de Bachillerato sería ver eso: lo duro que es para una persona que ha repetido dos veces el sacarse el curso. Y ver que si repito un año más acabaría con mi hermana que tiene tres años menos que yo. También que tengo que aprender a decir no. Y

marcado un antes y un después en mi forma de ser. Yo había cosas de mí que no entendía, a las que no sabía cómo reaccionar o expresar en alto. Lo invisibilizaba, y ya no. Ahora entiendo que la ansiedad es algo normal, y que hay que tratarla. O he aprendido algo tan fácil como pedir ayuda. Los profesores deberíais también hacerlo. No porque seáis antipáticos ni bordes, sino porque os ayudaría también a recordar lo que eráis y sentíais de adolescentes.

Con los que me llevo más hablo a diario, pero si es verdad que echo mucho de menos las risas en clase, los piques, a los profes también.

no se venden en los supermercados, quizás porque no consideran que gente como yo sea el comprador habitual. Es que ni se nos representa en la Historia española. Guinea Ecuatorial fue colonia española hasta hace 52 años, y ni aparece en los libros.

Intuía que tu entrevista iba a ser diferente, no me imaginaba cuánto. Están saliendo cosas muy interesantes. ¡Gracias! (risas). Otra cosa que saldría serían las clases de Inteligencia Emocional, que han

Nosotros también os echamos muchísimo de menos, de verdad. Con todos los profes que he hablado, todos coincidimos. Hablando de coincidir, ¿qué pasaría si ya no volvemos a coincidir profes y alumnos hasta septiembre y tu último día en el instituto ya pasó? Mi último día en clase fue el de la noticia de que nos íbamos quince días a casa. Fue un día muy soso. No me espero un final de High School Musical, pero sí otra cosa. Porque es que no nos hemos despedido. Mi último día de clase no ha llegado.

Y vamos a terminar como si cerráramos tu temporada de SKAM. ¿Cómo sería el final de temporada, el último capítulo?

CONTINÚA (Y CONCLUYE) EN LA COLUMNA DE 46 CONTRAPORTADA.


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Reunión de ‘la casa por la ventana’ – 03/04/2020

La primera pregunta es obligada. ¿Cómo es soplar las velas estando en cuarentena? Es una situación muy rara porque todos los años había soplado las velas con mi familia y amigos. Y este año con el tema del confinamiento sólo he podido estar con mis padres y mis hermanos. Y un invitado muy especial: mi cobaya Brownie.

¿Pensaste cuando se decretó el estado de alarma que para cuando llegase tu cumpleaños seguiríamos confinados? Sí que lo pensé, y además como eran mis 18 años tenía pensado salir de fiesta con mis amigos, y cuando decretaron el estado de alarma empecé a darle vueltas por si no se podía hacer. Mi plan era hacer una fiesta, y además no sólo por mi cumple, también porque el de mi amigo Dani es un día después que el mío. Y el de mi hermano poco después.

No se cumplen 18 años todos los días, y más sin poder salir de casa. Con todo lo que conlleva la mayoría de edad, ¿cómo has llevado esto? Mis amigos se ríen, me dicen que estos 18 años no los voy a olvidar nunca. Lo tengo asimilado y ya estamos planeando celebrarlo como se merece.

Cuéntanos cómo pasaste el día de tu cumpleaños. Pues a partir de las 0:00 de ese día me empezaron a llegar mensajes, que iba leyendo comiéndome unas tostadas de Nutella. Al final me dieron la 4:00, y eso que me quería haber acostado pronto. Por la mañana me desperté pronto para hacer trabajos, y luego tenía dos exámenes (que me salieron muy bien). Mientras yo hacía los

exámenes mis hermanos se pusieron a preparar la comida, que era pizza y pasta, y cuando acabamos de comer estuve haciendo trabajos y luego me dieron los regalos: una entrada para la Eurocopa, que iré el año que viene, una camisa para nada más acabar la cuarentena salir de fiesta, y el Apple Watch. Y luego lo típico de videollamadas con mis abuelas, mis amigos y mi novia. Y luego de celebración con los vecinos, hasta los aplausos de 47


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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

las 20:00, que aprovecharon para cantarme cumpleaños, y pusimos música hasta las 21:00. Nada más terminar, cenamos en familia hamburguesas y patatas con bacon como las del Foster. Y el día terminó soplando las velas.

¡Qué día más completo! Yo, a nivel personal, te conozco desde que fui tu tutor en 3º de ESO. Y algo que te caracteriza, aunque hay varias cosas, es tu alegría constante, tu buen humor. ¿Hacen esas cualidades más llevadera la cuarentena? ¡Pues no sabes cuánto! Yo además es que no me llevo mal con nadie, y con mis padres y hermanos tengo muy buena relación, y es todo el rato de cachondeo y de bromas. Y ahí se representa cómo somos.

Vi en redes sociales que en tu urbanización el aplauso sanitario es sólo el principio de la fiesta: ponéis música, se baila desde los balcones, e incluso se juega al pádel cambiando la red y la pista por dos cornisas y el vacío. (risas) La idea nació porque había tristeza de estar todo el día en casa, y es que al final se hacen largos los días. Y para hacer más llevadera la cuarentena a los vecinos decidimos poner música un día. Al principio probamos con un altavoz pequeño, que luego cambiamos por el amplificador de la guitarra de mi hermano. Y lo que iba a ser un día se convirtió en rutina. Y todos bailando, disfrazándose, bebiendo champán... Hasta lo que has dicho, jugando al pádel mi vecino y yo entre los balcones. Y otro día también hicimos carreras de aviones de papel

lanzándolos desde los balcones. Y luego bajamos a recogerlos, que hay que ser limpios.

Hablábamos de aspectos que te definen. Uno que siempre me ha fascinado, y alguna vez lo hemos hablado, es tu entrega y pasión por nuestro instituto. Cuando la mayoría de alumnos, sobre todo a lo mejor de tu edad ya, llegan justos de tiempo por la mañana, tú llevas ya en la entrada desde las 8:00. Cuando en 2º de Bachillerato se recomienda no involucrarse en proyectos, ahí estás tú haciendo el baile de la fruta el primer día de clase. ¿Qué haces ahora que no puedes salir de casa? El amor que tengo por el IES se resume en una cosa: nunca en mi vida he faltado a clase. Este año me tengo que despedir, que no del todo porque pretendo seguir involucrado de algún modo. Para mí el instituto no es sólo donde estudio, es el sitio donde he conocido a mis amigos, y noto que tengo su cariño. También del profesorado. Me siento como en casa allí. Y es verdad lo que dices, que yo salgo de casa por la

mañana y mis compañeros a lo mejor están durmiendo todavía.

Hablando de los amigos, ¿cómo estás llevando el no verlos a diario? Al final aunque no nos veamos tenemos la tecnología, así que no se hace tan duro.

¿Qué pasa si no volvemos y resulta que ya habéis vivido, sin daros cuenta, vuestro último día en el instituto? Es una buena pregunta. Para mí, como ya he dicho, puede que vaya a ser mi último año como alumno, pero quiero seguir estando vinculado al centro, así que no sería un adiós definitivo. Yo el último día iba a llorar, como cuando creíamos que te ibas tú Pablo, pero bueno. O si me formo como profesor también me gustaría dar clases en el centro.

¿Qué deseo cumpleaños?

pides

en

tu

Si te digo la verdad, se me olvidó pedirlo cuando soplé. Pero un deseo si se dice no se cumple, ¿no? (risas) 48


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El periódico de los 200 números El primer medio de comunicación local en papel y de difusión gratuita de Vicálvaro cumple su número 200. Y aunque lo hagan en tiempos de pandemia, hay que celebrarlo por todo lo alto.

¿Cuándo nace VD19?

¿Cómo es Vicálvaro?

El número 1 de VD19 salió en junio de 1997. El próximo mes cumple 23 años este medio de comunicación vecinal.

Vicálvaro es un distrito de la periferia de Madrid compuesto principalmente por familias trabajadoras. El segundo con menos población pero uno de los que tiene la edad media más joven. Estas características marcan cómo es Vicálvaro y determinan la mayor parte de las necesidades que el vecindario reclama sean atendidas por las administraciones de servicios públicos de calidad.

¿Quién lo impulsó? Durante cuatro años fue una tarea exclusiva de la Asociación de Vecinos de Vicálvaro. Posteriormente, y respondiendo a un llamamiento a colaborar, se sumaron otras siete asociaciones y colectivos del distrito.

Cumplís 200 números. En este tiempo, ¿habéis sido el único medio de comunicación en y sobre Vicálvaro? Fuimos el primer medio de comunicación local en papel de difusión gratuita en Vicálvaro y Madrid. De alguna manera fuimos pioneros de lo que luego se convirtió en una explosión de periódicos locales gratuitos aunque en su gran mayoría eran más comerciales que vecinales. Durante dos años hubo otro llamado Informativo Vicálvaro 19 y, en Vicálvaro, nació el periódico comercial El Distrito que en realidad se difunde en varios distritos de la capital.

¿Ha cambiado Vicálvaro? Vicálvaro fue pueblo con Ayuntamiento independiente hasta los años 50, cuando se aprueba el decreto que le anexiona a Madrid, pasando a formar parte de los distritos de Vallecas y Moratalaz hasta que se constituye como distrito independiente en 1987. En 70 años los cambios, lógicamente, han sido muchos. Pero lo que no dejan de recordarnos las personas con más veteranía en el distrito es que cada mejora que se ha conseguido desde el primer colegio, el primer instituto, el primer centro de salud, el Metro, la reapertura de la Avenida de

Daroca… ha sido siempre a través de la lucha vecinal.

¿Qué dificultades os habéis encontrado en este tiempo? Han sido muchas. En primer lugar económicas, para financiar este esfuerzo durante más de dos décadas. Ha habido muchos vecinos que han colaborado en la caseta de la AVV de las fiestas del distrito, vendiendo lotería de Navidad, consiguiendo algún anuncio… En segundo lugar, durante muchos años tuvimos una tirada mensual de 18.000 ejemplares que buzoneaban todos los meses los miembros de la AVV y colaboradores. Con la llegada de las tecnologías digitales el periódico reduce su edición en papel pero la mantiene porque consideramos que hay un sector de la población que no tiene acceso a las redes. Y en tercer lugar, están las dificultades propias de la elaboración de un periódico de forma regular por vecinos que hacen esa tarea de forma voluntaria y altruista, que no son profesionales pero que con tesón colaboran aprendiendo a escribir, dibujar, hacer entrevistas, fotografía… 51


AL SALIR DE CLASE > ¿Ha cambiado mucho la plantilla de la redacción? Nunca hemos tenido plantilla como tal, de profesionales que trabajen y vivan de ese trabajo. Por el Comité de Redacción que planifica el contenido y elabora el periódico han pasado decenas de personas, la mayoría sin ningún tipo de titulación, pero también han colaborado de una forma más fija o temporal, periodistas y trabajadores de sectores relacionados con la comunicación.

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO corresponsales o enviados especiales, pero les cuesta cada vez más informar de lo que ocurre en nuestro entorno. Por desgracia es común que Vicálvaro sólo salga en las noticias por algún hecho luctuoso

Y por último, ¿cómo imagináis el futuro del periodismo?

¿Cómo distribuís el periódico? En estos momentos tenemos una edición digital alojada en www.distrito19.org y en la web de la AVV. La edición en papel se distribuye en 57 puntos de recogida, la mayoría en establecimientos comerciales.

¿Cuál creéis que es el papel de un medio local en mitad de una crisis planetaria como la que estamos viviendo? Cada día se demuestra que es más importante la información, comunicación e intercambio de opiniones a escala local. Los grandes medios de comunicación tienen la tendencia creciente a informar antes de lo que ocurre en los rincones más alejados del mundo, donde mandan

anunciaba la apertura del Metro el 1 de diciembre de 1998; la que informaba del acuerdo alcanzado con el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Madrid para la reapertura de la Avenida de Daroca; y la del extra sobe la Mujer Trabajadora que sacamos el 8 de marzo de 2002.

pero es muy raro ver en las páginas o en las pantallas de los medios la actividad cotidiana, más o menos destacada, de las personas que habitan en este rincón periférico de la capital.

¿Qué portada ha significado más para vosotros? Hay muchas, pero si tenemos que elegir diríamos tres. La que

Hablar del futuro del periodismo daría para una larga charla pero de la forma más sucinta lo que se puede observar es una lucha entre la necesidad que tiene la sociedad de información y que esta sea veraz y contrastada, por un lado, y, por otro, la tendencia a que los medios de comunicación sean acaparados por inversores que tratan de poner la información a su servicio particular. En ese contexto, el futuro de VD19 no es fácil y depende de la colaboración, participación e implicación del vecindario en él. Si hay participación activa, será un medio vivo a pesar de sus limitaciones y veremos otros 200 números.

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ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

EN CASA ¿Cuándo supiste que querías ser profesor? Cuando estaba en 3º de ESO, y por mi profesor de Tecnología además. Siempre decía: “Si entiendes por qué, lo entenderás todo”.

¿Cuándo viste que lo habías conseguido? Hace dos años que empecé en Guadalajara profe de soldadura.

de

¿Cómo estás dando las clases? Vídeos editados y cómicos en Youtube, con clips entre medio.

¿Temes convertirte en Youtuber? No, hay que dedicar mucho tiempo a eso. Pero engancha.

¿Cómo es ahora tu aula? El dormitorio, con las figuras 3D impresas detrás, y con un portátil para editar y un ordenador de mesa para corregir.

¿Haces

recreo

en

casa?

Obviamente sí.

Impresión 3D favorita que has hecho: Un motor wankel.

Peli sobre docencia favorita: Es una serie, SKAM.

¿Formateas a menudo el ordenador? Si puedo, una vez al

¿Se parecen los profes de las películas a los de verdad? No.

año mínimo. Voy sin antivirus.

¿Mac o Windows? Mac es más fluido. Por práctico, Windows.

¿Qué haces en el encierro cuando no estás trabajando?

Comando de teclas favorito:

Jugar a videojuegos.

Windows+Tabulador. Probadlo.

Si no fueras profesor hubieras sido… Diseñador industrial.

¿Dónde estabas en 1992? En mi

¿A quién admirabas cuando eras pequeño? A mis padres y

¿Cuál fue tu último recreo? En

mi hermano.

¿A

quién

admiras

ahora?

Admiro la ilusión de alumnos de 1º de ESO.

casa, tenía dos años. Manilva, en 2º de Bachillerato, en un banco de la cancha de baloncesto, en 2008.

los

¿Clases presenciales o a distancia? Presenciales siempre

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ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

HUGO DIAZ

ha b ta c

¿Qué guardas en tus cajones? Los bolígrafos, un montón de post-it, la agenda y la calculadora.

¿Qué has desayunado hoy? Un zumo de naranja y un sándwich.

¿Eres puntual al entregar las tareas? Normalmente sí, pero a veces cuando tenemos mucho el mismo día entrego cosas el día siguiente.

¿Qué es lo primero que haces al levantarte? Me visto, hago mi cama y desayuno.

¿Se te hacen eternos los días o se pasan rápido? Se me suelen pasar bastante rápido, ya que estoy todo el día entretenido y haciendo cosas.

No te acuestas sin: Sin haber aplaudido a las ocho, ni sin haber hecho todos o casi todos los deberes.

¿Estás viendo alguna serie? Sí, Inside Bill´s Brain, que narra la vida de Bill Gates; y Silicon Valley, de un programador que crea algo insólito.

Lugar favorito de tu casa: Mi habitación, es donde paso la mayor parte del día.

Lo mejor del confinamiento es: Que nos va a hacer recapacitar, y que es una oportunidad para explorar nuevos mundos.

Lo peor del confinamiento es: Estar todo el día metido en casa y sin poder ver a tus amigos, es un estrés no poder tomar el aire aunque sea un minuto al día.

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ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

“Las Matemáticas te ayudan a enfrentar un problema, y son fiables. Se es más libre cuanto más se aprende, más manipulable cuanto menos.” Ana Ramos es una profesora de Mates que cumple su tercer curso en nuestro instituto. En estos tres años se ha ganado el respeto y el cariño general. Charlamos con ella por teléfono, confinada, como todos, en su domicilio, en este caso con su marido y sus dos hijos. ¿Cómo fue lo de ser profesora y en concreto de Matemáticas? Siempre se me dieron bien, pero me decidí en COU, por una profesora muy buena que tuve que las enfocaba de manera diferente: vi que las matemáticas tenían

belleza.

También

me

interesaba mucho la informática, y la tecnología, pero no quería coincidir con mi hermano, que estudiaba eso mismo (risas) e hice Matemáticas y Computación en la Complutense. Llegué a ser profesora años después, pero desde pequeña quería ser profe de Mates.

¿Las Matemáticas son abstractas como se dice?

tan

Son abstractas, pero también un instrumento organizarte

idóneo la

aprender

para

cabeza,

estrategias,

para para

enfrentar un problema desde

estudiante. Me ha sorprendido

con la seguridad informática,

que los alumnos puedan llegar a

ámbito

querernos tanto, o el conocer

responsable por mucho tiempo

aspectos de su vida bastante de

en la British Telecom. Fue a raíz

cerca. Hay más cercanía, para lo

de

bueno y para lo malo, y prefiero

maternidad cuando me planteé

se aprende, y que cuanto menos

que sea así.

iniciar este camino del que estoy

se sabe más manipulable se es.

Has comentado que tardaste en llegar a la enseñanza.

distintos ángulos. Y son fiables. Si

algo

se

demuestra

en

Matemáticas es que es así. A los alumnos que dicen que no les vale para su vida diaria les repito que se es más libre cuanto más

¿Esperabas que ser profesora fuera así? Hay cosas que son diferentes con respecto

a

cuando

yo

era

Sí, trabajé durante años en un proyecto de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre relacionado

del

una

que

también

excedencia

fui

por

muy satisfecha.

Al ser especialista en seguridad informática, querría saber tu opinión sobre el proceso telemático que estamos viviendo en la enseñanza. 55


ENTREVISTA >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Yo espero que sea reversible y que volvamos al cara a cara, aunque algunas herramientas que antes no se empleaban se van a quedar. En relación a eso habría que

mirar

con

cuidado

los

aspectos referidos a los datos personales y la seguridad. Tal como han venido las cosas, al no haberse

recibido

directrices

claras ha habido jaleo y despiste; pero eso se podrá corregir de cara al futuro.

Yo creo que no hemos aprendido tanto como pudiera parecer en un principio. Se dice que nos hemos dado cuenta a raíz de esto de lo importante, pero yo ya tenía muy claro qué era lo en

mi

vida,

la

importancia de, por ejemplo, mi familia.

Es

comunes

de

verdad

que

los

primeros días, con lo inesperado y el temor se propagaron unos

que

desafortunadamente

solidaridad que se demostraban a

quedado

través de los aplausos en los

pandemia

balcones

Olimpiadas

y

otro

tipo

de

truncadas han

con sido

Matemáticas

han la las de

manifestaciones, pero creo que

Madrid,

eso se ha ido perdiendo. Me temo

extendían por primera vez a

que vamos a salir igual de este

Primaria y que en Secundaria

proceso.

sólo han podido desarrollarse en

¿Cómo es un día habitual de confinamiento en tu familia? Ajetreado, porque mi marido y yo teletrabajamos y los niños, aunque son pequeños, ya tienen

¡Qué situación tan extraña! Y no sólo por lo educativo. ¿También cambiaremos en otros aspectos?

esencial

sentimientos

deberes

que

hacer,

pero

en

que

este

año

se

su primera fase. Ahí se trabajan desde la resolución de problemas hasta las gymkanas.

Olimpiadas de cuya organización eres responsable. ¡Si eso no es amor a la profesión!

general lo están viviendo de

La verdad es que no me he

manera

arrepentido nunca de haberme

tranquila.

Nuestros

momentos juntos son en las comidas y tras la cena, momento en que vemos alguna película o dibujos animados.

¿Qué aconsejarías a tus alumnos aficionados a las Matemáticas para hacer en su tiempo libre? Pues por ejemplo,

si

tienen

destreza manual, la papiroflexia

cambiado a la enseñanza.

Nuestras cronistas quieren saber qué es lo primero que harás cuando acabe el confinamiento. Ir a ver a mis padres y hermanos y darles un abrazo muy grande.

El mismo que te enviamos al unísono desde la Redacción.

está muy relacionada. ¡Y los juegos de mesa! Una de las cosas

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. Y OPINO >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

XXIX Certamen Literario -

Premio Cervantes Joan Margarit

-

-

La libertad 57


. Y OPINO >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Paula Rodréíguez, 1º Bachillerato Segundo premio: poesía ¿QUIÉN TE DIO PERMISO PARA ENTRAR? ¿Quién te dio permiso para entrar? ¿Quién, sin antes llamar? Apareces enmascarado, sin saber nada de ti. Te presentas altivo, fuerte, invencible. Un séquito de abuelos te reciben vulnerables. Y tú, te acercas a ellos y les desnudas, les arrebatas su más preciada prenda, su vida. El mundo se pone sus mejores galas: jabón, guantes, mascarillas. Se encierra en casa y espera tu muerte tan deseada. Me arrebataste mis piernas. Me volviste invidente. Y deje de sentir el viento. Quiero correr. Quiero ver. Quiero tocar. Devuélveme mi vida, devuélveme mi todo, devuélveme mi libertad. LA PRISIÓN

Alonso Rodréíguez, 2º Bachillerato Primer premio: poesía LA LIBERTAD QUE QUITA

La libertad que quita la Semana Santa sin torrijas, un amor sin amor los domingos, el final de un óptimo libro; pero que siempre vuelve. Después de miradas tras ventanas, después de un trabajo de mañana. La libertad que se parte en cachos, que es robada y luego vendida, que se compra en grandes almacenes y pasa por caja cuando una herida es abierta por una tarjeta de un banco que compra libertad, una libertad sin fraternidad, esa que da la espalda. Por eso buscamos libertad Ilustracióón: con los brazos reconciliadores Paula Fernáández que evoluciona la realidad. De una cama a unos fogones y de una feria a un hospital. La libertad que entierra las voces del odio en la oscuridad. Tic…tac…tic…tac…

INVISIBLE sin prisa, sin pausa. Esperando lo que le espera. Tic…tac…, sabiendo que podría desvanecerse en cualquier momento de la historia dejando páginas en blanco a su paso. Sabiendo que todo lo vivido fue una mentira y que una mentira es toda la verdad que necesita. Sin salida, sin compañía real, sin rumbo fijo, sin un final cercano. Sin atreverse a levantar la mano por miedo a fracasar, sin atreverse a sujetar la puerta a un desconocido por miedo… al miedo. Tirado en el suelo, buscando a ciegas las últimas migajas de esperanza que se le cayeron ayer mientras cenaba. Esperando sin más a algo que era peor que la muerte. Esperando una vida, si se le puede llamar así, planeada para él. Para que cada paso que diera estuviera medido al milímetro, para que no encontrase el amor hasta que se lo permitiesen, para ser un hombre incapaz de decidir solo porque el destino se lo ordenase. A la orden de un conjunto de letras, esperando a ser ilustrado para poder ver a través de un trozo de papel a la cruel persona que le arrebató su libertad. Recordando que la prisión que le separa de la verdadera vida, es una triste línea trazada por una mano temblorosa de un artista novato. Tic… tac… Viviendo dentro de una historia. Tic. . . tac . . . esperando su muerte, Tic . . . tac . . . O al menos Alba Jiméénez, 3º58ESO h a s t a el Segundo premio: relato F I N.


HISTORIAS DE GENTE LIBRE, O NO TANTO

. Y OPINO > Amanecía en Atenas. Los primeros rayos de luz se colaban entre las columnas del Partenón que gobernaba la Acrópolis próxima a la academia peripatética. Allí, el murmullo matinal de sus gentes se fundía con el cantar de los pájaros creando así una atmósfera idónea para la concentración y la meditación. Los maestros convocaban a sus discípulos y estos acudíamos a las llamadas de nuestros mentores mientras que la ciudad de Atenas aún se despertaba de su sueño nocturno. Como cada mañana, el maestro Acacios hacía lo propio con nosotros, sus discípulos, y golpeaba la campana del liceo con su viejo cayado. Por aquel entonces yo era un joven atolondrado pero de verbo fácil y con mucha picardía que me permitía salir airoso de los embrollos en los que me metía. Aquella mañana, dormía plácidamente en mi jergón, al que tenía cariño, no por ser cómodo sino por ser lo único que me separaba de la fría piedra, cuando llegó a mis oídos el desagradable repiqueteo de la campana dándome aviso de la llamada de Acacios. Me desperté sobresaltado y, con una agilidad que ni yo mismo sabía que poseía, me enfundé unos viejos harapos que hacían las veces de ropa. Salí disparado, casi sin peinar y el calzado a medio poner. Dando enormes zancadas recorrí el pasillo empedrado al que daba mi habitación. Torcí a la derecha y enfilé el pasillo que llegaba hasta los pórticos. La arena se me metía entre los dedos de los pies mientras cruzaba la palestra. Atravesé el último pasillo que me separaba de mi destino y llegué a la explanada donde nos solía esperar el maestro. Para mi sorpresa, Acacios y los demás discípulos no estaban, ¿tan tarde era? Miré a todos los lados y, saliendo por la puerta que daba a la calle Mayor, me pareció distinguir una figura que identifiqué como la de mi mentor. Corrí hacia ellos temiendo perderles de vista cuando se mezclasen con la gente que en aquel momento recorría la calle. Estaba a escasa distancia del grupo cuando de repente Acacios se paró y, como si supiese que yo allí estaba, dijo: Llegas tarde Filipo. Acacios era un hombre de estatura media y gesto amable. Vestía una túnica de algodón color carmesí como el coral rojo del mar Egeo. En sus pies llevaba unas sandalias de cuero recién curtido con cintas que llegaban hasta media pierna. Su rostro anciano se escondía tras una gran barba canosa que le hacía aparentar más años de

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO los que tenía. Siempre llevaba con él un viejo bastón de madera que le ayudaba a sobrellevar la cojera que sufría producida por una caída mal curada. Bajábamos por calle Mayor, transitada por decenas de comerciantes, campesinos y algún que otro soldado, cuando Acacios, dispuesto a empezar la reflexión diaria, lanzó la siguiente pregunta. ¿Qué es la libertad? Los otros discípulos y yo nos intercambiamos un par de miradas de asombro, pues nunca empezaba con una pregunta. Normalmente, el maestro Acacios nos contaba una historia o una vivencia y opinábamos, pero esta vez era distinto. Tras un periodo de tiempo, que a mí y creo que a todos los que allí nos encontrábamos nos pareció una eternidad, en el que nadie se atrevió a abrir la boca, decidí hablar el primero. Es hacer lo que te da la gana. Nadie aportó nada más en lo que quedaba de calle. Nuestro silencio era tan clamoroso como el bullicio de las gentes que circulaban por la avenida. De repente, escuchamos unos gritos que provenían de la calle que unos pasos más abajo se cruzaba con la Mayor. Motivados por la curiosidad nos acercamos a ver qué era lo que sucedía. Un muchacho de buena planta imploraba a su presunta amada, con un ramo de preciosas flores en la mano, su amor. Mientras, ella, desde el piso superior de una vivienda, le arrojaba cubos y cubos de agua a la vez que le insultaba. El pobre muchacho, ya calado hasta los huesos, intentaba salvar las flores de las trombas de agua que caían desde el balcón del domicilio. Nunca tan buena planta tuvo tan mala acogida – dijo un compañero. - Pues sí, pero además de apuesto, es un poco estúpido, ¿no? ¿Para qué se queda ahí? ¿No le queda claro que ella no le quiere? Fue entonces cuando Acacios volvió a sacar el tema del día: Ya que os interesa tanto esta escena, decidme, ¿dónde veis la libertad en ella? Esta vez como respuesta a la pregunta surgieron dos opiniones contrapuestas. - Yo pienso que los dos son libres, pueden hacer lo que quieran: el muchacho puede marcharse, ya encontrará a otra; y la chica, hacer lo que quiera, que es rechazarle – opinó uno. Yo estoy con él, los dos son libres – dijo otro.

Pues yo, sin embargo, creo que la que no es libre es ella, que seguro que detrás del rechazo está la familia que querrá casarla con alguien de buenos dineros – respondí yo – pues es muy raro que rechace a un hombre tan apuesto. La expresión de Acacios dejaba ver que no estaba de acuerdo con ninguna de las opiniones, es más, parecía hasta enojado. No tenéis ni idea, escupís conjeturas – soltó el maestro muy descontento. Tras esto, Acacios emprendió de nuevo la marcha y después de cruzarnos unas miradas de desconcierto entre los discípulos, la reanudamos nosotros también. Él todavía llevaba una ligera ventaja sobre nosotros cuando llegamos al ágora, donde, como era día de mercado, no cabía ni un alma. La plaza estaba a rebosar de gente y de colores. En los primeros puestos que se veían se vendían cereales procedentes de Egipto y quesos de Esparta. Un poco más al fondo se podían ver carretas cargadas de frutas del Peloponeso y verduras de las huertas de los alrededores de Atenas. Al final se podían distinguir tiendas en las que podían adquirirse ostras de las islas griegas y carne de diferentes animales. En el centro de la plaza había un tenderete que vendía aceite de Chipre y a su lado, había otro que vendía vino de Corinto. Llegó hasta mí el olor a pan recién hecho y me hizo recordar que no me llevaba nada a la boca desde la noche pasada pues con las prisas de por la mañana no pude desayunar. De repente, pasaron a nuestro lado tres chavales riéndose. Por sus vestimentas podía deducirse que eran de una familia de posibles. Pasaron cerca de una carreta con comida, y uno de ellos, sin querer, la golpeó. Todo el género cayó quedándose inservible. Cuando el dueño, que no había visto quién había sido, oyó el estruendo, se acercó muy enojado al lugar de los hechos. Vio cerca de allí a un niño que vestía con andrajos y le señaló diciendo: ¡Ha sido él! ¡Ha sido él! No tardó mucho en formarse un corro alrededor del comerciante y del niño, que intentaba a duras penas declararse inocente. Habéis visto lo que ha pasado, ¿no? – preguntó Acacios. – Pues decidme, ¿dónde veis la libertad en esta escena? Libertad es de lo que va a carecer ese muchacho cuando lo arresten por desorden público, maestro – dijo un discípulo. 59


. Y OPINO >

Mirábamos atónitos la escena. Fue entonces cuando el maestro, sin venir a cuento, lanzó por tercera vez la misma pregunta. ¿Dónde veis la libertad en esta escena? ¿Otra vez con la misma pregunta, maestro? – dije cansado de tanta insistencia con la dichosa cuestión – El esclavo es el que no es libre, pues es un esclavo. Es verdad, maestro; el esclavo no es libre y el dueño, sí. ¿Estáis todos de acuerdo? – preguntó Acacios al resto de los discípulos. Claro, ¿dónde si no está la libertad? Sin responder a la pregunta, Acacios se dirigió al lugar donde se encontraban el esclavo y su dueño. Pare, que este pobre esclavo no se merece este trato. – dijo, parando con su viejo cayado la vara con la que con tanta furia estaba golpeando al esclavo. ¡¿Cómo que no?! Mire estas telas que por su culpa ya no sirven. Dígame cuánto valen las telas. ¿Y a usted qué le importa? Dígamelo. 16 dracmas. Acacios empezó a buscar en el saquito donde llevaba las monedas la cantidad indicada. Aquí tiene – dijo con el dinero en la mano. – Véndame al esclavo. - ¿Cómo? Va listo usted si se cree que por esta minucia le voy a vender a mi esclavo. Perdone, pero fue usted quien puso la cantidad, ¿o es que no se acuerda de cuando dijo que su esclavo valía menos que la mercancía? Además, sale usted ganando, le pago lo que valen las telas; y el esclavo, según usted, vale menos. No – sentenció el dueño. Véndamelo, sale usted ganando. ¡Que no! Ya le he dicho que no. Pues aténgase a las consecuencias. Creo recordar que hay una ley que prohíbe maltratar a los esclavos. ¿Quiere usted que llamemos a la autoridad? El dueño comprendió que no podía hacer nada y decidió aceptar la oferta del maestro, pues, si se le declaraba culpable de maltratar al esclavo, lo perdería, y, aceptándola, por lo menos sacaba algo de dinero. Después de cerrar el trato, el señor intentó salvar lo que pudo de la mercancía y se alejó tambaleándose, como lo hacía el esclavo, calle arriba. Ayudadme a levantarle. Vamos a llevarle a la academia.

¿Acaso pretende convertirlo en discípulo? – pregunté. ¿Te importaría? Pues, la verdad es que sí. No es justo que, por ejemplo, yo haya tenido que pasar unas pruebas para entrar y él, sin hacer nada, se convierta en discípulo. - ¿De verdad piensas eso? ¿No te parece suficiente todo lo que ha tenido que sufrir estando esclavizado, falto de libertad? – dijo Acacios con un tono en el que se podía percibir su enfado. - ¿A los demás también os parece injusto? Nadie dijo nada. Puede que pensasen lo mismo que yo, pero ninguno abrió la boca para expresarlo. Quien calla otorga. No habéis aprendido nada en el día de hoy. No sé si este muchacho se convertirá en discípulo o no, pero no pienso dejarlo en la calle. De lo que sí estoy seguro es de que es libre. Ahora quiero que me escuchéis bien y que se os quede en la memoria lo que os voy a decir. Los que no ven necesaria la libertad del prójimo no son merecedores de la suya propia. El tema de hoy era la libertad, y habéis tenido ocasiones más que suficientes de aprender lo que significa. ¿Recordáis el incidente del ágora en el que acusaban injustamente al niño? Pues teníais razón en una cosa: si nadie hacía nada para salvarle, le iban a apresar. Pero la libertad también hay que usarla con responsabilidad. Todos vimos lo que pasó y nadie se atrevió a dar la cara. Todos éramos libres de hacerlo, sin embargo, fui yo quien dijo la verdad. Debemos usar nuestra libertad con responsabilidad y en favor de los demás. Y volviendo un poco más atrás, cuando el muchacho con las flores estaba siendo rechazado, ¿de veras creéis que el muchacho era libre? Yo creo que no. El joven era preso de su amor. Era su corazón el que estaba atado a esa muchacha. Pero poco se puede hacer por él, es difícil liberar a los necios que aman a sus cadenas. Y con esto doy por concluida la reflexión de hoy-. Dio media vuelta y, con la ayuda del bastón, emprendió el camino de regreso a la academia. Sabia lección de vida que en aquel momento no supe comprender, pero que de tanto me sirvió el resto de mi existencia. Ahora sé que, cuando la parca venga a buscarme, me iré feliz, feliz de haber vivido una buena vida, feliz de haber tenido la suerte de ser

Primer premio: relato

Tiene razón, aunque el pobre no tenga la culpa – aportó otro compañero. Volvéis a errar – afirmó Acacios. Terminada la frase, el maestro puso rumbo hacia donde se encontraban el comerciante y el niño y, abriéndose paso con el bastón, como quien abre una ostra, llegó hasta el lugar de los hechos. ¿Por qué razón retiene a este niño? – dijo Acacios señalándole con el cayado. - Se niega a pagarme por haber tirado la carreta y haber echado a perder la mercancía. ¿Acaso vio que fuera él el culpable? ¿Quién si no? Aquellos jóvenes – sentenció Acacios. Los jóvenes, que estaban entre la multitud, se miraron sorprendidos, pues ya creían que iban a salir indemnes del embrollo, y se abrieron paso entre la gente para llegar a donde Acacios se encontraba. ¿Nos acusas a nosotros, viejo? – la conversación se estaba poniendo tensa. - No te acusa solo él, te acusamos todos nosotros – dije dando un paso al frente en nombre todos mis compañeros. Al verse superados en número, prefirieron desistir de su mentira, pagar al comerciante por el estropicio y pedirle al niño disculpas, cosa que no pudieron hacer, pues, cuando a ello se disponían, el niño ya no se encontraba allí, había salido a escape. Poco a poco el barullo que se había formado se fue disolviendo y emprendimos de nuevo la marcha. Salimos del ágora y enfilamos la calle que llevaba al Templo de Palas Atenea, en el que Acacios solía hacer parada. La calle estaba poco transitada, comparada con las anteriores. Íbamos tranquilamente caminando por ella, cuando apareció al fondo de la calle un hombre bien vestido seguido por el que parecía ser su esclavo, aunque más bien parecía un animal de carga, pues en sus hombros llevaba tantas telas que era incapaz de andar sin tambalearse. Llegábamos a media calle, cuando, de repente, el esclavo cayó al suelo y con él las telas que cargaba, que quedaron inservibles nada más tocar el sucio y mojado empedrado. El señor, al oír el ruido de la caída, se giró y malhumorado se dirigió al esclavo mientras le azotaba con una vara de sauce. ¿Qué has hecho, inútil? – se le oyó decir muy enfadado – ¡Estas mercancías valen más que tu vida y por tu culpa ahora ya no podré venderlas!

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

l i b r e.

Patricia Payéán, 2º60ESO


. Y OPINO >

LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Llevo unas noches bastante intranquila, durmiendo poco, en series de veinte o treinta minutos. Me despierto sobresaltada, con ideas y pensamientos que no puedo apartar de mi cabeza y no me dejan descansar. Será que en estos últimos días mi vida ha dado un giro inesperado y ese virus que nos trae de cabeza al mundo entero ha entrado en mi cuerpo y me ha traído hasta la sala de espera del hospital, sí, ahí donde están algunos de nuestros héroes en estos tiempos de confinamiento. Tiempos donde cambio de una butaca a una silla y de la silla de nuevo a la butaca, mientras pasan las horas y espero a que me suban a una habitación, mi móvil parece que va a estallar de correos y mensajes de mis alumnos. En este tiempo, es donde he comenzado a reflexionar sobre mi trabajo como docente. ¿Será porque en el fondo echo de menos ir al instituto y disfrutar dando clase? No lo dudo. ¿Alguien ha pensado en la situación individual de cada alumno, de cada familia? ¿Es necesario sobrecargar de trabajo a los alumnos hasta el punto de que recibo correos con trabajos a las 5:00 de la madrugada? ¿Es tan importante seguir o acabar la programación en tiempos de confinamiento? ¿No podemos dejar de avanzar materia? ¿Por qué no trabajamos el currículum oculto? ¿Qué estamos haciendo mal? Sé que cada uno de nosotros (docentes) está trabajando más que nunca intentando que todo parezca normal, que el curso continúa, pero algo no funciona, vivimos un tiempo de cambio, un cambio que nos afecta a todos, un cambio que nos hace repensar lo que estamos haciendo y reinventarnos. Pienso que es época de trabajar los valores que esta sociedad parece que está perdiendo, pienso que es hora de compartir en familia, con los amigos, de hacer algo juntos, de mostrar nuestra solidaridad con quien nos rodea, de conocer mejor a los que tengo a mi lado y a mí mismo, de practicar eso que llamamos empatía, es tiempo de escuchar y todo eso relacionarlo de alguna manera con nuestro currículum. ¿Cómo funciona el lavavajillas? ¿Cómo se plancha una camiseta? ¿Cuántos kilos de fruta comemos a la semana? ¿Cómo se cose un botón? ¿Cuántas calorías gastamos durante el día? ¿Necesitas que te ayude a cocinar? Es verdad que no debemos perder las rutinas de trabajo y que debemos tener unos horarios y unas obligaciones, pero no debemos llegar a generar ansiedad a los alumnos ni a las familias por no cumplir con las exigencias marcadas. Debemos ayudar a que crezcan como personas, a que afiancen los conocimientos adquiridos y a que los apliquen en el día a día, pero sobre todo debemos ayudar a que sean mejores personas. A modo de reflexión final, este tiempo de confinamiento se debe convertir en una OPORTUNIDAD, como dice Borja Abad (@borjaabadgal) en su “Diario de viaje por una experiencia vital”, una oportunidad para:

Conocer (se) Observar (se) Vivenciar (se) Investigar (se) Descubrir (se)

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LAS CRÓNICAS DEL JOAQUÍN RODRIGO

Echo de menos muchas cosas de Madrid. Echo de menos ver los abuelos jugando al ajedrez en el parque cada sábado, café con leche y pan con tomate, y incluso oír demasiado canciones de Bad Bunny en el metro. Pero sobre todo, echo de menos Joaquín Rodrigo y su gente. Hace cuatro semanas, volví a Seattle para estar con mi familia durante esta época rara. Como ha hecho para todos de vosotros, mi vida diaria cambió de la noche a la mañana. Esta repentina desviación de la vida tal como la conocemos es difícil de procesar, por decir lo menos. Cuando se trata de dar sentido a lo que está sucediendo ahora mismo, me gusta cómo lo pone el escritor George Saunders: “El mundo es como un tigre dormido, y tendemos a vivir nuestras vidas en su espalda. (Somos muchos más pequeños que el tigre, obviamente. Somos como Barbies y Kens en la espalda del tigre.) Y de vez en cuando el tigre se despierta. Y eso es aterrador…. A veces se despierta y alguien rompe nuestro corazón. O hay una pandemia. Pero no es la primera vez que el tigre se ha despertado. Ha estado haciéndolo desde el principio de los tiempos y nunca dejará de hacerlo.” Él escribe que todo lo que podemos hacer es dar testimonio al caos con amor y un sentido de humor – dos calidades que he visto en abundancia en los estudiantes y el personal de Joaquín Rodrigo. Desde mi primer día aquí, me he sentido más allá de afortunada de ser colocada en este instituto. He pasado suficiente tiempo en suficiente escuelas para reconocer que IES Joaquín Rodrigo es especial. Pasaba muchos viajes en autobús después de clase tratando de averiguar lo que hice el ambiente en esta escuela tan única – ¿la existencia de todos los clubes? ¿La zona? ¿La música que suena entre clases? Pero ya creo que es la capacidad, compartida por los alumnos y el personal, para cuidarse unos a otros. Para veros unos a otros con empatía y con el entendimiento de que no solo sois estudiantes o profes, sino personas enteras con vidas desordenadas –familias y amigos e intereses y temores– que abarcan mucho más de lo que sucede dentro del aula. Lo sentí en clase cada día. Es una habilidad que me gustaría ver más en los EEUU, y que importa ahora más que nunca. Más que nada, quiero daros las gracias. A los profesores--gracias por ser tan considerados, amables, y generosos con vuestro tiempo y vuestros dulces caseros. Me hicisteis sentirme instantáneamente bienvenida, y me enseñasteis el verdadero significado de educador. A los estudiantes –gracias por vuestra energía y por hacerme reír todos los días. Vuestra perspicacia y curiosidad me inspiran. Estoy igualmente impresionado con vuestra inteligencia emocional –sois algunos de los adolescentes más confiados, dueños de sí, generosos, y guay que he conocido. Cuando salimos de esto, el mundo será diferente. Moldeable. Y me alegro de que esté en vuestras manos. A todos –gracias por hacer Joaquín Rodrigo una hogar, para mí y para tantos otros. Haré todo lo que pueda para traer vuestra luz, calidez, y humor de vuelta conmigo. Un gran abrazo, 62


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Íbamos al instituto, hablábamos cara a cara. Algunos cocinaban, leían, dibujaban, tocaban canciones, jugaban videojuegos, escuchaban música, veían series y películas o, simplemente, molestaban. También salíamos a la calle, nos dábamos abrazos, besos, disfrutábamos de estar sentados en un banco y comer algunas pipas mientras tu amiga o amigo te contaba el drama de la semana. Algo que para nosotros era habitual, algo que nunca cambiaría. Pero el hecho de estar todo el día en casa nos ha servido para usar nuestra creatividad y hacer cosas que estando fuera nunca hubiésemos hecho. Desde cosas muy simples como cocinar algo que siempre quisimos, pero nunca tuvimos tiempo, hasta pintar unas zapatillas o hacer un cuadro pintando con café y agua. Mucha gente se corta el pelo o, incluso, las cejas. Vi cosas impresionantes como pintar un mural en tu pared, escribir un libro o componer mil canciones. Una persona me comentaba algo que hace en su casa. Una cena temática. Todos los sábados su salón se tiñe del tema decidido por el anfitrión que deberá cocinar y decorar ese cachito de casa. Buscar disfraces, conjuntos que engloben el asunto. Es algo fácil pero divertido. Otra me dijo que jugó a “atrapa la bandera” por toda la casa y unas pistolas “Nerd”. Hacer video llamadas infinitas, levantarse a las 5 a.m. para ver un concierto virtual de 12 horas. Hacer nuevos amigos, hablar con aquel chico o chica que siempre quisiste hablar, pero nunca lo hiciste por vergüenza, ver memes y compartirlos, jugar a videojuegos con un montón de personas conectados a una llamada, no parar de reír jugando al “Parchís Star” o a juegos de mesa con tus familiares. Tal vez podamos sacar algo bueno de todo esto, aprender mil cosas, a nunca rechazar una vuelta al parque de “Valde”, una comida en el “Burger”, una tarde en el centro comercial más cercano, o un simple abrazo.

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Pasa página No quedándole otro remedio, Unai

¡Hola a todos! Espero que estéis pasando

un

descarga la aplicación, y lo que

confinamiento

parecía ser un juego se vuelve algo

agradable, y para hacerlo aún más

mucho más peligroso. Crímenes,

os traigo unas de mis primeras

desapariciones

lecturas. Este mes hablaré de la

extorsiones, muertes, misterio, todo

novela "Valkiria: Game Over", del

esto hace de "Valkiria: Game Over"

autor David Lozano. Si os gustan las obras

de

misterio,

esta

una

es

juvenil

tenido tanto interés por la literatura

comprometedor de un remitente amenaza

novela

que crean tal vicio, que sin haber

un chico el cual recibe un vídeo que

digna

criminalista. Esta historia es de esas

definitivamente la vuestra. Trata de

desconocido,

inesperadas,

cuando la leí, lo hice en dos días.

con

Consta

difundirlo si no se descarga una

de

unas

aproximadamente,

aplicación llamada "Valkiria".

angustiéis,

es

una

350 pero

páginas no

lectura

os muy

amena y adictiva a la vez.

La última película American Graffiti Antes de hacerse mundialmente famoso con su saga galáctica de Star Wars, George Lucas escribió y dirigió esta historia comingof-age sobre un grupo de adolescentes y sus aventuras en el transcurso de la última noche de verano antes de ir a la universidad y empezar a afrontar sus responsabilidades como adultos. Los protagonistas de nuestro reportaje central, representantes de una generación de alumnos extraordinaria en todos los sentidos, comparten con los personajes de la película la incertidumbre ante su futuro académico y profesional: la primera, derivada de la suspensión de clases hasta nuevo aviso; la

segunda, por la crisis post COVID que se avecina. Como los personajes de la cinta, nuestros alumnos encaran este verano como la despedida de la inocencia, la que deberán dejar atrás para meterse de lleno en el mundo universitario o laboral, y la que pareciera que acontecimientos recientes les han terminado por robar. En su momento, American Graffiti fue alabada como certero espejo de las ambiciones, el entusiasmo por la vida, los sueños

y también las derrotas de una generación que vivió un momento histórico y cultural decisivo, anterior a la Guerra de Vietnam y al asesinato de JFK, a los Beatles y la contracultura y a la revolución sexual, y en que la radio irrumpía a altísimos decibelios en la vida adolescente. Con el lema Where were you in ‘62? el póster original de la cinta hacía referencia a un año y una época inolvidables en las vidas de todos los que lo vivieron. Una carretera que, si bien por razones diferentes, pareciera que este año en que a ellos les toca despedirse de la vida escolar estamos (y están, los jóvenes) volviendo a recorrer. ‘Y tú, ¿dónde estabas en el ‘20?’. 65


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La polémica del mes Los exámenes online A FAVOR La situación que estamos viviendo a partir del confinamiento por la amenaza del COVID19 nos ha obligado a replantearnos muchos de nuestros hábitos de vida y de trabajo. En el ámbito escolar, la importancia de la interactuación física, el intercambio directo de ideas y la realización de actividades conjuntas se han visto revalorizados, volviendo a la máxima de que sólo se valora lo que se pierde. El alumnado ha tenido que enfrentarse a un aprendizaje mucho más autónomo del que estaba acostumbrado. El profesorado ha tenido que aprender a manejar e inventar recursos hasta ahora esporádicos en su actividad. Y unos y otros con lo que tenían por casa. En las primeras semanas la mayor preocupación fue conseguir que nuestros alumnos siguiesen aprendiendo sin las clases presenciales. Según se ha desvanecido la esperanza de volver al aula, la necesidad de enfrentarnos al interrogante de cómo evaluar ha ganado terreno en nuestras conversaciones. Sin duda, la herramienta más polémica son los exámenes, al no poder tener certeza de la originalidad de las respuestas. La duda de si ha habido ayudas externas nos empuja a dudar de su validez. Pero no es bueno renunciar a ellos. Sabemos que los trabajos, en ocasiones, no son fruto del esfuerzo y conocimiento de cada alumno y no por ello, dejamos de mandarlos porque estamos convencidos de que ayudan al aprendizaje. Pero acaso ¿los exámenes presenciales son completamente objetivos? Cada alumno los hace en unas circunstancias que no siempre les permiten reflejar todos sus conocimientos. Las aulas virtuales, por el contrario, nos permiten diseñar exámenes mucho más dinámicos que les provocan menos rechazo porque la interactividad los hace más cercanos a su modo habitual de comunicación. Estoy convencido de que tenemos una oportunidad de plantearnos cómo elaboramos los exámenes, una ocasión para enfocar más nuestra tarea a la relación y aplicación interdisciplinar de conceptos para que los alumnos resuelvan problemas más amplios y desarrollen más la capacidad de aprender a aprender. Si nuestros exámenes son repetitivos, fomentamos el estudiar-volcar en el examen-olvidar. Pensemos que los momentos de crisis son también una ocasión para crecer y mejorar. Esta situación, que no podemos descartar que se repita, debería hacernos replantear algunas de nuestras prácticas educativas y nuestra forma de evaluar y calificar.

EN CONTRA No pretendo entrar en el debate entre los partidarios de los exámenes y los que consideran que no son un método de evaluación adecuado, tema que daría lugar a una discusión diferente y en mi opinión muy distante de la que muestro aquí. Voy a centrarme en intentar exponer los motivos por los que no me parece conveniente realizar exámenes en este periodo extraordinario que estamos viviendo. Partiendo de la base de que un examen debe ser una prueba objetiva, en la que todos los alumnos tengan las mismas opciones, no veo posible que se puedan dar estas condiciones de objetividad en la situación actual, ya que entre los alumnos hay una gran diversidad de problemáticas sociales y económicas. Las desigualdades entre los alumnos, que siempre provocan estas problemáticas, se agravan en estos días y conducen a que los alumnos con mayor acceso a las tecnologías de la información, o con familias altamente implicadas en su proceso de aprendizaje, tengan muchas más oportunidades que el resto. Todos hemos visto que estas desigualdades nos han llevado a intensificar la enseñanza personalizada con muchos alumnos, adaptando las distintas actividades y trabajos que están realizando a los medios tecnológicos con los que cuentan en casa. No me parece que en estas circunstancias se puedan realizar exámenes de una forma justa para todos los alumnos. Durante este periodo, los profesores hemos tenido que adaptar la metodología y los recursos didácticos, los contenidos, los criterios de calificación y la recuperación de materias pendientes. Los alumnos, en general, están respondiendo favorablemente a estos cambios, trabajando en casa, a pesar de las dificultades, cada uno de acuerdo a sus posibilidades. Me pregunto entonces por qué no hacer cambios en los procedimientos e instrumentos de evaluación. El examen es uno de los muchos instrumentos que tenemos para evaluar a los alumnos, y en cualquier otro momento me parece que es un instrumento muy válido, pero no en éste. Por lo tanto creo que debemos también adaptar nuestros instrumentos de evaluación y fomentar otros, que ya están recogidos en nuestras programaciones y que puedan beneficiar a nuestros alumnos y el trabajo que están realizando. Ya tendremos tiempo el próximo curso, una vez que se normalice la situación, de volver a realizar exámenes. Finalmente aprovecho para transmitir mis mejores deseos a todos los alumnos, profesores y personal no docente del IES Joaquín Rodrigo y a sus familiares.

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Entre la medianoche y el cierre Cada día es un regalo

se reiría ni Odín. El miedo es una de las

evitar las multas. Un amigo dice que no

emociones más antiguas y fastidiosas

es un miedo solo a contagiarnos, sino a

que difícilmente podemos controlar con

que otro nos contagie, de ahí la sospecha

maestría. Ante el miedo todos somos

y la desconfianza; aunque yo creo que

Hay citas que no se olvidan nunca, y no

aprendices porque los seres humanos

todo se resume en que tenemos miedo a

me refiero a marcharse de una reunión

vivimos

la muerte. Sabemos que el coronavirus

para ir a misa de doce. Una de ellas la he

constante:

el

es potencialmente mortal y no queremos

llevado conmigo durante estos últimos

terrorismo, la pobreza, el hambre, el

ser un número más de sus terribles

meses de confinamiento. Woody Allen,

maltrato infantil, la pérdida del empleo,

estadísticas.

el director de Manhattan, dice o escribe,

la crisis, la soledad, exponerte a los otros

familiares, familiares de amigos o de

no sé de dónde sale la frase, que el miedo

cuando sabes que el virus sigue estando

conocidos han muerto estos meses y no

es su compañero más fiel porque jamás

ahí, en ese lugar que nadie ve, un

queremos separarnos de nuestros seres

lo ha engañado para irse con otro. En

teclado, una mesa, la barra del metro, el

queridos,

ser

uno de los cómics de mi infancia, Uderzo

aire que respiras en el aula. Lo normal

joderse»,

decía

y Goscinny presentan a los normandos,

es que reaccionemos huyendo de aquello

maravilloso

raza

maravillosos

que nos aterroriza, o que busquemos

homónima, «puedes hablar de que cada

marinos y osados guerreros, que ignoran

lugares seguros, como nuestra propia

día es un regalo y de pararte a oler las

el miedo. De este modo, los pequeños

casa, provocando lo que se conoce como

flores, pero la vida normal sabe cómo

niños se despatarran de risa cuando sus

síndrome de la cabaña, el miedo a salir

fastidiarlo: tu casa, las mierdas que

madres los amenazan con que si no

de ella tras un largo encierro. En la

tienes consiguen arrastrarte; tus hijos, lo

comen la sopa vendrá el ogro malo a

actualidad, el miedo a contagiarnos es un

que te piden… Una mala idea tras otra».

devorarlos. ¿Y si fuese una pizza en lugar

fenómeno masivo, aunque haya gente

Pararte a oler las flores es cuanto

de una sopa? ¿Y si fuese la pizza de la

que actúa como si no tuviera suficiente:

deseamos,

marmota, esa que día a día aparece en tu

no respeta la distancia de seguridad

seguimos vivos. Sin embargo, siempre

plato como si siempre fuesen las seis de

requerida por los especialistas de la

aparece alguien que todo lo fastidia,

la mañana del dos de febrero? Muchas

pandemia, o lleva mascarilla, pero en la

sobre

risas, pero, si el hígado inflamado y

papada, igual que esos motoristas que se

encerrarte o aquellos que, después de

enfermo de esos niños hablara, aquí no

colocan el casco hasta la frente solo para

todo el sacrificio, ahora te piden salir.

fiera

y

temible,

en

un la

estado guerra

de

alarma

nuclear,

todo

Amigos,

uno

más.

Tony

personaje

que

es

conocidos,

«Hay

que

Soprano,

ese

de

como

aquellos

que

67

la

decir

te

serie

que

piden


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El mentidero

EDICIÓN

¡Tú sí que vales! Alumnos del Joaquín Rodrigo, en declaraciones a este periódico, han asegurado estar practicando malabares, acrobacias, danza y demás artes escénicas, todo ello para que cuando la cuarentena acabe, poder crear un circo que rivalice y pueda dejar con la boca abierta al Circo del Sol.

Los que pueden, hacen Muchos de los profesores han decidido aprovechar esta cuarentena para hacer lo que siempre han querido: una profesora de historia ha decidido dedicarse a la pintura y ahora el Prado quiere sus obras; un profesor de matemáticas se ha hecho youTuber y se ha colado en tendencias España; y un profesor de inglés ha decido escribir un libro que se ha convertido en un best-seller internacional (en formato digital).

Recopilamos los retweets más importantes del mes vistos en redes. Esto es…

RT

El hacker empollón Se ha alertado a la Redacción de este periódico de la presencia de un hacker anónimo que se dedica a entrar sin permiso a las clases de varias asignaturas. Lo más curioso es que una vez dentro es el que más participa, el que más se interesa y el que entrega todas las tareas a tiempo. Varios profesores han intentado, sin éxito, descubrir su identidad, pues, aseguran, “con hackers así da gusto.”

Jumanji Tras casi dos meses de cuarentena, la vegetación del instituto ha crecido tan drásticamente que prácticamente se ha apoderado de todo el centro. El huerto es ahora una selva por la que campan a sus anchas todo tipo de vertebrados estudiados en Biología, los edificios están rodeados de plantas trepadoras de hoja caduca, y las canchas se han cubierto de raíces y otras plantas que practican la fotosíntesis hasta al caer la noche.

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MAYO 2020 | AÑO II | NÚMERO 12 | EDICIÓN MADRID

La columna de Despierto super ilusionada, casi sin haber podido dormir por saber que va a ser mi último día en el Joaquín Rodrigo. Me empiezo a vestir, elijo un conjunto muy mono y veraniego. ¡Ya empieza a notarse el calor! Cuando llego al insti empiezo las clases, consciente de que serán mis últimas como alumna de 2º de Bachillerato: Inglés con Silvia, luego Historia de España, Filosofía (de mis favoritas) e Historia del Arte. Las tres últimas horas nos las pasamos hablando de los vestidos que nos vamos a poner para la graduación, que es esta tarde, y de si vamos a llevar tacones o planos. Aprovechamos para repasar los discursos. Por fin llega la graduación. ¡Veo a todos mis compañeros, van guapísimos! Lloro. Y veo a Irene de #7Meets12, la abrazo y me despido de ella con algún consejo. Cuando llego a casa meto todas las fotos en una caja. Una caja que me servirá para recordar. Una caja que no abriré hasta que sea mayor.


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Las Crónicas Del Joaquín Rodrigo - Número 12 by CJR (Las Crónicas del Joaquín Rodrigo) - Issuu